domingo, julio 08, 2012

ME GUSTA EL FÚTBOL (pero tampoco tanto)

El fútbol no es cultura. Por supuesto, tampoco es arte. Y es erróneo considerarle un deporte. El fútbol como cualquier otro deporte profesional, no es más que espectáculo. Como el circo.

Resulta aburrida la pretenciosidad de quienes pretenden convertir a 22 tipos en calzoncillos corriendo delante de un balón en un cúmulo de hechos intelectuales sin igual: el fútbol como representación cultural y con extraordinario valor para el intelecto. Esto, que comenzó en España con Valdano y ha llegado a su paroxismo con el ñoño club de fans de Guardiola, indica ya el fin del ideal de cultura como emancipación ilustrada. Efectivamente, lo que pretenden defender sus partidarios no es  la idea antropológica de cultura -que cultura es toda manifestación social con lo que Sálvame también lo sería- sino que buscan elevar el espectáculo de patada pa’alante y patada pa’trás -bueno, si es el  Barcelona o la selección muy frecuentemente también interminablemente a los lados- a un rango de obra de arte. Y ahí está lo falso. Pero no solo eso sino también lo reaccionario.

¿Reaccionario? Efectivamente.

El arte presenta dos aspectos fundamentales. En primer lugar como ideal busca superar la realidad: el arte es algo que trasciende lo cotidiano en cuanto a que la obra posee algo que va más allá de su mera facticidad  y su utilidad -nota: esto no se debe entender en sentido espiritual-. Un cuadro va más  allá de ser pinceladas de pintura, su hecho. Y lo hace trascendiendo la utilidad: es un ideal de lo que las cosas deberían ser.

En segundo lugar, el arte no reconcilia con la realidad sino con él mismo. De ahí que su comparación con lo real lleve al anhelo de que el mundo ojalá fuera así. Por eso el arte es triste.

Cuando yo voy a ver al Madrid, no espero ninguna de las dos cosas -aunque a veces Mourinho saca la alineación que le gusta y resulta, también, triste-. Ni tan siquiera, fíjense, cuando veo al Barça o a ¡Españaaa! Lejos de eso, cuando uno va al fútbol lo que busca es una reconciliación absolutamente positiva: quiere que gane su equipo y quiere que pierda el contrario -incluso a veces basta que pierda el contrario-. Así, la simpleza emocional que esto encierra lleva lejos el placer futbolístico del placer estético con el arte. El fútbol es simple en sí mismo, por eso  su realidad como mero entretenimiento, y hacerlo complicado es falsificarle y pedantear.

Y aquí entra, además, el segundo aspecto fundamental del fútbol: su carácter emocional e identificador. El desinterés no existe en el fútbol ni en su manera más nimia: uno va con alguien y no con quien lo haga mejor -aunque, pasa a veces, pueda reconocerlo y aplaudirle-. Esta emotividad a priori, antes de la función, vuelve a separarle del arte y al tiempo convierte a este espectáculo en, aunque no necesariamente, peligroso.

Lo separa del arte porque ahí la emotividad es ante la contemplación de la obra, a posteriori. Y lo hace peligroso porque puede acabar con la pura identificación: uno siempre debe ser fiel a su equipo en la fe de los borregos y sus balidos.

Por eso, si Guardiola y su corte son bobos por su aparente llamado intelectual, Mourinho y la suya son idiotas. La sempiterna llamada del portugués a la adhesión inquebrantable es el perfecto ejemplo de la identificación pura. Así, ya la negativa a la crítica aparece como la base de algo en que se busca convertir el futbol actual. Algo que se adelanta a la política para, como ya ha ocurrido, guiarla.

Efectivamente, y resulta curioso, el periodismo deportivo es, desgraciadamente, la vanguardia del periodismo actual: su escuela. La cerrazón de un periodismo deportivo decididamente hincha, por cierto especialmente en provincias, ha sido siempre la vanguardia de un periodismo político que ha ido imitando sus usos hasta llegar al desastre actual. Así, el forofismo político actual, en el cual hay periodistas y medios del PSOE y del PP y que escriben desde esa posición sus informaciones, empezó con el periodismo deportivo. El fútbol ahí también es desgraciadamente el futuro: maestro de la vida. Pero una vida cuyo magisterio lo recibe del fútbol debe ser una vida triste y limitada. No la queremos.

