#SalvemosLaFilosofía
"Ilustración es la salida del hombre de su culpable minoría de edad."
lunes, diciembre 31, 2018
2019: 12 CAMPANADAS POR LA FILOSOFÍA
Vamos a brindar ante el nuevo año 2019 por la Filosofía.
#SalvemosLaFilosofía
#SalvemosLaFilosofía
viernes, diciembre 28, 2018
EPMESA AFAMADO CONFERENCIANTE
Gracias a la PLATAFORMA PÚBLICA DE USERA por invitarme a dar esta charla donde analizo:
a) ¿Es bueno tener estudios superiores?
b) ¿Por qué se intenta que la mayoría no los tenga?
c) ¿Cómo se busca conseguirlo?
Y aquí la pueden ver.
#GlobalizaciónYEducación
#EPMesaAfamadoConferenciante
a) ¿Es bueno tener estudios superiores?
b) ¿Por qué se intenta que la mayoría no los tenga?
c) ¿Cómo se busca conseguirlo?
Y aquí la pueden ver.
#GlobalizaciónYEducación
#EPMesaAfamadoConferenciante
martes, diciembre 25, 2018
Y (ahora más filosófica) FELIZ NAVIDAD
Fíjense quiénes se han colado en el Ministerio de Educación de Isabel Celaá para cambiar el Anteproyecto del gobierno del PSOE que deja a la ESO sin Filosofía.
No queremos dar un "catecismo" de valores, queremos pensamiento autónomo y crítico con Ética en 4ª de la ESO.
Ah, y Feliz Navidad Filosófica.
Seguimos luchando contigo en https://bit.ly/1kn6WFC
#SalvemosLaFilosofía
No queremos dar un "catecismo" de valores, queremos pensamiento autónomo y crítico con Ética en 4ª de la ESO.
Ah, y Feliz Navidad Filosófica.
Seguimos luchando contigo en https://bit.ly/1kn6WFC
#SalvemosLaFilosofía
domingo, diciembre 23, 2018
FELIZ NAVIDAD (no se me podía olvidar)
Aquí estamos, deseándoles a ustedes una muy Feliz Navidad.
Ya saben, George Bailey y yo somos así.
Ya saben, George Bailey y yo somos así.
domingo, diciembre 16, 2018
MADRID CENTRAL: LA IZQUIERDA PIJA Y LA DERECHA SOCIAL.
Como
ustedes saben, ya no se va a poder circular en coche particular por el centro
de Madrid. Pero la noticia así es falsa. La noticia correcta es que determinados
coches particulares no podrán circular por el centro de Madrid ni tan siquiera
para cruzarlo. Y claro, ¿averiguan qué coches? Pues precisamente aquellos que
son característicos de las clases con menos recursos económicos. Efectivamente,
en Madrid Central no se prohíben los coches, que los va a haber, sino ciertos
coches y de cierta manera. Es decir, no se peatonaliza el centro prohibiendo
los vehículos, sino que se aristocratiza su admisión. Por eso, este artículo
pretende explicar por qué Madrid Central es una idea elitista y de derechas. y
lo interesante es que lo es en lo concreto, sus medidas, y en lo abstracto, la
idea política que subyace a las medidas.
Comencemos
por lo concreto.
En
Madrid Central no se podrá entrar con una serie de vehículos pero,
curiosamente, sí con otros. La razón aducida es que unos coches contaminan más
que otros. Evidentemente, esto es correcto. Pero se olvida citar algo más: que
de esta forma la prohibición se correlaciona necesariamente con el nivel de
renta, pues los coches más contaminantes son los de las personas con menos
nivel de renta. Es decir, la zona centro de la capital no es un lugar sin
coches, no se ha peatonalizado, sino que se ha aristocratizado pues son los
pobres quienes no puedan pasar. La contaminación la paga así una parte de la
población.
Se
observará, de esta manera que Madrid Central solo consta de un análisis individualizado.
La idea fundamental es que si hay contaminación es porque la gente saca el
coche contaminante. La idea, sin duda, es tan cierta como que si hay tanto paro
es porque la gente no está dispuesta a trabajar bajo cualquier circunstancia.
Es decir, es un dato. Pero no explica el dato: ni explica por qué la gente usa
el coche ni explica por qué la gente de menos recursos tiene que llevar coches
más contaminantes. Y por ello, la medida que se adopta es sencillamente excluir
a esta gente que contamina de poder entrar y pasar por el centro de la ciudad. No se adopta ninguna medida
más que la meramente represiva y no existe una sola medida de apoyo incorporada
al cambio de vehículo, por ejemplo, o a mejorar el pésimo, sí pésimo, transporte público.
Los pobres contaminarán con sus vehículos en otras zonas de pobres, pero no
donde la ciudad es más bonita y linda. La aristocracia cuida siempre sus
jardines.
En
segundo lugar, resulta curioso que aquello que se exige cumplir a los
particulares, sin embargo no se cumple por la propia institución. La EMT, del
ayuntamiento, tiene un 20% de su flota que no podría cruzar Madrid Central –y
por cierto, solo un 2% de vehículos 0
emisiones-. Pero, responderá usted afamado lector progresista: es que los
autobuses que van a actuar en el centro van a ser ecológicos –y luego pondrá
sonrisa de superioridad moral-. Y efectivamente no lo dudo. Porque esa flota
contaminante, que es uno de cada cinco, se destinará a los barrios periféricos,
donde probablemente vive usted y seguro vivo yo, cuya contaminación no resulta tan
importante.
