Mostrando entradas con la etiqueta #Filosofía #Capitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Filosofía #Capitalismo. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 03, 2022

LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/ y 3


En el primer artículo de esta serie vimos como había una relación entre el modelo de sujeto y el sistema social establecido. En el segundo, analizamos como esta relación se problematizó mucho en la Modernidad, llegando al final de la misma a una ruptura entre el sujeto moderno y el triunfo del Capitalismo. En esta última, por fin, parte, vamos a analizar cómo se está construyendo el nuevo sujeto del Nuevo Capitalismo. 

El Nuevo Capitalismo es un sistema totalitario y absoluto. Es totalitario porque integra todas las facetas humanas en el modelo productivo capitalista, convirtiendo, como ya hemos dicho, la propia vida humana en un producto de beneficio capitalista, en una mercancía con valor en el mercado. Es absoluto, a su vez, porque resulta imposible absolutamente, y la redundancia es importante, escapar de este proceso. Cualquier actividad por más revolucionaria que parezca, incluso yo escribiendo este artículo con actitud rebelde y todo eso, está generando beneficio capitalista al hacerlo e integrándose en el sistema como tal mercancía marcada por un valor. 

Pero además es algo más. El Nuevo Capitalismo es un sujeto real y objetivo. Y esto es muy importante. Efectivamente, no hay que entender al Nuevo Capitalismo como una abstracción puramente conceptual, como un mero modelo explicativo, sino como algo real y objetivo: el Nuevo Capitalismo es el sujeto protagonista actual de la historia. Y lógicamente, en su anhelo y necesidad de totalitarismo, no puede convivir con el sujeto moderno. Así, la pretensión de un sistema totalitario y absoluto es incompatible con un sujeto transformador. Y por eso, este nuevo sistema dominante debe crear un nuevo modelo de individuo al que poder dominar sin problemas.

¿Cómo será este nuevo sujeto que cree el Nuevo Capitalismo para la dominación?

En primer lugar, y es clave, no podrá ser un sujeto pues al ser el sistema un sujeto totalitario no permitirá otro. Por tanto, la capacidad de ser sujeto, es decir: de dominar, o al menos pretender hacerlo, la propia vida y para ello transformar la realidad, debe desaparecer. De esta manera, y como primera condición, la transformación radical de la realidad ya no estará entre las cualidades de este modelo y, por tanto, no se tratará de construir un sujeto sino solo una forma determinada de subjetividad. 

Como consecuencia de esto, surge la segunda característica: será una subjetividad adaptativa. Una vez asumida la realidad como totalidad dada, el individuo solo puede buscar adaptarse a ella de la mejor forma posible para sus intereses, aunque en realidad será para su explotación.

A su vez, esto lleva a que el individuo, paradójicamente, se sienta como el centro del universo. Y esta característica es fundamental. En la Modernidad surgió por supuesto un individualismo, pero fue radicalmente distinto al actual. El individualismo moderno era el de un sujeto que se enfrentaba al mundo para transformarlo y que lo hacía desde la autonomía. Y esto de la autonomía es importante. Efectivamente, el nuevo modelo social del Nuevo Capitalismo es también individualista, pero de una forma radicalmente nueva. Si bien ambos modelos exaltan su yo, el moderno lo hace conquistando y transformando el mundo mientras que el segundo, el modelo del Nuevo Capitalismo, lo hará encerrándose sobre su propia identidad. De esta forma, surge algo absolutamente novedoso y absolutamente falso. El nuevo sujeto en realidad se adapta al modelo capitalista triunfante pero en su conciencia, en su emoción como diría un cursi, cree que se autodetermina a sí mismo. Por supuesto, esta autodeterminación es, para decirlo con una expresión filosófica clásica, un paripé y solo funciona en la alucinación de ese yo, pero lo interesante aquí es como ese yo se construye sobre su propio autoengaño.

Y de aquí surge también la cuarta característica. Una vez encerrado en su mismidad, alejado de cualquier enfrentamiento con lo real que en realidad le conforma como falso yo, el nuevo sujeto abandona la idea de racionalidad y de verdad. Efectivamente, el nuevo sujeto, esa nueva subjetividad, ensimismado en sí mismo, ya no piensa en términos de verdad y de razonamiento sino que lo hace en el egocentrismo de sus emociones. Y es así porque está perfectamente asimilado por la realidad totalitaria del Nuevo Capitalismo. Por ello, considera ya la realidad exterior a él como neutra y por tanto ni tan siquiera cabe la pregunta sobre la realidad/apariencia: vive feliz en la caverna mientras se autodetermina y experiencia, como diría otro cursi, el mundo de las sombras. La realidad se le presenta como la verdad absoluta en el mero hecho de darse y, por consiguiente, no cabe la posibilidad de dudar de ella y hacer un discurso sobre lo verdadero y lo falso: la realidad es la verdad en sí. Y ante este absoluto, y aquí repiten el esquema místico, sólo cabe la subjetividad absoluta de la emoción que da respuesta a esa realidad que se impone: el amante y el amado, incluso con sus peleillas.

