viernes, junio 30, 2017

DE ESO NADA MONADA

Que no.
Que no estamos para limosnas.
Uno se hace mayor y ...

Aquí el último comunicado de REFMadrid sobre la oferta de la Comunidad, el gobierno Cifuentes del PP, para reducir la Filosofía a materias optativas.
Y una se llama "Respeto y Tolerancia"... ¡Tan tierno!

Y ahora seguimos luchando en Madrid.
La REFMadrid explica su rechazo a las nuevas materias optativas que ofrece la Consejería del gobierno Cifuentes. Exigimos que se cumpla lo aprobado por la Asamblea: Ética e Hª de la Filosofía como comunes y obligatorias.
Mira aquí nuestra nota de prensa: http://profesoresfilosofia.es/
Firma para ayudar en toda España: bit.ly/1kn6WFC
#SalvemosLaFilosofía
#NoalaLomce




domingo, junio 25, 2017

RELIGIÓN Y NUEVO CAPITALISMO/y 4: EL FIN DE LA RELIGIÓN Y EL NUEVO CAPITALISMO

En esta serie hemos visto ya tres tesis fundamentales.
En un primer artículo explicamos que la religión y la superstición se habían separado en el devenir histórico por la cada vez mayor complejidad, lo que no quiere decir que fuera más verdadera,  de la primera sobre la segunda.
En segundo lugar analizamos cómo en la realidad actual del Nuevo Capitalismo, la religión sin embargo ya se había convertido en superstición.
Por último, reflexionamos sobre el sentimiento religioso señalando que se trataba en realidad de una necesidad de apertura hacia el futuro y que para su satisfacción no hacia falta una respuesta trascendente, sino que ésta se había dado por la insuficiencia material de los sistemas productivos anteriores al Nuevo Capitalismo.

Toca ahora terminar esta serie –lo sé, pensó usted por fin- explicando cómo el Nuevo Capitalismo logra satisfacer ese anhelo de futuro. Y empezaremos presentando nuestra tesis.

Vamos a defender que el Nuevo Capitalismo hace innecesaria la presencia de la  religión y,  por lo tanto, que esta desaparecerá de la historia, pues el modelo económico por fin es capaz de satisfacer en sí mismo ese deseo de apertura, de proyección al futuro,  que es característico en el ser humano.

El tiempo del sentimiento religioso decíamos que es el futuro. El ser humano vive, explicábamos en el artículo anterior dándole la razón a Ortega, proyectado hacia adelante. Al no encontrar ese futuro dentro de su forma material de vida, pues los sistemas productivos anteriores se basaban en la subsistencia,  apareció la necesidad de situar la respuesta en algo transcendente. Y así surgirá la importancia de la religión.

Ahora  analicemos lo que ocurre con el Nuevo Capitalismo y cómo este es capaz de satisfacer el anhelo de futuro.

El sistema económico actual es lo que denominamos Nuevo Capitalismo. Su característica básica es que la producción económica ya no sólo es producción sino también consumo: la producción del beneficio económico es la totalidad de la vida humana produciendo en el trabajo o consumiendo en el ocio. Y esta  producción absoluta de beneficio es permanentemente proyectada: no existe el momento de la satisfacción última, el instante más bello faústico -nota: me gusta ponerme culto- pues la producción no tiene como finalidad la satisfacción de ciertas  necesidades sino la consecución de beneficio a través de la producción de mercancías y su incesante consumo. Y para esta incesante actividad económica  es necesaria  la propia creación no sólo de las satisfacciones sino también de las  necesidades para el consumo perpetuo.

De esta forma, todo el sistema se vuelca hacia el futuro. En términos más estrictos: se proyecta permanentemente hacia delante, no como un gesto volitivo sino esencial y objetivo de la propia estructura económica. El futuro es el tiempo permanente del Nuevo Capitalismo. Pero un tiempo futuro con unas características muy concretas.

En primer lugar,  se trata de un futuro que permanentemente se está dando en la realidad. El futuro no se mide por aquello que va a ocurrir en un tiempo lejano, como en la promesa religiosa con su carga escatológica, sino por aquello que está ya ocurriendo. Este permanentemente ocurriendo  es una característica fundamental de la nueva sociedad. Las personas en el Nuevo Capitalismo viven en una proyección constante hacia adelante,  pues la figura económica fundamental del Nuevo Capitalismo es una producción incesante de mercancías para el consumo cuyo ciclo productivo es eterno. De esta manera, el Nuevo Capitalismo,  con su negación a la vida estable,  cubre con creces esa necesidad humana de proyección sin necesidad de referirse a un hecho trascendente y que se sitúe más allá de la propia vida terrena, de la vida única.

