martes, mayo 26, 2009

beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

La misa es el rito de la común unión. Efectivamente, a ella no se va discutir, a reflexionar o a pensar por uno mismo. Ni tan siquiera se va a escuchar y juzgar. Se va sólo a demostrar la pertenencia a la comunidad. Sin fisuras. Por eso la gente se arrodilla a la vez, por eso la gente se pone en pie a la vez, por eso la gente se sienta a la vez. Hay una imagen del presunto ser superior: el buen pastor. Y el pastor vive de sus ovejas.
En un balido.

Llego al estadio. Es el Santiago Bernabéu, pero podría ser cualquier otro campo. En mi asiento me encuentro un papel recubierto de plástico. Hay hasta instrucciones escritas en él. Se pretende que cuando salten los jugadores generosamente pagados yo extienda mi cartulina para que, junto con otros, formemos un bonito mosaico de apoyo al equipo. Porque todos somos del Madrid –o del Barcelona, o del Atleti, o del Valladolid,…- Sí, pero unos pagan y otros, generosamente, cobran. Si miran el partido por televisión no sé si podrán ver un pequeño agujero en el impresionante mosaico de la afición. Seguramente, espero, haya más. Uno de ellos soy yo.
Pero hay más balidos.

Usted era una persona preocupada por la política. Lo era y aún lo es. Usted era, y no hay ni un ápice de ironía en todo esto, alguien que pensaba, y con razón, que el compromiso social era algo fundamental de su propia vida. Y usted se afilió con toda su buena voluntad en un partido político que creía que pensaba con usted hasta que lograron que usted no pensara y fuera como ellos. Y a usted, un día, le pusieron justo detrás del que hablaba en el mitin. Y recuerda que aquel político, un líder sin duda carismático, le daba la espalda. Y a usted, ese día, le dieron una bandera de plástico. Y le dijeron que a una señal la ondeara. Y usted, que había ido a ver qué le decía su candidato se extrañó. Pero cuando el regidor le dio la señal ondeó la bandera mientras pensaba que era lo mejor para lograr los objetivos de sus ideas. Y así fue un día, y luego otro, y otro… Y ahora, usted va al mitin de su líder y ya va atrás. Y ya coge su bandera de plástico y ya tras la cuenta atrás la ondea sin cuestionarse nada. Y se siente feliz mientras a una señal del regidor, cuando justo la televisón entra en directo, usted ayuda a la causa. Y ayuda, sobre todo piensa, a la emancipación de la humanidad con su bandera de plástico. Y luego vota.
Y se le escapa un balido que nunca pensó que pudiera ser suyo.


Cada personaje que va en busca del mago de Oz a la Ciudad Esmeralda, pide algo. Dorita quiere volver a Kansas, el León pide valor, el Hombre de Hojalata un corazón. Y el Espantapájaros pide un cerebro porque cree que podría pensar cosas que nunca ha pensado y luego podría sentarse a pensar más. Pero todos ellos, como se ve a lo largo de la magnífica novela y de la extraordinaria película, ya tienen lo que buscan. Porque Oz no es más que una farsa y ese valor y ese corazón y ese cerebro están ya en ellos mismos, aunque escondidos, desde el principio.
Y porque hay otra respuesta que el balido.

lunes, mayo 25, 2009

HOMENAJE A DARWIN

Se cumplen ciento cincuenta años de la publicación del libro de Darwin El origen de las especies. Su aparición en 1859 es sin duda un hito en el pensamiento científico, pero ello quiere decir a su vez que lo es en la historia de la cultura humana. Efectivamente, Darwin es un ejemplo de como la ciencia no es un saber especializado, estrecho e instrumental frente a las cacareadas humanidades integradoras, sino un conocimiento indispensable para la emancipación humana. Y el homenaje que este artículo pretende rendir a la obra intelectual del naturalista británico intentará mostrar precisamente el vínculo que une a su idea evolucionista con el discurso de la Modernidad.

La idea de la evolución de Darwin es tan sencilla, aparentemente, que según cuentan hizo maldecir al también naturalista Thomas Huxley sobre cómo no se le había ocurrido antes a él. Pero eso es solo una apariencia que debe ser rápidamente desterrada. Pues detrás de toda la teoría darwinista sobre la selección natural y la evolución que los individuos sufren de forma independiente a su voluntad o a cualquier planificación hay algo profundamente moderno: la negación de la existencia de un plan en la naturaleza, ya divino o ya natural, y, al tiempo y de forma paradójica en su teoría, la emancipación de lo humano de ese mismo estado natural.

En primer lugar, la teoría darwinista niega la idea de esencia del fijismo, paradigma básico en la ciencia biológica de su época -donde ya habían surgido sin embargo ideas transformista- y que aún estaba en el fondo de la clasificación que Linneo habia llevado a cabo. La esencia era, desde la filosofía griega, la idea de aquello inmutable que hacía que una cosa fuera lo que es a pesar de los cambios aparentes, los accidentes, que pudiera tener. La esencia, así, permanecía inmutable y confería a su vez el carácter universal a la especie por participar cada individuo de dicha esencia. Sin embargo, en Darwin el cambio de los individuos, y no de la especie de forma universal, era la regla básica de la naturaleza e implicaba la desaparición del concepto de esencia: cada animal podía atesorar cambios sobre sus ascendentes que podían ser, en escasas ocasiones eso sí, la clave de su éxito. Y de esta forma se unía una nueva característica al mundo: su temporalidad pues los animales así cambiaban.

Pero, podría decir alguien, esto no es nuevo. Ya toda la física aristotélica fue un intento de engarzar el cambio en la naturaleza, y con ella el tiempo, con la esencia. Y para ello instauró, con cierta dosis platónica, la idea de la Teleología: existe un sentido en la realidad y todo es, o está, para algo. De esta forma cada ser, cada desarrollo en dicho ser -el paso de la potencia, lo que una cosa puede llegar a ser, al acto, lo que una cosa es: pasar de semilla a árbol- y cada parte de cada ser tenían una finalidad y la naturaleza poseía un sentido racional como sistema donde todo tenía su función. La naturaleza era racional.

De esta teleología a su vez derivaron dos tesis: la existencia de un plan en la naturaleza -trascendente y con implicaciones divinas mayormente o inmanente y con implicaciones materialistas-; y, segundo y unido a ella, los distintos grados de perfección en la naturaleza -la gran cadena del ser - donde unos seres vivos eran más perfectos que otros. Así, la naturaleza predarwinista era el lugar de la Racionalidad pura aplicada en pos del diseño guay de la creación. Y, lo que es muy importante, el ser humano formaba parte del engranaje crecionista, casi siempre divino, y de esa misma planificación. Tobo estaba en su sitio y desde la metafísica hasta la moral o la política se explicaban de acuerdo a esa esencia natural de una realidad cerrada. El mundo humano y el natural se identificaban y el mundo era lo que debía ser planificado, o al menos fundamentado, por Dios.

Con esta bella visión, sin embargo, ya había roto el pensamiento filosófico moderno. Efectivamente, y con Kant como exponente básico, la filosofía ya había señalado que el lugar de la racionalidad no era la realidad sino el sujeto: este daba, o debía dar, sentido al mundo. Y la revolución industrial había demostrado la posibilidad factica de esto y de la transformación de la realidad. Así la ciencia de la biología estaba por detrás del propio discurso que la había hecho nacer.

Hay dos formas de crítica. En la primera, que podríamos llamar explícita, la crítica aparece formulada como argumentación. En la segunda, la implícita, se presenta una teoría incompatible con otra ya establecida que de ser cierta la nueva hace falsa a la segunda. Darwin eligió esta segunda opción. Pero, ¿cómo hace falsa la evolución a la teoría del tiempo como sentido y a la idea de racionalidad de lo real? ¿Cómo desmiente a la metafísica clasica?

En la teoría de Darwin los seres vivos de una misma especie no nacen todos idénticos sino con modificaciones entre sí. Y estas modificaciones pueden ser de tres tipos: beneficiosas, perjudiciales o neutras. Pero la características citadas no lo son a priori, por esencia, sino por el factor azar. Efectivamente, como demostraba el célebre ejemplo de las polillas claras y oscuras, unas condiciones dadas en la especie podían resultar hoy beneficiosas y mañana, sin embargo, perjudiciales. El fijismo quedaba así roto. Pero a su vez se rompía la idea teleológica clave de la metafísica grecocristiana pues las variaciones no respondían a fin alguno, como aún creía por ejemplo Lamarck, sino que eran producto exclusivo del azar. Cada ser era en realidad ya una variación, un particular frente a su especie, que se enfrentaba a un mundo absolutamente cruel. Y no había, así, seres más perfertos que otros sino solo adaptaciones. Tan bien adaptada está la esponja como el chimpacé y, por tanto, ambos están igual de evolucionados. El mundo resultante lejos de la perfección de la creación era solo un medio en el que sobrevivir. Y si acaso llegaba a ser algo era a ser cruel y triste.

Porque, efectivamente, la crueldad del mundo era otra nueva característica que Darwin añadió a la naturaleza. La madre naturaleza era la más malvada de las madastras. La supervivencia del más apto implicaba la muerte del inaptado: no había piedad ni cuidado en el orden natural. De esta forma, Darwin, quien ya había borrado la idea de planificación de la naturaleza, destruía ahora la de un mundo natural que debía dirigir la racionalidad humana. La vieja idea clásica, grecocristiana, de que la vida humana debía ser regida por la esencia natural, basada en un concepto de la naturaleza como plan racional, sólo conduciría a un mundo cruel. Y por eso el rechazo de Darwin a la derivación que supuso de su teoría el darwinismo social: el mundo natural no debía ser el mundo humano.

Y es ahí donde Darwin culmina, científicamente, el discurso moderno. Mucho se ha hablado de que Darwin redujo al hombre a su condición de animal. Nada más lejos, sin embargo, de la realidad. Al señalar la naturaleza como algo alejado de la condición humana por su crueldad, Darwin emancipó lo humano, lo propiamente humano, de lo natural. Al romper la imagen de planificación racional en la naturaleza y al incluir una crueldad nunca vista como clave del proceso natural, Darwin reducía los valores tradicionalmente morales -como la compasión, la ayuda al débil o la propia racionalidad- al ámbito de lo humano en cuanto a cultura. Y al hacerlo así rompía con la idea de totalidad que exigía la propia creación divina pues el sujeto se emancipaba de ella y sus reglas: se emancipaba del creador divino. El mundo humano, la cultura alejada ya de la naturaleza, era lo único que tenía valor moral y lo único donde habitaba la racionalidad siendo la creación un mundo cruel. De esta forma el sujeto como tal ganaba su autonomía, pues la esfera racional quedaba reducida a él frente al mundo, frente a lo heterónomo que habitaba en la metafísica clásica donde Dios era la racionalidad y el hombre su criatura. Darwin había hecho ciencia así el discurso moderno.

