martes, octubre 21, 2014

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/6: LOS PRESOCRÁTICOS/2

En el artículo anterior presentábamos la importancia que tenía el conjunto del pensamiento presocrático en el surgimiento de la Filosofía como algo no sólo diferente sino radicalmente contraria al mito. A partir de ahora, y durante esta parte dedicada a los Presocráticos, pretendemos elaborar la lista de la compra, es decir, queremos, aunque sea muy brevemente, presentar cada una de las respuestas que ciertos filósofos presocráticos, pues no podemos referirnos a todos, presentaron sobre eso que la tradición denominada Arjé -que verán sigo con la duda de cómo se escribe-.

Por supuesto, esta lista de la compra se puede realizar de muy diferentes maneras. Nosotros hemos escogido una que es referida al número de Archés que para el pensador existen. Así comenzaremos con aquellos que piensan que sólo hay un principio último, a los que llamaremos  monistas, para luego hablar de aquellos que piensan que hay más de un principio ya sean dos, a los que llamaremos dualistas, o más de dos, a los que llamaremos pluralistas.

Por tanto, comenzamos por los monistas.

El primer filósofo del que se tiene noticia en la historia, obsérvese que no decimos el primero de la historia pues somos filósofo y de eso no podremos nunca estar seguros, es Tales de Mileto. Cuenta la tradición que un día paseaba Tales de noche mirando las estrellas, también cuenta la tradición que Tales fue el primero que predijo un eclipse, y que no se percató de que había un pozo al cual cayó. Al ver el hecho, una esclava se burló de él señalando que parecía mentira que de tanto mirar hacia el cielo olvidara ver lo que tenía delante de sus narices. Esto, sin embargo y en algo característico del pensar filosófico, fue  transformado en una hermosa frase: filosofía es de lo que se ríen los esclavos.

Pues, este mismo Tales señaló que el principio originario de todo no podía ser sino el agua. No conocemos bien su argumentación pero tal vez podríamos atrevernos a llevarla a cabo. Efectivamente, observamos que cualquier ser de la naturaleza puede ser convertido en líquido. Imagine por un momento en esa pared de su casa recién pintada, esa maldita mosca que se posa, ese golpe certeramente dirigido, esa mancha sanguinolienta y líquida que queda como resultado: sin posible remisión. Imagine ahora esa hoja de riquísima lechuga -nota: para cuando un homenaje a la lechuga- que usted hace rotar a alta velocidad entre sus manos llenándolas de humedad. Parece claro, así, que nos encontramos ante seres cuyo compuesto último es líquido. Pero usted ya está diciendo: astuto Tales, pero qué ocurre con los minerales. Se nota que usted no pertenece a la época de nuestro autor. Sin duda, éste había visto fundir el metal: seguramente el bronce, muy probablemente el hierro. Y había observado asombrado que un elemento natural aparentemente de una dureza extrema sin embargo se convertía en un líquido viscoso pero fluido. Así, llevado por un argumento racional perfectamente trabado, Tales concibió que el agua, es decir el líquido, era elemento primigenio de todo ser natural. E incluso podemos añadir algo más: Tales conocía sin duda que sin agua era imposible la vida. Resumiendo, Tales eran un tío muy listo.

El siguiente autor fundamental es Anaximandro. Aquí comenzamos a tener una diferencia con Tales y otros presocráticos. Efectivamente, Anaximandro será el primer autor que introduzca un elemento metafísico como explicación de la realidad. Esta frase que acabamos de escribir resulta sin duda brillante pero, creemos, al tiempo incomprensible así expresada. Cuando hablamos de un principio metafísico nos vamos a referir a partir de ahora, y de acuerdo con su definición, a una doble realidad. Por un lado, a aquello que hace posible la naturaleza tal y como es pero que al tiempo está más allá de esta en cuanto a que no se trata de algo queperenece a ese mismo plano de naturaleza. Pero, ahora puede pensar que se trataría por lo tanto de algo religioso o místico. Sin embargo, se equivocaría. Porque al hablar de un principio metafísico, aunque podamos concluir en un ser coincidente con la religión, estamos hablando de una argumentación racional y lógica que nos lleva hasta él y no un mero hecho de fe o una de esas cosas que se llaman vivencia personal. Efectivamente, lo que hace Anaximandro es un razonamiento que le lleva a la necesidad de defender un principio metafísico como elemento necesario de la naturaleza. Este argumento es el siguiente. Todos los seres de naturaleza tienen que tener algo en común puesto que pertenecen a dicho conjunto de cosas naturales. Sin embargo, a su vez, todas son diferentes porque están determinados de una manera distinta. Es decir, esa determinación que les hace ser unos seres y otros, un perro o un gato, es lo que les da su singularidad y con ella su diferencia. Pero como todos tienen que tener algo en común y lo que les determina es lo que le separa sólo nos queda, por principio de exclusión, la idea de que lo indeterminado será lo que les une. Así, el sustrato último natural será esa indeterminación –si busca usted epatar diga apeiron-. Y si no han entendido, no se preocupen porque realmente me resulta muy difícil explicarlo así que voy a intentar hacerlo con un ejemplo. Cojan ustedes un folio en blanco e imaginen que eso es la realidad. A continuación cojan un lapicero o cualquier otro instrumento de escritura, nosotros somos gente tolerante, y pinten un perro, un gato y un ornitorrinco. Lo que les separa es la determinación de líneas que con el lapicero han realizado sobre el folio en blanco. Pero todas ellas tienen algo que les une y que es que participan de ser folio en blanco que era algo indeterminado, pues no tenía forma en su interior, hasta que ustedes fueron capaces de encerrar una figura, es decir determinarla. Así lo que une a todas sus figuras es que todas han surgido de lo indeterminado y si borran las líneas, es decir sus figuras mueren, volverán de nuevo a ser indeterminadas hasta que otro pintor, tal vez más avezado pero esperemos que no expresionista abstracto, vuelva a determinar sobre la hoja de papel, es decir sobre todo la realidad, ciertas figuras. Así, según Anaximandro, lo que une a todos los seres es esa indeterminación que no es nada en concreto pero, al tiempo, está presente siempre en cada individuo.

Nuestro tercer autor, ya les dije que esto es como la lista de la compra, es Anaxímenes. Lo que hace, y tampoco tenemos testimonio así que lo intuimos,  es continuar el razonamiento de Tales y llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Efectivamente, Tales se había quedado en que todo era agua, es decir todo podía ser reducido un líquido. Pero Anaxímenes comprende que ese mismo líquido puede a su vez reducirse a otra cosa: al aire. Efectivamente toda líquido acaba evaporándose y convirtiéndose, por lo tanto, en aire. Así, nuestro autor volver a recuperar el aspecto físico para la filosofía.

