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domingo, diciembre 16, 2012

PRIVATIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y PRECARIZACIÓN


1.- La idea de que lo malo de la privatización de los servicios públicos es la pérdida de empleo para los interinos y el personal contratado es un argumento corporativo. Usarlo en un país con un 26% de paro, unos seis millones, suena mínimamente a burla. Al fin y al cabo, si los empleados públicos, como tal colectivo, nunca se mostraron preocupados con la pérdida de empleo del resto de los trabajadores, resulta impertinente pedirles ahora a esos mismos trabajadores, o ya parados, que protesten por la pérdida de empleo de los interinos o laborales de la administración. Habrá, por tanto, que buscar el mal universal -es decir, que se extienda de forma general en la sociedad- en otro aspecto de la privatización.

2. Igualmente, resulta ñoño pretender realizar un argumento político como el que se está haciendo en relación a la escuela pública. Efectivamente, esa tontería sobre la escuela democrática e integradora, sin diferencias y solidaria –superguay en definitiva en el mundo de la abeja Maya- muestra el fracaso de un servicio público que no ha sabido ser realmente eficaz y no puede defenderse como tal. Resulta ingenuo, cuando no directamente totalitario, pretender que los padres manden a sus hijos a un centro educativo para que solamente se socialicen en el buen rollito pseudoprogresista. La escuela debe enseñar y no solo formar ciudadanos integrados, que al fin y al cabo es el sueño del fascismo. La escuela pública, frente a eso, debe ser eficaz como transmisora de cultura y pensamiento crítico. Y la sanidad pública como transmisora de salud. Eficacia es la palabra. Pero, y esta es la clave, eficacia universal: independiente del estrato social al que se pertenezca.

3.- Entonces, ¿qué tendría de malo la gestión privada de los servicios públicos? ¿Acaso no sería más eficaz siempre? Precisamente aquí es donde viene la falacia pues la -presunta- eficacia de la empresa privada no es la eficacia para el cumplimiento de un derecho ciudadano. Efectivamente, la gestión privada tiene como finalidad el beneficio económico; en el servicio público, diferente, es la prestación eficaz de ese derecho. Y eso no es lo mismo. Por esto, resulta falaz la idea que se quiere vender de que la gestión privada sea capaz de hacerlo mejor. Lo que sí será capaz es de gastar menos pero, precisamente, a costa del servicio concedido. La forma así del beneficio privado implicará el empeoramiento necesario del servicio.

4.- Sin embargo, y frente a lo anterior, lo que busca la empresa privada, y repiten sus medios propagandísticos, es presentar que el abaratamiento del servicio implica mayor eficacia en el mismo. Pero olvidará citar, o sea: lo ocultará, que ese abaratamiento se deberá al ahorro de costes en personal -rebajar el salario haciendo dumping social y por ello su cualificación- y en prestar peor servicio tanto en cantidad como en calidad de la oferta y, en consecuencia, en la atención universal al usuario.

5.- Se añade a lo anterior que esta privatización resulta un negocio redondo para la empresa. En primer lugar, porque cuenta con una clientela cautiva pues no existe la competencia. Pero además, la clientela descontenta si abandona el servicio público irá al privado que estará, cerrando el círculo de la cautividad, en manos de las mismas empresas por culpa de las cuales abandonó el servicio anterior. Es el monopolio perfecto que niega, curiosamente, las reglas del mercado. La banca, como en los casinos con leyes ya propias, siempre gana.

6.- Así, la privatización de los servicios públicos tiene un solo ganador, la empresa privada, y un gran perdedor, la ciudadanía y el cumplimiento de sus derechos. Y, por eso, la primera razón para esta privatización es precisamente el beneficio económico que para la oligarquía económica implica. Era un sueño hasta ahora irrealizable: ganar dinero privado directamente de los impuestos. O dicho de otra forma, los impuestos reconvertidos en diezmo al señor feudal.

7.- Pero que una razón sea la primera no significa que sea la única. Y el beneficio económico inmediato no es, tampoco, la razón exclusiva. Efectivamente, hay otra razón fundamental para la privatización del servicio público. Y tiene que ver con lo que aquí denominamos como proceso de precarización de la población de los países hasta ahora desarrollados. La precarización de la población en el proyecto BRIC, ya analizada profusamente en este blog (1, 2 y 3), implica la pérdida del poder adquisitivo de la mayoría de la población, la depauperación de la clase media, y el extremo beneficio económico de la oligarquía. Pero, ¿qué tiene que ver esto con la privatización?

8.- En primer lugar, la desaparición de la clase media conlleva a su vez la pérdida de un mercado tradicional en la empresa privada de servicios que, sin embargo, con esta medida de privatización no solo se recupera sino que mejora: más clientes sin competencia. Así, el proceso de precarización, prioritario para la oligarquía, necesita la privatización como medida económica de rescate, pero excelente. Ya se puede precarizar de forma general ganando aún más en el sector servicios.

9.- Pero más importante aún que este beneficio económico es el beneficio social que la privatización de los servicios públicos implica para la oligarquía. Todo grupo social dominante tiende a generar medidas que impidan al resto de los grupos el ascenso social eliminando así a la competencia futura. La eliminación de los servicios públicos cumple esta medida a la perfección: impedirá a la gente llegar a competir con la oligarquía por los puestos socialmente relevantes.

Efectivamente, la privatización va unida a un servicio público menor y menos eficaz. Así, por ejemplo, todo lo que esconde la nueva reforma educativa no es sino, por primera vez en
democracia, rebajar la cualificación de la población española pues una presencia importante de capital humano cualificado implicaría una posible competencia para los hijos de papá -nombre técnico para los retoños de la oligarquía-. Para evitar esa competencia lo mejor es acabar con la causa que no es otra cosa que un sistema público universal, accesible y eficaz. Una vez acabado con él, el nepotismo social de la oligarquía hará el resto.

10.- Además, en el futuro, va a haber dos revoluciones fundamentales: una en educación y la otra, en sanidad.

En educación porque va a haber una necesidad de formación permanente y esto implica, si se mantuvieran las condiciones de igualdad que harían posible unos servicios públicos eficaces, una mayor competencia social para la oligarquía ¿Por qué? En realidad es el mismo esquema de antes: la existencia de una educación pública produciría una gran masa social altamente cualificada que buscaría medrar socialmente. Así, como ya hemos visto, la forma de eliminar dicha aspiración, y posible realidad, es acabar con su causa: la educación pública. La posibilidad de ascenso social es así cortada de raíz al eliminar la existencia de unos servicios públicos eficaces pues el proyecto de precarización implica una oligarquía dominante y una mayoría obediente.

La segunda gran revolución futura es la sanitaria. Efectivamente, la nueva tecnología y las terapias génicas van a dar un vuelco absoluto a la práctica médica y farmacológica. Ello podría llevar a un aumento no solo de la esperanza de vida sino de la mejora de esa vida. Pero esta revolución puede tomar dos rumbos: o bien universalizarla con una sanidad pública, como se hizo con la anterior y que llevó a duplicar la esperanza de vida en un siglo; o para una minoría social. Si no hay sanidad pública la solucìón será clara. La oligarquía será más guapa y vivirá más.

y 11.- Los derechos sociales en democracia no son abstracciones legislativas sino que deben ser realidades. Para su cumplimiento hace falta la presencia de los servicios públicos que garantizan la igualdad en el ejercicio de la ciudadanía. Por eso, eliminarlos forma parte de un proceso que busca acabar con ese ejercicio. Su defensa no es, por consiguiente, una lucha entre opciones democráticas legítimas sino algo radicalmente distinto. Su defensa es la defensa de la democracia frente a la sociedad soñada por la oligarquía.

lunes, septiembre 05, 2011

FUNCIONARIOS, DEMOCRACIA Y HUELGA INDEFINIDA (en educación ahora)

España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho
Artículo 1 de la Constitución de España.

En un artículo anterior, pretendíamos analizar la legitimidad de una huelga indefinida de la educación en Madrid. Manteníamos, vamos a resumir por ser algo siempre necesario cuando los artículos son tan aburridos como en este blog, que no considerábamos la posibilidad de la huelga indefinida en educación porque era estratégicamente inútil y moralmente nefasta. Sin embargo, es cierto, tal vez no desarrollamos convenientemente esta última parte. Precisamente, este artículo pretende explicar la razón que nos lleva a pensar que una huelga indefinida, da igual de toda la semana o de tres días, en un servicio público es inmoral y por qué yo, y perdonen que hable personalmente, no la pienso hacer aunque la haga todo el mundo.

¿Qué es un servicio público? En democracia un servicio público debe ir unido a la idea de que los ciudadanos tienen derechos. Y que estos derechos son esenciales a la propia sociedad democrática. El usuario de este servicio público así no es un mero cliente, porque en ese caso su derecho estaría limitado a su posibilidad económica de pagar el precio del servicio, sino un ciudadano: ese servicio desarrolla algo que se considera esencial en la sociedad y por ello no se basa en la capacidad económica. Así, por poner un ejemplo, la educación o la sanidad responden a una exigencia de derechos democráticos. Es decir, no son una concesión del estado, una caridad pública, sino que deben ser una necesidad, algo que no puede no ser, de la democracia.

