sábado, diciembre 28, 2013

EL GOBIERNO DEL PP Y LA FILOSOFÍA/4

El gobierno del PP ha eliminado la Historia de la Filosofía de la educación. Pero, ahí no cesa su programa oculto.

El gobierno del PP recorta las 5 vías de Santo Tomás de Aquino a sólo dos.

viernes, diciembre 27, 2013

ABORTO Y GUARDIAS DE SEGURIDAD: ÁRBOLES Y BOSQUE (y, sobre todo, desierto).

Como todo el mundo sabe -bueno, todo el mundo quizás sea algo exagerado: digamos casi todo el mundo- yo estoy en contra del aborto –y aquí y aquí lo explico-. Como todo el mundo sabe –bueno, etc.etc…- yo voy de tío racional. Y ahora, uniendo las dos afirmaciones arriba consignadas se debería llegar a una conclusión lógica: estoy a favor -al menos en parte, pues ya he señalado mi oposición a eliminar el supuesto de malformación del feto- de la reforma de la ley del aborto.

Pero, no lo estoy. Estoy totalmente en contra ¿Y por qué?

La política no debe interpretarse como un conjunto de leyes aisladas sino bajo la idea de un proyecto. Efectivamente, resulta insuficiente pretender juzgar la acción legislativa de acuerdo a cada contenido de la ley concreta sin percibir lo que hay mirando el conjunto de ella: los árboles no deben impedirnos ver el bosque –o, en este caso, como crece el desierto-. Un gobierno no gobierna solo en el día a día sino bajo la idea de un proyecto determinado. Por ello, es erróneo juzgar cada ley como un aparte y solo valorarlas de acuerdo a su contenido concreto sino que debe hacerse en su contexto: el conjunto de esas leyes esconden el ideal buscado.  

El gobierno del PP lleva dos años recortando los derechos sociales y políticos de los ciudadanos. Esto se ha hecho, dirigido desde Bruselas como corresponde a nuestro gobierno colonial,  con vistas a la construcción de un tipo de sociedad determinada precarizada económica, social y políticamente. Así, conocer esta realidad nos resultará de gran importancia a la hora de analizar cualquier ley del gobierno Rajoy.

La derecha nunca ha percibido los derechos sociales como derechos humanos, sino como la concesión  de posibilidades reales de acción para los ciudadanos. Por eso, es tan remisa a su extensión general pues de acuerdo a su visión al generalizarlos -es decir: al convertirlos en un derecho- se comete una injusticia al no fomentarse la meritocracia que ella cree mantiene su grupo social como dominante –aunque sea en realidad oligarquía-. Efectivamente, para la derecha resulta injusto que su grupo social adinerado –su mérito real- tenga las mismas posibilidades de acción que la depauperada clase media  o, peor aún, los grupos sociales con menor poder económico. Si a eso unimos que las nuevas condiciones del Capitalismo permiten el proceso de precarización y con él la depauperación general por la existencia de los países emergentes, entonces existen las condiciones para poder actuar como derecha real: negación de derechos y defensa de la –falsa- meritocracia. Y por ello, y al amparo de esas nuevas condiciones, la política del PP se ha centrado en eliminar esas posibilidades de actuación –es decir: esos derechos sociales-.

Efectivamente, si se miran todas las reformas del PP se ve en ellas la huella de un proyecto social donde la clave es la reducción de la actuación –es decir: los derechos sociales y políticos- para aquel que no pertenezca a cierto grupo social dominante.  Así, por ejemplo, la subida de tasas universitarias, la eliminación de fármacos de la lista de la seguridad social, la destrucción sistemática de la escuela, el sistema de pensiones y la sanidad pública, la reforma laboral o la ley de seguridad ciudadana. Y así, y en eso se unen también, la nueva ley de vigilantes privados y del aborto.

¿Vigilantes jurados y aborto? ¿Qué tienen que ver?

Las dos leyes, y las anteriores citadas, siguen un perfil determinado. Este perfil es la generación y defensa de una estructura social donde una oligarquía tiene toda la capacidad de actuación –es decir: todos los derechos- y una mayoría de la población carece de ellos –en el pensamiento de la derecha porque no se los ha ganado-.

