martes, abril 28, 2015

GUASAP, VIDA PRIVADA Y NUEVO CAPITALISMO

Una anécdota. En un colegio de Madrid un grupo de profesores ha sido expedientado y sancionado por los comentarios vertidos en conversaciones privadas realiza a través del sistema de mensajería whatsapp. Y nadie ha emitido queja alguna sobre los derechos civiles.

Segunda anécdota. Hará un año que se descubrió que los servicios secretos estadounidenses espiaban conversaciones privadas alegando seguridad nacional. Uf, qué escándalo.

Efectivamente, ya sabe usted qué generará mayor preocupación democrática.

Pero decir esto sería decir poco. Porque aquí lo interesante, una vez más, es profundizar en el tema. Y esto nos lleva a dos preguntas: la primera, sobre la vida privada y la distinción entre lo personal y lo público. La segunda, sobre el ideal de individuo. Y como yo tengo una vida vacía, y hoy no juega el Madrid, voy a contestar.

Como gente ordenada que somos empezaremos por la primera.

Un principio básico de la sociedad democrática frente al totalitarismo es la distinción vida privada y  vida pública. Vida pública es aquella que yo realizo cumpliendo un rol social institucional. Por tal, se entiende un conjunto de expectativas y acciones que no elijo libremente sino que vienen impuestas de manera externa y obligatoria. Por ejemplo, cuando yo trabajo como profesor actúo bajo un rol social que me impone sus características y que si no cumplo seré calificado como mal profesor. Ese conjunto de roles y expectativa es lo que constituye la vida pública donde, por supuesto, cada uno cumple diversos y diferentes roles.

La vida privada podemos definirla como aquella donde yo actuó de acuerdo a expectativas y papeles propios. Por supuesto, sería ingenuo pretender una separación radical entre los papeles y expectativas públicos y privados, pues están interconectados, pero es totalitario identificar sin más uno y otro. Y lo es porque lo que desaparecería  es la individualidad concreta para transformarse la propia vida en un rol social.

Pongamos un ejemplo. Cuando actúo como profesor cumplo, como ya hemos indicado, un rol social público sobre el que se me juzga y que debe ser independiente a mi opinión personal. Por ese rol debo tratar con justicia a mis alumnos independientemente del color de la piel y si no lo hago debo ser sancionado pues al aceptar el trabajo acepto el rol. Pero cuando yo actúo en mi vida privada podré pensar como un racista y serlo pues las relaciones que establezca ahí con otros no son obligatorias para ellos, es decir: dadas por el ámbito social, sino voluntarias en cuanto a relaciones personales.

¿Pero cuál será el límite o frontera de toda esta actuación? En otras palabras, ¿cuándo será legítimo  sancionar mi vida privada? Lo será cuando mi vida privada como tal intervenga en la vida pública de forma efectiva y no como mera expresión. Un ejemplo: yo podré desear matar a alguien -tal vez  a usted querido lector- e incluso comentar en público que ojalá se muera. Pero solo habrá legitimidad para sancionarme si lo intento o le amenazo, pues la amenaza incluye implícitamente la promesa de la acción, ya que con ello habré sobrepasado del ámbito de lo privado, las relaciones voluntarias, a lo público, las relaciones sociales.

Asi lo que yo diga en una conversación privada no puede ser objeto de sanción pero sí lo que realice en mi rol social. Yo podré odiar al "niño guarro", que probablemente sea odioso, y expresarlo en privado pero no podré, como profesor, discriminarle. Y si la sociedad me sanciona por emitir una opinion privada será un síntoma de totalitarismo.

Pero, el segundo aspecto es aún más interesante -y están pensando que eso no resultara difícil-. Y tiene que ver con la idea de la bondad universal e inmediata.

Cada sistema económico necesita y genera un modelo de personalidad determinado y una moral concreta. Por supuesto, esto no quiere decir que la naturaleza humana sea absoluta moldeable -pues, nos guste o no, existe un soporte biológico incuestionable- pero sí que una parte relevante de dicha personalidad tiene un factor social fundamental.  Y se está generando un nuevo modelo de personalidad que es, paso a paso, una adaptación al  Nuevo Capitalismo y de este proceso este caso es un ejemplo interesante.

La moral implica una forma de relación social. Así, distintos modelos morales conllevan, tanto como consecuencia como causa, diferentes realidades sociales. Y hoy está cambiando el modelo moral.

