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martes, junio 06, 2017

PODEMOS Y LA MOCIÓN DE CENSURA

El motivo del presente escrito es analizar la presentación de la moción de censura interpuesta por Podemos a Rajoy. Para ello, vamos a empezar por presentar nuestra hipótesis: la moción de censura no tenía como objetivo Mario Rajoy sino al PSOE. Era un nuevo intento de sorpasso. Y algo, otra vez, ha salido mal.

Empecemos por el principio. Podemos vota no a Pedro Sánchez en marzo de 2016 y hay nuevas elecciones. Rajoy aumenta el número de sus escaños y el PSOE se mantiene por delante de Podemos. En apenas seis meses, el aparato del partido socialista defenestra a Pedro Sánchez y se abstiene gratis e innecesariamente, tal y como se acaba de demostrar en los presupuestos donde tantos apoyos se han comprado,  para que Rajoy gobierne. Y se convocan primarias en el PSOE que todo el mundo espera que gane el propio aparato, gestora al frente, con la presencia de Susana Díaz. Es en ese contexto donde Podemos, de pronto, descubre un imperativo ético -o democrático, que depende de las fuentes porque al fin y al cabo dará igual- para poner la moción. Imperativo ético, o democrático, nada más y nada menos.

Un imperativo ético es un mandato que exige hacer una acción moral que se considera obligatoria. Por tanto, se supone que si la moción de censura es ahora un imperativo ético tendría que haber un cambio fundamental en el gobierno del PP en  relación a la fecha, marzo de 2016, donde Podemos se negó a apoyar un gobierno alternativo a Rajoy ¿Qué ha cambiado entonces? Los dos elementos fundamentales de la anterior legislatura fueron los recortes,  lo que hemos llamado proceso de precarización, y la corrupción. No hay cambio. Por tanto, aducir de pronto un imperativo ético,  aunque no se sepa si de la ética de la razón pura, suena excesivamente presuntuoso.

Pero alguien podría aducir que en realidad lo de la ética ha sido una excusa y que se trata de una maniobra política. Y,por tanto,ahora cabe preguntar cuál es el objetivo de esa maniobra. Y habría tres posibles.

Uno, desalojar a Rajoy. Dos, hacer la presentación de Podemos como una partido de gobierno -imitando el modelo de Felipe González en 1980-. O, tercera, presentarse como la nueva  oposición - según el modelo que Hernández Mancha ejecutó en 1987-. Pero,  Podemos siempre puede innovar.
Analicemos una a una.

¿Cree Podemos que puede ganar la moción de censura? Esta claro que no y también lo está que en Podemos esa idea ya se sabía desde el principio. De ello ya informaba de ello la propia presentación la moción, sin negociarla a priori con ningún grupo parlamentario. Efectivamente, si la moción hubiera buscado la destitución del presidente del gobierno, por imperativo ético o por urgencia democrática o por ser califa en lugar del califa, sin duda se habría hablado antes con las otras fuerzas parlamentarias para llegar a un acuerdo y conocer así las posibilidades de éxito. No hacerlo así,  y no se hizo así, implica evidenciar que la prioridad de la moción no es quitar a Rajoy sino otra.

¿Pero qué otra? Como ya hemos señalado, Felipe González presentó en 1980 una moción de censura contra Adolfo Suárez sin posibilidad alguna de ganarla y con el único objetivo de presentarse a sí mismo como alternativa factible de  gobierno. Tal vez estemos ante una estrategia similar. O tal vez no. Es bueno analizarlo.

En 1980 todas las fuerzas políticas, desde el rey hasta el PSOE, conspiraban contra Suárez. Era claro, como demostró su posterior dimisión, que era un cadáver político. La estrategia de González no fue sino dejar patente eso. A su vez, también estaba claro que iba a ganar el PSOE en las siguientes elecciones. Pero ni Rajoy es un cadáver político ni parece claro que Podemos vaya a ganar las siguientes elecciones. No se trata pues de este modelo de moción tampoco.

¿Y la de Hernández Mancha? Esta podría inscribirse en el tipo moción publicitaria que me sale gratis. Mancha era un líder desconocido, muy limitado y necesitaba un golpe de efecto. Lo malo es que solo recibió un golpe, pues la condición de la propia moción le derribó a él. Pero Iglesias, que cuenta con el apoyo de diversos medios de comunicación y su cobertura, no necesita el parlamento para hacerse ver.

Así pues,  Pablo Iglesias no presenta su moción para lograr el poder, ni como alternativa real de gobierno ni como sistema de proyección pública. El motivo pues debe ser otro.

Y lo es. Podemos ha inventado una vez más una nueva modalidad en política parlamentaria tras el babyescaño y el juramento de cargo con estribillo: la moción de censura no dirigida al gobierno sino al partido de la oposición. Efectivamente, la moción de censura es al PSOE. Y vamos a explicarlo.

La moción de censura evidentemente no iba a salir y el hecho, como ya hemos señalado, de su escasa preparación previa demuestra que tampoco había gran interés en que triunfara. La estrategia pasaba por derrota en la moción pero triunfo mediático. Y para ello, toda la moción seguía una serie de pasos.

Primero, se presentó acompañando a las primarias del PSOE y cuando todos esperábamos que esas primarias las ganara Susana Díaz.
Segundo, con el triunfo de Susana Díaz se trataría de un PSOE ratificado en su abstención a Rajoy que ahora tendría que volver a apoyarlo al votar no a una moción contra él. Por tanto, la imagen buscada era esa de que PPSOE son lo mismo y la única alternativa progresista es Podemos.
Tercero, eso llevaría a la presentacion de que el único partido nacional contrario a Rajoy es Podemos, pues el PSOE ya no está, y por dos veces, en contra de su gobierno.

Feliz conclusión: los votantes de  IU,  que no votaron la santa alianza, y los del PSOE de Sánchez, resentidos por la derrota,  serian un nuevo nicho de votos. Y Podemos se convertiría en la oposición hegemónica.

Pero, el cántaro se rompió. Resultó la combinación imposible y Pedro Sánchez ganaba las primarias con un discurso contrario a la gestora. Y la estrategia se venía abajo.

