miércoles, abril 28, 2010

EL ESTATUTO DE CATALUÑA: UNA GUÍA RÁPIDA

1.- Para comprender el problema del estatuto catalán hay que ir primero a lo fundamental y que es el auténtico motivo de su proclamación: un problema específico de la oligarquía financiera y política de Cataluña. Y es un problema distinto para una y otra.
2.- La oligarquía política, es decir: los políticos de alto nivel y con pretensiones de serlo, tienen un problema en Cataluña pues esta región –uy, lo que he dicho- es su techo de poder. Efectivamente, los políticos catalanes sitúan su cuota profesional máxima en la zona provincial. Y esta ausencia de proyección geográfica debe ser sustituida por una mayor profundidad de su poder territorial. Es decir, como un político catalán sabe que le resultará imposible acceder al gobierno de España entonces pretende que al menos tenga algo equivalente en su territorio. Y ese algo equivalente explica el deseo, que está detrás de todo el estatuto, de bilateralidad. El máximo poder posible dentro de su zona de influencia.
3.- Igualmente, la oligarquía financiera catalana tiene otro problema: la competencia nacional e internacional. Acostumbrada a ser un poder nacional protegido, históricamente el nacionalismo catalán no era más que la exigencia de la burguesía catalana, ha ido viendo, sin embargo, como esta influencia mayúscula iba cediendo primero con la emergencia económica de otros puntos de España, Madrid fundamentalmentalmente, en el plano nacional y luego con la apertura de los mercados internacionales. De pronto, la burguesía catalana dejo de sentirse única y, por ello, imprescindible. Y entonces exigió lo que ya tenía, injustamente también, la oligarquía vasca y navarra: un trato fiscal diferencial. Incapaces de responder a la competencia decidieron, ellos tan liberales, recurrir a la política fiscal del privilegio. Era el viejo ideal del proteccionismo, típico del catalanismo tradicional, pero ahora con tintes progresistas.
4.- Así, los intereses de la oligarquía política y la oligarquía financiera se unieron y lógicamente, como muy bien señala el marxismo, surgió el interés de Cataluña –nota: a este respecto ver como los intereses de estas élites se identifican en el muy progresista Público con los intereses de Catalunya- -Y otra nota: observar como en el muy progresista Público Estados Unidos no es United States-.
5.- Pero había algo más en la política nacional. Surgió la figura de Zapatero. Y Zapatero apoyó el estatuto desde sus orígenes. ¿Por qué? Es ingenuo pensar que los partidos políticos deben juzgarse por su ideología: cada temporada es una. Mejor es juzgarles, como modelo de estudio, por las dependencias e intereses de sus élites. La llegada de Zapatero a la secretaría general del PSOE hubiera sido imposible sin la acción de los socialistas catalanes. Son estos lo que apoyan definitivamente la candidatura que hasta entonces no tenía posibilidades y mantienen de forma absoluta al futuro presidente de gobierno. Y cuando este llega al poder cambia al aparato clásico del PSOE, al que luego volverá a recurrir cuando todo se tuerza –nota: ahí está Rubalcaba-, y se lanza a hacer justicia. O sea: devolver favores. El estatuto no es más que esa devolución. Las élites pactan, con fuerzas igualadas, su no agresión.
6.- Pero el PP no lo apoyó. ¿Por fin alguien idealista? Desengáñense. Antes hemos citado el caso vasco. Resulta que esa comunidad autónoma, y Navarra por cierto que siempre se va de rositas, tienen una fiscalidad especial. Esta fiscalidad especial, que implica una injusticia frente al resto de los españoles, no ha sido nunca sin embargo criticada políticamente por el PP. ¿Por qué? Porque el PP sí gobierna, o gobernó, con otras siglas en Navarra y tiene ambiciones en la región vasca. Sin embargo, en Cataluña el PP sabe que no va a gobernar nunca, o al menos en mucho tiempo, porque su espectro político y social está tomado por CiU, o sea: su cuota de mercado. Así las cosas, y en vistas al mercado exterior, el PP bramó indignado contra la injusticia –injusticia real pero no mayor que la vasca o navarra- que implicaba el nuevo estatuto catalán. Y en hábil jugada comprendió lo que hasta el más tonto –lo digo yo- sabía: ¡es inconstitucional!
7.- ¿Inconstitucional? Aquí entra lo más divertido de la historia. Al principio se defendía la plena constitucionalidad del estatuto catalán frente a aquellos que creíamos no solo que representaba exclusivamente los intereses de la oligarquía catalana, es decir: iba en contra de los que no eran tal en Cataluña y en el resto de España, sino también que era claramente inconstitucional. Efectivamente, se nos decía que el estatuto era perfectamente constitucional y más tras los recortes del parlamento nacional. Sin embargo, el útlimo intento de sentencia del Constitucional –intento que era lo que prefería el gobierno- ya señalaba algo claro: el estatuto es inconstitucional y lo que ahora se discute es en cuantos artículos. Así, la sola idea de que la oligarquía política, primero de Cataluña y luego de España, haya aprobado una ley en que al menos catorce artículos eran, en la mejor sentencia posible de los suyos, inconstitucionales demuestra el nivel de conocimientos y la competencia de nuestros diputados. Y diputadas. Aunque de idiomas andan sobrados.
8.- Y hay algo más sobre ese amago de sentencia del autodenominado bloque progresista. Lo más interesante de ella es que la parte fundamentalmente inconstitucional era la referida a lo judicial. Lo traduzco: los jueces autodenominados progresistas estaban dispuestos a admitir todo exceso de la oligarquía provincial con respecto a los temas de financiación y de justicia distributiva, de idioma y de nacionalidad, tema educativo o social pero no, por supuesto, a que el poder nacional de la élite judicial, que son también ellos, les fuera recortado por los jueces de la periferia. La oligarquía judicial nacional, nunca mejor dicho, podía admitir la injusta distribución de la renta pero no que ellos cedieran poder en sus competencias. La élite siempre defiende sus interés y no siempre a través de un pacto si tiene más poder que la otra parte.
9.- ¿Es entonces por fin el sector conservador del tribunal constitucional el héroe de esta historia? Pues tampoco. El tribunal constitucional, que incluso ha llegado a trabajar algún viernes tras cuatro años sin sentencia, no es sino un espectáulo lamentable de inútiles. Desde una presidenta que se mantiene por gracia del gobierno con prorróga en la ley y bronca pública de la señora vicepresidenta del gobierno, pasando por jueces recusados o que ya deberían haber concluido su mandato el tribunal no es sino un espejo de la clase política y judicial. O mejor aún, un fiel exponente del nivel del debate. En realidad, lo triste es que el tribunal está a la altura de todos los demás estamentos inmersos en este gran problema nacional: baja, muy baja.
10.- ¿Y ahora qué? ¿Y si la sentencia declara inconstitucional, como debería ser, aspectos fundamentales del estatuto? Vaticinio: nada. Las elecciones catalanas están cercanas así que los partidos catalanes tienen que dar una imagen de ferozmente críticos con el sistema –¡uy, qué miedo!-. Se trata de ser más catalán, es decir: de defender más a la oligarquía, y ponerse una barretina más alta –si fuéramos freudianos haríamos un chiste: se libraron-. Sin embargo, nadie se quiere suicidar. La oligarquía catalana, y especialmente la financiera, necesita pertenecer a España. Y luego de la votación y la distribución de cargos harán un esfuerzo institucional –nota: ¿saben aquel que diu: yo hablo catalán en la intimidad?- por el bien de la nación catalana. Los coches caros, las masías, el ir al Liceo e incluso ver los partidos del Barça en palco –nota: ¿habla Messi catalán?- son cosas demasiado importantes como para perderlas. Son, en definitiva, Cataluña.

viernes, abril 23, 2010

ALGO EN COMÚN

A veces, la proximidad entre dos acontecimientos puede darnos a entender que existe una conexión entre ambos sin ser realmente así. Surge entonces la superstición. Otras, sin embargo, resulta que esta relación es real: que dos acontecimientos se den con proximidad señalan una conexión entre ambos.

Recientemente, el secretario de estado de esa teocracia dictatorial que es el Vaticano, las cosas por su nombre, señaló que muchos expertos, aunque no citó ni uno, relacionaban homosexualidad con pederastia.
Más recientemente aún, el presidente de Bolivia, Evo Morales, señalaba que la homosexualidad -para él “desviaciones en su ser hombres”- y la calvicie también, eran causadas por comer pollo engordado con hormonas y alimentos transgénicos.

Lo interesante aquí no es la imbecilidad representada por (supuestas) culturas (sin suponer) inferiores, sino la confluencia en algunas cosas:

1.- La repulsa hacia la homosexualidad, concebida como antinatural.
2.- La idea de que lo natural es lo bueno.
3.- La cita misteriosa a un hecho nunca demostrado por un estudio. Nadie cita nada que se pueda analizar.

