lunes, enero 30, 2006

CONTRA EL ESTATUTO / 7. OLIGARQUÍA Y CACIQUISMO


La reciente encuesta del CIS nos lleva a volver al tema con un dato que, creemos, no ha sido suficientemente aireado. Resulta que la población española, admitamos que la encuesta está bien hecha, considera que la reforma de los estatutos de autonomía no es un problema entre los 15 primeros que catalogan. Suena raro. Hasta el cansancio nos han señalado que son la soberanía popular y no han legislado nada nuevo, al menos con el ardor, publicidad y aspecto reformador del puesto en el estatuto, sobre vivienda, paro, calidad del empleo, inseguridad ciudadana,… Es decir, tenían 15 problemas para tratar pero han tratado el 16.

Cabe la pregunta: ¿por qué?

Que los políticos se constituyen como un grupo social, con todo lo que ello conlleva, es algo que no se puede dudar. Y que como tal grupo tienen unos intereses, de forma independiente incluso a sus voluntades individuales, tampoco. Y el primer interés de un grupo social es no sólo su permanencia sino también su fortalecimiento social. Así, la clase política como tal, no es necesario que todos y cada uno de sus miembros, busca generar las condiciones de mejorar su status. Y esa mejora de status, de posición social en competencia con otros grupos de poder, implica generar unas condiciones que permitan una mayor posición de dominio. Es decir: buscan una mejor posición, mayor posibilidad de control social, como clase dominante.

De esta forma, ya tenemos un grupo social altamente profesionalizado –vean los nombres repetidos elección tras elección- que busca disponer de un poder. Y dicho poder en política es la capacidad legislativa independiente. Por lo tanto, lo que se buscará es la mayor independencia ante las instancias superiores –la ideal bilateralidad y para ello la idea de nación como subterfugio-. Y especialmente esto se buscará cuando se comprende que el techo de dominio, en cuanto a extensión social, está limitado por las mismas circunstancias políticas. Se trata, en el viejo sueño del virrey, de ser rey en el territorio ante la imposibilidad de serlo realmente en todo el estado.

¿Por qué el estatuto, problema 16 para los ciudadanos, ha sido la gran lucha del parlamento catalán? Pues eso. Apliquen ustedes, si quieren, lo anterior.

4 comentarios:

Sabiopelotas (numbertwo) dijo...

Razón por la cual, Sr. Mesa, me declaro Liberal y creo ante todo en una sociedad en la que el estado tenga el tamaño mímimo imprescindible y cuya ingerencia en las vidas de sus administrados sea igualmente mínima, al contrario de las sociedades marxistas, populistas y progresocialistas, carcomidas por burócratas cuyo objetivo principal es la permanencia y el acaparamiento del poder.

Nuvolari dijo...

Me gusta usted don EP, me gusta

Enrique P. Mesa García dijo...

D. Sabiopelotas, creo que cofunde usted el discurso. La o creación de oligarquías no guarda relación ni con un estado liberal ni con uno intervenconista. Tiene que ver, más que nada, con la división scial del trabajo y, por tanto, con el sistema económico.

Sabiopelotas (numbertwo) dijo...

Eso será en un tratado de política.
No así en la práctica.

Y un sistema liberal SÍ tiene como esencia que el estado tenga el tamaño mínimo imprescindible y no meta las narices constantemente en la vida de las personas.

Es decir LIBERTAD INDIVIDUAL frente a PODER COERCITIVO DEL ESTADO.

No es casualidad que la corrupción acompañe por sistema a los partidos socialistas. Es consecuencia del recorte de libertades individuales que implica.