domingo, abril 28, 2013

VIDA INTERIOR/114: AMOR A LOS COLORES (o: sí, soy un idealista).

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.



Por lo visto el Real Madrid me necesita el martes para remontar.
Espero ansioso empezar a discutir la prima.

jueves, abril 25, 2013

LA NOTICIA DEL DÍA




La auténtica noticia de hoy es esta
Curiosamente, los más radicales y rebeldes decidieron asediar, poquito, el congreso justo hoy que se iban a publicar los datos de la EPA.

domingo, abril 21, 2013

SOCIALISTAS EN RED: RESUMEN SEMANAL

Parece que fue la semana pasada...

Nota: observese el ingenio de poner el enlace en los puntos suspensivos. Superándome día a día.

miércoles, abril 17, 2013

ANÁLISIS SOCIAL Y ANÁLISIS MORAL (y más marxismo)/1


La historiografía antigua tenía una idea central clara: la historia la hacían los grandes hombres. Por eso, las obras históricas tenían como principales protagonistas a los héroes, inventados o reales, que a través de sus hechos marcaban el devenir histórico. Así, consecuencia del régimen de producción esclavista –nota: obsérvese la consigna marxista sin demostrar ni nada- lo que importaba era la vida de los amos y la sociedad se conformaba de acuerdo a ella. Además, a esta idea se unía que no existía la conciencia de progreso y, por tanto, en realidad los héroes no hacían tanto historia, en cuanto a que nada iba a cambiar sustancialmente, como particulares hazañas.

El comienzo de la transformación intelectual en este campo de la comprensión social y de la historia se inicia con el Renacimiento y tiene un nombre paradigmático: Maquiavelo. Maquiavelo explicita algo fundamental. Hasta él, el héroe tenía el poder porque debía tenerlo, no había duda sobre ello y esa idea moral de que lo que ocurría debía ocurrir, deber ser,  no era tanto un juicio moral como social: le correspondía tenerlo por su pertenencia a la oligarquía –la aristocracia: el poder de los mejores como exponía su etimología-. Y esto era, además y fundamentalmente, parte del orden natural del universo. Sin embargo, Maquiavelo  presenta un ideal distinto: el poder se toma. Esta toma de poder se da además no desde las cualidades propias de un héroe –como el honor, la lealtad, etc-  sino desde la astucia y la fuerza. El príncipe no era tal correspondiendo con el orden del universo, sino porque siendo astuto y fuerte conquistaba y defendía su mandato. Maquiavelo da así un paso importante: el poder no es un deber  ser que coincide con el orden natural puesto por la divinidad de turno sino un hecho que  se puede reducir al análisis político y social.

Pero hay aún en el pensador florentino una idea de hazaña: son los individuos extraordinarios, Borgia o Fernando el Católico, los que conforman la sociedad. Precisamente esto es lo que romperá el Liberalismo. La idea central del pensamiento liberal es doble: primero, la sociedad es el conjunto de los individuos; segundo, existe el progreso y por tanto cabe reconstruir la sociedad desde esa perspectiva de sumatorio: es la idea de contrato social para fundar una sociedad nueva. Así, los liberales rompen con los grandes hombres de la historia y con la concepcion clásica. Ni creen en que la sociedad se conforme con los grandes hombres  ni creen, aquí como Maquiavelo, que se corresponda el poder social con el deber ser: por eso hay que hacer el contrato y se puede cortar la cabeza al rey -incluso dos veces teniendo cuidado, eso sí, de que sean dos reyes distintos-. Sin embargo, aún permanece la visión subjetiva pues la sociedad es la suma de los individuos aislados. Así gente buena y honrada tendría como consecuencia una sociedad buena y honrada. Por ello, por ejemplo, la Constitución de Cádiz de 1812, de raíz liberal, señalaba que los españoles debían ser “justos y benéficos”, pues esa sería la garantía de una buena sociedad.

Comte, el pensador francés de la primera mitad del siglo XIX, es un filósofo injustamente tratado. Es, sin duda, uno de los grandes y sin embargo suele ser menospreciado mientras se alaba a otros autores mucho menos interesantes que él. Entre las cosas fundamentales que legó Comte, y hay muchas, figura sin duda la creación de la sociología. Efectivamente, Comte es el primero que comprende que el análisis social no puede reducirse a creer que el colectivo no sea más que la mera suma de los individuos y sus características: es el primero que supera la idea subjetiva de sociedad. Así, Comte con su idea de sociología  supera el análisis liberal que pretendía que una sociedad no era nada más que el sumatorio de las distintas personalidades de sus integrantes. Frente a esto, para Comte la sociedad, y los grupos sociales que a su vez la conforman, adquieren categoría de sujeto de la  acción y, consecuentemente, deben ser estudiados como  tales pues poseen reglas propias y acciones que son independientes a la voluntad de sus particulares. Para entendemos, Comte piensa –si fuera periodista deportivo y si un periodista deportivo pensara- que no por tener, uno a uno, a los mejores jugadores del fútbol se tiene necesariamente el mejor equipo -que se lo digan al inútil de Mourinho-. O si fuera pedagogo –y, sí, otra vez pondría lo de antes-, que una clase no es la suma de sus alumnos sino una realidad propia que debe ser analizada como una unidad. Comte, en definitiva, es el primero que supera la idea de la sociedad como un mero agregado de elementos y comprende que tiene unas reglas propias independientes: la sociedad como unidad es el sujeto de estudio.

