lunes, enero 19, 2015

EL PAPA Y LAS HOSTIAS...

Cuidadito con lo que decimos contra la fe.
El papa amenaza con repartir hostias.
Y no solo en misa...

 Ah, no, que ya no puede. 
¿Ven? La diferencia con el Islam.

domingo, enero 11, 2015

EL PP Y PODEMOS

1.- Comencemos nuestra historia con una vuelta al pasado. En las elecciones autonómicas de 2009 ocurre un hecho muy interesante. Es un hecho doble y que sucede en dos lugares distintos: Extremadura y Andalucía.
En Andalucía se da un clásico de la política española: el PP no gana por mayoría absoluta lo que permite gobernar al PSOE con el apoyo de Izquierda Unida.
Pero el hecho más interesante para nuestro análisis sucede en Extremadura. El PP tampoco gana por mayoría absoluta y sin embargo va poder acceder al gobierno pues la Izquierda Unida extremeña se niega a pactar con el PSOE.
De este hecho sin duda el Partido Popular saca una lección. Sí se consigue crear una izquierda que no pacte con el PSOE, la derecha no necesitará mayoría absoluta para gobernar. No se trata, por supuesto, de creer que se van a inventar un nuevo partido sino de algo más sutil. Si surge la oportunidad, hay que apoyar la creación de un nuevo partido de izquierdas que rompa con la tendencia clásica del pactismo que hasta ahora han demostrado Izquierda Unida y el PSOE. Hay que crear una izquierda con apariencia radical pero lo principal es que no pacte.

2.- Algo después de estos hechos, y a partir de los movimientos de los autodenominados indignados, surge un nuevo grupo que va a resultar la semilla de lo que hoy en día conocemos como PODEMOS.

3.- Curiosamente, este grupo empieza a adquirir relevancia social a través de su presencia en las televisiones privadas, los malvados y capitalistas medios de manipulación, en concreto y especialmente en La Sexta –aunque también Cuatro-.
Un excurso para entender todo esto. La Sexta es una cadena de televisión que surge bajo el amparo del gobierno de Zapatero para eliminar la influencia que el Grupo Prisa tenía sobre el PSOE. La idea de Zapatero era crear un nuevo grupo de comunicación que fuera afín a sus intereses y que le permitiera marcar distancia con el que hasta ahora había sido el grupo de apoyo del partido socialista. Cuando esta jugada sale mal, cuando todo el zapaterismo estalla como la pompa de jabón que era, el grupo de La Sexta comprende que el PSOE va a seguir apoyándose en el grupo del fallecido Polanco y no a buscar aventuras. Así, La Sexta se vuelve huérfana y busca una forma de presión que le permita resultar si no imprescindible sí al menos importante en el futuro reparto de las comunicación.

4.- Así, ya tenemos los elementos fundamentales que van a permitir el triunfo social de PODEMOS. No se trata, como podría creerse, de una teoría de la conspiración en la cual defendamos que este partido es fruto por un lado del PP y por otro de la cadena de televisión de La Sexta. Lejos de eso, somos conscientes de que los dirigentes de PODEMOS son seguramente sinceros en su simplicidad. Pero, no cabe duda de que en la historia de la transición española han surgido muchos grupos parecidos en sus ideas –las que tenían hasta otoño, no las nuevas- y ninguno de ellos ha contado con tanta atención ni de los medios ni en la respuesta de los políticos. El silencio es la mejor respuesta cuando algo se quiere hacer pasar desapercibido y sobre PODEMOS no ha habido silencio sino gritos.

5.- Pero todo este análisis resultaría también falso sin analizar el objeto en sí. No basta solo, efectivamente, con estudiar el contexto para comprender la realidad sino que hay que también pensar sobre lo concreto. Realmente qué se esconde detrás de PODEMOS para que no haya sido silenciado.
Y tratándose de un partido político parece que resultaría evidente dirigirnos a su programa y analizando sus ideas poder conocerlo. Sin embargo, seguramente tampoco únicamente en este caso, el análisis de las ideas de PODEMOS es prácticamente irrelevante para conocer el objeto. Efectivamente, bastaría comparar el programa electoral con el que se presentaron a las europeas y las nuevas ideas que acuñan para darse cuenta de que la fidelidad ideológica de este partido resulta, diciéndole en términos posmodernos que a ellos les serán sin duda muy queridos, frágil. PODEMOS carece de ideología concreta. Pero, esta  levedad posmoderna no debe sin embargo resultarnos extraña. Zapatero fue, sin duda, su máximo su precursor: la ausencia de ideas no refleja una mente vacía necesariamente sino la posibilidad de llenar una estantería en el supermercado con los productos más a la moda.

6.- Pero, al igual que a Zapatero nunca se le caía de la boca la palabra libertad, PODEMOS tiene un punto fundamental en su discurso. Sí en El Corte Inglés la idea básica que recorre toda la comercialización es la confianza del cliente, si no queda satisfecho le devolvemos su dinero, y en Coca Cola es la chispa de la vida, en PODEMOS la clave está en el empleo del término casta. Efectivamente, todo lo que ocurre en este país según el análisis de PODEMOS es producido por la existencia de la casta.

