jueves, abril 26, 2012

VIDA INTERIOR/94: ¡TANTO INTELECTUAL!

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Cuando yo era niño los estadios de fútbol eran sitios más cordiales. Allí no había sección ultras y se podía comprar y beber alcohol: una cervecita o un coñac. Recuerdo, la publicidad de uno famoso en el estadio: 501 su calorcillo. 

El periódico Público anuncia que 500 intelectuales madrileños -ojo ¡500!- encabezados por el intelectual argentino Pérez Esquivel -no sé si quedan 499 firmantes o aún 500- han firmado un documento exigiendo al estado que claudique ante los terroristas de ETA. Bueno, Rajoy ya empieza también: no duda en quitar derechos laborales a los trabajadores; a los de ETA, con cariño. 

Pero volvamos a lo nuestro. 
Exclamemos 
Signos de admiración 
Signo de admiración 
Signo de admiración 
Quinientos 
Cerrar signo de admiración 
Cerrarlo 
Ya. 

No creo que ni en la Atenas clásica - o incluso en cualquier autonomía española- llegara a haber, como afirma Público, tanto intelectual por metro cuadrado. Por poner otro ejemplo, para el quinto congreso Solvay, donde se congregaron los principales científicos de la época en 1927 -y con ellos seguramente muchos de los fundamentales de la historia- solo lograron reunir a veintinueve: qué pocos. Sin embargo, en Madrid hay al menos 500. O sea, nos sobran aún 471 intelectuales. 

Y yo, modestamente, espero sentirme el 501. 
Como el coñac: su calorcillo. 
O como el coñá, que es como lo decimos los que no estamos en esos 500. 
O, se me olvidaba y lamento mi lenguaje machista, el coñá y la coña.

martes, abril 24, 2012

EL CAPITALISMO Y SU PRESUNTA CRISIS

¿Está en crisis el capitalismo? Por crisis entendemos un proceso que afecta estructuralmente al sistema y, por tanto, lo debilita de forma fundamental. Quienes defienden esta crisis argumentan que así es y que la problemática situación actual no sería sino una consecuencia de esto: el capitalismo se agota. Nosotros, sin embargo, no lo creemos e incluso consideramos que la progresión del capitalismo es demoledora: el capitalismo está más fuerte que nunca.

¿Quién tiene razón? 

La creencia de una crisis del capitalismo se ejemplifica, como síntoma, en la actual crisis financiera: esta sería una consecuencia de ese mismo debilitamiento del sistema económico. Así, el capitalismo, en este análisis, se habría agotado como sistema productivo y en su capacidad fundamental de producir beneficios y lo que ocurre ahora es que las clases altas pretenden arrebatar derechos a las clases trabajadora como única forma posible del mantenimiento de su situación privilegiada socialmente. La imposibilidad capitalista de seguir generando producción y beneficio llevaría así a la rapiña social. O diciéndolo de otra forma: el sistema económico ha llegado a un límite productivo que implica su fin. Mientras que, continúa esta teoría a nuestro entender errónea, el sistema fue expansivo -crecía sin parar- se generaban suficientes recursos para que el beneficio fuera compartido por la oligarquía y la población de los países ricos. Una vez ese ciclo expansivo ha desaparecido, la oligarquía solo encuentra su capacidad de beneficio en saquear a esa misma población directamente. El capitalismo así aparece enfermo y, como señala el slogan, otro mundo es posible. 

Este análisis presentado, sin embargo, es absolutamente erróneo. Y lo es por varios factores. Primero, porque en él subyace una idea falsa, y decimonónica, de lo que es el capitalismo en la actualidad. Segundo, porque mantiene una errónea concepción de la idea de producción capitalista. Y, tercero, y como conclusión, porque lejos de estar en un ciclo restrictivo el capitalismo se expande como nunca antes lo ha hecho. 

Efectivamente, en la idea de su agotamiento hay una concepción falsa del capitalismo como sistema. Tienen razón, sin duda, al señalar a la capacidad productiva como un hecho fundamental a la hora de analizarlo. Si un sistema económico está en crisis es porque su capacidad productiva ha colapsado: no puede aumentarla y comienza a disminuir, haciendo que se reduzca el beneficio que produce socialmente. Así, llega un momento en que el sistema se agota y produce crisis tras crisis hasta su extinción. Esto es teóricamente cierto y, por tanto, la clave para analizar si el capitalismo está en crisis o no es analizar si su producción ha bajado o aumenta. Parece fácil, pero el problema surge cuando hay que definir qué es esa capacidad productiva y cuál es la auténtica producción capitalista: ahí está la clave. Por ello, lo primero es ver qué es la producción en el nuevo capitalismo. 

La producción básica del nuevo capitalismo es la vida humana convertida en mercancía. Esto significa que no es la producción tradicional del trabajo y sus productos elaborados como mercancías, tal y como analizó Marx en el siglo XIX, sino que el individuo organizado como vida productiva es la clave del capitalismo: la actual producción capitalista somos las personas como mercancías que producimos constantemente beneficios. No son las fábricas, las industrias o las grandes corporaciones las claves productivas de nuevo capitalismo, sino los individuos cuya vida se ha convertido en explotación absoluta, trabajo y ocio, como generadora de beneficio económico -y ya no a tiempo parcial como lo era exclusivamente en el trabajo de la época de Marx-. Así las cosas, la producción capitalista aumenta cuando cualitativa o cuantitativamente se pueda explotar más a la humanidad, es decir: se aumenta la producción capitalista cuando se aumenta la explotación de la mercancía humana. 

La pregunta, ahora, viene automática. ¿Está aumentando la explotación de la mercancía humana? La forma de aumentarla de manera efectiva es cualitativa -que cada individuo sea más explotado- o cuantitativa -conseguir que más población, más personas, sea explotada-. En los paises desarrollados buscar nueva explotación de forma cualitativa resulta difícil: parece que, al menos actualmente, se ha llegado a un límite. Pero, hay todo un mundo sin explorar, un amplio margen de población, donde hasta ahora solo ha funcionado la explotación del trabajo clásica: se llaman países emergentes. Ahora, sí, podemos decir que otro mundo no es solo posible sino real: un mundo globalizado de explotación absoluta. 

El aumento cuantitativo de la población que puede ser explotada totalmente implica el aumento del nivel de vida de esa misma población para poder consumir, es decir: su conversión en clase media -nota: definimos clase media a nivel mundial, de acuerdo a una categorización estándar, como aquella población cuya renta anual estaría entre la renta per cápita de Brasil y la de Italia (de 13.000 a 37.000 $ al año)-. Esta clase media puede ser explotada en el trabajo y en el ocio y con ello convertir la totalidad de su vida como producción y beneficio capitalista. Así, el aumento mundial de este colectivo, que haya cada vez más población de clase media, implicaría un aumento de la producción capitalista: un aumento de mercancías. Y una demostración, con ello, de que el sistema capitalista crece y la crisis está lejos de producirse. 

Resumamos hasta ahora. Defendemos que no hay crisis en el capitalismo porque su producción aumenta. Defendemos que la clave de esta producción es la creación de la vida humana como mercancía absoluta. Por tanto, la clase media, clave de la explotación, debe aumentar como producción: tiene que subir significativamente el número de personas que puedan convertirse en mercancías. Y para ello, debe aumentar lo que comúnmente se conoce como su nivel de vida ¿Nos dan la razón los datos? ¿Sube la producción de mercancias? Es decir, ¿crece la clase media mundial y con ella la explotación capitalista? Esta pregunta solo hay una forma de contestarla con sentido: ir a los datos. 

Bueno, sin duda los hechos son claros. Tanto las predicciones del FMI (ver especialmente a partir de la página 51) como los datos del Banco Mundial señalan que la población de clase media y por ello con una tasa de explotación absoluta, fundamentalmente en los países BRIC -los páises emergentes-, aumentará extraordinariamente -por lo cual, además, es posible el proyecto de precarización de Europa como ya hemos repetido aquí-. Así, por ejemplo, se calcula que la clase media pasará de 430 millones en 2000 a 1.200 millones en 2030. La expansión del capitalismo, el aumento de la explotación, es absoluto. No existe crisis alguna.

¿Pero y la pobreza mundial? Anteponer el ideal a la realidad es un error muy grave y analizar exclusivamente con categorías morales el capitalismo, también. A usted puede ser que le interese la gente que se muere de hambre, al capitalismo le da igual. Para el capitalismo, los seres humanos no existen tal cuales, como sujetos, sino como mercancías o como materia prima. Los primeros producen beneficio en la explotación absoluta de su vida y por eso su existencia es valiosa: es rentable. Los segundos, la materia prima, solo importan o bien en cuanto productores, con lo que como las máquinas su cuidado es parcial a su nivel productivo y obsolescencia, o como yacimientos de los que se podría disponer en el futuro pero ahora prescindibles, con lo cual se les deja morir porque la materia prima es extensa al haber tantos pobres. No ser explotados de forma absoluta implica para el individuo el desinterés y la muerte. Que usted y yo seamos mercancía, totalidad de la vida como explotación, nos hace seguir vivos. La explotación absoluta es nuestra garantía para la existencia. Y ahora, sonría y piense en su vida interior. 

¿Está en crisis el capitalismo? Solo desde una perspectiva etnocéntrica - confundiendo la crisis de la zona euro, crisis sostenida por la oligarquía para su aprovechamiento, con una crisis mundial- es posible defenderlo. Nosotros, no lo creemos. Los niños pequeños luchan contra los monstruos cerrando con fuerza los ojos. Los ignorantes negando la evidencia. La filosofía, al menos desde Platón, comprendiendo que hay que salir de la paradójicamente cómoda estancia esclava en la caverna. Y hacer que los ídolos caigan. El capitalismo es más poderoso que nunca: preparemos bien nuestras armas.

sábado, abril 21, 2012

PAN Y TOROS (o ejemplificando la ideología en Marx)

El otro día explicaba yo a Marx en 2º de Bachillerato. Y ponía ejemplos de Ideología: aquellas ideas que buscan ocultar la realidad para preservar el dominio social. Puse varios porque es fácil.

