jueves, septiembre 25, 2014

NUEVO CAPITALISMO, NACIÓN Y POLÍTICA

Los acontecimientos históricos coincidentes se pueden dividir grosso modo en dos: aquellos que son fruto puramente de la casualidad y aquellos otros que están enlazados por una relación causa-efecto o, al menos, por una conexión necesaria. Por ejemplo que yo naciera en tiempos de la guerra fría no es sino una casualidad pues ello ni influyó en esta ni, a su vez, fue influido por ella –o eso, al menos, me contaron mis padres-. Por ejemplo, y sin embargo, que la idea de nación y en concreto el desarrollo del estado nación se originara durante el despliegue del capitalismo en el siglo XIX es una conexión necesaria.

Efectivamente, el capitalismo necesitó la creación de una política nacional para poder desarrollarse y la forma más avanzada de esta era sin duda la creación de las naciones estado. Así, nación y desarrollo del mercado capitalista van no solo unidos sino conectados en la historia. Y no sólo lo hacían en un sentido conservador, con la afirmación del estado nación como refrendo del capitalismo y viceversa,  sino también en las políticas de la izquierda: necesariamente la realidad política debía tener en cuenta fundamentalmente lo nacional no tanto por un sentido patriótico como por un sentido realista.  La izquierda era nacional, aunque no nacionalista, porque las circunstancias lo exigían. Y por eso, a su vez y como aquello que se llamaba programa máximo, la izquierda no podía ser esencialmente nacionalista.

Sin embargo, todo esto cambia a raíz de la aparición del nuevo capitalismo, posterior a la segunda guerra mundial. Efectivamente, si el capitalismo decimonónico y de principios del siglo XX es un capitalismo nacional –y el imperialismo no es su contradicción sino su apogeo-, a partir del final de la segunda guerra mundial el capitalismo empieza a formarse de acuerdo a una nueva realidad internacional que se ve perfectamente reflejado en la preocupación por la liberación de las transacciones internacionales y en la creación de mercados internacionales como pueden ser por ejemplo la ya añeja Comunidad Económica Europea reconvertido ahora en Unión Europea. Este proceso, al principio tímido, va tomando cada vez mayor fuerza llegando a partir del inicio del siglo XXI a una realidad absolutamente nueva: la economía es absolutamente internacional. Y cuando hablamos de economía no estamos hablando sólo de la economía de las altas finanzas o de las grandes corporaciones industriales sino también de por ejemplo, la permanencia de cualquiera en su puesto de trabajo compitiendo con gente de otros países que usted ni tan siquiera conoce -aunque también es justo reconocer que ellos tampoco le conocen a usted-. Así, la internalización de la economía es un hecho del nuevo capitalismo.

Sin embargo, y aquí empieza el problema, está entronización de la economía como fuerza universal no va en absoluto unida al aumento similar de la política sino más bien al contrario: se da  un enclaustramiento, cada día y cada año mayor, de la propia política como nacional o incluso como regional. Efectivamente, parece que la respuesta a la internalización de la economía no es más que la petición desesperada de mayor soberanía nacional. Pero resto, debería quedar claro, no es sino una utopía reaccionaria. Y por eso, de nuevo, hay una sutil diferencia entre la derecha, que es quién gobierna de facto,  y la izquierda, superguay y poco productiva.

La política de la derecha se distingue por estar realizando un doble juego. Por un lado, controla una serie de estructuras internacionales –la troika como paradigma en Europa- que gestionan la reacción política ante la economía mientras que, por otro, clama por la nación, sabiendo que ésta última acción resulta estéril. Lo que la derecha ha logrado es precisamente deslindar toda la economía de la acción política dejando exclusivamente a esta en el terreno inocuo de las promesas electorales o bien convirtiendo al mismo gobierno, tal y como por ejemplo ocurre actualmente en España, en un organismo administrativo subsidiario de esos mismos órganos internacionales anteriormente citados. Pero lo que importa destacar aquí de esta acción de la derecha es que desde su perspectiva ideológica tiene un claro objetivo y es eficaz. La derecha gobierna actualmente los países de forma independiente al resultado electoral pues ha logrado deslindar absolutamente la política, basada en lo nacional y por tanto inútil, de la economía que es producida de forma internacional y, por lo tanto, absolutamente ajena a los avatares electorales propios de las democracias. La derecha gana y, como deportistas, deberíamos felicitarla.

El problema, por tanto, no están la acción de la derecha, que ha sido de una astucia relevante, sino de la patética actuación de la política de izquierdas. Efectivamente, lo único que la izquierda ha presentado frente a esta economía globalizada ha sido la llamada Europa de los pueblos cuando no el nacionalismo más paleto posible. Frente a una economía mundial, el discurso izquierdista está rondando permanentemente las conexiones tribales, hablando de una soberanía nacional que es imposible de reconquistar y situando el ideal en el propio siglo XIX con eltodavía estado-nación.  Y precisamente ese es su error.

Creer que la economía puede tener un fundamento internacional y que sin embargo la política que debe plantarle cara puede ser de corte nacional forma parte del infantilismo de la izquierda, cada día más extendido. Lejos de eso, la única solución frente al desarrollo de una economía internacional es la creación de una política de izquierdas que dé respuesta internacionales. Es una izquierda internacional y no una izquierda paleta y de los pueblos.

Sin embargo, alguien ante esta perspectiva podría intentar falsar esta teoría al presentar la idea de que estos movimientos nacionalistas –o sea: paletos-, especialmente los independentistas, no parecen estar apoyados por la propias grandes corporaciones económicas y por lo tanto, concluyendo, que serían elementos contrarios al propio capitalismo. Y de nuevo, tenemos aquí el pensamiento infantil de la izquierda que cree que todo lo que es contrario al capitalismo necesariamente debe ser fuente de progreso: si no, miren la payasada indigenista.

Por supuesto, las grandes oligarquías económicas son totalmente contrarias a estos desarrollos nacionales. Pero, esto no quiere decir que estos movimientos sean contrarios al capitalismo en la condición que nos interesa. Efectivamente, no todo elemento contrario el capitalismo debe ser necesariamente asumido por un pensamiento de izquierdas al menos si es que por izquierda entendemos pensamiento progresista y la emancipación de los sujetos. No cabe duda, por poner un ejemplo, que el grupo terrorista del Estado Islámico es claramente anticapitalista, pero ello no debería llevar a alegrarnos de sus decapitaciones. Exactamente igual, no cabe duda de que el nacionalismo actual es contrario al desarrollo del nuevo capitalismo pero lo es no en un sentido de progreso sino en un sentido de reacción. El nacionalismo actual, como los autodenominados procesos de Cataluña o Escocia, no son sino o elementos que pertenecen al siglo XIX y por lo tanto elementos claramente reaccionarios en la crítica política..

De esta forma sólo cabe plantearse un futuro para la izquierda, si quiere seguir siendo un elemento emancipador. Este futuro es la internalización de la política, es decir: frente al mercado económico internacional generar un mercado político internacional. Alguien podría asustarse y echarse las manos a la cabeza ante la mera expresión mercado político internacional pero es de lo que se trata. Las elecciones generan mercado político y la idea es que la respuesta al mercado político internacional de las mercancías sólo puede ser respondida por un mercado internacional de los seres humanos. Por ello, la respuesta de la izquierda debería ser la internalización de la política y no la nacionalización o incluso o la regionalización de esta. No se trata de una utopía sino de una absoluta realidad: sí Europa es un mercado de libre circulación de las mercancías, es decir es una pura internalización económica que gobierna sobre los estados nacionales, la respuesta política es generar esta estructura económica como un solo país para poder dominarla por la democracia.