Y ahora, brevemente, por partes.

Lo más interesante de la nueva ley de seguridad privada es que los vigilantes podrán detener en la vía pública. Parece que no cabría réplica ante esto pues es sensato que a un delincuente se le pueda detener en cualquier lugar, pero solo lo parece si miramos el árbol y no el bosque. La progresiva depauperación social de la mayoría de la población va a implicar un cambio estructural en el modelo urbano que va a pasar, a semejanza de las ciudades de los países poco desarrollados, a una zona residencial para ricos y barrios urbanos depauperados para el resto –y usted y yo somos el resto-. Y estas zonas residenciales serán vigiladas por compañías privadas, como ya lo son, que adquieren así nueva capacidad de acción frente a la pérdida de derechos del resto de la población. De esta forma, para mantener la seguridad de la oligarquía en esta situación de privilegio hay que dotar de mayor poder a las compañías de seguridad privadas cuya función es, precisamente, no preservar derechos –frente al ideal de la policía como fuerza de seguridad de un estado democrático- sino mantener esas condiciones de excepción. Por eso, el PP apoya que los guardias privados puedan detener en la vía pública: la defensa de los intereses de la minoría. Van a ser la fuerza de disuasión para el mantenimiento del privilegio en la urbanización cerrada donde no deberemos acercarnos la chusma –ni, evidentemente, el chavo del 8-.

Y ahora, la ley del aborto. Aquí resultan dos hechos curiosos: primero, ampararse por parte del PP en eso que se llama defensa de la vida y critica a la discriminación de la discapacidad; segundo, despenalizar para las mujeres el hecho, al tiempo que se prohíbe abortar, de abortar.
La primera parte corresponde a la hipocresía social: se reduce hasta el mínimo la ley de dependencia pero, al tiempo, se prohíbe abortar por malformación del feto: que se jodan o la versión caricaturizada del libro de Job –el señor me lo doy el señor me lo quitó, ¡bendito sea su santo nombre! por darme un hijo para que sufra-. Bueno, aunque si usted pertenece a la oligarquía siempre puede meterle en una residencia permanente.
La segunda, recupera el viejo espíritu del privilegio pero con garantía legal: las mujeres de buena posición social podrán viajar al extranjero para abortar, como antaño, sin riesgo legal mientras que las depauperadas, es decir, la inmensa población, lo hará a escondidas en el territorio nacional sin riesgo legal pero con riesgo sanitario. El dinero, lo que la derecha llama meritocracia, marcará la diferencia entra la seguridad y la inseguridad. London calling revisitado, ossssssea.   

El bosque no es solo el conjunto de los árboles sino algo más. Toda la estrategia del gobierno del PP es la destrucción del proyecto –poco desarrollado- de una España con derechos sociales fruto de la transición y de los gobierno de González –justo es decirlo-. Cuando el PP legisla prohibiendo el aborto, como cuando hace sobre vigilantes jurados o sobre cualquier otra cosa, no lo hace pensando en la vida, la libertad o la búsqueda de la felicidad, sino en la oligarquía que representa. Por eso, cada ley es un ataque a esas posibilidades de actuación del resto de los ciudadanos: los privilegios necesitan la distinción. Y por eso, el mismo día que Gallardón decía defender al inocente la incompetente ministra de trabajo presentaba una nueva ley, casi desapercibida, por la que las mutuas privadas entenderán que si el médico de la seguridad social no responde en 5 días, el trabajador está dado de alta.


El desierto, definitivamente, crece bajo el espejismo de un bosque. 

miércoles, diciembre 18, 2013

EL GOBIERNO DEL PP Y LA FILOSOFÍA/3

El gobierno del PP ha eliminado la Historia de la Filosofía de la educación. Pero, ahí no cesa su programa oculto.

El gobierno del PP califica a S. Agustín de alborotador por hablar del libre albedrío.


domingo, diciembre 15, 2013

ELOGIO (y límites) DE LA TRANSICIÓN

1.- Los procesos históricos deben medirse de acuerdo a la época en que se produjeron y no atendiendo a una escatología de salvación. Esto significa, que traduzco, que pretender medir un hecho histórico desde el presente y sin tener en cuenta su contexto concreto es un error: todo hecho histórico sale perdiendo. Aunque el cómodo presente desde el que juzga sea el propio fruto del pasado que se desprecia.

