miércoles, mayo 03, 2017

RELIGIÓN Y SUPERSTICIÓN/2

En el artículo anterior de esta serie analizábamos las diferencias históricas entre la religión y la  superstición. Señalábamos allí que había habido tres aspectos diferenciadores básicos entre ambas: primero, la complejidad intelectual en la explicación, siendo esta mucho mayor en la religión; segundo, el carácter socializador de la propia religión que pretendía regir la vida moral e instaurar un modelo de reglas sociales; tercero,  el carácter emotivo y afectivo,  consolador,  del sentimiento religioso.

Toca ahora realizar ya no un estudio histórico sino plantearnos si es posible que por las circunstancias actuales esa misma religión sofisticada haya devenido en nuestros días ya , y a su vez , en superstición. Y para ello lo mejor será analizar si las diferencias anteriormente presentadas siguen permitiéndonos señalar la religión como un modelo intelectual cualitativamente superior a la superstición y capaz de dotar de sentido al mundo. Porque efectivamente,  el triunfo de la religión se debió a su capacidad de donar de un sentido,  aunque falso,  a la realidad. La pregunta por tanto a resolver es si la religión puede ser hoy en dia una respuesta para el sentido del mundo,  en su sentido de mundo natural,  individual  y social,  o bien es ya y solamente pura superstición.

Y si esto fuera una religión aquí esperaríamos una revelación divina y la apertura al misterio, como Íker Jinenez pero en plan místico. Pero como no lo somos nos vamos a enrollar argumentando.

Las donación de sentido tiene una doble faceta. Por un lado, pretende explicar la existencia del mundo físico y sus hechos; por otro,  busca dar un sentido a la existencia personal. Del segundo hecho hablaremos en el siguiente artículo, así que corresponde ahora hablar del primero.

¿Sigue siendo necesaria la religión para explicar el mundo natural? Parece evidente que no. El pensamiento racional, representado aquí en la ciencia, es capaz hoy en día de explicar el mundo físico de manera suficiente, incluso sobresaliente, sin recurrir a la trascendencia. Hace unos doscientos años Napoleón inquirió al astrónomo Laplace sobre cuál era el papel de Dios  en su explicación del universo y el científico respondió que no había necesitado semejante hipótesis. Hoy en día ya ni se plantea la pregunta: Dios resulta superfluo. De esta forma, la religión ya ha perdido su papel como explicación predominante de la Realidad.

El segundo papel que señalábamos era la religión como elemento rector de la sociedad. Efectivamente, decíamos que las religiones habían sido un elemento socializador de primer orden y la clave de las normas sociales. Sin embargo, y afortunadamente, eso ya no es así. Las sociedades actuales desarrolladas no precisan ya de nada parecido a una normativa supranatural. La existencia legislativa de los derechos humanos, cuya creación por cierto es un momento fundamental en la historia de la humanidad, hace superflua la garantía trascendente de las normas sociales. Y eso se  ve muy bien en que en esos mismos países desarrollados donde ya la legislación es laica, incluso los creyentes dejan de cumplir la normativa eclesial  -como queda reflejado en la moral sexual que es el lugar favorito de la  religión para inmiscuirse- para reconvertir la experiencia religiosa en algo subjetivo. Dios como garantía de la normativa social solo brilla con su infinito amor en las decapitaciones del ISIS.
Así, toda la influencia religiosa, tanto en cuanto a la explicación intelectual de la realidad como a la normatividad social ha devenido en prácticamente nula y solo  tiene  vigencia en la barbarie islámica y tribus primitivas. La religión carece de papel institucional en la elaboración del ideal social. Y en esto también se ha igualado con la superstición.

Efectivamente, la religión ha perdido esos elementos que la hacían diferenciarse de la superstición.

