martes, febrero 26, 2019

EL FEMINISMO COMO (nueva) IDEOLOGÍA


El presente artículo pretende desarrollar cómo el feminismo se ha acabado convirtiendo en una ideología -en el sentido marxista del término: una idea que socialmente sirve para ocultar la explotación socioeconómica-, y cómo puede ser salvado aún de este lamentable final. Para ello, analizaremos, en primer lugar, por qué hoy el feminismo es una ideología para, al final, señalar cómo se podría salvar de ese fin y cumplir su importante función de lucha por los derechos civiles.

La tesis fundamental es que el auge del feminismo, patrocinado además desde los centros de poder, lo que hace socialmente es ocultar los problemas socioeconómicos fundamentales que aquejan a la construcción de la sociedad del Nuevo Capitalismo, suscribiendo dichos problemas, de origen y consecuencia social y económica, exclusivamente a un conflicto entre hombres y mujeres, posible de resolver por ese mismo Capitalismo. La idea básica, que vamos a demostrar, es la sustitución de toda lucha socioeconómica -donde la igualdad tenía un contenido fundamentalmente económico y social y se relacionaba prioritariamente con la desigual distribución de la propiedad de los medios de producción- por otra donde la igualdad se reduce a una relación exclusiva entre hombres y mujeres, y que acabará felizmente cuando haya un 50% de oligarcas y oligarcos en el IBEX.

El Nuevo Capitalismo está desarrollando un cambio fundamental en la forma de explotación dentro de las sociedades desarrolladas. Dentro de este cambio, destaca el que hemos llamado proceso de precarización (explicado también en este blog). Este hecho, que como ya hemos analizado no es una necesidad estructural del sistema pero sí un anhelo de la oligarquía, se inició, antes había habido ya conatos, con la crisis y se desarrolla actualmente con su supuesta superación, que en realidad no es sino el proceso de asentamiento de un nuevo modelo social.

Frente a este hecho, y criticando los primeros recortes, se dio un intento de respuesta social, basado en la idea de igualdad socioeconómica, que pareció germinar en toda Europa y EEUU. Era un conjunto de distintos colectivos y grupos que protestaban contra este proceso de precarización. Incluso, tuvieron un amplio auge y apoyo social. Parecía, pues, que podía haber una respuesta al intento oligarca de reducir los derechos sociales, políticos y económicos en los países desarrollados con el pretexto de la crisis.

Y curiosamente, o no, es entonces cuando surge esa ola imparable de feminismo y perspectiva de género. Efectivamente, el extraordinario auge propagandístico del feminismo coincide con los intentos, ya perdidos, de protesta social, económica y política frente a la precarización. Y, poco a poco pero con paso firme, el feminismo desbancó a esa crítica socioeconómica y apareció como el gran modelo social y político  de problematización y respuesta: de problematización, porque todo análisis social con relevancia pública quedó reducido al problema del género; de respuesta, porque la solución al problema social, también y lógicamente, se arreglaría, pero sólo ideológicamente, con el glorioso advenimiento de la cuota igualitaria, especialmente por supuesto en la oligarquía, algo que ese mismo Capitalismo sí podía desarrollar. Así, se acallaban las voces que pretendían hablar de economía o sociedad. El feminismo lo tiñó todo y su discurso pasó del campo parcial, pero fundamental para la democracia auténtica, de la lucha por los derechos civiles a una especie de ideología que impregnaba la totalidad y sustituía a cualquier otro discurso. El patriarcado -también ampliamente desenmascarado aquí en uno, dos y tres-  se convirtió en la causa social que explicaba la historia, desplazando a la posesión desigual de la propiedad de los medios productivos que había sido la clave de los movimientos de izquierdas. Y, sorprendentemente o no, la palabra igualdad vino a significar ya no un motivo social y económico, sino solo una función de género y cuotas de poder en la oligarquía (el famoso techo de cristal).

De esta forma, el feminismo ha acabado ocupando el espacio que antes se reservaba a la lucha socioeconómica en los movimientos autodenominados progresistas. Y precisamente esta ocupación del espacio público, permanente y reiterada, es lo que ha acabado convirtiendo al feminismo en una pura ideología que se desarrolla desde los propios poderes fácticos, como demuestra que los grandes poderes sociales, como los gobiernos o las organizaciones políticas, o los grandes poderes económicos, como por ejemplo Ana Botín, no tengan ningún reparo en declararse feministas. Y por supuesto, lo falso no es que Ana Botín sea feminista, que puede serlo perfectamente si está de acuerdo con la igualdad efectiva de hombres y mujeres desde una perspectiva absolutamente democrática como lo estoy yo –nota: desterremos esa fea costumbre de la superioridad moral-,  sino que lo interesante es cómo ya solo se habla de feminismo.

