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lunes, septiembre 28, 2020

COVID 19 Y EL TRIUNFO DEL NEOLIBERALISMO

Desde los años setenta del pasado siglo -nota: yo ya había nacido advierto- el Neoliberalismo ha ido poco a poco dominando al Capitalismo y el discurso socioeconómico. Y sin duda alguna, podríamos señalar varios hitos en esta paulatina conquista, como pudieran ser por ejemplo los gobiernos de Thatcher y Reagan o la actuación del FMI. Estos hitos podrían ser denominados positivos no en el sentido de que hayan traído algún beneficio, más bien al contrario, sino en el sentido de que fueron propuestas políticas concretas ejercidas en determinadas circunstancias y que se han hecho desde la acción planificada y constante de los gobiernos.

Pero donde realmente se nota que un pensamiento y una acción política se ha vuelto hegemónico, es decir: domina socialmente, no es tanto en la acción de este o aquel gobierno sino en la reacción universal de todos los gobiernos e instituciones, independientemente de sus ideologías profesadas públicamente, frente a los problemas estructurales y las crisis que puedan surgir.

En este mismo blog ya analizamos como la crisis del 2009 no fue tanto una crisis económica como como una reestructuración del Capitalismo desde la perspectiva neoliberal. Y ahora pretendemos analizar como la epidemia del covid-19 está siendo aprovechada de nuevo para la imposición del Neoliberalismo. Y lo decimos así porque, no lo vamos a explicar pero sí al menos señalar, el Neoliberalismo no es la única expresión del Nuevo Capitalismo, sino sólo la que mejor responde a la rapiña de la oligarquía -pero, eso es otra historia de la que ya hablamos en uno y dos-.

Para hacer este análisis, vamos a centrarnos en cuatro aspectos fundamentales: la consagración de la Razón Instrumental, algo en común con todo Capitalismo; el triunfo definitivo de un nuevo discurso ideológico que busca su conversión en sentido común -en palabras cultas: la hegemonía-; el nuevo ideal de una sociedad segregada; y, cuarto, la inutilidad de la política, con el ejemplo de los líderes populistas, frente al dominio económico.

La Razón Instrumental es algo intrínseco al Capitalismo. Y lógicamente, como desarrollamos aquí, la crisis sanitaria producida por el covid-19 se está tratando desde ella: lo fundamental no es evitar la muerte o el contagio sino mantener en marcha el beneficio económico capitalista. Y es importante denominarlo como el beneficio económico capitalista y no como economía a secas, porque la producción económica podría tener como finalidad el beneficio de todos con mayor inversión social, invirtiendo más en sanidad en educación o en el cuidado de los ancianos, por ejemplo. Si embargo, de lo que se trata aquí, y esto es la primera consecuencia neoliberal de la crisis sanitaria, su prioridad absoluta, es que el beneficio capitalista no decaiga. Y el segundo punto, fundamental y que ya estamos viendo, es aumentar el ritmo de privatización para la desaparición de lo público, pues el ideal neoliberal no es adelgazar el estado sino lo público.

En segundo lugar, y de esto también hemos hablado, el Neoliberalismo está alcanzando la hegemonía ideológica absoluta, es decir: se está convirtiendo en el sentido común desde el cual se juzga la realidad. Este nuevo sentido común es la idea de que la sociedad en realidad no es más que un conjunto de individuos que se relacionan libremente entre sí y que cada uno de ellos, a través de su esfuerzo personal, acaba recibiendo aquello que se merece en la carrera meritocrática. La falsedad de este discurso resultaría evidente a cualquiera que se preocupara de analizarlo con un mínimo de detenimiento: pura basura ideológica cuyo lema máximo es la autoayuda y las chorradas tipo “amo de mi destino y capitán de mi alma”. Sin embargo, el bombardeo masivo, tanto por parte tanto de los medios de comunicación como de los políticos, señalando que la causa exclusiva de los rebrotes está en el comportamiento individual de los ciudadanos, y no en las estructuras socioeconómicas como puedan ser las aulas, donde desaparece la distancia de seguridad, los atestados transportes públicos o el empleo precario, convenve paulatinamente a la gente. Así, la hegemonía ideológica del discurso neoliberal va entrando en la conciencia hasta constituirla absolutamente y los individuos acaban, ingenuamente, creyendo tener el mando de su propia vida, tal y como señala toda esa basura de autoayuda, y que, como consecuencia, reciben lo que merecen. Incluso, creen que podrán alcanzar todos sus sueños, cuando en realidad estos se reducen a alucinaciones frente a la cruda realidad de su explotación.