¡Pero todo esto es utópico!, clama el autoproclamado izquierdista. Sin embargo, lo que habría que contestarle es que lo utópico resulta querer contestar a una economía globalizada desde una política nacional. En otro artículo ya hemos defendido la necesidad de constituir Europa como un país. Sin embargo, la izquierda actual pretende reconvertir cada región, provincia o aldea en un estado-nación. La boina y la barretina, cuando no la toga de la monjita rebelde, ha venido a sustituir a la autentica lucha por el progreso. Si la izquierda quiere seguir siendo izquierda debe olvidarse de la tierra que pisaron sus antiguos dominados por la barbarie y pensar en la que debería pisar cualquier ser humano por el mero hecho de serlo.

domingo, septiembre 14, 2014

UN NUEVO LEMA PARA LA (autoproclamada) IZQUIERDA

Nota: Reunión de gente rebelde y (presuntamente) izquierdista el día 11 de septiembre en Madrid. El colorido lo ponen los trapos ondeando al viento, pero no había viento. Algo de épica, la verdad, se pierde.



¡¡¡¡PALETOS DEL MUNDO, UNÍOS!!!!

miércoles, septiembre 10, 2014

CATALUÑA: ANÁLISIS DE IZQUIERDAS, ANÁLISIS DE DERECHAS

Cuando se analiza un tema se parte siempre, se quiera o no, de una serie de ideas previas que aunque no se expliciten están ahí. Precisamente, lo interesante de analizar una teoría no es solo lo que ella misma particularmente dice sino también los fundamentos de la misma y el grado de coherencia que se mantiene entre esos fundamentos y los análisis hechos sobre los problemas y la búsqueda de soluciones. Es decir, lo que marca la diferencia radical entre diversas teorías son también los fundamentos.

¿Cuál es la diferencia entre un análisis de izquierdas y uno de derechas? ¿Qué sería lo que hace que se pueda decir que esta reflexión es de derechas y esta otra es de izquierdas? A veces, las preguntas más simples son las fundamentales. Porque igual una diferencia fundamental entre la izquierda y la derecha está en los fundamentos de dichas visiones que conllevan una manera diferente de analizar los temas.

¿Pero, no íbamos a hablar de Cataluña y de eso que se llama soberanismo? Efectivamente, el tema de este escrito es intentar explicar qué sería y por qué un análisis de izquierdas sobre el soberanismo catalán y qué sería y por qué un análisis de derechas. Y lo vamos a hacer analizando desde lo fundamental, es decir: seremos radicales e iremos a la raíz del problema.

¿Cuál es la diferencia de fundamento entre la izquierda y la derecha? Rápidamente alguien podría decir que es que la derecha va con los ricos y la izquierda con los pobres. Pero, esto es no decir nada pues la derecha estaría también en contra de la pobreza y del sufrimiento. Hay que buscar en otro sitio y es desde dónde se construye el discurso, es decir: analizar su fundamento.

La izquierda tiene su fundamento en la idea de sujeto moderno concebido por la Filosofía a partir del siglo XVII. Esto a su vez implica una triple consecuencia.

Por un lado, la idea de que la realidad debe ser creada desde la racionalidad propia de ese mismo sujeto y que, por tanto, no existe un orden previo que deba ser respetado. Esto, a su vez, implica la destrucción de las esencias en la naturaleza y en la historia y la defensa de la idea de progreso.

Pero, esta construcción racional podría ser considerada subjetiva pues aparentemente procedería de la razón de cada uno. Sin embargo, segundo, la idea de la Modernidad es que la Razón es la misma para todos -y por eso la importancia que tomará la ciencia como forma universal de explicación-, lo que implicaba la universalidad del sujeto y de ahí la idea de igualdad y el cosmopolitismo ilustrado.

En tercer lugar, está la autonomía como clave de ese sujeto: debe pensar y actuar por sí mismo. Y esta autonomía implica necesariamente la negación de que la soberanía de los actos resida en otros y no en él mismo. Por ello, el sujeto moderno defenderá en el discurso social la idea de ciudadano frente al heterónomo súbdito.

Frente a estas ideas que fueron el génesis de la izquierda surgen las ideas conservadoras que -aunque no necesariamente pues hay un pensamiento derivado en conservador desde la Modernidad como el liberalismo por ejemplo- parten de los supuestos opuestos.

Efectivamente, el conservadurismo tiene como fundamento básico la existencia de un orden natural. Este orden natural no debe ser entendido solo como una creencia de que la naturaleza rige la vida humana sino como la idea fundamental de que existen estructuras, naturales o históricas, previas a lo sujetos y que tienen características esenciales que contienen un valor moral positivo y que por tanto deben gobernar a las personas. Estas esencias histórico-naturales, como por ejemplo la familia o la pertenencia a un pueblo/patria, son elementos fundacionales y tienen un valor moral positivo a priori que debe respetarse. De esta forma, ese orden natural previo es bueno moralmente y toda acción en su contra es negativa. Lo fundamental así no es la autonomía sino la heteronomía con respecto a ese orden previo y a sus esencias históricas. El sujeto debe respetar aquello que se constituyó antes de su racionalidad. Y por eso se llaman conservadores.

Así, la diferencia entre derecha e izquierda en relación, por ejemplo, a la idea de nación se corresponde  precisamente con esta diferencia en el sentido de fundamento y en concreto al enfrentamiento entre razón y autonomía frente a orden natural y heteronomía.

La derecha cree que la nación se funda en la existencia previa y esencial de un pueblo. Así, este pueblo tiene una idiosincrasia, una forma ser, propia y característica que le hace diferenciarse de otros pueblos (que, por supuesto, siempre reúnen menos virtudes aunque no se explicite). Así, el orden natural previo ha generado una esencia que es el pueblo catalán, por ejemplo, y que tiene un valor moral excelente pues ser catalán es lo que debe ser, como hecho moral,  cualquiera que viva en Cataluña para ser completo y bueno: cumplir su esencia previa y externa. Es decir, lo a priori determina al individuo imponiendo la heteronomía sobre él.

Sin embargo, en la visión de izquierdas el pueblo es la ciudadanía sin mas que se construye desde derechos y deberes y cuya finalidad no es el desarrollo de una esencia preexistente sino la creación de una nueva sociedad justa que permita, precisamente, el desarrollo pleno del sujeto. No existe un apriori sino que lo que se busca es una forma nueva donde debe predominar la autonomía y la universalidad.

Y ahora volvamos al tema.

Cuando se defiende el derecho a decidir del pueblo catalán solo se puede hacer desde una perspectiva conservadora pues implica necesariamente asumir la existencia a priori del sujeto de dicha acción: existe efectivamente un pueblo catalán a priori. Y como consecuencia esto requerirá creer en una esencia histórica previa a los individuos que además se debe imponer sobre ellos por su valor moral extraordinario: un orden natural que se debe cumplir. La esencia ser catalán exige su cumplimiento sobre los individuos: la heteronomía de lo apriori se impone sobre la construcción de la autonomía. Creer eso se llama Pensamiento Conservador.

Este 11 de septiembre, miles de catalanes, que se consideran de izquierdas, cantarán emocionados una tonadilla patriótica sobre labriegos y hoces y mirarán embelesados un trapo con rayas. Pero al atento pensamiento de izquierdas, que también debe asumir a la Filosofía que desde sus orígenes avisó ya contra el mito al distinguir la verdad de la apariencia, solo se le aparecen presuntos catalanes y, también, presuntos españoles. En realidad, en verdad, nada de patrias, nada de pueblos.  

