martes, noviembre 26, 2013

PRECARIZACIÓN Y ORDEN PÚBLICO: LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA (sic)

El gobierno de derechas del PP parece dispuesto a sacar una nueva Ley de Seguridad Ciudadana. Este hecho, lejos de ser anecdótico, es una prueba más del proceso de precarización que la oligarquía social, y su gobierno títere, esta planificando para nosotros. Y lo es por tres motivos concretos.

En primer lugar, conviene distinguir entre una Ley de Seguridad Ciudadana y una Ley de Orden Público.
Efectivamente, la idea de Seguridad Ciudadana tiene en su apellido un término ineludiblemente democrático: ciudadana. Este apellido implica que lo fundamental en dicha legislación es la ciudadanía y sus derechos. Por eso, los estados democráticos deben hacer leyes que protejan estos derechos y su ejercicio y entonces los aparatos coercitivos del propio Estado –el judicial y especialmente la policía- son vistos por la población como defensa de esos derechos.
Sin embargo, la defensa del llamado Orden Público es la defensa del orden y con ello del statu quo vigente. La idea principal aquí no es la defensa de la ciudadanía sino de las condiciones sociales vigentes, afecten como afecten a esta misma ciudadanía. Y esta defensa de la situación social -justa o injusta, democrática o no-  se convierte en la prioridad de esa misma ley de orden público: de los intereses que hay para que ese orden persevere. Así, en una situación de pérdida de derechos sociales y políticos –imagine un país imaginario donde un imaginario partido miente en su programa electoral y recorta derechos, ahora sí imaginarios- una ley de Orden Público lo que buscaría sería consolidar esta pérdida a través también de los medios coercitivos que antes citábamos del Estado: el sistema judicial y, otra vez especialmente, la policía. De esta forma, estos estamentos, que en una Ley de Seguridad Ciudadana sirven por proteger derechos, en una Ley de Orden público sirven para garantizar la pérdida de estos derechos y la represión.

¿Cómo es la reforma del gobierno títere de derechas? Si nosotros defendemos que el proyecto legislativo del gobierno del PP es una ley de Orden Público debemos demostrarlo en lo concreto y que el proyecto defiende el statu quo actual. Es decir, que busca la defensa de la pérdida de la democracia y la represión.

Empecemos.

En primer lugar lo principal de la nueva ley es a quién defiende. Si observamos esto veremos que el fin último de esta ley es la defensa de la oligarquía política. Efectivamente, la penalización extrema que busca la ley de la protesta ciudadana es para la protección absoluta de una oligarquía política concebida como aristocracia. Así, la ley acrecienta el privilegio de esta, que se convierte de facto en intocable, en detrimento del derecho a la protesta ciudadana a la que a priori se la determina como ilegal. Los ciudadanos así son sospechosos habituales y la clase política es inocente.

En segundo lugar, para conseguir este privilegio no ha habido dudas en pretender convertir a la policía en una guardia pretoriana, y no en un servicio público, y con ello un cuerpo al servicio de los ciudadanos. Efectivamente, hay dos cosas que llaman poderosamente la atención en el proyecto de ley. La primera, convertir en falta administrativa lo que era delito a condenar por un juez –y, con una pena mayor-. La segunda, dejar ciertos aspectos al albur de la misma policía, como  la zona de seguridad a limitar para las manifestaciones.

De esta forma, la policía se convierte en un grupo que ya no solo trabaja para un poder superior que la controla, la judicatura, sino que sanciona directamente convirtiéndose así en aparato gubernamental directo. Efectivamente, convertir estas acciones en falta administrativa, eliminando lo judicial, lleva a la sanción directa de la policía que se convierte así, por su propia constitución disciplinaria, en aparato del gobierno. Y ello provocará, sin duda, que aquellos miembros que más sancionen sean mejor recibidos por los poderes de esa misma oligarquía a proteger que esos otros que consideren que los derechos civiles priman sobre los privilegios oligarcas. E igualmente, ocurrirá con aquellos factores dejados al propio arbitrio de la policía donde el mayor celo, es decir: el más pelota, recibirá su recompensa.
 Pero, ¿entonces no hay que proteger a la policía? Por supuesto, a la policía hay que protegerla como a los bomberos, los médicos, los militares o los profesores: forman parte indispensable, como ya hemos señalado, de un estado democrático –nota: sí, la policía es parte indispensable de la auténtica democracia-.  Pero esta ley no lo hace así. Porque lo que verdaderamente hace es privatizar al cuerpo buscando priorizar la defensa de unos ciudadanos, la oligarquía política, sobre otros, la ciudadanía en su derecho de protesta. Y esto lo ha señalado muy bien el dirigente del Sindicato Unificado de Policía cuando  ha declarado que la nueva ley solo busca beneficiar a un sector. Y no es a la policía precisamente.

Y queda la tercera pata, y la más astuta: la eliminación de la clase media de las protestas y el auge de los elementos violentos. Efectivamente, la idea final de todo este proceso es radicalizar, en el término más vulgar de la palabra, las protestas  contando con tres aspectos.
Primero, una amenaza policial y represiva permanente, una vez se ha privatizado la policía en guardia pretoriana, que produce como efecto lógico la creación de un clima de violencia.
Segundo, se busca que los imbéciles de siempre, poco pensamiento y mucha quema de contenedor, entiendan esto en su sentido más primate y asistan corriendo a quemar más contenedores, romper más escaparates, destrozar más coches y, con ello, dar pie a una mayor represión.
Y, como consecuencia, aparece lo tercero. La desaparición de la clase media de la protesta social, su abstención política o, en el peor de los casos, su vuelco electoral para la oligarquía que habiendo provocado esto ahora, sin embargo, se presenta como la salvadora de su coche o su escaparate destrozado por los descerebrados de turno.

Este país, España, tuvo a partir de la afortunada muerte del dictador –cuya única desgracia nacional fue no haber muerto antes- el sueño de construir algo inédito en su historia: un estado social y democrático de derecho estable en el tiempo. Un proceso de precarización a escala mundial está buscando arrebatárselo con la inestimable colaboración de un gobierno títere. La Ley de Orden Público propuesta por el gobierno indígena a instancia de la fuerza colonial es otro paso más en esa dirección. Pero, aún está en nuestras manos pararlo para construir y profundizar esa democracia. Y esto no es cursilería, es necesidad del momento. 

miércoles, noviembre 20, 2013

20 DE NOVIEMBRE

Españoles...,
¡Franco ha muerto!

Y ahora dejen el tema y empecemos a pensar para que no nos roben la democracia.

lunes, noviembre 18, 2013

SOLO UN TEMA DE CONVERSACIÓN

Fue solo un tema, entre otros muy interesantes, de conversación. pero la pregunta creo que fue pertinente: ¿y por qué los alumnos no tuitean sobre lo que aprenden en clase? 

Igual algún día, después de corregir, nos atrevemos a presentar una hipótesis.

viernes, noviembre 15, 2013

APOYANDO LA HUELGA DE BARRENDEROS DE MADRID

Nota: puede usted apoyar a los huelguistas firmando aquí. Yo ya lo he hecho.

1.- Madrid está sufriendo una huelga de basuras. En concreto, los barrenderos del municipio se han visto obligados a tomar esta medida porque quieren despedir a 1140 empleados de la plantilla y reducir el sueldo un 40% al resto. Un barrendero gana de media unos 1100 euros: calculen.

