martes, octubre 28, 2014

NUEVO CAPITALISMO: DOMINACIÓN Y EXPLOTACIÓN/1

Una pregunta indispensable que todo análisis sobre el Capitalismo actual debe realizarse es cómo es posible que este sistema económico si es, tal y como nosotros defendemos, totalitario pueda permitir el desarrollo social de la libertad en sus ciudadanos. Por este desarrollo social de la libertad entendemos tanto la existencia de los derechos civiles como la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, la libertad de asociación, la libertad política e incluso la libre elección del gobierno a través de elecciones democráticas.

Por supuesto, conocemos la respuesta ñoña que a esto se ha dado desde la autoproclamada izquierda: no se trata de una libertad real sino que es una mera libertad formal – y hasta los noventa se añadía: no como en los países del este-. Sin embargo, nos sorprende esta respuesta pues se realiza desde los propios medios públicos del sistema que aparentemente no permite la libertad. Es decir, que hay no solo una contradicción teórica, pues al fin y al cabo el pensamiento puede negar la realidad aunque eso le lleve a mentir, sino una fundamental empírica. Y decimos contradicción empírica porque sin duda el mismo hecho de que las teorías más extremas y contrarias al Capitalismo pueda ser dichas en el propio sistema capitalista. Por ejemplo, que la Fundación Rockefeller subvencionara esa maravilla que es El hombre unidimensional, demuestra que en el Capitalismo se permite la libertad social –y algo que, por supuesto, no niega a la obra de Marcuse su verdad y carga crítica-.

Así, sin duda el Capitalismo permite el desarrollo de la libertad: yo mismo, otro autor extraordinariamente crítico y si no me echara la siesta lo sería aún más, escribo en lamultinacional Google. Pero, no conviene olvidar una premisa fundamental: efectivamente, el sistema capitalista es un sistema totalitario. De hecho, y ahí va a estar la clave de toda la explicación del fenómeno al que nos referimos, el sistema capitalista actual es el sistema más perfecto en totalitarismo frente a todos los sistemas existentes en la historia de la humanidad. Y por eso, como veremos, permite la libertad.

De esta forma, este escrito, que se va a dividir en al menos dos partes, va a intentar explicar cómo es posible que el Capitalismo permita la libertad como ningún otro sistema anterior la ha permitido y al tiempo, sin embargo, sea el sistema más totalitario de la historia. E igualmente, y en un apéndice, explicaremos porque en la actualidad, y sin embargo frente a lo dicho anteriormente, se está produciendo en los países capitalistas un claro retroceso en las libertades civiles. Se trata, por tanto, de empezar.

En todos los sistemas anteriores al Nuevo Capitalismo, grosso modo todos aquellos existentes antes del final de la Segunda Guerra Mundial, había una diferencia relevante entre la dominación y la explotación.  Por dominación entendemos aquí una estructura social de carácter coercitivo, ya sea a través de la violencia física o a través de estructuras ideológicas, que busca controlar a la mayoría de la población y por lo tanto impedirle ejercer la libertad social conel fin de que obedezcan. Por explotación entendemos, básicamente y por ahora, una estructura económica que consigue su beneficio económico de un ser humano donde este es sometido por un sistema productivo que saca de él un beneficio que no le revierte en cantidad proporcionalmente justa.  Con estas definiciones podemos analizar cualquier sistema anterior al nuevo Capitalismo.

Efectivamente, todos los sistemas anteriores al Nuevo Capitalismo han tenido como premisa básica la explotación económica del trabajo de la mayoría de la población para la supervivencia de una minoría social que, a su vez, no era productiva pero, sin embargo, poseía el control social. Este esquema, que no por sencillo era menos práctico, ha sido el modelo perpetuo de la historia de la humanidad al menos, y quizá seguramente también antes, desde la instauración de la agricultura y con ella de las poblaciones sedentarias. Efectivamente, todo sistema social anterior al Nuevo Capitalismo se basaba, en líneas generales, en los siguientes puntos:

Primero, una minoría no productiva y ociosa que tenía el control social y que vivía a costa del trabajo de una mayoría de la población empobrecida.