Para explicar esto lo mejor será comparar. El modelo moral anterior se basaba en una recompensa pospuesta como era el reino de los cielos y en la idea, básicamente, de vencer la tentación. Efectivamente, lo que había que hacer era posponer la recompensa en los actos vitales huyendo de lo inmediato para llegar al paraíso celestial. Es decir, como la recompensa final y trascendente era tan grande, tooooda la eternidad, había que dejar de lado las pequeñas recompensas diarias que se presentaban en forma de tentaciones. Y este modelo moral se correspondía fielmente con los sistemas económicos  anteriores al Nuevo Capitalismo. Para una economía basada en la explotación del trabajo resultaba importante un ideal social de posposición de la recompensa pues la idea contraria, el ideal de la recompensa inmediata, no resultaba compatible con la miseria y explotación.

Sin embargo, el Nuevo Capitalismo se basa en el consumo como desarrollo económico. Y esto implica lógicamente que no se podrá posponer la recompensa, pues entonces no se consumiría, sino que habrá que generar un ideal de la inmediatez. Cumpliendo el Apocalipsis, ya hay un nuevo Cielo que ha bajado a la tierra: y muchos más.

Así, y como consecuencia, la moral debe cambiar y debe desaparecer la idea de culpa pues esta implica el arrepentimiento por la acción y en el consumo la accion debe ser permanente y repetida. A su vez, la idea de perdón, que implica la ineficacia de la acción, al ser traducida en el consumo por la devolución de la mercancía, también debe ser desterrada. Por último, la idea de tentación no puede formar parte del hecho moral pues entonces el sujeto buscaría superar la pulsión de consumir. De esta forma, si la moral anterior al Nuevo Capitalismo se establece sobre la Teleología, la búsqueda de un fin, la actual solo se puede basar en la inmediatez del tiempo presente. O mejor dicho, en la pura ausencia de una temporalidad donde todo se presenta como un ahora pues la compra actual no puede ser tomada como meta definitiva.

Y una moral sin finalidad solo admite tres posibilidades. O se defiende una ética kantiana del deber, pues el deber se hace por deber; o una ética nietzscheana del superhombre; o una ética de la santidad donde el deseo y el bien coinciden.

La primera, no se puede defender porque la idea del sujeto como fin en sí mismo contraría hasta la médula al propio Capitalismo. La segunda, se puede defender a nivel teórico, queda guay y super rebelde, pero a nivel social es imposible y   el superhombre acaba llamando a la policía -o prestando sus prismáticos de ópera para disparar, como Schopenhauer,  cuando vienen los pobres-. La tercera es la solución.

¿Qué entendemos por ideal de santidad? No se debe pensar en algo místico o trascendente sino en una configuración de la personalidad moral basada en la inmediatez de la conciencia. El consumo perfecto parte de una estructura psicológica que emula al conductismo: ante un estímulo dado (la mercancía) se debe dar una respuesta determinada (la compra). Cualquier hecho que medie entre estos dos polos estorba: la complejidad sobra y la conciencia es ahora complejidad.

La santidad como nueva estructura moral responde a este esquema. La idea básica es que entre el deseo del sujeto y su realización no debe existir censura -que es la forma de mediación moral a través de la conciencia- y por lo tanto lo que desee el sujeto deberá ser bueno en su inmediatez. Como lógicamente esto es imposible de conseguir y corre peligro la estabilidad social entonces se llevará a cabo una triple tarea. Primero, el sujeto como tal se sentirá superior al pensar que todo él es bueno y no reconocer como parte de sí los malos pensamientos, es decir a admitir la tentación, sino a cargarlo en la culpabilidad social. Segundo, socialmente surgirá una ficción a través de la imposición de un puritanismo social extremo que convierta todo en neutro.  Así por ejemplo, surgirá un lenguaje correcto que, junto a cosas interesantes, llevará su radicalidad moral a extremos y extremas ridículos y ridículas. Igualmente, otra forma de llevarlo a cabo será la reducción del campo moral autónomo a una esfera personalísima y no pública donde la moral personal será sustituida por una rígida normatividad  de costumbres correctas que pueden incluso detallar el peso  mínimo de las modelos -mientras que curiosamente cada vez se flexibilizan más las relaciones laborales-.

