viernes, julio 12, 2013

VIDA INTERIOR/122: EN TWITTERlandia



¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Soy, sin duda, un tío comprometido con la sociedad y la justicia. A veces me miró en el espejo y digo: jo, que compromiso. Incluso a veces añado con la sociedad y la justicia, aunque eso ya depende de la prisa que tenga. Por eso busco todos aquellos medios posibles para hacer llegar mi mensaje al resto de la humanidad, pero siempre  desde el compromiso con la sociedad y la justicia –es que ahora no tengo prisa-.

Desde pequeñito fui un rebelde, un luchador por la sociedad y la justicia. Por ejemplo, mi hermano mayor tenía algo y no era justo que yo no lo tuviera. Así que lloraba y lloraba hasta que lo conseguía: en realidad lo que quería hacer era un mundo más justo. Y mi madre, y especialmente mi abuela, decían con emoción: qué compromiso con la sociedad y la justicia.


Empecé a lanzar mi mensaje de compromiso con la sociedad y la justicia a los vientos del pueblo allá por los años 90 en la página El Piquete Digital, hoy desaparecida, compartiendo el trabajo con D. Ricardo Royo Villanova. Pronto logramos una media de 100 lectores. Luego continué mi carrera en solitario con este blog, y con el pronto logré una media de 100 lectores. Mi mensaje, de compromiso con la sociedad y la justicia, iba calando.

Pero mi llamada solidaria no iba a ocupar solo esto sino que a medida que surgían las redes sociales mi labor y compromiso con la sociedad y la justicia se dirigió hacia ellas. Así, lo siguiente fue hacerme un perfil de facebook donde pronto conseguí 100 amigos en mi labor rebelde. Y ahora, por fin y tras incluso suplantaciones de mi personalidad que no pudieron imitar mi autenticidad y compromiso con la sociedad y la justicia, afortunadamente ha llegado el momento de twitter. Sí, estoy en twitter con mi @ep_mesa.

Y todo por una causa justa.
Todo por mi afán de compromiso con la sociedad y la justicia.
Todo por un mi afán de compromiso con la sociedad.
Todo por mi afán de compromiso.
Todo por mi afán.
Todo por mí –no, no tengo prisa, ¿por qué?-.

sábado, julio 06, 2013

VIDA INTERIOR/121: EXCELENTÍSIMOS (o lucha de excelencias)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

SUMMA IN PRIMIS
reza el lema del instituto de excelencia de la comunidad de Madrid. 

Yo al principio pensaba que es que todos eran familiares, yo qué sé, 
o que era el patrocinio de un nuevo yogourtht –no sé si me he dejado alguna t o h de esas- de esos con bífidus activos y leocumitones bacterianos 
o que era algo sobre los números primos -un chiste de excelencia o algo así-. 
Pero no, al final me he enterado que significa 

LO MEJOR ANTE TODO.

Y yo he pensado: Jooooder, qué nivelón.
Y yo he pensado: pobres alumnos lo que aguantarán…

Bueno, pues estaba yo viendo la página web de la excelencia

ni unos peces persiguiendo el ratón por aquí,
ni un juego por allá,
ni un solo vídeo guarro,
en fin, algo sosa

y su bachillerato excelente cuando me he fijado en las notas medias de selectividad.
No están mal, no están mal.
Pero resulta que en Filosofía mis alumnos han sacado mejor nota.

Por supuesto, la educación no es lugar para competir
OE, OE, OE, OE, OEEEEEE, OOOOEEEEEEEEEEEE.

Y no seré yo quien niegue valor al bachillerato de excelencia
HEMOS GANAOO HEMOS GANAOO

Ni que haya una educación excelente para los mejores
GUIIIIII AAAARRRRRR DE CHAMPIOOOOOONNNSSSS MAI FREND (así, en plan bilingüe)

Pero vamos, que mis alumnos sacan mejor nota en selectividad.
Y por tanto son, por lógica aplicada, excelentísimos.

miércoles, julio 03, 2013

UN PROGRAMA DE IZQUIERDAS/6: EN DEFENSA DE ESPAÑA

Según la Constitución,  España es un estado social y democrático de derecho. Esta definición es básica para todo el desarrollo de este artículo. Por eso, parece conveniente analizarlo.

La Constitución es hija del modelo de transición español. Durante el periodo de su producción, tras la dictadura militar de Franco, se buscaba la democracia. Pero no solo la democracia como abstracción sino un tipo determinado de tal democracia. Efectivamente, y para entendernos, se podía hablar en aquella época de una democracia tipo estadounidense o bien de una democracia tipo europeo. La diferencia fundamental entre una u otra no era tanto en el terreno político, las dos respondían básicamente a las mismas características, como en el socioeconómico. Políticamente ambos modelos se basaban en elecciones libres y libertad política, pero sin embargo socialmente había una diferencia fundamental. En el modelo europeo existía una intervención directa del estado en las políticas sociales, creando así lo que se ha dado en llamar estado del bienestar. De esta forma, en las democracias europeas continentales se unificaban los derechos políticos con los sociales, formando ambos una suerte de derechos democráticos únicos.

Ese modelo de democracia política y social fue el escogido por la transición española. Es decir, en la Constitución, fruto de la transición española, se decidió no hacer solo un perfil de democracia política sino que existiera una vinculación entre los derechos políticos y los derechos sociales. Además esto se produjo en una coyuntura económicamente peor que la actual y cuando comenzaba a emerger la luego llamada revolución neoconservadora con Friedman dando consejos en Chile, a los neoliberales siempre les gustó la democracia, y Thatcher preparándose para conquistar el poder en el Reino Unido. La democracia social, por tanto, fue una opción determinada y la base del consenso constitucional.

Con este pacto constitucional, se instauraba, mal que bien pues todo hay que decirlo, un estado del bienestar que si bien era rácano comparado con el europeo resultaba algo sin precedentes en la historia de España. Y, también por primera vez en su historia, España se convertía en una democracia realmente homologable con el resto de los países europeos. Este era el triunfo, sin duda alguna, de la Transición española. Así, ese artículo primero de la Constitución española ampliaba el modelo de democracia y lo hacía en un sentido determinado. Y ese era, según la propia Constitución, el fundamento de España. No era la bandera ni la monarquía ni la república de trabajadores ni el destino en lo universal sino algo, tal vez,  más simple: un estado social y democrático de derecho.

Y ahora viene la traición.