Pero, en realidad también y sobre todo, presuntos izquierdistas.
  

viernes, septiembre 05, 2014

PROFESORES SIN NOMBRAR (y el curso empieza el día 10)

Ustedes no lo saben, yo se lo cuento. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid todavía no ha nombrado a los profesores para el curso 2014-2015. Es decir, aún no sabemos dónde daremos clase ni de qué. El curso empieza, según el calendario que dicha Consejería ha hecho,  el día 10 y todavía no sé, y como yo muchos, dónde voy a dar clase. Ni los institutos saben quienes van a ser sus profesores.

Uno no sabe en qué tómbola del mundo, de Génova para quizás concretar geográficamente, les ha tocado el puesto a esta pandilla de incompetentes. Pero uno sí sabe que hay que hacerlo público. 

Por todo esto, ayer leí en mi claustro el texto que aparece abajo y he pedido, hoy lo llevo, que conste textualmente en el acta con la adhesión de aquellos compañeros que quieran unirse (estoy ya recogiendo firmas). Y lo expongo aquí por si le sirve a alguien para hacer lo mismo o algo similar.

Quería mostrar mi indignación y rechazo ante la incompetencia de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid por no ser capaz de nombrar definitivamente a la plantilla de profesores a una semana de inicio de curso con lo que esto conlleva de dificultad a los centros y perjuicio a los alumnos y a la educación.


miércoles, julio 23, 2014

DEFENSA DE PABLO IGLESIAS (y explicación de la campaña en su contra)


1.- La falacia ad hominem consiste en criticar una argumentación o idea no hablando de ella sino de quien la hace. Así, por ejemplo, decir que Federico Jiménez Losantos es un fascista luego todas sus ideas deben ser necesariamente incorrectas. O que Pablo Iglesias es etarra, luego todas sus ideas deben ser necesariamente  incorrectas. Esta falacia es una mezcla de rechazo a la razón, pues no se busca argumentar sino acusar, y de desprecio a la moral, pues se trata de la crítica personal no con el fin de corregir o denunciar sino solo para derrotar al adversario en el debate.  Así, quien lo utiliza debería quedar inmediatamente desprestigiado.

2.- La reciente campaña difamatoria contra Pablo Iglesias reúne todo ese aspecto repugnante. Efectivamente, en lugar de dialogar sobre sus propuestas y las de Podemos, que a nosotros nos parecen negativas, se trata básicamente de vilipendiar al individuo concreto con información manipulada y falsa.

3.-Por todo ello, desde aquí y sin duda nuestro apoyo a Pablo Iglesias frente a esta campaña difamatoria.

4.- Creer que las acciones políticas, incluso aquellas aparentemente más personales, no tienen causa es no comprender hoy en día cómo funciona el mundo de la política, o mejor nombrado del politiqueo,  y sus asesores. Cada acción está controlada, cada tono de voz – incluyendo ese aire curil que todos muestran de convicción- está estudiado; cada mirada a cámara mientras les enfocan está obligada.  Los políticos, de Pablo Iglesias a Esperanza Aguirre, son campañas de publicidad consciente o involuntariamente.

5.- Por ello, hay algo más, siempre hay algo más. ¿Por qué razón el PP y sus afines han decidido realizar una campaña difamatoria tan agresiva y burda a la vez contra el líder de Podemos?

6.- Primero descartemos la teoría que probablemente más gusto daría al simpatizante de Podemos. Según esta teoría todo el problema estaría en el temor que tendría el Partido Popular, y ya los más lanzados añadirían la casta,  a la nueva iniciativa política por su autenticidad.
Sin embargo, esta hipótesis es puro delirio. ¿Realmente debe el PP tener miedo de la formación de Pablo Iglesias?
La finalidad última hora de todo partido político es la adquisición del poder. Como consecuencia de esto el Partido Popular debería temer a la nueva formación si realmente fuera un partido de gobierno, es decir: fuera capaz de conseguir el poder. Pero, en las mejores circunstancias posibles, las pasadas elecciones europeas, Podemos apenas llegó a una cuarta parte de los votos de la derecha. Parece, por tanto, que temer que pueda ser capaz de desbancar al PP es, cuando menos, arriesgado.

7.- ¿Entonces? Entonces habrá que buscar la causa de la campaña no en el temor de la derecha sino en la esperanza que alberga en Podemos.

8.- El PP conoce algo terrible y es que solo puede gobernar bajo dos supuestos: o bien gana por mayoría absoluta o bien la suma de votos de los partidos de espectro político “izquierdista” no consigue más diputados que ellos. Ya lo han vivido en Andalucía. Y ante ello han desarrollado ya una reacción: el intento de un golpe de estado antidemocrático que significa su propuesta sobre que gobierne el candidato más votado. Pero esa es solo su propuesta explícita. Porque la propuesta implícita es más astuta y seguramente triunfe.

9.- Podemos no ha añadido voto a la izquierda sino que lo ha logrado sin aumentar para nada el número de votantes de tendencia progresista –consulten el artículo anteriormente enlazado o únicamente echen cuentas-. Por supuesto, esto no es una crítica a Podemos sino un dato.
Hasta ahora ha sido tradición que PSOE e IU se unieran, tradición bastante lógica por cierto, para impedir que gobernara el PP.  Así, aunque el voto de izquierdas se dividía en las elecciones, cosa totalmente lógica, se podía juntar en los hemiciclos. Y eso, guste o no, era un problema para el PP.
Sin embargo, Podemos es una marca que hace gala de purismo metafísico: nunca se uniría al PSOE porque son la casta. Y así, nos guste o no, el PP gobernaría sin necesidad de cumplir las exigencias de antaño y, por tanto, de manera más fácil. Porque, ya sabemos, Podemos nunca podrá gobernar pero sí podrá negarse a entrar en una coalición para gobernar.

10.- Ahora piensen con astucia y si fueran del PP ¿No les interesaría que Podemos saque el mejor resultado posible? Pues hagan una campaña durísima, y repugnante, contra su dirigente para tres cosas:
Primero, asegurar que los que han votado a Podemos sigan haciéndolo porque es el que “más daño hace a la casta”.
Segundo, provocar que el voto sociológicamente de izquierdas de PSOE e IU, especialmente de este último, se vaya a Podemos porque ellos sí que “hacen daño a la casta”.
Y, tercero, esperar que haya elecciones y Podemos saque muchos votos para que se niegue a entrar en coalición. Y, oh sorpresa, gobierne el PP.
Y debe quedar claro. No se trata de que Podemos sea el malo de esta historia, es en realidad el más inocente, sino que es, precisamente, el más inocente.

11.-
a) El otro día me acordaba de Eugenio, un humorista de la década de los ochenta del pasado siglo -¡el pasado siglo!- cuya gracia consistía en contar chistes de manera muy seria. Siempre comenzaba con una frase: saben aquell que diu…? A la que esperaba que todos mentalmente contestáramos que no. Y así poder contar el chiste.
b) Marx a veces era muy gracioso escribiendo. Y a veces escribía muy bien. Una vez, ya lo he dicho, empezó un libro escribiendo algo genial: Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.   
c) Saben aquell que diu un país que tuvo una guerra civil y sus muchachitos de izquierdas se dedicaron a hacer revoluciones y perdieron la guerra?  Y el PP se calla para no estropear el espectáculo, pero se lo sabe.


miércoles, julio 16, 2014

ADHESIÓN: MANIFIESTO: LIBRES E IGUALES

Les invito a unirse a este manifiesto en contra del nacionalismo como elemento reaccionario. Si lo desean hacer pueden hacerlo aquí www.libreseiguales.es. Yo ya lo he hecho.

España vive un momento crítico.

El secesionismo catalán pretende romper la convivencia entre los españoles y destruir su más valioso patrimonio: la condición de ciudadanos libres e iguales. El nacionalismo antepone la identidad a la ciudadanía, los derechos míticos de un territorio a los derechos fundamentales de las personas, el egoísmo a la solidaridad. Desprecia el pluralismo social y político, y cuando trata de establecer fronteras interiores arrincona como extranjeros en su propio país a un abrumador número de ciudadanos.

