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domingo, diciembre 11, 2011

ANÁLISIS (tardío) ELECTORAL

0.- hubo un tiempo en que la pulsera powerbalance prometía mejorar el equilibrio a través de algo así como canalizar las energías del cuerpo. Las llevaba un montón de gente y de famosos y de políticos. Y si decías algo contra ellas eras rápidamente tachado de estúpido y que de qué ibas: siempre amargando.

1.- ZP era un héroe. Por fin, te decían, un presidente de izquierdas. Y añadían, de verdad. Tú eras de derechas, pues ¿cómo podías estar en contra -algo que sin duda sería la última medida del presidente- de la promulgación de un real decreto por el que ganara la guerra civil la República? Pero, la última medida fue indultar a un banquero.

2.- El PSOE, lógicamente, ha perdido las elecciones.

3.- Y el PP las ha ganado.

4.- Pero, ¿y la izquierda? Recuerden ustedes que el 15M iba para movimiento de masas. La mayoría, decían. Pues parece, sumen aquí y comparen acá, que no. Ni con la abstención.

5.- Así, la pregunta fundamental es: ¿por qué la gente ha votado masivamente a la derecha? O dicho de otro modo, ¿por qué ha abandonado a la autoproclamada izquierda. Alguien podría decir que IU ha subido sus votos -y UPyD, que tal y como está el patio es más de izquierdas que muchos- pero ni sumándolos da la pérdida del PSOE. La izquierda, sin duda, ha perdido presencia social.

6.- Es muy ingenuo pretender que un hecho social pueda tener una única respuesta. Hay varias. Pero tampoco somos tan listos, solo pondremos las que creemos que son ciertas.

7.- La primera fue la entronización por la izquierda de Zapatero. Su figura fue llevada hasta los límites del ridículo varias veces y no solo por los pelotas que le debían su puesto, como Pajín, sino incluso por gente más seria, como Llamazares, que no dudó en postularse como ministrable. Así, Zapatero era el héroe de una nueva izquierda que había eliminado el contenido social para admitir la forma de ser, el marketin puro y duro, como discurso. Cuando la forma de ser claudicó, o se reveló realmente, la fuerza, coherentemente, se desplomó a velocidad de vértigo. La caída de ZP, o su desenmascaramiento, fue directamente proporcional a la caída del PSOE. La imagen arrasó, porque ya lo había hecho antes, con el proyecto.

8.- Y esta fuerza de la imagen implicó la eliminación del discurso social. Ante el crecimiento desmesurado del paro y la crisis, la izquierda consideró que su discurso fundamental no era sino la memoria histórica y algo sobre niños desaparecidos -un asunto gravísimo aunque se haya convertido en propaganda electoral-. Así, la autoproclamada izquierda fue dejando a la derecha todo terreno socioeconómico y esta, con un discurso repleto de falsedades, fue aclamada como triunfadora. No se trata de que se impusiera un pensamiento único, como se quejan lo llorones, sino que el único pensamiento, por llamarle de alguna forma, que la gente escuchaba de forma generalizada sobre la situación socioeconómica era el discurso de la derecha. Así, abandonados ante un agravamiento de la crisis cada vez peor, la gente solo escuchó una respuesta.

9.- Y todo lo socioeconómico, conviene recordarlo, fue la base desde la que se extendió la izquierda. La misma que ahora había dejado sola a la población, además a la más desfavorecida, anclándose en debates pijos sobre memoria histórica y dónde reenterrar, ¿existirá el verbo?, a Franco.

10.- ¿Y el revulsivo 15M? Ni reformista ni revolucionario. Para ser lo primero les ha faltado propuestas creíbles; para lo segundo, profundidad de pensamiento. El 15M ha acabado siendo, como era de prever, un ejército enrollado de salvación. Y, ya lo analizaremos, un lastre para repensar una izquierda reformista -y una ñoñería para una revolucionaria-.

11.- Pero, no hay que perder la esperanza. Hoy mismo, domingo ya, el periódico progresista por excelencia, a las 10 de la mañana, tenía esta portada:



Sin duda, siempre de izquierdas y con mensaje social.

y (otra vez) 0.- Lo bueno de desenmascarar los timos como la powerbalance es que dan una nueva oportunidad al pensamiento racional. Lo malo, es que tal vez quienes la usaron solo estén esperando otro artilugio aún más ridículo.

martes, noviembre 29, 2011

UN GOBIERNO DESDE SIEMPRE DE IZQUIERDAS

Acercándose la feroz derecha, la izquierda lucha desde su trinchera de progreso y defensa indudable de una sociedad mejor y un mundo más justo: hay que trasladar los restos del dictador Franco.

