lunes, agosto 26, 2013

DISCAPACIDAD Y ENFERMEDAD

Nota: por no tratarse de un texto científico no hacemos aquí la distinción técnica entre enfermedad, trastorno y síndrome.

Dña. Ángela Bachiller ha sido nombrada recientemente concejal del Ayuntamiento de Valladolid. Dña. Ángela Bachiller sufre -obsérvese que no hemos puesto tiene- síndrome de Down. El síndrome de Down es un trastorno genético que implica necesariamente una discapacidad cognitiva que puede ser mayor o menor pero que siempre está presente. Con un tratamiento adecuado, en la actualidad los sujetos pueden, proporcionalmente a ese grado menor o mayor de discapacidad cognitiva, llevar una vida casi independiente. Y este tratamiento adecuado implica, también necesariamente, un compromiso social de cuidado hacia estas personas. La sociedad las debe cuidar de un modo distinto, de un modo más atento, porque están enfermas y su enfermedad implica una discapacidad de las que no son responsables. Por eso, su autonomía personal no es la misma que la del resto y, también por eso, no pueden exigírseles los mismos deberes que al resto. Toda esta preocupación y cuidado, que debe incluir necesariamente investigar para producir una cura, forma parte del progreso humano.

Estar enfermo no es un hecho moral. Cuando alguien está enfermo, ya sea desde su nacimiento o en una etapa de su vida, no ha sido porque su padre o su madre o él mismo pecaran o fueran malas personas. Parece obvio, pero sin embargo hoy día este estigma sigue existiendo de una forma implícita y soterrada, especialmente en las personas con enfermedades mentales. Uno puede contar que tiene úlcera, que es miope o que sufre hipertensión, pero tener síndrome de Asperger, esquizofrenia, depresión crónica o cualquier otra enfermedad de contenido mental o que implique un trastorno de personalidad debe ocultarse. Parece que eso es culpa del individuo porque en débil de carácter y la vergüenza y el rechazo deben caer sobre él: si sufre usted de depresión crónica es porque mira la vida de forma equivocada.

Sin embargo, la causa no es tan simple. La enfermedad mental es el mal funcionamiento de un órgano o de una estructura fisiológica, como pueda serlo la hipertensión o el cáncer. Y usted o yo un día podemos, por ejemplo, sufrir un golpe o la complicación de una enfermedad y convertirnos en, radicalmente, otro. Phineas Gage, quien al sufrir un accidente y destrozarse parte del lóbulo frontal de su cerebro cambió radicalmente de personalidad, no es un mito, una leyenda ni una metáfora. El alma, sí.

Y aquí surge el problema. Está empezando a imponerse una corriente, que se ve en casi todo tipo de enfermedades pero especialmente en aquellas que implican discapacidad intelectual, en la que se nos dice que todos somos iguales y que dicha incapacidad puede arreglarse con el esfuerzo personal del enfermo y la solidaridad del resto de la sociedad: si todos nos amamos, parece, todos nos haremos más listos. Así, y según esta corriente, tener un trastorno de personalidad o tener síndrome de Down, acaba presentándose como una forma peculiar de ser, una manera distinta de vivir la vida y no como una enfermedad. La idea es que al final los individuos no están enfermos sino que solo son diferentes. Incluso -y esto que empezó con las enfermedades mentales ya ha llegado hasta las vacunas- se critica a la medicación y a la medicina científica –cualquier otra medicina es superstición- por considerar que no puede resultar efectiva pues estas enfermedades refieren a algo más profundo. ¡Ah, la profundidad de lo inefable!: durante siglos, hasta que apareció la medicina científica, la gente moría a edades tempranas, pero con gran profundidad.

No cabe duda de que quienes creen estas ideas antes descritas, entre ellas varias asociaciones cercanas a este tipo de pacientes, lo hacen de buena fe, pero tampoco cabe duda de que es un error que en el fondo implica una estructura intelectual errónea y social terrorífica. Tener síndrome de Down, por ejemplo, no es una oportunidad para vivir de otra manera, es una desgracia. Sin embargo, para quienes defienden estas cosas del esfuerzo y el espíritu humano una persona con síndrome de Down puede llegar a ser concejal porque solo es diferente a otra persona sin dicho síndrome. Y aunque se nos aparezca de inmediato la ironía sobre las cualidades que entonces requiere dicho puesto sería cruel hacia una persona enferma reducirnos a eso. Esto no es un chiste, es una argumentación.

En primer lugar está un problema sobre la realidad de qué es un ser humano. En la defensa de esa teoría de que la enfermedad no inhabilita proporcionalmente a su gravedad, está la terrible idea de una espiritualidad por encima de la realidad física. Así, esta espiritualidad puede superar cualquier adversidad y la persona con síndrome de Down, o con cualquier otra enfermedad  que implique discapacidad severa, puede llegar a ser lo que ella quiera pues el espíritu humano lo supera todo. La idea es, aparentemente, hermosa pero es, realmente, falsa. Los seres humanos son seres exclusivamente físicos, producto de una evolución ciega, y precisamente eso es lo que demuestra el síndrome de Down o cualquier otra enfermedad cuyas consecuencias guarden relación con la capacidad  intelectual o con el trastorno de la personalidad: lo más humano es fruto de la realidad física.  Así, ocultar que las enfermedades mentales son enfermedades y son físicas es defender una fabulación contra  la ciencia –nota: y recomendamos aquí la lectura de Oliver Sacks como un ejemplo de que la humanidad auténtica está de nuestra parte y no de lo espiritual-.

Efectivamente, el hecho de que un problema genético, como en el síndrome Down, o una malformación o daño cerebral puedan producir cambios en la personalidad demuestra bien a las claras la ausencia de ese contenido espiritual: no es el alma, es el cerebro. Sin embargo, lo que se hace al defender, tal vez sin pretenderlo, esa espiritualidad que nos iguala es negar la evidencia de ese origen físico de lo humano. Es defender la superstición frente al desarrollo del conocimiento. Es defender la mentira frente a la verdad.

Además, y esta es una conclusión política muy importante, si estas enfermedades no provocan discapacidad proporcional de acuerdo a su desarrollo, y en el caso del síndrome de Down sería una discapacidad intelectual, y son solo formas distintas de ser no se entiende bien por qué se deberían especificar leyes concretas que protegieran especialmente a estas personas. Efectivamente, si el síndrome, o cualquier otra enfermedad, no produce discapacidad no cabría el especial cuidado social. Y de esta forma se produciría un grave problema: deseando crear la máxima igualdad se produce la máxima desigualdad.

Porque entender la discapacidad es la clave de esto. Si la sociedad no asume la discapacidad como una carencia, y no como una forma de ser distinta, no cabe la creación de medidas contra esa carencia. Así, y no es paradójico, pregonar que existe la máxima igualdad fáctica, todos iguales de hecho, es negar la máxima igualdad en derechos, todos iguales socialmente, pues las personas con estas enfermedades nunca estarán en igualdad de condiciones previas con los demás.

Por ejemplo,  a veces se nos oculta a los profesores que alguno de nuestros alumnos pueda sufrir alguna de estas enfermedades mentales –como un trastorno de personalidad o cierta deficiencia intelectual-   y entonces le tratamos igual que al resto. Y el resultado es que al tratarlos igual que a otros que no tienen esa enfermedad cometemos sin querer una injusticia porque les pedimos cosas que no pueden hacer y no hacemos que aprovechen otras que podrían desarrollar mejor y venirles muy bien de cara a su formación futura. Es decir, la máxima igualdad de trato nos lleva a la injusticia de la máxima desigualdad: el trato igual no siempre es el trato más justo.