En primer lugar, porque ahora resultaba que había que pedirle el voto para desalojar al mismo presidente que entonces se podía haber desalojado a la persona a la que se le negó hacía apenas un año. Se puede defender otorgar una medalla a la virgen por fervor popular, eso también lo haría falange, pero defender el ahora sí y antes no ya sonaba incluso demasiado rocambolesco.
En segundo lugar, porque el nicho de votos ya no existía pues era más que probable que los recuperará el PSOE y la tendencia de IU continuara en la abstención o se refugiara en el propio PSOE.
Y, en tercer lugar, porque con todo ello la repercusión mediática ya solo podía ser contraproducente. Cualquier error en la presentación o en el debate iba a penalizar a Podemos pues no había ya nada que ganar, oposición, y sí mucho que perder, opinión pública.

Y llegó Compromís y pidió su retirada. Pero eso hubiera sido reconocer públicamente que todo lo aquí explicado es cierto y por ello no cabía ya la enmienda. La moción, como la actuación de los payasos, debe continuar.

El próximo 13 de junio hay moción de censura en el Congreso. La única posibilidad es que Rajoy vote contra sí mismo. Pero incluso entonces puede ser que Pablo Iglesias vote a favor de Rajoy y contra la urgencia democrática y el imperativo ético. Al fin y al cabo, ya lo hizo hace un años.


sábado, febrero 11, 2017

MAQUIAVELO VUELVE DANDO LECCIONES SOBRE PODEMOS

La idea clave de la filosofía política de Maquiavelo, olvídense ustedes de ñoñerías, es que la finalidad última del Príncipe es mantener y acrecentar su poder. Es decir, que toda institución con poder tiene como objetivo primordial, al cual va a sacrificar todos las demás, seguir manteniéndose con dicho poder o acrecentarlo. Y esta finalidad última, si bien Maquiavelo por motivos históricos la sitúa en la figura personalizada del príncipe, la sociología posterior nos ha señalado que pertenece no tanto a las voluntades particulares sino a la institución como pura entidad objetiva y, por lo tanto, como sujeto. Esto quiere decir que las instituciones con poder, como por ejemplo un partido político determinado, tiene como finalidad lograr más poder y que este objetivo no es necesariamente la finalidad de cada uno de los individuos que la conforman. Las personas pueden ser idealistas, o no. Lo maquiavélico no son los individuos sino las instituciones políticas. Y en esta tensión permanente entre la institución como sujeto y los ideales personales, la política se desarrolla. Y nos ayuda a usted, a mí y a todos.

Todo lo que ahora está ocurriendo en Podemos, como todo lo que ocurrió antes en el PSOE, es producto de las primeras elecciones celebradas en diciembre del 2015. Efectivamente, en esas elecciones es donde se dibuja perfectamente el futuro panorama político español y en concreto la crisis a las que se van a ver abocados tanto el Partido Socialista como posteriormente Podemos. Cuando Pedro Sánchez, para salvar su liderazgo, procede a intentar conseguir llegar al gobierno, Podemos se niega a darle su apoyo. En una versión infantil del asunto, el equipo de Sánchez pretendería llegar al Gobierno para salvar a España del Partido Popular y Podemos se negaría a apoyar al Partido Socialista porque consideraba que no podría cumplir con él su proyecto de transformación de la sociedad española. No está mal, si se cree en los cuentos de hadas sin embargo la realidad es otra.

Pedro Sánchez era consciente, como después se demostró, de que la única forma que tenía de salvar su liderazgo era conseguir llegar a ser presidente de gobierno pues el Partido Socialista no hubiera podido prescindir entonces de él como secretario general. Eso explica su insistencia en llegar a dicho cargo y también que estuviera dispuesto a pactar con Ciudadanos. A su vez, que Podemos no pactara con el PSOE no se explica por una especie de pureza ideológica, sino porque consideraba que en unas segundas elecciones conseguiría superar al partido socialista en votos y escaños y entonces se situaría como la fuerza fundamental de la izquierda española y no sólo de ella sino también como el proyecto alternativo al Partido Popular. Por lo tanto, en ambos casos se trataba de una lucha por mantener y acrecentar el poder. Y lo que ocurre, y que explica todo lo que ha pasado después, es que el cálculo era erróneo, se había desarrollado  mal la primera condición que Maquiavelo había puesto al gobernante que era la astucia, y todo el proyecto fracasa tanto para Pedro Sánchez como para Podemos.

Efectivamente, los dos grupos políticos bajan su número de votos en las siguientes elecciones y por lo tanto disminuyen su capacidad de poder. Y aquí vuelve de nuevo Maquiavelo.

Esto ocasiona un cataclismo que en ambas organizaciones es aprovechado por el sector que busca incrementar su poder para poner en jaque al que hasta entonces había dominado la institución. Se declara una guerra civil cuya finalidad última tampoco es mantener la pureza de la institución y los grandes ideales, sino conquistar el poder por parte de unos y mantenerlo por parte de otro.

La historia del PSOE ya la conocemos y sabemos que en breve Susana Díaz, probablemente la más inútil de todos los posibles candidatos a acceder a la secretaría general, nos dirá que llevada por su obligación política va a intentar conseguir el máximo puesto de representación del mismo. Y habrá gente que la crea.

Pero lo que nos interesa ahora es la historia de Podemos. Recordemos algo fundamental de nuevo: el maquiavelismo no se aplica directamente a los individuos, que podrán ser egoístas o altruistas, idealistas o interesados, sino que se aplica a la institución y a la lucha institucional. Cuando Podemos hace la apuesta por el sorpasso y se niega a apoyar a Pedro Sánchez por ello, hábilmente el sector errejonista vincula esta decisión a la figura personal de Pablo Iglesias. Esto es así porque sabe que si triunfa, y hubiera habido sorpasso, la situación hubiera sido la misma para ellos pero que si fracasara, tal y como realmente ocurrió, la situación les beneficiaría de forma extraordinaria con vistas al próximo congreso que debía celebrarse. Así los errejonistas actuaron hábilmente de acuerdo al principio de la astucia maquiavélica: dejaron manos libres al príncipe para que éste actuara conociendo que ninguna circunstancia, ni el éxito ni el fracaso, les restaba poder aunque una les permitiría acrecentarlo.

Lo cierto, es que el sorpasso no se da, la unión con IU genera más problemas que soluciones, aparte de hacer desaparecer a IU, y el paraíso se rompe. Y es ahí donde surge el conflicto. El sector errejonista ve la oportunidad de acrecentar su poder y el sector Iglesias ve la amenaza de reducirlo.  Y para mantener su poder, el sector Iglesias, la corte, busca identificar el liderato con el equipo del líder y es ahí cuando estalla auténticamente el conflicto. Pues el conflicto en Podemos no es sobre la figura de Pablo Iglesias, que todos los podemitas están dispuestos a asumir cuando menos y probablemente a poner una foto suya encima del televisor quitando la del Che Guevara. El problema de poder es la corte que rodea al Príncipe. Es decir, el problema surge en la institución y no en las personas.