Ya hemos hablado aquí varias veces del proceso de precarización europeo. Consiste, aquí un resumen, en una depauperación de las condiciones sociales, económicas y políticas de ciertas regiones europeas, fundamentalmente el sur y el este, una vez que el consumo de sus habitantes, base para el actual capitalismo,  puede ser sustituido por una baja proporción de la población de los países emergentes. Precisamente, este proceso es la clave para entender lo que ocurre ahora en España y en el resto, no lo olvidemos, de las regiones europeas citadas. Efectivamente, el nuevo proceso de depauperación implica una pérdida de derechos sociales y de bienestar económico de toda esa población europea pues su consumo, a diferencia de lo que  ocurría en las economías nacionales que dieron pie al estado bienestar, ya no es necesario para el sostenimiento de la estructura económica. Y esto añade algo: no creemos que el estado del bienestar fuera un feroz triunfo revolucionario sino un aprovechamiento de política social sobre la base de ese mismo capitalismo.

De esta forma, el proyecto nacional de España, reflejado en su Constitución aún retóricamente, ha sido suplantado por un proyecto alejado de la soberanía nacional, tal y como demuestra por ejemplo la propia reforma constitucional sobre el déficit urdida a escondidas entre Zapatero -¿recuerdan que era muy de izquierdas y yo un malvado fascista cuando le criticaba?- y el PP –aquí no hubo dudas-.  Así, lo que ha ocurrido ha sido, ni más ni menos, una traición a España. Por supuesto nadie tiene esto que ver con un repentino fervor patriótico o una queja nacionalista sino algo mucho más importante: frente a los paletos nos da igual perder la boina, o la barretina, pero no nos da igual perder la democracia. Es decir, no nos da lo mismo dejar de ser un estado social y democrático de derecho porque ese era el pacto de la nueva sociedad. Y ese pacto era la soberanía nacional de la España democrática: la mejor forma de vida que este país ha tenido nunca.

Se da así, además, un hecho curioso: la derecha que siempre se ha presentado como amante de España ha traicionado a su país convirtiéndolo en una colonia de Alemania  -tal vez, el viejo sueño de Serrano Suñer cumplido-. Y también una paradoja  más.  De pronto el sector político progresista se convierte en el defensor de la soberanía nacional. Y es aquí donde no hay que equivocarse. La soberanía nacional no es el objetivo de la lucha, sino la democracia política y social. El proyecto de precarización en que el gobierno de la derecha nos introduce con gusto, y ya inició Zapatero, es una traición a España -¿por qué tener tanto miedo a esta palabra?- porque busca acabar con la democracia. Por eso, quienes estamos en contra defendemos España no como destino en lo universal o como lugar de los pueblos, y los paletos, sino como democracia. Y por eso, defendemos que la auténtica solución es que Europa sea un solo país. Pero, mientras eso llega, que debe ser el objetivo a corto plazo de la izquierda, tenemos que defender España como democracia.


Hay gente muy profunda que señala que todo es lo mismo. Que da lo mismo defender la democracia social de nuestra constitución que la precarización porque todo es igual. La culpa, dicen, es del sistema. Son, ya digo, sutiles y radicales. Seguramente fueron a la universidad con una beca o cuando las tasas eran más baratas. Nosotros, que fuimos a la universidad por una beca, no somos tan sutiles y distinguimos entre lo necesario del capitalismo, la explotación de la vida humana, y lo innecesario del capitalismo, el proyecto de precarización. Y curiosamente sabemos que la única condición de posibilidad de superar ese mismo capitalismo ya no es la precariedad que levantará al pueblo –nota: ¿cuándo la pobreza ha levantado a alguien?- sino que haya unas condiciones sociales determinadas que generen la posibilidad del pensamiento. Pero además, no tenemos esa visión escatológica que nos permite ir dejando cadáveres en la cuneta mientras miramos extasiados esa tierra de libertad que nos promete y que realmente no es sino el reflejo de nuestro ombligo. Cada alumno que no puede ir a la universidad porque le han subido las tasas, cada  parado que debe coger un trabajo precario y mal pagado, cada enfermo al que se le reduce su asistencia o cada calle que no se limpia -así, tan vulgares- es para nosotros también un problema filosófico. Es ingenuo pensar que España era un paraíso antes de este proyecto para convertirlo en una nueva China, pero desde luego era algo mejor que ahora. Y a veces defender algo es más que soñar con todo.   

viernes, junio 28, 2013

VIDA INTERIOR/120: APARIENCIA, REALIDAD Y BOMBONES.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Hay cosas que parecen poco pero son mucho. 
Dar solo una hora semanal de clase de Ética sin duda es poco. El gobierno del PP de Madrid se encarga de ello. Solo hay una hora de Ética el mismo curso que hay dos de religión.
Dar una hora de clase, en definitiva, es poco.
Que a uno que da una hora de clase a la semana, y encima Ética, le regalen dos alumnas unos bombones parece también poco. 
Pero la Filosofía empezó con algo fundamental: la distinción apariencia/realidad.

Los bombones están ahí, al lado de Kant, a la espera de ser devorados. Kant decía que lo importante no era ser feliz, sino ser digno de serlo. Pero eso son cosas que se enseñan en Ética, solo una vez a la semana. Que nadie se preocupe.

Mientras tanto, otra vez gracias.





lunes, junio 24, 2013

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/2: QUÉ ES (más o menos) FILOSOFÍA.

Pero, ¿qué es Filosofía? Si vamos a iniciar una historia de la Filosofía tal vez sería bueno comenzar fijando de qué va a ir esto por si acaso alguien quiere ya dejar de leer -iluso, como si alguien hubiera empezado a hacerlo-. 

La Filosofía es algo. Esto parece una perogrullada pero es importante que se entienda desde el principio. Detrás de la idea que señala la Filosofía como inefable, algo que no se puede definir, seguramente solo haya un problema de  escaso léxico -aunque en realidad se esconda la derrota de la razón-. Por supuesto, eso va por descontado, cuando uno da una definición general siempre habrá alguien que matice alguna cosa, y seguramente con sentido. Pero en bueno señalar que la Filosofía es una disciplina concreta y que no todo es Filosofía:  por ejemplo, los libros de autoayuda no lo son; por ejemplo, la poesía tampoco.

Definimos Filosofía como buscar racionalmente una explicación última a los temas fundamentales sobre la totalidad. No hemos dicho, parece, mucho -aunque ha sonado profundo, eso sí-. Sin embargo, hemos dicho bastante. Analicemos.

Primero observamos que la filosofía es buscar. Podíamos haber puesto encontrar pero hemos preferido el verbo buscar. Y lo preferimos por algo. La Filosofía busca porque hasta cuando encuentra una respuesta se la cuestiona permanentemente. En eso, Filosofía y Ciencia se parecen. Existe historia de Filosofía porque hay búsqueda y no solo una respuesta. Pero, aviso al sector ñoño, hay búsqueda porque se espera que haya respuesta. Es decir, no se hace filosofía solo al preguntarse sino que necesariamente tiene que haber una respuesta para que dicha labor pueda ser calificada como filosofía. Incluso el escepticismo radical, aquel que defiende que nada se puede conocer, es una respuesta a qué puedo conocer y por qué.

