domingo, noviembre 11, 2018

¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/3: LA UNIVERSALIDAD DE LA RAZÓN


Empezamos resumiendo. Señalábamos al principio de esta serie (artículo 1 y artículo 2) que el problema de los derechos de los animales no se agotaba exclusivamente en el ámbito de un concepción estrecha de la moral, entendida esta en su sentido lato tal y como piensa de ella la posmodernidad, sino que requería una explicación fundamentada y esto implicaba a la metafísica. Esta fundamentación metafísica empezaba por plantearnos la realidad y cómo, defendíamos, esta existía de dos formas: una como Ser, que se correspondería con la realidad natural, y otra como Deber Ser, que sería aquella realidad creada por la racionalidad, pero que no era algo trascendente sino también inmanente. Precisamente, y por ello, anticipábamos, los seres racionales tenían derechos inalienables por sí mismo mientras que el resto de los seres no racionales podían ser objetos de derecho, pues se les podían conceder o donar derechos, pero nunca sujetos de derecho ni tener, por tanto, derechos por sí mismos.

Corresponde ahora, lógicamente, explicar ya esto último y desarrollar, por fin, por qué los seres racionales, y los seres humanos como tales, son sujetos de derecho.
Hay una explicación muy errónea sobre los derechos humanos que los sitúan como si su fundamento fuera un acuerdo y ellos mismos por tanto fueran convencionales. Se dice: los derechos humanos son un convenio. Es un mantra, sin embargo equivocado. En realidad, los derechos humanos, los derechos de cualquier ser racional existente, son universales y van unidos necesariamente a su propio condición de ser racional. Y conviene explicar por qué.  Y la clave de toda la explicación es la propia racionalidad.

El sujeto racional se caracteriza por la posesión de la capacidad de la razón. La razón no es una experiencia particular o un forma de discurrir peculiar sino, y esto es clave, universal. Efectivamente, la racionalidad, y no solo en las reglas de inferencia lógica o el razonamiento de la matemática, sino también el anhelo que la racionalidad lleva en sí, implica la universalidad. La razón necesariamente tiende a generar universalidad y de ahí surge su figura clave que es el concepto. Este anhelo de universalidad, que no está exento de peligro por cierto en su realización política,  implica a su vez el tratamiento de lo real como universalizable y de ahí que podamos conocer: sólo transformado lo particular en universal, en concepto, es posible llegar a conocer, pues la infinitud de la experiencia particular nos impediría llegar a conocer nada. Así, al situar el universal “perro” podemos conocer intelectualmente la experiencia y no solo tenerla o padecerla como hecho perceptivo.

De esta forma, el sujeto racional en cuanto tal no es un mero individuo concreto, como el resto de los animales, sino un sujeto universal y creador material, y esta es la fundamental diferencia con el Idealismo, de la universalidad en cuanto transforma permanentemente  la realidad solo particular en una realidad del deber ser universal. En el mundo fáctico donde solo hay seres particulares sin sentido, y la razón impone un orden racional ajeno a ese mismo mundo natural. Y de ahí, por ejemplo, que la crítica auténtica a la Teoría del diseño inteligente no sea una prueba científica, que también puede ayudar, sino definitivamente comprender que en la realidad natural no existe ese diseño armónico que se pretende justificar: nada hay tan falso como la idea de una armonía natural. El mundo del Ser es un caos y solo la racionalidad lo transforma en orden o bien explicándolo o bien dominándolo materialmente.

Así, el sujeto racional reúne dos condiciones muy diferentes respecto al resto de los seres vivos: primera, la creación material y vivencia en un mundo nuevo que es el mundo del Deber Ser que se diferencia del natural; segundo, la capacidad de constituirse como sujeto universal. Y ahí están las claves de los derechos inalienables.

En primer lugar, los seres racionales tienen derechos inalienables como tales seres racionales, y no como individuo o especie animal, porque no pertenecen como tales sujetos racionales al mundo del Ser, la realidad fáctica natural. En la naturaleza no hay derechos ni deberes ni condición moral alguna. Sin embargo, esta condición sí aparece en el Deber Ser pues surge desde y exclusivamente la racionalidad. Por ello, los seres que solo viven en el mundo natural no tienen carga moral en sí mismos.

En segundo lugar, los animales no son universales sino particulares y concretos. Las especies no existen como tales y solo hay individuos. Sin embargo, los seres racionales son sujeto de universalidad, pues la están permanentemente formando en su pensamiento, y sujetos en el Deber Ser, pues este solo existe, y esto es importante de entender, a través de ellos. Así, el ser racional no es solo un ser individual sino que actúa como agente universal y transforma el mundo en esa dirección. El ser racional, le guste o no y esto también es importante, es un legislador universal en sí mismo al tener en su racionalidad el concepto de que todo lo que ocurre podría o debería ser de otra forma y que esa forma debería asumir todas las acciones relacionadas con esa.

Además, en tercer lugar, esta misma racionalidad le hace a su vez existir en la moral, repetimos: quiera o no, y poder pensar en la ética. Los seres racionales al vivir en el Deber Ser viven a su vez en la moral de una forma permanente y consciente. Esto es así porque son capaces de conocer las consecuencias de sus acciones; además, de juzgar y juzgarse; y, por último, de situarse a sí mismos como la causa última de su comportamiento. Así, el ser moral no pertenece al mundo natural sino al mundo racional. Y la moral, por ello, no es propia de los animales pero sí de los sujetos racionales. Aunque no queramos, aunque no nos guste, construimos un mundo moral, como muy bien sabía Nietzsche por cierto y de ahí toda su teoría.

¿Pero por qué derechos universales? Porque en esa perspectiva moral el ser racional, aquí y ahora el ser humano, actúa siempre como legislador universal. Cuando alguien piensa “Esto está mal/bien”, y lo pensamos constantemente, no lo dice de la situación concreta sino de la acción universal: cualquier acción en esa misma circunstancia estaría mal/bien. Y no lo dice solo para sí o para el sujeto responsable de la acción, sino para todo sujeto causante de la acción. E incluso el relativista lo plantea de modo universal al señalar que para todos debe ser relativo el juicio moral. La razón exige el juicio moral universal y por ello el sujeto universal. Y al hacerlo, exige que ese sujeto universal tenga universales derechos y universales deberes: ambos unidos.

Y así surgen los derechos universales. No son una mera convención, un acuerdo, sino una conquista y una construcción de la racionalidad. En la dialéctica Ser frente a Deber Ser –nota: es que me estoy emocionando- la racionalidad va ganando terreno y sitúa su afán de universalidad en la realización no solo de realidades materiales sino también culturales, que es en concreto donde cobran sentido los derechos universales. Los derechos universales, y los deberes universales a los que se asocian, forman parte de ese mundo del Deber Ser, como la tecnología o el mundo artificial: son realidades objetivas construidas, y no meras convenciones, por la racionalidad. Pero, como tales, no pertenecen al mundo natural y solo al mundo formado por la racionalidad.

Resumo –ya sé que me lo agradecen-. Los derechos universales pertenecen al sujeto racional porque es a su vez como tal ser racional un sujeto universal que vive en un mundo moral de derechos y deberes universales. Por supuesto, pueden, y en cierta medida deben, extenderse más allá como acción de ese mismo sujeto racional a otros seres no racionales. Pero, dicha extensión es producida precisamente porque esos seres no racionales no son sujeto de derecho sino objeto del mismo: los animales no racionales no tienen derechos en sí mismos.