En tercer lugar, hay otro punto
llamativo. Siendo este un ayuntamiento que tanto gusta de autopresentarse como aquel
que defiende la participación de todos los vecinos, incluso en la partida presupuestaria,
resulta muy llamativo que un programa que nos afecta a todos sin excepción no
haya requerido una consulta popular única y en condiciones. Esto parecía
exigible cuando además, debemos recordar, no constaba en el programa electoral de
AhoraMadrid. Por ello, lo democrático, siguiendo con su idea de que lo
democrático es votar, hubiera sido llevarlo a consulta municipal, algo, por
cierto, perfectamente legal. Así, lejos de ello, lo único que se hizo fue una consultilla con varios temas,
donde además no se preguntaba nada referente a cerrar el tráfico, la medida
fundamental, sino a ensanchar aceras, consulta donde apenas votó el 6% por
cierto.
Pero
lo que nos interesa aquí es mucho más lo abstracto: la estructura ideológica y
política que subyace a todo el asunto de Madrid Central. La izquierda
últimamente está adoptando un curioso discurso, de fondo liberal en el mejor
caso y ñoño cristiano paulocoelhista en el peor, en el cual la responsabilidad final
de todo lo que acontece la tiene cada individuo concreto. Es una idealización
de las relaciones sociales en donde la sociedad no tiene una estructura y
funcionamiento propio ajeno al individuo como tal, no es un sistema, sino un
mero conglomerado que se explica analizando cada comportamiento individual.
Esta forma ideológica, que cree que la sociedad es solo la suma de los
comportamientos individuales, tiene su mantra más característico en la famosa
idea “Para resolver tal problema habría que hacer una asignatura de …”, que
viene a decir que si todos fuéramos buenos y nos educaran bien el mundo sería
un jardín precioso, pero precioso preciosssso ossssea. Y viene a decir, junto a esto, que las medidas
estructurales socioeconómicas se van aparcando a un lado o solo se pretende que
beneficien a ciertos grupos de presión poderosos, pero nunca ya a la mayoría de
la población.
Así,
en Madrid Central se podían haber hecho infinidad de medidas previas, muchas de
ellas municipales, en vez de aristocratizar, eso que ahora llaman gentrificar,
el centro de Madrid. Desde cerrar completamente el tráfico a todos los coches
–con evidentes excepciones pero nunca que estuvieran relacionadas con el nivel adquisitivo del vehículo en cuestión-
hasta garantizar puntos de carga para cualquier vehículo eléctrico de forma
gratuita en la propia dirección del usuario con aparcamiento reservado para
dicha finalidad, o poner ayudas verdaderas para que un vehículo eléctrico
cueste lo mismo que uno de combustión o que la producción de energía eléctrica –nota:
ay los mineros, ay los árabes, fuera limpia-, incluyendo como transición la
nuclear. También se podría haber adoptado una política de plazos realista,
permitiendo un modelo de transición asumible por la mayoría de la población. Pero
nada de esto se ha realizado.
Madrid
Central es así un exponente más de la conversión del estado social al estado garantista,
llamémosle así. En el primero, el estado social, el estado interviene como
sujeto social y económico no solamente legislando sino actuando realmente para
que las leyes se puedan cumplir en igualdad de oportunidades. En el segundo, el
estado obliga a cumplir la ley sin intervenir para poner las condiciones de su
cumplimiento en igualdad de oportunidades. El ayuntamiento de Madrid solo ha legislado y no ha hecho nada para que
exista la igualdad de oportunidades en el cumplimiento de la ley. Los pobres no
podrán cruzar la zona noble de la ciudad en sus vehículos por ley. El aire puro
pertenece a unos pocos.
Y como diría un actual
miembro y miembra o portavoz y portavoza de la autoproclamada izquierda:
osssssssse@, que por algo son de izquierda.
sábado, diciembre 08, 2018
domingo, diciembre 02, 2018
ELECCIONES SINDICALES: ¿POR QUÉ ME PRESENTO POR CCOO?
Pues eso: miren que hablo bien, que soy atractivo y, sobre todo, salao.
Así que, si pueden. voten por CCOO
viernes, noviembre 30, 2018
DE ELECCIONES (o La tierra será un paraíso...)
Parezco, lo sé, el de la Policía Secreta vigilando al grupo, pero es que nos presentamos todos por la Federación CC.OO. de Madrid a las Elecciones Sindicales.
Y piensen ustedes en la cara de los de la Consejería del PP cuando me vean aparecer con mi corbata de Armani...
No me abandonen, yo nunca lo haría (bueno, sí, pero es otra historia...)
#EPMesaSindicalistaElegante
Y piensen ustedes en la cara de los de la Consejería del PP cuando me vean aparecer con mi corbata de Armani...
No me abandonen, yo nunca lo haría (bueno, sí, pero es otra historia...)
#EPMesaSindicalistaElegante
domingo, noviembre 25, 2018
VIDA INTERIOR/167: PROLETARIOS UNÍOS ( y a ver si nos ponemos corbata)
¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.
un filósofo crítico,
un atractivo maduro.
Pues, aquí me tienen. En la lucha sindical. Y el próximo día 4 de diciembre hay elecciones sindicales en educación. Yo me votaría: que la única corbata de la Junta de Personal no sea la del PP...
Un líder sindical,un filósofo crítico,
un atractivo maduro.
#EPMesaSindicalistaElegante
domingo, noviembre 11, 2018
¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/3: LA UNIVERSALIDAD DE LA RAZÓN
La presente serie de compone de 4 artículos:
Empezamos
resumiendo. Señalábamos al principio de esta serie (artículo 1 y artículo 2) que el problema de los derechos de
los animales no se agotaba exclusivamente en el ámbito de un concepción
estrecha de la moral, entendida esta en su sentido lato tal y como piensa de
ella la posmodernidad, sino que requería una explicación fundamentada y esto
implicaba a la metafísica. Esta fundamentación metafísica empezaba por plantearnos
la realidad y cómo, defendíamos, esta existía de dos formas: una como Ser, que
se correspondería con la realidad natural, y otra como Deber Ser, que sería
aquella realidad creada por la racionalidad, pero que no era algo trascendente
sino también inmanente. Precisamente, y por ello, anticipábamos, los seres
racionales tenían derechos inalienables por sí mismo mientras que el resto de
los seres no racionales podían ser objetos de derecho, pues se les podían
conceder o donar derechos, pero nunca sujetos de derecho ni tener, por tanto,
derechos por sí mismos.