El secesionismo catalán se hermana con el populismo antieuropeo y promueve la derrota de la democracia española. Evitar esa derrota es responsabilidad de todos y la primera obligación de los partidos políticos.

Hasta ahora el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece. España es hoy un Estado a la defensiva y en sus élites prevalecen el tacticismo y la resignación. No existe un auténtico debate público sobre el fondo gravemente reaccionario del nacionalismo ni sobre las consecuencias de su proyecto para la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos. En cambio proliferan maniobras opacas para ofrecer nuevos privilegios al nacionalismo a costa de la soberanía de los españoles.

En estas circunstancias, los abajo firmantes, ciudadanos radicalmente comprometidos con los principios constitucionales de la libertad y la igualdad, entendemos que es imprescindible abrir un debate público que informe y comprometa al conjunto de los españoles. Nosotros asumimos la responsabilidad y pasamos a la acción.

Reclamamos al Estado que aplique toda la ley y advierta con claridad de las consecuencias de violarla. Ninguna infracción debe quedar impune y ninguna sentencia puede ser desacatada.
Pedimos a los partidos políticos que se identifican con los principios de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que demuestren su compromiso con hechos. El Partido Popular, el Partido Socialista, Unión Progreso y Democracia, Ciudadanos, y cuantas formaciones quieran preservar las bases de nuestra convivencia democrática, deben:

1. Reivindicar la Constitución como consigna de ciudadanía y convivencia, sin renunciar a las reformas cíclicas que permitan que España sea una nación cada vez más integradora y de mayor calidad democrática.
2. Rechazar cualquier negociación que con el pretexto de evitar el conflicto que plantea el secesionismo catalán limite la soberanía del conjunto de los ciudadanos y el ejercicio de sus derechos.
3. Alcanzar un pacto público, solemne y conciso que establezca un compromiso transversal de unidad de acción frente al secesionismo y garantice la decisión de someter al referendo común cualquier alteración de las bases constitucionales.

Finalmente, nos dirigimos a todos los ciudadanos españoles.

Les pedimos que trabajen organizadamente por la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo y que se movilicen con nosotros en defensa de la comunidad de libres e iguales que es responsable de la época más justa y fértil de la historia de España.

En Madrid, a 15 de julio de 2014

jueves, julio 10, 2014

VIDA INTERIOR/134: REBELDÍA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Que sí, todos muy antisistema, pero luego el gintonic 
que si Martin Miller's,
que si tónica azul,
que si...
Yo sí soy antisistema,
yo sí soy rebelde.




martes, julio 08, 2014

VACACIONES DE PROFESOR

¿Son excesivas las vacaciones de los profesores? En primer lugar una aclaración: no todos los profesores están ahora de vacaciones. Muchos, por obra de sus patronos privados, en una vieja modalidad ya secular, y públicos, en una modalidad que tiene tres años, están en el paro para volver a trabajar en septiembre. Por tanto, no nos podemos referir a ese grupo aquí. Mejor, refirámonos al mío. ¿El suyo? Sí, porque resulta que yo soy funcionario de carrera (es decir, por oposición) en el cuerpo de profesores de secundaria. Y resulta, además, que desde el 1 de julio estoy de facto, aunque no técnicamente pues me hallo en teoría a disposición de la administración –como se ve en los tribunales de oposición, por ejemplo-, de vacaciones. Dos meses de vacaciones a las que habría que añadir otro mes sumando navidades y semana santa.

¿Son excesivas las vacaciones de los profesores? Pues a todas luces, sí.

Pero las respuestas categóricas pueden guardar una falsedad. Y la falsedad aquí es sutil. Porque les voy a contar algo: si yo mañana me presentara en mi centro no tendría nada que hacer.

Perdón, dirán ustedes, ¿nada que hacer? Efectivamente, y esto es lo curioso pues resulta que yo no estoy tanto de vacaciones como de paro empresarial. Mi empresa,  que es la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, es una inútil absoluta y me tiene en casa porque ella misma me impide desarrollar mi trabajo. Es decir, mis jefes me niegan que pueda trabajar y de hecho si lo hago  incluso por mi cuenta, reformando como cada verano los apuntes de mi página web La lechuza de Minerva, mis jefes no me lo considerarán. Para mis jefes es igual, en definitiva,  que yo en julio trabaje por mi cuenta o que me rasque el pie.

Pero, ¿realmente les da igual? No, y aquí empieza lo interesante: mis jefes, es decir la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, esperan ansiosos que me rasque el pie. O dicho de otro modo: no quieren que trabaje en julio –ni en realidad el resto del año-. Mis jefes buscan que yo me rasque el pie en verano pues su objetivo último va unido a esa desidia y la precisa. Porque si yo y mis compañeros trabajáramos en julio de acuerdo a lo que a continuación se va a explicar no cabe duda de que la educación pública mejoraría. Y la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid está, precisamente, para impedir eso.

Pero, expliquemos.

Como ya hemos señalado en la actualidad yo, y como yo todo el resto del profesorado, no podemos hacer nada concreto en julio. No es que no queramos, que podremos querer o no, sino que sencillamente no tenemos nada que hacer ¿Por qué? Porque yo, y como yo el resto del profesorado, a estas alturas no sabemos en qué instituto vamos a estar y, por supuesto, tampoco sabemos qué materias y qué cursos vamos a tener. Efectivamente, resulta que los profesores no sabemos aún, y así es cada año, qué vamos a dar el año que viene lo que nos imposibilita prepararnos el curso próximo. De hecho, no lo sabremos hasta, aproximadamente, el día cinco de septiembre, a una semana de principio de curso. Es decir: sabré, yo y mis compañeros, lo que vamos a dar cuando solo queden pocos días para empezar el curso y ya no podamos prepararlo sino a contrapié.

Pero, ¿tantas materias podemos dar? ¿No será esto una excusa? Pues miren, solamente yo, con Filosofía, podría ejercer en
Educación para la Ciudadanía de 2º de ESO
Ética de 4º de ESO
Historia de las religiones de 3º de ESO
Historia de las religiones de 4º de ESO
Medidas de Atención Educativa de 1º, 2º, 3º o 4º de ESO
Filosofía de 1º de Bachillerato
Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato
Psicología de 2º de Bachillerato
Y tutoría

Es decir, yo podría dar hasta doce cosas distintas –sin contar aquellas materias que sin ser de mi especialidad podría dar por necesidades del centro como Lengua, Historia,…-. Pero, un profesor de Lengua podría dar otras doce. Y así, cualquiera. De esta forma, como no sé qué voy a dar y ni tan siquiera sé en qué instituto voy a estar hasta ese cinco de septiembre no puedo hacer nada para el año que viene ni prepararme nada pues sería como jugar a la lotería.

¿Y quién es el culpable de este hecho? La Consejería de Educación que es la que me nombrará, a mí y a todos los profesores que estamos en esta situación que somos mayoría, ese cinco de septiembre en vez de haberme nombrado en mayo o junio.

Mayo o junio… Efectivamente, ahora es donde viene aquello que debería hacer la Consejería: nombrar las plantillas de profesores en mayo o en junio, algo perfectamente posible. Así, cada uno ya sabría en ese mes dónde va a estar y qué va a dar el próximo curso y se dedicaría el mes de julio a preparar el material y la docencia teniendo que ir al centro, incluyendo el trámite administrativo de programaciones y demás chorradas, para empezar en septiembre con unos profesores que han tenido tiempo de prepararse aquellas materias que van a dar y de renovar su docencia trabajando en ella no con urgencia sino con plazos razonables.