Es una anécdota conocida. Compiten en debate el arzobispo de Oxford y el ya citado Huxley. El obispo ve el debate racional perdido e intenta el chascarrillo: ¿quién fue el mono, su padre o su madre? Y Huxley contesta: prefiero descender de un insignificante mono a ser de la familia de alguien que utiliza su conocimiento y poder para ocultar la verdad. Y es cierto: preferimos tener en nuestro árbol genealógico a un insignificante lemur que ser el fruto de un mal alfarero cruel y sus secuaces. Y tal vez en ese orgullo referido por Huxley de defender la búsqueda de la verdad como moral surja el mayor homenaje posible a Charles Darwin.

jueves, mayo 21, 2009

DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN/y 3: BUSCANDO UN SITIO

Porque hay cosas que ya no merece la pena considerar en serio.
Y por supuesto no nos referimos a los Hermanos Marx.

Una noche en la ópera, 1935. Dir: Sam Wood.Pero, los Hermanos Marx.

Y los partidos llegaron a acuerdos desde el respeto a sus profundas ideas y la convicción.

miércoles, mayo 20, 2009

DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN/2: NEGOCIANDO

Porque hay cosas que ya no merece la pena considerar en serio.
Y por supuesto no nos referimos a los Hermanos Marx.

Una noche en la ópera, 1935. Dir: Sam Wood.Pero, los Hermanos Marx.


Los partidos negocian desde los más sólidos principios.

martes, mayo 19, 2009

DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN/1: PROMESAS

Porque hay cosas que ya no merece la pena considerar en serio.
Y por supuesto no nos referimos a los Hermanos Marx.

Una noche en la ópera, 1935. Dir: Sam Wood.Pero, los Hermanos Marx.


Y una ayuda para el coche
y otra para las pymes
y nosequé de la vivienda
y que si un ordenador por alumno.

Y también, dos huevos duros.

domingo, mayo 17, 2009

VIDA INTERIOR/24: RECORDATORIO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará.Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz


Y en homenaje a los alumnos.

Hoy es el día de San Crispín: el que sobreviva a este día y vuelva a casa sano y salvo, se elevará de puntillas cuando se nombre este día, engrandeciéndose ante el nombre de San Crispín. El que salga vivo de hoy y llegue a la vejez, todos los años, en la víspera de ese día, invitará a sus vecinos, y dirá: “mañana es San Crispín”; y luego se remangará y enseñará sus cicatrices. Los viejos olvidan: todo quedará olvidado, pero él recordará, mejorándolas, las hazañas que hizo ese día. y entonces nuestros nombres serán familiares en su boca como palabras caseras: el rey Enrique, Bedford, Exeter, Warwick, Talbot, Salisbury y Gloucester, todos seremos recordados de nuevo entre sus vasos rebosantes. Este relato contarán los hombres buenos a su hijo. Y jamás pasará el día de San Crispín, desde hoy hasta el fin del mundo, sin que seamos recordados en él nosotros pocos, felices pocos, grupo de hermanos; pues el que hoy vierta conmigo su sangre será mi hermano. Por villano que sea, este día le hará de noble rango. Y esos caballeros, que ahora duermen tranquilos en Inglaterra, se sentirán malditos por no haber estado aquí y considerarán mísera su valentía cuando con ellos hable alguno de los que con nosotros estuvo el día de San Crispín.
Shakespeare, Enrique V. Acto cuarto, escena III.


jueves, mayo 14, 2009

HUSO HORARIO

El pasado día 7 de mayo un grupo de trabajadores afectados por varias EREs -expedientes de regulación de empleo- se congregaron ante la Asamblea de la Comunidad de Madrid para exponer su problemática y protestar por su situación. Además, algunos de ellos accedieron a la tribuna del público. Durante la sesión hubo una serie de incidentes que obligaron a desalojar a los invitados y expulsar a un diputado socialista.

Y entonces, en hermoso acto solidario, los diputados de PSOE e IU decidieron abandonar el pleno en bloque e ir a la calle, ¿que ya es hora?, a apoyar a los trabajadores afectados.
Y allí también estaban los sindicatos, ¿que ya es hora?, UGT y CCOO.
Y luego la policía tuvo que cargar porque comenzó una lluvia de tornillos y piedras sobre la Asamblea.
¡La izquierda política y los sindicatos con los parados!
¡Oh, cuánta izquierda!

Pero solo una cosa más. Es Cataluña la región más afectada por ERES en el primer trimestre de 2009 con casi cuatro veces más parados por este procedimeinto que Madrid, que está en quinto lugar de España.

Bueno y otra. En Madrid -sí, ya lo imaginaban- gobierna el PP.

Pues eso, a la calle que ya es hora.
Pero cada uno en su huso horario: unos enseguida, otros más tarde o, tal vez, nunca.


martes, mayo 12, 2009

FUERA DE LA TORRE DE MARFIL: SER DIPUTADO

Es una vida dura. Uno entró en la lista electoral del partido por callarse y asentir lo que decía el jefe, por no tener una sola idea propia. Uno empezó desde abajo, tal vez desde algún ayuntamiento, y fue subiendo poco a poco sin que se oyera nunca su voz. Uno consiguió, por fin, escalar puestos: tal vez el primer año fuera de la oportunidad; luego, más cerca; al final, entró en el congreso.

Y uno se levanta cada mañana sabiendo que no va a decir nada. Y que en cinco años, o tal vez en uno, en el Parlamento nadie ha oído su voz y ni tan siquiera una sola idea suya. Porque además, cada cierto tiempo recibe un dossier con aquello que debe decir ante sus amistades o sus familias. Y vota siempre lo que le dicen. Y piensa siempre como el resto. Y cuando va a un mitin a uno le dicen cuándo aplaudir
una,
dos
y tres
plas, plas, plas
Y lo hace tan bien que le sientan de cara al público. Y agita su bandera. Y grita: ¡presidente!, ¡presidente!. Con otras voces.

Y ya han pasado cinco años. O solo lleva uno. Tal vez, nueve. O más. Y hoy, debate sobre el estado de la nación. Y ya le han dicho lo importante:
a uno,
a dos,
y a tres
plas, plas, plas.
Cuándo a uno le toca aplaudir cuando le digan y abuchear cuando se lo indiquen.

Y no como esos, sí tú intelectual de mierda, que viven en su torre de marfil.

Y todo, todo, por el compromiso político.

jueves, mayo 07, 2009

CLINT EASTWOOD Y DIOS

Los tejados de la ciudad de San Francisco estan dominados por dos elementos. Uno, es el rifle con mira telescópica de Scorpio, el asesino en serie dispuesto a ganar dinero con sus crímenes; otro, es un cartel con un lema: Jesús salva. El asesino Scorpio siempre vence sin embargo y la víctimas inocentes van cayendo una tras otra. Hasta que las salva Harry el sucio.

Si hay un autor, pues es autor, que haya tratado el tema de Dios a lo largo de su obra es sin duda Clint Eastwood. Cuando uno analiza sus grandes películas va comprendiendo que el tema de Dios, en concreto su ausencia real ante el mundo que le necesitaría, es una constante en el cine del director estadounidense. Así desde Harry el Sucio, dirigida por Siegel, la idea de un Dios ausente o cuando menos inactivo ante la permanente injusticia es constante en el universo intelectual de Eastwood: rezar es un sinsentido pues el buen Dios no escucha. Hay que actuar.

Si hacemos un somero repaso por las obras del autor veremos esto ejemplificado. En Sin perdón no hay expiación posible a pesar de la conversión de asesino a honrado padre de familia pero, además, William Munny irá al Infierno aunque –o tal vez porque- por una vez haga el bien. En Un mundo perfecto la humanidad y el amor no se encuentran en la familia del niño secuestrado, testigos de Jehova, sino que allí solo hay un fanatismo capaz de destrozar los inocentes sueños de una infancia: volar en helicóptero y vestirse de fantasma en Halloween. En Million dollar baby, el protagonista debe hacer el trabajo que Dios dejó incompleto, cuando un accidente dejó lisiada para siempre a la protagonista, y desobedeciendo al sacerdote que le indica que deje actuar a la misericordia divina mata a la boxeadora otra vez fracasada. Y en su última magnífica película, Gran Torino, debe actuar porque, como dice, rezó a Dios para que viniera la policia pero este no le escuchó. Y antes, y en esta misma película, se confesará no ante Dios sino ante el hombre.

Así, el tema Dios recorre explícitamente la obra de Eastwood. Y lo recorre en un sentido muy determinado: como ausencia, como silencio. Efectivamente, en toda la obra de Eastwood hay una crítica a ese ser omnipotente que se niega a actuar para socorrer a las víctimas. Y al tiempo, hay la idea de que el héroe es aquel que debe tomar el papel de actuar en su lugar. Si el cristianismo había sido la conversión del dios en hombre, aunque jugando con la ventaja inestimable de la resurrección, la obra de Eastwood es la conversión del hombre en Dios: pero que morirá, como en su ultima película, para siempre.

¿Pero es esto nuevo? Alguien podría estar pensando en autores cinematográficos académicamente clásicos como Dreyer o Bergman en este punto. Sin embargo, lo importante aquí es hacer un distingo. La ausencia de Dios en el cine de Dreyer, hablamos del autor en Ordet -que por cierto, acaba siendo pionera en las películas de zombis- y Gertrud, es una ausencia metafísica: la esencia mundo es la corrupción y el mal y por tanto la conciencia del sujeto debe ser la retirada de ese mundo, como en Gertrud, o la conversión a la fe del niño, el loco y el simple, como en Ordet. En realidad Dreyer, especialmente el último pues no es así curiosamente en Dies irae, es un premoderno luterano que considera el mundo como realidad esencial de pecado y por lo tanto no se puede cambiar. Así, ya solo caben las virtudes teologales: fe -esta especialmente-, esperanza y caridad.