Primero, ya no puede desarrollar más su complejidad intelectual pues sus propios principios axiomáticos,  los principios de los que parte, serian lo puesto en duda. De hecho, el intento de continuar analizando intelectualmente los propios principios religiosos,  como bien se dio cuenta el reaccionario y genial  Occam,  llevaron inexorablemente al ateísmo. De esta manera, toda la complejidad intelectual que la religión desarrolló se ha convertido en una parte fundamental del pensamiento humano pero ya agotada como fuente.

En segundo lugar, y como ya hemos explicado, la religión como modelo explicativo de la realidad natural también ha dejado de ser relevante e incluso se ha convertido en falsa. El desarrollo científico ha hecho innecesaria la religión y  la ha reinventado como mito. No hay que recurrir a Dios para explicar  la naturaleza.

Alguien, sin embargo,  ante esta argumentación podría aducir que el tema dios sigue siendo fundamental en la Filosofía y tendría razón. Pero el hecho mismo de que sea así es otra prueba de la propia irrelevancia de la religión  pues implica ya tomarla como objeto de estudio volviéndose por tanto inmanente. Y además se trata de un mero objeto teórico y racional alejado del acercamiento característico a la propia religión que es el de donador de sentido del mundo y de la propia existencia individual. Por decirlo con palabras profundas y para que puedan hacer un meme: Dios como ente deja de ser Dios. Mito y religion como explicación  del mundo son ya lo mismo.

¿Y qué ocurre con el proceso normativo social? Como ya hemos analizado más arriba ha quedado claro que allí donde la religión vuelve a ser el eje normativo, como en la superstición islámica,   la sociedad retrocede a la edad media. Y si el cristianismo no lo hace no es porque no quiera sino porque ya no puede. La religión tiene la misma importancia social que los consejos de la abuela. Y como normativa social se le hace el mismo caso.

Así, perdidas ya las  cualidades que históricamente la diferenciaban de la superstición, la religión ha llegado a convertirse en aquella. Si históricamente podemos diferenciarlas sincronicamente han llegado a ser iguales .

Pero alguien podrá aducir lo siguiente. El sentimiento religioso sigue vigente, incluso con más fuerza aparentemente que nunca. Parece que es algo propio del ser humano y que garantizaría la preeminencia de  la  religión para siempre. Pero solo lo parece. Y eso  el  próximo día...

Si Dos quiere.

9 comentarios:

loli loligo dijo...

Qué bien, va a haber capítulo tercero!!!


Mi posición es clara ni Dios, ni alma, ni religión (ni juntos, ni separados, no creo que haya de haber un vínculo de interdependencia entre los tres factores).

- No necesito un alma, de hecho no se que contendría, o tan si quiera si tiene que contener algo. No se si su finalidad es una vida ulterior, pero, tal y como parecemos entender la vida, el alma es una quimera.

-No necesito una religión, puesto que, como bien indica, las directrices sociales vienen marcadas por una legislación debatible y no sometida a imperativos divinos. Quien no vea en eso un avance ya no se que más quiere, sólo por esto ya se debería abandonar definitivamente la religión.

-Y sobretodo no necesito un Dios creador de nada.
La Ciencia es cierto que va levantando las sucesivas capas de ignorancia, pero, también es cierto que parece un puzzle sin fin...curiosamente a mi eso me gusta.

Aun así, estoy acostumbrada a los que me dicen "sí de acuerdo, pero detrás de todo, detrás de los datos obtenidos, de la coordinación entre la complejidad, detrás del origen último... está Dios...ahora lo llaman Diseñador Inteligente.

Así que aun queda algo por hacer...y es que ya se sabe (bueno no se quien lo dijo, ni siquiera si lo dijo alguien) hacen falta pruebas, pruebas de que Dios no existe...esto es lo más difícil, pero es la única forma de acabar con las incongruencias derivadas de esta fantasía...
No basta con la no necesidad de un Dios hay que demostrar su ausencia, hacen falta las pruebas de su ausencia...