Tenemos así tres autores presocráticos, no se ilusionen porque quedan bastantes más. Y ya con estos hemos visto algo esencial en la filosofía tanto de su época como en la futura: una realidad que marcará todo el futuro del pensamiento. En Tales hemos visto el deseo de argumentación para buscar el fundamento de la realidad. En Anaximandro hemos visto el surgimiento de la metafísica como algo alejado de la religión por dos motivos: primero por su carácter racional y, por lo tanto, por la necesidad de un razonamiento lógico para llegar a las conclusiones; segundo, porque este elemento metafísico no se presenta a sí mismo como trascendente sino como necesario desde la propia inmanencia que es el mundo físico. Por último, en Anaxímenes, al que injustamente hemos dedicado poco tiempo, vemos algo que será fundamental en todo el desarrollo posterior de la filosofía: la importancia de la tradición filosófica en la búsqueda de la verdad. Efectivamente, Anaxímenes recoge la idea de Tales no para glorificarla o venerarla sino para continuar la con un nuevo razonamiento y por lo tanto cono una novedosa solución: la tradición filosófica critica; la tradición mítica, o religiosa, venera. Y de nuevo a, tenemos aquí la diferencia entre la creencia característica de la religión y el esfuerzo conceptual de la filosofía. En filosofía pueda ver maestros pero no hay mesías.

De esta forma los tres primeros Presocráticos que hemos mostrado, que pertenecen a aquello que hemos llamado monistas pues creen que hay un único principio último, incorporan todos ellos algo fundamental al desarrollo la filosofía: lo que será identificable al desarrollo del pensamiento emancipador en occidente. Pero los monistas no concluyen aquí sino que nos falta hablar de alguien fundamental: Parménides. Pero eso lo haremos otro día, pues incluso yo mismo me aburro a veces de leerme. Aunque, eso sí, enseguida se me pasa.


domingo, octubre 19, 2014

EN TEATRO: LOS JUSTOS, DE CAMUS

Seamos sinceros: la izquierda siempre ha tenido una actitud acomplejada frente a ETA. Al fin y al cabo, pensaba la autoproclamada izquierda, los muchachitos de ETA eran asesinos por el malvado estado español que les obligaba a ejercer la violencia. De hecho, si no hubiera sido así, sin duda los pistoleros de ETA hubieran sido pastores, curas o incluso alguno hubiera llegado a tener algún trabajo de tipo intelectual como por ejemplo escritor nacionalista. Eso sí, todos hubiera seguido siendo muy vascos.

Por ello, resulta indispensable hacer un homenaje a una obra de teatro que se está poniendo actualmente en Madrid. Se trata de la obra de Albert Camus llamada Los justos. Como todos los escritos de Camus resulta, aunque esta menos y sea un gran texto, un poco farragosa -nota: Camus es sin duda admirable personalmente pero como escritor a veces, seamos sinceros, resulta bastante pesado- pero lo interesante es la representación  que la compañía 611Teatro ha hecho. Efectivamente, la versión que fuimos a ver ayer, ha situado la obra de teatro en el contexto de los terroristas de ETA durante la transición española y resulta, sencillamente, excelente.

Muchas veces, ocurre que la versión de una obra de teatro acaba convirtiéndose en una obra de teatro radicalmente distinta a lo que el autor pretendía. Este hecho nos parece, si no se avisa claramente, una clara falta de respeto al espectador sobre todo cuando la obra se presenta bajo un título y un autor atrayente, como es este caso. Sin embargo en la adaptación que vimos ayer en El Matadero de Madrid, no solamente se respeta el espíritu de la obra sino que ella misma sirve para plantear estéticamente todo el problema que el terrorismo en general, y el terrorismo de ETA en particular, presenta en una democracia.

Hemos escrito plantear estéticamente. Y ahora vendría otro problema, que es el intento de convertir las obras de arte en un discurso argumentativo. No es, que nadie se asuste, éste el caso. Lejos de convertir Los justos en un discurso racional sobre el problema de la violencia, la compañía tiene la capacidad escénica de convertirlo en un espectáculo teatral, en aquello que todos vamos y deseamos ver. Esto es importante: cuando voy al teatro no quiero una argumentación racional, pues para eso me lee un libro de Filosofía que seguroesmás profundo racional y argumentativamente, sino que espero un espectáculo teatral: una experiencia estética. Y esto último implica una serie de sentimientos y experiencias que no espero ni deseo encontrar –ñoñerías las justas- en un texto de filosofía. Por supuesto no es que renunciemos a la racionalidad en el arte, pero, también por supuesto, deseamos señalar que el arte no es el lugar del concepto sino de la conmoción estética.

Todo ello lo logra sin duda la obra Los justos. Digamos que desde la puesta en escena que con su minimalismo consigue plasmar la angustia moral hasta la interpretación excelente de los actores, nunca sobreactuados como resulta excesivamente frecuente sino siempre en una justa medida,  la obra de teatro nos lleva hasta un proceso de conmoción que exige el inicio el proceso conceptual.

Escribo este artículo tarde, pues creo que la obra se la llevan la semana que viene de Madrid, y no sé si seguirá de gira,  pero también es verdad que estuve ayer en el teatro viéndola –eso sí, después de ver el futbol por supuesto-. Sólo puedo por tanto recomendarla  encarecidamente y ello, resumo, por dos motivos.

El primero: es importante, pero en el caso de una obra de arte no es lo más importante en su juicio, por su valentía política al reflejar un tema ante el que todavía existe un extraordinario complejo en la izquierda. Ayudemos a superarlo: ETA es una banda de asesinos.

El segundo, y el más importante en cuanto a nivel artístico, porque sin duda Los justos es una obra de teatro plena, que se disfruta en cuanto a ser obra de teatro.

Si pueden, no se la pierda.


martes, octubre 14, 2014

UNA TERTULIA DE FÚTBOL EN EL INSTITUTO: @tertuespinillo

1.- El próximo día 16 de octubre comienza en el Instituto El Espinillo una tertulia dedicada al fútbol que se dará jueves alternos durante el recreo. A esta tertulia están invitados todos los alumnos del centro y su pretensión más elemental es que opinen y argumenten sobre los distintos equipos tanto en la liga como en eso que los viejos llamamos Copa de Europa. En fin y resumiendo, que hablen de fútbol.

2.- Pero enseguida alguien preocupado por la cultura podría clamar: ¿una tertulia de fútbol en un instituto? ¿Qué demonios puede pintar algo así en un centro dedicado a la educación y, al menos teóricamente, al desarrollo de la cultura? ¿Eso en un templo ilustrado?
No hay, sin duda, nada más hermoso que la pureza, salvo cuando, precisamente, se pretende algo más que sobrevivir en el mundo. O dicho de otro modo: la pureza es buena si uno solo quiere ser agua. Y nosotros queremos algo más.

3.- La pregunta entonces parece clara: ¿por qué vamos a intentar, pues el éxito de la empresa dependerá del alumnado, hacer una tertulia sobre futbol en un instituto?

4.- Existen, al menos, dos maneras de ser profesor.

La primera es la que podríamos denominar profesor aristócrata: aquel que considera que sus enseñanzas son tan elevadas que lo lógico es que sólo puedan seguirle un pequeño grupo de alumnos. Este profesor, que es como Platón pero en secundaria, tiene una frase típica: a mí con que me sigan unos pocos me vale. Lo que nunca sabremos es si estará dispuesto a cobrar su nómina de acuerdo al número de alumnos que efectivamente le entienden y, con coherencia, proporcionalmente a ellos. Al fin y al cabo, y ésta es la diferencia también con la grandeza de Platón, el aristócrata cada fin de mes se convierte en funcionario del estado democrático y de masas.