Así, se afianza lo que nosotros hemos llamado alienación negativa. Los individuos se sienten absolutamente ajenos al proceso social al que miran como inferior a su propia vida de autenticidad, cuando en realidad es lo que los constituye, pues comprenden y se mofan en privado de la hipocresía social mientras en público la mantienen. La distinción entre vida personal y vida social se acrecienta y el sujeto, ante una vida social normativizada hasta el exceso, solo se siente verdadero en eso que se llama la autenticidad de su conciencia y reconoce lo social como lo falso. El sujeto se siente a sí mismo como santo frente a un mundo injusto. La inmediatez de su pensamiento le acostumbra así a actuar sintiéndose una ficción en lo social pero auténtico en su vida: el individuo se siente como puro en su conciencia. No comprende, en definitiva, que es parte del mercado.


A veces, las anécdotas desvelan la realidad. La censura social, cada día más extendida, si bien nos retrotrae a épocas anteriores no es idéntica. Antiguamente era un agente activo de la dominación, hoy es una consecuencia del proceso de dominio. La generación de una nueva personalidad es un proceso necesario del nuevo sistema económico pero como consecuencia. Analizarlo es nuestra tarea. En breve, aunque se acercan épocas futbolísticas, más.

lunes, abril 20, 2015

ELECCIONES (sic) EN CUBA

CONSTITUCIÓN DE CUBA:

Art. 5. El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.

¿Demo qué?

domingo, abril 12, 2015

LA DIVISIÓN DE LA IZQUIERDA

Con un panorama electoral próximo y tras el desastre social y económico del PP parecería sencillo para la izquierda ganar las próximas elecciones. De hecho, y según todas  las encuestas publicadas, al menos el 50% del electorado se reparte entre PSOE, Podemos e IU.
Miel sobre hojuelas: la izquierda gana.

Sin embargo, empezamos a sospechar, al final gobernará el PP. Y precisamente, lo que pretendemos contestar aquí es qué nos lleva a pensar esto.

Empecemos por algo obvio. Resulta interesante observar cómo en la derecha el control del PP es absoluto, como lo demuestra el fracaso de VOX en las peores condiciones posibles para el partido en el poder. Efectivamente, el PP aglutina un amplísimo espectro político que va desde la derecha tardofranquista hasta la neoliberal pasando por la democracia cristiana. Y da igual lo que haga, y mira que ha hecho, que el apoyo persevera.

Sin embargo, no resulta así -y en cierta medida afortunadamente- en la izquierda sino todo lo contrario. Admitiendo que el PSOE, hay que hacerlo, es un partido de centro y situándonos sólo en la izquierda política vemos cómo están IU, que ya es de por sí una coalición de partidos, EQUO, PODEMOS y, ahora, el futuro nuevo partido de Tania Sánchez -por cierto, qué mal jugó sus cartas-. Y lo interesante de esto es ver que en sus ideas y programas básicos, al menos en lo que se vislumbra pues la estrategia de PODEMOS, y ya veremos en el grupo de Sánchez, es no tener programa, no hay apenas diferencia entre unos y otros. Y la pregunta así surge inevitable
¿Por qué si no hay apenas diferencia tiene que haber para las mismas ideas una oferta tan extensa?

Precisamente lo que vamos a intentar explicar es esto. Y como vamos a hablar no solo de instituciones sino también de personas queremos dejar algo claro. No es relevante para el análisis si lo aquí descrito ocurre de forma consciente o no, si lo aquí presentado resulta fruto del egoísmo, la incapacidad o el más alto idealismo,  sino que lo que importa es que si realmente ocurre debe haber una explicación más allá de lo coyuntural o lo personal. La cuestión a responder es, por tanto, qué condiciones objetivas, fuera de conspiraciones personales, hacen que esto suceda.

Igualmente, es importante señalar que cuando hablamos en Sociología de condiciones objetivas no nos referimos necesariamente a condiciones materiales o empíricas, sino también al conjunto de creencias que conforman a un grupo social y le llevan a actuar de determinada manera de forma coherente. Por ejemplo, la ideología racista de los nazis explica coherentemente y de forma objetiva  el genocidio judío y que este no pasase a segundo plano priorizando el objetivo de ganar la guerra, como hubiera parecido normal a un observado imparcial.

Y ahora analicemos ¿Por qué la división extrema de la izquierda? Varias son las razones que lo explican. Y todas ellas siguen un hilo coherente.
       