Corresponde
ahora, lógicamente, explicar ya esto último y desarrollar, por fin, por qué los
seres racionales, y los seres humanos como tales, son sujetos de derecho.
Hay
una explicación muy errónea sobre los derechos humanos que los sitúan como si
su fundamento fuera un acuerdo y ellos mismos por tanto fueran convencionales.
Se dice: los derechos humanos son un convenio. Es un mantra, sin embargo
equivocado. En realidad, los derechos humanos, los derechos de cualquier ser
racional existente, son universales y van unidos necesariamente a su propio
condición de ser racional. Y conviene explicar por qué. Y la clave de toda la explicación es la propia
racionalidad.
El
sujeto racional se caracteriza por la posesión de la capacidad de la razón. La
razón no es una experiencia particular o un forma de discurrir peculiar sino, y
esto es clave, universal. Efectivamente, la racionalidad, y no solo en las
reglas de inferencia lógica o el razonamiento de la matemática, sino también el
anhelo que la racionalidad lleva en sí, implica la universalidad. La razón
necesariamente tiende a generar universalidad y de ahí surge su figura clave
que es el concepto. Este anhelo de universalidad, que no está exento de peligro
por cierto en su realización política,
implica a su vez el tratamiento de lo real como universalizable y de ahí
que podamos conocer: sólo transformado lo particular en universal, en concepto,
es posible llegar a conocer, pues la infinitud de la experiencia particular nos
impediría llegar a conocer nada. Así, al situar el universal “perro” podemos
conocer intelectualmente la experiencia y no solo tenerla o padecerla como
hecho perceptivo.
De
esta forma, el sujeto racional en cuanto tal no es un mero individuo concreto,
como el resto de los animales, sino un sujeto universal y creador material, y
esta es la fundamental diferencia con el Idealismo, de la universalidad en
cuanto transforma permanentemente la
realidad solo particular en una realidad del deber ser universal. En el mundo
fáctico donde solo hay seres particulares sin sentido, y la razón impone un
orden racional ajeno a ese mismo mundo natural. Y de ahí, por ejemplo, que la
crítica auténtica a la Teoría del diseño
inteligente no sea una prueba científica, que también puede ayudar, sino
definitivamente comprender que en la realidad natural no existe ese diseño
armónico que se pretende justificar: nada hay tan falso como la idea de una
armonía natural. El mundo del Ser es un caos y solo la racionalidad lo
transforma en orden o bien explicándolo o bien dominándolo materialmente.
Así,
el sujeto racional reúne dos condiciones muy diferentes respecto al resto de
los seres vivos: primera, la creación material y vivencia en un mundo nuevo que
es el mundo del Deber Ser que se diferencia del natural; segundo, la capacidad
de constituirse como sujeto universal. Y ahí están las claves de los derechos
inalienables.
En
primer lugar, los seres racionales tienen derechos inalienables como tales
seres racionales, y no como individuo o especie animal, porque no pertenecen
como tales sujetos racionales al mundo del Ser, la realidad fáctica natural. En
la naturaleza no hay derechos ni deberes ni condición moral alguna. Sin
embargo, esta condición sí aparece en el Deber Ser pues surge desde y
exclusivamente la racionalidad. Por ello, los seres que solo viven en el mundo
natural no tienen carga moral en sí mismos.
En
segundo lugar, los animales no son universales sino particulares y concretos.
Las especies no existen como tales y solo hay individuos. Sin embargo, los
seres racionales son sujeto de universalidad, pues la están permanentemente
formando en su pensamiento, y sujetos en el Deber Ser, pues este solo existe, y
esto es importante de entender, a través de ellos. Así, el ser racional no es
solo un ser individual sino que actúa como agente universal y transforma el
mundo en esa dirección. El ser racional, le guste o no y esto también es
importante, es un legislador universal en sí mismo al tener en su racionalidad
el concepto de que todo lo que ocurre podría o debería ser de otra forma y que
esa forma debería asumir todas las acciones relacionadas con esa.
Además,
en tercer lugar, esta misma racionalidad le hace a su vez existir en la moral,
repetimos: quiera o no, y poder pensar en la ética. Los seres racionales al
vivir en el Deber Ser viven a su vez en la moral de una forma permanente y
consciente. Esto es así porque son capaces de conocer las consecuencias de sus
acciones; además, de juzgar y juzgarse; y, por último, de situarse a sí mismos
como la causa última de su comportamiento. Así, el ser moral no pertenece al
mundo natural sino al mundo racional. Y la moral, por ello, no es propia de los
animales pero sí de los sujetos racionales. Aunque no queramos, aunque no nos
guste, construimos un mundo moral, como muy bien sabía Nietzsche por cierto y
de ahí toda su teoría.
¿Pero
por qué derechos universales? Porque en esa perspectiva moral el ser racional,
aquí y ahora el ser humano, actúa siempre como legislador universal. Cuando
alguien piensa “Esto está mal/bien”, y lo pensamos constantemente, no lo dice
de la situación concreta sino de la acción universal: cualquier acción en esa
misma circunstancia estaría mal/bien. Y no lo dice solo para sí o para el
sujeto responsable de la acción, sino para todo sujeto causante de la acción. E
incluso el relativista lo plantea de modo universal al señalar que para todos debe ser relativo el juicio
moral. La razón exige el juicio moral universal y por ello el sujeto universal.
