sábado, febrero 11, 2017

MAQUIAVELO VUELVE DANDO LECCIONES SOBRE PODEMOS

La idea clave de la filosofía política de Maquiavelo, olvídense ustedes de ñoñerías, es que la finalidad última del Príncipe es mantener y acrecentar su poder. Es decir, que toda institución con poder tiene como objetivo primordial, al cual va a sacrificar todos las demás, seguir manteniéndose con dicho poder o acrecentarlo. Y esta finalidad última, si bien Maquiavelo por motivos históricos la sitúa en la figura personalizada del príncipe, la sociología posterior nos ha señalado que pertenece no tanto a las voluntades particulares sino a la institución como pura entidad objetiva y, por lo tanto, como sujeto. Esto quiere decir que las instituciones con poder, como por ejemplo un partido político determinado, tiene como finalidad lograr más poder y que este objetivo no es necesariamente la finalidad de cada uno de los individuos que la conforman. Las personas pueden ser idealistas, o no. Lo maquiavélico no son los individuos sino las instituciones políticas. Y en esta tensión permanente entre la institución como sujeto y los ideales personales, la política se desarrolla. Y nos ayuda a usted, a mí y a todos.

Todo lo que ahora está ocurriendo en Podemos, como todo lo que ocurrió antes en el PSOE, es producto de las primeras elecciones celebradas en diciembre del 2015. Efectivamente, en esas elecciones es donde se dibuja perfectamente el futuro panorama político español y en concreto la crisis a las que se van a ver abocados tanto el Partido Socialista como posteriormente Podemos. Cuando Pedro Sánchez, para salvar su liderazgo, procede a intentar conseguir llegar al gobierno, Podemos se niega a darle su apoyo. En una versión infantil del asunto, el equipo de Sánchez pretendería llegar al Gobierno para salvar a España del Partido Popular y Podemos se negaría a apoyar al Partido Socialista porque consideraba que no podría cumplir con él su proyecto de transformación de la sociedad española. No está mal, si se cree en los cuentos de hadas sin embargo la realidad es otra.

Pedro Sánchez era consciente, como después se demostró, de que la única forma que tenía de salvar su liderazgo era conseguir llegar a ser presidente de gobierno pues el Partido Socialista no hubiera podido prescindir entonces de él como secretario general. Eso explica su insistencia en llegar a dicho cargo y también que estuviera dispuesto a pactar con Ciudadanos. A su vez, que Podemos no pactara con el PSOE no se explica por una especie de pureza ideológica, sino porque consideraba que en unas segundas elecciones conseguiría superar al partido socialista en votos y escaños y entonces se situaría como la fuerza fundamental de la izquierda española y no sólo de ella sino también como el proyecto alternativo al Partido Popular. Por lo tanto, en ambos casos se trataba de una lucha por mantener y acrecentar el poder. Y lo que ocurre, y que explica todo lo que ha pasado después, es que el cálculo era erróneo, se había desarrollado  mal la primera condición que Maquiavelo había puesto al gobernante que era la astucia, y todo el proyecto fracasa tanto para Pedro Sánchez como para Podemos.

Efectivamente, los dos grupos políticos bajan su número de votos en las siguientes elecciones y por lo tanto disminuyen su capacidad de poder. Y aquí vuelve de nuevo Maquiavelo.

Esto ocasiona un cataclismo que en ambas organizaciones es aprovechado por el sector que busca incrementar su poder para poner en jaque al que hasta entonces había dominado la institución. Se declara una guerra civil cuya finalidad última tampoco es mantener la pureza de la institución y los grandes ideales, sino conquistar el poder por parte de unos y mantenerlo por parte de otro.

La historia del PSOE ya la conocemos y sabemos que en breve Susana Díaz, probablemente la más inútil de todos los posibles candidatos a acceder a la secretaría general, nos dirá que llevada por su obligación política va a intentar conseguir el máximo puesto de representación del mismo. Y habrá gente que la crea.

Pero lo que nos interesa ahora es la historia de Podemos. Recordemos algo fundamental de nuevo: el maquiavelismo no se aplica directamente a los individuos, que podrán ser egoístas o altruistas, idealistas o interesados, sino que se aplica a la institución y a la lucha institucional. Cuando Podemos hace la apuesta por el sorpasso y se niega a apoyar a Pedro Sánchez por ello, hábilmente el sector errejonista vincula esta decisión a la figura personal de Pablo Iglesias. Esto es así porque sabe que si triunfa, y hubiera habido sorpasso, la situación hubiera sido la misma para ellos pero que si fracasara, tal y como realmente ocurrió, la situación les beneficiaría de forma extraordinaria con vistas al próximo congreso que debía celebrarse. Así los errejonistas actuaron hábilmente de acuerdo al principio de la astucia maquiavélica: dejaron manos libres al príncipe para que éste actuara conociendo que ninguna circunstancia, ni el éxito ni el fracaso, les restaba poder aunque una les permitiría acrecentarlo.

Lo cierto, es que el sorpasso no se da, la unión con IU genera más problemas que soluciones, aparte de hacer desaparecer a IU, y el paraíso se rompe. Y es ahí donde surge el conflicto. El sector errejonista ve la oportunidad de acrecentar su poder y el sector Iglesias ve la amenaza de reducirlo.  Y para mantener su poder, el sector Iglesias, la corte, busca identificar el liderato con el equipo del líder y es ahí cuando estalla auténticamente el conflicto. Pues el conflicto en Podemos no es sobre la figura de Pablo Iglesias, que todos los podemitas están dispuestos a asumir cuando menos y probablemente a poner una foto suya encima del televisor quitando la del Che Guevara. El problema de poder es la corte que rodea al Príncipe. Es decir, el problema surge en la institución y no en las personas.

Así, el auténtico problema en Podemos estalla por el control de la institución, en este caso del grupo político. Los errejonistas se vuelven absolutamente democráticos porque comprenden que con este procedimiento su poder aumenta o al menos son capaces de cortar el poder del otro colectivo. A su vez, los pablistas de pronto descubren las excelencias del centralismo democrático, ya no se llama así, porque entienden, y con razón, que una institución absolutamente democrática reducirá el poder del líder que curiosamente es de los suyos. De esta forma, la lucha no se ejercita entre Errejón e Iglesias, sino que se ejercita entre sus respectivas  cortes. Y esto, una vez más, lo ha visto muy bien el propio equipo de Errejón, bastante más espabilado por cierto que el de Iglesias, al centrarse en la diferencia entre el órgano de gobierno del partido y el secretario general, solo, y ese solo es tramposo, luchando por lo primero y dejando libre el campo al glorioso Pablo Iglesias para que siga siendo el jefe, aunque eso sí, buscando reducir su mandato en tiempo.

Y todo esto explica también el comportamiento del tercer sector en pugna, que aunque minoritario es muy importante, como son los Anticapitalistas. Efectivamente, el partido Anticapitalista ya existía antes de la formación de Podemos y su poder político era nada o poco. Sin embargo al integrarse en Podemos consigue una cuota de poder relativamente importante, infinita en comparación a la anterior, y por lo tanto su interés como institución es mantener dicho poder o acrecentarlo. Para mantenerlo le basta con que Pablo Iglesias siga siendo secretario general, eso le garantiza una guerra permanente con el PSOE y por lo tanto que un posible pacto PSOE-Podemos se dificulte. Pero la situación del nuevo Congreso lleva los anticapitalistas a algo más y es a comprender que, si gana el equipo de Errejón, ellos a la larga van a perder poder pues este es más partidario de abrirse al sector que actualmente vota PSOE e incluso de llegar a acuerdos con el Partido Socialista haciendo prescindible absolutamente al sector de extrema izquierda que electoralmente en España es mínimo. Por ello los anticapitalistas, debajo de su mascarada de presentarse a todo como organización independiente, buscan la victoria de Pablo Iglesias en todos los frentes pues es su forma de mantenerse poderosos.