A partir de ahí, esta misma idea de Comte comienza a impregnar el análisis sociológico. Y con él a Marx. Efectivamente, el análisis que realiza Marx del Capitalismo es un análisis alejado desde sus orígenes de que este pueda ser explicado reduciéndolo a las circunstancias personales de sus integrantes. Incluso cuando Marx está aún realizando un análisis fuertemente clasista presentando a las clases sociales como las que constituyen la clave del Capitalismo -antes de empezar a comprender que el capitalismo es un sujeto independiente incluso de los intereses concretos de tales grupos- estas clases sociales no se conforman de abajo a arriba, de acuerdo a un proceso inductivo donde de las características de los individuos particulares surge la condición general del colectivo tal y como haría un liberal, sino de arriba a abajo: las clases sociales son entidades sociales  objetivas de acuerdo la posesión o no de los medios de producción y por tanto deben estudiarse y analizarse no tomando en cuenta las características de cada individuo sino como las de un único sujeto. Para Marx, y esto es clave en este Marx, los burgueses no forman la burguesía sino que la burguesía forma a los burgueses. Los proletarios no forman al proletariado, sino que el proletariado forma a los proletarios. Por ello, Marx evita, en consecuencia lógica, establecer criterios morales personalizados para cada uno de los miembros de estas categorías sociales pues sería absurdo. Para Marx, no importa lo que cada individuo de una clase piense o cómo actúe sino qué interés concreto tiene su clase social.  Podrá haber burgueses bondadosos –como hay, por cierto, empresarios hoy en día perdiendo dinero y evitando con su patrimonio personal echar a la calle a sus empleados- y proletarios malvados pero eso no es importante para el análisis de la sociedad. Lo que interesa es saber cómo actua la burguesía como tal sujeto único o el proletariado como tal sujeto, también, único. Lo que importa, al menos en esta etapa inicial del marxismo de Marx, es la clase social y su interés como tal clase.

Pero, incluso una vez superado el análisis clasista Marx posteriormente irá aún más lejos. Ahora, verán qué listo soy, vamos a hablar de Hegel. Hegel es un filósofo alemán del primer tercio del siglo XIX. Es famoso porque escribe raro -encima en alemán- y cuesta comprenderle: bueno, es que no escribe muy bien. También es famoso, pero menos, porque desarrolla la dialéctica. A partir de ahora si hay un filósofo -hay gente que firma así- en  la sala se va a enfadar y más si encima entendió algo de Hegel aunque esto reduce mucho el campo de acción-. Pero como dicen en ese maravilloso blog que es El Tamiz: antes simplista que incomprensible.

La Ilustración había dado a la razón su máxima importancia señalando cuando menos el anhelo de un mundo gobernado por ella. Así, por ejemplo, la razón había llegado a explicar el mundo natural, con Newton, que hasta entonces se le presentaba oculto. De esta forma, el discurso de progreso ilustrado presentaba que la razón iría así conquistando cada vez más espacios y, por tanto se sabría más. Hegel hace a partir de esto algo parecido a lo de Comte al independizar la razón de los individuos concretos. Para él, la Razón se convierte en un sujeto en sí mismo, como si fuera un espíritu, que al ir recorriendo la historia va conquistando nuevos espacios de conocimiento. Así, el desarrollo histórico es el desarrollo de la Razón -diga usted del Espíritu y epate a sus vecinos- hasta que se llegue a conocerlo todo y hacer toda la realidad racional  -diga usted llegar al Espíritu Absoluto y tendrá a sus pies a la vecina buenorra-. Los individuos concretos son así instrumentos de ese desarrollo de la Razón.

Además, añade Hegel, este desarrollo de la Razón no se genera desde fuera, por motivos ajenos a esa misma razón, sino que surge desde ella misma de una forma que Hegel llama dialéctica: del mismo modo que un niño, e incluso un ser humano, va desarrollando su cerebro que ya está en él sin añadirle nada externo pero al hacerlo renuncia a sus anteriores etapas no puede ser adulto y niño a la vez- o las matemáticas se desarrollan desde ellas mismas, la razón se despliega desde sí misma a lo largo de la historia hasta llegar al conocimiento absoluto. El espíritu, esa razón, es por eso el auténtico sujeto de la historia. Y ahora pedimos perdón a Hegel y volvemos a Marx.

Marx recoge esta idea de despliegue de la razón pero cambia al protagonista: pone la dialéctica boca abajo. Lo que se ha desarrollado en la historia -Hegel entérate- y ha sido a su vez causa del desarrollo histórico, no ha sido la razón sino las formas de producción -el esclavisrno, feudalismo o capitalismo- y por ello hasta ahora el sujeto de la historia ha sido estas formas productivas y no los individuos que han sido instrumentalizados por ellas. Y esto sigue pasando ahora, añade Marx, y con mayor fuerza en el Capitalismo. El Capitalismo no es el resultado de los malvados burgueses avariciosos e insolidarios sino que la burguesía y el proletariado son el producto del Capitalismo. Y aquí está el cambio con el anterior Marx: no es que burguesía y proletariado formen el capitalismo, cosa que se defendía antes, sino que el capitalismo forma a la burguesía y al proletariado y, así, a todos y cada uno de los seres humanos. El sujeto de la historia actual no es los empresarios o el pueblo, sino el capitalismo que tiene leyes propias y objetivas. Los hombres no hacen libremente ni su historia ni su vida y por eso, para ser libres todos, hay que hacer la revolución. Y con ella se pasará de la prehistoria a la historia de la humanidad.