Pero, también lo interesante es como, salvo excepciones,
unos se ríen del analfabeto cadernal,
otros del analfabeto presidente,
pero casi nadie de los dos.

miércoles, abril 21, 2010

SIN AIRE (multicultural)


Se les sugiere que no truquen los contadores de la luz porque además de ilegal "es muy peligroso", que no tiren los muros de carga, que no bailen y den palmas de madrugada, que no dejen las basuras por ahí y que no monopolicen el rellano con sus trastos.
(…)
Tampoco pueden poner el aire acondicionado sin permiso. "¿O sea, que tenemos que pasar calor en verano?", pregunta uno de ellos moviendo la cabeza. "En la chabola teníamos aire", insiste.

Yo no.
También quiero integrarme.

lunes, abril 19, 2010

VIDA INTERIOR/49: FRANCAMENTE IRRESISTIBLE

Como ustedes saben, y si no lo saben pues yo les cuento, estoy en Facebook. Y claro, mi fama traspasa las artificiosas fronteras instauradas por la mezquina humanidad yendo más allá de profundos valles, desiertos, cordilleras, ríos caudalosos y océanos que la madre naturaleza puso sin duda para unirnos en fraternal abrazo. En fin que mi entrada en Facebook ha sido, como ya contaba en otra ocasión, celebrada con multitud de amigos.


Y también multitud de peticiones. Y como uno es célebre no solo por su capacidad intelectual -tan importante como para que la prestigiosa universidad española le haya colmado de laureles- sino también por su magnetismo sexual, las peticiones son también femeninas. Y entre ellas, me azoro mientras escribo, algunas que me señalan entre sus aficiones los contactos profesionales.


¡¡Incluso me pagarían!!

viernes, abril 16, 2010

GARZÓN (como excusa para, pretendidamente, más)

En este país hay más de cuatro millones de parados, según las últimas estadísticas. Un 30% de la población activa tiene un contrato precario que cuando acabe no recibirá indemnización alguna por él. Un 60% de los asalariados gana menos de mil euros mensuales. El estado tiene una de las tasas más bajas de gasto social de la Unión Europea. La educación tiene un 30% de fracaso escolar y es un auténtico desastre. La sanidad pública languidece dejada de la mano de unos gobiernos autónomos más interesados en coros y danzas que en cualquier otra cosa. La división entre la España rica y la pobre se apoya en estatutos, como el catalán bendecido por la autoproclamada izquierda, que pretenden que haya menos reparto de la riqueza y por ello menos justicia interterritorial. La izquierda mientras tanto calla. Los sindicatos callan. Pero al fin han abierto los ojos para dar un grito de guerra: ¡Franco es culpable!
Eso se llama política de lo real.

¿Hay que juzgar los crímenes franquistas? Por supuesto que hay que hacer un juicio sobre el franquismo y sus crímenes. Lo hacemos: fue una dictadura que a través del crimen defendió los intereses de la oligarquía española. Esto es el juicio moral e histórico objetivo sobre dicho régimen. Sin embargo, quienes hablan de juicio no hablan de esto sino de una cuestión legal. Y es ahí donde se produce la confusión: se está identificando moral y derecho. La moral compete a todo asunto que esté bien o mal; sin embargo, la ley solo debe competer a aquellos asuntos que estando bien o mal ponen en riesgo a la sociedad. Es decir, ley y moral no se pueden identificar pues la moral es pura en su juicio, no importan las consecuencias al cumplirla, el tiempo, la peligrosidad u otros factores a la hora de realizar su juicio, mientras que en la ley un factor fundamental es la defensa social: la ley está para defender la sociedad y los derechos de los ciudadanos a través del monopolio de la fuerza ¿Es hoy en día un peligro social el franquismo? La respuesta solo puede ser no cuando han pasado treinta y cinco años. Por ello la ley ya no debe actuar. Pues si no las víctimas de la Inquisición, del Califato o de la conquista romana -tal vez parientes de Viriato u oriundos de Numancia- podrían bajo la misma fórmula pedir juicio. La justicia moral no caduca, la legal sí.

¿Acaso nos estamos burlando? No nosotros sino quienes, de forma inconsciente esperamos, presentan la idea de juzgar legalmente el franquismo como una necesidad moral. La moral es universal en el sentido de que su juicio sobre la injusticia lo es. Así, una victima de injusticia lo es en tanto cual y no por ser ella quien fuera concretamente. Es decir, tanta víctima inocente es quien fue represaliado en el bando republicano como nacional. Y el problema, aquí está, es que esto no es así para ese sector que lanza la moral como bandera. En 1998 Garzón, con buen criterio, desestimó una querella para juzgar legalmente los crímenes de guerra de Paracuellos. Sin embargo, ahora se exige juzgar, en aras de la moralidad, los crímenes del franquismo: hay víctimas de primera, los buenos que son los nuestros, y víctimas de segunda, los otros. Y además se añade una segunda falacia que solo ensucia el nombre de estas víctimas acaecidas en zona republicana: la dictadura de Franco ya los resarció. Y es una falacia porque una dictadura criminal como fue aquella no puede en modo alguno dar justicia moral a víctima inocente alguna: la víctima inocente está por encima, en tal condición de víctima, de su presunto benefactor. De esta forma, el anhelo de justicia absoluta auténtico -al identificar moral y derecho- implicaría juzgarlo todo. De lo que se concluye que no pedir este juicio total, a uno y otro bando, de la guerra civil y la posguerra no es justicia sino, por fin estarán pensando algunos, revancha. Para eso que lo echen a penaltis.

¿Entonces no tienen razón los partidarios de Garzón? Es que aquí hay que distinguir algo. A Garzón se le acusa judicialmente de prevaricar lo que es una causa exagerada e imposible de demostrar, creemos, en este caso pues se retiró al avisarle una instancia superior de que no tenía jurisdicción. O sea, que quienes consideran que el Supremo está cometiendo un error judicial seguramente estén en lo cierto. Pero lo importante es que la autoproclamada izquierda no está cuestionando aquí un debate legal sino uno moral. Y desde ahí es, como vemos, falso. Y se ve perfectamente, además, cuando la queja es porque el acusador ha sido Falange con lo que se viene a decir que no todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos: si había víctimas guays, para emplear un discurso que puedan entender las nuevas generaciones de la juventud comprometida y solidaria que da educación para la ciudadanía, hay también ciudadanos guays y otros que no deben tener derechos. En fin, puro pensamiento franquista. Pero de izquierdas.

¿O sea, las familias no tienen derecho a recuperar a sus muertos? Por supuesto que sí lo tienen. Si bien es discutible ese afán, todo es discutible, no cabe duda de que es un derecho, aunque no estemos de acuerdo con él. Es más, creemos que el estado debería tener la obligación de ocuparse de dichas exhumaciones y aprovechar esto para, en colaboración con los historiadores, elaborar un estudio de la represión en la guerra civil y posguerra. Pero un estudio histórico que implicara devolver los restos de los asesinados a sus familias y conocer la verdad histórica de lo ocurrido. Nada más. Y nada menos.

Pero, ¿si todo es tan claro por qué la –autoproclamada- izquierda monta esto? Los mitos implican la identificación del pensamiento. Las emociones son fáciles de manipular. En los mitos y las emociones cualquier pensamiento intermedio sobra: no pienses, siente. Y si piensas eres el malo, el enemigo. La ausencia de discurso racional de la izquierda no es nuevo, ¿dónde están, memoria histórica, aquellos que se paseaban con fotos de Stalin o Mao?, pero toma caracteres de discurso oficial en la actualidad. Mientras que antes incluso a Stalin se le defendía con (falsas) teorías como las chorradas del Materialismo Dialéctico, hoy todo se defiende con sentimientos, viejecitos entrañables –nota: no todo viejecito es entrañable. Serrano Suñer no lo es, la Pasionaria no lo era-, falsificaciones históricas –“luchadores por la libertad”- y chorradas semejantes. Sin razonamientos surge, como en los movimientos totalitarios, la identificación pura y dura.

El sábado estaba en el Bernabéu –siempre perdiendo- y un aficionado nos increpó por analizar críticamente el patético planteamiento del entrenador -¿entrenador?- del Madrid. Y nos dijo: aquí se viene a animar al equipo no a criticar. El pensamiento, sin embargo, es crítico. Y el fútbol es –nota: desarrollar esto porque es así de triste- la vanguardia de la acción política.
Visca el Barça.
Hala Madrid.
Viva la República.

miércoles, abril 14, 2010

UNA DIFERENCIA

Me entero que en esa basura de programa que es Sálvame, cuyo presentador ha ganado un premio de reconocido prestigio de esos, han dicho que Cristiano Ronaldo pasó la noche del viernes y del sábado de fiesta. Fueron los días del partido Madrid-Barcelona. Y me entero que Cristiano Ronaldo ha pedido a sus abogados que presenten una denuncia.

Me entero que Cospedal ha dicho, así con toda la cara, que la policía ha falsificado pruebas en el caso Gürtel. Y que el Ministerio del Interior, que está obligado a defender el buen nombre de sus trabajadores, no ha hecho nada.

El juego de la diferencias es fácil. Solo hay una. Y no es que la basura tenga razón en sus acusaciones sino que hay gente dispuesta a defender su dignidad y ministros que no. Tal vez, porque no en todos los casos puedan hacerlo.

domingo, abril 11, 2010

¡MARCHANDO!