La segunda manera de ser profesor es lo que podríamos llamar el profesor democrático. Este no es aquel que cree que la escuela es un lugar de democracia donde alumnos y profesores tienen el mismo derecho a opinar y a gobernar el centro, esto sería el profesor demagogo, sino aquel que intenta que todo alumno sea capaz de llegar al conocimiento. Es aquél, en definitiva, que no selecciona al alumnado previamente con su explicación ni en su trabajo, sino que intenta que este abarque a todos los alumnos: y si no es así, sentirá que algo hace mal.  Tal vez actúe de esta manera, por qué no, porque él no es tan listo  ni tan sabio como el profesor aristócrata y sus clases probablemente tengan menos calidad y, sobre todo, profundidad. Aunque, eso sí, ambos hayan acabado en el mismo sitio: un instituto de secundaria de la periferia de Madrid.

5.- La tertulia futbolística en el recreo responde sin duda al segundo modelo: queremos que sea masiva. Pero también este modelo podría tener una trampa terrible. Efectivamente, la trampa podría ser que al final la tertulia sobre futbol sólo fuera una tertulia sobre futbol. Y aquí la cosa se complica porque de lo que estamos hablando no es sólo de la apariencia sino, sí yo también pedanteo, de la realidad. O diciéndolo en palabras normales y sin pretender demostrar que nosotros también en el fondo somos platónicos: la tertulia futbolística busca algo más que ser una tertulia futbolística.

¿Qué es ese algo más?

Lo que en realidad se pretende con la tertulia futbolística no es sólo que los alumnos y yo mismo hablemos de fútbol, cosa que por otro lado es uno de los objetivos básicos pues a mí que soy un simple me gusta el fútbol, sino que también aprendamos varias cosas.

6.- En primer lugar, queremos aprender a racionalizar los elementos del mundo. Efectivamente, el mundo exterior se puede recibir a través de la mediación de una reflexión sobre el mismo o bien a través de la identificación pura de la emoción. Sí conseguimos que los alumnos hablen sobre un tema que para ellos emotivamente es muy importante como el fútbol -pues su prioridad es ser de tal equipo- y tengan que argumentar su posición al respecto, lo que estamos intentando es que acojan un nuevo hábito: plantearse la reflexión sobre aquello que, hasta ese momento, no  era más que un vínculo emocional. O dicho de otro modo, lo que pretendemos es que los alumnos adquieran como natural que todo aquello que existe en la realidad sea reflexionado. Yo no solo soy del Madrid, o del Atleti o del Barça,  sino que explico y me explico.

7.- En segundo lugar, pretendemos que los alumnos ya no solamente adquieran el hábito de que hay que pensar sobre los objetos de fuera sino que vayan acostumbrándose a presentar estas reflexiones de forma pública. Una democracia sólo es posible con ciudadanos que no piensan ensimismados sino que meditan públicamente. De ahí, por ejemplo, que criticar las redes sociales porque permiten presentar la opinión de cualquiera nos parezca profundamente reaccionario. Una democracia lo es también porque sus ciudadanos opinan públicamente y no porque sean muy profundos solo en la intimidad.

8.- En tercer lugar, pretendemos que los alumnos no sólo aprendan a argumentar su opinión o a que conviertan en un hábito la mediación reflexiva con respecto al mundo sino que sean capaces no sólo de tolerar sino de reflexionar sobre las opiniones de los demás. Creemos que nuestro máximo éxito se daría cuando un alumno entre opinando una cosa y salga opinando otra distinta porque reconozca que hay buenas razones para haber cambiado de idea. Cuando, en definitiva, se distinga  el yo de las ideas defendidas.

9.- Y en cuarto lugar, y que no es sin duda la menos importante, viene la idea de que los alumnos sean capaces de distinguir entre un diálogo real, en el cual el intercambio de ideas es para conseguir tener ellos mismos una teoría mejor y más sofisticada o provocarla en sus compañeros con sus argumentos, frente a  la típica tertulia televisiva formada por periodistas cuyo máximo  mérito es el de ser forofos de un equipo o de un partido político. Así, frente a estas tertulias basura que pueblan la televisión y las radios, la tertulia que proponemos en nuestro instituto pretende ser un diálogo para el intercambio de ideas y no para las consignas ultras. Aquí reflexionamos, no animamos.

10.- El próximo día 16 de octubre la tertulia de fútbol de El Espinillo comienza su andadura. También sería injusto decir que la hacemos solos. Nos ayudan por supuesto los educadores de medio abierto, el departamento de orientación y especialmente nos ayuda la Asociación de Estudiantes del centro.
¿Se conseguirá lo que se pretende? No lo podremos empezar a saber hasta final de curso. Si yo fuera un profesor cursi diría que se trata de una aventura fascinante, pero intentó ser un profesor normal así que si la tertulia no funciona y no cumple sus objetivos diré que ha sido sólo otro fracaso.

y 11.- Terminaba Marx la undécima tesis sobre Feuerbach señalando que había llegado el momento en que los filósofos transformaran el mundo. Resultaría excesivamente pretencioso, aunque daría cuenta de nuestro impresionante conocimiento, terminar así este escrito. Sin embargo, no cabe duda de que detrás de esta idea late el hecho de intentar hacer algo más por la educación de nuestros alumnos. No es tanto como transformar el mundo pero, también es verdad, es más que explicar mal en clase algo que al cabo de media hora se olvida. Aunque un grupito nos siga o eso nos consuele creer.

jueves, octubre 09, 2014

miércoles, octubre 08, 2014

EL GOBIERNO Y EL ÉBOLA/2

Si el ébola es un poco listo se esconderá en el garaje de Ana Mato: ella nunca se dará cuenta.

EL GOBIERNO Y EL ÉBOLA/1

Ana Mato no sabía de dónde salió el Jaguar de su garaje.
Ahora es ministra de sanidad.
Curiosamente el ébola está en España.
Causalidad.

lunes, octubre 06, 2014

BOYHOOD: DRAMA Y POSMODERNIDAD

El drama es un género eminentemente moderno. Sí nos remitimos a la antigüedad veremos obras en las cuales la vida del protagonista, como en la tragedia o la epopeya, existe como hecho glorioso pero carece absolutamente, al menos en su generalidad, del aire cotidiano que se incorporará con el drama. Y el hecho de que el drama sea moderno implica a su vez un elemento fundamental de este género: un drama lo es no porque ocurran solamente cosas desgraciadas sino porque ocurren cosas desesperanzadoras. Y esta diferencia, aparentemente sólo nominativa, es sin embargo crucial.

Efectivamente, las desgracias son aquellas que sentimentalmente pueden producir dolor desde la pura empatía; sin embargo, para que algo sea desesperanzador se exige un nivel conceptual distinto y superior. Lo desesperanzador lo es porque existe una comparación imposible de cumplir entre el ideal, lo prometido como forma de vida buena, y lo que realmente está ocurriendo, la forma de vida real. Así, la clave de la desesperanza es la relación entre lo que debería ser y lo que realmente es. Y el drama se forjó desde esta comparación: un drama lo es porque el ideal no se cumple. Miren D. Quijote, miren Shakespeare.