Además, y como buena ideología, el feminismo ofrece más a las élites, femeninas en este caso, que al resto de la población, incluyendo lógicamente a las mujeres de clase trabajadora. Efectivamente, basta ver cómo un mantra básico y fundamental de la ola feminista es romper el techo de cristal para darse cuenta de su carácter preferentemente elitista: ni usted -que es un pobre individuo, ya sea hombre o mujer, reducido a mercancía- ni yo -que aún siendo muy viril soy eso mismo también, pero en plan intelectual salao- ni tan siquiera soñamos con el techo sino, como mucho, con tener un suelo firme en la época de la precarización. Sin embargo, las élites pretenden alcanzar el techo, al menos un chalé o un ático una vez renunciado el asalto a los cielos, para ser consejeras del IBEX35, rectoras de universidad, directoras de institutos de género o presidentas de grandes corporaciones: oligarcos y oligarcas para todas y todos. Una buena ideología tiene que parecer crítica, pero menos. Una ideología perfecta tiene que dar esperanza a los desheredados, pero al tiempo no resultar peligrosa para los dominantes. El cristianismo prometía el cielo en la vida eterna…, tras el valle de lágrimas sólo para unos en el único mundo que existe: perfecto sistema para la dominación. El feminismo promete su lenguaje inclusivo y una igualdad entre hombres y mujeres, pero sólo en las reuniones de la alta sociedad mientras camareros y camareras, la plebe con esa -e final tan querida por los más autoproclamados progresistas, sirven el cóctel. Por eso, el discurso no se centra en temas fundamentales, el derecho de las mujeres a poder ejercer su vida personal, incluyendo la maternidad o el cuidado de personas queridas, sin perjuicio laboral y económico, lo que iría contra los intereses de la clase dominante, sino a cosas como techos de cristal, curiosamente asunto de una oligarquía mínima, y a la visibilización de la propia oligarquía femenina en la historia. El feminismo se ha convertido en una teoría al servicio de las mujeres de la clase dominante.

Resumamos, el feminismo ha hegemonizado el discurso político, llevando a que todo sea aparentemente una lucha por la igualdad de hombres y mujeres, sin tener en cuenta ningún elemento económico. El feminismo ha devenido así en ideología porque oculta y expulsa del discurso cualquier cuestión económica sobre la propiedad de los medios de producción y la desigualdad económica y social. La presencia del feminismo, y sus por otra parte justas reivindicaciones ahora traicionadas, se ha convertido en una ideología porque lo que hace es ocultar que detrás del problema de la desigualdad social no está la cuestión de género, sino la distribución y dominio de los medios productivos. Y así, cuando toda la acción política queda reducida a una parcialidad del problema, la política de emancipación queda amputada de su carácter de totalidad. Y esto, se demuestra filosóficamente al negar la idea de verdad objetiva y situarla en la perspectiva de género. Ya no se trata de construir un discurso verdadero, tal y como lo pretendía la emancipación ilustrada, sino un discurso parcial asumible como cualquier otra mercancía en el mercado cultural. Un discurso que presente la perspectiva de género para ocultar su auténtica perspectiva de clase y clasa social dominante y dominanta. Un discurso para todas y todos pero que oculta su carácter de sólo para pocas  y pocos.

El feminismo ha devenido en ideología y ese es su drama. Y el mayor drama de esto es que a quién más daño hace esta conversión en ideología es precisamente a los derechos de las mujeres. Resulta evidente, y negarlo es estúpido, que las mujeres cuentan con menos derechos efectivos y cotidianos que los hombres tanto en sentido laboral, con la maternidad, el cuidado y la brecha laboral fundamentalmente, como en la vida cotidiana. Así, el feminismo entendido como la igualdad real de hombres y mujeres en derechos formales y efectivos está lejos de cumplirse y, por ello, es un movimiento de derechos civiles fundamental. Y, también por ello, son justas sus reivindicaciones. Pero, precisamente el abandono de su esfera como movimiento de derechos civiles para pasar a ser movimiento político global es lo que le convierte en ideología.

El otro día volví dando un largo paseo del madrileño distrito de Usera, una zona obrera de Madrid y donde fui encantado a dar una charla y volví aún mejor, a mi casa, otra zona obrera de Madrid: en total, unos diez kilómetros. Comencé sobre las 19’30 y llegué hacia las 21’30. El googlemaps me decía por dónde debía ir. Y crucé lugares mientras pensaba que si fuera mujer no me hubiera atrevido. Esa es parte también, junto a las ya expuestas y varias más, de la terrible discriminación contra las mujeres. Pero, nunca olviden que lo hice, y lo tendría que hacer igual una mujer pero con mucho más miedo, porque hablo, trabajo y vivo en esos barrios.

Algo más, mucho más, que ser mujer u hombre nos define: nuestra condición social.
Y nuestra condición social es un producto socioeconómico y no de género o de sexo.
Recuérdalo tú y recuérdaselo a otros.

domingo, febrero 24, 2019

VIDA INTERIOR/168: CENSURADO EN FACEBOOK

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

He sido censurado en un grupo de Facebook llamado Objetores a la LOMCE.