Además, si el fútbol no es arte ni cultura tampoco es deporte. Efectivamente,  yo no voy al estadio Bernabéu a ver a unos deportistas. Para eso iría a cualquier campo de futbol en el barrio o me miraría a mí mismo, tal vez embelesado, mientras corro con mi apolíneo estilo.  Cuando voy al fútbol voy a ver ganar a mi equipo, miente quien les cuente que él va a ver solo el partido, y también, y eso me separa del ultrasur imbécil y el rebaño hincha, a ver un espectáculo que no es solo ganar: quiero divertirme.

Y por eso, tampoco exalto la cantera. Si voy a ver un espectáculo quiero que estén los mejores artistas. Me da igual que sean turcos, congoleños, alemanes o de Móstoles: no soy racista. Si un canterano es bueno que suba al primer equipo; si un extranjero es bueno, le quiero ver.

Y como me gusta el fútbol tampoco aguanto la histeria de las celebraciones ni el patriotismo trasladado a un campo de juego. No me gusta ir a Cibeles a celebrar y no me gusta la histeria en torno a la selección. La repercusión de algo debe ser proporcional a su importancia. Es indignante que un telediario comience con fútbol y no con el bosón de Higgs.

Llevo 36 años de socio en el Real Madrid. Una vez estaba en el Bernabéu y el público se encrespó con el árbitro por una falta en el centro del campo. La gente pitó y pitó, cual lobo feroz, y mi hermana hizo un comentario: imagina toda esa energía para mejorar sus condiciones de trabajo.

Me gusta el fútbol, pero tampoco tanto.

TRASCENDENCIA Y CULTURA DE LAS TRADICIONES POPULARES

¡8 de julio,
  • Santa Isabel, Reina de Portugal, Viuda
  • Santos Aquila y Prisica o Priscila, Mártires
  • San Quiliano y Compañeros, Mártires
  • San Totnano y Compañeros, Mártires
  • San Colmano y Compañeros, Mártires
  • San Procopio, Mártir
  • Santa Witburga, Virgen
  • San Adriano III, Papa
  • San Raimundo de Toulouse, Clérigo
  • Beato Adriano Fortesque, Mártir
  • Beato Eugenio III, Papa !

Y ahora a beber.
Y luego a vomitar.


jueves, julio 05, 2012

¿NOS VAMOS A CIBELES?

De confirmarse la noticia, estamos ante un momento crucial de la historia de la humanidad: se habría demostrado la existencia del bosón de Higgs. Aquí viene un vídeo buenísimo donde explican lo que es:


Y ahora, ¿nos vamos a Cibeles?

martes, julio 03, 2012

CAPITALISMO Y MALDAD/3: IDEA DE SUJETO (1)

En los dos anteriores artículos de esta serie hemos presentado, primero, un resumen de nuestra idea de capitalismo para, luego, analizar la crítica de Marx al mismo y señalarla como insuficiente. Toca, ahora, realizar nuestra propia crítica y presentar el motivo de la maldad del capitalismo. Y aquí la cosa, seguramente por nuestra propia incapacidad, se va a complicar sobremanera.

Vamos a comenzar por la conclusión: el capitalismo es moralmente malo porque impide el cumplimiento del sujeto moderno. Ah, clamarán ustedes, qué interesante. Pero, no se vayan porque realmente lo es.

Efectivamente ya solo se puede estar contra el capitalismo, con razón y desde una postura progresista,  si se defiende la idea de sujeto: abstracción frente a abstracción. Y vamos a intentar explicarnos.

Pero antes, ¿no es todo esto una entelequia? ¿No se trata de un mero juego mental? Lejos de eso, es una crítica radical al capitalismo. La moral no existe empíricamente sin más, sus juicios no son meras descripciones del estado de cosas, sino que se basa en el juicio de valor: la moral no describe sino que juzga. Y para juzgar se hace siempre desde un posicionamiento previo. El posicionamiento de la izquierda tradicional contra el Capitalismo ha sido la pobreza en las condiciones de vida de las clases populares: las clases populares eran pobres (descripción) y a la izquierda le parecía mal esto (juicio de valor) porque partía de que todos los seres humanos eran iguales (posicionamiento previo). Sin embargo, esta situación ha cambiado, por la necesidad del propio Capitalismo y tal y como hemos analizado varias veces en este blog, y ahora resulta absurdo seguir manteniendo esto como criterio moral pues el nivel de vida ya no es ese: el desarrollo del capitalismo es incompatible con la pobreza. Y, curiosamente además y como analizábamos en el anterior artículo de esta serie sobre Marx, tampoco Marx mantenía ese criterio.