Pero la religión, por ejemplo, también se pregunta y se responde -yo mismo fui campeón de catecismo llevado por un anhelo de espiritualidad que el tiempo colmó con la siesta- y sin embargo no es Filosofía. ¿Por qué? Volvamos a la definición. En ella se señala que es buscar y se añade racionalmente. No solo buscar sino algo  más que es buscarlo de forma determinada: racionalmente. ¿Qué significa esto? Que cuando se hace Filosofía no se busca de cualquier manera sino de una determinada: de forma racional. Racional significa, aquí y basicamente por ahora, de forma argumentada. Es decir, dando razones de las ideas. Incluso filosofos que presumen de irracionales necesitan explicarse racionalmente. La religión se basa en un discurso de la fe, la Filosofía no puede.

Ya sabemos, por tanto, que la Filosofía se pregunta y que busca racionalmente su respuesta. Pero entonces ¿cuál es la diferencia con la Ciencia? Porque sin duda la Ciencia es una búsqueda racional. ¿Son Filosofía y Ciencia lo mismo?

Volvamos a la definición. Nos queda una segunda partes: una explicación última a los temas fundamentales sobre la totalidad.

Explicación última se refiere a que busca la cadena absoluta de respuestas. Y también por ello hace todas las preguntas posibles. Pongamos un ejemplo. Yo puedo averiguar la ley de la gravedad. Ahora me pregunto por qúe las masas se atraen.  Ahora, por qué el universo se curva. Parecen todas preguntas científicas -no en vano, la Ciencia es hija de la Filosofía- pero llegará un momento en que la cadena de preguntas escape al dominio científico. Y, sin embargo, seguiré teniendo preguntas: por qué hay orden en lugar de caos o por qué la naturaleza se puede explicar con matemáticas o si la explicación científica comprende la realidad en sí misma o nuestra percepción de la realidad o…

La Ciencia se plantea preguntas y busca resolverlas de forma racional. Sin embargo, tiene un límite que ella misma se fija. Surge así algo nuevo para nuestro tema. Y es aquí donde se separan la Filosofía y la Ciencia. La Ciencia delimita su objeto estudio en un doble sentido. Primero lo hace determinando la realidad, al señalar que -excluyendo matemáticas y lógica- solo se ocupará de lo empírico, o sea, de aquello que es perceptible por los sentidos (o que lo sería por máquinas que amplíen estos sentidos). Y esto es importante: la Ciencia no es que diga que lo no empírico no exista o diga que efectivamente existe, como sí se planteara siempre la Filosofía, sino que autolimitará su campo de estudio sin entrar en más consideraciones. Segundo, su método se reduce a las matemáticas y, por tanto, a aquello que a su vez pueda explicarse desde las matemáticas. El sueño científico de encontrar una sola fórmula matemática que explique todo el universo es un sueño maravilloso. Pero se sostiene sobre un principio de reducción que a su vez se da por supuesto. La Filosofía va más alla que la Ciencia.

Efectivamente, la Filosofía se pregunta sobre todo, empírico o no.  La Filosofía busca ir más allá de lo empírico incluso cuando niega su existencia. La Ciencia no trata de si existe Dios o no, el ateísmo -que es filosofía y  de la buena- sí. La ciencia no busca conocer si el alma es inmortal o no. La Escolástica -que es filosofía y de la buena-, sí. Así, la Filosofía es radical en relacion a cualquier otro conocimiento.  Radical quiere decir que siendo una disciplina determinada busca sin embargo conocerlo todo, el conocimiento total sin autolimitación alguna. Busca el fundamento último de todo, aquello que contestado ya no dará pie a  más preguntas: los fundamentos de la realidad. La Filosofía exige el conocimiento racional absoluto que implica tanto saber si se puede o no se puede llegar a la Verdad: por eso Nietzsche y Descartes son, ambos, filósofos.  Y qué filósofos.

La Filosofía en su deseo de este conocimiento absoluto -para afirmarlo o negarlo- es el mayor pecado de soberbia para la ñoña espiritualidad, pero en realidad no es sino el cumplimiento de lo humano. No de lo humano en su sentido prístino sino de lo que la propia Filosofía ha llegado a exigir de lo humano: ser sujetos racionales, críticos y autónomos. Y ese cumplimiento de una forma determinada de ser humano se desarrolla en la historia de la Filosofía.

No todo es Filosofía, pero la Filosofía tampoco es nada. La Filosofía es algo muy concreto que empezó en Grecia hacia el siglo VI antes de Cristo y esta pequeña historia es su narración. Pero incluso antes de ponernos a contarla como historia es conveniente conocer qué trata ya en concreto esta disciplina a la que no en vano, y tal vez de forma accidental pero con resultado maravilloso, se ha llamado Filosofía.

Pero, tranquilos, eso otro día.  


viernes, junio 21, 2013

VIDA INTERIOR/119: ¡¡¡DÍA DE LOS PASTELITOS!!!

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

¡De nuevo, de nuevo!
Como cada año, gran día de los pastelitos con mis alumnos de 1º de bachillerato. La emoción nos embargaba. Preocupémonos todos de que a partir de ahora quien nos embargue no sea el banco.
Además, me han regalado mi -sin duda fidedigno- retrato.



Pero, sobre todo, gracias.


jueves, junio 20, 2013

VIDA INTERIOR/ 118: ENSEGUIDA VUELVO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Soy un tío comprometido con la sociedad.
Ustedes me echaban de menos.
Lo sé, soy como tantos y tantos individuos que cada día hacemos la lucha contra el capitalismo. 
Y se lo contamos por internet, por la tele,  por los periódicos o, los más rebeldes, quemando contenedores.
Sí, sin duda soy un tío comprometido.

Pero he estado corrigendo los exámenes de los 190 alumnos que me quedan (ya excluyo a los 125 de segundo de bachillerato, ya hicieron selectividad).
Y es que gano casi 2000 euros así. Y claro, no puedo compaginar mi trabajo, la lucha revolucionaria y la siesta.
Pero ya casi está.
Enseguida vuelvo.

Tiembla el sistema capitalista.


miércoles, junio 12, 2013

MIS ALUMNOS ME CRITICAN (yo soy el pesado, ellos son nuevos)

Otra vez, entre gritos de júbilo y satisfacción -nota: ¿alguien pronuncia satisfacción tal cual? ¿No decimos todos sadisfacción?- mi alumnos me vuelven a criticar. Ahí, en La lechuza de minerva, donde pone a la izquierda blogs- pueden leerlo.


viernes, junio 07, 2013

VIDA INTERIOR/ 117: ESTHER WILLIAMS Y YO.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Yo en selectividad como especialista (¡especialista!) de Filosofía (o algo así creo que era).
Y me entero que ha muerto Esther Williams.
Y yo pienso, ¡pobre!
Y ustedes piensan, ¿quién era?