Piensen ustedes cómo era la vida cuando nacieron y cómo es ahora y fíjense en el cambio permanente de la misma. Un campesino medieval, y sus progenitores y su descendencia, repetía su vida cada día, una cosa pobre y asquerosa por cierto; ustedes y yo vivimos una vida que necesita inventarse cada día -de una forma pobre y asquerosa, por cierto-. Así, ustedes y yo estamos proyectados hacia el futuro de una manera radical y con una única finalidad: satisfacer a través del consumo las necesidades del sistema productivo capitalista. La producción interna de beneficio capitalista lo exige. El Nuevo Capitalismo puede así sustituir el afán de porvenir del sentimiento religioso de una manera inmanente.

En segundo lugar,  y en esto también se asemeja a la religión,  ese porvenir capitalista es un tiempo futuro estable. Esto significa que el futuro no se presenta como un lugar de incertidumbre sino de garantía. En cuanto a la seguridad cabe destacar que una característica fundamental de la religión era no sólo su proyección hacia el futuro sino cumplir también el requisito de garantizar ese mismo futuro con dos desarrollos: el orden del mundo -mañana se pondrá el sol-; y la inmortalidad. Igualmente ocurre con el Nuevo Capitalismo. Este tiene como algo propio de su propia configuración, y por la presencia fundada del consumo, una garantía de permanencia en ese futuro. Y así el crédito permanente y la tarjeta VISA lo garantizan igual de bien, o mejor pues son más reales, que los rezos y las jaculatorias. 

Y surge así el tercer elemento que une a la religión y al Capitalismo como elementos que satisfacen el anhelo de futuro: la heteronomía de su propuesta. No se trata en verdad de que la vida individual se proyecte a sí misma en una construcción de  su propia identidad, como hacían los personajes literarios modernos y era el ideal de la Filosofía,  sino que es una proyección ajena a la propia voluntad y que la hace innecesaria. No hay por tanto lugar a una peripecia individual sino que la proyección al futuro es un hecho estructural de la propia realidad, es decir: del sistema productivo, algo que fue vivido como fantasía en la religión pero que ahora surge como realidad en el Capitalismo. Hay una estructura superior que domina la vida y ante la cual el sujeto se religa -nota: obsérvese el ingenioso a la par que culto juego de palabras-.

De esta manera, nada se le exige al sujeto para lograr satisfacer ese anhelo de porvenir sino solo que se deje, y aunque no se deje, llevar. Y en eso también se parece el Nuevo Capitalismo a la religión. Si en el discurso moderno el sujeto construía su futuro desde su acción -advertía Casio, en la imprescindible obra de Shakespeare sobre Julio César, que nuestro futuro no estaba en los astros sino en nosotros-  tanto en la religión como en el Nuevo Capitalismo el  futuro está escrito precisamente en la  heteronomía,  en las estrellas: productivas y reales o espirituales e imaginarias. Los individuos no tienen que hacer nada para pertenecer al futuro sino solo seguir su corriente. Es precisamente la destrucción del sujeto moderno la idea latente. Y esta destrucción es defendida también tanto por la religión como por el Nuevo Capitalismo.

Así, el Nuevo Capitalismo ya es capaz de hacer la vida permanentemente proyectada hacia el futuro y satisfacer esta necesidad humana propia de la especie. Y además es capaz de hacerlo, como ya hemos visto, con dos características fundamentales: seguridad y plenitud. El Nuevo Capitalismo ya puede ser un nuevo estado místico: es el Reino prometido en la tierra. O, tal vez, el infierno.

Pero alguien podría decir que todo esto peca de superficial ¿Cómo defender que algo tan espiritual como la mística pueda ser sustituido por la tarjeta de crédito? En realidad, es al contrario: lo superficial es ya  la religión. Si en el primer artículo destacábamos que la religión no podía históricamente compararse con la superstición por su desarrollo intelectual, del mismo modo podemos concluir favorablemente sobre la diferencia en su grado de abstracción entre la tarjeta de crédito y la propia religión. Efectivamente, la tarjeta de crédito es un producto superior intelectualmente a cualquier religión.

En la religión habitaba la abstracción propia de la conversión del anhelo de futuro en una invención trascendente. En la tarjeta de crédito hay mucho más. Su abstracción responde a la existencia real de todo un sistema económico construido sobre un proceso de racionalización y abstracción que concluye en el dinero y la mercancía. Así, la promesa del consumo, clave del Nuevo Capitalismo, reivindica la existencia real, la material, como la clave de la felicidad. No pospone la sonrisa sino que la pinta en el rostro actual como permanente emoticono.

La tarjeta de crédito, como metáfora del Nuevo Capitalismo,  supera así a la religión como donación de sentido de la propia vida. Primero, porque su abstracción es  intelectualmente mucho más sofisticada. Segundo, porque es más real. Tercero, porque es más totalitaria al ni tan siquiera permitir la herejía pues no es un constructo intelectual, discutir si el espíritu santo procede también del padre o solo del  hijo, sino algo real y cotidiano ante lo que no cabe escapar: es ya la propia vida.