Así, el auténtico problema en Podemos estalla por el control de la institución, en este caso del grupo político. Los errejonistas se vuelven absolutamente democráticos porque comprenden que con este procedimiento su poder aumenta o al menos son capaces de cortar el poder del otro colectivo. A su vez, los pablistas de pronto descubren las excelencias del centralismo democrático, ya no se llama así, porque entienden, y con razón, que una institución absolutamente democrática reducirá el poder del líder que curiosamente es de los suyos. De esta forma, la lucha no se ejercita entre Errejón e Iglesias, sino que se ejercita entre sus respectivas  cortes. Y esto, una vez más, lo ha visto muy bien el propio equipo de Errejón, bastante más espabilado por cierto que el de Iglesias, al centrarse en la diferencia entre el órgano de gobierno del partido y el secretario general, solo, y ese solo es tramposo, luchando por lo primero y dejando libre el campo al glorioso Pablo Iglesias para que siga siendo el jefe, aunque eso sí, buscando reducir su mandato en tiempo.

Y todo esto explica también el comportamiento del tercer sector en pugna, que aunque minoritario es muy importante, como son los Anticapitalistas. Efectivamente, el partido Anticapitalista ya existía antes de la formación de Podemos y su poder político era nada o poco. Sin embargo al integrarse en Podemos consigue una cuota de poder relativamente importante, infinita en comparación a la anterior, y por lo tanto su interés como institución es mantener dicho poder o acrecentarlo. Para mantenerlo le basta con que Pablo Iglesias siga siendo secretario general, eso le garantiza una guerra permanente con el PSOE y por lo tanto que un posible pacto PSOE-Podemos se dificulte. Pero la situación del nuevo Congreso lleva los anticapitalistas a algo más y es a comprender que, si gana el equipo de Errejón, ellos a la larga van a perder poder pues este es más partidario de abrirse al sector que actualmente vota PSOE e incluso de llegar a acuerdos con el Partido Socialista haciendo prescindible absolutamente al sector de extrema izquierda que electoralmente en España es mínimo. Por ello los anticapitalistas, debajo de su mascarada de presentarse a todo como organización independiente, buscan la victoria de Pablo Iglesias en todos los frentes pues es su forma de mantenerse poderosos.

Pero toda esta situación maquiavélica no es solamente aplicable a la institución Podemos, repetimos que no necesariamente a las personas que pueden estar en Podemos por motivos absolutamente altruistas o idealistas como creemos que la mayoría lo están, sino que también afecta al resto de los partidos políticos en cuanto a lo que vaya a pasar en Vistalegre.

Efectivamente, el sector del Partido Socialista que actualmente gobierna la institución y todo el sector Susana Díaz están deseando que gane por aplastante mayoría Pablo Iglesias. Esto es así porque saben que al ganar deberá girar a la izquierda y radicalizar el discurso. Así curiosamente, lo que interesa a Susana Díaz y su grupo es la victoria del sector más radical de Podemos pues les aleja de su cuota de mercado electoral. Diciéndolo en palabras maquiavélicas: les garantiza mantener y probablemente acrecentar su poder. Aunque nunca llegue al gobierno.

Pero lo mismo pasa exactamente con el Partido Popular y con Ciudadanos, que también desean de todo corazón que gane Pablo Iglesias.
El Partido Popular sabe que está en el poder porque no hubo pacto en las primeras elecciones generales entre el PSOE y Podemos y por lo tanto le interesa que no exista posibilidad alguna de haberlo. Y la mejor garantía para ello es que Pablo Iglesias tenga todo el control del movimiento político y no sólo sea su secretario general. Del mismo modo, Ciudadanos, que poco a poco se va convirtiendo cada vez más en un apéndice del Partido Popular que era para lo que estaba pensado, ve como la negativa de Podemos a pactar le llevaría ser el único partido bisagra que permitirá gobernar o al PSOE o al Partido Popular, convirtiéndose así en imprescindible para ambas formaciones y por lo tanto en mimado por ellas.

Sin embargo, al sector de Pedro Sánchez del PSOE le interesa sobremanera que triunfe el aparato político de Errejón pues le permitiría presentarse al propio Partido Socialista como el dirigente que ha parado a Podemos en el sorpasso y como el único que a su vez es capaz de pactar con ellos y conseguir gobernar en España. De esta forma, Pedro Sánchez apoya a Errejón no porque considere que su discurso es más afín en lo político y en lo social sino porque, como institución política y repetimos que no necesariamente de forma personal, considera que sus posibilidades de mantener y acrecentar el poder son mayores.

Y Maquiavelo solo diría una cosa más: que gane el mejor. Porque hay que ser deportivos.

miércoles, octubre 05, 2016

EL FIN (ya definitivo) DEL PSOE

En este artículo pretendemos explicar lo ocurrido este sábado día 1 de octubre en el Partido Socialista español con una doble lectura: internacional y nacional. Así pues, analizaremos dos cosas brevemente: la primera la causa de la caída de los partidos socialistas en la Europa actual; la segunda, la causa nacional que, unida a aquella, ha intervenido en el PSOE.

Empecemos por la situación internacional. La caída de los partidos socialistas tiene que relacionarse necesariamente con el desarrollo del Nuevo Capitalismo y el fin del modelo europeo socioeconómico. Recordemos que este modelo, el llamado Estado del Bienestar, era un modelo keynesiano y con tintes socialdemócratas, en el cual el Estado nacional tomaba un papel fundamental no sólo en el desarrollo económico sino también en las reglamentaciones del mismo. Esto era así por el modelo capitalista al cual servía y que era un capitalismo nacional e industrial necesitado de inversiones en la propia industria y las infraestructuras y en el que existía una amplia clase trabajadora fabril. Además, no hay que olvidar la existencia del bloque soviético que era una permanente amenaza y que se podía usar como método chantajista, y bien usado por cierto, para conseguir derechos sociales. Así, los partidos socialistas, siempre y cuando abandonaran el marxismo, como lo fueron haciendo paulatinamente todos, eran el partido no solo hegemónico sino el modelo absoluto social, por su apoyo al estado social, y su éxito estaba garantizado.