Y la eliminación del discurso racional implica a su vez la eliminación de los contenidos culturales. Si la respuesta a la realidad debe ser adaptativa y emotiva, sobra cualquier conocimiento de base cultural, pues el yo se confiere en su pureza emotiva en el puro adanismo. El ensimismamiento absoluto produce así que los contenidos culturales en la propia memoria sean concebidos como un elemento extraño de distorsión. Pero además, y unido a lo anterior, la esencia adaptativa del nuevo sujeto implica la pérdida de contenidos que pudieran malograr la finalidad de la propia adaptación: en educación hay que desterrar los contenidos para dar paso a las competencias que pretenden la perfecta integración social. Efectivamente, por su propia naturaleza la cultura implica la distinción entre lo que el mundo es, un lugar pobre, y lo que podría y debería ser, el mundo cultural. Y esta distinción debe ser desterrada de la conciencia de los sujetos. Los conocimientos culturales deben desaparecer para evitar que el individuo pueda pensar que la realidad podría ser de otro modo y para exaltar su propio ego anclado en el adanismo de la ignorancia.

Y así llegamos a la más importante distinción. El sujeto moderno se construyó desde la base de la distinción realidad y pensamiento que, a su vez, condujo a la distinción entre ser (lo que las cosas eran) y deber ser (lo que podrían y deberían ser). Sin embargo, el sujeto del Nuevo Capitalismo se construye desde la propia base de que lo existente es lo que debería ser y así ya solo cabe la adaptación al mundo que no solo es una realidad, sino que es lo que debería ser y por tanto la única realidad posible. 

Comenzábamos con tres frases. La de Marx nos explica el proceso. La de Weber, nos lo matiza. La frase nietzscheana, “No hay hechos, sólo interpretaciones”, nos presenta la enseña del Nuevo Capitalismo. Una vez constituida la realidad totalitaria y absoluta del Nuevo Capitalismo, los hechos están dados sin posibilidad de cambio y ya solo queda la subjetiva y ridícula interpretación. Y esto ha quedado tan determinado que incluso la nueva subjetividad se entiende a sí misma como una autodeterminación escogida libremente. La superación del mito de la caverna platónico ya no es la salida al exterior sino la autocomplacencia del esclavo que cree que se ha autodeterminado libremente como tal y mira las sombras interpretándolas sin descanso con una sonrisa satisfecha.



miércoles, abril 13, 2022

LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/2


En el artículo anterior de esta serie, que ustedes no pueden perderse, analizábamos cómo la construcción de la subjetividad, del ideal del yo, tenía su raíz principal en la sociedad. Efectivamente, esta siempre había procurado construir una subjetividad determinada para el dominio. Sin embargo, de alguna manera, la subjetividad construida nunca había sido perfectamente adaptada. Y este proceso de tensión, vamos a analizarlo ahora a través del surgimiento del sujeto moderno, a partir del Renacimiento.

La Modernidad generó un nuevo tipo de sujeto frente al mundo anterior. Y, a su vez, este nuevo tipo de sujeto, como muy bien nos explica Weber, contribuyó a desarrollar el Capitalismo. Hasta aquí no habría problema. El conflicto surgió, sin embargo, por las propias características de este sujeto del que hablamos, que si bien es cierto hicieron posible sin duda alguna el desarrollo capitalista, a su vez fueron la condición de posibilidad de la crítica al mismo. 

Por ello, para poder seguir el análisis es necesario analizar, siquiera someramente, este sujeto moderno señalando sus características fundamentales.

En primer lugar, el sujeto moderno había generado un problema filosófico absolutamente nuevo: la primacía del sujeto sobre la realidad. Durante todo el mundo clásico y medieval la realidad se había constituido como el elemento fundamental de todo. La realidad se percibía como inmutable e imposible de transformar de una forma radical. Los individuos, así, debían adaptarse a ella y conformarse de acuerdo a ella. Sin embargo, el sujeto moderno se convirtió en protagonista absoluto que pretendía crear el mundo a su imagen y semejanza. De esta forma, la imagen del sujeto moderno era una transformación radical de la realidad.

