jueves, septiembre 28, 2006

LA SUCESIÓN

El reciente embarazo de Doña Leticia Ortiz, por cierto: aquí a todo el mundo le llamamos de usted y con su don por delante, ha traído a las crónicas periodísticas el importantísimo tema de la sucesión a la corona -fundamental en el discurso de la Modernidad, y que yo, lo que soy yo, no me iba a ir a la cama así sin resolver porque la injusticia será una cosa, una siesta más o menos…, pero lo que es la sucesión a la corona de España…-
Bien, como todo el mundo sabe la actual sucesión en la monarquía española viene marcada por el sexo: primero, hay que tener un hijo; segundo, el varón tiene preferencia. Así que el sector feminista y progresista de los partidos políticos, siempre preocupados a su vez por problemas fundamentales como ya se vio cuando se llevó y ganó en el Congreso la igualdad de sexo en la sucesión de títulos nobiliarios, ha clamado ante dicho hecho claramente discriminatorio. Y ese mismo Congreso -a su vez siempre preocupado de problemas fundamentales y de sus propias condiciones laborales como demuestran los muchísimos plenos dedicados a los muertos por accidentes laborales en España (por ejemplo)- ha decidido buscar solución a problema tan peliagudo que, junto con la crisis de Raúl, la retirada de Jesulín, y algunos otros conflictos de interés general nos tiene a todos preocupados. Así que, y aquí juntamos nuestras manos y voces haciéndola una sola, ¡hay que superar la discriminación femenina!

Pero, todo el problema de la sucesión trae un nuevo conflicto. Porque si la sucesión se arregla de acuerdo al derecho de primogenitura, ¿no será discriminatorio para los que no somos primogénitos? Efectivamente, tan irracional, y por ello tan antidemocrático, es primar al primogénito como al varón pues una cosa u otra no se corresponde con algo controlable por el sujeto, sino con algo ajeno a él que se le impone. Y, por tanto, hemos pensado en ello. Y como siempre se nos acusa de meros críticos pero no de gente constructiva, alegra hoy con nuestro impasible ademán contribuir a un mundo mejor y más justo, libre de discriminaciones para disfrute de los hombres y mujeres de las clases privilegiadas.
Y desde aquí nos lanzamos a ellos.
Y proponemos un

CONCURSO OPOSICIÓN PARA ACCEDER AL PUESTO DE HEREDERO AL TRONO

Efectivamente, si hay algo democrático es ese espíritu que ahora nos llena de la igualdad de oportunidades. Pero como diría un político, ello no nos puede llevar a la pérdida de la responsabilidad. ¿Porque se imaginan ustedes de reinas de España a sus madres o de reyes de España a sus padres? Gente que, casi seguro, no han estudiado fuera de España, quizá ni han estudiado, gente que no habla cuatro idiomas, ni sabe pedir faisán en dichos cuatro lenguas y otras tres que ahora aprenden. E incluso gente, porque hay gente así, que no es capitán general y almirante de todos los ejércitos a la vez. Así que sí, por supuesto, una opción democrática pero con condiciones. Y dentro de nuestro espíritu de responsabilidad, que debe acompañar a todo político que se precie justo después de las elecciones, proponemos desde aquí las condiciones que deben regir ese concurso-oposición.

1.- Se debe establecer un concurso-oposición abierto a todos los españoles, si somos muy progresistas y de izquierdas se puede incluir a los inmigrantes, para seleccionar, de acuerdo a los criterios de publicidad, mérito e igualdad, no olvidar esto, al sucesor del sucesor, puede calentar en los pasillos de Palacio, de la corona de España.
2.- Dicho concurso-oposición tiene dos fases, y de ahí su nombre concursoguiónoposición. En la primero se baremarán los meritos de los candidatos, en la segunda, y mediante pruebas objetivas, se seleccionará a los mejores. Para que los méritos puedan ser tomados en cuenta se deberá aprobar la fase de examen.
3.- En la fase de concurso se establecerá un concurso de méritos. Dichos méritos guardarán relación con:
a) Vínculos familiares: si papi y mami son o han sido reyes de algún territorio, excepto reyes magos, puntuarán hasta 2 puntos. Si son o han sido nobles, excepto nobles de espíritus, un punto. Por ser ciudadanos, 0’5 puntos. Inmigrantes ilegales: 0 puntos.
b) Formación permanente: como no sería de recibo pretender premiar más a los varones que las hembras, la formación permanente para ser rey se considerará directamente proporcional al número de cursillos sobre el tema que se hayan recibido. Dichos cursos deberán constar de un certificado y ser impartidos por organismos previamente autorizados por Patrimonio Nacional. Igualmente, y para garantizar la igualdad de oportunidades, en los planes de estudio nacionales e incluso autonómicos se incluirá una nueva materia: educación para la monarquía.
c) Experiencia onomástica: por cada nombre de pila se dará un punto completo. Si el sujeto tiene un nombre relativo a otros nombres (tipo: de todos los santos) conseguirá un punto por cada nombre que aparezca en el santoral.

4.- En la fase de examen habrá dos pruebas con carácter eliminatorio.

Prueba A: consistente en una composición escrita sobre el tema “Mi Familia”. En ella el comité de selección puntuará la calidad literaria, el compromiso familiar, el grado de no discriminación en el vínculo familiar y, por supuesto, quién es su familia.
Prueba B: examen teórico consistente en la Monarquía Hispánica. Aquellos opositores que ya hayan contestado a esta pregunta en la prueba A quedarán exentos de hacer este examen siendo puntuados con la máxima nota.

Aquel opositor que haya alcanzado la nota más alta en la suma de la fase de concurso con la fase de pruebas será nombrado Heredero en Prácticas. Durante un año a partir de la fecha de su nombramiento deberá superar dicha fase de prácticas de acuerdo a las normas que se publicarán en su momento. Una vez superadas dicha fase de práctica será nombrado Heredero de Carrera con todos los efectos que marca la ley.

Creemos y lo decimos sinceramente, que con estas medidas solucionamos de manera no discriminatoria la sucesión a la corona y cumplimos con nuestra tarea de ayudar a España.

lunes, septiembre 25, 2006

EL RAMADÁN Y UNA PEQUEÑA CUESTIÓN

Vaya por delante algo: esto es muy serio. Porque yo nunca me tomaría en broma,
pero nunca nunca,
algo tan serio
y profundo
(¡oh sí profundo!)
como es la trascendencia,
aquello que está más allá de lo físico y lo material,
aquello espiritual que uno siente como una energía
o fuerza interior
y que cual bebida isotónica, marca red bull,
da alas para seguir viviendo
y dar gracias al Altísimo por lo bien que nos trata
en este mundo sin miseria
ni injusticia
en este, en fin,
paraíso.

Y por eso, ante la llegada del Ramadán y en aras de la alianza de civilizaciones y el respeto que deben merecernos las supersticiones ajenas, y también las propias, sólo quisiera hacer una modesta pregunta:
¿puedo comer de día sin que la comunidad musulmana lo considere una provocación?