Pero toda esta situación maquiavélica no es solamente aplicable a la institución Podemos, repetimos que no necesariamente a las personas que pueden estar en Podemos por motivos absolutamente altruistas o idealistas como creemos que la mayoría lo están, sino que también afecta al resto de los partidos políticos en cuanto a lo que vaya a pasar en Vistalegre.

Efectivamente, el sector del Partido Socialista que actualmente gobierna la institución y todo el sector Susana Díaz están deseando que gane por aplastante mayoría Pablo Iglesias. Esto es así porque saben que al ganar deberá girar a la izquierda y radicalizar el discurso. Así curiosamente, lo que interesa a Susana Díaz y su grupo es la victoria del sector más radical de Podemos pues les aleja de su cuota de mercado electoral. Diciéndolo en palabras maquiavélicas: les garantiza mantener y probablemente acrecentar su poder. Aunque nunca llegue al gobierno.

Pero lo mismo pasa exactamente con el Partido Popular y con Ciudadanos, que también desean de todo corazón que gane Pablo Iglesias.
El Partido Popular sabe que está en el poder porque no hubo pacto en las primeras elecciones generales entre el PSOE y Podemos y por lo tanto le interesa que no exista posibilidad alguna de haberlo. Y la mejor garantía para ello es que Pablo Iglesias tenga todo el control del movimiento político y no sólo sea su secretario general. Del mismo modo, Ciudadanos, que poco a poco se va convirtiendo cada vez más en un apéndice del Partido Popular que era para lo que estaba pensado, ve como la negativa de Podemos a pactar le llevaría ser el único partido bisagra que permitirá gobernar o al PSOE o al Partido Popular, convirtiéndose así en imprescindible para ambas formaciones y por lo tanto en mimado por ellas.

Sin embargo, al sector de Pedro Sánchez del PSOE le interesa sobremanera que triunfe el aparato político de Errejón pues le permitiría presentarse al propio Partido Socialista como el dirigente que ha parado a Podemos en el sorpasso y como el único que a su vez es capaz de pactar con ellos y conseguir gobernar en España. De esta forma, Pedro Sánchez apoya a Errejón no porque considere que su discurso es más afín en lo político y en lo social sino porque, como institución política y repetimos que no necesariamente de forma personal, considera que sus posibilidades de mantener y acrecentar el poder son mayores.

Y Maquiavelo solo diría una cosa más: que gane el mejor. Porque hay que ser deportivos.

jueves, febrero 09, 2017

VIDA INTERIOR/162 : AUTORRETRATO/4 (que ahora se llama selfie)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Sigo queriendo ser un tío rebelde. Yo también quiero ser partisana. Es más, incluso quiero ser tan rebelde que incluso no me dé verguenza, ni ajena ni propia, poner que soy partisana. Porque yo soy así.

Y también, porque también soy así, quiero ser un tío sensible. Incluso, fíjense qué sensible, como una tía sensible. Más allá del género, más allá de los genitales.

Por eso, presento aquí mi corazón.
Porque había dudas de que lo tuviera y es falso.
Porque yo también me emociono cuando pienso en
feminizar la política
la nación de naciones
la sonrisa de la gente
los niños filósofos
los gatitos de internet
mi tarjeta VISA

Debajo de estos tablones, late mi corazón...


domingo, febrero 05, 2017

(Re)LEYENDO EL QUIJOTE (que yo ya me lo había leído, ¿eh?) /2

En nuestro artículo anterior sobre el Quijote, comparábamos esta novela con dos obras anteriores y clásicas como eran la Odisea y la Divina Comedia. En este segundo artículo, pretendemos comparar la obra de Cervantes con la obra de un contemporáneo suyo como es William Shakespeare. Lo que buscamos es presentar sus parecidos y sus diferencias y elaborar desde ese punto de vista una idea sobre la importancia del Quijote en la formación del sujeto moderno.

Cervantes y Shakespeare son efectivamente coetáneos a finales del siglo XVI y principios del XVII. Además, podemos decir que ambos van a reflejar en su obra el inicio del sujeto moderno, conceptualizado poco después por Descartes, y comprendido como alguien que se enfrenta al mundo para transformarlo de forma radical.

El primer parecido, y fundamental, es que ambos autores presentan como protagonista de sus obras a alguien que se enfrenta no solo a la adversidad sino al mundo tal y como está constituido. D. Quijote y Hamlet -nota: a partir de ahora vamos a ir citando distintos personajes shakesperianos para que se vea lo leídos que somos- no sólo sufren peripecias personales sino que tiene un proyecto mayor: construir un mundo nuevo. Además, este enfrentamiento con el mundo no es meramente algo que tenga que ver con una parte del mismo sino que tiene que ver, y solo puede ser solucionado, cambiando radicalmente la realidad. Efectivamente, Macbeth, otro ejemplo, sólo puede sobrevivir a cambio de la destrucción absoluta del reino y Don Quijote solo puede cumplir su sueño cambiando radicalmente la época en la cual le ha tocado vivir por otra anterior y que además es ficticia. Así, los protagonistas de ambos autores se enfrentan a la realidad de una forma absolutamente radical, en la cual saben que su triunfo o es absoluto o no será.

Se parecen también en que este enfrentamiento implica el fracaso en el anhelo del héroe. Ninguno conseguirá su objetivo sino que la realidad se impone siempre al esfuerzo individual. De hecho, habrá que esperar a Robinson Crusoe, a  principios  del XVIII y tras la revolución  inglesa, para que el optimismo burgués se imponga  y  pueda iniciar ese triunfo sobre la realidad  y la construcción de un nuevo mundo. Ningún héroe trágico de Shakespeare triunfa  y don Quijote acaba de la peor manera para un caballero, dejándose morir en su cama.

Igualmente, tienen parecido en un factor literario: en la conformación del protagonista de la historia como un personaje. Tanto Cervantes como Shakespeare harán algo absolutamente novedoso: crear personajes propios que, sin embargo, se convertirán en prototipos. La diferencia aquí es fundamental con lo anterior. Los personajes anteriores, desde los mitológicos hasta los religiosos pasando por los épicos, son personajes previos a su explotación literaria y cuyo modelo, por tanto, no es una creación literaria sino social. Los personajes fundamentales son modelos sociales, que realmente existieron o no, a imitar y que se presentan como ejemplares para la propia socialización. Son modelos de statu quo.

Sin embargo, la creación tanto de los personajes Quijote y Sancho como de la larga lista de los personajes shakesperianos son pura creación literaria que se presentan a su vez como modelo de sujeto. Nos atraen por su lejanía con el modelo social tradicional: perdedores y malvados –nota: incluso uno se imagina los escándalos que hoy hubieran despertado ciertas obras de Shakespeare para la corrección política de tanto mojigato-. Los personajes así huyen del modelo social previo para crearse a sí mismos como modelos. Es un triunfo, en ambos autores, de la autonomía literaria sobre la heteronomía social que hasta entonces había dominado. Ya no será el modelo social el ideal del literario sino que éste será capaz de crear personajes que, en su bondad o maldad, ideal o cruda realidad, serán capaces de presentarse a sí mismos como modelo para el desarrollo social.