Bergman es, sin embargo, no un premoderno sino un postmoderno. En su obra la ausencia de Dios es existencial y la viven los personajes como pérdida de sentido de sus vidas. Así, la existencia humana queda reducida a un silencio melancólico y efímero donde ya no hay construcción posible del mundo. Los grandes relatos han desaparecido y el mundo es un lugar para una vida individual y cargada de fragmentos sin hilazón entre sí. Por eso, los personajes de Bergman habitan en el silencio y en la inacción.

Pero, Dreyer y Bergman se parecen en algo y es en su carácter ontológico. Efectivamente, en ambos autores la realidad es inmutable en sí misma y se define por carencia de Dios: para el primero por ser lugar de pecado; para el segundo, por la propia inexistencia del ser superior. Y mientras que en Dreyer la única salida es la fusión personal y la sumisión inocente a Dios, la basura mística, en Bergman la solución pasa por asumir esa pérdida de sentido y vivir por ello en un tiempo ya sin sentido posible ni historia, la complaciencia posmoderna.

Pero, ¿y en Eastwood? La primera diferencia con los anteriores radica en la acción. Los personajes de Eastwood actúan en el mundo exterior de una forma decidida y para transformarlo: usan la violencia. Ellos se niegan a admitir esa ontología del mundo injusto que tanto los de Dreyer como los de Bergman asumen. Así, como ya hemos dicho, donde no llega Dios tiene el deber de llegar el protagonista. Y además este actuar no es solo un acto desesperado individual sino una idea sobre que el mundo podría ser de otro modo: y de ahí la insistencia de otro icono en el cine de Eastwood como es la bandera estadounidense como símbolo de una promesa de libertad no cumplida. Efectivamente, los tres directores podrían estar de acuerdo en que el mundo debería ser de otro modo pero solo Eastwood defiende que pobría ser de otro modo y al no serlo es culpable. Y es esta una diferencia fundamental pues la posibilidad abierta en ese poder ser implica a su vez una metafísica de la realidad: la realidad, al contrario que en Dreyer o Bergman, se puede transformar y es el sujeto, ya sujeto de la filosofía moderna, quien debe hacerlo. Y por eso en las películas Eastwood hay una tarea por hacer. Sin embargo, y como en el western, la tarea es triste pues implicará la propia exclusión del héroe del paraíso final: el uso de la violencia necesaria es sin embargo, su culpa. Y así en su último film, Gran Torino, explica porqué debe ser él el que actúe: porque, señala, yo ya tengo las manos manchadas de sangre. La ausencia de Dios, de esta forma, implica en Eastwood a su vez la posibilidad de humanizar el mundo. Y es, por tanto, radicalmente moderno al mostrar la incompatibilidad entre el proyecto del sujeto moderno, el proyecto ilustrado en definitiva que es el suyo, y la presencia de Dios.

Pero el lector se habrá percatado de que hemos saltado Mystic River. En efecto, pues en ella no se habla de la ausencia de Dios sino de su terrible presencia. Si se fijan en la película la presencia de Dios vaticina siempre el mal: el violador de niños muestra su anillo con una cruz, el mafioso, al final de la película, muestra su espalda desnuda y tatuada con otra cruz. Entre medias un reguero de víctimas inocentes bajo el signo, en clásica expresión, de la cruz. Y así Eastwood se vuelve a separar de Dreyer y Bergman. Pues mientras que para estos la presencia de Dios implicaría la presencia del sentido como hecho trascendente, pues ese sería el único sentido posible y eso les hace a ambos ser reaccionarios, sin embargo para él dicha presencia implicaría un mal: por eso Eastwood es un autor moderno –como lo es Shakespeare o lo es John Ford-. Efectivamente, si la Modernidad se define por algo es por la autonomía del sujeto y conocer que Dios implica necesariamente la heteronomía, la sujección a sus normas para la salvación y así el paraíso no es un mundo justo sino la contemplación de su beatífico rostro. Por eso, Eastwood como autor moderno, no solo señala la ausencia de Dios sino que presenta su desprecio hacia él: Dios y el sujeto son incompatibles. Y él, y yo, prefiere la acción del sujeto. Y por eso Eastwood es, también, cine clásico y por eso Eastwood es, también, Modernidad.

martes, mayo 05, 2009

DOS NOTICIAS: UNA BUENA Y UNA MALA

Como en el viejo chiste.

La buena: por primera vez un gobierno vasco está firmemente contra ETA. Y por primera vez gobiernan los que viven con escolta. O sea, los demócratas.

La mala: ha tardado mucho tiempo. ¿Y mientras tanto qué ha pasado? ¿No habrá tampoco aquí memoria histórica?

VIDA INTERIOR/23: DÍA DE LA MADRE (pero tarde)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará.Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



Al rojo vivo, 1949. Dirigida por Raoul Walsh e interpretada por James Cagney. Escena final.

¡Mamá, en la cima del mundo!

jueves, abril 30, 2009

1 DE MAYO: HACIENDO AMIGOS

Una vez me dijeron que me fuera a comer con ellos. Y yo dije: aún puedo elegir con quien como. Comí solo.

He ido a los últimos 1 de mayo.
Ahora, los sindicatos están muy callados. Demasiado callados: no ver, no hablar, no oír. ¿Callados? Ah, ¿pero hay sindicatos?
Ahora Zapatero ha dicho que se siente muy cerca de los manifestantes del 1 de mayo.

Ahora, aún, puedo elegir con quien me manifiesto.
Mañana, en definitiva, no voy.

Hay cosas peores que comer solo.

martes, abril 28, 2009

DÉFICIT PÚBLICO

Con la reciente crisis económica se habla mucho de gasto público. Unos, para criticarlo sin matices y estableciendo que todo gasto público, menos generalmente sus propios sueldos en la administración pública, son un escándalo; y, otros, para defenderlo sin matices y tirar de él a la mínima como garante de la cohesión social y todas esas cosas, pero en realidad sólo para defender sus bastardos intereses y su permanencia en el poder. Precisamente, el presente texto, que será un ladrillo plagado de argumentos de esos que ya no hay que leer nunca porque todos tenemos todo muy claro, trata de reflexionar sobre la diferencia entre gasto público legítimo y gasto público ilegítimo y de cómo al no establecerse esta diferencia se está haciendo un juego a la derecha política, el PP entre otros, y a la derecha sociológica, el PSOE y la autoproclamada izquierda.

Empecemos definiendo. Podemos entender gasto público como aquel que realiza la administración pública en lo que sea. Este gasto público no implica siempre déficit público pues únicamente se puede hablar de déficit público cuando las administraciones públicas, y no necesariamente sólo el estado, gastan más de los que recaudan. Pero incluso, entonces, hay que hacer unas salvedades que se pueden considerar básicas y aquí sí cualitativas. Estas salvedades son que claramente, y por tanto, cuando hay gasto público por encima de los ingresos todo es déficit público, pero que no todo es necesariamente malo, como clama la derecha, y pero que no todo es necesariamente bueno, como clama la autoproclamada izquierda. Hay que pensar fuera de las consignas.

La derecha, desde una concepción falsamente liberal, clama contra el gasto público. Su deseo por tanto debería ser la eliminación del estado o al menos llegar a un estado mínimo. No obstante, y como ya hemos analizado en su más preclaro ejemplo que es Esperanza Aguirre, no es esta la idea de la curiosa corriente liberal española sino la creación de un estado contratista que da servicios sociales pero a través de una cadena de empresas privadas subarrendadas para ello, por ejemplo la Iglesia en educación, consiguiendo así un lobby de apoyo al partido gobernante. De esta forma, la derecha española ejerce el gasto público de forma notoria pero, como la autoproclamada izquierda, para la compra de voluntades y apoyos para su poder. Y sólo clama contra el gasto público cuando este se convierte en gasto social -es decir, en la mentalidad de la derecha- cuando el estado lo ejerce directamente a través de unas redes propias y no de los lobbys interesados y se usa además como principio compensador.

Pero entonces ya piensan que, sin duda, deberíamos estar de acuerdo con esas grandilocuentes ideas de Zapatero, mientras mira al infinito demostrando tener su mirada ida, sobre la salida de la crisis como salida social –y es que le quedó tan bien, cómo decirlo,… tan de izquierdas!-. Nada más lejos de la realidad porque nada más lejos está Zapatero de esas mismas ideas. Zapatero -de quien también hemos analizado aquí su idea de estado ha hecho suya la bandera del gasto público. Pero siempre detrás de sus palabras existe la falacia de que gasto público es igual a gasto social. Precisamente desenmascarar esta falacia hubiera sido una tarea de esa misma izquierda política pero ésta anda demasiado ocupada hablando aún de la Iglesia -cuya única importancia social es precisamente para los políticos profesionales porque uno no conoce a nadie que siga sus dictados (¿y usted?)- y por tanto deberemos hacerla aquellos que estamos en nuestra torre de marfil de intelectuales y, ni tan siquiera, cobramos por ello un suculento sueldo.

Analicemos. El gasto social público en España es de un 21% mientras que en Europa es de media el 27%. Así, sorprende cuando menos ese aire socialdemócrata que quiere ahora sacar Zapatero cuando en su gobierno no se ha mejorado para nada ese porcentaje estando sin embargo, y según él mismo, en la champion league nuestra economía. Por tanto, cuando Zapatero habla de logros sociales se refiere a los logros estructurales conseguidos por los gobiernos de Suárez, en cuanto que inició la universalización de los servicios sociales en España, y González, en cuanto que la desarrolló y fundamentó, pues ni Aznar ni él han generado grandes cambios en ese sentido excepto maniobras ideológicas no acompañadas de subidas reales del gasto social -aunque sí del público-. De esta forma, Zapatero es políticamente un conservador y no el muchacho bienintencionado y progresista que se nos quiere presentar. Y además, y aquí viene un tema fundamental, es un peligro para la propia permanencia de ese escueto gasto social por su propia falacia.

Efectivamente, el gasto público como vemos no es necesariamente social y además no lo es de hecho con el gobierno conservador que tenemos. Este está dispuesto a aumentar el déficit sólo en aquellas partidas que implican mantenerse en el poder pero no en aquello que implicaría un aumento del gasto social en la extensión de derechos. Así, desde los famosos 400 euros hasta la bilateralidad con la oligarquía catalana, y se acerca con cualquier otra oligarquía regional, la primacía del gasto público estatal no es el servicio al ciudadano sino la compra de voluntades políticas que implican mantenerse en el poder como sea. Por ello, el gobierno ya ha asegurado que no aumentará ningún tipo de prestación social pero, al tiempo, no pone tope alguno a la avaricia de los reinos de taifa -aquí hay que leer autonomías- o bien promete eliminar la publicidad de TVE manteniendo su presupuesto para beneficiar a los mass media privados: unas veces el gasto público es rígido, otras es flexible. De esta forma, todo el gobierno, habiendo renunciado ya a cualquier tipo de acción contra la crisis y de ahí su marcado carácter de mercaderes -léase ahora perfil político-, ha decidido utilizar los fondos del estado con la finalidad exclusiva de la permanencia en el poder: hay que resistir. Pero con el dinero de otros.