7.- La casta. En realidad, ninguno de los dirigentes de PODEMOS ha dado una definición que nos permita al resto de los mortales y no expertos comprender exactamente y de forma rigurosa qué es la casta. La casta es un término sin definición y este es su éxito dentro de lo que podemos –nota: cuando me pongo irónico me pongo irónico- llamar marketing político. Al no existir la definición, casta es usado como forma de descalificación política al albur de los intereses partidistas concretos. Nadie sabe qué es la casta en concreto pero todo el mundo es capaz de descalificar al otro como casta. En la Edad Media se hacía así con las brujas.
De esta forma, la idea fuerza de PODEMOS no son sus propuestas sociales o económicas, cambiantes cada día, sino un solo lema simple y elemental: casta. Y ahora es cuando podemos, obsérvese de nuevo la feliz ironía, cerrar el círculo.

8.- La idea fuerza de PODEMOS, su lema recogevotos, implica necesariamente el sentimiento anticasta. Esto conlleva su imposibilidad de pactar con el PSOE pues perdería el único punto que realmente aglutina a su electorado ya que éste considera al partido socialista como esa misma casta que se ha criticado. Así, las alianzas postelectorales del partido de Pablo iglesias están reducidas a aquellos pequeños partidos que nunca han participado en el poder y no pueden ser calificados de casta, dos condiciones distintas, lo que viene a significar, en auténticos términos políticos, un salvoconducto para el gobierno del Partido Popular. El electorado de PODEMOS podrá perdonarle a este que permanentemente esté traicionando sus posiciones sociales y económicas, porque su electorado tampoco las tiene, pero lo que nunca le perdonaría es, como buenos indignados, transigir en el repudio ante la casta. El discurso político así no es importante sino que lo importante es lo moral. O mejor dicho, lo pseudomoral: la indignación.

9.- Pero, ¿entonces qué gana PODEMOS, qué gana el PP y, también, qué gana La Sexta?

PODEMOS busca el poder. Alguien podría preguntarse ¿pero PODEMOS con esta negativa al pacto no se estaría cerrando la propia posibilidad de gobernar? Y aquí radica el error de base. La estrategia de PODEMOS es generar un ambiente absoluto de indignación en el cual lo menos importante sea discutir la solución al problema socioeconómico español sino un ambiente de linchamiento moral, lo contrario a la moral, en el cual el ánimo de venganza y resentimiento se imponga sobre el raciocinio político. PODEMOS sabe que no podrá conseguir el poder en estas primeras elecciones y por ello dejaría gobernar al Partido Popular para aumentar ese clima de indignación y su extensión entre la clase media depauperada, y los jóvenes universitarios que básicamente ya se veían como la futura casta –la ironía me puede- y que ahora tienen sus sueños truncados, pensando con ello aumentar su voto para la siguiente votación.

Y, paradójicamente, por eso mismo el Partido Popular es el primer interesado en el auge de PODEMOS. Efectivamente y por dos razones.
Conocedor de que el número de votantes de PODEMOS se va a estabilizar pronto y dejará de subir quedándose en un tanto por ciento que les va impedir gobernar, PODEMOS sin embargo va hacer el papel de la izquierda unida extremeña. Gracias a ellos el Partido Popular, la derecha que ha roto el pacto social marcado por la constitución que determinaba este país como un estado social y democrático de derecho, podrá seguir gobernando otros cuatro años. Extremadura, y perdón a los extremeños, toma España.
Y, segundo, mientras tanto y durante esa legislatura creará una campaña de terror ante los “radicales” que buscará calar en su electorado, no necesitado ya la mayoría absoluta, para mantener, ya ni tan siquiera superar pues no le es necesario, su voto. Efectivamente, al PP ya le valdrá con mantener un tanto por cierto suficiente para ser el partido más votado pues la izquierda anticasta ha llegado para facilitarles el poder.

¿Y La Sexta? Un círculo efectivamente no está cerrado si todos sus puntos no equidistan del centro. El juego de La Sexta, y en menor medida del grupo Telecinco pero parecido, es sin duda el más astuto. La Sexta se ha constituido como el medio de comunicación de PODEMOS. Su idea es hacer un doble juego: por un lado, si PODEMOS llegara al poder La Sexta saldría ampliamente favorecida; por otro, en el caso de gobernar el PP, La Sexta siempre podría hacer el juego a la oposición al tiempo que la controla jugando así a dos bandas –como ya ha hecho, por ejemplo, con el aviso a Pablo Iglesias en la entrevista de Ana Pastor recordándole quién manda y qué no es tan listo-. Así, La Sexta, y siguiendo su juego se une Cuatro, apoyan y controlan, de acuerdo a PODEMOS y de acuerdo al PP. Y siempre ganan.

10.- Julio Anguita, tantas veces ridiculizado, tenía un lema político racional: programa, programa y programa. La idea, adulta, era que se pactaría de acuerdo a unos contenidos políticos concretos.
PODEMOS, sin embargo, tiene un lema sencillo: casta. Y siempre el otro es casta, aunque ellos trabajen en un sitio tan alejado de las influencias y oligarquías como la universidad.

y 11.- Los niños en el patio se ponen a hacer un equipo de fútbol y siempre hay alguno que dice: yo contigo no juego que me caes mal. Bueno, son niños pensamos. Pero nunca creímos que llegaran a hacer partidos políticos.

miércoles, enero 07, 2015

OCCIDENTE Y LO HUMANO (otra vez recordarlo es importante)

Nota: este artículo se publicó originalmente en septiembre de 2008. Volvemos a ponerlo porque hoy es necesario. No buscaban matar solo a los dibujantes sino también a la Ilustración: a occidente. 

El pensamiento occidental es superior.
El pensamiento occidental es culpable.
El pensamiento occidental es la única esperanza.

El pensamiento occidental es superior. Solo esta frase ya habrá hecho que muchos dejen de leer: debo de ser un xenófobo. Sin embargo el criterio de superioridad para estimar a occidente no proviene de razones innatas entre la gente que habitó o habita este lado del planeta, eso sí sería racismo, sino que dicho criterio resulta de un hecho historico incontestable: el predominio absoluto en la actualidad del capitalismo. Efectivamente, el capitalismo se ha impuesto a nivel universal y toda la realidad, sea cual sea el lugar que analicemos, es ya capitalismo. Toda cultura, a su vez, lo que pretende es dar una respuesta a su entorno. Y así, indudablemente con mi cultura occidental moririría en la selva amazónica si estuviera solo y el indígena de allí, sin embargo, sobreviviría. Pero la selva amazónica no es el universal y, sin embargo, el capitalismo sí. De esta forma, la realización universal del capitalismo implica que aquella cultura que lo desarrolló y lo explica es la única que tiene actualidad, pues las otras, que explicaban hechos históricos pasados y muertos, son ya pura fantasmagoría y la realidad que explicaban ha quedado reducida a hecho histórico pretérito cuando no a puro resto arqueológico o folklórico despliegue.

Pero hay algo más sobre este tema, y que desarrollaremos con mayor amplitud al tratar la esperanza, pues la superioridad de la cultura occidental no es sólo real desde un puro pragmatismo, que está claro, sino desde una visión progresista de la humanidad. Si progreso va unido a emancipación humana, y esto hay que decirlo claro, va unido a su vez a occidente: espíritu de la Ilustración.

¿Pero acaso la humanidad habita ya en un mundo feliz? No, y por ello la cultura occidental es culpable de no haberse cumplido a sí misma. Efectivamente, sería ingenuo pensar que la inmensa fábrica feliz en que se ha convertido el mundo no tiene que ver con fuerzas que ya estaban presentes en el desarrollo de la racionalidad occidental. De esta forma, la realización de la idea de sujeto y su consiguiente dominio del mundo para humanizarlo pasó a ser dominio sobre el propio sujeto por una realidad externa convertida, a su vez, en sujeto universal: el capitalismo. Así, la fuerza que debería liberar a los hombres -el conocimiento- se convirtió en carcelero. Y este desarrollo del nuevo sujeto universal de explotación, que no hubiera sido posible si no hubiera habido racionalidad occidental, es, por consiguiente, responsabilidad suya. Ninguna otra cultura, aunque todas ellas hayan sido a su vez de dominación de unos hombres sobre otros, ha llegado tan lejos en la generación de un sistema totalitario: que dicha dominación no se realice ya prioritariamente desde unos grupos sociales sino que la misma realidad domine sobre todos del mismo modo. Es así el sueño cumplido de la vuelta a la naturaleza pero, tras Darwin, sabiendo que la naturaleza no es hermosa. Pero además se trata de una realidad no devenida bajo condiciones ajenas a la acción humana sino construida por el propio desarrollo de la conciencia occidental. Efectivamente, sin occidente el mundo no tendría capitalismo y dominación universal. Pero esto tampoco quiere decir que ello le hiciera libre. Pues las otras culturas tampoco se han caracterizado precisamente por el cariño a la emancipación y la autonomía del pensamiento. Sin embargo, es claro que esta es la culpa del pensamiento occidental: el desarrollo del capitalismo como dominación universal sobre los seres humanos.

Pero en esta misma queja radica la esperanza. Solo quien siente la culpa posee la esperanza como objetividad. Efectivamente, el sentimiento de culpa expresa el deberia ser y este, a su vez, indica la existencia de un ideal no realizado, de una promesa no cumplida. Y en la cultura occidental esta esperanza objetiva no se define sólo por pensar que ojalá todo hubiera ocurrido de forma distinta sino que las cosas podrían y deberían ser de otro modo: objetividad. Y dicha crítica a la realidad se realiza de forma inmanente y de acuerdo a lo que la misma realidad es: son los mismos conceptos que desarrollaron el capitalismo los que se definen como inacabados en su trayectoria histórica. Así, el único punto de anclaje para un principio de esperanza está en aquello que la propia tradición del pensamiento occidental lleva en sí, la emancipación de los seres humanos, y que permanece sin cumplirse. De esta forma, las críticas desde otras culturas ajenas a los procesos mencionados no pasan ya de ser el anhelo de volver a formas primitivas de dominación pues las ideas que se utilizan en ellas pertenecen a realidades ancladas en el pasado o a residuos civilizatorios más folclóricos que actuales. Diciéndolo en frase: la conciencia primitiva no puede entender el sistema de dominación más complejo y racionalizado que nunca haya existido. Y así solo puede hacerlo la conciencia que lo creó y se sofisticó con él. La crítica a la realidad, pues, sólo se puede hacer desde el pensamiento occidental en una doble perspectiva: por un lado, la formalización del pensamiento como pensamiento racional; por otro, sólo desde las ideas que hicieron surgir el propio capitalismo es posible comprenderlo, primero, y ver tras él una potencionalidad traicionada, ver algo más de lo que pretende ser.

El pensamiento racional es el único que es capaz de comprender la propia racionalidad extrema del capitalismo. El pensamiento mítico, aquel en que la identificación plena se da en su mero aparecer, como en la ñoña mística, no puede comprender el capitalismo pues su apariencia es la del libre mercado de mercancías que sirven al desarrollo humano: su falsa apariencia se presenta como su esencia. Solo el pensamiento racional occidental escarba más allá de esa apariencia y en su búsqueda de la causa encuentra la explotación. Solo la cadena de pensamiento que occidente generó, y cuyos meritorios proyectos serían la ciencia, la filosofía y el arte, es capaz de aplicarse al capitalismo para comprenderlo como explotación aún más allá de su apariencia exitosa.

Pero además, y este es el segundo punto, aquellos conceptos que occidente creó y a los que dio sentido de emancipación en su discurso -sujeto, autonomía, libertad,…- están aún vivos en esa misma tradición y son la única esperanza frente a su propio desarrollo traicionado en el capitalismo. Esos conceptos que se usan diariamente significan más en su tradición que en su uso cotidiano y dicha tradición no es sólo pasado histórico sino que aún está presente en las obras de arte o en obras de pensamiento. Y por ello la dominación ha convertido la cultura, esa tradición, o bien en fósil para la élite o en desaparecida para la masa, incluyendo aquí el empleo de un sistema educativo demencial y reaccionario, señalándole que todo vale igual en el flujo de la mercancías donde relativismo y multiculturalismo pueden convivir sin problemas pues el único problema real es, precisamente, la cultura.

Nosotros, sin embargo, mantenemos aún realmente la esperanza. Pero este nosotros ya no cabe entenderlo como hombre blanco o negro, nacido en el hemisferio sur o el norte, cerca de un océano o de otro, macho o hembra: solo cabe entenderlo como pensamiento humano. La expansión global del capitalismo ha universalizado el mundo y la respuesta ante él, la única respuesta, está en el desarrollo de aquel pensamiento que es capaz de entenderlo y criticarlo pues a su vez lo germinó. Así, ya no existe pensamiento occidental sino solo pensamiento que podría llegar a ser de emancipación -como una vez lo fue- pues todos los demás han sido arrojados, y tal vez de forma justa, al vertedero de la historia donde ellos mismos arrojaron a sus víctimas. Sin embargo, no cabe olvidar que ese mismo pensamiento ha generado la situación actual de absoluto dominio sobre el hombre. Por ello, no es el pensamiento como museo aquel que se exige aquí sino ese otro que se realiza no solo sobre sí mismo sino, y fundamentalmente, contra sí mismo.

FRENTE A LA BARBARIE



Casablanca (1941), Dir: Michael Curtiz


jueves, diciembre 25, 2014

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/7
LOS PRESOCRÁTICOS/3: PARMÉNIDES

En nuestro artículo anterior comenzábamos a reseñar el pensamiento de los Presocráticos, en concreto de aquellos que denominabamos monistas pues defendían que sólo había un Arjé. Pero, acabábamos dicho artículo señalando que nos quedaba aún por hablar de uno de ellos, y tal vez el más importante: Parménides.

Efectivamente, en este artículo vamos a analizar el pensamiento de Parménides y esperemos que al final del mismo nuestros lectores, pocos pero excelentes pero pocos, entiendan por qué le dedicamos un capítulo aparte a este pensador.

¿Qué hace a Parménides tan especial? Antes de nada conviene señalar un aspecto fundamental para toda esta serie, especialmente una vez que entramos en autores. Lo que convierte en especial a un autor en la Historia de la Filosofía –y especialmente en nuestra pequeña historia de la filosofía- no es en absoluto que estemos más de acuerdo con él que con otros sino la importancia objetiva que su pensamiento tuvo para el desarrollo de nuestra disciplina. Por importancia objetiva entendemos que sin ese autor que analizamos la Historia de la Filosofía seguramente hubiera tomado otra dirección -tal vez una que nos gustara más, seguramente una que nos gustase menos-.  Por ello, consideramos que el autor resulta imprescindible para la evolución de la propia filosofía pues la marca, y ello a pesar de que todas sus teorías resulten profundamente erróneas.

Y ahora toca contestar a la misma pregunta anteriormente descrita pero ya con un sentido más concreto: ¿qué hace a Parménides tan especial?

La grandeza filosófica de Parménides radica en que por primera vez se  van a presentar dos problemas fundamentales en el desarrollo del pensamiento filosófico. En primer lugar, la distinción entre el pensamiento puramente racional y el conocimiento sensible; en segundo lugar, y relacionado evidentemente con lo anterior, la diferencia que Parménides va a marcar entre apariencia y realidad. Comencemos, por tanto, a analizar la importancia de Parménides.

Parménides va a reflexionar sobre lo que llama doble vía de la Verdad y la Apariencia. Así, será el primer autor de filosofía que se preocupará de lo que va a ser a partir de entonces uno de los principales problemas epistemológicos. Por tal palabra, epistemología, que resulta sumamente extraña, debemos entender aquello que hace relación al problema relacionado con el conocimiento del mundo exterior. La epistemología, a pesar de lo que dice el maravilloso enlace, es así el análisis del conocimiento y de qué y cómo podemos conocer.

Sobre esto, Parménides va hacer una distinción que va a ser  fundamental en toda la historia de la filosofía posterior entre Apariencia y Realidad.

La apariencia no enseña lo que el objeto realmente es sino solo lo que parece -ciertamente nuestros lectores ya habrán descubierto por qué se llama apariencia-. Un lobo disfrazado con piel de cordero nos parecerá un cordero, pues esa es su apariencia, pero el hecho de que lo conozcamos de una manera no le hace ser de la misma sino que seguirá siendo realmente un lobo. De esta manera, existe una distinción entre apariencia, lo que parece ser, y la realidad, lo que verdaderamente sea.  O diciéndolo en un lenguaje que va a resultar imposible para Parménides pero que sin embargo es deudor de su obra: no existe una identificación plena y sencilla entre nuestra representación mental de la realidad y la realidad como tal. O dicho aún de otro modo: nuestra visión del mundo no se corresponde necesariamente con la realidad del mundo.