Sin embargo, la aparición del Nuevo Capitalismo, al que ya hemos dedicado aquí varios artículos, cambia totalmente esa situación. En primer lugar, el Nuevo Capitalismo se basa en un plano internacional, donde la regla la marca el mercado económico transnacional y no las leyes de los estados nacionales. Además, la integración de cada vez un mayor número de personas a la órbita capitalista en los países emergentes, que redunda necesariamente en su bienestar para que puedan consumir y producir beneficio, permite que los hasta ahora limitados paraísos capitalistas occidentales puedan ser progresivamente depauperados pues el beneficio se puede conseguir igual aumentando el número de consumidores y no es necesario ya mantener una calidad de nivel de vida y consumo alto en los pocos que hay. De esta forma se originan dos elementos que van a permitir acabar con los partidos socialistas.

Por un lado, el fin del Estado nacional como regulador del Capitalismo pues este ya ha superado la mera frontera de lo patrio para lanzarse a la aventura cosmopolita. Por otro lado, la destrucción de las clases trabajadoras europeas como modelo de explotación capitalista y que serán sustituidas por la explotación absoluta de la vida humana a través de la producción económica que implica la dualidad trabajo/consumo. Así, los seres humanos ahora son explotados tanto cuando trabajan como cuando consumen y por lo tanto las teorías de contenido socialdemócratas, que se centraban exclusivamente en la mejora de las facetas productivas y sus derechos, ya no tiene por qué ser cumplida. Es una teoría limitada ahora ante un marco mayor al que es incapaz de responder.

Sin duda, el Capitalismo utilizó a los partidos socialistas para conseguir desarrollarse en el continente europeo sin tensiones revolucionarias, cosa que por cierto hay que agradecerle a la socialdemocracia pues logró importantísimos triunfos en derechos políticos y sociales, pero ahora estos mismos partidos socialistas han resultado ser superfluos pues ya no están hablando de la realidad tal y como existe sino de una época de posguerra europea que está muy alejada del momento actual. Sobran en definitiva porque su discurso centrado en derechos sociales, paradójicamente, de antiguo puede llegar a ser incómodo para una oligarquía que ha encontrado en ese Nuevo Capitalismo sin leyes nacionales una forma mayor de rapiña. Los partidos socialistas se han vuelto incómodos con su empeño en los derechos sociales ya innecesarios para desarrollar el consumo capitalista y la oligarquía, que ve en la globalización una oportunidad única, los abandona.

Y ahora vamos al caso español. Aquí también se ve cómo a través de la serie histórica el Partido Socialista, tras haber construido un modelo de bienestar en España, ha ido poco a poco desangrándose hasta convertirse hoy en día en una farsa de aquello que fue. Por supuesto, esta construcción  no debe entenderse como un exclusivo mérito de dicho partido y que lo hiciera en contra del desarrollo capitalista, sino que lo que hizo fue, como en Europa, amoldar el sistema social español al desarrollo capitalista de la época. Pero, también es verdad que de haber gobernado la derecha hubiera sido de una manera mucho menos social. Es decir, no existe una excepción española sino que aquí también cumplió el socialismo su papel europeo.

Pero ahora, este Partido Socialista ha sido absolutamente abandonado por todos los miembros de la oligarquía social que le habían apoyado.  Y  su caída tiene la misma causa que en el resto de los partidos europeos. Por lo tanto, la primera razón por la cual el partido socialista español ha caído como partido hegemónico es el propio desarrollo del Nuevo Capitalismo y es la razón ya explicada como internacional.

No obstante, como en todo caso particular hay también causas más concretas. Y algunas de ellas tienen que ver con las características propias del partido socialista español.

Efectivamente, con la llegada para el PSOE del poder autonómico, el aparato del partido, entre otras cosas por la propia acción de Felipe González, se convierte en una oligarquía de barones territoriales. Esto se hace para que González logre un control absoluto del aparato nacional pues los barones deben parar a los críticos en su territorio, por su propio interés, antes de que lleguen a disputar el poder central: es un sistema de doble barrera. Pero, al ser de doble barrera hacia arriba, lo nacional, también lo es hacia abajo, lo autonómico: la debilidad del secretario general puede implicar la debilidad del líder autonómico. 

Y aquí es donde surge el problema. Y es un problema que se origina por la lucha de poder pero que implica una estrategia diferente en la configuración del partido. Efectivamente, no hay diferencia en la ambición personal entre Susana Díaz y Pedro Sánchez y lo único que ambos buscan es el poder. No creemos que ninguno de los dos tenga unas convicciones ideológicas muy complejas, a la vista de los discursos públicos que hacen que se reducen a los más elementales dogma simplones, pero sin embargo esa misma necesidad de poder llevaba a dos comportamientos distintos que es por lo que todo se ha precipitado.

Así, el auténtico  problema para los dirigentes del PSOE, e incluso más que el tema de la abstención que solo era una consecuencia, era las dos estrategias distintas para conseguir y mantener el poder. La estrategia de Pedro Sánchez pasaba necesariamente por la militancia. Sánchez sabia que su única manera de mantener el control del partido era una permanente relación con la militancia a modo asambleario. Así, Sánchez confiaba en dirigir el partido escapando del control de los barones territoriales a través de, ya como amenaza ya como realidad, la consulta permanente. Es decir, la estrategia de Sánchez implicaba una nueva relación de poder en el partido y la consiguiente pérdida de influencia de los barones territoriales en la dirección nacional. Resultaba así una nueva estructuración del poder del partido donde perdían los barones territoriales.

Mientras, la estrategia de Susana Díaz pasaba necesariamente por los barones territoriales y el aparato del partido excluyendo a la propia militancia. Es decir, era mantener el propio modelo felipista que además, siendo ella la lideresa de la federación más fuerte, curiosamente la encumbraba hacia el poder aunque estuviera dispuesta a estar donde la pusieran sus compañeros. Sánchez, en su propio interés, pretendía reconstruir el PSOE desde la militancia, pero no por motivos democráticos sino peronistas; Díaz, en su propio interés, quería que todo fuese igual. De este modo, lo ocurrido el pasado 1 de octubre era una mera lucha de poder personal que, sin embargo, implicaba mucho más: la estructura de control del partido.