Censurado, sí. Como otros grandes antes que yo:
Descartes,
Kant,
Marx,
el Play Boy...
Me siento como los personajes de esa inmensa obra que es Vida y destino, pero, seré sincero, en plan más cutre,
más salao,
menos digno,
más yo.
Ah, y no me pienso callar. Seguramente, porque me gusta escucharme.
Y también porque no quiero ser un borrego.

miércoles, febrero 13, 2019

#EPMESAWORLDTOUR2019

De nuevo ilustrando para el advenimiento de un nuevo mundo y para satisfacer mi propio ego (a partes iguales).
#EPMesaWorldTour2019
#EPMesaAfamadoConferenciantePeroSalao
#EPMesaFaroDelPensamientoAntisistema





























lunes, febrero 04, 2019

DEBATE: ¿DEBE HABER OBLIGATORIAMENTE UNA FILÓSOFA ENTRE LOS AUTORES DE LA SELECTIVIDAD?

En el pasado noviembre, durante MASFILOSOFÍA2018 realizamos esta Mesa Redonda.
Intervienen:
Laura de Arturo Sotelo
Belén Quejigo
 Daniel Rosende Pereira
Enrique P. Mesa García.
Y agradecer a D. Daniel Rosende su labor de edición para el vídeo.
Y sí, como verán soy la mar de salao...

 


martes, enero 29, 2019

CAUSALIDAD (aunque yo soy más guapo)


Miren que casualidad.

Aquí un experto merced a la labor altruista del BBVA (psss, es un banco) les dice que sus hijos no tienen que ir a la universidad: https://aprendemosjuntos.elpais.com/…/necesitan-todos-los-…/

Y aquí yo, de gratis total en plan pringao y gracias al trabajo de la Plataforma por la Escuela Pública de Usera (uno de esos grupos ejemplares de ciudadanos que gastan su tiempo en defender una democracia de verdad), les explico por qué esta gente no quieren que su hijo vaya a la universidad: https://www.youtube.com/watch?v=mR3MU7MOtl8&t=359s

Y yo aquí debería dejar de escribir y sonreír con superioridad populista. Pero, no lo olviden, lo más importante no es desde donde lo decimos sino los argumentos. o sea, que igual él y el BBVA tiene razón. Así que les toca escuchar a ambos y decidir sin prejuicios.

lunes, enero 21, 2019

NOTA DE PRENSA DE LA PLATAFORMA REGIONAL POR LA ESCUELA PÚBLICA CONTRA EL PROCESO DE PRIVATIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA.


España se constituye, según nuestra Constitución, en un Estado social y democrático. Esto significa que el Estado no se limita a garantizar los derechos fundamentales sino que debe intervenir para desarrollarlos. De ahí que haya, todavía, un sistema de pensiones, sanidad o educación público. En contra de esto, la globalización y la crisis han sido aprovechadas para generar políticas neoliberales de privatización, donde el gobierno de la Comunidad de Madrid ha sido punta de lanza.

Si nos ceñimos a la Educación, se busca convertirla en campo abierto para el negocio. De hecho, el Bank of America Merrill Lynch calcula en torno a cinco billones de dólares el dinero invertido en educación en 2017: se trata pues de un suculento negocio a conquistar. Y se trata, por tanto, de privatizar la educación. Y destaca en ello el apoyo del gobierno de la Comunidad de Madrid.

En primer lugar, el gobierno de Madrid apoya la privatización como negocio. Su método pasa desde la concesión de cheques escolares -en Infantil y FP, más el nuevo anunciado para Bachillerato-, al desarrollo de la escuela concertada como línea prioritaria, o al apoyo y a la creación de nuevas universidades privadas.

Igualmente importante es la privatización familiar. Esta consiste en la carga económica que las familias soportan por la insuficiencia de los presupuestos educativos. Y esta privatización está, de nuevo, especialmente desarrollada en Madrid, donde las familias aportan el mayor gasto por alumno de España mientras que nuestro gobierno regional tiene el menor gasto por alumno.

Además, la especialización de los centros públicos a través de distintos programas, donde resalta el programa bilingüe, generan una privatización educativa de la escuela pública con la que se rompe la cohesión de lo que debería ser una red pública de centros iguales y se aumenta la segregación del alumnado, situando a Madrid en cabeza de dicha segregación.

Por último, es también fundamental para el control social la privatización ideológica. Esta se ve en la petición de materias ajenas a la tradición académica y relacionadas con ciertos lobbies, cuyo mejor ejemplo es la Educación Financiera. Esta materia se vincula a la destrucción del Estado del Bienestar y a que pensiones, educación y sanidad van a ser privatizadas y ofertadas, convertidas en negocio, por las mismas corporaciones que la exigen en las aulas.