Acercándose la feroz derecha, la izquierda lucha desde su trinchera de progreso y defensa indudable de una sociedad mejor y un mundo más justo: hay que indultar a un banquero.


martes, agosto 09, 2011

ZAPATERO: UNA RECAPITULACIÓN.

Nota: para no sobrecargar el ya de por sí soporífero texto, las leyes nombradas o hechos políticos se vinculan a artículos propios de este blog donde se analizan pormenorizadamente.

Sin duda, Zapatero ha sido el peor presidente de gobierno de la democracia española. Teniendo en cuenta qué individuos han pasado, piensen ustedes solo en el anterior, esto puede sonar excesivo ¿Por qué Zapatero ha sido el peor presidente? La respuesta, como siempre, no es sencilla sino que requiere un análisis. Comparar lo que es presentarse como izquierdista y progresista y qué es ser verdaderamente izquierdista y progresista y no meramente un reflejo del populismo tipo Perón. Y para ello analizaremos la labor de gobierno, porque lo que pretendemos es demostrar la coherencia interna entre la primera legislatura, tan apoyada por un amplio sector de la izquierda española, y el final de la segunda y sus recortes sociales.

Lo primero que resalta cuando se analiza la labor del presidente Zapatero en el gobierno es eso que suele llamarse profunda ideologización, la presencia en su labor de un pensamiento progresista que guía su acción. Lo segundo, es el aparente giro dado a partir de mayo de 2010, cuando se realiza el sin duda mayor recorte social de la historia de la democracia española presuntamente en contra del mismo presidente que lo firma. Así, aparece como una contradicción entre ambas fases. Sin embargo, la realidad es que la profunda ideologización de la primera etapa hizo posible el recorte de la segunda.

Durante sus dos legislaturas, Zapatero se centró fundamentalmente en cuatro frentes: en el social con una profunda carga ideológica, en el económico, en el autonómico y en el tema de ETA.

Si uno analiza la presidencia de Zapatero en el terreno social verá efectivamente un montón de proyectos ideológicos: el matrimonio homosexual –por cierto, lo único verdaderamente progresista que ha hecho-, las leyes de igualdad, la alianza de civilizaciones, el aborto, la memoria histórica… Efectivamente, eran leyes cargadas de una ideología determinada, pero el problema era determinar cuál era esa ideología fuera de lo que aparentaba. A primera vista parece que cualquiera, y así ocurrió en la primera legislatura, pensaría que estábamos ante un presidente de corte ampliamente progresista. Sin embargo, si nos fijamos algo más en la leyes expuestas, y en el resto de su labor que luego analizaremos, veremos como el aparente progreso no es sino populismo.

Efectivamente, ninguna de las leyes estrella implicaban una acción económica del estado, una profundización en el estado del bienestar socialdemócrata, sino que todas eran gratis. Es decir, las leyes no aumentaban el estado del bienestar en cuanto una estructura socioeconómica permanente sino que solo se referían a la buena voluntad del estado de intervenir socialmente merced al consejo. Era la idea de un estado paternal y guía que explicaba al ciudadano cómo comportarse pero, al tiempo, no le generaba las condiciones sociales para dicha acción. Una política que solo servía como coartada ideológica frente a la ausencia de acción en el terreno económico y de los derechos sociales. Porque además, estas leyes, excepto el matrimonio homosexual, no implicaban un aumento de derechos sociales de los ciudadanos. Es más, cuando Zapatero ejerció temas sobre derechos sociales –como en tema fiscal o en el tema de natalidad- lo que hizo fue conceder gracias, que no derechos, que iban unidos a su permanencia en el poder como en el aguinaldo de los 400 euros o el cheque bebé: si ganaba las elecciones se cumplirían. Y cuando eran políticas estructurales realizaba acciones fiscalmente regresivas como eliminar el impuesto de sucesiones, lo que conllevaba menos ingresos al estado.

Además, al ir pactando cada vez más competencias a la autonomías, de acuerdo a un plan cuyo único objetivo era el mantenimiento en el poder del gobierno y su capacidad de voto en el parlamento, se iba destruyendo el estado único del bienestar yendo hacia la construcción de una España dividida en regiones ricas y pobres, como demostró el apoyo al elitista estatuto catalán, porque lo que se buscaba no era una política social sino una política que escondiera los intereses de una oligarquía política y económica. Y así Zapatero pretendió redibujar el mapa de España generando privilegios a unas regiones frente a otras con el fin de garantizar unas provincias leales –en realidad una oligarquía cómplice- que le apoyaran en su permanencia en el poder.