En primer lugar, destaca como idea principal la concepción de la política y su función social. Para la derecha, la política es una subdivisión del poder económico ya detentado y cuya finalidad última es la gestión favorable de esta hegemonía social dada.  La política, por tanto, es un ejercicio subsidiario y cumple un doble papel: por un lado, debe mantener las condiciones para que esta hegemonía social no se reduzca e incluso se expanda; por otro, no debe interferir en su desarrollo económico. Así, la función social de la política para la derecha es conservar el statu quo de la situación de dominio y, como máximo ideal muy quijotesco, desarrollarlo. Sin embargo el ideal político de izquierdas es la transformación social -ya revolucionaria, ya reformista- de la sociedad. Así, la política cobra un papel extraordinario y primordial sobre cualquier otro hecho social como, por ejemplo, la economía la cual debe ser dirigida por aquella en aras del cambio. La función social de la política no es de servidumbre sino de dominio.

Y esta idea principal va a explicar en su desarrollo la división de la izquierda.

De acuerdo a su idea general de política, para la derecha el gobierno no sobrepasa el concepto de negociado. Efectivamente, si la derecha tiene una concepción de la política no como un medio de transformación sino de conservación de patrimonio entonces el máximo órgano de esta actividad no será sino parecido al albacea testamentario que preserva las posesiones  entre las diferentes generaciones familiares -nota: y de ahí la diferencia fundamental entre el antiguo liberalismo, que necesitaba ser revolucionario,  y el actual neoliberalismo, que ya puede ser conservador-. Así, el pensamiento de derechas lleva a la idea de que la política cumple el papel de junta gestora de los accionistas: el primer ministro  es el fideicomiso de la herencia recibida y por traspasar y carece, es que debe carecer, de la energía del líder pues su papel no en el de transformar la realidad sino exclusivamente  gestionarla de acuerdo a la idea de la rentabilidad. Y en rentabilidad el 1% es mucho. De esta forma, aquellos que se sienten brillantes no buscan la carrera política, reserva de los mediocres y funcionarios, sino el mundo de los negocios y la empresa: el ideal del líder. Piensen fríamente cuántos líderes políticos carismáticos de derechas, exceptuando claro está Rajoy, pueden ustedes recordar en, por ejemplo, los últimos cien años. Y ahora asómbrense porque para la derecha, tan huérfana,  Aznar es uno de ellos.

A continuación, piensen en líderes de izquierda y vean cómo su mente se llena de rostros -e incluso alguno puede estarlo en su camiseta muy, pero que muy rebelde-. Para la derecha el político no pasa del funcionario administrativo; para la izquierda es el líder. Efectivamente, la idea de política en la izquierda es primordial pues ella es el ideal de transformación social. Con ello, el gobierno, al igual que el partido, es un elemento prioritario pues es la cabeza de dicha transformación. Y esto se ve muy bien, como ya hemos señalado, en que mientras la derecha tiene en su héroe en al empresario exitoso, el héroe de la izquierda es el líder político.

De esta forma surgen dos elementos nuevos: el primero es la idea de líder; el segundo, la idea de pureza.

La idea del líder surge como desarrollo coherente –que no quiere decir necesariamente único- de esa defensa de la política como elemento fundamental. Efectivamente, si la función política es la fundamental, quien la lleve a cabo será el mejor. Así, para la izquierda el héroe es ese líder como para la derecha lo es el empresario exitoso, pero esto no tiene solo un matiz religioso, una relación exclusiva con la idea de mesianismo como equivocadamente se ha señalado a veces, sino que es coherente –aunque tampoco hubiera sido la única salida coherente- con el relato presentado. Por ejemplo,  hace poco, en las elecciones europeas el partido PODEMOS, formado sobre círculos y asambleas y etc, ponía en sus papeletas la foto del líder. Pero esto no debe entenderse solo como borreguismo, que también, sino coherencia: el líder es la mejor persona.

Y también coherente resulta la idea de superioridad moral. Como la izquierda se presenta a sí misma como transformación social frente a la injusticia, surge una idea moral de la política. Para la derecha, por su propia idea de política como gestión de la realidad, no existe una correlacion necesaria entre dicha gestión y un criterio moral. Y esto se observa claramente al ver cómo tras la II Guerra Mundial, y ante la necesidad la derecha de un criterio moral, se tuvo que echar mano de la religión para cubrir ese hueco con la democracia cristiana. Sin embargo, la izquierda en sus orígenes ya tiene una estructura moral pues ella misma surge contra la injusticia. De esta forma, la izquierda es intrínsecamente un discurso moral y, como consecuencia, se presenta a sí misma como superior moralmente  frente a la derecha que solo tiene una respuesta técnica. Y esto, a su vez, refuerza la idea de liderazgo pues el líder, héroe de la izquierda, es aquel que se preocupa por los otros frente al egoísta empresario, héroe de la derecha. Efectivamente, la política es lo excelso y quien se dedica a ella es el mejor tambien porque no busca su interés personal sino que se sacrifica por el de todos. De esta forma, quien se sacrifica es el bueno. Y así, en un proceso de retroalimentación, surge una visión moral -y moralista que no es lo mismo- de la política frente a la técnica de la derecha.