Segundo, una economía de subsistencia donde el excedente era tan escaso que se guardaba previsoramente para futuros momentos de escasez. Esto producía no una ausencia de comercio sino de Mercado como estructura objetiva económica  -nota: no lo haremos aquí pero resulta importante distinguir entre comercio y Mercado como estructura económica-. Y al no existir este Mercado la vía fundamental de producción era primordial, y casi exclusivamente, el trabajo productivo de esa mayoría de la población convertida en sustento económico del sistema entonces vigente. Y, como consecuencia, sustento de la oligarquía dominante -y se verá que no hemos escrito casta-.

Tercero, y como consecuencia, un modelo social, por tanto, que buscaba mantener la estructura de una minoría privilegiada frente una mayoría que debía trabajar necesariamente para ella y para mantener el statu quo que implicaba una mayoría explotada por una minoría ociosa.

Y así, y como consecuencia de lo anterior, en todas las economías precedentes al Nuevo Capitalismo, existirá necesariamente una distinción socialmente radical entre explotación y dominación. Veamos ahora por qué.

Si una minoría de la población, la oligarquía,  explotaba a una mayoría, podría parecernos claro que alguna función social se debía de desarrollar para mantener esa explotación y evitar la rebelión de la mayoría. Esta función es lo que llamamos dominación. Es decir, la dominación es el medio necesario para conseguir el fin que en la explotación.

Efectivamente, en este esquema, que podríamos denominar como el esquema histórico tradicional pues es el que ha prevalecido durante aproximadamente 10.000 años, podemos observar cómo explotación y dominación han ido conjuntamente. Pero ello no debe llevarnos a engaño sobre cuál de las dos era la prioritaria. La dominación no es un fin en sí mismo sino un medio para conseguir aquello que esa minoría selecta buscaba: que a través de la explotación de la mayoría de la población se asegurará su supervivencia como tal élite. Frente a esto, la explotación sí era un fin en sí mismo: esa minoría selecta y ociosa sólo podía sobrevivir a costa del trabajo explotado de la inmensa mayoría de la población. Por tanto, en un modelo social y económico en el cual el trabajo humano era la clave de la producción económica era necesaria la explotación de dicho trabajo para la supervivencia de la élite dirigente. Y, a su vez, para mantener esta explotación se hacía subsidiariamente necesaria la dominación -ya fuera directamente a través de la violencia física o, en la mayoría de los casos, a través de la imposición ideológica- que permitiera que esa mayoría estuviera dispuesta a ver cómo el producto de su trabajo fuera directamente expoliado por la minoría.

Así, todo desarrollo de la libertad, es decir: de escapar la dominación, resultaba absolutamente peligroso para este modelo. Efectivamente, el desarrollo de la libertad amenazaba la supervivencia de la élite a través de la concienciación de la mayoría de la población sobre el hecho de que su trabajo no podía ser expoliado, robado es otra palabra posible, por una minoría absolutamente ociosa. Y es este modelo el que explica que en todos los sistemas anteriores al actual Capitalismo la explotación económica, es decir la explotación del trabajo humano, fuera unida necesariamente a la dominación social, es decir: a una fuerza coercitiva cuya finalidad última era la entrega voluntaria, a traves de la creación de una ideología determinada, o involuntaria, a través de la pura coacción violenta, de ese producto del trabajo humano en cada uno de los individuos.

Pero, todo esto va a cambiar con el radicalmente nuevo modelo productivo que traerá el Nuevo Capitalismo. Y será precisamente eso lo que haga innecesaria la dominación social. En la segunda parte veremos cómo.

¿Está interesante eh? Bueno, mejor no respondan.