Precisamente, esta idea de las oligarquías que le apoyarían en el poder explica también su ausencia de política económica que era, precisamente, su salvación y respondía a un plan. Sin hacer un solo proyecto económico relevante –para comparar, Felipe González se atrevió a hacer la reconversión industrial- ni el empresariado ni los sindicatos, ambos ricamente subvencionados además, tenían motivos de enfrentamiento con el gobierno. Todo estaba dejado de la mano de la coyuntura económica internacional favorable que hacía que el crecimiento económico fuera la tónica anual. Al tiempo, las leyes populistas, que sin ahondar en un auténtico estado de bienestar sin embargo eran vitoreadas por la autoproclamada izquierda, le permitían presentarse como un adalid del progreso. Y luego, la polarización política, que le permitía interpretar la idea de que quien estaba contra él era del PP, hicieron del presidente el héroe de la izquierda con película extranjera incluida.

Así, lo fundamental de Zapatero era su ausencia absoluta de política económica, que dejaba únicamente al ciclo internacional, mientras él se dedicaba en lo nacional a la ridícula demagogia. Ridícula pero con éxito. Efectivamente, Zapatero se convirtió en un paladín de la autoproclamada izquierda al tiempo que consiguió el apoyo de la jerarquía económica, es curioso como un presidente tan progresista e izquierdista ha sido tan bien tratado por empresarios y banqueros, y de una importante parte de la jerarquía política con su juego autonómico, imposible de mantener económicamente en un ámbito de igualdad pues favorecía descaradamente a las regiones más ricas. Zapatero era un peronista agasajador de la oligarquía pero encerrado en un discurso populista y ganaba.

El problema surgió con la crisis económica, que negó consecuentemente en 2008 pues eso le hubiera supuesto poder perder las elecciones, y el fin de ciclo económico. Pero Zapatero respondió con coherencia interna: no hizo nada. Si en toda la primera legislatura Zapatero no tenía política económica, tampoco la iba a tener en la segunda. Esperó a que la situación económica internacional le salvara, pero al no ocurrir vino el momento de la decisión. El país estaba al borde de la bancarrota y Zapatero actuó de acuerdo, y con coherencia, a su política. Primero, sacrificó a los parados que no tenían ninguna importancia sindical –por eso no se tocó a las grandes empresas, se estructuró la construcción o se hizo conversión minera, por ejemplo, y por eso los sindicatos estuvieron calladitos- y segundo se tocó a los pensionistas, que curiosamente tampoco tenían respaldo sindical alguno –y de hecho los sindicatos luego firmaron alborozados un vergonzoso pacto de pensiones-. Al tiempo, se cambió la política fiscal para recaudar más, pero no se hizo sobre impuestos directos o cargando la mayor fiscalidad a las empresas, entidades financieras o a las capas sociales más ricas sino sobre los impuestos indirectos –el IVA- que actuaban contra toda la población. Y hubo un nuevo guiño a ETA con la legalización de Bildu.

Así, Zapatero actuaba coherentemente porque otra vez mantenía alejada de los efectos de la crisis a las estructuras oligárquicas –financieras, sindicales o políticas-. Esto implicaba, por supuesto, hacer recaer la crisis en los sectores sociales más desprotegidos, es decir: en aquellos que no tienen fuerza social para mantener al gobierno. Pero, siempre hay fútbol o memoria histórica.

Pero, alguien, y con buen criterio, puede preguntar: ¿y las elecciones? Bueno, Zapatero guarda dos ases en la manga. La primera, ya comienza a airearse, es que a través de la cesión permanente puede ser que ETA comprenda que ya no le hace falta delinquir para formar parte de esa estructura oligárquica de la que forman parte el resto de nacionalistas y haga un documento en que abandone la lucha armada –pero no se rinda-. La segunda, ya verán, es un golpe de efecto en relación a la memoria histórica: sacar el cadáver de Franco del Valle de los Caídos o algo similar. Como el PP, con un amplio sector que reconoce al dictador como un padre espiritual, pondrá el grito en el cielo, la polémica estará servida. Y nadie volverá a hablar de economía o derechos sociales -desde luego el PP, no-. Y alguno, ya muy pero que muy de izquierdas, señalará que el tema principal es, sin duda, la República: ¿cuál si no para ser de verdad de izquierdas?


miércoles, mayo 25, 2011

ZAPATERO (y los demás)

Echarle las culpas a alguien en concreto, en realidad el único que dio un poco la cara, tiene un problema: demostrar que uno no le apoyó anteriormente. Todos y cada un de los responsables políticos del PSOE, en el parlamento nacional y en los parlamentos autonómicos, apoyaron, o callaron que es lo mismo, ante las reformas antisociales de su presidente. Seguro que lo hicieron por responsabilidad ante el país, la clase obrera, el progreso y el partido; seguro que no lo hicieron porque estar en un puesto sin tener que pensar es cómodo. Y, para qué engañarnos, porque se cobra una pasta.