Por ello, la democracia auténtica no solo debe recoger los derechos de los ciudadanos, sino también debe garantizar los servicios públicos que cumplen esos derechos independientemente de la posición social de los individuos. La democracia, así entendida, ya no es solo un mero régimen político sino que es una forma social de convivencia: un estado social y democrático de derecho. Votar cada cuatro años no es solo democracia; el día a día con la garantía de los derechos, sí lo es.

Y al tiempo, algo que se olvida con frecuencia, los ciudadanos deben ser responsables en el uso de estos servicios porque no se les da como clientes -a un cliente se le debe exigir educación pero no deberes- sino como algo con un contenido político y por ello moral: ciudadanía. Un servicio público puede exigir, efectivamente, ciudadanía: que los derechos vayan unidos a deberes. Y así, para poner un ejemplo extraño hoy en día, se podrá exigir a un estudiante universitario que vaya a clase y estudie porque la sociedad subvenciona su educación superior como un derecho y por eso la mayoría de su tiempo no deberá pasarla en la cafetería o de botellón sino en la biblioteca o en el aula.

Y a esto se añade algo. Los servicios públicos así concebidos no son por tanto poseídos por la administración, en cuanto al partido gobernante determinado, sino que pertenecen al marco propio de la convivencia democrática. Es decir, un partido no puede suprimir los servicios públicos que garantizan los derechos porque eso sería atentar contra la democracia. Y tampoco puede pretender adueñarse de ellos convirtiéndolos en una empresa privada. Los servicios públicos pertenecen al estado en cuanto este debe ser el garante de la democracia y no al gobierno de turno.

Por eso, también, los servicios públicos no pertenecen a los trabajadores que los desarrollan. No pertenecen a los trabajadores que los desarrollan es aquí una frase fundamental para el tema. La educación de mis alumnos es un derecho democrático de ellos y no una acción meramente laboral por mi parte de la que pueda disponer libremente y como me plazca: no puedo hacer en clase lo que me plazca. Porque mi jefe, como servicio público, no es un empresario con intereses económicos -por cierto, legítimos en el orden actual de cosas y por lo mismo por lo que yo trabajo: ganar dinero- sino que mi jefe es la propia existencia de los derechos democráticos. Por eso, la responsabilidad de los trabajadores de los servicios públicos es inmensa y por eso su importancia es fundamental: por eso, somos funcionarios y no contratados meramente. Porque nuestro trabajo es garantizar el día a día de la democracia que es mantener la prestación de los servicios que los derechos ciudadanos exigen. Los funcionarios no solo trabajamos laboralmente sino que hacemos algo más: defendemos el estado democrático en el día a día. Los funcionarios somos tales porque damos fe del estado y en democracia de ese mismo estado democrático. Somos, o debemos ser, en frase tal vez pretenciosa, los garantes de la democracia.

Y ser estos garantes implica algo terrible: nuestras condiciones laborales no responden a la lucha de intereses típica entre contratados y empresarios sino que añade un elemento nuevo que es los ciudadanos. Efectivamente, los funcionarios no estamos inmersos en esa dicotomía simple sino en una mayor complejidad: en medio están los ciudadanos. Y al estar los ciudadanos están necesariamente sus derechos que son la democracia. ¿Podemos perjudicar los funcionarios los derechos democráticos de los ciudadanos? Sí, sin duda y seguramente lo hemos estado haciendo hasta ahora cuando no hemos cumplido con nuestras obligaciones de servicio público amparándonos en nuestros derechos laborales para trabajar poco. ¿Debemos hacerlo? No, sin duda.

Una huelga indefinida en educación implica necesariamente la abolición de los derechos democráticos de los ciudadanos (en este caso, de los alumnos). Es paralizar, en este caso concreto, el derecho a la educación de aquellos alumnos que no pueden alcanzar la enseñanza concertada -que se paga a través de las cuotas extras- o la privada. Es, en realidad, hacer lo mismo que Esperanza Aguirre: despreciar el derecho a una educación de calidad para los sectores sociales más desfavorecidos. Nadie nos obligó a ser funcionarios pero al hacerlo, nos guste o no, adquirimos algo que estaba en el cargo: no solo tener un puesto fijo sino desarrollar la democracia.

Esperanza Aguirre sin duda pretende la conversión de la enseñanza pública en algo de caridad: lo llevamos presentado hace años en este blog y el programa de bilingüismo sería el mayor ejemplo. Por ello, hay que presentarle batalla y contundente. Porque lo fundamental que está en juego aquí no es las dos horas más o los 3000 interinos que entrarán al paro -siendo muy grave lo segundo- sino la idea de educación como derecho y la propia idea de democracia. Pero el problema es que una batalla que desprecia el derecho democrático y decide dejar a los alumnos sin clase, como es una huelga indefinida, no es sino repetir la misma idea de fondo de la derecha: los servicios públicos no son derechos inalienables sino caridad estatal que se pueden quitar o poner según los intereses oligarcas ya sea del gobierno o de sus empleados.

Pero entonces, ¿qué hay que hacer? Hay algo falso en ampararse permanentemente en la pureza de la crítica para no dar soluciones que puedan estar, incluso, equivocadas. Por eso, hay que tener un gran respeto a la política, sobre todo cuando hoy en día es tan fácilmente vilipendiada por los espíritus más puros. En breve, esperamos que esta misma semana, una respuesta a cómo los profesores deberíamos actuar.

domingo, junio 19, 2011

DEFENDER LO PÚBLICO (¿o no?)/y 2

En el artículo anterior analizábamos los argumentos de la derecha en contra no tanto de los sevicios públicos entendidos como universales y financiados por impuestos sino de su carácter público, es decir, desarrollados por la administración pública. En esta segunda parte, y última afortunadamente para ustedes, vamos a hacer algo doble: por un lado, realizar una crítica al servicio público porque, resulta evidente creemos, no realiza su objetivo; por otro, sin embargo, defender su carácter público. Es decir, y precisamente, defender que sea el estado el que lo ejecute.

1.- ¿Cumple lo público con un buen servicio? La gente cuando busca un servicio busca lo mejor para ella misma. Sin embargo, a igualdad de elección la gente, como se ve en la enseñanza concertada por ejemplo, elige la gestión privada. Pero, curiosamente, igual hacen los funcionarios cuando, a través de MUFACE, su mutualidad médica, escogen por mayoría abrumadora las sociedades privadas frente a la seguridad social. Por ello, lo que no se puede mantener como argumento general es que la gente es idiota y no sabe elegir al escoger lo privado. Antes bien, hay que saber por qué la gente escoge lo privado para poder conocer qué defectos tiene lo público. Porque de lo que no cabe duda, al menos para nosotros, es que lo público ha acabado siendo ineficaz, oneroso y pésimamente gestionado.

2.- Un primer problema es la funcionarización de la administración pública y su realidad última de casta laboral. Efectivamente, el funcionariado, como ente social, ha llegado a tener como última función la de mantener sus condiciones de privilegio laboral y extenderlas a toda su labor. Así, el servicio público prestado acaba convirtiéndose en subsidiario a esta acción y lo fundamental es la salvaguarda de los intereses de los funcionarios. Por supuesto esto no quiere decir que todos y cada uno de los funcionarios sean unos golfos sino que el propio sistema de gestión, y no necesariamente el hecho de ser funcionarios, acaba generando una dinámica de absoluta falta de compromiso con el trabajo. Y esto por dos razones: la primera, porque da igual trabajar bien, mal o regular más allá de la propia conciencia; y, la segunda, por la propia estructura administrativa que dirige todo. Así, lo que comenzó siendo un medio, que los trabajadores del sector público fueran seleccionados por mérito y tuvieran condiciones de independencia frente al gobierno de turno, ha acabado siendo el fin mismo del sistema. Son los intereses privados del funcionariado los que rigen en gran parte lo público. Pero a esto se añade algo más. Con un puesto laboral tomado a título vitalicio, lo que no tiene que ver con que el buen trabajador tenga su puesto asegurado, el usuario no es más que un estorbo para esas condicones de privilegio y no una fuente de mantenimiento de las condiciones laborales: el usuario, así, sobra. Y eso, por ejemplo, lo sabe cualquiera que haya visto como se hacen los horarios en la escuela pública o haya tenido que ver una mesa atendida y al fondo cuatro funcionarios charlando.

3.- Y a este título de usuario sobrante se añade el hecho de la clientela cautiva. Los servicios públicos han vivido en su inmesa mayoría de una clientela sin posibilidad de elección. Así, el servicio público adquiría conciencia de todopoderoso: era estar con él o con nada. Sobre esta base, se erigió una estructura que tenía más de asistencial y caritativa que de servicio público amparado en un derecho de ciudadanía. Esta conciencia y esta idea generó, a su vez, una estructura administrativa absolutamente arcaica cercana a la religiosa: la vocación frente a la profesionalización.