Hoy, el miserable gobierno de Rajoy -que pugna con el de ZP por ser el peor gobierno de la democracia- me ha dado uno estupendo. En el consejo de ministro se ha decidido:
1.- Que el presidente de la televisión pública y pagada por todos sea del PP.
2.- Eso sí, que las radios puedan dar gratis fútbol para proteger el derecho a la información.

Sin duda, el partido de la libertad.

martes, abril 17, 2012

AUMENTANDO LA RATIO/1: NOTICIAS DE (falsa) ACTUALIDAD

La peor noticia para España hoy, no ha sido que el gobierno argentino haya nacionalizado REPSOL, sino que el ministro de Educación español, el Sr. Wert, ha dicho que va aumentar el número de alumnos por aula -la ratio-. 

 Deben ser más importantes los estudiantes españoles que los accionistas de una empresa privada.

domingo, abril 15, 2012

APOSTILLAS A EUROPA COMO PAÍS: ¿ES UNA UTOPÍA?

Otra acusación realizada a nuestro proyecto de Europa como país es su carácter utópico. Así, se nos señala que la creación de un solo estado europeo resultaría imposible y por tanto la propuesta políticamente inútil, esto es y dicho con una cortesía que agradecemos: utópica. 

En política algo es utópico cuando no se puede realizar socialmente: es imposible aunque resulte hermoso. Si algo no se pueda realizar socialmente puede ser debido a tres factores: que el objeto sea en sí mismo imposible; segundo, que las fuerzas sociales a favor sean escasas; o, tercero, que el poder de las fuerzas contrarias sea tan poderoso que pueda impedir su desarrollo. Reflexionemos -o sea: va un rollo- si nuestra propuesta -esto es: convertir a Europa en una nación- es en sí misma imposible de cumplir. 

Para ello, lo primero será analizar cuán lejos de la meta -un solo estado europeo- estaría el objeto -la propia multiplicidad de estados-. Y lo interesante aquí es que Europa ya funciona como una nación en aspectos fundamentales. Efectivamente, Europa ya es una nación en moneda única, y con ella en política monetaria y económica. 
Ah, ¿en política económica? Por supuesto, es la respuesta. Los presupuestos de los gobiernos nacionales han dejado de ser soberanos y se han convertido en la cuentas de protectorados de una metrópoli que es Bruselas, quien les marca las coordenadas fundamentales. Si a esto juntamos la unidad de mercado -en cuanto a la libre circulación de mercancías- aparece sorprendentemente que Europa ya es una nación, auqnue curiosamente -¿o no?- solo en lo que se refiere a lo que interesa a la oligarquía. Lo único prácticamente que falta, y no es extraño, es un único cuerpo electoral. Es decir, Europa ya es una nación económicamente y no lo es políticamente. ¿Pero, podría llegar a serlo políticamente? 

Cuando nosotros hablamos de política hablamos de interés. Efectivamente, algo es posible políticamente cuando congrega el suficiente interés como para llevarse adelante. Este interés podrá ser cuantitativo, que una parte importante de la población lo sienta, o cualitativo, que un grupo social con suficiente poder lo haga suyo, o bien, por supuesto, de ambos tipos a la vez. Además este interés, para realizarse, deberá ser manifiesto, esto es: hay que sentirlo como tal. Y es importante señalar esto: no basta conque algo sea lo mejor para un colectivo social, sino que este debe tener conciencia social de que lo es. Así, ¿es utópico Europa como país? Si nuestras premisas son falsas deberemos analizar entonces si hay intereses sociales en ello. 

Empecemos por la oligarquía: los grupos sociales con mayor control y poder social. A la oligarquía económica no le interesa esta medida por los motivos ya expuestos en las anteriores entregas: su interés es la precarización y esta medida la impediría. A la oligarquía política, tampoco le gustaría por lo mismo argumentado al final del artículo que aquí apostillamos: la fragmentación del mercado, incluso hasta el paroxismo regionalista, produce más puestos de trabajo. Y a la oligarquía social, es decir el sector de profesionales con poder o proyección social en los oficios liberales y la industria de la cultura, depende. Por un lado, no le interesa pues genera mayor competencia al aumentar los límites del mercado de consumo -un escritor, por ejemplo, vive mejor en la seguridad del reconocimiento provinciano que en el posible anonimato de la metrópoli-. Pero, también es cierto, el aumento del mercado de consumo implica -para un sector más emprendedor- una oportunidad. Resumiendo, la oligarquía parece estar fuera del proyecto.

 Pero, ¿qué ocurre con la mayoría de la población? En primer lugar, la mayoría de la población usa y necesita los servicios sociales para mantener su nivel de vida. Efectivamente, su eliminación o precarización les conlleva un hándicap importante pues carecen de recursos para pagarlos. En segundo lugar, es la menos interesada en un proceso de precarización porque en su condición de trabajadores o pequeños empresarios serían los que la sufrirían. En el primer caso, parece claro que como asalariados Europa como país interesa porque frenaría la propia precarización en dos aspectos: uno, en cuanto a nivel de vida pues la unidad del mercado de consumo -ver artículo- implicaría la imposibilidad de la depauperación; dos, porque a su vez, debido a la unidad legislativa y socioeconómica, se reduciría la deslocalización de las empresas al menos a nivel intereuropeo. Los pequeños empresarios y autónomos se beneficiarían, además, del fortalecimiento del mercado interior por el mantenimiento del nivel de vida, que ahora está frenado por la propia depauperación. Así, el grueso de la población -asalariados, autónomos y pequeños empresarios- tendría un interés real en el proyecto porque les permitiría mantener su status y prosperar. 
 Pero además, en tercer lugar, todo un sector de población al que denominaremos emprendedores -grupos sociales con alta cualificación y preparación que no pertenecen a la oligarquía y tienen deseo de emerger socialmente- encontrarían un campo abierto para realizar dicha acción, su emergencia social a niveles superiores, más amplio y por ello más posible para ascender socialmente: la unión de Europa multiplicaría su mercado y las posibilidades de éxito. Y, al tiempo, implicaría la ruptura de la estructura caciquil de las instituciones oligarcas nacionales -piensen ustedes por ejemplo en cómo funciona actualmente la universidad española o cómo se repiten los apellidos, generación tras generación, en los consejos de las principales empresas- que no podría mantenerse a un nivel continental. 
 Así, los asalariados, pequeños empresarios y grupos emergentes no solo no serían perjudicados con la unidad europea, sino que recibirían importantes beneficios. Es decir, tendrían interés en ello. 

Pero, alguien estará pensando que falta analizar el problema de la identidad nacional: ¿dónde queda la patria? -bueno, si es usted muy progresista lo llamará nación o pueblo-. En primer lugar esto pretende ser un proyecto de izquierdas y se supone que la izquierda, al menos la de verdad, no cree en patrias, naciones, pueblos y paletadas semejantes. Y se supone algo más. El sentimiento nacionalista ya no es sino la trampa ideológica con que la oligarquía -incluyendo la política como fundamental- acota su territorio de caza. Por tanto, la izquierda, si es que lo es, no debe dejarse llevar por él: no nos representan trapos -llamados también banderas- sino el nivel de vida de nuestros ciudadanos. Y si, como consideramos hemos demostrado, este se defiende mejor con la unidad europea, el nacionalismo -todo el nacionalismo- debe ser atacado como iniciativa política pues esconde detrás el proyecto oligarca de la fragmentación nacional para facilitar la depauperación. Así, el nacionalismo es un apoyo al proceso de depauperación socioeconómicamente hablando, aparte de una chorrada intelectual. Y nosotros pretendemos hacer un proyecto de izquierdas.

¿Es utópico Europa como país? No, al contrario es realista. Lo utópico es pretender enfrentarse desde perspectivas de izquierda política a los nuevos problemas de la globalización con estrategias anquilosadas. La economía del nuevo capitalismo requiere repensar la izquierda en un aspecto político, hacer lo posible por ahora para que la mayoría de la población no sea precarizada de nuevo -nota: por cierto, esta iniciativa incluso sería beneficiosa a nivel internacional-; y en un aspecto filosófico, analizar el capitalismo desde más allá de lecturas dogmáticas de Marx. Lo utópico es pretender que no ha pasado nada y seguir hablando con términos que ya carecen de sentido porque no hablan de la realidad sino que solo son fichas en viejos archivos de bibliotecas olvidadas. Lo utópico, en definitiva, siempre ha sido creer que el pasado cambia el presente.

viernes, abril 13, 2012

martes, abril 10, 2012

APOSTILLAS A EUROPA COMO PAÍS/1: CONSUMO

La reciente publicación del anterior artículo titulado Europa como país, ha provocado una cierta polémica, fundamentalmente por su enlace en el blog de D. Ricardo. Esta polémica provoca este nuevo escrito pues las objeciones puestas resultan muy interesantes para el análisis no solo de dicho artículo sino de todo el proyecto que pretendemos exponer como un programa de izquierdas e incluso para el análisis del capitalismo expuesto y a desarrollar en el futuro en nuestro blog. 

Ha habido, como no podía ser de otro modo, varias objeciones al texto. Las objeciones de las que pretendemos defendernos en primer lugar son aquellas más concretas al mismo y que se basan fundamentalmente en dos: objeciones a la idea de consumo y a que el proyecto de crear Europa como un solo país es utópico. Dejamos para más adelante dos objeciones más generales: una, sobre la crisis del capitalismo como sistema -nosotros defendemos que no hay tal crisis-; y, la segunda, sobre la identificación, gravemente errónea a nuestro entender, entre oligarquía y capitalismo como la misma cosa. 