Bueno, y otra:
¿Y el jamón, eh? ¿Qué pasa con el jamón?

domingo, septiembre 24, 2006

EL PP Y LA ESTRATEGIA DEL 11-M

Comenzamos desde una tesis: toda la teoría de la conspiración alentada por el periódico El Mundo en torno al 11-M es absurda por un detalle fundamental: implica que los conjurados conocían al detalle aquello que el gobierno de Aznar iba a hacer ante los atentados. Y si el gobierno hubiera actuado con la normalidad con la que todos los gobiernos españoles habían actuado anteriormente ante los atentados, incluso él mismo, cabría la posibilidad de predecir con cierto éxito la actuación gubernamental y, por tanto, admitir la conjuración. Pero, como lo hizo de un modo tan extraordinario y ajeno a lo la tradición, de él mismo y cualquier otro gobierno (desde que el ministro del interior señalara la autoría en apenas dos horas sin género de dudas hasta que el presidente de gobierno convocara un manifestación pasando por la condena, la primera vez en la historia, de la ONU o las llamadas telefónicas a los medios de prensa) resultaría absurdo pensar que esas acciones podían ser predecidas. E incluso, cabría añadir que si fue una conspiración, acorde a la teoría de El Mundo que sin embargo nunca explicita, ha sido la conspiración más chapuza de la historia pues al involucrar a tanta gente que encima no tienen intereses comunes solo cabía pensar en que tarde o temprano estallaría. Así pues, toda la historia del 11-M no es más que una repugnante manera de vender periódicos que se cae desde el a tesis principal hasta cada uno de los detalles (que se aferran a una vieja tradición: la permanente chapuza).
Sigamos con otra tesis. Los días que pasaron entre el 11-M y el 14-M fueron bochornosos al demostrar la catadura moral de la inmensa mayoría de nuestros principales políticos y los medios de comunicación. Desde un gobierno que se dedicó a mentir hasta una oposición que organizó manifestaciones “espontáneas” en fechas prohibidas para aprovechar la coyuntura, desde unos medios que corrieron a ponerse al servicio del gobierno hasta otros incapaces de distinguir opinión e información. Todos, en definitiva, como los animales de carroña buscando la parte más apetitosa del gran cadáver. Y esta parte era el poder.
Y vayamos ahora a la pregunta: ¿por qué el PP se ha apuntado a la teoría de la conspiración del 11-M? Si esta resulta absurda para cualquier persona con dos dedos de frente, ¿por qué sin embargo los dirigentes populares, que se imaginan uno que buscan el poder, han pretendido mantenerla?
Veamos.
El PP apoya la teoría de la conspiración sin duda alguna. Todo el paripé montado en torno al deseo de investigar es bastante falso: la derecha popular ya ha llegado ala conclusión, incierta, de que el 11-M hubo una conspiración para apartarles del poder, su poder. Así, la tesis del PP, luego veremos de no todo el PP, es que el resultado de las elecciones sería ilegítimo y, con ello, todo lo posterior a ellas. Pero, ¿por qué o para qué defender esta postura? Otras veces hemos analizado aquí a los partidos políticos como meras instituciones de poder: su finalidad última, independientemente de las ideologías, es conseguir cuota de poder. Parecería pues, de suyo, que la estrategia del PP buscaría esto: conseguir desbancar al PSOE y ganar así las siguientes elecciones. Sin embargo, parece claro que la estrategia es errónea pues el PP no se carca por ella al PSOE en intención de voto, y por lo tanto la conclusión sería que los del PP son tontos (y bastante) ya que se han empecinado en una estrategia inútil y, además, peligrosa.
Aunque, también habría otra solución y además más satisfactoria para todos: todo nuestro maquiavelismo es falso y los partidos políticos tienen profundas convicciones políticas: así, el PP está luchando por lo que cree la verdad, al igual que el resto de los grupos, y ello, oh que hermoso, a pesar del fracaso electoral que ello conllevaría. Así, nuestros partidos políticos tendrían profundas convicciones. Pero, esta hermosa teoría sólo tiene un problema: no es sostenible por los hechos pues el cambio político de opinión, ya se sabe: la esencia de la democracia es la cintura, es perpetuo.
Por tanto algo hay con ese deseo de poder que escapa. Y debemos volver a nuestra hipótesis, los partidos políticos como órganos de y para el poder, para poder explicar bien la estrategia popular con respecto al 11-M.
La estrategia del 11-M es una estrategia de poder. Pero una estrategia no encaminada a la conquista del poder estatal, el gobierno, sino a mantener el poder del partido por parte de los restos de la etapa Aznar esperando su futuro desembarco. Efectivamente, si analizamos al PP veremos dos bandos fundamentales: los que actualmente copan el poder del partido que provienen de a etapa Aznar (desde Rajoy, cordero para el sacrificio como ahora veremos, pasando por Acebes y Zaplana); y el sector que busca el poder, enfrentados entre sí, pero más enfrentados aún si cabe con los anteriores que les impiden cualquier ascenso (en concreto el sector de Esperanza Aguirre y, por otra parte, Ruiz Gallardón). Así, si se observa se verá como la estrategia del 11-M es una estrategia exclusiva del núcleo aznarista, de hecholiderada por su medio de prensa que es El Mundo, pero que en los otros sectores del partido (diario ABC como ejemplo) no solo no es seguida sino que incluso es vista de manera negativa.
¿Pero que pretende el sector aznarista? Única y exclusivamente mantenerse en el poder del partido a la espera de tiempos mejores, encerrados en su fortaleza ante el envite de los nuevos valores. Y esperar que en las próximas elecciones autonómicas y locales pierdan Madrid pues eso aseguraría su defunción como alternativa nacional. Pero, ¿por qué para eso defender la conspiración del 11-M? Pues sencillamente porque es un suicidio político tomar así e poder en el PP, defendiendo dicha postura, y eso evita el deseo de desembarcar a los que el núcleo aznarista considera advenedizos. Ni Esperanza Aguirre ni Gallardón, independientemente de lo que opinemos sobre ellos con demasiado instinto político, piensan por ahora mover un dedo para buscar una mayor cuota de poder pues hacerlo implicaría aceptar la tesis conspirativa, lo que implicaría de facto su derrota en las generales, o bien tendrían que negarla explícitamente enfrentándose así al núcleo duro y a un sector de su propio electorado. Así, la estrategia del 11-M no es más que el castillo aznarista en medio del desierto en espera de los refuerzos y que como en aquella maravilla que era Beau Geste es defendido por los muertos. Pero, ¿cuáles son estos refuerzos? En el mejor de los casos, para ellos, en las próximas elecciones autonómicas se pueden eliminar a los dos futuros candidatos de Madrid y, luego, en las generales, y salvo hecatombe como por ejemplo, ironías del destino, atentado de ETA 4 días antes de las votaciones, podría eliminarse a Rajoy por perder de nuevo. Así, la vuelta de Aznar se presentaría como una necesidad y sus dos fieles perros de presa, Zaplana y Acebes, podrían ocupar de nuevo, y para mucho tiempo, el máximo poder. Y que en medio de todo esto haya 192 muertos es algo que carece de valor en la estrategia, ojo tanto para ellos como para los otros, pues de lo que se trata es de conservar ese poder.