Todo esto expuesto anteriormente puede parecer inhumano frente a la idea de que las personas con discapacidad son iguales a las que no tienen estas discapacidades. Pero lo parece solo. El auténtico pensamiento humanista no es aquel que ve lo que le gustaría que existiera, sino aquel que ve lo que hay porque solo así puede cambiarse. Doña Ángela Bachiller ha sido nombrada concejala por un partido, el PP, que ha desmantelado la ley de dependencia, la atención a la diversidad en la educación y la propia educación- y ahora se propone destrozar la sanidad pública. Su humanismo no se puede ver  en haber nombrado concejala a una persona con síndrome de Down sino que precisamente ahí debe verse su ideal de eugenesia social. Porque lo que viene a decir es que si ella lo logró, todos los enfermos podrían hacerlo sin necesidad de un estado, y una sociedad, que les cuide. Es decir, sin leyes favorables ni gasto social: los que no lleguen, que se jodan.

Nosotros, sin embargo, creemos algo distinto. Creemos que los individuos deben llevar su vida para sí y para la sociedad. No deben vivir solo para cumplir su sueño personal sino también para garantizar el ideal de un mundo justo. Pero, y por lo anterior, creemos que cuando una persona sufre una discapacidad que afecta a su autonomía personal, la sociedad debe priorizar en él su sueño personal proporcionalmente a su discapacidad. Mi trabajo debe ser eficaz para la construcción de ese mundo justo, el trabajo de una persona con síndrome de Down, por ejemplo, debe ayudarle a sentirse mejor y desarrollar su vida. Algún día la medicina científica y no la superstición- curará estas enfermedades, pero para ello hay que presentarlas como tales porque solo conociendo la verdad se puede transformar lo real.


La antipsiquiatría estuvo de moda en los 60 y 70 del pasado siglo. Como todo, acabó en consignas sin poder desarrollarse en sus puntos interesantes. Una de esas consignas era preguntarse sobre los enfermos mentales: ¿quién está enfermo, ellos o la sociedad? Todo, aparentemente, muy radical. Curiosamente, la antipsiquiatría fue el único movimiento anti que el estado rápidamente asumió, cerrando los asilos para enfermos mentales con trastorno grave nota: no los mejoró ni mejoró su práctica  domiciliaria, sino que los cerró y los echó literalmente-. Cada día que llevo al perro al parque me encuentro con un vagabundo sucio y que parece viejo que da vueltas sobre sí mismo mientras susurra una letanía incomprensible. Cuando vuelvo sigue ahí, dando vueltas y susurrando. Un imbécil, pero muy humanista y radical,  podría pensar que es libre y luego irse a casa satisfecho mientras escucha su ipod. Pero yo no tengo ipod.  

lunes, agosto 19, 2013

VIDA INTERIOR/123: 36 AÑOS SIN GROUCHO MARX

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Treinta y seis años viviendo sin Groucho Marx.
Si es que a esto se le puede llamar vivir.



Una noche en Casablanca (1946)


sábado, agosto 17, 2013

BIENVENIDOS A LA NUEVA LA LECHUZA DE MINERVA

Ustedes se preguntaban la causa, o incluso la razón, de mi aparente silencio estival. Pensarían que estaba de vacaciones. Sin embargo, conocedor de que el sueño de la Razón produce monstruos -aclaro que yo soy la Razón- no podía descansar.
Lejos de eso, o sea: de descansar, estábamos trabajando en la actualización de La lechuza de Minerva. Y aquí la tiene ustedes, para su deleite y disfrute.

Y ahora, ya vuelvo.



martes, agosto 13, 2013

¡¡¡¡¡¡¡COÑO, HAY PARAÍSOS FISCALES!!!!!!!

¡¡¡¡¡La derecha descubre indignada que hay paraísos fiscales!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Y que Gibraltar es uno de ellos!!!!!!!!!!



Casablanca -otra vez- (1942). Dir: Michael Curtiz

lunes, agosto 05, 2013

sábado, agosto 03, 2013

HIPÓTESIS, CONTRASTACIÓN Y LEY

En el método científico se plantean primero hipótesis  como explicación de un hecho aún no demostrado. A continuación, se intenta contrastar esa hipótesis a través de si pueden explicar o no nuevos hechos relacionados con los anteriores y predecir resultados ya experimentales ya naturales.

En julio del 2011, hace dos años, empezamos a hablar de lo que hemos denominado Proyecto de Precarización.  Pueden ustedes ver en la columna de la derecha los distintos desarrollos del tema que hemos ido haciendo –es fácil: pone “precarización”-. Nuestra hipótesis era, y hablamos de hipótesis como pasado pues ya es teoría explicativa, que existía un proyecto para el sur y este de Europa consistente en precarizar las condiciones sociolaborales de estos países a imitación del modelo chino. Y este proyecto no debía ser considerado como una necesidad del modelo capitalista, explicábamos, sino algo impuesto por la oligarquía  para aumentar su beneficio.

El gobierno de España, desde ya Zapatero, ha ido dando pasos en esa dirección.
La Unión Europea, desde el Pacto del Euro y siguiendo con el llamado pack two y el pack six.
El FMI ya se había unido también, pero ahora vuelve a la carga: se debería, entre otras cosas, bajar un 10% los sueldos.

El Proyecto de Precarización ya no es hipótesis científica.

El Proyecto de Precarización es ley.

jueves, agosto 01, 2013

REPRODUCCIÓN, ESTADO Y LIBERTAD

1.-Es una polémica reciente –también es que yo soy un poco lento-: la Seguridad Social solo prestará la reproducción asistida a aquellas mujeres que sean estériles. Con esto se entiende que o son estériles ellas o su pareja. La polémica ha saltado porque esta nueva disposición excluye, a las parejas de lesbianas o a las mujeres solteras –y a las parejas heterosexuales, por cierto- que deseen engendrar un hijo sin ser estériles. Y, entonces, se acusa a la medida de ideológica y de conservadora, cuando no de reaccionaria -pero solo por el tema de lesbianas y solteras, por cierto-. Sin embargo, y por esta vez, lo reaccionario tal vez esté en otro sitio.

2.- Es absurdo usar como crítica política el argumento de que una decisión es ideológica. De hecho, todas las decisiones políticas, y seguramente todas en general, lo son pues tienen como elemento previo una determinada concepción sobre aquello de lo que se trata. En realidad tan ideológico es que la Seguridad Social cubra (en sentido figurado y asistido siempre) la reproducción de lesbianas y solteras como que no lo haga. Así, toda decisión es ideológica pues se toma de acuerdo a unas ideas previas. Resulta por tanto idiota calificar una decisión como ideológica para criticarla. Las decisiones políticas se juzgan de acuerdo a su contenido y no por su formalidad: una decisión política no puede dejar de ser política.

3.- La Seguridad Social como sistema sanitario público es fundamentalmente un sistema sanitario –nota: a veces conviene recordar lo, casi, evidente-. Es decir, los que defendemos la sanidad pública defendemos una cobertura sanitaria universal y gratuita para todos. Pero cuando decimos para todos nos saltamos, dándolo por supuesto, que nos referimos a todos los enfermos. Y visto lo visto puede que cometamos un error al no dejar claro este punto: la seguridad social debe curar a todos los enfermos. Pero la condición necesaria de su intervención no es ser todos sino estar enfermo.