4.- Y así, la administración pública pronto comprendió algo interesante: garantizar la situación de privilegio, el medio, se había convertido en el fin. La administración podía hacer lo que quisiera con el servicio público siempre y cuando no tocara ese privilegio. Era entonces, y solo entonces, cuando podía tener problemas. De esta forma, los distintos partidos tomaron la administración como botín, especialmente en el ámbito autonómico, y ejecutaron un sistema por el cual el funcionariado, curiosamente, era cada vez menos numeroso y sin embargo era mayor el interinaje, que tiene que pasar una oposición, y el personal laboral, que podía incluir a los contratados a dedo. Así, de pronto la función pública reproducía el mercado laboral y su diferencia entre fijos y temporales. Nadie se quejaba. La administración pública vuelve al privilegio del gobernante.

5.- Igualmente la administración comprendió algo más. Se podía ir dejando morir por falta de financión o por leyes absurdas, como las educativas, el servicio público mientras no se tocaran los intereses de la casta: esta no respondería. Pero incluso la inercia llegó a tal punto que cuando el presidente del gobierno que negaba la crisis decidió que los 400 euros que regalaba justo antes de la elecciones los íbamos a pagar los funcionarios al rebajarnos el sueldo estos ya ni se inmutaron. La barriga crecida impedía levantarse ahora, menos aún se levantaría por los derechos de los ciudadanos ante unos servicos públicos abandonados.

6.-¿Y los sindicatos? Sabiendo que su afiliación era fundamentalmente la de las administraciones públicas, los sindicatos han funcionado aquí en un doble sentido: primero, como garantía de la casta –y no de la defensa de los servicios públicos- para mantener su clientela; segundo, como apoyo a aquellos partidos que mejor le venían para su propio interés. Así, el sindicato tomaba la función pública como política interior y a utilizaba para satisfacer sus propios intereses.

7.- De esta forma, el servicio público está secuestrado por la casta funcionarial, los sindicatos y la propia administración pública, cada uno buscando su interés. Lejos queda el interés del ciudadano.

8.- Pero entonces, ¿no habría que privatizarlos, al menos en su gestión como clama la derecha? No, porque la finalidad última de esa idea tampoco es mejorar el servicio sino satisfacer políticamente a los nuevos clientes que son las empresas involucradas en los sectores específicos. Así, la derecha lo único que pretende es generar una clientela cautiva del sector empresarial que la apoye.

9.- ¿Y?

10.- Un servicio es público cuando entiende que los ciudadanos son usuarios con derecho a la mejor prestación posible y la finalidad última de la administración es servir a ese derecho. Por ello, reformar el servico público es una imperiosa necesidad de las políticas que pretenden ser realmente progresistas porque los servicios públicos son la clave de las condiciones de posibilidad -por educación, sanidad, seguridad y administración- de un país.

y 11 (Como Marx y los equipos de fútbol).- Por ello, defender lo público es defender su transformación no para que deje de ser público sino para que llegue a serlo.


jueves, marzo 04, 2010

UNA DESPEDIDA (al Federica Montseny de Fuenlabrada)


La grandeza de las películas sobre la vida se puede demostrar, también, en como se desarrollan sus últimos momentos. El término de la vida es miserable, sin embargo el cine nos has regalado una inmensidad de finales gloriosos. Lástima que esto sea la vida.

Leo el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid y me entero que ya no tengo sitio en el instituto Federica Montseny de Fuenlabrada. Una vez me echaron de allí, ahora ya es para siempre.

Y este escrito es solo para despedirme de algunos profesores, de los conserjes, del personal de secretaría, cafetería y de las señoras de la limpieza.

Y es especialmente, por supuesto, para despedirme del alumnado.

miércoles, octubre 28, 2009

CENTROS EDUCATIVOS BILINGÜES (No, I don´t)

Es una moda,pero la moda no está exenta en ningún caso de análisis. Parece, en primera opción, algo extraordinario: ¡colegios bilingües! ¿Qué mas se le podría pedir a la educación? Pero como en aquella vieja, y extraordinaria, obra de teatro que es La Fundación, de Buero Vallejo, detrás de las luces se esconde la realidad. ¿Colegios bilingües? Tal vez ahí esté la labor de lo que aún queda en filosofía, en retirar las exclamaciones y poner los interrogantes.

¿Colegios bilingües para mejorar la educación? Empecemos por la pedagogía real, o sea: la que se hace fuera de las universidades. ¿Es posible que los colegios bilingües sean una forma de mejorar la educación de los alumnos, que sería el objetivo último del sistema? Pues parece ser que no. Analicemos esto despacio. En primer lugar vayamos con el profesorado. ¿Quiénes van a dar clase en los colegios bilingües? Aquellos profesores que, lógicamente, se habiliten, es decir: tengan los conocimientos suficientes de inglés. Obsérvese que no hay ningún requisito pedagógico –por ejemplo, ser seleccionados por su valía- sino uno meramente instrumental como es saber otro idioma: pueden dar la clase tan bien, o tan mal, pero eso sí en otra lengua. Es el mismo sistema de las autonomías paletas –saberse el idioma regional como condición indispensable- pero aquí con ínfulas planetarias: saber inglés. Así, el centro bilingüe en ningún caso asegura que los mejores profesores vayan a ir a ellos –aunque acabaran yendo por lo que explicaremos en otro punto-. Pero, ¿y los alumnos? El embrollo promete ser interesante. En primer lugar, el centro bilingüe no refleja una realidad social, en su casa no será común hablar inglés, así que el niño tendrá unos conocimientos de la lengua remitidos a lo aprendido en la escuela. ¿Serán estos suficientes para entender una clase de historia, de ciencias o de tecnología dada en inglés? Parece claro que no. Si hay un 30% de fracaso escolar y un 40% de inadecuación entre la edad y el curso –o sea: de tasa de repetición-, ¿es la solución la enseñanza bilingüe donde el niño encima oirá aquello que ya de por sí en alto grado no entiende en un idioma que encima no controla?

Surge así la sorprendente paradoja de cómo una medida auspiciada especialmente por la derecha, Esperanza Aguirre como paladín, es el mayor triunfo de la basura LOGSE. La idea de una clase de cualquier materia de la ESO dada integramente en inglés implica necesariamente la bajada de los contenidos curriculares de la misma, o sea: la bajada de nivel cultural, hasta aspectos ya bastante ínfimos, que puedan ser explicados con vocabulario y estructura gramatical de nivel bajo en otra lengua. Así, los alumnos que vayan a estos centros recibirán necesariamente menos contenidos, pues el instrumento para los mismos será mas deficitario por su bajo conocimiento frente al español. Sin embargo, y esto es la clave, saldrán sin duda sabiendo más inglés, un saber instrumental, y menos conocimientos intelectuales. Pura LOGSE y como tal puro dislate educativo. Se aprenderá menos, se sabrá menos, pero sabrán decir lo poco que saben en inglés.
Está guay: it´s cool.

Entonces, ¿por qué se abren colegios públicos bilingües? ¿Por qué ningún sindicato ni partido de la autoproclamada izquierda está en contra? Porque hay un contexto social fuera de lo educativo donde sí interesa la educación –en realidad tras lo visto su ausencia- bilingüe.

Por un lado, el profesorado sabe que los alumnos que irán a los centros bilingües estarán más motivados familiarmente y por tanto su comportamiento será mejor que el de los alumnos que no vayan. Al fin y al cabo, el profesorado está harto -aunque eso no quiere decir que sea inocente de una situación a la que se ha llegado por su complicidad- de unos institutos donde reina la indisciplina generalizada y de una enseñanza que las sucesivas leyes educativas han convertido en basura. Y sueña ya con una salida individual a su situación como es la plantilla del bilingüe: un lugar donde poder jubilarse –aunque no pueda dar clase realmente- tranquilo.

A su vez, los padres más preocupados, paradójicamente, por la educación notan como las aulas públicas son cada vez peores y, en cuanto pueden, envían a sus hijos a la concertada. Pero, si hubiera una pública que siguiera la política concertada –o sea: seleccionar alumnos- no cabe duda de que volverían a ella. Así, la educación bilingüe en los públicos realizará esa selección. No es por tanto, como pudiera pensarse, que haya una maldad en padres o profesores al escoger la bilingüe, sino que la propia administración pública -empezando por la autoproclamada izquierda que ha hecho las leyes destructivas y continuando por la derecha de toda la vida que apoya la segregación por principio- les ha empujado a ello. Por supuesto, no son inocentes, ellos mismos han permitido esto con su silencio, pero tampoco son los más responsables.

