Vuelven a prohibir la reflexión filosófica en la escuela.
Ya se impone la #LeyCelaá para continuar con la #LeyWert y domesticar consumidores y trabajadores, y no para formar ciudadanos.
#NoSinÉtica
#ÉticaEsoImprescindible
#SalvemosLaFilosofía
"Ilustración es la salida del hombre de su culpable minoría de edad."
Lo que puede ir mal, irá peor.
Tras la felicitación de D. Enrique Ossorio, la señora presidenta doña Isabel Díaz Ayuso me manda un vídeo, cual spam de señor chino que me ha dejado todos sus ahorros, sonrojante.
Pueden verlo, pinchando en la imagen
En primer lugar, recordarle a Doña Isabel que por favor cuando se dirija a mí, lo haga con educación. Ni hemos comido juntos ni creo que hayamos tenido relación alguna, excepto la de recortar mis derechos y destrozar mis condiciones de trabajo, como para permitirle ese trato tuteo.
Segundo, explicarle que no me gusta recibir spam ni correo basura. Por tanto, si usted quiere enviar propaganda le rogaría que incorpore a su correo el pertinente sistema para que no vuelva a ocurrir que yo reciba su publicidad.
Tercero, el final de su vídeo, esa gente aplaudiendo, es de muy mal gusto porque parece que en realidad le aplauden a usted. Me ha parecido estar en un congreso del partido comunista chino. Luego, al leer que su perfil pone “Libertad y después, todo lo demás”, he confirmado mis sospechas.
Y cuarto, reconocer que dice usted algo cierto en el vídeo. Asegura que los servicios públicos ha seguido funcionado gracias a la profesionalidad de sus trabajadores. Es verdad, usted hace tiempo que trabaja por su derrumbe.
Y por cierto, Feliz Navidad señora Ayuso.
PLATÓN/1 METAFÍSICA: MUNDO DE LAS IDEAS Y MUNDO MATERIAL
PLATÓN/2 METAFÍSICA: LA JERARQUÍA DEL MUNDO DE LAS IDEAS Y LA IDEA DE BIEN
PLATÓN/3 EL CONOCIMIENTO: DOXA/EPISTEME, REMINISCENCIA Y DIALÉCTICA
PLATÓN/4 ANTROPOLOGÍA Y MORAL: DUALISMO, LA DIVISIÓN DEL ALMA Y LAS VIRTUDES
UNO
Voy y recibo una carta de #ComunidadDeMadrid para pagar mi #AbonoTransporteAnual 2021 por 546€.
¿Y qué?, ustedes dirán.
Pues que resulta que no la recibí para reclamar por el confinamiento. Y eso dice mucho del modelo de administración de la #ComunidadMadrid.
DOS
Durante el #Confinamiento trabajé online, por tanto no pude usar mi abono transporte. Lo normal hubiera sido que la #ComunidadMadrid me lo descontara directamente este año. O, al menos, haberme enviado una carta, como ahora, para que yo actuara.
Pero no hubo carta ¿Por?
TRES
¿Por qué no hubo carta entonces y ahora sí? Porque con el descuento la Comunidad perdía dinero y ahora lo gana. Es decir, por afán recaudatorio sobre quienes nos movemos en transporte público: la clase trabajadora (repitan conmigo: se dice clase trabajadora).
CUATRO
Y resulta curioso cómo la misma Comunidad, que no se harta de decir que baja impuesto, no haya descontado de oficio lo del abono o no haya avisado a esa clase trabajadora con una carta parecida a la que ahora sí envía para cobrar. Es decir: no ha querido que paguemos menos.
CINCO
Pero no es curioso: es política. Los impuestos directos progresivos y que pagan más los que más tienen, patrimonio p.ej., se bajan o se eliminan, mientras que los modelos recaudatorios generales y no progresivos se mantienen y suben. Se llama #Neoliberalismo.
SEIS
¿Y quiénes acaban pagando más impuestos? La clase trabajadora ¿Y menos? Aquellos que más tienen, pues aunque paguen lo mismo por impuestos indirectos que yo, sin embargo pagan menos porcentaje pues tienen más. O sea, gana la oligarquía (¿se puede poner oligarquía en Facebook?)
