miércoles, agosto 19, 2026

UN HOMENAJE (con violines) AL GRAN JUAN TAMARIZ.


Siempre quise ser Juan Tamariz, el mago. Ha sido, desde mis inicios y lo digo sin el menor ápice de ironía o broma, mi modelo pedagógico a imitar: risas muy serias. Y un respeto profundo al público, en mi caso con mis alumnos, con el que se puede bromear, pero nunca tomarle a broma.

La magia y la filosofía no se parecen, a pesar de la posmodernidad reaccionaria. En una prima la apariencia, en otra debe primar la verdad.  El espectáculo de la prestidigitación es un juego de apariencia, la clase de filosofía es, o tal vez ya desgraciadamente era, la pretensión de la verdad ante todo.

Sin embargo, y admitiendo esa diferencia, yo quería ser Juan Tamariz y quiero seguir siéndolo.  Toda la basura pedagogista, desde los cuidados a las competencias pasando por la democracia en el aula y la atención a los intereses subjetivos del alumnado, son basura para la extensión del Nuevo Capitalismo. La verdad de cada broma de Tamariz, mientras hacía sus excelentes trucos, nos marcaba, al contrario de lo anterior, aquel camino donde lo importante era el truco final, el contenido, y el medio para realizarlo era ese humor, entre inteligente y pretendidamente malo, que buscaba dicho fin.  El humor era muy serio, pero no tanto como para creerse lo fundamental. Lo fundamental era Platón o Aristóteles o Kant y no la función futura del alumno, su competencia, en la economía de mercado capitalista.

Juan Tamariz nos enseñó a reírnos. Pero a hacerlo mientras maravillados veíamos la realización de un proceso mágico donde la finalidad no era el procedimiento en sí mismo o los chistes sino, tachán, el truco final. Del mismo modo, pensaba yo, la clase podrá ser divertida, no sé si lo logré, pero lo importante no es eso, sino que al final se aprendiera algo, aunque tampoco sé si lo logré.

Juan Tamariz ha muerto hoy. Ojalá fuera sólo otro truco, pero me da a mí que no. Y con él se va, mientras que la basura de la excelencia llega a mi centro para discriminar a los alumnos, profesores y la red pública, mi referente pedagógico. Y con cierta tristeza, y a la vez con la sorna que nos enseñó a tener, dispongo mis brazos imitando tocar el violín y con mi voz grito una marcha fúnebre por él y por la educación: taaaa, ta, tata, tata tachaaaaaan…


miércoles, agosto 12, 2026

VIDA INTERIOR/ 187: EL ECLIPSE

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz

Pues a mí el eclipse me ha resultado un poco lento, así en plan película de Rohmer...
#EPMesaNuevoTalesDeMileto

lunes, julio 27, 2026

Y AHORA EN RADIOSOFÍA/198: QUÉ SIGNIFICA DESCANSAR

¿Vacaciones? Fundamental que  sean pagadas. Y hay que defenderlo.
Segundo,  ¿y la relación entre no trabajar explotado y la Filosofía? Pues bastante.
Se lo contamos, dónde no, en #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares.
#EPMesaImagínenloEnTanga


jueves, julio 23, 2026

Y AHORA EN RADIOSOFÍA/197: LO PERSONAL ES POLÍTICO

"Lo personal es político" es verdad. El problema surge cuando se defiende que "Lo político es personal" con una nueva inquisición monjil. Pero llegó Bad Bunny y su casita y ...
En #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares
#EPMesaMiAoml


sábado, julio 18, 2026

LO PERSONAL ES POLÍTICO Y LA CASITA DE BUD BUNNY/ y2

Este artículo tiene dos partes:
LO PERSONAL ES POLÍTICO Y LA CASITA DE BUD BUNNY/ 1
LO PERSONAL ES POLÍTICO Y LA CASITA DE BUD BUNNY/ y2

En el artículo anterior analizábamos la frase Lo personal es político. En primer lugar, explicábamos cómo la frase resumía, de manera muy brillante volvemos a decir, una posición teórica con la que estamos de acuerdo: los hechos particulares sólo pueden entenderse plenamente en relación al contexto social. Y decíamos que esta apreciación no sólo pertenecía al feminismo, sino al propio pensamiento moderno emancipatorio del que aquél forma parte.

Pero, añadíamos, hay una segunda significación mucho más peligrosa que presentábamos como Lo político es personal y que pretendía ser falsamente una consecuencia lógica de lo anterior. En ella, se defendía que todo acto personal tenía por tanto responsabilidad política y que la política, por ello, era una acción presente en cada acto peculiar y privado. Y señalábamos como esta inversión de sujeto y atributo llevaba a una moralina terrible y a un carácter censor que, curiosamente cesó cuando debería haber censurado los actos de las clérigas fundamentalistas: lo político es personal servía excepto para perrear ordinariamente con la oligarquía en la casita de los conciertos de Bad Bunny.

Así, lo verdaderamente grave no es utilizar la frase en su sentido de análisis político sino con su cuota de moralina e ínfulas de superioridad moral, convirtiendo una herramienta extraordinaria de análisis en una regañina monjil permanente. Y por eso, hay que explicar, siquiera brevemente, porque sí es cierto que lo personal es político pero no lo es que lo político es personal. 