2.- Vaya por delante algo: desde aquí todo nuestro apoyo a los trabajadores. No nos gusta que haya basura en las calles, es cierto. Pero primero, consideramos, están los derechos sociales de los trabajadores a nuestro gusto. La basura que hay que recoger, en este caso, no está solo en las aceras.

3.- Sin embargo, esto se quedaría corto si no explicáramos el motivo de dicho apoyo. Y el motivo no es solo esa ñoña solidaridad que la autoproclamada izquierda ha convertido en estrella sino aquello que una vez fue razón de ser de la auténtica izquierda: la justicia social.

4.- Efectivamente, justicia social. Y justicia social no solo en un sentido corporativo y limitado solo a este colectivo sino en referencia a toda la sociedad española. La situación de los trabajadores de la limpieza de Madrid es un reflejo, otro más, de la situación de la sociedad en nuestro país: sufrimos el expolio de la rapiña de una oligarquía que ha decidido romper con la constitución y vender España.

5.- ¿Destrozar España? ¿No suena grandilocuente? ¿No es un asunto de escobas?

6.- Es, efectivamente,  un asunto de escobas. Pero prioritariamente es un asunto de dónde está la basura.

7.- Porque lejos de ese asunto de escobas, lo que aquí está en juego es mucho más. El conflicto de las basuras de Madrid es un ejemplo, otro ejemplo, del modelo socioeconómico que se quiere imponer en este país. Es el nuevo modelo de España -es decir: de ustedes y yo- que la oligarquía ha decidido. Nosotros lo hemos llamado Procesode precarización y hemos puesto a China como el ideal que hay detrás de este proceso.

8.- Pero, no se vaya por los cerros de Úbeda ¿Qué tiene que ver todo esto con la huelga concreta?

9.- Pues, tres cosas.

La primera, y más evidente, tiene que ver con el modelo laboral que se pretende imponer. La idea de este modelo es un dominio absoluto de la empresa sobre las condiciones laborales de sus trabajadores y que aquí está representada en una bajada general de salarios y un despido masivo. Además,  este modelo se sustenta, en las actuales condiciones, en la sensación de miedo social y la sumisión que se impone: al menos, se debe pensar por las circunstancias, tengo empleo. Y como tengo empleo, rememorando la frase de la pija congresista, debo joderme.

La segunda, guarda relación con el modelo  de gestión pública. La administración pública como sujeto político es ahora solo relevante en un lado de su función -cobrar impuestos cada vez más altos (sí, a usted también le han subido el IBI)-  mientras que en el otro -realizar el servicio público y garantizar los derechos- desaparece y se limita a repartir ese dinero entre la oligarquía para que esta reciba el beneficio. El servicio público deja de existir así como realidad o finalidad del estado y este se convierte  en un tratante de prebendas: la Gürtel no es un accidente, es un modelo.

La tercera, es la presentación de un ideal futuro de ciudad. Efectivamente, la eliminación del servicio de limpieza, pues si se cumpliera el ERE de las empresas ese sería el resultado, no es una consecuencia azarosa de este proceso, algo casual, sino necesaria y causal. El modelo de ciudad hasta ahora existente en la Europa del bienestar, habitada fundamentalmente por la clase media y que tenía un ideal de cohesión social cuya garantía eran los servicios públicos, es sustituido por el modelo urbano de los países emergentes: una ciudad donde la oligarquía vive atrincherada en zonas cerradas y el resto de la población, destruida ya la clase media y con la población precarizada, vive entre suciedad y falta de servicios. Bagdad y su zona verde es el sueño, también, de la mujer del expresidente. Incluso de la alcadesa consorte. Hasta de su partido.

10.- Por todo esto,  la huelga de barrenderos no es su huelga sino nuestra huelga.
Porque queremos un modelo laboral al menos compatible con un estado social y democrático de derecho. 
Porque queremos una administración pública al menos compatible con un estado social y democrático de derecho.
Porque queremos un modelo de ciudad al menos compatible con un estado social y democrático de derecho.
En definitiva, porque queremos una España al menos compatible con el artículo primero de su constitución.

y 11.- Las escobas suelen asociarse con las brujas. Sin embargo, hay una película imprescindible: Milagro en Milán. Y en su escena final los pobres habitantes de las chabolas escapan hacia el cielo montados en las escobas de los barrenderos de la ciudad. Otra vez, la realidad imita al arte, porque la defensa de nuestro modelo social –que no es el cielo pero sí algo fundamental-  está en esas escobas. Al fin y al cabo,  lo que se juega otra vez aquí es de qué lado está realmente la basura.    

domingo, noviembre 10, 2013

UNAMUNO, BILDU Y YO

Algún día deberíamos escribir algo sobre Unamuno. Sin duda, una de las mentes más brillantes, y equivocadas, que ha dado este país. En eso, y en más cosas, se parece a Nietzsche. 

Efectivamente, Unamuno no es santo de nuestra devoción -ni tampoco Nietzsche-. Pero, eso no nos impide reconocer su interés: sin duda, y junto con Ortega que es otro que no nos gusta pero también genial, el mayor intelectual español de todos los tiempos.

Imaginamos que este cariño por Unanumo, y Ortega, se debe a nuestro escaso compromiso personal e intelectual con la causa. Pero, a veces nos preguntamos, ¿qué causa? Sí, lo sabemos,a veces preguntamos demasiado.

Una vez alguien me dijo: el compromiso de la filosofía es con la verdad. La frase se me quedó. Por eso, hay gente que piensa y busca esa verdad. Unamuno, y Ortega,  eran de esa gente. Yo creo que estaban equivocados. Pero no lo creo contra ellos sino, y esta es la maravillosa paradoja, gracias a que ellos tuvieron ese compromiso con la verdad. Ellos y otros anteriores, y otros contemporáneos y otros posteriores. Hay otra gente que prefiere disparar.

Cuenta la tradición que el 12 de octubre de 1936 Millán Astray gritó delante de la cara de Unamuno: ¡muera la inteligencia! Hace pocos días, Bildu se ha negado a apoyar un homenaje a Unamuno. Y yo no sé escribir ¡muera la inteligencia! en vasco. 

Millán Astray y Bildu tan juntos.No debería extrañar: qué extraño animal es el hombre. 

miércoles, noviembre 06, 2013

VIDA INTERIOR/127: ¿50 COSAS SOBRE MÍ?

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Por lo visto, se ha puesto de moda en Youtube hacer un vídeo en que el protagonista explica cincuenta cosas sobre él. 
¡Cincuenta!
¡Cuánta vida interior: 3 palabras!
¡Cuánta vida: 2 palabras!
¡Cuánta: 1 palabra!
¡0!

Yo no doy para tanto.

lunes, noviembre 04, 2013

CAPITALISMO: NECESIDAD y CONTINGENCIA/1

Lo necesario es aquello que es de una manera y solo puede ser de dicha manera. Lo contingente, sin embargo, es aquello que siendo de una manera podría ser de otra. Así lo que nos planteamos aquí es qué es necesario en el Capitalismo y qué es contingente. Es decir, que es aquello que necesariamente debe ocurrir en un sistema capitalista y que, aunque pueda llegar a ocurrir, no resulta algo obligatorio.

Hay tres cosas absolutamente necesarias en el Capitalismo: mercancía, explotación y alienación. Estos tres elementos son su sagrada familia. Se observará que no hemos incluido la lucha de clases, la ideología -aunque luego matizaremos esto-, ni la pobreza o la desigualdad. No lo hemos hecho porque esto es contingente, es decir, pudiera pasar, pero no es necesario que acompañe al Capitalismo. Pero, sin explicarlo, tampoco es decir mucho. Por tanto, si lo que pretendemos es pensar y no lanzar consignas al aire, nos corresponde desarrollar esto.