La religión está definitivamente en el basurero de la historia. De hecho, ha sido sustituida o por la ausencia de cualquier superstición espiritual o,  en su defecto, por una especie de espiritualidad del bienestar cuyo único objetivo es la venta de un producto de descanso y ocio: un spa místico. Y no cabe duda de que la desaparición de la religión es una buena noticia.

Alguien podría lamentar su caída como una perdida para la humanidad. Sin embargo se equivocaría. El Nuevo Capitalismo no ha llegado para liberar a los seres humanos de la dominación y seria ingenuo pretenderlo así. Pero la religión tampoco lo hizo nunca.  Y solo es hoy en día un inconveniente para el desarrollo del conocimiento.Del mismo modo que Marx no lamentaba la pérdida dela aparente cultura hindú, cuyo elemento clave era arrodillarse delante de vacas y monos,  que desaparecía ante la dominación británica,  nosotros no lamentamos la desaparición de la religión. En la tarjeta de crédito hay más verdad que en la cruz, la media luna o las campanitas orientales. Y también hay más dominación.

jueves, junio 22, 2017

DEFENDIENDO LA FILOSOFÍA EN EL CONGRESO

D. Miguel Anxo Fernán Vello, diputado del grupo parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, defiende la obligatoriedad de la Hª de la Filosofía en 2º de Bachillerato en el pleno del Congreso de Diputados el 21 de junio de 2017.

Y yo aquí se lo dejo. 


jueves, junio 08, 2017

VIDA INTERIOR/162: SENTIMIENTO POPULAR (¿pues qué pensabas urbanita de izquierdas?)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Mí no entender.
Pero mí ser un pobre urbanita de izquierdas y no entender los sentimientos populares.
Mí más tranquilo porque mí pensaba que era superstición, pero no...
¡¡¡¡¡ES EL PUEBLO!!!!!

video

El Rocío 2017.
Sentimiento popular.


martes, junio 06, 2017

PODEMOS Y LA MOCIÓN DE CENSURA

El motivo del presente escrito es analizar la presentación de la moción de censura interpuesta por Podemos a Rajoy. Para ello, vamos a empezar por presentar nuestra hipótesis: la moción de censura no tenía como objetivo Mario Rajoy sino al PSOE. Era un nuevo intento de sorpasso. Y algo, otra vez, ha salido mal.

Empecemos por el principio. Podemos vota no a Pedro Sánchez en marzo de 2016 y hay nuevas elecciones. Rajoy aumenta el número de sus escaños y el PSOE se mantiene por delante de Podemos. En apenas seis meses, el aparato del partido socialista defenestra a Pedro Sánchez y se abstiene gratis e innecesariamente, tal y como se acaba de demostrar en los presupuestos donde tantos apoyos se han comprado,  para que Rajoy gobierne. Y se convocan primarias en el PSOE que todo el mundo espera que gane el propio aparato, gestora al frente, con la presencia de Susana Díaz. Es en ese contexto donde Podemos, de pronto, descubre un imperativo ético -o democrático, que depende de las fuentes porque al fin y al cabo dará igual- para poner la moción. Imperativo ético, o democrático, nada más y nada menos.

Un imperativo ético es un mandato que exige hacer una acción moral que se considera obligatoria. Por tanto, se supone que si la moción de censura es ahora un imperativo ético tendría que haber un cambio fundamental en el gobierno del PP en  relación a la fecha, marzo de 2016, donde Podemos se negó a apoyar un gobierno alternativo a Rajoy ¿Qué ha cambiado entonces? Los dos elementos fundamentales de la anterior legislatura fueron los recortes,  lo que hemos llamado proceso de precarización, y la corrupción. No hay cambio. Por tanto, aducir de pronto un imperativo ético,  aunque no se sepa si de la ética de la razón pura, suena excesivamente presuntuoso.

Pero alguien podría aducir que en realidad lo de la ética ha sido una excusa y que se trata de una maniobra política. Y,por tanto,ahora cabe preguntar cuál es el objetivo de esa maniobra. Y habría tres posibles.

Uno, desalojar a Rajoy. Dos, hacer la presentación de Podemos como una partido de gobierno -imitando el modelo de Felipe González en 1980-. O, tercera, presentarse como la nueva  oposición - según el modelo que Hernández Mancha ejecutó en 1987-. Pero,  Podemos siempre puede innovar.
Analicemos una a una.