En primer lugar, se nos ha acusado de ser inconsecuentes con nuestra teoría sobre el nuevo Capitalismo. En ella explicábamos que lo auténticamente novedoso del nuevo sistema era la explotación ya no referida a un ámbito de la vida humana - como era la explotación en el trabajo del capitalismo clásico- sino que ahora era toda la vida humana como explotación. Así, el consumo forma parte de esa misma explotación y él mismo es producción. El consumo, por tanto, no es una pata del capitalismo, como señala D. Ateo en su comentario, sino que forma parte de la producción capitalista de un modo esencial. Esto quiere decir que el consumo es una necesidad del desarrollo del capitalismo como producción e inseparable ya de la esencia del capitalismo. Por tanto, así las cosas, es imposible un capitalismo sin consumo. Y la conclusión filosófica de esto, que es fundamental, es que la mercancía ya no es trabajo humano explotado sino que la vida humana en su totalidad es mercancía. Y por eso el análisis de Marx, al menos el que podemos considerar estándar, ha quedado desfasado. 

Pero, señala D. Oyente de forma muy oportuna en otro comentario, si esto es así la precarización de un sector de Europa sería imposible pues bajaría su consumo y perjudicaría con ello al capitalismo y también a esa misma oligarquía que decimos es la causante de la precarización. Pero hay un error en este análisis. Efectivamente, en primer lugar, el consumo europeo va a bajar irremediablemente pero no el mundial y por eso es posible la precarización europea. Si suman solo la población de los llamados BRIC (China, India, Brasil y Rusia) verán que con solamente un 20% de su población ya sustituyen como consumo particular  con creces a la parte europea precarizada. Es posible, por tanto, mantener la base de consumo y precarizar Europa. 

Pero, segundo, ¿no sería mejor para la oligarquía mantener el consumo y lograr así una doble explotación? Eso sería así si el interés de la oligarquía fuera el interés del sistema: pero no lo es. Si bien hemos dejado para otro momento explicar por qué no se puede identificar oligarquía y sistema capitalista en general, un ejemplo claro de ello es este punto concreto. La oligarquía no tiene interés en el consumo de la población precarizada primero porque la puede sustituir, tal y como señalamos en el punto anterior, y, segundo, porque el proyecto de precarización implica una disminución del estado como agente económico y social y su sustitución por la empresa privada -esa misma oligarquía-. Esto, a su vez, significa que los servicios sociales van a desaparecer como públicos -lo que no quiere decir que dejen de ser universales- y se van a privatizar y concertar con la empresa privada - que pertenece a la oligarquía-. Así, la pérdida de consumo privado particular, evidente, va a ser sin embargo paliada por el consumo estatal de servicios -devaluados, eso sí-. Si a ello unimos la bajada sistemática de salarios y de cotizaciones sociales, la oligarquía tiene su beneficio inmediato mayor que con el consumo privado actual característico de la Europa del bienestar, pues este consumo continúa a nivel mundial -los BRIC y otros países- y al tiempo el margen de beneficio, por la bajada del coste laboral -en salario y cotizaciones-, aumenta en Europa. Es decir, aumenta la cuota de explotación. 

Así, la precarización europea es posible en el capitalismo porque se sustituye por otras mercancías -se sustituye su población en el mercado de consumo privado por otras poblaciones- y al tiempo es extremadamente rentable para la oligarquía continental porque aumenta su cuota de explotación en el ámbito laboral: miel sobre hojuelas. Pero, ahora viene una segunda parte. Si tan rentable es para la oligarquía, ¿no sería utópica la medida que presentamos como alternativa a este dominio oligarca? Es decir, ¿no sería directamente imposible de cumplir y por tanto una pérdida de tiempo políticamente hablando su presentación? Pues no, de hecho es al contrario. Lo utópico es pretender que el proceso puede ser parado desde políticas nacionales. Pero como el tema es muy importante le dedicaremos un nuevo comentario esperemos que esta misma semana.

domingo, abril 08, 2012

SEMANA SANTA/y 4: (y) DOMINGO DE RESURRECCIÓN.

La miseria religiosa es a un tiempo expresión de la miseria real y protesta contra la miseria real. La religión es la queja de la criatura en pena, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido. Es el opio del pueblo. 

La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz. La exigencia de que el pueblo se deje de ilusiones es la exigencia de que abandone un estado de cosas que las necesita. La crítica de la religión es ya, por tanto, implícitamente la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión. 

Karl Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel <1>

sábado, abril 07, 2012

SEMANA SANTA/3: SÁBADO DE GLORIA

El concepto de libertad constituye la clave de bóveda para todo el edificio de un sistema de la razón pura (...) Pero, además, de todas las ideas de la razón especulativa, la libertad es la única de la cual sabemos algo a priori, aun cuando no lleguemos a comprenderla, porque es la condición de la ley moral que sí conocemos. Las ideas de Dios y el alma inmortal no representan sin embargo condiciones de la ley moral.

Immanuel Kant,Crítica de la Razón Práctica, A 4-5.

viernes, abril 06, 2012

SEMANA SANTA/2: VIERNES SANTO

Era la hora tercia cuando le crucificaron.Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.».Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda.Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días,¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!.Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los escribas diciendo: A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse.¡El Cristo, el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos. También le injuriaban los que con él estaban crucificados. 

Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: Eloí, Eloí, ¿lema sabactaní?, -que quiere decir- ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado? 

Evangelio de S. Marcos, 15 25-34

jueves, abril 05, 2012

SEMANA SANTA/1: JUEVES SANTO

Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
Respondió Jesús: ¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?
Pilato respondió: ¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
Respondió Jesús: Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.
Entonces Pilato le dijo: ¿Luego tú eres Rey?
Respondió Jesús: Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.
Le dice Pilato: ¿Y qué es la verdad?

Evangelio de S. Juan, 18, 33-38.

miércoles, abril 04, 2012

LO QUE SOY ES GILIPOLLAS (o Amnistía Fiscal)

En cada nómina mensual el gobierno me retira exactamente el 20,0800% en concepto de Retención de IRPF (o sea, en impuestos directos). 
El gobierno de derechas del PP hace una amnistía fiscal por la cual quien declare ahora solo tendrá que pagar el 10% de lo declarado. 

Lo que yo soy es gilipollas. 
O es que no tengo amigos en el gobierno. 
O las dos cosas.

domingo, abril 01, 2012

UN PROGRAMA DE IZQUIERDAS/2: EUROPA COMO PAÍS

Si hay una consecuencia estructural de la crisis económica no es el agotamiento del Capitalismo, como cuenta la autoproclamada izquierda, sino su aprovechamiento por la oligarquía económica para un nuevo, y nefasto, proyecto europeo en su exclusivo interés. Este proyecto, como ya hemos analizado aquí (1 y 2), consiste fundamentalmente en la división de Europa en dos sectores: uno, con un alto nivel de vida, consumo y asistencia social -aquello que ha sido característico hasta ahora del bienestar europeo-; y otro, localizado básicamente en el sur y el este, precarizado y con una disminución sustancial de derechos sociales. Además de esto, y como fase previa y necesaria de este proyecto global, se produce una reducción extrema de la democracia política europea porque este proyecto dual se está realizando directamente desde Bruselas y a través de instancias alejadas de la soberanía popular y blindadas frente a ella. Por ello, de ser cierta nuestra hipótesis sobre el futuro de Europa, su efecto nos lleva necesariamente a la cuestión sobre el estado nacional y su importancia pues un proyecto supranacional se impondría sobre cada país dejando sin sentido la política nacional. Y, como consecuencia, surge la necesidad de realizar una propuesta sobre este tema desde un programa de izquierdas.

Nuestra tesis fundamental para solucionar este problema es sencilla: la única medida efectiva para evitar ese proyecto europeo de precarización y falta de democracia es tener como horizonte a medio plazo, y casi a corto, que Europa sea un único país, con un solo gobierno y un solo estado. Por ello, nuestro desarrollo buscará ahora explicarlo.

El proyecto europeo actual es la precarización de una parte de Europa y el mantenimiento de otra con el nivel actual. A su vez -no nos cansamos de repetirlo porque para una idea que tenemos, que luzca- el capitalismo actual necesita para desarrollarse una sólida base de consumo pues no se basa ya en la explotación exclusiva del trabajo sino en la explotación de la vida humana como producción de beneficio incluyendo trabajo y consumo -si se desea ver como se argumenta esto se puede ver en los artículos sobre el análisis del Capitalismo-. Sin embargo, ahora, se podría pensar con coherencia que esta necesidad resultaría contradictoria con el proyecto de precarización, pues si se empobreciera una parte de Europa lógicamente se reduciría ese mismo consumo. Pero, este proyecto, también lo hemos señalado, es posible económicamente porque la parte de consumo perdida en Europa viene a ser sustituida con creces por la población con poder adquisitivo de los países emergentes -sin hacer falta superar el 20% de esa misma población-. Así, el proyecto es económicamente viable y beneficioso para la oligarquía social porque una parte de sus beneficios -derivados del consumo- los mantiene y otra -el coste en la producción y por tanto el beneficio de su explotación en Europa- los aumenta: la oligarquía gana.

Pero, si bien resulta beneficioso para la oligarquía económica, ¿cómo será posible políticamente? La respuesta es que el proyecto está planificado para escapar al control democrático de los votos. Efectivamente, la oligarquía política nacional europea -es decir: de un país concreto- tiene manos libres para exigir sacrificios y precarización a las poblaciones de otros países porque ese voto nacional no cuenta para seguir siendo oligarquía y además así satisface a la oligarquía económica. Para poner un ejemplo, Merkel puede precarizar el sur de Europa porque su privilegio social proviene de Alemania y no de ese mismo sur donde nadie la vota. Así, la alianza entre oligarquía económica y política se facilita por la fragmentación nacional y el proyecto de precarización europeo puede ser llevado a cabo sin perjuicio para una y otra. Y las dos contentas.

Resumamos por tanto. Hay un proyecto de la oligarquía económica europea, no una necesidad del Capitalismo, para precarizar socialmente a una parte de la población de Europa. Este proyecto busca un beneficio económico para esa misma oligarquía y es posible, política y socialmente, por la fragmentación nacional de Europa.