Pero, ¿no puede nombrarnos antes la administración? Por supuesto que sí. Técnicamente es tan sencillo que no implica dificultad alguna: para explicarnos, es tan fácil técnicamente como quitarnos la paga extra. Sin embargo, no lo hace ¿Por qué no lo hace? Es más, nunca lo ha hecho ¿por qué nunca lo ha hecho?

De nuevo, las respuestas no son categóricas. Si nunca lo había hecho, hasta hace un lustro aproximadamente, fue porque hasta entonces el funcionariado docente era una, con palabras de moda, casta.  Efectivamente, a partir de la segunda mitad de los 80 y durante los 90 y primera década del nuevo siglo, toda la organización escolar estaba pensada básicamente para satisfacer las exigencias corporativas de la casta profesoral –aquí Fernández Enguita sobre esto y aquí yo también sobre esto-. Así, la escuela pública cumplía las exigencias del colectivo profesorado, que no eran desde luego para trabajar mucho, hasta hace unos siete u ocho años.

Pero, seamos justo, esto ya no ocurre así. En la actualidad la escuela pública ya no está pensada corporativamente en torno al profesorado, como se ha visto en las medidas adoptadas los últimos años. Pero que no esté pensada para el interés corporativo del profesorado no quiere decir que esté pensada para el interés público.  En la actualidad, la escuela pública está dirigida con el único fin de acabar con ella. Y es por eso ninguna medida que pudiera favorecerla se tomará por parte de la administración. Esta solo piensa en medidas que ahorren dinero, para salvar las finanzas de la oligarquía o poder bajar los impuestos a los ricos, y que al tiempo destruyan lo poco que tenía, o lo mucho, la enseñanza pública de este país como derecho social. Por eso, una medida que no costaría nada de gasto y que sin embargo implicaría una mejora de la enseñanza, pues muchos profesores nos podríamos preparar las clases reales que íbamos a tener, no se toma. 

Hace poco instalé aire acondicionado en casa. El primer día que lo puse cayó una granizada impresionante: funciona. Estar de vacaciones en julio y en agosto es sin duda un privilegio. Lo llamamos así, y no un derecho, porque el único fin que persigue es, en la actualidad, la destrucción sistemática de la enseñanza pública al tiempo que los profesores, tampoco todos,  toman despreocupados el sol. Las vacaciones en julio, en realidad como ya saben paro empresarial, son un mes menos para una enseñanza pública realmente concebida como servicio público. Pero igual el año que viene, con aire acondicionado a pleno rendimiento, diré que es mi derecho.

miércoles, julio 02, 2014

¡¡NOVEDADES!!

Todos ustedes, o sea: usted y yo, se preguntan angustiados: ¿dónde está este hombre? Pues es verdad que llevo unos meses como alejado, pero es solo apariencia. Sigo aquí. Pero hay un lío aquí y otro allá que me impiden  publicar tanto como quisiera.Y luego está la siesta. Porque yo soy un  tío comprometido, y también sufro con el hambre en el mundo,  pero llega después de comer y me da una modorra... 

En fin, que esto no es para contarles mi vida porque primero debería tenerla. Y uno ya tiene una edad para no hacer tonterías.

¿Entonces para qué es? Para advertirles de algo. Mi blog es un desastre de organización, así que he decidido ordenarlo este verano mientras escribo  mi obra magna: La Realidad Ontológica: una metafísica sobre el Capitalismo. Por ello, verán aparecer, junto a la serie Una pequeña historia de la Filosofía, un conjunto de artículos cuya finalidad será permitir a los lectores, y a futuros estudiosos, tener sencillo el seguimiento de nuestras opiniones.  

Y esto era todo.
Bueno, todo, todo...


viernes, junio 27, 2014

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/5: LOS PRESOCRÁTICOS/1

Se conoce como Presocráticos a los primeros filósofos griegos. Es una lista algo larga y llena de nombres raros, pues ninguno se llamaba García, Garaicoetxea o Bassols –nombres normales- sino Parménides, Anaximandro o Tales. Sin embargo, y aunque no pertenezcan a los diversos pueblos del estado español, e incluso no sean de aquí, son figuras esenciales en el desarrollo de la Filosofía y por ello merecen ser considerados. Y es esta la razón de este artículo.

Hay dos cosas fundamentales que se deben analizar de los Presocráticos. Primero, qué hizo que su respuesta fuera considerada por primera vez como Filosofía; segundo, cuál ha sido su legado para la Filosofía posterior. Y como la Filosofía es un saber complejo, y si no pues se la retuerce para parecer más profundos, empezaremos por la primera cuestión.

Todos los Presocráticos tienen algo en común: se llama la pregunta por el Arché  -o Arjé, como mejor les parezca pues lo verán de ambas maneras indistintamente y nosotros tampoco sabemos cuál es más correcta-. Esta pregunta tiene un doble significado: por un lado, es cuestionarse qué había al principio y de lo que surgió todo lo que hoy en día existe. Por otro, es plantear qué elemento o elementos deben tener todos los seres para formar parte de la propia naturaleza. Así, hay dos cuestiones fundamentales detrás de la pregunta pero, antes de tratarla específicamente y explicar su respuesta en los diferentes autores, es necesario ver la importancia del propio cuestionamiento en concreto y su significado filosófico.

El mito es también fruto del preguntarse sobre las cosas, de eso no cabe duda. Quien responde con los poderes sobrenaturales de los dioses se ha interrogado sobre por qué ocurre el hecho que así explica –y sí, ya sé que esto lo decía también Aristóteles y tenía razón pues coincide conmigo-. Entonces la diferencia entre el mito y la pregunta por el Arjé -ya les dije- no puede ser el mero preguntarse ante la realidad porque los dos se cuestionan.  Y esto es muy importante de entender para liberar de una nefasta creencia a la Filosofía.

En efecto, cuestionarse el porqué de las cosas es algo que podemos señalar como intrínsecamente humano. De hecho todas las culturas lo han hecho, y lo siguen haciendo, y la griega ya había respondido a los fenómenos naturales con el mito –por cierto, alguno bellísimo-. Sin embargo hasta los Presocráticos no surgió la Filosofía. Por tanto, la pregunta presocrática, y con ello la filosófica, se fundamenta en algo diferente a cuestionarse sobre la realidad como algo intrínsecamente humano. Y en esa diferencia está la Filosofía: su pasado y su futuro. Es decir, la Filosofía no es solo cuestionarse sino hacerla de cierta manera. Y la Filosofía, por consiguiente, no es algo necesario y natural sino algo más hermoso: una conquista del pensamiento humana.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre un interrogante y el otro? La diferencia entre una pregunta y otra está en la forma que se busca en la respuesta: la exigencia o no de verdad. La respuesta mítica no usa la argumentación sino la narración. Y a través de ella busca la tranquilidad de una respuesta concreta, sea cual fuere, pues es necesaria la contestación que tranquilice al pensamiento y a su vez evite una nueva pregunta. Es como esos niños que a mitad de la noche  se ponen a hablar en el dormitorio porque están asustados y buscan en la contestación la voz familiar que los reconforte. Sin embargo, para contestar al Arché, con la respuesta que va a desarrollar la propia Filosofía, no vale cualquier solución pues exige un respuesta fidedigna a la coherencia de la argumentación: exige la verdad y no solo el consuelo ante lo desconocido.  En el cuarto oscuro debemos saber si en verdad hay monstruos.

