lunes, mayo 07, 2012

CAPITALISMO Y OLIGARQUÍA

¿Se puede identificar a la oligarquía económica con el capitalismo? Una creencia muy extendida entre el pensamiento de izquierdas es que el interés de la oligarquía económica y el interés del capitalismo es el mismo. Así, esta oligarquía dirige el sistema económico respondiendo a sus intereses. De esta forma, oligarquía y capitalismo se identifican y el sistema económico queda reducido a la acción de esa misma oligarquía frente a la mayoría de la población. 

 Sin embargo, la teoría es falsa: el interés del capitalismo actual no debe confundirse con el interés de la oligarquía. Y por tanto, oligarquía y capitalismo no pueden identificarse. Efectivamente, existe un interés de la oligarquía, la explotación económica del resto de la población para conseguir beneficios, pero, lo mismo que el interés de los ladrones por desvalijar a sus víctimas, no puede igualarse con el del sistema. Y esto nos lleva a otro problema que es defender que existe ciertamente un sistema económico capitalista independiente de los intereses de los grupos sociales que en él existen. Y es más, que el capitalismo como sistema es una entidad autónoma y distinta a la gente que lo forman -o lo sufren- y con un interés propio. 

Precisamente este texto, pretende explicar esto. 

Convendría explicar ahora un rollo academicista. Las realidades sociales pueden ser entendidas como el mero sumatorio de los individuos que lo conforman, tal y como hace el liberalismo por ejemplo, o bien considerar que dichas realidades sociales alcanzan una realidad distinta a los individuos y pueden ser autónomas a ellos. En la primera opción, el análisis de esa realidad social será el análisis de esas mismas unidades que la conforman y cambiando la forma de actuar de dichas unidades, por ejemplo haciéndolas mas solidarias, se cambiaría la realidad final. En la segunda opción, aquella que defiende que las realidades sociales son algo más que la mera suma de sus individuos, la realidad social -en este caso el sistema económico capitalista- adquiere una realidad nueva y autónoma, independiente, a la voluntad de sus elementos constituyentes. Para poner un ejemplo -ejemplo que advertimos tramposo pero que puede explicar esta opción pues la primera consideramos que es de sentido común-, el ser humano es sin duda un conjunto de células, pero ese mismo conjunto es algo más -nota: por si alguien se pone pedante aclarar que no se defiende aquí el organicismo. Ya me puse pedante-. Otro ejemplo de mi práctica diaria: yo puedo tener una clase en la cual cada integrante de la misma sea un alumno majísimo y sin embargo como colectivo sea insoportable. O en términos de fútbol: la mejor plantilla, uno a uno, no conforma necesariamente el mejor equipo.  

Aquí, nosotros defendemos la segunda opción en la cual el sistema económico capitalista no es la suma de sus componentes sino un elemento con una nueva identidad. Y ahora, volvamos al tema -¿ha quedado erótico, eh? Pues sin ilusiones-. 

En primer lugar, convendría definir qué entendemos por oligarquía social. La definimos como aquellos sujetos económicos, ya físicos en cuanto a personas concretas o ya entidades como bancos, instituciones financieras, empresas, etc..., que al poseer el suficiente poder económico realizan, o lo pretenden, una influencia en el campo político y social. Así, Emilio Botín es oligarquía y el banco de Santander como institución, también. Y lo que queremos defender aquí es que aún reconociendo dicha influencia, incluso a veces determinando la política de los estados, no identificamos al capitalismo con ellos. Y como consecuencia, defenderemos que el capitalismo es un sistema autónomo e independiente a la propia oligarquía. 

Pero, ¿por qué creemos que el capitalismo es independiente de los intereses de la oligarquía? Por las siguientes razones. 