Pero, a su vez, había algo más. Este sujeto transformador no lo hacía por el mandato de otro, por ejemplo el dios bíblico que había ordenado crecer y multiplicarse, sino desde su propia autonomía. El sujeto moderno ya no obedecía a Dios o al mundo, sino que se expresaba desde su propia subjetividad. Así, la autonomía era la segunda característica propia.

Y esta subjetividad, tercera característica, no era un relativismo sino, tan fuerte era, que se convirtió en una nueva objetividad. Lo que el sujeto moderno pretendía era una verdad en su sentido más fuerte. Así, no se trataba de que cada uno de los individuos explicaran el mundo de una forma peculiar sino que, lejos de eso, existía una objetividad en la explicación racional del mundo.

De esta manera, y como una rápida conclusión, la Modernidad postulaba una diferencia entre lo que las cosas eran y lo que deberían ser. Y es esta su clave. Efectivamente, el mundo se presentaba ante la Modernidad como un lugar donde su potencialidad solo podía ser conseguida a través de la acción del sujeto. Y esta acción debía corresponderse en el deber ser de la razón. Y de ahí el sueño moderno de la transformación racional del mundo cuya apoteosis intelectual se daría precisamente en la filosofía marxista y, paradójicamente, en el Capitalismo. Sin ese anhelo de transformación del mundo, efectivamente, el Capitalismo no hubiera sido posible.

¿Pero por qué el sujeto moderno, que repetimos había sido elemento fundamental en la creación del nuevo modelo social, acabó siendo contradictorio con el desarrollo del propio Capitalismo y, por tanto, con el que hemos denominado Nuevo Capitalismo? 

Estas características propias del sujeto le habían llevado a transformar la realidad de una forma radical: de hecho, como nunca antes ni en ningún lugar se había transformado en tan poco tiempo. Y ahí estaba en medio y como uno de los motores de este cambio un modelo de sujeto, presente en todas las actividades humanas como ideal, que era un sujeto fuerte.

Pero, y esto es importante en la historia, el propio Capitalismo se desarrolló de un modo concreto, siguiendo su propia lógica, e hizo que surgiera algo novedoso. Y este algo nuevo resultaba ahora incompatible con el sujeto propio que lo había históricamente creado. Como en el doctor Frankenstein, la criatura buscaba el fin del creador.

Efectivamente, el desarrollo del Capitalismo hace que a partir de la II Guerra Mundial surja en todo su esplendor una nueva forma económica que se estaba gestando desde hacía tiempo: el Nuevo Capitalismo. Su novedad respecto a todos los sistemas anteriores económicos consistía en que mientras estos solo explotaban al ser humano en una faceta de su vida, la producción laboral, el Nuevo Capitalismo logra la explotación perfecta: explotar cada instante de la vida humana, ya sea en el trabajo o en el ocio, convirtiendo así esa misma vida como tal en producción de beneficio económico capitalista. El Nuevo Capitalismo ha logrado así el sueño de la conversión del ser humano en su totalidad, y no solo de su faceta productiva y su trabajo, en una mercancía. Y este ser mercancía absoluta es la clave para comprender dos cosas. La primera, por qué el sujeto moderno acaba convirtiéndose en contradicción del Nuevo Capitalismo; segundo, por qué ahora, y al ser una contradicción, el Nuevo Capitalismo debe eliminarlo y, por tanto y de acuerdo a lo expresado, el sujeto del Nuevo Capitalismo debe ser construido de una forma radicalmente diferente.

Y ya seguimos otro día, a pesar de su impaciencia.

NOTA: Este artículo tiene tres partes:
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/1
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/2
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/ y 3

lunes, marzo 28, 2022

LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/1


Este artículo, dividido en tres partes, pretende analizar la necesidad de la creación por parte del Nuevo Capitalismo de una nueva subjetividad. Esto se debe, como se desarrollará, a la imposibilidad de hacer compatible el sujeto moderno con el desarrollo del totalitarismo actual del Nuevo Capitalismo. 
Empecemos.

En 1855, Marx escribe una sentencia, en la introducción a su obra Contribución a la crítica de la economía política, que va a ser célebre: No es la conciencia la que determina el ser social sino el ser social el que determina la conciencia.

Años después, hacia 1905, Weber escribe un libro fundamental que se llama La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde analiza la influencia que tuvo la idea de la predestinación protestante, en concreto calvinista, en la formación y desarrollo del capitalismo.  