Y una última aclaración. Aquí no importa que los individuos sean buenas personas o no e incluso si lloran por la noche pensando en la injusticia del mundo, sino en la forma en que las estructuras objetivas sociales de dominio, en este caso los partidos, funcionan y en como la individualidad ha aceptado la disociación, tan querida por cierto por la propia política progre, entre la vida pública, sin ética, y la privada cuajada de hechos piadosos y ofrendas a diversas ONG que luego, en el mágico cierre del círculo, desgravan a Hacienda y sirven como marketing.

lunes, septiembre 18, 2006

EL PAPA Y EL ISLAM o YO TAMBIÉN SOY EL PAPA (sin acento)

Una vez más un individuo, en este caso el supuesto vicario de Cristo en la tierra nada más y nada menos, ha corrido a pedir perdón a un grupo de salvajes que creen que un arcángel se le apareció a un señor en el desierto y le subió al séptimo cielo, lo cual ya es creer, por cierto y también. Pero hasta aquí la anécdota que no pasaría de ser a ver qué ser supremo la tiene más grande, y uno apostaría por el dios cristiano que al menos es mucho más interesante que el musulmán, si no fuera porque la historia se repite incansablemente y, salvo excepciones, los occidentales ceden ante las presiones de los islámicos.
O sea, cede la libertad de expresión frente a la censura. Y todo, encima, con la sonrisa cómplice e idiota, como si tuviera otra, de la autodenominada izquierda siempre genuflexa ante la barbarie musulmana.

sábado, septiembre 16, 2006

INMIGRANTES/3: DERECHOS Y DEBERES

¿Cómo integrar a los inmigrantes? Antes de nada debemos contestar a una pregunta previa: ¿por qué hay que integrar a los inmigrantes? Porque la respuesta a esa pregunta es la clave de la integración. Es decir, primero habría que contestar si hay que integrarles o no, si tienen dicha obligación ellos además, y luego dar la razón de esto.
En primer lugar pues habría que ver si debemos integrar a los inmigrantes, es decir, socializarles en nuestro modelo. Si se defiende un multiculturalismo no se entiende muy bien por qué habría que integrar a alguien pues todas las culturas tendrían el mismo valor. Así pues, desde la perspectiva de una ideología multicultural no cabría la imposición de la integración pues tan válida es una como otra cultura y cualquier intento de integración no sería sino una especie de imperialismo encubierto. O diciéndolo de forma directa, la cultura del islamista es tan valida como la del occidental y no se entendería muy bien, por tanto, la necesidad de su integración (que siempre implicaría, necesariamente, la pérdida de esos valores culturales propios). Por tanto, el multiculturalismo, cuyo referente filosófico sería hoy el relativismo cultural tan en boga entre la autodenominada izquierda, no podría ni querría exigir al inmigrante que se integrara.
Una segunda opción, y ya partidaria de la integración, es la de que los inmigrantes deben integrarse por respeto a las costumbres propias del país de acogida. La idea clave sería la de la idiosincrasia nacional, cuya parte fundamental sería precisamente la costumbre, que se supone esencia de la forma ser (catalán, vasco, español,…).
Sin embargo, estas dos posturas aparentemente enfrentadas tienen un mismo fundamento pues en ambas no se sitúa el valor en la racionalidad o no de las culturas y costumbres sino en la idiosincrasia del pueblo y demás zarandajas pseudorománticas. Así, se cumple, en ambas, la falacia naturalista: lo que es es lo que debe ser. Si la costumbre es esa, por ejemplo hacer castillitos humanos absurdos con niños en lo alto o bailar levantando la pierna izquierda en lugar de la derecha, es porque la costumbre debe ser esa en ese territorio y por lo tanto los seres humanos que allí viven deben cumplirlas. Y por ello, ambas teorías, tanto la multicultural como la nacionalista, tienen un marcado carácter totalitario pues es el hecho social, independientemente de cualquier otra condición, la que se impone sobre los individuos.

No obstante, nosotros también defendemos no solo el derecho sino la obligación, así de fuerte, que tienen los inmigrantes de integrarse. Pero, no sería por supuesto desde la visión, tal y como pretenden los nacionalistas, de la costumbre y la idiosincrasia de un pueblo (patochada que no esconde nada más que la barbarie paleta). ¿Entonces por qué deberían según nuestra opinión integrarse?
Nosotros vivimos en, con todos sus defectos, una sociedad democrática. En ella, la palabra clave no es súbdito, ni patriota, ni compadre ni tribu sino ciudadano. Y creemos que eso es no solo un término legal sino, y esencialmente, un término moral. Ser ciudadano es moralmente superior a ser súbdito o miembro de una tribu y la democracia es superior moralmente a cualquier otra forma de gobierno actualmente existente. ¿Quiere esto decir que la democracia occidental es perfecta? No, por supuesto pero sí que es moral, intelectual y en cuanto a forma de progreso humano superior a las otras formas de gobierno existentes en la tierra –y por ello, paradójicamente, más responsable y culpable del estado del mundo-. La sociedad capitalista occidental, así de claro, es moralmente superior al resto porque es la única que encierra en sí una promesa que ni ella misma cumple: la libertad humana. MIentras que en el resto de sociedades la promesa de la libertad ni existe, subyugada por el colectivo cuando no por memeces religiosas, el capitalismo desarrollado la lleva traicionada. Y además, ofrece las condiciones de desarrollo para cumplirla. Precisamente los inmigrantes tienen la obligación de integrarse por eso, es decir: porque tienen la obligación moral, como cualquier otro ser humano, de buscar conseguir su autonomía y uno de los motivos que frena dicha búsqueda es su cultura, por llamarla así, anterior. Las culturas, sociedades, de procedencia de los inmigrantes son inferiores a la nuestra por la sencilla razón de que no son potencialmente democráticas y es este el auténtico discurso de izquierdas.
Así, no se debe hablar por tanto de la posibilidad de la integración sino de la obligación moral de los inmigrantes de integrase en democracia porque lo que se quiere para los hijos blancos se debe desear, a no ser que uno sea racista, para cualquier otro ser humano. Así el inmigrante tiene la obligación de integrarse en una sociedad democrática y esta tiene el derecho y el deber de exigirle esa integración pues se trata de un problema moral, no de costumbres, donde podemos decir que se debe obligar a ser libres. Y este ser libres implica romper con ciertas costumbres barbáricas, que pasan desde la ablación hasta el velo musulmán, y pasa por la obligación del estado de no respetar bajo ningún concepto aquellos comportamientos que van contra la libertad y contra la democracia. Por ello, cabe exigir la superación de las mal llamadas cultura gitana, si no inmigrante sí barbárica donde la tribu sobre el individuo, islamista o sudamericana. Si se cree realmente que los inmigrantes son iguales que nosotros, e imagino que se cree, no se puede permitir que sus hijas sean humilladas con el velo, que conduzcan sin seguro o que hagan de un parque una aldea barbárica de mercadillos varios. Porque lo que está en juego no es algo así como nuestras costumbres, sino la pervivencia de la esperanza que la Ilustración trajo para un mundo libre. También para ellos.

miércoles, septiembre 13, 2006

LA PORTADA

EL PAÍS, MIÉRCOLES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2006

INTERIOR PONE EN MARCHA ESTA NOCHE LA REPATRIACIÓN DE CIENTOS DE SENEGALES
El Gobierno ofrece un pacto nacional al PP
Merkel compromete la ayuda de Europa
Bruselas elogia al PSOE por negarse a nuevas regularizaciones



y yo añado lo que falta:

¡VIVA ZAPATERO!
UNA,
GRANDE,
LIBRE,
Y PLURINACIONAL (NUNCA MEJOR DICHO)
Al 6º mes del proceso de PAZ

martes, septiembre 12, 2006

SE ACABÓ LO QUE SE DABA/ Y 2


Queridos niños, queridas niñas y público en general. Nos hemos reunido hoy aquí para aprender algo nuevo y ya sabéis cuál es nuestro lema: algo nuevo aprenderéis a poco que escuchéis, aunque solo sea a perder el tiempo con la dignidad con la que yo lo pierdo. Y lo he perdido.
El final ha venido.
Debe de ser duro estar ocho años en un instituto y no sentir nada especial por la marcha. Ni tan siquiera una cierta melancolía. Pero es así.
Aunque echaremos de menos algunas cosas,
A las conserjes,
El bar,
A las señoras de la limpieza ,
Al personal administrativo,
A algunos profesores.
Pero especialmente echaremos de menos a los alumnos.
Porque son lo mejor del instituto.
Sin duda.
Así que:
que la Fuerza os acompañe.

Y el próximo día, más.

domingo, septiembre 10, 2006

INMIGRANTES/2: ¿DERECHO AL VOTO?

