lunes, agosto 20, 2012

UN PROGRAMA DE IZQUIERDAS/5: LA CASA COMÚN (otra más) DE LA IZQUIERDA

¿Se juntan cuatro personas de izquierdas y qué hacen? Cuatro partidos políticos distintos pero un único lema: la casa común de la izquierda. Este simpático gracejo fruto de mi inspiración viene al caso, aparte de para demostrar de nuevo mi ingenio, por la nueva creación de otra casa común de la izquierda: Construyendo la izquierda. El lema de su primera asamblea, sin embargo, ya no puede ser más ñoño: por un frente antineoliberal y de los pueblos.

En primer lugar, un movimiento político no se puede definir solo como contrario a algo, en este caso el neoliberalismo o lo que sea, a no ser por una alianza coyuntural a posteriori e haberse constituido. Se podría dar el caso de que entonces, por ejemplo, un fascista, un carlista, un democratacristiano o un liberal pudieran entrar en la constitución de dicho partido pues todos ellos son antineoliberales -a no ser, claro, que el término neoliberal se entienda como todo aquello que no soy yo-. Es decir, ser contrario al neoliberalismo no es ser necesariamente de izquierdas y, por tanto, ser antineoliberal no dice gran cosa.

El segundo punto, lo de los pueblos, no hace sino el ridículo otra vez. Primero por lo que ya se presume como ñoño espíritu nacionalprovinciano: uno pertenece a su terruño. Segundo, porque ya puestos a ser paletos seamos coherentes y si existen los pueblos, se supone que de España –riau, riau- y del universo todo, debe existir también el pueblo español -riau, riau otra vez-. En fin, sería un lío incluso para un espíritu paleto: demasiado pueblo hasta para Paco Martínez Soria. ¿Por qué no hablar entonces de ciudadanos o de personas? Porque, a al fin y al cabo, la casa común se construye siempre desde la tontería común.

Sin embargo, en realidad, esto no es más que una anécdota y el problema real es de fondo. Efectivamente, el problema es explicar por qué cada izquierdista –bueno, a veces de dos en dos- necesita fundar su propio partido. Como nosotros huimos de las explicaciones exclusivamente psicologistas, esas que únicamente tienen en cuenta determinados factores de la personalidad de los individuos, tendremos que buscar una plausible explicación ideológica en la idea que tiene la izquierda de lo que es un partido político.

Para el espíritu izquierdista un partido no es un instrumento formado por individuos que busca una efectividad concreta, sino una congregación de fe: una esencia. Cuando se genera un partido partiendo de la idea de efectividad lo que se intenta es buscar los intereses comunes y las tácticas o estrategias para defenderlos y desarrollarlos: todo ello a través de un acuerdo entre sus miembros. Así, estos partidos no pretenden un acuerdo absoluto en todo sino solo en los mínimos pactados y las formas para conseguirlos. Son, si se quiere decir, partidos a corto plazo que se renuevan de acuerdo a los intereses concretos de sus integrantes permitiendo que sean muy adaptativos a las nuevas circunstancias y, a la vez, dando una gran libertad de acción a sus integrantes para ejercitar su libertad individual. El partido es básicamente un instrumento y no una esencia: no existe el partido.

Frente a ellos, los partidos tradicionales de izquierdas, y los nuevos son ya viejos, lo que buscan es una organización esencial con una cosmovision -nota: hubiera puesto Weltanschauung que siempre queda mejor, pero nunca supe escribirlo- que determine, cuando menos, una nueva sociedad, un nuevo hombre –hubiera escrito y una nueva mujer, pero no sé escribirlo- y un nuevo mundo. Y por supuesto, eso lleva hasta a hablar del corte de pelo realmente revolucionario –nota: estoy comiendo en el VIPS y de pronto un camarada o compañero, yo les llamo señores, del sindicato me ve, se acerca a saludar y me pregunta: ¿cómo puede alguien de izquierdas llevar corbata?-. Así, es imposible.