Privatizar la Educación supone la privatización del derecho a la Educación y, por tanto, su merma como tal derecho. La Comunidad de Madrid, gobernada por el PP con el apoyo de Ciudadanos, parece lanzada a desarrollarla, cumpliendo así con el programa neoliberal. Por ello, la Plataforma Regional por la Escuela Pública denuncia este proceso de privatización que pretende convertir los derechos ciudadanos en mercancía.




martes, enero 15, 2019

¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/ y 4: CONCLUSIÓN

Por fin, exclaman ustedes, vamos a acabar la serie (Aquí la tiene: uno, dos y tres artículos anteriores). Y así es.
 Este artículo, el último de esta serie sobre los derechos de los animales, pretenderá tres cosas. 
Por un lado, hacer un resumen de nuestros razonamientos sobre por qué los animales no son sujetos de derecho.
En segundo lugar, explicar el motivo de por qué hemos tenido que hacer una disquisición metafísica, brillantísima por otra parte, para defender esa ausencia de derechos.
Por último, analizar qué consecuencias políticas puede tener el uso que los sectores de la izquierda más autoproclamada están haciendo de este y otros temas.

Empecemos.
¿Por qué los animales no son sujetos de derecho?

En primer lugar, hicimos una distinción entre ser sujeto u objeto de derecho. Por sujeto de derecho entendíamos aquel ser que tenía derechos por sí y en sí mismo. Por objeto de derecho, sin embargo, entendíamos aquello que puede tener derechos si le son concedidos por otro. Así, nosotros defendíamos que mientras todo ser racional, natural o artificial, es sujeto de derecho, los seres no racionales, vivos o inertes, naturales o artificiales, sólo son objeto de derecho.

Ahora bien, ¿por qué se unen racionalidad con ser sujeto de derechos? Y aquí, introducíamos una argumentación metafísica.
El mundo natural, defendemos, es el mundo del Ser. Este mundo, en su mera facticidad, solo existir, está carente de moral y proyecto porque carece de inteligencia. El mundo natural no tiene ningún elemento trascendente que vaya más allá de su propia existencia como hecho físico sin sentido (lo que no quiere decir que defendamos la existencia de una espiritualidad: supersticiones las justas). Sin embargo, la racionalidad tiene la necesidad en sí misma de crear un mundo del Deber Ser. Por este entendemos no un mundo espiritual sino cultural, material y real. Es el mundo de la historia, con todo lo bueno y lo malo que tiene, o de la tecnología, ídem, o de las construcciones culturales, reídem –nota: obsérvese mi capacidad de innovar incluso con las lenguas muertas-. Es, en definitiva, el mundo resultante de la acción racional sobre la realidad. Y es también el mundo de la moral. Así, la moral no pertenece al mundo natural sino al mundo del Deber Ser.  Por lo tanto, argumentábamos, el mundo de los derechos y deberes, los dos como realidades morales que son, solo podían aplicarse en ese mundo racional construido y, por lo tanto, solo serían sujetos de derechos y deberes aquellos seres que eran a su vez sujetos del mundo del Deber Ser. Por ello, los seres racionales, todos y cualquiera que sea su especie, son sujetos de derecho frente a los seres que solo habitan en el mundo natural, el mundo del Ser, que no pueden serlo. Y por eso, no se trata de un especismo, pues no se defiende desde la biología, sino que se tienen derechos no por especie sino por una característica concreta: ser racional.

Pero entonces, ¿los derechos serían una mera cuestión de consenso entre esos seres racionales?
Defendemos que no, sino una construcción universal, objetiva y necesaria de la Razón. La razón necesariamente construye lo universal para sí misma, el sujeto se construye como universal, y para la realidad ajena. Por eso, la acción moral no es particular, lo que implicaría la imposibilidad de su juicio, sino universal en cuanto se juzga toda acción así y no solo el hecho concreto enjuiciado. Y por eso, por esa universalidad que la razón lleva a en sí misma, que se ve asimismo en la construcción necesaria del concepto, los seres racionales son sujetos objetivamente universales y con derechos y deberes a su vez universales frente a la facticidad de los entes empíricos individuales. Y repetimos que no hay aquí ni un ápice de espiritualidad sino de puro materialismo.

Y es por ello, vamos ya nuestro segundo bloque, por lo que hace falta la fundamentación metafísica. 
Fundamentar es llevar un argumento hasta el final explicando el porqué de las cosas. Últimamente, la fundamentación o brilla por su ausencia o se queda en pura facticidad. Así, el argumento más usado para defender los derechos de los animales es que estos tienen la capacidad de sentir y, con ello, de sufrir. El problema concreto aquí es que la capacidad de sufrir es una facultad biológica del sistema nervioso, mientras que tener derechos no pertenece a ningún elemento biológico, con lo cual se procedería a un salto ilícito en la fundamentación. Pero hay otra cuestión más interesante: la fundamentación sobre la base del sufrimiento no es metafísica sino emotiva. La clave de la fundamentación metafísica es enfrentarse a la realidad para juzgarla mientras que la clave de la fundamentación emotiva es aceptar la realidad tal cual es para fundamentar desde la reacción a dicha realidad instituida definitivamente. Y esta cuestión es interesante. Y de esto deriva el problema político.