2.- El contexto de la Transición española viene marcado por la dictadura de Franco. Pero, decir la dictadura de Franco es mentir por más que su figura principal sea, por supuesto, el mediocre general aunque astuto dictador. Efectivamente, Franco no era la única razón necesaria de su dictadura. La dictadura franquista tejió un conjunto de intereses en torno a ella que permitió su longevidad. Y por ese mismo conjunto de intereses lo lógico hubiera sido su prolongación tras la muerte del dictador. Precisamente, ese era el deseo no solo del dictador sino también de la cúpula dirigente. Y también hubo todo un movimiento político y social para conseguirlo.

3.-  Así, la Transición se hizo a pesar de esa cúpula. Pretender ahora que dicha oligarquía tejió una conspiración para simular una democracia y de tal forma continuar en el poder, es no entender la historia. De hecho, repasando la oligarquía política franquista y la actual se ve un cambio radical en su composición. Nada quedó de aquella casta política. Y esto se ve muy bien en, por ejemplo, cómo una parte de esa oligarquía, la más adaptable, al fundar Alianza Popular con altos cargos del franquismo y volviéndose demócratas de toda la vida, nunca llegó a tocar realmente el poder político hasta pasados 20 años, con la mayoría  muertos y todos retirados.

4.- ¡Pero no sea simple!, exclama el autoproclamado izquierdista ¿Y la oligarquía económica?  Mucho más interesante. La oligarquía económica actual es producto básicamente de la democracia. La creación de las grandes corporaciones bancarias, como BBVA o Santander, o de las grandes empresas que actualmente componen el IBEX demuestra a las claras que la oligarquía económica actual no es fruto del franquismo sino de la democracia y, en una parte muy importante, del escandaloso proceso de privatización de los antiguos monopolio estatales del franquismo. Por supuesto, esto no quiere decir que muchas no existieran ya en tiempos de la dictadura, o de la República o incluso antes, sino que su poder se adquirió pasada la Transición. Al fin y al cabo, no hay que olvidarlo, el ideal económico del dictador era ese mismo monopolio estatal y las empresas de capital extranjero.

5.- Así, resulta ñoña la creencia de una conspiración pues si así fuera se trataría de los conspiradores más torpes de la historia: nunca tocaron el poder. De esta forma, y como consecuencia, o bien no hubo conspiración o bien la conspiración fracasó lo que para el hecho histórico es lo mismo. Hay que desechar la idea de la Transición como prolongación del régimen dictatorial.

6.- Pero, vuelve a clamar enfurecido el autoproclamado rebelde, ¿y la  jefatura del estado?, ¿y la iglesia?,  ¿y el ejército? Aquí hay tres puntos diferentes.

En primer lugar es algo ingenuo hablar del rey como del campeón de la democracia. Es esta una versión ñoña de la transición que creemos no puede mantenerse. El rey se encuentra con un problema conocido en su familia por partida doble: por un lado, su abuelo; por otro, y más importante para el tema que nos ocupa, su cuñado griego. Efectivamente, el rey, como Fraga, es una víctima de la corriente de la democracia que le lleva y comprende, esa es su relevancia histórica, que o es democracia o es guerra civil y que solo en la primera tiene alguna esperanza de mantener la dinastía. El rey es, como muchos otros por cierto, un demócrata interesado.

¿Y la iglesia? Aquí entramos en terreno interesante ¿Cuál es hoy el poder social de la iglesia comparado con el de 1975? ¿Cuánta gente hace caso a las recomendaciones eclesiásticas? La iglesia en España pertenece al folclore nacional, no a su sociología.  El número de católicos no para de bajar, a pesar del bautismo manguera, y la relevancia social de sus chamanes es menor que la de cualquier gurú de la autoayuda. 50 sombras de Grey es el bestseller, no la esposa sumisa. Otra cosa distinta es que como institución la iglesia disfrute de unos privilegios solo comparables a los clubs de fútbol, la SGAE o los partidos políticos. Y ello es sin duda un déficit de la propia transición. Pero, en lo que se refiere a la relevancia social, la iglesia no es más que un catering de bodas, bautizos y comuniones.