Y aquí viene la propuesta de una verdadera izquierda. El proyecto de precarización en Europa se basa, ya lo hemos visto, en dos pilares. El primero es que la población precarizada, que permitirá mayores beneficios de rapiña a la oligarquía económica en la producción, podrá ser sustituida en el consumo por los países emergentes. El segundo, es que la población de estos países europeos precarizados está limitada en su propia defensa frente al proyecto global por su constitución como estados nacionales. Y esta fragmentación nacional es la clave de todo.

Imaginemos ahora que Europa fuera un solo estado. Y cuando decimos esto no lo hacemos en sentido figurado sino muy concreto: un único estado como hoy lo es Francia, por ejemplo. Y al ser un único estado sería un único mercado, primera clave, y, aquí está la segunda clave, un único cuerpo electoral. Y esto implicaría la inmediata suspensión del proyecto de precarización o, cuando menos, su máxima dificultad ¿Por qué?

Primero, analicemos el único cuerpo electoral. Esto implica, pues se trata de un solo estado, un único gobierno y parlamento nacional que depende del voto de cualquier ciudadano europeo. Así las cosas, esa oligarquía política estaría unida a toda Europa y no solo a su interés parcial actual: Merkel ya no depende solo del voto alemán. Y además ese gobierno respondería electoralmente ante todos los ciudadanos europeos. Con esto, primero, ya se elimina el déficit democrático actual en la toma de decisiones, pues la Bruselas no representativa sería ahora un gobierno europeo elegido en elecciones libres: primera consecuencia progresista.

Pero, habría una segunda consecuencia progresista relacionada con esta. Al estar el gobierno y el parlamento europeo -nota: hablamos de un parlamento real no la actual payasada- elegidos por sufragio universal de todos los ciudadanos del continente, los intereses de la oligarquía política y los de la económica no se identificarían con tanta precisión. Efectivamente, en la actualidad esta identidad es posible porque a la hora de precarizar los políticos nacionales afirman obrar de acuerdo al principio de obediencia debida a Bruselas y no se sienten, no se presentan, ante el electorado como responsables. Sin embargo, Europa como un único estado implicaría un único cuerpo electoral que responsabilizaría directamente a sus políticos y a su, único, gobierno nacional de las medidas tomadas. Y esto provocaría una inmediata ruptura de intereses entre la oligarquía económica, interesada siempre en su rapiña, y la política, relacionada ahora con un cuerpo electoral único y con un interés ya no coincidente porque se juega su cuota de poder. La identificación entre oligarquía económica y política se ha roto.

Pero incluso económicamente, y vamos a esto, que Europa fuera un solo país beneficiaría a la población por la formación de un único mercado de consumo y un único mercado laboral.

Efectivamente, ahora Europa es un único mercado de circulación de mercancías pero no de consumo por su estructura nacional. Esto implica que se pueda minimizar la presencia del consumo en una o varias unidades, un país o países, si en la balanza global se les sustituye por otros -los países emergentes-. Sin embargo, de ser una única unidad no cabría dicha precarización como objetivo: la precarización regional programada en la capacidad adquisitiva no es posible. Así, la no fragmentación política del mercado de consumo -y nada más que un lugar específico de mercado es una nación para quienes somos realmente de izquierdas- impide su fragmentación económica como proyecto. Porque ahora la unidad de consumo resultaría indivisible y por ello rentable su mantenimiento: la oligarquía puede prescindir de 100 o 200 millones, pero no de 500 -la población total de la Unión Europea- de golpe.

Y lo mismo ocurre con el mercado laboral. Un único mercado laboral europeo implica una inmediata mejora presente de toda la Europa ya precarizada y de futura precarización. Esto sería causado por dos motivos: el primero, porque el marco legislativo europeo tendría que cubrir tanto a un holandés como a un español; el segundo, porque la unidad de consumo europea -Europa como un solo país- no produciría beneficio con su precarización pues la pérdida global de poder adquisitivo tendría como primera consecuencia la bajada del consumo en ese mercado de 500 millones.

De esta forma, Europa como país es una solución progresista que impediría la precarización programada en el continente. Pero además, no solo lo sería para su propia población sino para la política internacional al convertirse en una potencia mundial en la diplomacia exterior. Pero, esto ya lo desarrollaremos en otro escrito.

Sin embargo, ya lo sé, todo esto no se hará. Y no se luchará no por su posibilidad, esto no es una utopía, sino por lo que perdería la propia oligarquía política de izquierdas.

Efectivamente, parece claro por qué no interesa a la oligarquía financiera que perdería parte de su capacidad de rapiña. Pero, sorpresa, tampoco interesaría a las organizaciones de izquierda por su pertenencia a la oligarquía política. Efectivamente, el creciente auge del nacionalismo entre organizaciones de izquierdas no solo hay que entenderlo desde el espíritu paleto, que también, sino desde el interés corporativo. Las organizaciones de izquierda y sus profesionales defienden el nacionalismo porque la fragmentación multiplica el mercado laboral de los políticos. No se trata, por supuesto, de que cada político sea malvado y piense así, pues lejos de eso la mayoría de los políticos son honrados y creen en lo que dicen -lo cual resulta sorprendente y habla de su capacidad intelectual-. Se trata de que las organizaciones se estructuran y objetivan de acuerdo a reglas propias y no a la suma de voluntades de sus miembros. Y como tales organizaciones, las políticas viven de la fragmentación de su mercado. O sea, dándole un nombre noble a esa política laboral, la Europa de los pueblos -y si es posible de las aldeas y villorrios-. Así, a la oligarquía política europea le interesa también esa fragmentación.

En 1863 en su discurso de Gettysburg -no nos cansamos de decirlo: el mejor discurso de la historia- Lincoln comprendió algo: el futuro de la Unión como un solo país formaba parte también del futuro de un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo: la democracia. En 2012, quizás alguien comprenda que la formación de Europa como país es la única salvación de ese mismo gobierno.

viernes, marzo 30, 2012

MEMORIA HISTÓRICA (encima,...)

Hoy, hace dos mil sesenta y ocho años, 15 días y algunas horas y minutos era asesinado Julio César en las escaleras del Senado. Un silencio cómplice intenta que no hagamos memoria -histórica, por supuesto-.
Sin embargo, los pueblos que olvidan su historia están condenados a repertirla.

jueves, marzo 29, 2012

VIDA INTERIOR/93: EN HUELGA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



29M: ni maletín ni corbata -aunque, huelga decirlo, con mi elegancia habitual-.

lunes, marzo 26, 2012

RAZONES DE UNA HUELGA GENERAL/y 2

1.- ¿Hay razones para hacer huelga general el día 29? Sí, las hay. De hecho, este escrito pretende presentar los motivos por los cuales yo voy a hacer huelga. Empecemos.

2.- La reforma laboral es uno de los aspectos del proyecto de precarización social de una parte de Europa -aquí un análisis más detallado de la reforma y de dicho proceso 1 y 2-. Este proceso, no obstante, no es una necesidad del capitalismo como sistema económico sino un interés de rapiña de la oligarquía económica que busca con su consecución un aumento de sus beneficios. Es decir, es un proceso reversible desde la mera reforma política -pronto, una propuesta de izquierdas para derrotarlo-.

3.- El hecho de que la reforma laboral implique un modelo social determinado, y no un mero cambio en la legislación laboral, hace necesaria a su vez una respuesta general. Es decir, el proyecto de precarización social, del que la reforma es parte, implica a toda la sociedad y no solo a los trabajadores asalariados pues no es un cambio sectorial sino global: lo que está en juego no es un modelo de contrato, sino un modelo de sociedad futura.

4.- Por eso, quienes tengamos interés, parcial en nuestro caso en cuanto a defender el mal menor o total en otros casos, en mantener y defender el modelo social que se quiere destruir -al que llamaremos aquí en aras de la simplificación estado del bienestar- debemos actuar. Y como primera táctica de lucha -nota: utilizamos aquí este término lejos de la ridícula grandilocuencia pseudoépica característica de la autoproclamada izquierda- hay que comprender que un problema global debe tener una respuesta general.

5.- Aunque alguien sin duda podría plantear que puesto que es un proceso global la respuesta de un solo día de huelga general resulta timorata. Y se equivoca. Porque la huelga general no debe plantearse como la respuesta a esto, sino como una demostración, también sin ánimo épico, de fuerza. Es decir, quienes vamos a hacer huelga el 29 no pretendemos parar con ello todo el proceso de precarización europea, pero sí hacer ver, desde perspectivas muy diversas -y seré políticamente incorrecto pero lógico- y solo la mía válida, que nos negamos a la aceptación de ese modelo. El día de huelga general es un día de protesta y no un día de construir modelos alternativos y, por ello, podemos unirnos quienes en la respuesta al modelo nos situamos, sin embargo, en las antípodas: no siempre uno tiene que buscar su protagonismo personal. Y hay algo más lo que tenemos que buscar aquellos que nos sentimos de izquierdas no es derribar gobiernos a golpe de huelgas o del poder de eso que se llama la calle, sino ganar elecciones.

6.- Pero, ¿es lo mejor para el país una huelga? El problema aquí radica en la definición de país: ¿de qué habla usted cuando habla del país? Si el país es la mayoría de la población y la defensa de una democracia como modelo social, y no meramente legislativo, la agresión que implica la reforma laboral debe ser parada. Es decir, España debe hacer huelga general porque el país lo necesita. Sin embargo, si como España se entiende el interés de la oligarquía europea, que no solo nacional, en precarizar la situación social de la mayoría de la población, entonces en buena lógica el país no debe hacer huelga. Un problema de vida interior y sentimiento profundo -ah, la patria: soy español, soy catalán, soy vasco,...- es, otra vez, un frío problema conceptual.

