miércoles, enero 27, 2010

EDUCACIÓN Y SISTEMA PRODUCTIVO

La tasa de fracaso escolar es del 30%, en los cálculos más optimistas. Esto quiere decir que uno de cada tres alumnos de la Educación Secundaria Obligatoria la abandonan sin conseguir el título mínimo. El título de la ESO podría parecer así que resulta difícil, pero cualquiera podría darse cuenta de que es un título tan barato pedagógicamente hablando que un alumno en condiciones normales debería sacárselo sin problemas. Y ante esto cabe una pregunta: ¿cómo es posible que haya tanto alumnado que no lo consigue?

Pero también quiere decir algo más. Porque hay veces que las preguntas se contestan con la respuesta a otro pregunta. Es más, hay veces que una pregunta que se limita a un campo concreto debe ampliarse para, al menos, encontrar una respuesta satisfactoria. Y la pregunta sobre el fracaso escolar tiene otro lado y lo mismo su respuesta. Reformulemos la pregunta: ¿cómo es posible que una economía pueda permitirse un 30% de fracaso escolar?

Se entra aquí en un campo nuevo que, nos parece, no ha sido muy trillado. Efectivamente, cuando se habla de educación se suele explicar todo de acuerdo a causas endógenas, las estrictamente educativas al referirse a la propia labor docente o leyes educativas, y, como mucho, alguna exógena como la familia y, si acaso, el modelo social televisivo. Así, lo que por supuesto tiene su parte de razón indudable, la causa de los malos resultados educativos está en hechos limitados socialmente, en lo que acontece en la escuela y en casa, o directamente subjetivos, el mayor o menor esfuerzo del alumnado o la pericia docente de sus profesores. Y, repetimos, mucha verdad hay esto. Sin embargo, no toda la verdad. Porque efectivamente ha habido una serie de factores externos a la educacion que también han abocado a esas cifras de fracaso escolar. Y si esas cifras se llevan produciendo años, gobierne quien gobierne, y nadie ha puesto remedio cabe pensar que es porque quizás, aquí se plantea la hipótesis principal, un 30% de fracaso escolar hasta ahora no haya sido malo para el sistema productivo del país.

Nuestro sistema productivo, o sea el de España, es un sistema que en su anterior formación de empleo tenía como motores a la construcción y los servicios y ha estado basado en la baja cualificación profesional y en el contrato temporal. Ello ha permitido, por ejemplo, una afluencia extraordinaria de inmigrantes, o sea tráfico humano, asumidos en poco tiempo como mano de obra barata por esos mismos sectores económicos. Pero, era imposible cubrir esta demanda productiva con solo la inmigración, sino que se necesitaba, y aquí hay cierto patriotismo sin duda, también generar una cantera propia. Efectivamente, el diseño productivo español, con la preeminencia de la construcción y del turismo como los principales sectores emergentes hasta la crisis, no ha necesitado una cualificación para su mano de obra. Y con ello no ha tenido la necesidad de generar un sistema educativo que la ofreciera. Es más, hubiera sido contraproducente para ese mismo sistema productivo.

Tenemos aquí dos hipótesis. La primera es que el sistema educativo español no tenía, ni tiene, calidad alguna y esto era permitido porque al sistema productivo le era indiferente la cualificación de un amplio espectro de su juventud pues los puestos laborales a ocupar no la requerían. La segunda, es que además no solo le era indiferente sino que era beneficioso para ese mismo sistema productiva la baja calidad educativa.

Empecemos por la primera que, a grandes rasgos, ya ha sido explicada. Un sistema productivo que emplea a un contingente importante en construcción, o sea: poner ladrillos, y servicios, o sea: servir en un chiringuito o limpiar el polvo, no necesita una alta cualificación de sus empleados. Efectivamente, cualquiera puede hacerlo. No quiere esto decir que no haya en esos sectores trabajos específicos que sí requieran dicha cualificación alta, sino que el grueso del trabajo se puede realizar sin ninguna preparación profesional exhaustiva. Así, la escuela obligatoria podía generar un fracaso escolar regulado, en cuanto a estar siempre en torno al 30%, porque ese contingente de personas iban a ser asumidos, como así fue, por el propio mercado laboral. Y al hacerlo iban, además, a entrar en la otra faceta productiva del actual capitalismo como es el consumo. Al tener un sueldo, y no estar gastando dinero público en estudiar, dinamizaban a su vez la economía. Y esto, por supuesto, no tiene que ver como un maquiavelismo de la autoridad pública, sino con una inercia de un modelo productivo concreto, en cuanto a estar centrado en construcción y servicios, y del desarrollo del capitalismo, en sí, como modelo productivo que ha convertido el consumo en producción.

Así, al sistema educativo no le importaba el fracaso escolar y esto se ve en que las grandes polémicas sobre el mismo no ha sido tratado esto sino motivos menores: que si la superstición en forma religiosa en las aulas, o la ñoña educación para la ciuudadanía o, el último invento de la derecha, los colegios bilingües. Nada que tuviera que ver con que un 30% de la población no supiera ni leer ni escribir correctamente sino que se peleaba -¿se peleaba?- sobre el espíritu solidario o la salvación, eterna eso sí, de su alma en inglés.

Pero vayamos ahora a la segunda hipótesis. No sólo había indiferencia, sino que también era beneficioso para el sistema productivo este fracaso escolar. ¿Por qué? En primer lugar porque ahorraba al estado el pago de estudios a un número prescindible productivamente. Si hubieran seguido estudiando su gasto social hubiera sido más elevado pues en primer lugar hubieran generado un gasto educativo, con su expulsión se ahorra esto, y en segundo lugar su realidad económica como consumidores, al tener un suledo, se hubiera visto mermada. Así, el fracaso escolar era un ahorro al menos a corto plazo. Pero, en segundo lugar había otra característica propia del sistema español: el despido libre y gratuito encubierto bajo contratación temporal. Resulta curioso, y solo resaltamos lo de curioso porque si bien hay una correlación indudable no es sin embargo tan exacta, que coincidan las cifras entre el índice de fracaso escolar y de contratos temporales en torno al 30%. Efectivamente, una clase trabajadora privada de sus mínimos derechos, y en eso ha consistido la proliferación del contrato temporal, debía ser a su vez una clase obrera escasamente cualificada para su recambio automático. No es que todo contrato temporal implicara un empleado de baja cualificación sino que los sectores productivos fundamentales, construcción y servicios, utilizaban esa táctica de forma arrolladora. Y como sus empleos eran pocos cualificados, su recambio no exigía nada. Y hay aún un tercer punto. Una clase trabajadora poco cualificada o con bajo nivel cultural es menos conflictiva. Y lo es no tanto por una pretendida ausencia de conciencia social desinteresada sino porque entiende, con razón, que su sustitución es más fácil y por lo tanto traga más. Así, el fracaso escolar no importaba porque incluso resultaba beneficioso para la producción en España. Y España aquí, desengañense, no somos todos.

Pero la crisis vino. Y de pronto ese modelo productivo resultó, oh sorpresa, erróneo. Y de pronto nuestros políticos, e incluso esos contertulios capaces de hablar de todo sin rubor, decidieron que el fracaso escolar era insufrible. Pero lo es ahora porque el modelo productivo anterior ya, tal cual era, no es viable. Y se han puesto a hacer un pacto educativo. Y aquí me lanzo a la adivinación. Todo el pacto educativo tan cacareado se va a reducir a facilitar el acceso a la Formación Profesional, de un modo u otro, para formar obreros más cualificados. Pero no, eso no, ciudadanos más cultos. Porque el sistema producitivo manda. Y eso, por supuesto, no quiere decir que no haya una culpa individual en cada alumno que no aprovecha la oportunidad de la educación sino que objetivamente ese porcentaje de fracaso escolar fue asumible y recomendable productivamente. Y por eso nadie lo paró.

Los bonobos son unos primates parecidos a los chimpaces, pero con una característica específica: se pasan el santo día practicando sexo. Y en muchas variantes. El otro día explicaba esto en clase, por un tema relativo a la evolución, y más de un alumno soñaba con semejante vida: comer y copular. Añádanle producir beneficio y tendrán un buen ciudadano. La educación como adquisición cultural, sin duda, sobra. Excepto para producir beneficio como adiestramiento. Porque el resto es fácil: abrirse de piernas o empujar.

martes, enero 26, 2010

BORREGUISMO

El cristianismo, al menos y es justo reconocérselo, siempre lo tuvo claro: eran un rebaño con pastores. Algo más tardó la autoproclamada izquierda en descubrirlo: le llamaron centralismo democrático. Ya, apenas queda gente que añore a la extinta dictadura soviética. Hoy, más turísticos, gustan de zonas exóticas. Venezuela es una: apoyo al movimiento bolivariano. Y todo el desarrollo intelectual de esa izquierda queda demostrado ante cosas como esta: ¿quién fue el culpable del terremoto de Haiti? Pues quien habría de ser: el imperialismo americano y sus nuevas armas.

Y pum, pum,
Abreeeeeeeeeeeeeeeeeeee la muralla.
Y cierra, eso claro, el corral.

miércoles, enero 20, 2010

HIP, HIP, HURRA

Uno se imagina la escena. Reunión de los empresarios: la CEOE. Contándose el fin de semana.

Yo leí a Kant (y lo he entendido)
Yo oí a Schoenberg (cómo me gusta)
Yo vi Avaricia (aunque no conseguí ponerle el audio).
Jo, son tan distintos de la chusma…
Osssea

Y de pronto se pone a hablar Díaz Ferrán. Emoción contenida.

Gerardo, permítanme que le llame Gerardo, estuvo sin pagar a los trabajadores de su empresa.
Gerardo, permítanme que le llame Gerardo, les ha dejado sin trabajo.
Gerardo, permítanme que le llame Gerardo, ha estafado a un montón de viajeros.

Gerardo, osssea, habla. Allí, ante la cúpula de los empresarios españoles que no pueden dormir ante el paro, ante la crisis, ante la situación económica. En fin, ante el sufrimiento. Llorando por Haití. Buena gente.
Osssea, otra vez.

Y cuando Gerardo acaba no hay duda -¿o sí pero escondida no vaya a ser que pierda mi mercedes?-: ovación de gala.