Socialmente, así, la educación bilingüe funciona. Permite una segregación del alumnado y con ello una tranquilidad para la clase sociales más favorecidas y para el sector del funcionariado. Es, políticamente, perfecto. Además, no produce desafectación entre las clases bajas pues sus hijos seguirán asistiendo a la escuela como siempre para que los padres, que tampoco son inocentes y olviden ustedes el espíritu de caritas, puedan librase de ellos un rato y luego ir a protestar. De esta forma, la educación bilingüe tiene una finalidad última no educativa sino de respuesta a una petición social: la generacion de una doble vía educativa. Por un lado, la enseñanza privada –pura o concertada- y bilingüe pública para las clases sociales sociales más favorecidas que muestran una preocupación por la educación de sus hijos y que conseguirán no mezclarse; por otro, la enseñanza pública pura que será reservada para los alumnos menos motivados y los inmigrantes.

La diferencia fundamental entre la educación pública y la privada no es, como pudiera parecer a simple vista, que una sea gratuita y la otra no, sino algo más profundo. La diferencia fundamental entre una y otra es la función que cumplen y el objetivo que buscan. La enseñanza privada es una enseñanza reservada a ciertas élites, que cumple la función de formar a sus alumnos en cuanto pertenecientes a dicha casta y con el objetivo de perpetuar su poder. Por ello, la enseñanza privada es selectiva, ya sea con un matiz económico, ya sea con un matiz ideológico o bien con una razón del rancio abolengo –como por ejemplo en ciertos colegios privadísimos o en determinadas escuelas inglesas-. Además, la enseñanza privada es una constante en la historia pues la necesidad de educar a la élite va unida al sometimiento social: el conocimiento tiene la función social del control y la dominación de los unos, los letrados, frente a los otros, los iletrados. Por eso, por ejemplo, en toda la historia de la humanidad, hasta la Ilustración, la educación no aparece como obligatoria o con pretensión de universalidad sino como minoritaria: las iglesias en occidente eran mucho más numerosas que las escuelas porque en las primeras se adoctrinaba en la fe de la sumisión y en las segundas se educaba, pero solo a la élite. Sin embargo, la enseñanza pública tiene un doble matiz ilustrado: por un lado, su universalidad compatible con los derechos del ciudadano; por otro, la vieja idea de que la adquisición de la cultura es una necesidad de la emancipación.

La segunda idea, aquella de la cultura, fue destruida por la LOGSE y sus sucedáneos posteriores como la LOE. Pero, quedaba, maltrecha, la segunda. Y para eso, precisamente, está la creación de esa doble vía antes citada donde quienes puedan irán a las escuelas de élites -no por su contenido cultural ya desfasado sino, logsianamente, por el mero hecho de aprender el procedimental inglés y actitudinalmente para librarse de los problemas de indisciplina- y el resto seguirán en la –auténticamente- educación pública, o sea: una educación basura.

My tailor is rich, sin duda. Bueno, también porque yo pago mis trajes.

viernes, septiembre 18, 2009

AGAMENÓN O SU PORQUERO

Aquí no somos muy amigos de Esperanza Aguirre, personaje siniestro donde los haya, pero nunca hemos dicho que sea tonta. Como Zapatero, es sólo miserable. Su reciente propuesta de convertir a los profesores en autoridad pública está cargado de razón. Que la autoproclamada izquierda, la misma por cierto que ha destrozado lo que podía haber sido la educación en España, se meta con ella incluso debería ser un argumento a favor de la lideresa ( en autoproclamación).

Sin embargo, que un amplio grupo de periodistas tertulianos consideren que ese reconocimiento de autoridad -que aunque necesario sólo serviría para procesos judiciales en cuanto a mayor pena por agresiones o, algo aún más necesario y menos publicitado, que el testimonio valga más en juicio- es un remedio para la educación española, y en concreto para el problema real de la disciplina en los centros escolares, sólo demuestra su ignorancia del problema y, paradójicamente, el porqué les pagan para (uni)formar opinión pública. Los males de la educación tienen, en realidad, más que ver con una gestión administrativa de la enseñanza, de la que por cierto la lideresa debe estar muy orgullosa pues hace poco les subió el sueldo a sus directores de centro escolar mientras exigía la congelación del sueldo del (resto) funcionariado, que de leyes, necesarias repetimos, que sólo poseen ámbito judicial. Pero por supuesto ni la derecha real ni la autoproclamada izquierda tienen interés en esto.

Hay un dicho clásico: la verdad es la verdad la digan Agamenón o su porquero. Y aquí pretendemos un compromiso con la verdad. Por eso consideramos que la ley que promueve Esperanza Aguirre es buena y mostramos nuestro apoyo. Sin embargo, dudamos que Aguirre se reconozca en un porquero –ossssea, no-. Así que es bueno recordar que el mismo Agamenón sacrificó a su hija Ifigenia por la gloria.

sábado, agosto 22, 2009

CERRADO POR VACACIONES (o una noción de derechas)

El gobierno de Esperanza Aguirre marcará algún día el límite de su inutilidad -o tal vez de su desvergüenza-. Por ahora, no lo tiene –tal vez, tampoco-. Esto es un asunto quizás funcionarial, pero importante porque habla de cómo se gestiona la administración pública por parte de esa derecha que tanto habla de ella.

Como ya saben, Aguirre -aparte de haber(se) subido su más que notorio sueldo que le permite cobrar por encima del presidente de gobierno- también subió el sueldo a los directores, otros altos cargos, de los colegios e institutos, tal vez pagándoles su vergonzoso silencio y complicidad, mientras clamaba a favor de la congelación del sueldo de los funcionarios –se supone no afines, chusma e intermedios-. Pero en una nueva vuelta de tuerca de la ridiculez a la que se ha llegado con la administración pública madrileña del PP en la comunidad es que se ha dado vacaciones a las páginas web de su administración educativa donde se informa de la legislación que va saliendo durante estas fechas: cerradas por vacaciones. Y con tal descontrol se ha hecho que una de ellas dice que si se quiere seguir informado se acuda a otra que, a su vez, está también de vacaciones. Y es que las páginas web también deben ser afines y se habrán ganado su descanso, pues nadie puede actualizarlas en agosto. Fecha, por cierto, en que se publica, por primera vez en verano, la ayuda por formación para los propios trabajadores de la administración pública cuyo plazo de solicitud es del 1 al 19 de agosto. Hay que estar atentos porque eso sí, la gentuza –léase, chusma e intermedios- no puede estar de vacaciones. Sólo las páginas web. Y los altos cargos.

Hay una novela imprescindible de Philip K. Dick que se llama ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Yo hasta se la mando, ¿debería haber puesto un estúpido se la sugiero?, leer a mis alumnos. Tal vez, Aguirre, y esa Lucía Figar que por cierto tiene un currículo tan extenso al menos como Leire Pajín para las risas de cualquier tertulia, piensen otra cosa: ¿Se van las páginas web en agosto a los chiringuitos de las ciberplayas? Todo, por supuesto, más cutre. Todo, claro está, más de derechas.

lunes, abril 20, 2009

EL PLAN DE BOLONIA/2: INTENTANDO INFORMAR

Pero qué se pretende con Bolonia y qué es Bolonia. Normalmente cuando hay una protesta sobre algo, ya sea a su favor o en su contra, es pertinente antes de nada informarse de ese algo. Por supuesto estamos más que convencidos de que tanto los estudiantes rebeldes como los políticos conformes dominan el tema que vamos a tratar, y de ahí que opinen. E incluso sabemos que cualquier tertuliano sabe de esto -bueno, de esto y de todo incluyendo su valiosa opinión sobre un acelerador de partículas o sobre la economía en la Gran Depresión-. Pero a su vez estamos con la certeza de que haya quizás veinte personas en España, incluso con diez nos contentaríamos como bien dijo el bondadoso Yavhe antes de arrasar Sodoma y Gomorra, que puedan reconocer, pero en voz baja, que no saben exactamente qué significa Bolonia y qué cambiará en la universidad si se da paso al plan así denominado. Y como nosotros mismos no nos habíamos informado convenientemente tampoco, al menos para dejarlo por escrito y por tanto tampoco le habíamos dedicado nada hasta hace poco, creemos que es conveniente escribir primero sobre lo que sea tal proceso. Y redactar haciendo algo que ya no se estila en periódico alguno, aun cuando no seamos periodistas: informando y describiendo el hecho sin pretender hacer juicios de valor sobre el mismo.

¿Cual es la pretensión final de Bolonia? La pretensión última del proceso de Bolonia es homologar los títulos universitarios en la UE, es decir, que se reconozca de forma automática el título universitario y permita trabajar a su poseedor en la zona de Europa que se adapte a Bolonia (que se pretendería fuera toda Europa) y todo ello sin necesidad de largos trámites burocráticos. Para ello, y lo primero, todas las carreras universitarias deben tener una estructura similar que se ha decidido que sea en dos ciclos: grado y postgrado, en orden a su titulación académica. Pero alguien podría pensar, y con razón, que nada aseguraría que las carreras aún con nombre similar fueran iguales. Por ello, y siempre estamos hablando informativamente, surge el llamado crédito ECTS. Éste ya no sólo mide las horas de clase, como antaño era lo más habitual, sino que sería el trabajo completo: así se pasa deun crédito de 10 horas a valer 25-30 -pues debe incluir la clase, el estudio, la preparación,…-. Con esto, cada año de carrera implicaría 60 créditos y un grado, la nueva licenciatura, tendrá un total de 240 créditos, 4 años (excepto en ciertas carreras ). Así, a través de un sistema homogéneo de créditos, es decir: de carga de trabajo, se puede valorar a cada grado y homologarlos unos con otros.