Efectivamente, el problema político -¿sigue alguien ahí? Pues ya acabamos- tiene una vertiente fundamental: el problema de la fundamentación. Y de aquí se deriva otra, que ahora no vamos a desarrollar, que es el problema de la diversidad, y que guarda relación con lo anterior.

Mientras que la fundamentación metafísica no solo describe la realidad sino que la juzga –y por eso Platón tuvo que inventarse un Mundo de las Ideas exigiendo más a la realidad de lo que esta daba-; la fundamentación exclusivamente emotiva, o moral simple, tiene que asumir la realidad tal y como es para desde ella fundamentar su cuestión. Así, la diferencia entre una y otra es fundamental –nota: obsérvese el ingenioso comentario-. La mera fundamentación moral parte de que la realidad, tal y como está constituida, es el fundamento último a priori de toda argumentación. La argumentación metafísica, sin embargo, a su vez plantea la cuestión sobre la fundamentación de la realidad tal y como existe, y por eso exige más. La fundamentación meramente moral es conservadora mientras que la fundamentación metafísica es revolucionaria. Por eso, la Posmodernidad -desde Foucault y en sus prólogos mucho más gloriosos intelectualmente comon Comte, Nietzsche, Wittgenstein, Husserl o Heidegger-  debe despreciar la fundamentación metafísica.

Y aquí entra el problema de la diversidad. La diversidad se construye desde la idea de la diferencia. Esto provoca que los colectivos sean distintos entre sí, cada uno con sus peculiaridades y características. Así, hay infinidad de colectivos rompiendo la idea de una realidad única pues la fundamentación no está en esta realidad sino en la perspectiva del propio colectivo. La realidad como totalidad desaparece y surge una nueva visión de la misma calidoscópica -me estoy gustando- donde ya no hay una explicación única sino diversas visiones: la objetividad no existe porque es, seguramente, heteronormativa o algo peor –nota: ¿hay algo peor que ser varón, blanco y heterosexual? Tal vez, ser marxista y defenderlo-. Y hay así la visión del hombre, de la mujer, del heterosexual normativo, del varón blanco, de los marginados, de…, los animales. Lo que aparentemente es un canto a la libertad, en el fondo es una exaltación del nuevo Capitalismo.

Me gustan los animales. Y también en el chiste fácil de comérmelos. Pero cuando identificamos el mundo de lo que hay con aquello que debería haber sólo hacemos apología del Capitalismo que es lo que hay. Aunque igual eso ya a nadie le importa, porque criticar el Capitalismo es tan vulgar, tan antiguo, frente a poder ser guai y atender a la diversidad…

viernes, diciembre 28, 2018

EPMESA AFAMADO CONFERENCIANTE

Gracias a la PLATAFORMA PÚBLICA DE USERA por invitarme a dar esta charla donde analizo:

a) ¿Es bueno tener estudios superiores?
b) ¿Por qué se intenta que la mayoría no los tenga?
c) ¿Cómo se busca conseguirlo?

Y aquí la pueden ver.
#GlobalizaciónYEducación
#EPMesaAfamadoConferenciante

martes, diciembre 25, 2018

Y (ahora más filosófica) FELIZ NAVIDAD

Fíjense quiénes se han colado en el Ministerio de Educación de Isabel Celaá para cambiar el Anteproyecto del gobierno del PSOE que deja a la ESO sin Filosofía.
No queremos dar un "catecismo" de valores, queremos pensamiento autónomo y crítico con Ética en 4ª de la ESO.
 Ah, y Feliz Navidad Filosófica.
Seguimos luchando contigo en https://bit.ly/1kn6WFC
#SalvemosLaFilosofía



domingo, diciembre 23, 2018

domingo, diciembre 16, 2018

MADRID CENTRAL: LA IZQUIERDA PIJA Y LA DERECHA SOCIAL.


Como ustedes saben, ya no se va a poder circular en coche particular por el centro de Madrid. Pero la noticia así es falsa. La noticia correcta es que determinados coches particulares no podrán circular por el centro de Madrid ni tan siquiera para cruzarlo. Y claro, ¿averiguan qué coches? Pues precisamente aquellos que son característicos de las clases con menos recursos económicos. Efectivamente, en Madrid Central no se prohíben los coches, que los va a haber, sino ciertos coches y de cierta manera. Es decir, no se peatonaliza el centro prohibiendo los vehículos, sino que se aristocratiza su admisión. Por eso, este artículo pretende explicar por qué Madrid Central es una idea elitista y de derechas. y lo interesante es que lo es en lo concreto, sus medidas, y en lo abstracto, la idea política que subyace a las medidas.