¿Y a qué viene todo este rollo? Aparte de a demostrar lo mucho que sé –una barbaridad, oiga y si yo le contara- a algo más. Hay dos formas de entender, por tanto, la sociedad. La primera es aquella que defiende que la sociedad es la suma de sus individuos y por tanto hay una conexión necesaria entre como sean estos y cómo resulte el resultado final: es la idea liberal –y, curiosamente, en cierta medida la anarquista-. La segunda, explicada aquí, es aquella que defiende que la sociedad es un sujeto propio con leyes autónomas, independientes a los individuos. Ninguna de las dos, quede claro, excluye el juicio moral pero son juicios morales muy diferentes. Y hay una que es progresista, aquella que defiende la objetividad social, y hay otra conservadora, la que defiende la sociedad como la suma de sus miembros. Pero ahora, curiosamente, se está desarrollando desde la izquierda la segunda opción de raíz liberal  y, eso, es estéril políticamente y socialmente peligroso. Pero, si alguno sigue ahí, lo analizaremos en otra entrega para explicarlo.

miércoles, abril 10, 2013

ANTE LA MUERTE DE LA SEÑORA THATCHER


Yo es que soy muy rarito.

No puedo calificar moralmente a la señora Thatcher porque no la conocía.

Solo puedo decir que sus ideas políticas me parecían nefastas e inmorales y que su acción política no me gusta un pelo. Puedo decir que toda su actividad en el gobierno británico, excepto la guerra con Argentina paradójicamente, fue en beneficio de la oligarquía. También puedo decir que llegó al poder porque ganó unas elecciones.  Y que gobernó en contra de la propia democracia entendida como un sistema de convivencia social.  En fin no puedo decir nada bueno de su acción política.

Pero, de ella como persona no puedo decir nada bueno ni nada malo: no la conocía. No sería justo insultarla personalmente. Y tampoco después de muerta.

No sé, a veces noto que me falta aire revolucionario para escribir.

lunes, abril 08, 2013

MORAL, POLÍTICA Y ESCRACHE


1.- La reciente utilización de eso que se llama escrache ha generado una cierta polémica. Como todo, es la caducidad de cada mercancía, acabará pronto, así que es importante tratarlo. Pero tal vez corresponda no tratarlo solo como un hecho concreto de desahucios sino como algo que implica más. Y este algo que subyace es, creemos, la clave para apoyar o no los escraches.

2.- La gente que apoya el movimiento de los escraches suele hacerlo desde una perspectiva –por decirlo así-  humanitaria: ante el drama real y cotidiano de los desahucios algo hay que hacer. Pero, esta perspectiva del activismo deviene en falsa siempre en política. No se trata de que algo hay que hacer sino de que hay que hacer lo correcto en un doble sentido: primero, como acción eficiente; segundo, como acción que responda a un correcto código moral. La pregunta por tanto es si el escrache es una correcta práctica política y moral.

3.- ¿Qué es un escrache en la actualidad? Consiste en que un grupo de personas se presentan en la casa de un político que no apoya sus ideas –en este caso concreto la Iniciativa Legislativa Popular presentada por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas- y por ello se le insulta y presiona al tiempo que se advierte al resto del edificio del carácter inmoral de su vecino. Observese esto. Al político no se le discute su error o su equivocación al no apoyar las teorías del grupo en cuestión sino que se remarca su inmoralidad.  Así ocurrió, y en un ejemplo que es categoría pues se trata de algo premeditado y no un arranque emocional, cuando la presidenta de dicha plataforma, la señora Colau, fue al congreso a hablar y calificó al representante de la banca como criminal. Es decir, como no defendió lo que ella defendía no podía caber duda: era un criminal. Y luego la masa indignada irá a su casa y gritará mirando también a las ventanas colindantes.

4.- Criminal, ladrón, asesino... Calificativos morales.  Y aquí empieza lo interesante verdaderamente. Los escraches, como casi todo el discurso lanzado últimamente desde la autoproclamada izquierda, reducen la política a una discusión moral sobre comportamientos individuales: los que no piensan como ellos son ladrones o asesinos. Los que no les apoyan fielmente son cómplices del mal. El mundo se divide en malos y en buenos –y estos son pero que muy buenos e irreprochables-.

5.- La primera consecuencia de esto  es que lógicamente, al presentar todo como una situación moral reducida a los comportamientos personales –no un análisis moral de las ideas- hay un juicio sobre el bien o el mal para dichos comportamientos individuales. No hay ideas erróneas o correctas sino maldad o bondad personal.  
Y esta maldad o bondad no se refiere a un juicio sobre las ideas sino que se juzga a los sujetos que las mantienen. No se señala las consecuencias morales de las ideas sino que quien mantiene una idea determinada es buena o mala persona. Así, la conclusión política, segunda consecuencia,  es que hay personas buenas y malas de acuerdo a su adscripción a unas ideas políticas u otras. Las buenas, lógicamente, serán aquellas que tengan las ideas moralmente buenas. Las malas, es fácil de adivinar,  serán las que mantengan las ideas equivocadas. Resumen: nosotros somos los buenos y ellos son los malos.
 La tercera consecuencia es que se produce así, paradójicamente, un reduccionismo de lo moral. La moral queda reducida a juzgar vidas completas por ideas concretas defendidas. Un triunfo de la moral, sin embargo, fue defender que la intención, y no el acto, era el fundamento para el juicio sobre la moralidad de las acciones; ahora, en el infantilismo de la autoproclamada izquierda, la vida de una persona puede ser juzgada por una idea defendida sin ni tan siquiera conocer qué argumentos se dan para ello.
Y, la cuarta consecuencia, conclusión de las tres anteriores a su vez, es que la política se va a identificar, a confundir sería mejor,  con ese reduccionismo moral. No hacen falta ya desarrolladas argumentaciones políticas  ni un complejo discurso que distinga ideas defendidas de acciones realizadas. Basta una moral primitiva basada en la emoción y hablar con ese tono curil característico, como si a uno le doliera cada niño pobre.