¿Y el ejército? Bueno, la diferencia de poder político entre el ejército franquista y el actual resulta evidente. El ejército franquista era un ejército de ocupación -tanto en su realidad política como en su desarrollo militar- mientras que el ejército actual es un ejército de intervención en el extranjero -las llamadas misiones de paz- y de disuasión frente al Magreb. De hecho, las tres instituciones que más poder pierden con la transición son el movimiento –la formación institucional franquista-, el ejército y el partido comunista.

7.- Pero, ¿acaso se logró algo con la transición? ¿No hay una pseudodemocracia? Cualquiera que haya vivido la dictadura o sepa algo podrá comprobar que se logró mucho. Si a cualquier opositor de cualquier tendencia de aquella época le hubieran dicho que en dos años tras la muerte de Franco iba a estar legalizado el PCE, hubiera pensado en nuestra ingenuidad. La Transición, por tanto, tiene  esa comparación que es la historia anterior de España. Pero, aquí tratamos más en profundidad el tema.

8.- De esta forma,  la Transición debe medirse no con un ideal de democracia -que nunca ha existido en lugar alguno- sino con las posibilidades del momento histórico –y por eso, por ejemplo, la República a pesar de sus limitaciones era también una democracia-. Y al cumplir con estas posibilidades, y pensar que lo normal hubiera sido más dictadura, se demuestra su importancia. Por primera vez en la historia moderna de España se construyó una realidad social y política cuyo objetivo era superar la dicotomía de vencedores y vencidos. De hecho, históricamente con ella se inaugura la democracia más profunda que jamás haya existido en la historia de España -incluyendo la mitificada República-.

9.- Entonces, ¿la transición no tiene fallos? Por supuesto, Tuvo fallos. Pero comparándolos con sus virtudes parece claro que las segundas ganan. Porque el objetivo de la transición era convertir a España en una democracia homologable con Europa. Y ese objetivo, en apenas cuatro años, se cumplió con la creación de sus bases.

10.- Y entonces, ¿por qué hay tanta crítica a la Transición?
Hay dos motivos para ello.

El primero es por un malentendido. La Transición es un producto histórico hecho en circunstancia concretas y, por tanto, con fecha de caducidad y que tenía un objetivo concreto. La Transición fue hecha en un marco político y económico concreto. Su marco político fue la dictadura y la apertura de libertades. Su marco socioeconómico fue una economía nacional pésimamente planificada hundida por la crisis del petróleo. Su marco social una estructura desamparada por el estado -la sanidad, las pensiones y la educación universal son logros de la democracia-. Pretender que aquel proyecto  solucione ahora unos situación política nueva de pérdida de libertades y derechos -ganados además en la misma transición- y una situación económica de globalización, precarización de las clases medias y crisis financiera es desterrar la historia y la política como hechos concretos y arrojarse a la sub specie aeternitatis –esto último impresiona, ¿eh? Ya saben, de algo sirve ser doctor-. La Transición se hizo para crear un estado  democrático y no para gestionarlo.

La otra razón de la crítica a la Transición, y la defensa de eso que se llama memoria histórica, es el surgimiento de una nueva oligarquía política autoproclamado de izquierdas. Esta nueva oligarquía -con pretensiones de grupo dirigente- tiene un extraordinario problema de legitimación. Sin ningún currículo apreciable mas allá de su pertenencia a los cuadros de la organización política concreta, y sin más mérito que esto, necesita socialmente matar al padre -en expresión freudiana- al que debe realmente su posición, para legitimarse.  Con ello, busca eliminar de su presentacion social el hecho de que su poder es heredado, y no ganado por su mérito, y presentarse ante sí mismos y la sociedad como prístinos rebeldes. Mientras la legitimidad social de papá viene de la Transición -pensemos en el extraordinario papel del PCE o cómo los gobiernos de González, con todos sus fallos, fueron construyendo derechos sociales- ellos no quieren presentarse como herederos de esto, aunque realmente estén ahí por el aparato político formado entonces, sino remontarse míticamente en el tiempo y llegar a la República y la guerra civil -incluso pidiendo la prórroga o al menos los penaltis para ver si esta vez la ganan-. Del mismo modo que Paris Hilton o Hanna Montana buscan negar su origen presentándose como ahora muy rebeldes, el nuevo grupo dominante de la autoproclamado izquierda, y su elenco en las redes sociales, busca su rebelde legitimación en una guerra ocurrida hace más de 70 años pero hablando de ella siempre en presente. Y frente al mundo de la publicidad, D. Claudio Sánchez Albornoz.