Así la obra de Cervantes y de Shakespeare  expresan la conciencia de un mundo distinto pero todavía no nuevo. Y es importante este hecho. Ambas obras son conscientes de la crisis del mundo medieval, frente al modelo Carlos V por ejemplo, pero son incapaces de presentar una alternativa a ese mundo que se agota. El caballero D. Quijote no puede dejar de mirar atrás en busca de esa tierra prometida y los personajes trágicos de Shakespeare fracasan quedándoles solo la muerte. Habrá que esperar a 1663 para que, en El Paraíso Perdido de Milton, Lucifer se levante después de su derrota y expulsión para conseguir convertir del Infierno un Cielo. Habrá que esperar 100 años para que Robinson Crusoe convierta su isla desierta en la civilización.

Pero, también hay diferencias entre los dos autores. Y esa diferencia está en la conciencia de uno y otro.

Shakespeare es consciente de que su obra es novedosa, no solo en el terreno técnico de la composición literaria sino, especialmente, en la propia realidad de sus personajes. Y por eso su campo de acción es el teatro. Sin embargo, Cervantes es todavía una persona de mentalidad renacentista y no es consciente, como autor, de lo que significa el propio Quijote: la obra, que él pretende como un juego literario, le desborda. Expliquemos.

La utilización de la estructura teatral le permite a Shakespeare el empleo de la técnica del diálogo y el monólogo. Esto convierte en un proceso  más sencillo la expresión de los sentimientos de los personajes frente a una técnica puramente narrativa, la novela, donde cabe una mayor intervención del lector al interpretar la acción que se narra. Pero aquí no se trata de que la elección del aparato literario sea la causa sino que es la consecuencia.

Efectivamente, los personajes de Shakespeare son teatrales porque el autor solo puede expresar la  novedad de sus héroes  a través de ese género. La complejidad psicológica de los personajes shakesperianos es imposible todavía de plasmar con el desarrollo de la novela del siglo XVI. De hecho, cuando Defoe escriba su Robinson, tendrá que recurrir al narrador en primera persona para poder cumplir la introspección, algo que a los grandes novelistas del siglo XIX, por ejemplo, no les hará falta.

Sin embargo, Cervantes, sin éxito en el teatro, no busca conscientemente la creación de un personaje sino de un juego literario culto, incluso pedante, propio de su época pero que se le escapa, especialmente en la segunda parte, de las manos. D. Quijote no resulta creíble nunca fuera del juego que propone el autor pues su propio personaje, excesivamente forzado, nos conduce a la parodia. Efectivamente, incluso en sus discursos, que llegan a cansar y que no son sino muchas veces la repetición del convencionalismo social de la época a diferencia de Shakespeare, el Quijote carece de la capacidad de crear una profundidad psicológica en el personaje, demasiado plano. Son discursos para el público y no  monólogos que surjan  de  la conciencia personal como en el autor inglés. D. Quijote carece de psicología propia más allá de su modelo inicial. E incluso, en el  giro radical de  su renuncia a la  caballería, en unas pocas páginas al final, se vuelve a ver lo mismo pues no surge de su interior derrotado sino de su duelo externo perdido con el Bachiller. Pero, y ahí está su grandeza, es la propia narración de sus aventuras, los hechos acaecidos y cómo son narrados, lo que le convierten en un personaje fundamental. La evolución del ingenioso hidalgo, que pasa de hacernos reír a estremecernos, no se refleja en su psicología sino en la propia narración y sus aventuras. El Quijote se puede considerar por eso como el primer héroe moderno auténticamente narrativo.

¿Que queremos decir con esto? Que la importancia del personaje no está en su mundo interior – nota: qué repugnante expresión-  que es excesivamente plano en realidad , sino en la forma de enfrentarse al mundo, que nos permite pasar de considerarle ridículo a ser uno de nosotros. Y en esto se parece el hidalgo a Gregorio  Samsa, protagonista de la metamorfosis kafkiana, quien con su psicología pequeñoburguesa es un personaje ridículo pero como sujeto sin embargo, y merced a la narración, nos hace ver en él al propio sujeto actual y con esto a  nosotros mismos.

Así, los heroes Shakespeare son sujetos modernos en sí mismos. D. Quijote, y también Sancho,  se convertirán en ello tras su propia peripecia. D. Quijote es un héroe narrativo porque lo que cambia no es él, idiota al principio y al final, sino nuestra visión de él merced al desarrollo de su novela. D. Quijote es nuestra vida: ridícula.

La obra de Cervantes resulta así el complemento de la de Shakespeare y viceversa. Ambos asisten al fin de un mundo que parecía definitivo y ambos conocen que ese ocaso debe resolverse. Ambos, a su vez, son incapaces de hacerlo en su propia realidad. Pero si su interés fuera meramente historiográfico, como ha devenido con el teatro de  Calderón o de Lope por ejemplo, su lectura se reduciría a la tarea erudita. Tiene que haber algo más que nos impulse hoy a leer el  Quijote. Y eso, en otro rollo.


miércoles, febrero 01, 2017

VI EXPERIENCIAS DOCENTES EN FILOSOFÍA: OTRO AÑO MÁS

Ya estamos otra vez... Pues sí.
Como cada año volvemos a convocar las VI Experiencias Docentes en Filosofía. 

Un curso donde los ponentes cuentan de verdad qué hacen en clase.
Un curso gratuito porque nadie cobra.
Un curso necesario entre tanto especialista que nos profesores qué debemos hacer sin haber pisado nunca un aula.
Y si quieren ustedes más información, AQUÍ  la tienen.
Del 18 al 28 de abril de 2017.

Y encima voy yo...

No sé, de verdad, a qué esperan para participar exponiendo su experiencia o escuchando la de otros.

domingo, enero 29, 2017

ONDA MADRID: CITA EN VALLECAS

Pues resulta que OndaMadrid ha dedicado en su programa de radio Cita en Vallecas un espacio a la Proposición No De Ley que se aprobó por mayoría absoluta en la Asamblea de Madrid el pasado 22 de diciembre. Y resulta que hablo yo. Ustedes no me pueden ver, eso se lo pierden, pero al menos pueden escuchar mi viril voz y mi perfecta retórica.

Todo por la Filosofía (encima, sí, idealista).



miércoles, enero 25, 2017

VIDA INTERIOR/161: UN AÑO MENOS DE VIDA...

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

En estas que abro el Facebuk y me encuentro a un fornido señor con los brazos pintarrajeados que lleva puesta una camiseta que pone: "La vida empieza a los cincuenta".

Y en estas que, aunque yo soy más de cuervo, debajo aparece un ave de presa, un águila de esas, en actitud que pretende aparentar señorío.  Y fortaleza también de esa.

Y en estas que como titular mal traducido añade: "Esta camisa es regalo perfecto para 2017"


¿La vida empieza a los cincuenta?
Sólo si es que a esto se le puede llamar vivir.