Nuestra tesis ahora es sencilla: la crítica radical al Capitalismo está en la defensa del Sujeto moderno y la demostración de la imposibilidad del mismo en este sistema. Por tanto, y como necesidad y cortesía, habría que explicar qué entendemos por ambos términos. El segundo, Capitalismo, creemos que ya ha sido convenientemente explicado en este blog y lo hemos resumido en el primer artículo de esta serie. Corresponde ahora, pues, analizar el primero, el sujeto. ¿Qué es el sujeto moderno?

En primer lugar, sujeto y ser humano no son sinónimos. Ser sujeto es una forma de ser humano, por tanto no todo ser humano es sujeto: de hecho, ninguno realmente lo es -pero, de esto ya hablaremos-. Lo que caracteriza a un sujeto no es la pertenencia, pues, a una especie biológica o a un grupo sino su racionalidad. Por ello, y como ejemplo, un extraterrestre puede ser tan sujeto como uno de Palencia. Así, la primera característica del sujeto moderno es la racionalidad: para ser sujeto moderno hay que ser, condición indispensable, racional.

En segundo lugar, es la autonomía otra característica del sujeto moderno. Frente a la autonomía, que sea el propio sujeto el que decida por sí mismo, surge la heteronomía, que sea alguien ajeno al sujeto quien decida sobre él. Así, por ejemplo, una ética es heterónoma cuando alguien ajeno al individuo decide lo que está bien o mal: por ejemplo, en las religiones. De esta forma, el sujeto moderno, como señalaba Descartes, solo creerá aquello que le indique su razón y por ello defenderá su autonomía.

Pero, y esta es  la tercera característica fundamental, la autonomía no conduce al relativismo subjetivista sino al universalismo. Precisamente por ello en la filosofía moderna ocupa un lugar importante el estudio de las matemáticas -buen salto, ¿eh?-. Efectivamente, las matemáticas serían el ejemplo de una ciencia absolutamente autónoma, sus objetos solo existen en la mente racional, pero a la vez universal: solo cabe una respuesta correcta y que, como luego veremos, tiene además una consecuencia práctica en la física y la tecnología. Así, cualquier sujeto puede hacer matemáticas pero, al tiempo, todos deberán llegar a la misma conclusión: es racional, autónoma  y universal.
Y por eso, me van a permitir el excurso filosófico, el análisis de las matemáticas es fundamental en la filosofía moderna desde un punto de vista novedoso frente al pensamiento anterior. Para la filosofía que analizó las matemáticas anteriormente, las matemáticas eran fundamento de lo real. Para la filosofía moderna, son una característica del sujeto y por eso su posibilidad, y no ellas mismas, son, a su vez, el ejemplo de un saber autónomo y universal: una demostración de que el sujeto es posible.

Y unida de nuevo a su autonomía y a su racionalidad surge otra característica fundamental del sujeto: su capacidad de transformación de la realidad.  Efectivamente, el sujeto moderno busca transformar radicalmente el mundo. No solo pretende convivir con la realidad sino dominarla: incluso en eso están las matemáticas y, por supuesto, la filosofía. La realidad así se convierte en el campo de acción de esa autonomía racional, el lugar donde el sujeto desarrolla su acción creando algo nuevo: el ejemplo más claro, el auge de las ciudades. Por eso, de este sujeto surge la ciencia como nueva explicación del mundo físico y su aplicación práctica con la tecnología.

Sobre estos cuatro pilares -racionalidad, autonomía, universalidad y capacidad transformadora- se constituye el ideal de sujeto moderno. Pero este ideal, y por eso lo llamamos así, no es una realidad histórica, sino un proyecto filosófico que extiende su proyecto hacia todos los saberes como el arte, la figura del artista como héroe moderno, o la ciencia o la política.

Así, a partir del siglo XVII, el sujeto surge como ideal dando sus primeros pasos conscientes cuando Descartes realiza en su obra una acción hasta entonces inédita: separar radicalmente el pensamiento de la realidad extramental. Con ello, escinde al sujeto del resto del universo y rompe la línea grecocristiana, y que rige aún con más fuerza en el resto de las culturas, de un individuo integrado plenamente en el universo. Así, ahora, el sujeto se enfrentará radicalmente al mundo para construirlo a su imagen y semejanza: D. Quijote, Hamlet o Robinson Crusoe; pero también la ciencia o el arte; y por supuesto, la filosofía.