Lo sé, falta la tercera parte de la serie de Capitalismo y Explotación -fascinante, ¿eh?- y desde hace un años o así falta la última del análisis sobre el plan de Bolonia -que se lo debo además a un querido lector- pero es que esto se complica.

Y también el análisis de las cosas.

miércoles, abril 07, 2010

ANTES SON SEÑORAS

Caminaba por un pasillo del instituto. Un alumno tiró un papel al suelo. Le pedí que lo recogiera y él contestó que daba igual porque lo iban a barrer las señoras de la limpieza. Entonces yo le dije que no daba igual, porque las señoras de la limpieza antes que de la limpieza eran señoras y no estaban para recoger los papeles que alguien pudiera tirar al suelo. Y le dije, qué poco pedagógico en lugar de mandarle un trabajo sobre los derechos humanos, que lo recogiera. Lo hizo.

Las azafatas de Air Comet, a las que el jefe de los empresarios Díaz Ferrán no pagó su sueldo y echó de su trabajo, han hecho un calendario –nota: impresionantes por cierto las comillas de LD sobre la necesidad del acto- para recordar que semejante individuo es un miserable. Tal vez usted, seguro que yo, primero pensemos al verlo que estas señoras están bien buenas. Pero, tal vez también, pase alguien por el pasillo y nos recuerde que antes de estar buenas son señoras.

Y ya, con ello, nos recuerde algo más. Que esa es la diferencia con los miserables individuos que jalearon a Díaz Ferrán: esos no son señores.

domingo, abril 04, 2010

VIDA INTERIOR/48: DOMINGO DE RESURRECCIÓN.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Todavía esperando.

viernes, abril 02, 2010

YO Y DIOS (sin error gramatical)

Sin duda, la existencia de Dios es uno de los temas centrales de la filosofía. De hecho no solo su existencia, o no, sino también las consecuencias esta. Efectivamente, todo cambiaría ante una respuesta positiva o negativa a esa pregunta. Pero el presente artículo no pretende discutir ahora si Dios existe, o no, sino algo distinto. Vamos a partir de un hipótesis que quizás, para quienes nos conozcan, sorprenda: partiremos del supuesto de que Dios efectivamente existe. Con ello, lógicamente, no queremos decir que creemos que esto es así, somos ateos radicales, sino que pretendemos llegar a otro punto: Dios es nuestro enemigo.

Pero hacemos trampa porque primero debemos explicar qué entendemos por Dios. Este es, básicamente, el de las principales religiones monoteístas: un ser superior y perfecto, que se relaciona con la humanidad en la historia y presenta un plan moral para cumplir. Así el dios del que hablamos no es un dios inefable, que ni nos interesa, sino que estaría perfectamente representado en el dios cristiano, sin duda su forma intelectual más desarrollada.

Pero, ¿por qué Dios es enemigo de la humanidad? También aquí en aras de la espectacularidad al principio, y algún lector seguirá leyendo demostrando que ha funcionado, hemos hecho sin duda trampas. En realidad Dios no es enemigo de la humanidad ni del ser humano en cualquier forma sino cuando al hombre se le concibe como sujeto moderno. Efectivamente, Dios y el individuo son perfectamente compatibles pero Dios y el sujeto moderno, no. Y ahí está el tema.

Dos son los motivos fundamentales por los que resulta imposible la compatibilidad entre Dios y el sujeto: la idea de tiempo y la idea de autonomía.

El tiempo de Dios es la eternidad y por ello no es un proceso pues la eternidad es el tiempo de lo siempre igual al carecer de principio y fin. Sin embargo, el tiempo de la religión, entendiendo como tal la monoteísta citada antes, se presenta como un tiempo lineal –lo que sin duda es un avance frente a religiones intelectualmente inferiores- pero falso. La escatología, es decir: el proceso temporal que debía darse al final con la realización del plan divino, presentaba un hecho fundamental que era el cumplimiento de ese plan ideado previamente por Dios. Efectivamente, el tiempo de la salvación, y eso es la historia en la religión como ya vio con acierto San Agustín, era un tiempo ajeno al del ser humano en el cual este solo se integraba como actor en escenario y obra ajena. El hombre vive para la religión, eso sí, en un tiempo vital, en un tiempo existencial pero no en un tiempo histórico –nota: por eso Heidegger, que es un místico del ser, defiende esto mismo con coherencia absoluta aunque alejado de espíritu religioso-. La vida humana es existencialmente importante, eso es un triunfo progresista del cristianismo, pero insustancial en cuanto a construcción de realidad pues el mundo y su desarrollo le pertenecen a otro. Nuestro tiempo, el humano, no es el de la construcción del mismo sino el del desarrollo del guión ajeno en lo general y la búsqueda de la salvación –es decir: la observancia a Dios- en lo particular.

El problema, por ello, no es la libertad de los individuos, salvada merced a ese tiempo vital, sino la relevancia de dicho tiempo vital y la construcción de la realidad. El sujeto moderno se había constituido como creador de la realidad y esta creación–nota: esto lo vio muy bien Spinoza cuando realizó su racionalismo reacionario frente al cartesiano en el que había descubierto perspicazmente el inicio de la preeminencia del sujeto sobre Dios- es la que niega la existencia de Dios y su tiempo eterno. Así, para que Dios cumpla su plan el sujeto no puede construir historia, entendida como realidad y no como gesta individual tal y como la interpretaron los antiguos, sino solo existencia. La historia de la humanidad acaba en la historia de Dios, en su plan y no en el nuestro. Dios nos impide construir realidad porque él tiene otro plan. Dios y el sujeto son irreconciliables.

Y aquí surge la segunda incompatibilidad entre Dios y el sujeto: la autonomía. El sujeto moderno se constituye necesariamente como autónomo: las normas que le rigen, ya morales ya intelectuales para buscar el conocimiento, solo pueden surgir de él como sujeto –nota: otro problema es que dichas normas puedan ser universales, para todos los sujetos, o no como defienden unos y atacan otros-. Sin embargo el espíritu que alienta toda religión es la heteronomía, precisamente lo contrario, donde algo exterior al sujeto se confiere como legislador. Ello conlleva dos problemas: uno sobre el conocimiento y otro sobre la moral. Y una conclusión metafísica fundamental.

El problema epistemológico, del conocimiento vaya, al defender a Dios es que la razón queda limitada necesariamente como conocimiento -esto se podría admitir por parte del sujeto moderno- pero, a su vez y esto no sería defendible, se hace necesario admitir otra forma de conocer que permite ir más allá de lo racional, de lo argumentado. Efectivamente por más que se disfrace de mística o de algo inefable -nota: curiosamente cuánto se dice y se escribe sobre lo inefable- la experiencia religiosa nos habla de algo que se conoce “de otra forma”. Es decir, el sujeto limitado por sus armas, la racionalidad, siente/percibe/nota una realidad nueva que además está más allá, no menos, de lo racional. Así, el sujeto moderno que tiene su clave en la racionalidad, desde Descartes, pierde su fundamento al advertir que el conocimiento que le da el último sentido no puede ser este. La creencia/la fe/el misterio/lo otro/lo inefable o como quiera Dios que se llame -que se corresponde posmodernamente con los añejos nombres de Cristo- son la verdad imposible de desvelar. Pero son la verdad profunda ante la filosofía racional -¿acaso hay otra?- o la ciencia que se presentan como superficiales. Así, el fundamento de este conocimiento es lo otro -como en las series de ciencia ficción de la televisión- ante el que el ser humano asiste al misterio. Bueno, algunos que son especialmente sensibles.
Y por ello y como consecuencia de lo anterior, surge la heteronomía moral. El ser trascendente señala una serie de normas morales -desde catálogos hasta consejos de abuela- que deben ser cumplidos por los humanos. Así, amparados en un sistema de valores creados por el ser superior, la razón del sujeto pierde su valor también para la ética. Bien es cierto que el cristianismo primitivo nunca generó una ética propia -excepto el consejo bondadoso de amar al prójimo- pero viendo que Jesús no volvía, y hasta hoy, comenzó a generar una cadena de valores morales entre racionales y trascendentes. Y, lo fundamental, amparados en la ley divina -nota: por si alguien lo esá pensando, recordar que la ley natural proviene de Dios-. Otra vez el sujeto se convertía en objeto. Pero además, como certeramente observó Kant, esto generó una moral en el fondo hedonista, en su peor acepción, pues si la finalidad última del individuo era ir con Dios y esto se conseguía cumpliendo su ley, el prójimo se utilizaba como medio para alcanzar dicho fin. Y así el bonito amaos los unos a los otros acababa en usaos los unos a los otros para ir al cielo por la propia estructura religiosa. El sujeto acababa en objeto.

De esta forma, que Dios exista implica que sea fundamento al menos de la moral y del conocimiento: es tanto la primacia del conocer como quien dicta las normas morales. Es decir: Dios es el sujeto y solo puede ser único pues no comparte lo humano al estar más allá. Dios en su existencia, de esta forma, negaría que cualquier otro pudiera generar moral, pudiera generar conocimiento verdadero. Pudiera crear realidad nueva alejada del plan previo de la divinidad. En definitiva, Dios nos niega crear el mundo y ser sujetos, por tanto, en él.

