viernes, febrero 28, 2014

VIERNES DE CARNAVAL

El Ministerio del Interior concede  la medalla de oro del Mérito Policial a Nuestra Señora María Santísima del Santo Amor por su dedicación, desvelo, solidaridad y sacrificio.

Pues eso. 
Empieza carnaval.

martes, febrero 25, 2014

HE VUELTO

Tras dos semanas escuchando las cosas increíbles que hacen compañeros en sus clases en las III Experiencias Docentes en Filosofía y reconciliarme con mi profesión, ya he vuelto.



Centauros del desierto (1956). Dir: JohnFord.

sábado, febrero 15, 2014

VIDA INTERIOR/131: MI VIDA (según facebook)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.
Que se ha puesto de moda en el Facebook. Pues resulta que te haces un vídeo donde, a través del material allí publicado, te resumen tu vida.Y ya está: es tu vida.
Y yo, siempre atento a la novedad  porque  soy un tío rebelde y quiero ser un tío moderno, me he dicho: pues me lo hago. Y aquí,el resultado.

video

Carta de ajuste
o
Si es que a esto se le puede llamar vivir

miércoles, febrero 12, 2014

(otro) SILOGISMO

P1:
Si la ONU denuncia que el Vaticano sigue encubriendo los casos de pederastia.

P2:
Y el Vaticano replica a la ONU acusándola de interferir contra la libertad religiosa

CONCLUSIÓN:
Entonces es que el Vaticano considera asunto de fe violar niños.

(no sé, igual he dado mal algún paso...)

jueves, febrero 06, 2014

CAPITALISMO, POBREZA Y DESIGUALDAD

Dos reciente informes, uno de la ONU –más centrado en los países en desarrollo-  y otro de lntermon –más relacionado con los países desarrollados y más interesante por sus datos-, analizan cómo la desigualdad ha crecido en los últimos años hasta llegar a ser la mayor existente desde la II Guerra Mundial. A pesar de la soflama de ciertos actores económicos cercanos al neoliberalismo -que confunden juicios de valor con  descripciones y mezclan ilícitamente desigualdad y pobreza- podemos llegar sin duda a la idea de que realmente esto ocurre así y está aumentando la desigualdad. Precisamente este artículo pretende desarrollar esto y explicar, o mejor dicho volver a recordar, la causa de este aumento y analizarla.

En primer lugar,  conviene  distinguir desigualdad y pobreza. La pobreza –nota: a partir de aquí vamos a simplificar pues este no el tema principal del artículo- es una medida económica individualizada sobre un sujeto que hace referencia a sus ingresos. Cuando estos son de menos de dos dólares diarios se suele hablar de pobreza y cuando es de menos de uno de pobreza extrema ¿Pero entonces por qué se habla de pobreza en España? Lógicamente no se puede creer que en España haya numerosas personas en pobreza absoluta. Por tanto, cuando aquí hablamos de pobreza nos referimos a una escala relativa al nivel medio de ingresos y se será pobre cuando no se llegue a un determinado porcentaje de dicho nivel. Esto es lo que se conoce como escala Oxford o de la OCDE –nota: aquí un repaso a la medición de la pobreza-.

Sin embargo, cuando hablamos de desigualdad lo hacemos sobre la distribución desigual de la renta –entendiendo ésta en un sentido amplio- . Y aquí obsérvense dos cosas: la primera, que no hemos puesto el adjetivo injusta, pues la desigualdad puede ser realmente injusta pero, también, puede ser justa; la segunda, que puede ocurrir que haya una desigualdad extrema y, al tiempo, no existir la pobreza.

Expliquemos con un ejemplo. Imaginemos que la renta per cápita está en 100 –imaginemos ahora que ese 100 implica a una mayoría- y todos los habitantes del país viven cómodamente: no hay pobreza y la renta de la oligarquía es 1000. Imaginemos que aumenta el Producto Interior Bruto y la renta media sigue en 100 pero esa oligarquía aumenta su renta a 1500 mientras la mayoría de la población la mantiene, ni siquiera la pierde. La pobreza no ha aumentado, pues no se cumple ninguna condición de pobreza, pero la desigualdad sí. Es decir: puede aumentar la desigualdad y no la pobreza. Por eso, lo que los dos informes anteriormente citados defienden es que la desigualdad, que se puede medir con el coeficiente de Gini, ha aumentado en los últimos años y sigue aumentando en la actualidad. Es decir, las sociedades actuales son las más desiguales, y especialmente en los países desarrollados, desde el final de la II Guerra Mundial.

Pero, ¿cómo es posible o qué está ocurriendo para que aumente la desigualdad y no la pobreza? Vamos por partes y empieza la polémica –qué va, si nadie me lee-.

En primer lugar, en el Capitalismo no puede aumentar la pobreza. Esto, que acabará llamándose la ley Mesa de la pobreza y si no al tiempo, conviene explicarlo. Cuando hablamos de pobreza nos referimos a los conceptos expresados en este artículo. De hecho, desde el final de II Guerra Mundial, y en los países donde existe el Capitalismo, la pobreza no ha hecho sino remitir y aún hoy lo sigue haciendo.

Este hecho de que el Capitalismo sea incompatible con la pobreza no hay que verlo, sin embargo, como una bondad del sistema sino como una necesidad de la explotación capitalista. Efectivamente, como el sistema ya no explota solo en el trabajo sino también en el consumo -nota: a partir de ahora un resumen de lo que se explica determinante en la serie Capitalismo y explotación (uno, dos y tres)- es necesario que para desarrollar dicho consumo la población tenga recursos suficiente para consumir. Así, la pobreza queda descartada en el sistema no por bondad o justicia sino por necesidad de explotación.