4.- Quien sufre la esterilidad es sin duda un enfermo. Lógicamente si no quiere tener niños no llevará su enfermedad como una carga, al igual que mi dislalia me da lo mismo, pero si quiere tenerlos sí se sentirá mal. Quienes defendemos el sistema público sanitario apoyaremos entonces que se actúe contra su enfermedad. Pero no porque esa persona quiera tener hijos sino, y esto es importante, porque está enferma y eso le impide tenerlos. Por eso, si usted quiere operarse de su nariz porque le parece fea no cuente con mi apoyo para que se lo pague la seguridad social: usted no está enfermo. Es decir, lo prioritario para la actuación no es su deseo sino que usted esté enfermo.

5.-Yo soy heterosexual –a más de uno le he roto el corazón lo sé- y por ello no estoy enfermo. Tampoco, lógicamente, quien sea homosexual lo está. No creo que sean opciones personales, yo no decidí un día que me iban a gustar las mujeres, sino que sospecho algo genético. Pero eso ahora da igual. Lo importante es que ser heterosexual, homosexual, bisexual o asexual  no es una enfermedad. Y por eso, por ejemplo, si ahora la Seguridad Social financiera uno de esos ridículos e inhumanos tratamientos para dejar de ser homosexual pondría el grito en el cielo. Como, recuerde, si usted quisiera arreglarse su nariz gratuitamente porque le parece fea. La Seguridad Social debe servir para curar enfermos.

6.- Yo estoy casado –a más de una le he roto el corazón, lo sé- y no es una enfermedad. Tampoco, lógicamente de nuevo, lo es ser soltero. Y aquí ya no me enrollo: etc, etc…

7.- Un resumen hasta ahora. Apoyamos una sanidad pública y universal. La sanidad pública debe curar todas las enfermedades. Ser lesbiana o ser soltera no es una enfermedad. La causa de que no tengan un hijo no es una enfermedad ¿Por qué entonces debería intervenir la seguridad social para que tengan un hijo?

8.- Pero se ha dado, desde sectores presuntamente progresistas, una respuesta a esto: porque es su proyecto vital. Es decir, mostrando el argumento, la Seguridad Social debe desarrollar los proyectos personales de la gente. Y aquí está lo reaccionario.
Creer que el estado tiene por función desarrollar los proyectos personales es una idea peligrosa. Y lo es por un doble motivo: primero, porque implica una idea de estado que roza el límite, cuando menos, del estado totalitario; segundo, más grave, porque implica una idea de individuo dependiente.

9.- La idea de un estado que desarrolla los proyectos personales es terrorífica. Cuando se defiende, necesariamente el siguiente paso es un estado que elige los proyectos decentes o progresistas y los que no. De hecho, los contrarios al matrimonio homosexual es lo que defienden al señalar que el estado solo debe permitir casarse a un tipo de parejas concretas pues la función del estado es desarrollar proyectos personales determinados –los decentes- que en este caso es decidir qué es y qué no es una familia: unos sí y otros no.
Nosotros sin embargo creemos que el estado no debe desarrollar los proyectos vitales de los individuos porque eso implicaría la elección moral del estado sobre los propios proyectos. Por supuesto, el estado podrá prohibir ciertos proyectos –por ejemplo, la pederastia- pero nunca podrá ayudar a desarrollar otros sino poner las condiciones para que estos se puedan desarrollar personalmente, que no es lo mismo. El estado debe permitir que los homosexuales se casen o adopten, pero no cabe que les obligue a ello.  Ni que les dé algo que no le da a otras parejas.
Si el estado admite que personas no enfermas, lesbianas o solteras o con la nariz fea,  entren en un proceso del sistema sanitario sin estar enfermos, el problema surge en cuándo lo para. Es decir, la selección entre unos proyecto vitales -qué cursi es esa expresión, como si pudieran existir proyectos y encima vitales…- y otros genera un estado que desarrolla unos sí y otros no. Y eso es un estado que decide la vida individual de los ciudadanos ¿Por qué el estado le debe pagar la reproducción asistida  a una mujer sana y no me debe pagar a mí un implante capilar? –lo sé, les he roto el corazón a todos: cada vez más calvo-.

10.- Pero es más grave lo otro: el individuo dependiente. Hay una tendencia social, y que tiene que ver con la estructura ideológica del nuevo capitalismo, que es la idea de que  el individuo no tiene responsabilidad en sus propias decisiones. Así, el proyecto de vida solo debe reportar ventajas y nunca inconvenientes. La idea así de una suave felicidad, nunca enfrentada a lo real, es la clave de la nueva dominación ideológica.
Todo cumplimiento de un proyecto vital implica unas acciones previas. Si quiero aprobar tengo que estudiar, si quiero X tengo que hacer Y.  Cuando se decide engendrar un niño –nota: pone engendrar y no tener un hijo porque la adopción es posible- hay que actuar de acuerdo a un paso previo que  no explicaré debido a mi proverbial timidez. Da igual  ser heterosexual, homosexual, lesbiana o capricornio. Ese proyecto vital, como todos, implica por lo tanto unas condiciones. Un sistema sanitario debe ayudar cuando esas condiciones no se pueden cumplir -se está enfermo, seas heterosexual, lesbiana, soltera o piscis-. Pero todo proyecto vital implica una responsabilidad personal que el estado no sustituye. La cópula macho-hembra es aquí la condición del proyecto. Y esto no puede interpretarse como una pérdida de derechos sino precisamente como una igualdad en el trato: por ser lesbiana no puedes usar la sanidad pública para tu proyecto personal igual que tampoco puede hacerlo una pareja heterosexual que no sea estéril. Pretender otra cosa sería, curiosamente, defender el privilegio de unos (lesbianas y solteras) sobre otros (parejas heterosexuales). Sería la idea de que el estado debe desarrollar unos proyectos vitales, porque son superguays, frente a otros más, sin duda, vulgares. Y yo, como me siento de izquierdas, defiendo mucho la igualdad de derechos. Y como soy de izquierdas, defiendo que el estado no es mi padre: mi vida espero –cosa que sé es falsa en la actualidad- hacerla yo. Y por eso acepto no solo el final feliz de mis actos sino, también, sus consecuencias necesarias. O su final, seguramente, triste.

y 11.- Ser progresista no es defender a las minorías sino defender la igualdad como ciudadanos. Ser homosexual no es algo positivo por sí mismo como ser heterosexual no es algo positivo por sí mismo. Estar casado no es algo positivo por sí mismo como estar soltero tampoco. Debe ser, a nivel de derechos,  algo neutral. Por eso los homosexuales deben poder casarse y adoptar niños. Y por eso mismo el sistema público sanitario no debe pagarles la reproducción asistida por ser homosexuales o  a las solteras.

jueves, julio 25, 2013

JUICIO MORAL (lo fácil)

Mientras filma cada hecho el hombre grita desconsolado ¡qué horror! ¡qué horror! Pero ante tanto horror nunca deja de filmar aquello que luego entregará a un periódico. Y lo hará, tal vez para su presunta mayor gloria, con la grabación de su propia voz compungida.

Lo fácil ahora sería mostrar una especie de hipocresía  personal. Pero lo fácil no es lo verdadero.

Mientras escribe, el bloguero se muestra indignado moralmente con el que ha filmado. Va, piensa, a demostrar la hipocresía del hombre del vídeo capaz de, ante tanto horror, seguir filmando sin inmutarse. Y, además, a rellenar otra entrada de blog, que desde el lunes no ha hecho nada porque está liado con otras cosas.

Lo fácil ahora sería mostrar una especie de hipocresía  personal. Pero lo fácil no es lo verdadero.

Y eso tampoco hace a ninguno de los dos inocentes.

jueves, julio 18, 2013

¿SALIENDO DE LA CRISIS?