En este país hay más de cuatro millones de parados, según las ultimas estadísticas.
Hay menos gentuza, sin duda también. Lo que pasa es que suelen reunirse en clubs privados y así destacan.

martes, enero 19, 2010

HAITÍ PASANDO POR TORREJÓN

Hay gente sensible y cargada de emociones. Yo, no. Y, a qué decirlo, estoy aburridísimo de Haití. Otro día explicaremos esto. Pero, espero, que nadie vea una especie de esnobismo sino, precisamente, lo contrario. No estoy harto de Haití porque me sienta por encima, sino porque me siento por debajo: es un hartazgo desde, me gusta pensar esto aunque quizás no sea cierto, una especie de indignación moral. Pero, la indignación moral siempre resulta peligrosa porque en el fondo excluye la argumentación al hacer que el indignado tenga razón, incluso antes de razonar, por el mero hecho de su emoción. Y las emociones puras son la antesala del totalitarismo.

Resulta que el otro día en Torrejón de Ardoz, provincia de Madrid, se han guardado tres minutos de silencio -¿tres minutos?, demasiado tiempo y seguro que fueron algo menos- por los muertos en el terremoto de Haití. Al fin y al cabo, como todo el mundo sabe, el ayuntamiento de dicha ciudad siempre ha tenido una gran preocupación por lo que pasa en Haití -esto es injusto: la misma que yo y que todos-. Pero leyendo más la noticia, se llega al punto: en especial por el matrimonio que era originario de esta urbe. Eso está mejor. La boina, nacionalista al fin, debe perpetuarse -y más ahora que es tan de izquierdas-. Y duele más emocionalmente que muera un vecino que alguien desconocido. Lo que no sé es si eso está bien.

Hace poco tiempo murió Vicente Ferrer, el misionero español que trabajaba en la India. Y los periodicos se llenaron de titulares sobre él. Todo emotivo. Hace poco tiempo alguien, muy inteligente y culto por cierto, me dijo que la ética de Kant, basada en el deber y rechazando las emociones inmediatas, era inhumana. Y yo pensé justo lo contrario: hay más humanidad en Kant que en todas las emociones inmediatas de Vicente Ferrer, que era sin duda una buena persona, o la colectiva de Torrejón, mucho más sospechosa.

Pero ahora no puedo explicarlo.

domingo, enero 17, 2010

¿SIN PUBLICIDAD?

Tampoco es justo mitificar los programas. Y además, la memoria engaña mucho. Sin embargo, hubo un tiempo en que Días de cine fue un buen, sin más exageraciones, programa. Era interesante y útil.

Este año, según parece, la televisión pública nacional no tiene publicidad. Fíjense en el logotipo ese del lado superior derecho.

También hubo un tiempo, creo recordar, en que publicidad e información eran dos cosas distintas. Es más, hubo un tiempo en que antes de empezar Días de cine hubiera habido anuncios.
Ya no hace falta.

Días de cine, emisión del 14-01-2010

jueves, enero 14, 2010

PAPÁ ESTADO (no me deja fumar)

Proximamente se va, al parecer, a aprobar una nueva ley antitabaco. El asunto, más allá del tema puntual de ser fumador o no -yo fumo poco y si acaso un puro después de comer en restaurante y en el fútbol-, implica el límite del estado en su relación con la vida personal pues en la futura ley el estado se arroga un derecho sobre el mantenimiento de la salud individual en un doble sentido: por un lado, impidiendo que alguien realice una acción consciente, y esto es importante, que perjudica, al hacerlo en ciertas dosis, su salud; segundo, porque implica además a quien tiene un local de ocio al prohibirle por ley que en dicho establecimiento se consuma una sustancia cuyo comercio es, paradójicamente, legal. Así, y en definitiva, la pregunta que surge es si el estado debe intervenir en la vida de la gente y cuál, si lo hubiera, sería el límite de esa intervención.

En primer lugar, ¿puede el estado intervenir en las relaciones entre individuos? La respuesta liberal auténtica sería que no. Bueno con una curiosa -¿curiosa?- excepción: sí puede hacerlo para defender la propiedad privada. El liberalismo clásico así solo quiere una función estatal: la policía, evitando cualquier otro elemento. Es un estado mínimo que sirve a sus intereses. Sin embargo, nosotros creemos que la función de un estado democrático es la defensa de los derechos de los ciudadanos. El estado, así, no ocupa una pequeña parcela de la existencia sino una central. Pero es al servicio de los ciudadanos y sus derechos y no imponiéndose sobre ellos: el estado garantiza el cumplimiento de esos derechos porque así se respeta la autonomía personal. De esta forma, el estado debe intervenir, ya sea en la vida pública o en la privada, cuando las relaciones interpersonales son relaciones de dominio en la cuales una de la partes pierde su capacidad de obrar libremente porque el factor determinante es el mayor poder de un elemento sobre el otro a priori. Así, el estado tiene el deber y el derecho a intervenir cuando una parte intenta imponer condiciones a la otra por su mayor poder –ya sea social, económico, físico o de cualquier otra índole- y con ello niega la igualdad de derechos como algo fundamental. Por ejemplo, el estado tiene derecho, y esta es una diferencia fundamental con el liberalismo, a prescribir las formas de contratación laboral pues en ellas ambos elementos –empresarios y trabajadores con su fea costumbre de comer todos los días- no parten de una igualdad. El estado, pues, como garante de los derechos interviene para evitar las situaciones de dominio o, cuando menos y si acaso son inevitables en cierta medida, regularlas. De esta forma, el estado sí puede intervenir en la vida de los ciudadanos, pero lo hace no desde el cariño o desde la visión del padre sino como un artilugio artificial y cultural –para otro día: ¿hay algo mejor que ser cultural y artificial en una naturaleza que se rige por la supervivencia del más apto?- que busca defender el derecho de cada ciudadano. El estado así debe garantizar mi libertad, no coartarla.

Pero, surge ahora una segunda cuestión: ¿hasta dónde llega este derecho del estado y puede llegar hasta la vida privada? Pues puede y debe siempre que en dicha actividad privada se conculque el derecho de un ciudadano. Por eso, el estado puede regir ciertas conductas como delictivas pues en ellas se conculca un derecho ciudadano. Poniendo un ejemplo brusco pero que creo esclarecedor: el estado debe perseguir a los violadores pero no a las personas que mantienen relaciones sadomasoquistas consensuadas. Y ello es así porque en el primer caso se conculca un derecho mientras que en el segundo se ejerce: uno puede disfrutar siendo atado, amordazado y dominado si, a priori o previamente, lo ha acordado así. Ello, por supuesto, no quiere decir que todo lo permitido en la ley sea bueno moralmente. Pero sí quiere decir que el estado no es quién para decidir qué es moral o no -lo que no quiere decir que la moral sea subjetiva o que sea cierto el relativismo-: el estado solo debe prohibir aquello que impida el libre ejercicio de un derecho y permitir aquello que garantice su disfrute. Así, el estado hace bien en permitir las bodas homosexuales pues es garantizar un derecho del ser humano, formar una familia social e institucionalmente reconocida, a un colectivo al que hasta ahora se le negaba. Y por ello cuando la derecha o las instituciones cristianas defendían que no se podían casar lo que defendían era precisamente un estado totalitario en el cual el estado regía la moral sobre los individuos. El estado era mi papá –tal vez aquí mejor sin acento-

Así, el estado no interviene en lo moral sino en una fase primaria pues solo puede ocuparse de defender los derechos de los ciudadanos. El estado es el garante no de la moralidad pública sino de que las relaciones de dominio no se den y si acaso tienen que darse por necesidad social -por ejemplo en la jerarquía de un trabajo o entre guardia civil de tráfico y conductores o profesores y alumnos- sean regladas de forma tal que se garantice el derecho de cada parte. Y por supuesto ello no significa que toda relación en la cual no haya dominio sea moralmente buena –para otro día: tal vez acostarse con alguien sin que haya una relación sentimental sea moralmente malo- sino que no es el estado quien tiene legitimidad para juzgarla.

Pero, ¿y lo de fumar? Parece claro que fumar, en determinadas dosis que por otra parte son las habituales, perjudica la salud. Eso es indiscutible. Y lo es también que el estado no tiene la obligación de cuidar a aquel que ha decidido conscientemente no cuidarse a través de un sistema solidario como es la seguridad social. Pero la solución a eso es sencilla: subir el precio de la cajetilla hasta que su venta cubra el gasto que el tabaco hace a la sanidad pública, obligando así al individuo a costearse su acción y sus futuras consecuencias. Esto por tanto, una vez que el tabaco es de venta legal, no puede aducirse como hecho para impedir fumar. ¿Pero y los fumadores pasivos? Efectivamente, aquí el estado hace bien en prohibir lugar en determinados lugares donde los sujetos no están por su voluntad expresa en el ocio, como por ejemplo el transporte o el centro de trabajo, pues sería dominación obligar a alguien a tragar el humo de otro cuando su presencia allí no es estrictamente voluntaria. Sin embargo, el problema surge cuando el estado decide, como lo ha hecho en la mayoría de los países, prohibir fumar en aquellos locales donde uno está estrictamente en tiempo de ocio, pues su presencia allí sí es voluntaria –ahora analizamos a los trabajadores del local-. Quien sí podrá impedirlo será el propio dueño del local pues forma parte de sus derechos, como abrir un restaurante exclusivamente vegetariano o un bar donde no se sirva alcohol, pero el estado no debería hacerlo pues es una acción entre adultos en la cual nadie impone nada a nadie. Uno puede ir a un local donde se fuma, donde no exista humo o donde el dueño, en aras de su negocio, haya hecho dos zonas. En realidad, el único colectivo dominado aquí serían los trabajadores del local. Y para ellos se aplicaría esa medida extraordinaria que es la reglamentación: el estado debería garantizar, ahí sí, que estos trabajadores tuvieran un régimen especial, como lo tienen aquellos que trabajan en lugares de riesgo, de acuerdo al perjuicio que sin duda tienen. Es decir, se trataría de que el único colectivo que sufre ahí la dominación, pues ni dueño ni clientes escapan a una acción libre, vea compensada su situación.

El estado no es un padre. Sin embargo, cada vez más, se le exige actuar como tal: desde que prohíba fumar hasta que prohíba programas de televisión o dar opiniones de cierto contenido en debates históricos. Quienes desean un estado así, sin embargo, olvidan que es la autonomía individual lo que debe regir una sociedad democrática y que el estado no debe cuidar a los adultos. Debería ser el ciudadano el elemento fundamental de la democracia y no el estado. El estado democrático debe estar al servicio del pleno desarrollo de la autonomía personal y no de colectividades –ya sea pueblo, patria u otras zarandajas- míticas. Porque puede llegar a ocurrir que de padre pase a patrón, peligroso parecido en las palabras, y de patrón a cacique.

miércoles, enero 13, 2010

POLÍTICA Y DESARROLLO DE CAPITALISMO

La FUNCAS ( la Fundación de las Cajas de Ahorros) ha sacado un estudio sobre la situación económica de España. Y en él señala que únicamente se volverá al 8% de paro anterior a la crisis dentro de diez años. Pero lo interesante es que no pone condición alguna sobre partido gobernante para ello, sino que lo da como un hecho de predicción cierta: como que la tierra, independiente a la voluntad de sus habitantes, se mueve. Pues eso, en 2020, más o menos, un 8% de paro.