La mercancía es una necesidad del Capitalismo. Por mercancía entendemos que los objetos concretos no tienen valor por lo que son como tales objetos en el mercado –tenedores, salchichas u obras de arte-, sino que tienen valor en su abstracción que además tiene un contenido objetivo. Y ahora seré sincero, si lo ha entendido es usted mi héroe. Expliquémoslo mejor por tanto.
Un objeto tiene eso que se llama valor de uso que es para lo que sirve -un cuchillo para cortar, un bolígrafo para escribir,… -. Sin embargo, al intercambiar productos de forma universal este valor de uso ya no puede ser prioritario pues resultaría imposible armonizar las situaciones de necesidad de ese uso con la oportunidad de conseguirlas en el momento adecuado. Así, surge una nueva realidad que es el valor de cambio: lo prioritario es ahora qué puedo conseguir a cambio de los objetos. Pero, esto bien podía ser el trueque, que ha pertenecido a todas las relaciones económicas de la historia la humanidad, y no ser una necesidad del Capitalismo. Efectivamente, el Capitalismo no lo es por usar este valor cambio sino por ir más allá añadiendo un nuevo paso. Y lo hace generando una abstracción absoluta en ese valor de cambio que va a consistir en ya no situar este cambio en la necesidad personal y el acuerdo intersubjetivo sino en una abstracción absoluta, universal, objetiva e igual para todos: es ahí cuando surge la mercancía. Y su mejor ejemplo es, sin duda, el dinero y, en concreto, el papel moneda: algo que en sí mismo carece de valor de uso, bueno para esnifar cocaína quizás,  y cuyo valor está constreñido a leyes que escapan a la mera intersubjetividad. Así, y con esto, toda la producción ya estará dirigida a la producción de mercancías, es decir de productos que generen valor y por tanto capital. Incluso, habrá una producción fundamental, y casi esotérica, cuya materia prima de transformación será el propio dinero, no real, para producir más incluso en el futuro aún no existente: la producción financiera. De esta forma, el Capital se define como "un inmenso arsenal de mercancías” y no como un mercado de cosas concretas.

En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, aparece un factor necesario de la creación incesante de esas mercancías que es la explotación creciente. De nuevo, ¿qué significa esto? Sin duda, todo sistema económico existente hasta la fecha ha explotado a los individuos. Pero lo fundamental del Capitalismo no es solo la explotación como necesidad sino la propia obligación sistemática de su carácter creciente. El Capitalismo consigue su finalidad, capital y beneficio –nota: no son necesariamente lo mismo pero para ahora sirve así- con la creación de mercancías. Esto implica que dicha producción de mercancías debe ser incesante. Y por ello la explotación, también. Y aquí hay, en el tema de la explotación, una diferencia fundamental entre cualquier sistema anterior y el Capitalismo. Efectivamente, la finalidad última de cualquier sistema anterior es la supervivencia ociosa, en cuanto a no ser fuerza productiva, de la oligarquía. Sin embargo, en el Capitalismo, la finalidad última no es esta sino la producción incesante de mercancías para la producción de capital como fin en sí mismo, independientemente de que dicha producción beneficie o perjudique a la propia oligarquía. Por eso, el Capitalismo no solo admite y precisa la mecanización sino que necesita permanentemente aumentar la producción de mercancías para conseguir ese aumento del capital. Y, a su vez, con ello precisa el aumento constante de la explotación. Los sistemas cuya finalidad es el sustento de la oligarquía son estables, el Capitalismo es creciente. Y con ese crecimiento lo es también el crecimiento de la explotación.

Y este crecimiento de lo mercantil llega a una cima fundamental con la conversión de todo en mercancía: productos universalmente intercambiables que producen capital. Y así de nuevo el Capitalismo da un paso más allá en su explotación frente a sistemas anteriores. Efectivamente, los sistemas anteriores explotaban solo el trabajo humano pues con ello conseguían su finalidad que en conseguir una sobreproducción para la subsistencia de la oligarquía. Sin embargo, el Capitalismo llevará la explotación a cada momento de la existencia explotando ya no el trabajo solo sino la vida humana como totalidad. Surge la vida como producción de capital con la existencia económica del trabajo y el ocio: cada instante de la vida genera capital. Así, la explotación significa el empleo económico de lo humano ya no solo para la producción de mercancías sino la conversión de la propia vida humana en mercancía.

Y, en tercer lugar, el Capitalismo debe producir alienación. Ah, sí, sí alienación, Pero, ¿a qué nos referimos cuándo hablamos de alienación? La alienación, grosso modo, es la pérdida de la autonomía del sujeto al situar este sus características propias en otro objeto distinto a él y, por tanto, perderlas –nota: sonará pedante pero la alienación en esto y no la pérdida de libertad del individuo, y luego veremos que esto es clave-. En el Capitalismo, esta alienación se da porque se genera un sujeto independiente a las acciones humanas, el propio sistema capitalista, que impide el desarrollo de la autonomía de los sujetos. Y esto es novedoso en su totalidad porque ese mismo sujeto es una construcción histórica de la Modernidad –y aquí está el problema- y no existía, por tanto, antes de dicho momento. Es decir, el resto de sistemas económico no tienen alienación Pero además, y como novedad en el Capitalismo avanzado, se da lo que nosotros hemos llamado alienación negativa. Esta alienación es la existencia de un yo absoluto y prístino construido sobre, precisamente, la pérdida de la autonomía. Efectivamente, la alienación negativa se genera cuando el sujeto encuentra su autenticidad en su exclusiva esfera personal, dando por supuesto que todo lo demás, la realidad social  y económica, es falsa y carente de autenticidad. Así, la exaltación del yo conduce a una alienación negativa porque la existencia de ese mismo yo niega no el solidario nosotros, como cree el biempensante izquierdista, sino la propia realidad del individuo como sujeto al negarle el enfrentamiento con la realidad que le constituye como tal sujeto. Así, al negar el enfrentamiento con la realidad y encontrar su identidad en una presunta vida interior, en un pensarse a sí mismo sin relación con nada más, el sujeto pierde su autonomía y se aliena en sí mismo. Pero, a su vez, ese sí mismo ya no es más que mercancía. Es, si se permite la pedantería, el sueño del primer motor inmóvil aristotélico que se piensa a sí mismo en su absoluta felicidad  pero conducido en la inmensa cadena de montaje del Capitalismo.

Así,  el Capitalismo tiene como elementos necesarios la mercancía como figura absoluta, la explotación como forma económica y la alienación como hecho social. Y son estos sus componentes necesarios, es decir: no puede haber Capitalismo sin ellos. Sin embargo, otros componentes son contingentes: puede haber Capitalismo sin ellos. Y eso –como la lucha de clases, la ideología, la pobreza o la desigualdad- ya lo contaremos en otro momento. Porque, entre usted y yo, ¿hay alguien todavía ahí?


domingo, noviembre 03, 2013

(nada, nada, a continuar) LOS BLOGS DE MIS ALUMNOS

Pero, esta vez con novedades. Porque yo creo que esto no estaba funcionando como debiera. Así que me puse a pensar –poco, tranquilos- y he tenido grandes ideas. 
Ahora bien, ya veremos cómo resultan. 
Porque ahora entre ellos mismos se pueden recomendar para que un artículo suba al blog general -qué bonito nombre le he puesto, pardiez- del grupo donde se publicará esa selección. 

