domingo, septiembre 24, 2006

EL PP Y LA ESTRATEGIA DEL 11-M

Comenzamos desde una tesis: toda la teoría de la conspiración alentada por el periódico El Mundo en torno al 11-M es absurda por un detalle fundamental: implica que los conjurados conocían al detalle aquello que el gobierno de Aznar iba a hacer ante los atentados. Y si el gobierno hubiera actuado con la normalidad con la que todos los gobiernos españoles habían actuado anteriormente ante los atentados, incluso él mismo, cabría la posibilidad de predecir con cierto éxito la actuación gubernamental y, por tanto, admitir la conjuración. Pero, como lo hizo de un modo tan extraordinario y ajeno a lo la tradición, de él mismo y cualquier otro gobierno (desde que el ministro del interior señalara la autoría en apenas dos horas sin género de dudas hasta que el presidente de gobierno convocara un manifestación pasando por la condena, la primera vez en la historia, de la ONU o las llamadas telefónicas a los medios de prensa) resultaría absurdo pensar que esas acciones podían ser predecidas. E incluso, cabría añadir que si fue una conspiración, acorde a la teoría de El Mundo que sin embargo nunca explicita, ha sido la conspiración más chapuza de la historia pues al involucrar a tanta gente que encima no tienen intereses comunes solo cabía pensar en que tarde o temprano estallaría. Así pues, toda la historia del 11-M no es más que una repugnante manera de vender periódicos que se cae desde el a tesis principal hasta cada uno de los detalles (que se aferran a una vieja tradición: la permanente chapuza).
Sigamos con otra tesis. Los días que pasaron entre el 11-M y el 14-M fueron bochornosos al demostrar la catadura moral de la inmensa mayoría de nuestros principales políticos y los medios de comunicación. Desde un gobierno que se dedicó a mentir hasta una oposición que organizó manifestaciones “espontáneas” en fechas prohibidas para aprovechar la coyuntura, desde unos medios que corrieron a ponerse al servicio del gobierno hasta otros incapaces de distinguir opinión e información. Todos, en definitiva, como los animales de carroña buscando la parte más apetitosa del gran cadáver. Y esta parte era el poder.
Y vayamos ahora a la pregunta: ¿por qué el PP se ha apuntado a la teoría de la conspiración del 11-M? Si esta resulta absurda para cualquier persona con dos dedos de frente, ¿por qué sin embargo los dirigentes populares, que se imaginan uno que buscan el poder, han pretendido mantenerla?
Veamos.
El PP apoya la teoría de la conspiración sin duda alguna. Todo el paripé montado en torno al deseo de investigar es bastante falso: la derecha popular ya ha llegado ala conclusión, incierta, de que el 11-M hubo una conspiración para apartarles del poder, su poder. Así, la tesis del PP, luego veremos de no todo el PP, es que el resultado de las elecciones sería ilegítimo y, con ello, todo lo posterior a ellas. Pero, ¿por qué o para qué defender esta postura? Otras veces hemos analizado aquí a los partidos políticos como meras instituciones de poder: su finalidad última, independientemente de las ideologías, es conseguir cuota de poder. Parecería pues, de suyo, que la estrategia del PP buscaría esto: conseguir desbancar al PSOE y ganar así las siguientes elecciones. Sin embargo, parece claro que la estrategia es errónea pues el PP no se carca por ella al PSOE en intención de voto, y por lo tanto la conclusión sería que los del PP son tontos (y bastante) ya que se han empecinado en una estrategia inútil y, además, peligrosa.
Aunque, también habría otra solución y además más satisfactoria para todos: todo nuestro maquiavelismo es falso y los partidos políticos tienen profundas convicciones políticas: así, el PP está luchando por lo que cree la verdad, al igual que el resto de los grupos, y ello, oh que hermoso, a pesar del fracaso electoral que ello conllevaría. Así, nuestros partidos políticos tendrían profundas convicciones. Pero, esta hermosa teoría sólo tiene un problema: no es sostenible por los hechos pues el cambio político de opinión, ya se sabe: la esencia de la democracia es la cintura, es perpetuo.
Por tanto algo hay con ese deseo de poder que escapa. Y debemos volver a nuestra hipótesis, los partidos políticos como órganos de y para el poder, para poder explicar bien la estrategia popular con respecto al 11-M.
La estrategia del 11-M es una estrategia de poder. Pero una estrategia no encaminada a la conquista del poder estatal, el gobierno, sino a mantener el poder del partido por parte de los restos de la etapa Aznar esperando su futuro desembarco. Efectivamente, si analizamos al PP veremos dos bandos fundamentales: los que actualmente copan el poder del partido que provienen de a etapa Aznar (desde Rajoy, cordero para el sacrificio como ahora veremos, pasando por Acebes y Zaplana); y el sector que busca el poder, enfrentados entre sí, pero más enfrentados aún si cabe con los anteriores que les impiden cualquier ascenso (en concreto el sector de Esperanza Aguirre y, por otra parte, Ruiz Gallardón). Así, si se observa se verá como la estrategia del 11-M es una estrategia exclusiva del núcleo aznarista, de hecholiderada por su medio de prensa que es El Mundo, pero que en los otros sectores del partido (diario ABC como ejemplo) no solo no es seguida sino que incluso es vista de manera negativa.
¿Pero que pretende el sector aznarista? Única y exclusivamente mantenerse en el poder del partido a la espera de tiempos mejores, encerrados en su fortaleza ante el envite de los nuevos valores. Y esperar que en las próximas elecciones autonómicas y locales pierdan Madrid pues eso aseguraría su defunción como alternativa nacional. Pero, ¿por qué para eso defender la conspiración del 11-M? Pues sencillamente porque es un suicidio político tomar así e poder en el PP, defendiendo dicha postura, y eso evita el deseo de desembarcar a los que el núcleo aznarista considera advenedizos. Ni Esperanza Aguirre ni Gallardón, independientemente de lo que opinemos sobre ellos con demasiado instinto político, piensan por ahora mover un dedo para buscar una mayor cuota de poder pues hacerlo implicaría aceptar la tesis conspirativa, lo que implicaría de facto su derrota en las generales, o bien tendrían que negarla explícitamente enfrentándose así al núcleo duro y a un sector de su propio electorado. Así, la estrategia del 11-M no es más que el castillo aznarista en medio del desierto en espera de los refuerzos y que como en aquella maravilla que era Beau Geste es defendido por los muertos. Pero, ¿cuáles son estos refuerzos? En el mejor de los casos, para ellos, en las próximas elecciones autonómicas se pueden eliminar a los dos futuros candidatos de Madrid y, luego, en las generales, y salvo hecatombe como por ejemplo, ironías del destino, atentado de ETA 4 días antes de las votaciones, podría eliminarse a Rajoy por perder de nuevo. Así, la vuelta de Aznar se presentaría como una necesidad y sus dos fieles perros de presa, Zaplana y Acebes, podrían ocupar de nuevo, y para mucho tiempo, el máximo poder. Y que en medio de todo esto haya 192 muertos es algo que carece de valor en la estrategia, ojo tanto para ellos como para los otros, pues de lo que se trata es de conservar ese poder.

