martes, marzo 22, 2011

LO DE LIBIA (y algo, o tal vez no, más)

1.- En el tema de Libia hay tres hechos importantes. Uno, la propia intervención en sí. Dos, si hay derecho a que países extranjeros intervengan en asusntos propios de otro país –vaya, por eso son países extranjeros-. Y tres, y tema fundamental, la postura general que la izquierda debería tomar sobre este asusnto de la intervención extranjera en otros países.

2.- ¿Está legitimada la intervención en Libia? No. ¿Debe apoyarse? Sí.

3.- Vaya la contradicción. Pero no vivimos falsamente en el reino de los cielos. La intervención en Libia no es sino un ejemplo de hipocresía. Y, por cierto, no solo de hipocresía occidental sino universal pues incluye a China, Rusia, los países africanos y cualquier otro país. Todos sabemos que lo que pasa en Libia ocurre igualmente mil kilómetros más al sur, y ocurre allí cada día, y nadie interviene ni se le espera. O pasa más al este y tampoco –bueno, invade Arabia Saudí para apoyar la dictadura de turno-. Es decir, todos sabemos que el revuelo es por ser Libia y que occidente aprovecha la situación para echar a Gadaffi no por ser un dictador sino por no ser un tirano confiable.

4.- ¿Y no habría entonces que estar en contra? Pensemos en los libios. Desde luego, si yo fuera libio me sentiría más seguro viendo como un avión occidental me sobrevuela que uno de Gadaffi. Los libios son, curiosamente, como nosotros y, esto no es curioso, quieren vivir como nosotros. Si les diéramos a elegir entre ser libios o franceses o españoles o italianos sin duda querrían ser occidentales. Es gente, sin duda, poco aferrada a su miseria.

5.- ¿Y no es esto una repugnante idea colonialista? Al contrario. El colonialismo presuntamente acabó, pero persevera de la forma más barata y cómoda para la metrópoli. La oligarquía occidental –nota: no es lo mismo el capitalismo que la oligarquía- sigue explotando los recursos naturales de los países excoloniales pero ahora de una forma aún más barata: sin responsabilidad política y sin gasto social en dichos países. Es decir, los movimientos independentista fueron un chollo –unas veces por su propio desarrollo interno y otras por la injerencia de las (ex)potencias coloniales- para la metrópoli. Iniciaron el camino de eso que ahora se conoce como deslocalización empresarial.

6.- ¿Deslocalización? Sí, las potencias (ex)coloniales siguieron dominando los recursos pero ya sin la necesidad de preocuparse por cubrir el expediente del cuidado de la población. Económicamente rentable, políticamente brillante. Y sería curioso constatar la situación de la población antes y después de la colonización: el color de la piel del patrón no es un avance. Al menos para quienes no creemos en patrias.

7.- Y ante esto, ¿qué debería hacer una izquierda real? Pues precisamente exigir que la injerencia sea absoluta y que cualquier país que no cumpla con los requisitos de una democracia occidental pueda y deba serle impuesta ésta.

8.- Dios mío, claman los progresistas mientras vistes sus chilabas en sus acomodados cuartos con calefacción y se conectan a internet para revisar su cuenta bancaria. Eso nunca podremos admitirlo, mascullan al entrar en facebook. Con lo intercultural que soy yo que hasta mi asistenta es marroquí, razonan. ¿No es eso etnocentrismo?

9.- No, eso es izquierda. La izquierda en sus orígenes parte de unos fundamentos elementales –pero no simples-. Y entre ellos prima la igualdad y la libertad. Por eso, la izquierda defiende los derechos universales de la persona y no relativos a la tradición inculta o al analfabetismo. Las tradiciones son basura, y esto debe entenderse textualmente, frente a la cultura como creación del sujeto emancipado. No vale todo en la izquierda, solo vale una cosa: la cultura como complejidad.

10.- Pero que nadie caiga en la ingenuidad. No se trata de que la izquierda exija la occidentalización del mundo –entendámonos así- porque esto sea la panacea, sino porque es una cura de urgencia. Nadie cree que la expansión de la sociedad occidental traiga la emancipación ilustrada sino la supervivencia individual de cada uno de los individuos que habitan esas regiones. Y ello por algo: su conversión en mercancías.