Y al hacerlo, exige que ese sujeto universal tenga universales derechos y
universales deberes: ambos unidos.
Y
así surgen los derechos universales. No son una mera convención, un acuerdo,
sino una conquista y una construcción de la racionalidad. En la dialéctica Ser
frente a Deber Ser –nota: es que me estoy emocionando- la racionalidad va
ganando terreno y sitúa su afán de universalidad en la realización no solo de
realidades materiales sino también culturales, que es en concreto donde cobran
sentido los derechos universales. Los derechos universales, y los deberes
universales a los que se asocian, forman parte de ese mundo del Deber Ser, como
la tecnología o el mundo artificial: son realidades objetivas construidas, y no
meras convenciones, por la racionalidad. Pero, como tales, no pertenecen al
mundo natural y solo al mundo formado por la racionalidad.
Resumo
–ya sé que me lo agradecen-. Los derechos universales pertenecen al sujeto
racional porque es a su vez como tal ser racional un sujeto universal que vive
en un mundo moral de derechos y deberes universales. Por supuesto, pueden, y en
cierta medida deben, extenderse más allá como acción de ese mismo sujeto
racional a otros seres no racionales. Pero, dicha extensión es producida
precisamente porque esos seres no racionales no son sujeto de derecho sino
objeto del mismo: los animales no racionales no tienen derechos en sí mismos.
Y
ya viene el final –nota: no se emocionen, queda uno más- ¿Pero esto del animalismo y demás ñoñerías posmodernas
qué significado real tiene a nivel político? Pues, ya contesto: es pensamiento reaccionario. Pero esto ya se lo explicamos en
breve.
viernes, noviembre 09, 2018
SINDICALISTA ELEGANTE
Hay motivos por los que no escribo tanto como me gustaría.
La siesta,
el pacharán,
el fútbol,
el gin tonic,
y este.
El próximo 14 de Noviembre les informamos sobre el Concurso De Traslados.
Piensen ustedes en mi cálida voz al tiempo que mi inconmensurable presencia liderando a la causa trabajadora.
En fin, si es que me emociono de pensarlo.
#EPMesaSindicalistaElegante
#EPMesaVanguardiaProletaria
La siesta,
el pacharán,
el fútbol,
el gin tonic,
y este.
El próximo 14 de Noviembre les informamos sobre el Concurso De Traslados.
Piensen ustedes en mi cálida voz al tiempo que mi inconmensurable presencia liderando a la causa trabajadora.
En fin, si es que me emociono de pensarlo.
#EPMesaSindicalistaElegante
#EPMesaVanguardiaProletaria
domingo, noviembre 04, 2018
PROTESTA CONTRA EL PROGRAMA INFORMÁTICO RAÍCES
He leído esta protesta contra el programa informático RAÍCES y, de acuerdo al artículo 19.5 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, he pedido que se transcriba literalmente en el acta. Creo que es importante que no solamente protestemos en privado sino también públicamente sobre aquello que afecta a nuestra docencia diaria y nos la dificulta. La pongo aquí por si acaso alguien más desea usarla.
PROTESTA POR EL PROGRAMA INFORMÁTICO RAÍCES
Como profesor del Instituto Las Musas (Madrid) deseo expresar lo siguiente en relación al programa informático Raíces.
El programa informático Raíces no solamente no ha mejorado el anterior programa utilizado (AFDI/WAFD/SICE), ya de por sí bastante pobre, sino que claramente lo ha empeorado. Este empeoramiento se da tanto en las circunstancias diarias de la docencia -el engorroso sistema para poner las faltas, la aparición o desaparición imprevista de alumnos, el no reconocimiento y unificación de grupos por materias e incluso el propio no reconocimiento del docente- como en las propias de las evaluaciones –no poder conocer el número de faltas del alumno o tener que poner las notas por clases y no directamente por materias- . Así, el programa Raíces no solamente no iguala las escasas prestaciones del anterior programa sino que nos perjudica aún más y nos hace perder más tiempo en las labores administrativas.
Además, el programa informático Raíces ha generado un caos en las Secretarías de los centros, no solo no facilitando el trabajo, que es el fin de cualquier programa informático, sino haciendo de él una carga y complicando más que nunca la matriculación y tratamiento de los datos de los alumnos.
Por todo ello, deseo expresar mi sorpresa y rechazo ante el hecho de que un programa que es claramente inferior al anterior, que ya era muy malo, y que aumenta extraordinariamente el trabajo administrativo y burocrático de todos, se haya impuesto en la Comunidad de Madrid. Sabemos por una campaña de plena actualidad que la Consejería de la Comunidad de Madrid considera a los profesores prácticamente como superhéroes, y por ello tal vez no hubiera estado de más que nos hubiera dado una capa en condiciones para ejercitar nuestra labor y no una chapuza de programa que parece pensado por los acérrimos enemigos de los superhéroes que no pueden ser sino los supervillanos.
sábado, octubre 27, 2018
miércoles, octubre 17, 2018
¿GANAREMOS? #SALVEMOSLAFILOSOFÍA
El Congreso pacta que la Filosofía vuelva a ser obligatoria tres años en los institutosSeguimos luchando.Vamos de batalla en batalla.
Pero creo que esto puede no ser el principio del fin, pero sí el fin del principio -nota: lo sé, a veces me siento histórico-.
Y sí, salgo la mar de guapo.
martes, octubre 09, 2018
¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/2 METAFÍSICA: DEBER SER FRENTE A SER.
La presente serie de compone de 4 artículos:
En
el artículo anterior de esta serie definíamos a los seres racionales (y entre
ellos a los seres humanos) como sujetos de derecho frente a los seres no
racionales (y entre ellos los animales) a los que categorizábamos como objetos
de derechos. La diferencia,
señalábamos, estaba en que un sujeto de derecho tiene estos de una forma
inalienable y por su propia condición, mientras que un objeto de derecho tiene
derechos solo en tanto le son concedidos por otros.