PSDT: en la nómina de enero me pagan la paga extra atrasada. A veces, la vida me llena...

domingo, enero 22, 2017

GAUDEAMUS Y GAUDEAMAS IGITUR E IGITAR

No y na cabe y caba duda y dudo de y da que y qua la y lo universidad y universidada es y as una y uno lugar y lugor de y da honda y hondo reflexión y reflexiona intelectual e intelectualón.

Por y par ello y ella nos y nas alegramos y alegramas de y da esta y este iniciativa e iniciativo de y da un calendario y calendaria en aras y aros por y par la y lo igualdad y igualdado entre y entra hombres y hombras y mujeres y mujeros.

En vanguardia y vanguardio de y da lucha y lucho por y par los y las derechos y derechas civiles y civilas.

Así y asá felicitamos y felicitamas a los autores y autoras del y dal calendario y calendaria auténticamente y auténticamenta igualitario e igualitaria.

¡¡¡Viva y vivo la universidad y universidod de Granado y Granado!!!


¡¡Gaudeamus y Gaudeamas igitur e igitar!!

lunes, enero 16, 2017

RESPUESTA AL DECANO: SALVEMOS LA FILOSOFÍA

Me levanto y miro que llevamos recogidas cerca de 177.000 en la Plataforma Change.org bajo el lema Salvemos la Filosofía.
Leo El País y veo que D. Jesús Zamora Bonilla, decano de la Facultad de Filosofía de la UNED, ha escrito un artículo señalando los argumentos errados que utilizamos los que defendemos una mayor presencia de la Filosofía en la educación.

En primer lugar, nuestro autor asegura que no tiene claro que haya realmente una disminución de la presencia de la Filosofía y nos ejemplifica su particular visión entre apariencia-realidad con unos versos escogidos de Jorge Manrique. Como yo estoy muy alejado de conocer la poesía renacentista, si es que Jorge Manrique era renacentista, no voy a responder con otros versos por ejemplo de Garcilaso, que este seguro que lo era que me acuerdo del BUP,  sino con algo más trivial. Se llama LOMCE y ha eliminado todas las materias obligatorias de Filosofía en la ESO y ha suprimido la Historia de la Filosofía como materia obligatoria en el Bachillerato. Así pues, el Ubi sunt de la Filosofía -a veces yo también, aunque profesor de secundaria, soy brillante- no hay que buscarlo en pareceres y poesías sino en algo tan palpable como el BOE: no son gigantes, es una Ley Orgánica.

A continuación, D. Jesús Zamora Bonilla comienza a criticar las distintas razones que se utilizan a favor de la Filosofía.

Nos señala que resulta improcedente decir que la Filosofía pueda constituirse como un pilar de la democracia. Para ello recurre al argumento de que la inmensa mayoría de los filósofos han criticado la democracia como sistema político. Y efectivamente en esto tiene bastante razón. El problema es que confunde la Filosofía con la lista de los filósofos. Igual que la Literatura no es el conjunto de escritores, eso es solo la Historia de la Literatura, la Filosofía no es meramente la suma de sus teorías sino también algo más: una forma determinada de pensamiento racional. La Filosofía es una forma racional, no la única, de pensar sobre el mundo. Y esta forma racional de pensar sobre el mundo exige al menos dos principios básicos como son la autonomía, que cada uno piense por sí mismo, y el pensamiento crítico, que una verdad no se dé por satisfecha hasta haberla razonado y argumentado convenientemente pudiendo ponerla siempre en duda. La Filosofía, por tanto, es la forma de pensamiento cuya traducción al lenguaje político y social es la democracia. La autonomía se traduce en el ideal de ciudadano y el pensamiento crítico en la idea de revocación posible y real del gobernante y la libertad de pensamiento. La propia Filosofía, en realidad, es democrática en su saber como bien conoce el sapere aude kantiano.  

El segundo argumento que se critica en el artículo es la idea de que la Filosofía contribuye a nuestra realización como personas. De nuevo, aquí hay un error en la propia base del argumento. Sería ingenuo defender que la Filosofía necesariamente nos hace mejores personas. Sin embargo, también sería ingenuo pensar que ser persona es una función estrictamente biológica. Ser persona es una construcción social, cultural y vital que nos diferencia del resto de los seres vivos y que nos hace tener, precisamente, personalidad: ser propio y único. El conocimiento de la Filosofía no nos hace moralmente mejores, pero sin duda nos hace más conscientes de nuestra propia relación con el mundo, de nosotros mismos y de la realidad. Al hacernos más conscientes, nos posibilita para ser más persona puesto que el calificativo persona implica esa forma de relación con la realidad que es la construcción de una vida propia frente al mundo que nos rodea. Una persona sin Filosofía, hora es de decirlo, será menos persona porque no tendrá un instrumento básico para comprender la realidad. E igual ocurre con todo el contenido cultural: nos hace persona. Es importante la erudición no como un fin sino como un medio de construcción vital. La Filosofía no nos hace mejores necesariamente, pero nos da instrumentos para poder serlo.

Por último, aparece el argumento educativo. La idea que defiende el autor es que la desaparición de la Filosofía no guarda relación con ningún temor a su, presunto, carácter subversivo. En esto tiene razón. Por supuesto, no creemos que el PP esté en contra de la Filosofía porque tema que su enseñanza va a provocar una revuelta social. Más bien, lo que piensa el Partido Popular es que la Filosofía es inútil del mismo modo que es inútil el arte o la música: distraen, como dijo el ministro Wert. Porque lo que se pretende, y esto va más allá de la propia presencia o ausencia de la Filosofía en la escuela, es generar una educación basada exclusivamente en la capacidad adaptativa del sujeto a las nuevas necesidades de la producción económica: competencias y solo competencias. Por eso, se critica tanto el contenido cultural tachándolo de antiguo.

Quitar la Filosofía de la escuela es la mejor manera de conseguir que agonice. Es ingenuo pensar que la Filosofía cambia la sociedad, pero aún más ingenio es creer que sin Filosofía el cambio social será a mejor. La Filosofía ha sido fundamental en el anhelo de libertad de occidente. Y sólo en el mundo occidental, donde únicamente hubo Filosofía, ha habido ese mismo anhelo de libertad. Si el futuro de la humanidad debe inscribirse en la libertad será con la Filosofía, sin ella solo cabe más esclavitud.


Miro otra vez las firmas en Change.org y veo que ya hemos llegado a 177.000. Estoy seguro de que D. Jesús Zamora Bonilla nos ayudará a cumplir nuestro lema: Salvemos la Filosofía.

miércoles, enero 11, 2017

HA MUERTO GONZALO PUENTE OJEA

Me acabo de enterar de la muerte de Gonzalo Puente Ojea. Cuando yo era joven y petulante intelectualmente, creía en eso de la profundidad y demás basura academicista, Puente Ojea me parecía que no iba al fondo de las cosas. Ahora que soy viejo y petulante intelectualmente, por otros motivos, creo que hizo una labor fundamental en el análisis de la religión en general y del cristianismo en particular en el pensamiento en español.

Me hubiera gustado escribir algo brillante sobre él, pero cuando alguien ya lo ha hecho y encima está mejor de lo que uno podría hacer es mejor leerle. Así que pueden ustedes leer lo que AQUÍ dice ese otro gran intelectual, en el sentido más noble de la palabra, que es D. Antonio Piñero sobre él.