Y ya saben, aquí pueden seguirles. 


miércoles, octubre 30, 2013

VIDA INTERIOR/126: RECICLÁNDOME

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

1.- El PP elimina Filosofía de la educación con la ley Wert.
2.- El PP presenta una enmienda en el senado para que religión entre en bachillerato.

Y yo, me voy reciclando. 
Menos pensar y más creer.



domingo, octubre 20, 2013

jueves, octubre 17, 2013

LIBERTAD DE EXPRESIÓN (Pla y un concejal de Gijón)

1.- Un derecho fundamental de la democracia es la libertad de expresión. Y este derecho implica que las opiniones de uno dadas como ciudadano no pueden ni deben acarrearle castigo alguno por la autoridad pública.

2.- Nosotros defendemos absolutamente la libertad de expresión porque aunque, seamos sinceros, creemos que tenemos razón en nuestras opiniones, consideramos que tal vez, es improbable pero posible, estemos equivocados y por eso nos interesa escuchar opiniones contrarias. Tal vez, sé que es improbable, tengan ellos razón.

3.- Y hay algo más. Nosotros no tenemos firmes creencias sino que buscamos construir argumentaciones sólidas. Pero, al ser argumentaciones pueden rebatirse. Somos gente de escasos ideales y preferimos las teorías que se pueden refutar. Por eso, buscamos ideas en nuestra contra.

4.- Todo esto nos lleva a que nuestro compromiso con nuestras ideas es nulo: no tenemos ninguno. Solo nos hemos comprometido con la verdad. Y por eso la buscamos. Y para encontrarla queremos que nos muestren muchos caminos.

5.- Pero, por supuesto, la defensa de la libertad de expresión no implica que las opiniones estén exentas de la crítica. Defender la libertad de expresión es, también, defender nuestra libertad de expresión. Y poder decir: eso es una tontería.

6.- Las declaraciones de D. Albert Pla son las declaraciones de un paleto. Y lo son porque quien se siente miembro de la tribu catalana no puede coherentemente criticar a la tribu de al lado: todas hacen el indio. Además, son las típicas declaraciones del artista de provincias que busca su cuota de mercado en su aldea irreductible. Unos pensamos en el arte universal, otros en el folclore.

7.- Así, podemos criticar las declaraciones del señor Pla con tranquilidad. Incluso, podríamos no comentarlas. Pero no debemos impedir que las haga. Y no es porque en este caso puedan ayudarnos como argumento, son muy limitaditas intelectualmente, sino porque debemos defender la libertad de expresión.  

8.- Y por eso consideramos no solo desproporcionado sino profundamente antidemocrático la reacción del concejal de cultura -¿cultura?- del ayuntamiento de Gijón que a tenor de dichas declaraciones ha cancelado el concierto del señor Pla. Porque el señor Pla,  nos remitimos al punto 1, puede decir lo que desee y eso no debe acarrearle en una democracia castigo alguno.  Si estaba contratado nunca podrá ser causa de cancelación sus opiniones personales.

9.- Por tanto, y ahora no es una paradoja, vaya desde aquí nuestra solidaridad con el señor Pla y nuestra crítica al concejal de Gijón. No necesitamos una autoridad que nos diga qué ideas sí podemos escuchar y qué ideas no podemos oír.

10.- Así defendemos la libertad de expresión. A veces, ella nos permite oír cosas maravillosas que cambian nuestra opinión.  A veces, los balidos de las ovejas que se sienten tan a gusto en su rebaño.  Pero consideramos que las ovejas tienen derecho a balar.


y 11.- Libertad de expresión es también defender que se diga lo que no nos gusta escuchar.

martes, octubre 15, 2013

IZQUIERDA y VERDAD/1: ¿POR QUÉ SE DEBERÍA SER DE IZQUIERDAS?

Las ideas políticas que uno defiende tienden a la universalidad. Esto quiere decir que se considera que todos deberían tener estas mismas ideas y, si no, estarían equivocados. No pasa así con la cuestión de los gustos, desde el color a la comida, o con el equipo de fútbol: nadie, al menos en sus cabales, considera que todos deberían ser del mismo equipo que uno pues eso acabaría con el juego. Sin embargo en la política sí se piensa que las ideas que se defienden son mejores y que todo el mundo debería tenerlas. Se les dota así de un contenido de verdad universal. Y, por consiguiente, al que no es de nuestras ideas se le tacha de equivocado. Y esto, por supuesto, no es antidemocrático. Uno puede pensar que sus ideas son las correctas y añadir que, sin embargo, la gente tiene derecho a tener otras: la democracia no implica necesariamente el relativismo, pero siempre niega el fanatismo y las creencias dogmáticas. 

Este contenido de verdad de las ideas políticas hace que, como ya hemos señalado, estas escapen al gusto o a la personalidad y se sitúen en un punto cualitativamente superior de la discusión, al menos aparentemente. Parece que política es algo más –realmente es algo muy importante- y se debería situar en un discusión racional y argumentada. Es decir, deberíamos poder dar razones objetivas de nuestro ideal. De esta forma, la pregunta clave no sería ¿de qué opción política soy? sino ¿por qué soy de tal opción política?

¿Por qué soy de izquierdas? Esta parece una pregunta adecuada en nuestro caso. Pero, si nos remontamos al primer párrafo aun nos parece incompleta ¿Por qué se debe ser izquierdas? O ¿por qué todos deberían ser de izquierdas? resulta todavía mejor en aras de la petición de esa universalidad. Efectivamente, no se trata tanto de por qué uno es de esa opción sino de aquello que debería llevar a todos a serlo.

¿Por qué se debe ser de izquierdas? Cuando a alguien se le pregunta esto, en una mayoría de ocasiones surge un discurso sobre la desigualdad y la pobreza. Se trata de un discurso moral donde lo fundamental son los elemento descriptivos de esa misma situación: porque hay desigualdad y pobreza.  Efectivamente, lo importante aquí es que existe la pobreza y desigualdad y ese es el argumento para defender la necesidad de pertenecer a la corriente política de la izquierda. Soy de izquierdas, se dice, porque existe la desigualdad y la pobreza. Es loable. Pero, curiosamente, aquí empiezan los problemas. Y aquí, también curiosamente, se deja de ser de izquierdas.

Efectivamente, defender que se debe ser de izquierdas porque existe la desigualdad implica una serie de consecuencias peligrosas.

En primer lugar, del mero hecho de la existencia de la desigualdad o de la pobreza no se puede sacar como consecuencia que esta sea mala. Efectivamente que un hecho exista no implica su maldad o bondad pues cuando señalamos que algo está mal, como bien sabía Hume, no hacemos una mera descripción de la realidad sino un juicio sobre la misma. El juicio moral -ya sea está mal o está bien- no describe la realidad sino que la juzga. El mero hecho de la existencia de la desigualdad entonces no puede hacer a uno decantarse por nada sino que, como mucho, podrá hacerle reconocer esa existencia pero poco más. Pues sí, hay desigualdad, ¿y?

Pero esto se entiende mejor con un simple argumento histórico. Si la existencia de la desigualdad fuera la causa de la existencia de la izquierda entonces sería fácil presuponer que la izquierda debería haber existido desde siempre o, al menos, desde que existe la civilización allá por el Paleolítico. Sin embargo y no curiosamente, la izquierda política tiene una fecha reciente de creación y, además, en una civilización determinada en un momento concreto de la historia. Efectivamente, la izquierda política comienza en el siglo XVIII, en occidente y con la Ilustración. Antes había desigualdad y pobreza pero, no curiosamente, izquierda política. Y resultaría algo extraño pensar que todos eran malos hasta que llegamos nosotros –o, ustedes por si no me quieren incluir-.