Ahora, la culpa es de Zapatero. Y por eso ellos esperan, pacientemente, a ver qué les dice el siguiente líder.


domingo, mayo 15, 2011

SER MALA PERSONA.

Soy un bellaco.
Ya era un antipatriota.
Zapatero, en cambio, tiene un bello ideario: un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes.

miércoles, febrero 23, 2011

23 F: LA DIGNIDAD Y LA DESVERGÜENZA

Hoy es 23-F. Resulta curioso cómo la memoria recuerda fechas. Cuando el intento fallido de golpe estaba en los ultramarinos de mi calle comprando aceitunas sin hueso. El tendero me vio entrar, me las dio y me dijo: ahora, vete a casa corriendo. Yo era un niño obediente.

Hace 30 años, son muchos años, mientras una gentuza disparaba al aire en el Congreso como chulos tabernarios Suárez permanecía sentado en su escaño. Hay un libro imprescindible de Javier Cercas: Anatomía de un instante.

Hoy, el gobierno de este país ha tenido preguntas en el Congreso. Iban a preguntar sobre el tema del bar Faisán y sobre los fraudes de los ERES en Andalucía. Curiosamente, ni Rubalcaba ni Chaves podían estar allí. Es verdad que tampoco estaba, ausencia más notable si se trata de saber qué opina el gobierno español, Merkel. Zapatero, que ya no podía no estar, sí. Y ante la pregunta sobre la situación económica de España ha apelado a que era el aniversario del 23-F para evitar responder.

Este fin de semana vuelvo a comprar aceitunas sin hueso, que voy a hacer albóndigas para congelar.


viernes, febrero 11, 2011

¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!! (caso Contador)

Zapatero, sin duda el presidente con más fervor patrio de toda la demoracia, ha dicho todo ufano que no hay razón jurídica (sic) para imponer un castigo al ciclista español Contador. No voy a contar el caso Contador –aquí lo tienen en versión patria, ni una duda sobre la version del ciclista-. Sólo resaltar que el ciclista mantiene su inocencia diciendo que se comió un filete de carne contaminada. Como todo el mundo sabe, cuando uno se está jugando el Tour el equipo compra carne en cualquier carnicería que encuentre y, además, como la carne era jugosa –como suele pasar con el solomillo- y para no tirarla –mi abuela cuando me dejaba algo en el plato siempre me decía que pensara en los niños de África- pues vueleves a repetir. Es algo normal y que en el deporte de élite pasa todo los días. Un español nunca se dopa.


Lo interesante del caso no es eso. Lo interesante es que los mismos que han insinuado durante años que Armstrong, ciclista estadounidense, se dopa sin prueba alguna, porque sin duda los estadounidenses sí se dopan, defienden que Contador no se ha dopado. ¿Por qué? Repito: porque un español no se dopa.


Yo tengo una opinión, no una seguridad. Pero de lo que sí estoy seguro es que la nacionalidad no puede ser ni un argumento a favor del caso ni uno en contra. Soy raro. Tal vez, antipatriota. Bueno, tal vez no.


Y se me olvidaba que la española cuando besa es que besa de verdad y a ninguna, pero a ninguna, le interesa besar por frivolidad. Faltaría más: ¡son españolas!


miércoles, octubre 27, 2010

COHERENCIA, POLÍTICA (¿)y un cargo(?)

Resulta que el 29 de septiembre, Valeriano Gómez apoya la huelga general contra la Reforma Laboral del gobierno de Zapatero.
Resulta que la Reforma Laboral sigue.
Resulta que Valeriano Gómez es nombrado ministro de Trabajo para llevar adelante la Reforma Laboral.
Resulta que Valeriano Gómez, acepta.
Y resulta que yo, que soy un simple sin duda, no entiendo a Valeriano Gómez. ¿Alguien me lo explica?

miércoles, octubre 20, 2010

UN RAYO DE ESPERANZA (o la desesperación)

Una vez entré cantando en la sala de profesores del instituto y alguien me dijo: qué feliz se te ve. Me giré y contesté: no es felicidad, es desesperación.

Zapatero ha cambiado su gobierno. Es una esperanza de algo mejor: peor que el anterior no puede ser.

miércoles, octubre 13, 2010

RADIOGRAFÍA DE UN FRACASO/ y 3: ¿POR QUÉ NO TRIUNFÓ LA HUELGA?