Y como ni él creía ni yo creo en la eternidad solo queda decir que a veces parece que una vida intelectual ha sido digna de haber sido vivida.


lunes, enero 09, 2017

(Re)LEYENDO EL QUIJOTE (que yo ya me lo había leído, ¿eh?)/1

Sin lugar a dudas para mí, y digámoslo claramente, el Quijote es un coñazo. Muchas veces la acción narrada resulta extremadamente alejada del núcleo central de la novela, como por ejemplo en las aburridísimas historias del Curioso impertinente o del Cautivo que están puestas en la primera parte con la intención parece de rellenar. Otras veces, los diálogos se hacen eternos dando pie más a un discurso que a una auténtica conversación entre personajes de novela. Así, podríamos decir que el Quijote es un libro no demasiado grato de leer, al menos en su mayor parte. Pero, sin embargo, el Quijote es un libro imprescindible. Y en esa lucha entre lo aburrido y lo imprescindible es donde se va a mover nuestra reflexión sobre por qué debemos leer el Quijote. Porque leer el Quijote, al menos una vez, es una necesidad.

Para contestar a la pregunta de por qué debemos leer el Quijote tendremos que asumir varios frentes. No pretendemos hacer aquí, lógicamente ya que no sabríamos, un análisis erudito y completo de la obra de Cervantes, sino que intentaremos explicar por qué, aún a pesar de que nos aburramos haciéndolo, debemos sin embargo leer la novela completa y después de haber pensado en más  de una ocasión dejarla, curiosamente, admirarnos ante su grandeza.

La primera razón por la que debemos leer el Quijote es una razón cultural. No debemos entender la erudición como una muestra pedante de conocimientos sino como la formación necesaria en una base de contenido cultural que nos permita comprender los hechos históricos acaecidos y también nuestro presente. El Quijote ha sido un libro fundamental en la historia de Occidente y no solo en lo que sería la estética literaria sino en la formación de un prototipo de sujeto que está detrás de toda la obra. Por ello, leer el Quijote se convierte en una necesidad cultural para quién desee comprender no sólo el momento histórico de la Modernidad entre los siglos XVI y XVIII, sino también el momento presente como luego aclararemos.

Además, la erudición es un factor fundamental no sólo ya para la elaboración de los juicios intelectuales, que también se miden necesariamente por su contenido, sino también en la formación de la propia personalidad. Ser culto es mejor que ser ignorante a nivel personal. Y leer el Quijote forma parte de ese ideal de sujeto culto, como leer La Odisea o la Divina Comedia. Hora es ya de decir que una educación democrática, por cierto, debe tener contenido cultural que aprender. Y, ya de paso, que la memoria es fundamental.

Así, la primera razón para leer el Quijote es la necesidad de preservar, no en el museo sino en la vida cotidiana, la presencia de las obras culturales que han llevado al ideal de sujeto en Occidente y que de no ser capaces de mantenerlas en nuestra memoria real, y no solo en el Google, se convertirán en una pieza de colección a las que poco a poco irá cubriendo el polvo del olvido. Leemos el Quijote para actualizar aquello que nos ha formado. Y para ir más allá.

Y efectivamente, sobre esto, debemos hacer aquí una digresión –nota: ¡qué bien hablo!-. Para entender el valor cultural del Quijote hay que remitirse a su diferencia con aquello que había sido la cultura establecida hasta su época. Cuando hablamos de cultura establecida, de cosmovisión, no nos referimos por supuesto a que cada uno de los individuos tuviera que tener esa idea, cosa absurda, sino a la imagen ideal que la sociedad del momento tenía de sí misma. Y cuando hablamos de sociedad hablamos en realidad de la ideología dominante.

Efectivamente, el Quijote implica un corte fundamental, que comparte con la obra de su coetáneo Shakespeare como analizaremos en breve, en el ideal del sujeto. Para intentar explicar lo que queremos decir vamos a comparar brevemente el Quijote con dos obras fundamentales de momentos históricos anteriores. Estas dos obras fundamentales van a ser por un lado la Odisea de Homero, obra fundamental de la Antigüedad Clásica, y por otro lado la Divina Comedia de Dante, obra fundamental de la Edad Media.

Vamos a hablar de tres protagonistas distintos. El primero es Ulises, el protagonista de la Odisea. El segundo es el propio Dante, protagonista de la Divina Comedia. Y el tercero es Don Quijote, protagonista de la obra de Cervantes.

En la Odisea Ulises busca volver a su hogar. Esto implica que existe un hogar frente a un mundo exterior agresor, que es el que recibe a Ulises en su periplo. Así la obra de Homero es la historia de una civilización que considera que está construyendo un mundo propio frente a lo extraño y que tiene por lo tanto un hogar común que es su propia cultura. Ulises, así, es un sujeto capaz de volver a un lugar donde se siente a gusto y cómodo. El hogar de Ulises es el mundo como debe ser. El ideal es Ítaca frente al mundo exterior agresivo. Y hay que volver a Ítaca.

Del mismo modo que Ulises identifica el mundo tal y como debería ser con su hogar, Dante identifica el mundo tal y como debería ser con el Paraíso. Aquí, sin embargo, ya hay un salto importante en referencia al propio Ulises. Para Dante, el Paraíso pertenece una escatología, es decir, algo que va a ocurrir en el futuro y por lo tanto el mundo terrenal no se puede catalogar como mundo como debería ser: algo le falta. Sin embargo, esta promesa de paraíso se va a realizar independientemente a la voluntad del propio Dante, o de cualquier sujeto humano, pues pertenece a una heteronomía que es la del dios creador. Dios ha creado un mundo como debe ser, el Paraíso, y el ser humano debe luchar para llegar a él. Y para conseguirlo debe obedecer a ese mismo dios. Y obedeciendo a Dios, y no de otra manera,  en ese paraíso Dante podrá juntarse con Beatriz, su Dulcinea del Toboso, de forma real y auténtica. De esta manera, la Divina Comedia presenta una cosmovisión en la cual si bien es cierto que el mundo tal y como debería ser se pospone a una realidad futura, presentando por ello que el mundo actual no es ideal, sin embargo se sigue manteniendo la idea de que esta unión entre la vida cotidiana y la felicidad se dará a través de un ente trascendente que es Dios. Podemos concluir, por tanto, diciendo que la Divina Comedia presenta un mensaje tan consolador como la propia epopeya griega y que consiste en advertirnos de que al final el mundo como realidad, el ser, y el mundo como ideal, el deber ser, se unirán necesariamente.

Así pues, tanto Ulises como Dante, en cuanto a sujetos de su propia obra, viven en un mundo donde es posible unificar la realidad con el ideal que debería ser, o diciéndolo en frase célebre: identificar el ser actual con el deber ser. Y es aquí donde el Quijote juega un papel fundamental en la historia cultural de Occidente, justo es reconocerlo que junto con su coetáneo que es la obra de Shakespeare.

Efectivamente, Don Quijote se diferencia absolutamente y de forma radical tanto de Ulises como de Dante. De Ulises, a pesar de imitar el modelo del viaje donde surgen aventuras, que será un clásico en toda la literatura occidental, se diferencian en que Don Quijote no tiene hogar.  Efectivamente, el caballero de la Mancha, de un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme,  aunque sale de su casa sin embargo nunca desea regresar a ella sino siempre partir. Y esta diferencia es fundamental con el guerrero griego. Lo que Ulises desea es regresar a su hogar porque es el mundo donde todo es cómo debe ser. Sin embargo, D. Quijote desea precisamente abandonar su casa porque es el lugar donde no se le permite ser caballero y por lo tanto construir el mundo como debe ser. Así del Quijote, carece de hogar y esa es una de las claves fundamentales que construirán al sujeto moderno. El personaje cervantino no puede identificarse con su propia realidad que, en realidad, desprecia. No quiere ser hidalgo manchego sino caballero universal.