Suena a burla fácil pero no lo es. El auténtico problema de la izquierda en la constitución de sus partidos políticos es que estos no se forman como la unión de una serie de individuos que se unen para defender más eficazmente sus intereses concretos, sino como una congregación de iluminados que no solo saben qué no les gusta y qué reformarían en concreto sino también cómo debería ser el mundo justo hasta el final de los tiempos en sus más mínimos aspectos: piensan en la futura revolución. Así, es imposible llegar a un acuerdo mayoritario porque la idea que subyace es que el partido como movimiento político debe legislar cada momento de la vida presente y venidera: el partido es una iglesia. Y esto se ve muy bien en como los partidos de izquierdas han ido asumiendo ideologías, que no soluciones concretas, hasta llegar a ser una especie de tienda de los chinos: socialistas, ecologistas, feministas, federalistas, laicos, republicanos, ... Nada puede faltar en el mundo del mañana aunque el de hoy sea pobre.

Así, y de acuerdo a este proyecto de partido, la casa común de la izquierda no solo es imposible por su amplitud de miras, en realidad su espíritu de vigilancia orwelliana, sino que cuando se forma es peligrosa: esconde sus muertos en el sótano justo debajo del huerto ecológico. Y los es por lo siguiente.

Primero, porque una casa común de izquierdas, constituida tal y como acabamos de analizar, implica necesariamente que quien no esté en ella será considerado como traidor a la causa –no es de izquierdas- pues no es alguien que discrepe solo de la táctica a seguir o de ciertos aspectos concretos, sino del gran ideal y de la esencia: es un hereje. Efectivamente, la casa común de la izquierda ya no define un grupo determinado con objetivos concretos sino el propio ideal de la izquierda: quien no esté ahí no es de los nuestros -al fin y al cabo, esa ha sido la historia de los distintos partidos comunistas-. De esta forma, esa aparente pluralidad de ir añadiendo adjetivos no esconde sino el totalitarismo: cada individuo debe ser todo lo que aparece en la definición. No se trata, por tanto, de un acuerdo concreto y puntual, sino de una esencia. Y una esencia implica ser así y no de otra manera. 

Segundo, porque así es imposible construir un lugar de debate. La petición de principio no son unos mínimos, sino unos máximos: la sociedad futura y la definición de quiénes somos. Así, el debate está viciado de antemano pues la petición de principio es en realidad el final. Para la construcción de una casa común se debería empezar por lo más sencillo, qué hay que reformar y los mínimos, y sin embargo se empieza por los máximos: la esencia de ser algo en concreto y de ahí tanto interés en ser socialistas, ecologistas, laicos, federales y demás. De esta forma, la casa común es, como ha demostrado la historia por otra parte, la cárcel común: quien no cumpla la definición corre peligro.
Tercero, porque los partidos de izquierdas aún no se han liberado de su carga leninista ni gramsciana.
Leninista en cuanto a considerarse no solo como grupos sociales coyunturales y por lo tanto con una necesidad periódica de pacto, sino esencialmente como vanguardia del proletariado. Esto, que puede parecer exagerado y ya no ocurrir, tiene su traslación dospuntocero en la cantidad de blogueros que hablan, por ejemplo, ya no en su nombre sino en el de la clase trabajadora. 

Pero el drama es que Gramsci, que suena más moderno y en el que ahora se amparan, es igual –o peor-. Efectivamente, en los partidos políticos de izquierdas todavía resuena la idea leninista de vanguardia del proletariado. Pero, los partidos políticos más modernos, contemporáneos en realidad, siguen el directorio de Gramsci y se componen desde la idea gramsciana de la hegemonía: la creación de una serie de ideas y creencias que se constituyen como sentido común. Y aquí viene el rollo porque es necesario. 

Para Gramsci la idea de hegemonía cultural es que la dominación social no solo es una dominación económica a la fuerza y desde una imposición violenta, sino que es ideológica pura: la gente la admite desde sus creencias. Esto es posible porque se ha educado –o socializado- a la gente de una forma determinada y esta acepta que el mundo, el dominio social en realidad, debe ser así: se conforma un sentido común que es pura ideología. Por ello, la clase dominante domina no solo por el ejercicio de la violencia sino también por el convencimiento ideológico creando un sentido común popular que coincide con la defensa del statu quo. Hasta aquí Gramsci es muy interesante. El problema surge, y para ser justo en Gramsci es un problema histórico comprensible en él pero su perpetuación es errónea, con la solución dada: el partido generará una nueva hegemonía cultural. Así, el partido pierde su carácter de asociación de individuos para convertirse en un mesías, no en vano su modelo es la iglesia católica. El partido educa al pueblo y le guía. De esta forma, el partido de izquierdas, la casa común de la izquierda, pasa de ser un hogar a una cárcel pues acaba dirigiendo ya no solo la acción política sino incluso el pensamiento. El partido toma el rango de escuela filosófica. Mejor aún, de iglesia porque la racionalidad queda perdida. El partido pasa a ser el sujeto exclusivo de la acción política y sociocultural y los individuos lo obedecen. Y quien no crea lo que dice, no cumple con la historia.