Shakespeare es viejo, entre el siglo XVI y el XVII. Shakespeare es moderno. Al final del primer acto, Hamlet exclama una queja: ha nacido para poner orden en tiempos desquiciados. La queja se transformó en proyecto y dio de sí aquello que debería liberar, en palabras de Kant, a la humanidad. La liberación aún no se ha cumplido y hay cosas que se le oponen. Dios es sin duda una de ellas.

martes, marzo 30, 2010

CUESTIÓN A RECORDAR/2: EL ESTADO DE DERECHO ES PARA TODOS.

Conviene recordarlo: el estado de derecho no es solo para los nuestros sino también para todos. Incluso Falange puede poner todas las denuncias que desee y luego deberán ser los jueces quienes dictaminen no sobre la legitimidad moral de quien denuncia, para eso no están en democracia, sino sobre su legalidad.

Conviene además recordarlo: un juez no puede saltarse la ley. Se le paga para que la conozca y actúe en consecuencia. Y si lo hace mal es un inútil. Por más que viera amanecer. Por cierto, yo veo amanecer cada día que voy al trabajo.

Y conviene otra vez recordarlo: todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, y curiosamente, en los casos de presunta corrupción política esto es al revés: todo el mundo es culpable hasta que se demuestra lo contrario. Y detrás de ello no está un afán de justicia, desengáñense, sino pura estrategia política de la mayor mezquindad. Pero eso, de nuevo, otro día.

lunes, marzo 29, 2010

CUESTIÓN A RECORDAR/1: OBAMA, LA REFORMA SANITARIA Y LA DERECHA

Como estamos escribiendo una serie sobre la explotación en el Capitalismo (1 y 2, por ahora) y nos vamos a meter en terrenos metafísicos –o sea, reales por el propio desarrollo capitalista, pero esto ya lo explicaremos- queremos resaltar aquí algo sencillo. La reacción histérica de la derecha estadounidense y de cierta parte de la derecha española por la reforma sanitaria del presidente Obama –por cierto, qué envidia de presidente comparando con el nuestro- demuestra algo: en política no hay que olvidar la lucha por los derechos sociales. Tampoco hay que permitir que las grandes ideas puedan ocultar las pequeñas batallas. Porque quienes están en contra de algo tan elemental como es una sanidad universal tienen que ser derrotados.
Y algo también importante: hay que derrotar también a quienes están en contra de que todo el mundo tenga derecho a la defensa jurídica. Pero eso, mañana.

jueves, marzo 25, 2010

IGLESIA CATÓLICA Y (presunta) SUPREMACÍA MORAL.

Los recientes casos de pederastia en ciertos sectores de la Iglesia Católica y la reacción de la jerarquía oficial han generado un encendido debate. Este artículo, que desengañénse no está escrito desde la indignación moral en absoluto, pretende analizar fríamente el caso y las distintas reacciones ante él. Y especialmente la propia reacción del lobby católico ante lo que consideran un ataque a la Iglesia.

Empecemos por el principio, que parece un buen comienzo. Resulta ridículo, a menos que se tengan datos verificables que yo desconozco, que se quiera hacer creer que entre los empleados de la Iglesia Católica haya más pederastas que entre la gente de cualquier otra empresa. Igualmente, creemos equivocado relacionar el celibato eclesial con el asunto porque introduce un elemento distorsionador que consideramos equívoco: no parece que violar a un niño, hecho que se da en otros contextos sociales, guarde relación causa-efecto con la observancia de un celibato. Defender lo contrario parece, cuando menos, reducir la pederastia a una especie de desahogo, como lo podría ser la masturbación por ejemplo, y no lo es: la pederastia es un deseo sexual no hacia cualquier cosa sino hacia los niños específicamente. Sospecho, empezaba la frase con un no tengo dudas pero aún me falta una demostración, que los gustos sexuales de los individuos no tienen que ver con una libre elección -¿cuándo me pare yo, o usted si es varón y heterosexual, a decidir que me gustaran las mujeres y no los hombres?; ¿cuándo se paro usted, si es varón homosexual, a pensar que le gustaran los hombres y no las mujeres?- sino con un tema de nacimiento. Es decir: se nace heterosexual, se nace homosexual o, y aquí sí hay un problema que no existe en los otros dos casos, se nace pedófilo.

Se nace pedófilo y se siente atracción sexual por los niños. Y aquí empieza el problema porque el pedófilo entonces puede actuar de dos maneras. O bien se aguanta- lo que sin duda le cataloga, y aquí no hay ironía alguna, como buena persona- o bien actúa para cumplir su perversión. Y si actúa es lógico que no se haga por ejemplo militar, la edad de los miembros de un ejército es bastante madura, sino de alguna asociación que tenga contacto con la infancia. Es decir: si hay pederastas en la Iglesia Católica no hay que achacarlo a la doctrina católica, de la que no tenemos ninguna buena opinión por otra parte, sino a que la posibilidad de estar con niños se multiplica. Así, el que siendo pederasta se hace cura es, entre otros motivos, por la cercanía que piensa va a tener con presas fáciles. Es un tema práctico y no teológico.

Pero también hay que achacarlo a algo más. Resulta cuando menos ridículo pensar que histótricamente la pederastia es algo exclusivamente actual. Sin duda, se ha dado a lo largo de toda la historia de la humanidad. Y si usted o yo fuéramos pederastas y quisiéramos violar a un niño nos dirigiríamos a aquella asociación o empresa que nunca denunció voluntariamente, ni creó condiciones para ello, a los criminales. ¿Adivinan dónde nos alistaríamos? Porque la Iglesia persiguió sin duda a fornicadores, homosexuales, científicos, filósofos y luchadores por los derechos civiles. Persiguió incluso a brujas, incluimos a íncubos y súcubos, pero no a pederastas. Violar niños así no era tan importante como ser, por ejemplo, homosexual. De esta forma, un pederasta que deseaba ejercer no solo se haría del clero para poder estar cercano a su presa sino también porque sabía que dicha organización no le iba a perseguir y, ni tan siquiera, a coartar. Le dejaría, como así nos lo confirman los hechos, campar a sus anchas y poder violar a cualquier infante.

Así pues la pederastia en la Iglesia no guarda relación ni con el celibato ni con la doctrina pero, sin duda, sí que la guarda con la actuación ante la misma de la propia organización. Si la Iglesia hubiera perseguido con el mismo celo a los pederastas como persiguió, por ejemplo, a los que defendían que la tierra giraba alrededor del sol, no hubiera sido tan fácil ser clérigo pederasta. Incluso si hubieran puesto el mismo empeño con el que han atacado el legítimo derecho a ser homosexual y ejercer libremente dicha sexualidad, hace tiempo que la pederastia se hubiera acabado en la Iglesia Católica.

Pero lo mejor de todo este problema, es decir: lo peor, es la respuesta del lobby católico. Por tal entendemos por un lado a la junta directiva de la empresa, que comienza con el autodenominado su santidad y sigue con obispos y cardenales; por otro, los medios de comunicación cercanos. Las respuestas a la evidente falta de acción han estado basadas en tres grandes estrategias: el perdón, la proyección de las habas cocidas y la idea de supremacía moral.

La estrategia del perdón se basa en la idea de la vieja caridad cristiana. Es bonita. Es falsa. Y lo es histórica e intelectualmente. Lo es históricamente porque la Iglesia Católica jamás ha actuado de tal forma excepto cuando le ha resultado porvechoso para sus intereses: la historia de la Iglesia es una historia de intolerancia excepto con aquellas situaciones en que ha sacado provecho. Pero intelectualmente es falso también porque la Iglesia exige perdón para quien quiere y así por ejemplo ningún portavoz eclesial ha señalado que los curas pederastas, o sea: que violan niños, estén excolmugados automáticamente mientras que sí lo han dicho, por ejemplo y hace bien poco, de las mujeres que abortan . Así, el perdón de la Iglesia suena hipócrita: es el perdón con la boca pequeña: se ejecuta discreccionalmente.

La estrategia de la proyección, ese consabido quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, está basada en la historia evangélica de la adúltera. Pero a su vez resulta falsa al compararla con la acción diaria e histórica de la Iglesia. Si algo ha hecho la Iglesia durante su dominio social no han sido escuelas, curiosamente, sino juicios y tribunales. De hecho, incluso hoy cada declaración eclesial es un juicio de valor, generalmente condenatorio, sobre los comportamientos humanos más diversos. Sin duda, una empresa privada tiene ese derecho, en realidad es lo que yo mismo estoy haciendo sobre ella, pero luego no puede negárselo al resto. La Iglesia Católica juzga permanentemente pero a su vez pide no ser juzgada. Pero, ¿por qué hace esto? Porque la Iglesia Católica lo que en realidad pide es el monopolio de la lapidación. Al fin y al cabo ya lo tuvieron y lo llevaron a cabo.