Y luego el tema de sentirse reconfortado...vida más allá de la muerte, o reencuentro con seres queridos, o encontrar un sentido a la vida...¿qué sentido, la muerte? No comprendo primero porque ha de tener un sentido, una especie de finalidad la vida, pero mucho menos que se halle en la muerte, carece de lógica (bueno, la que tenía como contrapartida a la vida terrenal penosa, así justificada) Pero a día de hoy...el máximo sentido que puede tener la vida es saber que estas en ella, que eres consciente de ello y que debes aprovechar cada instantes...

Mi anhelo es que estos conceptos puedan pronto dejarse de lado.

Y ahora ya me quedo a la espera del capítulo tercero...e incluso de un cuarto, no en el que desvele que Dios ha muerto, no, uno en el que desvele que Dios nunca fue...

Anónimo dijo...

Este texto lo envié en el capítulo anterior, comentando una opinión de Doña Loli Loligo. Pero por algún motivo se quedo en el ciberespacio. Mi equipo informático está obsoleto. O bien que a Ud. no le pareció oportuno ponerlo que para eso esta es su casa.

Siento contradecirla, pero la razón, por si sola, no va a ningún sitio. No tiene objetivos, no sabría hacia donde ir. Es el automóvil sin conductor.

Ud. tiene razón cuando dice: “esas normas que Ud considera espirituales derivaran de la razón...”. Claro que si, los principios éticos, las normas morales y leyes de las religiones derivan de la razón. Es el espíritu el que da sentido y dirige los razonamientos para que sean socialmente provechosos o lo contrario.

Sin duda que lo que ha marcado el progreso de las sociedades y civilizaciones (incluido su nacimiento. Vease Gobekli Tepe) ha sido su religión y lo acertado (razonamiento) de sus normas y sus leyes, desde el Código de Hammurabi, los Justos Títulos de Francisco de Vitoria, hasta la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El valor de una religión, no está en el “ser supremo” (Sol, Dios, Humanidad...) ese es el aglutinante, lo que hará que se cumpla una norma o una ley, que es “razonablemente” buena para la sociedad, a pesar de que nadie te está vigilando para que lo hagas.

En los monoteísmos, incluido el Cristianismo al que los musulmanes llaman politeista, existen la pretensión aristotélica de la “Verdad” donde debería confluir la verdad religiosa y la científica (antes era la filosófica). En el Islam esa verdad religioso-científica es la que ha dictado Alá en el Corán, y en el Catolicismo es la que diga la ciencia pues todo, a fin de cuentas, es obra de Dios.
En este ejemplo que le pongo entre el Islam y el Catolicismo podrá ver la “razón” de porqué una civilización progresa y la otra permanece esteril desde hace 1400 años y sin posibilidad de cambio alguno.

“No actuar según la razón es contrario a Dios” Benedicto XVI:
https://www.aciprensa.com/benedictoxvi/viajes/alemania06/documento9.htm

Un Oyente de Federico

Enrique P. Mesa García dijo...

D. Oyente, ha sido culpa mía. Al llevar un vínculo y ser anónimo lo mandó a Spam. Lo siento.

Anónimo dijo...

Sería Ud. culpable, Don Enrique, si damos por bueno el supuesto de que no publicar un comentario mío fuera algo reprochable. Algo que yo mismo dudo.

Un Oyente de Federico

loli loligo dijo...

D. Oyente no tengo muy claro a que se refiere con lo de espiritualidad/espíritu...
"Es el espíritu el que da sentido y dirige los razonamientos para que sean socialmente provechosos o lo contrario"

El problema que veo es el de siempre...desde la religión es muy fácil (al no tener que aportar mas que la palabra) decir que detrás de todo está Dios, o el espíritu, o la espiritualidad.

Ud. considera que la razón no tiene sentido en sí misma, no lleva a ningún lugar. Yo no lo veo así, por poner un ejemplo sencillo creo que la razón es el acuerdo al que se llega tras debatir un proceso, es decir, el acuerdo para alcanzar un fin, así que sin duda alguna lleva a algún lugar. Es el camino elegido para llegar al lugar, y ese camino no se ha decidido en base a la espiritualidad, ha sido un proceso argumentado, contrastado...la razón así se muestra como el intermediario entre el problema inicial y el acceso a las soluciones.