El tercer elemento, algo que no ocurría en Europa desde los años 60, es la definitiva asunción de la existencia de guetos y el control del centro de la ciudad por las clases altas. A través del confinamiento, como en Madrid.  que siempre ha liderado toda la implantación neoliberal en España, se busca la segregación social absoluta entre la clase oligarca y sus secuaces más directos y el resto de la población. El confinamiento de los barrios obreros de Madrid, abandonados a su suerte en servicios y en transporte público, con viviendas inhabitables y un alto grado de afinamiento, no es más que el reflejo de una oligarquía neoliberal que viendo imposible la construcción de un centro urbano físicamente cerrado, ha decidido la expulsión de los pobres de dicha hábitat. Y así empezó con la gentrificación de la zona centro y los precios prohibitivos de la vivienda en propiedad, lo que garantizaba la movilidad de los pobres y su desplazamiento paulatino a la periferia, para pasar ahora directamente al confinamiento. No se trata, por supuesto, de que el confinamiento vaya a ser eterno, sino de generar la mentalidad social, recuerden la hegemonía, de que cada uno debe estar en su lugar natural. Y por eso se despliegan más policías y no más sanitarios o profesores.

Y en cuarto lugar, está la irrupción de determinados líderes políticos populistas y absolutamente inútiles y que, sin embargo, se mantienen en el poder sin que la propia oligarquía, que sería la primera interesada en eliminarlos para mantener el orden, haga nada contra ellos. La presencia de líderes populistas e imbéciles en zonas economías importantes, como Donald Trump, Boris Johnson, Bolsonaro o nuestra castiza Ayuso, demuestra a las claras que la política ha dejado de tener importancia sobre la economía. La economía ya no se controla ni se intenta controlar desde las instituciones políticas, sino que son las instituciones económicas las que dirigen a través del control de organismos internacionales sin ningún tipo de representatividad democrática, como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional,. Por esta razón, y como los estados nacionales pierden su poder de ejecución, sus gobernantes pueden ser patanes absolutos: es el fin de la política.

El círculo neoliberal se va cerrando poco a poco sobre las sociedades avanzadas, construyendo un nuevo modelo social basado en una oligarquía dirigente a cuyo servicio hay una casta política, de todos los colores, cada vez más inservible. El Neoliberalismo ha venido aquí para quedarse. Y la patética actuación de la izquierda centrada exclusivamente en discursitos sobre género, nacionalismo paleto, la vuelta a la naturaleza y la censura cultural no hace sino darle mayor capacidad de acción. El Neoliberalismo gana por goleada y usted y yo perdemos.

lunes, septiembre 07, 2020

NEOLIBERALISMO Y COVID19: LA CONSTRUCCIÓN IDEOLÓGICA DEL SENTIDO COMÚN

Quien crea que el Neoliberalismo es solo una doctrina económica sin duda alguna comete un grave error. El Neoliberalismo no es solo eso sino que es, sobre todo, un nuevo modelo de construcción social. Y para construir una nueva sociedad, en primer lugar es necesario controlar la estructura cotidiana del pensar, el sentido común. Se trata de controlar y dirigir la forma de pensar y los esquemas fundamentales desde los cuales cotidianamente damos respuesta a las distintos problemas que nos surgen  –nota: crear la hegemonía, tal y como analizó Gramsci, ahí lo dejo-. Controlar la sociedad es, por tanto, también controlar necesariamente el sentido común desde el cual pensamos todos a diario.