11.- La democracia actual corre peligro. Y no es un peligro inventado ni una exageración sino un peligro auténtico. Se quiere acabar con la idea forjada en la transición de que España es un estado social y democrático de derecho. Pero nuestro enemigo no pertenece ni surge desde el pasado sino que es del presente. Y no es un enemigo meramente nacional sino internacional: es el proceso de precarización. La transición no puede responderle porque sus condiciones históricas fueron otras: ahí está su límite. Porque tan absurdo es echar la culpa de todo a la transición como pretender que ella arreglará todo. 


y 12.- La política no trata del pasado sino del presente para el porvenir. Al presente solo se le enfrenta con el presente. Pero cuando no se tienen ni análisis ni proyectos la repetición del pasado es una opción. Así se vio en la dictadura franquista con la España Imperial; así se ve en cada manifestación de la autoproclamada izquierda con la bandera republicana. Pero al repetirse la historia, como advirtió Marx, lo hace una vez como tragedia y la segunda como farsa.

sábado, diciembre 14, 2013

VIDA INTERIOR/128: PONIENDO NOTAS

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.


He estado de evaluaciones. Enseguida vuelvo.

viernes, diciembre 06, 2013

DÍA DE LA CONSTITUCIÓN

Art.1 de la Constitución: España se constituye en un estado social y democrático de derecho.

El gobierno del PP traiciona la Constitución.

martes, diciembre 03, 2013

EL GOBIERNO DEL PP Y LA FILOSOFÍA/2

El gobierno del PP ha eliminado la Historia de la Filosofía de la educación. Pero, ahí no cesa su programa oculto.

El gobierno del PP multará hasta con 30.000 € las reuniones peripatéticas en el Liceo aristotélico.

domingo, diciembre 01, 2013

EL GOBIERNO DEL PP Y LA FILOSOFÍA/1

El gobierno del PP ha eliminado la Historia de la Filosofía de la educación. Pero, ahí no cesa su programa oculto.

El gobierno del PP privatiza el Mundo de las Ideas platónico.


jueves, noviembre 28, 2013

miércoles, noviembre 27, 2013

LIBERTAD DE CÁTEDRA

Uno no puede defender solo la libertad de cátedra cuando nos gusta lo que se dice. Y si lo que se dice es una imbecilidad sublime lo que hay que plantearse en cómo ese tipo llegó a profesor de universidad -yo me lo imagino, ¿y usted?- y no poner en duda la libertad de expresión.


martes, noviembre 26, 2013

PRECARIZACIÓN Y ORDEN PÚBLICO: LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA (sic)

El gobierno de derechas del PP parece dispuesto a sacar una nueva Ley de Seguridad Ciudadana. Este hecho, lejos de ser anecdótico, es una prueba más del proceso de precarización que la oligarquía social, y su gobierno títere, esta planificando para nosotros. Y lo es por tres motivos concretos.

En primer lugar, conviene distinguir entre una Ley de Seguridad Ciudadana y una Ley de Orden Público.
Efectivamente, la idea de Seguridad Ciudadana tiene en su apellido un término ineludiblemente democrático: ciudadana. Este apellido implica que lo fundamental en dicha legislación es la ciudadanía y sus derechos. Por eso, los estados democráticos deben hacer leyes que protejan estos derechos y su ejercicio y entonces los aparatos coercitivos del propio Estado –el judicial y especialmente la policía- son vistos por la población como defensa de esos derechos.
Sin embargo, la defensa del llamado Orden Público es la defensa del orden y con ello del statu quo vigente. La idea principal aquí no es la defensa de la ciudadanía sino de las condiciones sociales vigentes, afecten como afecten a esta misma ciudadanía. Y esta defensa de la situación social -justa o injusta, democrática o no-  se convierte en la prioridad de esa misma ley de orden público: de los intereses que hay para que ese orden persevere. Así, en una situación de pérdida de derechos sociales y políticos –imagine un país imaginario donde un imaginario partido miente en su programa electoral y recorta derechos, ahora sí imaginarios- una ley de Orden Público lo que buscaría sería consolidar esta pérdida a través también de los medios coercitivos que antes citábamos del Estado: el sistema judicial y, otra vez especialmente, la policía. De esta forma, estos estamentos, que en una Ley de Seguridad Ciudadana sirven por proteger derechos, en una Ley de Orden público sirven para garantizar la pérdida de estos derechos y la represión.

