Y lo tratamos en #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares.
#EPMesaYHal9000
"Ilustración es la salida del hombre de su culpable minoría de edad."
Lo personal es político es una frase que surgió en el feminismo estadounidense durante los años setenta del pasado siglo. Venía a decir que cualquier acto concreto, individual y particular, y que aparentemente correspondía a la esfera privada del yo, tenía, sin embargo, que ser analizado también desde la perspectiva del contexto sociohistórico concreto en el que se realizaba.
Esta frase recogía, de una forma muy bien expresada por cierto, una tradición. A partir del siglo XVIII y XIX la idea de que las acciones individuales no podían explicarse exclusivamente recurriendo a la intención particular del individuo, sino que debían a su vez ser sometidas a su relación con el contexto social, había estado muy extendida. Así, por ejemplo, lo había defendido Marx con su concepto de ideología o Max Weber en su teoría sociológica. Pero quien sin duda había destacado en este aspecto de lo personal como político, había sido Émile Durkheim en su obra El suicidio, donde defendía que este hecho no podía ser explicado solamente de acuerdo a las circunstancias personales y como una causa personalísima, como había hecho el Romanticismo, sino que había que recurrir también a elementos de contexto social e histórico para analizarlo. De tal manera, se diferenciaba entre el hecho personal y el hecho social en su explicación.
Así, en esta primera interpretación de la frase lo personal es político lo que se destaca, y con razón, es la continuación de una tradición ilustrada y moderna que implicaba la necesidad de interpretar cualquier acto individual desde una perspectiva que lo relacionara con el contexto histórico concreto. Y aquí en concreto, al afirmarlo desde el feminismo, lo que aseguraba, de nuevo con sentido, era que la vida personal de las mujeres no era fruto de su personalidad especialísima, ni de su femineidad propia o de su esencial ser mujer, sino de una realidad social que las subyugaba y reprimía hasta convertir su vida personal en un troquelado de ese mismo sistema de dominación.
Pero...
Hay una segunda interpretación, no necesaria, de esta frase algo más preocupante: podríamos decir que es su pragmática inquisitorial. Correspondía a una deducción falaz que se desarrollaba en la inferencia sobre que si lo personal es político es cierto, y lo es, entonces también parecería, al menos, que sería cierto que toda la acción personal debía siempre ser juzgada como política y que, por tanto, cada acto individual concluiría en una responsabilidad política: lo político es personal. Y por ende, a veces me gusto, cualquier acto realizado en la esfera privada o en la íntima puede ser juzgado, y se añadía el debe serlo, desde esa responsabilidad política que implicaba la acción personal.
Y así lo hizo, por ejemplo, un cierto feminismo, justo es decir que no todos, llevándolo hasta toques inquisitoriales cuando cada gesto, mirada, expresión, silencio, frase, pensamiento, de palabra, obra y omisión, recuerdos del inquisitorial catolicismo hoy tan blanqueado, se convirtió no sólo en objeto de reproche moral sino de persecución social y reconversión educativa. Y a partir de ahí surgía la reprimenda, el castigo y el necesario cuestionamiento propio de la masculinidad tóxica que, a través de talleres y terapias de conversión, buscaban convertir a los hombres sensibilizados en aliados de la nueva causa (y de paso, apuntarse a la moda para follar más).
De esta manera, lo que era en principio una poderosa arma de análisis acabó en una lucha de departamentos universitarios y de grandes corporaciones y oficinas institucionales por ver quién era más ridículo en su censura social y, al tiempo, en la falsa justificación de su bien remunerado puesto sobre la base de la custodia moral: los curas eran sustituidos por las monjas y ver porno seguía secando la médula.
Pero...
En esto llegó el reggaeton. Estilo musical, vamos a llamarle así, donde se alardea con constancia digna de mejor empresa, y con unos versos entre groseros y horteras, de presuntos miembros viriles de grosor desmesurado y de ciertas capacidades sexuales de repetición extraordinarias. Estilo musical, según parece, que además debía acompañarse por parte de las mujeres con una serie de movimientos convulsos denominados perreo que, sin duda, en su denominación llevaba la descripción perfecta de su cualidad estética y desarrollo cultural.