Pero en política los motivos personales no cuentan, sino solo los resultados reales. Y el resultado real aquí es crucial para España. La militancia socialista es eminentemente una militancia de izquierdas y una militancia de un contenido socialdemócrata clásico muy claro y evidente. Esta militancia cree firmemente en la existencia de derechos sociales y políticos y no está dispuesta a que le sean arrebatados en aras de un bien mayor prometido y en realidad nunca declarado. Por lo tanto, esta militancia resulta un escollo, al menos social, al proceso de precarización social y económico que interesa a la propia oligarquía y por ello debe ser eliminada como sujeto político y reconvertida en meros consumidores de partido, tal y como ya están haciendo todas las formaciones políticas actuales. Por ese motivo, la oligarquía española, desde la derecha política a los medios de comunicación como PRISA o Atresmedia, ay la Sexta, apoyó a Díaz. Rajoy debe gobernar para seguir adelante con el Proceso de Precarización: el PSOE debe abstenerse, nos van a contar, por usted y por mí. Es por ellos.

Pero tranquilos. Nos van a dejar a la nueva política: Ciudadanos y Podemos. No van a gobernar, pero van a ser muy, muy críticos.
Uy, qué miedo.


miércoles, septiembre 28, 2016

BREVE REFLEXIÓN: GOLPE DE ESTADO EN EL PSOE

Pedro Sánchez gana las primarias.
El PSOE se presenta con un programa electoral.
En la campaña electoral se asegura que el PSOE no facilitará el gobierno de Rajoy.
Pedro Sánchez cumple su promesa a los electores del PSOE.

...Y los llamados Barones, una oligarquía que tampoco gana elecciones, deciden que se acabó Pedro Sánchez. Pero no se manifiestan sobre si el PSOE debe abstenerse o no ante Rajoy.

Resumen: Golpe de Estado.

jueves, enero 28, 2016

POR UN GOBIERNO PROGRESISTA: POR UN PACTO PSOE-PODEMOS

La diferencia entre la izquierda y la derecha está en la jerarquía de sus valores. Por ejemplo, para la izquierda un valor superior será la igualdad mientras que para la derecha un valor superior será la libertad económica. Si estos dos valores entran en contradicción, y por esa misma jerarquía, la derecha escogerá la libertad económica y la izquierda la igualdad. Así, se puede señalar que la pertenencia o no a una determinada doctrina política guarda relación con la forma en la cual se jerarquizan estos valores señalando unos más importantes que otros. De esta forma, la diferencia entre la izquierda y la derecha en política no es sólo sobre una forma de hacer las cosas, la gestión, sino también, y de manera muy importante, sobre las prioridades dentro de la acción política y para qué se hace.

Todo esto, viene al caso por el problema de gobernabilidad que actualmente existe en España tras las elecciones generales.  Efectivamente, existe un problema para formar gobierno y hay dos opciones claras: o un gobierno dominado por el Partido Popular o un gobierno en el cual el Partido Popular no esté presente. Todo lo demás, conduciría a nuevas elecciones y con ellas, probablemente, a un gobierno del Partido Popular. Lo cual nos lleva a las dos únicas oportunidades anteriormente descritas.

Pero alguien, y con razón, podría preguntar si es tan importante que gobierne o no el Partido Popular. Hay un viejo chiste sobre PPSOE. Es ingenioso sin duda pero a su vez incorrecto. Solo hay que ver la perspectiva histórica para confirmar que no es lo mismo el gobierno de uno y otro. Cuando ha gobernado el PSOE la cuestión ha sido si se habían logrado todos los derechos que se habrían podido conseguir. Sin embargo, cuando gobierna el Partido Popular, el resultado implica cuántos derechos se nos han recortado. No se trata por tanto de que el PSOE sea el infatigable paladín del progreso, pero a veces en política se trata del mínimo colectivo positivo o la resta negativa. Y la anterior legislatura ha sido de resta negativa.

Efectivamente, en política hay cuatro maneras fundamentales de ejercer.
La primera es de forma conservadora y consiste en gobernar para mantener lo que hay.
La segunda es de manera revolucionaria cuya finalidad seria realizar un cambio sustancial no sólo de ciertos hechos sino de todo el sistema económico y el modelo social.
La tercera es la progresista que sería incrementar derechos pero sin cambiar sustancialmente el statu quo.
Y, por último, estaría la reaccionaria que pretendería volver a una situación anterior que implicaría, y eso es fundamental, la pérdida de derechos ganados anteriormente.

El gobierno del PP ha sido, aplicando las categorías anteriores, un gobierno reaccionario pues enmarcado en un Proceso de Precarización todo su empeño ha estado en reducir derechos económicos, sociales y políticos. Por ello, es tan importante que el PP no vuelva a gobernar ya que lejos de abandonar esta agenda la mantendrá: todavía podemos perder más derechos.

Pero, ahora es también fundamental que no haya un gobierno conservador pues este sólo mantendría la actual situación de precarización. Así, la presencia de Ciudadanos en el gobierno como pieza fundamental no sería una buena noticia para el desarrollo de los derechos sino para la consolidación de los recortes. Como ya hemos defendido aquí, Ciudadanos surgió como una forma de rentabilizar para la derecha los votos perdidos por el PP y, de hecho, la agenda social del partido de Rivera es la del PP.

¿Debería ser entonces un gobierno revolucionario? Si bien a pequeña escala, siempre siguiendo su modelo Apple y el lanzamiento cada año de un  nuevo y un poquito más revolucionario iphone, Podemos pretende hacer una legislatura constituyente –aunque poco-. Eso pasa por cambiar aspectos básicos de la constitución, especialmente los referentes al factor territorial. Dejando a un lado que no se entiende que gente autodenominada de izquierdas crea que existan identidades colectivas y nacionales, esa cosa tan paleta como es el pueblo catalán, lo interesante verdaderamente aquí es si esto sería hoy posible en España y si sería bueno desde un punto de vista de ganar derechos.  Cualquier reforma constitucional, salvo tal vez si se sigue un método bolivariano, implica la mayoría del  Senado y del Congreso. Claramente no lo hay. Entonces se descarta.

Desde una perspectiva progresista solo queda, entonces, la idea de un gobierno que genere nuevos derechos. Y ahora, ¿cuáles? España está en una situación de emergencia como estado. No tanto por el paleto desafío catalán como por su desintegración como estado social y democrático de derecho, tal y como la define la constitución. Todo el proceso de precarizacion necesita la destrucción de esta definición. Una verdadera legislatura constituyente, por tanto, no debe buscar ahora cambiar sustancialmente la constitución para hacerla progresista sino restituirla en tanto en cuanto ya es progresista. Si el PP ha sido un gobierno de reacción corresponde en aras de lo social un gobierno no conservador sino progresista y es urgente.