En un artículo anterior presentábamos el fracaso, anunciado, de la huelga general. Sin embargo, se trataba de un artículo más metodológico que otra cosa -¿ven?, cuando me pongo sé ser profundo y pedante- y no entraba en mayores sobre las causas de dichos fracaso excepto señalar un aspecto estructural del mercado de trabajo. Este artículo, por tanto, pretenderá complementar al anterior y explicar el tema.
¿Qué causas están detrás del fracaso de la huelga general?

En primer lugar una clara: la desafección que la gente siente ante el papel de los sindicatos. Pero, no tan evidente. Porque está desafección tiene un componente estructural y otro ideológico e individual. Frente a lo que se suele decir, la tasa de afiliación española al sindicalismo no es demasiada baja en comparación con Europa -un 25% de media en Europa y un 19% en España- y por tanto no cabe ahí la causa de dicho fracaso. Es más, la tasa española ha subido en los últimos años, es decir: se ha afiliado más gente que en el pasado- lo que quiere decir que cuando las anteriores huelgas generales triunfaron había menos gente afiliada a los sindicatos que sin embargo sí estaba dispuesta a hacer huelga. Por tanto, la desafección al sindicato no se da en su afiliación donde se le ve como un hecho útil –y por eso la gente se afilia-. E incluso sería interesante analizar cuánto afiliado, por cierto: en su derecho, no ha hecho huelga.

También es incierto que la sociedad, tal y como clama una izquierda acomodaticia, se haya derechizado –excepto claro está esa misma izquierda acomodaticia-. Si uno mira las encuestas del CIS -aquí aparecen desde enero de 1996 situándose en una escala del 1, extrema izquierda, al 10, extrema derecha- se verá como la gente se considera fundamentalmente de izquierdas o centro izquierda. Y es una tendencia que se mantiene. O diciéndolo más claro, la gente se percibe y autoproclama más de izquierdas que de derechas. O sea, la gente de golpe no se ha hecho neoliberal -nota: un día hay que escribir un artículo más pedagógico que otra cosa explicando qué es realmente ser neoliberal y que no se puede ser neoliberal y apoyar al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial-. Por tanto, y llevándolo a nuestro campo, no es que la sociedad se haya derechizado pues la tasa de izquierdas, repetimos: en cuanto a la autoafirmación, permanece relativamente estable.

Entonces, ¿qué? Ya hemos analizado en el artículo anterior causas estructurales del mercado de trabajo que impiden la huelga, desde el aumento de la temporalización hasta el temor al paro. Sin embargo, no creemos que esas sean las causas fundamentales. Curiosamente, el desarrollo del capitalismo ha logrado que las causas objetivas, en cuanto a ajenas a la conciencia subjetiva e individual, no sean solo las primordiales a la hora de analizar un fenómeno, sino que haya que prestar un interés fundamental hacia las ideas de la gente, su conciencia. Y ahí está, en este aspecto, la clave.

Pero, acabamos de decir que al prestar atención a la conciencia subjetiva nos encontramos con una sociedad mayoritariamente de izquierdas. Resulta así una casi paradoja: un amplio espectro social se considera de izquierdas o centroizquierdas pero sin embargo una huelga tan justa como esta fracasa. Pero ampliemos el espectro: el PSOE se desploma en intención de voto pero IU no recoge ese desplome. El fracaso de la huelga se enmarca así en algo más amplio que incluso se da en Europa: los partidos conservadores triunfan, incluyendo el ejemplo de la socialdemocracia que fue Suecia. De esta forma, el fracaso de la huelga se enmarca en el fracaso de la izquierda. La gente se siente de izquierdas pero carece de un discurso que le haga actuar de acuerdo a su conciencia en la realidad social. Ocurre, curiosamente, igual que con la religión católica: una mayoría se declara católico pero sólo el 14% asiste a misa. Así, la conciencia existe como realidad subjetiva sin carácter social. Las ideas políticas se subjetivizan hasta formar una vida personal alejada de la acción social. El discurso desaparece y se vive la emoción de ser de izquierdas. Pero, ¿por qué?