Todo esto puede parecer que hoy en día que no se cumple, pero todo esto explica la causa por la que cada pocos años, IU-Equo-Construyendo la izquierda, surge algo que busca ser la casa común de la izquierda. El problema está en la idea de fondo sobre la cual se construye el movimiento político-su construcción como sujeto esencial de la política-, y que impide que la gente menos dogmática pueda integrarse cuando debe asumir tantas ideas a priori que subyace a cada discurso.

Alguien podría gritar: ¡eso son principios! Pero, solo los idiotas y los fanáticos toman por principios las conclusiones.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

No era Hayek el que decía que el socialismo tendía al totalitarismo. Noooo, Hayek decía que el socialismo podía tender al totalitarismo... Muy ilustrativo de la falta de rigor de la izquierda, señor Mesa.

ElSrM dijo...

Gracias por la explicación acerca de Gramsci, profesor.

Es un artículo que tiene pasajes algo duros. Puede que lo sean como también lo es tomar una medicina cuando se necesita.

Los errores tradicionales señalados de las organizaciones políticas izquierdistas me parecen bastante atinados. De aprender de esos mismos errores que en su artículo se mencionan y de no repetirlos ahora se está hablando en las reuniones de las personas que quieren impulsar ese proyecto de Construyendo LA IZQUIERDA (CLI). Hacerlo quizá sea más difícil que hablarlo, no obstante. Es un reto que necesitarán afrontar. Se habla en esas reuniones que he podido ver de que la unión política debe intentar ser efectiva o eficaz, se habla de que debe comenzarse por una unión de mínimos y no de máximos, de que la gente que podría acercarse a colaborar con CLI debe verse liberada lo máximo posible de cualquier corsé ideológico previo que la espante o agobie... Está habiendo una discusión en esos términos.

Quizá en eso el subtítulo que vd. critica (socialista, republicano, federal, etc.) sea poco afortunado. Pero también podemos enteder esas referencias en un sentido amplio y no estricto. En un sentido amplio podemos llegar a llamar p.ej. socialista tanto a Allende, como a Palme, como a Marx, como a Lenin, como a Chávez, como a F.D. Roosevelt... a pesar de todas sus grandes diferencias.

La referencia a "los pueblos" la veo, como le decía el otro día en Fb, como el contrapunto retórico de la Europa de los pueblos vs. la Europa de los mercados. En un sentido amplio, de nuevo, el Pueblo es el conjunto de ciudadanos. Es el demos- de democracia. En inglés usan una voz idéntica para las personas, las gentes, los pueblos: Europa de los pueblos lo dirían People's Europe.

Le pondré dos contraejemplos. Son respecto al rechazo a las vanguardias y al totalitarismo del partido-iglesia. Sobre lo último el otro día una persona les preguntaba con buen humor en Fb si podía acudir al encuentro del 1-sep siendo él del ala izquierda del PP. Le dijeron que sí, que por supuesto, que fuera. Que mientras más se encontrasen y pudiesen discutir opiniones distintas, mejor.

Sobre los partidos-vanguardia, una de las personas que está colaborando en CLI defendía: Expresiones que no significan para Marx, obvio es decirlo, que a cada clase corresponda un solo partido (...), sino que la clase, el conjunto de sus organizaciones, partidos, individuos, actúa como “partido” frente a las otras clases (...) La más compleja estructura de clases de las sociedades capitalistas obliga a ver el partido no como la vanguardia o sector políticamente activo de la clase, sino como el lugar de articulación de una variada serie de movimientos y fuerzas sociales (...) De lo que se trata, precisamente, es de ampliar el número de quienes participan en la elaboración política y en la toma de decisiones.