6.-  Pero, ¿estamos nosotros en contra de que política y moral se relacionen?
Las ideas políticas -y las económicas, históricas, científicas, artísticas y de cualquier otro índole- tienen sin duda un contenido y un significa moral. Esto no es lo falso. Pero es que esto no es tampoco lo que se señala en estos movimientos. Lo que se dice en ese empleo de los términos por parte de la autoproclamada izquierda, y en el escrache, es que defender o no defender unas ideas va necesariamente unido a un juicio moral sobre la persona que en concreto piensa así. Es decir, que el juicio moral no se refiere a las ideas como teoría sino a las personas en concreto y a su comportamiento vital. Por eso, volvamos al ejemplo, la señora Colau puede deducir el carácter moral del representante de la banca: si defiende ideas distintas a mí es, sin duda, un criminal y hasta le tiro casi un zapato.

7.- De esta forma la moral infantil sustituye al discurso político y la política deja de estar dividida entre oponentes ideológicos, personas que piensan distintos pero que conviven y para las que es necesario construir una sociedad donde todos puedan convivir, para pasar a ser un mundo de enemigos personales. La sociedad así ya no es un lugar de convivencia para esas personas distintas sino coto de caza del diferente. Pensar distinto es ser el malo. Y, por qué no decirlo también, esto mismo lo ha dicho el PP: los de la Plataforma son de ETA.

8.- Y esto tiene una curiosa lectura política. Efectivamente, esta ideología política lo que hace en realidad es defender implícitamente que las instituciones sociales y la misma sociedad son solo la suma de cada uno de los individuos y no realidades objetivas. Esta idea, que es la clave para el liberalismo o el infantil anarquismo –lo sé, alguien se ha indignado- no es sin embargo asumible para explicaciones sociológicas algo más elaboradas. Así, como en el ñoño anuncio del derechista gobierno de Madrid sobre que la comunidad es la suma de todos, en esta teoría subyace el viejo concepto liberal de que la sociedad no es más que la suma de sus individuos. El capitalismo es malo –pero mazo de malo- porque los banqueros son malas personas –pero mazo de malas-.  Y se acabó el análisis.

9.- Pero hay algo peor que ser un liberal. Efectivamente, la teoría aquí analizada, la sustitución del análisis político por una simpleza de buenos y malos, tiene un efecto en la práctica social claro. Si la sociedad se divide en buenos y malos, la única forma de acción coherente entonces es la eliminación social, o física, de los malos. Si el adversario político  -es decir: quien no piensa como uno- lo es por su inmoralidad personal es lógica la solución de su extirpación  social.

10.- Lógicamente, ninguna de las personas que participan en los escraches desea esto -bueno, menos los de Batasuna que ya tienen experiencia. Pero lo importante es que políticamente hablando el escrache y, con él, el discurso político de la actual izquierda es políticamente irrelevante. Y no lo es curiosamente por incapacidad, pues la propia ILP resulta bastante interesante para iniciar una discusión y análisis desde una perspectiva de izquierdas, sino porque lo que subyace en cualquiera de sus discursos, incluso en los interesantes como el ya citado de la ILP, es el presupuesto presentado en el punto  4 de este escrito: la sociedad es el conjunto individual de buenos y malos. Y aquí se ve el carácter absolutamente ñoño de todo este pensamiento. Podrán crear una fe pero no un discurso político.

11.- El domingo, en un edificio ocupado cerca del cementerio de la Almudena (Madrid), estaba puesta una pancarta: La  ILP no se toca. Al lado del edificio, unos señores y señoras tomaban unas litronas mientras escuchaban algo así como música a todo volumen con una vestimenta que sin duda era de atrezo. Cerca de allí, alguien además había colocado una pegatina: Barrio antifascista. Al que pillemos lo vamos a hostiar.   Canta la Internacional que la tierra será un paraíso, patria de la humanidad. Que recuerde, no dice nada sobre el ideal de un cementerio. 

miércoles, abril 03, 2013

SOBRE LA IGUALDAD

Resulta que a un imputado se le llama Iñaki.
Resulta que a otro imputado se le llama Doña Cristina.

Resulta curioso.


miércoles, marzo 27, 2013

CAPITALISMO, RELIGIÓN Y SENTIDO


¿Sigue teniendo sentido la religión? Cuando uno hace una pregunta puede estar tendiendo una trampa. Efectivamente, y esto se ve en las encuestas, cualquier pregunta sobre algo nunca es inocente. Por eso, conviene siempre desarrollar un poco qué queremos decir con la cuestión planteada sobre la religión y su sentido.

Al preguntarnos por ello no queremos entablar un debate sobre las causas de la existencia de la religión, aunque necesariamente responderemos implícitamente a esto, sino qué planteamos cuál puede ser su futuro como hecho histórico y social. Es decir, intentaremos jugar a futurólogo, cual profeta iluminado por la deidad pero esperemos que con más éxito, y predecir si la religión seguirá siendo importante socialmente. Nos cuestionamos, para que vean que yo también a veces leo,  por el porvenir de una ilusión.

Hagamos primero una distinción entre religión y fe o creencia. Por la primera, religión, entendemos el corpus teórico y hecho social de creencias religiosas establecidas con influencia social actual, no histórica que es otro asunto, por esas mismas ideas o las instituciones que las representan. Por fe entendemos el hecho subjetivo de creer en seres y actos sobrenaturales. En ambos casos, y esto es importante de señalar, nos es indiferente si estas creencias se corresponden con una realidad o no.  Cuando aquí hablemos de religión nos referiremos al primer significado, es decir: el conjunto de creencias sobrenaturales en cuanto que influyen socialmente.