¿Pero sobre qué base lograr el pacto?
Un pacto se realiza en un acuerdo beneficio colectivo. Algo en que todo individuo que se considere progresista estará de acuerdo es que ha habido durante la última legislatura recortes en derechos sociales, políticos y económicos. Por tanto, resulta claro que todos estaríamos de acuerdo en que, por ejemplo, los españoles estábamos mejor a nivel de derechos, y eso es a nivel de democracia real, por ejemplo en 2007 o 2008.
Si esto es así, la base del pacto más sencilla y segura, para su realización y verificar su grado de cumplimiento, sería situar su objetivo en volver a los derechos de  2008 o 2007. Y eso implicaría derogar todas aquellas leyes que el PP hizo para reducirlos. Es sencillo y es posible.

¿Y quienes deberían formar el pacto? Si se trata de un pacto progresista hay tres formaciones minimo que deberían estar presentes: PSOE, IU y Podemos.

¿Y políticamente hay interés por el pacto? En realidad el gran problema del pacto es la política interna de los partidos.
Pedro Sánchez sabe que su única posibilidad de seguir al frente del PSOE es llegar a la presidencia del gobierno: está deseando pactar. El problema es que también lo saben los barones y quieren, especialmente Susana Díaz, conseguir ellos el poder del partido lo que implica boicotear el acceso de Sánchez al gobierno. Así que, por ahora pero hay prisa, el PSOE desea pactar.
Pero aquí la clave es Podemos. Podemos tiene un doble problema, como el PSOE, pero piensa que no le interesa pactar, al contrario que a Pedro Sánchez. Su primer problema es sus grupos paletos -perdón: plurinacionales del “país de países”- que le llevan a situar en primer plano las aldeas. Su segundo problema,  y más grave, es su idea de convertirse, cumpliendo el sueño del PP –otro día lo explicamos-, en el partido de la oposición desbancando al PSOE: y para eso necesita nuevas elecciones.

Así, la diferencia con el PSOE no es de partido, ambos como instituciones y por motivos de poder anhelan que no haya pacto, sino de personas. Mientras que Sánchez necesita el pacto, Iglesias, en sus ensoñaciones mesiánicas, piensa que sin él ascenderá.

Creer que las instituciones políticas actúan por el exclusivo interés de los ciudadanos es ingenuo. Pero también es cierto que probablemente yo no daría clase si no me pagaran. Trabajar con el interés personal para el beneficio colectivo forma parte esencial de la política.

Hoy está  claro el beneficio colectivo.
Es un beneficio colectivo que no gobierne el PP.
Es un beneficio colectivo que se pare el proceso de precarización.
Es un beneficio colectivo derogar la Reforma Laboral, la LOMCE, la Ley Mordaza y todas las leyes que han recortado derechos.
Es un beneficio colectivo que España vuelva a ser un estado social y democrático de derecho.

Todo lo demás, vamos a ser serios, son chorradas.

miércoles, diciembre 30, 2015

REFLEXIÓN POSTELECTORAL (pero sin esperanzas…)

Se impone una pequeña reflexión postelectoral.

1.- Lo primero formular un deseo: que haya pacto PSOE y Podemos para formar gobierno.
Lo segundo hacer una premonición: la izquierda puede hacer muy gravemente el imbécil.

2.- El bloque PP+Ciudadanos ha perdido las elecciones. Y las ha perdido en un sentido doble.
Primero, en cuanto a número de votos. Efectivamente, su suma no llega al bloque PSOE+Podemos.
Segundo, y más importante, en su capacidad de crear gobierno. Ciudadanos fue una plataforma creada exprofeso para recuperar el voto perdido del PP y, de esta forma, hacer un gobierno de coalición, algo ya ensayado en Madrid. Sin embargo, y de acuerdo a la composición del Parlamento, esto será imposible a no ser que PSOE se abstuviera.

3.- ¿Puede gobernar el PP? La respuesta evidente es que no. Durante cuatro años el Partido Popular ha roto toda relación con el parlamento español y, también, con la sociedad. De ahí la necesidad de inventar un nuevo partido como Ciudadanos que permitiera de nuevo el gobierno de Rajoy (y con él desarrollo definitivo del proceso de precarización). Como esta apuesta ha fracasado, solo quedaría una jugada desesperada a la que llamaremos esperpento catalán: del mismo modo que allí la CUP anticapitalista –bueno, como el carlismo- se alista con la derecha por la región catalana, Rajoy exige al PSOE que se abstenga en su investidura por el estado español. Como diría el cuartel: todo por la patria.

4.- ¿Se puede abstener el PSOE? Hombre, poder podría. Pero eso le implicaría desaparecer. Para votar a un PSOE que se abstiene se vota a Ciudadanos. De hecho, por eso Rivera ha dicho recientemente que el PSOE debería abstenerse. No, el partido socialista solo puede votar no. Y no tanto por ideología, que también, como por cálculo electoral, lo cual implica una decisión aún más firme.
Sin embargo, hay ruido de fondo entre los barones para que no busque el pacto, ¿por qué?
Primero algo curioso. Resulta que todos los barones quejicas gobiernan o en coalición con Podemos o con la derecha de Ciudadanos ¿Cuál es entonces la queja? Pues la queja es que no existe la queja sino el poder. Dirigidos por esa eminente estadista que es Susana Díaz, famosa por su jugada maestra de disolver el parlamento andaluz para conseguir los mismos escaños que tenía antes y pactar con la derecha, en realidad los barones no hablan de España sino de lo suyo. La idea es desbancar a Sánchez, dejar gobernar al PP y que se desgaste y, una vez desgastado, plantear elecciones entre Podemos y el PSOE buscando que el voto de PP y Ciudadanos se deslice al PSOE.
5.- ¿Pero cómo le ha ido en realidad al PSOE? Pues curiosamente mejor de lo esperado. La idea que estaba en el aire, que por cierto encantaba al PP, era que el PSOE dejará de ser la jefatura de la oposición. Sin embargo, el PSOE ha resistido. Pero además, luego hablaremos de  ello, con la posibilidad de gobernar.

6.- ¿Y ha sido un gran cambio en referencia a los partidos emergentes? Depende. Los dos partidos más votados han sido PP y PSOE, en eso seguimos igual. Sin embargo, es cierto que desde luego se ha pasado de una condición de hegemonía a una solo de control.