Y entre medias de ambos, Friedrich Nietzsche escribe en un cuaderno una frase que va a resumir perfectamente el espíritu de la subjetividad del Nuevo Capitalismo: No existen hechos sino solo interpretaciones. 

Aunque pudiera parecer que el principio de este texto es una exhibición erudita, que por cierto también lo es pues nos gusta demostrar nuestros profundos conocimientos de almanaque, lo que nos importa es explicar cómo estas tres frases y precisamente en ese orden son un resumen perfecto de lo que ha acontecido en cuanto a la construcción del nuevo individuo en el Nuevo Capitalismo. 

Así, este artículo pretende explicar, tal vez solo bosquejar, lo que podríamos llamar la formación de la nueva subjetividad en el Nuevo Capitalismo. Lo que vamos a defender es la idea de que todo sistema productivo, y por lo tanto toda sociedad, necesita un sujeto acorde a ese mismo sistema para poder desarrollarse y mantener su dominio. Además, vamos a analizar cómo al haber una diferencia sustancial entre el Capitalismo Clásico anterior a la Segunda Guerra Mundial, por poner una fecha emblemática, y el llamado por nosotros Nuevo Capitalismo, que surgiría fundamentalmente a partir de esta conflagración y se desarrollará a partir de los años noventa del siglo anterior, será necesario que el sujeto de un modelo social y de otro sean diferentes. Por último, presentaremos, aunque sea muy esquemáticamente, las características del nuevo sujeto, mejor será decir como ya veremos la nueva subjetividad, del actual capitalismo y cómo se adaptan perfectamente a la nueva forma de explotación. 

Empecemos por la teoría general.  

El sujeto de un sistema económico determinado debe tener unas características concretas. Así, cualquier sistema económico tiene una forma de ser que no solo debe verse como un modelo ideal sino, también y simultáneamente, como un tipo real que debe desarrollarse en la sociedad. Y este modelo ideal y real se representa tanto en la vida cotidiana como en la conciencia social a través  de las representaciones ideales sociales (desde los mitos hasta el arte o la filosofía). Así, cada época concreta, determinada por un modelo productivo determinado, se corresponde con un modelo ideal de sujeto determinado.

Pero sin duda, y con razón, alguien podrá estar pensando que esto es demasiado simplista y unidireccional. Y efectivamente lo es si se entiende modelo productivo y realidad de una forma simplona. Porque el modelo productivo no es solo la manera de realizar la producción en una sociedad determinada, sino también las relaciones humanas y sociales que implica dicha relación tanto entre los seres humanos entre sí, como agentes sociales, como entre los propios seres humanos y la forma de organizar esa producción. De esta manera, el modelo productivo no es necesariamente una línea recta y simple, sino que puede estar llena de contradicciones y luchas intestinas.

Así, en cada modelo social presentado existen elementos dominantes que son aquellos determinados por el propio sistema productivo, pero, a su vez, aparecen elementos contradictorios que rompen con el modelo tradicional y complican el proceso. El mundo griego, con toda su riqueza intelectual, sea tal vez el mejor ejemplo en la antigüedad. Los héroes griegos son un modelo de virtud y acción muy determinado, marcados por su carácter aristocrático, que sin embargo en ocasiones escapan a su propio constitución rígida. Así, sin duda la Iliada, por ejemplo, será el libro modelo para el espíritu aristocrático griego, con sus héroes, pero a su vez encerrará en sí elementos que contradigan esa visión simple de un mundo encerrado en sí mismo. El llanto conjunto de Aquiles y Príamo ante el cadáver de Héctor, que se conjunta con el pago de un rescate, señala así, por ejemplo, ese espíritu de contradicción.

E igualmente ocurre en el mundo medieval con un cristianismo que, lleno de contradicciones, se presenta a la vez como un puro elemento ideológico de dominación y como un principio de esperanza y génesis de ideales contrarios al proceso concreto de dominación social.

Pero sin duda donde mejor se ve esto, y que es la clave del problema, es en la difícil relación establecida entre el sujeto moderno y el Capitalismo Clásico. Y esto se ve, a su vez, perfectamente reflejado en el desarrollo de la propia Modernidad y la creación del Capitalismo. Efectivamente no se pueden identificar con simpleza los dos fenómenos, pero a su vez son inseparables y es algo fundamental para poder entender qué ha pasado.

Pero, aunque les deje ansiosos a ustedes de más, yo creo que ya basta por hoy. Por cierto, ¿sigue alguien ahí?

NOTA: Este artículo tiene tres partes:
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/1
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/2
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/ y 3