miércoles, mayo 22, 2013

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/1: PRELUDIO.

Primer ejemplo: 
Se cuenta cierta anécdota atribuida a Bertrand Russell, filósofo inglés del siglo XX. En una conferencia, al parecer en Oxford, un santón hindú explicaba, imaginamos que mientras la audiencia asistía emocionada a la sabiduría mística, su cosmología. “El mundo está apoyado sobre el lomo de un gigantesco elefante y este elefante apoya sus patas sobre la concha de una inmensa tortuga”. De pronto, una señora se levantó y, tras pedir educadamente la palabra, preguntó: “¿Y la tortuga?” El santón la miró y son suficiencia dijo: “La tortuga se apoya sobre la espalda de una monstruosa araña”. Pero la señora, tal vez ignorante y sin espiritualidad, siguió su educado interrogatorio “¿Y la araña?”. El santón ahora mira incrédulo ante la falta de fe de la mujer: “La araña se apoya sobre una monstruosa roca”. Pero la señora, irreverente frente a otras culturas e incluso frente a la suya propia, volvió, con gran urbanidad, a la carga: “¿Y la roca?”. Y por fin el santón y gran gurú, hastiado ante tanta curiosidad, añadió irritado: “Mire señora, hay rocas hasta abajo”. 

Segundo ejemplo: 
Lugar: Atenas. 
Época: siglo V antes de Cristo. 
Sócrates es feo, muy feo: es hermoso que el primer filósofo fundamental fuera tan feo. Y se dedica a preguntar a los griegos -de bello perfil y gimnásticos cuerpos, de cultura clásica- algo simple. Pero sólo aparentemente simple: “¿Qué es el bien?” Y lo hace como si dudara de que ellos lo supieran. 
Le matarán. 

Tercer Ejemplo: 
Jerusalén en el primer siglo de nuestra era. Jesús está ante Pilatos. La casta sacerdotal judía desea su muerte: demasiado sofisticado, demasiado universal. Le han llevado ante la autoridad romana. Allí, Pilatos interroga. Y Jesús responde con un discurso sobre el reino celestial, sobre su testimonio, sobre sí mismo que se relaciona con la verdad. Todo es mítico, todo es religión. 
Pero Pilatos solo pregunta: “¿Y qué es la verdad?” 

La Filosofía es el pensamiento disidente. Frente a las respuestas autosatisfechas que da un pensamiento que dejó de serlo y se convirtió en mito, la filosofía cuestiona. Pero, no solo duda de las respuestas dadas ante la realidad, esa es la raíz común de toda filosofía, sino que también responde, y esa es la diferencia entre unos y otros autores. Y por eso la filosofía tiene historia: como la verdad. 

Además, la Filosofía hoy en España está a un paso de desaparecer de nuestras escuelas con la LOMCE: el PP la encuentra demasiado antigua, poco útil. Así que la religión, que aún cuenta tortugas, se dará en todo los cursos pero la Ética y la Historia de la Filosofía desaparecerán. En otro artículo señalábamos que la Filosofía en como una de esas botellas en cuyo interior los náufragos introducen un mensaje y la dejan luego caer al mar esperando un receptor que les salve. Pero esta vez, y siempre en la Filosofía, el náufrago es la razón. Una pequeña historia de la filosofía es otra de esas botellas, pero más pequeña. 
Nosotros ya hemos lanzado la primera y lanzaremos la segunda.

martes, mayo 21, 2013

(otra vez) UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA


En 2005, hace ocho años, empezamos una serie que tan solo duró dos capítulos. Era el intento de explicar de la forma más simple posible, la historia de la filosofía. Daba para más.

La nueva ley de educación del PP, la LOMCE,  elimina la Historia de la Filosofía como obligatoria y pone la religión como materia que contará para la nota media y las becas. Aparte, creo que sirve también para la salvación eterna.

Por ello, y otra vez frente a la superstición, tenemos que retomar esta serie y llevarla adelante.

Pero, a su vez, queremos advertir algo. Una pequeña historia de la Filosofía no pretende ser exhaustiva ni académica.  Solo pretende que ustedes, si no saben mucho de filosofía, puedan conocer aquello que el gobierno del PP les niega. Es, en fin, aquello que se llamó servicio público. O, tal vez, intentar contribuir a que sea cierto aquello que Kant denominó como época de ilustración: una época para desarrollar, ustedes y yo, el pensamiento libre resumido en un lema que significa atrévete a pensar: sapere aude.