Y una última aclaración. Aquí no importa que los individuos sean buenas personas o no e incluso si lloran por la noche pensando en la injusticia del mundo, sino en la forma en que las estructuras objetivas sociales de dominio, en este caso los partidos, funcionan y en como la individualidad ha aceptado la disociación, tan querida por cierto por la propia política progre, entre la vida pública, sin ética, y la privada cuajada de hechos piadosos y ofrendas a diversas ONG que luego, en el mágico cierre del círculo, desgravan a Hacienda y sirven como marketing.

10 comentarios:

RicardoRVM dijo...

Al margen del análisis, novedoso e interesante, llamar la atención sobre tres cosas que le hacen perder credibilidad.

1.- Mire usted: los partidos políticos ni son máquinas de conseguir y conservar el poder, ni tienen fe absoluta, sino que se mueven en un resbaladizo término medio entre ambos polos.

2.- Es indignante lo que sugiere usted de un atentado de ETA 4 días antes de las elecciones. Si lo hay, ETA será la única responsable, y no se podrá culpar a nadie ni de su ejecución ni de sus consecuencias. Yo le recuerdo el atentado de Omah (¿Se escribe así?), que no impidió el fin del proceso irlandés.

3.- Su último párrafo es terrible e injusto. Usted malutiliza una frase de Llamazares sacada de contexto para sujerir permanentemente que "como Llamazares dijo tal cosa, toda la izquierda es culpable de disociar fin y medios". Eso no es así. podremos equivocarnos, pero tenemos perfectamente claro que el fin no justifica los medios.

Enrique P. Mesa García dijo...

A ver, D. Ricardo tranquilo:
1.- Todos sabemos que si ETA vuelve a matar el PSOE pierde la elecciones. Yo no insinúo nada, constato un hecho. Y, por supuesto, la única culpa del atentado sería de ETA (igual que la única culpa del 11-M fue de los terroristas).
2.- El último párrafo no es injusto, es así de claro: descriptivo. En cuanto a la disociación no viene de Lalmazares, el pobre carece de esa importancia, sino de la propia germinación de la sociademocracia y del marxismo-leninismo.
3.- En cuanto a lo de los partidos poíticos creoque la discusión tiene dos vertientes distintas. Una es lo que deberían ser y otra lo que verdaderamente son.

RicardoRVM dijo...