En cuanto a su idea de que la forma de "...que se cumpla una norma o una ley, que es “razonablemente” buena para la sociedad, a pesar de que nadie te está vigilando para que lo hagas...es por el valor aglutinante de la religión"...pues tampoco puedo estar de acuerdo.
Somo seres sociales, de modo que nos vemos forzados a vivir dependiendo unos de otros (como otros muchos animales) lo que nos obliga a desarrollar unos patrones de conducta que, por un lado, nos facilitan el tolerarnos unos a otros, y por otro, imponen sanciones a todos aquellos que no cumplen los primeros...esto es algo que existe en todos los animales sociales, si bien en ellos estas conductas claramente no proceden de la espiritualidad.
En nuestro caso estos patrones, normas,o leyes tuvieron un origen común al del resto de animales, y poco a poco se fueron puliendo, sencillamente para facilitar la supervivencia de la mayoría del grupo (hay que pensar en los inicios del ser humano, en el momento en el que establen grupos de caza, organización, utilización del fuego, etc...ahí ya hay leyes sociales (muy básicas ciertamente), pero no tienen nada que ver con la espiritualidad, así que el motivo para cumplirlas es la supervivencia, la alternativa expulsión del grupo...
y a partir de aquí, unos cuantos millones de años después, ya llegó el hechicero listo que empezó a "poner orden" de acuerdo a sus criterios (amparándose en que eran dictados por las fuerzas naturales...y desde ahí ya sabemos).

¿Si se demostrara que no existe un Dios, que no hay espiritualidad, Ud. dejaría de comportarse como lo hace ahora?...y los que no tenemos/sentimos esa espiritualidad ¿a qué se debe nuestro comportamiento siguiendo esas normas racionales?

¿Acaso no mostraría el hombre una integridad superior si su conducta no se basara, ni tan siquiera, en la necesidad de un aglutinante espiritual, y por el contrario que se hiciera solo por el bien común? (y no me diga que esto es espiritualidad, esto está igualmente en los animales sociales)

Anónimo dijo...

Doña Loli Loligo, en religión, al menos en el catolicismo, una cosa es el alma y otra el espíritu. Imagino que en filosofía también. El espíritu sería la capacidad de pensar. Marx y Hegel hablan del “espíritu del pueblo” sin referirse a lo religioso —que también, pero como factor histórico—. Poco más soy capaz de indicarle. Soy pensador de brocha gorda.

Pero nos vendría bien que cualquier día Don Enrique, de considerarlo interesante, nos haga un texto con el título “El Espíritu y la Razón”.

Respecto a esta segunda entrega de “Religión y Superstición” un par de comentarios.

“¿Sigue siendo necesaria la religión para explicar el mundo natural?”
Nunca lo fue. Otra cosa es que la Iglesia fuera, o pretendiera ser, una potencia intelectual y estimulara el desarrollo de la ciencia. El Catolicismo —como el Islam de Averroes o el judaismo de Maimónides— ha pretendido tener un fundamento filosófico, científico que diríamos ahora. Por ejemplo, jamas tuvo una cosmogonía oficial, pese a lo que se prende hacer creer con la patraña del “Eppur si mouve” de Galileo. El conflicto con Galileo fue porque este era atomista y eso contradecía el argumento aristotélico de la transustanciación, fundamental en la Iglesia.

Por otro lado, la anécdota de Napoleón y Laplace manifiesta el infantilismo absurdo de los científicos convencidos de que tienen explicaciones para todo. Si Ud. le pregunta a un niño de cuatro años sobre cualquier tema, por mas profundo que este sea, el niño le dará una respuesta, igual que el científico pretencioso. Además ese monismo científico (Positivismo) que originó las mayores atrocidades padecidas por la humanidad. El determinismo genético por el que Salvador Allende decía en su tesis doctoral que podía curar a los homosexuales y que los semitas eran ladrones, mentirosos y borrachos; el socialismo científico de Marx que derivó en el Comunismo; o el socialismo que predicaba Hitler en las trincheras de la Primera Guerra Mundial con el libro de Darwin en la mano y que derivó en el Nazismo.