En segundo lugar, y unido a lo anterior, está el problema moral. Una vez que se ha tomado como razón de ser de la conciencia izquierdista la mera existencia de los hechos de desigualdad y pobreza,  surge como consecuencia lógica la idea de la superioridad moral de la izquierda. Efectivamente, si el mero hecho de la existencia de algo conduce, en esta concepción de la izquierda, al juicio moral en su contra es lógico pensar que quien no lo vea así es por falta de moral pues se trata de un hecho intuitivo al alcance de todos los que miren. Solo, por tanto, desde la maldad se puede aceptar esa situación injusta sin protestar contra ella. Así, no ser de izquierdas solo puede concebirse desde la existencia de un interés retorcido porque solo hay que mirar con ojos puros y desinteresados para ser de izquierdas. El que no es de izquierdas, en definitiva, es un inmoral. Y el que es de izquierdas es el bueno. Así, el juicio personal está claro.

La tercera consecuencia de esta teoría es la, paradójica, necesidad intelectual que tiene esta izquierda de que existan las condiciones más extremas y los hechos sociales más depauperados. Así surge una iconografía característica: obreros haciendo de obreros y pobres pobres –obsérvese el ingenio: no me repito por más que el capitalista Word me lo diga-. Esto es así porque  el discurso debe destacar los hechos de pobreza y desigualdad pues son el fundamento de la propia teoría y, por tanto, a mayor pobreza aparentemente más contenido de verdad. Pero así, la izquierda pierde la capacidad de reflexionar con sutileza y matices frente a la realidad. La brocha gorda es el método de pintura frente al pincel: ahí me pones un pobre, ahí me pintas a un obrero, ahí a un empresario malvado. Es seguir la línea de puntos.

En cuarto lugar, y relacionado con esto, surge una necesidad para simplificar el juicio. Si toda la izquierda puede reducirse a un juicio moral, entonces es necesario poner cara a los actores sobre los que se realiza este juicio moral. Efectivamente, la existencia de buenos y malos en el discurso implica la reducción del capitalismo a la actuación de los malvados capitalistas.  Así, el sistema económico pierde toda sustantividad y queda reducido a una especie de junta de accionistas del mal absoluto. Capitalismo y empresarios se identifican sin más. Y los empresarios siempre son malas personas.

En cuarto lugar, aparece una consecuencia  política inmediata. Como la pobreza sin más es el leivmotiv de la teoría, todo aquel que, en apariencia o en realidad, se enfrente a ella será considerado de izquierdas. Pero hay ahí –fíjense en el dominio ortográfico- una excepción forzada por el punto anterior. Como el Capitalismo es en realidad el conjunto de capitalistas para esta teoría y los capitalistas son intrínsecamente malos, entonces se pone otra condición: hay que declararse además, anticapitalista. De esta forma, todo aquel que se declare tal y además diga que lucha contra la desigualdad será convertido en personaje de izquierdas: dará igual que haya convertido su país en una inmensa cárcel como era el bloque soviético o la actual Cuba. Así, convertida la teoría en lema todo el que suspire el mantra en la posición adecuada, lo llamaremos la flor rebelde, será de izquierdas.

Y, con esto último, se genera otra consecuencia que es la doble vara de medir histórica. Efectivamente hay una vara de medir adaptada al interés en un doble sentido. Por un lado, la desaparición de la pobreza no cuenta para el Capitalismo, a pesar de se evidente éxito en estas lídes. Por otro, el apoyo a las dictaduras se dará sin tapujos siempre y cuando se cumplan las condiciones arriba expuestas. Franco malo, Fidel bueno.

Así, la fijación de la izquierda por la igualdad como base del discurso, que no como consecuencia de la acción izquierdista, conduce a una moral de rebaño: el lema como balido y el grupo como protección. En realidad no es más que un cristianismo sin teología, es decir: sin lo que lo hace intelectualmente interesante. Este concepto de la izquierda acaba así en una teoría política intelectualmente irrisoria.

Pero, entonces, si no hay que ser de izquierdas porque existe la desigualdad, ¿por qué hay que ser de izquierdas? 

Yo ahora me voy a dormir. Pero eso sí, con ademán izquierdista y rebelde.

jueves, octubre 10, 2013

DE LUTO: LA LOMCE APROBADA.
LA FILOSOFÍA FUERA DE LA EDUCACIÓN.

En el 399 a. C. la ciudad de Atenas asesinó a Sócrates.
En el 2013, el Partido Popular ha aprobado solo con sus votos la Ley Wert.
En el 2013, el Partido Popular ha acabado con lo que quedaba de la Educación en España.
En el 2013, el Partido Popular ha eliminado la Filosofía de la educación.




  

lunes, octubre 07, 2013

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/3: DIVISIÓN (y no) DE LA FILOSOFÍA

En el artículo anterior veíamos que la Filosofía tenía una serie de características determinadas que la  hacían ser algo sustantivo, con entidad propia. Es decir, precisábamos que no todo es filosofía ni filosofía es todo. En esta ocasión, y ya como final de esta introducción y para empezar con su historia, vamos a ver que esa misma Filosofía tiene partes en que se puede dividir.

Sin embargo conviene hacer aquí una aclaración. Vamos a presentar cinco partes en que tradicionalmente se ha dividido la filosofía. Pero, también haremos una breve disertación teórica sobre esta misma división y qué puede implicar. Es decir, y esto es importante, vamos a filosofar, poquito que yo soy muy simple, sobre ella.

La Filosofía es pregunta y respuesta. Se puede entender que, me pondré poético futurista –y pedante-, la pregunta es el motor y la respuesta el camino recorrido. Así, la respuesta es su historia, que veremos con posterioridad, y la pregunta aquello que mueve su historia. Pero, como en todo, esto también tiene algo de falso. Porque la misma pregunta tiene su propia historia y van surgiendo y concretándose con el propio  devenir histórico de la Filosofía.

Lo primero que cabe preguntarse, y lo primero por lo que se preocupó la Filosofía como veremos, fue por la Realidad. Esta pregunta sobre la Realidad se la hace la Metafísica -nota: no vamos a hacer aquí distingos entre Metafísica, Ontología o Filosofía Primera, porque, aparte de que no me la sé, en un texto de este tipo no parece muy necesario-.
Sobre la Realidad cabe cuestionarse varias cosas. La primera, escapa al sentido común: ¿realmente existe la realidad? O aprovechando a Descartes: ¿cómo puedo estar seguro de que lo que veo no es un sueño y no existe la realidad exterior a mí? Así, esta primera pregunta, que, y no curiosamente, históricamente será de las últimas, inicia la reflexión no en el tiempo pero sí filosóficamente -por cierto, si les parece una tontería prueben a resolverla-.
A continuación, y ya presuponiendo como cierto que esa realidad existe, está cuestionarnos cómo es realmente. Esta pregunta sin embargo, no pretende una mera descripción, como hace la ciencia, sino algo más. Pretende conocer si existe una verdadera realidad y una falsa y qué condiciones cumple cada una para ser así. Surge así la distinción apariencia/realidad que busca no describir lo que hay, sino discernir si lo que hay es lo auténtico. Y  aquí algo importante. No se  trata en este punto de que los sentidos me puedan engañar, como en un espejismo, sino de una distinción más radical: no todo lo que existe necesariamente es verdadero -como, por ejemplo un billete falso-. Y así la distinción entre apariencia y realidad culmina, como veremos y al añadir el transcurrir temporal, en la distinción entre ser -lo que hay- y deber ser -lo que debería haber-. Es decir, si lo que hay actualmente es lo que debería haber racionalmente.
Otra pregunta que se hará la Metafísica es si esa realidad es un orden, es decir las cosas ocurren cumpliendo leyes que existen en la propia realidad, o es un caos: ¿realmente las leyes de la física son reales, creadas por los sujetos o meras formas de explicación? Además, se planteará otra pregunta fundamental y es qué condiciones cumplen, qué tienen en común, todos los seres solo teniendo en cuenta que existen. Efectivamente, todos los leones para ser leones tienen algo en común, a su vez, leones y tigres tienen algo común para ser ambos felinos y, otra vez, tendrán algo en común para ser animales. Luego, algo en común con las plantas para ser seres vivos y así sucesivamente mientras, al tiempo, va bajando el número de coincidencias. Pues la pregunta metafísica es qué tienen en común todos los seres solo en cuanto que existen: ¿qué tienen en común los entes?
Pero la Metafísica, que es muy preguntona y ciertamente es una cotilla del Ser, todavía preguntará algo muy importante pues quiere conocer el fundamento último: la causa final, ya sea en el origen del tiempo ya sea última en su final, que explica que las cosas sean como son. Así, la Metafísica no solo pregunta al Ser sino que también pregunta por el Ser -y esto, como veremos, le sentaba muy mal a Heidegger-.