Resulta claro el mensaje que se está lanzando: estamos saliendo de la crisis. Este lema publicitario ya no solo es una locura del gobierno –aquellos brotes verdes, que hubiera podido cantar Nat King Cole- sino una obra coral que se entona por un importante sector del periodismo, el análisis financiero publicado, y publicitario, y el Partido Popular.  Lo interesante aquí es analizar no solo si es verdad o no la salida de la crisis, sino realmente qué se quiere decir con esa consigna. Es decir, no se trata de decir que esta gente está mintiendo y por tanto no estamos saliendo de la crisis sino de hacer un análisis sociológico, al menos para nosotros, más interesante: se trata de mantener que ellos creen estar diciendo la verdad y analizar, entonces, qué quieren decir cuando dicen que se está saliendo de la crisis. Se trata, por tanto, de ver qué es para ellos salir de la crisis y qué visión tienen de una España sin crisis.

Los datos objetivos no suelen tener problemas. La interpretación de los datos objetivos, sí. Lo más inteligente que ha hecho la derecha de este país, al servicio de la oligarquía y de un proceso de precarización social (aquí un resumen), ha sido sin duda presentar su interpretación de los hechos objetivos como la interpretación objetiva de los hechos. Es decir, ha logrado algo fundamental al conseguir identificar su interpretación de los datos con los datos mismos, presentándolo como la misma cosa. Y así, presentar la llamada crisis como un problema determinado que, una vez esos hechos específicos se corrigen, se acaba. Efectivamente, la derecha ha lanzado tres consignas que han sido seguidas con gran éxito por los medios fieles y que ha calado en la mayoría de la población.

Primero, ha logrado generar la idea de que la crisis ha sido motivada porque la gente ha vivido por encima de sus posibilidades. Así, ha echado la culpa a la gente de haber tenido trabajo -siempre precario pues en un país con una rigidez laboral extraordinaria, otro mito de la derecha, se ha echado a la calle a seis millones de personas- y con él comprarse un artículo de lujo como es una casa en vez de vivir en los pisos que los especuladores compran para alquilar. Así, la chusma, como pensaría la derecha, pretendía un hogar y al comprarla tuvo que aceptar las condiciones de la oligarquía política en gobiernos y ayuntamientos,  financiera, con los créditos abusivos de los bancos, e industrial, con una casta de constructores financiados por los dos anteriores elementos, impuso en un pasado cercano. Es decir, en realidad la gente fue estafada. Pero, en la visión de la crisis impuesta, el único culpable ha sido la gente que ha vivido por encima de sus posibilidades.

Segundo, y al hilo de lo anterior, la derecha ha generado una idea determinada de la visión económica. Efectivamente, hay, al menos, dos datos muy interesantes en la economía española actual: la prima de riesgo y el paro. La idea publicitaria de la derecha, genial por qué vamos a negarlo, ha hecho que la discusión económica se haya centrado en la prima de riesgo y no en el paro. Esto puede resultar baladí –qué bien hablo e incluso escribo- pero es fundamental en este tema. Efectivamente, lo es porque hay una diferencia, y no pequeña, entre una cosa y otra. El paro como cifra habla de la mayoría social y, por tanto, de un interés mayoritario. Ahora bien, la prima de riesgo es algo que se controla desde un sector social específico que, además, tiene intereses oligarcas. La prima de riesgo la decide eso que eufemísticamente se llama el mercado. De esta forma, la prima de riesgo se puede convertir en arma política. ¿Qué significa esto? Que el mercado, es decir: la oligarquía económica, puede priorizar, como de hecho hace, unas opciones sobre otras a la hora de fijar el interés de la deuda. Es decir, la desconfianza económica es ideológica y así, por ejemplo, países con menor deuda pública, como España, pueden sin embargo ser más castigados por los mercados que otros con mayor endeudamiento. De esta forma, la prima de riesgo se convierte en arma para eso que hemos llamado aquí como proceso de precarización pues lo que busca es decidir las estructuras macroeconómicas de cualquier país. La prima de riesgo es un instrumento político del mismo modo, por ejemplo, que el Banco Central Europeo no compre deuda. Así, cuando se sitúa como prioritario que la deuda baje lo que se hace es desarrollar las condiciones que la propia oligarquía ha puesto: el proceso de precarización.

En tercer lugar, está el otro, según la derecha, gran culpable de la crisis económica: el déficit público. Efectivamente, la derecha ha logrado colar por la rendija de la opinión pública la idea de que todo gasto del estado es malo, que la gestión privada es necesariamente mejor y que hay, como consecuencia, que reducir el gasto público –lo que para ella es reducir a asistencial los derechos sociales-. Así, todo aquello que huela a intervención estatal será censurado sin distinguir entre derechos sociales, reducidos a la mínima, inversión pública y gasto censurable –que, por cierto, se mantiene-. De esta forma el limitado estado del bienestar español se ha perdido y entramos en el periodo de la caridad pública o privada. Pero algo más. De esta  forma también se introduce la gestión privada de los servicios públicos con lo que lo que los grandes grupos empresariales de sanidad y educación pueden hacer negocio fácil. Unos pierden y otros ganan.

En definitiva, la crisis se presentaba bajo estas tres patas y con dos culpables: la gente y el estado habían derrochado extraordinariamente y esto había llevado a una desconfianza general de los mercados vista en la prima de riesgo. Por tanto, cortando la deuda, pública y privada –y la privada era el crédito para la clase media-, y logrando de nuevo la confianza de los mercados se conseguiría la ansiada salida de la crisis. Y esta era la trampa. Si se admitía como causa de la crisis lo anterior, el malgastar de gente y la mala administración pública, la forma de salir de la crisis era acabar con esto y eso significaba y no curiosamente, reconvertir el país en otra cosa a lo que era antes de ahora:  traicionar a España.

Así, ya estamos en disposición de poder explicar qué significa cuando dicen que estamos saliendo de la crisis. Lo que se quiere decir es que se está cumpliendo estrictamente el proyecto de precarización que comenzó fundamentalmente con el pacto del euro y cuya finalidad última es convertir al sur y al este de Europa en un émulo de China.

Efectivamente, tal y como ya llevamos anunciando aquí hace tiempo -nos gusta echarnos flores- salir de la crisis significa para la derecha conducir al país a la condición necesaria que haga posible ese objetivo de la precarización. Y para ello, no basta ya con una precarización socioeconómica exclusivamente sino que hace falta una devaluación democrática donde la soberanía nacional, o sea los votantes y ciudadanos, ceden su poder político ante Bruselas, lugar para la propia oligarquía. Así, salir de la crisis para la derecha es haber sentado las bases para precarizar España.


Se está a punto de salir de la crisis porque España está cerca, ayer con el PP defendiendo la LOMCE se dio otro paso, de dejar de ser un estado social y democrático de derecho. La derecha, sin duda, va ganando la batalla. La precarización es una realidad objetiva que comienza ya no solo a ser un proyecto sino algo más, un hecho político y social con entidad propia. Cuando el representante del gobierno señale que la crisis ha finalizado querrá decir que nosotros, usted y yo, habremos perdido.

viernes, julio 12, 2013

VIDA INTERIOR/122: EN TWITTERlandia



¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Soy, sin duda, un tío comprometido con la sociedad y la justicia. A veces me miró en el espejo y digo: jo, que compromiso. Incluso a veces añado con la sociedad y la justicia, aunque eso ya depende de la prisa que tenga. Por eso busco todos aquellos medios posibles para hacer llegar mi mensaje al resto de la humanidad, pero siempre  desde el compromiso con la sociedad y la justicia –es que ahora no tengo prisa-.

