jueves, octubre 17, 2013

LIBERTAD DE EXPRESIÓN (Pla y un concejal de Gijón)

1.- Un derecho fundamental de la democracia es la libertad de expresión. Y este derecho implica que las opiniones de uno dadas como ciudadano no pueden ni deben acarrearle castigo alguno por la autoridad pública.

2.- Nosotros defendemos absolutamente la libertad de expresión porque aunque, seamos sinceros, creemos que tenemos razón en nuestras opiniones, consideramos que tal vez, es improbable pero posible, estemos equivocados y por eso nos interesa escuchar opiniones contrarias. Tal vez, sé que es improbable, tengan ellos razón.

3.- Y hay algo más. Nosotros no tenemos firmes creencias sino que buscamos construir argumentaciones sólidas. Pero, al ser argumentaciones pueden rebatirse. Somos gente de escasos ideales y preferimos las teorías que se pueden refutar. Por eso, buscamos ideas en nuestra contra.

4.- Todo esto nos lleva a que nuestro compromiso con nuestras ideas es nulo: no tenemos ninguno. Solo nos hemos comprometido con la verdad. Y por eso la buscamos. Y para encontrarla queremos que nos muestren muchos caminos.

5.- Pero, por supuesto, la defensa de la libertad de expresión no implica que las opiniones estén exentas de la crítica. Defender la libertad de expresión es, también, defender nuestra libertad de expresión. Y poder decir: eso es una tontería.

6.- Las declaraciones de D. Albert Pla son las declaraciones de un paleto. Y lo son porque quien se siente miembro de la tribu catalana no puede coherentemente criticar a la tribu de al lado: todas hacen el indio. Además, son las típicas declaraciones del artista de provincias que busca su cuota de mercado en su aldea irreductible. Unos pensamos en el arte universal, otros en el folclore.

7.- Así, podemos criticar las declaraciones del señor Pla con tranquilidad. Incluso, podríamos no comentarlas. Pero no debemos impedir que las haga. Y no es porque en este caso puedan ayudarnos como argumento, son muy limitaditas intelectualmente, sino porque debemos defender la libertad de expresión.  

8.- Y por eso consideramos no solo desproporcionado sino profundamente antidemocrático la reacción del concejal de cultura -¿cultura?- del ayuntamiento de Gijón que a tenor de dichas declaraciones ha cancelado el concierto del señor Pla. Porque el señor Pla,  nos remitimos al punto 1, puede decir lo que desee y eso no debe acarrearle en una democracia castigo alguno.  Si estaba contratado nunca podrá ser causa de cancelación sus opiniones personales.

9.- Por tanto, y ahora no es una paradoja, vaya desde aquí nuestra solidaridad con el señor Pla y nuestra crítica al concejal de Gijón. No necesitamos una autoridad que nos diga qué ideas sí podemos escuchar y qué ideas no podemos oír.

10.- Así defendemos la libertad de expresión. A veces, ella nos permite oír cosas maravillosas que cambian nuestra opinión.  A veces, los balidos de las ovejas que se sienten tan a gusto en su rebaño.  Pero consideramos que las ovejas tienen derecho a balar.


y 11.- Libertad de expresión es también defender que se diga lo que no nos gusta escuchar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el Sr. Pla. A el siempre la ha dado asco de ser español, y a mi siempre me ha dado asco de que lo sea.

Realmente me es indiferente lo que opine el Sr. Pla, pero que lo opine con su dinero.
No me parece bien que me quiten dinero de la nómina para que me llamen asqueroso. Consecuentemente, por el mismo precio, también me pueden llamar gilipollas; asqueroso y gilipollas.
Que no digo que no… pero molesta.

Un Oyente de Federico

Don Güapo dijo...

Impecable.

Una nota del año 1990: El líder demócrata en el Senado, George Mitchell, declaró en el debate previo a la votación: "Me opongo y condeno la quema de la bandera (USA). Le encuentro ofensivo y odioso. Pero no apoyo la modificación de la Constitución"(primera enmienda). Mitchell agregó que "sería una triste ironía" que la causa de aquellos que queman la bandera quedara escrita en la Constitución de EE UU.

Fernando de Scarpellini dijo...

Es interesante toda esta polémica. Es verdad que lo que dice el señor Pla es lamentable, propio de alguien que critica la miopía de otros no viendo su propia ceguera. Las identidades, como decía Malouf, se vuelven asesinas. Dicho esto, la verdad es que las opiniones no deben ser censuradas, pero, la cuestión es si se les puede ceder el micrófono público para que se expresen. Paralelamente al mismo debate tenemos el problema de usar el dinero público para producir la necedad. En este sentido, es absurdo que posteriormente a sus declaraciones, y como castigo, se le borre del cartel. Pero es estúpido así mismo, haberle contratado con anterioridad. En este lío de indigencias mentales, la verdad es que resulta difícil saber dónde parar la rueda. Para mí, el problema sigue siendo el mismo: la masa se enseñorea de todo lo sublime, y cuando lo conquista, lo deja hecho un producto de mercado; ciertos correctores, matando la cultura, creern acabar también con el subrpoducto. Quizás sea este el problema, inevitable convivir con lo mediocre. O para decirlo de otra manera, para que exista Almodóvar parece ser necesario que exista "Ja me maten".

Anónimo dijo...

"Y este derecho implica que las opiniones de uno dadas como ciudadano no pueden ni deben acarrearle castigo alguno por la autoridad pública."

Aquí echo en falta un añadido que creo conveniente citar:
"Tampoco deben acarrearle castigo alguno por personas de diferente opinión, ya que eso sería un hecho profundamente antidemocrático."

Con esto no me refiero a un castigo verbal, que sería, como usted dice, criticar su opinión de cierta manera; sino que me refiero a un castigo relacionado con la exclusión, discriminación y otras cosas que ya conocemos de primera mano. Véase el caso de no permitir la entrada a determinadas facultades a alumnos que decidan asistir a sus clases.

Aunque no siga la idea principal del texto del señor Pla, si conviene dejarlo claro, pues la libertad de expresión sigue formando parte del título, aun relacionada con este caso.

Independientemente de esto, el texto no puede ser más breve y claro, que es lo que hace falta en lugar de tanto maquillaje.

Un antiguo alumno.

Anónimo dijo...

Dice que es un paleto porque usted esta dando por hecho que Albert Pla habla desde una postura nacionalista. El otro dia tuve un debate con un amigo en el que yo defendía que se podía ser independentista y no ser nacionalista.
Si yo, madrileño, dijese que me da asco ser español, a que tribu pertenecería exactamente?

Un ex-alumno suyo.
Un saludo.