Pero la Filosofía no es solo cotilla sino que busca también fundamentar su propio cotilleo: busca llegar a conocer si su propio cotilleo es cierto o no. Es decir, ¿cómo puedo saber que eso que conozco es la verdad?  La segunda pregunta que se hace la filosofía es así por el conocimiento. Esta pregunta se le hace la Epistemología.
La pregunta más concreta aquí es si  aquello que yo tengo en mi mente, que es siempre una representación de la realidad, es igual a la misma realidad o no. Y caben tres posibilidades que luego, por supuesto, es necesario matizar: puedo conocer la realidad tal y como es exactamente; puedo conocer, segunda posibilidad, la realidad de forma similar a como es pero nunca exactamente igual pues mi mente interpreta y modifica –incluso crea- dicha realidad; y, por último, no puedo conocer en absoluto la realidad. Así, y como  consecuencia, surgirá además la cuestión sobre los límites de mi conocimiento y si podré llegar a conocerlo todo, por ejemplo explicar todo lo que ocurre y saber si Dios existe, por ejemplo y como pregunta fundamental, o bien solo podré conocer una parte de la realidad o, incluso, nada.

La tercera pregunta es ya en concreto sobre el ser humano y de ella se ocupa la Antropología filosófica. Su cuestión es básicamente triple: en primer lugar si el ser humano es un compuesto de cuerpo y alma o solo cuerpo. En segundo lugar, qué es lo esencial o característico del ser humano que le hace ser humano. Cuál es su condición específica: la razón, los sentimientos, la sociabilidad, la barretina,... Y, por último pero no menos importante –como diría un niño bilingüe: last but not least- cuál es el sentido de la existencia humana.

La cuarta pregunta se plantea sobre el bien y el mal moral y la refiere la Ética. La pregunta no es solo qué está bien y qué está mal sino, y sobre todo, cuál es la causa de esto. Es decir, la Ética no pretende tanto ser una guía práctica de comportamiento como una reflexión y argumentación sobre el bien y el mal moral. Además, al preguntar esto se plantea de suyo el problema de la felicidad: primero, se pregunta si se puede distinguir una felicidad falsa de una verdadera; y, segundo, cuál sería esa felicidad auténtica.

Por último, surge el problema de la sociedad. No se trata aquí de describirla, como hace la sociología, sino de analizar si es justa o no y por qué. La Política, en Filosofía, no es necesariamente pragmática pero, como veremos, tampoco es una utopía ideal. 

Vemos así cinco problemas. Pero esto no nos debe engañar porque todos ellos están engarzados entre sí. Efectivamente, existe una unidad en la Filosofía que hace que todos estos problemas sean Filosofía. Por ello, guste o no, la Filosofía encierra en sí el anhelo de sistema en cuanto a una teoría que explique toda la Realidad y no solo una parte. Y esto implica que cada una de sus partes está en necesaria convergencia -y unión- con todas las demás: no hay derecho a la autodeterminación. Y ocurre con todos los grandes filósofos incluso a su pesar: así, Nietzsche dice eso en la moral porque la realidad es un devenir y el conocimiento no puede llegar a la verdad. Kant, frente a la crítica que no le entiende,  tiene una moral determinada por la necesaria unión entre su epistemología y su metafísica. Platón, también, trasladó la dualidad metafísica entre un mundo verdadero y otro falso a toda su teoría. Y así todos.


Las cinco partes así no son hechos aislados sino la expresión de una racionalidad enfrentada al mundo. Y esta racionalidad enfrentada exige esa misma unidad. La razón no desea rendirse de antemano y abandonar un campo de lucha. Frente eso, batalla siempre y en cada lugar. Y batalla para vencer o para ser derrotada. Por eso, toda la historia de la Filosofía es ese intento desde lo racional  por llevar a la Realidad más allá de donde su pobre origen la ha abandonado. Y, por eso, la Filosofía tiene una historia que comenzó en Grecia.

domingo, octubre 06, 2013

EN DEFENSA DE LA FILOSOFÍA EN LA EDUCACIÓN

Como ustedes saben, y si no lo saben ya les informo yo, el gobierno del PP a través de la nueva ley de educación -por llamarla de alguna manera- ha decidido prácticamente eliminar la Filosofía. De hecho,la elimina totalmente en la ESO, la enseñanza obligatoria, y la reduce  a la mitad en el Bachillerato.

Nosotros ya hemos señalado nuestra opinión ante esto (uno,dos y tres), pero otra vez se trata de actuar. Por ello, y si usted no quiere que la Filosofía desaparezca de la enseñanza, puede mandar esta carta mostrando su protesta.

Gracias.


miércoles, octubre 02, 2013

EN LA LUCHA DE GÉNERO: TE RECUERDO AMAND@

Durante años he estado absolutamente equivocado en mi machista concepción marxista -si hasta suena casi igual-. No son las condiciones económicas las que han dirigido la historia de la humanidad sino la explotación del patriarcado. Los hombres frente a las mujeres en un ataque machista permanente que destruyó el igualitario matriarcado donde las mujeres con poder dominaban sobre el resto -según los más avezados estudios prehistóricos-. Así, las clases altas -aún mejor… los hombres altos- y los esclavos, se impusieron a las mujeres. Volvió a suceder en la Edad Media con la nobleza, ¿noblezo?, y los malditos machistas de los siervos de la gleba, ¿glebo? Por fin, el Capitalismo, por algo acaba con o demostró la alianza entre los burgueses –esto se pone difícil- y los proletarios –aquí es más fácil-  para explotar a las burguesas. No cabe duda,  la explotación económica no es sino la forma machista de la explotación, claro que sí. El Capitalismo tiene pene.

Estaba yo escuchando el otro día aquella canción de Te recuerdo Amanda y, al hilo de mi renuncia al pensamiento falocéntrico que me ha llevado a más de una infección de orina en mi compromiso,  me di cuenta de su sutil mensaje machista. Ella le iba a buscar, ella se iluminaba, él se iba a la sierra y ella se quedaba. Incluso, ¡incluso!, el nombre de ella era de mujer, pero no solo eso, acaba en a: Amanda –y no Recuerdo, como pensé en un principio por tratarse de una canción con fama de rebelde-.