Los marxistas como nosotros somos gente sencilla. No creemos en la espiritualidad, los gnomos o los comandantes, por poner tres ejemplos, y consideramos que todo fenómeno social debe poder explicarse atendiendo a las circunstancias de la producción histórica concreta. Con esta declaración de principios, creemos ingenuo analizar hechos sociales sin contexto. Es erróneo creer que todo lo que haga un hombre no sea un hecho social. Así, al analizar la religión hay que hacerlo tal y como se analizaría el desarrollo de cualquier otro hecho social y relacionarlo con la realidad. Por eso, cuando se quiere estudiar la religión desde perspectivas subjetivistas y existenciales, como hace la fenomenología, se podrá intentar explicar, si acaso, la creencia subjetiva pero no la religión como hecho social y la importancia de esta. Y hay algo evidente: la religión ha sido un hecho fundamental en la historia. Y nuestra pregunta es si, como tal hecho social, lo seguirá siendo.

Observemos algo: toda religión es una forma de consolación. Esto llama la atención poderosamente. Efectivamente, independientemente de sus creencias concretas y particulares sobre si existe o no un dios o la inmortalidad, es cierto que en toda religión subyace un consuelo ante la realidad. Así, tanto en el hinduismo, budismo, judaísmo, islam, cristianismo o cualquier otra creencia en lo sobrenatural, la religión no solo da respuesta fácil a preguntas complejas –voluntad de los dioses y ya está- sino que implica un consuelo frente a un mundo sin él. El creyente se reconforta en su creencia porque ese es el papel social predominante de la religión. Así, para el budista que medita para anular su yo –y al que alimenta el campesinado-, el místico que anhela entrar en contacto con lo absoluto –y al que alimenta el campesinado- o el propio campesinado que espera una vida mejor –donde alguien les alimente a ellos-, toda religión es consuelo.

Con ello se infiere que lo que importa para explicar el éxito religioso es la recompensa que presenta. Y esta recompensa no debe entenderse solo como inmortalidad en el paraíso, pues ya implica una determinada mentalidad previa, sino otra cosa. La religión reconforta la desdicha inmanente con una explicación trascendente. Es decir, la capacidad de abstracción humana permite que la recompensa a lo actual se fije en un futuro y no en el presente inmediato, cosa imposible en el resto de los animales: mi perro no tiene fe. La religión, así, funciona socialmente como mero conductismo, pero con ínfulas de profundidad. La recompensa, que no es sino la dotación de sentido del propio sufrimiento y no tanto el futuro paraíso, consuela la vida humana.

Por todo ello, la religión, como queda históricamente demostrado, ha adquirido éxito y poder en las sociedades anteriores al nuevo capitalismo. En estas sociedades, y por su tipo de producción económica determinada, la satisfacción vital no existe socialmente o está muy limitada. Efectivamente, en economías anteriores al nuevo capitalismo -el desarrollado a partir de la II Guerra Mundial- la producción económica no se basa en el consumo sino en el trabajo y por ello la satisfacción de las necesidades, excepto las básicas, no es un elemento productivo fundamental. Las necesidades no son satisfechas y la religión cumple esa función de satisfacción.  La religión es la recompensa abstracta a la vida sin recompensa concreta y determinada. Por supuesto, no es que la religión surja promovida por malvados para engañar sino que la propia condición social de ausencia de recompensa hace que esta se presente como resuelta en la trascendencia. Da igual que sea cierto o no que Dios exista, el nirvana o el paraíso con huríes serviciales -aunque queda claro qué preferiríamos y para qué ahorramos-. Lo importante es que la existencia de la religión como recompensa implica su éxito social. Pero sólo hasta ahora.


Teoría pobre, pensará alguien más profundo: no tener en cuenta el anhelo de trascendencia. Bueno, recordemos dos cosas. La primera, que aquí hablamos de religión como hecho social -ya hablaremos de ese anhelo de trascendencia en otro momento-; la segunda, es que una teoría no es pobre o profunda sino verdadera o falsa. Y una prueba para decidir esto es su conexión con la realidad. Una teoría debe ser coherente, también las propias. Esto implica que si la religión se explica de acuerdo a la variable social -la sociedad y en concreto el proceso productivo-, el cambio de esta variable implicará necesariamente un cambio en la influencia religiosa en la sociedad. Y resulta que la religión se abandona, hecho fácilmente constatable, en las sociedades del nuevo capitalismo. ¿Por qué?

La clave productiva del nuevo capitalismo es la introducción del consumo –en la columna de la derecha de este blog hay varios artículos donde se explica este nuevo modelo productivo-. Gracias a este consumo, la vida humana se transforma en absoluta producción ya no limitada al tiempo de trabajo. Así, los sujetos al consumir producen beneficio económico: la producción es trabajar y consumir. Por ello, igual que el trabajo en las sociedades anteriores, la garantía de una producción incesante de mercancías es el consumo a su vez incesante. Y este aspecto se consigue convirtiendo a este proceso productivo en recompensa personal. El consumo recompensa a los individuos no ya en la trascendencia sino en la inmanencia absoluta del día a día: en la vida. Y lo hace tan bien para sus intereses que no les recompensa con un objeto concreto sino con la propia actividad de vivir: la vida convertida en producción. Así, la religión, con su burdo discurso de recompensa trascendente, nada puede hacer ante la tarjeta de crédito y la venta a plazos. La clave que hizo a la religión fuerza social, la necesidad de trasladar la recompensa a lo trascendente, es ahora su verdugo. La recompensa inmanente es el fundamento individual de todo el proceso productivo actual y la religión sobra.