Me estoy haciendo viejo.


Escuela de sirenas (1944)  Dir: George Sidney.

lunes, junio 03, 2013

¡¡QUE SE JODAN!! (un programa de gobierno)

La derecha siempre se ha presentado a sí misma como mejor gestora que la izquierda: era su, aparente, valor electoral máximo. Este lema publicitario le ha permitido ir ganando poco a poco el voto de la clase media pues esta veía ya consolidada su condición social a través de los servicios públicos que le permitían ascender socialmente y por los que, creyendo en su eternidad, pretendía ahora pagar menos impuestos. Así, la corriente política que llevara adelante este proyecto -mantener un nivel de servicio social suficiente para hacer posible que la clase media medrara y al tiempo bajar los impuestos para lograr su beneficio particular- se convertía en su principal opción política. La propia conquista política de la izquierda, el estado del bienestar, era ahora la clave para que el voto acabará en la derecha una vez las necesidades de esa misma clase media ya estaban, aparentemente, cubiertas.

Yo soy de clase media –me avergüenzo de ello porque soy un tío de izquierda radical: querría ser de clase muy alta como la luna ¡ay!, ¡ay!- y viajo en metro –me avergüenzo de ello porque soy un tío de izquierda radical: me gustaría viajar con chófer privado porque es mi sueño, como la luna ¡ay!, ¡ay!-. El metro de Madrid, justo es reconocerlo, funcionaba muy bien: tiempo pasado. Era un metro moderno, relativamente cómodo y con una muy buena frecuencia de paso: otra vez pasado. Además, su precio, sin ser barato, no era excesivo: ya la melancolía me asalta. Así, ese metro, obra básicamente del PP, era el ejemplo que la propia derecha ponía de su política social.

Sin embargo, ahora ocurre algo curioso que se puede tomar como paradigma de la nueva situación: el metro de Madrid es malo en su servicio y carísimo. Esto sí es presente.

El metro de Madrid ha sido recortado, como la sanidad o la educación, y el metro de Madrid, como todo el servicio de transporte, ha subido escandalosamente su precio. Es decir, se empeora el servicio y a la vez se paga más. La frecuencia de los trenes ha subido, tardan más en llegar, y con ello, pues el principal factor de competencia del metro es su rapidez, se ha empeorado radicalmente. Además, al bajar la frecuencia, es decir: menos trenes por hora, sube el nivel de ocupación por cada vagón y con esto la incomodidad, dándose una curiosa paradoja: se sube el precio  y a cambio se da peor servicio que cuando era más barato. La gestión de la derecha como desastre.

De esta manera,  ningún usuario del transporte público se ha visto beneficiado con el gobierno actual de la derecha. Es más, todos ellos, sin excepción, han sido perjudicados incluida, fundamentalmente, la clase media. Pero, esto mismo pasa en sanidad o en educación o en pensiones o en prestaciones sociales: se pagan más impuesto que nunca y se recibe el peor servicio. ¡¡Que se jodan!! ha pasado de ser el grito estentóreo de una hija de papá histérica a programa de gobierno.

Pero, ¿por qué la derecha ha cambiado su política social? Porque, efectivamente, aquí ha habido un cambio radical en los intereses políticos de la propia derecha. Hasta no hace poco el metro de Madrid era la joya de la comunidad, el ejemplo de la gestión derechas: el mejor metro, decían, del mundo. ¿Por qué dejar ahora que se hunda? ¿Acaso no son conscientes de que actuando así van a perder sin duda las siguientes elecciones?

Resulta extraordinariamente erróneo pretender analizar los hechos sociales como realidades particulares sin conexión con el conjunto. Esto nos lleva a una especie de solipsismo –yo tampoco he sabido nunca lo que es, pero ha quedado bien- en que estos hechos aparecen como aislados y producto exclusivo de la pura voluntad individual. Nosotros creemos, frente a lo anterior, que un hecho social debe ser explicado desde esa misma sociedad como un todo. Pero sin pasarse, porque efectivamente si resulta equivocado lo anetrior resulta ridículo reducirlo todo al sistema capitalista: el fallo es el sistema no se puede convertir en un mantra. El análisis debe ser  mas fino si quiere ser verdadero.

Analicemos. El proyecto de precarización tiene que ver con todo esto: una realidad solo se entiende en conjunto. Aunque hayamos hablado mucho aquí de él -tampoco se nos ocurren muchas más ideas-, no está de más resumirlo. La tesis fundamental de este proyecto es la conversión de Europa, especialmente la del sur y el este, en una realidad socioeconómica como China, aprovechando el tirón del consumo de los países emergentes. Y esto implica  algo novedoso en política y por lo que a la derecha social, aunque como veremos no al PP, le da ya igual ganar las elecciones.

A raíz del pacto del euro, inicio político de la precarizacion europea, los partidos políticos de derechas ya no necesitan ganar elecciones para gobernar -aunque sí para seguir colocando a su gente-. Efectivamente, el gobierno de políticas de derechas viene dado a priori desde Bruselas. Así, da igual perder o ganar las elecciones siguientes, excepto para mantener cargos de poco trabajo y jugoso sueldo en lo público que tanto se critica -y por eso el PP toca educación o sanidad, donde ellos no pueden medrar, pero mantiene todo un elenco de puestos nombrados a dedo en las  empresas públicas, las administraciones o las diputaciones-. Por todo esto, la política adquiere una nueva realidad.

La macropolítica ya no interesa porque la soberanía nacional ha sido cedida, ilegítimamente, a Bruselas. Por tanto,  la política de derechas se hará aunque sus partidos políticos pierdan las elecciones nacionales. Ganar las elecciones, como consecuencia, ya no es una prioridad para la oligarquía social sino un hecho accesorio. La política económica, que es la clave de cualquier política, está prefijada para cumplir el interés de esa misma  oligarquía social, que no es otra cosa que el proceso de precarización. La oligarquía cree, razonablemente, que su destino triunfante está escrito y que ya no solo en España, sino en Europa también, vuelve a amanecer.