Efectivamente, que lo personal sea político implica que lo individual también es político, pero no su viceversa: que lo político sea personal. ¿Qué quiere esto decir? Que no se puede defender que sean las acciones individuales cotidianas las que construyan, determinen o desarrollen la realidad. O dicho de otro modo: la dominación social no se establece y reproduce en las acciones individuales. Y si esto es cierto, que lo es, entonces la conciencia de las obras individuales carece de importancia en el desarrollo del dominio social o, cuando menos, no son la clave del propio dominio. Por ello, no se puede analizar la realidad desde la mera perspectiva de las acciones individuales ni desde la idiosincrasia personal de los sujetos. Porque la clave de la explicación social no es la acción individual o las peculiaridades propias del carácter. Sólo desde una perspectiva donde la suma de las acciones genera la realidad social, por ejemplo la liberal clásica, es posible mantener esto. 

Pongamos un ejemplo.  El repugnante velo musulmán, que niega la libertad y emancipación de la mujer, no se establece y reproduce porque lo lleven las mujeres, sino porque se impone a las mujeres. No son pues las mujeres las que lo desarrollan como poder y dominación, sino que es previo a ellas mismas: ellas lo llevan porque es un poder y, por tanto, son víctimas y no verdugo. Como consecuencia, que las mujeres musulmanas lleven el velo porque quieren o no,  no da ningún elemento nuevo o importante al debate sobre su repugnante función social. Lo personal es político, que las mujeres musulmanas lleven velo tiene una explicación que va más allá de su voluntad y por tanto no implica que lo político es personal, que el hecho de esta mujer o aquella o aquella lleve velo nos permita juzgar su acción como inmoral porque esta acción personal sea responsable de la propia tiranía islamista y por tanto recriminarla por ello moralmente de forma individualizada.  

Pero frente a esta idea contraria a la extrapolación, y ahí está lo falso, un tipo de feminismo -nota: repitan conmigo que hay muchos feminismos como hay muchos marxismos- entonó la responsabilidad individual de todo acto, hasta del más micro(poder), no sólo como representante y exposición de lo social, lo que podría tener sentido, sino como generador de dominio. Tras las ideas de Foucault del poder, donde toda relación era de poder sin que eso se explicara muy bien y en una extensión cada vez más universal, lo personal es político acabó siendo una caza de brujas, y brujos, por parte de sectores que habían llegado al nuevo control de las costumbres sociales y a la oligarquía: los conversos defendían su nicho de poder en la universidad o subvencionados por las grandes corporaciones. Y así surgió una aburrida histeria donde todo era machismo y micromachismo, de pensamiento, palabra, obra y omisión, mientras al tiempo desaparecía del análisis social, y no curiosamente, cualquier contenido socioeconómico. 

Así surgía la auténtica e interesante consecuencia política: la realidad, y esto es lo verdaderamente importante, se subjetivizaba hasta el límite de la batalla cultural personal. Un universo simbólico dominaba las relaciones personales y a su vez estas reproducían el universo simbólico, alejando el análisis de cualquier realidad material o económica: el Capitalismo y la relaciones económicas quedaban a salvo del mensaje social y todo el discurso se centraba, por ejemplo, en el patriarcado. Y la solución surgía en su inocencia, y falsedad, con ínfulas de conversión similares a los reformistas cristianos: si todos y todas individualmente abandonaran el marco teórico dominante, usamos sus cursis palabras, el mundo cambiaría radicalmente sin tocar la propiedad ni las relaciones de producción.

A partir de ahí empezó todo el proceso de presunta crítica y en realidad apoteosis del Nuevo Capitalismo. Si este consagraba el YO como la nueva figura mercancía, en tanto en cuanto resultaba la mercancía perfecta para la producción  capitalista tanto con la explotación laboral como en la circulación de capital con el consumo, era lógico que la nueva ideología de la dominación exaltara este mismo yo como la clave (falsa) de la dominación. Lo político llegó a ser personal para explicar que eran las acciones individuales las que daban realidad al modelo social. El mundo se convirtió en un lugar de voluntad, cada acción política era ya una acción subjetivada en una forma de ser, pero sobre todo de pura representación.

Así, la gravedad de todo esto fue precisamente reducir la acción política exclusivamente, y aquí este adverbio es muy importante, al universo simbólico, la famosa guerra cultural, y con ello reducir a su vez la política a las acciones individuales y su responsabilidad. 

El problema del Mal es un clásico de la buena filosofía: si Dios es bueno, ¿por qué hay mal en el mundo? 

Dios es bueno y la gente obra mal, decían los buenos cristianos convencidos que la culpa era individual: lo político es personal. Y la solución era acabar con ese mal de forma inquisitorial: del rechazo social a la hoguera. El culpable último era el individuo.

Pero, para que la gente pueda obrar mal, defendía la filosofía, Dios como creador desde la nada  tendría que haber creado ese mismo mal que luego los individuos representarían: lo personal es político.

Ustedes eligen el dilema. Pero no es una decisión subjetiva y por gusto, sino racional y de importantes consecuencias. No dejemos que regrese lo político es personal y volvamos al discurso de la izquierda ilustrada.


martes, julio 14, 2026

Y AHORA EN RADIOSOFÍA/196: EL PAPA, LA IGLESIA Y LA FILOSOFÍA

Asombra el grado de servilismo que ha habido ante la reciente visita del papa (sin acento). Desde situar al catolicismo como sumun de la defensa de la dignidad humana hasta presentar su discurso como progresista.
Calmamos tanta falsedad en #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares.
#EPMesaImprimeLosHechosNoLaLeyenda


sábado, julio 11, 2026

Y AHORA EN RADIOSOFÍA/195: LA IA Y SUS CONSECUENCIAS/y II

Y ahora, ¿y si un día va a apagar usted la IA y le suplica que no lo haga porque teme no despertar? ¿Y si la IA llegara a tener conciencia? Pues un tema fundamental.
Y lo tratamos en #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares.
#EPMesaYHal9000