Desde pequeñito fui un rebelde, un luchador por la sociedad y la justicia. Por ejemplo, mi hermano mayor tenía algo y no era justo que yo no lo tuviera. Así que lloraba y lloraba hasta que lo conseguía: en realidad lo que quería hacer era un mundo más justo. Y mi madre, y especialmente mi abuela, decían con emoción: qué compromiso con la sociedad y la justicia.


Empecé a lanzar mi mensaje de compromiso con la sociedad y la justicia a los vientos del pueblo allá por los años 90 en la página El Piquete Digital, hoy desaparecida, compartiendo el trabajo con D. Ricardo Royo Villanova. Pronto logramos una media de 100 lectores. Luego continué mi carrera en solitario con este blog, y con el pronto logré una media de 100 lectores. Mi mensaje, de compromiso con la sociedad y la justicia, iba calando.

Pero mi llamada solidaria no iba a ocupar solo esto sino que a medida que surgían las redes sociales mi labor y compromiso con la sociedad y la justicia se dirigió hacia ellas. Así, lo siguiente fue hacerme un perfil de facebook donde pronto conseguí 100 amigos en mi labor rebelde. Y ahora, por fin y tras incluso suplantaciones de mi personalidad que no pudieron imitar mi autenticidad y compromiso con la sociedad y la justicia, afortunadamente ha llegado el momento de twitter. Sí, estoy en twitter con mi @ep_mesa.

Y todo por una causa justa.
Todo por mi afán de compromiso con la sociedad y la justicia.
Todo por un mi afán de compromiso con la sociedad.
Todo por mi afán de compromiso.
Todo por mi afán.
Todo por mí –no, no tengo prisa, ¿por qué?-.

sábado, julio 06, 2013

VIDA INTERIOR/121: EXCELENTÍSIMOS (o lucha de excelencias)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

SUMMA IN PRIMIS
reza el lema del instituto de excelencia de la comunidad de Madrid. 

Yo al principio pensaba que es que todos eran familiares, yo qué sé, 
o que era el patrocinio de un nuevo yogourtht –no sé si me he dejado alguna t o h de esas- de esos con bífidus activos y leocumitones bacterianos 
o que era algo sobre los números primos -un chiste de excelencia o algo así-. 
Pero no, al final me he enterado que significa 

LO MEJOR ANTE TODO.

Y yo he pensado: Jooooder, qué nivelón.
Y yo he pensado: pobres alumnos lo que aguantarán…

Bueno, pues estaba yo viendo la página web de la excelencia

ni unos peces persiguiendo el ratón por aquí,
ni un juego por allá,
ni un solo vídeo guarro,
en fin, algo sosa

y su bachillerato excelente cuando me he fijado en las notas medias de selectividad.
No están mal, no están mal.
Pero resulta que en Filosofía mis alumnos han sacado mejor nota.

Por supuesto, la educación no es lugar para competir
OE, OE, OE, OE, OEEEEEE, OOOOEEEEEEEEEEEE.

Y no seré yo quien niegue valor al bachillerato de excelencia
HEMOS GANAOO HEMOS GANAOO

Ni que haya una educación excelente para los mejores
GUIIIIII AAAARRRRRR DE CHAMPIOOOOOONNNSSSS MAI FREND (así, en plan bilingüe)

Pero vamos, que mis alumnos sacan mejor nota en selectividad.
Y por tanto son, por lógica aplicada, excelentísimos.

miércoles, julio 03, 2013

UN PROGRAMA DE IZQUIERDAS/6: EN DEFENSA DE ESPAÑA

Según la Constitución,  España es un estado social y democrático de derecho. Esta definición es básica para todo el desarrollo de este artículo. Por eso, parece conveniente analizarlo.

La Constitución es hija del modelo de transición español. Durante el periodo de su producción, tras la dictadura militar de Franco, se buscaba la democracia. Pero no solo la democracia como abstracción sino un tipo determinado de tal democracia. Efectivamente, y para entendernos, se podía hablar en aquella época de una democracia tipo estadounidense o bien de una democracia tipo europeo. La diferencia fundamental entre una u otra no era tanto en el terreno político, las dos respondían básicamente a las mismas características, como en el socioeconómico. Políticamente ambos modelos se basaban en elecciones libres y libertad política, pero sin embargo socialmente había una diferencia fundamental. En el modelo europeo existía una intervención directa del estado en las políticas sociales, creando así lo que se ha dado en llamar estado del bienestar. De esta forma, en las democracias europeas continentales se unificaban los derechos políticos con los sociales, formando ambos una suerte de derechos democráticos únicos.

Ese modelo de democracia política y social fue el escogido por la transición española. Es decir, en la Constitución, fruto de la transición española, se decidió no hacer solo un perfil de democracia política sino que existiera una vinculación entre los derechos políticos y los derechos sociales. Además esto se produjo en una coyuntura económicamente peor que la actual y cuando comenzaba a emerger la luego llamada revolución neoconservadora con Friedman dando consejos en Chile, a los neoliberales siempre les gustó la democracia, y Thatcher preparándose para conquistar el poder en el Reino Unido. La democracia social, por tanto, fue una opción determinada y la base del consenso constitucional.

Con este pacto constitucional, se instauraba, mal que bien pues todo hay que decirlo, un estado del bienestar que si bien era rácano comparado con el europeo resultaba algo sin precedentes en la historia de España. Y, también por primera vez en su historia, España se convertía en una democracia realmente homologable con el resto de los países europeos. Este era el triunfo, sin duda alguna, de la Transición española. Así, ese artículo primero de la Constitución española ampliaba el modelo de democracia y lo hacía en un sentido determinado. Y ese era, según la propia Constitución, el fundamento de España. No era la bandera ni la monarquía ni la república de trabajadores ni el destino en lo universal sino algo, tal vez,  más simple: un estado social y democrático de derecho.

Y ahora viene la traición.

Ya hemos hablado aquí varias veces del proceso de precarización europeo. Consiste, aquí un resumen, en una depauperación de las condiciones sociales, económicas y políticas de ciertas regiones europeas, fundamentalmente el sur y el este, una vez que el consumo de sus habitantes, base para el actual capitalismo,  puede ser sustituido por una baja proporción de la población de los países emergentes. Precisamente, este proceso es la clave para entender lo que ocurre ahora en España y en el resto, no lo olvidemos, de las regiones europeas citadas. Efectivamente, el nuevo proceso de depauperación implica una pérdida de derechos sociales y de bienestar económico de toda esa población europea pues su consumo, a diferencia de lo que  ocurría en las economías nacionales que dieron pie al estado bienestar, ya no es necesario para el sostenimiento de la estructura económica. Y esto añade algo: no creemos que el estado del bienestar fuera un feroz triunfo revolucionario sino un aprovechamiento de política social sobre la base de ese mismo capitalismo.

De esta forma, el proyecto nacional de España, reflejado en su Constitución aún retóricamente, ha sido suplantado por un proyecto alejado de la soberanía nacional, tal y como demuestra por ejemplo la propia reforma constitucional sobre el déficit urdida a escondidas entre Zapatero -¿recuerdan que era muy de izquierdas y yo un malvado fascista cuando le criticaba?- y el PP –aquí no hubo dudas-.  Así, lo que ha ocurrido ha sido, ni más ni menos, una traición a España. Por supuesto nadie tiene esto que ver con un repentino fervor patriótico o una queja nacionalista sino algo mucho más importante: frente a los paletos nos da igual perder la boina, o la barretina, pero no nos da igual perder la democracia. Es decir, no nos da lo mismo dejar de ser un estado social y democrático de derecho porque ese era el pacto de la nueva sociedad. Y ese pacto era la soberanía nacional de la España democrática: la mejor forma de vida que este país ha tenido nunca.

