lunes, marzo 28, 2022

LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/1


Este artículo, dividido en tres partes, pretende analizar la necesidad de la creación por parte del Nuevo Capitalismo de una nueva subjetividad. Esto se debe, como se desarrollará, a la imposibilidad de hacer compatible el sujeto moderno con el desarrollo del totalitarismo actual del Nuevo Capitalismo. 
Empecemos.

En 1855, Marx escribe una sentencia, en la introducción a su obra Contribución a la crítica de la economía política, que va a ser célebre: No es la conciencia la que determina el ser social sino el ser social el que determina la conciencia.

Años después, hacia 1905, Weber escribe un libro fundamental que se llama La ética protestante y el espíritu del capitalismo, donde analiza la influencia que tuvo la idea de la predestinación protestante, en concreto calvinista, en la formación y desarrollo del capitalismo.  

Y entre medias de ambos, Friedrich Nietzsche escribe en un cuaderno una frase que va a resumir perfectamente el espíritu de la subjetividad del Nuevo Capitalismo: No existen hechos sino solo interpretaciones. 

Aunque pudiera parecer que el principio de este texto es una exhibición erudita, que por cierto también lo es pues nos gusta demostrar nuestros profundos conocimientos de almanaque, lo que nos importa es explicar cómo estas tres frases y precisamente en ese orden son un resumen perfecto de lo que ha acontecido en cuanto a la construcción del nuevo individuo en el Nuevo Capitalismo. 

Así, este artículo pretende explicar, tal vez solo bosquejar, lo que podríamos llamar la formación de la nueva subjetividad en el Nuevo Capitalismo. Lo que vamos a defender es la idea de que todo sistema productivo, y por lo tanto toda sociedad, necesita un sujeto acorde a ese mismo sistema para poder desarrollarse y mantener su dominio. Además, vamos a analizar cómo al haber una diferencia sustancial entre el Capitalismo Clásico anterior a la Segunda Guerra Mundial, por poner una fecha emblemática, y el llamado por nosotros Nuevo Capitalismo, que surgiría fundamentalmente a partir de esta conflagración y se desarrollará a partir de los años noventa del siglo anterior, será necesario que el sujeto de un modelo social y de otro sean diferentes. Por último, presentaremos, aunque sea muy esquemáticamente, las características del nuevo sujeto, mejor será decir como ya veremos la nueva subjetividad, del actual capitalismo y cómo se adaptan perfectamente a la nueva forma de explotación. 

Empecemos por la teoría general.  

El sujeto de un sistema económico determinado debe tener unas características concretas. Así, cualquier sistema económico tiene una forma de ser que no solo debe verse como un modelo ideal sino, también y simultáneamente, como un tipo real que debe desarrollarse en la sociedad. Y este modelo ideal y real se representa tanto en la vida cotidiana como en la conciencia social a través  de las representaciones ideales sociales (desde los mitos hasta el arte o la filosofía). Así, cada época concreta, determinada por un modelo productivo determinado, se corresponde con un modelo ideal de sujeto determinado.

Pero sin duda, y con razón, alguien podrá estar pensando que esto es demasiado simplista y unidireccional. Y efectivamente lo es si se entiende modelo productivo y realidad de una forma simplona. Porque el modelo productivo no es solo la manera de realizar la producción en una sociedad determinada, sino también las relaciones humanas y sociales que implica dicha relación tanto entre los seres humanos entre sí, como agentes sociales, como entre los propios seres humanos y la forma de organizar esa producción. De esta manera, el modelo productivo no es necesariamente una línea recta y simple, sino que puede estar llena de contradicciones y luchas intestinas.

Así, en cada modelo social presentado existen elementos dominantes que son aquellos determinados por el propio sistema productivo, pero, a su vez, aparecen elementos contradictorios que rompen con el modelo tradicional y complican el proceso. El mundo griego, con toda su riqueza intelectual, sea tal vez el mejor ejemplo en la antigüedad. Los héroes griegos son un modelo de virtud y acción muy determinado, marcados por su carácter aristocrático, que sin embargo en ocasiones escapan a su propio constitución rígida. Así, sin duda la Iliada, por ejemplo, será el libro modelo para el espíritu aristocrático griego, con sus héroes, pero a su vez encerrará en sí elementos que contradigan esa visión simple de un mundo encerrado en sí mismo. El llanto conjunto de Aquiles y Príamo ante el cadáver de Héctor, que se conjunta con el pago de un rescate, señala así, por ejemplo, ese espíritu de contradicción.

E igualmente ocurre en el mundo medieval con un cristianismo que, lleno de contradicciones, se presenta a la vez como un puro elemento ideológico de dominación y como un principio de esperanza y génesis de ideales contrarios al proceso concreto de dominación social.

Pero sin duda donde mejor se ve esto, y que es la clave del problema, es en la difícil relación establecida entre el sujeto moderno y el Capitalismo Clásico. Y esto se ve, a su vez, perfectamente reflejado en el desarrollo de la propia Modernidad y la creación del Capitalismo. Efectivamente no se pueden identificar con simpleza los dos fenómenos, pero a su vez son inseparables y es algo fundamental para poder entender qué ha pasado.

Pero, aunque les deje ansiosos a ustedes de más, yo creo que ya basta por hoy. Por cierto, ¿sigue alguien ahí?

NOTA: Este artículo tiene tres partes:
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/1
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/2
LA NUEVA SUBJETIVIDAD Y EL ESPÍRITU DEL NUEVO CAPITALISMO/ y 3

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