Igualmente,
hacíamos una distinción entre el Ser y el Deber Ser. Entendíamos por Ser la
realidad natural y fáctica, el mero hecho de existir en tanto ser concreto. Sin
embargo, el Deber Ser era una realidad proyectada hacia adelante pues se
situaba en el podría o debería ser de otra forma. El mundo del deber ser no se
limitaba a una facticidad, un mero hecho, ni era una identidad pura con lo
existente sino que planteaba una diferencia: lo dado podría ser de otra manera.
Y en este mundo del deber ser situábamos por ejemplo la acción humana técnica
(en nuestro ejemplo, las cañerías o el grifo) o el discurso moral (en tanto que
es plantearse si lo que existe no debería ser de otro modo y actuar en
consecuencia).
Ahora
nos viene una serie de cuestiones saltan ya a la vista. En primer lugar, de
dónde sale el deber ser y si es real o mera especulación intelectual. En
segundo lugar, qué relación hay entre este Deber Ser y la existencia de
derechos inalienables. Y la tercera, consecuencia de las anteriores, por qué
defendemos que los animales no tienen derechos y los seres racionales, y por
ello los seres humanos, sí.
¿Existe
realmente el Deber Ser?
Hemos
señalado que existe el Ser y el Deber Ser. Por Ser, entendemos la realidad en
cuanto naturaleza. Por Deber Ser, la realidad en cuanto creación racional. Es
muy importante comprender tres cosas sobre esta creación racional: la primera,
que es real y no solo ideal, y por tanto sus productos existen con el mismo
grado de realidad que los propios del Ser; la segunda, que el Deber Ser se da
de hecho en la Historia; la tercera, que el Deber Ser abarca todo aquello que
podría ser y no solo lo que podríamos considerar como moralmente bueno. Pero,
¿de dónde sale este deber ser?
Mientras
que el mundo del Ser está ya en su propia facticidad como realidad física, el
Deber Ser se proyecta y surge en el futuro. El Ser, como es naturaleza, existe
en una actualidad permanente sin pasado ni futuro (lo que no quiere decir sin
cambio). Sin embargo, el Deber Ser necesita una concesión para su existencia
que es la realización fuera de las leyes de la naturaleza. Efectivamente, el
deber ser –desde las cañerías y grifos hasta los derechos- no surge del mundo
natural sino que se construye desde fuera, y en contra, del mismo. Así pues, el
mundo del Deber Ser no está en lo fáctico natural sino en la posibilidad
racional ¿Pero, cómo surge?
Conviene
primero asegurar que si el mundo del Deber Ser no es lo fáctico natural no quiere decir que no es
material, y esto es importante decirlo. La condición de posibilidad del mundo
del Deber Ser, la existencia de seres racionales y de la Razón, surge por supuesto
de la realidad natural, pues es un resultado de la evolución. Pero la
consecuencia de esta Razón no forma parte de la Naturaleza sino que recrea otro
mundo –nota: he estado a punto de hacer un juego heideggeriano y poner re-crea.
Re-nota: por cierto, Heidegger y yo somos contrarios en todo, pero qué listo
era el tío-. Por tanto, que nadie piense en la trascendencia o en Dios cuando
hablamos de este mundo del Deber Ser.
¿De
dónde sale y qué es este mundo del Deber Ser? Como ya hemos repetido hasta la saciedad, el
mundo del Ser es identificable con el mundo natural. El mundo del Deber Ser,
no. El mundo del Deber Ser es un producto que se construye a partir de y más
allá de lo natural. Los seres racionales proyectan desde su pensamiento una
realidad distinta a la existente, desde la técnica a la moral pasando por las
relaciones interpersonales, y construyen realmente un mundo desde eso. Así, el
mundo del Deber Ser es un mundo objetivo y resultado de la acción racional,
para bien o para mal pues este es un juicio moral complementario pero a su vez una
exigencia necesaria también desde la propia racionalidad más allá de la
naturaleza donde falta, que se realiza en eso que llamamos historia. Y es
objetivo, y esto es importante, porque se da realmente.
El
mundo del Deber Ser es así el mundo creado por la racionalidad frente al mundo
natural. Y es un mundo, por tanto, que frente a la mera facticidad del mundo
natural, donde no puede existir el juicio moral desde él mismo, implica el
juicio moral sobre el bien o el mal de su realización. El mundo del Deber Ser,
en definitiva, es la creación de los seres racionales sobre la naturaleza como
materia prima. Y es un mundo tan real y objetivo, asómese a la ventana de su casa
y mire su ciudad y sus relaciones sociales y personales, como la propia
facticidad natural.
Pero,
¿qué tiene que ver este mundo del Deber Ser con la existencia de derechos?
La
existencia de derechos se explica por tres posturas distintas.
Primera,
son por naturaleza. Segunda, son una convención. Tercera, son una realización
objetiva de la racionalidad. Nosotros vamos a defender aquí la tercera y para
ello necesitamos haber dejado claro la existencia de ese mundo del Deber Ser
(hacer, como decíamos al principio, Metafísica). Porque si comprendemos
efectivamente de dónde surgen los derechos, podremos comprender, a su vez las
consecuencias de su origen y su desarrollo. Y conocer que, si como defendemos
nosotros los derechos inalienables no proceden ni de la naturaleza ni son una
mera convención sino una realización objetiva de la racionalidad, entonces las
cosas tornan de una nueva manera.