Y también a diferencia de Dante, Don Quijote carece de paraíso. Ya hemos señalado que esta obra implica un paso adelante en relación a Ulises. Mientras que el paraíso de Ulises es un lugar concreto ya construido, el paraíso de Dante se encuentra más allá de su propia contemporaneidad. Sin embargo, D. Quijote va incluso más allá de Dante al situar su paraíso en un lugar imposible de alcanzar incluso en la trascendencia, si es que acaso existiera. Mientras que Dante sitúa su final de la historia en la superstición religiosa, Don Quijote la sitúa en una ficción novelesca, demostrando así lo absurdo de la idea de un paraíso dado. Don Quijote carece absolutamente de Paraíso y por ello, a su vez, su Dulcinea del Toboso nunca se transforma, ni se transformará, en un ángel sino que siempre será una campesina grosera. De esta forma, el caballero don Quijote no puede buscar un camino hacia el paraíso, en palabras bíblicas de rockero: una escalera al cielo, sino que debe conformar su vida como el lugar en el que la tarea le lleve hacia el fin definitivo de la felicidad. D. Quijote debe convertir su mundo en un mundo de caballerías: debe desfacer entuertos.

Así, D. Quijote ya se ha diferenciado absolutamente de la tradición anterior.
En primer lugar se ha diferenciado de la tradición clásica por negarse a situar el mundo tal y como debería ser en una civilización determinada y en una sociedad concreta, pues la sociedad de Don Quijote debe ser reformada a través de la acción del caballero.
En segundo lugar, Don Quijote también se diferencia del mundo medieval en que su paraíso no es algo trascendente y realizado por un creador con un omnipotente poder, sino que sólo puede ser realizado por él mismo. El caballero don Quijote es el personaje llamado a realizar la justicia de un mundo abandonado por Dios, con toda la burla que ello implica y al tiempo con toda la grandeza. Y aquí volvemos a ver un paralelismo con los personajes de Shakespeare, que están llamados, como textualmente dice Hamlet, a poner orden en el mundo. La modernidad del Quijote está implícita precisamente en ello.

Con todo esto, D. Quijote resulta un hito en relación a su tiempo. Y por ello, en su faceta erudita y cultural, es de obligada lectura. Pero aún nos queda explicar algo más.

Lo sé: leer el Quijote es un coñazo.
Y también lo sé: leer este artículo, y verá el próximo, también.

Pero, reconózcalo, yo soy más salao.

lunes, enero 02, 2017

SE ARMÓ EL BELÉN 2016

Yo soy un tío que se adapta. Es más,incluso que se vende, pero eso ahora no viene a cuento. En fin, que este año, en vez de hacer el belén en plan analógico pues lo he hecho digital. Y aunque pierde una dimensión, gana que no me tengo que subir al altillo.

Feroz crítica, eso siempre.



sábado, diciembre 31, 2016

VIDA INTERIOR/160: OH SÍ, FELIZ AÑO NUEVO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Feliz 2017.
Queda un año menos de vida.

martes, diciembre 27, 2016

VIDA INTERIOR/159: LA BELLEZA Y LA PALABRA (o sea, yo)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Básicamente, y a pesar de ser yo, soy una persona modesta. Podría llenar esta página de elogios merecidos e incluso inmerecidos hacia mi persona. Pero no lo haré. Solo les dejaré que me vean y escuchen.

No sé qué destaca más si mi arrebatadora belleza o mi sublime elocuencia.
Soy el Kant español...Perdón, perdón.
El Kant de todos y todas los y las ciudadanas y ciudadanos del estado español.


domingo, diciembre 25, 2016

FELIZ NAVIDAD FILOSÓFICA

¡¡Feliz Navidad Mundo de las Ideas!!
¡¡Feliz Navidad Primer Motor Inmóvil!!
¡¡Feliz Navidad Cogito!!
¡¡Feliz Navidad Imperativo Categórico!!
¡¡Feliz Navidad Fetichismo de la Mercancía!!

Y... a pesar del Partido Popular que odia la Filosofía:
¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD PENSAMIENTO CRÍTICO Y AUTÓNOMO!!!

Y para que esto sea posible, ayúdanos firmando aquí.
#SalvemosLaFilosofía



sábado, diciembre 24, 2016

VIDA INTERIOR/158: FELIZ NAVIDAD

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Ah sí, que Feliz Navidad.

 

jueves, diciembre 22, 2016

ÚLTIMA HORA:
LA ASAMBLEA DE MADRID APRUEBA QUE ÉTICA E HISTORIA DE LA FILOSOFÍA SEAN MATERIAS OBLIGATORIAS.

Otra vez, ya lo hizo el 22 de septiembre, la Asamblea de la Comunidad de Madrid ha aprobado por mayoría absoluta que Ética e Historia de la Filosofía sean materias obligatorias en 4º de ESO y 2º de Bachillerato.

Otra vez solo votó en contra el PP.

Es una Proposición No de Ley y por tanto no vinculante.

Ustedes me perdonaran que no haga comentarios. Pero, en breve más.

sábado, diciembre 17, 2016

LUCHANDO EN LA ASAMBLEA DE MADRID

El próximo jueves 22 de diciembre, el PSOE presenta en el Pleno de la Asamblea de Madrid una Proposición No de Ley (PNL) para que Ética e Historia de la Filosofía sean materias de libre configuración autonómicas, comunes y obligatorias en 4º de ESO y 2º de Bachillerato.

Ya ganamos por mayoría absoluta una Resolución en la propia Asamblea, el pasado 22 de septiembre con el voto favorable de PSOE, Podemos y Ciudadanos,y ahora volvemos a la lucha por la presencia de la Filosofía en la escuela.

 Luche con nosotros y firme porque la Filosofía esté en la Educación. 

#SalvemoslaFilosofía



lunes, diciembre 12, 2016

¿POR QUÉ LA CLASE TRABAJADORA VOTA POR LA EXTREMA DERECHA?/ y 2

En el artículo anterior, desarrollábamos cómo había cambiado la clase trabajadora desde el Capitalismo Clásico al Nuevo Capitalismo. Explicábamos allí que este cambio había producido una nueva clase social atomizada en sus intereses socioeconómicos y, frente al trabajador/proletario de la época clásica, un nuevo sujeto productivo: el consumidor. Toca ahora, tras el análisis anterior, ver cómo la izquierda respondió a este proceso.  

Empecemos este análisis.

También a partir de los años 70 del pasado siglo, la izquierda fue inclinándose progresivamente hacia los grupos llamados minorías. Estos serían el feminismo, el ecologismo, los inmigrantes, los homosexuales, etc. Se hizo, pensando en ellos, un discurso donde se pretendía que la izquierda, una vez conquistada la clase obrera, se convirtiera también en dominante dentro de estos colectivos. Así, la izquierda se volvió feminista luchando contra el heteropatriarcado -sea lo que sea eso-, exigió ser ecologista y verde, recogió las reivindicaciones de los grupos inmigrantes, estableció puntos en común con los colectivos homosexuales y atendió a todas las minorías luchando por sus derechos. Indudablemente, esto fue una labor necesaria por su parte, pues los derechos civiles son parte fundamental del discurso progresista. Pero el conflicto vino cuando este discurso se convirtió en el hegemónico de la izquierda olvidando así a la clase obrera como tal y dejándola huérfana de un referente intelectual.