Cordialmente,

Enrique P. Mesa García dijo...

D. Anónimo: no le entiendo. De todas formas, de nada.
D. SrM: Lo de Gramsci es de la wikipedia: la siesta no da para más.
Y ahora por partes.
A) Las referencias son pésimas porque a cualquiera que no esté en el cotarro le dicen que tiene que ser todo eso. Yo creo, que a veces cometemeos el error del consumo interno y nos olvidamos que hay gente ahí fuera. Si yo veo un partido que es todo eso, no me apunto nunca porque es imposible que alguien sea todo eso.
2.- En lo de los pueblos hace trampa. Cuando en España,porcierto palabra maldita en la organización, se habla de pueblos hablamos de regiones. Es puro nacionalismo. tanmpocoquieroentrar en filologías,pero el término inglés people es gente y no tiene el matiz de pueblo en cuanto a esencia.Cuando se usa pueblo en español puede ser people o volk (en alemán). Y aquí es descarado volk (y geist) porque si no no tiene sentido nada. pero da igual, ¿por quéno pone el ciudadano?
3.- En cuanto a lo de las clases,el problema es que ya no hay clasese en el sentido marxista porque ya no hay explotación de clases. pero es que hay un nuevo esencialismo:la clase. ¿por quénoel ciudadano?
y 4.- Por spuesto el artículo puede ser injusto porque igual desde dentro CLI no es como todos, pero el problema es que no podemos verlo desde dentro sino desde fuera. Y desde ahí sí lo parece.

Don Ricardo dijo...

1. Mola su articulo y me parece muy bien que Haya decidido usted entrar en el terreno de la critica constructiva. He de decirle, sin embargo, que tiene una tendencia a caricaturizar, y que con ser real la existencia de los problemas que usted señala, no existe en la realidad los partidos que usted describe.

2. No conocía la existencia de CLI, pero tiene toda la pinta de ser una enorme nube de tinta de IU o de gente afin a IU, destinada a ocultar, o cuando menos a no entrar en el verdadero problema de IU, que es la presencia de ciertas personas y hábitos -no ideológicos- que la des legitiman.

3- Coincido en general con la intervención del señor M. Me gustaría señalar o añadir que creo que entre los dos polos que usted describe -el partido como comunidad de intereses y medio para defenderlos, y el partido ideológico, se puede encontrar un justo punto medio. Yo creo que la definición ideológica, todo lo abierta que se quiera,y lo menos dogmática posible, es importante, porque define los fines, o los objetivos del partido. Yo no me siento incomodo definiéndome como socialista, aunque no sepa lo que es el socialismo, porque, aunque el fin concreto que persigo no es el mismo que Lenin -o Trotski, o Gramsci, o Marx, o incluso Olof Palme- el principio que me guía, si lo es. Ellos cometieron errores que nosotros hoy no cometeríamos, porque sabemos cosas que ellos no sabían.

Lo de los pueblos, los ciudadanos y las clases. Pues la verdad, es que es n problema lingüístico. A mi no me gusta hablar de pueblo, porque tiene connotaciones bien nacionalistas, cuando no se refiere a un ente que nadie es capaz de definir, pero que hace referencia a una voluntad comuni de carácter casi esotérico que no existe, pero que se ha usado para cometer las mayores tropelías. Pero los ciudadanos en genérico son lo mismo, y la gente, e incluso la clase.

Pro las clases si existen, vaya si existen. No son las de siglo XIX, ni las que se enfrentaron en 1917. Pero existen grupos sociales con intereses concretos que se promueven perjudicando los interés de otros grupos sociales con otros intereses. Hay grupos sociales que viven muy bien porque otros grupos viven muy mal. Eso es explotación de unas clases por otras. Quizás haya que redefinir esa explotación, pero existe.

ElSrM dijo...

Don E.P. Mesa:

A) Yo también he notado a veces, en CLI y en otras organizaciones (de hecho CLI aún está por comenzar a hacerse el 1-sep; aún no se tiene decidido ni el nombre definitivo, ahora mismo todo es provisional y revisable), que se tiende a usar una comunicación destinada a un público interno, con unos mensajes codificados o expresados de forma que pueden tener implicaciones distintas para las personas de dentro y de fuera de la organización. Una comunicación quizá más enfocada al imaginario propio de un militante, al de un activista ya acostumbrado a colaborar en organizaciones, que al de un votante, un ciudadano quien pueda estar más o menos alejado de la vida interna de esas organizaciones.