Sin embargo, para un partido político como el PP, entendido como institución determinada, es decir: como sujeto social, sigue siendo necesario ganar las elecciones por el interés concreto de sus integrantes que, por supuesto, viven mejor por ejemplo de diputados o senadores -trabajo arduo donde los haya- que de trabajadores a los que se les podría aplicar su propia reforma laboral -en clave política pepera, no se joden-. Por eso, la micropolítíca sigue siendo importante y por eso el PP hace ridículos guiños al electorado y promete todo para el año de advenimiento del 2015: año electoral. Y mientras llega fecha tan señalada el gobierno funciona como si fuera un protectorado, asumiendo la hermosa metáfora de Rajoy, de la Unión Europea.

Por esto, el metro de Madrid se hunde y por esto se le puede dejar que se hunda. Imagino que el de Barcelona, también. Y el de cualquier otra ciudad española. Como se hunde la educación pública, es decir: universal, o la sanidad pública, es decir universal. Permitir su hundimiento ya no tiene precio social pues la política responsable de ello seguirá mientras se mantenga la situación en Bruselas: es irrelevante lo nacional. La soberanía ha pasado del pueblo a las coles: cero absoluto para la democracia.

Pero eso no quiere decir que todo esto no tenga remedio. Repetimos -ya saben que tenemos pocas ideas-: todo el proceso es reversible pues no responde a una necesidad del sistema capitalista, en cuyo caso habría que cambiar el propio sistema, sino a un interés de la oligarquía europea. Pero solo es reversible desde un pensamiento de izquierdas que se plantee como auténticamente supranacional. Si Bruselas es el problema Bruselas se convierte en la solución. Esto no se refiere a que la izquierda proclame la ñoña solidaridad entre los países del continente o resucite lemas paletos como la Europa de los pueblos. Todo eso no es más que política decimonónica en el siglo veintiuno y por eso es falsa. La solución debe ser algo más radical: política de izquierdas para el siglo veintiuno.

La realidad marca la política. La realidad actual es la de una economía mundial. Hay que asumir esa economía mundial para derrotar el interés de rapiña de la oligarquía. Por ello, la izquierda tiene que dejarse de tonterías y construir una opción real de, al menos, reforma y que tenga en cuenta está economía internacionalizada. Los pueblos nacionales están en el basurero de historia, al lado del folclore y en el mismo estante que la religión: lo paleto no salva.

No seremos nosotros los que lloremos la inutilidad del sentimiento paleto. Y menos cuando ese sentimiento le hace el juego al interés de la oligarquía al dividir el mercado de mercancías. Efectivamente, en el Capitalismo la realidad social no es sino un mercado y el tamaño del mismo es clave para desarrollar el proceso de precarización. Un mercado pequeño es fácil de dejar a un lado pues se convierte en prescindible frente al auge de solo el veinte por ciento de la población de los países emergentes o los BRIC. El nacionalismo juega así a favor de la precariedad al atomizar la fuerza que el mercado interior de consumo pueda tener contra esa misma precarización. Va en contra de la creación de un mercado interior tan numeroso que resulte irremplazable. Y esto es clave para esta lucha. Es momento, en realidad lo fue hace mucho por motivos intelectuales pero ahora también políticos, de quitarse la boina calada hasta las cejas y abandonar el terruño.

Las condicines reales marcan la política. Y la única  forma de parar este proceso de precarización es convertir al continente europeo en un país único donde Bruselas sea un gobierno elegido por la soberanía popular. Ese es el auténtico proyecto político inmediato –sí, inmediato- para la izquierda. Mientras tanto, sin embargo, una monja y un economista hacen un manifiesto por la Cataluña independiente y la autoproclamada izquierda lo difunde orgullosa por internet al tiempo que IU asume el derecho a decidir de eso que se llama pueblo catalán. Y por encima de ellos, como suprema figura de esa izquierda  radical, el personaje paleto  interpretado por el gran actor Paco Martínez Soria, guíña un ojo a la oligarquía mientras se recoloca la boina, o la barretina. Pero eso sí, con gesto rebelde.


sábado, junio 01, 2013

VIDA INTERIOR/116: SIEMPRE REBELDE

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Tras mi exitosa campaña: ¡Mourinho vete ya!, empieza mi nueva campaña: ¡Rajoy dimisión! 
El sistema tiembla. 
Qué rebelde soy, pero qué rebelde.

martes, mayo 28, 2013

LECTURA IMPRESCINDIBLE (o memoria histórica cotidiana).

Hay artículos que uno quisiera haber escrito -y teniendo en cuenta mi egocentrismo descabellado eso es muy difícil que ocurra-.
Este de aquí, sobre ETA y sus secuaces que hoy en día nos dan lecciones de moral a los demócratas , es uno de ellos. A continuación les dejo el vínculo: Relatos vascos, de Jorge M. Reverte.

miércoles, mayo 22, 2013

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/1: PRELUDIO.

Primer ejemplo: 
Se cuenta cierta anécdota atribuida a Bertrand Russell, filósofo inglés del siglo XX. En una conferencia, al parecer en Oxford, un santón hindú explicaba, imaginamos que mientras la audiencia asistía emocionada a la sabiduría mística, su cosmología. “El mundo está apoyado sobre el lomo de un gigantesco elefante y este elefante apoya sus patas sobre la concha de una inmensa tortuga”. De pronto, una señora se levantó y, tras pedir educadamente la palabra, preguntó: “¿Y la tortuga?” El santón la miró y son suficiencia dijo: “La tortuga se apoya sobre la espalda de una monstruosa araña”. Pero la señora, tal vez ignorante y sin espiritualidad, siguió su educado interrogatorio “¿Y la araña?”. El santón ahora mira incrédulo ante la falta de fe de la mujer: “La araña se apoya sobre una monstruosa roca”. Pero la señora, irreverente frente a otras culturas e incluso frente a la suya propia, volvió, con gran urbanidad, a la carga: “¿Y la roca?”. Y por fin el santón y gran gurú, hastiado ante tanta curiosidad, añadió irritado: “Mire señora, hay rocas hasta abajo”. 

Segundo ejemplo: 
Lugar: Atenas. 
Época: siglo V antes de Cristo. 
Sócrates es feo, muy feo: es hermoso que el primer filósofo fundamental fuera tan feo. Y se dedica a preguntar a los griegos -de bello perfil y gimnásticos cuerpos, de cultura clásica- algo simple. Pero sólo aparentemente simple: “¿Qué es el bien?” Y lo hace como si dudara de que ellos lo supieran. 
Le matarán. 

Tercer Ejemplo: 
Jerusalén en el primer siglo de nuestra era. Jesús está ante Pilatos. La casta sacerdotal judía desea su muerte: demasiado sofisticado, demasiado universal. Le han llevado ante la autoridad romana. Allí, Pilatos interroga. Y Jesús responde con un discurso sobre el reino celestial, sobre su testimonio, sobre sí mismo que se relaciona con la verdad. Todo es mítico, todo es religión. 
Pero Pilatos solo pregunta: “¿Y qué es la verdad?” 