Recientemente la polémica, aunque no tanta, ha surgido: ¿deben los inmigrantes tener derecho a voto? Igualmente, y ante los recientes acontecimientos de Londres, donde un grupo de insurgentes como diría la prensa socialdemócrata, pretendía volar aviones en pleno vuelo, surgió de nuevo al polémica sobre la integración de los inmigrantes y, en la prensa socialdemócrata incluso se llegó a analizar que occidente, así de grande, había fracasado en la integración de los inmigrantes. Por ello, opinamos sobre esto.
¿Deben poder votar los inmigrantes? Nuestra respuesta es clara: NO. Y ahora cabe la pregunta doble: en primer lugar, qué entendemos por inmigrante y, en segundo, por qué confesamos que no deben tener derecho al voto.
Cuando se habla del voto inmigrante se habla de aquellas personas que no cuentan con un pasaporte de la UE. Se podría excluir, por motivos obvios que en realidad se reducen a económicos, a los ciudadanos de los países ricos con lo cual, y para ser sinceros, al hablar de inmigrantes en realidad hablamos de habitantes de países pobres que vienen a España a buscar un medio de vida.

Pero, ¿por qué defendemos que los inmigrantes no deben poder votar? Pues precisamente, por su excesiva homogeneización de intereses. Efectivamente los inmigrantes, por sus características tienen unos intereses comunes y básicos generales que les hacen fácil presa del voto cautivo y caciquil. Precisamente por eso, los partidos, excepto ciertas formaciones nacionalistas como luego analizaremos, están de acuerdo en pedir su voto: se trata de un voto fácil de manipular porque las promesas a realizar son colectivas y específicas. Y, a su vez, fáciles de incumplir pues la propia dinámica social se encargará de hacerlas realidad para un bloque importante de esa población que creerá, sin embargo, que su mejora se debe a la intervención y preocupación política. Así, cuando los partidos, como elementos oligárquicos aunque no los únicos oligárquicos, deciden pedir el voto inmigrante lejos de su integración piensan en generar un clientelismo. Clientes con voto cautivo, ya se hace en varias autonomías, que votan al partido político reconvertido en cacique que ha donado graciosamente un derecho al pueblo.

Ahora bien, ¿y por qué CiU, por ejemplo, está en contra? Pues por la misma razón, pero al tiempo la contraria. CiU, como cualquier partido nacionalista, sabe que su voto tiene un fuerte componente paleto de afecto al terruño y que esa razón les aleja de los inmigrantes, que amarán su terruño también pero que resulta ser otro. Además, hay un problema en la política lingüística, siempre hábilmente explotada por los partidos nacionalistas como se puede verse en la colocación en la administración pública y cuya última tontuna ha sido pedir como requisito imprescindible saber gallego para apagar incendios, que aleja de ellos el voto inmigrante pues esto bastante tienen con socializarse en español como para aprender otras lenguas. Así, para los partidos nacionalistas el voto inmigrante es muy difícil de conseguir, pues serían ahora votos de primera generación, y por lo tanto no tenderían hacia el nacionalismo (ya veríamos en la segunda o tercera, pero ya estarían nacionalizados). Pero lo que importa aquí es que tanto a partidarios como detractores les mueve esa idea del voto uniforme y, por ello, fácil de manipular. Y por so, y solo eso, están a favor o en contra.

Ahora bien, ¿si no les damos el voto cómo integrarles? Porque aquí, según los voceros, se trata de integrar a los inmigrantes. Y es más, ¿no estaremos, al no darles el voto, condenándoles a una permanente posición social inferior? En primer lugar, si el análisis anterior es correcto el dar el voto al inmigrante sería desastroso para él pues precisamente se le da por su condición de no integrado y, por tanto, interesaría mantenerle en dicha disposición. Así, la concesión del voto inmigrante no sería sino, como en varias comunidades autónomas del país, una especie de voto cautivo que hay que conservar. Y para ello sería obligatorio, precisamente, conservar sus características, es decir: su marginalidad y no integración para que siga siendo, de manera perpetua, una masa uniforme en intereses concretos. Por todo ello, el voto inmigrante no es la respuesta a la integración sino, precisamente, su definitiva negación.

Pero ahora bien, ¿y la integración? Eso, pues esto ya es muy largo y la respuesta a su vez lo será, para otro artículo.

lunes, septiembre 04, 2006

PANFLETO ANTIPEDAGÓGICO/3

Antes de nada, una nota. Desde ahora, cuando hablemos del Panfleto antipedagógico nos referimos no al libro, que no hemos leído, sino al documento en PDF que circuló en Internet y que agradecemos desde aquí que su autor colgara. Por ello, todas las citas y textos pertenecen a dicho documento.
Continuemos con la Introducción. Veamos, según el autor, dónde debe estar la clave de la enseñanza: “debe haber una enseñanza en la que cada uno pueda demostrar su valía, su inteligencia y su capacidad de trabajo” (pág. 3)

Observemos las palabras utilizadas: demostrar (por parte de alumno, claro), la valía, la inteligencia y la capacidad de trabajo.
Analicemos el conjunto.
En primer lugar obsérvese que el sistema educativo, la enseñanza, debe permitir en el sentido de aflorar, a uno algo. Obsérvese que no debe obligarle ni tan siquiera debe enseñarle sino permitirle llegar a ser lo que ya lleva dentro cual innatismo, nunca demostrado, de las capacidades. Es decir que el alumno se transforma en protagonista, en cuanto sujeto de acción, de la enseñanza. Y es esta una ironía. Porque resulta que eso mismo que lo que piensa la ñoña LOGSE. Efectivamente, en esa versión tonta, e ignorante, del constructivismo que escogió la ley pseudoprogresista, el alumno recibía la educación según sus intereses y capacidades y aquí, sorpresa, quien está en contra de la LOGSE repite prácticamente lo mismo. Es la vieja cantinela liberal: la igualdad de oportunidades para que, al florecer-permitir, salgan los mejores. Así, el sistema educativo no se postula como un proceso real de educación, de formación, sino de permanencia en el ser: los listos seguirán siendo listos y los tontos, tontos. Pero en el fondo, la única diferencia tal vez entre los teóricos pro y anti LOGSE es una diferencia por la profesión que se ejercita y, por tanto, dónde hay que hacer el corte. Mientras que los teóricos de la LOGSE, profesores universitarios, buscan eliminar a los alumnos justo en el Bachillerato para no tenerlos que soportarlos en la universidad -magníficas las quejas de los profesores universitarios sobre el nivel del alumnado en las carreras, como si los profesores universitarios tuvieran, en general, algún nivel-, los teóricos del Panfleto pretenden eliminarlos antes: durante la ESO. Al fin y al cabo son profesores de instituto. La defensa del privilegio, como siempre, guarda relación con la profesión concreta.
Pero, alguna diferencia entre unos y otros debe haber. Y la diferencia, que luego veremos no es tal, es en el uso de las palabras. Si se observan las palabras utilizadas por el autor del panfleto antipedagogico se verá, frente al espíritu cristiano y ñoño de la LOGSE, ese aire liberal típico que recoge dos cosas: la primera, la idea de competencia, la segunda, la idea de que las formas de relación social guardan estricta relación con el orden natural.
Efectivamente, el alumno asiste a un sistema educativo “para demostrar”. Es decir, la clave del proceso educativo no es educar sino que el alumno deba ser, y ya, sujeto de competencia que debe demostrar su valía. Así, la competencia propia de la realidad laboral capitalista se traslada a la educación que se transforma, aquí sí, en escuela de vida o, yendo a lo más real en mera formación laboral y supervivencia (por cierto, lean el preámbulo de la LOGSE: “la vida activa”). Además, como luego veremos en otro artículo, esta idea se impone en una selección cercana del alumnado que es, como el ganado, seleccionado por su valía, inteligencia y capacidad de trabajo. Y, segundo, la inteligencia, valía y capacidad de trabajo, ¿cómo se miden? Porque parece claro que la capacidad pueda tener un componente objetivo, en condiciones normales la realización o no de las tareas pertinentes, ¿pero la inteligencia y la valía? Uno no entiende, aunque está harto de verlo n cualquier junta de evaluación, bajo qué criterio rigurosamente científico se puede medir la inteligencia y la valía de alguien: ¿por qué no aprueba mi examen?, ¿por qué se aburre en mi clase? Eso podrá ser motivo de suspenso, y de hecho en lo primero debe serlo, pero no de juzgar algo que escapa a las capacidades propias de un profesor como es medir inteligencia y valía. Así, todo el entramado se construye sobre un prejuicio anticientífico.
¿Qué hay detrás de todo esto, como ya veremos? La propia estructura del modelo de empresa, al igual que en la LOGSE por cierto, pero aquí sin ese lenguaje ñoño de los buenistas y demás defensores del buenismo zapateril. Es, efectivamente, el modelo de empresa trasladado al alumnado, aunque curiosamente nunca se pida tal cosa para el propio profesorado liberado de cualquier competencia y demostración de valía, inteligencia y capacidad de trabajo gracias a su condición de funcionarios.