De repente, la clase trabajadora afectada por el auge del Nuevo Capitalismo y con él de su crisis como clase fundamental del sistema productivo, veía que las cuotas femeninas en los consejos de dirección de la empresas eran más importantes que, por ejemplo, las cuotas de acuerdo al origen social, curiosamente inexistentes y que nadie defiende, o que los inmigrantes acaparaban las ayudas y servicios sociales sociales frente a sus familias, o reventaban las condiciones laborales en ciertos sectores al trabajar en cualquier condición. Y lo que importa aquí no es si esto era cierto o no con los datos macroestadísticos, sino que la percepción, y con ella el discurso hegemónico, se percibía así por parte de la clase trabajadora. Y ahí comienza, a su vez, la percepción social de abandono.    

Mientras la clase obrera creía percibir, por ejemplo, que la llegada masiva de inmigrantes producía una perjuicio en sus condiciones de trabajo y laborales pues competían como mano de obra más barata, la izquierda nunca fue capaz ni tan siquiera de hablar de eso sino de mantenerse en la defensa de los derechos colectivos de las minorías y no hablar para nada, tal vez por no saber qué decir, en cuanto a los derechos que comenzaban a perderse para las mayorías: como mucho citó pedantemente el llamado “multiculturalismo” –sea lo que sea eso-. De este modo, la clase obrera se fue sintiendo poco a poco olvidada en el discurso y arrinconada en la práctica social,  puesto que  las políticas promovidas por la izquierda parecían solo tener sentido para los grupos minoritarios. Así la clase obrera, que era una clase tradicional y esto es muy importante no olvidarlo, se sintió huérfana del referente social que hasta entonces había tenido lo cual, unido al problema de la heterogeneidad anteriormente citado, la convirtió en un grupo  social sin rumbo y sin nadie que fuera capaz de comprender sus intereses o hacerselos comprender a esa misma clase. La condición social de trabajador, que la izquierda había identificado en el discurso con la de revolucionario, pasó a segundo o tercer término frente a los nuevos referentes de izquierdas en el discurso: había que ser multicultural, feminista, ecologista y demás. Y no había que ser “maruja”, que curiosamente era la burla clasista de las mujeres tradicionales de la clase obrera.

Como consecuencia de todo esto, el movimiento feminista, el ecologista, los colectivos homosexuales o los colectivos de inmigrantes reconocían, como tales sujetos colectivos, cuál era su referente social y por lo tanto apoyaban a los movimientos de izquierdas como su defensa frente al modelo tradicional y conservador de la derecha. Sin embargo, la clase obrera, abocada ahora a peores condiciones laborales, a una precarización sin comparación en el pasado inmediato y a observar como sus hijos iban a tener peores condiciones que ellos mismos, no encontraba referente alguno que defendiera sus derechos y que les dijera en primer lugar qué estaba ocurriendo y en segundo lugar les propusiera una serie de medidas para atajar la situación. De hecho, la izquierda se volvió feminista, ecológica, negadora del heteropatriarcado, favorable a la multiculturalidad, partidaria de la autodeterminación de los pueblos oprimidos por los estados centrales, y un montón de cosas más a costa de olvidar en su discurso las condiciones socioeconómicas de la clase trabajadora de las cuales nunca hablaba.

De esta forma, la crisis que sufrió la clase trabajadora en su conjunto no fue respondida en absoluto por los movimientos de izquierdas que habían pasado de ser partidos políticos de la clase trabajadora a reconvertirse en movimientos sociales de reivindicación de minorías. A ojos de la clase trabajadora, y tal vez objetivamente, los partidos políticos de izquierdas habían dejado dejaron de ser partidos políticos de clase para convertirse en voluntariosas ONGs.

Y ese fue el hueco que vio la extrema derecha para introducirse. A través de un discurso muy simplista, pero respondiendo a todas y cada una de las preguntas e inquietudes de la clase trabajadora, fue capaz de generar en esta una sensación de respuesta ante el conflicto que se le presentaba. Así, la extrema derecha comenzó una fácil pero efectiva búsqueda de culpables para la situación. Presentó al colectivo inmigrante como un enemigo de las condiciones sociales de la clase trabajadora, cosa que la propia clase trabajadora percibía como primera impresión al tener la sensación de que las ayudas sociales y la precarización del empleo tenía que ver con la aparición de los emigrantes. E igualmente, como factor populista, presentó a la economía internacional como un enemigo frente a la economía nacional anterior, que había permitido el auge de las mejores condiciones posibles para la clase trabajadora, consiguiendo arrastrar el voto de la clase obrera. De esta forma, la clase obrera se sintió reconfortada con un discurso nacionalista, antiglobalización y contraria a las instituciones política, partidos y sindicatos, que la habían llevado curiosamente a prosperar.

Así, la extrema derecha se presentó ante la clase obrera como el proyecto antisistema, como aquello que los políticos establecidos, en los cuales incluían y posiblemente con razón a los partidos y sindicatos de izquierdas, no querían. Y lo hizo consolando y rellenando el vacío de una izquierda que había abandonado a la clase trabajadora.

Pero todo ello sólo fue posible por dos motivos. El primero, por el declive de las organizaciones sindicales que perdidas como referente social ante la atomización del empleo, se convirtieron en una especie de club de ofertas para sus afiliados y en una empresa de generar cursos de formación para la bonanza e interés de sus propios cuadros organizativos. Por otro lado, porque los partidos de izquierda habían dejado en realidad de ser partidos políticos, y con ello de tener una preocupación socioeconómica por la clase trabajadora, y se habían convertido en movimientos sociales de defensa de las minorías. Así, la clase trabajadora había perdido un referente en la lucha laboral y otro en la lucha política y este referente vino ser cubierto por la extrema derecha y las medidas populistas de derechas de gente como Le Pen, los Verdaderos Finlandeses o Donald Trump.

En Física es conocido el llamado disco de Newton. Consiste en un círculo dividido en siete cuñas y pintada cada una de ellas con los colores del arco iris. Al hacerlo girar rápidamente, el círculo presenta un anodino color blanco. Del mismo modo, la izquierda pasó de roja a multicolor hasta lograr, ante el cambio vertiginoso del Nuevo Capitalismo, quedarse en blanco para las respuestas.

La extrema derecha miente, pero gana. La izquierda, frente a la situación, habla de derecho a decidir y feminizar la política. Mirarse el ombligo impide ver el horizonte.

domingo, diciembre 11, 2016

¿ACUERDO EDUCATIVO?

¿Cree que en España nunca ha habido un acuerdo mayoritario sobre Educación?
¿Cree que el Partido Popular quiere realmente un Acuerdo Educativo?
Mire esto.
Y, no se le olvide, firme para mantener la Filosofía en nuestras escuelas: http://chn.ge/1kn6WFC
#NoalaLomce
#SalvemoslaFilosofía




viernes, diciembre 09, 2016

KIRK DOUGLAS: 100 AÑOS

Una vez, en el siglo XX, hubo un momento fundamental en la cultura.
Fue el Cine Clásico Americano, el mayor movimiento artístico de todo ese siglo.
Y Kirk Douglas, que hoy cumple 100 años, formó parte de él.