Y encima…
Llegó Bad Bunny a España, o al estado español que perrearemos pero somos muy de izquierdas, y en su escenario había versos horteras, groserías sin fin, movimientos espasmódicos y…, la casita ¿Y qué es la casita? Un sitio para la oligarquía local, por supuesto y siempre, y para la presunta plenitud física femenina, ya saben, tetas y culos en el peor gusto rancio y si te encuentra el ojeador: una apoteosis del Capitalismo. Así, un grupo de especialistas ojeadores, como en la otrora feria de ganado de Medina de Campo pero sin su dignidad campestre, buscaban hembras atrayentes para lucirlas en el nuevo mercado.
Y...
Lo personal dejó de ser político y las que antes clamaban contra la cosificación del patriarcado, no todas hay que ser justos, dijeron cabalgar en sus contradicciones para acabar de aseverar que a veces, a todos y todas nos ha pasado, lo personal es ridículo.
Mas...
Este artículo sería falso si solo hiciera, o hiciese, que me estoy gustando, una muestra de las contradicciones de la propia inquisición. Porque lo interesante no es eso, eso es sólo una consecuencia, sino cómo una idea, lo personal es político, que podría haber sido un principio de libertad y progreso acabó en una custodia moral de buenas costumbres y un no llevas bien el velo (Irán siempre como ejemplo).
Y es esto, sin duda, lo más interesante. Pero, otro día.
La Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid ha reunido durante dos semanas a un grupo de profesores de secundaria, ni estrellas de redes ni pedagogos universitarios, para compartir qué hacemos en clase. No buscamos fórmulas mágicas: somos profesionales de verdad que sabemos que no existe la forma perfecta de dar clase, sino diversas maneras posibles y cada uno enseñamos la nuestra y aprendemos viendo otras.
#XIIIExperienciasDocentesFilosofía2026
Y vamos a una serie sobre el feminismo donde, como varón blanco heterosexual, y muy heterosexual, les explico la historia y las diversas teorías feministas ¿Qué es ser feminista? ¿Es lo mismo patriarcado que machismo?
Como siempre #RadioSofía, en Radio Municipal de Casares
#EPMesaConocimientoBienSituado.
Decíamos ayer, homenaje a un asceta, que la mística, y con ella la superstición, están de actualidad. Podemos ver que hasta una estrella como Rosalía producida por una factoría multinacional, lo que por cierto no habla de su calidad para bien ni para mal, la ha exaltado en su último disco. Y Byung Chul Han también ha presentado la mística como una posible rebeldía, rarita conclusión, al mundo actual. Se trata, por tanto, de lo que podríamos llamar, sin riesgo de equivocarnos, una moda.
Y las modas deben tener causas.
Porque en una sociedad donde el consumo es la clave fundamental y existe el
materialismo en su sentido más peyorativo, y no en su sentido glorioso,
filosófico e ilustrado, se vuelve a poner de moda la mística. Pero, para
contestar al por qué de esto, debemos de nuevo dividir nuestra respuesta en dos
partes. Primero, señalar qué tipo de mística es la que se está presentando en
la actualidad y si es exactamente igual que la mística tradicional. Y segundo,
explicar entonces por qué esa mística tan concreta es la que se ha puesto de
moda y no otra.