Por
eso, ahora necesitamos otro nuevo texto para explicar las consecuencias de toda
esta existencia objetiva del Deber Ser, porque esta, y no otra, es la clave de
toda la cuestión sobre si los animales tienen derechos o no. Porque si es un
problema es muy serio, y este lo es, no puede tener una explicación simple y
emotiva. Así pues, la pregunta a contestar –nota: por fin, pero oigan que tengo
que rellenar y esto les sale gratis, imaginen que fuera el libro de un profesor
de universidad que además se lo cobra- es ¿por qué los seres racionales, y por
ello los humanos, son sujetos de derecho, tienen derechos inalienables, y lo
animales irracionales no?
Pero,
eso ya en otro artículo. Y lo sé, están expectantes.
lunes, octubre 08, 2018
DISCULPAS
Pues que resulta que desde agosto el Blog no me ha informado de los comentarios pendientes de moderación y, por tanto, no los he publicado hasta que me he dado cuenta. Y resulta que eso ha sido este fin de semana. Y que lo siento mucho, vaya.
Así que reciban mis más sinceras disculpas porque encima que ustedes se preocupan de escribir voy yo y no les hago caso.
Lo siento.
Así que reciban mis más sinceras disculpas porque encima que ustedes se preocupan de escribir voy yo y no les hago caso.
Lo siento.
domingo, septiembre 30, 2018
¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/1: SUJETO Y OBJETO DE DERECHO
La presente serie de compone de 4 artículos:
Esta
serie pretende demostrar tres cosas.
Primero,
que el problema de si los animales tienen derechos o no es un problema
filosófico que gira en torno al problema de qué es la Realidad, es un problema
metafísico, y como tal hay que abordarlo -nota: ¿han flipado, eh? Pues lo peor
es que es verdad.-.
Segundo,
que vamos a defender que los seres humanos tienen derechos inalienables por ser
seres racionales y por ello son sujetos de derecho, es decir: tienen derechos
conferidos por su propia existencia, como ya desarrollaremos. Sin embargo, los
animales efectivamente podrán tener derechos, pero no los tendrán por sí mismo,
por su propia existencia, sino dados por otros: serán objetos de derecho. Y esta
diferencia entre ser sujeto u objeto de derecho se dará, precisamente, por una
cuestión filosófica y no emotiva. No se tratará, por tanto, de ser especista, que defendamos al ser humano
como especie tal y como claman los animalistas, sino de defender la primacía de
la razón como el campo de la libertad frente al totalitarismo natural.
Y,
tercero, y como consecuencia de lo anterior, que detrás por lo tanto de las
tesis animalistas no puede haber sino un movimiento reaccionario y totalitario
al que la izquierda, si quiere seguir siendo progresista, debe atacar
necesariamente.
Empecemos.
La
primera parte de este escrito pretende contestar a la pregunta de si los
animales tienen derechos. La respuesta, que para una mejor comprensión la
haremos comparando con los seres humanos, es la siguiente: los animales tienen
derechos limitados al ser objetos de derecho frente a los seres humanos que
tienen derechos inalienables como sujetos de derecho. Ahora, se trata de
explicar la causa de esta diferencia y explicarla.
En
primer lugar, pasemos al hecho de ser objeto o sujeto de derecho. Un ser es
sujeto de derecho cuando por sí mismo y autónomamente, por ser de esa manera y
no de otra, tiene derechos inalienables propios. Algo es objeto de derecho, por el contrario,
cuando tiene derechos porque otro se los ha concedido. La diferencia
fundamental radica en que un sujeto de derecho tiene derechos por su misma
existencia y por sí mismo mientras que aquello que es objeto de derecho posee
derechos donados por un tercero y, por tanto, bajo ciertas circunstancias. Para
decirlo de forma clara: un sujeto de derecho nace con derechos y un objeto de
derecho nace sin ellos pero se le pueden conceder. Nosotros vamos a defender
aquí que cualquier ser racional, obsérvese que no ponemos persona ni homo
sapiens y en seguida veremos por qué, es un sujeto de derecho pero los
animales irracionales sólo podrán ser, y de hecho hay una obligación moral en
ello que luego explicaremos, objetos de derecho. Por tanto, las personas en
cuanto seres racionales, y no como especie animal, tendrán derechos
inalienables pero los animales, o por ejemplo la propiedad, no.
Pero
muy bien, dirán ustedes ¿Y esto por qué es así? Es decir, ¿por qué lo seres
humanos tienen derechos inalienables y los animales no? Este es el auténtico
meollo del problema y su clave.
¿Por
qué los seres humanos tienen derechos y los animales no? La diferencia se
fundamenta en la radical ruptura entre racionalidad y naturaleza.
Los
animales –nota: a partir de ahora y para facilitar el texto cuando hablemos de
animales excluimos al ser humano- pertenecen únicamente a la naturaleza. Por
supuesto, el ser humano en cuanto animal también. Es decir, el ser humano como
especie biológica, como homo sapiens,
sería un ser que pertenecería a la naturaleza. Esta naturaleza es una realidad,
un reino por llamarlo de forma poético/festiva/homenajeaKant, que tiene solo
realidad fáctica. Es decir, es solo Ser, mera existencia concreta y nada sin
más. Cuando usamos el término solo Ser
no estamos pretendiendo contraponerlo a una presunta trascendencia, algo así
como que pudiera existir otro mundo espiritual y superior, sino a que la
naturaleza, el universo como tal, es meramente existencia sin más. Por eso, no
se le puede aplicar un lenguaje más allá de lo fáctico, de lo concreto. Los
seres naturales, por tanto y en cuanto seres naturales, no tiene ni proyecto de
vida ni derechos ni deberes ni pueden ser juzgados moralmente, pues su
existencia es solo existencia fáctica. Son y sólo son tal y como son.
Y
aquí viene la diferencia con el ser humano pero no como ser natural sino
racional. La racionalidad va más allá del Ser y tiene Deber Ser. Pero, ¿qué
significa esto? Empecemos definiendo.