El nuevo capitalismo ha hecho inútil la religión y la religión desaparecerá de la realidad social, ya lo está haciendo y si no vayan ustedes a una iglesia por estas fechas y luego a un local de ocio, por su propia inutilidad. No seremos nosotros desde luego quienes lamentemos que un pensamiento irracional, cuya clave es la levedad de la propia vida humana y la indiferencia ante su sufrimiento real, desaparezca en el basurero de la historia. Pero al tiempo tampoco seremos quienes consideremos esto un triunfo de la racionalidad y el progreso humano. La religión desaparece por lo mismo por lo que apareció: la ausencia de un mundo humano. 

lunes, marzo 25, 2013

SOLIDARIDAD

Ante la nueva campaña de las juventudes del PP para que los alumnos denuncien a los profesores que les adoctrinen, vaya desde aquí todo nuestro apoyo al profesorado de religión. 


lunes, marzo 18, 2013

CHÁVEZ Y LA DEMOCRACIA


La reciente muerte de Chávez tiene que ser seguida de una reflexión sobre su papel en la izquierda -si es que Chávez puede considerarse de izquierdas,  cosa que hemos de plantearnos- e igualmente sobre la idea de democracia.  Pero, antes de entrar en este punto debemos señalar algo: Chávez no era un dictador. La derecha ha entronizado un discurso sobre el ex presidente venezolano que no puede contrastarse con hechos. Chávez ha ganado su puesto en elecciones libres avaladas por todos los observadores internacionales. En Venezuela hay partidos de la oposición legalizados y actuando libremente. Chávez, por tanto, era presidente de una democracia. Sin embargo, esto tampoco hace de él y su movimiento un proyecto democrático.

Pero vayamos al núcleo duro de esta reflexión ¿Podemos considerar a Chávez como un paradigma de izquierdas? ¿Podemos creer que el chavismo debe ser apoyado desde una perspectiva de izquierdas? Para responder a esto debemos no solo analizar su política concreta sino el ideal de su política, entendiendo esto como el modelo social que Chávez pretendía. Y al hacerlo notaremos, y haremos notar, que en realidad Chávez es el sueño de la política de derecha.

En primer lugar, destaca la idea de estado de la política chavista. Para el chavismo hay una identificación entre estado, gobierno y sociedad que es claramente totalitaria. Esto se ve, a veces la anécdota es categoría, en el cambio, con la constitución de 1999, del nombre mismo del país que pasó a denominarse república bolivariana. Así, la gente debe vivir en el propio movimiento político dominante y no en un país para todos. Pero esto se ve, también, cada día. Ciertamente, el chavismo no distingue entre estos tres elementos fundamentales en democracia -estado, gobierno y sociedad- llevando a una identificación única de los tres en el movimiento bolivariano que se presenta como aparentemente ideal y es en el fondo distópica -me puse culto-. Puede parecernos muy progre desde Europa esa sociedad bolivariana, que hasta tiene chándal propio en la inevitable mercadería revolucionaria que se iba quedando pasada de moda con el Che, pero al fin y al cabo no escapa del ideal  fascista. El estado y el gobierno son lo mismo implica que no hay resquicio de defensa ante el segundo.

Y ahora, y unido a lo anterior en el ideario bolivariano, el estado, que ya también es el gobierno, y la sociedad deben buscar la identificación. Y en lo aparentemente hermoso de esto radica la trampa. Efectivamente no es que la sociedad controle al estado, sino al contrario: el estado, que ya es el gobierno, controla la sociedad. Así, la sociedad está atada por un poder estatal que busca limitar cualquier modo social diferente, y que incluye hasta el control del pasado histórico con la vindicación de Bolívar. El movimiento bolivariano busca, conseguido estado y gobierno, conquistar la sociedad para acabar con ella como posible fuerza disidente.

Y en este proceso de estatalización es importante también destacar el empleo de la propia economía como modo de dominación. La idea bolivariana de una economía centrada en el petróleo, y que no busca la diversificación, no es exclusivamente una opción económica sino fundamentalmente una opción política de dominio. Diversificar la producción económica generaría necesariamente la aparición de grupos sociales que irían adquiriendo poder en contrapartida al estado. Por ello, monopolizar la producción básica en torno a un producto de fácil control estatal refuerza aún más si cabe el dominio social. El movimiento bolivariano, pues por lo expuesto anteriormente eso es el estado, no solo regula la producción económica sino que la controla. Y al hacerlo impide el surgimiento de grupos sociales diferentes y que pudieran representar una oposición: se controla también la sociedad. Y hay que entender esto como el fin último de todo el proceso productivo. No es que se socialice la producción para mejorarla y con ella garantizar el progreso sino que se estataliza para ejercer el dominio.

Por supuesto, no se nos olvida, Chávez ha realizado una política de distribución de la riqueza que ha llevado a Venezuela a una mejora social evidente, por ejemplo a ser el país más igualitario en renta de toda América Latina, y a una reducción general de la pobreza. Pero eso no es suficiente pues si pusiera como logro Franco. El dictador español, sería de izquierdas. Lo que importa realmente es qué pretende eso. Y en política interior la finalidad última del movimiento bolivariano es el absoluto control social.  

Surge así el movimiento bolivariano como una oligarquía dominante que utiliza a las masas como fuerza de choque. Y surge así un modelo característico de los regímenes populistas: una sociedad con una relativa igualdad pero dominada. Lejos de generar un modelo social democrático donde predomine la libertad, la sociedad venezolana es igualitaria para evitar desarrollar un tejido que genere una diferencia u oposición al estado. La idea básica del chavismo es así el secuestro de la sociedad. Y esto se acrecienta cuando en política exterior no es que se alíe contra EEUU -en lo que seguramente tenga razón- sino que se alía con la dictadura cubana y la teocracia iraní -altos ejemplos de libertad, sin duda-.