La Filosofía es el pensamiento disidente. Frente a las respuestas autosatisfechas que da un pensamiento que dejó de serlo y se convirtió en mito, la filosofía cuestiona. Pero, no solo duda de las respuestas dadas ante la realidad, esa es la raíz común de toda filosofía, sino que también responde, y esa es la diferencia entre unos y otros autores. Y por eso la filosofía tiene historia: como la verdad. 

Además, la Filosofía hoy en España está a un paso de desaparecer de nuestras escuelas con la LOMCE: el PP la encuentra demasiado antigua, poco útil. Así que la religión, que aún cuenta tortugas, se dará en todo los cursos pero la Ética y la Historia de la Filosofía desaparecerán. En otro artículo señalábamos que la Filosofía es como una de esas botellas en cuyo interior los náufragos introducen un mensaje y la dejan luego caer al mar esperando un receptor que les salve. Pero esta vez, y siempre en la Filosofía, el náufrago es la razón. Una pequeña historia de la filosofía es otra de esas botellas, pero más pequeña. 
Nosotros ya hemos lanzado la primera y lanzaremos la segunda.

martes, mayo 21, 2013

(otra vez) UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA


En 2005, hace ocho años, empezamos una serie que tan solo duró dos capítulos. Era el intento de explicar de la forma más simple posible, la historia de la filosofía. Daba para más.

La nueva ley de educación del PP, la LOMCE,  elimina la Historia de la Filosofía como obligatoria y pone la religión como materia que contará para la nota media y las becas. Aparte, creo que sirve también para la salvación eterna.

Por ello, y otra vez frente a la superstición, tenemos que retomar esta serie y llevarla adelante.

Pero, a su vez, queremos advertir algo. Una pequeña historia de la Filosofía no pretende ser exhaustiva ni académica.  Solo pretende que ustedes, si no saben mucho de filosofía, puedan conocer aquello que el gobierno del PP les niega. Es, en fin, aquello que se llamó servicio público. O, tal vez, intentar contribuir a que sea cierto aquello que Kant denominó como época de ilustración: una época para desarrollar, ustedes y yo, el pensamiento libre resumido en un lema que significa atrévete a pensar: sapere aude.

Solo eso. O, nada más y nada menos que eso. 

lunes, mayo 20, 2013

SOCIALISTAS EN RED: RESUMEN SEMANAL

1.-
Yo: de nuevo, otra oportunidad de ver diferentes perspectivas de la realidad.
Ustedes: que sí, que sí...

2.-
Yo: otra vez aquí.
Ustedes: venga, vale, vale...

3.-
Yo:  que ya.
Ustedes: ¿y?

Pues eso, resumen SER.

sábado, mayo 18, 2013

LOMCE: MITO Y RAZÓN

El Consejo de Ministros aprueba la LOMCE.
La Religión contará para la nota media como una materia más.
La Historia de la Filosofía y la Ética desaparecen.

Conclusión:
La Razón es derrotada por el mito.
La barbarie gana a la Ilustración.

miércoles, mayo 15, 2013

EL CAPITALISMO COMO SUJETO REAL


Muchos lectores -obsérvense los delirios de grandeza- y mi madre -obsérvese el característico amor de hijo- me hacen una crítica: cuando hablo del Capitalismo lo trato como si fuera un sujeto que tiene intereses propios y que parece actuar de forma independiente a las personas. Lo que me vienen a decir es que hablo como si ese mismo Capitalismo tuviera conciencia propia y fuera algo que realmente existiera, algo diferente a una abstracción puramente intelectual referida al conjunto de personas que, presuntamente, lo forman. Bueno, lo sorprendente es que nosotros creemos  que efectivamente el Capitalismo es un sujeto que tiene identidad propia, que impone condiciones y leyes a los individuos que viven bajo su dominio y que dichas leyes no tienen que ver con la voluntad de esos mismos individuos que forman parte de él. Este escrito es un intento de explicación de qué queremos decir con esto. Y como en ese imprescindible blog, bueno copiado de él, que es El tamiz defendemos un lema: antes simplistas que incomprensibles.

Comencemos con un cuento.
Imagine que en una época primitiva un hechicero muy inteligente –casi tanto como usted o como yo- se inventa una nueva religión de contenido monoteísta y que defiende que existe el alma inmortal, no se puede comer pollo al ajillo -ellos se lo pierden- y la ropa debe ser de color blanco –puede usted inventarse las características que quiera-. Lo hace además para manejar al resto de los individuos, él no cree nada de eso, y ser nombrado gran sacerdote consiguiendo así el mayor poder social: uy, qué malo. Es más, un día en el bar –prehistórico, eso sí- se lo cuenta a sus amigotes y estos, sin creer nada de la nueva religión pues no en vano llaman a su amigo Simón el bromista, entran a formar parte de esa jerarquía sacerdotal pretendiendo convertirse en la élite. Se trata, por tanto, de un engaño consciente y claro.

Ahora, han pasado 20 años y ha logrado su objetivo: todo el mundo cree en esa nueva religión, él ha sido nombrado sumo sacerdote y los amigotes forman parte de la curia. La religión, recuerden, la ha inventado él. Pero de pronto ocurre una situación absurda: ellos tampoco pueden comer pollo al ajillo y deben cumplir los preceptos de la religión que fue su propio invento. De pronto, su anteriormente ensoñación ha tomado una poderosa fuerza propia hasta el punto de obligarle a él y a todos, independientemente de su creencia sincera o no, a tener un comportamiento determinado que les obliga a adaptarse, so pena del castigo y la exclusión social, a esas tonterías inventadas. Pero, aún hay más. Esa misma invención,  ese cuento que al principio era un relato individual ideado con el fin del dominio social, sigue creando su propia lógica. Todo el desarrollo social viene marcado por esa misma lógica de forma independiente a la voluntad humana. Nadie puede poner una industria del pollo al ajillo y sin embargo resulta extraordinariamente rentable poner telares y tintes para crear ropa blanca. Es más, la industria de detergente es poderosísima –el blanco es lo que tiene-.  Pero sigue habiendo más. Como los telares de ropa son importantísimos ha surgido una industria afín a ellos que necesita concentrar su mano de obra así que se han generado grandes núcleos urbanos. Y sigue, ha surgido un grupo revolucionario llamados mernixtas –reconózcalo: soy ingenioso- que han creado una teoría contraria que defiende que el pollo al ajillo es bueno-sí, soy mernixta-, que no hay dios y que la ropa blanca es muy sucia: pero no entran en otros aspectos como por ejemplo si se debe o no comer cerdo pues no tendría sentido. Así, poco a poco, los individuos de esa sociedad no hacen su vida libremente sino determinados socialmente, obsérvese la palabra, por sus condiciones previas de existencia. La sociedad no ha surgido como un mero sumatorio de individuos sino que ha generado unas reglas propias que escapan al mero acuerdo individual. Para las élites, el pueblo y los rebeldes.