Efectivamente, la pregunta por el Arjé ya no utiliza la narración sino una nueva forma de explicación: la argumentación racional. La Filosofía así conquista un nuevo frente: el terreno, baldío aún, de la razón. Y por eso, con la pregunta por el Arjé se genera una nueva realidad que es el surgimiento de la idea de Verdad. En el mito, la verdad es irrelevante y de ahí que sea posible la convivencia de diversos mitos e incluso de un mismo mito modificado en varias versiones locales -e incluso de nacionalidades históricas-. Sin embargo, en la respuesta a la pregunta por el Arché la solución no cabe como múltiple y subjetiva: distintas teorías no pueden sobrevivir simultáneamente. La Filosofía, como lo será su hija la Ciencia, no es solo una lucha por el conocimiento, eso ya es también el mito, sino que es algo más: una lucha por la verdad.

De esta forma, la pregunta por el principio, por el Arché, que se formuló en Grecia a partir del siglo VI a.C. ya no será la misma a la que respondió el mito. No es solo que no se dé la misma respuesta sino que la propia cuestión es diferente porque quien la hizo ya no aceptaba la respuesta mítica y la había desechado por insuficiente. Y lo insuficiente era que solo pretendía el consuelo y no la verdad.

Pero, ¿cuál era el ideal en concreto de esta pregunta? Como ya hemos señalado esta pregunta era doble.

La primera  parte de la pregunta hace referencia al elemento o elementos  que  deben tener en común todos los individuos para formar parte del conjunto  de los seres naturales y, con ello, de la naturaleza. Esto se llama técnicamente sustrato último -y aprendan bien esta palabra porque ustedes ven una tía que esté buena y le hablan sobre el sustrato último y la tía cae fijo (nota: se ruega que si alguien lo prueba con un hombre informe del resultado en aras de la ciencia)-  La idea griega es así genial y racional. Su argumento es el siguiente: si todos los seres naturales forman parte de un conjunto, en este caso la naturaleza, todos ellos deben tener al menos una  o alguna  característica o elemento en común. Si yo formo parte del conjunto socios del Real Madrid, podré tener  innumerables rasgos diferentes con los otros socios, especialmente con el sector mouriñista, pero tendrá que haber al menos un hecho en comun que compartamos para formar parte de dicho conjunto. Así ocurrirá también con los seres naturales que deberán compartir al menos  un elemento para pertenecer al conjunto de la naturaleza. Y ese elemento que todos deben tener en común será el Arché como sustrato último.

Pero, ¿por qué llamarlo sustrato último? Porque para descubrir qué es debo ir eliminando aquellos elementos que no son eso que busco. Pongamos otro ejemplo. Cojamos al grupo de los vertebrados y veamos su elemento común o sustrato último. Podría ser el pelo, pero resulta que hay vertebrados sin pelo. Podría ser que ponen huevos, pero hay vertebrados que no lo hacen. Así, iríamos eliminando elementos y con ello reduciendo características comunes hasta llegar a aquello que al final todos los componentes del grupo tendrán necesariamente en común: la columna. Ese común sería el sustrato último pues podrá haber vertebrados con pelo o sin él. Los podrá haber ovíparos o no. Pero, no sin columna.

En su segunda parte, algo más polémica, el Arjé significa lo originario. Esto se refiere al primer elemento que existió y a partir del cual surgieron los demás. Es decir, si fuéramos atrás en el tiempo al llegar al principio del mismo encontraríamos el Arché. Sin embargo, y como ya hemos dicho, esta segunda parte es más polémica. Y lo es porque el concepto griego de tiempo, al menos el popular, no se corresponde con nuestro transcurrir lineal donde hay un principio claro. Así al hablar del Arché en este punto debemos imaginarlo más como el elemento o elementos que nunca ha faltado en la naturaleza pero sin descartar, en ciertos autores que posteriormente veremos, esa idea del elemento primero en lo temporal.


Con todo esto, la pregunta por el Arjé se diferencia de la pregunta a la que respondía el mito por su misma exigencia de verdad. El mito busca la confortación mientras la filosofía conquista la verdad. Pero, y después de esta hermosa frase para tuitear,  como nos hemos vuelto a enrollar, llevados sin duda por el necesario desarrollo del concepto, la respuesta concreta a esa pregunta, y con ella su legado, debe esperar al próximo capítulo. Y también sus protagonistas.

jueves, junio 19, 2014

VIDA INTERIOR/133: CORONACIÓN/2 (como en el Burguer)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.



miércoles, junio 18, 2014

VIDA INTERIOR/132: CORONACIÓN/1 (como en el Burguer)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.




Me han dicho que mañana vienen los reyes...


EN INTERNET Y EN LA CAZA DE BRUJAS

Internet ha sorprendido a todo el mundo por al menos tres motivos: primero, por su libertad; segundo, por el acceso a la información en una doble vía, ya como receptor ya como emisor; tercero, por su espíritu colaborativo. La primera característica hace referencia a la libertad de expresión aún presente en la red y la oferta de opinión, donde cabe hasta la mía. La segunda, a la imposibilidad de ocultar una noticia en la actualidad pues la diversidad de medios lo impide. Internet ha logrado que, para bien o para mal, todos y cada uno de nosotros ya no solo seamos receptores de noticias sino también emisores de las mismas, ya sea a través de páginas creadas exprofeso ya con el empleo de las redes sociales -incluyendo vídeos de estúpidos gatitos-. La tercera, su aspecto colaborativo, al hacer que miles de personas compartan gratuitamente sus conocimientos y habilidades, desde cambiar un grifo hasta explicar mecánica cuántica, en un intercambio sin precio.

Y, precisamente, por estas tres características que deberían ser típicas de una sociedad democrática existe el interés de parar internet y reconvertirlo en otra cosa. La idea es acabar con el internet que conocemos y llevarlo por la senda del mercado que  es, frente a la utopía liberal,  la senda del control y el dominio social.

Pero decir esto suena abstracto: ¿quién y cómo se pretende eso? Durante las últimas semanas han coincidido, curiosamente o no, dos noticias sobre limitaciones en internet: una muy comentada como es la idea del histérico y opusino ministro del interior español contra la libertad de expresión en twitter; otra, de mayor calado, con el internet de dos velocidades que,  salvo sorpresa, comenzará a funcionar en EEUU.

Nuestro opusino ministro –y este hecho se nombra porque no es baladí-  ha comenzado una caza de brujas, quizás echando de menos tiempos mejores. La excusa ha sido acabar con la exaltación del odio y la apología de la violencia en internet. Ahora, nuestro primer paso es demostrar que se trata de una excusa para llegar el segundo que es aclarar qué se pretende realmente.

¿Por qué es una excusa? En el código penal español ya existen los delitos de injurias y calumnias e igualmente una amplia jurisprudencia sobre la libertad de expresión. No se trata de delitos novedosos por tanto ni, en realidad, que generen una gran alarma social o que se trate de algo tan peligroso para la vida de las personas como para necesitar una reforma penal. Sin embargo el opusino ministro manifiesta que sí. Y lo hace comparando con el terrorismo islámico y la formación de células terroristas a través de internet. Y esta comparación es interesante para demostrar la falacia. Porque la piedra angular y el fundamento del terrorismo islámico, es decir: aquello que si no existiera no podría darse la yihad, no es internet sino la religión. Pero el opusino ministro no propone limitar la superstición religiosa, y no diremos curiosamente, sino internet. Es decir, se va contra internet y no contra la causa principal de la acción sea esta cual fuere ¿Por qué entonces contra internet? Porque la religión por ejemplo, es útil para el dominio e internet, sin embargo, puede ser un instrumento peligroso. Y por eso no se limita la religión pero sí se busca limitar internet.