Pero, por supuesto, alguien podría señalar que en muchos países sigue existiendo la pobreza y, por supuesto, sería cierto. Pero habría que precisar cuántos de esos países tienen una estructura capitalista. Es decir, decimos de forma realmente radical: en esos países hay pobreza porque no hay explotacion capitalista. O dicho de otro modo: yo escribo este artículo con una Samsung Note II porque estoy más explotado que una persona que muere de hambre en África. Y lo estoy porque mi vida, toda ella, es producción de mercancía y,  con ella, explotación.

En segundo lugar, está el tema de la desigualdad. La desigualdad en el Capitalismo es posible, pero no necesaria. Volvamos a ir por partes. Ya hemos visto que el Capitalismo actual es una explotación absoluta, no solo en el trabajo sino también en el consumo, de la vida humana. Ya hemos visto que por este motivo  es necesario, por tanto, un nivel de renta mínimo que haga posible esta explotación. Ahora se añaden otros dos factores: por un lado, la necesidad de un volumen de consumo mínimo, relativo a la producción, para mantener el sistema; por otro, la forma de llegar a dicho consumo mínimo.


Efectivamente el Capitalismo necesita un volumen de demanda mínimo para no colapsar. Esto se debe a la producción incesante de mercancías que necesitan entrar en el juego del mercado y ser consumidas para dejar su paso a otras. Hasta los años 80, más o menos, este problema se solucionó con la impresionante subida del nivel de renta en occidente que era además el sujeto principal de la producción capitalista. Sin embargo, a partir los 90 entraron en escenas nuevos sujetos en el Capitalismo como los países liberados del totalitarismo comunista y los países llamados emergentes (primero el sudeste asiático y luego los BRIC). Con esto, lógicamente, se incrementa la producción capitalista en sentido doble: primero, en cuanto a producción de bienes producidos; segundo, en cuanto a capacidad de consumo y número de consumidores. Y ahí se abre la posibilidad del aumento de la desigualdad.

Efectivamente, el aumento del número consumidores inmediato en el mercado capitalista dispara la producción por el consumo. Y, como alguien lo estará pensando, responderemos que no se trata de que todos los habitantes de estos países emergentes se conviertan en consumidores absolutos sino que basta con un escaso 20% para que el mercado sume de inmediato unas mil millones de nuevas mercancías -Traduzco: consumidores-. Y con ello, la condición de posibilidad del aumento de la desigualdad en los países capitalistas.

Efectivamente, si el Capitalismo consigue beneficio de la producción laboral y de la producción por el consumo, solo al lograr aumentar la segunda logrará transformar la redistribución de la riqueza hacia una mayor desigualdad. La oligarquía, por la explosión del consumo que implica la globalización, puede ahora aumentar su propio beneficio económico precarizando a la clase media que ya no es necesaria –ni como necesidad de producción ni como necesidad ideológica por la caída del bloque soviético-.  Al aumentar el consumo por otro lugar, la oligarquía occidental puede rebajar el consumo de sus propias zonas de control –cambiar un consumo por otro- y con ello iniciar un proceso de precarización en el nivel de vida de los habitantes de occidente. A su vez, la oligarquía de los países emergentes cederá cierto nivel de renta por su llegada al capitalismo haciendo desaparecer la pobreza en su área de influencia, pero ya no necesita que su población llegue al nivel a la que llegó la occidental para garantizar el consumo y evitar el colapso. De esta forma, efectivamente se reduce la pobreza y, al tiempo,  aumenta la desigualdad, especialmente en los países desarrollados donde ya no es necesario un nivel de vida tan alto.

Y aquí, como en los chistes hay dos noticias: una buena y una mala.
La buena es que el aumento de la desigualdad no es una necesidad del capitalismo sino un interés particular impuesto por la oligarquía. Por tanto, su superación es  posible de manera meramente reformista pues no se trata de algo estructural.
Pero, ahora la mala. Y la mala es la pésima gestión que de esto lleva la izquierda. Esta parece no comprender que el conflicto inmediata es la desigualdad creciente porque esta implica, y aquí sí necesariamente, que la oligarquía aumente su poder no solo de renta sino también socioeconómico y político. Y parece no entender que la solución solo es posible desde una perspectiva internacional y no con salidas tribales.

Como en los chistes. Y el chiste es bueno. En una galera romana llega el capitán e informa a los galeotes
-       Hay dos noticias, una buena y una mala. Os diré primero la buena: ¡viene Julio César!
-       Bieeeeeeeeeen – gritan los galeotes.
-       Y ahora la mala –añade el capitán- Que viene a hacer esquí acuático.

Y los galeotes reman cada vez más deprisa mientras discuten el inalienable derecho a decidir la bandera que ondeará en el mástil.

martes, febrero 04, 2014

UNA PREGUNTITA

1.- El tribunal de Estrasburgo tumba la doctrina Parot y el gobierno suelta a un montón de asesinos

2.- Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, pierde el tema de la privatización sanitaria en un juzgado y la paraliza y dimite su consejero.

3.- El tribunal superior de Cataluña obliga a la Generalidad a dar un 25% de las clases en español  para ocho alumnos y el gobierno autónomo catalán  heroicamente señala que no tocará ni una coma del modelo lingüístico.

Preguntita:
¿Para cuando ha convocado la autoproclamada izquierda la manifestación contra aquellos que niegan la división de poderes?  Es por ir.