Muy bien, ya hemos demostrado lo que sabemos -cinco años de carrera y un doctorado han dado para 706 palabras-, pero ¿esto qué tiene que ver con el capitalismo? Tiene que ver con lo siguiente. Si en primer lugar podemos demostrar que ser sujeto es más progresista que no serlo y que se constituye como condición necesaria de la libertad humana real. Si, en segundo lugar, demostramos que el capitalismo es incompatible con esa forma de ser e impide su surgimiento y desarrollo. Entonces, podremos concluir algo: el capitalismo es malo pues excluye la posibilidad de la emancipación humana. Pero esto, a su vez, nos lleva a otro problema: el capitalismo puede ser perfectamente admisible si no se defiende la idea de sujeto y, como consecuencia, es la idea de sujeto la clave de la crítica: una abstracción solo se responde con otra abstracción.

Por eso, todo esto nos lleva ahora, una vez explicado lo que es el sujeto, a tener ahora que responder a las siguientes cuestiones.
La primera,  explicar por qué habría que defender la idea de sujeto desde una perspectiva de izquierdas. Y eso incluye demostrar que la idea de sujeto no es un mero juego mental o filosófico sin consistencia real.
La segunda, analizar cómo cualquier otro posible análisis aparentemente crítico acaba cayendo necesariamente en el reformismo o en un pensamiento reaccionario.
La tercera, analizar la incompatibilidad del capitalismo con la idea de sujeto. Porque si es posible ser sujeto en el Capitalismo toda la crítica perdería su radicalidad.

A todo ello nos pondremos en breve. El verano es largo y nuestra vida interior escasa.

lunes, julio 02, 2012

FILOSOFÍA Y OPOSICIONES

Dice Platón en alguna parte que la Filosofía debe preparar para morir. Pero se olvidó de añadir: también para presentarse a las oposiciones de profesor. Por eso,  mucha suerte a todos. Y el vídeo, es un repaso.


Dilema de amor, Les Luthiers

viernes, junio 29, 2012

VIDA INTERIOR/99: DÍA DE LOS PASTELITOS

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Como cada año, una vez más y con la espontaneidad característica, los alumnos y yo mismo hemos celebrado el célebre Día de los Pastelitos (también llamado Homenaje al profesor de Filosofía). El último día de curso, los alumnos traen pasteles que han hecho en casa y organizamos una bonita celebración. Estas son las pruebas.  Muchas gracias a todos.

   1º de Bachillerato D


1º de Bachillerato E

miércoles, junio 27, 2012

DESCRIPCIÓN

1.- El salario más habitual en España as(des)ciende a 16.500 euros brutos al año.
2.- La selección española de fútbol, tras un emocionante partido cuajado de su vistoso fútbol de ataque característico, ha llegado a la final de la Eurocopa.
3.- Cada jugador español podría llevarse en caso de ganarla 300.000 euros de prima.
4.- A cada español eso le llevaría 20 años de trabajo. 
5.- La gente sale a la calle a celebrarlo.
6.- Descripción: acción y efecto de describir.

martes, junio 26, 2012

(no) SOY MINERO


1.- La épica es compleja. Hay una épica ilustrada, en la que lo que cuenta son las razones. Esta épica es a posteriori: solo después de conocer y compartir los motivos del protagonista se puede estar con él. Es una épica, así, que llama al razonamiento. Su máximo representante  es el género cinematográfico de las películasdel oeste –paradójicamente, tan denostado por la autoproclamada izquierda-.
Hay otra épica totalitaria donde lo que cuenta es la identificación a priori con sus protagonistas. No se discute la bondad o maldad de la acción sino que la identificación ya existe meramente por ser quien se es: se niega el razonamiento. Fue la épica elegida, por ejemplo, por el fascismo y por la izquierda comunista: tal para cual. En ella, no importaba tanto el argumento, la racionalización de la épica,  como el protagonista, la identificación pura: el proletariado, el patriota, el soldado,…. El protagonista era, a priori, el bueno y todo lo que hiciera debía ser glorioso. Lord Tennyson lo resumió muy bien: por el valle de la muerte cabalgaron los seiscientos, así que honor y gloria aunque la acción fuera una estupidez.

2.- No cabe duda de que los mineros son un icono de la izquierda. En tiempos pasados, trabajaron en un ambiente peligroso, murieron a mansalva, cobraron miserias… hay un peliculón, otro, del mayor artista del siglo XX: Qué verde era mi valle. Ahora, en tiempos presentes,  cobran muy bien, están subvencionados y el trabajo pasa de padres a hijos. Son un sector social privilegiado si se compara su situación con el resto del mercado laboral español: como nosotros los funcionarios. Pero los mitos es lo que tienen: perviven por encima de la realidad. La realidad no afecta al mito. Así que los mineros son clase revolucionaria.