Esta desesperanza, efectivamente, se presenta en el incumplimiento de algo que debería de ser, un ideal de vida, y que no se cumple y  que por ello implica a su vez la propia infelicidad del protagonista. Por supuesto, nadie debe entender aquí que el espectador, en el caso del cine clásico, o el lector de los dramas literarios, en novela o teatro, debía tener este conocimiento conceptualmente a priori sino que la propia trama presentaba ese ideal como incumplido. Es decir, el ideal de vida plena estaba presente explícitamente en la obra. Pongamos para explicarnos mejor algunos ejemplos en la literatura y en el cine.

Vayamos a dos obras fundadoras del drama moderno: Cervantes y Shakespeare. En el Quijote, el drama se inspira en la escisión que se produce entre el mundo de D. Quijote, la literatura caballeresca, y la realidad. En los dramas de Shakespeare, como por ejemplo Macbeth, en la diferencia entre lo prometido y lo realmente cumplido.

Miau es sin duda una de las grandes novelas de Galdós, lo que quiere decir una de las grandes novelas de la literatura mundial. En ella el sueño permanente de grandeza de la familia y la anhelada espera del cargo por parte de protagonista se ve enfrentada a una realidad absolutamente triste, donde ninguno de dichos sueños se verá cumplido. Este hecho, que se explica permanentemente en la novela, se presenta así como el ideal que conlleva el drama. Pongamos otro ejemplo novelístico. La Regenta se podría calificar como probablemente la mejor novela española de todos los tiempos, junto con la segunda parte del Quijote, y una de las mejores de toda la historia de la literatura -superior sin duda a Madame Bovary-.  Los personajes de La Regenta siempre se están enfrentando a su propio ideal no sólo de una forma implícita sino también explícita a través de múltiples escenas como por ejemplo la visión de Ana Ozores de la obra Don Juan Tenorio –sí, sí, copiada pero mejor- o el mundo calderoniano de su marido y la realidad cotidiana.  Así, lo que el lector comprende leyendo la obra, porque está en ella misma y no sólo porque sea una mera teoría estética, es que existe un ideal que no se alcanza y en ello aparece el drama: los protagonistas buscan un mundo que no se cumplirá.

Pongamos ahora un ejemplo cinematográfico. En esa extraordinaria película que es Desayuno con diamantes, la primera escena de la misma es la protagonista, Audrey Hepburn, vestida de traje largo y comiendo un curasán que saca de una bolsa de papel mientras ve extasiada las joyas que se exhiben en la joyería Tiffany de Nueva York. Esa diferencia entre una vida anclada en la bolsa de papel como desayuno y los diamantes como promesa de realización de una vida plena se sitúa así como el eje de todo el drama narrativo. Otro ejemplo.  En esa obra cumbre del cine mundial que es Ladrón de bicicletas, la idea es que el vehículo resulta la única posibilidad de salida del protagonista de su situación de miseria: es su dignidad. De ahí, hecho incomprensible si no, que el robo de dicha bicicleta resulte desencadenante de una tragedia no sólo anecdótica sino absolutamente existencial.

De esta manera, y como es fácil de percibir, el drama se alimentaba de la diferencia establecida entre una forma de vida presentada como ideal, una vida prometida, frente una vida cotidiana que apenas alcanzaba a ser calificada como supervivencia. El drama, tenía así una faceta doble. Por un lado, una estructura donde lo conceptual y la necesidad del análisis, hacía falta entender esa diferencia, no estaban sin embargo reñidas con el puro desarrollos estético. Por otro, tenía un claro contenido moral en su desgracia, pues lo que se presentaba al final era la identificación de la propia vida del espectador no con el ideal sino precisamente con esa vida cotidiana de los protagonistas dramáticos que no alcanzaba a serlo: el drama no era solo un hecho  de ficción sino también la propia vida del espectador. Y así, se lloraba porque su vida no cumplía nunca los sueños.

Efectivamente, el espectador del drama no conseguía nunca la tan ansiada catarsis característica de la tragedia, es decir: nunca salía del cine satisfecho con su propia existencia frente al dolor de los otros. De ahí la imposición, fruto de la propia censura, del denominado final feliz: la historia necesariamente tenía que acabar bien pues sino descubriría de forma latente la inanidad de la vida cotidiana. Y lo más sorprendente de esto era que este proyecto artístico, tanto en la novela decimonónica como especialmente el cine americano clásico o neorrealista italiano, no se limitaba a la élite sino que se constituía, por primera vez seguramente desde la aparición del arte y tal vez como última, como arte popular en el mejor sentido de la palabra: mi madre aún llora con Ladrón de bicicletas o con Stella Dallas –obra maestra sublime-.

Y por fin llegamos a Boyhood. La posmodernidad es sin duda la versión llorona de la bohemia. Efectivamente, como su precedente decimonónico la posmodernidad está encantada de sufrir la desgracia, pues esto es para ella su símbolo de superioridad personal, pero, frente a la bohemia, lo que en absoluto está dispuesta es a vivir en una casa sin calefacción, agua caliente o incluso, por qué no, aire acondicionado. En este contexto, la posmodernidad ha eliminado todo ideal, tanto personal como social, desde una supuesta ironía que no es sino complacencia con el mundo. Así, la eliminación de los llamados "grandes relatos" impide la presencia de un ideal de vida porque eso es antiguo. Y así, y si se me permite la pedantería cinematográfica, Almodóvar nunca será Douglas Sirk no por un problema técnico, eso al español le sobra, sino ideológico.

Por ello, si analizamos Boyhood como película veremos que en ella no hay cabida para el ideal. Pongamos algunas pruebas.

Observemos en primer lugar el personaje, que es clave, de la madre. En su sucesión de parejas toda su historia está rodada igual, sin un solo cambio entre los tres. Sin embargo, se trata de tres situaciones radicalmente distintas: un irresponsable -hay que ver qué simpatía le tiene la rebelde posmodernidad a los irresponsables y qué poquita, por ejemplo, a los sindicalistas o a los padres ejemplares-; un maltratador; y, por último, un individuo normal pero ideológicamente incompatible. Sin embargo, los tres son tratados por igual pareciendo como meros episodios de la vida. Y esto se refuerza al comparar la escena en que el joven ha roto con la novia justo antes del baile de graduación –una ruptura que podríamos calificar como juvenil- frente a la escena en que la madre llora –un desenlace vital- porque él se va a la universidad: se ruedan igual el primer desengaño amoroso y la súbita comprension del fracaso de una vida  porque no hay ideal. Todo es mero acontecer.

Observemos otro elemento. En la película permanentemente se van abriendo un elevado número de historias que sin embargo carecen de desarrollo o conclusión. Esto resultaría incongruente para el cine clásico. Y la causa sería que este pretende llegar a un punto, a una meta. Solo así, se podrá comparar con el ideal y ver si se cumplió. Y para esa meta buscada todo hecho forma parte importante –imaginen el trineo cuyo lema es Rosebud en Ciudadano Kane-. Sin embargo, al desaparecer el objetivo vital los hechos dejan de ser parte de una trama, un hilado, y se convierten en anécdotas, meras puntadas. Pueden ser recordados u olvidados.