Y ahora por fin la respuesta: ¿por qué hay tal división de la izquierda?

Primero, porque al priorizar la idea de política sobre cualquier otra el más mínimo cambio en su contenido se convierte en sacrilegio: la política pierde su contenido racional y se sacraliza. Así, lo curioso es que la política ya no acaba respondiendo a la realidad, sino solamente a las ideas que se convierten en lo fundamental.
Segundo,  como las ideas son lo fundamental, y no la realidad, los acuerdos solo se pueden establecer sobre ideas. Pero, a su vez como las ideas son lo fundamental y no hay criterio para medirlas, pues la realidad ha dejado de ser clave,  no pueden cambiarse con lo cual se entra en un círculo vicioso donde la negociación es imposible.
Tercero, a su vez, como el líder  es el mejor resulta imposible que no sea líder lo que limita el acuerdo. No es que el líder sea un engreído, que también, sino que sinceramente se siente representante de las ideas y por eso no puede perder fuerza: él es las ideas y las ideas son sagradas. Conclusión: él, o ella, es sagrado.
Cuarto, y en resumen, cada grupo de izquierdas piensa que lo suyo es la Verdad; cada grupo de derechas piensa en la rentabilidad. Y la rentabilidad se negocia, la Verdad no.

Frente a la junta de accionistas de la derecha, donde el interés pegado a la burda realidad marca el acuerdo, la izquierda presenta sus altos ideales, donde la realidad queda desdibujada frente al proceso conceptual al que ya no le hace falta lo empírico de lo sublime que es. Por supuesto, sería injusto e ingenuo presentar la idea de la derecha como ideal a seguir, pero es también injusto para la realidad seguir viviendo en un mundo de ideales donde cada detalle impide el acuerdo para precisamente actuar sobre esa realidad. Y así mientras la izquierda discute la derecha gobierna.

lunes, marzo 23, 2015

ESCRITO PROFESORES IES EL ESPINILLO CONTRA LA APLICACIÓN DE LA LOMCE

Un grupo de profesores del IES El Espinillo (Madrid) hemos hecho un grupo de trabajo contra la LOMCE. Nuestro primer acto es la próxima presentación de este escrito en el Claustro del próximo día 25 de marzo. A continuación lo expongo por si acaso otros compañeros de diferentes institutos están interesados en llevarlo a sus centros. 

 A LA ATENCIÓN DE LA ILUSTRISIMA SEÑORA Dª  Mª JOSÉ GARCÍA-PATRÓN ALCÁZAR, D. G. DE EDUCACIÓN SECUNDARIA, F.P. Y ENSEÑANZAS DE RÉGIMEN ESPECIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID
El Claustro de Profesores del IES El Espinillo queremos transmitir a las autoridades educativas nuestra inquietud y preocupación por la inminente implantación de la LOMCE el próximo curso 2015-2016, debido a los siguientes motivos:
·         A punto de comenzar el trimestre final del curso, aún no están establecidas por la CAM qué y cuántas materias específicas y de libre configuración se van a impartir en cada curso de la ESO.
·         Tampoco se conoce cómo se van a concretar los programas de mejora del aprendizaje y del rendimiento.
·         Así mismo, tampoco se conoce cómo se va a desarrollar el nuevo currículum de bachillerato.
Entendemos que la implantación de la LOMCE en estas condiciones es prácticamente inviable, produce una indeterminación poco compatible con la seriedad y el rigor que exigen los procesos de aprendizaje y genera una impresión de desatención o incluso desprecio de nuestros gestores a la comunidad educativa, ya que:
·         Abierto el plazo de preinscripción para los alumnos de 1º de ESO, los institutos no pueden indicar a las familias ni siquiera en qué materias pueden matricular a sus hijos. Esto supone un menoscabo con respecto al derecho a la información y a la libertad de elección.
·         A punto de hacerse las propuestas sobre diversificación, los departamentos de orientación y los equipos docentes desconocemos aún que alcance va a tener su sustitución por los programas de mejora del aprendizaje y del rendimiento. Por lo cual, además no solo se está vulnerando el derecho a la información, sino también el principio de equidad que consagra nuestra constitución y se desarrolla en las leyes que contribuyen a compensar las desigualdades.
·         En el momento en que los profesionales de la educación encaramos el trimestre final de curso y debemos plantearnos la rendición de cuentas y las propuestas de mejora para el siguiente, no sabemos siquiera las materias que habremos de impartir, el número de horas ni los contenidos curriculares de las mismas. Todo lo cual hace imposible una planificación y programación sensata del próximo curso.
Por los motivos expuestos solicitamos:
·      Un aplazamiento de la implantación de la LOMCE en nuestra Comunidad.
·      Instrucciones precisas y en tiempo de la Consejería de Educación que posibiliten un comienzo de curso digno.
En Madrid, a 25 de marzo de 2015