En primer lugar, porque en el capitalismo no hay explotación de clase como un elemento estructural del propio sistema. De ello ya hemos hablado aquí -1 y 2- extensamente, así que haremos un resumen. La explotación de clase como elemento estructural del sistema, es decir: necesario y esencial al mismo, no existe en el actual capitalismo. En los anteriores sistemas la existencia de una clase ociosa y no productiva económicamente derivaba en la necesidad de otro grupo social productivo que mantuviera al primero. Así, una clase vivía de la otra y de su explotación. Y esto era estructural porque dicha explotación era la raíz productiva del sistema. De esta manera, se podía identificar el interés de esa clase dirigente con el del sistema en tanto que el mantenimiento de esa oligarquía iba unido necesariamente al mantenimiento de la base productiva esencial. El señorío feudal vivía de los siervos y su explotación y el sistema era no solo la condición de posibilidad para esto sino también la de necesidad, pues sin esta explotación no habría producción económica. Así, sistema económico y oligarquía eran identificables. 

 Además, analizando lo anterior percibimos una condición necesaria para que se dé esta identificación entre oligarquía y sistema: que dicha explotación tenga como base esencial la producción económica y sean indisociables la oligarquía del modo productivo. Y para ello, esta producción debe remitirse a algo de lo que la oligarquía no participe, como era el trabajo, y al tiempo este trabajo humano sea el principal hecho productivo. Y aquí está la clave. 

En el nuevo capitalismo, la oligarquí trabaja y no puede ser calificada de clase ociosa. Pero lo fundamental no es eso. Lo básico es que la producción ha superado el trabajo como único referente y ha llegado también al consumo: la vida humana como producción de beneficio capitalista. Así, incluso una supuesta clase absolutamente ociosa resultaría productiva: hasta Paris Hilton en su vida como consumo lo es -nota: por cierto, escribir sobre esta señorita y el superhombre nietszcheano-. Y usted y yo. 

Y es este nuevo modelo productivo, donde el trabajo no es la producción básica, el que, como segundo punto, disocia el interés del sistema y de la oligarquía. Por supuesto, la oligarquía quiere sacar el máximo beneficio para ella misma y lo hace, básicamente, no dudando en precarizar al resto de grupos sociales, en su condición de asalariados, en beneficio propio y atacando sus derechos: es un interés de rapiña. Pero, aquí vuelve a haber una característica importante que diferencia a oligarquía de sistema. La oligarquía al buscar su máximo beneficio tiende a precarizar absolutamente a la población; sin embargo, el sistema, para explotar la vida humana en su totalidad, busca mejorar el nivel económico que aumente dicho consumo para explotar. De esta forma, los intereses son contrapuestos. Y así, como se ve en la crisis europea, el interés solo puede armonizarse cuando esa necesidad de consumo puede ser relevada por otra población más suntanciosa -el consumo europeo es sustituido por el consumo de la nueva clase media de los países emergentes (BRIC)-. El capitalismo como sistema implica, por tanto y necesariamente, alto nivel de vida. Sin embargo, el interés exclusivo de la oligarquía no solo no lo precisa sino que normalmente pretende lo contrario. 

Y de aquí, en tercer lugar, se deriva como consecuencia porqué el capitalismo es totalitario en un doble sentido. Primero, porque su explotación es de toda la vida humana en cuanto tal y no solo de una parte de ella como era el trabajo en todos los sistemas anteriores, incluido el anterior capitalismo. Y, segundo, porque el interés del sistema no se explicita ya en la explotación de una clase sobre otra, un interés concreto y limitado a un grupo social definido, sino universal: la explotación de todos y cada uno de los individuos. Un inmenso, ahora sí, arsenal de mercancías. 

De esta forma, por primera vez en la historia el interés de la oligarquía social no se identifica necesariamente con el del sistema económico. Pero surge ahora una nueva duda. Si, efectivamente, el capitalismo genera necesariamente un alto nivel de vida: ¿qué tiene de malo el sistema? ¿No sería por fin una economía justa? Es una buena pregunta. 


3 comentarios:

Goyix dijo...

Saludos por fin encuentro a alguien que por lo menos ha hecho algo por estar visible en la red, luego existir en estos últimos 12 años. Un saludo de su ex-alumno.

Anónimo dijo...

Me encanto la explicación, te felicito es un gran articulo.

Sis dijo...

¡La jaula de hierro!