Y ahora la pregunta: ¿y qué se vota entonces? Y que conste que esto no pretende ser el típico argumento de que no importa nada sino todo lo contrario. Es todo tan importante que esto asombra e interesa.

¿Me explico?

domingo, enero 10, 2010

VIDA INTERIOR/40: MÁS NIEVE

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.



al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos
James Joyce, Los muertos

jueves, enero 07, 2010

VIDA INTERIOR/39: VIEJO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Uno se levanta. Sube la persiana y ve nevar. Y piensa:¡encima nevando! Y entonces se da cuenta de que es viejo.
Y.
Luego debería ponerse triste añorando su infancia perdida. Y uno no lo hace. Crecer es ser humano. Ser humano es ser adulto.

CAPITALISMO, LIBERALISMO Y METAFÍSICA

Hay un misterio que presentábamos el otro día: el mismo país que lidera el mayor número de parados en Europa es, a la vez, quien más gana en la bolsa –rectificación: el país no gana, ganan los que juegan a la bolsa-. La pregunta sería simple: ¿cómo es posible esto? Y la respuesta simple sería al contestar que porque la economía es algo muy complejo. Sim embargo, las respuestas simples suelen ser más simples que respuestas.

En teoría política el liberarlismo es un clásico. Según él, el capitalismo vendría conformado por los intereses individuales en pugna que generarían el máximo beneficio al mayor número de personas a través del mercado. Así, en este ideal, los agentes externos al mercado, como los estados, al intervenir son los causantes del desastre económico pues impiden el libre flujo de ese propio mercado: el cálculo racional que es en realidad el mercado no puede cumplir su misión. Por eso, la permanente petición liberal en España es la reforma del mercado laboral pues implicaría, en la mágica idea del cálculo racional, que al eliminar un elemento distorsionador y ajeno al propio mercado al final la cosa iría sin duda mejor al unificarse los intereses egoístas en algo de común beneficio. Pero lo más falso del liberalismo no es, sin embargo, eso.

El liberalismo tiene un componente metafísico y no en vano necesitó el apoyo intelectual de todo el movimiento filosófico empirista británico de los siglos XVII y XVIII. Así, el liberalismo, situó como fundamento último de lo real a los individuos y sus acciones pues parece lo más sensato y real. Lo empírico, las personas, es lo real era su base metafísica. Pero, precisamente por eso, el paradigma liberal se equivoca al juzgar el capitalismo. Porque lo interesante del capitalismo es que lo empírico no es lo real.

¿No?
No, que va. En el capitalismo lo empírico no es lo real. Lo real en el capitalismo, es decir: su fundamento en cuanto a la célula básica que lo conforma, no son los individuos. Si así fuera, un país con 4 millones de parados, el 20% de la población activa, no podría ganar en bolsa. Pero es más, si así fuera un mundo donde mueren, según las últimas estadísticas, de hambre al día unos 13.000 niños sería la prueba palpable del fracaso capitalista. Y sin embargo el capitalismo gana por doquier y los liberales sonríen. Y ganan por goleada. Ciertamente, resulta ridículo pues seguirse empeñando, y solo se entiende por prejuicio, en que el capitalismo debe estudiarse contando con su fundamento en los individuos pues entonces el capitalismo sería un fracaso. Así, en la realidad, los individuos no son reales en el capitalismo sino meros accesorios. Y tanto los ricos como los pobres, aunque unos sobrevivan(mos) y otros mueran. Por eso, toda teoría, por más revolucionaria que quiera parecer como aquella donde todo se explica por malvados capitalistas personales, que persista en el error de pretender convertir a los individuos concretos en culpables o inocentes se equivoca. El capitalismo no somos usted y yo en cuanto a suma.

Y en su cartera, si tiene suerte y lee este artículo antes del día 25 de cualquier mes, pongamos por caso, está la respuesta. Haga el siguiente experimento –es un clásico-. Coja a un niño pequeño y ofrézcale un billete y una moneda. Y verá asombrado como el niño prefiere la moneda porque es más empírica sin duda que el billete: más sólida. Sin embargo, su trozo de papel tiene, usted y yo lo sabemos que para algo tenemos estudios, más valor. ¿Pero dónde está su valor? No en el objeto en sí, en lo empírico, sino en la relación que dicho objeto tiene con lo real. Así, la ingenuidad liberal es que lo empíricamente inmediato en lo social, los individuos, es la base fundamental de la realidad. Los liberales tienen la ingenuidad del niño, no exenta incluso de su creencia en los reyes magos que es la autoregulación del mercado, pero siendo ya maduros. Eso es infantilismo.

¿Qué es entonces lo real del capitalismo? Lo real del capitalismo es la mercancía: lo real es lo abstracto. Pero no piensen futilidades extrañas, es más simple: lo empírico, lo particular, sólo cuenta en tanto se relaciona de forma determinada con lo real del mismo modo que un trozo de papel del mismo tamaño que un billete no es un billete porque este mantiene una relacion de valor con la realidad que el mero papel no. Así, ya lo hemos dicho, la gente que muere de hambre en África no son reales para el capitalismo y por eso mueren de hambre: son papeles en blanco. Es decir, si hubieran podido integrarse en el capitalismo no morirían de hambre, como no mueren los 4 millones de parados en España no porque sean individuos sino porque son mercancías y las mercancías deben ser protegidas. Así, el hambre el mundo no es por el capitalismo sino, paradójicamente, por su ausencia. De esta forma, lo sorprendente de esto es que el sistema económico supera su estrecho margen de ser mera producción, como lo fueron los anteriores donde lo humano solo era fuerza de trabajo en cuanto a realidad económica, para pasar a ser la única forma de vida: producción de capital y ya no de trabajo. No se trata ya de que exista clase obrera y malvados capitalistas, como aún cree la izquierda ñoña, sino que solo hay mercancias porque la totalidad social hace tiempo se independizó de los elementos particulares, los individuos y sus intenciones. Si la célula básica es la mercancía, los individuos como tales no importan porque solo importan como mercancías. Yo nunca me agacharía para recoger un papel en blanco del tamaño de un billete de 500 euros, pero sin duda perseguiría ansioso -falta de vida interior sin duda- uno, ahora sí le llamaremos así, real.

¿Por qué puede haber ganancia en la bolsa cuando hay 4 millones de parados? Sencillo, por el valor de la mercancía. Y lo que distingue a la mercancía no es su contenido concreto, seres humanos o minerales, sino solo su valor: puede haber 4 millones de parados, pero puede haber ganancias. Así, los negocios pueden ir bien con parados o sin ellos aunque, curiosamente, siempre irán mejor sin paro pues los individuos serán así mercancía con más valor. Esto es una apuesta: algún día, y ponemos de máximo un plazo de unos 50 años, habrá un mundo sin hambre y con unas condiciones de vida como nunca las ha habido. Ya ha empezado en China, la India o Brasil. Seguirá. Y ello no será porque el capitalismo se haya humanizado sino porque ha profundizado aún más en su fundamento. Y su fundamento es la negación de lo humano.

Fue Aristóteles el primero, solo le faltó darle nombre, que comprendió la necesidad explícita de la metafísica. Su importancia, y ahí está la clave de la propia filosofía, estribaba en que al descubrir el fundamento de lo real se descubría porqué el mundo es como es y no es de otra manera: se desencantaba, en cuanto se le quitaba su aspecto mágico y, tal vez también, se le ponía su auténtica cara triste a la realidad. La metafísica así era lo contrario de la fe ciega. Hacer metafísica del capitalismo es la tarea de la filosofía hoy. Y es una tarea concreta. Una vez me invitaron a hablar desde mi presunta condición de filósofo sobre lo que era el lujo para mí. Y yo comencé, tal vez ingenuamente, a hacer desde mi presunta condición de filósofo metafísica: hablé de la producción en serie, de la clase ociosa, del trabajo explotado,… Y harto, mi anfitrión me cortó de forma ingenua. Imagino que esperaba que mi espíritu fluyera. Pero yo intentaba hacer metafísica, o sea: ir al fundamento, y no mala literatura. Al fin y al cabo soy mercancía.

miércoles, diciembre 30, 2009

¿CUESTIÓN METAFÍSICA?

La bolsa española resulta que en 2009 ha subido un 30%, la segunda mayor subida en veinte años. Resulta, porque poner sin embargo sería falso, que hay cuatro millones de parados y se destruye empleo. Resulta, porque poner sin embargo sería falso, que la subida de la renta per cápita en España en 2008 ha sido la más baja de la última década. Resulta, porque otra vez el sin embargo engañaría, que el 63% de los asalariados españoles cobran menos de 1.100 euros al mes brutos.

Una pregunta sencilla: ¿cómo sube la bolsa si la gente está perdiendo su empleo? Otra más: ¿cómo sube la bolsa si la cosa va tan mal?

Bueno, el lunes, compromiso firme, una hipótesis para explicarlo. Fascinante, ¿eh? Es lo bueno de saber seleccionar los temas que tienen tirón.
Ah, y feliz año nuevo.

jueves, diciembre 24, 2009

VIDA INTERIOR/38: Y A PESAR DE TODO, FELIZ NAVIDAD

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Es navidad. Homer está desesperado y ha apostado todo su dinero a las carreras de galgos.
Otros hemos echado a la lotería.
Y su perro llega el último.
Conocemos la situación.
Y no gana nada, nunca gana nada.
Aunque ahora se mira número a número por internet.
Y ese perro, donde se depositó la esperanza, acaba huyendo de su destino. Cae en brazos de Homer. Y este le maldice.
Es un perdedor, dice.
Es patético, dice.
Y de pronto, como a veces suceden las cosas, llega a una verdad.


Es uno de los nuestros.
Y a pesar de todo, o tal vez por ello, feliz navidad.

lunes, diciembre 21, 2009

ALGO DE AUTÉNTICA IGUALDAD (homenaje a las madres)

Ya lo señalamos aquí una vez: las políticas de igualdad femenistas se basan en creaciones de cupo porque ello conviene a un grupo social de mujeres, que a su vez conforman la voz pública del movimiento, para promocionarse. No tiene tanto que ver con ser mujeres y la solidaridad hacia su sexo como con la pertenencia a esa élite social que busca una medida para eliminar al menos al 50% de la competencia y aumentar así sus posibilidabes de medrar socialmente. Sin embargo, una política auténtica de igualdad, que tendría que ver con, entre otras cosas, que la maternidad no fuera una carga laboral y social, no se tiene en cuenta porque eso resultaría aún oneroso para el ridículo gasto público social, por debajo permanentemente de la media europea, y al tiempo dejaría las cosas como mucho en un plano de igualdad auténtica con el hombre: la élite no gana nada.

El hecho evidente es que ser madre, y no tanto ser padre, es hoy en día un hecho cuando menos complejo. Es más: es donde se percibe claramente la diferencia social entre haber nacido hombre o mujer. Un hombre puede formar una familia sin problema alguno ni renunciar a su intervención social –su trabajo y su carrera profesional- mientras que una mujer, sin embargo, debe escoger, si desea ser madre, entre esta o aquella. Así, ser madre implica, y ello no tanto por cuestiones biológicas como sociales, la renuncia a la propia vida social, al menos durante un periodo de tiempo que luego se necesitará recuperar –ilusión falsa-, mientras que ser padre añade status personal como vivencia, para quien así lo sienta, sin tener que sacrificar la carrera profesional a cambio. Efectivamente, la maternidad se constituye como un hecho que perjudica la carrera laboral de la mujer no tanto por el hecho en sí de tener niños como por la propia estructura laboral que penaliza su legítimo deseo. En primer lugar, porque en un país con una tasa altísima de trabajo precario, o sea: temporal, y una economía sumergida que ocupa casi el 20% del Producto Interior Bruto, quedarse embarazaba implica la salida inmediata del mercado de trabajo –aunque los empresarios y la derecha se quejen de lo difícil que es despedir en este país-. En segundo lugar, porque siendo un país con una escasísima protección social, conviene repetir esto varias veces frente a la falsedad, la presencia de un ser desvalido que necesita permanente cuidado, eso es un niño, implica o bien renunciar a la carrera profesional o bien echar mano de la estructura familiar, lo que conlleva la pérdida de la independencia personal. Tener hijos es así caro, pero solamente para la mujer.

Pero, curiosamente, esta dificultad de ser madre –en su hecho social- no ocurre en todos los segmentos sociales sino, como casi siempre, hay dos sectores sociales a los que les indiferente y otro, mayoritario, a los que les perjudica. Le es indiferente a la élite dirigente que tiene su puesto asegurado por descendencia -¿alguien conoce algún estudio donde se pueda conocer los apellidos de la gente que figura en los consejos administrativos de los grandes grupos económicos y la repetición hereditaria los mismos? ¿No sería interesante hacerlo?- y le es indiferente a aquellos grupos sociales cuyas mujeres han sido socializadas como exclusivos elementos reproductivos sin proyección social y que se aprovechan, voluntaria o involutariamente, de la situación de la asistencia social: un amplio grupo de inmigrantes, fundamentalmente. Así, es la clase trabajadora, que por su nivel económico no puede competir con la baja para conseguir una parte de la asistencia social ni puede garantizarse un puesto de por vida merced a sus complejos apellidos, la que debe sacrificar o bien su deseo de una vida familiar o bien su trayectoria profesional. Las mujeres trabajadoras son de esta manera las grandes víctimas de la maternidad: ser madres significa sacrificar su proyecto vital profesional y tener, al contrario que los hombres, solo una realidad como es la familiar. Y aquí viene la cursilada de rigor que suelta la derecha: ¿pero hay algo más hermoso que ser madre? Bueno a mí personalmente se me ocurren varias cosas, pero lo que aquí importa no es esa presunta vida interior gratificante –o no-, sino la desigualdad real entre hombre y mujer: ser hombre y padre es chachi socialmente –otra cosa es a nivel personal si uno es un buen padre- pero ser madre es heroico y sacrificado, seguro, pues implica que la mujer abandona su proyección profesional por sus hijos. Así, el sexo decide la condición social y eso sí es desigualdad.

Y la clave de esta desigualdad está, como ya dijimos, no en una cuestión biológica sino social. Precisamente, en primer lugar, en que en España no hay un sistema de protección social sino un estado asistencial, que no es precisamente lo mismo. Efectivamente, un sistema de portección social se dedica a defender el ejercico de los derechos de los ciudadanos mientras que un sistema asistencial, que se parece más a la vieja y repulsiva, actualmente, caridad cristiana, lo que hace es evitar la caída en la depauperación de la gente que no tiene recursos. En España, y especialmente en lo referente a la maternidad, es así como funciona el sistema y por eso no lo puede ser usada por la mayoría de la población que gana lo suficiente para ser desplazados en esos servicios por las minorías cercanas a la depauperación: no hay guarderías para todos aunque paguemos cada vez más impuestos. Además, y esto es así no guste o no, este grupo social que sí se beneficia, que actualmente es la inmigrante en su mayor parte, parte de una base donde las mujeres no han sido educadas con la idea de la proyección social personal, con lo cual no tiene problemas en seguir teniendo hijos pues, erróneamente, piensan que su proyección real es la vida familiar: la mujer ha nacido para ser madre –lo que por cierto tiene que ver, en una gran parte, con el moralmente repugnante discurso religioso-.

Y es aquí donde se puede hacer una crítica tanto al ideario de la derecha, que presuntamente defiende a la familia, como a la autoproclamada izquierda, que tanto dice defender a la mujer.

Efectivamente, la imagen que la derecha tiene de la familia, y que no en vano es la imagen transmitida por la Iglesia Católica, es la de la mujer partera, cuidadora o virgen. Y del mismo modo que la mujer no puede ocupar puestos en la jerarquía institucional de la propia iglesia, su destino social es en realidad, para la derecha, conseguir un buen marido y tener niños: la típica imagen familiar donde una se sacrifica, aquí como resultado de su femineidad, en aras del varón. Es decir, y diciéndolo en lenguaje más verdadero, la mujer debe sacrificar, por su sexo, su proyección social. Es decir, y diciéndolo ya en verdad absoluta, la mujer es inferior pues su vida es unidimensional, la familia, frente a la pluridimensión del hombre: buen padre, buen trabajador y buen ciudadano. Y por eso, y no curiosa sino coherentemente, cuando la derecha gobierna, como por ejemplo en Madrid, no genera ninguna red social pública que pueda asistir a las madres, escuelas infantiles por ejemplo, sino que todo lo sitúa en la buena voluntad de la familia cercana, los dulces abuelitos a los que tampoco se les da ningún servicio social por cierto, o las instituciones de pago.

Pero tampoco la autoproclamada izquierda hace nada por evitar esto. Y ello por dos razones. Primero porque tiene un extraño prejuicio sobre la idea de familia que ha dejado que sea, falsamente como ya hemos visto, monopolizado por la derecha. Segundo, porque no resulta progre ideológicamente, o sea no daría votos, hacer una reflexión sobre la mujer como madre y entonces se esconde el hecho presentándose como una realidad de la vida privada. Así, la única ayuda que las madres han recibido ha sido un cheque bebé otorgado justo antes de las anteriores ellecciones y que, curiosamente, pagaba al kilo: el recién nacido era ya, desde tan temprano, mercancía y no ciudadano y por tanto no podía disfrutar de una red social que le amparara aunque sí de un precio. Pero sería injusto olvidar algo. Sí que la autoproclamada izquierda ha realizado una gran movilización para sacar adelante la nueva ley del aborto como derecho de la mujer. Al fin y al cabo, seamos sinceros, es más barato matarlos que cuidarlos.

Conozco a una mujer que tiene dos niños pequeños. Para ello ha tenido que renunciar a su carrera profesional y ha tenido, eso sí, la suerte de contar con un entorno socioeconómico que le ha permitido cumplir ese deseo, aunque no exento de dificultades. Pero ello ha sido a costa de sacrificar, hay que repetirlo, su trayectoria laboral. Otras mujeres, ni tan siquiera, pueden ser madres porque ello significaría perder su carrera profesional o, directamente, su trabajo. De ellas nadie se ocupa. Sus problemas no son, al parecer, de interés. Las feministas con voz pública, porque no son todas tampoco, sólo piden cupos, para medrar, y abortos, para ahorrar. La derecha solo pide madres. Y todos se olvidan de las mujeres son, ni más ni menos, personas con el derecho a tener vida privada pero también, y eso es ser ciudadano en democracia, pública. O sea, que las mujeres y los hombres son, o deberían ser, seres humanos.

miércoles, diciembre 16, 2009

IGLESIA VASCA ES IGLESIA: EL REBAÑO ( y los lobos)

Tan callados siempre que ETA mata a alguien -igual en casa lo celebran o piensan: algo habrá hecho (traducción teologal: los caminos del Señor son inescrutables)- los párrocos guipuzcoanos están muy enfadados con que el capo compiche cambie.

Tampoco es para tanto. Al fin y al cabo la jerarquía eclesial llamada antinacionalista nunca ha dicho que quien milite, apoye o vote a ETA será excomulgado. Eso se reserva para el aborto.

Venga, todos tranquilos. Ovejas y lobos. Mejor aún: borregos y lobos.

martes, diciembre 15, 2009

YO A LO MÍO

Que sigo haciendo un rollo de artículo y encima liado. Y corrigiendo. Y en esto que corrijo el blog de mis alumnos y les he pedido que hagan un artículo sobre la nueva ley del aborto. Y decido ponerles como comentario una pregunta: si están a favor, yo les pondré una pregunta en contra; si, por el contrario, están contra la ley, la pregunta buscará problematizar su crítica. En fin, una cosa sencilla.

Pero luego me imagino qué puede ocurrir si alguien lo lee. Y ya pienso en ese intelectual que es el Gran Wyoming metiéndose conmigo en su programa. Y ya pienso en Juan Manuel de Prada escribiendo un hiriente artículo contra un malvado porfesor relativista y progre en el ABC. E incluso, oh no, imagino la excomunión o una manifestación feminista.