Cuando vi las primeras pegatinas en el metro y el autobús que obligaba a ceder los asientos para embarazadas, impedidos y ancianos fue la confirmación de que, como suponía, el mundo iba a peor. Cuando yo era crió competíamos, cuando íbamos sentados en el bus, a ver quíen era el primero en descubrir a un viejo o una embarazada para dejarle su asiento. Era una norma moral que no nos la habían enseñado en el cole, sino en casa. Ahora lo tienen que poner obligatorio, y aun así... El insensato exterminio de todo el patrimonio moral que está perpetrando la progresía ha obligando a legislarlo todo, dándose el absurdo de que triplicamos en leyes a países como Alemania.

Pudiera ser que ya no necesitemos a Dios, pero la religión sigue siendo imprescindible y fundamental si hay interés en progresar.

Anónimo dijo...

Un Oyente de Federico

loli loligo dijo...

Entonces, D. Oyente, creo entender que cuando se refiere a "espíritu" es a la conducta social de los individuos o pueblo, por tanto condicionado a su proceso histórico... vamos una antropología social, que estará más o menos condicionada por la religión de acuerdo con la situación histórica vivida...no sé si es esto.

Pero esto significa que razón y "espíritu" no serían lo mismo (si que me gustaría, como Ud. propone, D. Enrique nos descifrara, por lo menos a mí, esa relación "El Espíritu y la Razón") puesto que en ese sentido todos estamos inmersos en el " espíritu " de nuestra sociedad, distinto es que lo analicemos, critiquemos y lleguemos a un punto de debate razonado con respecto a esa condición cultural "impuesta" y esto último no todo el mundo (ni en todo momento histórico) se ha producido...
Por otra parte, que me diga que la religión no ha intentado dar una explicación del mundo natural...no solo sí lo hacia, lo sigue haciendo (intentando)...y desde luego no puedo estar de acuerdo con que impulsara o estimulara el desarrollo de la Ciencia...ejemplos hay muchos, me voy a limitar a dos Giordano Bruno, Miguel Servet...

La Ciencia es Ciencia, solo eso, conocimiento del que podemos dar constancia de su base...el uso que se de de esos conocimientos ya es responsabilidad del individuo, y eso no tiene que ver con la religiosidad, hecho religioso, espíritu, Dios, etc, que solo ponen impedimentos al avance de la Ciencia.

Anónimo dijo...

Doña Loli Loligo, en este video tiene un ejemplo de lo que puede producir Ciencia+Razón+Espiritu:
https://www.youtube.com/watch?v=_5YNy6JjElA
El premio Nobel marxista Bernard Shaw anticipaba y razonaba el uso del Zyklon-B.

La ciencia, “sólo es ciencia” como Ud dice, es igual para todos. En este caso para la victima y el verdugo.
La razón, por el principio de no contradicción, también es la misma para la víctima y el verdugo.
Sólo es el espíritu el que sitúa a unos dentro y otros fuera de la cámara de gas.

Por otro lado.
Giordano Bruno no era científico, le quemaron por disidente (hereje) que creía en los extraterrestres. El heliocentrísmo ya lo había publicado antes un cura católico, Copernico. Y de otro cura católico y jesuita es la teoría del Big-Bang, Georges Lemaitre.

A Miguel Servet no le quemaron los católicos, fueron los calvinistas.

La ciencia no puede ir por delante del pensamiento crítico.
Nosotros como aficionados a la cienciaficción —por no mirar a nuestro pasado recienre— sabemos de distopías científicas: “Un mundo feliz”, “La fuga de Lógan”, ... que perfectamente podrían darse.

Un Oyente de Federico