jueves, marzo 19, 2015

VIDA INTERIOR/138: DÍA DEL PADRE (buscando mejor empleo)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.


¡¡¡FELICIDADES, PAPÁ!!!

viernes, febrero 27, 2015

EL SEÑOR SPOCK

Hay veces en que un trato dice más que el mero hecho social: señor Spock.
Hoy ha muerto Leonard Nimoy.
Y el espacio sigue siendo la última frontera.



martes, febrero 24, 2015

HUME, LA COMUNIDAD DE MADRID Y EL PODER JUDICIAL

1.- Hume decía que no podíamos tener impresión, no podíamos percibir, la relación necesaria entre la causa y el efecto.

2.- Por ello, no podíamos afirmar el Principio de Causalidad que asegura que siempre que se dé la causa se dará necesariamente el efecto.

3.- Cuando la Comunidad de Madrid,  hace unos 8 años, implantó una aplicación informática en la enseñanza pública, una auténtica basura, no pagó a ningún profesor en ejercicio para que la evaluara ni aconsejara a la empresa que la hacía.

4.- Que yo hubiera ido y cobrado con gusto.

5.- Todo por la pasta.

6.- Pero, no me llamaron

7.- Cuando la Comunidad de Madrid busca implantar una aplicación informática en la administración de justicia sí ha pagado a jueces escogidos para que la evalúen y asesoren. Bueno, les ha pagado una empresa privada.

8.- Y ha pagado, entre otros, a uno que es el presidente del tribunal supremo de Madrid. Francisco Javier Vieira Morante es el presidente del tribunal supremo de Madrid. Y ha cobrado.

9.- El presidente del tribunal supremo de Madrid anuló escuchas sobre la trama Gürtell, que guarda relación con el PP. El presidente del tribunal supremo de Madrid era entonces Vieria. Y sigue siéndolo.

10.- Los hijos de los dirigentes del PP no van a la enseñanza pública. Pero, aún, no hay justicia privada.

y 11.- Uy, uy, uy, Hume...

miércoles, febrero 18, 2015

martes, febrero 10, 2015

UNA PEQUEÑA CUESTIÓN SOCIOLÓGICA

Gratis: consejo para una tesis doctoral.
Comparar los contenidos en Emule y en Torrent,

Especialmente en tres temas fundamentales.
Libros.
Películas antiguas.
Documentales.

Porque hoy pongo II Guerra Mundial en ambos y
en Torrent aparece primero Guerra Mundial Z (una de zombis)
y en Emule, un montón de documentales.

Y no digo nada más.
La tesis la escribe ya usted.

De nada.

domingo, febrero 08, 2015

ISLAM Y DEMOCRACIA

En toda religión se pueden distinguir dos elementos. Uno, es lo que podríamos llamar dogmática que consistiría en el conjunto de creencias, más o menos increíbles pero generalmente bastante, y de ritos relacionados con ellas. El segundo elemento sería lo vivencial, que contiene las acciones y forma de vida que implicaría seguir dicha religión y que incluye su repercusión social.

En cuanto a su dogmática, toda religión es contraria a la democracia de principio. Efectivamente, toda religión implica heteronomía mientras que la democracia sería autonomía. En las religiones, lo importante es entregarse ante un poder transcendente. Que sea como en las religiones primitivas, por temor a unos dioses que podrían castigarnos, o que sea como en las modernas, donde el individuo busca la unión con la trascendencia, da lo mismo. Lo que importa aquí, para decirlo con bella metáfora gramatical, es que la trascendencia es el sujeto y los seres humanos un complemento del predicado.