viernes, septiembre 01, 2006

CURANDERISMO Y PSEUDOCIENCIA

Creo que aquí ya lo he dicho. En este país -con LOGSE, LOCE o presumiblemente LOE- un alumno puede salir de la Educación Obligatoria sin haber nunca visto la Teoría de la Evolución. Pero ahora, gracias al gobierno catalanista, autoproclamado de izquierdas e ignorante, pero profundamente ignorante, será posible, de salir adelante su proyecto, que una administración pública financie a charlatanes de supersticiones diversas en el campo del curanderismo, como ya financiemos las diversas iglesias y demás. Efectivamente, el gobierno progre catalán ha decidido abrir la puerta a los curanderos. Y para ello, en estos momentos de multiculturalismo y, en realidad, pluribarbarie, ha publicado un proyecto de decreto sobre eso que los ignorantes llaman medicina alternativa y que no es ni medicina ni alternativa sino solo superstición.

Ante ello, nosotros, que todavía creemos en la Razón frente a la barbarie, ofrecemos esto.

martes, agosto 29, 2006

INMIGRANTES/1: LA LLEGADA

La reciente, y no tan reciente, oleada de inmigrantes a las costas de Canarias ha traído el problema de la inmigración a un primer plano. Además, a esto se ha unido el nuevo despropósito de las fuerzas políticas, siempre en busca de voto cautivo, proponiendo el derecho de voto de los inmigrantes. Vamos a intentar analizar las dos cosas. Y en primer lugar, la inmigración en general.
Los cayucos llegan a la costa de Canarias de manera desenfrenada: eso es un hecho. Y la única manera de controlar la situación que se le ha ocurrido al gobierno, tan autoproclamado por el mismo y por sus medios afines como progresista, es la de blindar la frontera. Ya se blindó la costa andaluza, ya se subió la valla de Melilla y, ahora, se pretende blindar la costa atlántica africana. O diciéndolo de un modo menos fino: se pretende encerrarles para que mueran sin hacer ruido. Así, un problema social se convierte en un problema de seguridad de una forma característicamente caciquil: los inmigrantes son tratados como delincuentes al tiempo que la ideología oficial presenta la alianza de civilizaciones. Pero no, por lo visto, de personas.
Pero analicemos, por una vez, racionalmente el tema. ¿Cuál es el fundamento para negarle a nadie la entrada a un país? Si tenemos en cuenta que nosotros somos españoles por una cuestión de azar, es decir, de haber nacido en Senegal seríamos senegaleses, uno no entiende muy bien, al menos racionalmente, la idea de fundamento de esto: los emigrantes no tienen derecho a estar aquí.
Pero, ya se escucha la voz: seamos realistas. Y aquí es donde la idea del nuevo pensamiento político, del cual la socialdemocracia por cierto fue pionera, se desvela: ser realista significa desterrar la justicia y situarse en la pragmática. O diciéndolo con palabras de nuestro progre presidente: tener cintura. Efectivamente, ser realista es sencillamente encerrar a los negritos en sus reservas, que se autodenominan países, y dejarles gobernados por políticos corruptos y miserables –recordar por cierto que la responsabilidad de todo esto no es solo del primer mundo- y que allí mueran sin mucho ruido: excepto en los festivales de música “étnica” (o sea, folclore) donde siempre se podrá escuchar aquel comentario, tan racista él, sobre que los negros, o ahora la gente de color como si el blanco fuera incoloro, tienen el ritmo en la sangre. Así, el realismo es la muerte de los africanos, y en general de los habitantes de los países pobres mientras se alianzan las elites.
¿Pero qué hacer? Porque hasta aquí el lector habrá percibido un tono demagógico que ha consistido en decir que la gente tienen derecho a vivir en cualquier lugar del mundo. Demagogia pura, vaya. Y claro, busca soluciones pragmáticas. Pues vamos a ello. Resultan sorprendentes algunas cosas.
En primer lugar, que nadie señale, a las claras, que el drama de la inmigración no es un drama tanto para el país de acogida, mano de obra barata que se asume por parte de un gobierno que suelta a los inmigrantes ilegales a la calle sin más para pasar así a engrosar la larga lista de la economía sumergida, sino que es un drama para el país de salida pues pierde su única riqueza que es el capital humano (o sea, la mano de obra). Así, la emigración implica el cierre del círculo pues no solo condena al inmigrante a entrar en el lumpenproletariado sino que genera una desigualdad creciente entre países y colabora a la existencia de gobiernos miserables en los países tercermundistas. Y por eso, estos gobiernos permiten la inmigración pues saben que es una válvula de escape de situaciones que podían llegar a ser peligrosas para ellos mismos al tiempo que, de vez en cuando, puede cualquiera de sus embajadores corruptos ponerse digno sobre el trato que se les da aquí a sus ciudadanos (que mientras estuvieron allí fueron súbditos). Así, el primer punto que sorprende es la ausencia de crítica hacia los países que procuran emigrantes tanto en la derecha (que siempre los presenta como una especie de hecho exótico a lo Kipling), como en la izquierda (que siempre echa la culpa a los EEUU y por cierto nunca a Francia)
Pero en segundo lugar, ¿por qué se suelta a los inmigrantes ilegales? Resultaría lo lógico que si no se les puede repatriar, y tratándose de seres humanos, se les mantuviera en condiciones dignas internados hasta que se viera qué se puede hacer con ellos. Pues no, bocadillo, orden de expulsión y a la calle. ¿Por qué? Porque en España, según fuetes oficiales, hay un 20% de economía sumergida, es decir, nuestro Producto Interior Bruto depende en un 20% de la economía sumergida. Y ni usted, ni sus hijos ni yo vamos a trabajar ahí. Pero alguien tendrá que hacerlo: moros, sudacas, rusos y los negratas.
Y hay un tercer punto aún más escandaloso. Cuando alguien sale de su país para probar suerte en otro no lo hace de vacaciones ni de turismo (excepto con una beca Erasmus). Lo hace porque tiene la percepción, cierta en este caso, de que en ese país no hay ya ni futuro. La UE, al igual que EEUU, gasta un 35% de su presupuesto en una agricultura donde trabaja, en la mejor de las cifras, el 5% de la población. Una agricultura hipersubvencinada, inútil, con productos de bajísima calidad pero rentable políticamente. Mientras, los países tercermundistas se despueblan. Nadie relaciona ambos hechos. Pero resulta curioso conocerlos.