Alguien podría sugerir que para dárnoslas de marxistas el ejemplo debería haberse propuesto desde la economía. Bueno eso implica dos cosas: que quien haga esa crítica todavía está en el marxismo de manual donde entiende la producción en un sentido economicista; y, como segundo, que no ha entendido, o no está de acuerdo, con que antes simplistas que incomprensibles.

¿Y qué hemos querido decir con este cuento? Algo sencillo: la situación social se impone sobre los individuos. Pongamos ahora otro ejemplo -pero ya no un cuento-. Imaginemos ahora que quiere usted poner una industria textil en un país avanzado y donde se respetan los derechos de los trabajadores, por ejemplo Bangladesh. Va usted a pagar sueldos españoles y va a generar las condiciones de trabajo que existen en España -lo sé, ha sonado poco izquierdista, tenía que haber puesto estado español-. En un mes se ha arruinado. ¿Por qué? Porque las condiciones de explotación del trabajo en Bangladesh no son subjetivas sino objetivas y quien no las admite como tales no podrá triunfar socialmente. La realidad, el sistema productivo, marca las condiciones de la economía y en ese margen es donde se podrá jugar. Es triste, es así.

¿Entonces todo está determinado? No, porque lo que marca la realidad es el campo de juego pero no todas y cada una de las jugadas. Pongamos –me gusta demostrar lo listo que soy- otro ejemplo. La creación de una sociedad con un alto nivel de renta y bienestar, más allá de la subsistencia, es una novedad del siglo XX. Enseguida, en la épica izquierdista, sale como una  conquista del movimiento obrero. Bueno, en parte es cierto, como vamos a ver ahora. Pero no es todo lo cierto. El propio  desarrollo del capitalismo llevó a la necesidad objetiva de la creación de una necesidad de consumo para asegurar la explotación. Así, el incremento incesante de mercancías, por el desarrollo industrial capitalista, necesitó del consumo incesante de las mismas.  Pero ahí entró la inteligencia política de la izquierda de entonces. Porque mientras en EEUU esto no generó una sociedad con un estado del bienestar, en la Europa continental sí por la acción política. Así, el sistema tenía un campo de juego, la necesidad de ampliar su explotación, pero se podía haber realizado de diversas maneras. Y eso es precisamente la política: aprovechar las condiciones de la realidad.
Pero, ¿entonces no hay responsabilidad individual? Por supuesto que la hay. Los individuos no son responsables morales de las condiciones de explotación dadas, pero sí lo serán de no querer cambiar esas condiciones porque, por ejemplo, sus mercedes está en juego. Pero, incluso este ánimo moral de cambiar las circunstancias si quiere ser real debe ser realista. Y esto, además, no es una canto reformista sino al contrario. Es muy fácil ser idealista en política porque no se diferencia de ser imbécil. Si se quiere estar contra el capitalismo, y nosotros estamos contra él, lo que hay que hacer primero es analizarlo realmente: todo movimiento  contrario contra esa misma explotación solo detenerla con medidas a su vez objetivas y coherentes con esa misma realidad objetiva. Resulta curioso que el sistema más complejo de la historia de la humanidad intente ser resumido con teorías conspiratorias sobre personas que lo dirigen o llamadas a la vuelta a la naturaleza.

El capitalismo es un sujeto. No es una mera abstracción intelectual para explicar un conjunto, sino una realidad fáctica que tiene leyes propias. Estas leyes no se cumplen por la voluntad de los sujetos, sino sobre ella. Marx señaló que estábamos aún en la prehistoria de la humanidad: aquel lugar en que lo seres humanos son dominados, aún, por fuerzas extrañas a sí mismos. Y puso sus esperanzas en pasar, alguna vez, a la historia.

jueves, mayo 09, 2013

VIDA INTERIOR/ 115: KANT, SIMPSON Y YO (somos así)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.





lunes, mayo 06, 2013

PROYECTO DE PRECARIZACIÓN Y PARO


El paro hasta ahora había sido un problema prioritario en las economías nacionales. Esto se debía al cambio del modelo capitalista ocurrido especialmente a partir de la II guerra mundial. Dicho cambio se había realizado desde un capitalismo de producción, centrado en el elemento del trabajo y característico de la Revolución Industrial, a un nuevo capitalismo de explotación absoluta donde la producción de beneficio ya no se limitaba al trabajo sino que incluía el consumo: la vida humana como explotación –nota: perdón por autocitarme, pero en Capitalismo y explotación se explica esto más detalladamente. Pueden acceder en la columna de la derecha-

En el primer capitalismo, el contemporáneo a la Revolución Industrial y anterior a la última guerra mundial, el paro no resultaba problemático para el desarrollo productivo e incluso podía resultar beneficioso. Efectivamente, el nivel económico de la población no era una fuerza productiva y, por tanto, una población sin recursos no afectaba al desarrollo del capitalismo. Es más, la idea marxista del ejército industrial de reserva tenía un absoluto sentido. Era cierto que una masa desposeída y sin trabajo presionaba para que los salarios pudieran ser aún más bajos, al límite de la miseria, porque siempre habría gente dispuesta a trabajar por menos. Así, en el primer capitalismo no existía el paro como problema macroeconómico para el desarrollo capitalista sino, si acaso, como un problema individual que exigía medidas caritativas y, en el mejor de los casos, sociales. El paro, por tanto, no era un problema político o económico de magnitud.

Sin embargo, esto cambia con la llegada del nuevo capitalismo a partir, especialmente, de la II guerra mundial.  Efectivamente, este nuevo capitalismo tenía como elemento clave la demanda interna en el consumo que determinaba el beneficio de la producción de los bienes. Así, se añadía el consumo, y no solo el elemento trabajo, como una de  las claves del desarrollo económico –o sea, de la explotación capitalista-. En este contexto nuevo el paro era un extraordinario problema macroeconómico pues eliminaba del circuito de la explotación –tanto del trabajo como del consumo- a la población parada y reducía la demanda nacional. Y, por esto, el paro se convirtió en el problema a evitar en cualquier política económica. El paro fue llevado de la economía individual, ni siquiera de la microeconomía, a la macroeconomía no tanto por la lucha social, que sin duda contribuyó a aliviar la situación personal, como por las necesidades objetivas del nuevo capitalismo de un mercado de consumidores permanentes. Los parados no consumen tanto como los activos, así que, necesidad del sistema, había que hacer que siguieran cobrando, seguro de desempleo, e incluso cuando hubieran agotado su cotización, subsidio de desempleo, para beneficio del sistema. La explotación no era más humanitaria sino más total. Pero, al tiempo, su resultado individual era mejor para cada individuo.