Una clave del sentido común del neoliberalismo es el individualismo y, con él, la meritocracia. Esta meritocracia viene a decirnos dos cosas.

La primera es que lo que cuenta es el triunfo personal exclusivamente -nota: un día diferenciaremos entre el individualismo posmoderno y neoliberal, cuya finalidad es el individuo, y el individualismo moderno y cuyo fin es la construcción del sujeto-.

La segunda, es que cada sujeto, en consonancia con ese individualismo neoliberal, acaba teniendo lo que se merece y por lo tanto la responsabilidad exclusiva, y esta exclusividad es fundamental aquí, de lo que le ocurra en la vida es suya. Y de ahí, por ejemplo, el triunfo de frases tan idiotas y falsas como “yo soy el dueño de mi destino”.

Así, para el neoliberalismo cada individuo acaba teniendo aquello que se merece por un proceso meritocrático:  los ricos son ricos porque se lo merecen y los pobres somos pobres, y una chusma, porque no hemos sabido mejorar nuestra situación. Y está teoría meritocrática está empezando a formar parte del sentido común de la gente a través, por ejemplo, de movimientos como la autoayuda o cierta pedagogías, pueden verlo aquí,  donde de lo que se trata es de enseñar al alumno a ser feliz y estar satisfecho consigo mismo: la aceptación de su situación social de explotación.

Pero este artículo no pretende explicar esto en términos generales o llevarlo a campos sociales muy extensos, sino precisamente lo que pretende demostrar es cómo este esquema neoliberal está ya tan arraigado que incluso se aplica para explicar todas las consecuencias de la epidemia de coronavirus, echando la culpa exclusivamente al comportamiento individual. O diciéndolo en palabras cultas: buscamos analizar a través del ejemplo de las declaraciones políticas sobre la causa de los rebrotes en la epidemia como el discurso neoliberal ha  logrado la hegemonía. Traducido: nuestro sentido común es ya neoliberal.

Efectivamente, lo que se está haciendo casi de forma permanente es señalar que la auténtica culpa de toda la extensión de esta segunda oleada del virus es de los individuos particulares, exonerando de ello a las condiciones sociales objetivas o a las acciones de las instituciones, ya sean públicas o privadas, que parece ser no tienen ninguna responsabilidad ni culpa en nada de lo que está ocurriendo. De esta forma, la responsabilidad individual se convierte en el elemento central de juicio de todo el proceso, situando la extensión del coronavirus en el hecho de llevar o no mascarilla o cumplir o no las recomendaciones que, generalmente de forma contradictoria, se nos están dando.

Por supuesto, alguien podría aducir que es cierto y que no llevar mascarilla es un atentado contra la salud pública o qué irse de botellón es una imprudencia temeraria como mínimo. Y tendría evidentemente toda la razón. Pero lo importante aquí es que esto no sea una parte del discurso, que debe serlo, sino que es el único discurso. Lo que aquí importa es como las instituciones sociales, como pueda ser el gobierno o las comunidades autónomas, o las instituciones privadas, como puedan ser las empresas que rigen las condiciones económicas y la situación laboral, quedan exoneradas absolutamente de la responsabilidad, situándose como un marco neutral y natural. Neutral, porque se les presenta como entes cuya gestión ya no pertenece al campo de determinados intereses sino que hacen lo normal y lo único que puede hacerse, y natural, porque se presentan como algo que es así y tiene que ser así y no como resultado de unas determinadas condiciones políticas y socioeconómicas.

Y esto se ve muy bien en dos ejemplos concretos: el transporte público, por ejemplo el metro de Madrid, y la situación para el inicio del curso escolar.