2- Hablando de los pueblos, en la Constitución de USA, el We the People en castellano siempre lo he visto traducido como Nosotros el Pueblo.

Sí que están defendiendo que sociológicamente la realidad del pueblo español es plurinacional, que la nación española está formada, a su vez, de distintas naciones culturales. Es algo que tampoco se aleja demasiado de lo que ya dice la Constitución del 78. Aquí se da un paso más allá, al pretender salvar el eufemismo constitucional de nacionalidades, explicable en su momento.

Sin embargo, respecto a los nacionalismos, leemos esto que han publicado hace poco: Todos los antineoliberales de las distintas naciones del Estado están condenados a entenderse, porque a un sistema económico que actúa a escala global se le tiene que combatir defendiendo un socialismo internacionalista y antiimperialista: en un mundo salvajemente globalizado por el capitalismo, no existen jardines epicúreos nacionales para nadie. Creemos que la defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos es consustancial a la izquierda, también, por supuesto, en el caso español: la izquierda española no puede defender el mismo tipo de nacionalismo imperialista que la derecha; por otra parte, las izquierdas nacionalistas periféricas dejan de ser izquierdas desde el momento en que su defensa de la soberania nacional pasa por la aproximación a los nacionalismos conservadores y neoliberales: la dictadura del capital se podrá expresar en lenguas distintas, pero sus efectos son igual de destructivos. Por todo ello, nuestra apuesta es por la construcción de una izquierda plurinacional.

A mí cuando hablan de federalismo y de plurinacionalismo, de internacionalismo, etc. no me está sonando a nacionalismo de las esencias. De hecho, no tengo aún noticia de nacionalistas periféricos que colaboren en el proyecto (aunque, claramente, se les está invitando también a ellos). Sí de personas cuyo referente político nacional es una España republicana.

(...)

ElSrM dijo...

(...)

3- Hay personas de las que colaboran a día de hoy en el proyecto que sí provienen de tendencias y usan enfoques leninistas (tampoco estilo URSS, estamos en el siglo XXI). Otras no. Si se suma una masa ciudadana, plural, al proyecto, supongo que dichas influencias podrían ser matizadas, diluidas y perfeccionadas mediante la participación democrática.

De todos modos, si bien en ocasiones hemos hablado de que ya no habría una explotación de una clase social sobre otra como condición sine qua non para el sistema capitalista, sino que en lugar de eso el rasgo principal de la explotación capitalista actual sería el de, en la rueda de trabajo y consumo, todas las clases sociales explotadas, explotada toda la existencia vital de los individuos que las integran, también hemos convenido que sigue existiendo una dominación de clase social y que una cierta explotación clasista, aunque accesoria al sistema, sigue dándose.

Comparto que no podemos caer en esencialismos ni de nación, ni de clase... La clase social, como el pueblo, yo los veo como formas de construir conjuntos ciudadanos, usando diferentes criterios. Son herramientas que pueden ser útiles para conseguir explicar la realidad de una comunidad humana. Yendo más allá, podemos avanzar incluso más lejos del concepto de ciudadano hacia el de persona. Los suelo usar como sinónimos, pero en sentido estricto alguien podría decirnos que no lo son necesariamente, que no toda persona tiene la ciudadanía de allí donde reside, etc.

4- Le agradezco que ofrezca esa mirada crítica desde fuera, subrayando aristas que desde dentro a veces cuesta percibir. Al hacerlo brinda una perspectiva de la que quizá se carece y que, de conseguir aprovecharla, podría ayudar a enriquecer el proyecto.

P.D.: luego escribo algo para Dº Ricardo, que ahora tengo que salir de la batcueva :-P y separarme del PC un momento.

ElSrM dijo...