¿Qué es un grado, qué es un master? Hasta ahora las carreras universitarias se dividían en diplomaturas y licenciaturas. Las primeras eran más cortas y se presuponía que más técnicas frente a las licenciaturas, con mayor carga teórica. Ello se veía además refrendado en que las diplomaturas generaban un título de nivel académico más bajo -diplomado frente a licenciado-. Lo que ahora se propone con el grado es un único título de una duración entre 180 a 240 créditos. Este título equivaldría a todos los efectos legales al de licenciado. Una vez cursado, los alumnos podrían o bien incorporarse al mercado de trabajo o bien continuar sus estudios en una especialización de rango superior que sería el Master -oficialmente reconocidos, hoy en día no lo están- cuya finalidad seria la especialización para el mundo laboral o bien académica, fundamentalmente para hacer la tesis doctoral. Este Master tendría entre 60 y 120 ECTS, uno o dos años.

¿Pero no le costaría más dinero al estudiante este sistema? A ver, los costes de la universidad pública en España tienen una horquilla que publica el ministerio y que aplican, en concreto, las comunidades autónomas. Ahora mismo, los precios no difieren sustancialmente de los de las licenciaturas antiguas y por lo tanto los de los grados no van a subir de forma escandalosa. Son, repetimos, precios públicos y los marca el estado.

¿Y los masteres, eh listo (homenaje a estudiante antisistema)? Pues resulta que también son públicos y que tampoco están costando lo que se ha llegado a decir. De nuevo nos remitimos a los públicos, los privados son otra cosa, y la subida no resulta escandalosa. Otra cosa sería la posible, aunque a nosotros nos parece con bastante sentido, queja de que a partir de Bolonia va a ser casi obligatorio, al menos para conseguir un buen trabajo, estudiar un master aparte de la carrera cosa que hasta ahora, pero este ahora también admitiría matizaciones dependiendo de la carrera y el trabajo, no era preciso. Así, sí subiría el coste que un alumno debería realizar.

¿Pero no acabará Bolonia con las carreras de letras? Bueno, que yo sepa todas las universidades están, en el fondo, renovando sus estudios y si acaso creando nuevos pero no quitando. De todas formas, cuaqluier estudiante español que quiera hacer una carrera de letras puede hacerla (y si no, que se me diga cuál sería imposible) siempre y cuando esté dispuesto a trasladarse de localidad (lo cual también ocurre con siertas carreras de cienicas en la actualidad e incluso antes). Pero sería bueno que quiénes defienden que las letras van a desaparecer sacaran datos sobre el número de carreras desaparecidas, en el tránsito de la licenciatura al grado, hasta el momento.

¿Y no es esto de Bolonia en el fondo una claudicación al capitalismo? Bueno, la propia pregunta tiene su trampa. Si se refiere a la entrada de la empresa en las nuevas carreras se debería especificar qué carreras son esas y cómo se da dicha entrada. Por supuesto que las empresas, imagino y subrayo la palabra, van a subvencionar o patrocinar ciertos masteres que les interese pero eso no quiere decir que no se pueda dar otros de ciencia “pura”, por ejemplo. Sin ir más lejos, no creo que nadie se pueda quejar de la poca importancia que tiene la ciencia pura en EEUU, más sin duda que en cualquier país europeo, o las letras puras en ese mismo país o Gran Bretaña. Es por tanto carente de fundamento, salvo que se dé información concreta al respecto quer yo desconozco, que la entrada de la empresa en la universidad va ir contra la investigación fundamental entendiendola como aquella que no guarda relación directa con un beneficio económico.

Y:
1.- ¿Acaban aquí las preguntas sobre Bolonia? Creemos que sin duda no, pero consideramos que hemos contestado a las más importantes. No obstante, es este un artículo abierto donde, a manera de información, podríamos no solo contestar a estas cuestiones ya planteadas sino también a otras. E incluso donde esperamos más información.

2.- ¿Quiere esto decir que estamos a favor de Bolonia? No necesariamente, pero estamos hartos de la mentira y la ñoñería de una autoproclamada izquierda que aún analiza el capitalismo con categorías decimonónicas de empresarios malos y oligarquías sin comprender que el capitalismo hace mucho tiempo superó esa realidad. Por tanto, la crítica a Bolonia no puede ir por donde ha ido, al menos por donde ha ido en líneas generales, sino que debe ser más radical: desde la raíz del propio capitalismo. Pero eso será en el último artículo de esta serie.

miércoles, abril 08, 2009

COSAS QUE MERECEN LA PENA

Hace doce años que di clase en el instituto Alameda de Osuna, de Madrid. Fue en los cursos 1996-97 y 1997-98. Este verano me llamaron mis exalumnos para quedar y así lo hicimos. Estuvimos hablando y ellos habían crecido mientras yo envejecía –pero, con apostura-.

Hasta hace tres años di clase en el instituto Duque de Rivas, de Rivas Vaciamadrid (Madrid). Fue entre los cursos 1998-1999 y 2005-2006. Este lunes quedé con exalumnas que me habían llamado para ir a cenar. También habían crecido y yo seguía envejeciendo –pero, con apostura-.

Seguramente, eso espero, me vaya -aunque la expresión correcta sería que me echan- este año del instituto Federica Montseny, de Fuenlabrada (Madrid). Y tal vez, quien sabe, dentro de algunos años quede a cenar con mis exalumnos porque me llamen. Y ellos habrán crecido y yo ya estaré viejo –aunque hay gente que nacimos ya viejos-.

Y es que frente a la miseria moral de tanto funcionario de la educación hay cosas que merecen la pena.

lunes, abril 06, 2009

EL PLAN DE BOLONIA/1: UNIVERSIDAD BASURA (la actual)

De todo el sistema de enseñanza español sin duda alguna el peor es la universidad. No se trata, no crean, de una opinión subjetiva e infundada. Mientras que las enseñanzas medias nos sitúan en una triste y ridícula zona media baja de la OCDE, según las últimas estadísticas, no hay un solo informe internacional de evaluación que no sitúe a la presunta élite educatica superior en el furgón de cola. Y dicho furgón de cola se ocupa además sea cual sea el análisis sobre la actividad universitaria: ya sea por su pésima docencia –si se ponen a pensar en los mejores profesores que tuvieron veran como muy pocos son de la universidad cuando en ella se dan las condiciones idóneas para que fuera lo contrario- como por su ridícula investigación -salvando por supuesto las excepciones que lo son a pesar de la propia institución-. Así pues, la universidad española es, resumiendo, una porquería. Pero lo interesante no es sólo describir, sino enunciar causas. Y este artículo, primero de una serie, pretende eso mismo: explicar el motivo que lleva a que la universidad española sea tan, y tan, mala.

Todo este preámbulo viene al caso cuando se analiza el tema de Bolonia. Efectivamente, creemos que el célebre proceso de Bolonia está siendo manipulado por la mayoría de los que se declaran fervientemente a favor del mismo como por esos otros que, en nombre de la sociedad y la cultura, se declaran en contra. No se trata, no crean y volvemos a lo de siempre, de que se obre de mala fe por su parte, sino que el grado de corrupción moral y educativa ha llegado a tal punto en la universidad, siempre estuvo en ella, que los intereses sujetivos y coorporativos han pasado a ser los intereses institucionales. Y por tanto la defensa de la institución tal y como existe en la actualidad, y es algo que ya también empieza a ocurrir en la enseñanza pública media, es idéntica a la defensa de estos intereses coorporativos del funcionariado. Así, para hablar de Bolonia hay que hablar primero de la universidad española actual y situarla y su contexto y luego analizar si Bolonia va a mejorar o no esa situación. Pero tampoco hablar solo de eso.

La actual universidad española no está al servicio de la sociedad. Tampoco, claro está, al servicio del saber o la cultura. Sólo está al servicio endogámico de sí misma. Pero hay que explicar este sí misma para no caer en la oscuridad. Y en este sí misma hay un agente interno y uno externo. Analilemos primero el interno.