SIETE
Y además, esos impuestos no crean un un #EstadoSocial (como dice la #Constitución, eh) sino infraestructuras de negocio para esa misma oligarquía. Es decir, la clase trabajadora paga la inversión inicial al negocio privado de la oligarquía. Incluyendo hospitales de pandemia
OCHO
¿Y todo esto por una carta? Efectivamente, porque este proceso de incautación de la clase trabajadora y acumulación de la oligarquía a través de la disminución de lo público se transforma en una realidad cotidiana para normalizarlo.
NUEVE
Y pasa desde la sustitución de la presencia de lo público por las ONGs y asociaciones colegas, que tanto gusta a la autoproclamada izquierda, hasta la privatización de los servicios esenciales públicos, que tanto gusta a la real derecha (¿ya no le gusta el tuit?)
Y DIEZ
Y en fin, ya acabo, que esa carta de la #ComunidadMadrid es otro ejemplo de esto. Ah, ¿y qué hace la autoproclamada izquierda?
Bueno, hoy es el #DíaInternacionalDel3D. Imagino que lo celebrará como un triunfo de la diversidad…
¡¡¡ARRIBA PARIAS DEL 3D!!!...
Me quedo más tranquilo.
Pues que resulta que el Ministerio Educación (sí, el mismo que no quiere poner Ética en 4º de ESO) me ha llamado para hacerme asesor y hacer el currículo por competencias de esas. Y yo que soy así…
Pues voy y en vez de aceptar el chollo de no dar clase, sin sufrir ratios de 30 alumnos ESO, 35 en BTO y sin tener 20 horas lectivas, pues yo me pongo digno y les digo que de eso nada. Sí, me he venido arriba a lo Mefistófeles en Fausto (joder, me vengo arriba enseguida).
Hay dos versiones de la educación. Una es la clásica, la ilustrada, la que busca la formación de ciudadanos con pensamiento crítico. Otra, que es la que se está imponiendo, dice que la educación es una preparación para la vida. Lo que pasa es que cuando dicen vida quieren decir mercado de trabajo y consumo. Hay que ser buen trabajador y buen consumidor. Y todo el pensamiento crítico que se escape a ese mundo, sobra. Digo en este artículo (y más cosas, que cuando me dejan hablar...)
Gracias a #LaraCarrasco de #Infolibre por entrevistarme para este artículo.Como ustedes saben, y si no lo saben ya se lo cuento yo, he sufrido una intervención urgente y ahora mismo estoy de baja. A principios de octubre, y tras hacerme una biopsia en septiembre que me mandaron a finales de agosto, se me descubrió un cáncer de próstata y tan solo en tres semanas me han operado del mismo. No cuento yo esto para ahora soltarles a ustedes un rollo de pensamiento positivo diciendo que mi vida ha cambiado y que veo el mundo de otra forma desde entonces y todas esas chorradas cursis que pretenden enmascarar la realidad: sigo pensando lo mismo, pero encima con más molestias físicas. Lejos de eso, lo hago para hablar de un tema mucho más importante, pues afecta a esa misma realidad que pretende ser escondida: el hecho de que los derechos de los trabajadores se están presentando y convirtiendo realmente en privilegios mediante la precarización social generalizada.
Cómo ustedes saben, y si no yo se lo cuento aquí, soy funcionario del Estado y por lo tanto tengo derecho a una mutualidad que se denomina MUFACE. Allí, el mutualista elige su sociedad médica concreta, no tiene que ser la Seguridad Social. En estos tiempos de coronavirus, como también ustedes saben, todas las pruebas médicas en la Sanidad Pública que no estén relacionadas con el covid-19 o se han suspendido o se han retrasado vergonzosamente y, por lo tanto, si yo estuviera en la Seguridad Social probablemente todavía estaría esperando la biopsia por mucho tiempo. Es decir, que el hecho de pertenecer a MUFACE y escoger una entidad privada me ha permitido la detección del cáncer.
Y aquí viene el quid de la cuestión. Al contar esta historia muchos de ustedes -nota: está bien, mi madre que es la única que me lee- pensarán que por lo tanto soy un privilegiado y habría que quitarme dicho privilegio. Y es así como socialmente se presentaría mi caso: un privilegio. Y esto es el enmascaramiento de la realidad del que vamos a hablar. Pues en realidad yo no soy un privilegiado, sino que todos los pacientes de la Seguridad Social están sufriendo un proceso de precarización políticamente dirigido y, con ello, una eliminación de sus derechos. Expliquemos.