Así, esta primera diferencia parmenídea entre apariencia y realidad va a resultar fundamental para toda la Historia de la Filosofía pues va a permitir independizar al pensamiento de la pura imagen mental que obtenemos a través los sentidos. Diciéndolo de nuevo con un ejemplo: desde ahora, el hecho de que veamos una pared blanca no va a implicar necesariamente que tengamos que creer que la pared es blanca.

En segundo lugar, vamos a analizar la separación radical que realiza Parménides como consecuencia de lo anterior entre el conocimiento sensible y el conocimiento racional. Entendemos por conocimiento sensible aquel que es fruto directo e inmediato de los sentidos. Es, por ejemplo, conocimiento sensible todas aquellas representaciones mentales que se producen como consecuencia del ejercicio de los sentidos: ya sea la vista, fundamentalmente, pero también cualquiera de los otros cuatro -nota: soy muy listo y sé que hay más -. Frente a lo anterior, entendemos como conocimiento racional aquel que es fruto de la pura especulación abstracta, cuyo inicio puede estar o no en lo percibido por los sentidos, y que nos habla de razonamiento y no de imágenes mentales.

Debido a la distinción apariencia -lo que las cosa nos parece ser- y realidad -lo que realmente son- y la separación entre conocimiento sensible y racional llegará a una conclusión: ambas distinciones están relacionadas. Y Parménides no duda en relacionarlos de forma exclusiva: el pensamiento racional nos permite conocer la realidad  y los sentidos nos engañan con la apariencia.

De esta manera, Parménides ha presentado un juego de dobles parejas que será fundamental en la Filosofía: por un lado, la razón va unida a la verdad; por otro, los sentidos van unidos al error. Y estas dobles parejas enseguida se unirán en un trío -insaciables ellas-. Razón y realidad se unen a verdad mientras que sentidos y apariencia se unen a falsedad. Y esta será la clave de todo el pensamiento griego -veremos posteriormente que rota por la Modernidad-: la Realidad es racional.

A partir de aquí, y llevando la tesis hasta el extremo, Parménides llegará a una sorprendente conclusión. Si los sentidos se unen a la falsedad toda la información que nos den será apariencia y por tanto falsa.

¿Cuál es la información que nos dan los sentidos? Los sentidos nos presentan que existen muchos seres particulares, una pluralidad de individuos concretos. Pero ya sabemos que esto es una apariencia, como un espejismo, y que no debemos fiarnos. Por tanto, la única forma de saber qué hay realmente es acudir a la argumentación racional. Y esta nos explica, oh sorpresa, que la realidad plural no puede ser real y que en realidad, observen la palabra,  solo existe un Ser, una única realidad. Pero, ¿por qué?

Comencemos con la argumentación. Si existiera una pluralidad de seres todos ellos serían ser, pues esto es necesario para que existieran. Pero, la separación entre dos seres, que es lo que permite que haya dos y no solo uno pues si no estuvieran separados no habría dos sino uno solo, también debería existir pues si no fuera así no separaría nada: si entre uno y otro no hubiera nada lógicamente, y atención a esta palabra, no habría separación. Así, la separación debe ser también ser. Y si la separación es ser y los particulares son ser lógicamente no hay separación pues en realidad, obsérvese como hemos pasado de lo lógico a lo real, todo es ser. Y, como conclusión racional frente a la evidencia de los sentidos, todo es una única realidad: el Ser.

Juegue en casa a Parménides. Hoja de papel y un lapicero. Dibuje ahora un objeto y luego otro y un tercero, y si está inspirado un cuarto, quinto... Ahora mire el papel y verá una pluralidad de cosas ante su vista. Sin embargo, y realmente -otra vez la palabreja- solo habrá un papel. La pluralidad de cosas no es algo real sino   apariencia mientras que lo único real lógicamente es el soporte para el objeto.

Así, Parménides ha llegado a un aspecto radical del pensamiento filosófico. Lo que Parménides ha planteado es una absoluta separación entre la realidad empírica, es decir la perceptible a través de los sentidos, y la racionalidad: la realidad si es verdadera es racional y no lo es solo por   ser empírica, perceptible por los sentidos. La pregunta, ahora, queda en el aire y es un paso más sobre la anterior pregunta por el arjé. Efectivamente, en esta primera pregunta se planteaba el origen y sustrato de la realidad; en la nueva pregunta de Parménides hay algo más radical: ¿qué es y cómo es la realidad? Y es más radical porque no se puede responder con una mera descripción de lo que percibimos.

Ahora lo sabemos: Parménides ha iniciado la Epistemología y a través de ella ha creado la Metafísica. Y su pregunta doble, ¿qué es la realidad auténtica y si se puede conocer realmente? exige, esa es la historia de la filosofía, una respuesta. Y pronto comenzarán incluso mientras él está pensando dada por coetáneos suyos.


jueves, diciembre 04, 2014

CASTA Y UNIVERSIDAD

1.- La Casta es muy mala.
2.- El único sitio de España donde no hay Casta es en la Universidad.
3.- Hola, soy Íñigo Errejón.
4.- Y la culpa de todo la tiene la Casta que me acusa de ser Casta.
y 5.-Porque en la Universidad no hay Casta.