La clave para entender la institución universitaria española es, como ya hemos señalado, el mandarinato del funcionariado. Y no debe entenderse solo el docente sino también el administrativo. Toda la universidad está montada efectivamente sobre la base de los privilegios de este funcionariado concebido como élite social desde su horario diario -hace poco los administrativos de la Universidad Autónoma de Madrid iniciaban una severa protesta contra la idea de hacerles fichar e impulsaban a cambio la petición, increíble pero cierto, de un plus de puntualidad- hasta el calendario oficial –con, por ejemplo, un adelanto de la selectividad en Madrid que ha ocasionado una pérdida de horas lectivas fundamentales en 2º de bachillerato- pasando por la vergonzosa selección del profesorado a través de la formación de grupos privados de intereses que entre favor recibido y favor dado, van imponiendo a sus candidatos no por su mérito, aunque casualmente puedan poseerlo o no, sino por su pertenencia a la familia: el candidato de la casa. Así toda la institución no está pensada como servicio sino como medio de conservación de dichas élites funcionaliares. Del mismo modo, pero con menos razón, que los parques naturales conservan linces incapaces de adaptarse a las nuevas condiciones de su hábitat, las universidades conservan funcionarios de élite y reproducen sin descanso esa especie. La universidad española de esta forma y actualmente tiene como misión principal servir a los intereses de sus ilegítimos dueños, el profesorado fijo y el resto de funcionarios, y toda ella, desde los alumnos y los becarios que aguantan lo que sea con tal de llegar a su sueño de una plaza hasta el rector, se mueven de acuerdo a dicha realidad.

Y este espeluznante panorama no solo no ha cambiado desde los tiempos del franquismo, donde tuvo su origen, sino que se ha acrecentado con los reinos de taifas que han acabado siendo las autonomías. La clase política española autonómica, otra élite, ha generado universidades en cualquier lugar de la geografía, lo que no tendría que ser malo, y cuanto más paletas -léase en lenuaje correcto: con más identidad nacional- mejor. La finalidad de stas universidades no eran los estudiantes ni la mejora de la calidad de la enseñanza superior sino generar una red de control institucional a costa del presupuesto público. Era una cuestión de prestigio que toda autonomía, y sus principales ciudades, tuviera una universidad independientemente de su necesidad o no. Pero también era un proceso, especialmente en las autonomías con lengua propia y nacionalismo, de hegemonizacion y control social y político. Efectivamente, se trataba de expulsar a los desafectos al nuevo régimen nacionalista e impedir la entrada de aire fresco del resto del estado. Así, el requisito imprescindible era el idioma regional –uy, lo que he dicho- lo que se imponía al profesorado, especialmente al que quería llegar a serlo, y al alumnado. Como consecuencia, resultaba más dificil a un estudiante del resto de España irse a estudiar a Cataluña que a un país extranjero y cualquier profesor debería preocuparse más de estudiar catalán que de comprender a Kant. Así, las autonomías generaron una universidad que lejos de servir de motor de modernización fue un elemento político al servicio de los caciques: la propia clase política autonómica y la funcionaral.

De esta forma, la universidad española nunca estuvo al servicio de la sociedad o de la cultura, por ejemplo ha sido incapaz de generar un solo premio nóbel, sino solo al doble interés, desde la época de la dictadura, del funcionariado privilegiado de la misma y, con las autonomías, de una clase política que la ha usado para sus intereses homogeneizadores. Pero, ¿quiere esto, por otra parte tan obvio, decir que Bolonia será bueno porque ya nada puede estropear la universidad? ¿Quiere decir que Bolonia necesariamente deberá mejorar esto? Pues no necesariamente. Pero ya queda para otro día.

miércoles, octubre 08, 2008

VIDA INTERIOR/12:
EN LA ENCRUCIJADA EXISTENCIAL

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará.Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

En la Escuela Oficial de Idiomas, para matricularse.

Cartel 1 y en la pared: Para matricularse pasen dentro de la Secretaría.
Cartel 2 y en la puerta de la secretaría: Solo personal autorizado.

miércoles, julio 23, 2008

ORGULLO DE FUNCIONARIO

Pues que en la Universidad Autónoma de Madrid quieren que la gente fiche. Como en cualquier empresa. Pero, hay un problema: son funcionarios. Y la cosa cambia porque el lema es yo no he sacado una oposición para esto. En realidad, la he sacado para nada. Y CCOO, en carta enviada al gerente con registro del 18 de julio -no es paradoja de día-, se niega a ello y pide, cuando menos, un complemento de puntualidad. Imagino que como principio de negociación. Luego, otro por trabajar. Y más tarde otro por aparecer por allí los días impares, que siempre tiene más mérito. Son funcionarios.

Conocí una vez a un hombre que se levantaba cada día a las seis de la mañana para ir a trabajar. Cuando llegaba al trabajo, contaba, no había nadie. Luego, cuando se iba, cumpliendo su horario, tampoco: era el último, era el primero. Viejo dicho evangélico realizado: el buen Dios debería estar contento. Nunca nadie se lo agradeció, nunca le sirvió de nada. Era solo un administrativo. Creo que de grupo C. Era funcionario.

Conozco a la mejor profesora posible de Filosofía. Los alumnos se emocionan en sus clases y siempre quiere ser tutora. Cada trimestre se queda dos tardes para recibir a aquellos padres que no pueden venir por la mañana pues no trabajan de funcionarios y no pueden mostrar tanto interés como exige el profesor funcionario: les echarían del trabajo. En cada instituto en que ha estado la junta directiva le ha puesto pegas para quedarse esas tardes: lo solucionó con los conserjes. Este año su tutoría la invitó a cenar y los padres le dieron las gracias. Nadie más se las ha dado nunca. Ni le han dicho: un buen trabajo. Y nada de todo eso que ha hecho le ha servido en el concurso de traslado para ganar puntos. Tal vez, debería haber hecho un curso en algún Centro de Formación del Profesorado. Entonces sí le hubieran dado puntos. Quizás uno sobre motivación.

A la profesora de Economía de mi instituto, este año la felicitó el inspector por sus resultados en selectividad. La profesora de filosofía es interina, no tiene plaza fija, y curiosamente es la única jefe de departamento que es, a su vez, tutora. Creo, ahora que lo pienso, que es la única jefe de departamento interina. La felicitación de inspección no le sirve en el baremo de la oposición. He buscado, pero no hay donde colocarlo. Debería haber dado un año más de clase. O tener un año más asistiendo a un instituto, entrando y saliendo a ciertas horas, para lograr los puntos. Y tendría seguro su plaza.

Cuando llegó al centro en 2006 supo que el anterior profesor de Filosofía daba dieciséis horas lectivas porque según la ley podía sólo dar quince: era jefe de departamento. De esta forma se quedaba libre un curso de ética de 4º que daba, según le contaron al nuevo, alguien de francés. Sin embargo él dio el primer año dieciocho horas porque decidió que la ética de la ESO era fundamental. Y al año siguiente dio veinte horas porque decidió, otra vez, dar la psicología de 2º de bachillerato. Antes la elegían, es una optativa, seis alumnos; el año pasado, cuando la dio él, la eligieron treinta. Este año la junta directiva se la quiere quitar. No ha ganado más dinero ni ha logrado más puntos. Sólo ha trabajado más. Tal vez, debió elegir algún cargo: jefe de actividades extraescolares quizás. O ser solo jefe de departamento y dar quince horas.

En mi instituto durante el presente curso un amplío número de tutores han sido interinos: son profesores de paso, que deben adaptarse al centro y a los alumnos, sin esperanzas de quedarse y a los que sin embargo se les da el puesto fundamental. De hecho, este año, los dos tutores de 2º de bachillerato han sido interinos que, además, tenían media jornada. Sin embargo, nadie dudó en nombrarles tutores del último curso de la enseñanza secundaria. Y de un curso tan difícil. Lo hicieron muy bien y se preocuparon mucho. Pero ser tutores no les ha servido para las oposiciones. Tampoco esta vez. No sacan plaza para ser funcionarios de carrera.

Años después el individuo que se levantaba a las seis de la mañana se jubiló sin pena ni gloria. Luego, murió de un ataque al corazón mientras se duchaba y al caer se hizo una brecha en la cabeza. Todo así de sencillo. Le enterraron en un lugar donde en invierno hace frío y en verano un calor abrasador porque da el sol casi todo el día. Pero al tiempo es un lugar oscuro. Y nunca nadie le dio justicia ni en la tierra ni, tampoco, en el cielo.

lunes, junio 18, 2007

FUNCIONARIADO VIRTUAL

Yo les cuento aún sin salir de mi asombro. Resulta que ahora, y me parece bien, la Comunidad de Madrid ha decidido utilizar un sistema informático, una página web, para poner notas y demas información académica. Se puede entrar a él a través de internet lo cual facilita, presuntamente, el hecho de la información a los padres y el trabajo de los profesores. Acabo de conectarme, es la 1,05 horas -he estado en el Bernabéu, otro día les comento pero que sepan que me fui a mitad de la celebración- y ¡oh sorpresa! el sistema está cerrado: sólo está conectado de 7 a 24 horas.

Imagino que a nadie se le pudo ocurrir que un funcionario entrara tan tarde a poner notas.
O, seguro que fue eso, el sistema no sacó su oposición para trabajar tanto.