3.- En la última encuesta de población activa se señalaba en el último trimestre del año –enero a marzo-  habían perdido su puesto de trabajo 374.300 personas. Son algo más, o muchos más, que los mineros. Y cada día, la autoproclamada izquierda inunda las redes sociales con mensajes de solidaridad hacia los mineros: yo apoyo a los mineros. Nunca los he visto hacia los empleados de la construcción o de la hostelería. Quede claro: yo tampoco he apoyado a los obreros de construcción o a los camareros; pero, tampoco a los mineros. Sin embargo, para otros, los mineros son, digámoslo, chachi. El resto, digámoslo también, no tanto por lo visto.

5.- Pero, claro. Nosotros carecemos de ese gen izquierdista e incluso de ese espíritu solidario: nuestro cristialaicismo está bajo cero. Y encima, nos planteamos una pregunta: ¿por qué ser minero atrae este furor revolucionario?

4.- Tal vez, porque el trabajo de los mineros sea imprescindible para el progreso social.  Pero, pensémoslo más despacio. El carbón produce CO2 que propicia, a su vez, el cambio climático. Ningún miembro de la autoproclamada izquierda quiere energía nuclear –yo sí, pero no soy de esos- y no dudan en pedir el cierre de las centrales nucleares. Las centrales nucleares no generan CO2 ni contribuyen al cambio climático. Pero la autoproclamada izquierda cerraría ahora mismo todas las centrales nucleares. Pero, no las minas. Ya es curioso.

5.- Repensemos esto otro. 375.000 personas perdieron su empleo y las redes sociales no se inundaron de mensajes. Hay que cerrar las centrales nucleares por ecologismo.
Pero los mineros,
oh los mineros,
honor y gloria a los mineros.
¿Por qué los mineros son tan especiales?

6.- ¿Son realmente especiales los mineros? Cada puesto de trabajo que se pierde es un drama personal y, por ello, un drama social. Cada puesto de trabajo que se pierde implica una vida concreta cuya realidad cotidiana queda truncada. Es indudable que existen puestos de trabajo socialmente más relevante que otros, pero lo que no existe socialmente, al menos desde una perspectiva de izquierdas, son vidas humanas a priori más importantes que otras. El puesto de trabajo, que no la persona concreta, de un minero de carbón en España es parecido en su relevancia sociocultural al de un alfarero, un herrero o un sacerdote: reliquias de un pasado peor. Pero su vida humana y la pérdida de sus empleos, de cada uno de sus empleos, es un drama social porque implica  una vida truncada. Pero a todos por igual y no más al minero. Igual, yo no soy de izquierdas.

7.- Pero otra vez, las redes sociales y la autoproclamada izquierda clama por los mineros. De nuevo, ¿por qué?

8.- En primer lugar por la propia estructura de la izquierda conferida como mito. Es fácil sobrevivir como mito, mucho más que hacerlo como racionalidad. El mito elimina el cansancio de volver a penar. Y además, con ello, la identificación pura hacia dentro y fuera. Hacia dentro porque genera la idea de identidad grupal: nosotros apoyamos a los mineros; hacia fuera, porque marca identidad frente a los otros: ellos están contra los mineros. Lo compacto es puro y lo unitario es idiota: perfecto para la política. Así, articular la ideología en torno a mitos -la república, los mineros, ...- es efectivo para la cohesión social. Y  la cohesión implica la uniformidad.
En segundo lugar, porque la izquierda sigue siendo decimonónica en su análisis. Incapaz de adaptarse al nuevo capitalismo, la izquierda sigue creyendo en una realidad económica que hace tiempo ya solo se encuentra en los libros de historia. Así, los mineros presentados son en realidad los mineros del siglo XIX: un colectivo inexistente. Se habla de conciencia de clase, lucha de clases, rebeldía y otras ñoñerías que sonrojarían a cualquiera. Pida que se las expliquen y volverán al punto anterior: nosotros apoyamos a los mineros.
En tercer lugar, nos dicen, los mineros nos enseñan a luchar. Luchan por lo suyo. El problema aquí es qué es lo suyo. Y otro problema mayor: ¿lo suyo es justo? Todos los sectores sociales luchan sin duda por lo suyo: la iglesia, los especuladores financieros, los mineros… Volvamos a la división de la épica del punto primero: lo importante es tener razón.
En cuarto lugar, y eso sobre todo por parte del movimiento sindical, se ha generado una división fundamental en la clase asalariada. Por un lado, están aquellos que han tenido empleos estables, al menos hasta ahora, con contratos indefinidos y una serie de garantías laborales. Por otro, todos aquellos que han sido ciudadanos de segunda con contratos temporales y sin garantías laborales, abandonados por cualquier organización política o social. Como estos nunca han tenido derechos, un sistema establecido como los sindicatos no pensaba luchar para dárselos mientras pudiera mantenerse con los clientes del otro sector básicamente -trabajadores de grandes empresas industriales y funcionariado-. Así, no ha habido campaña de solidaridad ante la pérdida de más de cinco millones de puestos de trabajo -¿dónde estaban los sindicatos, dónde los funcionarios, dónde los mineros?- pero sí ante los mineros. Se tocó un privilegio –en comparación al resto del mercado laboral- y surgió la furia del sector: nosotros, antes tan callados, somos la izquierda.