Comencemos por lo concreto.
En Madrid Central no se podrá entrar con una serie de vehículos pero, curiosamente, sí con otros. La razón aducida es que unos coches contaminan más que otros. Evidentemente, esto es correcto. Pero se olvida citar algo más: que de esta forma la prohibición se correlaciona necesariamente con el nivel de renta, pues los coches más contaminantes son los de las personas con menos nivel de renta. Es decir, la zona centro de la capital no es un lugar sin coches, no se ha peatonalizado, sino que se ha aristocratizado pues son los pobres quienes no puedan pasar. La contaminación la paga así una parte de la población.
Se observará, de esta manera que Madrid Central solo consta de un análisis individualizado. La idea fundamental es que si hay contaminación es porque la gente saca el coche contaminante. La idea, sin duda, es tan cierta como que si hay tanto paro es porque la gente no está dispuesta a trabajar bajo cualquier circunstancia. Es decir, es un dato. Pero no explica el dato: ni explica por qué la gente usa el coche ni explica por qué la gente de menos recursos tiene que llevar coches más contaminantes. Y por ello, la medida que se adopta es sencillamente excluir a esta gente que contamina de poder entrar y pasar por el centro de la ciudad. No se adopta ninguna medida más que la meramente represiva y no existe una sola medida de apoyo incorporada al cambio de vehículo, por ejemplo, o a mejorar el pésimo, sí pésimo, transporte público. Los pobres contaminarán con sus vehículos en otras zonas de pobres, pero no donde la ciudad es más bonita y linda. La aristocracia cuida siempre sus jardines.

En segundo lugar, resulta curioso que aquello que se exige cumplir a los particulares, sin embargo no se cumple por la propia institución. La EMT, del ayuntamiento, tiene un 20% de su flota que no podría cruzar Madrid Central –y por cierto, solo un 2% de vehículos 0 emisiones-. Pero, responderá usted afamado lector progresista: es que los autobuses que van a actuar en el centro van a ser ecológicos –y luego pondrá sonrisa de superioridad moral-. Y efectivamente no lo dudo. Porque esa flota contaminante, que es uno de cada cinco, se destinará a los barrios periféricos, donde probablemente vive usted y seguro vivo yo, cuya contaminación no resulta tan importante.

En tercer lugar, hay otro punto llamativo. Siendo este un ayuntamiento que tanto gusta de autopresentarse como aquel que defiende la participación de todos los vecinos, incluso en la partida presupuestaria, resulta muy llamativo que un programa que nos afecta a todos sin excepción no haya requerido una consulta popular única y en condiciones. Esto parecía exigible cuando además, debemos recordar, no constaba en el programa electoral de AhoraMadrid. Por ello, lo democrático, siguiendo con su idea de que lo democrático es votar, hubiera sido llevarlo a consulta municipal, algo, por cierto, perfectamente legal. Así, lejos de ello, lo único que se hizo fue una consultilla con varios temas, donde además no se preguntaba nada referente a cerrar el tráfico, la medida fundamental, sino a ensanchar aceras, consulta donde apenas votó el 6% por cierto.

Pero lo que nos interesa aquí es mucho más lo abstracto: la estructura ideológica y política que subyace a todo el asunto de Madrid Central. La izquierda últimamente está adoptando un curioso discurso, de fondo liberal en el mejor caso y ñoño cristiano paulocoelhista en el peor, en el cual la responsabilidad final de todo lo que acontece la tiene cada individuo concreto. Es una idealización de las relaciones sociales en donde la sociedad no tiene una estructura y funcionamiento propio ajeno al individuo como tal, no es un sistema, sino un mero conglomerado que se explica analizando cada comportamiento individual. Esta forma ideológica, que cree que la sociedad es solo la suma de los comportamientos individuales, tiene su mantra más característico en la famosa idea “Para resolver tal problema habría que hacer una asignatura de …”, que viene a decir que si todos fuéramos buenos y nos educaran bien el mundo sería un jardín precioso, pero precioso preciosssso ossssea.  Y viene a decir, junto a esto, que las medidas estructurales socioeconómicas se van aparcando a un lado o solo se pretende que beneficien a ciertos grupos de presión poderosos, pero nunca ya a la mayoría de la población.

Así, en Madrid Central se podían haber hecho infinidad de medidas previas, muchas de ellas municipales, en vez de aristocratizar, eso que ahora llaman gentrificar, el centro de Madrid. Desde cerrar completamente el tráfico a todos los coches –con evidentes excepciones pero nunca que estuvieran relacionadas con el  nivel adquisitivo del vehículo en cuestión- hasta garantizar puntos de carga para cualquier vehículo eléctrico de forma gratuita en la propia dirección del usuario con aparcamiento reservado para dicha finalidad, o poner ayudas verdaderas para que un vehículo eléctrico cueste lo mismo que uno de combustión o que la producción de energía eléctrica –nota: ay los mineros, ay los árabes, fuera limpia-, incluyendo como transición la nuclear. También se podría haber adoptado una política de plazos realista, permitiendo un modelo de transición asumible por la mayoría de la población. Pero nada de esto se ha realizado.