7.- Vale, ¿pero debemos la gente que siempre hemos alardeado de independientes hacer el juego a los sindicatos? Indudablemente, el papel de los sindicatos en la legislatura del peor presidente de la democracia, Zapatero, ha sido ridículo. Pero hay algo importante aquí. Los sindicatos convocan huelga general porque son los que pueden hacerlo, pero en una huelga no se apoya al convocante, sino que se ataca al objeto de la convocatoria. Es decir, vamos a la huelga contra la reforma laboral no apoyando a los patéticos sindicatos. No hago huelga por UGT o por CCOO, la hago porque el modelo social subyacente a la reforma laboral es terrible.

8.- Sale así un aspecto muy curioso sobre la independencia política y personal. La independencia auténtica es aquella en que el individuo hace lo que él cree; la falsa es, típica de la adolescencia, aquella en que cuenta qué hacen los otros para ver qué hago yo. Así, del mismo modo que uno puede estar a favor de medidas del PP y estar contra el PP, uno puede apoyar la huelga a pesar de los sindicatos. La identidad auténtica se construye desde dentro, no contra fuera: pero eso otro día.

9.- ¿Y cuál será la utilidad de la huelga? Ante esto hay un problema extraño. En primer lugar, lo inútil es lo que no cambia nada y lo que es seguro es que no hacer huelga es inútil: la reforma laboral, y el proyecto de precarización, continuarán. En segundo lugar, hay precedentes históricos de la importancia inmediata de una huelga general. Hasta ahora todas las huelgas generales, excepto la última que fue un fracaso por su bajísima participación propiciada por la acción de los sindicatos, acabaron impidiendo las medidas contra las que luchaban. Por tanto, los precedentes son de éxito. Y no cabe duda de algo, una huelga exitosa sería un serio problema contra el gobierno. Y más, con los resultados electorales de Andalucía y Asturias. Y cuando hablamos de serio problema para el gobierno queremos decir una oportunidad para negociar o, al menos, de obligarles a que cumplan su programa electoral: no abaratar el despido.

10.- Pero cabe considerar también la legitimidad de una huelga a un gobierno que ha ganado hace escasos cuatros meses unas elecciones con mayoría absoluta. ¿Acaso la gente no votó estas medidas? Pues la realidad es que no. La huelga es no solo legítima sino que el gobierno ha actuado en este punto, y algún otro, de forma ilegítima. Efectivamente, las dos medidas fundamentales del gobierno del PP han traicionado no solo su programa electoral, sino también sus repetidas promesas de campaña: no subiremos los impuestos y no abarataremos el despido. Y al hacerlo habiéndolo negado se convierten en medidas democráticamente ilegítimas en cuanto a la coartada de las elecciones. Por eso, cualquier ciudadano que en su legítimo derecho haya votado al PP -y aquí no hay una gota de ironía porque desgraciadamente a veces hay que recordarle a cierta gente que es perfectamente legítimo votar al PP- no solo puede hacer huelga sino que debe hacerla: le han traicionado su confianza en solo cuatro meses.

y 11.- Volvemos a 5: ¿y solo un día de huelga general? ¿No habría que hacer algo más contundente? ¡Claro que sí, compañero/camarada/excelso revolucionario!: ganar las elecciones. Pero, no solo ganarlas sino realizar un programa realmente de izquierdas que sea posible y progresista. Por eso, lo próximo es explicar la principal medida que debe tener esa nueva izquierda. Pero eso, luego.

sábado, marzo 24, 2012

¡¡¡OLÉ!!!

Voy en el metro y veo en las pantallas del vagón -es chulo el metro, ¿eh?- que la Comunidad de Madrid ha creado el Premio de Cultura en Tauromaquia para reconocer la fiesta nacional.
¡¡¡Olé!!!

Y que está dotado con 18.000 euros.
¡¡¡¡¡Ooooooooooléééééééééé´!!!!!

Y yo me pregunto, ¿lo puedo ganar un toro?

viernes, marzo 16, 2012

FILOSOFÍA PRÁCTICA: EL SILOGISMO Y AGUIRRE

1.- El interino es alguien que entró a dedo.
2.- El Ministerio de Economía nombra asesor al hijo menor de Esperanza Aguirre.

Luego,
el hijo menor de Esperanza Aguirre es interino.

jueves, marzo 15, 2012

VIDA INTERIOR/92: OBTENIENDO UNA BIOGRAFÍA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



Va Facebook y me propone: obtén la biografía. Y a mí, a estas alturas, ya me da pereza

martes, marzo 13, 2012

BOLLO SUIZO

Como todo el mundo sabe, Suiza acaba de votar en contra de que haya seis semanas de vacaciones al año. No es, sin duda, el momento de criticar este bello país y su solidaria contribución al mundo a través del secreto bancario. Es momento, algo mejor, de hacer un homenaje a esa impresionante película que es El tercer hombre.




El tercer hombre, Carol Reed, 1949.

sábado, marzo 10, 2012

GALLARDÓN Y EL ABORTO o IZQUIERDA Y DERECHA EN EL COSMOS

Hay algo muy divertido en todo el asunto de las declaraciones de Gallardón. Es cómo si el mundo se hubiera vuelto al revés y la derecha, Gallardón, utilizara argumentos de la izquierdas y la izquierda, presunta, argumentos de la derecha.

Vamos a presentar el argumento de Gallardón sobre el aborto. Señala que hay una violencia estructural que lleva a las mujeres a abortar y especifica entre esa violencia estructural al mundo empresarial. Es decir, un liberal reconoce que existe un chantaje por parte de los empresarios para impedir el libre desarrollo de las personas y que frente a ello el estado debe actuar para garantizar ese libre desenvolvimiento. Pensamiento de izquierdas de toda la vida. Y lo es tanto en la idea general, la función del estado no es neutral entre las partes sino activa en favor de los más débiles socialmente pues se niegan sus derechos, como en la particular, el trabajo asalariado está sujeto al chantaje que atañe incluso a la vida privada y no es un mero acuerdo entre partes libres. Los empresarios no son empleadores sino chantajistas que impiden a la mujeres desarrollarse como personas.

Y ahora viene la tonta izquierda a responderle. Y, lógico teniendo en cuenta quienes están por ahí, lo hace mal. Porque el argumento principal esgrimido en contra de Gallardón es que las mujeres son libres de abortar o no. O dicho de otro modo, no se permiten ni reconocer la violencia estructural del empresariado pues al pensar, ideológicamente claro, tan libre a la mujer para abortar la trascienden de cualquier escenario social. Pura ideología liberal: el mundo laboral es un contrato entre dos partes libres. Pero además, se añade en tono radical -y tan radical es que su raíz es de extrema derecha- que las mujeres pueden resolver libremente su maternidad, eso parece, porque su cuerpo es suyo. Y aquí está el segundo hito de derechas: la propiedad privada extrapolada hasta tal punto de que el hecho que algo ocurra dentro de dicha propiedad implica necesariamente que eso sea de quien posee el medio de producción. O sea, como dice la ñoñería feminista: nosotras parimos, nosotras decidimos. O como dice el magnate de Eurovegas, y sin necesidad de gritarlo, yo contrato yo decido.

Y ahora, lo que habría que hacer desde una izquierda seria.

Cuando Gallardón haya dicho eso en el Congreso pides la palabra y le felicitas efusivamente al explicarle que estás de acuerdo con lo que ha dicho porque ha dicho eso que está arriba explicitado. Y que te alegra que haya un ministro del PP que aplique esquemas interpretativos tan de izquierdas a sus opiniones. Y le preguntas, muy en serio porque esto es clave, que si no le parece que la reforma laboral aprobada por su gobierno forma parte también de esa violencia estructural, que por cierto es absolutamente real, al limitar los derechos de las madres. Es decir, le demuestras que el PP forma parte de esa misma violencia estructural, junto con los empresarios, que impide a las mujeres decidir libremente si son madres o no. O dicho en plata: es usted un hipócrita.

Y ya algo más, que nadie lo olvide:

1.- El tema del aborto es un problema moral importantísimo que no se resuelve con chorradas feministas de exaltación de la propiedad privada tipo mi cuerpo es mío. La verdadera pregunta, y que es también muy compleja para resolverla con chorradas supersticiosas sobre el alma, es qué es un ser humano y si un feto lo es o no (aquí mi opinión).
2.- La izquierda tiene la obligación de defender el derecho a las mujeres para no ser madres, que no es lo mismo que el derecho a abortar necesariamente, pero también tiene la obligación de defender el derecho de la mujeres a ser madres cuando así lo deseen y que el estado las apoye.
y 3.- Una mujer, como un hombre, puede desarrollarse como persona perfectamente sin necesidad de tener hijos, pero también puede desear tenerlos. Y es cierto que el mercado laboral español imposibilita a las mujeres esto último. Y es cierto, por tanto, que hay una violencia estructural.


martes, marzo 06, 2012

LA DEMOCRACIA Y LA CALLE

1.- La voz de mando suena: ¡tomar la calle ante la derecha! -¿antes no gobernaba la derecha?-. Esta voz debe diferenciarse de la mera manifestación. Quien se manifiesta expresa una protesta personal con otras personas, quien toma la calle pretende algo más. La voz de mando pretende asumir la conciencia social y hacerla suya independientemente de las personas que la hayan votado o se manifiesten: por eso se manifiestan los estudiantes -no estos estudiantes-, los trabajadores, el pueblo o la calle. Tomar la calle pretende ser, utilizando el concepto de Rousseau, llevar adelante la voluntad general.

2.- Rousseau, a pesar de todo, es importante. Y lo es por, al menos, tres conceptos: contrato social, soberanía popular y, el más conflictivo de todos, voluntad general.

3.- El concepto de voluntad general es muy difuso. Podría traducirse como la expresión de la voluntad social entendiendo esta no como el sumatorio de todos y cada uno, como preconizó el liberalismo, sino como la voluntad de la sociedad en cuanto sujeto único. Es decir, Rousseau indica que la unidad social no es la suma de voluntades sino algo independiente a estas y propio: la voluntad general es lo que la sociedad como unidad desea. Para la sociología como ciencia fue un paso adelante sin duda.