Tradicionalmente, la mística ha
ido acompañada de una fase preparatoria como era la ascética. La ascética era
la renuncia al mundo físico y material, buscando precisamente que con esta
renuncia resurgiera con fuerza el mundo espiritual e interior, que
presuntamente se hallaba en contacto con la trascendencia divina. La ascética
era así puerta, aunque no la única evidentemente, a la conexión mística. La
idea respondía a un esquema que conceptualmente podemos relacionar con el
platonismo y con el neoplatonismo. Existe lo material, que es siempre
imperfecto, feo y sucio, y existe lo espiritual, desarrollado también en el
alma humana, que es perfecto y superior. La idea de que lo material ejerce como
prisión de lo espiritual, en la célebre frase estandarizada de Platón de que el
cuerpo es una cárcel para el alma, refleja perfectamente esto. Y la ascética,
aprobada por el cristianismo aunque siempre de una forma vigilada, era la
muestra de que la renuncia a lo material nos iba a permitir liberar lo
espiritual y, por lo tanto, paso previo general al éxtasis espiritual, aunque
no exclusivo porque podía haber mística sin este intermedio. Por lo tanto, la
inmensa mayoría de los místicos antiguos no podían desarrollar su vida mística sin
una privación de los bienes materiales. Y esto se ve muy bien también en los místicos
modernos, como Simone Weil que demostraba en su vida cotidiana una ascética de
renuncia a los bienes materiales que ella consideraba le iba a permitir llegar
al éxtasis y a la comprensión de lo trascendente, en una vana superstición.
Y por eso aquí viene un elemento
clave para entender en realidad lo que está ocurriendo. La mística actual,
frente a la tradicional que iba unida a ese rechazo al mundo material entendido
como vida de bienes particulares, no es así: la mística actual no necesita el
rechazo al bienestar material. La vida mística en el Nuevo Capitalismo es un
momento dentro del horario personal, de la agenda, que uno dedica a ejecutar su
presunta unión con lo trascendente. Una cantante como Rosalía, y estamos
hablando aquí de su presencia pública y no, por supuesto, de su vida personal,
que ni la conocemos ni nos interesa conocerla lo más mínimo, se presenta a sí
misma como una persona cuajada de riqueza material que exhibe sin pudor y que, curiosamente,
no sólo no la impiden desarrollar su acceso místico a la trascendencia, sino
que es una celebración más dentro de ese proceso de trascendencia. A las cuatro
de la tarde tengo pilates, a las cinco tengo conexión mística con Dios y a las
seis me voy a tardear durante un rato para luego cenar en el exclusivo
restaurante de moda: la vida del espíritu.
Esta, precisamente, es la mística
del Nuevo Capitalismo. Un proceso más de consumo personal y de exaltación del
yo. Efectivamente, quien ejerce esta nueva mística se siente por encima de
aquellos que viven en el mundo estrictamente material, presentando su falsa
dimensión espiritual como prueba, pero al tiempo participa de ese mismo mundo
material capitalista en la conversión de la mística como elemento absoluto de
consumo. Por supuesto, y como ya hemos señalado aquí, no se trata de que la
mística sea revolucionaria y haya ahora que domesticarla. Más bien, la mística siempre
ha sido absolutamente domesticada y una falsificación ideológica intelectual. Pero
hasta algo tan vacío de reflexión racional tenía su momento de verdad en la
diferencia entre la realidad y el ideal de un mundo mejor: entre el ser, la
realidad grosera, y el deber ser, que todo podía ser diferente e incluso
superior en lo espiritual. Sin embargo, ahora su nuevo destino es llevar a cabo
esa falsificación ideológica absoluta de una forma mucho más grotesca:
convertida ella misma en objeto de consumo y agenda de famoso. La mítica ya
entra en la aplicación del móvil iphone, por supuesto que para eso
tenemos trascendencia, entre el tínder y la tarjeta de crédito.
El Nuevo Capitalismo desenmascara
definitivamente a la propia mística como una pose, como un punto determinado
donde la falsa subjetividad vive una exaltación sin precedentes frente a la realidad
objetiva explotadora y total del propio sistema. La mística ha entrado en el
basurero de la historia, por más que esté de moda y precisamente por ello, y
germina sus restos como abono del inmenso vertedero que es la sociedad del
Nuevo Capitalismo.
Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.
James Joyce, "Los muertos"
#EPMesaSePonePedante