¿Cómo es la reforma del gobierno títere de derechas? Si nosotros defendemos que el proyecto legislativo del gobierno del PP es una ley de Orden Público debemos demostrarlo en lo concreto y que el proyecto defiende el statu quo actual. Es decir, que busca la defensa de la pérdida de la democracia y la represión.

Empecemos.

En primer lugar lo principal de la nueva ley es a quién defiende. Si observamos esto veremos que el fin último de esta ley es la defensa de la oligarquía política. Efectivamente, la penalización extrema que busca la ley de la protesta ciudadana es para la protección absoluta de una oligarquía política concebida como aristocracia. Así, la ley acrecienta el privilegio de esta, que se convierte de facto en intocable, en detrimento del derecho a la protesta ciudadana a la que a priori se la determina como ilegal. Los ciudadanos así son sospechosos habituales y la clase política es inocente.

En segundo lugar, para conseguir este privilegio no ha habido dudas en pretender convertir a la policía en una guardia pretoriana, y no en un servicio público, y con ello un cuerpo al servicio de los ciudadanos. Efectivamente, hay dos cosas que llaman poderosamente la atención en el proyecto de ley. La primera, convertir en falta administrativa lo que era delito a condenar por un juez –y, con una pena mayor-. La segunda, dejar ciertos aspectos al albur de la misma policía, como  la zona de seguridad a limitar para las manifestaciones.

De esta forma, la policía se convierte en un grupo que ya no solo trabaja para un poder superior que la controla, la judicatura, sino que sanciona directamente convirtiéndose así en aparato gubernamental directo. Efectivamente, convertir estas acciones en falta administrativa, eliminando lo judicial, lleva a la sanción directa de la policía que se convierte así, por su propia constitución disciplinaria, en aparato del gobierno. Y ello provocará, sin duda, que aquellos miembros que más sancionen sean mejor recibidos por los poderes de esa misma oligarquía a proteger que esos otros que consideren que los derechos civiles priman sobre los privilegios oligarcas. E igualmente, ocurrirá con aquellos factores dejados al propio arbitrio de la policía donde el mayor celo, es decir: el más pelota, recibirá su recompensa.
 Pero, ¿entonces no hay que proteger a la policía? Por supuesto, a la policía hay que protegerla como a los bomberos, los médicos, los militares o los profesores: forman parte indispensable, como ya hemos señalado, de un estado democrático –nota: sí, la policía es parte indispensable de la auténtica democracia-.  Pero esta ley no lo hace así. Porque lo que verdaderamente hace es privatizar al cuerpo buscando priorizar la defensa de unos ciudadanos, la oligarquía política, sobre otros, la ciudadanía en su derecho de protesta. Y esto lo ha señalado muy bien el dirigente del Sindicato Unificado de Policía cuando  ha declarado que la nueva ley solo busca beneficiar a un sector. Y no es a la policía precisamente.

Y queda la tercera pata, y la más astuta: la eliminación de la clase media de las protestas y el auge de los elementos violentos. Efectivamente, la idea final de todo este proceso es radicalizar, en el término más vulgar de la palabra, las protestas  contando con tres aspectos.
Primero, una amenaza policial y represiva permanente, una vez se ha privatizado la policía en guardia pretoriana, que produce como efecto lógico la creación de un clima de violencia.
Segundo, se busca que los imbéciles de siempre, poco pensamiento y mucha quema de contenedor, entiendan esto en su sentido más primate y asistan corriendo a quemar más contenedores, romper más escaparates, destrozar más coches y, con ello, dar pie a una mayor represión.
Y, como consecuencia, aparece lo tercero. La desaparición de la clase media de la protesta social, su abstención política o, en el peor de los casos, su vuelco electoral para la oligarquía que habiendo provocado esto ahora, sin embargo, se presenta como la salvadora de su coche o su escaparate destrozado por los descerebrados de turno.