SOMOS ARISTOCRACIA.

miércoles, diciembre 03, 2014

FÚTBOL: BORREGOS Y AFICIONADOS

Ante otra muerte relacionada con un partido de fútbol cuando menos hay que explicar algunas cosas. Especialmente hay que explicarlas cuando a nosotros nos gusta el fútbol y, de hecho, somos socios de un equipo: en concreto el Real Madrid ¿Tiene algo que ver el asesinato o ayer de una persona con el fútbol? Sería muy fácil sin duda señalar que no, que es producto de unos grupos incontrolados que matarían igual en cualquier otro sitio. Sin embargo, y a los hechos nos remitimos, resulta que en la rebajas, en los paseos en barca, en el hipódromo o incluso en las manifestaciones políticas no existe tal número de muertos como en los partidos de fútbol. Por tanto, e indudablemente a tenor de los hechos, el futbol guarda relación con esas muertes.

Pero, decir que el futbol guarda relación con ella  es igual a no decir nada. Porque de lo que se trata ahora es no sólo de señalar sino de explicar qué relación guarda el fútbol con los asesinatos y la violencia que se genera alrededor de él. Precisamente, este artículo va a tratar de explicarlo.

Comencemos por el primer responsable: la prensa. La prensa ha generado una importancia extraordinaria en torno al fútbol. La calificamos como extraordinaria porque nos resulta incomprensible desde todo punto de vista  que un telediario pueda empezar por un partido de fútbol que ni tan siquiera se ha jugado y, poniéndonos incluso en el para más laxo posible, ni genera un campeón en una competición. Sí están atentos a sus pantallas verán que cualquier partido acaba resultando ser el partido del año, lo que hace, curiosamente, que al año pueda haber al menos una decena de partidos de ese mismo año. Pero no es sólo eso en lo que interviene la prensa, sino también en una idea que se está generalizando sobre lo que es un buen aficionado al fútbol. Efectivamente, la prensa está señalando un nuevo ideal de aficionado al fútbol. Para la prensa el buen aficionado debe ser aquel que asista al estadio a animar a su equipo con cánticos, cuantos más horteras mejor, y que deje a un lado todo criterio crítico sobre el futbol desplegado por sus jugadores. Frente a eso, el buen aficionado según la prensa debe ser aquel que busque animar a sus jugadores hasta el último aliento: una horterada épica. Es decir: la prensa admira al borrego que pagando una entrada carísima nunca dejará solo, como dice la repugnante y ñoña hinchada de Liverpool, a su equipo. Ese tipo ignorante y acrítico, ese modelo de cualquier régimen totalitario, no cabe duda que es el aficionado favorito de la prensa deportiva. No hay más que ver que ésta ha acabado convirtiéndose en una misma prensa forofa dejando a un lado su característica crítica o neutral y pasando a ser una prensa adscrita a un equipo concreto. Algo, que comenzó en provincias y ha acabado siendo un rasgo general de toda la prensa deportiva no sólo española sino mundial. Así, la prensa busca un ideal de aficionado que es aquel que, como ella misma dice, siente por encima de todo los colores. Es decir, que no piensa durante el partido.

El segundo responsable son los propios jugadores de los equipo de futbol que están encantados con que los aficionados se transformen en un bloque de borregos acríticos y siempre fieles. Quienes cobran un dinero muchas veces escandaloso, de acuerdo sus escasas virtudes futbolísticas, podrían tener problemas ante una afición verdaderamente entendida y técnica que señalara sus más que numerosos defectos ante sus escasas virtudes. No hay más que ir a los campos de España para ver que una inmensa mayoría de los jugadores no son sino unos tuercebotas esforzados, sin duda honrados profesionalmente pero desde luego muy lejos de lo que es un ideal del futbolista, que sin embargo están encantados de que la afición sienta profundamente los colores y anime ante cualquier adversidad: especialmente si esta es fruto de la propia inutilidad de los jugadores. Es decir, que la afición no les pida responsabilidades de acuerdo a lo que son: profesionales de un trabajo. Por eso, los futbolistas cuando acaban los partidos lanzan su camiseta no a los aficionados sino a aquellos que más cantan, berrean y otras formas de identificación característicamente primitiva. No hay que olvidar, en este caso, que el sector de la afición madridista favorita de un tipo como Mourinho y  que le homenajeó al final, al entrenador que menos títulos ha ganado con el Madrid en relación a sus año el ejercicio, fueron los hoy afortunadamente defenestrados ultrasur cuyo conocimiento del fútbol cabría en un billete de metro, en un sello de corren o incluso en su propia materia gris. Así, los profesionales del deporte, jugadores y entrenadores y demás integrantes de esta profesión, buscan igualmente una afición aborregada, que no les exija nada de acuerdo a sus portentosos sueldos sino sólo una máscara de lucha y un besarse el escudo cuando meten un gol como si no supiéramos que cobran por hacerlo.

El tercer responsable es sin duda la propia estructura de los clubes. Es sin duda ingenuo pretender que los grupos ultras viven ajenos a la estructura característica de un club de fútbol. Ultras hay en todos y cada uno de los clubes y éstos los han financiado, sostenido, alentado y soportado. Al fin y al cabo, como se demuestra en el Atlético de Madrid, en el Barcelona o en el Real Madrid, si bien en los dos últimos hay que reconocer que ya no últimamente, la estructura administrativa de los clubs ha utilizado los ultras como una especie de guardia pretoriana dispuesta siempre a defender a la directiva de turno por encima de la defensa de los intereses del club como institución. Así, resulta repugnante que los propios clubes se presenten como víctimas de aquello que ellos mismos no sólo han creado sino que protegen y defiende.