Madrid Central es así un exponente más de la conversión del estado social al estado garantista, llamémosle así. En el primero, el estado social, el estado interviene como sujeto social y económico no solamente legislando sino actuando realmente para que las leyes se puedan cumplir en igualdad de oportunidades. En el segundo, el estado obliga a cumplir la ley sin intervenir para poner las condiciones de su cumplimiento en igualdad de oportunidades. El ayuntamiento de Madrid  solo ha legislado y no ha hecho nada para que exista la igualdad de oportunidades en el cumplimiento de la ley. Los pobres no podrán cruzar la zona noble de la ciudad en sus vehículos por ley. El aire puro pertenece a unos pocos.

Y como diría un actual miembro y miembra o portavoz y portavoza de la autoproclamada izquierda: osssssssse@, que por algo son de izquierda.

viernes, noviembre 30, 2018

DE ELECCIONES (o La tierra será un paraíso...)

Parezco, lo sé, el de la Policía Secreta vigilando al grupo, pero es que nos presentamos todos por la Federación CC.OO. de Madrid a las Elecciones Sindicales.
Y piensen ustedes en la cara de los de la Consejería del PP cuando me vean aparecer con mi corbata de Armani...
No me abandonen, yo nunca lo haría (bueno, sí, pero es otra historia...)

#EPMesaSindicalistaElegante


domingo, noviembre 25, 2018

VIDA INTERIOR/167: PROLETARIOS UNÍOS ( y a ver si nos ponemos corbata)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Pues, aquí me tienen. En la lucha sindical. Y el próximo día 4 de diciembre hay elecciones sindicales en educación. Yo me votaría: que la única corbata de la Junta de Personal no sea la del PP...
Un líder sindical,
un filósofo crítico,
un atractivo maduro.
#EPMesaSindicalistaElegante


domingo, noviembre 11, 2018

¿TIENEN DERECHOS LOS ANIMALES?/3: LA UNIVERSALIDAD DE LA RAZÓN

La presente serie de compone de 4 artículos:

Empezamos resumiendo. Señalábamos al principio de esta serie (artículo 1 y artículo 2) que el problema de los derechos de los animales no se agotaba exclusivamente en el ámbito de un concepción estrecha de la moral, entendida esta en su sentido lato tal y como piensa de ella la posmodernidad, sino que requería una explicación fundamentada y esto implicaba a la metafísica. Esta fundamentación metafísica empezaba por plantearnos la realidad y cómo, defendíamos, esta existía de dos formas: una como Ser, que se correspondería con la realidad natural, y otra como Deber Ser, que sería aquella realidad creada por la racionalidad, pero que no era algo trascendente sino también inmanente. Precisamente, y por ello, anticipábamos, los seres racionales tenían derechos inalienables por sí mismo mientras que el resto de los seres no racionales podían ser objetos de derecho, pues se les podían conceder o donar derechos, pero nunca sujetos de derecho ni tener, por tanto, derechos por sí mismos.

Corresponde ahora, lógicamente, explicar ya esto último y desarrollar, por fin, por qué los seres racionales, y los seres humanos como tales, son sujetos de derecho.
Hay una explicación muy errónea sobre los derechos humanos que los sitúan como si su fundamento fuera un acuerdo y ellos mismos por tanto fueran convencionales. Se dice: los derechos humanos son un convenio. Es un mantra, sin embargo equivocado. En realidad, los derechos humanos, los derechos de cualquier ser racional existente, son universales y van unidos necesariamente a su propio condición de ser racional. Y conviene explicar por qué.  Y la clave de toda la explicación es la propia racionalidad.

El sujeto racional se caracteriza por la posesión de la capacidad de la razón. La razón no es una experiencia particular o un forma de discurrir peculiar sino, y esto es clave, universal. Efectivamente, la racionalidad, y no solo en las reglas de inferencia lógica o el razonamiento de la matemática, sino también el anhelo que la racionalidad lleva en sí, implica la universalidad. La razón necesariamente tiende a generar universalidad y de ahí surge su figura clave que es el concepto. Este anhelo de universalidad, que no está exento de peligro por cierto en su realización política,  implica a su vez el tratamiento de lo real como universalizable y de ahí que podamos conocer: sólo transformado lo particular en universal, en concepto, es posible llegar a conocer, pues la infinitud de la experiencia particular nos impediría llegar a conocer nada. Así, al situar el universal “perro” podemos conocer intelectualmente la experiencia y no solo tenerla o padecerla como hecho perceptivo.