¡Ah la a!, la letra de la dominAción,

Entonces, por fin, pensé: ¿cuál es la clave de la liberación?  La clave es el lenguaje sexista.
Por ello, les presento Te recuerdo Amand@.

Te recuerdo Amand@
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel y Manuela.
La sonrisa ancha y ancho
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él y ella
con él y ella, con él y ella, con él y ella
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos
suena la sirena
de vuelta al trabajo
y tú caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.

Te recuerdo Amand@
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel y Manuela.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él y ella
con él y ella, con él y ella, con él y ella
que partió a la sierra
que nunca hizo daño
que partió a la sierra
y en cinco minutos
quedó destrozado y destrozada
suena la sirena
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel y Manuela.

Te recuerdo Amand@
la calle mojada y mojado
corriendo a la fábrica y a lo fábrico
donde trabajaba Manuel y Manuela.

Así, más progresista.
 Así, más de izquierdas.

Y si no lo creen,comparen con la machista versión anterior.




domingo, septiembre 29, 2013

CONSULTA CIUDADANA POR LA EDUCACIÓN

Siempre puede haber diferencias, pero cuando el tamaño de la agresión es tal que lo que se pretende es acabar con la idea de una educación pública que pueda poner en aprietos un modelo social precarizado y al servicio de una oligarquía -nota: aquí (1, 2 y 3) se lo explicamos, no me diga usted que son consignas huecas- ponerse de acuerdo en la lucha debe ser fácil.

Por todo ello, nosotros ya hemos expresado nuestra opinión que, nos parece,está clara. 
Por todo ello,esperamos la suya que, por supuesto,es libre.  

Consulta ciudadana por la educación.




jueves, septiembre 26, 2013

ALGO MUY INTERESANTE

Como hemos dicho otras veces, cuando alguien lo dice mejor lo lógico es darle a él la palabra para que lo explique. 

Muchas veces nos hemos metido con la autoproclamada izquierda por sus afirmaciones. Cuando estas afirmaciones son no solo correctas sino muy acertadas es justo señalarlo. Por eso, les traemos aquí el enlace a un documento sobre pensiones que consideramos imprescindible. Es algo largo, por eso no lo copiamos, pero les aseguramos que su lectura puede despejar muchas dudas sobre las falsedades que rodean a este tema.

Y no diré a disfrutarlo, porque cuando se dice la la verdad no es para eso, sino a descubrir nuevas cosas. Y si quieren,como ya he hecho yo, adherirse.


domingo, septiembre 22, 2013

DERECHO A DECIDIR Y TOTALITARISMO

Parece una cosa muy simple. Si vivimos en una democracia, Cataluña –siempre triunfant, por supuesto- debe tener derecho a decidir. El pueblo catalán tiene el derecho, al parecer sin duda, de poder votar si desean o no seguir siendo parte de España –perdón, del estado español- pues lo contrario iría contra las más elementales normas de una democracia.
¡Negar la voz al pueblo catalán nunca!
La idea es sencilla.

Parece muy simple. En el firmamento el sol se mueve cada día, desplazándose de este a oeste. Por tanto,  al parecer sin duda, el sol gira alrededor de la tierra pues de lo contrario iría contra las más elementales normas del sentido común.
¡Ir contra el sentido común nunca!
El lema se expresa con sencillez.

Pero, a veces lo más sencillo no lo es. Si algo nos demuestra la Filosofía es que el pensamiento sencillo la mayoría de las veces está cargado de errores: demasiado simple. De hecho, este texto pretende -porque yo soy un tío muy complejo- intentar desmontar el primer párrafo escrito y demostrar que el llamado derecho a decidir no es democrático. Y no solo eso -¿ven mi complejidad?- sino que es antidemocrático. O sea, que eso que se llama el pueblo catalán, y como tal pueblo catalán, no debe tener voz en una democracia: complejo.

Hay dos maneras, grosso modo, de definir pueblo. Una procede del pensamiento ilustrado y otra, la nacionalista, del romanticismo.

La primera, la ilustrada, sería la unión de los ciudadanos. Ciudadano es aquel que vive en un estado democrático y lo forma teniendo, a su vez, los derechos de una democracia. Por ejemplo, yo soy ciudadano español porque vivo en España y tengo DNI español. Aquí, lo único que se pide para ser ciudadano es ese hecho: tener el DNI. Puedo creer en lo que quiera, comer lo que quiera o ser como quiera: mi forma de ser no implica mi unión o separación del pueblo. Es decir, en la idea de ciudadano ilustrada no se pide homogeneidad, puedo ser como quiera: mi autonomía está salvada. Pero hay más. Este estado no es nunca, por ejemplo, una unidad de destino en lo universal sino solo la unión de los ciudadanos en una entidad jurídica concreta. Es decir, su fundamento, en el sentido incluso ontológico –lo sé, qué complejo soy- son los propios ciudadanos. Por eso, la soberanía reside en el pueblo: en el conjunto de los ciudadanos.  Y en el conjunto de ellos quiere decir de todos ellos.

La concepción que surge con el romanticismo es muy diferente. La pertenencia al pueblo es por una serie de características determinadas que se identifican con una entidad existente previa de carácter esencial: el pueblo y la nación. Normalmente, estas características  son la lengua, las costumbres y, guste  o no, la raza al menos en tanto que implica la existencia de un tipo determinado de ser humano que por su forma característica de ser -catalán, vasco o español- se diferencia sustancialmente de los otros seres humanos. Así, en esta visión se defiende una idiosincrasia propia de un colectivo que se presenta como unidad y que exige de suyo la homogeneidad de los individuos y su sumisión a ese sujeto colectivo que es el pueblo. De esta manera, ser español catalán o vasco  -o gallego que casi nunca les contamos, o turolense que a estos sí que nunca- implica que la forma de ser del individuo debe amoldarse, y se amolda, a esas características previas al mismo. Ser catalán –o español, vasco, turolense, gallego…- es la forma correcta, la mejor forma, de ser humano: aceptar lo que viene impuesto.

Y surge así la diferencia fundamental entre ambas concepciones. Mientras que la versión ilustrada es inductiva, la romántica es deductiva -cuánta complejidad, pienso mientras me miro en el espejo-. Pero, ¿esto qué quiere decir?

Para el pensamiento ilustrado el sujeto colectivo se debe construir, teóricamente al menos, a partir de la unión de los individuos. Es decir, el sujeto colectivo se debería constituir desde la autonomía de los sujetos particulares y son estos su fundamento. Y la clave es porque así no se pierde la autonomía propia de cada sujeto.

Sin embargo, en la idea romántica es la lógica deductiva lo que prima. Lo primero es el colectivo,  que se pierde en la historia -o, mejor aún, en el mito- y la identidad de los propios individuos viene dada por su pertenencia a dicho colectivo. La lógica deductiva aquí expuesta resulta, por tanto,  totalitaria pues es el sujeto colectivo -el pueblo- el que da sentido a los particulares –los individuos- y se convierte en su fundamento.  La identidad nacional es lo prioritario: el Visça Catalunya!, tan parecido al iArriba España!,  es la negación de la autonomía de los sujetos que allí viven.