Situémonos ahora en el último ejemplo.  El final de Boyhood es el final de la apoteosis. No tanto porque el protagonista vea cumplida ninguna de sus esperanzas sino porque, precisamente es la demostración de que cualquier momento puede convertirse en esa misma esperanza: entodo momento puede haber plenitud y no solo en el final. De esta forma, la vida ya no es concebida como un trayecto sino como una mera sucesión de momentos que deben ser vividos cada uno de ellos plenamente. Así, el resultado final de la vida resulta solo ser, como nos señalan los libros de autoayuda, el resultado de eso que se llama ser positivo. Tomar una sustancia estupefaciente, irse a mitad del desierto y gritar lleno de contento es la forma en que la posmodernidad celebra su absoluta comunión con el mundo. Frente a ello, el final de Ladrón de bicicletas o el final de Stella Dallas resultaron cargados de tristeza y al tiempo de dignidad: la común unión con el mundo resulta imposible.

El comentario má extendido al salir de Boyhood es que la película es como la vida misma. Es algo  cierto. Boyhood resulta una reproducción absolutamente fiel, en su insignificancia y pobreza, con una vida insignificante y pobre que se ha convertido en hecho universal: para usted y para mí. El problema surge cuando la propia obra artística no le pide más a esa vida y cuando los espectadores de esa misma obra sienten regocijados que su vida ha sido perfectamente representada.
Tan pobre, tan insignificante.
Tan nuestra. 

jueves, octubre 02, 2014

VIDA INTERIOR/136: SIENDO DE IZQUIERDAS (pero guay)



¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Yo siempre he querido ser un tío de izquierdas.
Alguien rebelde.

Así que no diré nunca ¡España! ¡España! ¡España!

Pero sí diré: ¡Catalunya! ¡Catalunya! ¡Catalunya!

Por fin, siendo de izquierdas...

miércoles, octubre 01, 2014

VIDA INTERIOR/135: DIGNIDAD

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Ya están aquí los nuevos Presupuestos Generales del Estado.

Y el gobierno del PP que busca destrozar definitivamente la educación, la sanidad pública y el estado social y democrático de derecho que defiende nuestra constitución ha decidido devolvernos el 25% de la paga extra que nos robaron a los funcionarios. 
En mi caso, más o menos, unos 400 miserables euros.

Como si con ello compraran mi voto. 
Como si con ello compraran mi dignidad.

Pero se equivocan. 

Yo solo empiezo a hablar a partir de 1.000 euros. 
Porque soy como ellos.

lunes, septiembre 29, 2014

SALIENDO DE LA CRISIS/1: CREANDO EMPLEO

1.- Gallardón dimite.
2.- El gobierno pretende crear 622.000 empleos.
3.-Gallardón ya no es ministro y se va al paro.
4.- Catalá es nombrado nuevo ministro de Justicia.
5.- Gallardón entra en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid cobrando 8.5000 euros al mes.
6.- El gobierno ya sólo tiene que crear 621.998 empleos.

Saliendo de la crisis.

jueves, septiembre 25, 2014

NUEVO CAPITALISMO, NACIÓN Y POLÍTICA

Los acontecimientos históricos coincidentes se pueden dividir grosso modo en dos: aquellos que son fruto puramente de la casualidad y aquellos otros que están enlazados por una relación causa-efecto o, al menos, por una conexión necesaria. Por ejemplo que yo naciera en tiempos de la guerra fría no es sino una casualidad pues ello ni influyó en esta ni, a su vez, fue influido por ella –o eso, al menos, me contaron mis padres-. Por ejemplo, y sin embargo, que la idea de nación y en concreto el desarrollo del estado nación se originara durante el despliegue del capitalismo en el siglo XIX es una conexión necesaria.

Efectivamente, el capitalismo necesitó la creación de una política nacional para poder desarrollarse y la forma más avanzada de esta era sin duda la creación de las naciones estado. Así, nación y desarrollo del mercado capitalista van no solo unidos sino conectados en la historia. Y no sólo lo hacían en un sentido conservador, con la afirmación del estado nación como refrendo del capitalismo y viceversa,  sino también en las políticas de la izquierda: necesariamente la realidad política debía tener en cuenta fundamentalmente lo nacional no tanto por un sentido patriótico como por un sentido realista.  La izquierda era nacional, aunque no nacionalista, porque las circunstancias lo exigían. Y por eso, a su vez y como aquello que se llamaba programa máximo, la izquierda no podía ser esencialmente nacionalista.

Sin embargo, todo esto cambia a raíz de la aparición del nuevo capitalismo, posterior a la segunda guerra mundial. Efectivamente, si el capitalismo decimonónico y de principios del siglo XX es un capitalismo nacional –y el imperialismo no es su contradicción sino su apogeo-, a partir del final de la segunda guerra mundial el capitalismo empieza a formarse de acuerdo a una nueva realidad internacional que se ve perfectamente reflejado en la preocupación por la liberación de las transacciones internacionales y en la creación de mercados internacionales como pueden ser por ejemplo la ya añeja Comunidad Económica Europea reconvertido ahora en Unión Europea. Este proceso, al principio tímido, va tomando cada vez mayor fuerza llegando a partir del inicio del siglo XXI a una realidad absolutamente nueva: la economía es absolutamente internacional. Y cuando hablamos de economía no estamos hablando sólo de la economía de las altas finanzas o de las grandes corporaciones industriales sino también de por ejemplo, la permanencia de cualquiera en su puesto de trabajo compitiendo con gente de otros países que usted ni tan siquiera conoce -aunque también es justo reconocer que ellos tampoco le conocen a usted-. Así, la internalización de la economía es un hecho del nuevo capitalismo.

Sin embargo, y aquí empieza el problema, está entronización de la economía como fuerza universal no va en absoluto unida al aumento similar de la política sino más bien al contrario: se da  un enclaustramiento, cada día y cada año mayor, de la propia política como nacional o incluso como regional. Efectivamente, parece que la respuesta a la internalización de la economía no es más que la petición desesperada de mayor soberanía nacional. Pero resto, debería quedar claro, no es sino una utopía reaccionaria. Y por eso, de nuevo, hay una sutil diferencia entre la derecha, que es quién gobierna de facto,  y la izquierda, superguay y poco productiva.

La política de la derecha se distingue por estar realizando un doble juego. Por un lado, controla una serie de estructuras internacionales –la troika como paradigma en Europa- que gestionan la reacción política ante la economía mientras que, por otro, clama por la nación, sabiendo que ésta última acción resulta estéril. Lo que la derecha ha logrado es precisamente deslindar toda la economía de la acción política dejando exclusivamente a esta en el terreno inocuo de las promesas electorales o bien convirtiendo al mismo gobierno, tal y como por ejemplo ocurre actualmente en España, en un organismo administrativo subsidiario de esos mismos órganos internacionales anteriormente citados. Pero lo que importa destacar aquí de esta acción de la derecha es que desde su perspectiva ideológica tiene un claro objetivo y es eficaz. La derecha gobierna actualmente los países de forma independiente al resultado electoral pues ha logrado deslindar absolutamente la política, basada en lo nacional y por tanto inútil, de la economía que es producida de forma internacional y, por lo tanto, absolutamente ajena a los avatares electorales propios de las democracias. La derecha gana y, como deportistas, deberíamos felicitarla.