¿Cree Podemos que puede ganar la moción de censura? Esta claro que no y también lo está que en Podemos esa idea ya se sabía desde el principio. De ello ya informaba de ello la propia presentación la moción, sin negociarla a priori con ningún grupo parlamentario. Efectivamente, si la moción hubiera buscado la destitución del presidente del gobierno, por imperativo ético o por urgencia democrática o por ser califa en lugar del califa, sin duda se habría hablado antes con las otras fuerzas parlamentarias para llegar a un acuerdo y conocer así las posibilidades de éxito. No hacerlo así,  y no se hizo así, implica evidenciar que la prioridad de la moción no es quitar a Rajoy sino otra.

¿Pero qué otra? Como ya hemos señalado, Felipe González presentó en 1980 una moción de censura contra Adolfo Suárez sin posibilidad alguna de ganarla y con el único objetivo de presentarse a sí mismo como alternativa factible de  gobierno. Tal vez estemos ante una estrategia similar. O tal vez no. Es bueno analizarlo.

En 1980 todas las fuerzas políticas, desde el rey hasta el PSOE, conspiraban contra Suárez. Era claro, como demostró su posterior dimisión, que era un cadáver político. La estrategia de González no fue sino dejar patente eso. A su vez, también estaba claro que iba a ganar el PSOE en las siguientes elecciones. Pero ni Rajoy es un cadáver político ni parece claro que Podemos vaya a ganar las siguientes elecciones. No se trata pues de este modelo de moción tampoco.

¿Y la de Hernández Mancha? Esta podría inscribirse en el tipo moción publicitaria que me sale gratis. Mancha era un líder desconocido, muy limitado y necesitaba un golpe de efecto. Lo malo es que solo recibió un golpe, pues la condición de la propia moción le derribó a él. Pero Iglesias, que cuenta con el apoyo de diversos medios de comunicación y su cobertura, no necesita el parlamento para hacerse ver.

Así pues,  Pablo Iglesias no presenta su moción para lograr el poder, ni como alternativa real de gobierno ni como sistema de proyección pública. El motivo pues debe ser otro.

Y lo es. Podemos ha inventado una vez más una nueva modalidad en política parlamentaria tras el babyescaño y el juramento de cargo con estribillo: la moción de censura no dirigida al gobierno sino al partido de la oposición. Efectivamente, la moción de censura es al PSOE. Y vamos a explicarlo.

La moción de censura evidentemente no iba a salir y el hecho, como ya hemos señalado, de su escasa preparación previa demuestra que tampoco había gran interés en que triunfara. La estrategia pasaba por derrota en la moción pero triunfo mediático. Y para ello, toda la moción seguía una serie de pasos.

Primero, se presentó acompañando a las primarias del PSOE y cuando todos esperábamos que esas primarias las ganara Susana Díaz.
Segundo, con el triunfo de Susana Díaz se trataría de un PSOE ratificado en su abstención a Rajoy que ahora tendría que volver a apoyarlo al votar no a una moción contra él. Por tanto, la imagen buscada era esa de que PPSOE son lo mismo y la única alternativa progresista es Podemos.
Tercero, eso llevaría a la presentacion de que el único partido nacional contrario a Rajoy es Podemos, pues el PSOE ya no está, y por dos veces, en contra de su gobierno.

Feliz conclusión: los votantes de  IU,  que no votaron la santa alianza, y los del PSOE de Sánchez, resentidos por la derrota,  serian un nuevo nicho de votos. Y Podemos se convertiría en la oposición hegemónica.

Pero, el cántaro se rompió. Resultó la combinación imposible y Pedro Sánchez ganaba las primarias con un discurso contrario a la gestora. Y la estrategia se venía abajo.

En primer lugar, porque ahora resultaba que había que pedirle el voto para desalojar al mismo presidente que entonces se podía haber desalojado a la persona a la que se le negó hacía apenas un año. Se puede defender otorgar una medalla a la virgen por fervor popular, eso también lo haría falange, pero defender el ahora sí y antes no ya sonaba incluso demasiado rocambolesco.
En segundo lugar, porque el nicho de votos ya no existía pues era más que probable que los recuperará el PSOE y la tendencia de IU continuara en la abstención o se refugiara en el propio PSOE.
Y, en tercer lugar, porque con todo ello la repercusión mediática ya solo podía ser contraproducente. Cualquier error en la presentación o en el debate iba a penalizar a Podemos pues no había ya nada que ganar, oposición, y sí mucho que perder, opinión pública.

Y llegó Compromís y pidió su retirada. Pero eso hubiera sido reconocer públicamente que todo lo aquí explicado es cierto y por ello no cabía ya la enmienda. La moción, como la actuación de los payasos, debe continuar.

El próximo 13 de junio hay moción de censura en el Congreso. La única posibilidad es que Rajoy vote contra sí mismo. Pero incluso entonces puede ser que Pablo Iglesias vote a favor de Rajoy y contra la urgencia democrática y el imperativo ético. Al fin y al cabo, ya lo hizo hace un años.