11.- El avance del nuevo capitalismo es imparable y ante él solo caben dos opciones. O los seres humanos son mercancías, como en occidente, o son prescindibles, y por eso mueren sin importancia alguna como en otros lugares. Curiosamente, es justo reconocerlo, el cambio histórico es la oportunidad de ser mercancías porque los seres humanos siempre han muerto sin importancia alguna. Por eso la izquierda, en un primer paso y siendo realista, debe exigir, paradójicamente, que la humanidad toda se convierta en mercancia, como usted y yo somos. Ese ser mercancía, dejémonos de chorradas, es la garantía de que nuestra vida valga lo suficiente para que sea protegida. Y por eso, la izquierda debe defender que exista el derecho, y la obligación, de extender la democracia de forma armada. Pero no solo a Libia sino a todos a los países.

12.-¿Pero entonces la gente es mercancía? Sí en el desarrollo del Capitalismo –y esa es la novedad frente a cualquier otro sistema económico-. La población de los países avanzados ha pasado de ser fuerza de trabajo a mercancía. Por eso, ahora su vida ahora vale más: ya no solo son fuerza de trabajo como una mula o una máquina. En el mundo no desarrollado, sin embargo, aún son solo fuerza de trabajo y solo llegarán a ser valiosos si se transforman en mercancía. Y una condición para ello es la extensión de ciertas condiciones objetivas políticas y económicas. Por eso la izquierda debe defender, como mal menor, la intervención en el extranjero de forma universal.

13.- Suena triste. Filosofía es pensar triste.

y 14.- ¿Y cuando toda la humanidad sea mercancía? No hay que esperar tanto. La izquierda ya puede, y debe, empezar a repensar la realidad desde esta perspectiva del nuevo capitalismo. Pero para ello, por supuesto, debe abandonar, también, su propio folclore.



8 comentarios:

Don Güapo dijo...

Interesante punto de vista, lejos de las cortas y primarias reacciones basadas en los prejuicios ideológicos y los intereses políticos, que no por abrumadoras aportan algo.

Quizá más acertado hubiese sido enlazar la inexorable condición de la política entre países, como nos recuerdan los historiadores clásicos, con ese capitalismo que se expande a través de la globalización tecnológica, pues la inexorabilidad de la política internacional, no siempre va acompañada de una carga llamemos ideológica, algo que sí ocurrió con las invasiones romanas (el latín y el derecho) y con las napoleónicas (la ilustración).

Parece que el capitalismo, como la naturaleza, tiene un plan.

Por cierto, bajando de nivel. Con el punto séptimo justifica la invasión de Irak?

Anónimo dijo...

Esta vez no había forma de mencionar a Merkel.

No es cierto?

ElSrM dijo...

Sus escritos en los que desarrolla aspectos concercientes a Capitalismo, Política, al individuo como mercancía a la espera (¿?) de ser sujeto ilustrado... siempre me dan muchísimo que pensar :-)

Llevo unos meses leyendo las novelas de I. Asimov y, salvando el que él escriba allí ficción, su forma de razonar ciertas cosas me resultan parecidas. El novelista en sus escritos sobre las sociedades robóticas y, especialmente, sobre la Era Galáctica y la Era Fundacional realiza una visión distópica con tremendos saltos hacia adelante en el tiempo donde, como marco a la trama argumental de cada historia, sitúa una evolución Histórica, Económica, Social... bastante bien construidas en ocasiones. Supongo que un buen novelista, en el fondo, debe ser capaz de hacer metafísica, una arquitectura previa de la historia y sus elementos que luego narrará.


Es hasta paradójico el exponer que las izquierdas (transformadoras del sistema político-económico capitalista) deban desear la extensión del Capitalismo y la Democracia a todo el Mundo como paso previo o, al menos, simultáneo a su propio proyecto de ilustración y emancipación humanas.

Puede parecer paradójico pero, sin embargo, el propio K. Marx ya señalaba que, primero, el Capitalismo debía desarrollarse inexorablemente debido a las propias condiciones ambientales (históricas, sociales, tecnológicas, económicas...) que habían llevado hasta su génesis y, después, cuando madurase y comenzasen a aflorar sus contradicciones con los nuevos escenarios a los que se llegase, debería caer y ser sustituido por el Socialismo. La primera parte del análisis la clavó; podemos decirlo pasado el momento. La segunda a día de hoy puede parecer mucho más incierta dependiendo del punto de vista que tomemos.