Dº Ricardo:

Sobre su punto 2. Construyendo LA IZQUIERDA está siendo impulsada por gentes de procedencias y tendencias diversas. P.ej. Dº Carlos Martínez, ex pte. de ATTAC España. Su militancia fue en su momento, hasta que decidió marcharse, en IS (PSOE). O Dº Antonio Criado, quien proviene de ISI (antiguo PASOC). También hay personas cercanas a la federación REPUBLICANOS. Etc.

Más que como un proyecto de nube de tinta de IU, como vd. apunta que podría ser, yo lo veo como un intento de seguir el modelo Syriza o Front de Gauche en España, aprovechando la fuerza centrífuga generada en el PSOE por las políticas conservadoras seguidas desde hace tiempo por tal partido.

Si está interesado en la asamblea de CLI del 1-sep en Madrid, Dº Javier Caso Iglesias podría informarle mejor al respecto ;-)

Don Ricardo dijo...

Gracias, señor M, ya digo que no conocía el proyecto.

Enrique P. Mesa García dijo...

D. SRM: pues el texto sobre el nacionalismo asusta, bueno o mueve a la burla. Verá allí que el concepto pueblo es esncialista porque no es una unión de ciudadanos a posteriori, sino a priori en tanto en cuanto se defiende el derecho de autodeterminación de los pueblos que se definen como naciones del estado. O sea,uno nace catalán o vasco, o de la Alpujarra, y ya está.
D.Ricardo y D. SrM: a ver, si es que el problema es poner tanto acento en las clases sociales. No me voy a repetir, pero eso se corresponde a un sistema anterior, no al actaul. Por spuesto, sigue habiendo conflicto de intereses, pero no es estructural al capitalismo. Me remito a "Capitalismo y clases sociales" (1 y 2)y a "Capitalismo y oligarquía", en este mismo blog. Si se quiere hacer filosofía política para constituir unpartido, cosa que no creo tan necesaria, hay que ir al fundamento y el fundamento actual del capitalismo ya no es la explotación de clases.

Anónimo dijo...

Por favor Don. EP, borre mi comentario anterior y este, que no viene a cuento en el hilo que lo dejé por error y estropea el interesante debate que tiene Uds.
Disculpe y gracias.

Un Oyente de Federico

Enrique P. Mesa García dijo...

D.Oyente, yo sospechaba que pertenecía a la entrada de wikileaks, y me extrañaba aquí. Es que el calor nos puede a todos. ya está borrrado.

Don Ricardo dijo...

A ver don EP, que me pierdo, y me dala impresión que vuelve usted a dormirse en el sueño dogmático. Si no hay explotación de clases, no hay injusticia, y si no hay injusticia, no hay razón por la que luchar contra el capitalismo.

Que las clases no son las del siglo XIX, vale; que en buena medida hoy participamos todos un poco de varias clases, al menos en Occidente, vale; que hay mas de dos clases, vale; que las clases medias son un poco mas complejas de lo que pensaban los primeros marxistas, vale; que al elevar el punto de mira a nivel global aparecen otros modos de explotación como el del planeta, que no se había tenido en cuenta suficientemente, vale... Pero no vale que no hay clases.

Es que si hay explotación y no es de clase, don EP, entra usted en el terreno de lo esotérico, me parece a mi.

Anónimo dijo...

Don Ricardo, Todas las cuestiones que Ud plantea relacionadas con “explotación”, “clases”, “injusticia”, se las podría responder utilizando palabras de Don Enrique. Cosa que no haré estando el de cuerpo presente.

Y pérmítame que le recomiende que lea y disfrute de la preclaridad que su amigo ha depositado en sus escritos:
— 11 hipótesis sobre el Capitalismo
— Capitalismo y explotación
— Capitalismo y clases sociales

El análisis de Don Enrique abre un camino a la “izquierda” para salir del bucle novecentista y poder incorporarse a la modernidad con propuestas de progreso. De progreso de verdad, sin tener que ir por ahí maltratando a las cajeras de Mercadona.

Un Oyente de Federico

Javier Caso Iglesias dijo...

Buenas tardes Don Enrique:

En dos artículos de mi blog escribí sobre los temas que se analizan en su artículo. Le dejo a continuación los enlaces por si estuviera interesado en conocer mi punto de vista.

¿Qué entendemos por socialismo?.

La insustantividad de las ideologías.