Por
“Ser” entendemos las cosas tal y como son, lo concreto, fáctico y actual que se
da como existente. Pongamos un ejemplo. Por Ser, los embriones del tiburón toro se devoran entre sí
siendo el ganador el más fuerte. Por ser, en la naturaleza rige el principio de
selección natural. Y por ser, todo esto ni está bien ni está mal pues es así y
punto. El Ser es y nada más que es como es.
Pero
Deber Ser, es otra cosa. Por deber ser se entiende algo que va más alIá de lo
existente en un doble sentido: de realidad y de moral. De realidad, en cuanto a
que deber ser se iguala con podría ser y es la capacidad de pensar y hacer lo
real de otra forma distinta a como existe de hecho en la actualidad. De moral,
en cuanto a que es la capacidad de plantearse que lo que hay no debería ser
sino que debería, y no sólo podría como en el anterior, ser otra cosa distinta.
Ejemplificamos para explicarnos mejor.
Yo
podría decir, en el primer sentido de deber ser como podría ser de otra manera,
que por ser, por lo que hay por naturaleza, las corrientes de agua corren por
determinados cauces. Pero alguien podría ir más allá y considerar que podrían
correr por otros: hacer cañerías y grifos. Así, el Deber ser (podría ser) se
transforma en Ser. Yo podría lamentar que los embriones de los tiburones toro
se devoren entre sí y señalar que no debería ser así sino de otra forma: así el
ser se ve juzgado moralmente por el deber ser. De esta manera, hay un mundo del
Ser (el natural, el universo) y un mundo del Deber Ser, el mundo racional, que
no son el mismo y que ambos pueden crear Realidad.
Los
animales pertenecen exclusivamente por sí mismos al mundo del ser. El ser
humano en cuanto homo sapiens,
especie biológica, pertenece igualmente al mundo del Ser pero en tanto ser
racional pertenece al mundo del Deber Ser. Y ahora surgen nuevas preguntas.
¿De
dónde sale ese mundo del Deber Ser?
¿Qué
tiene que ver con el tema de los derechos?
¿Me
pagarán bien por este artículo?
Eso
lo contestaremos en el próximo escrito de esta serie.
Y sí, ya les noto a
ustedes expectantes.
domingo, septiembre 16, 2018
GLOBALIZACIÓN Y POLÍTICA: EL AUGE DEL NACIONALISMO
La
Globalización es una nueva realidad económica que se impone dentro del
desarrollo del Capitalismo. Parecería que, por tanto, su análisis fundamental
estaría en ese campo estrictamente económico. Pero eso, precisamente,
significaría no haber entendido el proceso de globalización porque lo que
implica, como proceso global, es el fin de la fácil separación entre economía y
política. Por ello, debemos analizar también sus consecuencias en el ámbito
político. Y en este tiene al menos tres elementos claves: primero, el fin de la
izquierda tradicional; segundo, el nacimiento de una nueva autoproclamada
izquierda, pues otra cosa es que lo sea, donde prima el populismo y la política
de la diversidad o identidades; y, a lo que nos dedicaremos en este texto, el
auge del nacionalismo. Y resulta evidente que ha habido, en todos los países
desarrollados, un auge de movimientos nacionalistas, en Cataluña por poner un
ejemplo, que se deben relacionar con el proceso de la Globalización.
El
nacionalismo como tal tiene dos hechos que lo conforman del siglo XIX. El
primero de ellos es el surgimiento del mismo como una nueva ideología que se
genera a partir del Romanticismo, en respuesta a la Ilustración y criticando su
defensa de la Razón. El segundo, que tiene que ver con el surgimiento del Capitalismo
decimonónico, es la necesidad de crear un mercado nacional para conseguir el
desarrollo de ese mismo Capitalismo.
Efectivamente,
en el Antigua Régimen había una serie de mercados regionales escasamente
relacionados, autárquicos básicamente, aunque hubiera productos que rompieran excepcionalmente
la regla. La existencia de mercados mayores y que superaran el ámbito comarcal
o regional no era precisa pues tanto la propia producción, básicamente de subsistencia,
como el modelo productivo, básicamente el feudalismo, no precisaba mayor
extensión. El reino, en el mejor de los casos, era una unidad legislativa y
fiscal pero no necesitaba ser una unidad de mercado. Y esto se ve muy bien
plasmado en el problema de la diversidad de los sistemas de pesos y medidas,
que variaban ya no solo nacionalmente sino incluso de unas regiones a otras.
Sin
embargo, la fabricación industrial y el Capitalismo necesitan la ampliación del
mercado y con ello la creación de uno a nivel nacional tanto por para nuevas materias
primas, que de hecho posteriormente será lo primero que se globalizará, como para
mejorar la oferta y demanda mercantil de consumo. De esta forma, el Capitalismo
decimonónico desarrolla y expande el mercado regional característico de los
sistemas económicos anteriores. Y, por eso, se podría considerar que ese
proceso de creación de un mercado nacional es la globalización del siglo XIX.
Así,
lo que el desarrollo del Capitalismo industrial decimonónico genera es una
expansión mercantil que tiene su repercusión política en la formación y
desarrollo del estado nacional como uno de sus elementos principales. La política
responde así al desarrollo del Capitalismo con la formación del estado nacional.
Y de esta forma la expansión capitalista y la expansión política se
retroalimentan. Pero lo que nos interesa teóricamente aquí es ver cómo el Capitalismo
del XIX, en su expansión económica necesita la formación de mercados cada vez
más amplios y por ello recurre a lo que podríamos llamar la nacionalización,
presentada como la fase inferior de la actual globalización -nota: obsérvese el sutil y al tiempo irónico
homenaje al texto de Lenin que ni usted
ni yo nos hemos leído-.