Y ya viene el final –nota: no se emocionen, queda uno más-  ¿Pero esto del animalismo y demás ñoñerías posmodernas qué significado real tiene a nivel político? Pues, ya contesto: es pensamiento  reaccionario. Pero esto ya se lo explicamos en breve.

viernes, noviembre 09, 2018

SINDICALISTA ELEGANTE

Hay motivos por los que no escribo tanto como me gustaría.
 La siesta,
 el pacharán,
 el fútbol,
 el gin tonic,
 y este.
 El próximo 14 de Noviembre les informamos sobre el Concurso De Traslados.
 Piensen ustedes en mi cálida voz al tiempo que mi inconmensurable presencia liderando a la causa trabajadora.
 En fin, si es que me emociono de pensarlo.
#EPMesaSindicalistaElegante
#EPMesaVanguardiaProletaria


domingo, noviembre 04, 2018

PROTESTA CONTRA EL PROGRAMA INFORMÁTICO RAÍCES

He leído esta protesta contra el programa informático RAÍCES y, de acuerdo al artículo 19.5 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, he pedido que se transcriba literalmente en el acta. Creo que es importante que no solamente protestemos en privado sino también públicamente sobre aquello que afecta a nuestra docencia diaria y nos la dificulta. La pongo aquí por si acaso alguien más desea usarla. 

 PROTESTA POR EL PROGRAMA INFORMÁTICO RAÍCES 

 Como profesor del Instituto Las Musas (Madrid) deseo expresar lo siguiente en relación al programa informático Raíces. 

El programa informático Raíces no solamente no ha mejorado el anterior programa utilizado (AFDI/WAFD/SICE), ya de por sí bastante pobre, sino que claramente lo ha empeorado. Este empeoramiento se da tanto en las circunstancias diarias de la docencia -el engorroso sistema para poner las faltas, la aparición o desaparición imprevista de alumnos, el no reconocimiento y unificación de grupos por materias e incluso el propio no reconocimiento del docente- como en las propias de las evaluaciones –no poder conocer el número de faltas del alumno o tener que poner las notas por clases y no directamente por materias- . Así, el programa Raíces no solamente no iguala las escasas prestaciones del anterior programa sino que nos perjudica aún más y nos hace perder más tiempo en las labores administrativas. 

 Además, el programa informático Raíces ha generado un caos en las Secretarías de los centros, no solo no facilitando el trabajo, que es el fin de cualquier programa informático, sino haciendo de él una carga y complicando más que nunca la matriculación y tratamiento de los datos de los alumnos.

Por todo ello, deseo expresar mi sorpresa y rechazo ante el hecho de que un programa que es claramente inferior al anterior, que ya era muy malo, y que aumenta extraordinariamente el trabajo administrativo y burocrático de todos, se haya impuesto en la Comunidad de Madrid. Sabemos por una campaña de plena actualidad que la Consejería de la Comunidad de Madrid considera a los profesores prácticamente como superhéroes, y por ello tal vez no hubiera estado de más que nos hubiera dado una capa en condiciones para ejercitar nuestra labor y no una chapuza de programa que parece pensado por los acérrimos enemigos de los superhéroes que no pueden ser sino los supervillanos.

miércoles, octubre 17, 2018

martes, octubre 09, 2018

¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/2 METAFÍSICA: DEBER SER FRENTE A SER.


En el artículo anterior de esta serie definíamos a los seres racionales (y entre ellos a los seres humanos) como sujetos de derecho frente a los seres no racionales (y entre ellos los animales) a los que categorizábamos como objetos de derechos.   La diferencia, señalábamos, estaba en que un sujeto de derecho tiene estos de una forma inalienable y por su propia condición, mientras que un objeto de derecho tiene derechos solo en tanto le son concedidos por otros.

Igualmente, hacíamos una distinción entre el Ser y el Deber Ser. Entendíamos por Ser la realidad natural y fáctica, el mero hecho de existir en tanto ser concreto. Sin embargo, el Deber Ser era una realidad proyectada hacia adelante pues se situaba en el podría o debería ser de otra forma. El mundo del deber ser no se limitaba a una facticidad, un mero hecho, ni era una identidad pura con lo existente sino que planteaba una diferencia: lo dado podría ser de otra manera. Y en este mundo del deber ser situábamos por ejemplo la acción humana técnica (en nuestro ejemplo, las cañerías o el grifo) o el discurso moral (en tanto que es plantearse si lo que existe no debería ser de otro modo y actuar en consecuencia).

Ahora nos viene una serie de cuestiones saltan ya a la vista. En primer lugar, de dónde sale el deber ser y si es real o mera especulación intelectual. En segundo lugar, qué relación hay entre este Deber Ser y la existencia de derechos inalienables. Y la tercera, consecuencia de las anteriores, por qué defendemos que los animales no tienen derechos y los seres racionales, y por ello los seres humanos, sí.

¿Existe realmente el Deber Ser?

Hemos señalado que existe el Ser y el Deber Ser. Por Ser, entendemos la realidad en cuanto naturaleza. Por Deber Ser, la realidad en cuanto creación racional. Es muy importante comprender tres cosas sobre esta creación racional: la primera, que es real y no solo ideal, y por tanto sus productos existen con el mismo grado de realidad que los propios del Ser; la segunda, que el Deber Ser se da de hecho en la Historia; la tercera, que el Deber Ser abarca todo aquello que podría ser y no solo lo que podríamos considerar como moralmente bueno. Pero, ¿de dónde sale este deber ser?

Mientras que el mundo del Ser está ya en su propia facticidad como realidad física, el Deber Ser se proyecta y surge en el futuro. El Ser, como es naturaleza, existe en una actualidad permanente sin pasado ni futuro (lo que no quiere decir sin cambio). Sin embargo, el Deber Ser necesita una concesión para su existencia que es la realización fuera de las leyes de la naturaleza. Efectivamente, el deber ser –desde las cañerías y grifos hasta los derechos- no surge del mundo natural sino que se construye desde fuera, y en contra, del mismo. Así pues, el mundo del Deber Ser no está en lo fáctico natural sino en la posibilidad racional ¿Pero, cómo surge?

Conviene primero asegurar que si el mundo del Deber Ser no es  lo fáctico natural no quiere decir que no es material, y esto es importante decirlo. La condición de posibilidad del mundo del Deber Ser, la existencia de seres racionales y de la Razón, surge por supuesto de la realidad natural, pues es un resultado de la evolución. Pero la consecuencia de esta Razón no forma parte de la Naturaleza sino que recrea otro mundo –nota: he estado a punto de hacer un juego heideggeriano y poner re-crea. Re-nota: por cierto, Heidegger y yo somos contrarios en todo, pero qué listo era el tío-. Por tanto, que nadie piense en la trascendencia o en Dios cuando hablamos de este mundo del Deber Ser.

¿De dónde sale y qué es este mundo del Deber Ser?  Como ya hemos repetido hasta la saciedad, el mundo del Ser es identificable con el mundo natural. El mundo del Deber Ser, no. El mundo del Deber Ser es un producto que se construye a partir de y más allá de lo natural. Los seres racionales proyectan desde su pensamiento una realidad distinta a la existente, desde la técnica a la moral pasando por las relaciones interpersonales, y construyen realmente un mundo desde eso. Así, el mundo del Deber Ser es un mundo objetivo y resultado de la acción racional, para bien o para mal pues este es un juicio moral complementario pero a su vez una exigencia necesaria también desde la propia racionalidad más allá de la naturaleza donde falta, que se realiza en eso que llamamos historia. Y es objetivo, y esto es importante, porque se da realmente.