De esta forma, el sujeto racional en cuanto tal no es un mero individuo concreto, como el resto de los animales, sino un sujeto universal y creador material, y esta es la fundamental diferencia con el Idealismo, de la universalidad en cuanto transforma permanentemente  la realidad solo particular en una realidad del deber ser universal. En el mundo fáctico donde solo hay seres particulares sin sentido, y la razón impone un orden racional ajeno a ese mismo mundo natural. Y de ahí, por ejemplo, que la crítica auténtica a la Teoría del diseño inteligente no sea una prueba científica, que también puede ayudar, sino definitivamente comprender que en la realidad natural no existe ese diseño armónico que se pretende justificar: nada hay tan falso como la idea de una armonía natural. El mundo del Ser es un caos y solo la racionalidad lo transforma en orden o bien explicándolo o bien dominándolo materialmente.

Así, el sujeto racional reúne dos condiciones muy diferentes respecto al resto de los seres vivos: primera, la creación material y vivencia en un mundo nuevo que es el mundo del Deber Ser que se diferencia del natural; segundo, la capacidad de constituirse como sujeto universal. Y ahí están las claves de los derechos inalienables.

En primer lugar, los seres racionales tienen derechos inalienables como tales seres racionales, y no como individuo o especie animal, porque no pertenecen como tales sujetos racionales al mundo del Ser, la realidad fáctica natural. En la naturaleza no hay derechos ni deberes ni condición moral alguna. Sin embargo, esta condición sí aparece en el Deber Ser pues surge desde y exclusivamente la racionalidad. Por ello, los seres que solo viven en el mundo natural no tienen carga moral en sí mismos.

En segundo lugar, los animales no son universales sino particulares y concretos. Las especies no existen como tales y solo hay individuos. Sin embargo, los seres racionales son sujeto de universalidad, pues la están permanentemente formando en su pensamiento, y sujetos en el Deber Ser, pues este solo existe, y esto es importante de entender, a través de ellos. Así, el ser racional no es solo un ser individual sino que actúa como agente universal y transforma el mundo en esa dirección. El ser racional, le guste o no y esto también es importante, es un legislador universal en sí mismo al tener en su racionalidad el concepto de que todo lo que ocurre podría o debería ser de otra forma y que esa forma debería asumir todas las acciones relacionadas con esa.

Además, en tercer lugar, esta misma racionalidad le hace a su vez existir en la moral, repetimos: quiera o no, y poder pensar en la ética. Los seres racionales al vivir en el Deber Ser viven a su vez en la moral de una forma permanente y consciente. Esto es así porque son capaces de conocer las consecuencias de sus acciones; además, de juzgar y juzgarse; y, por último, de situarse a sí mismos como la causa última de su comportamiento. Así, el ser moral no pertenece al mundo natural sino al mundo racional. Y la moral, por ello, no es propia de los animales pero sí de los sujetos racionales. Aunque no queramos, aunque no nos guste, construimos un mundo moral, como muy bien sabía Nietzsche por cierto y de ahí toda su teoría.

¿Pero por qué derechos universales? Porque en esa perspectiva moral el ser racional, aquí y ahora el ser humano, actúa siempre como legislador universal. Cuando alguien piensa “Esto está mal/bien”, y lo pensamos constantemente, no lo dice de la situación concreta sino de la acción universal: cualquier acción en esa misma circunstancia estaría mal/bien. Y no lo dice solo para sí o para el sujeto responsable de la acción, sino para todo sujeto causante de la acción. E incluso el relativista lo plantea de modo universal al señalar que para todos debe ser relativo el juicio moral. La razón exige el juicio moral universal y por ello el sujeto universal. Y al hacerlo, exige que ese sujeto universal tenga universales derechos y universales deberes: ambos unidos.

Y así surgen los derechos universales. No son una mera convención, un acuerdo, sino una conquista y una construcción de la racionalidad. En la dialéctica Ser frente a Deber Ser –nota: es que me estoy emocionando- la racionalidad va ganando terreno y sitúa su afán de universalidad en la realización no solo de realidades materiales sino también culturales, que es en concreto donde cobran sentido los derechos universales. Los derechos universales, y los deberes universales a los que se asocian, forman parte de ese mundo del Deber Ser, como la tecnología o el mundo artificial: son realidades objetivas construidas, y no meras convenciones, por la racionalidad. Pero, como tales, no pertenecen al mundo natural y solo al mundo formado por la racionalidad.

Resumo –ya sé que me lo agradecen-. Los derechos universales pertenecen al sujeto racional porque es a su vez como tal ser racional un sujeto universal que vive en un mundo moral de derechos y deberes universales. Por supuesto, pueden, y en cierta medida deben, extenderse más allá como acción de ese mismo sujeto racional a otros seres no racionales. Pero, dicha extensión es producida precisamente porque esos seres no racionales no son sujeto de derecho sino objeto del mismo: los animales no racionales no tienen derechos en sí mismos.

Y ya viene el final –nota: no se emocionen, queda uno más-  ¿Pero esto del animalismo y demás ñoñerías posmodernas qué significado real tiene a nivel político? Pues, ya contesto: es pensamiento  reaccionario. Pero esto ya se lo explicamos en breve.