El chavismo es un sueño en realidad de la derecha: una sociedad secuestrada y dirigida por una oligarquía que controla todo sin necesidad de recurrir a una violencia extrema. Y en esto se une el chavismo al caudillismo populista que, desgraciadamente, ha inundado la política latinoamericana en su historia. Desde Norteamérica, con el PRI en México, hasta el cono sur, con el peronismo, y cuando no con dictaduras como la cubana o las patrocinadas por EEUU a lo largo de todo el continente, parece que su geografía está condenada al populismo derechista. Sin embargo, hay una esperanza actual en el auge de la democracia en toda la zona y en concreto, algo de lo que parece olvidarse la izquierda, en los actuales gobiernos de Brasil y Uruguay como posibles modelos progresistas.

Y todo esto nos lleva a una última pregunta ¿cuál es la diferencia fundamental del populismo caudillista con la izquierda? ¿No sería Chávez, al que hemos reconocido una política social igualitaria, un izquierdista? Efectivamente, el populismo pretende luchar contra la pobreza y la miseria, sin duda, pero lo busca hacer para la heteronomía. El caudillo populista, el movimiento populista, no pretende que la sociedad, y por tanto sus integrantes,  se constituya como  un poder autónomo e independiente de la oligarquía. Lejos de eso, la clave del populismo es la heteronomía social: que todos y cada uno de los individuos sientan que su existencia tal y como se desarrollan se la deben a la existencia del líder y no a ellos mismos. Así, el populismo, con su política de masas agradecidas, olvida que esas masas están formadas por sujetos. Y no solo lo olvida sino que niega su realización. La autonomía queda enterrada en el nosotros y el nosotros en el yo del líder.

De guardia en una clase porque el profesor ha faltado. Los alumnos comentan cómo les gusta la afición futbolística inglesa, que va al campo a animar. Como debe ser, añaden. Y yo les cuento que no animo en el fútbol ni nada de eso ¿Y a qué vas al campo entonces?, preguntan. Y yo contesto: solo a ver el partido.
Demasiado, sin duda, individualista.
Demasiado, sin duda, pequeñoburgués.
Este tío, sin duda, no puede ser de izquierdas.

domingo, marzo 17, 2013

(esto no acaba, como el deber) DEFENSA DE LA FILOSOFÍA


Foto tomada de Madridiario

Hoy sábado, por la mañana, en la Puerta del Sol (Madrid). Acto en defensa de la Filosofía (que la nueva ley de educación quita). 

Llevaba yo preparado para leer un texto de Boecio. El rumor se había corrido, la gente expectante. Boecio, Boecio, se repetía. Pues quién no lee a Boecio. Tienes un rato libre en casa y te preguntas: ¿qué hago? Y una vocecilla interior te dice: ¡Hombre! -nota: si es usted muy progresista le dice: Hombr@-, lee a Boecio. Y así, una vez conocido cómo quedó el partido del Madrid, uno lee algún pasaje de La consolación de la Filosofía. Y luego, o entre medias, se queda dormido.

Y así, ya preparado para leer (se lee lo negro y te saltas lo blanco, se lee lo negro y te saltas lo blanco..., me repetía), justo antes del instante crucial se agota la batería del micrófono. Así que ya no pude leer. 

Y por ello, y vista la expectación creada, que incluso ha hecho que  hoy en el Bernabéu los ultras hayan cantado ¡que lea, que lea! -les ha costado aprenderse el estribillo pero yo agradezco igual su esfuerzo- copio aquí el texto citado para deleite de los filósofos, del público en general y ejercicio de lectura -hay palabras de más de tres sílabas, cuidado- de los ultras.

Boecio, La consolación de la Filosofía, libro primero, prosa 1ª y 2ª.

En tanto que en silencio me agitaban estos sombríos pensamientos y con aguzado estilo escribía en blandas tablillas mi lamento quejumbroso, parecióme que sobre mi cabeza se erguía la figura de una mujer de sereno y majestuoso rostro, de ojos de fuego, penetrantes como jamás los viera en ser humano, de color sonrosado, llena de vida, de inagotadas energías, a pesar de que sus muchos años podían hacer creer que no pertenecía a nuestra generación (…)

No es ahora tiempo de lamentos —dijo la mujer aparecida—, sino de poner el remedio.

Y fijando en mí sus fúlgidos ojos me dijo: ―¿No eres tú el que, alimentado un tiempo con mi propia leche y educado bajo mis solícitos cuidados, te habías desarrollado hasta adquirir la energía de un hombre? Yo te proporcioné armas que, de haberlas conservado, te hubieran permitido defenderte con invicta firmeza. ¿No me conoces? ¿Por qué ese silencio? ¿Es la vergüenza o es el estupor lo que te hace callar? ¡Ojalá fuese la vergüenza! Pero no, ya veo que te anonada el estupor-.

Y viéndome no sólo callado, sino en verdad mudo y aturdido, acercó dulcemente su mano a mi pecho y dijo: ―No hay peligro; es sólo un letargo lo que sufre, la enfermedad de todos los desengañados. Ha perdido momentáneamente la conciencia; no le será difícil recobrarla, si llega a reconocerme. Para que pueda conseguirlo voy enseguida a limpiar sus ojos, oscurecidos por la nube de cosas terrenales. (…) Así, pues, volví mis ojos para fijarme en ella, y vi que no era otra sino mi antigua nodriza, la que desde mi juventud me había recibido en su casa, la misma Filosofía.

 ―¿Y cómo tú —le dije—, maestra de todas las virtudes, has abandonado las alturas donde moras en el cielo, para venir a esta soledad de mi destierro? ¿Acaso para ser también, como yo, perseguida por acusaciones sin fundamento?