El mundo del Deber Ser es así el mundo creado por la racionalidad frente al mundo natural. Y es un mundo, por tanto, que frente a la mera facticidad del mundo natural, donde no puede existir el juicio moral desde él mismo, implica el juicio moral sobre el bien o el mal de su realización. El mundo del Deber Ser, en definitiva, es la creación de los seres racionales sobre la naturaleza como materia prima. Y es un mundo tan real y objetivo, asómese a la ventana de su casa y mire su ciudad y sus relaciones sociales y personales, como la propia facticidad natural.

Pero, ¿qué tiene que ver este mundo del Deber Ser con la existencia de derechos?

La existencia de derechos se explica por tres posturas distintas.

Primera, son por naturaleza. Segunda, son una convención. Tercera, son una realización objetiva de la racionalidad. Nosotros vamos a defender aquí la tercera y para ello necesitamos haber dejado claro la existencia de ese mundo del Deber Ser (hacer, como decíamos al principio, Metafísica). Porque si comprendemos efectivamente de dónde surgen los derechos, podremos comprender, a su vez las consecuencias de su origen y su desarrollo. Y conocer que, si como defendemos nosotros los derechos inalienables no proceden ni de la naturaleza ni son una mera convención sino una realización objetiva de la racionalidad, entonces las cosas tornan de una nueva manera.

Por eso, ahora necesitamos otro nuevo texto para explicar las consecuencias de toda esta existencia objetiva del Deber Ser, porque esta, y no otra, es la clave de toda la cuestión sobre si los animales tienen derechos o no. Porque si es un problema es muy serio, y este lo es, no puede tener una explicación simple y emotiva. Así pues, la pregunta a contestar –nota: por fin, pero oigan que tengo que rellenar y esto les sale gratis, imaginen que fuera el libro de un profesor de universidad que además se lo cobra- es ¿por qué los seres racionales, y por ello los humanos, son sujetos de derecho, tienen derechos inalienables, y lo animales irracionales no?

Pero, eso ya en otro artículo. Y lo sé, están expectantes.

lunes, octubre 08, 2018

DISCULPAS

Pues que resulta que desde agosto el Blog no me ha informado de los comentarios pendientes de moderación y, por tanto, no los he publicado hasta que me he dado cuenta. Y resulta que eso ha sido este fin de semana. Y que lo siento mucho, vaya.

Así que reciban mis más sinceras disculpas porque encima que ustedes se preocupan de escribir voy yo y no les hago caso.

Lo siento.

domingo, septiembre 30, 2018

¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/1: SUJETO Y OBJETO DE DERECHO

Esta serie pretende demostrar tres cosas.

Primero, que el problema de si los animales tienen derechos o no es un problema filosófico que gira en torno al problema de qué es la Realidad, es un problema metafísico, y como tal hay que abordarlo -nota: ¿han flipado, eh? Pues lo peor es que es verdad.-.

Segundo, que vamos a defender que los seres humanos tienen derechos inalienables por ser seres racionales y por ello son sujetos de derecho, es decir: tienen derechos conferidos por su propia existencia, como ya desarrollaremos. Sin embargo, los animales efectivamente podrán tener derechos, pero no los tendrán por sí mismo, por su propia existencia, sino dados por otros: serán objetos de derecho. Y esta diferencia entre ser sujeto u objeto de derecho se dará, precisamente, por una cuestión filosófica y no emotiva. No se tratará, por tanto, de ser especista, que defendamos al ser humano como especie tal y como claman los animalistas, sino de defender la primacía de la razón como el campo de la libertad frente al totalitarismo natural.

Y, tercero, y como consecuencia de lo anterior, que detrás por lo tanto de las tesis animalistas no puede haber sino un movimiento reaccionario y totalitario al que la izquierda, si quiere seguir siendo progresista, debe atacar necesariamente.

Empecemos.
La primera parte de este escrito pretende contestar a la pregunta de si los animales tienen derechos. La respuesta, que para una mejor comprensión la haremos comparando con los seres humanos, es la siguiente: los animales tienen derechos limitados al ser objetos de derecho frente a los seres humanos que tienen derechos inalienables como sujetos de derecho. Ahora, se trata de explicar la causa de esta diferencia y explicarla.

En primer lugar, pasemos al hecho de ser objeto o sujeto de derecho. Un ser es sujeto de derecho cuando por sí mismo y autónomamente, por ser de esa manera y no de otra, tiene derechos inalienables propios.  Algo es objeto de derecho, por el contrario, cuando tiene derechos porque otro se los ha concedido. La diferencia fundamental radica en que un sujeto de derecho tiene derechos por su misma existencia y por sí mismo mientras que aquello que es objeto de derecho posee derechos donados por un tercero y, por tanto, bajo ciertas circunstancias. Para decirlo de forma clara: un sujeto de derecho nace con derechos y un objeto de derecho nace sin ellos pero se le pueden conceder. Nosotros vamos a defender aquí que cualquier ser racional, obsérvese que no ponemos persona ni homo sapiens y en seguida veremos por qué, es un sujeto de derecho pero los animales irracionales sólo podrán ser, y de hecho hay una obligación moral en ello que luego explicaremos, objetos de derecho. Por tanto, las personas en cuanto seres racionales, y no como especie animal, tendrán derechos inalienables pero los animales, o por ejemplo la propiedad, no.

Pero muy bien, dirán ustedes ¿Y esto por qué es así? Es decir, ¿por qué lo seres humanos tienen derechos inalienables y los animales no? Este es el auténtico meollo del problema y su clave.

¿Por qué los seres humanos tienen derechos y los animales no? La diferencia se fundamenta en la radical ruptura entre racionalidad y naturaleza.
Los animales –nota: a partir de ahora y para facilitar el texto cuando hablemos de animales excluimos al ser humano- pertenecen únicamente a la naturaleza. Por supuesto, el ser humano en cuanto animal también. Es decir, el ser humano como especie biológica, como homo sapiens, sería un ser que pertenecería a la naturaleza. Esta naturaleza es una realidad, un reino por llamarlo de forma poético/festiva/homenajeaKant, que tiene solo realidad fáctica. Es decir, es solo Ser, mera existencia concreta y nada sin más. Cuando usamos el término solo Ser no estamos pretendiendo contraponerlo a una presunta trascendencia, algo así como que pudiera existir otro mundo espiritual y superior, sino a que la naturaleza, el universo como tal, es meramente existencia sin más. Por eso, no se le puede aplicar un lenguaje más allá de lo fáctico, de lo concreto. Los seres naturales, por tanto y en cuanto seres naturales, no tiene ni proyecto de vida ni derechos ni deberes ni pueden ser juzgados moralmente, pues su existencia es solo existencia fáctica. Son y sólo son tal y como son.

Y aquí viene la diferencia con el ser humano pero no como ser natural sino racional. La racionalidad va más allá del Ser y tiene Deber Ser. Pero, ¿qué significa esto? Empecemos definiendo.