9.- Pero entonces, ¿los mineros, o los funcionarios, no tienen razón? Esto es lo más difícil: la tienen. Pero en cierta medida. Tienen razón en un sentido doble: cada puesto de trabajo suyo perdido es también un drama social como el de un camarero o un albañil. Tienen razón en otro sentido también: su pérdida laboral no es para redistribuir la riqueza sino para desarrollar el proceso de precarización europeo ya explicado aquí. A quienes cierran las minas no les importa el calentamiento global, quienes acaban con la escuela pública no pretenden mejorar la educación.

10.- Y por eso, en cierto sentido, la lucha de los mineros es también nuestra lucha. Y la lucha de los funcionarios docentes –yo lo soy- lo es. Pero de otra manera encarrilada.

y 11.- ¿De qué manera? De manera tal que mi causa sea su causa. Suena cursi, pero no lo es. Si mi progreso social no implica a su vez su progreso social, yo no soy de izquierdas. En el fondo, es sencillo.  

domingo, junio 24, 2012

VIDA INTERIOR/98: DE EUROCOPA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Lo reconozco: me aburre sobremanera el fútbol de España.

miércoles, junio 20, 2012

ATAQUE A LA DEMOCRACIA

Lo más grave que ha ocurrido hoy contra la democracia española no ha sido la sentencia del patético tribunal constitucional sobre Sortu, a pesar de que haya una contradicción evidente entre izquierda abertzale y democracia. Lo más grave, sin duda y algo cuya importancia es capital porque certifica ese proyecto en que la oligarquía política está embarcada de hacer de cierta Europa otra China, ha sido la negativa del ridículo Rajoy a realizar este año el debate sobre el estado de la nación. 
Se van cumpliendo los plazos si la izquierda no se deja de folclore y reacciona con seriedad.

lunes, junio 18, 2012

¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL! (o PRIMAS Y PRIMOS (pero siempre patriotas))


1.- Gritan: “Yo soy español, español, español”

2.- Como gritan los paletos vascos o catalanes.

3.- Ah, no, perdón. Que si lo grita un catalán o un vasco es de izquierdas: me disculpo.

4.- Y ponen la bandera española en los balcones.

5.- Como hacen los paletos vascos o los paletos catalanes.

6.- Ah, no, perdón. Que si un catalán  pone la bandera de su pueblo o un vasco la de su aldea son de izquierdas: me disculpo.

7.- Todo es por la Eurocopa. Parece como cuando el Barça gana o el Bilbao llega a alguna final.

8.- Ah no, perdón. Que si el Barça se autodefine como algo más que un club de fútbol y el Bilbao como un equipo vasco-vasco es porque son de izquierdas.

9.- Bueno, que la selección española juega la Eurocopa. Y ya se han puesto la prima: 300.000 euros por ganarla a cada uno. Un 25% más que en la anterior del 2008. En 4 años, un 25% más: eso es un convenio colectivo. De 2008, cuando había decrecimiento negativo o algo así, a 2012, cuando no hay rescate.

10.- Y yo soy español, español, español.
Otra vez: yo soy español, español, español.

y 11.- En 1876 se discutía el primer artículo de la nueva constitución que debía definir la ciudadanía española. Y Cánovas del Castillo, harto de tanto debate, señaló: es español el que no puede ser otra cosa.

miércoles, junio 13, 2012

UN PROGRAMA DE IZQUIERDAS/4: EL RESCATE


1.- Un programa político de izquierdas contesta a la actualidad. Pero, a su vez, busca contestar desde un análisis más allá de lo anecdótico y lo visceral. Por ello, al opinar sobre el rescate no puede hablar solo de él sino de algo más.