Por último, está la respuesta desde la supremacía moral. Es algo que se está dando mucho últimamente y es una versión falsa de la historia. Viene a decir dos cosas: la primera, que la acción de la Iglesia ha desarrollado socialmente la libertad y el progreso en Europa; la segunda, que el cristianismo, como tal, ha construido los valores del pensamiento occidental. Las dos son falsas. No cabe duda de que el cristianismo significó un avance intelectual en su inicio y especialmente con el pensamiento escolástico, pero al tiempo no cabe duda de que la modernidad se construye no sobre el cristianismo sino contra él. La permanente persecución que la doctrina cristiana llevó a cabo contra todo aquello que hoy en día nos parece fundamental en occidente -desde la libertad de pensamiento hasta el desarrollo científico- es un hecho histórico objetivo. Del mismo modo en que hoy se comportan los ignorantes musulmanes se comportó la Iglesia Católica en occidente. Y si hoy en día no se comporta así no es porque no quiera sino porque no puede. La ilustración no se construyó a partir del cristianismo y con su apoyo sino contra el mismo y sus hogueras. Porque, y esto lo desarrollaremos intelectualmente en un artículo próximo de semana santa, modernidad y cristianismo –y cualquier otra religión o supersticiosa espiritualidad- son irreconciliables –aunque no así la posmodernidad-. Basta repasar la historia para darse cuenta de que la Iglesia Católica, en concreto, no ha sido sino una rémora para el progreso social en occidente desde al menos el humanismo renacentista y que en España ser anticlerical es un resultado lógico de leer historia.

De esta forma, la Iglesia resulta culpable de al menos dos cosas: una, haber permitido el abuso sexual a los niños; y, segundo, de no haber sabido reaccionar a tiempo. Si la Iglesia hubiera actuado con contundencia en su momento no habría hoy este problema. Y tal vez, en este tema de la reacción, sí haya, y no antes, una coherencia intelectual. Al fin y al cabo, el sufrimiento de un niño violado no puede parar la economía de salvación y la construcción de la Nueva Jerusalen: es demasiado vulgar. Y esta coherencia intelectual, aquí sí, llevó a la institución a despreciar los abusos e incluso a asombrarse cuando una sociedad materialista les dio tanta importancia: se preocupan de los niños violados, pensó, por su materialismo que santifica el cuerpo y al individuo.
Y tenían, ahora sí, razón.

miércoles, marzo 24, 2010

VIDA INTERIOR/47: HACIENDO AMIGOS (un homenaje a BARRIO SÉSAMO)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Tengo muchos amigos en facebook.
Tengo más amigos en facebook que en la vida real.
Pero tampoco tengo nada que decirles.

lunes, marzo 22, 2010

CAPITALISMO Y EXPLOTACIÓN/2

En el anterior artículo, presentábamos la idea de que la forma de explotación capitalista era una novedad frente a todos los sistemas anteriores. Efectivamente, decíamos que todas las sociedades anteriores habían mantenido como hecho fundamental la explotación del trabajo humano, como fuerza exclusivamente productiva, pero que eso cambiaba en el Capitalismo. Y añadíamos al final del mismo, como hipótesis, que la novedad histórica residía en que el capitalismo lo que buscaba, y conseguía, era la explotación de la vida personal más allá del tiempo laboral. Pero, ¿qué queremos decir con eso?

Primero hagamos una diferenciacion que en parte es un resumen. Las sociedades tradicionales, entendiendo esto como no capitalistas, explotaban el trabajo físico de sus individuos: la producción dependía de ello. Sin embargo, la vida fuera del trabajo, la vida del ocio para explicarnos, no generaba beneficio económico alguno entre otras razones porque era un tiempo libre sin actividad económica. Esto no quiere decir, por supuesto, que fuera un tiempo ajeno a lo social ya que la ideología lo dominaba pero sí significa que existía una clara división entre producción y trabajo, que se identificaban, y vida fuera del trabajo, y por tanto fuera de la producción –aunque no de la determinación social- por muy miserable que fuera esta. De hecho, solo existía una minoría social, la denominada clase ociosa que no vivía de su trabajo productivo directo, en la que el ocio, entendido siempre como el tiempo transcurrido fuera del proceso de trabajo y producción, generaba con el consumo una realidad económica. Pero, al ser una élite pequeña en número no tenía gran peso en la producción. Así, en las sociedades tradicionales, la idea de explotación era intelectualmente sencilla: la inmensa mayoría de la población era explotada pues su trabajo no servía para mejorar sus condiciones de vida sino para mantener a un grupo social dominante que además le subyugaba. De esta forma, la explotación del trabajo es un hecho esencial pues la propia estructura social como tal vive precisamente de él. Si desapareciera esta explotación sería por tanto imposible que la sociedad se mantuviera. Un campesino medieval, pongamos por caso, producía más de lo que él disfrutaba socialmente y en eso tan simple consiste su explotación. Además, abocado al nivel de subsistencia, su gasto en consumo era irrelevante pues estaba costreñido a productos de supervivencia. Era solo considerado como una fuerza productiva para explotar en el trabajo pero solo y estrictamente en lo laboral. Por supuesto, ya lo hemos señalado, la ideología dominante le socializaba, es decir: su vida no productiva no era libre ideológicamente, pero tampoco esta vida fuera del trabajo era motivo de explotación económica por ser irrelevante, a su vez, socialmente.

Fue Henry Ford, sin pretender convertir la anécdota en categoría, el primero que comprendió de forma práctica la diferencia radical entre la producción capitalista y toda producción anterior. Al aplicar de forma exhaustiva y racional la producción en serie y la cadena de montaje multiplicó su producción y al hacerlo temió encontrarse sin clientes. La idea de Ford entonces fue genial: subir el sueldo a sus empleados. Esto hizo que sus propios trabajadores compraran aquello que ellos mismos habían producido doblando así su producción individual: una vez como trabajador y otra como consumidor. Así el Ford T entró en la historia y con él algo más. El Capitalismo surgió como una nueva realidad economica: la productividad económica ya no se producía solo en el trabajo, como había sido hasta entonces en cualquier otro sistema económico, sino que se extendía al tiempo que no era laboral. Efectivamente, el individuo participa ahora del modelo productivo en sentido estricto tanto en su puesto de trabajo como fuera de él. Los actos desarrollados por los sujetos fuera de su trabajo implican, a través del consumo fundamentalmente, generación de riqueza productiva y desarrollo económico. El consumo se ha convertido en producción de riqueza. El individuo produce incluso cuando no está en su puesto laboral a través del consumo. Así, la faceta económica pasa a ser determinante en la vida de los seres humanos dentro de la estructura capitalista como hasta entonces nunca lo ha sido. Los seres humanos producen riqueza económica más allá de su puesto laboral, en cada momento de su vida. Su vida como totalidad es producción y ya no solo su trabajo.

Cuando se escribe se suele seguir el hilo de un pensamiento dogmático que conduce al punto que al autor quiere. Así, yo ahora debería acabar este artículo e irme feliz. Pero sería falso. Porque ahora, y de acuerdo a la lógica del discurso, correspondería plantearse si realmente en el capitalismo hay explotación pues lo único que sí hemos demostrado es que la vida toda es producción en él. Y para empezar sería interesante definir “explotación”.

Como hemos visto, la explotación económica ha sido una constante de todas las sociedades y en ella intervenía el factor trabajo. Su cálculo económico era sencillo: el individuo trabajaba y ese trabajo servía fundamentalmente para mantener a una clase social que no realizaba ningún trabajo productivo. Así, la mayoría de la población en el intercambio de productos, trabajo por bienestar, salía perdiendo de una forma clara. Sin embargo, en el capitalismo esto no está tan claro: el bienestar ha aumentado de una forma exponencial en relación al trabajo que, igualmente, se ha reducido. Por supuesto, la razón económica de ello ha sido el aumento de la productiva en el trabajo y, sobre todo, la posibilidad de llevar la producción económica más allá de la faceta laboral, lo que ha permitido una actividad económica incesante y con ella un acrecentamiento del resultado productivo final. Pero con ello también se ha generado un problema en torno al concepto de explotación pues el individuo ya no recibe menos de lo que produce.

Por supuesto, no es que la explotación laboral se haya acabado sino que esta se ha convertido en rapiña y no en algo estructural y necesario del sistema. Sigue habiendo, eso es claro, empresarios explotadores, en el sentido anteriormente citado del término, que se aprovechan de las circunstancias pero la clave del análisis del sistema radica en ver como esto no es una necesidad esencial del mismo sistema productivo sino, incluso, una rémora. Efectivamente, los modelos productivos basados en la rapiña -como en un alto grado el español por ejemplo, con un sector de la clase empresarial buscando siempre el interés inmediato y primando la contratación abusiva o directamente la economía sumergida- no son esenciales al sistema como se observa en este momento cuando son los que más sufren con la crisis. La explotación económica de bajos salarios en las economías desarrolladas ya no es una posibilidad económica pues implicaría la pérdida de consumo y el colapso económico. Y si esta condición de competir con bajos salarios la señala, por ejemplo, un alto dirigente de la CEOE esto tiene más que ver con el perfil medio intelectual y cultural del empresariado español, solo hay que ver a su presidente, que con la realidad capitalista. Así, la lucha por los derechos sociales no es ya esencialmente anticapitalista -como sí lo había hasta, al menos, el siglo XX- sino reformista. Y aún, por cierto y que nadie lo olvide, necesaria.