Un privilegio es algo que sobrepasa un derecho. Por ejemplo, todos los trabajadores deben tener el derecho a vacaciones y un privilegio sería que además se pasara en las islas Seychelles. El Estado, por lo tanto, no tiene la obligación de mantener privilegios ni una sociedad democrática tampoco, pero ambos tienen la obligación de defender y ampliar los derechos del ciudadano. Lo que interesa aquí es como cuando yo les he contado mi historia, muchos de ustedes habrán pensado que yo soy un privilegiado. Pero, y esto es fundamental, me he convertido en ello porque el derecho básico a la salud a mí se me ha garantizado frente a todas aquellas personas a las cuales se les está negando permanentemente. Es decir, cuando se defiende que yo como funcionario soy un privilegiado, por ejemplo por mi empleo fijo, en realidad lo que se defiende es que los derechos son privilegios. Y detrás de generalizar esta idea hay, sin duda, una intencionalidad política.
Y esta es la clave de la cuestión y no tanto discurso estúpido sobre el pensamiento positivo. Estamos ante una precarización absoluta de los derechos políticos, económicos y sociales de la clase trabajadora y forma parte del discurso la idea de que aquellos colectivos que todavía mantienen, por cualquier circunstancia, estos derechos ya no son colectivos de trabajadores sino colectivos de privilegiados. Y por lo tanto, se defiende desde esta posición, la solución no es la extensión de ese derecho de nuevo a todos los trabajadores sino la precarización absoluta incluyendo en ella a los colectivos que todavía mantienen los derechos de una auténtica democracia. Y así se construye un discurso social en el cual el derecho precarizado intencionalmente se acaba convirtiendo en el único derecho a defender y todo lo demás son “privilegios”.
De esta manera, el derecho desaparece del discurso político y se presenta socialmente como o bien una forma de privilegio de ciertos sectores, y por lo cual hay que acabar con ello, o bien la petición de una utopía irrealizable, aunque hasta la fecha haya sido perfectamente realizada. Se trata así de situar a los individuos en contra de sus propios derechos. Y esto es una política consciente e intencionada que llevan adelante la inmensa mayoría de los gobiernos de acuerdo a una corriente neoliberal. Los derechos pierden así su contenido como tales derechos y pasan a ser o bien gracias conferidas por esos mismos gobiernos, y por lo tanto factible su retirada en cualquier momento, o bien privilegios escandalosos que hay que retirar. En definitiva, lo que se viene a decir es que el Estado, que sí debe estar para rescatar a las grandes corporaciones o para defender el sistema financiero y sus beneficios para la oligarquía, no debe estar para garantizar los derechos de los trabajadores, convertidos ahora en un conjunto inaceptable de privilegios y condiciones sociales imposibles de mantener.
Empezábamos este artículo explicando que yo no lo escribía para escuchar las típicas imbecilidades positivas sobre que la enfermedad cambió mi forma de ver el mundo o sobre que la enfermedad me hizo más fuerte. Lo único que ha hecho la enfermedad es fastidiarme durante un tiempo y espero que no me fastidie durante el resto. Pero lo interesante de todo ese discurso positivo es que esconde a su vez la propia precarización social: al individuo idiotizado ya sólo le queda la adaptación a un mundo que se le impone. Así se unifica el avance de la sociedad neoliberal y su proceso de precarización con el desarrollo de una nueva conciencia individual que cree poderlo todo en un mundo en que ha sido abandonada.
No quiero un discurso positivo sobre los fabuloso que es estar enfermo y las oportunidades que esconde para ver realmente las cosas importantes y demás chorradas, sino un sistema de Sanidad Pública que me permita estar sano y cuando enferme recuperar la salud. Lo sé, soy un maldito materialista y apenas tengo vida espiritual -y usted tampoco, abandone la superstición- pero es que esa vida material es lo único que tengo y espero vivirla con la máxima dignidad posible. Y ello implica necesariamente una sociedad que defienda los derechos de todos y cada uno de los individuos con una estructura socioeconómica determinada que permita esa defensa.
O sea, quiero derechos sociales, políticos y laborales efectivos.
Un grupo de profesores, un total de 43, del IES Las Musas (Madrid) hemos firmado y registrado un escrito en la Dirección de Área Territorial Madrid Capital, protestando por las condiciones de inicio de curso.
El texto dice así: