lunes, junio 27, 2011

MATEO 22, 21 (le pago la visita al papa)

Nota: CCOO ha hecho una declaración para los distintos claustros de profesores que está bastante bien y se puede descargar aquí. Yo pienso presentarla en el claustro de mi instituto.

Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios
Mateo 22, 21

Al parecer, durante el mes de agosto el papa –sin acento- viene a España a unas jornadas de la juventud, o algo así. Imagino que hablará de los terribles males del mundo moderno desde que abandonamos a su dios, antes esto era un fiesta, e intentará hacer dos o tres transubstantaciones. Hata aquí es una empresa privada y está en su perfecto derecho de mandar de gira a su estrella principal. Por mí, como si reza por la salvación eterna de mi alma. El problema es otro. Porque resulta que en estas bonitas jornadas de la juventud -ya saben: un montón de perroflautas con guitarrita cantando al amor y la solidaridad- los autodenominados peregrinos -que siempre suena más místico, y con ello más falso, que turistas- van a ser acogidos en distintos institutos públicos de forma totalmente gratuita. Es decir, la comunidad de Madrid, presidida por esa falsa liberal que es Esperanza Aguirre, ha puesto a disposición de una empresa privada, la iglesia católica, las infraestructuras públicas que se mantienen con los impuestos de los ciudadanos. O sea, el intento de transubstantación, en el cual yo no tengo ningún interés y encima no creo que le salga, lo voy a pagar me guste o no.

Pero no se trata aquí, sin embargo, de que lo pague o no sino de algo más importante: la neutralidad del estado frente a las distintas opciones ideológicas que un ciudadano pueda tener. Cuando el papa viene a Madrid en agosto no viene en condición de intelectual y a expresar sus conocimientos –equivocados o no- sobre un tema sino como pastor de rebaño: a, nunca mejor dicho, pontificar en un determinado sentido. Tiene derecho a hacerlo porque hay libertad de expresión, sin duda, pero el estado, ni aún el autonómico de Aguirre, tiene derecho a financiárselo porque si no tendría que financiar a mususlmanes, hinduistas o pastafaris –no, no hay errata- o también, la semana de la juventud atea. O la de los partidarios de los tríos sexuales. Porque para el estado cualquier ideología, incluyendo las absurdas y supersticiosas, deben merecer el respeto y la tolerancia. Y por eso, porque o todas o ninguna, y para que nuestros impuestos no se gasten en estas cosas, lo mejor es que ninguna propagación dogmática de creencias sea financiada por el estado. Ni tan siquiera el encuentro por la laicidad del estado.

El problema de las creencias es extraño. No consideramos, desde luego, que todas las creencias tengan el mismo valor –curiosamente, por ejemplo, opinamos que de todas las religiones la que tiene mayor valor intelectual es la cristiana, aunque eso tampoco le de un valor en la actualidad realmente muy alto- pero sí creemos que todas las creencias deben ser respetadas, deben poderse discutir y no deben financiarse por el estado como tales creencias. Para entendernos: mi instituto podrá invitar a Ratzinger a dar una charla sobre cristianismo, y desde aquí le invito sin ironía a que se ponga en contacto conmigo y encantado estaría de que viniera, pero no podrá prestar sus instalaciones para que venga como jefe de una confesión. Ni a él ni a nadie. Y no porque las creencias no deban estar en la discusión pública sino precisamente por lo contrario. El único lugar público financiado en el cual las creencias pueden estar es en la discusión intelectual, para su exposición y crítica, sobre las mismas pero no como proselitismo. Es decir, las distintas creencias podrán ser explicadas como tales a través de la financiación pública –por ejemplo, en el sistema educativo- pero nunca en su sentido dogmático anticipándoles el carácter de verdad y buscando la conformidad de los fieles y la conversión de los infieles.

Al morir Labordeta, principio de curso, ocurrió un hecho curioso en mi instituto. Una profesora propuso que al día siguiente bajáramos con los alumnos a las doce al patio y cantáramos todos juntos el Canto a la libertad. Recuerdo que me negué porque, aduje, la escuela pública implica no adoctrinar ni señalar que unas ideas son mejores que otras: sonaba demasiado a colegio de curas. Meses después, al finalizar casi el curso, retiré de la corchera de un aula una bandera republicana y explique que los alumnos venían a que los profesores les dijéramos no qué debían pensar sino que debían pensar. Tampoco ahora quiero que con mis impuestos el papa –sin acento- diga, aunque sea, misa.


jueves, junio 23, 2011

miércoles, junio 22, 2011

VIDA INTERIOR/78: LOS BUENOS ALUMNOS

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.


Pensar que todos los alumnos son buenos es idiota
Pensar que todos los alumnos que sacan excelentes notas son buenos alumnos es erróneo.
Pensar que hay buenos alumnos a los que da gusto dar clase es verdad.
Ellos eran de esta última opción. Así que en estos casos solo se dice una cosa: Ha sido un placer.


domingo, junio 19, 2011

DEFENDER LO PÚBLICO (¿o no?)/y 2

En el artículo anterior analizábamos los argumentos de la derecha en contra no tanto de los sevicios públicos entendidos como universales y financiados por impuestos sino de su carácter público, es decir, desarrollados por la administración pública. En esta segunda parte, y última afortunadamente para ustedes, vamos a hacer algo doble: por un lado, realizar una crítica al servicio público porque, resulta evidente creemos, no realiza su objetivo; por otro, sin embargo, defender su carácter público. Es decir, y precisamente, defender que sea el estado el que lo ejecute.

1.- ¿Cumple lo público con un buen servicio? La gente cuando busca un servicio busca lo mejor para ella misma. Sin embargo, a igualdad de elección la gente, como se ve en la enseñanza concertada por ejemplo, elige la gestión privada. Pero, curiosamente, igual hacen los funcionarios cuando, a través de MUFACE, su mutualidad médica, escogen por mayoría abrumadora las sociedades privadas frente a la seguridad social. Por ello, lo que no se puede mantener como argumento general es que la gente es idiota y no sabe elegir al escoger lo privado. Antes bien, hay que saber por qué la gente escoge lo privado para poder conocer qué defectos tiene lo público. Porque de lo que no cabe duda, al menos para nosotros, es que lo público ha acabado siendo ineficaz, oneroso y pésimamente gestionado.

2.- Un primer problema es la funcionarización de la administración pública y su realidad última de casta laboral. Efectivamente, el funcionariado, como ente social, ha llegado a tener como última función la de mantener sus condiciones de privilegio laboral y extenderlas a toda su labor. Así, el servicio público prestado acaba convirtiéndose en subsidiario a esta acción y lo fundamental es la salvaguarda de los intereses de los funcionarios. Por supuesto esto no quiere decir que todos y cada uno de los funcionarios sean unos golfos sino que el propio sistema de gestión, y no necesariamente el hecho de ser funcionarios, acaba generando una dinámica de absoluta falta de compromiso con el trabajo. Y esto por dos razones: la primera, porque da igual trabajar bien, mal o regular más allá de la propia conciencia; y, la segunda, por la propia estructura administrativa que dirige todo. Así, lo que comenzó siendo un medio, que los trabajadores del sector público fueran seleccionados por mérito y tuvieran condiciones de independencia frente al gobierno de turno, ha acabado siendo el fin mismo del sistema. Son los intereses privados del funcionariado los que rigen en gran parte lo público. Pero a esto se añade algo más. Con un puesto laboral tomado a título vitalicio, lo que no tiene que ver con que el buen trabajador tenga su puesto asegurado, el usuario no es más que un estorbo para esas condicones de privilegio y no una fuente de mantenimiento de las condiciones laborales: el usuario, así, sobra. Y eso, por ejemplo, lo sabe cualquiera que haya visto como se hacen los horarios en la escuela pública o haya tenido que ver una mesa atendida y al fondo cuatro funcionarios charlando.

3.- Y a este título de usuario sobrante se añade el hecho de la clientela cautiva. Los servicios públicos han vivido en su inmesa mayoría de una clientela sin posibilidad de elección. Así, el servicio público adquiría conciencia de todopoderoso: era estar con él o con nada. Sobre esta base, se erigió una estructura que tenía más de asistencial y caritativa que de servicio público amparado en un derecho de ciudadanía. Esta conciencia y esta idea generó, a su vez, una estructura administrativa absolutamente arcaica cercana a la religiosa: la vocación frente a la profesionalización.

4.- Y así, la administración pública pronto comprendió algo interesante: garantizar la situación de privilegio, el medio, se había convertido en el fin. La administración podía hacer lo que quisiera con el servicio público siempre y cuando no tocara ese privilegio. Era entonces, y solo entonces, cuando podía tener problemas. De esta forma, los distintos partidos tomaron la administración como botín, especialmente en el ámbito autonómico, y ejecutaron un sistema por el cual el funcionariado, curiosamente, era cada vez menos numeroso y sin embargo era mayor el interinaje, que tiene que pasar una oposición, y el personal laboral, que podía incluir a los contratados a dedo. Así, de pronto la función pública reproducía el mercado laboral y su diferencia entre fijos y temporales. Nadie se quejaba. La administración pública vuelve al privilegio del gobernante.

5.- Igualmente la administración comprendió algo más. Se podía ir dejando morir por falta de financión o por leyes absurdas, como las educativas, el servicio público mientras no se tocaran los intereses de la casta: esta no respondería. Pero incluso la inercia llegó a tal punto que cuando el presidente del gobierno que negaba la crisis decidió que los 400 euros que regalaba justo antes de la elecciones los íbamos a pagar los funcionarios al rebajarnos el sueldo estos ya ni se inmutaron. La barriga crecida impedía levantarse ahora, menos aún se levantaría por los derechos de los ciudadanos ante unos servicos públicos abandonados.

6.-¿Y los sindicatos? Sabiendo que su afiliación era fundamentalmente la de las administraciones públicas, los sindicatos han funcionado aquí en un doble sentido: primero, como garantía de la casta –y no de la defensa de los servicios públicos- para mantener su clientela; segundo, como apoyo a aquellos partidos que mejor le venían para su propio interés. Así, el sindicato tomaba la función pública como política interior y a utilizaba para satisfacer sus propios intereses.

7.- De esta forma, el servicio público está secuestrado por la casta funcionarial, los sindicatos y la propia administración pública, cada uno buscando su interés. Lejos queda el interés del ciudadano.

8.- Pero entonces, ¿no habría que privatizarlos, al menos en su gestión como clama la derecha? No, porque la finalidad última de esa idea tampoco es mejorar el servicio sino satisfacer políticamente a los nuevos clientes que son las empresas involucradas en los sectores específicos. Así, la derecha lo único que pretende es generar una clientela cautiva del sector empresarial que la apoye.

9.- ¿Y?

10.- Un servicio es público cuando entiende que los ciudadanos son usuarios con derecho a la mejor prestación posible y la finalidad última de la administración es servir a ese derecho. Por ello, reformar el servico público es una imperiosa necesidad de las políticas que pretenden ser realmente progresistas porque los servicios públicos son la clave de las condiciones de posibilidad -por educación, sanidad, seguridad y administración- de un país.

y 11 (Como Marx y los equipos de fútbol).- Por ello, defender lo público es defender su transformación no para que deje de ser público sino para que llegue a serlo.


domingo, junio 12, 2011

BILDU Y LA MEMORIA HISTÓRICA/1



El concejal del PP D. Carlos García quiere votar aquello por lo que sus votantes le han elegido en Elorrio, un pueblo de Vizcaya. Los de Bildu, antiguos amigos de los etarras y ahora por razones estratégicas -de esto más pronto- separados un poquito de ellos, le increpan, coaccionan y abuchean para que no lo haga. Luego, los nuevos demócratas se niegan a condenar nada: hemos vuelto a la normalidad vasca.
Ya no hace falta allí la memoria histórica: es, otra vez, el presente.

jueves, junio 09, 2011

VIDA INTERIOR/77: SER (pero que muy) DE IZQUIERDAS

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

¿Está harto de que sus conocidos no le crean de izquierdas?
¿Le echan en cara que no diga todos y todas?
¿Le miran mal porque lleva corbata?
¿Le hacen a un lado porque sigue sin hablar de la ofensiva neoliberal?
Encima, ¿no les da la razón y asiente?

No se preocupe. Sus problemas están resueltos.


Ponga una camiseta en su vida.
Y siéntase, por fin, de izquierdas.


martes, junio 07, 2011

EL NUEVO CAPITALISMO/3

Nota: este artículo resume en partes fundamentales dos series ya publicadas aquí: Capitalismo y explotación y Capitalismo y clases sociales. En la columna derecha de este blog el lector podrá ampliar, silo desea, los argumentos aquí esgrimidos pinchando sobre el correspondiente vínculo dentro de la sección Lo básico.

Decíamos ayer –obsérvese la cita culta- y antes de ayer que la diferencia fundamental entre el capitalismo anterior y el nuevo era la mercancía como elemento económico esencial. Efectivamente, señalábamos, los seres humanos hasta ahora habían sido explotados como fuerza de trabajo, sin embargo, en el nuevo capitalismo, la explotación no se daba como tal sino como una realidad nueva: los seres humanos habían pasado a ser mercancías. Así, la explotación había llegado a ser universal, en cuanto a que se explotaba la propia vida y no una faceta concreta de ella, y por tanto no se refería tan solo al campo de la producción como había sido lo tradicional. Es decir, no es que ahora haya menos explotación sino que, cualitativa y cuantitativamente, hay mucha más. Por ello, esta explotación, como nueva que es, presenta una serie de consecuencias que notablemente la diferencian de la anterior. Y no solo de la del capitalismo anterior sino, también, de la de cualquier otro sistema de explotación. Por eso, el presente artículo pretende mostrar aquellas diferencias esenciales entre lo que origina socialmente esta nueva explotación y cualquier otra. Y lo hará en el resultado social que el nuevo capitalismo tiene necesariamente, obsérvese la palabra, sobre la existencia humana.

1.- Nivel de vida
El nuevo capitalismo implica, como ya hemos señalado varias veces, no solo la mejora del nivel de vida económico de los individuos, sino la necesidad económica de dicha mejora para la explotación. Esto se debe a que al extenderse la explotación a la vida misma surge el consumo como producción de capital, es decir: como beneficio económico, y para que tal haya debe haber un superávit económico más allá de la subsistencia. Así, la consecuencia inmediata es la renta alta de los individuos, más alta que la mera subsistencia necesaria para mantener la fuerza de trabajo como era la única necesidad de sistemas anteriores. Esta renta alta, en realidad, es la condición de explotación pues se deriva a la propia producción capitalista a través del consumo. Así, la explotación va más allá del trabajo y pasa a ser de la vida.

Pero, ¿entonces por qué hay pobreza? ¿No sería la consecuencia lógica de todo esto su desaparición mundial? Hay pobreza porque sencillamente donde hay pobreza no hay explotación directa de los individuos. Precisamente en los lugares donde cunde la pobreza la causa no es la presencia del malvado capitalismo sino su ausencia. Al no ser explotados no existen y por tanto no participan de la realidad económica y mueren de hambre. Pero lo importante aquí es como la no explotación implica la pobreza y, como consecuencia, el alto nivel de vida implica la explotación. O dicho de otro modo: los que mueren de hambre no están explotados y nosotros, los habitantes del mundo rico occidental, sí. No se trata, por tanto, de una suerte para los habitantes de esas zonas sino de una desgracia el hecho de no ser explotados. Por eso, el desarrollo capitalista implica, a su vez, la desaparición en la mayoría de la población de la pobreza en los países donde se impone –lo que no implica necesariamente la igualdad económica de la población pues la desigualdad puede aumentar- como se ve en países emergentes como China. Y con esa reducción de la pobreza, el aumento de la explotación.

2.- Explotación de clase
A su vez, el nuevo capitalismo implica la desaparición de la explotación de una clase social sobre otras. Efectivamente, para la explotación de clase eran necesarias dos condiciones: la primera, y fundamental, que el hecho básico económico fuera la fuerza de trabajo y la producción económica, en su sentido más sencillo; la segunda, y ligada a la anterior, que se generará una clase ociosa que necesitara a otra para mantenerla. Esto ha desaparecido en el nuevo capitalismo por partida doble. En primer lugar porque, como ya hemos señalado, la fuerza de trabajo ya no es el factor fundamental de la nueva economía y por lo tanto todos los sectores sociales, y esto se ve muy bien como ejemplo con la infancia, son ahora productivos a través del consumo. Efectivamente, la nueva sociedad ha generado que todo sector social sea productivo alejando, por tanto, el hecho de que uno viva de otro pues no es la fuerza de trabajo el factor económico determinante. Así, ya no hay una clase ociosa y dirigente que viva del trabajo de otros pues ella misma produce beneficio capitalista.

Sin embargo, esto no quiere decir, por supuesto, que no haya sectores sociales privilegiados, oligarquías, que busquen defender sus privilegios que implican, lógicamente, injusticias en otros sectores sociales. Por ejemplo, hoy en día hay que entender así las peticiones empresariales de empeorar las condiciones de trabajo y despido y hay que oponerse a ellas, pero no como lucha de clases, al menos en sentido marxista clásico, dejándose de palabras rimbombantes. Los sectores sociales privilegiados pretenden mantener su privilegio sobre otros sectores, pero es un tema circunstancial y no esencial del nuevo capitalismo aunque ello nos lleve a la necesidad de la lucha por los derechos sociales. El nuevo capitalismo podría vivir perfectamente en una igualdad absoluta porque su explotación no precisa necesariamente de la desigualdad social, cosa que sí ha precisado cualquier sistema basado en la fuerza de trabajo, sino de la mera existencia individual como mercancía.

3.- Ideología como dominio social
A veces pasa: al escribir surgen nuevas ideas. Como he señalado en la nota del principio este artículo era una especie de resumen de las series dedicadas al capitalismo actual. Sin embargo, al hablar de esto surgen nuevos temas que no cabe dejar de lado. El lector, si sigue ahí, se habrá dado cuenta del esquema marxista de esta exposición: en una primera parte la estructura económica de la explotación; en el segundo punto, la depauperación para negarla; en el tercero la, también, negación a la explotación de clase. Por eso era justo, y lo que es más y como decía la vieja frase eucarística, era necesario tratar otro punto básico en la vieja, y ejemplar, teoría de Marx como era la ideología –entendida como falsa conciencia.- Sin embargo, aquí nos encontramos con un problema pues deberíamos, no tenemos nada a lo que acudir, extendernos sobre el tema. Por ello, consideramos que, al igual que hicimos con los puntos anteriores, debemos primero extendernos este punto en concreto. Ya saben, va otro rollo, próximamente, sobre Capitalismo e Ideología.

jueves, junio 02, 2011

MIS ALUMNOS ME CRITICAN (y van 6)

Una vez más, y ya van seis, mis alumnos me critican. Tienen derecho como usuarios de un servicio público a ejercer tal actitud. Y lo hacen a través de los blogs que se han abierto para poder expresar su opinión cuando les pido escribir un artículo y cuando, lo que es más importante, no. Por ello, si quieren leerles entran ustedes en La lechuza de Minerva y está en la sección blogs. Saber lo que piensan, y no solo de esta forma, es fundamental.

miércoles, junio 01, 2011

INDIGNADOS, SENTIMIENTO Y RACIONALIDAD

El otro día en esa clase de ética que ha quedado reducida a una hora semanal explicaba yo a Kant. Y salió un tema, por ello, muy kantiano: quién es mejor persona, si aquél que hace el bien llevado por los sentimientos más nobles de amor a la humanidad –les dije que eso se llamaba filantropía- o aquél otro que lo hace solo por deber, algo que surge de la fría razón, y además, como les contaba dice Kant en un texto, desprecia a la humanidad y se desprecia a sí mismo.

Se está poniendo peligrosamente de moda estar indignado. De hecho, últimamente, gente que nunca se había interesado por la política está indignada. A veces, incluso se indignan con aquellos que siempre nos habíamos ocupado de ella y nos acusan de no colaborar socialmente: somos malos. Es más, se ha llegado a aceptar sin discusión que la indignación es un sentimiento moralmente bueno e incluso quien no se muestra indignado es algo así como un malvado individuo ajeno a este hermoso movimiento solidario –otra palabreja de moda en la izquierda-.

Sin duda alguna, la indignación es un sentimiento. Pero, también sin duda alguna, ser un sentimiento no dice nada positivo sobre algo: los nazis estaban indignados con los judíos. Pero también es verdad que un sentimiento no dice nada negativo sobre quien lo tiene: cuando los americanos indignados descubrieron los primeros campos de exterminio hicieron que los ciudadanos alemanes de los pueblos limítrofes los limpiaran de cadáveres y estuvo bien hecho. Así, los sentimientos no son ni buenos ni malos en sí mismos sino de acuerdo a su causa. Y que la causa sea buena o mala no la decide la indignación, lo que sería una tautología, sino la razón. Es más, tenemos sentimientos -frente a los animales que solo pueden, algunos, tener emociones- por nuestra racionalidad. Empecemos por tanto a dejarnos de poesías baratas espirituales y vayamos a las caras, aquellas producidas por la corteza cerebral.

La autoproclamada izquierda está comenzado a desarrollar un discurso desde la indignación y el sentimiento: todo muy adolescente. Tomó fuerza con un intelectualmente ínfimo panfleto pero sabiamente publicitado y ha seguido, por ejemplo, con un librito que se llama Reacciona y que curiosamente no se pude descargar gratis de internet –todo, incluso la nobleza del espíritu, tiene un precio-. Eso podría estar bien para empezar, pero la indignación tiene también algo falso cuando no algo inmoral. Y no está mal descubrirlo y sospechar de ello.

Empecemos sospechando por un principio, eso siempre es útil. Lo primero que cabe precisar es por qué la sacrosanta indignación de la juventud ha surgido ahora y no hace, por ejemplo, un mes, seis, un año, dos, cinco o diez. Es decir, qué elementos han cambiado para que haya un estallido, por cierto tan justificado. ¿Cuál es la diferencia?

Segundo, observaremos que las revueltas se limitan geográficamente bastante y se reducen básicamente a España, el mundo árabe es otro tema distinto, y en todo caso a Grecia. Es decir, dos países donde la crisis ha afectado más profundamente al nivel de vida que en el resto.

La tercera nota, basada en las otras dos, es cuál es la causa de la indignación. La indignación comenzó como un movimiento que expresaba fundamentalmente el malestar ante la nula conexión democrática entre representantes y representados: su objetivo era político. Ya hemos señalado aquí que tenían razón y esto no era una queja circunscrita a jóvenes o viejos sino real y palpable: el sistema electoral español y las leyes que rigen la representatividad son actualmente un puro sinsentido que solo busca mantener a la oligarquía partidista. Sin embargo, a esta justa queja se ha ido añadiendo otra capital: ¡la juventud protesta por su futuro!, nos dicen. Y el ejemplo paradigmático que se señala siempre es que alguien con una carrera universitaria, dos idiomas y un master gana 800 euros. Protesta, y esto no es ironía, con razón.

Sí, protesta con razón. Pero, ¿qué protesta? Cuando uno protesta en política puede protestar por cosas específicas o por la totalidad: por ciertas circunstancias de la vida o contra la vida misma. Cuando uno protesta porque su preparación epistémica –podía haber puestos "estudios" pero hubiera perdido profundidad filosófica, ya saben- no se corresponden con su salario no protesta contra el sistema sino contra un hecho concreto: la relación mercantil entre conocimiento, al menos el estipulado en un título, y paga. Es decir, protesta porque en el mercado su conocimiento no se vende como él cree que debería. O sea, protesta como fuerza de trabajo no bien pagada. Pero al hacerlo protesta como algo más. Porque protesta por la consecuencia de que dicho mal pago le impide desarrollar una vida digna, es decir: tiene poca presencia en el mercado, dentro del sistema. Protesta, en definitiva, como mercancía desaprovechada. Así, en el interior de la protesta indignada está la indignación de la mercancía y con ella la pura asimilación.

Pero que nadie crea que aquí va una crítica personal como si uno mismo fuera puro. Ser puro es ser falso. Lejos de eso, va una comprensión y un apoyo personal y político. Cada día me levanto para vender mis conocimientos de filosofía como mercancía que soy. Y espero conseguir por ello el mejor precio. Les comprendo y les apoyo porque la lucha por los derechos sociales, es decir: las mejores condiciones de las mercancías, es algo necesario. Todos somos mercancías , usted también, y debemos luchar por ser tales en ciertas condiciones.

No hay un ápice de ironía en esto. Los indignados tienen razón como mercancías, pero no como revolución. Por ello, no se puede hablar de protestas radicales. Empleamos dicha palabra no refiriéndonos al pijo con pañuelo palestino que quema contenedores y grita consignas elementales sino cuando la oposición se da frente a aspectos esenciales de un sistema. Las protestas del 15M no lo hacen, son protestas reformistas y hacen bien en serlo. Lo volvemos a repetir: la lucha por los derechos sociales es absolutamente necesaria. Y una mejora socioeconómica y política haría un gran bien a este país. Y esa lucha se da también desde la indignación que produce la situación propia, pues es una lucha de un sano egoísmo: la idea de “yo quiero vivir mejor” implica la consecuencia de que nosotros queremos vivir mejor. Ahí, sí tiene cabida el sentimiento.

Sin embargo, el rechazo radical, desde su raíz, del capitalismo no es asunto sentimental. Curiosamente, el capitalismo es el sistema que mejor ha sabido armonizar la individualidad y el yo con las necesidades productivas a través de la mercancía. El capitalismo moderno es un canto al yo y a la vida porque en él el individuo, como en el viejo sueño nietzscheano -otra muestra de profundidad filosófica-, se libera del compromiso de crear la realidad para ensimismarse en su propia vivencia, ahora a través del consumo: el capitalismo es cada instante vivido como la plenitud y no como proyecto. En verdad, algo de esto saben el Corte Inglés y la poesía moderna. Así, el sentimiento que no puede liberarse de ese mismo yo, so pena de caer en la repugnante mística pues el yo es el fundamento de lo emotivo, no puede ir contra el capitalismo porque no puede librarse de su deseo de vivir. El capitalismo es demasiado complejo intelectualmente para ser criticado por el anhelo de existencia concreta que es el sentimiento. Curiosamente, sin embargo, la negación del capitalismo ya solo puede venir de un residuo del pasado intelectual como fue la idea de sujeto moderno y su anhelo no de vida sino de racionalidad: frente al individuo romántico que anhelaba vivir su vida el sujeto moderno anhelaba crear mundo objetivo. Solo en esa creación racional del mundo, y no de la vida propia, está el rechazo radical del capitalismo: solo en ese extremo de racionalidad.

Volvemos a clase. Un día vino un alumno a hablar conmigo. Se quejaba de todo, incluso de que en mis clases se hacía lo que yo decía –eso le sirvió para tildarme de fascista-. Me dijo que él se quejaba tanto porque, palabras textuales, no soportaba la injusticia. Y yo, que ya estoy amargado sin duda, le conteste que su vida iba a ser terrible porque cada día morían de hambre en el mundo 13. 000 niños. Y añadí: por cierto, nunca te oí quejarte de eso. Pero sin duda, ese alumno era un romántico. Sin duda, ese alumno estaba indignado.



miércoles, mayo 25, 2011

ZAPATERO (y los demás)

Echarle las culpas a alguien en concreto, en realidad el único que dio un poco la cara, tiene un problema: demostrar que uno no le apoyó anteriormente. Todos y cada un de los responsables políticos del PSOE, en el parlamento nacional y en los parlamentos autonómicos, apoyaron, o callaron que es lo mismo, ante las reformas antisociales de su presidente. Seguro que lo hicieron por responsabilidad ante el país, la clase obrera, el progreso y el partido; seguro que no lo hicieron porque estar en un puesto sin tener que pensar es cómodo. Y, para qué engañarnos, porque se cobra una pasta.

Ahora, la culpa es de Zapatero. Y por eso ellos esperan, pacientemente, a ver qué les dice el siguiente líder.


lunes, mayo 23, 2011

15M

Este escrito tiene una pretensión, seguramente no cumplida, de aclarar algunos puntos que creo interesantes sobre el movimiento del 15M. En realidad las preguntas básicas sobre el mismo son si tiene razón en su protesta, si es una manipulación o está siendo manipulado, si su estrategia es correcta y cuál es su futuro.

¿Es correcto el movimiento del 15 de mayo? El movimiento del 15M cuestiona fundamentalmente, al menos en principio así lo hacía, a la oligarquía financiera y política defendiendo la idea de que buscan aprovecharse del poder para legislar a su favor. De hecho, la crítica fundamental fue a la partitocracia en la que se ha acabado convirtiendo la democracia española en su sentido de representatividad. Y realmente en estas dos críticas el movimiento tiene toda la razón. Efectivamente, hay oligarquías –otra cosa distinta es explotación de clase- y la democracia española ha acabado, como por otra parte todas las democracias, en una partitocracia oligárquica cuya finalidad última es mantenerse.

Sin embargo, la cuestión viene ahora marcada por la estrategia: ¿lo está haciendo bien el movimiento del 15M? Esto es otra cosa. Y lo es no solo como un problema estratégico, que también, sino moral. Empecemos por el primero.

El problema moral es la imposición de la presencia en un lugar público. La gente de la acampada está imponiendo su presencia en la protesta en un lugar público. Así, el problema moral es el del empleo de la imposición física por una idea: ¿si los acampados fueran a favor de la dictadura militar veríamos bien la ocupación permanente de la vía pública? Sin embargo, el problema moral se ha solucionado precisamente por el comportamiento ejemplar de los integrantes de la protesta. Cualquiera que haya ido a dichas acampadas –personalmente hablo de Madrid pero me imagino que ha sido así en cualquier otro punto- habrá podido ver una limpieza, convivencia y tolerancia ejemplares. Es decir, sin duda han impuesto su presencia pero sin duda tienen la cortesía del mejor de los invitados. Es más, la invasión de la plaza pública no ha sido excluyente y se puede transitar por ella perfectamente no resultando perjudicados aquellos viandantes que la utilizan como lugar de paso. Moralmente por tanto solo cabe la felicitación al movimiento por su urbanidad. Y para nosotros la urbanidad tiene un contenido moral importante.


Es el problema estratégico el más grave. Estratégicamente el movimiento se ha equivocado en tres cosas. Primero, en elegir estas fechas; segundo, en la forma de protesta; y, tercero, en su deriva política. Al elegir las fechas cercanas de las elecciones autonómicas, el movimiento ha dado la imagen, que también tiene algo de realidad, de ser más antiPP que otra cosa. Cabe, por tanto, una pregunta pertinente por más que se quiera ocultar: ¿por qué protestar ahora y no hace un mes o dos? Sin duda hay una sospecha –por cierto, la izquierda auténtica debe ser filosofía de la sospecha no solo de los otros sino de ella misma- pertinente. Pero también es cierto que no es un tema capital. Y no lo es porque se da una curiosa paradoja. La derecha de este país ha estado pidiendo a gritos la movilización ciudadana ante la catastrófica situación a la que, entre otros pero él de una forma sin duda principal, nos ha llevado el gobierno de Zapatero. Y al estallar esta movilización se ha puesto nerviosa: la chusma en la calle. Su deseo, como en los cuentos de terror, se ha cumplido para su mal. La derecha exigía la movilización democrática pero solo se refería a la gente congregada en génova y bailando con un pinchadiscos –el español es lo que tiene- contratado por el partido.

Otro error de la estrategia ha sido la forma de acción: la concentración permanente. Efectivamente el problema de una concentración sin fecha de finalización es que se hace insostenible porque la gente acabará yéndose. Y el problema de acabarla ahora sería el de fomentar el hecho de las fechas electorales pues si se levantara, por ejemplo, hoy lunes parecería que su finalidad era ir contra el presumible triunfo del PP. Al parecer la asamblea, al menos la de Madrid, ha puesto fecha el próximo domingo 29 lo cual ha sido un acierto en este sentido. Pero otro error, y grave, sería la idea que al parecer también ha surgido de volver a levantar campamentos en plazas de los distintos barrios. La acción sorpresa ya ha pasado y con ella la ilusión. Y lo peor que puede pasarle al movimiento es que languidezca en acampadas de cuatro gatos. Por ello, nos atrevemos a sugerir, que sería tal vez pertinente convocar una manifestación el domingo 29 que desembocará, en cada ciudad española –o incluso del estado español-, en la plaza en cuestión como levantamiento simbólico del campamento y cada cierto tiempo convocar concentraciones en las mismas plazas como presencia del movimiento.

Pero el error más grave de estrategia, y que acabará con el movimiento, es sin duda su deriva política. Cuando el movimiento empezó la idea principal emitida era producto de una indignación moral contra la oligarquía financiera y política: un rechazo. Curiosamente este hecho era, esta vez, lo más positivo porque aglutinaba un sentimiento generalizado socialmente en todo el espectro ideológico. Cualquier persona que meditara sobre la situación actual sentiría dicho rechazo independientemente de su adscripción política. Sin embargo, luego empezó desde el propio movimiento a comenzar a darse importancia ya no al rechazo sino a las propuestas. Y ese fue su error. Porque el movimiento de rechazo a la partitocracia, y no solo a la oligarquía financiera, parecía una sucursal de IU. Y si no votamos a IU porque nos sobran motivos, no pusieron fácil el chiste, no íbamos a defender esto.

Pero el problema viene de la propia forma organizativa. Las plataformas asamblearias son muy útiles sin duda para posiciones de rechazo, como lo fue esta, pero son fácilmente manipulables al tener que presentar alternativas, como aquí también ha ocurrido. Efectivamente los grupos sin una organización formal determinada paradójicamente son presa fácil de los grupos organizados. No estamos diciendo que IU haya intentado manipular el movimiento, Dios nos libre de pensar eso de por ejemplo un partido comunista, sino que al ser un movimiento asambleario los mejor organizados políticamente han ocupado la ideología. Y hubo algún hecho relevante en esto que fue muy interesante. No solo el apoyo del holding empresarial de Público, el periódico más progre del empresario más izquierdista, sino el hecho de que un movimiento que había hecho bandera de un “No nos representan” no acabara pidiendo el voto nulo, en blanco o la abstención en las elecciones sino que se callara sobre el asunto. De pronto, se podía pedir el cierre de las industrias de armamento pero no el rechazo ya no a la democracia sino al voto a los partidos: la radicalidad se quedaba en la utopía.

El movimiento del 15M por supuesto pasará. De hecho, su propia condición de indignación moral marca su fecha de caducidad. Sus posteriores propuestas reúnen, en su mayoría, toda la simpleza de una izquierda que hace tiempo perdió –y estamos hablando solo de su carácter reformista porque en lo revolucionario aún no se ha enterado de nada- el contacto con la realidad. Sin embargo, hay algo que permanecerá. Y es algo que se dice sin ironía y con admiración. Cuando uno paseaba por Sol, en Madrid, se notaba una educación exquisita, una amabilidad perdida hace tiempo, una convivencia que no existe en ningún otro lugar. Llegué a un puesto y vi un cartel donde había una falta de ortografía, como puede haberla en este artículo aunque pasaré el corrector ortográfico. Avisé a dos jóvenes allí presentes, para que algún imbécil no hiciera la foto y lo mostrara en los medios de comunicación como ejemplo de incultura, y no me contestaron la tontería que hubiera sido posible –algo así como “escribimos como queremos”- sino que se sonrojaron, me dieron las gracias y lo corrigieron. Y yo me excuse diciendo que era profe y aquello era deformación profesional. Solo ese momento que demuestra que aún hay algo que consideramos especialmente humano y superior en la cultura merece, en un mundo como este, la acampada del 15M. Y también porque demuestra que detrás de esta protesta aún hay ilustración.

viernes, mayo 20, 2011

MEJOR VOTO NULO (así aseguramos)

Me están llegando distintas informaciones por las cuales de acuerdo a nuestra ley electoral votar en blanco puede acabar, bajo ciertas circunstancias, en algo que favorece a los partidos mayoritarios. Como no tengo tiempo de aquí al domingo para comprobarlo y como seguro que el voto nulo no se contabiliza, lo que le aparta de la apliación del sistema de D’Hont, cambio el sentido de mi voto a nulo. Las razones de esta voto se mantienen de acuerdo al artículo anterior. Y perdonen ustedes que les cuente mi vida.


martes, mayo 17, 2011

VOTAR EN BLANCO (mejor voto nulo).

Nota: este artículo ha sido actualizado en una nueva entrada defendiendo ahora el voto nulo por las circunstancias de la ley electoral y la posibilidad de que el voto en blanco favorezca a los partidos mayoritarios. Toda la argumentación sigue siendo la misma y el artículo sólo ha cambiado en su título y en esta nota, siendo el mismo su contenido.

El próximo día 22 de mayo hay elecciones autonómicas y municipales en -¿lo digo o no lo digo? Venga, lo digo- España. Este escrito pretende explicar qué voy a votar. Comprendo que a ustedes les importe poco este hecho ya que no pretende decirles qué votar sino solo razonar públicamente el destino de mi voto. Y mi voto será en blanco. Por ello, lo que viene a continuación es una explicación de mi elección de voto. ¿Por qué voto en blanco? Y otra cosa más. Si yo viviera en un municipio pequeño y mi alcalde, por ejemplo, hubiera hecho una legislatura buenísima le votaría a él independientemente del partido que fuera. Las racionalidad es flexible.

1.- Socialmente, la existencia de oligarquías es algo común. La clase política es una de ellas. Y esta oligarquía responde no a sus impulsos subjetivos sino a realidades objetivas. Es decir, no depende su condición de la forma de ser de cada uno de sus miembros, honrados o no, sino de la propia estructura social que genera y fomenta su desarrollo. Y la función principal de una oligarquía es perseverar en el poder manteniendo, al tiempo y para ello, sus privilegios. Esto, a su vez, le aleja de los problemas reales de aquellos que no son oligarquía: los integrantes de la oligarquía ven el mundo de acuerdo a su conciencia social. Así, los problemas de la gente común, como diría un político en campaña, son diferentes a los del privilegio social.
Como ejemplo paradigmático de esto está el tema del estatuto catalán, cuyo interés social era nulo como demuestra que votara menos del 50% el electorado en el referendo, pero su interés político era máximo porque lo que competía era el grado de poder de esa misma oligarquía. Y otro ejemplo aún más interesante. Si ustedes ven las listas electorales percibirán en estas la llamada cremallera de chico-chica-chico o chica-chico-chica: como en los banquetes de boda con tarjeta en la mesa. Es el famoso sistema de cuotas que con tanto ahínco se empeñó en defender el sector feminista de la oligarquía política. Mientras tanto ser madre, un problema real para muchas mujeres, resulta una heroicidad en España por cuestiones sociolaborales: hay mujeres de segunda y de primera. O dicho de otro modo: los problemas reales no son prioritarios; los propios de la oligarquía, sí.

2.- Pero hay más –no se vayan todavía, como decía superratón-. Los partidos políticos en cuanto tales no son más que estructuras de promoción interna para sus integrantes principales, no necesariamente para sus militantes que incluso creen en ellos, que en ningún modo vertebran con la gente ni antes ni después de las elecciones. Ello explica porqué todo un partido puede cambiar monolíticamente de ideas, como hizo el PSOE hace un año, y ninguno de sus diputados presentar la dimisión o, aún mejor, votar en contra de aquello que iba contra el programa electoral y la idiosincrasia del propio partido -¿seguro?-. El cambio del líder implica el cambio de los diputados como la dirección del pastor señala el camino de los borregos: todo sea por el pasto. Así, los partidos se presentan a las elecciones con un programa electoral bajo el que se les vota. Pero este programa, curiosamente, no tiene la categoría de un contrato social pues puede ser cambiado por la parte prestadora del servicio sin problemas. Y es más, sin que ninguno de esos idealistas que forman su núcleo dirigente niegue nada. Zapatero aplica recortes sociales con el voto favorable del partido socialista que prometió no hacerlo y Aznar apoyó la guerra de Irak sin que un solo diputado popular se atreviera a decir nada. ¿Para qué sirven entonces tantos diputados?

3.- La estructura política actual de los partidos es la traición permanente al contrato social porque ese contrato ha quedado reducido a la mera elección cada cuatro años de unas siglas monolíticas cuya única actividad real es la lucha por el puesto a lograr en la lista y tener posibilidad de ocupar un cómodo sillón. Y no se trata de que los diputados de los distintos organismos no trabajen, imagino que lo harán aunque no les luzca mucho, sino que su trabajo es ridículo porque su única finalidad objetiva, por encima de sus nobles pensamientos, es la de mantener la situación de privilegio. Las instituciones funcionan realmente por encima de los intereses personales, que pueden ser muy nobles, pero eso no quita que no haya responsabilidad personal. La finalidad última de cada diputado, ya nacional ya autonómico, acaba siendo perpetuarse como tal no por maldad personal sino por realidad objetiva. Por eso no es un problema de personas sino estructural.

4.- ¿Pero no es todo esto antidemócrata? ¿No estaremos luchando contra sagradas instituciones creadas para nuestro bien? En realidad quienes han roto el contrato social han sido ellos cuando han situado el interés oligárquico por encima del interés social. Y lo han hecho blindado con leyes políticas como listas cerradas, ley electoral o que los programas políticos no alcancen categoría jurídica de contrato –cosa esta que debería ser imprescindible- su propia parcela de poder.

5.- Y además, precisamente votamos en blanco y no nos abstenemos, es decir vamos a votar pero a ninguno, porque creemos en la democracia e incluso pensamos que los partidos políticos pueden ser un mal necesario de la democracia. Pero no la configuración actual de los partidos ni de la democracia. Es decir, queremos una democracia representativa, nada de asambleria, pero con las garantías para que dicha representación sea efectiva. Y no se trata solo, repetimos, de listas abiertas o cerradas o de reforma de la ley electoral para mejorar la representatividad, ambas necesarias, sino también de que los programas electorales deban cumplirse bajo pena de poder pedir indemnización por fraude: que sean un contrato con la ciudadanía.

Y 6.- Pero hay otra cosa más. ¿Es este artículo producto de la indignación? En la alternativa política progresista se está repitiendo excesivamente lo de indignarse: uy, todo el mundo de pronto está indignado. Y eso sí es peligroso. Jugar con la emociones en política es un tema grave. Nosotros no estamos ahora más indignados que antes porque tampoco creemos los cuentos de los viejos sobre sus heroicidades: sabemos historia. Este artículo no pretende ser producto de un estado emocional, siempre transitorio y que igual se acaba cuando el becario por fin entra de profesor enchufado en la universidad, sino de un estado racional permanente: la democracia se mantiene porque seguimos despiertos y no porque de vez en cuando lloremos conmocionados por las pesadillas. Toda esta historia de indignación suena a la voz impostada de quienes mientras las cosas les iban bien no veían más allá de su televisor plano y ahora han descubierto los terribles males del sistema al no poder pagarlo. Frente a ello creemos que el estado no debe ser emocional sino racional porque la democracia no es el triunfo de la emoción –de eso saben los totalitarismos mucho- sino el de la razón. Y la razón, al menos la nuestra, nos lleva a votar en blanco para no apoyar lo anteriormente descrito. Pero es solo una opinión individual. Bueno, o es nada menos que una opinión individual.

lunes, mayo 16, 2011

(¡¡por fin¡¡) PREOCUPADOS POR LA EDUCACIÓN DE LA FILOSOFÍA

Llevo 15 años dando clase en Secundaria. Nunca jamás, eso es mucho tiempo, nadie de la universidad se ha interesado por mi actividad como profesor. Hacen bien. El problema surge cuando en esos 15 años nunca he recibido tampoco ningún escrito de ningún departamento universitario de Filosofía preocupándose por lo que hemos hecho o dejamos de hacer en las clases de ningún instituto en los que he estado: ni por mí ni por nadie. Tampoco conozco a profesor alguno de secundaria que haya recibido el mínimo interés de la universidad para saber qué hacía o no. Ni qué apuntes daba.

Sin embargo, hoy mi departamento de Filosofía del instituto ha recibido un correo de alguien de la universidad interesándose en ello. Es más, preocupándose incluso por si tenemos alguna página web desde la cual pretendemos ayudar a nuestros alumnos para, dice, hacer un registro. Es verdad., algunos profesores de secundaria hacemos páginas web gratuitas desde las cuales nuestros alumnos, y todo el mundo, pueden descargarse materiales gratis para su educación. Incluso algunos perdemos dinero con ello.

Pero hoy, por fin, la universidad se preocupa. Nos manda el correo un tal D. Francisco Castilla Urbano de la universidad de Alcalá de Henares.
Dice así:

Estimados compañeros:
Desde el Área de Filosofía de la Universidad de Alcalá nos hemos propuesto realizar un registro de direcciones de Internet que ofrezcan información relacionada con nuestra especialidad, por lo que os rogamos que nos comuniquéis cualquier página que pueda ser incluida. El objetivo es publicar el registro, de manera que sus direcciones puedan ser utilizadas por alumnos de Bachillerato y Universidad para sus consultas o trabajos.
Somos conscientes del uso fraudulento que, en numerosas ocasiones, se hace de este instrumento, propiciando el plagio y la transmisión de contenidos al margen de cualquier respeto por la autoría de los materiales y con la finalidad de atribuirse un trabajo que no va más allá del cortar y pegar. Pero, por una parte, también hay estudiantes que lo utilizan con la misma consideración que cualquier enciclopedia o libro y, por otra parte, guste o no, su existencia es una realidad, por lo que parece preferible tenerla en cuenta y prever sus consecuencias más que empeñarnos en ir a contracorriente.
En cualquier caso, este registro de direcciones es una primera fase de un trabajo a más largo plazo que incluiría, en la etapa siguiente, la realización de un encuentro para discutir las ventajas de esas páginas como instrumento educativo y las medidas a adoptar por los profesores para evitar en lo posible los inconvenientes que implican. Entretanto, os agradezco de antemano vuestra colaboración.

Un saludo,
Francisco Castilla Urbano


Resulta enternecedor el principio: ese interés, por fin, de la universidad por los alumnos incluso de bachillerato. Pero algo no encaja. Relean el segundo párrafo y verán: los derechos de autor ocupan más palabras que ese interés. Y relean el tercero y observarán que la universidad, qué listos son, ya ha resuelto lo que presuntamente quiere discutir. Cito textual: la realización de un encuentro para discutir las ventajas de esas páginas como instrumento educativo y las medidas a adoptar por los profesores para evitar en lo posible los inconvenientes que implican. O sea, ya han decidido que hay inconvenientes.
Deberían, sin duda, cerrar esas malditas páginas.

Y por cierto, D. Francisco Castilla Urbano, de quien no dudo su extraordinario interés en la Filosofía y en las enseñanza de la misma, vende un libro de textos de Filosofía para la Selectividad en Editorial Anaya.

Gaudeamus igitur.

domingo, mayo 15, 2011

SER MALA PERSONA.

Soy un bellaco.
Ya era un antipatriota.
Zapatero, en cambio, tiene un bello ideario: un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes.

viernes, mayo 13, 2011

DEFENDER LO PÚBLICO (¿o no?)/1

Nota: este artículo había sido publicado originalmente el pasado miércoles día 11 de mayo. Debido a un error de Blogger, dicho artículo ha sido borrado y se vuelve ahora a publicar. Rogamos disculpen las molestias.

Se está extendiendo una corriente política autodenominada de izquierdas -nota: autodenominarse de algo no niega ni afirma nada, por supuesto- que centra su discurso en la defensa de lo público. También puede ser que ahora haya elecciones. No obstante, estamos de acuerdo con la consigna. Pero, el problema de las consignas es la facilidad en estar de acuerdo con ellas. Por tanto, es bueno no dejarse llevar por la emoción y profundizar algo más. Y profundizar es plantearse porque los dogmas son malos. Por eso, este artículo no se titula en afirmación sino como cuestionamiento. La pregunta a responder es: ¿hay que defender lo público? Y una segunda, ¿qué es defender lo público?

En primer lugar, algo honesto siempre, definamos términos. Por servicios públicos entendemos no solo la prestación universal de servicios esenciales a cargo de impuestos, sino también que dichos servicios sean prestados por personal directamente contratado por el estado, es decir, por trabajadores pertenecientes a la administración pública. De esta forma, al hablar de lo público en este artículo hablaremos de esto.

Las izquierda señala siempre, más ahora cuando hay campaña electoral, que la derecha quiere acabar con los servicios públicos. Es algo falso porque en realidad nadie quiere, ni la malvada derecha fíjense, acabar con el servicio universal y gratuito –nota: por cierto, no es gratuito porque se paga a través de impuestos-. Entre otras cosas no lo desean, y es la fundamental, porque estos servicios y su financiación pública son vistos como un chollo económico por la empresa privada y dicho chollo se genera precisamente por su carácter universal y obligatorio. Efectivamente, poder transferir este vasto mercado a la empresa privada, lo que es la intención última por ejemplo de Aguirre y no su desmantelamiento, sería para aquella el mayor chollo de su existencia pues garantizaría el beneficio económico. Por eso, la derecha no está en contra del servicio universal y gratuito –que no es gratuito sino financiado vía impuestos- sino de su prestación por la administración pública pues concibe el desmantelamiento de esta como la gran oportunidad para los intereses privados. La derecha no quiere la privatización a secas, como clama demagógicamente la autoproclamada izquierda e incluso la derecha que de boquilla va de liberal, sino exclusivamente la gestión privada de los servicios públicos para poder jugar con esta como presión política a cambio de la formación de lobbys industriales apoyando la estrategia partidista. Así, cuando la izquierda presenta una derecha empeñada en la destrucción de la prestación gratuita de sanidad o educación se equivoca enormemente. No hay tal cosa porque la derecha es consciente, Esperanza Aguirre lo es, de que en España es imposible un negocio educativo o sanitario de grandes proporciones fuera de lo público. Por tanto es más sencillo hacer el negocio con lo público y ello implica no solo no desmantelarlo sino ampliarlo: Aguirre construye nuevos hospitales para la sanidad pública porque son negocio para la empresa privada que lo gestionará y que ni tiene que buscar clientes ni mantenerlos. El modelo de la derecha es hacer negocio con lo público a través de su gestión.

Pero, ¿no tiene razón la derecha cuando señala que es más eficaz la gestión de lo privado de los servicios públicos? ¿No habría entonces que defenderlo? El problema aquí es que la eficacia no se puede identificar sin más con lo barato. Nuestras madres siempre nos lo decían: lo barato es caro. Por eso, que un servicio sea más barato que otro no implica que sea más eficaz.

Presentemos un modelo de gestión privada de un servicio público que además es puesto como ejemplo: la escuela concertada. Siempre se nos pone el dato como categoría: el puesto escolar en la concertada es más barato que en la pública. Por eso, se concluye el argumento, hay que generar una administración privada de lo público. El dato –que el puesto escolar resulta más barato- es cierto; sin embargo, el argumento es falaz. Hay dos razones: la precarización de la mano de obra y el servicio prestado.En cuanto a la precarización de la mano de obra, la empresa privada hace dumping social. Los profesores de la privada concertada trabajan más horas, pueden dar entre 7 y 10 clases más a la semana, y cobran menos que los de la pública: es la competencia del tercer mundo –qué poco correcto soy-. El gran ahorro de la concertada no es en la gestión, sino en la precarización laboral. Es la sobreexplotación de los trabajadores de la enseñanza concertada lo que explica la diferencia fundamental de gasto –y por cierto, para tanto profesor de la pública exquisito: los profesores de la privada o de la concertada son tan buenos, o tan malos, como los de la pública-.

Pero es que además hay algo más. Al tiempo que la privada logra beneficios poniendo peores condiciones laborales a su personal, lo que rebaja su gasto como hacen las empresas chinas, además seleccionan su público falseando lo resultados. Por ejemplo, en educación los alumnos inmigrantes o con necesidades educativas especiales se matriculan mayoritariamente en la pública porque la concertada no les recoge.

Con todo ello, no es que la privada gestione mejor, sino que juega con unas reglas diferentes a la pública que acaba siendo subsidiaria para paliar los agujeros que la privada deja. Así, la doble vía de servicios gratuitos y universales se perfila como una realidad próxima: si usted no tiene problemas irá a la (falsamente) bien gestionada privada, sino a la pública. Y la gestión privada de los servicios públicos garantizará esa doble vía a costa de una precarización laboral y una selección de usuarios.

Pero.
Siempre hay una segunda parte. Porque aquí suele acabar el discurso tradicional de la autoproclamada izquierda: tal vez añadan un lema sobre que la pública es guay y chachi. O sobre que ellos tienen, ¡Dios mío!, una oposición. Sin embargo nadie que trabaje en la pública puede pensar que sea realmente lo que debería ser; ni siquiera que se acerque. Bueno, tal vez algún idiota. La pública es un dispendio de talento, dinero y acción social. Porque que la gestión privada sea nefasta para los derechos ciudadanos no implica, ni mucho menos, que la pública sea buena. La pública es nefasta de acuerdo a lo que podía ser. Pero, eso pronto.


domingo, mayo 08, 2011

VIDA INTERIOR/76: VIDA PERRA.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Mi perro se estira en el suelo. Y pienso yo: es curioso que no tenga conciencia, que no sepa que existe. Y mientras en Telemadrid hablan Tomás Gómez y Esperanza Aguirre.
Cuestión, triste, de prioridades.
O tal vez que solo se puede reflexionar sobres cosas importantes.
No sé.


jueves, mayo 05, 2011

LA CAMPAÑA

Hoy empieza, tengo entendido, la campaña electoral.
¿Campaña? Venden algo.
Sospecho qué quieren vender.
Y es, en realidad, una tragedia.

martes, mayo 03, 2011

ABURRIMIENTO (¿clásico?)

Esto ya no es Mourinho, un imbécil, Guardiola, un cretino, o la prensa deportiva, una basura. Es algo más. Curiosamente, la prensa deportiva hace años no era así. Curiosamente, la prensa política actual ha copiado a la prensa deportiva.

Curiosamente, hace años, y no tantos, era posible que un gol del Barcelona fuera aplaudido en el Bernabéu. Curiosamente, hace años, curiosamente también hace bastantes más que lo anterior, un jugador del Madrid podía salir ovacionado del Camp Nou. Tal vez, ya no.

Puede ser que ahora que los telediarios empiezan por el fútbol –nota: esa es la verdadera manipulación- o los prestigiosos columnistas progresistas dedican ridículos artículos a defender al club de sus amores, el fútbol sea muy importante. Pero yo me aburro y me canso de tanta idiotez. Y a pesar de eso, no dejo de verlo. La pregunta, a responder, es por qué.
O dicho de otro modo, ¿por qué ha ganado cierta visión del fútbol?

Entro en facebook, escribo en otro blog, comento algo en el instituto contra el gobierno o contra algo presuntamente de la izquierda oficial y llega alguien y dice: ese es del PP.


miércoles, abril 27, 2011

1º DE MAYO: LUCHA OBRERA Y SINDICAL

Yo siempre con la lucha obrera y sindical.

A punto de gritar un sincero a la par que viril, pero sin patriarcado por supuesto, ¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

He pensado, y solito, un lema para la próxima manifestación del 1º mayo, exponente claro de esa misma lucha sindical ejemplar, aunque alguno se vaya de puente.

Y viendo que el lema que los sindicatos, igualmente ejemplares de clase, es "Empleo con derechos. Contra los recortes sociales" –porque eso sí, ya lo de empleo sin derechos por ahí no pasamos- he pensado lo siguiente.

Tal vez -a riesgo de discrepar con tantos hermanos y hermanas delegados que dan su vida diaria por los trabajadores incluso sin tener opinión- esta consigna proletaria se queda tal vez, quien sabe, no seré yo el que lo diga, un poco corta.

Y por ello propongo, con modestia y humildad, algo distinto.
Un lema rotundo.
Un lema sin transigir con el gran capital.
Un lema frente a la ofensiva neoliberal que nos invade.

¡¡¡NO A LA JUBILACIÓN A LOS 99 AÑOS !!!

(Para que luego digan que vivo en una torre de marfil).

lunes, abril 25, 2011

EL NUEVO CAPITALISMO/2

En la anterior entrega de esta serie analizábamos el cambio fundamental que se da entre el nuevo capitalismo y cualquier otro sistema anterior incluyendo el propio capitalismo clásico anterior. En todos los sistemas precedentes, decíamos, el papel de los seres humanos había sido el de fuerza de trabajo mientras que en el sistema actual los seres humanos son mercancía. Y esto, añadíamos, lejos de liberarles de la explotación ha llevado a esta hasta una radicalidad nueva pues explotación es ya la propia vida como existencia. Así, antes al ser fuerza de trabajo, había un momento de explotación y otro de recuperación de esa misma fuerza donde la explotación no podía tener efecto; ahora, sin embargo, la explotación es en cada instante. Por ello, concluíamos, al tiempo y en una aparente paradoja, han mejorado ostensiblemente las condiciones materiales de vida a través de la necesidad del consumo.

Este articulo actual pretende, una vez sentada la base económica sobre la que se establece el nuevo capitalismo, explicar las consecuencias que esto genera socialmente y como el capitalismo actual poco tiene que ver con el anterior. Es decir, pretendemos analizar la configuración de la sociedad desde la base económica. Pero antes, y de eso va esta parte, necesitamos hacer una aburrida -¿otra?- consideración metodológica sobre la relación entre esa base económica de explotación radical –el hombre como mercancía- y la sociedad dada. Es decir, plantearnos si lo que defendemos es un automatismo entre base económica y superestructura, para hablar en términos marxistas clásico y que se traduce como una relación de necesidad entre el sistema económico y la sociedad dada, o no.

En primer lugar, no se puede pretender una teoría del reflejo, que defiende a la base económica responsable directa de cada fenómeno social, pero tampoco defendemos una ausencia absoluta de relación entre lo señalado como hecho productivo y lo referido a la conciencia social –entendiendo esta como el conjunto de fenómenos sociales no estrictamente económicos-. En nuestra teoría -¿a que sonó pretencioso?- la relación entre la producción económica y los fenómenos sociales son como condición de posibilidad. Sin embargo, esto no es decir mucho. Iremos más allá.

En los sistemas anteriores, donde el individuo era fuerza de producción, las consecuencias sociales para la mayoría de la población eran de un determinismo extremo: los fenómenos sociales ocurrían de acuerdo a los procesos productivos excepto, precisamente, entre las élites que liberadas de la determinación extrema de la producción, es decir: de ser fuerza de trabajo, podían llevar una vida como condición de posibilidad. Así, las élites sociales hacían literalmente la historia de acuerdo a su acción que si bien no podía sobrepasar lógicamente su condicionamiento histórico sí podía lograr, sin embargo, ir en una u otra dirección. Y esto lo señalaban también las ideas sociales. Por eso, occidente y oriente se separan especialmente a partir de la baja edad media –usamos cronología occidental- tanto como consecuencia de una historia anterior como, esencialmente, como producto de una nueva visión ideológica que surge en occidente y que luego se conocerá como modernidad.

¿Cuál es la diferencia ahora? Hay una similitud y una diferencia. La similitud es que la conversión de los individuos en mercancía, clave del nuevo capitalismo, sirve como condición de posibilidad de los cambios sociales que se expondrán, pero ahora para toda la población –y así la vida individual va a aparecer como libre autodeterminación-. O diciéndolo de modo negativo, la nueva sociedad que aquí se va a explicar no sería posible si no fuera porque los seres humanos han pasado de ser fuerza de trabajo a ser mercancía. Pero eso, claro está, no quiere decir que automáticamente una cosa lleve a la otra. Por ejemplo, una consecuencia posible de la nueva base económica –los individuos como mercancía- es la mejora del nivel económico de la población para el consumo. Pero, por supuesto, esto no quiere decir que necesariamente se dé pues dicha mejora puede acabar siendo para el mercado exterior y dejar a la población interna como mera fuerza de trabajo –dilema al cual deberá enfrentarse China en los próximos 25 años-. Así, el nuevo capitalismo es la condición de posibilidad de un nuevo modelo social que se da ya, y se va a dar, en los países económicamente avanzados pero que no, necesariamente, se dará en todos pues puede haber países donde su población sea solo fuerza de trabajo y por tanto su existencia valga poco –lo que se llama países pobres-. Diciéndolo brevemente: una parte, y muy importante vaticinamos, de la población mejorará su condición económica por el desarrollo del propio sistema pero eso no quiere decir necesariamente que toda la población mundial lo haga. Y donde esto no se produzca la vida humana –como ha sido norma habitual en la historia, por cierto- seguirá no valiendo nada. Y donde se haga –también por cierto- la vida humana valdrá su valor en el mercado del sistema.

Pero hay algo más –ya acabo por hoy-: el nuevo capitalismo, al desarrollar la producción como vida, implica también el modelo de una nueva forma de ser –y debe leerse esto en su sentido literal fuerte-. Lo que la modernidad intentó en un sentido ideológico, en cuanto a un terreno constreñido al ideal: formación de una nueva forma de ser humano,el capitalismo actual lo está desarrollando de forma real -pero en sentido, bien es verdad, opuesto-. La modernidad pretendió generar sujetos y el desarrollo del capitalismo pretende generar determinado tipo de individuo –pero no sujetos- con unas características determinadas. Así, lo interesante del nuevo capitalismo, también, es la formación determinada de una manera de ser humano que ya no responde a un ideal, como en el discurso moderno, sino a una posibilidad real. Sin embargo, y esto es algo que también veremos, esta forma de ser no remitirá a algo concreto sino a una formalidad, a una estructura de sustentación de la mercancía.

Por último, hasta aquí hemos hecho una diferenciación, clásica, entre la producción –base económica- y los hechos sociales –superestructura-. Esa distinción, como igualmente analizaremos, ya no es posible pues la radicalidad de la producción del nuevo capitalismo implica que todo sea producción. Ya no hay ideología, para ser brillante y enigmático a la par, porque todo es producción ideológica. Y también porque, curiosamente, la falsa conciencia, en cuanto aquello que no pertenece a la realidad material, es curiosamente mi propio discurso.

Pero todo esto –y ya sé qué usted piensa que lo va a leer un familiar cercano mío- otro día. Y una cosa sincera. Si usted heroicamente ha llegado hasta aquí y no ha comprendido lo que quería decir no lo achaque a la, presunta, profundidad de mi discurso sino a mi torpeza al redactarlo y, tal vez, a que no sea tan interesante como yo creo.


viernes, abril 22, 2011

SEMANA SANTA/ y 4

1.- Libro Primero de los Reyes, 18 19 y ss.
Cuenta el Antiguo Testamento que hubo una vez una competición entre el profeta Elías, fiel devoto de Yahvé, y los sacerdotes de Baal. La competición consistió en ver cuál de los dos bandos y a través solo de sus plegarias conseguiría que su dios encendiera el fuego de un sacrificio. Los sacerdotes de Baal lo intentaron, pero sin éxito. Y al llegar su turno, Elías, según dicen, pidió que echaran abundante agua sobre el ternero muerto, sin duda para dificultar la cosa. Así se hizo y entonces Elías rogó a Yahvé y un rayo cayó del cielo haciendo arder la carne.

2.- Evangelio de San Mateo, 17 19-20
Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle? Díceles: Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: "Desplázate de aquí allá", y se desplazará, y nada os será imposible.

3.- http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/22/andalucia_sevilla/1303434973.html
Llueve en Sevilla y la gente no puede sacar adelante las procesiones. Lo llaman la madrugá. Primero, gran costernación, pero grande, grandísima. La desilusión se palpa en el ambiente. Segundo, y visto lo visto, poquita fe.


lunes, abril 18, 2011

SEMANA SANTA/2: EL ESTATUS SOCIAL DE LA IGLESIA CATÓLICA.

¿Conoce usted a alguien o por lo menos a alguno que conozca a otro o a uno al cual le haya dicho un tercero que hay alguna persona que siga los mandamientos de la iglesia católica en materia moral en general y sexual en particular? ¿Conoce usted a alguien, pongamos de menos de sesenta años, que cumpla los sacramentos de la iglesia? ¿Conoce usted a alguien, o incluso le han hablado de alguien que no sea trabajador de dicha empresa, en fin, que siga las enseñanzas, entre reaccionarias y ridículas, del colectivo eclesial católico?

No lo conoce, yo tampoco. La respuesta es simple: la iglesia católica está socialmente en el basurero de la historia. Su influencia es mínima y su valor en lo relativo a las costumbres y la vida personal absolutamente inexistente: nadie hace caso a sus enseñanzas. De dominar y controlar la vida individual la iglesia ha pasado a ser, sociológicamente, un aspecto folclórico de este país. Y todo ello en apenas 30 años. La gente puede declararse creyente y seguir bautizando a sus niños, pero es un rito social y no religioso. A lo que diga un cura en el altar nadie le presta atención.

Sin embargo, y esta es una paradoja, la iglesia católica sigue teniendo una presencia política y en los medios de comunicación prominente. No hay declaración que haga su directiva que no resulte publicada y contestada como si dijo algo socialmente relevante. Y no solo lo hace así la derecha para explayarse en la sabiduría de los pastores, los perros también pastorean hay que recordar, sino, lo que resulta más sorprendente, igualmente lo hace, y aún más, la izquierda. Precisamente, este artículo pretende analizar esa desproporción entre la importancia social de la iglesia, nula, y su importancia mediática y política, amplísima.

¿Por qué, por ejemplo, el último gran debate de la autoproclamada izquierda, llevado a cabo incluso como acto de protesta, ha sido el fascinante, relevante e importantísimo problema, clave sin duda en el desarrollo de la emancipación, de las capillas en la universidad? ¿Cuántos del casi millón y medio de estudiantes universitarios van a las capillas?¿Cuántos hacen caso, incluyendo a los que van, de lo que allí se dice? Sin embargo, ha sido la gran movilización universitaria e izquierdista. E incluso cuando el periódico de la referencia progre, Público, entrevista al nuevo y magnífico rector de la complutense es el tema más destacado ¿Por qué?

Para toda propaganda hay algo esencial: la existencia de un enemigo. El enemigo encauza las posibles desavenencias del grupo, lo uniforma y provoca la reacción unánime. Al tiempo, la simpleza del enemigo, real o ficticia, permite un ataque elemental, una unión emocional, que genera la identificación plena del colectivo. Y además, sirve para ocultar la propia inanidad -ideológica, política y social- de ese mismo colectivo solo crítico con aquello que no es relevante. La presencia del lobo feroz satisface, curiosamente, a los borregos. Así, en realidad, la autoproclamada izquierda vive feliz con sus dos enemigos satanizados: el malvado neoliberalismo –otro día analizamos ese mito- y la terrorífica iglesia. Que esta última no tenga la menor relevancia social es indiferente para su satanización: al papa le escucha más la izquierda que la sociedad. De hecho, la autoproclamada izquierda es la única que aún toma en serio las tonterías vaticanas. La autoproclamada izquierda ya solo sirve, sin discurso social o político fuera de la consigna, para pelear con lo inútil. Pero ello, a su vez, satisface las ansias de su club de fans. Si uno va a un concierto no quiere oír las nuevas canciones, conocedores de su escaso nivel, sino tatarear las viejas a ser posible con el mechero encendido –y, a veces, buscando escandalizar quedándose en sujetador hoy día en que cualquier niña de quince años va medio desnuda por la calle-.

Y esto, curiosamente, también le viene bien a la propia iglesia. La iglesia, afortunadamente, ya no tiene el control social, pero sin embargo sus negocios como holding no solo no han bajado sino que crecen. El holding empresarial de la iglesia se da fundamentalmente en educación, sanidad y, recientemente, con un desembarco en los medios de comunicación: sus piadosas órdenes son corporaciones empresariales. Y ese es el motivo,y no una mera afinidad ideológica, por el que la iglesia apoya a la derecha política: al fin y al cabo, su mayor cliente no es el libre mercado sino el estado a través de la gestión privatizada de los servicios públicos. Así, la iglesia admite en sus servicios divorciados, ateos o paganos politeístas no como una imposición del malvado estado laico sino como un gasto más para la factura y un beneficio en la cuenta de resultados. Pero hay más. Este holding empresarial es tratado con favoritismo por un estado al que se le presenta esa misma (falsa) relevancia como motivo de chantaje: la mayoría de España es católica, le dicen. Y todos sabemos que es falso, incluido el propio estado, pero a todos los cuerpos integrantes de la oligarquía política, de derechas para sacar pecho y de izquierdas para tener un enemigo, le interesa mantener el mito. Imaginen que alguien gritará que el emperador está desnudo y que nadie, tal vez algunas monjas, le hacen caso.

Así, mientras la izquierda interrumpe la eucaristía ideológica, parte menos importante por ser el discurso que nadie sigue, deja impoluta la eucaristía económica. La iglesia como holding empresarial genera con su discurso moral una auténtica cortina de humo, voluntaria o involuntariamente eso no es importante, que la autoproclamada izquierda -sin discurso político, económico o social- utiliza a su vez como salvaguarda. Puede ser que el hombre de falda larga y que se hace llamar obispo crea en lo que dice y puede ser que la señorita en pantalones al quedarse en sujetador lo haga siguiendo los dictados de su conciencia. Pero, eso socialmente no importa. Lo que interesa es que la relevancia social de ambos hechos es menor que la jornada de liga. Y lo que importa es que aquello socialmente relevante, la iglesia como holding empresarial, queda apartado de la radical protesta izquierdista. La definición de iglesia es un holding empresarial que de vez en cuando recuerda a la población que debe copular para engendrar: como hacen los animales. Y entonces la izquierda respira aliviada para criticar y montar actos de protesta. Mientras tanto, y a todo esto, la coyunda continúa.

martes, abril 12, 2011

INDIGNAOS/2 (algo sobre un panfleto)

Nota: para el texto se utiliza la siguiente traducción.

1.- Hay un texto de Kant que tal vez sea el más hermoso de la historia de la filosofía. En él plantea un dilema. Alguien que ama a la humanidad y llevado de esa filantropía emotiva la socorre frente a alguien que la odia a ella y a sí mismo -porque se conoce tal vez demasiado bien, añade el filófoso- y que, sin embargo, la ayuda porque lo considera su deber: ¿quién es mejor moralmente? Y concluye Kant: aquel que lo hace por el deber que surge de su razón.

2.- Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es algo precioso. Cuando algo nos indigna, como a mí me indignó el nazismo, nos volvemos militantes, fuertes y comprometidos.
Indignaos surge de la emoción y esta escrito para la emoción. Las emociones tan publicitadas, sin embargo, tienen algo, tal vez mucho, de falso. Y eso tan repugnante que hay en la emoción es lo que no escapa del círculo de lo autosatisfecho.

3.- El panfleto Indignaos tiene todo aquello que cualquier autoproclamado izquierdista encantado de haberse conocido puede desear: un mito histórico; un análisis simple; una presencia permante de superioridad moral; un tono de marketing progresista; y, por última, una autosatisfacción en ya ser como somos. Y una guinda, ¿cuál es la mayor injusticia internacional? Sí, Palestina.

4.- Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jóvenes generaciones a vivir y transmitir la herencia de la Resistencia y de sus ideales. Nosotros les decimos: tomad el relevo, ¡indignaos!
El mito histórico. Resulta curioso. Señalaba Marx que si la revolución quería construir un mundo justo no podía sacar su poesía del pasado sino solo del porvenir. Sin embargo, empieza a ponerse de moda, también lo estuvo en el stalinismo, que el pensamiento presuntamente de izquierdas se retrotraiga a épocas pretéritas y edades de oro –en Francia la Resistencia, en España la República- como fundamento de su discurso. Todo el fundamento del texto de Hessel es ese. La Resistencia ya lo hizo. Y a partir de ahí en un idealismo entre ñoño y traidor, incluyendo mención a Hegel, se presenta un pasado histórico no solo imposible de repetir sino históricamente falso. Baste señalar que en el texto solo se cita a EEUU para llamarle capitalista, ¿y Francia no?, y para hablar mal, con razón de Bush: todos sabemos que Francia se liberó sola.

5.- Pero, ¿qué significa un mito histórico? Centrarse en un mito histórico es, precisamente, la negativa a estudiar el presente como diferencia. Es decir, es negarse a reflexionar de la única forma posible: desde lo actual. Y lo es porque ya no existe respuesta desde esa perspectiva.

6.- Y siempre un análisis simple.
El interés general debe primar sobre el interés particular, el justo reparto de la riqueza creada por el trabajo debe primar sobre el poder del dinero (…) la actual dictadura de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.
Así, todos contentos. El mundo se divide en buenos y malos, en un malvado sector que junta todas las miserias, actualmente son los mercados financieros como antes la malvada burguesía, y otro que tiene el bien: la riqueza creada por el trabajo. Todo tan evidente que causaría sonrojo si no fuera porque sirve para la ñoñería de un análisis que no puede conducir a nada. El sistema más abstracto y complejo que haya existido sobre la tierra se reduce a ricos y pobres.

7.- Y encantados de haberse conocido.
Pero lo más curioso del panfleto es su título, su inicio. El lema, la consigna, aparece en el propio título: en el inicio ya está el Indignaos. Y es un lema de pastor religioso, de contenido moral y piadoso.

y 8.- Comparemos con otros dos panfletos, el de Kant contestando a qué es la Ilustración y el Manifiesto Comunista de Marx y Engels.
En el primero hay un lema curioso: Sapere Aude (Atrévete a valerte de tu propio entendimiento). Obsérvese que Kant, la Ilustración aquí, no exige la identificación sino la individualidad autorreflexiva. No estamos con Kant ni con la Ilustración sino que pensamos y por eso la apoyamos. Nos piden reflexionar, nos alejan de las consignas.
En el segundo sí aparece una consigna política: ¡proletarios de todos lo países uníos! Pero es curioso, aparece solo al final. Todo el texto es un análisis, por cierto brillantísimo, no solo del capitalismo sino también, curioso otra vez, de las teorías pretendidamente contrarias a él. Es decir, los autores, Marx y Engels, no parten de la identificación sino que acaban en la necesidad de la unión a través de argumentar.
En el librito de Hessel se empieza en la indignación, se pasa por Palestina –de verdad, ¿no hay en el mundo otro sitio donde haya mayor injusticia? Bueno, el marketing es el marketing- y se vuelve a la indignación. La mentalidad autosatisfecha.


domingo, abril 10, 2011

INDIGNAOS/1 (algo sobre un panfleto)

Ha muerto Sidney Lumet. Entre las películas que he visto de él me gustan mucho dos: 12 hombres sin piedad y Veredicto final. De hecho, en Ética de 4º ESO, que una vez tuvo dos horas semanales en Madrid y ahora solo una mientras que Aguirre clama por la excelencia, mandaba ver 12 hombres sin piedad.

Me he leído, en un ratito, Indignaos, el nuevo fetiche de la autoproclamada izquierda. La pregunta es cómo algo tan intelectualmente ínfimo, tan históricamente mentiroso y tan egocéntrico puede haber sido tomado como un referente moral de progresismo. La respuesta tiene que darse despacio y sobre todo sin indignación.

Es curiosa una comparación. Todos ustedes, y quizá sea también por aquel excelente Estudio1, saben de qué va 12 hombres sin piedad: un jurado debe deliberar si un acusado es culpable o no. Al principio todos menos uno están seguros de su culpabilidad. Tal vez, hasta indignados. Pero Henry Fonda, el protagonista, que no tiene tanta certeza solo pide algo al resto. ¿Indignaos, les exige? No, les pide pensar sobre el caso y tomarse tiempo para investigar la verdad: les ofrece, en suma, argumentar y reflexionar.

Pero eso, sin duda, implica más que unas poquitas páginas escritas con letra grande.

jueves, abril 07, 2011

GOLFOS O (e) INÚTILES

Si los eurodiputados votaron seguir volando -nota: obsérvese que es seguir volando- en clase bussines porque sabían lo que votaban es que son unos golfos.
Si votaron eso porque no sabían lo que votaban es que son unos inútiles.
Y ya puestos, ¿para qué sirven los eurodiputados?

Y sí, sin duda yo soy un demagogo. Pero lo que quiero ser de verdad es eurodiputado.

martes, abril 05, 2011

EL NUEVO CAPITALISMO/1

El presente artículo pretende algo que consideramos imprescindible: hacer una distinción esencial entre el capitalismo antiguo y el nuevo. Denominamos como nuevo capitalismo aquel desarrollado de forma amplia en los países desarrollados a partir de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial; y, denominamos antiguo, al anterior y especialmente al surgido al amparo de la Revolución Industrial. Por supuesto, no debe verse una ruptura entre ambos en el periodo de transición, pero sí se deben reseñar diferencias sustanciales, vistas ahora, entre ambos modelos. Es más, el nuevo capitalismo representa un cambio sustancial no ya con el anterior modelo de sistema sino con cualquier otro sistema económico que jamás haya existido sobre la tierra. Y por cambio sustancial entendemos una diferencia no solo en ciertos aspectos productivos o sociales sino en su base económica y productiva, en el modelo social y de realidad resultante y en la vida de los propios individuos: el nuevo capitalismo no solo genera una nueva producción sino una nueva realidad y una nueva forma de ser humano. Y por eso no puede analizarse desde la perspectiva clásica.

¿Cuáles son las diferencias que separan a un modelo productivo y a otro?

La primera y fundamental diferencia es un tránsito económico en el sistema productivo -recuerden, somos marxistas-: el paso del ser humano de fuerza de trabajo a mercancía. En todos los sistemas económicos anteriores el ser humano había sido fuerza de trabajo: su función fundamental en la producción económica era fabricar producción material. El trabajo humano como fuerza productiva había sido un elemento fundamental de la producción por, al menos, dos motivos: primero, la ausencia de tecnología sofisticada implicaba la necesidad de la fuerza humana; segundo, y relacionado con los anterior, el ser humano era la maquinaria más sofisticada de producción no solo para trabajos altamente especializados por su habilidad racional sino también para los trabajos necesitados de fuerza bruta. Así, la producción tenía como fuerza básica, y esto era igual en cualquier sistema productivo precedente, al ser humano que era fuerza de trabajo. Por supuesto, y al tiempo, los diversos sistemas merced a la división social del trabajo distinguían entre las clases dominantes, cuyos individuos concretos no eran fuerza de trabajo, y la gran masa de la población. Pero lo importante es que la humanidad era fuerza de trabajo en la producción material (fundamentalmente de alimentos e infraestructura).

Esto empieza a cambiar con la aparición de la industria y el primer capitalismo pero en lo esencial, el ser humano como fuerza de trabajo, se mantiene. La diferencia, sin embargo, estriba en la capacidad de vender esa fuerza de trabajo que aquí pertenece, en aras del salario y del contrato, al individuo. Pero el esquema es el mismo. Así, los sujetos eran importantes únicamente como fuerza de trabajo y esto determinaba su existencia, es decir: su vida. Pero al ser fuerza de trabajo solo podían serlo en una parte de su jornada y el resto del tiempo servía para la recuperación de esa fuerza gastada: era un tiempo estéril en la producción económica. Así, el ser humano podía resultar prescindible en cuanto individuo cuando la fuerza de trabajo sobraba. Incluso, la escasa capacidad de producción implicaba necesariamente la mala vida de la fuerza productiva pues su mera supervivencia era lo único necesario para su reproducción cotidiana del proceso productivo.

Sin embargo, esto cambia con la aparición del nuevo capitalismo. En este sí hay una diferencia cualitativa fundamental con respecto a cualquier sistema anterior. Los sujetos ya no son fuerza de trabajo tal y como esta se concebía hasta ahora. Efectivamente, los sujetos del capitalismo actual no están solo en la producción material sino también en el consumo y ambos, producción y consumo, son la producción económica. El nuevo capitalismo ha logrado superar la producción como mera creación material y ha logrado unirla a la distribución y consumo de esa misma producción e incluso a la abstracción del capital-dinero. Así, en el nuevo capitalismo ya no existe una faceta productiva dominante y otra de distribución y consumo de dicha producción como elementos diferenciados. Y esto implica que ya no exista en los individuos una producción económica temporalmente limitada: se produce riqueza en el trabajo o en el ocio. Lo novedoso del nuevo capitalismo es que todo –y todo es todo- es producción económica con la misma importancia, pues si bien puede llegar a ser predominante en el PIB el consumo, la producción material es imprescindible. Así, la producción económica se ha universalizado no solo en la economía propiamente dicha sino en la propia vida individual: no solo como teoría económica sino también como realidad existencial. La vida es producción. Los individuos han pasado de ser solo fuerza de trabajo a ser producción incesante de producción económica. Son, somos, mercancías.

Este cambio esencial en la historia de la humanidad, algo que nuca había ocurrido antes, es porque ahora el sujeto ya no solo produce al integrarse en la cadena productiva material sino al vivir (y punto): sólo con vivir se produce. Por eso, el cambio es de la fuerza de trabajo, algo limitado tanto en el sistema económico como en el tiempo vital, a la mercancía, que ocupa la finalidad última del sistema y cada instante vital. La diferencia fundamental –es decir: de fundamento- entre cualquier sistema anterior y el nuevo capitalismo es así sustancial: los seres humanos han pasado de ser fuerza de trabajo a ser mercancía.

Y este cambio sustancial, no meramente accesorio, tiene consecuencias tanto en el análisis como en la respuesta. Y esto –que es lo que la autoproclamada izquierda no ha querido, en general, ver- será la clave de esta serie.