El problema, por tanto, no están la acción de la derecha, que ha sido de una astucia relevante, sino de la patética actuación de la política de izquierdas. Efectivamente, lo único que la izquierda ha presentado frente a esta economía globalizada ha sido la llamada Europa de los pueblos cuando no el nacionalismo más paleto posible. Frente a una economía mundial, el discurso izquierdista está rondando permanentemente las conexiones tribales, hablando de una soberanía nacional que es imposible de reconquistar y situando el ideal en el propio siglo XIX con eltodavía estado-nación.  Y precisamente ese es su error.

Creer que la economía puede tener un fundamento internacional y que sin embargo la política que debe plantarle cara puede ser de corte nacional forma parte del infantilismo de la izquierda, cada día más extendido. Lejos de eso, la única solución frente al desarrollo de una economía internacional es la creación de una política de izquierdas que dé respuesta internacionales. Es una izquierda internacional y no una izquierda paleta y de los pueblos.

Sin embargo, alguien ante esta perspectiva podría intentar falsar esta teoría al presentar la idea de que estos movimientos nacionalistas –o sea: paletos-, especialmente los independentistas, no parecen estar apoyados por la propias grandes corporaciones económicas y por lo tanto, concluyendo, que serían elementos contrarios al propio capitalismo. Y de nuevo, tenemos aquí el pensamiento infantil de la izquierda que cree que todo lo que es contrario al capitalismo necesariamente debe ser fuente de progreso: si no, miren la payasada indigenista.

Por supuesto, las grandes oligarquías económicas son totalmente contrarias a estos desarrollos nacionales. Pero, esto no quiere decir que estos movimientos sean contrarios al capitalismo en la condición que nos interesa. Efectivamente, no todo elemento contrario el capitalismo debe ser necesariamente asumido por un pensamiento de izquierdas al menos si es que por izquierda entendemos pensamiento progresista y la emancipación de los sujetos. No cabe duda, por poner un ejemplo, que el grupo terrorista del Estado Islámico es claramente anticapitalista, pero ello no debería llevar a alegrarnos de sus decapitaciones. Exactamente igual, no cabe duda de que el nacionalismo actual es contrario al desarrollo del nuevo capitalismo pero lo es no en un sentido de progreso sino en un sentido de reacción. El nacionalismo actual, como los autodenominados procesos de Cataluña o Escocia, no son sino o elementos que pertenecen al siglo XIX y por lo tanto elementos claramente reaccionarios en la crítica política..

De esta forma sólo cabe plantearse un futuro para la izquierda, si quiere seguir siendo un elemento emancipador. Este futuro es la internalización de la política, es decir: frente al mercado económico internacional generar un mercado político internacional. Alguien podría asustarse y echarse las manos a la cabeza ante la mera expresión mercado político internacional pero es de lo que se trata. Las elecciones generan mercado político y la idea es que la respuesta al mercado político internacional de las mercancías sólo puede ser respondida por un mercado internacional de los seres humanos. Por ello, la respuesta de la izquierda debería ser la internalización de la política y no la nacionalización o incluso o la regionalización de esta. No se trata de una utopía sino de una absoluta realidad: sí Europa es un mercado de libre circulación de las mercancías, es decir es una pura internalización económica que gobierna sobre los estados nacionales, la respuesta política es generar esta estructura económica como un solo país para poder dominarla por la democracia.

¡Pero todo esto es utópico!, clama el autoproclamado izquierdista. Sin embargo, lo que habría que contestarle es que lo utópico resulta querer contestar a una economía globalizada desde una política nacional. En otro artículo ya hemos defendido la necesidad de constituir Europa como un país. Sin embargo, la izquierda actual pretende reconvertir cada región, provincia o aldea en un estado-nación. La boina y la barretina, cuando no la toga de la monjita rebelde, ha venido a sustituir a la autentica lucha por el progreso. Si la izquierda quiere seguir siendo izquierda debe olvidarse de la tierra que pisaron sus antiguos dominados por la barbarie y pensar en la que debería pisar cualquier ser humano por el mero hecho de serlo.

domingo, septiembre 14, 2014

UN NUEVO LEMA PARA LA (autoproclamada) IZQUIERDA

Nota: Reunión de gente rebelde y (presuntamente) izquierdista el día 11 de septiembre en Madrid. El colorido lo ponen los trapos ondeando al viento, pero no había viento. Algo de épica, la verdad, se pierde.



¡¡¡¡PALETOS DEL MUNDO, UNÍOS!!!!

miércoles, septiembre 10, 2014

CATALUÑA: ANÁLISIS DE IZQUIERDAS, ANÁLISIS DE DERECHAS

Cuando se analiza un tema se parte siempre, se quiera o no, de una serie de ideas previas que aunque no se expliciten están ahí. Precisamente, lo interesante de analizar una teoría no es solo lo que ella misma particularmente dice sino también los fundamentos de la misma y el grado de coherencia que se mantiene entre esos fundamentos y los análisis hechos sobre los problemas y la búsqueda de soluciones. Es decir, lo que marca la diferencia radical entre diversas teorías son también los fundamentos.

¿Cuál es la diferencia entre un análisis de izquierdas y uno de derechas? ¿Qué sería lo que hace que se pueda decir que esta reflexión es de derechas y esta otra es de izquierdas? A veces, las preguntas más simples son las fundamentales. Porque igual una diferencia fundamental entre la izquierda y la derecha está en los fundamentos de dichas visiones que conllevan una manera diferente de analizar los temas.

¿Pero, no íbamos a hablar de Cataluña y de eso que se llama soberanismo? Efectivamente, el tema de este escrito es intentar explicar qué sería y por qué un análisis de izquierdas sobre el soberanismo catalán y qué sería y por qué un análisis de derechas. Y lo vamos a hacer analizando desde lo fundamental, es decir: seremos radicales e iremos a la raíz del problema.

¿Cuál es la diferencia de fundamento entre la izquierda y la derecha? Rápidamente alguien podría decir que es que la derecha va con los ricos y la izquierda con los pobres. Pero, esto es no decir nada pues la derecha estaría también en contra de la pobreza y del sufrimiento. Hay que buscar en otro sitio y es desde dónde se construye el discurso, es decir: analizar su fundamento.

La izquierda tiene su fundamento en la idea de sujeto moderno concebido por la Filosofía a partir del siglo XVII. Esto a su vez implica una triple consecuencia.

Por un lado, la idea de que la realidad debe ser creada desde la racionalidad propia de ese mismo sujeto y que, por tanto, no existe un orden previo que deba ser respetado. Esto, a su vez, implica la destrucción de las esencias en la naturaleza y en la historia y la defensa de la idea de progreso.

Pero, esta construcción racional podría ser considerada subjetiva pues aparentemente procedería de la razón de cada uno. Sin embargo, segundo, la idea de la Modernidad es que la Razón es la misma para todos -y por eso la importancia que tomará la ciencia como forma universal de explicación-, lo que implicaba la universalidad del sujeto y de ahí la idea de igualdad y el cosmopolitismo ilustrado.

En tercer lugar, está la autonomía como clave de ese sujeto: debe pensar y actuar por sí mismo. Y esta autonomía implica necesariamente la negación de que la soberanía de los actos resida en otros y no en él mismo. Por ello, el sujeto moderno defenderá en el discurso social la idea de ciudadano frente al heterónomo súbdito.

Frente a estas ideas que fueron el génesis de la izquierda surgen las ideas conservadoras que -aunque no necesariamente pues hay un pensamiento derivado en conservador desde la Modernidad como el liberalismo por ejemplo- parten de los supuestos opuestos.

Efectivamente, el conservadurismo tiene como fundamento básico la existencia de un orden natural. Este orden natural no debe ser entendido solo como una creencia de que la naturaleza rige la vida humana sino como la idea fundamental de que existen estructuras, naturales o históricas, previas a lo sujetos y que tienen características esenciales que contienen un valor moral positivo y que por tanto deben gobernar a las personas. Estas esencias histórico-naturales, como por ejemplo la familia o la pertenencia a un pueblo/patria, son elementos fundacionales y tienen un valor moral positivo a priori que debe respetarse. De esta forma, ese orden natural previo es bueno moralmente y toda acción en su contra es negativa. Lo fundamental así no es la autonomía sino la heteronomía con respecto a ese orden previo y a sus esencias históricas. El sujeto debe respetar aquello que se constituyó antes de su racionalidad. Y por eso se llaman conservadores.

Así, la diferencia entre derecha e izquierda en relación, por ejemplo, a la idea de nación se corresponde  precisamente con esta diferencia en el sentido de fundamento y en concreto al enfrentamiento entre razón y autonomía frente a orden natural y heteronomía.

La derecha cree que la nación se funda en la existencia previa y esencial de un pueblo. Así, este pueblo tiene una idiosincrasia, una forma ser, propia y característica que le hace diferenciarse de otros pueblos (que, por supuesto, siempre reúnen menos virtudes aunque no se explicite). Así, el orden natural previo ha generado una esencia que es el pueblo catalán, por ejemplo, y que tiene un valor moral excelente pues ser catalán es lo que debe ser, como hecho moral,  cualquiera que viva en Cataluña para ser completo y bueno: cumplir su esencia previa y externa. Es decir, lo a priori determina al individuo imponiendo la heteronomía sobre él.

Sin embargo, en la visión de izquierdas el pueblo es la ciudadanía sin mas que se construye desde derechos y deberes y cuya finalidad no es el desarrollo de una esencia preexistente sino la creación de una nueva sociedad justa que permita, precisamente, el desarrollo pleno del sujeto. No existe un apriori sino que lo que se busca es una forma nueva donde debe predominar la autonomía y la universalidad.

Y ahora volvamos al tema.

Cuando se defiende el derecho a decidir del pueblo catalán solo se puede hacer desde una perspectiva conservadora pues implica necesariamente asumir la existencia a priori del sujeto de dicha acción: existe efectivamente un pueblo catalán a priori. Y como consecuencia esto requerirá creer en una esencia histórica previa a los individuos que además se debe imponer sobre ellos por su valor moral extraordinario: un orden natural que se debe cumplir. La esencia ser catalán exige su cumplimiento sobre los individuos: la heteronomía de lo apriori se impone sobre la construcción de la autonomía. Creer eso se llama Pensamiento Conservador.

Este 11 de septiembre, miles de catalanes, que se consideran de izquierdas, cantarán emocionados una tonadilla patriótica sobre labriegos y hoces y mirarán embelesados un trapo con rayas. Pero al atento pensamiento de izquierdas, que también debe asumir a la Filosofía que desde sus orígenes avisó ya contra el mito al distinguir la verdad de la apariencia, solo se le aparecen presuntos catalanes y, también, presuntos españoles. En realidad, en verdad, nada de patrias, nada de pueblos.  

Pero, en realidad también y sobre todo, presuntos izquierdistas.
  

viernes, septiembre 05, 2014

PROFESORES SIN NOMBRAR (y el curso empieza el día 10)

Ustedes no lo saben, yo se lo cuento. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid todavía no ha nombrado a los profesores para el curso 2014-2015. Es decir, aún no sabemos dónde daremos clase ni de qué. El curso empieza, según el calendario que dicha Consejería ha hecho,  el día 10 y todavía no sé, y como yo muchos, dónde voy a dar clase. Ni los institutos saben quienes van a ser sus profesores.

Uno no sabe en qué tómbola del mundo, de Génova para quizás concretar geográficamente, les ha tocado el puesto a esta pandilla de incompetentes. Pero uno sí sabe que hay que hacerlo público. 

Por todo esto, ayer leí en mi claustro el texto que aparece abajo y he pedido, hoy lo llevo, que conste textualmente en el acta con la adhesión de aquellos compañeros que quieran unirse (estoy ya recogiendo firmas). Y lo expongo aquí por si le sirve a alguien para hacer lo mismo o algo similar.

Quería mostrar mi indignación y rechazo ante la incompetencia de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid por no ser capaz de nombrar definitivamente a la plantilla de profesores a una semana de inicio de curso con lo que esto conlleva de dificultad a los centros y perjuicio a los alumnos y a la educación.


miércoles, julio 23, 2014

DEFENSA DE PABLO IGLESIAS (y explicación de la campaña en su contra)


1.- La falacia ad hominem consiste en criticar una argumentación o idea no hablando de ella sino de quien la hace. Así, por ejemplo, decir que Federico Jiménez Losantos es un fascista luego todas sus ideas deben ser necesariamente incorrectas. O que Pablo Iglesias es etarra, luego todas sus ideas deben ser necesariamente  incorrectas. Esta falacia es una mezcla de rechazo a la razón, pues no se busca argumentar sino acusar, y de desprecio a la moral, pues se trata de la crítica personal no con el fin de corregir o denunciar sino solo para derrotar al adversario en el debate.  Así, quien lo utiliza debería quedar inmediatamente desprestigiado.

2.- La reciente campaña difamatoria contra Pablo Iglesias reúne todo ese aspecto repugnante. Efectivamente, en lugar de dialogar sobre sus propuestas y las de Podemos, que a nosotros nos parecen negativas, se trata básicamente de vilipendiar al individuo concreto con información manipulada y falsa.

3.-Por todo ello, desde aquí y sin duda nuestro apoyo a Pablo Iglesias frente a esta campaña difamatoria.

4.- Creer que las acciones políticas, incluso aquellas aparentemente más personales, no tienen causa es no comprender hoy en día cómo funciona el mundo de la política, o mejor nombrado del politiqueo,  y sus asesores. Cada acción está controlada, cada tono de voz – incluyendo ese aire curil que todos muestran de convicción- está estudiado; cada mirada a cámara mientras les enfocan está obligada.  Los políticos, de Pablo Iglesias a Esperanza Aguirre, son campañas de publicidad consciente o involuntariamente.

5.- Por ello, hay algo más, siempre hay algo más. ¿Por qué razón el PP y sus afines han decidido realizar una campaña difamatoria tan agresiva y burda a la vez contra el líder de Podemos?

