lunes, junio 27, 2011

MATEO 22, 21 (le pago la visita al papa)

Nota: CCOO ha hecho una declaración para los distintos claustros de profesores que está bastante bien y se puede descargar aquí. Yo pienso presentarla en el claustro de mi instituto.

Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios
Mateo 22, 21

Al parecer, durante el mes de agosto el papa –sin acento- viene a España a unas jornadas de la juventud, o algo así. Imagino que hablará de los terribles males del mundo moderno desde que abandonamos a su dios, antes esto era un fiesta, e intentará hacer dos o tres transubstantaciones. Hata aquí es una empresa privada y está en su perfecto derecho de mandar de gira a su estrella principal. Por mí, como si reza por la salvación eterna de mi alma. El problema es otro. Porque resulta que en estas bonitas jornadas de la juventud -ya saben: un montón de perroflautas con guitarrita cantando al amor y la solidaridad- los autodenominados peregrinos -que siempre suena más místico, y con ello más falso, que turistas- van a ser acogidos en distintos institutos públicos de forma totalmente gratuita. Es decir, la comunidad de Madrid, presidida por esa falsa liberal que es Esperanza Aguirre, ha puesto a disposición de una empresa privada, la iglesia católica, las infraestructuras públicas que se mantienen con los impuestos de los ciudadanos. O sea, el intento de transubstantación, en el cual yo no tengo ningún interés y encima no creo que le salga, lo voy a pagar me guste o no.

Pero no se trata aquí, sin embargo, de que lo pague o no sino de algo más importante: la neutralidad del estado frente a las distintas opciones ideológicas que un ciudadano pueda tener. Cuando el papa viene a Madrid en agosto no viene en condición de intelectual y a expresar sus conocimientos –equivocados o no- sobre un tema sino como pastor de rebaño: a, nunca mejor dicho, pontificar en un determinado sentido. Tiene derecho a hacerlo porque hay libertad de expresión, sin duda, pero el estado, ni aún el autonómico de Aguirre, tiene derecho a financiárselo porque si no tendría que financiar a mususlmanes, hinduistas o pastafaris –no, no hay errata- o también, la semana de la juventud atea. O la de los partidarios de los tríos sexuales. Porque para el estado cualquier ideología, incluyendo las absurdas y supersticiosas, deben merecer el respeto y la tolerancia. Y por eso, porque o todas o ninguna, y para que nuestros impuestos no se gasten en estas cosas, lo mejor es que ninguna propagación dogmática de creencias sea financiada por el estado. Ni tan siquiera el encuentro por la laicidad del estado.

El problema de las creencias es extraño. No consideramos, desde luego, que todas las creencias tengan el mismo valor –curiosamente, por ejemplo, opinamos que de todas las religiones la que tiene mayor valor intelectual es la cristiana, aunque eso tampoco le de un valor en la actualidad realmente muy alto- pero sí creemos que todas las creencias deben ser respetadas, deben poderse discutir y no deben financiarse por el estado como tales creencias. Para entendernos: mi instituto podrá invitar a Ratzinger a dar una charla sobre cristianismo, y desde aquí le invito sin ironía a que se ponga en contacto conmigo y encantado estaría de que viniera, pero no podrá prestar sus instalaciones para que venga como jefe de una confesión. Ni a él ni a nadie. Y no porque las creencias no deban estar en la discusión pública sino precisamente por lo contrario. El único lugar público financiado en el cual las creencias pueden estar es en la discusión intelectual, para su exposición y crítica, sobre las mismas pero no como proselitismo. Es decir, las distintas creencias podrán ser explicadas como tales a través de la financiación pública –por ejemplo, en el sistema educativo- pero nunca en su sentido dogmático anticipándoles el carácter de verdad y buscando la conformidad de los fieles y la conversión de los infieles.

Al morir Labordeta, principio de curso, ocurrió un hecho curioso en mi instituto. Una profesora propuso que al día siguiente bajáramos con los alumnos a las doce al patio y cantáramos todos juntos el Canto a la libertad. Recuerdo que me negué porque, aduje, la escuela pública implica no adoctrinar ni señalar que unas ideas son mejores que otras: sonaba demasiado a colegio de curas. Meses después, al finalizar casi el curso, retiré de la corchera de un aula una bandera republicana y explique que los alumnos venían a que los profesores les dijéramos no qué debían pensar sino que debían pensar. Tampoco ahora quiero que con mis impuestos el papa –sin acento- diga, aunque sea, misa.


6 comentarios:

Bruno Taut dijo...

Ramen.

Anónimo dijo...

Suscribo, punto por punto, su artículo.

Anónimo dijo...

Sr. Mesa, podría estar de acuerdo con usted en que el erario público -osea mi bolsillo- no debería satisfacer los costes ocasionados por la visita del papa -sin acento- si usted estuviera de acuerdo conmigo en que el erario público no debería soportar ningún coste asociado a ninguna manifestación pública libremente expresada.

Estos costes asociados a la seguridad y limpieza podríamos evaluarlos y criticarlos de igual modo para un partido de fútbol en el Bernabéu o el Calderón cualquier domingo por la tarde, podríamos reprobarlos y analizar los costes de seguridad y limpieza del día del orgullo gay que disfrutaremos y padeceremos en Madrid el próximo fín de semana o podríamos rechazarlos y no aceptar los de cualquier manifestación política o social que se realice en las calles de cualquier ciudad de España.

Podría deducirse de su escrito que multitudinaria o no, el erario público no debería soportar coste alguno ocasionado por manifestaciones privadas en el número o sentido en el que fueran convocadas y/o asistidas.