Este país, España, tuvo a partir de la afortunada muerte del dictador –cuya única desgracia nacional fue no haber muerto antes- el sueño de construir algo inédito en su historia: un estado social y democrático de derecho estable en el tiempo. Un proceso de precarización a escala mundial está buscando arrebatárselo con la inestimable colaboración de un gobierno títere. La Ley de Orden Público propuesta por el gobierno indígena a instancia de la fuerza colonial es otro paso más en esa dirección. Pero, aún está en nuestras manos pararlo para construir y profundizar esa democracia. Y esto no es cursilería, es necesidad del momento. 

miércoles, noviembre 20, 2013

20 DE NOVIEMBRE

Españoles...,
¡Franco ha muerto!

Y ahora dejen el tema y empecemos a pensar para que no nos roben la democracia.

lunes, noviembre 18, 2013

SOLO UN TEMA DE CONVERSACIÓN

Fue solo un tema, entre otros muy interesantes, de conversación. pero la pregunta creo que fue pertinente: ¿y por qué los alumnos no tuitean sobre lo que aprenden en clase? 

Igual algún día, después de corregir, nos atrevemos a presentar una hipótesis.

viernes, noviembre 15, 2013

APOYANDO LA HUELGA DE BARRENDEROS DE MADRID

Nota: puede usted apoyar a los huelguistas firmando aquí. Yo ya lo he hecho.

1.- Madrid está sufriendo una huelga de basuras. En concreto, los barrenderos del municipio se han visto obligados a tomar esta medida porque quieren despedir a 1140 empleados de la plantilla y reducir el sueldo un 40% al resto. Un barrendero gana de media unos 1100 euros: calculen.

2.- Vaya por delante algo: desde aquí todo nuestro apoyo a los trabajadores. No nos gusta que haya basura en las calles, es cierto. Pero primero, consideramos, están los derechos sociales de los trabajadores a nuestro gusto. La basura que hay que recoger, en este caso, no está solo en las aceras.

3.- Sin embargo, esto se quedaría corto si no explicáramos el motivo de dicho apoyo. Y el motivo no es solo esa ñoña solidaridad que la autoproclamada izquierda ha convertido en estrella sino aquello que una vez fue razón de ser de la auténtica izquierda: la justicia social.

4.- Efectivamente, justicia social. Y justicia social no solo en un sentido corporativo y limitado solo a este colectivo sino en referencia a toda la sociedad española. La situación de los trabajadores de la limpieza de Madrid es un reflejo, otro más, de la situación de la sociedad en nuestro país: sufrimos el expolio de la rapiña de una oligarquía que ha decidido romper con la constitución y vender España.

5.- ¿Destrozar España? ¿No suena grandilocuente? ¿No es un asunto de escobas?

6.- Es, efectivamente,  un asunto de escobas. Pero prioritariamente es un asunto de dónde está la basura.

7.- Porque lejos de ese asunto de escobas, lo que aquí está en juego es mucho más. El conflicto de las basuras de Madrid es un ejemplo, otro ejemplo, del modelo socioeconómico que se quiere imponer en este país. Es el nuevo modelo de España -es decir: de ustedes y yo- que la oligarquía ha decidido. Nosotros lo hemos llamado Procesode precarización y hemos puesto a China como el ideal que hay detrás de este proceso.

8.- Pero, no se vaya por los cerros de Úbeda ¿Qué tiene que ver todo esto con la huelga concreta?

9.- Pues, tres cosas.

La primera, y más evidente, tiene que ver con el modelo laboral que se pretende imponer. La idea de este modelo es un dominio absoluto de la empresa sobre las condiciones laborales de sus trabajadores y que aquí está representada en una bajada general de salarios y un despido masivo. Además,  este modelo se sustenta, en las actuales condiciones, en la sensación de miedo social y la sumisión que se impone: al menos, se debe pensar por las circunstancias, tengo empleo. Y como tengo empleo, rememorando la frase de la pija congresista, debo joderme.