4.- Pero también es un concepto peligroso. Efectivamente, ¿fácticamente quién decide la voluntad general de forma explícita? Es decir, admitiendo que la idea sea correcta y haya una voluntad general, ¿cómo saber qué opina la sociedad como sujeto general? La pregunta era importante pues si la izquierda pretendía representar a la sociedad era porque admitía el concepto de voluntad general y se sentía su representante. Y este problema era político y de primera magnitud.

5.- Rousseau lo solucionó uniéndolo a la soberanía popular: el pueblo como soberano se expresaba en la voluntad general a través de las leyes. Marx lo hizo señalando la objetividad pura del sistema: el capitalismo en su realidad económica había convertido al proletariado en una contradicción al sistema y un sujeto colectivo de lucha para la emancipación. Pero Lenin, quien más influyó curiosamente en la izquierda, lo resolvió con un concepto pragmático y elitista: decidía el partido, la vanguardia del proletariado.

6.- Lenin. Esa es la clave. Efectivamente, para Rousseau y Marx la voluntad general procede del universal sin mediación posible entre este y la acción: imposible para la acción política concreta -¿o no?-. Eso busca solucionar Lenin planteando algo novedoso: la existencia de una élite que conoce la voluntad general y actúa desde ella. Y esta categoría no es solo táctica sino estratégica y filosófica porque implica la conversión del sujeto revolucionario y, con él, del sujeto político principal.

7.- Efectivamente, el sujeto político leninista deja de ser el pueblo o el proletariado, independientemente de si realmente lo fue alguna vez, y pasa a ser la organización y su élite: el partido comunista, en realidad sus dirigentes. Y ello tiene al menos tres consecuencias. La primera, que la toma del poder no implica ya a la mayoría sino a la minoría selecta. La segunda, que la conciencia de esa mayoría pasa a un segundo plano, pues ya no importa ni como elemento de lucha ni como debate intelectual: de hecho, se puede hacer después de la revolución. Y, la tercera, la incompatibilidad con la democracia como ideal social y que solo se admitirá como táctica en la toma de poder.

8.- La revolución es ahora, como se ve en los bolcheviques, un golpe de estado.

9.- Hace tres meses hubo elecciones generales en España. Ganó, como todos saben, el PP. Y perdió, se mire como se mire, la izquierda. Por supuesto, todas las promesas electorales del PP están siendo sistemáticamente incumplidas. Es cierto, y es muy cierto, que los programas electorales carecen ya de valor, y eso es un terrible déficit democrático, pero también lo es que la gente conoce al partido de la derecha porque en varios lugares lleva ya tiempo gobernando y haciendo cosas aún peores que las de Rajoy. La voluntad general parece clara, aunque no nos guste.

10.- ¿Y entonces? ¿Qué se quiere decir cuando se anuncia que los estudiantes, los trabajadores o en general la calle están protestando? ¿Qué se pretende al grito de tomar la calle? ¿Qué voluntad general está en la calle?

11.- Volvamos a Lenin: la voluntad general es la conciencia de la vanguardia: de la élite. Así, es posible la defensa de una organización que, a pesar de no contar con apoyo tangible -es decir: electoral- puede creer sin embargo que representa hasta la verdadera voluntad social de los que votan a la derecha. Así, el grito de tomar la calle no pretende ser una táctica de concienciación, mostrarnos para que otros nos pregunten y nos sigan, sino de epifanía religiosa -esto quedo bien, ¿eh?-: la voluntad general se hizo carne porque la voluntad general somos nosotros.

12.- De esta forma, la clave de todo el movimiento de masas de izquierdas desde Lenin es esta: epifanía religiosa. Desde la uniformización de la presencia personal, cada día más acentuada, hasta la simpleza de la consigna, la protesta no pretende convencer sino solo representar la conciencia satisfecha de sus integrantes: la identificación pura con ellos mismos. La idea totalitaria permanece así porque la protesta no se hace para expresar la queja individual y consciente ante algo sino para mostrarse como representantes de la voluntad general: quienes estamos aquí somos la auténtica sociedad. La democracia sobra como proceso de elecciones y lógicamente debe ser desacreditada como formalidad sin sentido: no nos representan. Pero al tiempo, y curiosamente, el movimiento de masas -¿de masas?- se ampara desde las organizaciones del status quo, partidos políticos y sindicatos, porque en ellas se legitiman como rebeldes.

13.- Legitimación, esa es la clave del movimiento actual. Perdidas las elecciones de forma vergonzosa, debiendo responder la mayoría de la autoproclamada izquierda social de su beneplácito en las dos últimas legislaturas de desastre total, con dos sindicatos mayoritarios desaparecidos entre las jugosas subvenciones mientras el número de parados subía sin fin, las movilizaciones a la carrera son para estas organizaciones una operación de marketing rebelde. No hay nada detrás de ella, ni nada pervivirá, más que el mantenimiento de unas estructuras curiosamente inmovilistas que sin embargo se presentan como espontáneas. Un flash mob rebelde.

14.- Y al tiempo que cada asalariado de la política o del sindicato, pues resultaría insultante llamarles políticos o sindicalistas, salva su puesto, la presentación de un discurso social atrayente para la mayoría de la población va perdiendo peso. Los autodenominados radicales ganan terreno -en realidad son los que se andan por las ramas- mientras que la inmensa mayoría de la población vota al PP. Pero, piensan satisfechos, la inmensa mayoría de la población no son la sociedad: la sociedad somos nosotros.

15.- Al final todo esto no hará sino alejar aún más a la mayoría social -que sí, que eso no es la voluntad general, la voluntad general es usted y su grupito de progres- de la opción política favorable a los derechos sociales. Porque la clave aquí no es hacer una organización de gente vanguardista y encantada de ser muy, pero que muy, rebeldes sino reconstruir un discurso de izquierdas en que la mayoría de la población se reconozca para constituirse en opción clara de gobierno. Y curiosamente, eso es lo que nos enseña la historia. El estado del bienestar no se consiguió con anarquistas poniendo bombas y matando reyezuelos sino cuando la mayoría social comprendió que su interés personal, no la solidaridad y esas zarandajas, estaba en el discurso de izquierdas. Pero eso implicaría reconstruir el discurso. Y tal vez irse a casa.

Y 16.- Marx sigue presente. Una frase suya conocida es que la historia se repite dos veces: una vez como tragedia y la otra como farsa. En España, la idiosincrasia nacionalista a veces prima, sería una vez como sainete y otra como esperpento. Fraga dijo: la calle es mía. D. Alberto Ordoñez recientemente, en los incidentes de Valencia, explicó que había que tomar la calle a sangre y fuego. Todo cursi, todo ridículo. Y mientras, el PP con mayoría absoluta. Pero, por supuesto, usted tranquilo.
La sociedad es de izquierdas.
Y usted, la voluntad general.

domingo, marzo 04, 2012

VIDA INTERIOR/91: INTROSPECCIÓN

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

Cospedal ha dicho que, aprovechando semana santa, podemos volver a reencontrarnos con nosotros, porque eso es un lujo. Recomiendo a todos introspección para saber lo que tiene cada uno dentro y sacarlo fuera.

Hago introspección y sé lo que tengo dentro y los saco fuera: 35.837 euros al año.
Hago extropección y conozco lo que tiene Cospedal dentro y lo saco fuera: 223.597 euros al año.

Es sin duda un lujo reencontrarse con ella.

sábado, marzo 03, 2012

MANIFESTACIÓN EL 11-M

Primero: que no se puedan convocar manifestaciones un día determinado del año porque hace tiempo ocurrió algo y se debe respetar a las víctimas es una ñoñería y, objetivamente, una falta de respeto espantosa al propio sufrimiento de la humanidad. Efectivamente esta prohibición presuntamente moral, como le pasa a la tonta memoria histórica, consiste en olvidar que la historia de la humanidad es hasta ahora la historia de una tragedia cotidiana donde la inmensa mayoría son víctimas: no hay día del año sin su presencia pasada y actual.Cualquiera que se sienta humano debe sentir el mismo respeto racional, aunque sea comprensible que no sea así sentimentalmente por la cercanía, por todas. Si el homenaje a las víctimas incluyera la paralización del presente, la humanidad hace tiempo hubiera dejado de actuar: las víctimas cubren el calendario. Resulta ya aburrido tanto sentimentallismo ñoño al hablar socialmente.

Segundo: que unos sindicatos hasta hace poco tan calladitos se pongan reivindicativos de golpe resulta sin duda sospechoso. No es que este mes hayan surgido cinco millones de parados y una tasa espantosa de temporalidad sino que creo hace tiempo estaban. Pero, eso ahora tampoco les quita la razón. Sin embargo, lo mejor de todo este espectáculo hipócrita por ambas partes, y lo que señala su carácter reivindicativo real, es que la elección de la fecha del 11-M para protestar, estando el 18 domingo libre, se debe a que las fechas posteriores presentan problemas.

Es cierto que el 25 hay elecciones en Andalucía. Comprensible.
¿Y que pasa el 18? ¡Hombre!, el 18 es puente.

Hay una frase en La Internacional que dice: los nada de hoy todo han de ser. Al menos, son ya excursionistas.

martes, febrero 28, 2012

SOBRE LOS OSCARS (de este año)

Ha ganado The artist. Ha perdido El árbol de la vida.
No se puede dudar de algo. Hay muchas películas mudas mejores que The artist.
No se puede dudar de algo. Hay pocas películas
sonoras,
mudas,
en color,
en blanco y negro,
americanas,
europeas,
mundiales,
y de cualquier otra condición,
tan aburridas y pretenciosas como El árbol de la vida. Según decían sus exégetas (¿se dice así?) no podían ser un film popular: demasiada profundidad. Se sobreentiende entonces que solo para los más cultos y sensibles. Yo, lo reconozco, no lo soy. Para mí, qué simple, no hay peor crítica a una película que el que sea aburrida. Y la película de Malick supera, ahí sí, esa dimensión situándose al mismo nivel de Torrente (otro rollo insufrible).

