martes, junio 07, 2011

EL NUEVO CAPITALISMO/3

Nota: este artículo resume en partes fundamentales dos series ya publicadas aquí: Capitalismo y explotación y Capitalismo y clases sociales. En la columna derecha de este blog el lector podrá ampliar, silo desea, los argumentos aquí esgrimidos pinchando sobre el correspondiente vínculo dentro de la sección Lo básico.

Decíamos ayer –obsérvese la cita culta- y antes de ayer que la diferencia fundamental entre el capitalismo anterior y el nuevo era la mercancía como elemento económico esencial. Efectivamente, señalábamos, los seres humanos hasta ahora habían sido explotados como fuerza de trabajo, sin embargo, en el nuevo capitalismo, la explotación no se daba como tal sino como una realidad nueva: los seres humanos habían pasado a ser mercancías. Así, la explotación había llegado a ser universal, en cuanto a que se explotaba la propia vida y no una faceta concreta de ella, y por tanto no se refería tan solo al campo de la producción como había sido lo tradicional. Es decir, no es que ahora haya menos explotación sino que, cualitativa y cuantitativamente, hay mucha más. Por ello, esta explotación, como nueva que es, presenta una serie de consecuencias que notablemente la diferencian de la anterior. Y no solo de la del capitalismo anterior sino, también, de la de cualquier otro sistema de explotación. Por eso, el presente artículo pretende mostrar aquellas diferencias esenciales entre lo que origina socialmente esta nueva explotación y cualquier otra. Y lo hará en el resultado social que el nuevo capitalismo tiene necesariamente, obsérvese la palabra, sobre la existencia humana.

1.- Nivel de vida
El nuevo capitalismo implica, como ya hemos señalado varias veces, no solo la mejora del nivel de vida económico de los individuos, sino la necesidad económica de dicha mejora para la explotación. Esto se debe a que al extenderse la explotación a la vida misma surge el consumo como producción de capital, es decir: como beneficio económico, y para que tal haya debe haber un superávit económico más allá de la subsistencia. Así, la consecuencia inmediata es la renta alta de los individuos, más alta que la mera subsistencia necesaria para mantener la fuerza de trabajo como era la única necesidad de sistemas anteriores. Esta renta alta, en realidad, es la condición de explotación pues se deriva a la propia producción capitalista a través del consumo. Así, la explotación va más allá del trabajo y pasa a ser de la vida.

Pero, ¿entonces por qué hay pobreza? ¿No sería la consecuencia lógica de todo esto su desaparición mundial? Hay pobreza porque sencillamente donde hay pobreza no hay explotación directa de los individuos. Precisamente en los lugares donde cunde la pobreza la causa no es la presencia del malvado capitalismo sino su ausencia. Al no ser explotados no existen y por tanto no participan de la realidad económica y mueren de hambre. Pero lo importante aquí es como la no explotación implica la pobreza y, como consecuencia, el alto nivel de vida implica la explotación. O dicho de otro modo: los que mueren de hambre no están explotados y nosotros, los habitantes del mundo rico occidental, sí. No se trata, por tanto, de una suerte para los habitantes de esas zonas sino de una desgracia el hecho de no ser explotados. Por eso, el desarrollo capitalista implica, a su vez, la desaparición en la mayoría de la población de la pobreza en los países donde se impone –lo que no implica necesariamente la igualdad económica de la población pues la desigualdad puede aumentar- como se ve en países emergentes como China. Y con esa reducción de la pobreza, el aumento de la explotación.

2.- Explotación de clase
A su vez, el nuevo capitalismo implica la desaparición de la explotación de una clase social sobre otras. Efectivamente, para la explotación de clase eran necesarias dos condiciones: la primera, y fundamental, que el hecho básico económico fuera la fuerza de trabajo y la producción económica, en su sentido más sencillo; la segunda, y ligada a la anterior, que se generará una clase ociosa que necesitara a otra para mantenerla. Esto ha desaparecido en el nuevo capitalismo por partida doble. En primer lugar porque, como ya hemos señalado, la fuerza de trabajo ya no es el factor fundamental de la nueva economía y por lo tanto todos los sectores sociales, y esto se ve muy bien como ejemplo con la infancia, son ahora productivos a través del consumo. Efectivamente, la nueva sociedad ha generado que todo sector social sea productivo alejando, por tanto, el hecho de que uno viva de otro pues no es la fuerza de trabajo el factor económico determinante. Así, ya no hay una clase ociosa y dirigente que viva del trabajo de otros pues ella misma produce beneficio capitalista.

Sin embargo, esto no quiere decir, por supuesto, que no haya sectores sociales privilegiados, oligarquías, que busquen defender sus privilegios que implican, lógicamente, injusticias en otros sectores sociales. Por ejemplo, hoy en día hay que entender así las peticiones empresariales de empeorar las condiciones de trabajo y despido y hay que oponerse a ellas, pero no como lucha de clases, al menos en sentido marxista clásico, dejándose de palabras rimbombantes. Los sectores sociales privilegiados pretenden mantener su privilegio sobre otros sectores, pero es un tema circunstancial y no esencial del nuevo capitalismo aunque ello nos lleve a la necesidad de la lucha por los derechos sociales. El nuevo capitalismo podría vivir perfectamente en una igualdad absoluta porque su explotación no precisa necesariamente de la desigualdad social, cosa que sí ha precisado cualquier sistema basado en la fuerza de trabajo, sino de la mera existencia individual como mercancía.

3.- Ideología como dominio social
A veces pasa: al escribir surgen nuevas ideas. Como he señalado en la nota del principio este artículo era una especie de resumen de las series dedicadas al capitalismo actual. Sin embargo, al hablar de esto surgen nuevos temas que no cabe dejar de lado. El lector, si sigue ahí, se habrá dado cuenta del esquema marxista de esta exposición: en una primera parte la estructura económica de la explotación; en el segundo punto, la depauperación para negarla; en el tercero la, también, negación a la explotación de clase. Por eso era justo, y lo que es más y como decía la vieja frase eucarística, era necesario tratar otro punto básico en la vieja, y ejemplar, teoría de Marx como era la ideología –entendida como falsa conciencia.- Sin embargo, aquí nos encontramos con un problema pues deberíamos, no tenemos nada a lo que acudir, extendernos sobre el tema. Por ello, consideramos que, al igual que hicimos con los puntos anteriores, debemos primero extendernos este punto en concreto. Ya saben, va otro rollo, próximamente, sobre Capitalismo e Ideología.

2 comentarios:

ElSrM dijo...

Esperaremos el próximo "rollo" ;-)

Todo esto ayuda a pensar sobre cosas que no están en la reflexión a pie de calle y —creemos que— deberían.

Saludos,

Anónimo dijo...

Permaneceremos atentos a la pantalla, y no por causas ajenas a nuestra voluntad.

Un Oyente de Federico.