Y aquí viene la segunda parte ¿Qué se pretende realmente con esto? En realidad la idea no es coartar la libertad de expresión como tal, sino la propia plataforma y con ello la relevancia de esa expresión. No se trata de ir individualmente contra cada persona en particular sino  generar el ambiente propicio para atacar e intentar acabar con internet como plataforma de noticias y comentarios  libres. La clave de todo es, por tanto, no ir contra los individuos sino generar un ambiente previo que permita ir contra la plataforma de internet, desde sus páginas hasta los tuits pasando por los blogs, generando una censura previa que acabará en poner tales condiciones que la gestión de la libre expresión quedará reducida a las grandes corporaciones. Se trata acabar con internet como campo libre para convertirlo en coto privado de caza.

El segunda ataque contra la red se ha dado en EEUU pero pronto podría extenderse al resto del mundo. Y es un ataque sutil y peligroso. Se trata de la llamada internet de dos velocidades. Consiste en que una empresa contrata con un prooveedor que permita a dicha empresa circular a mayor velocidad por la red a cambio de un  precio más elevado. Así, unas páginas se descargarán antes y otras más despacio concluyendo en dos velocidades, al menos, en la red; una buena para los que pagan y otra peor para los que pagan menos. Pero, ¿por qué esto es malo? O mejor aún desde nuestro espíritu científico: ¿qué se pretende con esto?

Imaginen que alguno de ustedes quiere comprar un libro sobre cualquier tema: pongamos sobre religión. Ustedes no saben lo que buscan concreto, sino que ojean los diversos ejemplares porque aún no tienen una opinión formada sobre el tema. Imaginen ahora que la librería tiene dos plantas: la planta que da a la calle y un sótano al que se accede por una escalera casi escondida. Por supuesto, la librería vende libros ateos, agnósticos y creyentes. Pero, ahora imaginen que ese comercio ha llegado a un acuerdo con la iglesia católica, y las hay peores  y religiones aún más retrasadas intelectualmente, para que sus libros estén en la planta de la calle. Y comoen la planta hay sitio limitado y solo caben los suyos la conclusión es obvia: usted, y yo, ya tenemos lectura. Sin duda escogida libremente pero...
El internet de dos velocidades es así esa inmensa librería donde todo va a estar, pero...

Shane, aquel melancólico pistolero interpretado por Alan Ladd en la inolvidable Raíces Profundas, explicaba que los revólveres eran una herramienta y que dependía de cómo y quién los usara. Internet, como la poesía pero aquí de verdad, es un arma cargada de futuro. Y lo que se quiere es que sea un arma, siguiendo con la metáfora, controlada. Ya se hizo en televisión o con las radios y ahora, usando medios más sutiles, se quiere hacer con la red. Y el doble frente, legislativo y económico, busca lo mismo que aquellos terranientes  a los que se enfrentaba aquél callado pistolero. 

domingo, junio 08, 2014

MIS ALUMNOS ME CRITICAN (y otra vez, pero el pesado soy yo, no ellos)

Hay una idea falsa con ribetes de modernidad: que la escuela debe ser democrática. Es un error grave  y profundamente reaccionario. Pero, no es ahora el momento de entrar en ello. La escuela, al menos la escuela pública, es un servicio al ciudadano y como tal debe ser evaluado por él. La idea de que las escuelas y los profesores no deben ser evaluados recurre también al pensamiento estamental en el cual solo la casta -aquí utilizado con precisión- podía autocomplacerse. Sin embargo, nosotros que creemos curiosamente que la escuela no debe ser democrática, sostenemos que los profesores deben ser evaluados y que una parte de dicha evaluación deben realizarla los propios alumnos.

Desde hace años, era el año 2005, iniciamos nuestra andadura con los blogs de los alumnos. La andadura sigue. Y un clásico en los artículos mandados ha sido, al final de curso, la crítica a la clase de ética o de filosofía. Y aquí están sus blogs y en ellos están sus críticas.  Ya saben que la democracia se construye también en las escuelas.

viernes, junio 06, 2014

NORMANDÍA COMO TAREA AÚN INCONCLUSA ( desde el 6-06-1944)



El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí digamos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, quienes debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que los que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron la última medida colmada de celo. Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra. 

Abraham Lincoln, discurso de Gettysburg (1863)

miércoles, junio 04, 2014

REPÚBLICA (¿o no?)

La abdicación del rey no cabe duda de que es noticia. Tanta, al menos, como para que yo no concluya un escrito sobre la victoria del Madrid en la Champions –sí, la décima-. Total, que me debo a la realidad –y al banco-. Y es importante contestar a la realidad, y más al banco.

¿Por qué el rey abdica ahora?
Lo primero es lo primero. Al parecer, el rey tomó la decisión el pasado cinco de enero, su cumpleaños. El problema de las filtraciones a posteriori es uno: pueden ser ciertas o no. Es decir, en un mundo en que se sabe todo resulta extraordinario que durante cinco meses nada de esto se supiese. Otros medios, sin embargo, niegan esto y señalan que si bien se barajaba ya, la decisión se toma por los resultados de las elecciones europeas. Nosotros ya hemos hablado aquí de ellas considerándolas como un fracaso de la izquierda, pero con fracaso y todo pintaban un panorama claro: la mayor probabilidad sería un gobierno de una coalición de izquierdas tipo Andalucía. O, al menos, con una fuerte presencia de izquierdas en  el parlamento y necesaria, por tanto, para los principales pactos. Y eso tenía un problema de cara a la sucesión monárquica. Seamos crudos: el rey temía morir durante esa legislatura y encontrarse un panorama para sus genes -Dawkins ya habló del gen egoísta- terrible. Esta perspectiva era una mayoría de izquierdas influyente que viera en la posibilidad de impedir la sucesión una batalla publicitaria de primer orden: ¡contra la casta! Así, ahora y con una mayoría conservadora en la cámara, es más fácil.

¿Ha sido un buen rey?
Juan Carlos I  no ha sido un buen rey, ha sido un magnífico rey. Diremos más: D. Juan Carlos de Borbón ha sido el mejor jefe de estado de la historia de España. Decir otra cosa, sería claramente injusto.

¿Y  no sería entonces lo normal la sucesión dinástica en su hijo?
La normalidad se puede entender, como el ser –ya saben que a veces me pongo pedante-, de muchas maneras. En cuanto a la normalidad como racionalidad no parece que el resultado de una coyunda, por muy estupenda y laboriosa que esta fuese, legitime una jefatura de estado democrática. Tampoco, parece muy normal defender que como ya se votó la constitución no cabría ahora poner en duda la sucesión monárquica. Al fin y al cabo, la monarquía se admitió como un mal menor en una coyuntura –que no coyunda- especialmente grave de la historia de España, la creación de una democracia, que hoy en día afortunadamente no existe.
Por tanto, lo normal sería, al menos, preguntar pues las circunstancias fundamentales del anterior pacto han cambiado.

¿Pero esto, que la sucesión sea coital o racional, sería un asunto crucial para la izquierda?
Por supuesto que no, y aquí se produce un hecho curioso: sí es, sin embargo, un hecho crucial para mantener el proceso de precarización existente en España.
Ahora viene lo importante.

¿Por qué la sucesión monárquica es fundamental para el proceso de precarización?
El proceso de precarización necesita eso que se llama de forma rimbombante estabilidad. Efectivamente, la estabilidad institucional, es decir: que nadie mueva ficha más allá de las ordenanzas de la oligarquía –nota: obsérvese que no decimos casta, pero eso otro día- implica el caldo de cultivo ideal para limitar los derechos políticos y sociales. Así, la condición indispensable para precarizar la sociedad, y España no es una excepción tampoco en esto, es que haya una estabilidad institucional que vaya más allá de la opción política de gobierno. Por eso, la sucesión monárquica no es la clave de todo esto, daría igual que ya hubiera república o consejo de ancianos, sino la estabilidad concebida como normalización que refiere, en realidad, a obediencia. Es decir, la objetividad, y no la opinión que no nos importa, de la defensa de la sucesión  monárquica no está en la propia dinastía sino en la defensa de la estabilidad y, con ella, de la propia precarización. Se defiende al príncipe porque la estabilidad es la clave de ese proceso que persigue la oligarquía y no por espíritu monárquico.

