miércoles, enero 21, 2009

VIDA INTERIOR/17: MELANCOLÍA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará.Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Todo terminó.
Un llanto en silencio.

compañero del alma, tan temprano.

6 comentarios:

Eloy Garavís dijo...

En lo tocante a cerveza uno es más castizo, pero claro, como usted es un descastado de tres al cuarto:
"Nunca me he sentido español más allá de mi DNI. Ni tan siquiera, cuánto antipatriotismo, en la Eurocopa."
En fin, que lo que yo le iba a decir es que con ese pedazo de barril nos podíamos haber hecho un botellón o, como se decía en mi época, "unos litros en Anaya*".
*Anaya: plaza de Salamanca donde se encuentra la fachada norte de la catedral frente al palacio del mismo nombre que alberga la Facultad de Filología, en cuyas escaleras de entrada se concentraban "estudiantes" de diversa ralea a consumir alcohol y a pasar el rato en los ociosos días primaverales.
En cualquier caso, salud.

Eloy Garavís dijo...

Se me olvidaba agradecerle la cita poética. Y yo que pensaba que la poesía había muerto.

odradek dijo...

me permito un alarde de pedantería: el antólogo ha errado: si mal no recuerdo, la dedicatoria de la elegía decía "a mi amigo... CON quien tanto quería", no a quien tanto quería.

dicho esto, me permito apuntar que la conocida marca de líquidos heineken no fabrica cerveza sino algo levemente parecido.

en tercer lugar, solicito una aclaración: esta vez no pillo la relación entre la imagen y el texto enlazado, por lo que solicito ayuda a mi incapacidad interpretativa.

Enrique P. Mesa García dijo...

Hermeneútica: que se acabó el barril.

Don Ricardo dijo...

Pues le acompaño en el sentimiento, pero mucho peor es que se le acaben a uno los seis churros y cuatro porras (incluyendo la de la punta) del desayuno, cosa que me ocurre todos los días (en ocasiones, hasta dos veces) y no voy por ahí dando la nota, ni declamando bellas odas a la muerte de mis churros.

Anónimo dijo...

Pues le acompaño en el sentimiento, Sr. Mesa. Lo de la cerveza, el que se acabe, digo, me parece muy serio. Por cierto, ¿de qué churro hablaban?

El Sanfe.