Hay una historia espeluznante en Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. En ella, la morsa y el carpintero invitan a cenar aun grupo de pequeñas ostras. Solo hay un pequeño problema: la cena son las mismas ostras. Y mientras las devoran lloran desconsolados porque las engañaron para acudir.

jueves, agosto 24, 2006

DE VALENCIA A PALENCIA

Es extraño.
Dos ferrocarriles se estrellan por la misma, aparente, causa y en cada caso hay una reacción (menos por cierto en los sindicatos que son, a pesar de sus muchos defectos, lo más serio de este país).
En Valencia y en Palencia una baliza con sistema ATP para evitar el aumento de velocidad y que hubiera obligado, independientemente del conductor, a frenar el tren, tal y como en Valencia, pero no en Palencia, exigió el PSOE e IU, hubiera bastado para evitar muertos.
En Valencia y en Palencia un mejor sistema de seguridad, pasar del ASFA (RENFE) o el FAP (Metro de Valencia) al ATP, tal y como exigió en Valencia pero no en Palencia IU y PSOE, hubieran salvado vidas humanas.
En Valencia y en Palencia, en fin, una mayor inversión (del Gobierno o de la Generalidad) en algo fundamental como es el ferrocarril hubiera evitado los accidentes.

Pero no lo hubo.

Uno sabe que a la derecha, de por sí, esto le da igual. Que su escrúpulo es mínimo. Pero ahora viene la pregunta, ¿cuál es la diferencia para la autoproclamada izquierda entre Valencia y Palencia?
Tal vez, una cuestión de nombres: Metro y RENFE.
Quién sabe si solo de letras: Valencia y Palencia.
Quién sabe si solo de siglas: PP y PSOE.
Y tal vez de muchos favores y de muchos, pero muchísimos, borregos.

martes, agosto 22, 2006

LIBERTY VALANCE: LA GLOBALIZACIÓN TRIUNFA


Liberty Valance, al igual que Helios Guevara Castro, se ha hecho colaborador de nuestras páginas. ¿Pero quién es Liberty Valance? Ante todo un español. Y ustedes estarán pensando que al definirse así será de derechas. Porque si se hubiera descrito como ante todo un catalán, ante todo un vasco, ante todo un gallego o de cualquier otro pueblo o tribu sería de izquierdas, pero siendo ante todo español… Pues sí, Liberty Valance es un liberal en lo económico y en lo político: o sea, de derechas. Y ahora que vuelve la memoria histórica Liberty Valance es un fiel defensor de la misma:¡¡Rojos a Moscú!!.

Un nuevo triunfo del hecho liberal. Algo que la canalla progre y vendida al grupo PRISA no destacará en sus páginas ni en sus emisoras rencorosas y brazo armado del dragón marxista. Como señala El País, los obesos son 1000 millones, los desnutridos 800. Les sacamos 200 millones.
En kilos, más.

Un nuevo triunfo del capitalismo, un nuevo triunfo de la iniciativa particular, de la acción personal de hombres y mujeres emprendedoras que a través de sus negocios han logrado que haya 1000 millones de obesos y 800 de desnutridos. Un triunfo, en definitiva, del Capitalismo.
Pero, no lo olvidemos, es también un triunfo de la raza, dejémonos de mariconadas. Porque en estos tiempos de invasión inmigrante y negra conviene estar fuertes. Pues no es que yo sea racista, angelitos negros hay pero Dios es blanco, sino que el hecho de pesar más que ellos es importante en la lucha final: el consumo.
Y lo sé. A mí también me gustan los cuerpos musculosos. Esos hombres con sus abdominales, sus bíceps, sus tríceps, sus anchas espaldas, sus gluteos,… En fin. Yo también voy al gimnasio dos horas al día y me cuido con una estricta dieta. E incluso estoy tentado de ver el nuevo concurso de la cadena del grupo PRISA sobre las modelos. Porque como muy bien dice su lema, la belleza no está en el interior, tan vulgar y tan igual, sino en el exterior: donde nos diferenciamos.
Y yo mismo que tengo un lacoste…

lunes, agosto 21, 2006

NUNCA MAIS (mientras gobernemos nosotros)

Hay en cartelera, al menos en Madrid, una película estupenda. Se llama Caterina va in città y es italiana. Tiene una escena atroz. En ella dos padres, uno de extrema derecha y miembro del gobierno berlusconi y otro de la autoproclamada izquierda y presunto crítico, salen juntos después de impedir, merced a sus influencias, que se realice cualquier acción disciplinaria contra sus hijas en el instituto. Es más, ni siquiera ha hecho falta que hagan nada por ellas. El director, hábil, ya no cumplió con su deber ante las elites. Y a la salida ambos hablan simpáticos frente a aquel otro padre que no es nadie. Y hay algo que se reconoce: grupos de poder.

Hoy viendo la vergonzosa marcha de Nunca Mais uno ha pensado en esa película (aunque era fácil, la vi el viernes). Y así, sorprendido uno ha asistido al patético espectáculo de miles de personas manifestándose contra algo que nadie ha demostrado: que los incendios en Galicia han respondido a una especie de conjura o confabulación que llaman “terrorismo incendiario”. Nadie lo ha demostrado, pero ya dos ministros lo han insinuado y dicho. Y todo sin una sola prueba. Una manifestación convocada por la autoproclamada izquierda, autoproclamada y proclamada por uno de los mayores grupos capitalistas del país por cierto, que lejos de resultar crítica ha resultado laudatoria hacia el desastre de gobernantes que con su inutilidad han reaccionado tarde y mal ante el fuego y han mentido en las cifras para disminuir el desastre.

¿Izquierda? Hubo un miserable ministro del interior que salió un día diciendo, eufórico quizás pensando en la renta electoral, que quien pensara que no había sido ETA era un miserable: ni una prueba entonces. Ni una prueba ahora. Pero, entonces hubo indignación en la autoproclamada izquierda ante la mentira. Hoy sólo hay silencio.
Bueno, se llama silencio cómplice.
Y, por supuesto, no se llama izquierda.

domingo, agosto 20, 2006

UNA DISCULPA

Ustedes se habrán estado preguntado que dónde he estado. Y tal vez alguno haya concluido que de vacaciones, como el gobierno. Pero se equivocan. Sencillamente, he estado desconectado por una avería de este universo virtual que es internet. Y ello me ha permitido pensar en varias cosas, pero, resulta curioso, no tenía donde escribirlas. Así que, he vuelto.
Y disculpen ustedes por la interrupción.

miércoles, agosto 09, 2006

HELIOS GUEVARA CASTRO: PERO QUE NUNCA MAIS!


¿Quién es Helios Guevara Castro? Pues un ejemplar único, inclasificable tal vez, de la nueva y autoproclamada izquierda. Superador de Marx y de todas las corrientes etnocentristas, incluyendo la Ilustración, Helios Guevara preconiza el nuevo talante: tonto, muy tonto. Pero de izquierdas. Porque si no es del PP, es antiglobalización y apoya a Cuba , ¿de dónde podría ser?
Indignación y tristeza. Eso es mi estado ante la situación en la nación galega. La mayor tragedia ecológica desde la extinción del Cámbrico y el gobierno sin reponder.
¿Dónde estaba la Xunta filofascista?
¿Dónde el presidente?
Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh,
(este grito es de indignación, rabia y dolor)
Aaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
(lo he vuelto a repetir un poco distinto, cuestiones de la indignación, rabia y dolor)
Seguramente de vacaciones mientras el pueblo trabajador lucha contra las llamas de la especulación.
Y encima la campaña mediática en los medios afines al gobierno para hacernos creer que todo ha sido obra de unos pirómanos.
Y encima el ministro Acebes como siempre mintiendo: sospechas de que han sido ex miembros de retenes despechados.
¿Hasta cuándo aguantar la prepotencia del PP que siempre busca culpar a los trabajadores?
¿Hasta cuándo aguantar el gobierno de la derecha que muestra su permanente insensibilidad ecológica?