Y otra cosa más. Resulta asombroso que en una ceremonia de ese país tan paleto como es EEUU, a decir de sus críticos, pueda ganar el premio una película francesa. Es más, que el oscar no se dé al mejor filme estadounidense, sino al mejor en habla inglesa. Venga de donde venga. Son pueblerinos, sin duda y aún deben aprender de nosotros.

miércoles, febrero 22, 2012

LA DELEGADA DEL GOBIERNO Y SU INUTILIDAD

Independientemente de la opinión que se tenga sobre lo ocurrido en los incidentes de Valencia, y la opinión esperamos darla en breve porque es importante reflexionar sobre ella con calma, la intervención policial ha sido un auténtico desastre. Si la policía antidisturbios, como su nombre no técnico indica porque el técnico es una ñoñería, está para impedir disturbios no tiene explicación que intervenga y genere más disturbios de los que había antes. Es decir, si una intervención policial ocasiona más caos que el que pretendía controlar es, se mire como se mire, un fracaso. Como si los bomberos intervienen y acrecientan el incendio.

Entonces hay dos posibilidades. O bien, los policías allí presentes intervinieron mal por propia iniciativa, con lo cual la delegada del gobierno y el jefe de esa policía deben inmediatamente depurar responsabilidades; o bien, intervinieron cumpliendo órdenes superiores con lo cual los que las dictaron deben responder. Si es la primera opción, la delegada del gobierno es una inútil porque habiendo ocurrido eso aún no ha tomado ninguna medida. Si es la segunda, más probable, es una inútil porque es la responsable de una operación policial desastrosa.

Es decir: es una inútil absoluta.

Y así, independientemente de todas las demás cosas, y ñoñas exageraciones, la delegada del gobierno debe dimitir. Y si no lo hace, ser cesada. Porque, somos enemigos, de eso sí, de que los inútiles sigan combrando cuantiosos sueldos.


lunes, febrero 20, 2012

REFORMA LABORAL Y PRECARIZACIÓN EUROPEA

Nota: pedimos disculpas de antemano por autocitarnos, pero eso nos permite descargar el artículo de una parte argumental que consideramos importante. Aún así, creemos que el artículo puede entenderse sin necesidad de visitar los vínculos.

Una hipótesis básica de trabajo en este blog es la siguiente: el capitalismo ya no es explotación del trabajo sino explotación de la vida humana convertida en producción. Así, resumiendo mucho, pero pueden ustedes verlo si les interesa desarrollado en el blog, el nuevo capitalismo no explota solo el trabajo como producción, que también, sino la vida completa como producción económica a la que al trabajo se añade el ocio como consumo. Por tanto, y volviendo a resumir, el capitalismo ya no necesita solo proletarios sino también consumidores: ya no solo hay una parte productiva en la vida sino que la vida como tal es económicamente productiva. En esto, fundamentalmente, consiste la globalización.

Pero, la globalización lleva aparejada también una situación nueva en la economía general con la aparición de los llamados países emergentes. Centrémonos en tres solo: Brasil, India y China. Suman un total, aproximado, de 2800 millones de habitantes. Son muchos, pero, tranquilos, la mayoría son pobres -encima, graciosillo-. Ahora bien, imaginen una situación en la cual un 20% de esa población, una oligarquía y una clase media no excesiva en cuanto a población, adquiere un nivel socioeconómico determinado que les permita producir y consumir. La explotación total añadiría unos 600 millones de personas nuevas: buena globalización. Sepan que la Unión Europea tiene 500 millones: si se sustituye toda se ganan 100 millones, si solo en parte, muchos más.

¿Y esto qué tiene que ver con la reforma laboral del PP? Enseguida vamos, pero para entender algo tenemos que seguir.

Esta nueva aparición de una población para explotar absolutamente, en trabajo y consumo, implica que la economía nacional haya dejado de tener sentido y se sustituya no por una internacional sino por una global -no es lo mismo- como necesidad del nuevo capitalismo. Y de esto aún no se ha enterado la autoproclamada izquierda, pero la derecha y la oligarquía social lo han entendido completamente.

La oligarquía, así, ha diseñado su plan. Ya señalábamos en nuestra serie (1y 2) sobre el pacto del euro cuál era la nueva planificación europea: dividir entre una Europa próspera, con absoluta explotación de sus habitantes, y otra precarizada y solo explotada en su trabajo, sustituida con creces en el consumo por ese 20 % de los países emergentes. Y este plan no responde a una necesidad del capitalismo como sistema sino a un interés concreto de la propia oligarquía europea. Y ahí se enmarca, como parte de ese mismo plan, la reforma laboral española.

Y hacemos un alto: ¿vamos a hablar cuando citamos a la oligarquía de lucha de clases y explotación de clases? Ya hemos señalado en este blog (1 y 2) que el capitalismo, a diferencia del resto de los sistemas económicos, no funciona de acuerdo a explotadores y explotados, sino que todos son explotados. Pero, eso no quiere decir que no haya intereses ligados a la posición social que se ocupe y al grupo al que se pertenezca por esa misma posición. Es decir, como sistema el capitalismo ya no se estructura desde una explotación de clase pero eso no implica que desaparezcan los conflictos e intereses de los grupos sociales. Efectivamente, el capitalismo como sistema precisa que la población sea explotada absolutamente y ello, a su vez, implica necesariamente una mejora susceptible de la renta para esa misma explotación. Y es ahí donde el capitalismo choca con el interés de rapiña de la oligarquía: esta concibe a corto plazo que se puede sustituir ahora esa explotación absoluta por una meramente laboral en ciertas zonas europeas y conseguir así más ingresos para su grupo social específico pues hay un nuevo colectivo en los países emergentes, que además tendría una parecida visión social, que asumiría ese consumo. Y sus intereses de rapiña, como es este caso, tienen importantes repercusiones políticas.

Volvemos al tema y la tesis del artículo aparece: la reforma laboral responde a los intereses de rapiña de la oligarquía que implica la precarización y empobrecimiento de una parte de Europa y con ella de España. Pongamos las pruebas.

En primer lugar, la reforma laboral no está pensada ni tiene como prioridad crear empleo sino facilitar el despido. Resulta patético que en un país con más de cinco millones de parados aún se arguya la dificultad de despedir. De hecho, el propio Rajoy y sus ministros han defendido que la reforma no generará puestos de trabajo. Además, ninguna de las medidas buscan incentivar la contratación sino, al contrario, abaratar el despido ya sea individual ya colectivamente, el gran chollo, con los ERE.

En segundo lugar, la preocupación del gobierno no ha sido la explicación a España sino a Europa. El primer anuncio del presidente Rajoy fue en Europa e igual ocurrió con Guindos, ministro de economía. El objetivo era anunciar que la colonia cumplía las condiciones de su nuevo papel marcado en Europa a través del Pacto del Euro: precarizar. Rajoy acusó una vez a Zapatero, con razón, de haber hecho de España un protectorado al permitir que otros dictaran la política nacional. Ahora, Rajoy ni necesita que se la dicten: como buen funcionario de provincias ya cumple él solo.

En tercer lugar, interesa la creación de una mentalidad social determinada. Aquí, en doble vía. Por un lado, la desaparición de la escena social de los sindicatos. Efectivamente, no seré yo quien defienda a los sindicatos actuales pero el tema es distinto: la idea es la desaparición de toda y cualquier organización sindical, es decir, de la defensa organizada de los asalariados. Mientras la oligarquía se organiza nacional e internacionalmente, de forma privada y a través de organismos públicos, los asalariados se desorganizan al atomizarse: ahí es donde se incluye la práctica derogación de los convenios. Y con la atomización surge la segunda realidad: el mantenimiento del status quo a través de la extensión del miedo social. Por primera vez el discurso ya no es el progreso de las condiciones de vida sino su conservación. La gente entra en una fase en la que el miedo vuelve a formar parte de la socialización. El temor a quedar en paro implica aceptar las condiciones de quien puede contratar. La oligarquía manda.

Y en cuarto lugar, destaca algo importante: con la desaparición de la economía nacional aparece la desaparición de facto de la democracia. Y por dos motivos de nuevo. Primero, porque el gobierno prometió en campaña electoral no subir impuestos y no abaratar el despido. Lo primero que ha hecho ha sido subir impuestos y abaratar el despido. Así, las campañas electorales -recordemos a Zapatero explicando que no había crisis- se han convertido en una mentira institucionalizada. Y el segundo, porque la desaparición de la economía nacional implica la pérdida del gobierno y la política nacional -y, por cierto, incluyendo la paleta de la boina nacionalista-. Organismos que nadie ha elegido intervienen y eligen las políticas económicas nacionales independientemente del gobierno elegido y sus promesas electorales. Los ciudadanos no son ya la soberanía.

La reforma laboral española no es más que un nuevo triunfo de la oligarquía para conseguir aún más privilegios. Mientras tanto, la izquierda duerme entre el paleto espíritu nacionalista y el ñoño espíritu de la moneda social. Y el grabado de Goya, tan mal interpretado, sigue vigente: El sueño de la razón produce monstruos.

sábado, febrero 18, 2012

VIDA INTERIOR/92: CARNAVAL Y ARCO (uy, cuánta transgresión) 2012

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



Transgrediendo la identidad (o renovando el dni)

lunes, febrero 13, 2012

UN PROGRAMA DE IZQUIERDAS/1

Yo sí, a diferencia de la mayoría de los profesores de filosofía que la apoyan, doy Educación para la Ciudadanía: y no sé qué hacer. Que todos somos iguales y todos diferentes se agota pronto. Así que en mi afán por sobrevivir he decidido mandar un trabajo. El trabajo tienen que hacerlo en grupo y a su vez de forma individual, y esto no es una cuestión menor, y trata sobre un tema fascinante: cómo debería ser el instituto. Para ello -y en una serie de temas: materias que cursar, horario, si debe haber exámenes o no ...- deben analizar tres cosas distintas: cómo es realmente el instituto, como les gustaría que fuera y, oh sorpresa, como debería ser de acuerdo a la realidad. Porque cómo debe ser algo de acuerdo a la realidad no es lo mismo que cómo me gustaría que fuera.