Por otra parte aunque relacionado con eso y con la idea de que todo individuo es mercancía en tal sistema político-económico vigente en el Occidente altamente industrializado, dándole vueltas entre otras cosas a la separación entre los planes de máximos y los de mínimos leída en algún escrito recomendado suyo, me viene a la cabeza insistentemente la idea de Renta Básica Ciudadana (véase p.ej.: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Renta_b%C3%A1sica_universal&oldid=42409239). Encajaría dentro de un plan de mínimos junto con la reducción de la jornada laboral máxima p.ej.

La Economía ha favorecido un desarrollo tan grande de las distintas tecnologías —pues aumentan la competitividad empresarial, su eficiencia— que, cada vez más, para que haya pleno empleo —objetivo clásico de Macroeconomía para el crecimiento del P.I.B.— tendría que acabarse destruyendo tecnologías, lo cual es absurdo y va contra la propia inercia histórica.

Recuerda una pretensión así, en cierto modo, a la explicación que se da en "El Manifiesto Comunista" de por qué serían inútiles los esfuerzos de los aristócratas para evitar el inexorable Capitalismo y poder regresar al Feudalismo. Los fundamentos sociales, tecnológicos, económicos de la Edad Media se habían ido muriendo (afortunadamente) por el camino.

Por otra parte, ninguna Economía como las actuales resisten con una gran masa de personas que no tienen capacidad adquisitiva (crisis de Demanda, Recesión, Depresión...). La esencia del funcionamiento de estas Economías modernas nuestras es grosso modo que se produce, se distribuye, se compra-vende (consume)... y el proceso se retroalimenta.

(...)

ElSrM dijo...

(...)

Si el trabajo:

1- ha dejado de ser un mecanismo eficaz para que todo el mundo, cuantas más personas mejor, pueda comprar cosas o consumir

2- pero, al mismo tiempo, ese mismo trabajo ha dejado necesario de ser del modo en que lo era antes para la producción de bienes y servicios gracias a la acción de la tecnología,

entonces deberíamos buscar otros mecanismos de redistribución de las rentas producidas con la actividad económica o esperar mano sobre mano la crisis de Demanda (como la actual) y su Recesión y Depresión consiguientes.

Ahí entraría la R.B. Espero que sea un debate que arrecie en los próximos años y que dé sus frutos. Hay argumentos interesantes y distintos a favor o en contra. Personalmente, me convencen más los argumentos a favor.

Esta R.B. universal (derecho de ciudadanía incondicional y para todo individuo) alimentaría la Demanda económica, añadida (no sustituyendo) a los salarios de los trabajadores y las rentas del capital de los grandes propietarios empresariales y, al mismo tiempo, aportaría algo novedoso desde el punto de vista social: las personas dispondrían en ese nuevo escenario futuro de más tiempo libre que invertir en otras cosas, al no ser necesario ya que lo inviertan en el trabajo, pues la producción y distribución económicas son realizadas con mucha menos mano de obra. Ese tiempo libre podría ayudar, junto con otros factores, a que el individuo-mercancía pueda ir desarrollando su dimensión de sujeto-ilustrado.

Sobre este aumento de tiempo libre en la sociedad (propio de la R.B. y, aún más, de la reducción de jornada laboral máxima) ya han ido hablando algunos como B. Russell, J. M. Jeynes o, más recientemente, J. Rifkin.


Cordialmente,

Bruno dijo...

Al punto 7: La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida" Ay Dios!... Pedro Navajas matón de esquina quien a hierro mata, a hierro termina...

Anónimo dijo...

Cuando habla Ud de la “autodenominada izquierda”, se a quien se refiere. El estereotipo es esa casta de ejecutivos y funcionarios bien pagados, que pueblan los chalets adosados recomprados a los estafados por UGT (PSV), de la república hereditaria de Rivas Vaciamadrid.
Cuyo nivel de “autodenominado izquierdimo” es directamente proporcional a su salario y al grado en la Falange de su padre.

Pero cuando habla Ud. de la “izquierda real”, no tengo claro a quien se refiere. Lo que cualquier hijo de vecino entiende por “izquierda real” es la del Holodomor, las Chekas, los Gulags, la Revolución Cultural, el Che, Fidel, Pol Pot…
Y si se refiere a la de casa, no mejoramos mucho: ETA, FRAP, GRAPO (aunque en TVE-1 digan que son fascistas), Terra Llure, GAL/PSOE…
Supongo que lo de “real” no sea por esa realeza aristocrática hereditaria y republicana de Leire Pajín, Bibiana Aido, Eider Gardiazabal…

No creo que sea a esta “izquierda real” a la que encomendara Ud. el paso previó al Capitalismo para poder implantar el Socialismo.
Estos lo harían, como lo han hecho siempre, como lo que publicaba Marx en el nº 2 de su periódico “Rheinische Zeitung (La Gazeta Renana)” en 1848, donde se llamaba basura racial que había que destruir, a las sociedades atrasadas en dos etapas. Lo que supondría, en el caso de Libia, el exterminio, de su población.