Mañana volveré a intentarlo. Espero no pillarle a la hora, vieja reivindicación obrera, del desayuno.

viernes, diciembre 01, 2006

UN POCO DE IMAGINACIÓN

Imagine. Usted recibe un cargo y hace una nueva ley. La nueva ley, imagine usted que la llaman LOGSE, por imaginar algo, sale adelante y resulta un fracaso.
Usted pide tiempo. Pasan 16 años.
Y todos los indicadores señalan que usted no ha mejorado en nada aquello de lo que trataba su ley (imagine usted que de la educación).
Ahora imaginemos que llega al poder un gobierno de izquierdas y progresista. Pero que muy progresista: un montón. Y un agente social, o sea: una empresa con intereses en el sector que usted iba a salvar y qe curiosamente ha ganado mucho, pero mucho dinero con su ley, hace unas jornadas de educación.
Pues imagine quién va. Y quién da lecciones.
Pero hay más. Imagine usted a quién acaban nombrando secretario general de la OIE (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
Después del éxito.
Y ahora imagine de nuevo. Usted se apellida Marchesi. Y la culpa de todo la tiene que el resto de la población, incluidos profesores, padres y alumnos, no le han hecho caso. Porque para algo, se supone, es usted catedrático, nada más y nada menos, que de universidad.

Pero aún no deje de imaginar. Y si es usted profesor, por ejemplo, imagine cuando fue la última vez que se indignó de veras.
Y se levantó, y protestó, y se negó.
Y dijo que por ahí no.
Que si la dignidad de su profesión.
Que si su labor docente.
Y resulta que descubre usted que fue en septiembre. Tras darle su horario y descubrir, ¡oh, Dios mío!, que los viernes no salía de trabajar a las 11 de la mañana.

jueves, septiembre 28, 2006

LA SUCESIÓN

El reciente embarazo de Doña Leticia Ortiz, por cierto: aquí a todo el mundo le llamamos de usted y con su don por delante, ha traído a las crónicas periodísticas el importantísimo tema de la sucesión a la corona -fundamental en el discurso de la Modernidad, y que yo, lo que soy yo, no me iba a ir a la cama así sin resolver porque la injusticia será una cosa, una siesta más o menos…, pero lo que es la sucesión a la corona de España…-
Bien, como todo el mundo sabe la actual sucesión en la monarquía española viene marcada por el sexo: primero, hay que tener un hijo; segundo, el varón tiene preferencia. Así que el sector feminista y progresista de los partidos políticos, siempre preocupados a su vez por problemas fundamentales como ya se vio cuando se llevó y ganó en el Congreso la igualdad de sexo en la sucesión de títulos nobiliarios, ha clamado ante dicho hecho claramente discriminatorio. Y ese mismo Congreso -a su vez siempre preocupado de problemas fundamentales y de sus propias condiciones laborales como demuestran los muchísimos plenos dedicados a los muertos por accidentes laborales en España (por ejemplo)- ha decidido buscar solución a problema tan peliagudo que, junto con la crisis de Raúl, la retirada de Jesulín, y algunos otros conflictos de interés general nos tiene a todos preocupados. Así que, y aquí juntamos nuestras manos y voces haciéndola una sola, ¡hay que superar la discriminación femenina!

Pero, todo el problema de la sucesión trae un nuevo conflicto. Porque si la sucesión se arregla de acuerdo al derecho de primogenitura, ¿no será discriminatorio para los que no somos primogénitos? Efectivamente, tan irracional, y por ello tan antidemocrático, es primar al primogénito como al varón pues una cosa u otra no se corresponde con algo controlable por el sujeto, sino con algo ajeno a él que se le impone. Y, por tanto, hemos pensado en ello. Y como siempre se nos acusa de meros críticos pero no de gente constructiva, alegra hoy con nuestro impasible ademán contribuir a un mundo mejor y más justo, libre de discriminaciones para disfrute de los hombres y mujeres de las clases privilegiadas.
Y desde aquí nos lanzamos a ellos.
Y proponemos un

CONCURSO OPOSICIÓN PARA ACCEDER AL PUESTO DE HEREDERO AL TRONO

Efectivamente, si hay algo democrático es ese espíritu que ahora nos llena de la igualdad de oportunidades. Pero como diría un político, ello no nos puede llevar a la pérdida de la responsabilidad. ¿Porque se imaginan ustedes de reinas de España a sus madres o de reyes de España a sus padres? Gente que, casi seguro, no han estudiado fuera de España, quizá ni han estudiado, gente que no habla cuatro idiomas, ni sabe pedir faisán en dichos cuatro lenguas y otras tres que ahora aprenden. E incluso gente, porque hay gente así, que no es capitán general y almirante de todos los ejércitos a la vez. Así que sí, por supuesto, una opción democrática pero con condiciones. Y dentro de nuestro espíritu de responsabilidad, que debe acompañar a todo político que se precie justo después de las elecciones, proponemos desde aquí las condiciones que deben regir ese concurso-oposición.

1.- Se debe establecer un concurso-oposición abierto a todos los españoles, si somos muy progresistas y de izquierdas se puede incluir a los inmigrantes, para seleccionar, de acuerdo a los criterios de publicidad, mérito e igualdad, no olvidar esto, al sucesor del sucesor, puede calentar en los pasillos de Palacio, de la corona de España.
2.- Dicho concurso-oposición tiene dos fases, y de ahí su nombre concursoguiónoposición. En la primero se baremarán los meritos de los candidatos, en la segunda, y mediante pruebas objetivas, se seleccionará a los mejores. Para que los méritos puedan ser tomados en cuenta se deberá aprobar la fase de examen.
3.- En la fase de concurso se establecerá un concurso de méritos. Dichos méritos guardarán relación con:
a) Vínculos familiares: si papi y mami son o han sido reyes de algún territorio, excepto reyes magos, puntuarán hasta 2 puntos. Si son o han sido nobles, excepto nobles de espíritus, un punto. Por ser ciudadanos, 0’5 puntos. Inmigrantes ilegales: 0 puntos.
b) Formación permanente: como no sería de recibo pretender premiar más a los varones que las hembras, la formación permanente para ser rey se considerará directamente proporcional al número de cursillos sobre el tema que se hayan recibido. Dichos cursos deberán constar de un certificado y ser impartidos por organismos previamente autorizados por Patrimonio Nacional. Igualmente, y para garantizar la igualdad de oportunidades, en los planes de estudio nacionales e incluso autonómicos se incluirá una nueva materia: educación para la monarquía.
c) Experiencia onomástica: por cada nombre de pila se dará un punto completo. Si el sujeto tiene un nombre relativo a otros nombres (tipo: de todos los santos) conseguirá un punto por cada nombre que aparezca en el santoral.

4.- En la fase de examen habrá dos pruebas con carácter eliminatorio.

Prueba A: consistente en una composición escrita sobre el tema “Mi Familia”. En ella el comité de selección puntuará la calidad literaria, el compromiso familiar, el grado de no discriminación en el vínculo familiar y, por supuesto, quién es su familia.
Prueba B: examen teórico consistente en la Monarquía Hispánica. Aquellos opositores que ya hayan contestado a esta pregunta en la prueba A quedarán exentos de hacer este examen siendo puntuados con la máxima nota.

Aquel opositor que haya alcanzado la nota más alta en la suma de la fase de concurso con la fase de pruebas será nombrado Heredero en Prácticas. Durante un año a partir de la fecha de su nombramiento deberá superar dicha fase de prácticas de acuerdo a las normas que se publicarán en su momento. Una vez superadas dicha fase de práctica será nombrado Heredero de Carrera con todos los efectos que marca la ley.

Creemos y lo decimos sinceramente, que con estas medidas solucionamos de manera no discriminatoria la sucesión a la corona y cumplimos con nuestra tarea de ayudar a España.

sábado, marzo 18, 2006

Y YA, TODOS PALETOS


Uno no va ser tan cursi de decir que su patria es la libertad o que se siente ciudadano del mundo. En realidad uno tampoco se siente ciudadano del mundo. Y uno, tampoco, es un cursi. Ni quiere ser un pequeñoburgués.
Pero sí que uno no se siente muy identificado, de hecho nada, con el conjunto de barbarie (próximas las fallas, acercándose la feria de abril) que se denomina folclore o fiestas populares (ya sean en Madrid, ya sean en Valencia, ya sean en Sevilla, ya en Estocolmo). Y uno siempre ha pensado que el terruño solo sirve para los tiestos.

Todo esto viene porque la Comunidad de Madrid, gobernada por cierto por el PP, ha sacado las oposiciones para enseñanzas medias y, poco después, la orden para ordenar la lista de interinos del curso siguiente (y el otro, el otro, el otro,…). Y resulta que, si bien no en las oposiciones (porque aún esto no es un reducto tan paleto como Cataluña, Baleares, Valencia o País Vasco que tienen lengua propia) pero sí para la lista de interinos (es decir, para poder trabajar si no se saca plaza), dan un punto adicional por

Conocimiento acreditado de la realidad del sistema público educativo de la Comunidad de Madrid.

¿Y cómo se justifica este conocimiento tan esencial?

Pues por haber prestado servicios docentes en centros de titularidad pública de la Comunidad de Madrid durante al menos cinco meses y medio durante un curso escolar, contabilizados desde el último procedimiento selectivo del cuerpo y especialidad.