Por “Ser” entendemos las cosas tal y como son, lo concreto, fáctico y actual que se da como existente. Pongamos un ejemplo. Por Ser, los embriones del tiburón toro se devoran entre sí siendo el ganador el más fuerte. Por ser, en la naturaleza rige el principio de selección natural. Y por ser, todo esto ni está bien ni está mal pues es así y punto. El Ser es y nada más que es como es.

Pero Deber Ser, es otra cosa. Por deber ser se entiende algo que va más alIá de lo existente en un doble sentido: de realidad y de moral. De realidad, en cuanto a que deber ser se iguala con podría ser y es la capacidad de pensar y hacer lo real de otra forma distinta a como existe de hecho en la actualidad. De moral, en cuanto a que es la capacidad de plantearse que lo que hay no debería ser sino que debería, y no sólo podría como en el anterior, ser otra cosa distinta. Ejemplificamos para explicarnos mejor.
Yo podría decir, en el primer sentido de deber ser como podría ser de otra manera, que por ser, por lo que hay por naturaleza, las corrientes de agua corren por determinados cauces. Pero alguien podría ir más allá y considerar que podrían correr por otros: hacer cañerías y grifos. Así, el Deber ser (podría ser) se transforma en Ser. Yo podría lamentar que los embriones de los tiburones toro se devoren entre sí y señalar que no debería ser así sino de otra forma: así el ser se ve juzgado moralmente por el deber ser. De esta manera, hay un mundo del Ser (el natural, el universo) y un mundo del Deber Ser, el mundo racional, que no son el mismo y que ambos pueden crear Realidad.

Los animales pertenecen exclusivamente por sí mismos al mundo del ser. El ser humano en cuanto homo sapiens, especie biológica, pertenece igualmente al mundo del Ser pero en tanto ser racional pertenece al mundo del Deber Ser. Y ahora surgen nuevas preguntas.

¿De dónde sale ese mundo del Deber Ser?
¿Qué tiene que ver con el tema de los derechos?
¿Me pagarán bien por este artículo?

Eso lo contestaremos en el próximo escrito de esta serie. 
Y sí, ya les noto a ustedes expectantes.

domingo, septiembre 16, 2018

GLOBALIZACIÓN Y POLÍTICA: EL AUGE DEL NACIONALISMO


La Globalización es una nueva realidad económica que se impone dentro del desarrollo del Capitalismo. Parecería que, por tanto, su análisis fundamental estaría en ese campo estrictamente económico. Pero eso, precisamente, significaría no haber entendido el proceso de globalización porque lo que implica, como proceso global, es el fin de la fácil separación entre economía y política. Por ello, debemos analizar también sus consecuencias en el ámbito político. Y en este tiene al menos tres elementos claves: primero, el fin de la izquierda tradicional; segundo, el nacimiento de una nueva autoproclamada izquierda, pues otra cosa es que lo sea, donde prima el populismo y la política de la diversidad o identidades; y, a lo que nos dedicaremos en este texto, el auge del nacionalismo. Y resulta evidente que ha habido, en todos los países desarrollados, un auge de movimientos nacionalistas, en Cataluña por poner un ejemplo, que se deben relacionar con el proceso de la Globalización.

El nacionalismo como tal tiene dos hechos que lo conforman del siglo XIX. El primero de ellos es el surgimiento del mismo como una nueva ideología que se genera a partir del Romanticismo, en respuesta a la Ilustración y criticando su defensa de la Razón. El segundo, que tiene que ver con el surgimiento del Capitalismo decimonónico, es la necesidad de crear un mercado nacional para conseguir el desarrollo de ese mismo Capitalismo.

Efectivamente, en el Antigua Régimen había una serie de mercados regionales escasamente relacionados, autárquicos básicamente, aunque hubiera productos que rompieran excepcionalmente la regla. La existencia de mercados mayores y que superaran el ámbito comarcal o regional no era precisa pues tanto la propia producción, básicamente de subsistencia, como el modelo productivo, básicamente el feudalismo, no precisaba mayor extensión. El reino, en el mejor de los casos, era una unidad legislativa y fiscal pero no necesitaba ser una unidad de mercado. Y esto se ve muy bien plasmado en el problema de la diversidad de los sistemas de pesos y medidas, que variaban ya no solo nacionalmente sino incluso de unas regiones a otras.

Sin embargo, la fabricación industrial y el Capitalismo necesitan la ampliación del mercado y con ello la creación de uno a nivel nacional tanto por para nuevas materias primas, que de hecho posteriormente será lo primero que se globalizará, como para mejorar la oferta y demanda mercantil de consumo. De esta forma, el Capitalismo decimonónico desarrolla y expande el mercado regional característico de los sistemas económicos anteriores. Y, por eso, se podría considerar que ese proceso de creación de un mercado nacional es la globalización del siglo XIX.

Así, lo que el desarrollo del Capitalismo industrial decimonónico genera es una expansión mercantil que tiene su repercusión política en la formación y desarrollo del estado nacional como uno de sus elementos principales. La política responde así al desarrollo del Capitalismo con la formación del estado nacional. Y de esta forma la expansión capitalista y la expansión política se retroalimentan. Pero lo que nos interesa teóricamente aquí es ver cómo el Capitalismo del XIX, en su expansión económica necesita la formación de mercados cada vez más amplios y por ello recurre a lo que podríamos llamar la nacionalización, presentada como la fase inferior de la actual globalización  -nota: obsérvese el sutil y al tiempo irónico homenaje al texto de  Lenin que ni usted ni yo nos hemos leído-.

Y aquí entra el Nuevo Capitalismo y su globalización, una vez superada la fase del proceso industrial en su expansión internacional a través del Capitalismo anterior. Esto tiene cómo resultado qué el mercado deje de ser nacional y se transforme en universal. Es muy importante aquí señalar además que no es sólo que el mercado se haga internacional, es decir que distintas empresas se sitúen en otros países o que las mercancías viajen de unos países a otros, sino que es un elemento cualitativamente distinto. Consiste en que la propia realidad económica se convierte en universal y que la economía conquista todos los sectores de la existencia humana, y por ello lo que ocurra en cualquier territorio o sector social afecta a cualquier otro en un plazo de tiempo muy breve. Se trata en definitiva de una nueva expansión de lo que primero fue un mercado nacional a un mercado universal y por ello de la vida nacional a la vida internacional. Es decir, no es solo una globalización del mercado estrictamente hablando sino una globalización de toda forma de existencia. Y aquí está la clave del problema del nacionalismo.

El proceso de globalización capitalista implica la pérdida de sentido de la política nacional. Ésta se convierte en subsidiaria de todo el proceso económico, se pierde la rimbombante soberanía nacional, y surge una nueva realidad política internacional alejada de los focos de poder tradicionales. Y eta internacionalización, en realidad globalización pues el poder político se diluye frente a una realidad económica sin fronteras, genera necesariamente una pérdida de poder, presente y especialmente futura, de las oligarquías nacionales. Estas oligarquías nacionales habían adquirido poder con la expansión del mercado nacional y lo mantenían con su constreñimiento pues no entraban en competencia necesaria con oligarquía de otros países. Sin embargo, la Globalización necesariamente les trae una competencia feroz a sus fronteras. No es,  evidentemente, que la globalización democratizara el proceso económico, sino que se gestiona sin necesidad de las oligarquías nacionales y estas quedan en el mejor de los casos aparcadas en un espacio protegido hasta que se extingan o, en el peor para ellas, precarizadas en la selva del mismo proceso.