Frente a esta heteronomía esencial de la religión, la democracia es autonomía. Efectivamente, la petición de principio del modelo democrático es que el individuo sea capaz de gobernarse a sí mismo de hecho y como ideal. De hecho, porque la expresión un hombre un voto es el principio de toda democracia y del que se parte como derecho inalienable. Como ideal, porque la democracia no busca nada más allá de ella misma: la autonomía del individuo se agota lógicamente en sí mismo. Así, la democracia busca una sociedad que en sí misma permita desarrollar esa autonomía mientras que la religión, toda religión, busca la heteronomía del absoluto. En democracia, otra vez la metáfora, el sujeto es el ser humano.

De esta forma, la dogmática de toda religión es contraria a la democracia por motivos esenciales y sin distingo entre unas y otras. Da lo mismo, por ejemplo, budismo, cristianismo o religión musulmana: todas son heterónomas pues sitúan la finalidad de la vida en algo ajeno al propio sujeto racional como es la trascendencia.

Sin embargo, no ocurre lo mismo en su aspecto vivencial y ahí no toda religión es igual. Por aspecto vivencial de la religión, como señalábamos más arriba, entendemos cómo esta influye en la vida cotidiana de los individuos y, por ende, en  las relaciones sociales. Y aquí sí puede haber, y de hecho las hay, diferencias fundamentales. Para entenderlo comparemos las llamadas religiones de libro: judaísmo, cristianismo e islam.

El judaísmo es una religión nacional. Se trata de una creencia que presenta un modelo de sociedad concreto, con unas rígidas leyes de obligado cumplimiento en la vida diaria, pensada para un colectivo determinado y cuya finalidad es preservar ese colectivo a través de la dominación. Así, ser judío es más, mucho más, que profesar una religión y se transforma en una forma de vida determinada por una reglamentación. De esta forma, y desde sus orígenes, el judaísmo es algo más que una creencia religiosa y llega a ser una forma de dominación cuya finalidad última es la homogeneización social.

¿Es lo mismo el cristianismo? No, y por dos motivos: en cuanto su origen y por su derrota ideológica y social en la época moderna.

En cuanto a sus orígenes, hay un doble motivo. En primer lugar el cristianismo nace en pleno Imperio Romano y, por tanto, en una sociedad ya estructurada social y políticamente. Además el cristiano ve en su génesis la destrucción del templo de Jerusalén por parte de las tropas romanas al intentar sublevarse, lo que es un aviso sobre competir con el poder imperial. Así, el cristianismo se ve impelido a adaptarse  al mundo circundante, o sea al mundo romano, si quiere sobrevivir. Pero, además, si quiere expandirse una vez expulsados de la sinagoga judía, debe hacerlo entre los gentiles. Y para conseguirlo, el nexo de unión es la cosmovisión grecorromana que incluía un modelo ya establecido de sociedad y no las costumbres judías.

A esto, hay que añadir dos elementos teológicos en su genesis. El primero, de ascendencia judía y por propia necesidad doctrinal, fue la idea de la interpretación, y no la literalidad, de los textos canónicos pues había que hacer auténticos malabares para relacionar las profecías con Jesús como mesías. La segunda, la idea apocalíptica de los primeros cristianos para quienes el fin del mundo estaba próximo y, por tanto, resultaba ocioso ponerse a discutir sobre teoría política. Incluso cuando se vio que el fin no llegaba, la idea de que los textos sagrados estaban inspirados por Dios, pero no dictados, sirvió para dar una explicación más o menos plausible, menos menos, de esta pifia.

En segundo lugar, el cristianismo es derrotado ideológica y socialmente a partir de la Modernidad Efectivamente, es ingenua históricamente la creencia de que el cristianismo apoyó el proceso de modernización europeo cuando lo único que hizo, con la persecución sistemática a las nuevas ideas y la alianza política con poderes reaccionarios, fue perseguir a la Modernidad y, con ello, a la Ilustración. Lo que ocurrió en occidente es que la religión fue derrotada intelectual y socialmente y no tuvo más remedio que buscar refugio en la vida privada como un objeto más de consumo. Y es por esto, por la claudicación de la propia religión, a lo que sin duda contribuyó la especificidad del propio cristianismo ya descrita, por lo que la religión no cuenta socialmente en occidente, aunque se pueda seguir ejerciendo de forma individual.