2.- La primera pregunta es si hay que rescatar a los bancos. La segunda es si estamos de acuerdo con la ayuda europea. Por supuesto, si se contesta que no a cualquiera de las dos preguntas, el artículo explica el motivo y concluye aquí. Nosotros, sin embargo, vamos a contestar que sí a ambas. Por tanto, debemos explicar la causa de nuestra afirmación. Pero, no solo eso. Debemos señalar, además, que lo decimos desde un pensamiento de izquierdas. Y más: debemos decir que esta acción, salvar a los bancos y recibir el rescate, es de izquierdas.

3.- Lo primero, es explicar por qué defendemos rescatar a los bancos. En el pensamiento de la autoproclamada izquierda se están extendiendo dos falacias. La primera, más teórica, es la distinción entre economía real y financiera. La segunda, más visceral y que necesariamente no defiende el que asegura la anterior, es la extraña idea de que este, el Capitalismo, no es nuestro sistema sino el suyo (sic). Empecemos por la primera.

4.- Cuando quienes distinguen entre economía real y financiera hablan así lo que pretenden distinguir, grosso modo, es una economía productiva, industrial fundamentalmente y de forma secundaria de servicios, frente a la economía mala y especulativa del mundo financiero. Así, se asegura, habría que apoyar a la primera e ignorar, cuando no penalizar, a la segunda. El problema surge porque la distinción es falsa. No solo falsa, es reaccionaria como teoría explicativa del actual capitalismo.

5.- ¿Reaccionaria? ¿Falsa? Efectivamente, la finalidad del capitalismo no es la producción de objetos o de bienes sino de mercancías. Y al nivel de mercancías lo mismo es un coche, un satélite, un libro, un crédito, unas acciones o, incluso, una vida humano, como hemos repetidamente expuesto en este blog. Quienes distinguen, sin embargo, entre economía real y financiera todavía piensan que hay realmente diferencia económica entre los productos puramente materiales, industriales, y los financieros sin comprender que la economía no es burdamente sensual –en cuanto a los sentidos, que nadie se emocione- sino pura racionalidad abstracta: se generan mercancías. Se parecen los que así distinguen, en definitiva, a los niños pequeños que prefieren monedas a billetes en sus huchas porque aquellas tienen metal y estos son de papel: no comprenden, tierna y estúpida edad, el valor. Así, en el capitalismo abstracto que es el modelo actual, la diferencia es pueril: no se corresponde a la realidad.

6.- La segunda idea, y aún más infantil que la primera, es la que de que este no es nuestro sistema. Aquí hay que precisar mucho para desmontar la ñoñería.
Primero: una cosa es que el sistema sea explotación, que lo es, y otra que por eso cualquier cosa sea mejor. Es decir, criticar el capitalismo no es estar a favor de cualquier cosa que no sea capitalismo. Hay cosas que lo podrían sustituir, el comunismo soviético lo intentó, que no merecen nuestro apoyo.
Segundo, y unido al punto anterior de la presunta diferencia entre economía real y especulativa, la banca no existe como una realidad independiente a la economía productiva o al resto de las realidades económicas. El sistema financiero, queramos o no, somos usted y yo, la industria y Alemania o EEUU. La auténtica globalización ha llegado a un punto en el cual es imposible distinguir entre sectores económicos aislados. Si el Capitalismo es totalitario, como defendemos en este blog, es totalitario también en cuanto a su imposible partición. No hay un capitalismo financiero como no hay un individuo productor y otro consumidor. La eliminación de una parte implica el fin de todo. Por supuesto, y esto es muy importante, esto no debe confundirse con que todos tengamos la misma responsabilidad.
Tercero, ahora clama el rebelde: mejor, que se hunda todo. Claro que sí: ¿y qué si el sistema se hunde? ¿Tal vez autogestión y moneda local? ¿Tal vez algo de trueque? Para algo pusieron Educación para la Ciudadanía: se ve venir un mundo mejor. Pero, luego despierto. Puede ser que usted, amigo rebelde, sea muy antisistema mientras saca su tarjeta de crédito para pagar -o quizás pague en efectivo con la abstracción papel moneda-  o cobra su nómina de funcionario o ha tenido una buena herencia, pero comprenda que el colapso económico perjudica proporcionalmente. Y los pobres, tal vez usted no lo sepa, necesitan comer todos los días. La ñoña convicción de que la crisis del sistema bancario no afectaría a la población es parecida, así, a las tonterías del inútil y teledirigido Rajoy cuando señala que el rescate no implica condiciones para España. Es, en última instancia, obviar la globalización del capitalismo.