1.- Eso que dice usted es una suposición gratuiota. No creo yo que el PSOE vaya a perder las elecciones si hay un atentado de ETA.

2.- Bien: no es por lo de Llamazares. Entonces tendrá que explicarse mejor. Porque sus teorías no cuadran con mi experiencia. Yo estoy en un partido político, trabajo ahora mismo cerca del poder, y lo hacemos porque creemos que podemos mejorar las cosas, no por el poder en sí mismo, aunque es evidente que para cambiar las cosas se necesita el poder. A veces toca luchar por el poder, y otras veces toca usar ese poder para realizar cambios y reformas.

3.- Pues no sé. Yo no hablo ni del ser, ni del deber ser, yo hablo del mundo real. Y en el mundo real, los partidos se mueven entre los dos polos citados.

Anónimo dijo...

Yo sigo creyendo que lo hizo el GAL.

Llegar al poder y conceder favores a quienes te han ayudado, y que lo han hecho por gusto, por sentir antipatia hacia quienes estaban en el poder y ademas, esperan ...... favores.

¿Son esos intereses comunes don EP?



Como los que concede la familia Madrazo en Euzkadi, que por pura casualidad las casas de proteccion oficial las ganan los amigos de la rekaldetarra familia Madrazo. En el barrio de Recalde de Bilbo hace años que corre el boca a boca de Hazte Amigo de los Madrazo si Quieres una Casa de Esas.

RicardoRVM dijo...

Anónimo: es usted un miserable, una rata de cloaca y un hijo de mala madre, porque cuando se acusa, se hace a la cara, se identifica uno y se demuestra lo que se dice.

¡¡¡Cabronazo!!!

Anónimo dijo...

Y usted don gordo, es un politico tan corrupto como el que mas, se ve que lo es en su lenguaje propagandistico sin escrupulos y en su caradura demostrada una y otra vez.

Eso si ¡Muy beato de izquierdas! De la izquierda autoproclamada, no de la real.

Madrazo al menos le gana a usted en que es de barrio obrero de toda la vida y su familia sigue viviendo en ese barrio a pesar de haber medrado con la politica.

Berlin Smith dijo...

Abriendo un paréntesis en la fase de insultos (Sr. Anónimo, usted no tiene un ápice de razón hasta que no se identifique, pues señala delitos), debo decir que el diagnóstico sobre la cerrazón del PP sobre el 11-M me parece correcto.

No me entusiasma en cambio la idea de una conspiración de Aznar para volver: Los partidos no son racionales, así que siendo obvio que el retorno de Aznar sería una catástrofe electoral (movilizaría todo el electorado de izquierda y nacionalista masivamente), son capaces de hacerlo. COsas más raras se han visto. Pero no creo que pase más que de elucubración en noches aciagas. Pero si Aznar y Acebes quieren su Waterloo...

Sobre ETA: pues miren, depende: Depende del atentado, del muerto y del entorno previo. Si el muerto es del PP, malo para JL. Si es del PSOE, JL arrasa. Pero sobre todo depende de la primera aparación pública de JL después del atentado, de lo que diga y cómo lo diga. En defintiva, del liderzgo. Si lo hace como el día que usó una sala de las cortes para anunciar la negociación y encubrir que no ha ido al pleno a contarlo como prometió, la caga. Me refiero a lo malo que fue el discurso y lo nervioso que se le veía.

Por cierto, ayer no estuvo nada brillante en la sesión de control del gobierno. No se sabía los papeles. Y le dieron en los dos carrillos. Parecía cansado y poco ágil.

Anónimo dijo...

(Sr. Anónimo, usted no tiene un ápice de razón hasta que no se identifique, pues señala delitos)

Hasta la policia acepta confidentes anonimos. Yo solo soy un currela y no quiero saber nada de gabinetes juridicos, no tengo tiempo ni ganas de hacer de david ante goliat.

¿Eso lo entiende? ¿O hay que seguir el rito de lanzar el guante y luego un duelo? ¿La razón? ¿De que habla señor? ¿Sabe usted lo que es eso de la Razón?

Un poquito arrogantes les veo con eso de la Razón.

RicardoRVM dijo...

Anónimo es un cobarde y un mentiroso. Los confidentes anónimos de la policía son herramientas de investigación, pero no valen como pruebas en un juicio. Ustes, rata de cloaca, hace una cosa muy diferente: acusa públicamente a alguien de cometer un delito. Y una de dos: o lo prueba o está usted cometiendo un delito de calumnias (o de injurias, que nunca lo sé).

Bobo, que es usted bobo.

Enrique P. Mesa García dijo...

A ver si puedo solucionar esto. Y tienen razón, por una vez, D. Ricardo y D. Berlin: no se puede acusar a la gente. Así que durante el fin de semana publicaré, si puedo, las nuevas condicones de publicar mensajes en esta bitácora. Un saludo.