Es decir: que uno por haber trabajado en Madrid mas allá de 5 meses y medio, cual San Pablo, sufre una revelación y conoce la realidad del sistema público educativo de la comunidad de Madrid. Con un día menos, no.

Y esto lo firman los sindicatos de clase (claro, ¿de qué clase?).

Según Marx los proletarios no tienen patria. Ahora, boina y refajo cada vez más.
Nación de naciones, boina de boinas.

lunes, febrero 13, 2006

LA GRIPE AVIAR/ y 2

Y en El País (15:55)

La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, ha asegurado hoy que las medidas de prevención y control frente a la gripe aviar adoptadas en España "son suficientes y adecuadas" y ha afirmado que el riesgo de que llegue a España es el mismo que antes de los casos de Grecia, Italia y Nigeria, "aunque las posibilidades son mayores".

Se observe:
a) el riesgo de que llegue a España es el mismo que antes.
b) "aunque las posibilidades son mayores".

Pues eso.
Alguien sigue fumando en el Ministerio.

martes, enero 24, 2006

JULIO BAYÓN EN LA MEMORIA

Es difícil recordar con agrado a un profesor en la universidad. Resulta raro, por no decir imposible, poder hablar de alguno de los que nos daban clase en aquella época sin mostrar desprecio o indiferencia. Tal vez recuerdo a dos excepcionales y quizás a tres o cuatro que, sin ser grandes profesores, al menos cumplían dignamente su papel. Los excepcionales: uno era José Luis Mora, otro Julio Bayón.
Hace un año, más o menos, Julio Bayón murió. Ni él, tal vez, ni yo, seguro, creemos, más allá de la pura exigencia de la razón, en la inmortalidad del alma. Es decir: Julio Bayón murió para siempre. Pero lo que no muere, al menos mientras sigamos vivos no sólo yo sino bastantes de los que fuimos sus alumnos, es su recuerdo.
Desde luego mentiría si dijera que admiré a Julio Bayón como filósofo, pero también faltaría a la verdad si no comentara que todavía hoy le considero un ejemplo de profesor. Si alguien cumplía la vieja idea de Kant, sobre que no se aprende filosofía sino que se aprende a filosofar, era Julio Bayón. Y si a alguna clase se asistía para aprender filosofía -es decir: aprender a cuestionarse, aprender a contestar y volver a cuestionarse y así a hacer algo más que la nueva escolástica universitaria- era a la suya. De Julio Bayón aprendí, además, lo fundamental: las teorías filosóficas deben traducirse a política.
Julio Bayón murió, más o menos, hace un año. Nadie ha hecho nada, nadie ha realizado, al menos que yo conozca, ningún homenaje. Incluso en vida, es difícil olvidarlo, en su oposición a cátedra, que finalmente consiguió, se buscó ridiculizarle con los aspavientos de los cómodamente instalados y la presencia de un mandarinato filosófico más preocupado por el poder, el viejo tema del profesor Bayón, que por el conocimiento. Pero allí también contó, como ningún otro, con el apoyo de sus alumnos. Y siendo ahora profesor supongo que a él le importó más esto que la presencia de los mandarines de una filosofía vendida hace tiempo.
Julio Bayón me enseñó, parece poco pero no lo es, dos cosas para ser profesor y para, a la vez, intentar ser filósofo. La primera, docente y filosófica a la vez, que no hay pregunta sincera estúpida. La segunda, de tono moral y político, que la claridad no es sólo algo cortés sino que ella misma forma parte de una opción filosófica. Y por eso, aunque estuve tentado de titular este pequeño homenaje con un pedante in memoriam, he decidido hacerlo de un modo más simple, más sencillo. En definitiva, como a él le gustaría, más verdaderamente ilustrado.
Julio Bayón en la memoria.

jueves, enero 19, 2006

KAFKA REVIVIDO O VUELVA USTED MAÑANA


Bueno.
Pues resulta que han salido las oposiciones para inspector en educación en la comunidad de Madrid,

que ya adelanto no es una nación,

y yo, que quise ser policía y soy profesor, pues he pensado presentarme. Y para eso hace falta una hoja de servicio, es decir, que la administración me firme que efectivamente trabajo para ella y me firme, además, dónde he trabajado y cuándo. O dicho de otro modo: le presento a mi jefe que me tiene en su plantilla, pero por escrito.

Por si no lo sabe, debe ser.

Pues resulta que entonces tengo que pedirla. Pero me avisa alguien que debo hacerlo con tiempo porque tardarán en dármela. Es difícil buscar en el ordenador, pienso, a través de mi DNI donde he estado. Resultará, sin duda, imposible imprimirlo el mismo día.

Demasiado.

Pues resulta que llamo yo a la Dirección Territorial Madrid-Este de educación, con la finalidad esa de hacerle saber a quien me paga que es que yo trabajo ahí. Y eso, voy y llamo porque ahora estoy en un “hueco”, o sea en una hora que me pagan pero que si no estuviera en mitad de mi horario pues podría irme a casa y nada pasaría. Y aprovecho que es la hora del desayuno para la secretaría de mi centro docente y todos los administrativos más los conserjes pueden desayunar a la misma hora dejando sin personal el centro:

vieja reivindicación del movimiento obrero, vieja lucha con muertos para ganar en dignidad.

Pues resulta que por fin lo cogen. Y me dice un señor que me pasa a quien se encarga de eso pues, lógicamente, no todos se pueden encargar de todo y apuntar, pongamos por caso, un nombre, un DNI y, la cosa se complica, que quiero una

h-o-j-a d-e s-e-r-v-i-c-i-o-s

y así, efectivamente, merece, cuando menos, un puesto de trabajo específico. Y me advierte que no sabe si podrá pasarme porque esa persona, el especialista, está hablando con teléfono. Pero,
tengo suerte, y consigo conectar.

Pues resulta que me pongo a hablar. Y voy y le cuento que

me quiero presentar a oposiciones de inspector

que necesito una hoja de servicios

y que me han dicho que como no me la dan al instante la pido.

Y ella me cuenta que no me la puede hacer. Y me explica que tiene órdenes de la Jefe de Servicio- que a pesar de su nombre imagino debe ser alguien importante- de no dar ninguna hoja de servicio (que también debe ser importante). O sea: que la Jefe de Servicio –ya saben que no se refiere a lo que quizás se podría pensar- ha dado la orden, según la interlocutora, de no hacerlas aunque sean obligatorias para la oposición.

¿Y cómo me presento a las oposiciones?

Pues resulta que vaya a Alcalá de Henares, horario de mi trabajo, y haga una petición por escrito. Y que como no me van a dar nada presente en la oposición esa petición para demostrar que la culpa de lo ocurrido es de la Administración, que es quien convoca las oposiciones.
Y que, ya de paso, entregue una hoja donde ponga mis servicios. Porque, me dice, ella tiene mucho trabajo y porque, me asegura, así ella lo tiene más fácil a la hora de hacerlo.

O sea, que haga yo la hoja de servicio.

Pues resulta que llego a casa tras dar clase (o lo que ya sea) y pongo el telediario. Son, más o menos, las tres y media y yo, que quiero ver los goles de la copa del rey de ayer, me encuentro con un publirreportaje informativo sobre SARA, el nuevo cerebro electrónico de la Administración.

Y me echo la siesta con cierto temor,

esperando que quizás al despertarme

no pueda darme a vuelta

y me vea seis patas largas

y esté convertido en un insecto.

Pero enseguida me quedo dormido y llega una nueva tarde. Y la pierdo como la anterior mientras pienso que estamos en el mejor de los mundos posibles.

Y que la metamorfosis se produjo hace tiempo.

jueves, diciembre 08, 2005

VERGÜENZA DE SER FUNCIONARIO

Antes de nada, una pequeña historia personal. Mi padre, como yo ahora, era funcionario. Se levantaba todos los días a las seis de la mañana para poder fichar a tiempo. Y un día me confesó, siendo yo ya no un niño, que casi ninguno de sus compañeros lo hacía. ¿Y por qué tú sí?, le pregunté. Y nunca me contestó.

Cuando los derechos son exclusivos pasan a ser privilegios. Lo funcionarios somos privilegiados sociales no porque nuestros derechos no sean justos sino porque no se extienden al resto de la población trabajadora. Y hoy me entero por los periódicos de un nuevo privilegio para lo que ya es nuestra casta. Resulta que sólo, exclusivamente, los funcionarios vamos a disfrutar de más días de permiso por tener un hijo que el resto de los trabajadores. Y, todavía, no he oído ni una sola queja. El mismo gobierno que ha presentado una reforma laboral para abaratar el despido, de los otros pues nuestro puesto es perpetuo; el mismo que sube indiscriminadamente los impuestos indirectos y, por ejemplo, el gas que todos gastamos ha decidido, curioso, hacer más privilegiados a los ya privilegiados. Tal vez el voto cautivo. Pero, ¿no hay sindicatos de clase?

Seguramente yo sea antiguo y desfasado. Pero aprendí que derechos que otros no pueden disfrutar no son derechos. Y lo sigo creyendo porque es lo racional.