Algunos lectores -algunos de los pocos que tengo- se quejan de que en este blog se critica mucho y se propone poco. Puede ser cierto. Sin embargo, no conviene olvidar que la crítica implica un proyecto: al menos dejar claro qué no queremos y explicar el motivo. Y algo más: diferenciarnos en el motivo de nuestra negativa de otros que tal vez también estén en contra de eso. Pero, por otra causa.

Sin embargo, eso tampoco nos salva el tipo. Porque una vez señalado qué no queremos se nos podría exigir explicar qué queremos. Mas, otra vez, con cuidado. ¿Con cuidado de qué?

Comencemos con una diferencia importante. Para nosotros filosofía y política no son lo mismo. La política nos habla de trabajar desde la realidad, la filosofía de pensar sobre la realidad. Una política impracticable es un adorno, una filosofía con pretensiones prácticas inmediatas es una censura del pensamiento. Así, en esta serie de artículos titulados Un programa político de izquierdas, nosotros nos dedicaremos a la política práctica y en otros artículos a la filosofía -que es lo que además nos gusta y lo que consideramos, curiosamente, más importante-. Pero también es ingenuo creer en nítidas fronteras entre una cosa, la filosofía, y otra, la política. Y otra vez, cuidado. Cualquiera que lea este blog verá que su autor se autoproclama, eso es gratis, como marxista. Sería lo suyo, pues, que al presentar un programa político fuera anticapitalista y muy, pero que muy, revolucionario. Pero no, y de hecho por marxismo -bueno, por nuestro análisis de la realidad, nos da igual lo que dijera Marx aunque lo diré: qué listo era y qué gran filósofo-. Si se quiere hacer una política real no se puede presentar un programa, vamos a llamarlo, revolucionario. Y entre otras razones porque ahora no existen condiciones para intentar superar el sistema capitalista. Por eso, un programa político aplicable debe ser un programa con posibilidad actual: aquí nadie juega a pequeño Lenin -lo diré también: qué listo era y qué terriblemente totalitario-. Es muy fácil ir por la vida de anticapitalista soñador. Sin embargo, ese no puede ser el camino de una izquierda política. Porque para soñar hay que dormir y la derecha siempre está despierta.

¿Y cuál sería entonces el camino? Una izquierda política debe tener como característica fundamental no la ñoña utopía sino un programa posible de realizar en y con la situación actual. Pero tampoco solo eso sino que la realización de dicho programa implique, así de simple, mejoras sobre lo actual para la mayoría de la población. Y no solo del país concreto, sino también a nivel mundial. Es decir, un programa de izquierdas plantea su concepto más allá de su estado nacional e incluso, oh sorpresa, de su traje folklórico: porque eso es, también, la respuesta al problema de la globalización. Y la única posible en las circunstancias actuales. O sea, y para decirlo en plan claro: no se puede ser catalanista, o españolista, y de izquierdas.

Así, un programa político de izquierdas debe ser realizable, debe mejorar la vida de la población y no puede circunscribirse a lo estatal, menos aún a lo paleto, sino que debe contar con la humanidad como colectivo. Y por ello, no podrá ser moralmente relativista: un programa de izquierdas defenderá los derechos humanos como principios básicos de acción. Y como principio básico de su práctica.

¿Y los contenidos? Un programa político de izquierdas debe tener no ideas genéricas, sino directrices de actuación claras: no todo es izquierdas. Pero, al tiempo, debe ser general porque lo que aquí pretendemos no es un programa electoral sino un programa político: es decir una identidad mínima común de qué es, y qué debe ser, la izquierda política. Y así, en esta serie trataremos los temas fundamentales que creemos deben identificar un pensamiento político de izquierdas.

¿Pretencioso? Sin duda. Todo este blog, para qué engañarnos, lo es. Y todo el pensamiento lo es también porque exige más a la realidad. Esa es, precisamente, la diferencia entre derechas e izquierdas. La derecha alaba a la realidad, la izquierda la exige ser otra cosa. Nosotros vamos a exigirla.

jueves, febrero 09, 2012

A PRIORI

Yo tampoco sé si a priori va junto o separado. Pero sí sé que los indignados de Acampada en Sol, que son muy indignados y rebeldes, ya han convocado para mañana una concentración contra la reforma laboral. La reforma laboral se presenta mañana.

Sin duda la comisión de la espiritualidad que se formó durante el 15-M en la Puerta del Sol ha dejado sus frutos. No sé si por quiromancia, cartomancia, posos del té u otra forma análoga. Antes de leerla, ya se manifiestan.

A la próxima hay que hacer una comisión de racionalidad con su lema: nada se critica sin conocerlo.

miércoles, febrero 08, 2012

HAMLET, acto III, escena III.

Hamlet es una obra imprescindible: por eso, tal vez, un alumno puede acabar la educación obligatoria sin conocerla. Shakespeare es, sin duda, el mayor escritor de todos los tiempos. Pero no solo por escribir bien sino por algo más: porque nos comprende. O tal vez, seamos nosotros quienes imitemos a sus personajes. Hay una escena en Hamlet imprescindible en una obra imprescindible. Hamlet contempla al rey pidiendo perdón por sus pecados en una ocasión única para matarlo. Sin embargo, el protagonista frena su ira pues comprende que asesinar ahora al hombre que mató a su padre sería un error: iría al cielo. Shakespeare nos enseñó a odiar con sentido.

¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema?, se preguntó doña Patricia Flores Cerdán, viceconsejera de asistencia sanitaria de la Comunidad de Madrid y del gobierno Aguirre, hace más de una semana. Yo también estuve a punto de insultarla inmediatamente, pero la pregunta no es tan tonta. ¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema? Pues es, en realidad, una buena pregunta.

La semana pasada explicaba en las clases de 4º de ESO la diferencia entra la moral como un hecho social y la ética como reflexión personal y filosófica. ¿La diferencia?, aunque todos la saben lo cuento, que me gusta. La diferencia estriba en que la moral, en el primer significado, es social y no precisa reflexión personal: la moral surge de inmediato y ese es su peligro. Sin embargo, la ética precisa de argumentación: hay que explicar y desarrollar el hecho de que creamos que algo está bien o mal.

¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema? Analicemos despacio la frase.

En primer lugar la frase es falsa: el sistema no sale gratis. Todos y cada uno de los españoles, por impuestos directos o indirectos, pagamos religiosamente nuestro seguro sanitario. Porque la seguridad social no es una obra de caridad del estado, ni tan siquiera del gobierno Aguirre, sino un derecho ganado por el pago previo. Y mucho pago previo con el que, por cierto, estamos de acuerdo. No lo olviden, de cada cosa que compran, así tan simple, una parte va para financiar su sanidad: no se la regalan. Por tanto, muy pocos viven gratis del sistema. Tal vez, las monjas de clausura.

Pero, es cierto, no vivir gratis del sistema no implica, necesariamente, que uno se pague todos sus tratamientos. Depende, en la mayoría de las ocasiones, de la suerte. Por ahora, yo mismo creo ser muy rentable al sistema; tal vez luego, a largo plazo con suerte o a corto sin ella, no. Y entonces empiece sin duda, a vivir sin pagar del sistema: tendré tratamientos que no he pagado directamente. Es lo que podríamos denominar como riesgos de un seguro. Gratis, sin embargo, no es.

Pero hay, también, algo más. Porque lo que en realidad está preguntándose doña Patricia Flores Cerdán es otra cosa.
¿Tiene valor económico una vida humana? ¿Cuánto vale una vida humana? Esa es la pregunta de doña Patricia. Y es una buena pregunta porque ya señala una idea detrás. Efectivamente, doña Patricia considera, de ahí que se cuestione esto, que una vida humana sí tiene precio y por eso un enfermo crónico debe tener un límite de gasto. ¿Cuál? Aquí doña Patricia nos falla: no responde.

Tengo entendido que las aseguradoras tienen un catálogo de precios por miembros: a tanto un brazo, a tanto una pierna. Parece algo práctico y no creo que se deba criticar de primeras. ¿Pero cuánto vale una vida completa? Tal vez podamos ayudar a doña Patricia.

¿Cuánto vale la vida de doña Patricia Flores? No he podido ver su currículo, pero no creo que sea extraordinario. Igual es como el mediocre de la consejera de educación: menos sin duda que el mío. Así que su vida vale menos que la mía. ¿Tiene sentido que doña Patricia Flores viva entonces gratis del sistema algún día? ¿Que viva más días que yo del sistema? ¿Para qué? Creo que en un ejemplo de honradez doña Patricia Flores debería hacer público cuánto ha pagado a la seguridad social para que cuando lo gaste no le demos más servicio. Que muera en paz con la economía.

Resumo, ¿tiene sentido que una viceconsejera -es que no es ni consejera en el gobierno Aguirre con lo bajo curricularmente que está el puesto, qué ridículo- viva gratis del sistema?

Los hermanos Marx siguen siendo imprescindibles. En una escena de Una noche en Casablanca, hablo de memoria, Chico y Harpo se ofrecen para proteger la vida de Groucho al módico precio de 50 centavos por día. Y Groucho, indignado, se gira y contesta: mi vida no vale tanto.


domingo, febrero 05, 2012

CULTURA (¿para qué?)

¿Sirve de algo ir leyendo un libro en el metro si luego se es incapaz de levantarse para ceder el asiento a alguien que lo necesita?

miércoles, febrero 01, 2012

(ñoños) LAICISTAS Y (supersticiosos) RELIGIOSOS

No seré yo quien lamente la desaparición de una materia tan ridícula como Educación para la ciudadanía del panorama escolar. Siempre estuve (1y 2) en contra. Ahora bien si es porque la materia adoctrina, ¿cuándo sale el ministro a contarnos que eliminan religión?