Mientras el gobierno y las comunidades autónomas nos prohíben juntarnos más allá de una decena de personas y nos exigen mantener la distancia de seguridad de al menos dos metros, sin embargo tanto en los medios públicos de transporte como en las aulas va a haber un número mucho mayor de personas sin mantener la distancia de seguridad – que por cierto, en las aulas se ha reducido a metro y medio tal vez porque los niños son más bajitos-. Curiosamente, se obliga a los dueños de bares y restaurantes a situar sus mesas a distancia, pero ni se aumenta la frecuencia de los vagones de metro o autobuses introduciendo más vehículos ni tampoco se aumenta significativamente el número de profesores para poder así reducir el número de alumnos por clase y que todos pudieran acudir así con normalidad. Las condiciones objetivas sociales no cumplen pero la propaganda ideológica señala a los individuos como responsables de todo.

Se cumple así a la perfección la ideología neoliberal, donde las condiciones sociales determinan la relación y el desarrollo personal de la vida, pero al tiempo se crea una conciencia falsa sobre que ese desarrollo personal va a ser exclusivamente producto de la propia meritocracia individual. Si los pobres se contagian más, no es porque sean pobres y estén cada vez más precarizados por el avance neoliberal, sino que es porque en el fondo no llevan mascarilla y desobedecen las órdenes prudentes del buen legislador que todo lo hace por ellos, incluso aprovechar la epidemia para hundir lo público y privatizarlo.

Así, el triunfo del neoliberalismo ya no implica solamente una estructura económica sino también la creación de una conciencia social que todos y cada uno de los individuos vamos asumiendo como una parte fundamental de nuestro sentido común y que acaba juzgando cualquier situación desde esta ideología. De esta forma, todo va a ser juzgadas de acuerdo a las acciones anecdóticas de los individuos concretos y no de acuerdo a los condiciones objetivas y socioeconómicas de las estructuras sociales.

El neoliberalismo domina ya la sociedad. Su falsa conciencia se ha convertido en hegemónica llegando a ser el sentido común. Cantamos ya todos juntos: Arriba emprendedores a vencer que en el mundo empieza a amanecer.

lunes, agosto 31, 2020

TURISMO INTERIOR: SANTANDER/y 10 (Jorge Sepúlveda y yo somo así.)

Yo iba a poner la afoto, pero que igual alguien se podía sentir ofendido...
PSDT: ningún pescado sufrió maltrato durante esta foto
#EPMesaElPosado2020
#EPMesaMuyEnElFondoEsUnTíoSensible
#SantanderJorgeSepúlvedayYoSomosAsí
#EPMesaFilósofoDelEstío
#EPMesaSeEchaLaSiestaEnOtroLugar


domingo, agosto 30, 2020

TURISMO INTERIOR: SANTANDER/9 (Jorge Sepúlveda y yo somo así.)

Aquí, con #JorgeSepúlveda, un grande al que le han hecho una estatua horrible, #MirandoAlMar (pero cada uno a un lado). 
#BajoElPalioSonrosadoDeLaLuzCrepuscular 
#SantanderJorgeSepúlvedayYoSomosAsí 
#EPMesaFilósofoDelEstío 
#EPMesaSeEchaLaSiestaEnOtroLugar


miércoles, agosto 26, 2020

TURISMO INTERIOR: SANTANDER/8 (Jorge Sepúlveda y yo somo así.)

"Yo soy un delfín,
Yo no soy ni hombre ni mujer,
Yo soy lo que quiera ser,
Yo construyo mi futuro,
Yo soy... mmmmmm
Ah, sí... ¡¡¡¡Yo soy de clase media!!!!"
#YoYAutenticidadYoYo
#SantanderJorgeSepúlvedayYoSomosAsí
#EPMesaFilósofoDelEstío
#EPMesaSeEchaLaSiestaEnOtroLugar


miércoles, agosto 19, 2020

COVID19: PRINCIPIO DE CURSO Y LA MUERTE BARATA DE LOS VIEJOS.