Así, el cristianismo está hoy afortunadamente en el basurero de la historia. Sería interesante saber cuánta gente, cuánta poca gente afortunadamente, sigue de alguna manera la moral cristiana en aquellos elementos en que se diferencia de la común como, por ejemplo, la sexual: ni los curas. Igualmente, toda la cosmovisión cristiana del universo, que es el creaciónismo, y del ser humano, el dualismo alma-cuerpo,  hace tiempo que dejó de tener sentido. En occidente, lo cristiano es un souvenir de bodas, bautizos y comuniones, o, en su vertiente protestante, cánticos dominicales y actos de fe en los billetes de dólar.

Pero, ¿ocurre lo mismo con el islam?

En cuanto a su carácter social y político, el islam nace en una sociedad de estructura tribal. Lejos de haber un poder fuerte centralizado, como en el Imperio Romano, la religión de Mahoma surge en un ambiente social desmembrado  lo que le permite, al igual que antes al judaísmo, concebirse como modelo social hegemónico. La reglamentación social, de la que carecen los escritos sagrados o canónicos estrictamente cristianos pero que resalta en los musulmanes, tiene así la función de homogenizar típica del judaísmo y que para los  cristianos ya estaba previamente establecida por Roma. De esta forma, el islam implica una forma social determinada que es intrínseca a su propia fe frente al cristianismo cuyo modelo social es adyacente. No se trata, por supuesto, de que la religión musulmana pretenda homogeneizar y el cristianismo no, sino que el modelo de dominio es diferente. En el islam la propia religión se identifica con el hecho político y social mientras que en el cristianismo el modelo político es extraño y debe ser objeto de alianza.

Y de hecho, por eso el islam suní mayoritario no tiene casta sacerdotal, frente al cristianismo, y sí la tiene la minoría chií. Cuando una religión no necesita casta sacerdotal es porque se identifica plenamente con el poder político y social y la hegemonía ya esta así garantizada. Sin embargo, las religiones donde este hecho no se da, necesitan una casta dirigente que garantice el control de la fe y social de los creyentes que no hará la autoridad estatal: eso es, por ejemplo, la santa madre iglesia.

Además, hay otro factor estrictamente teológico de la religión musulmana que la hace menos permeable a lo social que la cristiana.  Frente al carácter interpretable de los textos cristianos, solo inspirados por Dios, el Coran está dictado directamente por Alá. Así, incluso cualquier traducción a otro idioma distinto del árabe es infiel, en el doble sentido de la palabra y demostrando que Alá no es políglota y ni tan siquiera bilingüe, y cualquier interpretación de los mismos sólo cabe como mínima. 

El cristianismo inventó la hermeneútica, que luego y no curiosamente tan querida le es a la posmodernidad, para poder adaptar la biblia a cualquier circunstancia novedosa. Pero como el texto coránico está dictado por Alá, y aún sin saber si luego hubo control de faltas ortográficas, no es el escrito el que deba adaptarse sino nosotros al siglo VII y a las tribus del desierto. Recientemente hubo cierta polémica y gente que se autoconsidera de izquierdas nos explicó que no debíamos burlarnos del islam. Resulta difícil no hacerlo cuando en occidente nos hemos burlado, y nos seguimos burlando con razón, del cristianismo. Al fin y al cabo, no nos parece más racional que el arcángel Gabriel se ponga a dictarle a Mahoma aquello que Alá le ha contado.

Igualmente, hace poco el papa nos amenazó con pegarnos si criticábamos su fe. Precisamente eso demuestra su derrota porque en otro tiempo nos hubiera quemado vivo y ahora solo puede esperamos a la salida: tan vulgar.

Pero, fuera bromas, en el mundo musulmán, y no solo por los terroristas, todavía puedes morir o ser encarcelado por decir algo contra el islam.

Occidente llegó a la democracia, entre otros factores, derrotando a su religión. Los países musulmanes tienen como condición necesaria, aunque no única, derrotar a la suya. No se trata de que ya no haya creyentes musulmanes, en occidente sigue habiendo cristianos, sino de que la religion como fenómeno de dominación social deje de existir. Se trata, en definitiva, de la vieja lucha ilustrada entre cultura y barbarie. Y, por supuesto, está claro de qué parte está el islam.

jueves, febrero 05, 2015

VIDA INTERIOR/137: HE VUELTO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.


Centauros del desierto (1956). Dir: John Ford.