Se da así, además, un hecho curioso: la derecha que siempre se ha presentado como amante de España ha traicionado a su país convirtiéndolo en una colonia de Alemania  -tal vez, el viejo sueño de Serrano Suñer cumplido-. Y también una paradoja  más.  De pronto el sector político progresista se convierte en el defensor de la soberanía nacional. Y es aquí donde no hay que equivocarse. La soberanía nacional no es el objetivo de la lucha, sino la democracia política y social. El proyecto de precarización en que el gobierno de la derecha nos introduce con gusto, y ya inició Zapatero, es una traición a España -¿por qué tener tanto miedo a esta palabra?- porque busca acabar con la democracia. Por eso, quienes estamos en contra defendemos España no como destino en lo universal o como lugar de los pueblos, y los paletos, sino como democracia. Y por eso, defendemos que la auténtica solución es que Europa sea un solo país. Pero, mientras eso llega, que debe ser el objetivo a corto plazo de la izquierda, tenemos que defender España como democracia.


Hay gente muy profunda que señala que todo es lo mismo. Que da lo mismo defender la democracia social de nuestra constitución que la precarización porque todo es igual. La culpa, dicen, es del sistema. Son, ya digo, sutiles y radicales. Seguramente fueron a la universidad con una beca o cuando las tasas eran más baratas. Nosotros, que fuimos a la universidad por una beca, no somos tan sutiles y distinguimos entre lo necesario del capitalismo, la explotación de la vida humana, y lo innecesario del capitalismo, el proyecto de precarización. Y curiosamente sabemos que la única condición de posibilidad de superar ese mismo capitalismo ya no es la precariedad que levantará al pueblo –nota: ¿cuándo la pobreza ha levantado a alguien?- sino que haya unas condiciones sociales determinadas que generen la posibilidad del pensamiento. Pero además, no tenemos esa visión escatológica que nos permite ir dejando cadáveres en la cuneta mientras miramos extasiados esa tierra de libertad que nos promete y que realmente no es sino el reflejo de nuestro ombligo. Cada alumno que no puede ir a la universidad porque le han subido las tasas, cada  parado que debe coger un trabajo precario y mal pagado, cada enfermo al que se le reduce su asistencia o cada calle que no se limpia -así, tan vulgares- es para nosotros también un problema filosófico. Es ingenuo pensar que España era un paraíso antes de este proyecto para convertirlo en una nueva China, pero desde luego era algo mejor que ahora. Y a veces defender algo es más que soñar con todo.   

viernes, junio 28, 2013

VIDA INTERIOR/120: APARIENCIA, REALIDAD Y BOMBONES.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Hay cosas que parecen poco pero son mucho. 
Dar solo una hora semanal de clase de Ética sin duda es poco. El gobierno del PP de Madrid se encarga de ello. Solo hay una hora de Ética el mismo curso que hay dos de religión.
Dar una hora de clase, en definitiva, es poco.
Que a uno que da una hora de clase a la semana, y encima Ética, le regalen dos alumnas unos bombones parece también poco. 
Pero la Filosofía empezó con algo fundamental: la distinción apariencia/realidad.

Los bombones están ahí, al lado de Kant, a la espera de ser devorados. Kant decía que lo importante no era ser feliz, sino ser digno de serlo. Pero eso son cosas que se enseñan en Ética, solo una vez a la semana. Que nadie se preocupe.

Mientras tanto, otra vez gracias.





lunes, junio 24, 2013

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/2: QUÉ ES (más o menos) FILOSOFÍA.

Pero, ¿qué es Filosofía? Si vamos a iniciar una historia de la Filosofía tal vez sería bueno comenzar fijando de qué va a ir esto por si acaso alguien quiere ya dejar de leer -iluso, como si alguien hubiera empezado a hacerlo-. 

La Filosofía es algo. Esto parece una perogrullada pero es importante que se entienda desde el principio. Detrás de la idea que señala la Filosofía como inefable, algo que no se puede definir, seguramente solo haya un problema de  escaso léxico -aunque en realidad se esconda la derrota de la razón-. Por supuesto, eso va por descontado, cuando uno da una definición general siempre habrá alguien que matice alguna cosa, y seguramente con sentido. Pero en bueno señalar que la Filosofía es una disciplina concreta y que no todo es Filosofía:  por ejemplo, los libros de autoayuda no lo son; por ejemplo, la poesía tampoco.

Definimos Filosofía como buscar racionalmente una explicación última a los temas fundamentales sobre la totalidad. No hemos dicho, parece, mucho -aunque ha sonado profundo, eso sí-. Sin embargo, hemos dicho bastante. Analicemos.

Primero observamos que la filosofía es buscar. Podíamos haber puesto encontrar pero hemos preferido el verbo buscar. Y lo preferimos por algo. La Filosofía busca porque hasta cuando encuentra una respuesta se la cuestiona permanentemente. En eso, Filosofía y Ciencia se parecen. Existe historia de Filosofía porque hay búsqueda y no solo una respuesta. Pero, aviso al sector ñoño, hay búsqueda porque se espera que haya respuesta. Es decir, no se hace filosofía solo al preguntarse sino que necesariamente tiene que haber una respuesta para que dicha labor pueda ser calificada como filosofía. Incluso el escepticismo radical, aquel que defiende que nada se puede conocer, es una respuesta a qué puedo conocer y por qué.

Pero la religión, por ejemplo, también se pregunta y se responde -yo mismo fui campeón de catecismo llevado por un anhelo de espiritualidad que el tiempo colmó con la siesta- y sin embargo no es Filosofía. ¿Por qué? Volvamos a la definición. En ella se señala que es buscar y se añade racionalmente. No solo buscar sino algo  más que es buscarlo de forma determinada: racionalmente. ¿Qué significa esto? Que cuando se hace Filosofía no se busca de cualquier manera sino de una determinada: de forma racional. Racional significa, aquí y basicamente por ahora, de forma argumentada. Es decir, dando razones de las ideas. Incluso filosofos que presumen de irracionales necesitan explicarse racionalmente. La religión se basa en un discurso de la fe, la Filosofía no puede.

Ya sabemos, por tanto, que la Filosofía se pregunta y que busca racionalmente su respuesta. Pero entonces ¿cuál es la diferencia con la Ciencia? Porque sin duda la Ciencia es una búsqueda racional. ¿Son Filosofía y Ciencia lo mismo?

Volvamos a la definición. Nos queda una segunda partes: una explicación última a los temas fundamentales sobre la totalidad.