7.- Entonces, ¿a favor del rescate? Hay una diferencia entre partidario y necesitado. La única solución es el rescate y la única solución es salvar a la banca. Lo contrario sería un desastre nacional que, curiosamente, perjudicaría esencialmente a las clases sociales que menos recursos poseen y viven de su trabajo. Pero es que, además, el hecho del rescate es, para un programa de izquierdas, una buena noticia.

8.- ¡Una buena noticia! ¡Usted es un fascista, clama la muchachada, y no pienso volver a leerle! Pero no se vaya, por Dios, que tengo tan pocos… En fin, me explico. En el rescate a España hay tres elementos interesantes para la izquierda: primero, la acción del gobierno Obama; segundo, que no sea una intervención sino que se circunscriba a las finanzas; y tercero, que la política de Rajoy, la política de la derecha, haya demostrado ser un auténtico fracaso económico.

9.- Vamos a analizar:
La acción del gobierno Obama ha sido clara. Cuando Obama ha señalado que los recortes no eran la panacea ha dicho algo más: se ha significado en contra del plan, ya explicado en este blog, de precarización europea. EEUU no puede admitir dicho plan no por motivos de defensa de derechos humanos sino por motivos económicos. Efectivamente, ese plan desestabilizaría su potencial económico al crear una segunda China, auténtico ideal del proyecto de la oligarquía europea, en la Europa del sur y del este. Así, cuando Obama pidió la intervención bancaria hacía algo más: señalaba que EEUU no compartía el proyecto de precarización europea por, evidentemente, interés propio. Y eso es una buena noticia.
Al tiempo, y con Hollande a la cabeza también por interés propio, un cada vez más amplio sector europeo empieza a comprender que la única solución de Europa es su cada vez mayor implicación supranacional. Esto no era nuevo, de hecho ya no hay soberanía nacional lo que conlleva un déficit democrático, pero lo novedoso de este rescate es que se limita a la banca. Y esto no tiene solo que ver con el tamaño de la economía española sino con algo más: una incipiente creencia de que la economía nacional ya no existe, por eso no se rescata al país, y sí la economía europea. Europa toma como suyo el problema de la banca española –por cierto, fundamental el problema de las cajas de ahorros, que de eso hay que hablar- porque ya no existe la economía española ni alemana. Y eso es bueno porque hace más factible ese proyecto ya presentado aquí de Europa como país.
Y la mejor noticia es el ridículo absoluto de la derecha siempre presentada ante sí misma como la mejor gestión. El rescate ha venido ha dejar claro algo que todos sabíamos: la primera reforma necesaria era la financiera. Sin embargo, Rajoy y el PP corrieron a hacer la laboral porque la oligarquía europea estaba detrás de se proyecto de precarización ahora cuestionado. Así, el gobierno de derechas ha demostrado no solo que no es más que el botones de la oligarquía europea sino incluso su inutilidad en la política de imagen con la espantada ridícula de Rajoy escondiéndose.

10.- ¿Es entonces el rescate lo mejor? Ahora mismo sin duda. Lo contrario era acabar con el país y con cualquier proyecto progresista europeo. Lo contrario era hacerle el juego a la derecha de la precarización absoluta. Es falsa la tesis de cuanto peor, mejor. La realidad es simple: cuanto peor, peor. Menos, por supuesto, en el sueño de las élites y las vanguardias.

y 11.- ¿Aceptar entonces el rescate? No, aprovecharlo. Ese es el verdadero camino de una izquierda con vocación de poder real. Se trata de utilizar ese mismo rescate para cambiar el rumbo de todo ese proyecto de precarización europeo que por fin ha mostrado una pequeña grieta. Por primera vez desde la crisis, el rescate ha abierto una cierta esperanza (recuerden el punto 9). No es mucho, pero ya señalaba Arquímedes –esto no se lo esperaban, ¿verdad?- que con un punto de apoyo se podía mover el mundo. Ahora falta precisar la palanca.

jueves, junio 07, 2012

MIS ALUMNOS (otra vez más) ME CRITICAN.

Yo sé que soy cansino. Pero, frente a quienes sienten que cualquier evaluación de un servicio público es una concesión al neoliberalismo malvado, estamos los que creemos que esa evaluación es un derecho de la ciudadanía en democracia. Por eso, si ustedes entran en  La lechuza de Minerva y van allí a Actividades -donde pone Blogs-  pueden ver la crítica de mis alumnos a mi labor como profesor. Muchas, por cierto, muy interesantes.