Ciñéndonos exclusivamente a las cifras oficiales, que todos sabemos sin lugar a dudas que son falsas, tendríamos unos 20.000 ancianos fallecidos por el Covid-19 en España -según las últimas estadísticas-. Como se verá estadística, matemática y objetivamente es una cifra, y aunque sea la realidad superior, muy alta. Pero hagamos un esfuerzo imaginativo y transmutemos, como en el sueño alquimista, a esos  20.000 ancianos muertos en 20.000 niños fallecidos por la epidemia. La situación sería un escándalo y el país estaría absolutamente conmocionado teniendo las autoridades que hacer extraordinarios esfuerzos, incluso presupuestarios, para pararlo. Y precisamente de esta curiosa diferencia entre unos muertos y otros, viejos o niños, y que eso explica por qué va a empezar el curso escolar sin ninguna medida efectiva para evitar los contagios es de lo que vamos a tratar.

El próximo día 1 de septiembre empieza el nuevo curso escolar y ninguna administración, ni el ministerio ni las autonomías, han tomado medidas serias al respecto para evitar el riesgo de contagio. Vamos a tener en el aula, igual que los años anteriores, una media de 30-35 alumnos con una distancia entre cada uno de nosotros de máximo 50 centímetros. Incluso, lo que importa este problema se comprueba en que la reunión para analizarlo está fijada a finales de agosto o principios de septiembre. Así, todos prevemos que los colegios se van a convertir en un foco de propagación de la enfermedad.

Y si todos sabemos, incluso Fernando Simón, que los centros escolares van a ser un propagador del virus, ¿por qué no se han tomado medidas para poder afrontar el curso con unas garantías mínimas? Es decir, lo que nos queremos preguntar es qué tiene la epidemia para que las administraciones no consideren conveniente gastarse el dinero en conseguir que los centros escolares sean seguros, reduciendo el número de alumnos por aula y contratado para ello a más profesores. O dicho de otro modo, por qué a toda la administración pública, estatal, autonómica o municipal, le da igual.

Regresemos, para explicar, al principio. Las cifras fundamentales de muertos, incluso las falsas, del Covid-19 pueden darnos una respuesta. Y esta, dentro de nuestro esquema de la razón instrumental que estamos llevando a cabo en el análisis de esta epidemia, es que  toda la actuación ante el Covid-19 tiene que ver con el perfil de víctima que tiene esta enfermedad.

Volvamos a imaginar que el perfil de víctima de esta enfermedad fueran niños y que 20.000 de ellos ya hubieran fallecido. ¿Alguien se cree que el curso escolar empezaría normalmente y que las condiciones del mismo serían las idénticas a las de todos los años anteriores provocando una mayor propagación del virus? ¿Por qué entonces va a empezar el curso escolar sin las medidas efectivas que serían la reducción de ratios y el aumento de profesores?

La víctima mortal preferente del Covid19 son los viejos. Esto es una población que vive fundamentalmente de una pensión, generalmente ridícula por cierto, sin producción laboral y cuyo nivel de consumo es bajo. Se trata, por tanto, de una población con una escasísima importancia socioeconómica. Y alguien podría señalar que eso también pasa con los niños. Pero los niños son un proyecto de futuro, una inversión capitalista,  y no resultan o no son percibidos socialmente como una carga, mientras que los ancianos por supuesto son percibidos como tal carga tanto social como económicamente, como muy bien advirtió el Fondo Monetario Internacional al señalar el riesgo de que la gente viva más de lo esperado.

De esta manera, que el curso escolar empiece sin tomar ninguna medida real para garantizar la seguridad tiene que ver  con la edad de las víctimas mortales. Los niños, indudablemente, son portadores del virus y lo pueden transmitir, pero la incidencia en su salud será generalmente muy leve. Pero estos mismos niños, como propagadores van a llevar la enfermedad de forma probablemente mortal a sus abuelitos y abuelitas, un sector no demasiado importante socialmente.