Y luego pienso: hay que ser responsables.
El siguiente tema: mis vacaciones. Pero, ¿las suyas o la mías?


jueves, diciembre 10, 2009

LIÁNDOME SOLO

Yo iba a escribir un ingenioso comentario ante dos cosas.
1.- Llego el día 5 al aeropuerto de Barajas y me encuentro a un montón de gente disfrazada de berebere con una pancarta sobre el caso Haidar. Y pienso yo: me siento como en Beau Geste (¡qué bonita película!)
2.- Leo esto y me acuerdo de una anécdota de mi hermana. Un día estaba haciendo una entrevista para un trabajo en Altadis y el entrevistador le espetó: ¿no pensará quedarse embarazada?

Yo me pongo a escribir. Y me lio y me enrollo y hasta pretendo dar razones. Y empieza a alargarse y a alargarse. Me faltan recursos para un blog instantáneo. Pero luego pienso que si me pagaran por artículo seguro que lo hacía: tal vez sin tanto argumento aburrido. Así que lo que me falta es venderme. ¿Hay ofertas?

viernes, diciembre 04, 2009

LA MALA EDUCACIÓN (en el Congreso)

Todos hemos sido adolescentes y todos nos hemos creído el ombligo del mundo. Es algo típico: uno va en el metro y entra un grupo de jóvenes y hablan a gritos. Buscan llamar la atención: buscábamos llamar la atención. Es una forma psicológica de garantizarse el yo: todo el mundo debe escuchar lo que estoy diciendo porque soy muy importante. Es confudir la personalidad con el afán de protagonismo. Es, también, una falta de educación porque la gente tiene derecho a no escucharte pues no estaban ahí, por ejemplo en el metro, para hacerlo. Por eso, existe la educación obligatoria: intentamos que los jóvenes, no pienso poner lo de y las jóvenes, aprendan y crezcan como personas. Yo mismo les invito a abrir un blog: si tienen algo que decir, y seguro que lo tienen, que lo hagan en un lugar que sea correcto.

Hoy un jovencito ha metido la pata. Él había aceptado participar leyendo un artículo de la constitución en un acto entre hortera y patriótico: son dos cosas que marchan unidas. Sin embargo, ha decidido darnos su opinión con un grupito de consignas aparentemente muy críticas: otra especialidad de la adolescencia. Ha sido un acto de mala educación y esperemos que en su centro educativo, según se informa es de un colegio católico concertado, se lo expliquen. Porque no se trata de que tenga razón o no la tenga -normalmente nadie en una frase puede tener razón, aunque se sea un intrépido adolescente, excepto quizás Kant y su sapere aude (atrévete a valerte de tu propio entendimiento)- sino que ha buscado imponer su inmaduro yo, típico de adolescente, ante la situación que él mismo había aceptado. Es algo característico del jovencito: quiero ser protagonista pase lo que pase.

Cuando uno da clase soporta mucho. Y especialmente soporta, año tras año, a alumnos decir frases categóricas, positivas o negativas, sobre temas de los que apenas saben nada: me recuerdan a mí y, seamos sinceros, también a usted lector cuando éramos joven. También me recuerdan a tanto periodista en tertulias de radio o de televisión: más crecidos, más culpables. Uno, le pagan para eso, intenta enseñarles que hay que ser más modestos y reflexivos. Y ya, tal vez desengañado, solo espera que ahora no se transforme en héroe a quien solo ha actuado, y la mejor excusa es su edad, como un niñato.
Ayúdennos, un poco al menos, a educar.

miércoles, diciembre 02, 2009

MANIFIESTO EN DEFENSA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN INTERNET

Ya hemos hablado antes de esto. Pero la urgencia nos lleva a adherirnos a este manifiesto. También pueden ustedes hacerlo publicándolo en sus blogs o bien, mejor las dos cosas, yendo aquí.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.


lunes, noviembre 30, 2009

CATALUÑA COMO FINCA

Lo más interesante del reciente y ridículo editorial que todas las empresas capitalistas –sé que suena mal pero es un recordatorio a esa izquierda nacionalista tan, tan, tan radical- de comunicación escrita catalanas has suscrito unánimemente no es, como cabría suponer a primera vista, su aire de advertencia chulesca sobre que podría pasar si un tribunal se atreve a cumplir la ley.
conviene que se sepa (…) No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad (…) Si es necesario, la solidaridad catalana (sic) volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable.

Si bien eso ya sería motivo para que cualquiera con un mínimo de idea de qué es la democracia rechazara el texto, no es, sin embargo, lo más interesante del mismo ni mucho menos. Al fin y al cabo, la oligarquía financiera, recordemos que un editorial es la opinión de una empresa, siempre ha considerado que la ley está a su servicio. Por tanto no sorprende ese aire de ojito dónde os podéis meter.

Qué va. Lo más interesante es sin duda otra cosa de la que poco hemos leído o escuchado en los sin duda sesudos análisis que sobre el texto se han hecho. En primer lugar resulta llamativo el título: La dignidad de Catalunya (sic). En segundo lugar, que va unido a lo anterior pero como causa, resulta aún más llamativo la ola de solidaridad que dicho escrito ha despertado en eso que se llama rimbombantemente sociedad civil: desde el club de fútbol Barcelona hasta un club de excursionistas pirenáicos –tal vez también más que un club-. Todo hasta aquí estaría muy bien. Incluso, si nos dejaramos calar la paleta barretina hasta los ojos, o la boina, podríamos sentir el orgullo de la cohesión social. Pero la cohesión social, al menos eso nos enseñó aquello que en un tiempo se llamaba pensamiento de izquierdas, resulta peligrosa y suele ser una impostura que esconde en realidad los intereses oligarcas.

Retrocedamos un poco en el tiempo. Si ustedes recuerdan los resultados del estatuto en Cataluña (soy simple: a Londres no le llamo London) tal vez venga a su memoria algo interesante: participó menos del 50% de las personas con derecho a voto (es más y me atrevería a decirlo: participaron menos del 50% de los catalanes con derecho a voto). Parecería pues que el tema del estatuto no es una prioridad de la gente que vive en Cataluña. O al menos, no de cierta gente que curiosamente son la mayoría de la población. Pero sin embargo, las dificultades legales del estatuto ha sido el único tema –pues ni tan siquiera el hecho de que más de diez mil niños se mueran de hambre al día o el triplete del Barcelona (tema más catalán sin duda) lo han conseguido- que ha permitido unirse a tanta organización social bajo una misma bandera. Es decir, a la mayoría de la población no parece interesarle mucho el estatuto, pero a eso que se llama sociedad civil catalana, sí. ¿Sociedad civil catalana?

Y es aquí donde comienza el análisis de aquello que antes se llamaba izquierda. Recuperemos la cuestión. Resulta que hay una, aparente, unanimidad entre la llamada sociedad civil catalana en su apoyo al estatuto pero no es así entre la mayoría de la población que ni llegó a votarlo, a favor o en contra, en un 50 %. La cohesión social, ahora que nos enternecía tanta en Catalunya, no parece cierta. ¿Por qué entonces el estatuto sí es (casi) unanimemente apoyado por las instituciones sociales?

La oligarquía como élite con poder tiende a mantenerse a toda costa en cualquier sociedad. Para ello necesita convertir su interés particular -que se limita a su conservación y si es posible su expansión a costa del resto de la población del territorio- ideológicamente en interés general. Hace poco me sorprendí de mañana cuando el locutor de una radio mostraba su enfado porque los intereses españoles en cierto país estuvieran en grave peligro. Casi corro a alistarme, pero hablaba, al final lo dijo, de Repsol y yo, que no soy accionista, respire más tranquilo: debo ser, bueno lo soy, poco español. Del mismo modo, la oligarquía catalana ha convertido Cataluña en su interés, como ya hemos comentado aquí en alguna ocasión. Y así, cuando dicen Cataluña, como cada vez en realidad que se habla de un país, se refieren a su finca.
Pero, ¿por qué a la oligarquía social catalana –esto es: oligarquía financiera, oligarquía social y oligarquía política (incluyendo tal vez a la oligarquía excursionista pirenaica)- le interesa defender el estatuto? Porque se trata, y esa es su gran finalidad, de un marco privilegiado para seguir manteniendo su posición social. Efectivamente, la oligarquía catalana -que no lo olvidemos es junto a la vasca la más perenne de España en su condición burguesa- necesita, ante los tiempos que corren, un espacio protegido, como ya lo tiene la vasca, para poder mantenerse sin problemas. Así, el cierre de fronteras, a través por un lado del monopolio de una lengua minoritaria y local pero que se busca convertir en imprescindible dentro del territorio y, por otro, de una relación financiera privilegiada con el estado, es la mejor garantía de su control social y su consecuente permanencia en el poder. Lo que la oligarquía busca, pues, no es la mejora de las condiciones de vida de la gente que está fuera de su círculo social elitista sino precisamente de reforzar ese círculo para que sea inaccesible a otras élites foráneas. Es la idea que está detrás del parque nacional como conservación de la naturaleza y es eso precisamente el estatuto catalán: una ley de protección de élites ante el miedo causado por el fenómenos de la globalización. Efectivamente, la élite provinciana sospecha, con razón, que la globalización puede acabar con ella –y no seamos ingenuos: no para traer una emancipación sino para ser sustituida por una élite más adecuada al momento- y entonces genera un sentimiento de identidad, es decir, de inmovilidad temporal en lo esencial de la nación catalana y su dignidad, que hace que su propio dominio sea la quintaesencia de la catalinidad. Al fin y al cabo, Catalunya son ellos y su cuenta en euros.

Y por eso, el editorial, recuperando la primera cuestión planteada, se llama algo tan cursi como La dignidad de Catalunya. La élite siente, y lo siente seguramente de buena fe y no por maquivelismo que ellos son Cataluña y por lo tanto cualquier proceso que pueda cercenar, aunque sea mínimamente, su grado de control social implica un ataque a la propia realidad nacional. Así, se mistifican sus intereses particulares en intereses nacionales, ¿se acuerdan de lo de Repsol?, y a partir de ahí ya da igual lo que la gente haya votado o no: su única función, como catalanes, es el asentimiento. De pronto, todo aquello que va contra el interés particular de la élite es anticatalán y todo aquello que defiende su interés es Cataluña, aún más: Catalunya. Es lo mismo, en realidad, que cuando Franco acababa su discurso gritando viva España para no decir, tal vez por modestia, viva yo.

Hay oligarquías que tienen todo el mundo como lugar de esparcimiento. Otras, un parque nacional donde como especies protegidas moran y se reproducen. A veces, solo se habita una diminuta finca, pero el temor a arrancar la valla es consecuente: afuera hay especies que nos pueden defenestrar de nuestra posición relevante en la cadena alimenticia. Por ello, exigen que todo lo que abarque su vista sea suyo y solo suyo, aunque sea poco porque son bajitos. En una escena terrible de El rey León, como terrible es toda la película, un estúpido mono con ínfulas místicas levanta al cachorro de depredador ante los herbívoros y estos, sus futuras víctimas, agachan la cabeza en señal de pleitesía. Solo les falta gritar: visca Catalunya.

lunes, noviembre 23, 2009

COMUNISMO Y PENSAMIENTO TOTALITARIO

A pesar de lo que le pueda parecer a algún dirigente del partido comunista español, el muro de Berlín fue hecho para que los habitantes del este no huyeran hacia el oeste. Así, esto nos permite describir la Europa comunista anterior a la caída del muro como una inmensa cárcel cuajada de dictaduras donde la vida y los derechos humanos no servían para nada. Bueno, excepto quizás para que los miembros de la nomenclatura comunista vivieran mejor. Pero sería ingenuo analizar las dictaduras comunistas como un hecho explicable únicamente por la corrupcion de los miembros de sus partidos comunistas, que la hubo, sino que pretendemos ser radicales. Y por ello pretendemos defender que la explicación última de las dictaduras comunistas está precisamente en el marxismo-leninismo y en la lectura que Lenin y su grupo, no caigamos tampoco en el personalismo, hizo de la obra de Marx.

El sistema comunista, a partir de aquí el término comunista/comunismo significa marxista-leninista y sus derivaciones, es un sistema totalitario. Por ello, entendemos que los individuos viven costreñidos por un poder superior que implica todos los aspectos de su existencia y les impide realizar su vida individual de forma libre. Pero, también entedemos algo más: entendemos por totalitario un sistema en el cual lo prioritario no es lo particular, en este caso social el individuo, sino una estructura superior como el pueblo, la nación, el partido o el estado -y así, en otros artículos hemos defendido como esta es la clave para poder catalogar el capitalismo como sistema totalitario ya que él el individuo solo existe como reproductor de las condiciones del propio sistema económico-.

Empecemos con una cuestión: ¿hay una coherencia en el planteamiento leninista con respecto a Marx? No se trata aquí, por supuesto, de hacer una especie de prueba de pureza sino de algo distinto: ver si lo que Lenin desarrolló tenia o no que ver con Marx. Para ello, lógicamente debemos analizar si hubo algún cambio fundamental, y con ello entedemos que implique que la teoría ya no es la misma y ni tan siquiera derivada, entre las ideas de Marx y las de Lenin. Y ahí encontramos que el cambio fundamental de Marx a Lenin es el cambio en la idea de sujeto.

Para Marx el sujeto revolucionario es el proletariado y lo es no por sus cualidades -ser bueno, ser más inteligente, ser más solidario, ser más guay, ... en definitiva ser más humano que la burguesía- sino porque es precisamente la negación de lo humano. En Marx no hay cántico alguno a la clase proletaria sino que su papel revolucionario es debido a su lugar determinante en la productividad. Así, que el proletariado sea clase revolucionaria no se debe a sus cualidades propias sino a la propia estructura capitalista. Es más, el proletariado no lucha por liberarse a sí mismo sino que, según Marx, su liberación implica la liberación universal que a su vez determinará, por primera vez, la liberación individual. Es, por consiguiente, la emancipación de cada sujeto el auténtico motivo revolucionario. El sujeto revolucionario es, efectivamente en Marx, el proletariado como clase social por la propia imposición capitalista pero es un sujeto negativo porque el auténtico sujeto debería ser el individuo particular negado por la propia estructura capitalista y al que hay que rescatar. Y la organización del proletariado como partido es una forma de acción como podía ser otra: es un oportunismo político: El proletariado se debe constituir como partido político a efectos de lucha y nada más. El partido es un medio, no un fin.

Sin embargo en Lenin es el partido el sujeto revolucionario. Y el propio partido pasa a ser la vanguardia del proletariado. El pártido se constituye así en élite y de forma de organización política, de medio, pasa a sujeto de la historia: se convierte de ser un partido a ser El Partido. Pero además, se pierde la negatividad y la objetividad externa al propio sujeto. Efectivamente, la élite que conforma el partido –si no hay élite no hay vanguardia- no es la negación de lo humano -donde radicaba la revolución del proletariado para Marx- sino precisamente lo mejor, los seleccionados, de la vanguardia histórica: son lo humano en grado sumo. Por tanto, ya no se era sujeto revolucionario por la negatividad –y se dejaba el verdadero sujeto en la individualidad traicionada- sino por la excelencia de ser vanguardia del proletariado: algo que representaba ya la humanidad máxima. De esta forma, el partido como institución adquiría una nueva característica: ser el sujeto histórico del cambio revolucionario.

Así, la lectura leninista se diferenciaba de Marx en dos aspectos cruciales en cuanto a la idea de sujeto: por un lado, se pasaba de la idea de un sujeto negativo, el proletariado marxista que debía cumplir la revolución para llegar a ser sujetos individuales, a un sujeto cargado de plenitud, el partido en Lenin; por otro, se trasladaba el sujeto revolucionario del proletariado al partido como movimiento de élite. Había por supuesto más cambios, alguno fundamental como era la idea de dialéctica, pero políticamente lo básico estaba aquí.

Y aquí estaban las consecuencias. Si el partido era el sujeto revolucionario positivo es decir: la plenitud de lo humano, todo aquello que no estuviera en él era despreciable y un deshecho histórico. Quien no es sujeto es objeto –que era, curiosamente, la crítica que Marx hacía al propio Capitalismo-. Del mismo modo que el cristianismo no había dudado en su beatífica historia en exterminar a aquellos no cristianos, el comunismo pasaba ahora a señalar quienes estaban en lo humano y quienes no lo eran: en primer lugar, los no presentes al partido, por supuesto; pero, en segundo lugar, los propios integrantes desleales del partido. Efectivamente, en aras de mantener la fidelidad al clero, o sea: la disciplina en lenguaje comunista, Lenin creó el llamado centralismo democrático. Este consistía en una aplicación aparentemente libre de la discusión pública. Pero era falso. De hecho, uno de los principios básicos del centralismo democrátio era la libre discusión dentro del partido, imaginemos que se diera, pero no fuera. Este principio aparentemente de libertad era, así, una limitación del principo ilustrado, presentado por Kant, del sapere aude: atrévete a valerte de tu propio entendimiento. Efectivamente, el centralismo democrático permitía la crítica hasta un punto: luego todos a obedecer y, por consiguiente, la autonomía ilustrada y su sapere aude pasaban a ser disidencia. El Partido Comunista decidía, con una coherencia interna, limitar el universo de discurso a sí mismo: era el único sujeto. Y cualquier crítica fuera de él era un crimen y la interna era pura utopía ante el desfile de la propaganda. Y además, si el partido era el único sujeto era posible que para los no fieles, internos o externos, existiera el gulag, la muerte o cualquier elemento de reeducación porque no llegaban, ni tan siquiera, a la categoría de sujetos: eran objetos para el desarrollo histórico prescrito por la élite. De esta forma, Stalin cumplió, ni más ni menos, con la teoría. Y si Lenin no asesinó a más fue porque el sujeto andaba en otros lares y aún no tenía el control absoluto.

¿Luchadores por la libertad? Jamás el comunismo planteó como prioritario la idea de libertad. De hecho, esta fue, como en tiempos de cualquier dictadura, considerada una veleidad innecesaria. El totalitarismo comunista había negado el ser sujeto a todo aquello que no fuera el partido y sobraba, por tanto, en la historia: su vida o su muerte era objeto de la estrategia. Las matanzas de Stalin o Mao, la dictadura cubana o norcoreana no son elementos aislados de una teoría sino que son, eso es lo cruel, la teoría. Son, en definitiva, el comunismo.

martes, noviembre 17, 2009

DESEO DE SER PIRATA

Cuando yo era niño muchos soñaban aún con ser piratas. Parche en el ojo, pata de palo, sable al cinto y botella de ron. Algunos, más finos, queríamos ser corsarios -¿recuerdan el Corsario de Hierro?- buscando sin duda trabajar ya para el estado: luego, acabamos de funcionarios. Pero lo que nos movía, en realidad, era el afán infantil de aventuras. Y, tal vez, que hubiera quince hombres sobre el cofre del muerto.

Me imagino que a partir de hoy, tal vez de antes ya, la vocación por la piratería haya aumentado. Y los niños vuelvan a querer ser piratas. Pero ya no por afán de infantiles aventuras, sino por dos millones trescientos mil euros. Y porque hace tan solo año y medio era un negocio tres veces menos rentable.

Recoger el rescate es, sin duda, un buen negocio en tiempos de crisis.
Pagar un rescate es, sin duda, educación para la ciudadanía.
Y además, con esos precios, yo también quiero ser pirata.

lunes, noviembre 16, 2009

LA PREGUNTA DE LA CIENCIA/24

En esto voy y me entero que mi sobrina de cuatro años, que por cierto cada vez que me ve corre a esconderse en brazos de su madre y hace bien, tiene piojos. Y recuerdo que cuando era niño yo, como todo el mundo, también los tuve. Y sisn embargo, ahora no. Si bien en mi caso es fácil explicarlo por mi varonil alopecia galopante: ¿por qué los piojos van a los niños y no a los adultos cuando se puede presuponer que existen las mismas condiciones higiénicas?

Como siempre, gracias.

jueves, noviembre 12, 2009

LOS OBISPOS Y HARRY POTTER

La Iglesia Católica Romana y española (obsérvese la diferencia entre el nombre propio y el común) ha advertido que los políticos, en particular, y las personas en general que voten a favor del aborto, que apoyen la ley del aborto o que intervengan en un aborto

están en pecado mortal público
no pueden ser admitidos en la santa eucaristía
están en la herejía
están excomulgados
les echarán un conjuro
y sufrirán mal de ojo

Ah no, lo del conjuro y el mal de ojo no. Eso, es verdad, no lo han dicho. Sólo lo del pecado mortal, la santa eucaristía, lo de excolmugados y la herejía: tiempos de ilustración sin duda.
Da tanto miedo…

miércoles, noviembre 11, 2009

UNA RECOMENDACIÓN

Lean esto en el blog de D. Pocholo. De verdad que merece la pena. Y gracias por informarnos ( y también, es de justicia, a los autores del artículo).

lunes, noviembre 09, 2009

ALAKRANA

¿Y qué estará pensando la familia de Miguel Ángel Blanco o la de Ortega Lara al saber que el gobierno, y ningún partido diciendo algo en contra, sí negocia con estos piratas?

viernes, noviembre 06, 2009

BOLSAS DE PLASTICO

Hay indudablemente algo de cierto en el ecologismo. Y hay, también, algo de falso. Lo cierto es que hay que conservar la naturaleza. Lo falso es la causa defendida por los ecologistas por la cual hay que conservarla. Ya hemos hablado aquí de esto y no se trata de repetirse, sino de analizar ahora en concreto un ejemplo de ecologismo falaz en el cual están involucrados no sólo los grupos ecologistas extremos, entendiendo como tales aquellos que sitúan su conservacionismo como una causa última, sino también los gobiernos y las grandes corporaciones económicas. Y cuando se da este coctel, que incluye a gobiernos y corporaciones económicas con grupos ecologistas, cabe preguntarse por qué quienes más contaminan de pronto tienen interés en preservar limpia la tierra.

Hace poco ha comenzado la histeria sobre las bolsas de plástico. Y es una histeria, y una historia, mundial. Evidentemente, las bolsas de plástico son un contaminante y eso resulta indiscutible -Irak era una dictadura y eso era indiscutible-. Pero indudablemnete también hay un montón de cosas que contaminan -Arabia saudí es una dictadura y eso es indiscutible- y ante las cuales no se toma una determinación tan extrema como ante las bolsas de plásticos -Se invade Irak pero no Arabia-. Y la pregunta que surge es por qué para unas cosas tanto ecologismo y para otras, sin embargo, no.

Siempre una respuesta concreta debe ir más allá de su propia particularidad pues sino sería admitir que cada elemento real es independiente, y por tanto libre, de la estructura social de dominación: sería, pues, admitir algo falso. Sin embargo, hay veces que analizar un hecho concreto como tal da pistas sobre esa misma estructura de dominación. Es el camino elegido aquí.

En primer lugar, y para ser justos, la lucha de los gobiernos y asociaciones ecologistas debe separarse en su coherencia: los grupos ecologistas sí son coherentes. No es que tengan razón, no la tienen, sino que al menos muestran una estructura interna no contradictoria en sus planteamientos: prohiben las bolsas de plásticos como prohibirían, si pudieran, los otros elementos contaminantes. Por ello, esta reflexión no va con ellos, ya hicimos la arriba citada, aunque acaso se les pueda aplicar cierta parte.

Luego, resulta curioso que una medida en aras del medio ambiente no solo no reciba críticas de los grandes grupos industriales, los principales contaminadores al tiempo, sino su beneplácito e incluso su aplauso. ¿Por qué? Cabe analizar esta aparenta paradoja. ¿Qué tiene la prohibición de las bolsas de plástico que pueda, por ejemplo, agradar al Carrefour quien se ha convertido en un paladín de la causa? Una sola cosa para él: ahorro e imagen. Efectivamente, calculen ustedes cuánto dinero se acabará ahorrando cada comercio, y se llaman comercio por algo, al no dar bolsas. Así, la medida ecológica acaba siendo de economía empresarial porque resulta un ahorro para la empresa y es bienvenida. Pero además queda ecológico, la palabra de moda ahora que hasta la agricultura, ¡la agricultura!, puede serlo. Y al ser ecológico resulta publicitariamente rentable. La corporación comercial se presenta como preocupada por el medio ambiente, más que por las condiciones de trabajo de sus empleados sin duda, y así gana en un activo empresarial como es la buena imagen. Y todo ahorrando dinero y cargando la buena acción a otros: los consumidores que serán quienes sufran ese hecho.

Pero, hay algo más. ¿Por qué la apoya con beneplácito el gobierno, sea este o cualquiera? España, ni ningún país que yo sepa, ha cumplido con una reducción de los gases de invernadero a la atmósfera. España, y seguramente más países, subvencionan el altamente contaminante carbón (nacional, eso sí, como si ahí no hubiera memoria histórica). El gobierno español subvenciona la compra de vehículos de motor de explosión, o sea: coches, que son productos contaminantes. La agricultura española es un desastre de gestión de agua. Y arde Daimiel, sigue ardiendo. Pero el gobierno español, y de más países, sonríe satisfecho: no habrá bolsas de plásticos. Por defensa del medioambiente que no falte. El chocolate del loro.

Pero ustedes se preguntarán y con razón. ¿No es cierto que las bolsas son contaminantes? Por supuesto, pero lo interesante, como en la guerra de Irak, es por qué ante unas cosas se actúa con tanta contundencia y ante otras se pasa de largo. ¿Respuesta? Intereses económicos. Y hay más, mientras que las bolsas de plásticos se pueden reciclar –desde situarlas en el contenedor amarillo hasta usarlas como bolsas de basura, como hace la inmensa mayoría de los españoles e incluso, guiño a los nacionalistas, los habitantes del estado español- el CO2 del carbón, los coches o la industria, no. Pero primero se acaba con las bolsas que son más malas. Curioso, ¿no?

¿Curioso? No. Sigamos en lo concreto. Ya lo hemos citado: la mayoría reciclamos las bolsas del supermecado como bolsa de basura. Si estas desaparecen, ¿cómo echamos la basura? Respuesta: comprando bolsas de plástico. Cerrando el círculo. Todos contentos en lo concreto porque acaba en que los mas déiles, los consumidores, pagan más y lavan la cara demagógica de los más fuertes. Ni una mención a obligar a dar bolsas mas respetuosas con el medio ambiente a los comercios –me niego a usar el término falso de ecológicas-; ni una mención, curiosa en este país donde cada ratito aparece alguien exigiendo una asignatura escolar, a educar a la gente para que eche sus bolsas en el contenedor amarillo. Nada. ¿Motivo? La oligarquía financiera y política está de acuerdo. –algo parecido, por cierto, a como pasó con la energía nuclear-. Y la causa de que estén de acuerdo es que es una medida que solo perjudica a un sector: los consumidores. A ellos les sale gratis y les da publicidad.

De esta forma, lo concreto está servido. ¿Por qué desaparecen las bolsas de plástico? Porque bajo el imperio del beneficio no interesan.No se trata de nada ecológico, como la invasión de Irak no tiene que ver con la democracia, sino económico. Es pura política empresarial y política: pura fachada que, encima, beneficia. Es, como bien señaló la campaña electoral de Clinton, la economía, estúpido. Es, en el fondo, donde lo concreto se une a la totalidad.

lunes, noviembre 02, 2009

VIDA INTERIOR/37: LOS MUERTOS/ y 2

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.



Y día de las ánimas


"(...) y la mercancía individual como la forma elemental de esa riqueza."

Karl Marx, El capital

domingo, noviembre 01, 2009

VIDA INTERIOR/36: LOS MUERTOS/1

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz



Día de todos los santos

"La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un "enorme cúmulo de mercancías"(...)"

Karl Marx, El capital

miércoles, octubre 28, 2009

CENTROS EDUCATIVOS BILINGÜES (No, I don´t)

Es una moda,pero la moda no está exenta en ningún caso de análisis. Parece, en primera opción, algo extraordinario: ¡colegios bilingües! ¿Qué mas se le podría pedir a la educación? Pero como en aquella vieja, y extraordinaria, obra de teatro que es La Fundación, de Buero Vallejo, detrás de las luces se esconde la realidad. ¿Colegios bilingües? Tal vez ahí esté la labor de lo que aún queda en filosofía, en retirar las exclamaciones y poner los interrogantes.

¿Colegios bilingües para mejorar la educación? Empecemos por la pedagogía real, o sea: la que se hace fuera de las universidades. ¿Es posible que los colegios bilingües sean una forma de mejorar la educación de los alumnos, que sería el objetivo último del sistema? Pues parece ser que no. Analicemos esto despacio. En primer lugar vayamos con el profesorado. ¿Quiénes van a dar clase en los colegios bilingües? Aquellos profesores que, lógicamente, se habiliten, es decir: tengan los conocimientos suficientes de inglés. Obsérvese que no hay ningún requisito pedagógico –por ejemplo, ser seleccionados por su valía- sino uno meramente instrumental como es saber otro idioma: pueden dar la clase tan bien, o tan mal, pero eso sí en otra lengua. Es el mismo sistema de las autonomías paletas –saberse el idioma regional como condición indispensable- pero aquí con ínfulas planetarias: saber inglés. Así, el centro bilingüe en ningún caso asegura que los mejores profesores vayan a ir a ellos –aunque acabaran yendo por lo que explicaremos en otro punto-. Pero, ¿y los alumnos? El embrollo promete ser interesante. En primer lugar, el centro bilingüe no refleja una realidad social, en su casa no será común hablar inglés, así que el niño tendrá unos conocimientos de la lengua remitidos a lo aprendido en la escuela. ¿Serán estos suficientes para entender una clase de historia, de ciencias o de tecnología dada en inglés? Parece claro que no. Si hay un 30% de fracaso escolar y un 40% de inadecuación entre la edad y el curso –o sea: de tasa de repetición-, ¿es la solución la enseñanza bilingüe donde el niño encima oirá aquello que ya de por sí en alto grado no entiende en un idioma que encima no controla?

Surge así la sorprendente paradoja de cómo una medida auspiciada especialmente por la derecha, Esperanza Aguirre como paladín, es el mayor triunfo de la basura LOGSE. La idea de una clase de cualquier materia de la ESO dada integramente en inglés implica necesariamente la bajada de los contenidos curriculares de la misma, o sea: la bajada de nivel cultural, hasta aspectos ya bastante ínfimos, que puedan ser explicados con vocabulario y estructura gramatical de nivel bajo en otra lengua. Así, los alumnos que vayan a estos centros recibirán necesariamente menos contenidos, pues el instrumento para los mismos será mas deficitario por su bajo conocimiento frente al español. Sin embargo, y esto es la clave, saldrán sin duda sabiendo más inglés, un saber instrumental, y menos conocimientos intelectuales. Pura LOGSE y como tal puro dislate educativo. Se aprenderá menos, se sabrá menos, pero sabrán decir lo poco que saben en inglés.
Está guay: it´s cool.

Entonces, ¿por qué se abren colegios públicos bilingües? ¿Por qué ningún sindicato ni partido de la autoproclamada izquierda está en contra? Porque hay un contexto social fuera de lo educativo donde sí interesa la educación –en realidad tras lo visto su ausencia- bilingüe.