La superación por parte del propio Capitalismo de su fase de explotación de clase ha dejado a la izquierda sin discurso. Pero que nadie crea que es, como canta la derecha, porque ya no haya explotación -en realidad esta se ha acrecentado al explotarse la propia vida en su totalidad y no solo las horas de trabajo- sino porque la forma de esta ha cambiado. Y es esto lo que la izquierda aún no ha entendido viviendo en el capitalismo de la producción industrial de la primera mitad del siglo XX. Pero este vivir en ese capitalismo produce un resultado determinado que es vivir en una ilusión y no en la realidad. Y así se ve, ejemplificando, en los dos grandes proyectos izquierdistas de la izquierda más chachi española: la memoria histórica, sobre el pasado, y la república, sobre un futuro idealizado. Nada social, nada económico. La izquierda no vive el presente sino en su propia mitología. Y por eso la izquierda política tiene su problema no tanto en la respuesta a dar sino en la pregunta a hacer. Y de esta manera lo tienen los sindicatos y especialmente los denominados de clase. Su función ha quedado clara en el pasado pero nadie la comprende en el presente. Salvo una buena opción de compra de viviendas o un viaje a Cuba.

Y es ahí donde volvemos a lo concreto. Como la izquierda no tiene discurso presente hizo lo que en fútbol se llama resultadismo: si Zapatero gana su discurso es bueno. Y así el personaje pasó a ser la ideología. Y al convertirse en esta unió su destino al del discurso izquierdista mientras durara. De esta forma, la izquierda fue Zapatero. Y este, como buen peronista, agradeció, salvando del descalabro económico a UGT y financiando espléndidamente tanto a esta organización como a CCOO. Pero no estaba ahí lo fundamental, como quiere hacer pensar la prensa de derechas, sino precisamente en que la ausencia de un discurso de izquierdas coherente condujo a presentar al oportunista como líder. Y la cosa hubiera funcionado -entre Educación para la Ciudadanía, Memoria Histórica, leyes de igualdad, guiños a ETA y arrumacos con la oligarquía regional- si la realidad en forma de crisis económica no hubiera irrumpido. Al fin y al cabo, durante muchos años, pero fundamentalmente seis, la izquierda española no fue más que la corte milagrosa del presidente del gobierno. Y quede claro que la culpa no fue del presidente que nunca obligó a ello.

Por eso, cuando la realidad llegó nadie era capaz de analizarla. Desde el ridículo del fin del capitalismo hasta la crisis definitiva, la izquierda solo pudo echar mano de sus clichés para el análisis: todos eran falsos. Y la conciencia de izquierdas se fue subjetivando por su propia ausencia de discurso-aparte de por el propio desarrollo del proceso capitalista en lo referente a la personalidad- hasta convertirse en una característica personal pero no social. Cuando se quiso hacer una huelga, por parte de los mismos que estaban en el cargo antes y rieron las gracias, la gente actuó con la coherencia de la izquierda creada: la realidad no existe, la huelga no se hace.

Cuando la burguesía llegó al poder definitivamente cambió la imagen de D. Quijote y la convirtió en un romántico soñador –luego incluso sacaría su quijote de bolsillo con Cyrano-. Curiosamente, en el original D. Quijote solo es un pobre imbécil enfrentado a una realidad que le puede permanentemente. Y la grandeza de la obra no está en su romanticismo lírico sino, contrariamente, en su realismo: la realidad vence destrozando lo humano.

martes, septiembre 14, 2010

TONTO DEL VERANO 2010 (un candidato para el año y para el lustro y para una década)

Cada verano, D. Imperialista hace su célebre concurso Tonto del verano. Y por él desfilan varias cabezas pensantes patrias. Este año con la crisis hasta la imbecilidad era menor. Pero siempre hay que confiar en nuestro presidente.

Decía Aristóteles que un principio fundamental de lo real, él lo llamaba axioma, era que una cosa no podía ser a la vez ella misma y su contraria. Tal vez, permitan la pedantería, la genialidad de Hegel está en negarlo.

Zapatero ha dicho que los parados que hacen cursos no están parados sino trabajando por su país. Y sentencia: debemos tener una visión distinta de lo que es el desempleo.

La genialidad no es lo mismo que la estupidez. Ahí, sin duda., Aristóteles tenía razón. Y por eso me atrevo a pedir a D. Imperialista que presente la candidatura de Zapatero al premio tonto del verano.

Yo creo que arrasa.


jueves, junio 17, 2010

¿Y SI VIENE LA DERECHA?



¿Y si viene la derecha y baja el sueldo a los funcionarios?
¿Y si viene la derecha y congela, o sea: baja, las pensiones?
¿Y si viene la derecha y abarata el despido?
¿Y si viene y el primero de julio va y sube el IVA que pagamos todos, independientemente de la renta, por igual?

Tengo mucho miedo: ¿y si viene la derecha?


lunes, junio 07, 2010

RAZONES DE (otra) HUELGA

Mañana día 8 de junio hay convocada una huelga de funcionarios por los recortes del gobierno. Yo voy a hacer huelga. Y como estoy liado ahora con Selectividad solo tengo tiempo para presentar someramente las razones de mi adhesión.