6.- Primero descartemos la teoría que probablemente más gusto daría al simpatizante de Podemos. Según esta teoría todo el problema estaría en el temor que tendría el Partido Popular, y ya los más lanzados añadirían la casta,  a la nueva iniciativa política por su autenticidad.
Sin embargo, esta hipótesis es puro delirio. ¿Realmente debe el PP tener miedo de la formación de Pablo Iglesias?
La finalidad última hora de todo partido político es la adquisición del poder. Como consecuencia de esto el Partido Popular debería temer a la nueva formación si realmente fuera un partido de gobierno, es decir: fuera capaz de conseguir el poder. Pero, en las mejores circunstancias posibles, las pasadas elecciones europeas, Podemos apenas llegó a una cuarta parte de los votos de la derecha. Parece, por tanto, que temer que pueda ser capaz de desbancar al PP es, cuando menos, arriesgado.

7.- ¿Entonces? Entonces habrá que buscar la causa de la campaña no en el temor de la derecha sino en la esperanza que alberga en Podemos.

8.- El PP conoce algo terrible y es que solo puede gobernar bajo dos supuestos: o bien gana por mayoría absoluta o bien la suma de votos de los partidos de espectro político “izquierdista” no consigue más diputados que ellos. Ya lo han vivido en Andalucía. Y ante ello han desarrollado ya una reacción: el intento de un golpe de estado antidemocrático que significa su propuesta sobre que gobierne el candidato más votado. Pero esa es solo su propuesta explícita. Porque la propuesta implícita es más astuta y seguramente triunfe.

9.- Podemos no ha añadido voto a la izquierda sino que lo ha logrado sin aumentar para nada el número de votantes de tendencia progresista –consulten el artículo anteriormente enlazado o únicamente echen cuentas-. Por supuesto, esto no es una crítica a Podemos sino un dato.
Hasta ahora ha sido tradición que PSOE e IU se unieran, tradición bastante lógica por cierto, para impedir que gobernara el PP.  Así, aunque el voto de izquierdas se dividía en las elecciones, cosa totalmente lógica, se podía juntar en los hemiciclos. Y eso, guste o no, era un problema para el PP.
Sin embargo, Podemos es una marca que hace gala de purismo metafísico: nunca se uniría al PSOE porque son la casta. Y así, nos guste o no, el PP gobernaría sin necesidad de cumplir las exigencias de antaño y, por tanto, de manera más fácil. Porque, ya sabemos, Podemos nunca podrá gobernar pero sí podrá negarse a entrar en una coalición para gobernar.

10.- Ahora piensen con astucia y si fueran del PP ¿No les interesaría que Podemos saque el mejor resultado posible? Pues hagan una campaña durísima, y repugnante, contra su dirigente para tres cosas:
Primero, asegurar que los que han votado a Podemos sigan haciéndolo porque es el que “más daño hace a la casta”.
Segundo, provocar que el voto sociológicamente de izquierdas de PSOE e IU, especialmente de este último, se vaya a Podemos porque ellos sí que “hacen daño a la casta”.
Y, tercero, esperar que haya elecciones y Podemos saque muchos votos para que se niegue a entrar en coalición. Y, oh sorpresa, gobierne el PP.
Y debe quedar claro. No se trata de que Podemos sea el malo de esta historia, es en realidad el más inocente, sino que es, precisamente, el más inocente.

11.-
a) El otro día me acordaba de Eugenio, un humorista de la década de los ochenta del pasado siglo -¡el pasado siglo!- cuya gracia consistía en contar chistes de manera muy seria. Siempre comenzaba con una frase: saben aquell que diu…? A la que esperaba que todos mentalmente contestáramos que no. Y así poder contar el chiste.
b) Marx a veces era muy gracioso escribiendo. Y a veces escribía muy bien. Una vez, ya lo he dicho, empezó un libro escribiendo algo genial: Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.   
c) Saben aquell que diu un país que tuvo una guerra civil y sus muchachitos de izquierdas se dedicaron a hacer revoluciones y perdieron la guerra?  Y el PP se calla para no estropear el espectáculo, pero se lo sabe.


miércoles, julio 16, 2014

ADHESIÓN: MANIFIESTO: LIBRES E IGUALES

Les invito a unirse a este manifiesto en contra del nacionalismo como elemento reaccionario. Si lo desean hacer pueden hacerlo aquí www.libreseiguales.es. Yo ya lo he hecho.

España vive un momento crítico.

El secesionismo catalán pretende romper la convivencia entre los españoles y destruir su más valioso patrimonio: la condición de ciudadanos libres e iguales. El nacionalismo antepone la identidad a la ciudadanía, los derechos míticos de un territorio a los derechos fundamentales de las personas, el egoísmo a la solidaridad. Desprecia el pluralismo social y político, y cuando trata de establecer fronteras interiores arrincona como extranjeros en su propio país a un abrumador número de ciudadanos.

El secesionismo catalán se hermana con el populismo antieuropeo y promueve la derrota de la democracia española. Evitar esa derrota es responsabilidad de todos y la primera obligación de los partidos políticos.

Hasta ahora el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece. España es hoy un Estado a la defensiva y en sus élites prevalecen el tacticismo y la resignación. No existe un auténtico debate público sobre el fondo gravemente reaccionario del nacionalismo ni sobre las consecuencias de su proyecto para la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos. En cambio proliferan maniobras opacas para ofrecer nuevos privilegios al nacionalismo a costa de la soberanía de los españoles.

En estas circunstancias, los abajo firmantes, ciudadanos radicalmente comprometidos con los principios constitucionales de la libertad y la igualdad, entendemos que es imprescindible abrir un debate público que informe y comprometa al conjunto de los españoles. Nosotros asumimos la responsabilidad y pasamos a la acción.

Reclamamos al Estado que aplique toda la ley y advierta con claridad de las consecuencias de violarla. Ninguna infracción debe quedar impune y ninguna sentencia puede ser desacatada.
Pedimos a los partidos políticos que se identifican con los principios de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que demuestren su compromiso con hechos. El Partido Popular, el Partido Socialista, Unión Progreso y Democracia, Ciudadanos, y cuantas formaciones quieran preservar las bases de nuestra convivencia democrática, deben:

1. Reivindicar la Constitución como consigna de ciudadanía y convivencia, sin renunciar a las reformas cíclicas que permitan que España sea una nación cada vez más integradora y de mayor calidad democrática.
2. Rechazar cualquier negociación que con el pretexto de evitar el conflicto que plantea el secesionismo catalán limite la soberanía del conjunto de los ciudadanos y el ejercicio de sus derechos.
3. Alcanzar un pacto público, solemne y conciso que establezca un compromiso transversal de unidad de acción frente al secesionismo y garantice la decisión de someter al referendo común cualquier alteración de las bases constitucionales.

Finalmente, nos dirigimos a todos los ciudadanos españoles.

Les pedimos que trabajen organizadamente por la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo y que se movilicen con nosotros en defensa de la comunidad de libres e iguales que es responsable de la época más justa y fértil de la historia de España.

En Madrid, a 15 de julio de 2014

jueves, julio 10, 2014

VIDA INTERIOR/134: REBELDÍA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Que sí, todos muy antisistema, pero luego el gintonic 
que si Martin Miller's,
que si tónica azul,
que si...
Yo sí soy antisistema,
yo sí soy rebelde.