Efectivamente, parece claro que en los anteriores sistemas productivos el trabajo del individuo no revertía en beneficio propio ni generaba una sociedad que le permitiera vivir mejor: la explotación resultaba evidente. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, primero en los países ocidentales y luego extendiéndose al resto del planeta, está surgiendo una nueva realidad social, la clase media mayoritaria, cuyos miembros viven económicamente más allá de la subsistencia e incluso de una forma desahogada. Así, el desarrollo del capitalismo implica no una mayor explotación cuantitativa de los individuos sino una mejora evidente y cierta de sus condiciones de vida. Con el capitalismo la humanidad vive mejor que nunca y cabe por tanto la pregunta ¿dónde queda la explotación?

Recapitulemos. La producción económica del capitalismo se diferencia de cualquier otra en que los individuos son objetos de producción no solo en su trabajo sino también fuera de él: la vida así se convierte en hecho productivo. La explotación del trabajo en las sociedades anteriores al capitalismo consistía en que la producción del mismo no revertía en la mejora de la vida de los trabajadores sino en el mantenimiento de una élite social dominante pero con el capitalismo se ha dado un espectacular aumento del nivel de vida de los propios trabajadores. Por ello, el concepto de explotación en el capitalismo se vuelve problemático y cabe la pregunta: ¿hay explotación en el capitalismo? Y cabe adelantar la respuesta: sí, y la más brutal de todas. Y ya solo queda un artículo. Al menos eso creo.

domingo, marzo 21, 2010

POR LA LIBERTAD EN CUBA

Las cosas a veces son simples. esta es una de ellas. O se está con la libertad o contra ella y a favor de la dictadura. Usted elige por tanto si defiende la libertad en Cuba o al dictador Castro. Y si escoge lo primero puede firmar esta petición.

Por la libertad de los presos políticos cubanos

Por la excarcelación inmediata e incondicional de todos los presos políticos en las cárceles cubanas; por el respeto al ejercicio, la promoción y la defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo; por el decoro y el valor de Orlando Zapata Tamayo, injustamente encarcelado y brutalmente torturado en las prisiones castristas, muerto en huelga de hambre denunciando estos crímenes y la falta de derechos y democracia en su país; por el respeto a la vida de quienes corren el riesgo de morir como él para impedir que el gobierno de Fidel y Raúl Castro continúe eliminando físicamente a sus críticos y opositores pacíficos, condenándolos a penas de hasta 28 años de cárcel por "delitos" de opinión; por el respeto a la integridad física y moral de cada persona; firmamos esta carta, y exhortamos a firmarla a todos los que han elegido defender su libertad y la libertad de los otros.

martes, marzo 16, 2010

ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE FILOSOFÍA DE MADRID: EN MARCHA


Luchar por aquello que uno cree que merece la pena es, sobre todo y dejándonos de épicas, cansado. Pero hay que hacerlo. Por eso, un grupo de profesores de la enseñanza pública y privada, y es que no somos enemigos sino compañeros, hemos decidido crear una asociación para defender la presencia de la Filosofía en la escuela.

Tal vez ustedes no sean profesores de Filosofía, pero quizás les interese que sus hijos la estudien. Tal vez, lo sean y quieran acercarse a nuestra página web e incluso, si están interesados, mandarnos un correo electrónico. Necesitamos su ayuda.

Porque quejarse y no hacer nada solo tiene cierto aire de pose. Y la pose, como ya demostró la propia fealdad de Sócrates, nunca fue Filosofía.

domingo, marzo 14, 2010

VIDA INTERIOR/46: UN CORAZÓN ROTO

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.


YO soy una persona sensible.
YO muestro mi corazón ante el mundo.
YO siento en mí el dolor de la humanidad.
Y YO soy tan extraordinariamente humano que ante la realidad mi corazón está roto
sin aguante.
Mi extrasístole supraventricular con pausa compensatoria y YO.
YO soy un cúmulo de emociones.
Y si pongo un YO más, seré un poeta.
(Chincha que tú, no)


jueves, marzo 11, 2010

CAPITALISMO Y EXPLOTACIÓN/1

Sin duda alguna, y como ya hemos señalado aquí otras veces, la esencia del Capitalismo es la explotación. Sin embargo, esto no es decir mucho. Porque parece claro, al menos desde que existe la civilización, que cualquier sociedad ha tenido la explotación de los seres humanos como una constante en su desarrollo histórico e incluso como una condición de posibilidad: la civilización, y con ella la cultura, se ha construido sobre esa misma explotación. Efectivamente, si repasamos la historia de la humanidad veremos que todas las sociedades se han mantenido del trabajo de un inmenso colectivo, las clases –valga el término general- populares, que han mantenido a otras clases –vuelva a valer- poderosas: no hay que ser marxista para señalarlo sino solo saber de historia. Así, tal y como empieza el Manifiesto Comunista, parecería que la historia de la humanidad ha sido esa historia de explotación de unas clases sobre otras: unos han mantenido si duda con su trabajo a otros. Mucho de cierto hay. Pero los que tuvimos la suerte de ver Barrio Sésamo –y aunque la vimos ya crecidos nunca olvidaremos a Espinete- aprendimos a su vez algo: hay un largo trecho entre mucho y todo. Triqui, comedor insaciable de galletas, tenía razón.

Si, efectivamente y como estamos dispuestos a admitir, cualquier civilización anterior humana se ha mantenido sobre la explotación de unos hombres sobre otros parecería que el Capitalismo es igual, cualitativamente, a ellas y la esencia, lo inmutable, de la explotación permanece. El capitalismo sería el mismo perro con distinto collar.
La cosa sería simple: camaradas, nos explotan al trabajar como siempre lo han hecho.
Y los camaradas responden: ¡revolución! ¡revolución! O, tal vez, pidan más sueldo.

Pero, y aquí es lo curioso, la evidencia falla. Y falla por un factor estrictamente económico. Efectivamente, el factor fundamental de cualquier sociedad anterior al capitalismo desarrollado era el trabajo, la producción de bienes de subsistencia. Se unía a ello un factor clave de la actividad económica como era la imperiosa necesidad del trabajo humano físico, hoy sustituido por máquinas, y que lo fundamental de la estructura económica era esa misma producción. El trabajo era así, básicamente, el factor fundamental de desarrollo económico pues la producción era lo básico, y el consumo, en cuanto motor económico, era reducido. Si embargo, una visita, aunque sea breve, al PIB de cualquier país, aun conociendo que es el PIB, con el capitalismo desarrollado lleva a una sorpresa: el consumo ocupa el lugar del privilegio –hasta un 71% en EEUU y un 57% en España-. Y además, hay más fenómenos asociados a esta minusvaloración, relativa, del trabajo en las sociedades avanzadas.
En primer lugar, las horas trabajadas no han hecho sino descender desde los inicios de la revolución industrial hasta nuestros días con lo cual de ser el trabajo el factor básico de explotación resultaría, paradójicamente, que los seres humanos eran ahora menos explotados que antes, como mínimo en el tiempo gastado en la producción. El Capitalismo aparentemente libera.
Además, la proporción entre años de trabajo y esperanza de vida, pues esta se ha duplicado en cien años, ha disminuido de forma llamativa hasta llegar a un resultado desconocido en cualquier otra época. Otra vez, aparentemente, el Capitalismo libera.

Así, el Capitalismo, paradójicamente, ha logrado que la gente trabaje menos que antes y, encima, gane más. Por supuesto, esto también tiene una trampa y es que la producción de ese mismo trabajo, su rendimiento productivo, ha aumentado considerablemente. Pero la trampa pronto se aleja pues el hecho de que el rendimiento productivo se haya acrecentado no implicaría necesariamente que la población de forma mayoritaria hubiera mejorado sus condiciones de vida: podía seguir siendo explotada de forma inmisericorde como ocurrió en la primera Revolución Industrial. Y sin embargo no ha sido así. En el último siglo, y curiosamente bajo el dominio explotador capitalista, el nivel de vida ha aumentado de una forma asombrosa para las clases populares y la explotación del trabajo, medida en tiempo y sueldo, ha disminuido.

Pero alguien podría decir que nos estamos olvidando de algo fundamental y es que el primer mundo, el capitalismo desarrollado, vive de la explotación del tercer mundo. La explotación, como en el viejo mito leninista, se habría trasladado así de las clases sociales a los países.
Sin embargo, esta explicación tiene un error porque se basa en el sistema piramidal. Efectivamente, la idea es que hay países que pueden explotar menos a sus trabajadores porque se explota en demasía a otros olvida alguna cosas. La primera, es que allí donde el capitalismo se ha instaurado como sistema económico productivo la mejora del nivel económico se da –el Sudeste asiático, China o la India serían ejemplos de una reducción de pobreza-. La segunda es que la globalización, entendida como la panacea del capitalismo, no solo no implica un aumento de la pobreza sino una, lenta bien es cierto, disminución de la misma. Así, el desarrollo del capitalismo no ha generado masas desheredadas, y lo digo delante de un ordenador y mientras me tomo un pacharán –bueno, tal vez por eso lo digo-, sino al contrario. El capitalismo ha generado mayor riqueza, total e individual, que ningún otro sistema económico existente.
Y la tercera, es que habría que demostrarlo con hechos empíricos. Es decir, los partidarios de esa teoría según la cual el primer mundo vive de los países pobres deberían poder demostrar con cifras que la producción de estos permite el desarrollo de aquellos. Es algo improbable que lo logren.

Y aquí surge la pregunta: ¿se niega por tanto la explotación capitalista? Adelanto respuesta pero no explicación: no, al contrario. La explotación capitalista no es del trabajo sino de la vida como totalidad y por eso es totalitaria y cualitativamente mayor que ninguna otra. El desarrollo de esto, otro día. Y no es por vaguería –bueno, también- sino por complejidad. Resultaría ridículo pretender desentrañar el sistema más complejo de la historia en breves palabras. Y hacen falta algunas más.

domingo, marzo 07, 2010

ENEMIGOS DE LA DEMOCRACIA

La libertad de expresión es un hecho fundamental. Su defensa es simple: la libertad de expresión sirve para escuchar lo que no querríamos escuchar. Eso es la clave de la democracia.
Cuando el gobierno del PP de Valencia censura –eufemismo: prohíbe- fotos en la exposición de un museo al que la derecha ha puesto el nombre de Museu Valencià de la Illustració i la Modernitat –yo no hablo catalán ni en la intimidad y no tengo el mínimo interés de hacerlo pero creo que dice algo de Ilustración y Modernidad- lo que hace en realidad es, como en el cuento, mostrar la patita tras la que vendrá el lobo.
Cuando los muchachitos de la izquierda independentista -y autoproclamada de izquierdas que forman parte en el vergonzoso gobierno de la élite catalana- intentan impedir que Rosa Díez pueda hablar hacen algo idéntico. Y curiosamente el mismo día.

Les separan las formas. Tal vez algo de colegio privado. O que unos pueden contratar matones y otros no.
Porque no es un espejo distorsionado. Es un espejo puro.

jueves, marzo 04, 2010

UNA DESPEDIDA (al Federica Montseny de Fuenlabrada)


La grandeza de las películas sobre la vida se puede demostrar, también, en como se desarrollan sus últimos momentos. El término de la vida es miserable, sin embargo el cine nos has regalado una inmensidad de finales gloriosos. Lástima que esto sea la vida.

Leo el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid y me entero que ya no tengo sitio en el instituto Federica Montseny de Fuenlabrada. Una vez me echaron de allí, ahora ya es para siempre.

Y este escrito es solo para despedirme de algunos profesores, de los conserjes, del personal de secretaría, cafetería y de las señoras de la limpieza.

Y es especialmente, por supuesto, para despedirme del alumnado.

martes, marzo 02, 2010

A VUELTAS CON CUBA (Y OTRAS COSAS SIMILARES)

Resulta curioso que quienes no estarían dispuesto a sufrir
un partido único
no tener libertad de expresión
no poder hacer un partido político
o no poder salir de su país
sin embargo opinen que los cubanos sí lo deben sufrir por sus concretas circunstancias históricas. Y quienes decimos lo contrario, porque pensamos que los cubanos son al menos tan humanos como nosotros, seamos tachados de etnocéntricos y unos imperialistas.

Resulta curioso que estas circunstancias históricas esgrimidas curiosamente condenen a los países pobres a régimenes dicatoriales que no aceptarían, curiosamente también, esos mismos relativistas en sus países ricos. Ya lo decía Ortega: Yo soy yo y mis circunstancias. Y claro, eso es bueno cuando las circunstancias son occidentales.

Así, lo bonito de tanta atención a las circuntancias peculiares históricas es que siempre favorecen, curiosamente otra vez, a los ricos y perjudican a los pobres. Y así el relativista, desde su mirada de turista, sonríe satisfecho ante las culturas antropológicasyperfectamenterespetables. Porque, opina mientras mira por internet el estado de su cuenta bancaria, que los indios deben hacer el indio. Y añade con sonrisa cómplice: ¡faltaría más!

jueves, febrero 25, 2010

CUBA COMO DICTADURA

Hay veces que la demostración de una dictadura no surge por el dificultoso desenmascaramiento sino por la absoluta evidencia.

Constitución cubana:

artículo 5º.- El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.

artículo 6º.- La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de la juventud cubana de avanzada, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado en su función primordial de promover la participación activa de las masas juveniles en las tareas de la edificación socialista y de preparar adecuadamente a los jóvenes como ciudadanos conscientes y capaces de asumir responsabilidades cada día mayores en beneficio de nuestra sociedad.

Pues eso. Cuba es
- como la España de Franco,
el Chile de Pinochet,
Arabia Saudí
O China -
una dictadura.
Y, por supuesto, hay más. Pero eso no la hace mejor.


miércoles, febrero 24, 2010

MÁS SOBRE PENSIONES (dedicado a D. Guapo)

Este artículo surge de la necesidad de contestar el, como siempre, interesante comentario de D. Guapo sobre el anterior escrito publicado en este blog en relación a las pensiones. En ese artículo se señalaba que la llamada de alerta sobre la previsible quiebra del sistema de pensiones, y en el que basa la propuesta de trabajar hasta los sesenta y siete años, no respondía a una realidad técnica sino al intento de favorecer a las entidades financieras privadas. Efectivamente, se argumentaba en contra de tal medida, en España se podía aumentar el número de cotizantes a las pensiones disminuyendo el número de parados -de un 20% actual- el de trabajadores en la economía sumergida -que ocupa seguramente otro 20% del Producto Interior Bruto- y, por último, el de mujeres, cuya población activa está por debajo de la media europea y muy por debajo de, por ejemplo, los países del norte del continente por motivos relacionados, además, con el escaso gasto público español. Pero había algo más, pues actualmente el dinero de las pensiones se saca solo de las cotizaciones sociales cosa que era factible de cambiar haciendo que dicho presupuesto fuera también enriquecido vía impuestos.

En definitiva, en el artículo se pretendía demostrar que generar inquietud sobre la viabilidad de las pensiones públicas no era sino una estrategia que buscaba favorecer a las entidades financieras privadas con el fin de generar una doble vía, pública y privada, tal y como ya se ha hecho en educación y sanidad. No era tanto privatizar, nunca se pretendió eso, como repartir el negocio.

Tras este brillante, cuando menos, análisis vinieron los comentarios. Todos ellos resultaban muy interesantes, pero había uno radical, en cuanto a que venía a criticar la raíz del artículo y era el firmado por D. Guapo. Decía así:

Sólo acierta en la primera parte de la exposición.En lo demás, no. La razón del anuncio era propagandística, y los destinatarios, los mercados.No se pueden crear nuevos impuestos para cubrir el déficit del sistema de pensiones porque está prohibido. Y no se pueden incrementar los que existen porque drenarían la demanda y afectarían a la competitividad.Cambiar el destino de los existentes (acabar con las CCAA, como insinúa) es un brindis al sol, ya que éstas gastan casi todo en sanidad, educación y servicios sociales, y el aparato administrativo que gestiona se gasto, no es fácil de reducir.El sistema de reparto funciona bien, y el pacto de Toledo (tanto se ingresa, tanto se gasta) es su garantía.El impuesto que significan las cotizaciones (30% del salario para las empresas y 7% para los trabajadores) es finalista y bien gestionado por la TGSS. Lo único que se hace es adecuar el cálculo (que es lo que se hará) aumentando el prorrateo de años. Se hizo en 1985 y en 1995, pasando de 2 a 8 años, en el primer caso y hasta 15 en la actualidad.Perder parte de la pensión es un efecto intrínseco de cualquier sistema de reparto, ya que siempre estará sometido a los avatares demográficos y económicos.Lo del si trabajaran más mujeres... si no hubiera economía sumergida...etc es desconocer cómo se forma el minuendo que, como le dije, es el que es, y siempre lo ha sido así en cualquier época y en cualquier sociedad.Por cierto, la patronal que agrupa a los gestores de fondos de pensiones, ya se manifestó en contra de la reforma fiscal que limitó la deducción en IRPF por aportaciones a fondos y planes de pensiones. Fue una reforma absurda, pues esos instrumentos de ahorro capitalizado, ilíquidos y conservadores, son un fabuloso instrumento de inversión. En el futuro, sólo significará más carga para el sistema público.En los temas económicos de carácter estructural, como el de las pensiones, utilizar el futuro pluscuamperfecto del subjuntivo y llegar a conclusiones filo conspirativas, es una equivocación.
De verdad.


El comentario -por cierto y volvemos a repetir, muy brillante- presentaba desde nuestro punto de vista dos ideas fundamentales. La primera era una serie de hechos particulares en contra de nuestras ideas. La segunda, y de ahí su radicalidad antes enunciada, iba a más pues pretendía señalar que el problema concreto, como otros económicos, escapaba a la interpretación política y se trataba exclusivamente, y ahí esta palabra es clave, de una cuestión técnica. Y es esta parte la, sin duda, más interesante por ir más allá de un tema que, creo que ahí estamos ambos de acuerdo, no se va realmente plantear en, por lo menos, esta legislatura fuera de proclamas propagandísticas.