1.- El problema de la crisis en España no es solo un problema internacional, que lo es, sino un problema de gobierno. Y este es, sin duda, el peor gobierno de la democracia en España. Sin duda, Zapatero, como buen peronista, ha ido tirando del dinero público para garantizar su poder, pasando de los 400 euros hasta subvencionar también, seamos justos, a la oligarquía catalana con el estatuto, pero las arcas han llegado a su fin. Y como buen peronista ha decidido que esto lo paguen a quienes pueda quitarle el dinero rápido: funcionarios y pensionistas. Y la finalidad de esto, que nadie se engañe, no es salvar la crisis sino salvar el poder.

2.- Por supuesto alguien puede decir: ya era hora que se tocara a los funcionarios. Pero se equivoca. Porque esto es el chocolate del loro. Lo importante es la reforma laboral y abaratar, pues de eso se trata, el despido. Toda la paparrucha de la Ley de Economía Sostenible se resume en una aplicación básica: abaratar la mano de obra. España competirá en el mercado mundial por menor coste productivo en relación directa a peores condiciones de trabajo.

3.- ¿Y los sindicatos? Por supuesto, son basura. Vendidos al mejor postor, UGT desde la pérdida de Nicolás Redondo y CCOO con la salida de Fidalgo, los sindicatos no han sido sino la voz de su amo. Pero no se debería olvidar, para aquellos que dicen que no harán huelga mañana porque van contra los sindicatos, que la primera interesada en acabar con ellos es la CEOE y los sectores que pretenden abaratar la mano de obra. Hay una paradoja: mañana no se apoya a los sindicatos basura sino, precisamente, se da un aviso al gobierno de que no puede hacer lo que quiere. Y otro a esos mismos sindicatos de que su política de complaciencia, es decir: de estar comprados, ha llegado a su fin.

4.- ¿Y no es apoyar al PP? Seamos sinceros: ¿se hubiera atrevido el PP a hacer esto? Todos sabemos que no. Pero, ¿y si lo hubiera hecho? Ardería Madrid. Es más, si es el peor gobierno de la democracia, ¿debo temer tanto que gobierne el PP? ¿Qué más va a hacer? Bueno, tal vez me llame antipatriota.

5.- ¿Y qué va a pasar? Nada, como siempre. Mañana auguro un fracaso total. Los funcionarios no irán a la huelga e incluso muchos trabajarán -reconózcanlo, es bueno el comentario-. Y nos miraran a los huelguista con ese aire de superioridad moral que la autoproclamada izquierda tan bien presenta: no comprendéis, nos dirán, las circurnstancias históricas.

y 6.- Yo soy una persona más bien simple. Si mi jefe me baja el sueldo, protesto.

miércoles, mayo 26, 2010

TOMAR MEDIDAS/ Y 2: PRESENTE Y (¿)PORVENIR(?)

Zapatero habia recibido órdenes de reducir el defícit y el problema era cómo. Podía haber varias formas generales hipotéticas pero todas se dividían en dos: o reducir gastos o aumentar ingresos. Pero también podía haber fórmulas mixtas en las cuales se unieran ambas realidades: reducir gastos a la par que conseguir ingresos. En realidad, Zapatero escogió una formula mixta y, para calificarla en un lenguaje facilmente comprensible, reaccionaria socialmente pues se trataba de recortar derechos. La primera medida tomada hace tiempo fue una espectacular subida de impuestos. Pero no todos los impuestos son iguales y Zapatero ni volvió a poner el de patrimonio ni tocó a las SICAV, sino que subió la carga impositiva en el IRPF, con la desaparición de los caciquiles 400 euros que implicó a su vez para muchos una bajada efectiva de sueldo, y los impuestos indirectos que todos pagan por igual, IVA y de carburantes, tabaco y alcohol. La primera medida de aumentar ingresos ya era así reaccionaria en cuanto implicaba un retroceso social no por el mero hecho de subir impuestos sino por subir, en concreto, determinados impuestos en detrimento de otros.

Pero más interesante era la segunda medida a tomar. Si había que reducir gasto, ¿de dónde reducir? No se trataba sólo, como se quiere presentar, de un problema de eficacia sino también de decisión política: lugares para recortar hay muchos. Pero al tiempo, y lo contrario sería caer en la demagogia, se trataba de conseguir el máximo dinero en el mínimo tiempo posible: los mercados mandan. Así, la decisión política era complicada, seamos sinceros. Y hubiera hecho falta un político en el gobierno. No lo tenemos, pero sí tenemos un político, y tal vez de los mejores, en las elecciones. Es ingenuo, mucho, pensar que Zapatero es tonto. Antes bien, Zapatero, como hábil político, ha logrado algo impensable: el mayor recorte social de la democracia con el menor costo político y social. Por menos le hicieron huelga general al PSOE de González y al PP de Aznar. Pero, ¿cómo lo ha hecho?