La segunda, guarda relación con el modelo  de gestión pública. La administración pública como sujeto político es ahora solo relevante en un lado de su función -cobrar impuestos cada vez más altos (sí, a usted también le han subido el IBI)-  mientras que en el otro -realizar el servicio público y garantizar los derechos- desaparece y se limita a repartir ese dinero entre la oligarquía para que esta reciba el beneficio. El servicio público deja de existir así como realidad o finalidad del estado y este se convierte  en un tratante de prebendas: la Gürtel no es un accidente, es un modelo.

La tercera, es la presentación de un ideal futuro de ciudad. Efectivamente, la eliminación del servicio de limpieza, pues si se cumpliera el ERE de las empresas ese sería el resultado, no es una consecuencia azarosa de este proceso, algo casual, sino necesaria y causal. El modelo de ciudad hasta ahora existente en la Europa del bienestar, habitada fundamentalmente por la clase media y que tenía un ideal de cohesión social cuya garantía eran los servicios públicos, es sustituido por el modelo urbano de los países emergentes: una ciudad donde la oligarquía vive atrincherada en zonas cerradas y el resto de la población, destruida ya la clase media y con la población precarizada, vive entre suciedad y falta de servicios. Bagdad y su zona verde es el sueño, también, de la mujer del expresidente. Incluso de la alcadesa consorte. Hasta de su partido.

10.- Por todo esto,  la huelga de barrenderos no es su huelga sino nuestra huelga.
Porque queremos un modelo laboral al menos compatible con un estado social y democrático de derecho. 
Porque queremos una administración pública al menos compatible con un estado social y democrático de derecho.
Porque queremos un modelo de ciudad al menos compatible con un estado social y democrático de derecho.
En definitiva, porque queremos una España al menos compatible con el artículo primero de su constitución.

y 11.- Las escobas suelen asociarse con las brujas. Sin embargo, hay una película imprescindible: Milagro en Milán. Y en su escena final los pobres habitantes de las chabolas escapan hacia el cielo montados en las escobas de los barrenderos de la ciudad. Otra vez, la realidad imita al arte, porque la defensa de nuestro modelo social –que no es el cielo pero sí algo fundamental-  está en esas escobas. Al fin y al cabo,  lo que se juega otra vez aquí es de qué lado está realmente la basura.    

domingo, noviembre 10, 2013

UNAMUNO, BILDU Y YO

Algún día deberíamos escribir algo sobre Unamuno. Sin duda, una de las mentes más brillantes, y equivocadas, que ha dado este país. En eso, y en más cosas, se parece a Nietzsche. 

Efectivamente, Unamuno no es santo de nuestra devoción -ni tampoco Nietzsche-. Pero, eso no nos impide reconocer su interés: sin duda, y junto con Ortega que es otro que no nos gusta pero también genial, el mayor intelectual español de todos los tiempos.

Imaginamos que este cariño por Unanumo, y Ortega, se debe a nuestro escaso compromiso personal e intelectual con la causa. Pero, a veces nos preguntamos, ¿qué causa? Sí, lo sabemos,a veces preguntamos demasiado.

Una vez alguien me dijo: el compromiso de la filosofía es con la verdad. La frase se me quedó. Por eso, hay gente que piensa y busca esa verdad. Unamuno, y Ortega,  eran de esa gente. Yo creo que estaban equivocados. Pero no lo creo contra ellos sino, y esta es la maravillosa paradoja, gracias a que ellos tuvieron ese compromiso con la verdad. Ellos y otros anteriores, y otros contemporáneos y otros posteriores. Hay otra gente que prefiere disparar.

Cuenta la tradición que el 12 de octubre de 1936 Millán Astray gritó delante de la cara de Unamuno: ¡muera la inteligencia! Hace pocos días, Bildu se ha negado a apoyar un homenaje a Unamuno. Y yo no sé escribir ¡muera la inteligencia! en vasco. 

Millán Astray y Bildu tan juntos.No debería extrañar: qué extraño animal es el hombre.