―¿Podría yo —me respondió— dejarte solo a ti que eres mi hijo, sin participar en tus dolores, sin ayudarte a llevar la carga que la envidia por odio de mi nombre ha acumulado sobre tus débiles hombros? No, la Filosofía no podía consentir quedara solo en su camino el inocente; ¿iba yo a temer ser acusada?; ¿iba yo a temblar de espanto, como si hubiera de suceder lo nunca visto? ¿Crees que sea ésta la primera vez que una sociedad depravada pone a prueba la sabiduría? Si acaso desconoces el exilio de Anaxágoras, el envenenamiento de Sócrates, las torturas de Zenón, porque ninguna de estas cosas acaeció en vuestro pueblo, al menos no has podido olvidar a los Canio, los Séneca, los Sorano (…) 
Y  lo que a éstos condujo a la ruina fue el haber sido formados en nuestra doctrina, razón por la cual jamás se mostraron conformes con el gusto e inclinaciones de los malvados. Por ello no tienes que admirarte al ver que en el océano de la vida sintamos las sacudidas de furiosas tempestades, ya que nuestro gran destino es no agradar a los peores. 

Y por cierto, y sin ironía alguna -ah, ¿lo anterior era ironía? ¿Y por qué no había un emoticón? Ah, ¿lo del emoticón era ironía? ¿Y por qué no había un emoticón?- Boecio puede que no sea un gigante pero también nos subimos a sus indispensables hombros.

miércoles, marzo 13, 2013

VIDA INTERIOR/113: CANDIDATURA (quiero ser papa -sin acento-)/y 3


¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Yo me había ofrecido humildemente para el puesto.
Yo había esperado ansioso.
Yo no he sido elegido.

¡¡Tooonnnngo!!
¡¡Toooooonnngo!!
¡¡¡¡¡¡Tooooooooooooooonnnnnnnnnngooooooo!!!!!

Pero sigo esperando un cargo.


martes, marzo 12, 2013

VIDA INTERIOR/112: CANDIDATURA (quiero ser papa -sin acento-)/2

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.


Como ustedes saben, me postulo como papa (sin acento).

Como también ustedes saben, la oposición -¿o es concurso-oposición? ¿o es selección de personal?- empieza pronto.

El espíritu deportivo –y el espíritu santo, si es menester- me puede. Deseo mucha suerte a todos mis rivales.



Y que gane el mejor.

domingo, marzo 10, 2013

(más) EN DEFENSA DE LA FILOSOFÍA

Como ustedes saben el proyecto de ley de la LOMCE quita la Ética de la ESO y la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato. Ya lo hemos comentado y hemos argumentado en su contra (aquí y, especialmente, aquí). 

Pero también hay que hacer pública nuestra protesta. Como los de filosofía somos así, la forma escogida es una lectura de textos reivindicando nuestra disciplina. Yo mismo acudiré allí a leer un fragmento de La Consolación de la Filosofía de Boecio (ya me conocen ustedes, siempre a la última). Pero que me pase yo no es suficiente. 

 Por eso, les invito a asistir y a leer si creen que la Filosofía debe estar en la educación. Y para ello, les informo: 
IMPORTANTE: 
La Red Española de Filosofía (REF) convoca un acto en DEFENSA DE LA FILOSOFÍA.
MADRID 
LECTURA DE FILOSOFÍA 
Sábado, 16 de marzo - 11h./15h. 
Puerta del Sol 
Os pedimos que enviéis un mail diciendo quién quiere leer y qué texto a lecturapublicafilosofia@gmail.com

Y, otra vez yo, les doy las gracias.

miércoles, marzo 06, 2013

CHÁVEZ

Sigo sin tiempo. Solo dos cosas.
La primera, Chávez no era un dictador.
La segunda, Chávez no es en absoluto ningún ejemplo para la izquierda.
Y, en cuanto pueda, lo explico -aunque no les interese, que lo sé-.

lunes, marzo 04, 2013

EL MINISTRO Y LA CONTESTACIÓN

En un gobierno como el del PP, uno presume la excelencia. La misma Ana Mato, brillante currículo, es prueba de ello. Allí también es ministro Jorge Fernández Díaz, quien se ha descolgado con unas declaraciones donde  diferencia el matrimonio natural -sic- de matrimonio homosexual.

Estoy de exámenes, pero corrigiéndolos,  y no tengo tiempo para escribir. Pero como el ministro solo dice argumentos que ha oído, o quizás incluso ha pensado, ya le contestamos hace tiempo. Por si interesa -y para rellenar, por qué  no decirlo- lo vinculamos otra vez: La familia natural (como el yogur).

Y perdón por autocitarme. Aunque es un placer.

miércoles, febrero 27, 2013

VIDA INTERIOR/111: CANDIDATURA (quiero ser papa -sin acento-)


¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Yo soy un tío con una gran espiritualidad. A veces, incluso, consigo desarrollar mi vida interior y no dormirme. Aunque no siempre.

Siempre he sido un tío,además, volcado en la mística. Hay ocasiones en que oigo algo sobre ella y no me río: ah, el anhelo de la unión con el absoluto.
  
En fin, que creo que doy el perfil.

Por todo ello, desde aquí presento mi candidatura a que el Espíritu Santo, o en su defecto el cónclave de Roma, me nombren papa (sin acento, no nos hagamos líos). Al fin y al cabo, si no me puedo dar de baja de la empresa me gustaría entrar en el organigrama.

miércoles, febrero 20, 2013

SUPLANTADO EN TWITTER

Se ha suplantado mi personalidad en twitter a través de la cuenta @EnriquePMesa. Lo he reportado a twitter para que se suspenda la cuenta y, aparte, veré qué medidas legales se pueden tomar. Hago este aviso para que nadie crea que estoy en twitter en esa cuenta. 

Y sí, siempre hay alguien que lo estropea.