Pero detrás de todo esto existe también un anhelo de falsedad. Este es el anhelo de la inexistencia de la responsabilidad individual, de la idea de que en el fondo los individuos no son más que un proceso social sin voluntad propia. El principal responsable de los hinchas radicales son precisamente los hinchas radicales. Hay que ser sencillamente un imbécil integral para pelearse por un partido de fútbol o para insinuar ni tan siquiera que lo más importante de tu vida es tu gusto por un equipo de eso que se llama balompié. No cabe duda de que pueda haber gente cuya vida sea tan pobre que lo más importante en ella sea una acción que se realiza cada domingo por otros que no es él mismo, y si tiene suerte y es hincha de un equipo con poder económico también a mitad de semana. De esta forma, sí bien indudablemente se puede hacer un análisis sociológico de la hinchada futbolística, también resulta extraordinariamente falso pretender que el comportamiento individual de un conjunto de cretinos no es responsabilidad también, aunque seguramente no sólo, de esos mismos cretinos. Es ingenuo pretender que las cosas ocurren ser una relación con la sociedad, pero también pertenecen al ámbito de la ingenuidad intentar explicar todo desde una perspectiva puramente social, sin contar con la intervención de los individuos. No cabe duda de que para ser ultra de un equipo de futbol hay que ser un imbécil integral.


Mañana jueves, en el recreo, volveremos a tener nuestra tertulia deportiva. Mañana el tema es quién es el mejor jugador del mundo. Nuestros contertulios expertos, alumnos del instituto entre primero de ESO y bachillerato o, opinarán sobre el tema y luego nuestro público también reflexionará sobre ello. Estaremos muy alejados de lo que se pretende ahora sea un aficionado de fútbol: pretendemos no cantar, animan, berrear sino reflexionar sobre este deporte. Tal vez, alguna prensa deportiva nos pudiera presentar como traidores. Pero en realidad lo hacemos porque nos gusta el fútbol.

sábado, noviembre 29, 2014

PODEMOS PUBLICA SU PROGRAMA ECONÓMICO


Con varios ademanes horrorosos
Los montes de parir dieron señales;
Consintieron los hombres temerosos
Ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos
Infundieron pavor a los mortales,
Estos montes, que al mundo estremecieron,
Un ratoncillo fue lo que parieron. Hay autores que en voces misteriosas
Estilo fanfarrón y campanudo
Nos anuncian ideas portentosas;
Pero suele a menudo
Ser el gran parto de su pensamiento,
Después de tanto ruido sólo viento. 

Félix María de Samaniego (1745-1801) El parto de los montes.

lunes, noviembre 24, 2014

SEÑAS DE IDENTIDAD

El que hubiera sido el mejor escritor español ha ganado un merecido premio.
Hay alegría por ello.
Y hay tristeza por lo no cumplido.

jueves, noviembre 20, 2014

NUEVO CAPITALISMO: DOMINACIÓN Y EXPLOTACIÓN/2

En un artículo anterior nos preguntábamos cómo era posible que el Capitalismo permitiera los derechos sociales y la libertad individual en la sociedad. Esta pregunta venía el caso porque nosotros mismos siempre hemos defendido que el Capitalismo es un sistema totalitario y por lo tanto, creemos, debería extrañar que un sistema totalitario permita el desarrollo de la libertad de los individuos que lo conforman.

Así, en ese mismo artículo anterior, comenzábamos muestra explicación reflexionando sobre cómo todos los sistemas económicos anteriores al Nuevo Capitalismo habían realizado una dominación sobre sus súbditos para poder permitir su explotación económica. Así, analizábamos que en todos los sistemas anteriores existía una diferencia clara entre explotación y dominación. La explotación era la meta final que buscaba conseguir una producción económica determinada que permitiera la vida ociosa de una oligarquía social a través de la producción en el trabajo de la inmensa mayoría de la población. Para conseguir que esta inmensa mayoría se plegara a los intereses de una minoría surgía necesariamente la dominación como medio para conseguir el fin arriba descrito. Esta dominación podía ser de dos tipos. Podía ser, primero, una dominación puramente ideológica en la cual a través de la creación de una serie de pensamientos, teorías, costumbres y demás elementos se buscara al final la entrega voluntaria de esa producción o, al menos, la pasividad ante la expoliación de trabajo. Pero, segundo, también había sin duda una coacción violenta y física, es decir: una dominación donde a través de la violencia y la fuerza física se impedía la sublevación –traduzco: la defensa de sus derechos-  de la mayoría de la población así expoliada. La consecuencia de todo esto, señalábamos, era que la dominación, en este doble proceso, había sido la regla durante toda la historia de la humanidad hasta la llegada del Nuevo Capitalismo.

Sin embargo, resulta curioso como en el Nuevo Capitalismo ha desaparecido la dominación y este es absolutamente compatible con la democracia. Pero, también señalábamos en el anterior artículo que quizá alguien podría decir que esto no era cierto y que en el Capitalismo actual la dominación se seguía ejerciendo del mismo modo. Indudablemente, la realidad puede observarse de muchas maneras incluso de una que es absolutamente falsa.  Por más que las viejas ideologías incapaces de explicar el mundo real se empeñen en falsificarlo para mostrarlo como el mundo anterior y hacer sencillo y compatible su análisis con sus teorías críticas obsoletas –y por tanto, ya no críticas- no cabe duda de que el Nuevo Capitalismo respeta la democracia y, por ejemplo, cualquier teoría puede ser dicha públicamente y defendida. Igualmente, no cabe duda que cada vez un mayor número de países llegan a ser una democracia donde sus gobiernos se eligen a través del sufragio universal y respetan de manera general los derechos humanos. Sería una tarea estadística muy interesante analizar en cuántos países antes de la llegada del Nuevo Capitalismo existía la designación de los gobiernos a través del sufragio universal y en cuanto existe en la actualidad. Parece por tanto, que la democracia no se ha extendido merced al desarrollo del comunismo o de los sistemas alternativos al Capitalismo sino por este mismo sistema de explotación. Por tanto, para quienes creemos que debemos dar respuesta la realidad y no a nuestra visión soñadora y conformista de ella, surge una pregunta que tenemos que responder radicalmente: ¿cómo es posible que el Capitalismo permita la democracia?

La clave de todo el problema, creemos, radica precisamente en un análisis económico de la realidad del Nuevo Capitalismo. En todos los sistemas anteriormente existentes los individuos debían ser obligados a producir beneficio para el propio sistema pues, lógicamente, nadie estaba dispuesto a que de su propia producción le fuera quitada una parte en aras de una clase ociosa. Pero, tampoco conviene confundir aquí los términos. Todos los sistemas anteriores buscaban efectivamente la supervivencia de esa misma clase ociosa y para ello era necesario quitar parte de la producción a la inmensa mayoría de la población que, lógicamente, veían esto como una merma en su propia vida. Por ello, y para realizar esta explotación, había que dominarles, es decir: controlar su voluntad de forma absoluta. El control de esta voluntad, como ya señalamos más arriba, se podía hacer, evidentemente, o bien por medios puramente ideológicos, la mayoría de las veces, o bien a través de la pura acción violenta, las menos veces. Pero lo que nos importa aquí es reflexionar sobre que este proceso era necesario porque la explotación era objetivamente, y era vista como consecuencia de lo anterior, como algo ajeno a la propia vida individual, algo superpuesto a la misma e innecesario.

Y es aquí, donde el Nuevo Capitalismo sorprendentemente cambia de forma radical frente a cualquier sistema anterior. Lo que ha logrado el Nuevo Capitalismo es precisamente integrar de manera esencial la explotación en la propia vida y que esta misma explotación ya no sea algo adyacente a la existencia particular. Y tras esta frase tan brillante corresponde una explicación.

Lo que ha logrado el Nuevo Capitalismo es integrar absolutamente y de forma objetiva, es decir: no en las conciencias sino en la realidad, la explotación a la propia vida. Esto se ha logrado a través del consumo. Efectivamente, la vida actual es esencialmente consumo y este hecho es la clave de la integración de la explotación no como un elemento suplementario de esa misma vida particular sino como la propia vida en sí. Cada uno de los individuos dentro del Capitalismo, y ello nos incluye a nosotros a pesar de nuestro porte radical, vivimos la vida como consumo y por ello como producción de beneficio capitalista. Este beneficio capitalista es una parte fundamental del actual explotación. Así, la explotación ya no es algo que haya que imponer sino algo que por el mero hecho de vivir resulta dado. Cada uno de los sujetos que forman parte del Capitalismo, y esto incluye a todos y cada uno de los individuos que se integran dentro de las sociedades capitalistas, al vivir produce beneficio económico lo quieran o no y por ello su propia vida es explotación: la dominación ya es innecesaria.

Por ello, esto tiene un significado fundamental en relación al propio proceso de dominación. Efectivamente, veíamos que en los sistemas anteriores la dominación era el medio para conseguir el fin que era la explotación. Se trataba de obligar a los individuos, ideológicamente o bien a través de la pura acción violenta, a entregar una parte de su producción laboral. Sin embargo, ya lo sabemos,  en el Nuevo Capitalismo todo esto cambia y cambia radicalmente.

En primer lugar, y esto hay que entenderlo definitivamente para llegar a comprender de forma esencial el nuevo sistema, la explotación ya no se va a producir para mantener a una clase ociosa sino para el mantenimiento del propio sistema que se ha vuelto una realidad objetiva. Es decir, el Nuevo Capitalismo ha superado la concepción de un mero sistema de clases sociales y se ha situado como un sistema que universalmente explota a todos y cada uno de los individuos que lo conforman ya sean éstos oligarcas, clase media, trabajadores precarios, o incluso muy radicales. De esta manera, el Nuevo Capitalismo se ha convertido en un sujeto en cuanto a que ya no puede ser visto como la mera suma de sus partes sino como una realidad diferente a la propia estratificación social.

En segundo lugar, el hecho de que la explotación se sitúe en la vida de cada individuo no de forma accesoria como una coacción ejercida desde fuera sino de forma esencial como parte fundamental de la propia vida, implica la inutilidad, o al menos el carácter innecesario, de la dominación. Si la dominación era un medio para conseguir el fin de la explotación y el Nuevo Capitalismo ha resuelto esto situando la explotación como hecho sustancial a la vida lógicamente, y de acuerdo a la propia argumentación, la dominación ya no es necesaria. La explotación se garantiza más allá de la actitud individual del sujeto o sus ideas pues este para realizar cada uno de los hechos propios de su vida, incluyendo opinar en internet, debe consumir y con ello producir beneficio económico al Capitalismo. Para explotar a los sujetos ya es necesario, por consiguiente, ni una coacción física ni la creación de una ideología. La propia vida se ha convertido en el proceso de explotación y con ello ha hecho innecesaria la dominación.

Sin embargo, alguien podría señalar que si nuestro análisis fuera cierto no se estarían produciendo los recortes en libertades individuales y colectivas que se están dando en Europa en los últimos años –y que nosotros hemos analizado-. Igualmente, alguien podría echarnos en cara que nuestra visión del Capitalismo resultaría extraordinariamente apologética pues si el Capitalismo elimina la dominación haría a los individuos libres. Y a estas dos muy interesantes críticas tenemos responder pero nos parece que por hoy ya hemos aburrido bastante así pues emplazamos a un nuevo artículo.