Movilización ciudadana:
NUNCA MAIS
NUNCA MAIS
NUNCA MAIS

martes, agosto 08, 2006

PENSAMIENTO TOTALITARIO Y FALSO COMPROMISO

D. Ricardo se ha embarcado en una cruzada. Con respecto al conflicto entre el miserable gobierno de Israel y los terroristas palestinos o libaneses ha decidido aquello que los viejos intelectuales aseguraban que había que hacer: tomar partido. Y lo ha tomado por Hezbolá, el Partido de Dios. Dejando a un lado los múltiples e ingeniosos comentarios que se podrían hacer sobre que si hay que tomar partido lo mejor es siempre tomarlo por Dios y sus secuaces, no es esa la intención de este artículo. Nuestra intención es, distinta, al analizar ese tomar partido y ver qué hay de cierto en ello. Pero, no tanto en la idea de terroristas palestinos, libaneses o israelíes, sino en la misma idea que ha alentado a D. Ricardo: tomar partido.

¿Qué es tomar partido? Parte del compromiso necesario del intelectual, se dice desde la autoproclamada izquierda. Efectivamente, desde al menos Zola, quien lo explicitó pero no fue el primero, parece obligación del intelectual tomar partido. Y lo es. Pero no sólo por un imperativo moral sino porque la mera existencia cotidiana ya es tomar partido. Ciertamente, la mera presencia diaria, de un intelectual o de cualquiera, ya es una toma de partido ante la realidad y por lo tanto sería absurdo pretender no hacerlo pues de hecho siempre se está cumpliendo dicha acción. Pero, ahora bien, parece que lo que se requiere es tomar partido explícito: seguir el ejemplo de Zola. Defender unas ideas frente a otras y participar activamente. Y en ese participar activamente está la clave. Pues se debe participar, dicen, con realismo. Es decir, se debe participar de forma tal que resulte acorde con la realidad (eso es, imaginamos, el realismo). Y por eso, en el conflicto del Líbano, D. Ricardo ha decidido tomar partido por una de las partes terroristas frente a la otra parte terrorista en conflicto.

Ahora bien, ¿con realismo?, ¿acorde a la realidad? Sí, dirán los partidarios del compromiso. Muy bien, pero entonces habrá que definir algo: qué es la realidad. Porque resultará difícil entender la primera afirmación si no entendemos todas y cada una de sus palabras. Pero, aquí el político se apresurará a decir que la realidad es…la realidad. Y efectivamente, tiene razón. Porque lo que viene a decir con esa frase, aparentemente absurda, no es tal cosa sino algo peor: por un lado, que la realidad es lo que hay; y, por otro, aún peor, ese célebre confíe usted en mí y no cuestione usted más. Así, sendo la realidad lo que hay y no debiendo cuestionar más, ya se sabe que estos filósofos…, la cosa es sencilla: o se está con los terroristas palestinos o con los terroristas israelíes.

Porque, hay que tomar partido.

Pero, ¿por qué solo entre unos u otros? Por qué no contra los dos? Pues porque detrás de todo esto late la idea positivista de realidad y su definición: realidad es lo que hay (y a callar todo el mundo). Sin embargo, al aceptar que realidad es lo que hay se niegan dos cuestiones de inmediato: por un lado la potencialidad de lo real, es decir que esta no es solo lo que existe sino lo que puede existir; por otro, algo que unido a lo anterior es grave, y que es que si lo real es solo lo que hay cualquier crítica sería imposible, pues todo sería pura descripción. Efectivamente, si las cosas solo fueran lo que son cualquier crítica que exigiera que fueran otra cosa radicalmente distinta sería una crítica fantástica cuyo fundamento estaría de forma exclusiva en la inventiva imaginación. Sin embargo, si la realidad fuera más de lo que meramente hay, por ejemplo, lo que hay y lo que podría/debería haber la cosa cambiaría. Pero, alguien podría decir que el deseo no genera realidad y que cómo podría ser real lo que podría haber y sin embargo no existe.

La filosofía es vieja. Desde siempre fue el intento de la razón de imponerse sobre la realidad. Pero la razón humana tenía un problema doble que era inexistente en la realidad: por un lado, su permanenente e inevitable proyección de futuro (aquello que no es, aún, real); por otro, la conciencia del deber y con ella de que las cosas podrían haber sido y ser ahora de otra manera. Y, tal vez, por eso la filosofía es la historia de la verdad libre. De la verdad entendida como aquello que escapa a la descripción de lo real y exige algo más. Es curioso, a su vez, observar como la filosofía pensó siempre en futuro. Frente al mito, cuyo fundamento es el pasado, la filosofía, ya en Platón con la utopía de la ciudad perfecta, pensó en el fututo: en el tiempo que (en su esperanza, aún) no existía.

Es curioso cómo Marx escribió El manifiesto comunista. Era un libro hecho para ser un panfleto. Algo que debía llamar a la revolución inmediata. Algo que debía ser útil. Y Marx, y Engels, decidieron escribirlo de una manera rara. En primer lugar utilizaron un lenguaje complejo como si pensaran que los lectores no fueran idiotas sino que tenían que pensar en lo que leían. Como si fuera complejo y con ello, huyendo de la consigna, discutible. En segundo lugar, escribieron un extraño apartado III en el que distinguían su pensamiento del de todos los demás. Y tuvieron buen detalle en distinguir bien el tema. Porque el comunismo de Marx no era ninguno de los que él criticaba. Diciéndolo ahora: no tomó partido. Excepto tal vez tomó partido por la verdad.

En 1914 la socialdemocracia alemana votó los créditos de guerra a favor del gobierno alemán. Fue una carnicería. Durante años, los comunistas occidentales, cómodamente instalados, defendieron las dictaduras del este de Europa con al consigna de no hacer el juego y aplaudieron enfervorizados en los congresos de los respectivos partidos dictatoriales. Tomaron partido por la realidad mientras criticaban a todos aquellos que, estando por encima moralmente de ellos como el caso Camus en la guerra de Argelia, no parecían estar en ella.

viernes, agosto 04, 2006

GRAN CONCURSO TONTO DEL VERANO 2006

Una vez más, y van cuatro, D. Imperialista ha lanzado al universo virtual, con el éxito al que él y yo estamos acostumbrados, su gran concurso Tonto del Verano 2006.
Las bases del mismo y los premios otorgados aparecen en su blog. Y como incentivo, haciendo un homenaje liberal al propio D. Imperialista, diré que estoy yo mismo como recompensa. Pero que se tranquilice mi alto número de seguidoras deseosas de satisfacer sus apetitos más concupiscientes con mi apolíneo cuerpo (con lo cansado que es eso): solo lo estoy, una vez más, en lo intelectual. Lo cual, por cierto, me ahorra el ridículo.

jueves, agosto 03, 2006

NO CONFUNDIR

Recuerdo que el 1 de mayo fui a la manifestación. Porque sépanlo ustedes, todavía hay manifestación y todo. Antiguos, quizás. Pero bueno. De hecho, al ser funcionario, o sea: un privilegiado, tampoco tenía que haber ido. Voy así, sin ton ni son. Pero bueno, ya se sabe, aquello de la solidaridad del movimiento obrero, aquello del sindicato de clase, aquello de las condiciones de trabajo, … En fin, cosas de antes. Cosas del movimiento obrero. Pensando en un poco más allá de mis condiciones, pensando en un poco más de mi trabajo. Antiguos, quizás.