El concepto de clase social por mi parte si lo considero vigente, pues la democracia aún no ha entrado en los centros de trabajo y, más allá de la propiedad sobre una vivienda o un vehículo, los grandes medios de producción, financieros, de comunicacion y de vida están acaparados en muy pocas manos. Yo, por ejemplo, soy de la clase social de los desposeídos de estos medios de comunicación; pues aunque posea vivienda y vehículo, no puedo decidir sobre la orientación de los que no soy propietario y cuyas acciones y decisiones afectan sobre mi/nuestras vidas.

Reciba un cordial saludo.

Atentamente,
Javier Caso Iglesias.

Anónimo dijo...

Joder que roollo barat se gastan el Profesor y los alumnos con lo sencilla que es la vida y las necesidades de cambios políticos y cultura social y que pajas mentales se hace la peña

ISC (ISI-ISC) dijo...

Como dice ElSrM, CLI, todavía no está constituido, ni tiene nombre definitivo, además es la conjunción o mejor una coalición, que además admite la afiliación directa.
Nosotros queremos-si podemos-hacer de puente entre las distintas iniciativas de frente común.
Nosotros partimos que por desgracia, la transformación de la sociedad capitalista, hacia una sociedad socialista nunca se produjo, lo único que se produjo fue la instalación de sendos regímenes totalitarios, que se autodefinian socialistas, el viejo pero a la vez sueño, del socialismo, no se ha dado aún. Creo que si bien podría estar de acuerdo con Ud, que definirse antiliberal no es sinónimo de ser de izquierdas, pero si es una característica importante.
No somos algo más si no la suma de muchos existentes, de todas formas le agradezco su artículo, pues nos puede ayudar a cambiar el lenguaje, que no el mensaje.
No somos IU, algunos de nuestros compañeros si que lo han estado, pero precisamente por nos ser excluyentes, no nos importaría tener a IU dentro de nuestra organización, es más lo malo es que es IU, quien se cree que es la única izquierda, pero aún así estamos dispuestos a colaborar con ella, pero eso si de igual a igual.
Un saludo.

Enrique P. Mesa García dijo...

Oigan, que ha empezado la liga y ya no doy abasto. Creo que hay dos problemas aquí. Uno, el que presenta D. Javier Caso teóricamente(la idea de una filosofía de izquierdas hoy) y otro el problema de las clases sociales. El problema de la organización de izquierdas, creo que sería subsidiario de los otros dos, pero también voy a intentar responder.
Problema de la filosofía de izquierdas: resulta curioso que D. Javier en sus artículos cite permanentemente a Marx en sus artículos para explicar qué es hoy el socialismo y cómo hoy se genera la ideología y las teorías. Digo que es curioso prque la tesis que se defiende es que el socialismo no debe ser una mera teo´ria sino partir de la realidad: ¿era la misma realidad la que analizaba Marx que la existente hoy en día? Si no lo era, Marx no puede ser usado como referente absoluto, al menos como lo usa D. Javier, porque se contradice la tesis. Por lo tanto, la pregunta sería si el capitalsimo analizado por Marx se parece en algo, mucho, nada o poco al actual. Y ahí estará la clave. (D. Javier, le he puesto este mismo comentario en su blog). Mi respuesta está en las series que analizan el capitalismo (a las que se ha referido D. Oyente) y es que no.
Y aquí entramos en el segundo problema: ¿hay clases sociales y explotación de clases? Considero que, primero, habría que explicar el término clase social. Para la sociología la clase social es un grupo con unas determinadas características. Para el marxismo es una condición de posibilidad de la explotación y de la revolución.
De la explotación, porque la explotación capitalista sería la que haría una clase sobre otra de acuerdo al proceso productivo: la plusvalía en el trabajo. Por ello, el interés de la burguesía sería el interés del capitalismo.
De la revolución, porque la clase proletaria por el hecho de su constitución como tal clase explotada, es la que debe llevar adelante la revolución emancipadora universal.
Así, es una visión de clase social determinada y con unas característica precisa cuyo epicentro es el modelo de explotación.
Yo, creo que hay clases en cuanto a grupos sociales, no en el modelo marxista porque la explotación ha cambiado radicalmente (lo explico también en las series).
Y ahora me voy a echar un rato que pensar cansa.