Esta Guerra de Libia, está tan legitimada como las otras guerras anteriores emprendidas por España. Las únicas acciones de guerra no amparadas por Resoluciones Interncionales, son la participación de España en una colaboración bilateral con Guinea Ecuatorial (1979-1989) y el envío de una fragata en la Operación Golfo Persico contra Irak en 1990.

En mucho, esta Guerra de Libia, me recuerda al derrocamiento de Chauchescu y su ejecución. Todas las imágenes de las masacres cometidas por la “Securitate” del régimen, eran falsas. Motivos seguro que había, como la ADM de Sadam Husein, pero las pruebas eran falsas.
En el caso de Libia, no he visto imágenes de matanzas que justifiquen esa intervención. Poco mas que una foto de fosas vacías y un señor durmiendo en una de ellas. Pero seguro que motivos habrá más que suficientes, como en los casos comentados anteriormente.

Los libios, a no ser que Ud. tenga datos confidenciales, son como el resto de los musulmanes de Oriente Medio, indecisos al decidir a quien odian más si a judios o a cristianos. Por eso simpatizan tanto con la “autodenominada izquierda” y la ”izquierda real” española.

Mire Ud. si es errónea su afirmación “Los libios son, curiosamente, como nosotros y, esto no es curioso, quieren vivir como nosotros”.
No me diga que los libios están deseosos de no tener que matar a su mujer cuando le ponga los cuernos, o que están deseando legalizar el matrimonio homosexual.
No hace ni un día en que en la web islámica, webislam.com , Abdennur Prado (Presidente de la Junta Islámica de Cataluña) decía estas cosas:
“Obama, Sarkozy, Cameron, Zapatero… Todos la misma mano, la misma voz segura, el mismo mar de sangre, la misma marioneta.Desde la superioridad moral de ostentar el poder en el primer mundo, con la misión de civilizar a los pueblos primitivos, a los tiranos primitivos, sin ver que ellos mismos son los más feroces sanguinarios, las gentes menos evolucionadas del planeta.
Tendrán su 11-M”

Un Oyente de Federico.

Enrique P. Mesa García dijo...

Uno a uno:
1.- D. GUapo: le recuerdo que la invasión de Irak se hizo con dos argumentos: primero, eran aliados de Alqueda; segundo, las armas de destrucción masivas. Aún no he oído a Aznar decir algo ni mostrar el error. Por tanto, hay una diferencia muy interesante.
2.- D. SrM: pues yo no solo no estoy de acuerdo con la Renta Básica sino en contra. La idea para esa crítica es sencilla: aumentaría la marginalidad de un sector social ya de por sí marginal (lo que hacen, por cierto, los subsidios de todo gratis). Ahora, reconozco que es un tema muy interesante.
3.- D. Anónimo1: no menciono a Merkel porque tenía elecciones y de pronto le entró la vena pacífica y antinuclear. Y luego nos quejamos de ZP.
4.- D. Bruno: no entiendo.
y 5.- D. Oyente: tiene usted una visión de los países muslmanes cercana a intereconomía. Le recomiendo leer lo que se decía de España hace 50 años y verá que es lo mismo que usted dice ahora de esos países. Si España ya no es así, a pesar de la iglesia católica por cierto, ¿no puede pasar lo mismo allí?

Bruno dijo...

Es sencillo: La violencia sólo trae más violencia.

Imponer por la fuerza un sistema, aunque crea que es el más fantástico de los posibles sistemas, le pone a la misma altura de todas las dictaduras, es decir que le pone a la misma altura que a Gadafi, que está convencido - al igual que usted - que hace lo mejor.

Gadafi usa la violencia, y atrae nuestra violencia. Nosotros entramos en su juego y nos ponemos a su altura y utilizamos la violencia para solucionar el conflicto. Pues no lo dude, estamos atrayendo la violencia hacia nosotros. Tiempo al tiempo.

Imponer por la fuerza nunca puede ser la solución.