Si estuviera de acuerdo con usted, sería contrario a que los indignados del 15M acamparan en mi Puerta del Sol -cuyos costes de limpieza y mantenimiento soporto- para no hacer incurrir en gastos a los sufridos madrileños.
También estaría en contra de cualquier manifestación de cualquier tipo ya que ninguna de ellas cuales es gratuita.

El coste de la libertad de expresión es inevitable. Evitar estas libertades de expresión tendrían otros costes, quizá mayores. Al menos bajo mi punto de vista. Tenemos el caso en Cuba, en China o en Venezuela donde claramente el estado decide cuales de estos costes son evitables.
¿Ha considerado usted escribir un post sobre cual sería el coste de la no libertad de expresión?

Matemáticamente es indudable y evidente que supondrá un mayor coste a la ciudadanía cuando se expresan libremente en la calle un millón de personas como sucederá en la jornada de la juventud, en la que el papa –sin acento- repartirá unas cuantas bendiciones que cuando se manifiestan doce mil personas bien contadas por el sistema Lince.

También será mayor la aportación fiscal de ese millón de ciudadanos que los doce mil evaluados por el sistema Lince.

¿Es más politicamente correcto considerar razonables los costes derivados de las manifestaciones del 15M, o el de las celebraciones de victoria del Real Madrid en la Copa del Rey?¿ Acaso moralmente son más asumibles los costes generados por las manifestaciones subvencionadas convocadas por los sindicatos actuales?

Demasiado facil criticar los costes de la visita del papa.
Si su crítica es económica quizá debería asociarse con algún economista para evaluar la balanza económica que supondrá vs. Los costes derivados de la visita del Papa.

Su sesgado argumento desprecia los costes inherentes a cualquier manifestación pública que debería ser impedida para no hacer incurrir en costes a la sociedad, osea a mi bolsillo.

La visita del Papa –sin acento y con mayúscula según determina la RAE-, legalmente organizada y convocada, tendrá un coste inherente a cualquier manifestación pública. El coste económico real, y el beneficio económico real, lo determinará el número final de asistentes al evento. Asistentes que lo serán a título particular y libremente elegido.

Yo personalmente no pienso asistir. Pero le aseguro que tampoco criticaré los costes que puedan ocasionar las multitudinarias manifestaciones que pueda generar cualquier manifestación de filósofos de mayor o menor calado intelectual, ni tampoco las celebraciones del nuevo año chino se produzcan cuando se produzcan. Siempre que estén legalmente convocadas y organizadas.

Utilizar argumentos sesgados lleva a conclusiones falaces.

Lo políticamente incorrecto en el S.XXI no ser anticlerical.

Salu2

Enrique P. Mesa García dijo...

D. Anónimo: sospecho que no me he explicado bien. Aquí no se critican los costes de "seguridad y limpieza" sino el hecho, sin precedentes que yo conozca, de que los institutos públicos son puestos al servicio de la visita papal. No es la limpieza o la seguridad, sino el aposento de los fans el que se paga con dinero público. Como soy socio del Madrid le diría que es como si en la final de Valencia la Generalidad de allí hubiera puesto a disposición de los hinchas los colegios para pernoctar. Es un escándalo. No se trata, por tanto, del coste de la libertad de expresión sino del pago efectivo a una determinada confesión religiosa, que es precisamente lo contrario.
Y otra cosa. Según la RAE, en su ortografía de 1999 y en su punto 3.5 ya señalaba que papa se podía (decía textualmente) escribir con mayúscula. O sea, se podía escribir sin ella. Pero en la de 2010 ya señala que se escriba con minúscula. Y este tema es más interesante de lo que parece.

Anónimo dijo...

Seamos serios y demos, como Ud. dice, “Al Cesar lo que es del cesar y a Dios, muy buenas”.
Los “perroflautas” ya existían antes de ser “indignados” y “democratasrealesya”. Son una de las tres tribus —ahora se dirá naciones—, junto con los “piesnegros” y “kostras”, famosas por sus mensajes dirigidos a la humanidad: “dame un euro” y “¿tines papelillos?”
Si quiere ver un “piesnegro” patanegra auténtico, busque la foto que publicaba “El Mundo” el miercoles 22 de junio, en la noticia sobre los “indignados-15M” que impidieron la detención de la etarra Aurore Martín.

Lo que Ud., equivocadamente, llama “perroflautas” en su comentario son los “kumbayá”. Tribu aparecida después del Concilio Vaticano II.

Manda webos lo de CCOO, un sindicato fundado en la clandestinidad por falangistas y curas. Que antes de esta época en la que pueden permitirse preparar las huelgas generales en cruceros de lujo por el Báltico, tuvieron que pasarse la vida escondidos en sacristías y conventos. Justamente la detención de la cúpula del sindicato en el 72, cuando lo del “Proceso 1001” los detuvieron metidos en un convento de Pozuelo. Y ahora se ponen dignos con quien le amamantó.
Si realmente les quedara algo de dignidad, ya se hubieran disuelto.

El último parrafo de su comentario, es tramposo. El que Ud. no consienta la instrumentalización de los niños, poco tiene que ver con que no quiera que con su dinero se pague el vino de la misa del Papa.

Por otro lado, aunque Ud. niegue lo obvio y lo evidente, la libertad de mi hija, no se la debo a musulmanes, hinduistas, pastafaris (no lo conocía) o laicos, y si a la Iglesia Católica. Ha sido la correa de transmisión de la filosofía griega y el derecho romano, que nos ha permitido llegar a donde estamos.
¿Que ya no hace falta? pudiera ser.
Pero no me quite esta escalera sin ponerme otra igual o mejor.

Mi señora y yo hemos puesto la X a la Iglesia en la declaración de la renta.

Un Oyente de Federico

Anónimo dijo...

¿Casilla o voto?

Saludos.