Por un lado, el profesorado sabe que los alumnos que irán a los centros bilingües estarán más motivados familiarmente y por tanto su comportamiento será mejor que el de los alumnos que no vayan. Al fin y al cabo, el profesorado está harto -aunque eso no quiere decir que sea inocente de una situación a la que se ha llegado por su complicidad- de unos institutos donde reina la indisciplina generalizada y de una enseñanza que las sucesivas leyes educativas han convertido en basura. Y sueña ya con una salida individual a su situación como es la plantilla del bilingüe: un lugar donde poder jubilarse –aunque no pueda dar clase realmente- tranquilo.

A su vez, los padres más preocupados, paradójicamente, por la educación notan como las aulas públicas son cada vez peores y, en cuanto pueden, envían a sus hijos a la concertada. Pero, si hubiera una pública que siguiera la política concertada –o sea: seleccionar alumnos- no cabe duda de que volverían a ella. Así, la educación bilingüe en los públicos realizará esa selección. No es por tanto, como pudiera pensarse, que haya una maldad en padres o profesores al escoger la bilingüe, sino que la propia administración pública -empezando por la autoproclamada izquierda que ha hecho las leyes destructivas y continuando por la derecha de toda la vida que apoya la segregación por principio- les ha empujado a ello. Por supuesto, no son inocentes, ellos mismos han permitido esto con su silencio, pero tampoco son los más responsables.

Socialmente, así, la educación bilingüe funciona. Permite una segregación del alumnado y con ello una tranquilidad para la clase sociales más favorecidas y para el sector del funcionariado. Es, políticamente, perfecto. Además, no produce desafectación entre las clases bajas pues sus hijos seguirán asistiendo a la escuela como siempre para que los padres, que tampoco son inocentes y olviden ustedes el espíritu de caritas, puedan librase de ellos un rato y luego ir a protestar. De esta forma, la educación bilingüe tiene una finalidad última no educativa sino de respuesta a una petición social: la generacion de una doble vía educativa. Por un lado, la enseñanza privada –pura o concertada- y bilingüe pública para las clases sociales sociales más favorecidas que muestran una preocupación por la educación de sus hijos y que conseguirán no mezclarse; por otro, la enseñanza pública pura que será reservada para los alumnos menos motivados y los inmigrantes.

La diferencia fundamental entre la educación pública y la privada no es, como pudiera parecer a simple vista, que una sea gratuita y la otra no, sino algo más profundo. La diferencia fundamental entre una y otra es la función que cumplen y el objetivo que buscan. La enseñanza privada es una enseñanza reservada a ciertas élites, que cumple la función de formar a sus alumnos en cuanto pertenecientes a dicha casta y con el objetivo de perpetuar su poder. Por ello, la enseñanza privada es selectiva, ya sea con un matiz económico, ya sea con un matiz ideológico o bien con una razón del rancio abolengo –como por ejemplo en ciertos colegios privadísimos o en determinadas escuelas inglesas-. Además, la enseñanza privada es una constante en la historia pues la necesidad de educar a la élite va unida al sometimiento social: el conocimiento tiene la función social del control y la dominación de los unos, los letrados, frente a los otros, los iletrados. Por eso, por ejemplo, en toda la historia de la humanidad, hasta la Ilustración, la educación no aparece como obligatoria o con pretensión de universalidad sino como minoritaria: las iglesias en occidente eran mucho más numerosas que las escuelas porque en las primeras se adoctrinaba en la fe de la sumisión y en las segundas se educaba, pero solo a la élite. Sin embargo, la enseñanza pública tiene un doble matiz ilustrado: por un lado, su universalidad compatible con los derechos del ciudadano; por otro, la vieja idea de que la adquisición de la cultura es una necesidad de la emancipación.

La segunda idea, aquella de la cultura, fue destruida por la LOGSE y sus sucedáneos posteriores como la LOE. Pero, quedaba, maltrecha, la segunda. Y para eso, precisamente, está la creación de esa doble vía antes citada donde quienes puedan irán a las escuelas de élites -no por su contenido cultural ya desfasado sino, logsianamente, por el mero hecho de aprender el procedimental inglés y actitudinalmente para librarse de los problemas de indisciplina- y el resto seguirán en la –auténticamente- educación pública, o sea: una educación basura.

My tailor is rich, sin duda. Bueno, también porque yo pago mis trajes.

lunes, octubre 26, 2009

VIDA INTERIOR/35 : RODEADO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

He llevado al parque a Ethan Edwards, mi perro, y ahora, sentado en un banco, le cepillo. Luego tiraré sus pelos, no se preocupen, a la papelera que tengo detrás. De pronto se me acerca un trío, pero tampoco se emocionen. Y una señorita, o señora, con gafas de sol me espeta: ¿conoce usted la biblia? Es un libro algo aburrido, sin duda, pero antes de que pueda contestar me vuelve a decir: porque la biblia no se contradice. Y empieza a contarme un rollo sobre que independientemente de que seamos de distinta religion o incluso de que no tenga ninguna todos creemos en algo superior.


Y yo la observo y mientras paso por el lomo de Ethan el cepillo, que en ese momento me interesa más que mi salvación eterna perdida, le contesto: yo no. Y ella se quita la gafas de sol y me mira directamente. Es un truco de marketing, es viejo. Y añado: soy ateo convencido. Y me mira de nuevo y me suelta un panfleto en el cual se señala que la biblia nunca se contradice y que en ella estan todas las respuestas. Gracias, le digo mientras pienso que tiene muchas páginas -demasiadas, le sobran bastantes como buena novela- pero sin embargo no tantas como para responder a todo. Y mi perro y yo nos quedamos de nuevo solos. Solos con nuestra materia que un día nos abandonará. Y será para siempre.

Llego a casa. Y en Público, el diario progre-progre, me entero de que el Consejo Escolar de Cataluña, ¿cómo no puse Catalunya?, quiere cambiar el nombre a la navidad y a semana santa y llamarlas fiesta de invierno y de primavera. Abro El País, el diario ya solo progue, y resulta que un tal moseñor, debe ser más que señor o tal vez bastante menos, critica Hallowen por fiesta importada y pagana.

Esta noche saco al perro con miedo. Bueno él, no es muy valiente lo que me recuerda aún más a mí, siempre lo tiene. Y pienso en silencio: ¿qué será lo próximo? Vivo, sin duda, rodeado de creyentes. Quizás hasta al mirarme al espejo.

domingo, octubre 25, 2009

LA PREGUNTA DE LA CIENCIA/23

Que me pasa algunas veces. Estoy viendo un documental sobre la posible existencia de vida extraterrestre, más en concreto vida inteligente estraterrestre, y sale un físico para explicar que es imposible que vengan aquí naves espaciales extraterrestres aunque viajaran a velocidad luz, porque la distancia se mediría en años-luz y, por tanto según él, sería imposible un viaje de tanto tiempo. Y yo, que sé muy poquito de física, creo percibir un error en su argumento. Es decir, creo que no hay naves espaciales ni nada así en nuestro cielo, pero más por un problema de energía del viaje que por otra cosa, y no por ese argumento de la distancia temporal. Pues, y aquí va la pregunta, ¿no es cierto que si estas naves extraterrestres se movieran a velocidad cercana a la de la luz, el tiempo en ellas trascurriría más lentamente que fuera y, por ejemplo y no rigurosamente, cien años serían para sus tripulantes a lo mejor solo seis meses? O dicho de otro modo, ¿no es este argumento de la distancia temporal, no de la física que es otra cosa, falso?

Pues gracias si responden.

miércoles, octubre 21, 2009

(la nueva) INTERNACIONAL: DEFENDIENDO LA LIBERTAD.

Moratino viajó a Cuba. Después, Moratinos fue a Guinea. Luego, vinieron los dirigentes de Arabia Saudí. Más tarde, Moratinos volvió a Guinea. Ahora, está otra vez en Cuba. Alguno se nos olvida. Se trata, sin duda, de una política por la libertad. Y con grandes frutos.

lunes, octubre 19, 2009

HACIENDO (pequeña) HISTORIA: ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE FILOSOFÍA

Es Shakespeare, sin duda, un autor imprescindible. Alguien capaz de emocionar y de hacer reflexionar. Alguien, a su vez, capaz de escribir esas frases que cualquier otro hubiera deseado haberlas hecho suyas. Son tantas que abruma su número. Y cada una para cada momento de la vida, pero de la vida real y no del simulacro. Nuestro destino no está en la estrellas, sino en nosotros mismos que no somos más que esclavos, dice Casio a Bruto en Julio César.

El otro día, el sábado por la mañana, un grupo reducido de profesores de Filosofía, de la enseñanza pública y de la privada y entre los que me encuentro, decidió dar sentido a esa frase. Y hacer una Asociación de Profesores de Filosofía. Los motivos son varios, pero si me permiten citaré mejor su estatuto para explicarme. Y en él señalan que sus fines son:


a) La defensa de la existencia de materias relacionadas con la especialidad de Filosofía en cada uno de los cursos de Bachillerato y en, al menos, un curso de la ESO. Dichas materias deberán tener un carácter obligatorio y global para cualquier modalidad de dichos estudios.
b) Que dichas materias cuenten con un contenido curricular académico y científico reconocido, huyendo de cualuier particularidad o sesgo determinado ya sea político, social, religioso o de cualquier otra índole y que pudieran convertirlas en elementos de adoctrinamiento.
c) Que dichas materias se ejerzan con una carga lectiva horaria semanal relevante y suficiente para cumplir sus fines.
d) Que los profesionales de la especialidad de Filosofía, tanto en la enseñanza privada como especialmente en la pública, ejerzan la función para la que han sido preparados que es cubrir la docencia de su especialidad y no servir de remedio para cubrir otras docencias que requieren, a su vez, profesionales debidamente formados.
e) Que los alumnos reciban una docencia de alta calidad, con una preocupación por parte de los profesores por sus necesidades, que les ayude no solo a superar el curso de una forma administrativa sino sobre todo a aprender.


Reunirse un sábado es duro. Todo el mundo tiene algo que hacer. Precisamente, por eso nos reunimos ese sábado: porque hay algo que hacer. Y, sencillamente, por eso nos seguiremos reuniendo.

Si usted que lee esto es profesor de Filosofía, puede que le interese informarse. Con gusto le daré dicha información.
Si usted que lee esto no es profesor de Filosofía sepa perdonarnos. Pero, tal vez, tenga hijos o familiares en edad escolar y le gustará saber que aún hay gente rara que se reúne por la educación.

Sí, hay gente rara. Y gente tan rara que busca hacer eso que hay que hacer y no sitúa sólo la culpa de su situación en las estrellas.