Explicación última se refiere a que busca la cadena absoluta de respuestas. Y también por ello hace todas las preguntas posibles. Pongamos un ejemplo. Yo puedo averiguar la ley de la gravedad. Ahora me pregunto por qúe las masas se atraen.  Ahora, por qué el universo se curva. Parecen todas preguntas científicas -no en vano, la Ciencia es hija de la Filosofía- pero llegará un momento en que la cadena de preguntas escape al dominio científico. Y, sin embargo, seguiré teniendo preguntas: por qué hay orden en lugar de caos o por qué la naturaleza se puede explicar con matemáticas o si la explicación científica comprende la realidad en sí misma o nuestra percepción de la realidad o…

La Ciencia se plantea preguntas y busca resolverlas de forma racional. Sin embargo, tiene un límite que ella misma se fija. Surge así algo nuevo para nuestro tema. Y es aquí donde se separan la Filosofía y la Ciencia. La Ciencia delimita su objeto estudio en un doble sentido. Primero lo hace determinando la realidad, al señalar que -excluyendo matemáticas y lógica- solo se ocupará de lo empírico, o sea, de aquello que es perceptible por los sentidos (o que lo sería por máquinas que amplíen estos sentidos). Y esto es importante: la Ciencia no es que diga que lo no empírico no exista o diga que efectivamente existe, como sí se planteara siempre la Filosofía, sino que autolimitará su campo de estudio sin entrar en más consideraciones. Segundo, su método se reduce a las matemáticas y, por tanto, a aquello que a su vez pueda explicarse desde las matemáticas. El sueño científico de encontrar una sola fórmula matemática que explique todo el universo es un sueño maravilloso. Pero se sostiene sobre un principio de reducción que a su vez se da por supuesto. La Filosofía va más alla que la Ciencia.

Efectivamente, la Filosofía se pregunta sobre todo, empírico o no.  La Filosofía busca ir más allá de lo empírico incluso cuando niega su existencia. La Ciencia no trata de si existe Dios o no, el ateísmo -que es filosofía y  de la buena- sí. La ciencia no busca conocer si el alma es inmortal o no. La Escolástica -que es filosofía y de la buena-, sí. Así, la Filosofía es radical en relacion a cualquier otro conocimiento.  Radical quiere decir que siendo una disciplina determinada busca sin embargo conocerlo todo, el conocimiento total sin autolimitación alguna. Busca el fundamento último de todo, aquello que contestado ya no dará pie a  más preguntas: los fundamentos de la realidad. La Filosofía exige el conocimiento racional absoluto que implica tanto saber si se puede o no se puede llegar a la Verdad: por eso Nietzsche y Descartes son, ambos, filósofos.  Y qué filósofos.

La Filosofía en su deseo de este conocimiento absoluto -para afirmarlo o negarlo- es el mayor pecado de soberbia para la ñoña espiritualidad, pero en realidad no es sino el cumplimiento de lo humano. No de lo humano en su sentido prístino sino de lo que la propia Filosofía ha llegado a exigir de lo humano: ser sujetos racionales, críticos y autónomos. Y ese cumplimiento de una forma determinada de ser humano se desarrolla en la historia de la Filosofía.

No todo es Filosofía, pero la Filosofía tampoco es nada. La Filosofía es algo muy concreto que empezó en Grecia hacia el siglo VI antes de Cristo y esta pequeña historia es su narración. Pero incluso antes de ponernos a contarla como historia es conveniente conocer qué trata ya en concreto esta disciplina a la que no en vano, y tal vez de forma accidental pero con resultado maravilloso, se ha llamado Filosofía.

Pero, tranquilos, eso otro día.  


viernes, junio 21, 2013

VIDA INTERIOR/119: ¡¡¡DÍA DE LOS PASTELITOS!!!

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

¡De nuevo, de nuevo!
Como cada año, gran día de los pastelitos con mis alumnos de 1º de bachillerato. La emoción nos embargaba. Preocupémonos todos de que a partir de ahora quien nos embargue no sea el banco.
Además, me han regalado mi -sin duda fidedigno- retrato.



Pero, sobre todo, gracias.


jueves, junio 20, 2013

VIDA INTERIOR/ 118: ENSEGUIDA VUELVO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Soy un tío comprometido con la sociedad.
Ustedes me echaban de menos.
Lo sé, soy como tantos y tantos individuos que cada día hacemos la lucha contra el capitalismo. 
Y se lo contamos por internet, por la tele,  por los periódicos o, los más rebeldes, quemando contenedores.
Sí, sin duda soy un tío comprometido.

Pero he estado corrigendo los exámenes de los 190 alumnos que me quedan (ya excluyo a los 125 de segundo de bachillerato, ya hicieron selectividad).
Y es que gano casi 2000 euros así. Y claro, no puedo compaginar mi trabajo, la lucha revolucionaria y la siesta.
Pero ya casi está.
Enseguida vuelvo.

Tiembla el sistema capitalista.


miércoles, junio 12, 2013

MIS ALUMNOS ME CRITICAN (yo soy el pesado, ellos son nuevos)

Otra vez, entre gritos de júbilo y satisfacción -nota: ¿alguien pronuncia satisfacción tal cual? ¿No decimos todos sadisfacción?- mi alumnos me vuelven a criticar. Ahí, en La lechuza de minerva, donde pone a la izquierda blogs- pueden leerlo.


viernes, junio 07, 2013

VIDA INTERIOR/ 117: ESTHER WILLIAMS Y YO.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Yo en selectividad como especialista (¡especialista!) de Filosofía (o algo así creo que era).
Y me entero que ha muerto Esther Williams.
Y yo pienso, ¡pobre!
Y ustedes piensan, ¿quién era?

Me estoy haciendo viejo.


Escuela de sirenas (1944)  Dir: George Sidney.

lunes, junio 03, 2013

¡¡QUE SE JODAN!! (un programa de gobierno)

La derecha siempre se ha presentado a sí misma como mejor gestora que la izquierda: era su, aparente, valor electoral máximo. Este lema publicitario le ha permitido ir ganando poco a poco el voto de la clase media pues esta veía ya consolidada su condición social a través de los servicios públicos que le permitían ascender socialmente y por los que, creyendo en su eternidad, pretendía ahora pagar menos impuestos. Así, la corriente política que llevara adelante este proyecto -mantener un nivel de servicio social suficiente para hacer posible que la clase media medrara y al tiempo bajar los impuestos para lograr su beneficio particular- se convertía en su principal opción política. La propia conquista política de la izquierda, el estado del bienestar, era ahora la clave para que el voto acabará en la derecha una vez las necesidades de esa misma clase media ya estaban, aparentemente, cubiertas.

Yo soy de clase media –me avergüenzo de ello porque soy un tío de izquierda radical: querría ser de clase muy alta como la luna ¡ay!, ¡ay!- y viajo en metro –me avergüenzo de ello porque soy un tío de izquierda radical: me gustaría viajar con chófer privado porque es mi sueño, como la luna ¡ay!, ¡ay!-. El metro de Madrid, justo es reconocerlo, funcionaba muy bien: tiempo pasado. Era un metro moderno, relativamente cómodo y con una muy buena frecuencia de paso: otra vez pasado. Además, su precio, sin ser barato, no era excesivo: ya la melancolía me asalta. Así, ese metro, obra básicamente del PP, era el ejemplo que la propia derecha ponía de su política social.

Sin embargo, ahora ocurre algo curioso que se puede tomar como paradigma de la nueva situación: el metro de Madrid es malo en su servicio y carísimo. Esto sí es presente.

El metro de Madrid ha sido recortado, como la sanidad o la educación, y el metro de Madrid, como todo el servicio de transporte, ha subido escandalosamente su precio. Es decir, se empeora el servicio y a la vez se paga más. La frecuencia de los trenes ha subido, tardan más en llegar, y con ello, pues el principal factor de competencia del metro es su rapidez, se ha empeorado radicalmente. Además, al bajar la frecuencia, es decir: menos trenes por hora, sube el nivel de ocupación por cada vagón y con esto la incomodidad, dándose una curiosa paradoja: se sube el precio  y a cambio se da peor servicio que cuando era más barato. La gestión de la derecha como desastre.