Primero, las medidas consiguen dinero inmediato. Una medida centrada en impuesto directos no lo haría sino hasta recaudarlos, al menos un año, mientras que las tomadas empiezan a notarse a partir de junio, en un plazo de días. Además, esto mejora inmediatamente la estadística en cuanto a dinero ahorrado y se presentaran como tales en las elecciones autonómicas y ante la UE.

En segundo lugar, y más sutil, la medida dirigida contra el funcionariado tiene un perfil interesante. Primero, porque se dirige a un sector vilipendiando socialmente, de forma justa o injusta y eso es otro tema, y que no va a recibir apoyos extraños a ellos mismos. Efectivamente, la clase asalariada percibe al funcionariado como privilegiado en relación al mercado laboral, cosa que sin duda es cierta, y no está dispuesta a movilizarse para apoyarle. Además, el gobierno conoce que los hasta ahora callados sindicatos, con más de cuatro millones y medio de parados, no se van a atrever a presentar una huelga general porque se les reprocharía, con razón, que por qué no antes. De esta forma, Zapatero sabe que una huelga general es inviable y entiende que una huelga limitada de un sector percibido como privilegiado no le dañará. Pero además hay algo más, y mejor.

Es lo tercero. El gobierno se ha asegurado que pase lo que pase con la futura reforma laboral no triunfará ninguna huelga general. ¿Por qué? Por algo sencillo. En el caso de que las condiciones de despido se modifiquen, y se van a modificar a peor, y los afectados, es decir: los trabajadores de la empresa privada, pretendieran realizar una huelga general se encontrarían ahora de frente con el funcionariado, que les recordaría su escasa solidaridad anterior. Y una huelga general para tener éxito implica, necesariamente en España, el apoyo del funcionariado. Así, la atomización de la respuesta sindical, algo que no pudo conseguir ni González ni Aznar, la ha conseguido Zapatero de la mejor forma posible para sus intereses: al ir primero contra los funcionarios, y encontrar un silencio cómplice social, ha ido contra todos porque ha eliminado cualquier respuesta general. La propia atomización del mercado laboral, entre temporales, fijos y funcionarios –permitida por los sindicatos- ha llegado a un extremo en el cual los distintos intereses son tan dispares que no hay posibilidad de conciliación ni de respuesta conjunta. Cuando Zapatero toma en primer lugar la medida contra los funcionarios, que son trabajadores a cuenta ajena, y el resto de trabajadores se muestra contento no hace sino romper la unidad que hasta ahora había habido en las huelgas generales anteriores. Se cubre la espalda. El sindicalismo de clase tan pretendido por UGT y CCOO queda ridiculizado al haber vendido su alma al diablo.

¿Pero y los pensionistas? Pues otro grupo fácil de presionar pues nadie, realmente, les respalda. Podrá haber fiesta del abuelito, pero a la vista está que la protesta social cuando se violan sus derechos será nula.

Así las cosas caben dos interpretaciones. Una, la de medio plazo. Se la cuento. Después del verano vendrá mucha memoria histórica, mucha guerra de los abuelitos y mucha tontería ideológica, ahora sí en su sentido marxista como falsa conciencia. Además, habrá un impuesto para los “ricos” y algunas palabras malsonantes para los “especuladores” por parte del gobierno. Luego toda una campaña de tonterías varias esperando que la situación internacional empiece a generar empleo, en algún momento tiene que ser. Y si las encuestas remontan, adelanto electoral.

A largo plazo, sin embargo, la cosa es más grave. Porque lo que todo esto significa políticamente es un cambio fundamental político y social. Político, en cuanto que el epicentro de poder ya no es el parlamento elegido democráticamente –da igual nacional o europeo- sino la Unión Europea como gobierno no elegido. Social, porque la finalidad última es finiquitar el estado del bienestar europeo no tanto en sí mismo como en cuanto una realidad pública y estatal. Así, lo que se juega en la crisis no es, como pensaba al principio la eufórica y desinformada izquierda, el capitalismo sino aquellos elementos que aún pervivían, como era la función pública, ajenas a la entrada de la capitalización –sin por ello, por supuesto, querer decir que el estado del bienestar tradicional fuera algo así como la emancipación ilustrada-. Pero todo esto, otra vez, otro día.