Pero esto hay que entenderlo bien y para ello hay que explicarlo mejor. El auténtico hecho decisivo por el cual el paro resultaba un problema macroeconómico no era tanto el esquema del nuevo capitalismo, la conversión del consumo también en producción, sino el hecho de que la economía fuera básicamente nacional. Efectivamente, la economía se sustentaba de manera primordial en la demanda interna y por tanto el índice de paro se convertía en  un elemento altamente preocupante pues implicaba necesariamente una disminución de esa demanda interna y con ella un problema macroeconómico. Por eso una prioridad de cualquier política  económica en los países desarrollados, anterior al proceso actual de globalización, era la disminución del paro. Y esto se debía al carácter básicamente nacional de la economía.

Sin embargo, esto cambia con la nueva economía mundial. La conversión definitiva del globo terráqueo en un mercado internacional supera las estrechas expectativas del tenderete patrio. Y lo supera no solo en cuanto a la exportación de mercancías sino como algo más, como la idea de una política económica internacional.

Y ahora viene un rollo teórico -¡¡otro!!-. Cuando se habla de capitalismo hay que distinguir entre los intereses de la oligarquía y los intereses del sistema. Es un grave error identificar oligarquía con sistema capitalista  como frecuentemente hace la izquierda.  Y este problema es un ejemplo paradigmático -¡toma sílabas!- de cómo nos podría desenfocar ese error. Efectivamente para entender lo que sigue hay que diferenciar entre interés de la oligarquía y del sistema. El sistema tiene un interés de explotación que es lo que se consigue con la introducción del consumo: la explotación absoluta. La oligarquía, por su parte, tiene un interés de beneficio privado maximizado: busca conseguir el mayor beneficio posible en su campo económico concreto. Para la oligarquía esto (casi) siempre se traduce en la mayor precarización posible y en la reducción del beneficio de los grupos sociales inferiores.

En la economía nacional anterior a la globalización, estos dos intereses, el del sistema y el de la oligarquía, llegaron a ser contradictorios y se acabó imponiendo el interés del sistema: mayor nivel de vida para mayor explotación, aunque ello implicara menor ganancia de la oligarquía. Pero el proceso de globalización ha cambiado esto. Efectivamente, el nuevo mercado mundial implica que el consumidor, como antaño el proletario o con posterioridad la mercancía, no tenga patria. Una parte mínima de la población de los países emergentes consumiendo, pongan un diez o un veinte por ciento, genera mayor demanda que toda la población europea. Ahora el interés del sistema, la explotación total de la vida humana como trabajo y consumo, se puede armonizar con el interés de la oligarquía nacional, la máxima precarización social posible. El paro nacional, merced a ese nuevo mercado mundial, ya no resulta problemático como demanda interna. Deja de ser un problema macroeconómico y se transforma, de nuevo, en un drama humano: se pueden aprovechar de él. Soraya Sáenz de Santamaría puede decir tranquilamente que cuando acabe la legislatura habrá más parados. Incluso ante ello poner  cara de dolorosa pero no dimitir porque cumple, como dijo Rajoy, con su –de ellos- deber.

Pero ademas hay algo más. Estos millones de parados ahora sí pueden volver a interesar como tales parados a la oligarquía en un sentido doble. Primero porque, vuelta al ejército industrial de reserva, permiten empeorar las condiciones de trabajo y precarizar  las condiciones laborales de manera casi automática con el mayor beneficio de la oligarquía. Así, los parados actúan como una fuerza social para la precarización al permitir bajar las condiciones laborales con la excusa de su incorporación al mercado laboral. Se puede decir en una tertulia televisiva: mejor 300 euros que nada. Es decir, esta chusma cobra demasiado por algo que en la India –¡ah la India, tanta espiritualidad!- lo hacen por una décima parte. O en Blangadesh, por menos incluso.

Pero, el segundo motivo es aún más importante. El paro implica lógicamente el déficit público. Primero, como contribuyentes directos por la pérdida de una nómina y con ella la contribución al sistema social de asistencia. Segundo, porque ahora son beneficiarios de ese mismo sistema de asistencia social y, por lo tanto, gastadores netos. Con ello, y no por la pirámide de población, el sistema de protección social entre en crisis pues es inviable. Y con esta crisis del llamado estado de bienestar se abre una nueva oportuna para la oligarquía: la privatización de los servicios públicos para su mejor gestión -traducido: para beneficio de ellos mismos-. Una inmensa clientela cautiva, piensen solo en sanidad y educación,  se presenta ante las empresas de esa misma oligarquía con el visto bueno de un estado convertido en gestor de sus intereses. El negocio es doble: primero, los impuestos se convierten en beneficio económico  de esa misma oligarquía y no en carga impositiva con beneficio social;  segundo, el estado como mediador social desaparece y con él el interés oligarca se hace dominante. El fin del estado social es el triunfo de la oligarquía y su causa fundamental no es la mala gestión –que la hay-, el abuso del funcionariado –que lo hay- o el problema demográfico –que no lo hay-. Su enterrador es el paro. Y por eso la oligarquía, su máxima beneficiada, grita: viva el paro. Y la menos educada, todavía hay clases, vocifera: ¡que se jodan!

Resumamos, que seguro que llevados por la emoción se han saltado párrafos buscando el final. El interés del Capitalismo como sistema es la presencia  masiva de consumidores para una explotación total de la vida humana. En una economía nacional, esto implica que el paro sea un problema macroeconómico pues rebaja la demanda interna. Sin embargo, en una economía mundial los consumidores traspasan las fronteras y la demanda nacional pierde importancia y por eso, por ejemplo, la alegría de los tertulianos con el aumento de la exportación española. Los consumidores no tienen patria y la explotación tampoco. Por eso, el paro nacional, seis millones de parados no es ni el 0’5% de la población sólo de China, ya no es problema. Por eso, no afecta a la explotación. Por eso, el interés de la oligarquía de la máxima precarización posible es ahora compatible, por el momento, con el interés del sistema.

¿Y cómo solucionarlo? Solo hay una solución real, hay muchas irreales. Pero, eso otro día que me voy a ver prensa deportiva. ¿Fichará Ancelotti por el Madrid? ¿El Barcelona saca a once jugadores para que le den conversación a Messi? ¿Me pongo otro pacharán?
Lo sé, me falta épica.

SOCIALISTAS EN RED: RESUMEN SEMANAL

Que sí, que ya estamos otra vez aquí.