Por supuesto esto no debe entenderse como la defensa de una teoría conspiratoria. No se trata de que se haya creado un virus para eliminar a un sector de la sociedad como son los ancianos. Lejos de eso, se trata de algo más general y cotidiano: la razón instrumental que rige las decisiones políticas en el Nuevo Capitalismo. Por esta razón instrumental, la muerte de los viejos no es demasiado importante. No es conspiración sino acción política cotidiana: el principio de la razón instrumental en las sociedades capitalistas es que las mercancías, y entre ellas están las personas, adquieren valor de acuerdo a su rentabilidad en el mercado. De esta forma, los ancianos son una clase claramente sobrante y por lo tanto su vida o su muerte, de acuerdo al precio del mercado, es muy barata, casi un saldo.

La vida o la muerte en la sociedad capitalista tiene el valor que quiera concederle el mercado. La vida o la muerte de los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo tiene un bajo precio y por eso se les puede dejar ahogarse tranquilamente, mientras que los barcos donde viajamos los turistas adquieren todas las medidas de seguridad, puesto que en nuestra cartera viaja una tarjeta de crédito (o dos). La vida o la muerte en la epidemia de Covid-19 sigue exactamente el mismo criterio. Los viejos muertos, muchos en situaciones lamentables dentro de esas residencias que el estado ni construye ni le preocupan, son muertos baratos. No importan.

Concluyamos. No se trata de que haya maldad personal en esta acción o algo así como un plan premeditado. La idea fundamental es que la estructura social capitalista está construida sobre la idea de la razón instrumental y que el Nuevo Capitalismo ha convertido todo en una mercancía. Y las mercancías reciben su valor por su relevancia o no en el mercado. La relevancia de los viejos en el mercado es muy escasa, ni tan siquiera como un producto vintage de esos, y por lo tanto su vida o su muerte vale aquello que el propio mercado ha marcado: una ganga. El uno de septiembre empezará el curso escolar porque el uno de septiembre seguirá presente el mercado. Y el uno de septiembre el contagio aumentará, pero matará viejecitos y viejecitas (seamos inclusivos).

Ya saben ustedes: abuelito dime tú qué importa tu vida.


miércoles, abril 08, 2020

Y AHORA EN RADIOCASARES CON RADIOSOFÍA/16: MÁS EPIDEMIA Y MÁS PENSAMIENTO CRÍTICO FRENTE A LOS BULOS

De nuevo en #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares, explicando cómo el pensamiento crítico no es solo argumentar, sino también saber purgar y juzgar la verdad o no de una noticia. Frente a los bulos, ya saben, "sapere aude".
Lo sé, salgo guapo.
#EPMesaLaVozIlustrada



martes, marzo 31, 2020

Y AHORA EN RADIOCASARES CON RADIOSOFÍA/15: EPIDEMIA Y PENSAMIENTO CRÍTICO

¿Si critico al gobierno soy de derechas y si lo defiendo soy del PSOE o de Podemos?
¿Si soy de izquierdas tengo que defenderlo haga lo que haga y si soy de derechas criticarlo siempre?
Aquí estamos, defendiendo la necesidad del #PensamientoCrítico frente a todo #CierrenFilas.
En #RadioSofía, nuestro programa en #RadioCasares.
#EPMesaLaVozIlustrada



sábado, marzo 28, 2020

Y AHORA EN RADIOCASARES CON RADIOSOFÍA/14: ¿TIENE EL ESTADO DERECHO A CONFINARME EN CASA?

Aquí me tienen, explicando la legitimidad, o no, del estado para confinarnos en casa y la necesidad, o no, de estar todos unidos en momentos de epidemia. Como siempre en #RadioSofía de #RadioCasares.