miércoles, octubre 17, 2018

martes, octubre 09, 2018

¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/2 METAFÍSICA: DEBER SER FRENTE A SER.


En el artículo anterior de esta serie definíamos a los seres racionales (y entre ellos a los seres humanos) como sujetos de derecho frente a los seres no racionales (y entre ellos los animales) a los que categorizábamos como objetos de derechos.   La diferencia, señalábamos, estaba en que un sujeto de derecho tiene estos de una forma inalienable y por su propia condición, mientras que un objeto de derecho tiene derechos solo en tanto le son concedidos por otros.

Igualmente, hacíamos una distinción entre el Ser y el Deber Ser. Entendíamos por Ser la realidad natural y fáctica, el mero hecho de existir en tanto ser concreto. Sin embargo, el Deber Ser era una realidad proyectada hacia adelante pues se situaba en el podría o debería ser de otra forma. El mundo del deber ser no se limitaba a una facticidad, un mero hecho, ni era una identidad pura con lo existente sino que planteaba una diferencia: lo dado podría ser de otra manera. Y en este mundo del deber ser situábamos por ejemplo la acción humana técnica (en nuestro ejemplo, las cañerías o el grifo) o el discurso moral (en tanto que es plantearse si lo que existe no debería ser de otro modo y actuar en consecuencia).

Ahora nos viene una serie de cuestiones saltan ya a la vista. En primer lugar, de dónde sale el deber ser y si es real o mera especulación intelectual. En segundo lugar, qué relación hay entre este Deber Ser y la existencia de derechos inalienables. Y la tercera, consecuencia de las anteriores, por qué defendemos que los animales no tienen derechos y los seres racionales, y por ello los seres humanos, sí.

¿Existe realmente el Deber Ser?

Hemos señalado que existe el Ser y el Deber Ser. Por Ser, entendemos la realidad en cuanto naturaleza. Por Deber Ser, la realidad en cuanto creación racional. Es muy importante comprender tres cosas sobre esta creación racional: la primera, que es real y no solo ideal, y por tanto sus productos existen con el mismo grado de realidad que los propios del Ser; la segunda, que el Deber Ser se da de hecho en la Historia; la tercera, que el Deber Ser abarca todo aquello que podría ser y no solo lo que podríamos considerar como moralmente bueno. Pero, ¿de dónde sale este deber ser?

Mientras que el mundo del Ser está ya en su propia facticidad como realidad física, el Deber Ser se proyecta y surge en el futuro. El Ser, como es naturaleza, existe en una actualidad permanente sin pasado ni futuro (lo que no quiere decir sin cambio). Sin embargo, el Deber Ser necesita una concesión para su existencia que es la realización fuera de las leyes de la naturaleza. Efectivamente, el deber ser –desde las cañerías y grifos hasta los derechos- no surge del mundo natural sino que se construye desde fuera, y en contra, del mismo. Así pues, el mundo del Deber Ser no está en lo fáctico natural sino en la posibilidad racional ¿Pero, cómo surge?

Conviene primero asegurar que si el mundo del Deber Ser no es  lo fáctico natural no quiere decir que no es material, y esto es importante decirlo. La condición de posibilidad del mundo del Deber Ser, la existencia de seres racionales y de la Razón, surge por supuesto de la realidad natural, pues es un resultado de la evolución. Pero la consecuencia de esta Razón no forma parte de la Naturaleza sino que recrea otro mundo –nota: he estado a punto de hacer un juego heideggeriano y poner re-crea. Re-nota: por cierto, Heidegger y yo somos contrarios en todo, pero qué listo era el tío-. Por tanto, que nadie piense en la trascendencia o en Dios cuando hablamos de este mundo del Deber Ser.

¿De dónde sale y qué es este mundo del Deber Ser?  Como ya hemos repetido hasta la saciedad, el mundo del Ser es identificable con el mundo natural. El mundo del Deber Ser, no. El mundo del Deber Ser es un producto que se construye a partir de y más allá de lo natural. Los seres racionales proyectan desde su pensamiento una realidad distinta a la existente, desde la técnica a la moral pasando por las relaciones interpersonales, y construyen realmente un mundo desde eso. Así, el mundo del Deber Ser es un mundo objetivo y resultado de la acción racional, para bien o para mal pues este es un juicio moral complementario pero a su vez una exigencia necesaria también desde la propia racionalidad más allá de la naturaleza donde falta, que se realiza en eso que llamamos historia. Y es objetivo, y esto es importante, porque se da realmente.

El mundo del Deber Ser es así el mundo creado por la racionalidad frente al mundo natural. Y es un mundo, por tanto, que frente a la mera facticidad del mundo natural, donde no puede existir el juicio moral desde él mismo, implica el juicio moral sobre el bien o el mal de su realización. El mundo del Deber Ser, en definitiva, es la creación de los seres racionales sobre la naturaleza como materia prima. Y es un mundo tan real y objetivo, asómese a la ventana de su casa y mire su ciudad y sus relaciones sociales y personales, como la propia facticidad natural.

Pero, ¿qué tiene que ver este mundo del Deber Ser con la existencia de derechos?

La existencia de derechos se explica por tres posturas distintas.

Primera, son por naturaleza. Segunda, son una convención. Tercera, son una realización objetiva de la racionalidad. Nosotros vamos a defender aquí la tercera y para ello necesitamos haber dejado claro la existencia de ese mundo del Deber Ser (hacer, como decíamos al principio, Metafísica). Porque si comprendemos efectivamente de dónde surgen los derechos, podremos comprender, a su vez las consecuencias de su origen y su desarrollo. Y conocer que, si como defendemos nosotros los derechos inalienables no proceden ni de la naturaleza ni son una mera convención sino una realización objetiva de la racionalidad, entonces las cosas tornan de una nueva manera.

Por eso, ahora necesitamos otro nuevo texto para explicar las consecuencias de toda esta existencia objetiva del Deber Ser, porque esta, y no otra, es la clave de toda la cuestión sobre si los animales tienen derechos o no. Porque si es un problema es muy serio, y este lo es, no puede tener una explicación simple y emotiva. Así pues, la pregunta a contestar –nota: por fin, pero oigan que tengo que rellenar y esto les sale gratis, imaginen que fuera el libro de un profesor de universidad que además se lo cobra- es ¿por qué los seres racionales, y por ello los humanos, son sujetos de derecho, tienen derechos inalienables, y lo animales irracionales no?

Pero, eso ya en otro artículo. Y lo sé, están expectantes.

lunes, octubre 08, 2018

DISCULPAS

Pues que resulta que desde agosto el Blog no me ha informado de los comentarios pendientes de moderación y, por tanto, no los he publicado hasta que me he dado cuenta. Y resulta que eso ha sido este fin de semana. Y que lo siento mucho, vaya.

Así que reciban mis más sinceras disculpas porque encima que ustedes se preocupan de escribir voy yo y no les hago caso.

Lo siento.