Recuerdo un día en el claustro del instituto. Hará unos 3 o 4 años, tal vez 5. Alguien pidió votar que se pidiera a la dirección territorial que se concediera el día 30 de abril como festivo. Yo imaginaba, entonces, que sería para preparar la manifestación con los sindicatos. Me explicaron que no, que era para tener puente. Y todos votaron a favor. Menos yo que siempre estoy, como dijo una vez un insigne miembro de ese mismo claustro, tocando los testículos. Bueno, él dijo huevos pero yo es que soy así, tan antiguo.

Todos tienen carrera universitaria. Sin duda. Y encima la mayoría aprobaron una oposición.
¡Una oposición!
Vamos, como ganar el premio Nobel. Demostrando tantos conocimientos …
Y me comentaron que los sindicatos, todos, y los sindicalistas, todos, estaban vendidos al poder. Y que ellos no, ellos van por libre. Porque ellos son así. Y mientras miraban dónde iban a pasar las vacaciones lo comentaban. Y así ya les comenté que si lo pensaban de verdad la próxima vez que los sindicatos llegaran a un acuerdo con la Consejería de Educación que no lo asumieran. Que negociaran ellos de uno en uno con la Consejería. Y me contestaron con indignación, con estupor, con cierta dosis, tal vez, de orgullo: y tú que sabes. Porque ellos son de izquierdas. Y progresistas. Quizás yo no. Por antiguo, me pasa por antiguo.

Y ahora, los trabajadores de tierra de Iberia del aeropuerto de Barcelona. Para defender sus condiciones han decidido sencillamente tomar las pistas, sembrar el caos y secuestrar a la gente impidiendo sus derechos. Sin avisos, sin reglas, sin medida.

Tal vez una moraleja. Y tal vez muy antigua. No se debe nunca confundir al movimiento obrero con la gentuza.

EL CASO GALLARDÓN

Recientemente el alcalde de Madrid ha casado a una pareja homosexual. El hecho no pasaría de un acto institucional más si no hubiera sido por dos reacciones: la primera, menos grave, la de ciertos miembros del PSOE; la segunda, en su línea habitual entre ridícula y de matones, del PP.

¿Por qué Gallardón casó a una pareja homosexual? No por convicción, según él y que sería precisamente lo censurable por no estar de acuerdo con el matrimonio homosexual, sino porque considera que su cargo implica cumplir la ley. Y es aquí lo que cualquier demócrata no puede obviar: la obligación de cumplir la ley como funcionario, o en este caso cargo electo, público. Precisamente, lo interesante del caso Gallardón, que por cierto es uno de los pocos políticos serios, seguramente junto con Julio Fidalgo de CCOO el más serio, es la inteligente disociación que ha hecho entre su cargo y la persona. Y esto, que bien se podría discutir a nivel filosófico, es sin embargo ejemplar a nivel político y para tanto funcionario, por ejemplo de educación, que cree que la democracia consiste en hacer lo que él quiere obviando e incluso negando la ley. Así, la única cuestión realmente interesante que plantearía el comportamiento de Gallardón es una cuestión ética: ¿hasta dónde en democracia se debe cumplir la ley? Y ahí sí cabría, para demócratas, el debate.

Sin embargo, el debate, como siempre, ha ido por otro lado. En primer lugar, el menos grave pues también ha sido menos aireado, el protagonizado por ciertos integrantes del PSOE al acusar a Gallardón de incoherente. Pero, esa no sería la crítica democrática pues Gallardón ha enunciado que él cumple la ley como es obligación de todo demócrata. O dicho de otro modo, un demócrata no puede ser tachado de incoherente por cumplir una ley con la que no está de acuerdo sino de, precisamente, coherente: eso, entre otras cosas, es también ser demócrata.

Pero, la crítica fuerte ha venido por la derecha. Efectivamente, el PP una vez más, y van tantas, ha demostrado tanto su idea de partido, aunque en eso no se separe de casi ninguna formación pues ya todo partido es un prietas las filas, como, y esto es más peligroso, de estado. Porque lo cierto es que detrás de la crítica del PP late el absoluto desprecio hacia la propia idea de democracia y de ésta como imperio de la ley. Efectivamente, la crítica a Gallardón por cumplir la ley es curiosa porque implica, de suyo, la idea de que la ley solo se cumple cuando se está de acuerdo con ella. Pero eso, lejos de ser una conciencia pública del estado en democracia es en el fondo la apoteosis de la creencia del estado como patrimonio particular. Efectivamente, la crítica dirigida a Gallardón por el tema de la boda homosexual se ampara en el viejo lema: si no estamos de acuerdo con la ley no debemos cumplirla. O dicho de otro modo, en el uso del privilegio que otorga el poder: no se cumple la ley porque se es poderoso. Así, la idea del PP, que es la idea liberal en el fondo, es la de un poder estatal en realidad privado en el cual el privilegio de la ley implica o bien leyes de sesgo determinado para beneficio propio, algo de esto ya está en Locke pero con bastante más grandeza, o bien directamente una ley permanentemente burlada por la posición social privilegiada. Así, el estado se convierte en privado pues el cumplimiento de la legalidad es tomado como razón de conveniencia. Y estando situados en la escala social más alta (y algo de esto sabemos todos los funcionarios) es objeto de fácil burla.

Sin embargo, alguien podría cuestionar si no iría esto contra nuestros propios principios cuando nos presentamos, de forma presuntuosa sin duda, como ilustrados y marxistas. Pues, ¿no estamos diciendo que el cumplimiento de la ley está por encima de la ética personal? Pues sí, eso es precisamente lo que estamos diciendo. Y lo decimos en democracia, y exclusivamente en democracia, por dos motivos: por un lado, porque la existencia de una ley conocida es la mejor defensa del débil ya que de otra forma, sin una ley que haya que cumplir y que obligue a todos por igual, siempre el que ocupa el puesto social más poderoso tiene todas las opciones para imponer sus privilegios; y, en segundo lugar, porque una cosa es el cumplimiento de la ley y otra su desacuerdo. Es decir, y en eso consiste también la democracia, uno puede estar en profundo desacuerdo con una ley e incluso presentar todas aquellas medidas que considere oportunas para su derogación, pero cumplirla. Así, el PP puede, está en su derecho, presentar recursos contra la ley del matrimonio homosexual, con un argumento tan poco racional y consistente como que toda la vida eso no ha sido así -lo que le recuerda a cualquiera, por cierto, los argumentos de nuestras abuelas por no hablar ya del argumento de un dios todopoderoso que dijo hace 2500 o 2000 años, depende de la tradición, cómo debían de ser las cosas- pero no puede exigir su no cumplimiento. Bastante gansada es permitir esa objeción de conciencia médica en el aborto, ¿y por qué no por ejemplo en cualquier otra ocupación de un funcionario público?, para ahora comenzar a pedir a su vez el incumplimiento de la ley del matrimonio homosexual.

Pero además, todo esto no demuestra sino la doble moral del propio Partido Popular quién no duda en pedir la máxima fidelidad a las líneas de actuación de su cúpula dirigente -elegida, no lo olvidemos, en plan monarquía absoluta con herederos del gran líder- mientras a su vez implora por la libertad de conciencia ante el propio estado democrático. Es decir, el partido no puede ser desobedecido pero sí el estado. ¿Por qué? Pues porque el partido defiende el privilegio propio, la ley del fuerte, y el estado en democracia puede sorprender a veces, aunque cada vez menos. Y por eso, es tan necesaria la ley y tan democrático su cumplimiento.