Y es aquí donde surge la respuesta nacionalista como una respuesta primero conservadora y luego reaccionaria frente a la globalización. Es respuesta porque el actual auge del nacionalismo es producto de esta misma globalización y consiste en intentar frenarla por parte de la oligarquía que ve peligrar sus privilegios. Es conservadora porque la idea no es enfrentarla con un orden nuevo de cosas, algo que se presente como una realidad futurible nunca alcanzada, como lo era el  estado nacional de los ciudadanos en la Revolución Francesa o el estado socialista en la Revolución Rusa, sino algo que ya existe y que se considera debe perseverar como es el estado nacional capitalista. Y es reaccionaria porque este perseverar frente a la fuerza de la marea económica supone una vuelta real atrás tanto a nivel ideológico, los conceptos decimonónicos de pueblo, lengua y patria, como a nivel social y político, al situar a la estructura social como subalterna del concepto de patria y bandera y defender el concepto “pueblo” ya no como conjunto de ciudadanos sino como etnia. El nacionalismo no surge como defensa de los trabajadores, en su sentido económico, o de los ciudadanos, en su sentido democrático, sino como defensa de los patriotas, en su sentido de comunidad nacional.

La oligarquía hasta hace poco dominante, nacional o regional, teme así que el proceso imparable que primero les llevó a ellos a ser oligarquía ahora les arrase desapareciendo su statu quo. Y ante ello, como se ve reflejado perfectamente en el tema de Cataluña donde son las rentas altas las que copan la los sentimientos nacionalistas, actúan al unísono como un solo hombre y mujer, seamos ahora inclusivos pues la defensa del privilegio no tiene sexo ni género. El nacionalismo es la respuesta de una oligarquía limitada a sus propias fronteras nacionales o regionales, que incapaz de adaptarse a la nueva realidad económica, pues no puede, pretende pararla con cuestionamientos políticos del siglo XIX.

Pero, alguien podría decir que qué ocurre entonces con la autoproclamada izquierda y su cariño a la determinación de los pueblos y ñoñerías semejantes. Y aquí el caso es distinto porque lo que está detrás de esto es otra cosa diferente, pero fruto a su vez de la Globalización, como es el Populismo. Y de esto ya hablaremos más adelante en otro escrito –nota: ¿suena a amenaza, eh?-. La nueva izquierda, o sea: la del entorno de Podemos y cosas así, no es nacionalista sino populista.

Hay una película de Paco Martínez Soria, por cierto: un extraordinario actor, que se titula La ciudad no es para mí. En ella un entrañable pueblerino lega a la gran urbe y se asusta ante la desvergüenza de sus habitantes enfrentada a la aparente pureza de las costumbres aldeanas. Lo que la película oculta, lógicamente, es que esas costumbres aldeanas y sencillas eran tan sencillas que nunca produjeron nada más allá que la cosecha y una mentalidad de terruño. Hoy, el nacionalismo pretende presentarse como una solución ante el avance capitalista cuando no es más que el egoísmo de una oligarquía que siempre pensó que la bandera era un tapiz de su salón y el territorio nacional su jardín. 

domingo, septiembre 09, 2018

viernes, septiembre 07, 2018

EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/14


Como me voy, desmontan ya todo (lo decostruyen, que diría un pensador).
En Moscú y en la Industria de la cultura.
Y sí, me gusto en mi extensa cultura y especialmente en mi pedantería.
#EstoSeAcaba

lunes, septiembre 03, 2018

domingo, septiembre 02, 2018

EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/13

Pared entre dos cuadros. 

Obsérvese la infinita soledad a la vez que la denuncia por la alienación irreversible de la condición humana arrastrada al vacío por la depredación capitalista.
En la Galeria Tetriakov de Moscú
Un arte con mensaje filosófico

sábado, septiembre 01, 2018

EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/12


En las puertas del Infierno
DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA.

Sí, de Dante, la DivinaComedia 
Sí, es el Metro de Moscú
Sí, crítica feroz (pero intelectual) al TotalitarismoSoviético
Sí, me pongo sutil´

domingo, agosto 19, 2018

sábado, agosto 18, 2018

EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/7


Me voy pa' Moscú.
El pueblo petersburgués me despide con emoción.
Stalin y Yo somos así: apreciando la unanimidad democrática

viernes, agosto 17, 2018

martes, agosto 14, 2018

EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/4


Ahorrando el tóner de color...
En el Hermitage (bueno, en el de enfrente que es mejor en pintura) de San Petersburgo.
#LaObraDeArteEnLaÉpocaDeSuReproductibilidadTécnica
#CuadradoNegroMalevich
#SoyPedantePeroSalao
#EPMesaTuristaPorLaConversiónDeRusia /4

domingo, agosto 12, 2018

EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/2


Los pobres son rencorosos (en el Hermitage)

- Papá, ¿por qué los campesinos pobres y los obreros nos odian?
- Verás, Nikolái Aleksándrovich Románov, porque ellos no entienden que lo importante no es tener, sino ser.
- Ah, qué materialistas...

lunes, julio 02, 2018

DESPEDIDA DEL IES ESPINILLO

Queridos niños, queridas niñas y público en general...
Ha sido un placer
#IesElEspinillo
#CentaurosDelDesierto
#MiProfesorMiHéroe
#SalvemosLaFilosofía

domingo, junio 17, 2018

CONTRA EL NUEVO CALENDARIO ESCOLAR DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Profesores del IES EL Espinillo (Madrid) hemos hecho un documento criticando el nuevo calendario escolar por distintos motivos y el principal es que perjudica gravemente al alumnado. Nuestro método de acción será el siguiente.

1.- El documento se puede descargar en PDF  (puede copiarse) a través de este blog. Animamos a otros centros y profesores a, si lo consideran, protestar de la misma manera.

2.- Vamos a recoger firmas entre los profesores de nuestro centro y pasar dichas firmas y el documento  por el Registro de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid a la atención de D. Juan José Nieto Romero,  Director General de Educación Infantil, Primaria y Secundaria.

3.- Vamos a hacer que esté en acta en el Claustro de fin de curso.
Como es más que posible que la dirección del centro no desee ponerlo como punto del orden del día en el Claustro, ellos sabrán sus motivos, vamos a basarnos en la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público y su Artículo 19, donde en el punto 5 se dice textualmente Asimismo, cualquier miembro tiene derecho a solicitar la transcripción íntegra de su intervención o propuesta, siempre que, en ausencia de grabación de la reunión aneja al acta, aporte en el acto, o en el plazo que señale el Presidente, el texto que se corresponda fielmente con su intervención, haciéndose así constar en el acta o uniéndose copia a la misma.

De esta forma, en Ruegos y Preguntas nos levantaremos y pasaremos a citar dicho artículo y a leer el manifiesto para que, aparte de la acción por registro, conste en el acta del claustro.


Y una cosa más: puede ser que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid tenga el interés en destrozar la educación pública, pero es seguro que los profesores vamos a luchar por ella. 

 

miércoles, mayo 23, 2018

DE NUEVO: #DEFINEFILO2018

Lo sé, les tengo un poco olvidados. Pero es que no doy a basto. Aunque lo que intento es no olvidar las buenas cosas. Así que, como cada año, ya tienen aquí el fastuoso concurso #DefineFilo.

Ustedes ya dirán...

Todos geniales...

domingo, abril 22, 2018

martes, abril 10, 2018

DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN: EL BARÇA ELIMINADO DE LA CHAMPIONS

¿Tiene Catalunya derecho a decidir que el Barça siga en la Champions?
¿Debe permitirse que la obsoletas normas de una competición que no hemos votado se impongan sobre el sueño de todo un pueblo?
He aquí un nuevo debate para la autoproclamada izquierda.

viernes, marzo 30, 2018

HABLANDO DE INNOVACIÓN EDUCATIVO (que yo tampoco sé lo que es...)

Yo lo sé, parce que les tengo casi olvidados.
Pero es que esto es un sinvivir. Y especialmente es un sincobrar...
Bueno, que el sábado...
TACHÁN...



viernes, marzo 16, 2018

ESCRITO DEL CLAUSTRO DE PROFESORES DEL IES EL ESPINILLO CONTRA LA IMPLATACIÓN DELPROGRAMA RAÍCES

Ustedes no lo saben, pero yo se lo explico. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha implantado a mitad de curso y en plenas evaluaciones del 2º trimestre un nuevo programa informático, si es que le puede llamar así a eso, 
informáticamente obsoleto 
educativamente nulo 
utilitariamente inútil.
Y como en el IES El Espinillo somos así, pues un grupo de profesores hemos decidido hacer un escrito para el Claustro. Porque, no queremos que aquellos que destruyen la Educación Pública nos puedan acusar de silencio cómplice.
Este es el texto:

En relación a la caótica situación generada por la implantación a mitad de curso, y a menos de una semana de la 2° Evaluación del programa RAÍCES, Ios profesores del lES El Espinillo queremos señalar:
1.- Que no entendemos cómo un programa informático nuevo y que implica profundos cambios  puede instaurarse a mitad de curso y cuando queda menos de una semana para un acto tan importante y complicado, tanto pedagógica como administrativamente, como es una evaluación.
2. - Que esta precipitada e inconveniente implantación ha creado toda una serie de problemas -desde el bloqueo de cuentas hasta la desaparición de alumnos o grupos  en la inmensidad del espacio cibernético- que han perjudicado notablemente el desarrollo del análisis docente que, recordemos, es la finalidad real de una evaluación, y no probar programas informáticos.
3.- Que el programa RAÍCES resulta incómodo de manejar, con demasiados pasos innecesarios para la realización de cualquier tarea, sin recursos básicos para el docente y antintuitivo. Además, consideramos que no solo no mejora el programa anterior sino que lo empeora.
4.- Que  criticamos que la aplicación de los medios informáticos, en vez de liberarnos del trabajo meramente administrativo, nos conduzca a una cada vez mayor burocratización y pérdida de tiempo, limitando con ello nuestra dedicación a lo fundamental y perjudicando nuestra labor docente.
Por todo ello, los profesores del IES El Espinillo debemos mostrar nuestra protesta ante la pésima gestión en la implantación del programa RAÍCES. Y por ello, y como profesionales de un servicio esencial en una sociedad democrática, queremos hacer pública nuestra disconformidad con esta forma de actuar de la Consejería de Educación que, consideramos, solo perjudica a  nuestra función docente y con ello a la Escuela Pública. 

domingo, marzo 04, 2018

8M: HUELGA FEMINISTA E INTERÉS OLIGARCA


La convocatoria de la huelga autodenominada feminista del próximo día 8 merece ser analizada -nota: lo sé, soy un líder de opinión-. Evidentemente, las mujeres están en desventaja social con los hombres partiendo de las mismas condiciones. Por ello, sin duda, este es un problema que hay que resolver y solo podemos mostrar nuestro apoyo a esa lucha. Pero, la huelga feminista tiene algo más y mucho más.

En primer lugar hay que analizar la propia forma de la protesta. Una huelga es una forma de protestar determinada. Por ello, no se hace huelga por cualquier reivindicación, por más justa que sea, sino que solo se hace huelga cuando así se puede resolver el conflicto. Además, la huelga tiene un factor muy concreto que es su relación con lo laboral. El problema en este sentido de la huelga autodenominada feminista es que no se conoce ninguna reivindicación concreta sobre la misma, pues si uno lee su manifiesto se encuentra que transita entre la lucha contra la violencia de género hasta la crítica al Capitalismo o el apoyo a la soberanía alimentaria de los pueblos –-nota: qué es verdad, lean, lean-. Así, la huelga del día 8 es tan general que resulta imposible que, como tal huelga, sea efectiva pues para conseguir el éxito tendría que ocurrir prácticamente la segunda venida de nuestro señor Jesucristo a la tierra instaurando un mundo de paz, concordia y cosas chachis y guais. Pero, como veremos al final, ese manifiesto tan generalista tiene un sentido.

Sin embargo, este aspecto no es el más relevante. Existe de hecho algo mucho más interesante, y peligroso, como es  que se nos haya pedido a los hombres que no hagamos la huelga. Y esto es realmente el auténtico drama que subyace a todo el movimiento feminista de estas características y a la disolución actual de la propia izquierda como política general: la izquierda se ha transformado en una   política de identidades.

De lo que se trata con esta nueva política identitaria  es de la creación de una serie de identidades cerradas sobre sí misma -que pueden ser los homosexuales, las minorías raciales, las minorías étnicas o las propias mujeres, por ejemplo- que sin constituirse con ninguna característica socioeconómica concreta, pues habrá mujeres u homosexuales de clase alta o baja, no busca ya la universalización del discurso de la igualdad sino precisamente servir a un colectivo clausurado que pretende conquistar sus pretensiones, legítimas o no, particulares. Se trata, en realidad, de que determinados grupos sociales, que pueden ser muy amplios pero cuya definición está precisamente en su identidad cerrada pues solo se puede pertenecer a ella por categorías existenciales, toman el protagonismo político de la izquierda general fagocitando su discurso y pasándolo de universal a local. Así, la izquierda se va progresivamente haciendo particularista en sus reclamaciones, lo que sin duda debe ser una parte de la política pero no toda. La izquierda se convierte así en lobby de determinados grupos y una consecuencia es que pierda a la clase trabajadora que se traslada a la extrema derecha que mantiene aún un discurso general (para saber más aquí uno y dos).

Y esto ocurre igual en la huelga autodenominada feminista. Los hombres no hemos sido invitados a participar en ella por nuestra condición de hombres, de la que no nos podemos librar salvo accidente grave -nota: y que quede claro que los que somos tíos muy hombres, viriles y machos alfa tampoco queremos-, con lo cual la idea que subyace es que existe una diferencia radical e insuperable entre hombres y mujeres. Así, la identidad del colectivo se convierte en frontera: tú no eres de los nuestros. Y el antagonismo y la identidad, y no la universalidad, se convierten en el modelo político, siendo muy interesante al compararlo con la vieja idea de igualdad política izquierdista. Durante doscientos años se luchó por la universalidad de derechos para toda la humanidad: el género humano es la Internacional, decía la copla. Pero frente a esta universalidad, la huelga autodenominada feminista no pretende la liberación universal sino la de las mujeres por considerarlas víctimas exclusivas del patriarcado que beneficia a todos los hombres.

Y ya salió el patriarcado, que es otro error pues sitúa la causa del problema que sufren las mujeres en un mito histórico no real.

Sí bien ya hemos hablado extensamente del patriarcado como mito (uno, dos y tres), debemos hacer un pequeño resumen. Nuestra idea es que el patriarcado no es la causa de la situación histórica  de desigualdad general de la mujer sino una consecuencia. La causa es que todos los sistemas anteriores al Nuevo Capitalismo se basaban en la explotación del trabajo y, por ello, la diferencia física en su desarrollo entre hombres y mujeres fue clave para la postergación femenina: se explotaba más a los hombres y por ello eran más relevantes socialmente. De hecho, tal y como señalábamos en nuestra serie reseñada, si el patriarcado hubiera sido la causa última de la explotación no hubiera habido mujeres por encima en ningún caso de los hombres, cosa que ha ocurrido en la historia y que sigue ocurriendo, demostrando que la estratificación social es prioritaria sobre la sexual.

Pero, no acaba aquí todo y, en cuarto lugar, llevando esta errónea interpretación del patriarcado hasta extremos ridículos, pero satisfactorios para sus intereses, el manifiesto nos desvela que la huelga autodenominada feminista del día 8, en realidad no es tanto feminista como anticapitalista  -nota: con lo que se infiere que como no nos dejan participar a los hombres ser capitalista debe ser cuestión de pene-.

Otro error. Resulta evidente, y se puede demostrar con todo tipo de datos, que nunca ha habido mayor igualdad entre hombres y mujeres que con el desarrollo del Capitalismo. Y, por supuesto, hay que explicar que esta igualación no se produce porque el Capitalismo sea un sistema que busque la igualdad social, sino porque el Nuevo Capitalismo, explicamos en los artículos referenciados, al negar que toda la producción sea exclusivamente trabajo, y situarla también en el consumo, convierte a los individuos en mercancías abstractas. Así, el trabajo productivo físico ha sido relegado en su mayoría a las máquinas igualando como mercancías a hombres y mujeres y logrando una equivalencia en la explotación de ambos y, por ello, una igualación social.

Pero, esto que acabamos de contar como teoría tiene una matización. Pues si bien el Capitalismo permite desarrollar una equiparación en la explotación hombre y mujer, sin embargo esta no se traslada socialmente por el problema de la conciliación de la vida familiar con la vida laboral.

Efectivamente, el problema que se está planteando en la actualidad, y qué es un problema que viven más las clases bajas que las altas, con lo cual su causa fundamental no es solo ser hombre o mujer sino social, es la conciliación de la vida familiar con el desarrollo de la vida laboral y profesional. Lo que hay en realidad no es una brecha salarial sino laboral pues esta imposibilidad de conciliación familiar, ya que las mujeres asumen socialmente al cuidar de hijos y ancianos, hace que las mujeres no puedan acceder a los puestos cualificados en igualdad de condiciones con los hombres.

Pero, resulta muy interesante que en todo el manifiesto feminista, sin embargo, no aparezca una palabra que nos imaginamos es clave para muchas mujeres como maternidad –-nota: ni madre-, sino que se sustituya por un eufemismo cuando menos ridículo: las que reproducen la vida -nota: cursi y que indica el escaso conocimiento biológico de las autoras y los autoros-. El auténtico drama de las mujeres en la sociedad capitalista actual, y en concreto en España, es precisamente, junto con el cuidado familiar a los ancianos y dependientes, pretender ser madre, es decir desarrollar libremente una cualidad determinada de ser mujer, y que por cierto no es tampoco obligatoria, y al tiempo desarrollar una carrera profesional sin ningún tipo de traba. Y el problema es también que este hecho no es solo un conflicto femenino, sino que es un problema de igualdad social y político para toda la sociedad y por lo tanto universal.

De esta forma, la huelga bien podría haberse realizado con la presentación de una ley de conciliación laboral y profesional auténticamente progresista e invitarnos a todos, hombres y mujeres, a apoyarla. Pero se ha preferido un manifiesto absolutamente genérico y que trata temas de todo pelo por algún motivo y es la última parte que vamos a desarrollar en este artículo.

¿Por qué no se ha hecho la huelga sobre la base de un manifiesto y un texto legislativo concretos? ¿Por qué sobre un manifiesto generalista y pseudorevolucionario?

Se está desarrollando una clara lucha de poder en la oligarquía que sí tiene un contenido claramente sexual. Esta lucha de poder en la oligarquía, por lo que se pone tanto énfasis por ejemplo en la brecha salarial y no en la brecha laboral, o en el techo de cristal y no en el derecho a la maternidad, es el intento de repartirse la condición oligarca al 50% entre los hombres y las mujeres de ese grupo social. La oligarquía está en plena batalla del reparto de poder por la globalización y está surgiendo con ello una serie de movimientos sociales que en realidad sólo son una consecuencia ideológica de dicho conflicto. Entre estos está, por supuesto, el propio feminismo que nosotros hemos llamado de élite, que no es todo el feminismo pero sí el más visible socialmente. Se trata de un feminismo que olvida todas las reivindicaciones de las clases baja y media para centrarse en la de sectores minoritarios y con fuerte poder social, situándolos falsamente como modelos de lucha femenina universal. Es la conquista de la identidad de un pequeño colectivo que lucha por su privilegio social y presenta dicha lucha como de la mujer. Un colectivo que cuando habla de la visualización de la mujer quiere decir su propia presencia mediática buscando aumentar su cuota de poder social.   

En definitiva, la huelga del día 8 no es más que una exaltación de este colectivo que busca un nuevo reparto del control social.  Por eso, los problemas reales de las mujeres que forman la mayoría social, que son fundamentalmente la cualificación laboral y poder conciliar vida profesional y familiar, no ocupan un lugar relevante en el manifiesto.

Por supuesto, sería ingenuo y profundamente equivocado creer que en una misma situación social un niño y una niña nacen con igualdad de condiciones actualmente.
Por supuesto, sería muy erróneo pensar que las mujeres no sufren una discriminación que afecta al desarrollo libre, todo lo libre que se pueda ser en el Capitalismo, de su vida.
Por supuesto, sería profundamente erróneo creer que esta lucha sólo pertenece a las mujeres.
Pero también sería especialmente ingenuo creer que el secuestro por parte de una determinada oligarquía de los movimientos de igualdad social y el proceso de identidades cerradas que se está generando en la política autodenominada progresista puede llevar adelante una lucha realmente efectiva por una sociedad con más derechos.

Y un último colofón. En un instituto la profesora rebelde se levantó y dijo con voz orgullosa: yo no pienso hacer que los alumnos lean un texto de Aristóteles porque era un machista. Y se volvió a sentar para demostrar que los alumnos
y el instituto
y el país
y el mundo
sólo deben leer lo que ELLA quiera: política de identidad liberadora, sin duda.

viernes, febrero 16, 2018

EPMESAWORLDTOUR2018: AHORA EN PINTO

Aquí otra vez yo. Puede que no tan profundo como Kant, pero mucho más salao, dónde va a parar. Y agradecer al Ayuntamiento de Pinto (Madrid) su lucha por la Filosofía.
#SalvemosLaFilosofía

domingo, enero 28, 2018

CAPITALISMO Y NEOLIBERALISMO/2: ¿QUÉ ES LA GLOBALIZACIÓN?

En  el artículo anterior analizábamos cómo había que distinguir radicalmente entre Capitalismo y neoliberalismo. Lo que nos interesaba  demostrar era que Capitalismo y liberalismo no solo no eran lo mismo, sino que además podía haber gestiones del Capitalismo distintas a la actualmente vigente que es la neoliberal.

En este artículo lo que vamos a intentar explicar es en qué consiste la famosa globalización para, a continuación, ver como esta globalización no implica necesariamente una gestión neoliberal, aunque sí es una necesidad propia del desarrollo capitalista actual.

Es importante comprender que para entender la globalización en su conjunto debemos verla como un todo y no solo como un mero proceso económico. Esto es necesario porque en el Capitalismo actual no existe la división tradicional de las sociedades anteriores entre hechos económicos y sociales sino que, y precisamente por un aspecto de la globalización que luego analizaremos, esta distinción se ha borrado. La globalización por lo tanto la deberemos entender en distintos aspectos pero siempre estará relacionado con el desarrollo del propio Capitalismo y como una necesidad del mismo, pues el Capitalismo necesita, y queremos recalcar que este necesita es estricto, esa globalización para desarrollarse y con ello y por ello subsistir.

El primer aspecto de la globalización que nos interesa, y que es el más llamativo y sobre el que se suele  describir únicamente este proceso, es la expansión mundial del sistema capitalista como único sistema económico existente. Efectivamente, la derrota de todos los demás sistemas económicos, que también eran de explotación  pero de una forma más rudimentaria, es una de las claves del Nuevo Capitalismo que con ello ha logrado construir un mercado universal donde las mercancías han llevado adelante de forma real el deber ser marxista de la internacionalización: las mercancías no tienen patria –ni tan siquiera en Cataluña-.

El segundo aspecto fundamental de la globalización sería la conversión de toda la vida humana en producción de mercancías y por lo tanto en producción capitalista. Efectivamente, si queremos analizar en profundidad la globalización no podemos verla exclusivamente como un modelo de mercado externo que solo se desarrolla en relaciones internacionales. Lejos de eso, lo auténticamente novedoso de la globalizacion actual es la conversión de toda la vida humana en una estructura global de producción. Esto quiere decir que cualquier momento actual de la vida, dentro del seno de las sociedades desarrolladas del Nuevo Capitalismo, produce beneficio capitalista o bien a través del trabajo o bien a través del consumo. Esta globalización de la producción capitalista, esta universalización de las condiciones de producción más allá del mero marco del trabajo es, sin duda alguna, una de las características más propias de la globalización y el hecho fundamental que diferencia el Nuevo Capitalismo de cualquier otro sistema económico anterior.

El tercer aspecto de la globalización sería la conversión de la política en un hecho subsidiario del desarrollo económico. De siempre, economía y política han marchado conjuntamente. De hecho, no hay más que ver como la formación de los Estados nacionales del siglo XIX en Europa guarda estrecha relación con el desarrollo del propio Capitalismo. Sin embargo, no era una relación de subordinación necesaria sino que había elementos, tanto en uno como en otro campo, que escapaban a la propia dependencia. Lo novedoso del desarrollo del Nuevo Capitalismo es que la política ha quedado totalmente subsumida dentro de la estructura del mercado y lo único que es capaz de hacer dicha política es generar las condiciones para que esa estructura económica siga existiendo como tal. Este proceso va más allá de aquello que se dio en el Capitalismo con los movimientos reformistas, pues se trata de que las estructuras políticas actuales son inútiles frente al desarrollo de la propia globalización y sus consecuencias.

Efectivamente, las estructuras políticas actuales están pensadas dentro del marco del estado nación y este se ve impotente ya ante el mercado mundialmente establecido. Así, los gobiernos nacionales carecen de la suficiente fuerza, cosa que no ocurría en el Capitalismo clásico cuyo mercado era nacional, para imponer ninguna medida ni tan siquiera meramente reformista a las condiciones expansivas del mercado mundial. No se trata por tanto de que el mercado mundial ya no admita una directriz politica que pudiera llevarle por ciertas condiciones, aun dentro de la dinámica capitalista, sino que las estructuras políticas actuales han quedado absolutamente obsoletas frente al avance de la globalización.

Y esto lo he entendido muy bien la derecha política que ha tendido a ir vaciando de contenido las escasas estructuras internacionales que existían, sobre todo la Unión Europea, o convirtiendo a estas estructuras internacionales en agentes políticos con un discurso neoliberal, caso del Fondo Monetario internacional. Mientras, ante esta nueva situación de la política, la izquierda ha situado la ridícula idea de la Europa de los pueblos y la economía social como solución ante lo que es el mayor desafío a la forma de vida característica de Europa desde la Segunda Guerra Mundial y que es la propia globalización. Lejos de comprender que la única respuesta a la globalización es una respuesta que vaya más allá del Estado nacional, se ha refugiado en los nacionalismos tribales y paletos, en los barrios y la municipalización de la economía, en la ”moneda social” como modelo financiero frente a la existencia de las grandes transacciones financieras y en los aspectos solidarios y caritativos del cristianismo primitivo como formas sociales de distribución de la riqueza. Con todo ello, la izquierda está haciendo el ridículo ante el avance absoluto y total de la globalización como estructura económica dominante.

El cuarto hecho de la globalización sería la subsunción de todos los elementos que hasta ahora, dentro de la tradición marxista, habían formado parte de la superestructura en un producto propio de la base económica, pues producen también beneficio capitalista a través de su conversión en mercancía. Este es, sin duda, el aspecto más interesantes a nivel ideológico de la propia globalización. En el marxismo tradicional existía una diferencia clara y rotunda entre los elementos de la superestructura y de infraestructura. Si bien se podía identificar su relación como compleja, pues no existía en realidad una   supremacía mecánica de la base económica  entre ambos conceptos, no era menos cierto que superestructura e infraestructura eran fácilmente identificables en cualquier sociedad. Hoy en día, sin embargo, el proceso de globalización de la vida humana, del que ya hemos hablado, lleva a que los factores propios de la superestructura pertenezcan a su vez a la propia infraestructura y que todos los procesos ideales, y espirituales, se hayan convertido radicalmente en mercancías. Por supuesto, esto no se debe entender como que los procesos culturales anteriores pertenecían a la libertad de los individuos pues, como muy bien señalaba Marx, es el ser social el qué determina la conciencia. Pero hoy en día está determinación de la conciencia va más allá. Se trataría de que todos los procesos ideológicos pierden su valor y su contenido a través de su proceso de mercantilización volviéndose así objetos de consumo. La idea de esto es que igual que hemos visto anteriormente que la distinción entre política y economía ya carece de sentido, es igualmente cierto que también sería erróneo presentar como separados cultura y producción de mercancías: el arte es el mercado del arte. No se trata, por supuesto, de que las obras culturales o intelectuales no tengan valor alguno intrínseco a ellas mismas, sino que su presencia social es la presencia social de las mercancías y no de los valores culturales tal y como la propia burguesía decimonónica los presentó. E incluso en esto ha habido una celebración de la autoproclamada izquierda creyendo que era fruto de un proceso de igualar la cultura popular, si es que existe tal cosa, con la cultura.


Concluyamos. La globalización es actualmente, junto con el cambio climático que se relaciona con ella, el mayor desafío político. Lo es porque la globalización resulta inevitable y solo podemos hablar en el terreno político sobre su gestión. Pero, que la globalización sea inevitable no quiere decir que sus consecuencias tengan que ser unas determinadas y concretas. Es ahí, precisamente, donde se planteen la política. Y esta política, esta forma de gestionar la globalización, podrá ser de derechas o de izquierdas pero necesariamente tendrá que ser, como hemos referido, internacional. Pero, eso ya lo vamos viendo.