 ¿Cómo se llama este juego? 
ARTE, con mayúsculas.

domingo, diciembre 04, 2016

¿POR QUÉ LA CLASE TRABAJADORA VOTA POR LA EXTREMA DERECHA?/1

La presencia masiva del voto de clase obrera a políticas de extrema derecha o de populismo de extrema derecha, como está ocurriendo en Europa y acaba de ocurrir en Estados Unidos, no es algo absolutamente novedoso en el ámbito de nuestras democracias. Efectivamente, la clase obrera fue partícipe importante en el alzamiento de los fascismos del siglo XX. Sin embargo, es cierto que a partir del final de la Segunda Guerra Mundial la clase obrera, al menos en Europa, había sido básicamente un fortín de los planteamientos izquierdistas. Por ello, es conveniente preguntarse qué ha ocurrido para que los llamados cinturones rojos de las distintas ciudades europeas se hayan convertido poco a poco en cinturones azules, negros o incluso pardos.

Lo que vamos a analizar aquí es lo que creemos son los motivos fundamentales para que la clase obrera vote a la extrema derecha. Por supuesto con esto no queremos identificar estos planteamientos de extrema derecha con el fascismo, pues son dos cosas no necesariamente iguales. Por tanto, cuando hablemos aquí de extrema derecha vamos a presentarla como el conjunto de medidas políticas que implican un alto conservadurismo moral, una fuerte presencia de los elementos nacionales y tradicionales en el discurso y en la iconografía, un discurso económico proteccionista y antiglobalización y, por último, una crítica hacia los sindicatos de clase tradicionales de la izquierda y hacia las figuras de los políticos considerados como una élite ociosa. Igualmente, estos grupos políticos tienen como característica la defensa de una pérdida de las libertades democráticas y sociales en beneficio de la idea de la seguridad nacional.

La pregunta, por tanto, es ¿por qué la clase obrera está votando a estas ideas que en realidad no hacen sino perjudicarla? O dicho de otro modo, ¿por qué la izquierda ha perdido el voto de la clase obrera?

Creemos que para explicar esto debemos centrarnos en dos aspectos fundamentales. El primero de ellos va a ser un aspecto económico y sociológico donde analizaremos qué ha ocurrido con la clase obrera en Europa en los últimos 40 años. El segundo, se un análisis ideológico, donde estableceremos qué ha pasado con el discurso político de la izquierda en esos mismos últimos 40 años. Nos situamos en 40 años, aproximadamente, porque fue en la década de los 70, con la crisis del petróleo, cuándo empezó a resquebrajarse el ideal del Estado del Bienestar y cuando comenzó el triunfo neoliberal en el Reino Unido con Margaret Thatcher y el comienzo de la decadencia de la izquierda como organizaciones de poder.

Comencemos por la parte sociológica y económica.

El suceso más relevante que ha ocurrido en relación a la clase obrera ha sido la atomización de esta. Efectivamente, el modelo industrial anterior  a la crisis del petróleo, como modelo ideal, era el de grandes empresas y garantía de trabajo de por vida en una de ellas. Como consecuencia, la clase trabajadora tenía un grado de cohesión muy alto pues además estaba la existencia de barrios obreros donde todos los que habitaban pertenecían a dicha clase e incluso podían llegar a trabajar en las misma empresa o en la misma cadena de empresas. Unido a esto, la existencia de los sindicatos como arma fundamental de esta misma clase, incluso más allá de los partidos políticos, generaba a su vez un aumento de la cohesión tanto afectiva como intelectual generando el orgullo de pertenecer a un colectivo social reivindicativo y al tiempo eficaz en su trabajo y en su contribución social. Así, la clase obrera socialmente se presentaba como un grupo prácticamente homogéneo donde sus intereses eran a su vez fundamentalmente únicos y se referían a un mayor grado de Bienestar Social, a la práctica de ciertas medidas laborales que garantizarán un mayor tiempo de ocio, y a un incremento de su nivel económico a través de subidas salariales. Incluyendo esto, la idea de la clase obrera de que sus hijos iban a prosperar más allá de la propia situación de los padres, fundamentalmente a través de la educación pública y gratuita, llevaba a un colectivo perfectamente cerrado y cohesionado con intereses comunes. Y esto, a su vez, implicaba que las propuestas políticas podían ser globalizadas pues los intereses de la clase obrera eran fundamentalmente uniformes.

Sin embargo, la crisis del petróleo de los años 70 inicia un nuevo proceso en el Capitalismo que va a ser el de la globalización y la aparición del Nuevo Capitalismo. Esto implica la existencia de un nuevo mercado mundial que se va extendiendo hasta la fecha con límites antes insospechados y que incluye a todo el planeta. Con ello, y con la aplicación fundamental de las tecnologías al proceso industrial, la figura fundamental del Nuevo Capitalismo pasa de ser el trabajador a ser el consumidor y, como consecuencia, se produce un resultado social que es la pérdida de la relevancia de la clase obrera como elemento fundamental del sistema económico.

Efectivamente, en primer lugar desaparecen las grandes industrias o dejan de ser fundamentales en el tejido productivo occidental, desplazándose a los países emergentes en busca de mano de obra más barata o siendo sustituida la mano de obra especializada por la robótica. En segundo lugar, la atomización de la clase obrera se incrementa al desaparecer los puestos de trabajo de por vida, propio de las grandes corporaciones, e inaugurarse un proceso absolutamente selvático de búsqueda de trabajo temporal y de pérdida del empleo indefinido. En tercer lugar, los barrios obreros van perdiendo sus características sociológicas de mundo homogéneo con la aparición de nuevos trabajadores, especialmente inmigrantes, que no pertenecen culturalmente al modelo dominante anterior, generando un corte absoluto en cuanto a los intereses finales en la convivencia de esos mismos obreros. En cuarto lugar, la llegada de los países emergentes con su vasto mercado de consumidores –con que solo consumiera el 20% de su población ya superarían a la Unión Europea-  permite precarizar los salarios de los trabajadores occidentales, hasta entonces intocables por necesidades de consumo, y con ello reducir su nivel de vida. Y, en quinto lugar, y ante todo este proceso, los sindicatos comienzan una crisis, producto también de un feroz ataque, que les hace incapaces de responder a las necesidades de la clase obrera.

Podemos concluir ante esto que el Nuevo Capitalismo tiene como consecuencia dos elementos fundamentales para nuestro análisis. Primero, que el foco de atención de la producción capitalista pasa del trabajador al consumidor. Segundo, que los intereses de los trabajadores ya no responden a algo colectivo, un interés de clase, sino a algo individual. La nueva clase obrera ya no existe como tal clase homogénea sino como un conjunto de individuos que buscan llegar a ciertos niveles de consumo, buscan ser consumidores que es el nuevo ideal social. De esta forma, la clase obrera actual es un colectivo social heterogéneo, con intereses muchas veces contradictorios entre sí, con unas formas de vida no similares y sin un representante social reconocido.


Y así es como las características de la clase obrera han cambiado fundamentalmente desde la revolución industrial hasta nuestros días. La pregunta ahora es cómo ha respondido la izquierda a estos cambios y si ha sido capaz de darle una respuesta a la nueva clase obrera para, primero, explicarles la situación y, segundo, dar respuesta a sus nuevas necesidades.

Pero, eso otro día.