Solo eso. O, nada más y nada menos que eso. 

lunes, mayo 20, 2013

SOCIALISTAS EN RED: RESUMEN SEMANAL

1.-
Yo: de nuevo, otra oportunidad de ver diferentes perspectivas de la realidad.
Ustedes: que sí, que sí...

2.-
Yo: otra vez aquí.
Ustedes: venga, vale, vale...

3.-
Yo:  que ya.
Ustedes: ¿y?

Pues eso, resumen SER.

sábado, mayo 18, 2013

LOMCE: MITO Y RAZÓN

El Consejo de Ministros aprueba la LOMCE.
La Religión contará para la nota media como una materia más.
La Historia de la Filosofía y la Ética desaparecen.

Conclusión:
La Razón es derrotada por el mito.
La barbarie gana a la Ilustración.

miércoles, mayo 15, 2013

EL CAPITALISMO COMO SUJETO REAL


Muchos lectores -obsérvense los delirios de grandeza- y mi madre -obsérvese el característico amor de hijo- me hacen una crítica: cuando hablo del Capitalismo lo trato como si fuera un sujeto que tiene intereses propios y que parece actuar de forma independiente a las personas. Lo que me vienen a decir es que hablo como si ese mismo Capitalismo tuviera conciencia propia y fuera algo que realmente existiera, algo diferente a una abstracción puramente intelectual referida al conjunto de personas que, presuntamente, lo forman. Bueno, lo sorprendente es que nosotros creemos  que efectivamente el Capitalismo es un sujeto que tiene identidad propia, que impone condiciones y leyes a los individuos que viven bajo su dominio y que dichas leyes no tienen que ver con la voluntad de esos mismos individuos que forman parte de él. Este escrito es un intento de explicación de qué queremos decir con esto. Y como en ese imprescindible blog, bueno copiado de él, que es El tamiz defendemos un lema: antes simplistas que incomprensibles.

Comencemos con un cuento.
Imagine que en una época primitiva un hechicero muy inteligente –casi tanto como usted o como yo- se inventa una nueva religión de contenido monoteísta y que defiende que existe el alma inmortal, no se puede comer pollo al ajillo -ellos se lo pierden- y la ropa debe ser de color blanco –puede usted inventarse las características que quiera-. Lo hace además para manejar al resto de los individuos, él no cree nada de eso, y ser nombrado gran sacerdote consiguiendo así el mayor poder social: uy, qué malo. Es más, un día en el bar –prehistórico, eso sí- se lo cuenta a sus amigotes y estos, sin creer nada de la nueva religión pues no en vano llaman a su amigo Simón el bromista, entran a formar parte de esa jerarquía sacerdotal pretendiendo convertirse en la élite. Se trata, por tanto, de un engaño consciente y claro.

Ahora, han pasado 20 años y ha logrado su objetivo: todo el mundo cree en esa nueva religión, él ha sido nombrado sumo sacerdote y los amigotes forman parte de la curia. La religión, recuerden, la ha inventado él. Pero de pronto ocurre una situación absurda: ellos tampoco pueden comer pollo al ajillo y deben cumplir los preceptos de la religión que fue su propio invento. De pronto, su anteriormente ensoñación ha tomado una poderosa fuerza propia hasta el punto de obligarle a él y a todos, independientemente de su creencia sincera o no, a tener un comportamiento determinado que les obliga a adaptarse, so pena del castigo y la exclusión social, a esas tonterías inventadas. Pero, aún hay más. Esa misma invención,  ese cuento que al principio era un relato individual ideado con el fin del dominio social, sigue creando su propia lógica. Todo el desarrollo social viene marcado por esa misma lógica de forma independiente a la voluntad humana. Nadie puede poner una industria del pollo al ajillo y sin embargo resulta extraordinariamente rentable poner telares y tintes para crear ropa blanca. Es más, la industria de detergente es poderosísima –el blanco es lo que tiene-.  Pero sigue habiendo más. Como los telares de ropa son importantísimos ha surgido una industria afín a ellos que necesita concentrar su mano de obra así que se han generado grandes núcleos urbanos. Y sigue, ha surgido un grupo revolucionario llamados mernixtas –reconózcalo: soy ingenioso- que han creado una teoría contraria que defiende que el pollo al ajillo es bueno-sí, soy mernixta-, que no hay dios y que la ropa blanca es muy sucia: pero no entran en otros aspectos como por ejemplo si se debe o no comer cerdo pues no tendría sentido. Así, poco a poco, los individuos de esa sociedad no hacen su vida libremente sino determinados socialmente, obsérvese la palabra, por sus condiciones previas de existencia. La sociedad no ha surgido como un mero sumatorio de individuos sino que ha generado unas reglas propias que escapan al mero acuerdo individual. Para las élites, el pueblo y los rebeldes.