De esta manera,  ningún usuario del transporte público se ha visto beneficiado con el gobierno actual de la derecha. Es más, todos ellos, sin excepción, han sido perjudicados incluida, fundamentalmente, la clase media. Pero, esto mismo pasa en sanidad o en educación o en pensiones o en prestaciones sociales: se pagan más impuesto que nunca y se recibe el peor servicio. ¡¡Que se jodan!! ha pasado de ser el grito estentóreo de una hija de papá histérica a programa de gobierno.

Pero, ¿por qué la derecha ha cambiado su política social? Porque, efectivamente, aquí ha habido un cambio radical en los intereses políticos de la propia derecha. Hasta no hace poco el metro de Madrid era la joya de la comunidad, el ejemplo de la gestión derechas: el mejor metro, decían, del mundo. ¿Por qué dejar ahora que se hunda? ¿Acaso no son conscientes de que actuando así van a perder sin duda las siguientes elecciones?

Resulta extraordinariamente erróneo pretender analizar los hechos sociales como realidades particulares sin conexión con el conjunto. Esto nos lleva a una especie de solipsismo –yo tampoco he sabido nunca lo que es, pero ha quedado bien- en que estos hechos aparecen como aislados y producto exclusivo de la pura voluntad individual. Nosotros creemos, frente a lo anterior, que un hecho social debe ser explicado desde esa misma sociedad como un todo. Pero sin pasarse, porque efectivamente si resulta equivocado lo anetrior resulta ridículo reducirlo todo al sistema capitalista: el fallo es el sistema no se puede convertir en un mantra. El análisis debe ser  mas fino si quiere ser verdadero.

Analicemos. El proyecto de precarización tiene que ver con todo esto: una realidad solo se entiende en conjunto. Aunque hayamos hablado mucho aquí de él -tampoco se nos ocurren muchas más ideas-, no está de más resumirlo. La tesis fundamental de este proyecto es la conversión de Europa, especialmente la del sur y el este, en una realidad socioeconómica como China, aprovechando el tirón del consumo de los países emergentes. Y esto implica  algo novedoso en política y por lo que a la derecha social, aunque como veremos no al PP, le da ya igual ganar las elecciones.

A raíz del pacto del euro, inicio político de la precarizacion europea, los partidos políticos de derechas ya no necesitan ganar elecciones para gobernar -aunque sí para seguir colocando a su gente-. Efectivamente, el gobierno de políticas de derechas viene dado a priori desde Bruselas. Así, da igual perder o ganar las elecciones siguientes, excepto para mantener cargos de poco trabajo y jugoso sueldo en lo público que tanto se critica -y por eso el PP toca educación o sanidad, donde ellos no pueden medrar, pero mantiene todo un elenco de puestos nombrados a dedo en las  empresas públicas, las administraciones o las diputaciones-. Por todo esto, la política adquiere una nueva realidad.

La macropolítica ya no interesa porque la soberanía nacional ha sido cedida, ilegítimamente, a Bruselas. Por tanto,  la política de derechas se hará aunque sus partidos políticos pierdan las elecciones nacionales. Ganar las elecciones, como consecuencia, ya no es una prioridad para la oligarquía social sino un hecho accesorio. La política económica, que es la clave de cualquier política, está prefijada para cumplir el interés de esa misma  oligarquía social, que no es otra cosa que el proceso de precarización. La oligarquía cree, razonablemente, que su destino triunfante está escrito y que ya no solo en España, sino en Europa también, vuelve a amanecer.

Sin embargo, para un partido político como el PP, entendido como institución determinada, es decir: como sujeto social, sigue siendo necesario ganar las elecciones por el interés concreto de sus integrantes que, por supuesto, viven mejor por ejemplo de diputados o senadores -trabajo arduo donde los haya- que de trabajadores a los que se les podría aplicar su propia reforma laboral -en clave política pepera, no se joden-. Por eso, la micropolítíca sigue siendo importante y por eso el PP hace ridículos guiños al electorado y promete todo para el año de advenimiento del 2015: año electoral. Y mientras llega fecha tan señalada el gobierno funciona como si fuera un protectorado, asumiendo la hermosa metáfora de Rajoy, de la Unión Europea.

Por esto, el metro de Madrid se hunde y por esto se le puede dejar que se hunda. Imagino que el de Barcelona, también. Y el de cualquier otra ciudad española. Como se hunde la educación pública, es decir: universal, o la sanidad pública, es decir universal. Permitir su hundimiento ya no tiene precio social pues la política responsable de ello seguirá mientras se mantenga la situación en Bruselas: es irrelevante lo nacional. La soberanía ha pasado del pueblo a las coles: cero absoluto para la democracia.

Pero eso no quiere decir que todo esto no tenga remedio. Repetimos -ya saben que tenemos pocas ideas-: todo el proceso es reversible pues no responde a una necesidad del sistema capitalista, en cuyo caso habría que cambiar el propio sistema, sino a un interés de la oligarquía europea. Pero solo es reversible desde un pensamiento de izquierdas que se plantee como auténticamente supranacional. Si Bruselas es el problema Bruselas se convierte en la solución. Esto no se refiere a que la izquierda proclame la ñoña solidaridad entre los países del continente o resucite lemas paletos como la Europa de los pueblos. Todo eso no es más que política decimonónica en el siglo veintiuno y por eso es falsa. La solución debe ser algo más radical: política de izquierdas para el siglo veintiuno.

La realidad marca la política. La realidad actual es la de una economía mundial. Hay que asumir esa economía mundial para derrotar el interés de rapiña de la oligarquía. Por ello, la izquierda tiene que dejarse de tonterías y construir una opción real de, al menos, reforma y que tenga en cuenta está economía internacionalizada. Los pueblos nacionales están en el basurero de historia, al lado del folclore y en el mismo estante que la religión: lo paleto no salva.

No seremos nosotros los que lloremos la inutilidad del sentimiento paleto. Y menos cuando ese sentimiento le hace el juego al interés de la oligarquía al dividir el mercado de mercancías. Efectivamente, en el Capitalismo la realidad social no es sino un mercado y el tamaño del mismo es clave para desarrollar el proceso de precarización. Un mercado pequeño es fácil de dejar a un lado pues se convierte en prescindible frente al auge de solo el veinte por ciento de la población de los países emergentes o los BRIC. El nacionalismo juega así a favor de la precariedad al atomizar la fuerza que el mercado interior de consumo pueda tener contra esa misma precarización. Va en contra de la creación de un mercado interior tan numeroso que resulte irremplazable. Y esto es clave para esta lucha. Es momento, en realidad lo fue hace mucho por motivos intelectuales pero ahora también políticos, de quitarse la boina calada hasta las cejas y abandonar el terruño.

Las condicines reales marcan la política. Y la única  forma de parar este proceso de precarización es convertir al continente europeo en un país único donde Bruselas sea un gobierno elegido por la soberanía popular. Ese es el auténtico proyecto político inmediato –sí, inmediato- para la izquierda. Mientras tanto, sin embargo, una monja y un economista hacen un manifiesto por la Cataluña independiente y la autoproclamada izquierda lo difunde orgullosa por internet al tiempo que IU asume el derecho a decidir de eso que se llama pueblo catalán. Y por encima de ellos, como suprema figura de esa izquierda  radical, el personaje paleto  interpretado por el gran actor Paco Martínez Soria, guíña un ojo a la oligarquía mientras se recoloca la boina, o la barretina. Pero eso sí, con gesto rebelde.


sábado, junio 01, 2013

VIDA INTERIOR/116: SIEMPRE REBELDE

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Tras mi exitosa campaña: ¡Mourinho vete ya!, empieza mi nueva campaña: ¡Rajoy dimisión! 
El sistema tiembla. 
Qué rebelde soy, pero qué rebelde.