7.- ¿Qué tal Ciudadanos? Curiosamente Ciudadanos, que siendo un partido nuevo ha sacado 40 escaños lo que debería ser motivo de alegría, ha fracasado absolutamente porque su finalidad, como ya hemos explicado antes, no era sino permitir gobernar al PP. Y si no cumples tu fin, ya lo decía Aristóteles –sí, lo he leído pero poco-, no has conseguido nada.

8.- ¿Y Podemos? Pues Podemos es más interesante aún porque Podemos ha ganado y ha perdido. Ha ganado por sus 69 diputados. Pero, ha perdido en cuanto no ha sido capaz de derrotar ni empatar con el PSOE. Podemos salía con un único objetivo que era ganar al partido socialista. Para ello, dulcificó su discurso  y evitó entrar en temas extremos. Pero no lo ha logrado y eso explica el problema de una alianza de un gobierno de izquierdas –Aristóteles, etc, etc,…- para ellos pues ahora son segundos.
Así, está en una difícil tesitura. Indudablemente su resultado electoral ha sido bueno pero el hecho de que el PSOE haya sacado más votos que ellos ha hundido su estrategia que consistía en ser el partido de izquierdas principal -¿pero al PSOE se le puede considerar de izquierdas?, interroga usted indignado progresista lector. Bueno, tanto como a Podemos, le contesto-.
Y eso explica su torpe intervención la noche electoral. Efectivamente, el discurso de Podemos estaba pensado para situarse como partido hegemónico de la oposición dando una idiota excusa al PSOE para no pactar y, como tal partido hegemónico, en una nueva legislatura de horror del PP, pero encima sin mayoría estable, conseguir el poder a la siguiente. El problema es que ahora esas no son las cuentas y la excusa no sirve.

9.- ¿Y cuál era la idiota excusa? La famosa línea roja nacionalista que implica necesariamente una reforma constitucional que Podemos sabe que en las condiciones dadas por los resultados electorales es imposible pues implica, como mínimo, la mayoría absoluta del Senado que actualmente tiene el PP. Y, por si alguien lo piensa, un referendo solo consultivo en Cataluña con el artículo 2 vigente sería un cachondeo indigno de un gobierno medio serio.

10.- ¿Y qué va a pasar? Si creyéramos en la normalidad intelectual y en la coherencia ideológica de nuestros representantes –que sí nos representan aunque no nos guste- lo normal sería llegar a un pacto de gobierno PSOE+PODEMOS y buscar apoyo de investidura con IU, PNV y CC (Coalición Canaria), lo que daría más votos que PP+Ciudadanos (y contando la abstención de los separatistas catalanes, aunque igual votan con la derecha).
Pero no somos muy de creer, así que igual a algún lumbrera del PSOE, uno de sus famosos estadistas regionales, se le ocurre que mejor defenestrar a Pedro Sánchez que hacer algo por España.
O igual a algún lumbrera de Podemos, uno de sus prestigiosos prohombres de las ciencias políticas, se imagina que nuevas elecciones les darían la posibilidad de derrotar al PSOE en vez de hacer algo por la sociedad civil española –que sí, vale pues ponemos del estado español en aras del pacto-.

y11.- Y como es navidad y nos sentimos generosos vamos a hacer una propuesta sencilla para un pacto de izquierdas.
La propuesta solo tiene contenido social y no toca la constitución, algo que se dejaría, cosa que por cierto es innecesaria básicamente, para una posterior legislatura y con el máximo consenso (incluyendo a PP y Ciudadanos) posible.
Como lo que ha habido en esta legislatura ha sido un retroceso en los derechos económicos, sociales y políticos (incluyendo educación y sanidad), se trataría de hacer una nueva legislatura con un objetivo asumible: volver al estado de derechos sociales, políticos y económicos que había en el 2008. Algo asumible por toda la izquierda y la mayoría de la población española, independientemente de su partido político de voto.


Pero no confiemos en la racionalidad…

domingo, diciembre 11, 2011

ANÁLISIS (tardío) ELECTORAL

0.- hubo un tiempo en que la pulsera powerbalance prometía mejorar el equilibrio a través de algo así como canalizar las energías del cuerpo. Las llevaba un montón de gente y de famosos y de políticos. Y si decías algo contra ellas eras rápidamente tachado de estúpido y que de qué ibas: siempre amargando.

1.- ZP era un héroe. Por fin, te decían, un presidente de izquierdas. Y añadían, de verdad. Tú eras de derechas, pues ¿cómo podías estar en contra -algo que sin duda sería la última medida del presidente- de la promulgación de un real decreto por el que ganara la guerra civil la República? Pero, la última medida fue indultar a un banquero.

2.- El PSOE, lógicamente, ha perdido las elecciones.

3.- Y el PP las ha ganado.

4.- Pero, ¿y la izquierda? Recuerden ustedes que el 15M iba para movimiento de masas. La mayoría, decían. Pues parece, sumen aquí y comparen acá, que no. Ni con la abstención.

5.- Así, la pregunta fundamental es: ¿por qué la gente ha votado masivamente a la derecha? O dicho de otro modo, ¿por qué ha abandonado a la autoproclamada izquierda. Alguien podría decir que IU ha subido sus votos -y UPyD, que tal y como está el patio es más de izquierdas que muchos- pero ni sumándolos da la pérdida del PSOE. La izquierda, sin duda, ha perdido presencia social.

6.- Es muy ingenuo pretender que un hecho social pueda tener una única respuesta. Hay varias. Pero tampoco somos tan listos, solo pondremos las que creemos que son ciertas.

7.- La primera fue la entronización por la izquierda de Zapatero. Su figura fue llevada hasta los límites del ridículo varias veces y no solo por los pelotas que le debían su puesto, como Pajín, sino incluso por gente más seria, como Llamazares, que no dudó en postularse como ministrable. Así, Zapatero era el héroe de una nueva izquierda que había eliminado el contenido social para admitir la forma de ser, el marketin puro y duro, como discurso. Cuando la forma de ser claudicó, o se reveló realmente, la fuerza, coherentemente, se desplomó a velocidad de vértigo. La caída de ZP, o su desenmascaramiento, fue directamente proporcional a la caída del PSOE. La imagen arrasó, porque ya lo había hecho antes, con el proyecto.