E incluso habrá algo más. El gobierno sabe que el déficit público que está generando, y que no es por el gasto social, es inasumible e inhabilita las cuentas públicas en algunos años. Pero, y aquí va la predicción científica, tiene un plan con una doble previsión. Si la crisis acaba antes de su legislatura, primera posibilidad, señalará que el futuro hipotecado fue por el esfuerzo social y solidario de antaño y bla y bla –pongan a los creadores culturales aquí haciendo algún vídeo-, con lo que hará una política restrictiva con una fuerte carga ideológica, tal vez un ministerio de vegetarianismo, que permita recuperar el déficit al menos en parte. Sin embargo, algo más probable, si la crisis subsiste y es plausible perder el poder por ella, cercano a las elecciones el gobierno comenzará a lanzar el globo sonda de un alargamiento solidario del subsidio de desempleo que la derecha nunca podría asumir, ni nadie en realidad tras esquilmar las arcas públicas, y presentarse por tanto Zapatero como un buen izquierdista. Prometió el pleno empleo y negó la crisis, al tiempo que la autoproclamada izquierda se postulaba para ministro, y ahora no tendría tapujos en prometer un subsidio más largo.

Así, el gasto público español es excesivo e ineficaz y provoca un déficit público no por el gasto social, ridículo y vergonzoso en cuanto a nuestro nivel económico, sino porque se utiliza para ejercitar el caciquismo y el control político. Pero resulta que ese control político es la finalidad última de un gobierno. Y resulta también que ese gasto público beneficia a una clase política, independiente a su ideología pero dependiente a su condición objetiva social, que lo usa a su antojo para mantenerse en el poder. Y resulta también, y van tres pero la redundancia aumenta el efecto dramático sin duda, que ese gasto público beneficia a grupos empresariales determinados a través de subvenciones o recortes a lo público. Y así, la falacia de unión entre gasto público y gasto social es perfecta pues permite cuando la cosa va bien aumentarlo –pero no el social- y cuando va mal recortarlo –y ahora sí el social-.

Es en definitiva un sistema por el que todos están contentos. ¿Todos? Sí, porque ese todos incluye exclusivamente a los que cuentan.

miércoles, abril 22, 2009

ALGO DE TECNOLOGÍA


Nota: lamento no poder dar información mayor sobre este genial vídeo.

De mañana y yendo a trabajar. Barruntaba yo algo en el pasillo del metro. Había puesto en el título del artículo-ladrillo sobre Bolonia: intentando ser objetivos. Y pensaba ahora que ser objetivos no implica ser neutral porque son dos cosas diferentes. Muy diferentes. Y pensaba yo ahora que era un error ese título. Y sufría, pero poco.

Tengo una agenda electronica, un pocketpc o como ustedes quieran llamarlo. Al principio, como todo buen snob, pensé que qué estupidez, nunca tendré una. Ahora también la uso como móvil -¿dijeron aquello de nunca tendré un móvil?-. La llevo siempre conmigo. Y muchas veces escribo los artículos del blog en el transporte público o leo libros en ella (lo último, El jardín de los cerezos, por algo que ya les contaré). Pero ahora era algo nuevo por hacer: entré con mi agenda y con la tecnología 3G en internet y llegué a mi blog. El metro avanzaba bajo tierra (esta parte es la que pretende darle emoción a la cosa). Me introduje cibernéticamente (ni así tiene emoción) en mi panel y a través de mi agenda cambié el título: intentando informar. El metro llegó a su destino y yo me bajé para meterme en el tren de cercanias. A Fuenlabrada. Cualquier persona en cualquier lugar del mundo podría leerme (total unos 30 lectores, pero a uno siempre le ha ido el delirio).

De vez en cuando uno oye imbecilidades sobre vivir conforme a la naturaleza como si no sirviera de nada que hace 150 años Darwin publicará aquello. De vez en cuando, uno escucha estupideces sobre la vida sencilla y el idiotismo del campo. De vez en cuando uno tiene que soportar a alguien contándole una ñoñería sobre el latín enfrentado al materialismo de la técnica. E incluso de vez en cuando uno tiene que soportar, aunque al menos más inteligente, a Heidegger.

Y por eso de vez en cuando uno debe hacer un homenaje a la tecnología entre otras razones porque quizás por ella sigue uno, o tal vez también usted, vivo. Y hacerlo, sin embargo, sin fidelidades absolutas. Con desconfianza intelectual y, al tiempo, con admiración. Porque lo que es seguro es que gracias a ese proceso tecnológico uno se leyó, entre otras cosas, El jardín de los cerezos, de Chejov.

lunes, abril 20, 2009

EL PLAN DE BOLONIA/2: INTENTANDO INFORMAR

Pero qué se pretende con Bolonia y qué es Bolonia. Normalmente cuando hay una protesta sobre algo, ya sea a su favor o en su contra, es pertinente antes de nada informarse de ese algo. Por supuesto estamos más que convencidos de que tanto los estudiantes rebeldes como los políticos conformes dominan el tema que vamos a tratar, y de ahí que opinen. E incluso sabemos que cualquier tertuliano sabe de esto -bueno, de esto y de todo incluyendo su valiosa opinión sobre un acelerador de partículas o sobre la economía en la Gran Depresión-. Pero a su vez estamos con la certeza de que haya quizás veinte personas en España, incluso con diez nos contentaríamos como bien dijo el bondadoso Yavhe antes de arrasar Sodoma y Gomorra, que puedan reconocer, pero en voz baja, que no saben exactamente qué significa Bolonia y qué cambiará en la universidad si se da paso al plan así denominado. Y como nosotros mismos no nos habíamos informado convenientemente tampoco, al menos para dejarlo por escrito y por tanto tampoco le habíamos dedicado nada hasta hace poco, creemos que es conveniente escribir primero sobre lo que sea tal proceso. Y redactar haciendo algo que ya no se estila en periódico alguno, aun cuando no seamos periodistas: informando y describiendo el hecho sin pretender hacer juicios de valor sobre el mismo.

¿Cual es la pretensión final de Bolonia? La pretensión última del proceso de Bolonia es homologar los títulos universitarios en la UE, es decir, que se reconozca de forma automática el título universitario y permita trabajar a su poseedor en la zona de Europa que se adapte a Bolonia (que se pretendería fuera toda Europa) y todo ello sin necesidad de largos trámites burocráticos. Para ello, y lo primero, todas las carreras universitarias deben tener una estructura similar que se ha decidido que sea en dos ciclos: grado y postgrado, en orden a su titulación académica. Pero alguien podría pensar, y con razón, que nada aseguraría que las carreras aún con nombre similar fueran iguales. Por ello, y siempre estamos hablando informativamente, surge el llamado crédito ECTS. Éste ya no sólo mide las horas de clase, como antaño era lo más habitual, sino que sería el trabajo completo: así se pasa deun crédito de 10 horas a valer 25-30 -pues debe incluir la clase, el estudio, la preparación,…-. Con esto, cada año de carrera implicaría 60 créditos y un grado, la nueva licenciatura, tendrá un total de 240 créditos, 4 años (excepto en ciertas carreras ). Así, a través de un sistema homogéneo de créditos, es decir: de carga de trabajo, se puede valorar a cada grado y homologarlos unos con otros.

¿Qué es un grado, qué es un master? Hasta ahora las carreras universitarias se dividían en diplomaturas y licenciaturas. Las primeras eran más cortas y se presuponía que más técnicas frente a las licenciaturas, con mayor carga teórica. Ello se veía además refrendado en que las diplomaturas generaban un título de nivel académico más bajo -diplomado frente a licenciado-. Lo que ahora se propone con el grado es un único título de una duración entre 180 a 240 créditos. Este título equivaldría a todos los efectos legales al de licenciado. Una vez cursado, los alumnos podrían o bien incorporarse al mercado de trabajo o bien continuar sus estudios en una especialización de rango superior que sería el Master -oficialmente reconocidos, hoy en día no lo están- cuya finalidad seria la especialización para el mundo laboral o bien académica, fundamentalmente para hacer la tesis doctoral. Este Master tendría entre 60 y 120 ECTS, uno o dos años.

¿Pero no le costaría más dinero al estudiante este sistema? A ver, los costes de la universidad pública en España tienen una horquilla que publica el ministerio y que aplican, en concreto, las comunidades autónomas. Ahora mismo, los precios no difieren sustancialmente de los de las licenciaturas antiguas y por lo tanto los de los grados no van a subir de forma escandalosa. Son, repetimos, precios públicos y los marca el estado.

¿Y los masteres, eh listo (homenaje a estudiante antisistema)? Pues resulta que también son públicos y que tampoco están costando lo que se ha llegado a decir. De nuevo nos remitimos a los públicos, los privados son otra cosa, y la subida no resulta escandalosa. Otra cosa sería la posible, aunque a nosotros nos parece con bastante sentido, queja de que a partir de Bolonia va a ser casi obligatorio, al menos para conseguir un buen trabajo, estudiar un master aparte de la carrera cosa que hasta ahora, pero este ahora también admitiría matizaciones dependiendo de la carrera y el trabajo, no era preciso. Así, sí subiría el coste que un alumno debería realizar.

¿Pero no acabará Bolonia con las carreras de letras? Bueno, que yo sepa todas las universidades están, en el fondo, renovando sus estudios y si acaso creando nuevos pero no quitando. De todas formas, cuaqluier estudiante español que quiera hacer una carrera de letras puede hacerla (y si no, que se me diga cuál sería imposible) siempre y cuando esté dispuesto a trasladarse de localidad (lo cual también ocurre con siertas carreras de cienicas en la actualidad e incluso antes). Pero sería bueno que quiénes defienden que las letras van a desaparecer sacaran datos sobre el número de carreras desaparecidas, en el tránsito de la licenciatura al grado, hasta el momento.

¿Y no es esto de Bolonia en el fondo una claudicación al capitalismo? Bueno, la propia pregunta tiene su trampa. Si se refiere a la entrada de la empresa en las nuevas carreras se debería especificar qué carreras son esas y cómo se da dicha entrada. Por supuesto que las empresas, imagino y subrayo la palabra, van a subvencionar o patrocinar ciertos masteres que les interese pero eso no quiere decir que no se pueda dar otros de ciencia “pura”, por ejemplo. Sin ir más lejos, no creo que nadie se pueda quejar de la poca importancia que tiene la ciencia pura en EEUU, más sin duda que en cualquier país europeo, o las letras puras en ese mismo país o Gran Bretaña. Es por tanto carente de fundamento, salvo que se dé información concreta al respecto quer yo desconozco, que la entrada de la empresa en la universidad va ir contra la investigación fundamental entendiendola como aquella que no guarda relación directa con un beneficio económico.

Y:
1.- ¿Acaban aquí las preguntas sobre Bolonia? Creemos que sin duda no, pero consideramos que hemos contestado a las más importantes. No obstante, es este un artículo abierto donde, a manera de información, podríamos no solo contestar a estas cuestiones ya planteadas sino también a otras. E incluso donde esperamos más información.

2.- ¿Quiere esto decir que estamos a favor de Bolonia? No necesariamente, pero estamos hartos de la mentira y la ñoñería de una autoproclamada izquierda que aún analiza el capitalismo con categorías decimonónicas de empresarios malos y oligarquías sin comprender que el capitalismo hace mucho tiempo superó esa realidad. Por tanto, la crítica a Bolonia no puede ir por donde ha ido, al menos por donde ha ido en líneas generales, sino que debe ser más radical: desde la raíz del propio capitalismo. Pero eso será en el último artículo de esta serie.

miércoles, abril 15, 2009

VIDA INTERIOR/22 (los dos patitos): ACTUALIZANDO MI BIOGRAFÍA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará.Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

Unos viven la vida, otros solo la hacemos. Y, a veces, también la escribimos. Con lo que ha pasado no podíamos por menos que actualizar nuestra célebre biografía. Y lo hacemos contentos porque en el fondo nosotros también queremos ser felices.
Como usted
y usted
y usted.
Todos contentos, ¿o no?

lunes, abril 13, 2009

NUEVO GOBIERNO

1.- La ciencia es predicción certera. Su grandeza se basa, precisamente, en la capacidad de anteponerse al tiempo que aún no existe, el futuro, y decir qué va a ocurrir. Por eso, un conocimiento sin esa posibilidad no es ciencia aunque pretenda serlo en su nombre. Y es curioso que casi todos los estudios sobre la realidad han caído en el error de autodenominarse científicos y creerse tales solo cambiando el nombre: hay así una ciencia económica y, hasta, una ciencia de la información. Y también hay, cómo no, una facultad de ciencias, aún en plural suena más pedante, políticas. Precisamente todo lo que sigue detrás es un experimento crucial sobre esas mismas ciencias politicas. Pretendemos no solo explicar la causa del cambio de gobierno por parte de Zapatero, describir es siempre más sencillo, sino también pronosticar qué es lo que se busca con ello y, por tanto, qué va a ocurrir.

2.- La miseria moral de ciertos personajes no parece conocer límites. Zapatero es sin duda un gran político y con ello, sin duda, un gran mentiroso. Ello no quiere decir, por supuesto, que todo gran político sea un gran mentiroso pero sí condena aquella teoría sobre la estupidez de Zapatero. Zapatero será un miserable moral, lo es, pero no un estúpido -y por eso, precisamente, es un miserable-. De hecho, Zapatero es un ejemplo del político posmoderno –algo que ya inició Blair- frente a por ejemplo Aznar, que aún pretendía, como político antiguo, ser un estadista cuando a lo máximo que podía aspirar era a ser presidente de una comunidad de vecinos o alcalde de pueblo. Y esta diferencia entre uno y otro no se debe basar en el empleo de la mentira, Aznar mintió sin descanso, sino en otra cosa. No cabe intentar explicar a Zapatero de acuerdo a la idea política tradicional -ideas y proyectos basado en los llamados grandes relatos como la patria, el sentido de la historia o la emancipación humana- sino a una nueva forma politica que pasa por el uso que él mismo hace de la teoría de los estudios sociales que se trata de una sociología de la fragmentación. El marxismo hizo una división social sobre la base de la posesión o no del medio productivo, independientemente de las cualidades individuales, y cuyos intereses implicaban siempre a la totalidad. Sin embargo, para el estudio social, proveniente de la universidad de EEUU, no es tan importante la economía objetiva como la pertenencia a un colectivo determinado: mujeres, negros, hombres, vagabundos,… Se trata así de un cambio de paradigma importante pues lo que ahora importa no es tanto la condición objetiva social sino la sensación de pertenencia a un colectivo con intereses muy concretos que no implican el derrumbe de la totalidad: más fácil de manipular, más fácil de gobernar. Y Zapatero sabe que hay un colectivo importante en España que se considera, lo sea o no porque eso es otra historia de la objetividad, profundamente progresista. Da igual que luego sean y tengan un comportamiento social de derechas, porque lo que importa es que esa gente se siente en su interior –ah, el interior- progres. Y son un numero alto que Zapatero ha sabido movilizar muy bien de acuerdo a la estrategia de la confrontación: todo el que no me apoya es de derechas.

3.- La crisis económica es dura. Y lo es también porque el gobierno de Zapatero mintió hasta que ganó las elecciones asegurando que no había crisis y no tomó ninguna medida adelantada. Y lo es también porque el gobierno no sabe qué hacer. Cuando los niños tienen un problema usan una táctica sencilla tal vez objetivamente incorrecta, pero subjetivamente eficaz: olvidarlo y esconderse pensando que todo se arreglará solo. Cuando Zapatero excluye a Solbes del gobierno y lo sustituye por Salgado viene a decir que ya ha agotado su papel en la crisis económica y no piensa hacer más. Es decir: que imaginará cada noche que no hay crisis a la espera de que Obama y EEUU arranquen la economía. Y volvamos a entrar en la famosa champions.

4.- Se trata efectivamente de un gobierno con un claro matiz político, como no se ha cansado de repetir la prensa afecta. Pero lo interesante es interpretar qué significa esta expresión tan noble del matiz politco. Si observamos los nuevos ministros nos daremos cuenta de ello. Son o ministros del aparato del partido (José Blanco y Chaves) de los autodenominados creadores (González-Sinde) y de la universidad (Gabilondo), añadiendo a ellos ese personaje curioso, que ahora explicaremos su papel y que no es ajeno al partido, que es Trinidad Jiménez. ¿Por qué esto? Es una llamada de Zapatero a sus fieles, y bien recompensados, grupos sociales que de forma unívoca le han apoyado, en el caso de la universidad y el mundo de los autodenominados creadores, y una llamada de atención al partido avisándole de que si él, el presidente del gobierno, se hunde, el PSOE se hunde.

5.- Efectivamente, Zapatero ha decidido ligar su futuro al partido, o mejor aún, ha decidido ligar el futuro del partido al suyo. Hasta ahora, Zapatero había mostrado su desinterés por el partido al que consideraba secundario a la hora de las decisiones, como se vio al nombrar de vicepresidente, un cargo que se suele reservar a alguien del aparato, a la ínclita de la Vega. Sin embargo, la crisis económica y la presumible pérdida de las elecciones europeas le ha llevado a unir su suerte a la del partido para que nadie haga un movimiento en falso intentando ya una sucesión. Si Zapatero fracasa ahora fracasará el partido cosa que no hubiera sucedido antes pues el aparato siempre podía argumentar su escasa presencia en la toma de decisiones. Sin embargo ahora la incorparación de José Blanco, otro que no tiene un pelo de tonto, y especialmente de Chaves marca un nuevo punto de inflexión: el partido y yo, piensa Zapatero, vamos en unidad de destino. No se sabe si en lo universal, y viendo el ridículo de Kosovo ahí parece que no, pero sí al menos en lo local: la pérdida de mi puesto implica la pérdida de los vuestros.

6.- Y asimismo cabe entender así la llamada a la universidad y a los autodenominados artistas. Nombrar ministro de educación al jefe de los Rectores, Gabilondo, es una jugada estratégica que no hay que entenderla solo en sentido del proceso de Bolonia, algo que ya se va a hacer de una amnera u otra, sino en el de los favores recibidos. Efectivamente, debemos recordar que nada más llegar Zapatero al poder paralizó la ley universitaria que había creado el PP y contra la cual, casi unánimemente, había saltado el mundo del escalafón universitario. ¿Razón?, que aquella ley introducía un timidísmo recorte al poder de las familias y mafias universitarias que hasta entonces, y ahora, dirigían las universidades como si fueran las repúblicas independientes de su casa. Así, el mundo universitaria debía un favor y como en las viejas películas de mafiosos ha llegado el momento de pagar cuando las cosas van mal. Y no es vano que todo un metafísico, como lo fue Hegel quien al situarse como rector en Berlín corrió dialécticamente para declarar el espíritu absoluto realizado en el mismo estado que tan alto honor le concedía, corra ahora para ser ministro: pero, ya saben, aquí en plan local. Todo.

7.- ¿Y qué decir del mundo de los autoproclamados creadores? Normalmente no veo cine español: ni chino, ni italiano, ni americano, ... Sólo veo cine. Sin embargo, el cine español siempre lo pago. Y doy gracias a que la subvención del mismo permite el desarrollo cultural imprescindible de dicha industria: industria de la cultura como en el viejo chiste inteligencia militar. Pero lo que importa aquí es como un grupo que se ha significado sobremanera por su apoyo al personaje vuelve ahora gratificado. Y aquí no tanto por los favores especiales recibidos en su legislatura anterior como por los que quedan por percibir como promesa. Frente a la universidad, donde los favores recibidos pertenecen fundamentalmente al pasado, la industria de la cultura espera deseosa una ley que reduzca la libertad de internet y la domestique. Y al igual que ya apoyaron antes vuelven a estar, más que nunca, preparados para volver a defender sus privilegios.

8.- ¿Y Trinidad Jiménez? Si Zapatero sabe hacer algo es ideología: ocultar la realidad tras un manto. Recientemente, con el tema del aborto, ya se ha visto su labor: durante un mes la crisis desapareció de los titulares. A su vez, sanidad, en aras de la desastrosa competencia autonómica, es casi una cartera sin significado, en esto como educación, pero con un posible uso ideológico: Trinidad Jiménez, especialista en demagogía, será la encargada cuando queden pocos meses para las elecciones en presentar un proyecto que irrite a la reaccionaria Iglesia Católica -por ejemplo, algo sobre la eutanasia-. Y de nuevo la conciencia progre asistirá a votar con, tal vez, otros 400 euros pagados.

9.- Y cuando se habla de político es a esto a lo que se ha llegado.

y 10.- Y es triste.

viernes, abril 10, 2009

VIERNES SANTO: MISERICORDIA DE DIOS

Nazarin, Luis Buñuel, 1958.


Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: Eloi, Eloi, ¿lema sabactani? -que quiere decir- Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has abandonado?

Evangelio de S. Marcos, 15 33-34

miércoles, abril 08, 2009

COSAS QUE MERECEN LA PENA

Hace doce años que di clase en el instituto Alameda de Osuna, de Madrid. Fue en los cursos 1996-97 y 1997-98. Este verano me llamaron mis exalumnos para quedar y así lo hicimos. Estuvimos hablando y ellos habían crecido mientras yo envejecía –pero, con apostura-.

Hasta hace tres años di clase en el instituto Duque de Rivas, de Rivas Vaciamadrid (Madrid). Fue entre los cursos 1998-1999 y 2005-2006. Este lunes quedé con exalumnas que me habían llamado para ir a cenar. También habían crecido y yo seguía envejeciendo –pero, con apostura-.

Seguramente, eso espero, me vaya -aunque la expresión correcta sería que me echan- este año del instituto Federica Montseny, de Fuenlabrada (Madrid). Y tal vez, quien sabe, dentro de algunos años quede a cenar con mis exalumnos porque me llamen. Y ellos habrán crecido y yo ya estaré viejo –aunque hay gente que nacimos ya viejos-.

Y es que frente a la miseria moral de tanto funcionario de la educación hay cosas que merecen la pena.

lunes, abril 06, 2009

EL PLAN DE BOLONIA/1: UNIVERSIDAD BASURA (la actual)

De todo el sistema de enseñanza español sin duda alguna el peor es la universidad. No se trata, no crean, de una opinión subjetiva e infundada. Mientras que las enseñanzas medias nos sitúan en una triste y ridícula zona media baja de la OCDE, según las últimas estadísticas, no hay un solo informe internacional de evaluación que no sitúe a la presunta élite educatica superior en el furgón de cola. Y dicho furgón de cola se ocupa además sea cual sea el análisis sobre la actividad universitaria: ya sea por su pésima docencia –si se ponen a pensar en los mejores profesores que tuvieron veran como muy pocos son de la universidad cuando en ella se dan las condiciones idóneas para que fuera lo contrario- como por su ridícula investigación -salvando por supuesto las excepciones que lo son a pesar de la propia institución-. Así pues, la universidad española es, resumiendo, una porquería. Pero lo interesante no es sólo describir, sino enunciar causas. Y este artículo, primero de una serie, pretende eso mismo: explicar el motivo que lleva a que la universidad española sea tan, y tan, mala.

Todo este preámbulo viene al caso cuando se analiza el tema de Bolonia. Efectivamente, creemos que el célebre proceso de Bolonia está siendo manipulado por la mayoría de los que se declaran fervientemente a favor del mismo como por esos otros que, en nombre de la sociedad y la cultura, se declaran en contra. No se trata, no crean y volvemos a lo de siempre, de que se obre de mala fe por su parte, sino que el grado de corrupción moral y educativa ha llegado a tal punto en la universidad, siempre estuvo en ella, que los intereses sujetivos y coorporativos han pasado a ser los intereses institucionales. Y por tanto la defensa de la institución tal y como existe en la actualidad, y es algo que ya también empieza a ocurrir en la enseñanza pública media, es idéntica a la defensa de estos intereses coorporativos del funcionariado. Así, para hablar de Bolonia hay que hablar primero de la universidad española actual y situarla y su contexto y luego analizar si Bolonia va a mejorar o no esa situación. Pero tampoco hablar solo de eso.

La actual universidad española no está al servicio de la sociedad. Tampoco, claro está, al servicio del saber o la cultura. Sólo está al servicio endogámico de sí misma. Pero hay que explicar este sí misma para no caer en la oscuridad. Y en este sí misma hay un agente interno y uno externo. Analilemos primero el interno.

La clave para entender la institución universitaria española es, como ya hemos señalado, el mandarinato del funcionariado. Y no debe entenderse solo el docente sino también el administrativo. Toda la universidad está montada efectivamente sobre la base de los privilegios de este funcionariado concebido como élite social desde su horario diario -hace poco los administrativos de la Universidad Autónoma de Madrid iniciaban una severa protesta contra la idea de hacerles fichar e impulsaban a cambio la petición, increíble pero cierto, de un plus de puntualidad- hasta el calendario oficial –con, por ejemplo, un adelanto de la selectividad en Madrid que ha ocasionado una pérdida de horas lectivas fundamentales en 2º de bachillerato- pasando por la vergonzosa selección del profesorado a través de la formación de grupos privados de intereses que entre favor recibido y favor dado, van imponiendo a sus candidatos no por su mérito, aunque casualmente puedan poseerlo o no, sino por su pertenencia a la familia: el candidato de la casa. Así toda la institución no está pensada como servicio sino como medio de conservación de dichas élites funcionaliares. Del mismo modo, pero con menos razón, que los parques naturales conservan linces incapaces de adaptarse a las nuevas condiciones de su hábitat, las universidades conservan funcionarios de élite y reproducen sin descanso esa especie. La universidad española de esta forma y actualmente tiene como misión principal servir a los intereses de sus ilegítimos dueños, el profesorado fijo y el resto de funcionarios, y toda ella, desde los alumnos y los becarios que aguantan lo que sea con tal de llegar a su sueño de una plaza hasta el rector, se mueven de acuerdo a dicha realidad.

Y este espeluznante panorama no solo no ha cambiado desde los tiempos del franquismo, donde tuvo su origen, sino que se ha acrecentado con los reinos de taifas que han acabado siendo las autonomías. La clase política española autonómica, otra élite, ha generado universidades en cualquier lugar de la geografía, lo que no tendría que ser malo, y cuanto más paletas -léase en lenuaje correcto: con más identidad nacional- mejor. La finalidad de stas universidades no eran los estudiantes ni la mejora de la calidad de la enseñanza superior sino generar una red de control institucional a costa del presupuesto público. Era una cuestión de prestigio que toda autonomía, y sus principales ciudades, tuviera una universidad independientemente de su necesidad o no. Pero también era un proceso, especialmente en las autonomías con lengua propia y nacionalismo, de hegemonizacion y control social y político. Efectivamente, se trataba de expulsar a los desafectos al nuevo régimen nacionalista e impedir la entrada de aire fresco del resto del estado. Así, el requisito imprescindible era el idioma regional –uy, lo que he dicho- lo que se imponía al profesorado, especialmente al que quería llegar a serlo, y al alumnado. Como consecuencia, resultaba más dificil a un estudiante del resto de España irse a estudiar a Cataluña que a un país extranjero y cualquier profesor debería preocuparse más de estudiar catalán que de comprender a Kant. Así, las autonomías generaron una universidad que lejos de servir de motor de modernización fue un elemento político al servicio de los caciques: la propia clase política autonómica y la funcionaral.

De esta forma, la universidad española nunca estuvo al servicio de la sociedad o de la cultura, por ejemplo ha sido incapaz de generar un solo premio nóbel, sino solo al doble interés, desde la época de la dictadura, del funcionariado privilegiado de la misma y, con las autonomías, de una clase política que la ha usado para sus intereses homogeneizadores. Pero, ¿quiere esto, por otra parte tan obvio, decir que Bolonia será bueno porque ya nada puede estropear la universidad? ¿Quiere decir que Bolonia necesariamente deberá mejorar esto? Pues no necesariamente. Pero ya queda para otro día.

viernes, abril 03, 2009

VENGA, MEMORIA HISTÓRICA

EB-IU se ha puesto, de pronto y por fin, muy digna sobre la situación política del País Vasco. IU también. No se puede consentir, aseguran, un pacto entre el PSE y el PP. Y los blogueros de IU, cercanos a IU o propiamente de la autodenominada izquierda transformadora se unen a ellos. Nosotros lo sabemos por D. Ricardo.

Ha estado EB-IU gobernando con el PNV muchos años. Pero el PNV no es de derechas.

Ha gobernado EB-IU con los proetarras en ayuntamientos hasta que mataron a uno del mismo pueblo. Y entonces, mil víctimas después, se escandalizó la izquierda transformadora y rompieron la coalición: era una desfachetez que con toda España para matar lo hicieran justo en ese bonito paraje del País –que querían solo- Vasco.

Y si aún hoy miran la página web de EB-IU, como ayer, verán que ETA no existe: pero sí la solidaridad, ¡oh la solidaridad!, con el pueblo palestino.

Es lo malo de perder el sillón. Y lo malo de ver que, por primera vez, gobernarán los que llevan escolta. Es, en definitiva, un lema clave en EB-IU: dignidad, siempre dignidad.

Cantando bajo la lluvia (1952), dirigida por Stanley Donen.
Con Gene Kelly y Donald O´Connor

miércoles, abril 01, 2009

BOLONIA Y EL PROBLEMA

Hay gente para la que le es sencillo decir sí o no a algo. Y cuanto más complicado es ese algo, más fácil es su consigna a favor o en contra. Los partidos políticos son expertos, como las empresas para vender sus productos, en hacer algo así: una sencilla lista de lemas. Sin sombra como las religiones. Y mítines como eucaristías.

Hay sin embargo otros que necesitamos explicarnos a nosotros mismos y al resto. Porque no es sí y no es no. Porque, tal vez, es una negación mayor. A partir de mañana, espero, intentaremos explicar nuestra posición sobre el denominado proceso de Bolonia, esto es: sobre la reforma universitaria. Y queremos huir, tal vez no lo consigamos, de fáciles pancartas. Porque Bolonia, como todo, no se puede analizar desde palabras fetiches ni rechazos de monjitas bienintencionadas sino desde un análisis de la realidad de una institución universitaria que nunca estuvo al servicio de la sociedad y que tampoco en Bolonia se busca que esté.
Pero eso luego.

Ahora sólo queda un final iluminado. Fue Marx el que señaló que había que ser radical. Y añadió: tomar las cosas desde su raíz. Y luego se encerró en la biblioteca del Museo Británico.
Para estudiar.

domingo, marzo 29, 2009

CRETINOS Y CONSENTIDOS

Sevilla. Macrobotellón. 14.000 niñatos, según las últimas estadísticas.
Un 36% de fracaso escolar en dicha provincia. Porque hay tiempo para beber pero, ¡ay!, no para estudiar.
Aunque la culpa, seguro, será de la sociedad, que les paga una educación gratuita.
Pues que no decaiga la alegría y la gracia. Sobre todo la gracia.
¡Olé!

viernes, marzo 27, 2009

DEBE DE SER

Debe de ser muy triste ser diplómático de carrera y ganar una pasta y tener prestigio, al menos un poco. Debe de ser muy triste que te nombren ministro y que no te dejen ni escoger tu equipo pero tú callarte. Debe de ser muy triste que alguien te pase por encima, que sea ella, la ministra de Defensa, quien meta la pata y que seas tú, el ministro de Exteriores, quien tenga que mentir y decir que ya lo sabías. Para mantener el coche oficial y el cargo. Aunque tengas la comida asegurada y la dignidad ya perdida.

Debe de ser muy triste no saber cómo llegaste a ministra. Quizás por ser guay. Debe de ser muy triste levantarte cada mañana y preguntarte qué hiciste para conseguir el cargo y, como tantos otros, solo encontrar una respuesta: ser fiel. Debe de ser muy triste meter la pata y hacer que otro, con tan poca dignidad como tú misma, mienta y diga que él, el ministro de Exteriores, ya lo sabía. Y tú, ministra de Defensa sin saber cómo, sonreír con gafas de diseño. Y pensar que tal vez eres el delfín y que tu mérito sigue: ser fiel, ser fiel, ser fiel…

Y, por supuesto, debe de ser muy triste ser tan poca cosa intelectualmente.

Pero alegre debe ser tener un cargo.

lunes, marzo 23, 2009

MADRID, 25 DE MARZO.HUELGA EN EDUCACIÓN: JUSTICIA Y PRIVILEGIO

Hay veces en que las cosas no están tan claras como nos gustaría. Suele ser casi siempre. Y hay veces en que quizás pensar demasiado, como bien le advierten al engreído Gastón en esa joya del cine que es La Bella y la Bestia –la de Disney, no la de Cocteau-, puede resultar si no peligroso sí cuando menos impopular. El próximo día 25 de marzo, miércoles, hay convocada una huelga de trabajadores de la enseñanza pública en Madrid. Y el problema es que la huelga es justa, justísima, pero al tiempo no lo es. O al menos no es tan fácil todo como se pinta.

Efectivamente, podemos preguntarnos tres cosas sobre la huelga del próximo 25: si hay motivos para ella, algo a lo que ya respondimos en un artículo anterior y cuya reflexión sigue vigente; si es justa; y, tercero, si estratégicamente es inteligente.

¿Hay razones para una huelga? No cabe duda de que la idea de Esperanza Aguirre no es la eliminación de los servicos públicos sino su privatización como tales servicos públicos. Es decir, la idea de Esperanza Aguirre es generar servicios públicos ofrecidos, sin embargo, por entidades privadas creando así unos intereses empresariales que ella se preocuparía muy mucho de gestionar sabiamente a través de los lobbys -de empresas sanitarias y educativas fundamentalmente- formados por dichos intereses y que la apoyarían. Como de esto ya hemos hablado en otras ocasiones –una, al menos, en general y otra, más concreta, en educación con el artículo vinculado en primer lugar- no consideramos que debamos pararnos aquí. Pero sí queremos dejar claro, y no como peaje sino como necesidad argumentativa, nuestro frontal rechazo a la política del gobierno Aguirre –quien por cierto ya ha quedado retratada como demócrata en la vergonzosa comisión de investigación sobre la trama de espionaje y antes lo fue como persona en su calcetinada -.

Sin embargo, lo que nos interesa ahora no es aquello ya dicho sino lo que aún queda por decir. Y lo que queda por tratar es la justicia o no de esta huelga y su oportunidad estratégica. Y es que hay veces en que la justicia camina ajena a la oportunidad política o incluso a la oportunidad que hace relación a las propias acciones para conseguir esa misma justicia. Pero hay otras en que curiosamente ambas caminan juntas. No estamos seguros de cual sea este caso, pero el hecho mismo de tener nuestras dudas nos lleva a plantearnos algunas cosas.

Cuando uno se afilia a un sindicato puede elegir entre uno de los denominados de clase -UGT, CCOO o CGT, por ejemplo- o bien uno corporativo y limitado a su mera profesión –en educación serían ANPE, STES o CSIF, por ejemplo-. La elección no es en absoluto baladí tanto en referencia a lo que se busca individualmente al afiliarse como a la hora de juzgar la relación entre oportunidad y justicia de las acciones de ese sindicato. Efectivamente, un sindicato coorporativo pretende esencialmente defender el interés gremial de sus afiliados. Sin embargo, al menos se supone, un sindicato de clase busca una conciliación entre ese interés propio y el resto de la población, estando dispuesto a renunciar incluso a ciertas ventajas que se podrían obtener si estas pudieran ir en detrimento del resto de los trabajadores -como por ejemplo la jornada continua en Primaria, a la que por cierto ningún sindicato se niega-. Así, la lógica de actuación sindical no puede ser la misma en unos sindicatos y otros ni tampoco, pero como causa de lo anterior y no como consecuencia, en sus afiliados. Y no solo no puede ser la misma sino que no debería serlo porque por eso también uno se afilió en un sitio y no en otro.

No cabe duda de algo: ser funcionario es un privilegio laboral. Y lo es aún más en tiempos de crisis declarada, ahora que ya no mienten y no nos acusan de antipatriotas podremos llamarla así. Efectivamente, la seguridad laboral que da el funcionariado no parece, en realidad no lo es, igualada por ningún otro empleo. Y resulta curioso que si uno repasa las principales protestas sindicales del año 2009 comprobará como en su mayoría son fruto de funcionarios. Y mientras los empleados de SEAT –cuidado, otros privilegiados laborales- tienen que votar congelar su salario, a los funcionarios se les subirá el año que viene su sueldo. Y curiosamente, mientras los sindicatos piden una subida del 2% en los convenios colectivos, uniéndola a la productiva para aumentarla, en los funcionarios se subirá más del 3 % sin necesidad de productividad alguna. Así, hay una doble vara de medir en las propias organizaciones de trabajadores y que, no curiosamente sino como siempre, perjudica más a los más necesitados: no sólo tienen un contrato laboral que en cualquier momento les puede dejar en la calle sino que además van a ver incrementado su salario, el que aún lo tenga, menos que un funcionario. Y tal vez un sindicato gremial ni se lo plantee, esa es su función, pero uno de clase debería preocuparse al generar la impresión, y la realidad, de trabajadores de primera y de segunda.

Pero, ¿qué significa todo esto? ¿Acaso por ello la huelga del 25 se transforma en injusta y Esperanza Aguirre y su gobierno en bondadosos adalides de la justicia? Comencemos por la segunda pregunta: el interés de Esperanza Aguirre sigue siendo destruir la educación, y la sanidad y cualquier otro servicio público como derecho ciudadano, en Madrid. Es decir, sigue siendo una miserable. En ese aspecto una protesta frente a esto es justa. Vayamos a la primera cuestión.

Si analizamos la primera cuestión podemos ya de paso contestar a la que se planteaba al principio, hace tanto ya para tan poco, del artículo sobre la justicia y oportunidad de la huelga. Dividamos en primer lugar nuestras peticiones como futuros huelguistas en dos bloques. Utilicemos para ello como criterio lo que atañe directamente a la prestación del servicio público y, por otro lado, las reivindicaciones relativas a los beneficios para los funcionarios. Sin embargo, se podría argüir en esta división una falacia y argumentar que en realidad lo que beneficia a los trabajadores repercute en la mejora del servicio. No obstante, y como contrapartida a semejante razonamiento, ante la situación económica y el privilegio de ser funcionario, resultaría dicha pareja escasamente real. Es más, el propio hecho de la ineficiencia de la administracidn pública, lo que incluye una educación pública con un profesorado que como colectivo se ha convertido en un poder fáctico que ha tomado los centros para sus intereses, demuestra que las mejoras laborales no han ido nunca juntas a una mejora del servicio. Por tanto, no cabía esperar ahora lo contrario.

Las reivindicaciones del funcionariado están llevándose en un sentido equivocado pues lo único que hacen es aumentar la brecha, acrecentada por la crisis, entre una población que vive la precariedad laboral propia del mercado laboral español –admitida gustosamente por empresariado y clase política- y una casta social intocable del funcionario que, pase lo que pase, puede pedir siempre más. No se trata, no crean, de que las reivindicaciones del funcionariado no sean sensatas sino que en el proceso de atomización llevado a clase por los propios sindicatos -que no saben llevar una respuesta de asalariados conjunta y que tienen precisamente una fuerza fundamental en el funcionariado que les mantiene a ellos mismos como poder social- se convierten en reinvidincaciones elitistas que además se ven magnificadas en su privilegio ante la situación laboral de los propios funcionarios y que los propios padres trabajadores observan, por ejemplo, en el horario administrativo que alcanza cotas de ridículo social – un ejemplo: ¿quién puede ver al tutor de su hijo a las 12 de la mañana?-. ¿Tenemos derecho los funcionarios a pedir un aumento de beneficios -que por cierto se reducen a aumentar el sueldo o los días de vacaciones, aún más, y no a hacer que no tengamos que dar materias para las que no estamos preparados y que perjudica claramente al alumno o a cuestiones fundamentales de docencia cuando esos mismos sindicatos apoyaron la LOGSE y la LOE - con una crisis como la actual y viendo que los sindicatos asisten complacientes ante lo que está pasando con el resto de trabajadores?

Seguramente si los trabajadores funcionarios de la educación, y también de la sanidad, cumplieran con su trabajo de acuerdo a sus condiciones de privilegio laboral, en comparación al resto de trabajadores de este país, la mayoría de la gente seguiría llevando, a pesar de Esperanza Aguirre, a sus hijos a la escuela pública. Y seguramente el funcionariado dejaría de ser una fuerza regresiva socialmente que solo busca su privilegio y se transformaría en grupo social de progreso. Pero ahora mismo eso no es así y resulta difícil, de verdad que lo resulta, distinguir la propia política del privilegio de Aguirre para las clases altas de la política del privilegio del funcionariado para sí mismo. Y uno piensa que el ombligo , ese donde se miran, acaba siendo el mismo. Y todo es un dilema triste.

jueves, marzo 19, 2009

VIDA INTERIOR/21: DÍA DEL PADRE

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará.Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



La familia, célula básica de la sociedad.

martes, marzo 17, 2009

PERSONAL, PÚBLICO Y PRIVADO

Cuando mi compañeros, pues lo son al cobrar en su nómina por el mismo concepto que yo, del IES Federica Monstseny decidieron quitarles a los alumnos la posibilidad de elegir Psicología y de paso, lo que es menos importante pues seguiré cobrando como mis compañeros y por el mismo concepto, quitarme a mí la posibilidad de darla me dijeron una frase: no te lo tomes por lo personal. Incluso alguien lo dijo públicamente en intervención claustral: no debes pensar que esto es personal. Al fin y al cabo la pequeñaburguesía si por algo se significó siempre es por no tomarse nada de forma personal. Y sobrevivir de forma cómoda ante todo el horror que se acumulaba en eso que se ha denominado historia moderna.

Es, sin duda, un progreso civilizatorio el hecho de la distinción entre lo público y lo privado. Y no se trata de algo simple. La idea va en contra del institnto gremial propiamente humano, en cuanto a primate sociable, y presenta una ruptura radical con la naturaleza: lo individual y propio, no la mera transmisión genética sino el aquí y ahora como irrepetible, es lo fundamental. Así, el individuo se transforma en importante frente al mero colectivo social y no todo es el grupo: el yo busca un espacio propio. Pero al tiempo, y al existir el grupo, se presenta una doble realidad: mi esfera intima, ese yo conquistado, y mi esfera social. La segunda, la social, será compuesta de aquello que deseo sea conocido o actuado por o para mis semejantes de manera general; la segunda, la privada, de aquella faceta que o bien solo deseo sea sabida por un grupo pequeño o bien por nadie.

El hinduismo y su sistema de castas sirve como un buen -en realidad mal- ejemplo de un pensamiento que aún no ha conquistado lo privado. En él, la esfera privada y social están tan identificadas que el premio o castigo tras la muerte es medrar socialmente. Igualmente podría decirse de la ley judía, donde la esfera privada se haya absolutamente coaccionada por la pública. Son ambos, sin embargo, buenos sistemas de dominio social a pesar de su primitivismo. Pero también lo es aquel sistema religioso, más avanzado intelectualmente, que sitúa las realidades social y personal tan alejadas entre sí, como en el cristianismo, que la vida terrena carece de sentido excepto como inversión para la eterna. Así, en el cristianismo y en las grandes religiones modernas, la esfera privada se separa trascendentemente de la sociedad y surge pura y asocial: mil años de dominación certifican su éxito ideológico. De esta forma, y con las grandes religiones, la conquista del yo había comenzado pero al tiempo hubiera concluido en ideología.

Shakespeare es, sin duda, una representación de la Modernidad. Y en sus personajes se presenta algo sorprendente. Hamlet, por ejemplo, unifica su esfera privada con la pública para conseguir su venganza, pero sin perder ambas: ama a Ofelia mientras la repudia, se hace el loco mientras planea. Así, no cabe hablar de un protagonista o privado o público, sino de uno personal: Hamlet es una unidad en una tarea. La Modernidad unificó así lo privado y lo público y esto se ve muy bien en que la petición siempre presente de las revoluciones burguesas fue la libertad de pensamiento y la posibilidad de hacerlo público, es decir: que la esfera privada tuviera repercusión pública. Surgio así la idea de lo personal como la unificación de ambas realiades: el sujeto moderno no quería sólo una vida íntima y única -incluso Robinson anhela a Viernes- ni tampoco la pérdida de su identidad en la forma de dominación social -D. Quijote persevera en su deseo-. Quería vivir su vida propia y para ello necesitaba transformar el mundo. Era una tarea unida en lo privado y lo público, pero al tiempo marcando las distancias, y su fracaso implicaba el fin de la persona. El equilibrio entre lo privado y lo público, cuya clave estaba quizás en la preponderancia de la dignidad frente al honor, era la clave de lo personal. Yo no era yo sin nosotros pero nosotros éramos un conjunto de cada uno de los yo.

La auténtica globalización del capitalismo avanzado no es hacia los mercados exteriores, algo ya presente desde el comienzo del propio capitalismo con el colonialismo y el imperialismo, sino la globalización hacia la vida privada. El hecho de que cualquier actividad aparentemente privada lleve el sello de una mercancía –piensen cuántas cosas de su vida interior no producen beneficio directamente económico- es el auténtico hecho revolucionario del nuevo capitalismo. Así, la fuerza de dominación capitalista no consiste en su salida a nuevos mercados extranjeros tanto como en su presencia en cualquier faceta de la vida humana: la vida conquistada como mercado. La propia vida privada, que había logrado crearse como fondo revolucionario en la Modernidad, fue fagocitada por el Capitalismo. Y como consecuencia el yo, como forma productiva que ya era, adquirió una relevancia social sin precedentes en la historia. Efectivamente, el yo como mercado a conquistar por el desarrollo capitalista tuvo su consecuencia lógica en la preponderancia social de ese mismo yo: ya en su vertiente elitista, con una cultura profunda de problemas existenciales, ya en su vertiente popular, con los libros de autoayuda. Y así, esa vida privada se convirtió en el refugio de autenticidad del individuo ya absolutamente alienado: producía beneficio económico en cualquier circunstancia de su vida al tiempo que la persona se sentía realizada en esa misma falsa privacidad. El viejo sueño de la vida como horario completo de producción de mercancías se había cumplido. La jornada laboral extendida veinticuatro horas al día aseguraba la producción incesante de las mercancías que se consumían incasablemente. El dominio total se extendía.

La esfera privada, objetivamente inexistente, era sin embargo el gran producto de mercado y como tal se presentaba acorde a la necesidad de consumo. Los individuos, así condicionados, generaban una vida interior profunda, ay, tan profunda. La promesa del paraíso pasaba de un inexistente cielo a una inexistente vida interior y lo privado y lo personal, separados definitivamente de lo social, volvían a identificarse otra vez como en las viejas religiones que tanta utilidad habían demostrado para la destrucción de cualquier atisbo de rebelión. Y otra vez para el dominio.

Es fácil ser feliz. Basta con no oir, no ver, no oler, no escuchar. Cualquier imbécil puede serlo. Pero incluso esto, sin embargo, tiene una dificultad: requiere una concentración extrema que solo la superchería oriental se ha atrevido a buscar con la ñoña meditación. Es más sencillo, y digamos más inteligente, duplicar lo individual y sentirse obligado en una faceta, la social donde no soy yo y por tanto no me siento responsable, y la personal, donde se da mi verdadero yo. Y aplicar a esta faceta privada la regla de la vida interior: uno es una persona sensible, pero que muy sensible, en un mundo injusto. Claro está, no hay que tomarse las cosas por lo personal.

Se cuenta una historia real de Krupp, el empresario alemán. Al acabar la Segunda Guerra Mundial fue llevado a los juicios de Nuremberg y ante la pregunta de por qué utilizó mano de obra de prisioneros judíos contestó ufano: cuando se compra un buen caballo, hay que aceptar unos pocos defectos. Y siguió durmiendo cada noche porque Krupp había comprendido que aquello no era personal. Es la misma forma que duermen mis compañeros, esos que cobran por el mismo concepto que yo en la nómina. O, para qué mentir, la misma forma en que dormiré ahora yo mismo tras tomarme mi pacharán.

LOS CAMINOS DEL SEÑOR

Que la Iglesia Católica –con mayúsculas por cuestión ortográfica- pretenda excomulgar -ya sea de forma publicada o sea de manera automática y discreta (vean el final del artículo)- a la madre de una niña de nueve años y a los médicos que la ayudaron a abortar tras haber sido violada y correr riesgo su vida por el embarazo.
Que, sin embargo, nunca hayan pretendido excomulgar a dictador alguno o incluso a terrorista concreto o, por ejemplo, al padrastro que violó a dicha niña –ni de forma pública ni automática-.
Todo ello evidencia una vez más algo: Los caminos del Señor son inescrutables.

Y por tanto, y para evitar sorpresas, lo mejor es no transitar por ellos e ir por lugares algo más seguros.

jueves, marzo 12, 2009

ABORTO Y BORREGUISMO

No vamos a hablar aquí sobre el aborto. Ya lo hicimos. Solo vamos a mostrar nuestra sorpresa ante algo que al parecer a nadie llama la atención. Se llevará próximamente al Congreso, seguramente cuando surja el peor dato económico, una futura ley del aborto y las cuentas son en relación a bloques parlamentarios. ¿Es que nadie del PSOE o de IU o de la autoproclamada izquierda está contra el aborto? ¿Es que nadie del PP, de CiU o de la real derecha está a favor? ¿Se va a votar por bloques? ¿Son tan borregos los diputados que ni en esto van a votar como individuos? ¿Es que viven tan bien? ¿Es que deben tanto?

Y si todo esto es así, ¿para qué pagar a 350?

lunes, marzo 09, 2009

OTRA VEZ DÍA DE LA TORTILLA

Fuenlabrada. Día laborable. Nueve de marzo.
El descampado lleno de botellón.
Las aulas vacías.

¿Se quejará en el ayuntamiento la autoproclamada izquierda?
¿Se quejará en el ayuntamiento la real derecha?
¿Se quejarán en los claustros los profesores?
¿Se quejarán en algún lado los padres?
¿Irán los alumnos a la huelga?

¿Alguién?

sábado, marzo 07, 2009

viernes, marzo 06, 2009

NO DAR LECCIONES (y menos a Cuba)

Tiene razón ese profundo pensador y eminente conocedor de Marx que es Cayo Lara cuando dice que antes de dar lecciones de democracia a Cuba y criticar su ausencia de derechos humanos -¡a Cuba!, pero quiénes se han creído que son- los españoles deberían mirar su democracia.

Total, que iba yo a escribir un artículo muy sesudo sobre el hambre en el mundo pero siguiendo el pensamiento Lara, que para algo conoce en profundidad a Marx, decidí que no era quién para hablar de ese tema pues yo mismo tenía hambre y debía resolverla primero antes de pontificar sobre otros. Y me fui a cenar.
Cerveza,
unas alitas de pollo fritas,
una ensaladita de escalora con una vinagreta de pimentón.
Y me daba cuenta, mientras mondaba un hueso de alón, que no puedo hablar de la inanición de otros sin resolver primero la mía pues no se puede pretender dar lecciones así como así.
¡Qué razón Cayo Lara!

Y luego, me tomé mi pacharán.
Y ya me entró sueño.