¿Y entonces no sería algo crucial para la izquierda en cuanto a la posibilidad de luchar contra el proceso de precarización?
No, porque la estabilidad es condición necesaria para la precarización pero no para luchar contra ella y su negación. Todo el proceso de precarización necesita una estabilidad institucional, al menos eso que se llama así y que consiste en un acuerdo fundamental de la oligarquía política,  porque no se quiere llevar realmente al campo de la política democrática de confrontación de ideas.
Sin embargo, la lucha contra ese mismo proceso de precarización no es necesario que se produzca desde una inestabilidad institucional. De hecho, lo ideal sería una estabilidad para acometerla y por eso, como señalábamos antes, no se trata de un asunto crucial para la izquierda. Es decir, hay que darle la importancia justa y tampoco perder fuerzas innecesarias en esto. Lo fundamental ahora es luchar contra el proceso de precarización y en esa lucha monarquía o república es solo otro medio. Y con ambas, la lucha es posible.

¿Y si se proclamara la república?
 Si eso ocurriera espero que nadie cambie la bandera ni tan siquiera el himno. Si alguna vez hay una III república -así con minúsculas es como está bien-  en España –es que es nombre propio- nos gustaría que fuese una república de todos y no solo de un grupo. Creemos que las naciones, otro nombre rimbombante, se definen por su sociedad y nos gusta que haya sociedades donde todos tengan cabidas en la forma de su estado. Ah, se me olvidaba decirlo: y esto se llama democracia.

¿Ganará España el mundial?  
Ni lo sé ni me importa. Yo soy del Madrid, no de la selección española. Pero que nadie vea aquí un acto reivindicativo de los pueblos oprimidos por el estado español. Al contrario, es porque no soy de pueblo.


martes, mayo 27, 2014

ELECCIONES EUROPEAS (y el fracaso de la izquierda)

1.- Las matemáticas aguan la fiesta. Fruto del pensamiento, las matemáticas no entienden de esperanzas, de nuevos proyectos ni de lucha desde abajo: solo entienden de racionalidad. Y por eso, alejadas de las esperanzas y nuevos proyectos, son una esperanza.

2.- Este fin de semana, tras el magnífico acontecimiento de primer orden de la décima ganada por el Real Madrid, ha ocurrido además la elección al Parlamento Europeo. Como nosotros somos gente secundaria, nos vamos a ocupar del hecho secundario. Y queremos destacar sus lecciones. Lecciones que ninguna de ellas nos da esperanzas.

3.- La primera lección es que las elecciones europeas no han movilizado a más gente que las anteriores elecciones europeas. La abstención se mantiene altísima y más de la mitad del electorado no va a votar lo cual es terrible a nivel democrático. Pero esto no es solo un hecho español sino de nivel europeo: las elecciones europeas son una realidad de abstención en todo el continente. Esto quiere decir que no existe ningún proceso europeo esperanzador para al menos la mitad de la población del continente. Si a esto unimos la crecida de elementos antieuropeístas, como el UKIP británico o el Frente Nacional francés tenemos una Europa sin interés por Europa. Y lo que es peor: una izquierda sin interés real por Europa.
Pero, ¿cuál es la causa de la desafección? La causa es múltiple pero curiosamente hay una que se destaca poco: la mayoría de la gente pasa absolutamente de política. No se trata de un desengaño o de que sean fruto de una malvada campaña ideológica, sino de algo más elemental: desinterés y falta de responsabilidad. Hay un importantísimo sector de la población, que podemos situar entre el  50% en su punto máximo y el 30% en el mínimo, que pasa tanto de la cuestión política que incluso no vota. Y esto por supuesto no quiere decir que los que sí votan tengan un extraordinario compromiso con la política. Pero, al menos votan.

4.- La segunda lección es que las elecciones europeas en España las ha perdido, sin duda, la izquierda. Esto puede sonar raro, especialmente si usted votó a Podemos, pero volvamos a las matemáticas.
En 2009, las anteriores europeas, PSOE+IU sumaban 6.730.032 votos. Cinco años después, y con todo lo que ha caído de destrucción del estado de bienestar y recorte de derechos, PSOE+IU+Podemos suman 6.404.839 votos. Si añadimos a estos los votos de Primavera Europea se llegaría a 6.729.373 votos. Es decir, en las mejores condiciones de mercado para crecer, el voto sociológicamente de izquierdas no lo ha hecho. Y no lo olviden además: hay seis millones de parados. 

5.- Pero, por supuesto, si usted votó a Podemos, o en menor medida a IU, estará muy contento –yo soy del Madrid y le entiendo, créame-. Pero las matemáticas son tristes. La presunta mayoría de izquierdas de este país no parece que apoye a aquellos que se dicen sus representantes. Y tal vez sea porque no hay una mayoría de izquierdas en este país. Ni tan siquiera presunta. La filosofía siempre fue contra el mito.

6.- Aunque hay que reconocer que Podemos ha estado muy inteligente conformándose en realidad como un partido de élites. Efectivamente, Podemos ha rehuido precisamente ser un movimiento popular y de masas, al estilo ordinario en que lo entiende la izquierda, para generarse como una aristocracia del espíritu político. La clave de Podemos, y su inteligente campaña, es que ha sabido dar respuesta a la expectativa de un grupo social concreto, gente con estudios y con interés político que se ve frustrada por la imposibilidad de medro social en el nuevo proyecto deprecarización europeo. Así, este grupo social, que se considera a sí mismo como maltratado socialmente, ha encontrado en Podemos su espíritu Apple. Se trata de un proyecto pensado para un público muy concreto con conciencia –y todos sabemos la diferencia entre conciencia y realidad- de élite social que desea participar en política.

7.- Pero, Apple tiene un techo comercial. Y Podemos también, que le hará ser siempre la –cómoda- alternativa. O dicho de otro modo, Podemos por su propio modelo no puede ser partido de gobierno. Y tampoco, por su propio modelo, quiero serlo. Y a la izquierda le hace falta gobernar y a la defensa de los derechos sociales que gobierne la izquierda.

8.- Pero, IU tampoco. Y es peor porque lleva más tiempo. Si podemos es Apple, IU sería Nokia. Hubo mucha novedad, mucho ruido y poca estructura real. IU ha acabado siendo un PCE maquillado al que sin embargo, y curiosamente, solo le separa de Podemos –para lo mejor y lo peor- la estrategia comercial.

9. Pero, ¿solo formas? Efectivamente y esto es lo  interesante. Se podría proponer un pasatiempo en los periódicos: buscar las diez diferencias fundamentales programáticas entre IU y Podemos. No las verán. Del mismo modo en que no existen diferencias entre un Apple y un PC. Pero esto nunca se lo digan a alguien que tiene un Apple.

10 ¿Y el PSOE? Se me va a permitir. Hace diez años la gente estaba emocionada con el espíritu Zapatero. ZP, señalaban, era de izquierdas y quiénes nos metíamos con él le hacíamos el juego a la derecha. Luego el espíritu acabó en fantasma, aunque aún le dio tiempo para situar el mérito en estar embarazada para acceder al ministerio de defensa dándole un golpe magistral, sin duda, al patriarcado. Pero la broma se torna en tragedia porque el voto sociológico de izquierdas de este país se centra en el PSOE. Y el PSOE está en fase terminal mientras los restos del zapaterismo se presentan como alternativa. Un desastre.

y 11.- 6.729.373 votos en 2014. 6.730.032 votos en 2009 ¿Por qué hay tanta alegría?