Muy bien, muy listo -¿a que sí?-, pero todo esto ¿qué tiene que ver el derecho a decidir?. Pues ahora vamos

Cuando se nos dice que el pueblo catalán tiene derecho a decidir sobre su futuro es bueno ver que el sujeto de la frase es el pueblo catalán -sí, resulta evidente que no solo sé de Filosofía, soy un hombre del Renacimiento-. Así, lo que se nos pide de forma previa es admitir que existe a priori algo así como el pueblo catalán: el derecho a decidir es un círculo vicioso. Y como consecuencia lógica, implicita o explícitamente, se nos pide aceptar la concepcion deductiva del romanticismo y, con ella, su visión totalitaria.

Pero alguien podría decir que no y que se debe entender por pueblo catalán una mera propuesta inductiva realizada a partir de los individuos que viven en Cataluña. Sin embargo, esto se podría demostrar fácilmente como falso. Efectivamente si pensaran realmente esto quienes creen en el derecho a decidir, tendrían que admitir ese derecho para cualquier otro colectivo inductivo -desde ciudades, comunidades clubes de petanca  o cualquier otro- pues no habría diferencia entre unos y otros. Sin embargo al negarse a ello, solo tiene derecho a decidir el pueblo catalán como un todo,  están señalando implícitamente que cuando hablan de el pueblo catalán no se refieren a algo inductivo, como podría ser un mero conjunto de personas, sino a una entidad realmente existente y sustancial, la nación catalana, que es el sujeto. Es decir, se pide admitir primero la existencia de dicha nación y, con esto, la concepción totalitaria del nacionalismo.

De todo este se derivan así dos cosas.

La primera es que no se debe admitir el llamado derecho a decidir pues para admitirlo sería necesario defender ese sujeto previo que es el pueblo catalán, lo que implicaría, a su vez, la aceptación del pensamiento mítico nacionalista que es radicalmente falso. El sueño de la Razón produce monstruos, así que es mejor que aquella no duerma nunca vigilando al pensamiento mítico que incluso ahora se disfraza de izquierdista.

La segunda, más grave, es que el derecho a decidir es contrario a la democracia, y por ello al ideal emancipador de la izquierda, porque presupone, como hemos analizado, una concepción totalitaria de la sociedad y de las relaciones de los sujetos. Efectivamente, defender esta concepción implica que los individuos son secundarios frente a las llamadas patrias. Diciéndolo en plata: solo se puede defender el derecho a decidir de Cataluña si a su vez se defiende que España es una unidad destino en lo universal, que Estados Unidos tiene un destino manifiesto o que Alemania, ¡Alemania! por encima de todo. El espíritu del totalitarismo en estado puro.

Los adolescentes se creen rebeldes, pero en realidad son conformistas. Sus anhelos de rebeldía acaban en un cúmulo sentimental cuyo fin es ser arropados en la camita por mami. La autoproclamada izquierda se siente muy radical pero todo acaba ante trapos con rayitas y tonadas patrióticas -por supuesto, siempre que no sean españolas- que emocionan su corazón. Pero esas emociones paletas son la defensa de que los individuos no valen nada frente a los entes creados por la superstición y la ignorancia: los llaman patrias, también los llaman pueblos.

De 1861 a 1865 una terrible guerra civil asoló EEUU.  Los estados del Sur habían proclamado su derecho a decidir, cual buenos nacionalistas: querían tener esclavos para sus plantaciones de algodón. Frente a la dulce tierra de Dixie, con esclavos y todo pues más románticos no se puede ser, Lincoln era el presidente del Norte industrial. En Gettysburg, tras una terrible batalla, dio un discurso breve. Y curiosamente, no le dedicó gran cosa al amor patrio, su indisoluble unidad ni su glorioso pasado y futuro heroico. En vez de eso, señaló algo que siempre me intrigó: que aquellos soldados muertos defendiendo a la Unión lo habían hecho por un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Murieron defendiendo la democracia.

La democracia es ese gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. La democracia no existe para la patria o la nación sino para la sociedad. En realidad los demócratas no tenemos patria ni nación, tenemos sociedad. Y en ella, en el anhelo de una sociedad libre, queremos ingresar cada vez a más sujetos para que a su vez sean libres. La racionalidad es universal y la democracia debe ser universal: por eso no admitimos patrias o pueblos previos a esa misma racionalidad. Los totalitarios lloran con trapos, folclore y tonadillas patrias mientras los demócratas nos emocionamos con la historia universal del arte y del pensamiento.
Por fin, entiendo qué quería decir Lincoln.


jueves, septiembre 19, 2013

VIDA INTERIOR/125: A PESAR Y EN CONTRA DE LUCÍA FIGAR

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Damos clase.
A pesar y en contra de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid.
Pero no nos rendimos ni nos vencen.


Lecciones inolvidables (1988). Dir: Ramón Menéndez

martes, septiembre 17, 2013

SER: RESUMEN SEMANAL

Recién terminada mi labor en Selectividad -ha sido solo por dinero- volvemos aquí.
Como dice el refrán: Nunca es tarde si la dicha es buena -por cierto, ¿se han fijado alguna vez lo que hubiera ganado el Refrán si hubiera pertenecido a la SGAE?-
En fin, de nuevo nuestro resumen.
Y salgo yo,
salgo Yo,
salgo YO,
salgo YO.

jueves, septiembre 12, 2013

IZQUIERDA IDIOTA, IZQUIERDA INTELIGENTE

1.- D. Juan Porras Blanco, concejal izquierdista de Mijas en el ayuntamiento ante la propuesta de que una calle se llame Descubrimiento (por cierto,¿de qué).



2.- D. Karl Marx, filósofo, analizando el colonialismo británico en la India.

Sin embargo, [la dominación británica de la India] por muy lamentable que  sea desde un punto de vista humano ver cómo se desorganizan y descomponen en sus unidades integrantes esas decenas de miles de organizaciones sociales laboriosas, patriarcales e inofensivas; por triste que sea verlas sumidas en un mar de dolor, contemplar cómo cada uno de sus miembros va perdiendo a la vez sus viejas formas de civilización y sus medios hereditarios de subsistencia, no debemos olvidar al mismo tiempo que esas idílicas comunidades rurales, por inofensivas que pareciesen, constituyeron siempre una sólida base para el despotismo oriental; que restringieron el intelecto humano a los límites más estrechos, convirtiéndolo en un instrumento sumiso de la superstición, sometiéndolo a la esclavitud de reglas tradicionales y privándolo de toda grandeza y de toda iniciativa histórica. No debemos olvidar el bárbaro egoísmo que, concentrado en un mísero pedazo de tierra, contemplaba tranquilamente la ruina de imperios enteros, la perpetración de crueldades indecibles, el aniquilamiento de la población de grandes ciudades, sin prestar a todo esto más atención que a los fenómenos de la naturaleza, y convirtiéndose a su vez en presa fácil para cualquier agresor que se dignase fijar en él su atención. No debemos olvidar que esa vida sin dignidad, estática y vegetativa, que esa forma pasiva de existencia despertaba, de otra parte y por oposición, unas fuerzas destructivas salvajes, ciegas y desenfrenadas que convirtieron incluso el asesinato en un rito religioso en el Indostán. No debemos olvidar que esas pequeñas comunidades estaban contaminadas por las diferencias de casta y por la esclavitud, que sometían al hombre a las circunstancias exteriores en lugar de hacerle soberano de dichas circunstancias, que convirtieron su estado social que se desarrollaba por sí solo en un destino natural e inmutable, creando así un culto embrutecedor a la naturaleza, cuya degradación salta a la vista en el hecho de que el hombre, el soberano de la naturaleza, cayese de rodillas, adorando al mono Hanumán y a la vaca Sabbala.

Y ahora, cada uno decide.