8.- Y esta fuerza de la imagen implicó la eliminación del discurso social. Ante el crecimiento desmesurado del paro y la crisis, la izquierda consideró que su discurso fundamental no era sino la memoria histórica y algo sobre niños desaparecidos -un asunto gravísimo aunque se haya convertido en propaganda electoral-. Así, la autoproclamada izquierda fue dejando a la derecha todo terreno socioeconómico y esta, con un discurso repleto de falsedades, fue aclamada como triunfadora. No se trata de que se impusiera un pensamiento único, como se quejan lo llorones, sino que el único pensamiento, por llamarle de alguna forma, que la gente escuchaba de forma generalizada sobre la situación socioeconómica era el discurso de la derecha. Así, abandonados ante un agravamiento de la crisis cada vez peor, la gente solo escuchó una respuesta.

9.- Y todo lo socioeconómico, conviene recordarlo, fue la base desde la que se extendió la izquierda. La misma que ahora había dejado sola a la población, además a la más desfavorecida, anclándose en debates pijos sobre memoria histórica y dónde reenterrar, ¿existirá el verbo?, a Franco.

10.- ¿Y el revulsivo 15M? Ni reformista ni revolucionario. Para ser lo primero les ha faltado propuestas creíbles; para lo segundo, profundidad de pensamiento. El 15M ha acabado siendo, como era de prever, un ejército enrollado de salvación. Y, ya lo analizaremos, un lastre para repensar una izquierda reformista -y una ñoñería para una revolucionaria-.

11.- Pero, no hay que perder la esperanza. Hoy mismo, domingo ya, el periódico progresista por excelencia, a las 10 de la mañana, tenía esta portada:



Sin duda, siempre de izquierdas y con mensaje social.

y (otra vez) 0.- Lo bueno de desenmascarar los timos como la powerbalance es que dan una nueva oportunidad al pensamiento racional. Lo malo, es que tal vez quienes la usaron solo estén esperando otro artilugio aún más ridículo.

martes, noviembre 29, 2011

UN GOBIERNO DESDE SIEMPRE DE IZQUIERDAS

Acercándose la feroz derecha, la izquierda lucha desde su trinchera de progreso y defensa indudable de una sociedad mejor y un mundo más justo: hay que trasladar los restos del dictador Franco.

Acercándose la feroz derecha, la izquierda lucha desde su trinchera de progreso y defensa indudable de una sociedad mejor y un mundo más justo: hay que indultar a un banquero.


lunes, agosto 29, 2011

NO TODAS LAS OPINIONES VALEN LO MISMO

Marcelino Iglesias, portavoz del PSOE, lo ha dejado hoy claro: no debe haber referéndum sobre la reforma constitucional porque eso sería generar incertidumbre en aquellos a los que se quiere generar certidumbre.

Es decir, unas opiniones son más importantes que otras: para qué tanto rodeo.


miércoles, mayo 25, 2011

ZAPATERO (y los demás)

Echarle las culpas a alguien en concreto, en realidad el único que dio un poco la cara, tiene un problema: demostrar que uno no le apoyó anteriormente. Todos y cada un de los responsables políticos del PSOE, en el parlamento nacional y en los parlamentos autonómicos, apoyaron, o callaron que es lo mismo, ante las reformas antisociales de su presidente. Seguro que lo hicieron por responsabilidad ante el país, la clase obrera, el progreso y el partido; seguro que no lo hicieron porque estar en un puesto sin tener que pensar es cómodo. Y, para qué engañarnos, porque se cobra una pasta.

Ahora, la culpa es de Zapatero. Y por eso ellos esperan, pacientemente, a ver qué les dice el siguiente líder.


jueves, agosto 05, 2010

A MÍ ESO (no) ME LO HACE

¡A mí eso no me lo hacen!.Y luego, figurándose ante su jefe, habrá añadido: ¿quién te crees que eres?
¿Cuántas veces ha dicho eso en el bar?
Yo, varias.
¿Y usted?

Mañana Tomás Gómez, que quería ser candidato a la Comunidad de Madrid en lugar del candidato que decidieran sus jefes –lo que le daba la grandeza de Iznogud empeñado en ser califa en lugar del califa- ha sido citado por Zapatero.

Al final, usted y yo admitimos que nos lo hagan. Y mañana, Tomás Gómez. Lo llaman realismo, pero los nombres es lo que tienen.

viernes, septiembre 11, 2009

ALGO DE COHERENCIA

Hoy imagino que todo el gobierno catalanista y de izquierdas -eso que no falte- esperaba lo de siempre: a los paletos aplaudiendo. Sin embargo, se le han presentado trabajadores víctimas de las ERE. Lo curioso del caso es que IU y el PSOE los utilizaron aquí en Madrid, esa es la palabra, contra el repugnante gobierno, la palabra es repugnante y no gobierno, del PP. Entonces estaban CCOO y UGT. Hoy, curiosamente, no. Entonces estaba la autoproclamada izquierda orgullosa, hoy veremos: esperamos heroicas reacciones.

Ya saben, gobierno catalanista y de izquierdas.
Y sobre todo, coherencia.


sábado, junio 20, 2009

NO ACOSTUMBRARSE

Pues resulta que yo acabo de publicar lo anterior. Y claro, me acuerdo así de pronto de que hoy ETA ha matado a una persona. Y ha sido a solo unos 500 kilómetros de donde yo vivo. Y me acuerdo además que esto es muy simple: hay una gentuza que mata o les apoya; hay una basura que calla porque les interesa para lograr poder político; hay una gente cobarde, y yo comprendo a los cobardes, que mira hacia otro lado.
Pero hay una minoría heroica que se enfrenta.

Y esto es solo a 500 kilometros de donde yo vivo. Y reconozco que desde aquí es fácil no ser cobarde. Así que hay que decirlo: algún día, tal vez, todos reconocerán por fin que a solo 500 kilómetros de Madrid hay una gente heroica que lucha contra el totaritalismo, y que políticamente se pueden señalar en los políticos y militantes del PSOE y del PP y seguramente en otros ejemplos individuales, que merece nuestro respeto.
Porque independientemente de nuestras ideas concretas en esto la cosa está clara: nosotros somos la civilización y ellos –ETA, su entorno y sus cómplices- la barbarie.

domingo, junio 07, 2009

Y UNA DE, después, RECOGER LA BASURA

Cobra esto: unas diez veces al mes más que yo. Y seguramente más de diez veces que usted. Nos preguntabámos el mérito. Y por fin sabemos la causa.

Leire Pajín. Un joven valor de nuestra política.

Pero lo triste es que no es una. Porque si revisan la campaña electoral veran que no hubieran cabido los imbéciles ni los pelotas. Sean de donde sean y, claro está, como ciudadanos honorables.