Alguien podría sugerir que para dárnoslas de marxistas el ejemplo debería haberse propuesto desde la economía. Bueno eso implica dos cosas: que quien haga esa crítica todavía está en el marxismo de manual donde entiende la producción en un sentido economicista; y, como segundo, que no ha entendido, o no está de acuerdo, con que antes simplistas que incomprensibles.

¿Y qué hemos querido decir con este cuento? Algo sencillo: la situación social se impone sobre los individuos. Pongamos ahora otro ejemplo -pero ya no un cuento-. Imaginemos ahora que quiere usted poner una industria textil en un país avanzado y donde se respetan los derechos de los trabajadores, por ejemplo Bangladesh. Va usted a pagar sueldos españoles y va a generar las condiciones de trabajo que existen en España -lo sé, ha sonado poco izquierdista, tenía que haber puesto estado español-. En un mes se ha arruinado. ¿Por qué? Porque las condiciones de explotación del trabajo en Bangladesh no son subjetivas sino objetivas y quien no las admite como tales no podrá triunfar socialmente. La realidad, el sistema productivo, marca las condiciones de la economía y en ese margen es donde se podrá jugar. Es triste, es así.

¿Entonces todo está determinado? No, porque lo que marca la realidad es el campo de juego pero no todas y cada una de las jugadas. Pongamos –me gusta demostrar lo listo que soy- otro ejemplo. La creación de una sociedad con un alto nivel de renta y bienestar, más allá de la subsistencia, es una novedad del siglo XX. Enseguida, en la épica izquierdista, sale como una  conquista del movimiento obrero. Bueno, en parte es cierto, como vamos a ver ahora. Pero no es todo lo cierto. El propio  desarrollo del capitalismo llevó a la necesidad objetiva de la creación de una necesidad de consumo para asegurar la explotación. Así, el incremento incesante de mercancías, por el desarrollo industrial capitalista, necesitó del consumo incesante de las mismas.  Pero ahí entró la inteligencia política de la izquierda de entonces. Porque mientras en EEUU esto no generó una sociedad con un estado del bienestar, en la Europa continental sí por la acción política. Así, el sistema tenía un campo de juego, la necesidad de ampliar su explotación, pero se podía haber realizado de diversas maneras. Y eso es precisamente la política: aprovechar las condiciones de la realidad.
Pero, ¿entonces no hay responsabilidad individual? Por supuesto que la hay. Los individuos no son responsables morales de las condiciones de explotación dadas, pero sí lo serán de no querer cambiar esas condiciones porque, por ejemplo, sus mercedes está en juego. Pero, incluso este ánimo moral de cambiar las circunstancias si quiere ser real debe ser realista. Y esto, además, no es una canto reformista sino al contrario. Es muy fácil ser idealista en política porque no se diferencia de ser imbécil. Si se quiere estar contra el capitalismo, y nosotros estamos contra él, lo que hay que hacer primero es analizarlo realmente: todo movimiento  contrario contra esa misma explotación solo detenerla con medidas a su vez objetivas y coherentes con esa misma realidad objetiva. Resulta curioso que el sistema más complejo de la historia de la humanidad intente ser resumido con teorías conspiratorias sobre personas que lo dirigen o llamadas a la vuelta a la naturaleza.

El capitalismo es un sujeto. No es una mera abstracción intelectual para explicar un conjunto, sino una realidad fáctica que tiene leyes propias. Estas leyes no se cumplen por la voluntad de los sujetos, sino sobre ella. Marx señaló que estábamos aún en la prehistoria de la humanidad: aquel lugar en que lo seres humanos son dominados, aún, por fuerzas extrañas a sí mismos. Y puso sus esperanzas en pasar, alguna vez, a la historia.

jueves, mayo 09, 2013

VIDA INTERIOR/ 115: KANT, SIMPSON Y YO (somos así)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.