Y aquí
entra el Nuevo Capitalismo y su globalización, una vez superada la fase del
proceso industrial en su expansión internacional a través del Capitalismo
anterior. Esto tiene cómo resultado qué el mercado deje de ser nacional y se
transforme en universal. Es muy importante aquí señalar además que no es sólo
que el mercado se haga internacional, es decir que distintas empresas se sitúen
en otros países o que las mercancías viajen de unos países a otros, sino que es
un elemento cualitativamente distinto. Consiste en que la propia realidad
económica se convierte en universal y que la economía conquista todos los
sectores de la existencia humana, y por ello lo que ocurra en cualquier
territorio o sector social afecta a cualquier otro en un plazo de tiempo muy
breve. Se trata en definitiva de una nueva expansión de lo que primero fue un
mercado nacional a un mercado universal y por ello de la vida nacional a la
vida internacional. Es decir, no es solo una globalización del mercado
estrictamente hablando sino una globalización de toda forma de existencia. Y
aquí está la clave del problema del nacionalismo.
El
proceso de globalización capitalista implica la pérdida de sentido de la
política nacional. Ésta se convierte en subsidiaria de todo el proceso
económico, se pierde la rimbombante soberanía nacional, y surge una nueva
realidad política internacional alejada de los focos de poder tradicionales. Y
eta internacionalización, en realidad globalización pues el poder político se
diluye frente a una realidad económica sin fronteras, genera necesariamente una
pérdida de poder, presente y especialmente futura, de las oligarquías
nacionales. Estas oligarquías nacionales habían adquirido poder con la expansión
del mercado nacional y lo mantenían con su constreñimiento pues no entraban en
competencia necesaria con oligarquía de otros países. Sin embargo, la Globalización
necesariamente les trae una competencia feroz a sus fronteras. No es, evidentemente, que la globalización
democratizara el proceso económico, sino que se gestiona sin necesidad de las
oligarquías nacionales y estas quedan en el mejor de los casos aparcadas en un
espacio protegido hasta que se extingan o, en el peor para ellas, precarizadas
en la selva del mismo proceso.
Y es
aquí donde surge la respuesta nacionalista como una respuesta primero
conservadora y luego reaccionaria frente a la globalización. Es respuesta
porque el actual auge del nacionalismo es producto de esta misma globalización
y consiste en intentar frenarla por parte de la oligarquía que ve peligrar sus
privilegios. Es conservadora porque la idea no es enfrentarla con un orden
nuevo de cosas, algo que se presente como una realidad futurible nunca
alcanzada, como lo era el estado
nacional de los ciudadanos en la Revolución Francesa o el estado socialista en
la Revolución Rusa, sino algo que ya existe y que se considera debe perseverar
como es el estado nacional capitalista. Y es reaccionaria porque este perseverar
frente a la fuerza de la marea económica supone una vuelta real atrás tanto a
nivel ideológico, los conceptos decimonónicos de pueblo, lengua y patria, como
a nivel social y político, al situar a la estructura social como subalterna del
concepto de patria y bandera y defender el concepto “pueblo” ya no como
conjunto de ciudadanos sino como etnia. El nacionalismo no surge como defensa
de los trabajadores, en su sentido económico, o de los ciudadanos, en su
sentido democrático, sino como defensa de los patriotas, en su sentido de
comunidad nacional.
La
oligarquía hasta hace poco dominante, nacional o regional, teme así que el
proceso imparable que primero les llevó a ellos a ser oligarquía ahora les
arrase desapareciendo su statu quo. Y ante ello, como se ve reflejado perfectamente
en el tema de Cataluña donde son las rentas altas las que copan la los sentimientos nacionalistas,
actúan al unísono como un solo hombre y mujer, seamos ahora inclusivos pues la
defensa del privilegio no tiene sexo ni género. El nacionalismo es la respuesta
de una oligarquía limitada a sus propias fronteras nacionales o regionales, que
incapaz de adaptarse a la nueva realidad económica, pues no puede, pretende
pararla con cuestionamientos políticos del siglo XIX.
Pero,
alguien podría decir que qué ocurre entonces con la autoproclamada izquierda y
su cariño a la determinación de los pueblos y ñoñerías semejantes. Y aquí el
caso es distinto porque lo que está detrás de esto es otra cosa diferente, pero
fruto a su vez de la Globalización, como es el Populismo. Y de esto ya
hablaremos más adelante en otro escrito –nota: ¿suena a amenaza, eh?-. La nueva
izquierda, o sea: la del entorno de Podemos y cosas así, no es nacionalista
sino populista.
Hay
una película de Paco Martínez Soria, por cierto: un extraordinario actor, que
se titula La ciudad no es para mí. En
ella un entrañable pueblerino lega a la gran urbe y se asusta ante la
desvergüenza de sus habitantes enfrentada a la aparente pureza de las costumbres
aldeanas. Lo que la película oculta, lógicamente, es que esas costumbres
aldeanas y sencillas eran tan sencillas que nunca produjeron nada más allá que
la cosecha y una mentalidad de terruño. Hoy, el nacionalismo pretende
presentarse como una solución ante el avance capitalista cuando no es más que
el egoísmo de una oligarquía que siempre pensó que la bandera era un tapiz de
su salón y el territorio nacional su jardín.
domingo, septiembre 09, 2018
EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/ y 15
MELANCOLÍA
En el fondo soy un sentimental y me ha impregnado el alma rusa.
Por cierto, hemos vuelto.
viernes, septiembre 07, 2018
EPMESA TURISTA: POR LA CONVERSIÓN DE RUSIA/14
Como me voy, desmontan ya todo (lo decostruyen, que diría un pensador).
En Moscú y en la Industria de la cultura.
Y sí, me gusto en mi extensa cultura y especialmente en mi pedantería.
#EstoSeAcaba
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