Empecemos por la parte más técnica. Siendo de letras, entre otras cosas porque una mayoría de pésimos profesores de matemáticas y física nunca me enseñaron a admirar la ciencia como ahora la admiro y lamento no saber más, la idea de minuendo, la primera cifra de una resta, al principio me desconcertó. Imagino que D. Guapo, y con él todo el elenco que defiende dicha medida, se refiere al número de cotizantes que pueden contribuir y al que se le restaría el sustraendo, esto es: los pensionistas. Bueno, según D. Guapo este número es fijo, pero, y para eso se puede volver al artículo, la idea es falsa pues precisamente en España, donde la población activa no es estructural en cuanto a que se mantenga constante, este número varía obviamente. Así, en el artículo se señalaba cómo precisamente se podía aumentar dicho minuendo a través no del coito reproductivo sino de la ampliación de la propia población activa, mujeres y parados, de carácter legal, economía sumergida. Es decir, el minuendo no era permanente.

Pero, cubriendo posibilidades, tal vez D. Guapo se refiera con el minuendo precisamente a lo contrario: el número de pensionistas, que al aumentar generan, restando como sustraendo, o sea la cifra de abajo, tal diferencia que resultaría inviable el sistema. Para ejemplificarlo: un número muy alto de pensionistas llevaría al traste el reparto pues no habría suficiente dinero para hacerlo. Pero también esto es una falacia. Y lo es porque olvida tres cosas: la producción de riqueza, Producto Interior Bruto, la posibilidad de generar más dinero al fondo con otros impuestos, y no solo cotizaciones, y el escaso gasto social de España en comparación con la UE. Efectivamente, si el problema ya no es el número de cotizantes sino de pensionistas, es decir: demográfico, lo importante no es el número de personas que cotizan sino el total de dicha cotización: cuanto dinero se consigue. Ahí es donde entran los tres factores citados anteriormente.

En primer lugar, al aumentar el número de cotizantes aumentaría el dinero de las cotizaciones, como ya se ha señalado.

En segundo lugar, si se recogiera este dinero, el de las pensiones, además de las cotizaciones de los impuestos se podría aumentar sin duda su contenido. Sin embargo, esto D. Guapo lo evita señalando dos cosas: es ilegal y, segunda, provocaría una caída de la actividad económica. Al argumentar lo primero D. Guapo, por primera vez, reconoce que el tema ya no es estrictamente técnico sino político: es ilegal. Aquí, y ahora viene un ejemplo con cierta trampa, D. Guapo se desenmascara: dice es ilegal, pero no dice es imposible. Nadie señalaría que es ilegal que los objetos no cumplan la ley de la gravedad pues enunciaríamos, sin duda, que es imposible. Pero al señalar su ilegalidad no se señala su imposibilidad sino que se reconoce que es motivo de elección. Y tal vez presuponiendo esto, como D. Guapo es sin duda un adversario muy inteligente, señala algo: eso implicaría subir los impuestos pues no hay de donde recortar. Dos cosas sin embargo: sí hay donde recortar -por ejemplo, y es la guinda y se reconoce, en altos cargos-; pero, segundo y más importante, cabe negar la mayor. Efectivamente, la carga impositiva en España es baja en comparación con la UE. Pero hay más. Resulta que, al contrario que lo que mantiene D. Guapo, las cargas impositivas altas van parejas a mayor nivel de vida y de libertad política.
Así, cuando no se quieren utilizar los impuestos para garantizar el gasto de pensiones no es por motivo estrictamente técnico sino político.
Pero queda el tercer punto: el gasto social. El gasto social español es más bajo que la media de la UE. Y al tiempo, frente a lo que pueda creerse, el salario real medio no ha aumentado en los últimos años. Además, la media salarial es ínfima. Así las cosas, un español necesita un alto salario neto, es decir, una baja carga impositiva porque no es un salario real alto, para vivir pero al tiempo, y esto es la clave, para que el estado ahorre dinero y lo pueda gastar en otras cosas, sin duda imprescindibles, como estatutos a provincias leales o altos cargos. Ello conlleva que ni el salario neto ni las pensiones puedan ver aumentadas, o creadas, una carga impositiva pues significaría la pérdida de la supervivencia. Es decir, si hubiera un mayor gasto social el sueldo neto se podría reducir aún con ganancias para el individuo, pero al no haberlo se necesita hasta el último céntimo. ¿Problema técnico?, no, problema político.

Así, vemos como el primer punto, el problema técnico, nos muestra el camino para el segundo: el problema radical de la realción entre política y accion técnica. Efectivamente, el problema de las pensiones no es algo puramente estructural y técnico sino político. Esto quiere decir que en él no rige la necesidad, como en la gravedad antes citada, sino la contingencia: se puede asumir desde una perspectiva u otra. Sin embargo, y ya tal vez extrapolando, creemos que la idea de D. Guapo iría más allá y sería, y repetimos que extrapolamos y quizás no recojamos su pensamiento, señalar que hay ciertas cuestiones que no deberían ser políticas, sujetas para enterdernos al pensamiento ideológico, sino solamente técnicas. Sin embargo, las consecuencias a extraer de esto son tantas que ya rendidos, y ustedes si han llegado hasta aquí sin duda aburridos nos lo agradecerán, las dejamos para otra ocasión.

jueves, febrero 18, 2010

AZNAR, DEMOCRACIA Y CONFERENCIA

Usted va a dar una conferencia -¿llamar a la gente de usted será fascismo?-. Y van unos individuos y le montan un boicot para que no pueda expresar sus ideas. Pues resulta al final que usted es un fascista -volvemos otra vez: aquí todo el mundo es un fascista incluyendo los marxistas-leninistas de ETA- y los que le han reventado el acto se autoproclaman como la izquierda real.
Y lo mejor: resulta que el malo, aquí y en concreto, es usted.
¡Cómo se atreve a expresar sus ideas!
¡Será fascista!

Pero tranquilo. Si eso pasara usted encontraría de inmediato la solidaridad, aquí se emplea bien la palabra, de todo el mundo. Porque usted no es Aznar. Y porque él, por lo visto, sí que no puede hablar. Porque al fin y al cabo debe ser que en la universidad solo pueden hablar quienes decidan los estudiantes que se autoconstituyen en sus dueños. Es la nueva democracia.

Y como tal vez alguno de esos estudiantes llegue a leer esto y seguramente no entienda la ironía lo diremos claro.
Aznar tiene derecho absoluto a expresar sus ideas.
Los estudiantes que hoy han boicoteado su acto son un ejemplo claro de conducta, pues de pensamiento sería tal vez mucho pedir, totalitaria.
Y desde aquí, que estamos realmente en sus antípodas ideológicas, queremos mostrar nuestra solidaridad ante este hecho con José María Aznar.
Y algo más. Yo soy marxista y es, precisamente, por ello por lo que pongo todo esto.


miércoles, febrero 17, 2010

VIDA INTERIOR/45: Y MIÉRCOLES DE CENIZA.

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Soy.

martes, febrero 16, 2010

VIDA INTERIOR/44: MARTES DE CARNAVAL

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Soy una persona.


lunes, febrero 15, 2010

VIDA INTERIOR/43: LUNES DE CARNAVAL

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Soy una persona feliz.

domingo, febrero 14, 2010

VIDA INTERIOR/42: DOMINGO DE CARNAVAL

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Soy una persona feliz y con mucha vida.

sábado, febrero 13, 2010

VIDA INTERIOR/41: SÁBADO DE CARNAVAL

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Soy una persona feliz y con mucha vida interior.

miércoles, febrero 10, 2010

(sentirse como teniendo media) PENSIÓN

La voz de alarma sobre la imposibilidad de mantener el actual sistema de pensiones ha partido esta vez, en un ejercicio de responsabilidad al que sin duda ya nos tiene acostumbrado, del propio gobierno. Tras ella han surgido, como feroces carroñeros, la mayoría de los contertulios, ya sea con conocimiento o sin él de lo que decían, y la opinión publicada. Pero, tal vez, lo más interesante, es que se ha pretendido que la defensa de la propuesta de modificación regresiva del sistema de pensiones, porque es a peor para el trabajador, no se hacía desde una determinada visión política sino desde la incontestable realidad: era necesaria. Así, se presentaba a la reforma a peor de las pensiones, la degradación efectiva del servicio, como un hecho inevitable y avalado por el conocimiento científico neutral: es economía. Y, por consiguiente, nadie, excepto los ignorantes, parecía poder oponerse. Y debíamos creer a los expertos.

Sin embargo, este artículo, dentro de nuestras posibilidades y nuestra ignorancia, pretende, en primer lugar, rebatir los argumentos empleados para señalar la necesidad e inevitabilidad de dicha reforma, tal y como se proclama, y defender la hipótesis de que nuestra sistema de pensiones es viable. Pero no queremos quedarnos ahí sino que pretendemos –como siempre pretenciosos- analizar porqué, si nuestra hipótesis es cierta, se quiere sin embargo, y lejos de la verdad científica, presentar el sistema público de pensiones español como condenado técnicamente al fracaso. Es decir, mostrar qué interés está detrás de ese análisis que se autoproclama neutral y técnico.

Vayamos, primero, con la parte estrictamente económica. Para empezar una aclaración no tramposa: efectivamente, el sistema de pensiones español es un sistema de reparto y no de capitalizacion. Esto quiere decir, grosso modo, que aquello que está usted pagando ahora no es una inversión para su futura pensión sino el dinero con que se pagan las actuales pensiones: se gasta, para entendernos, en los pensionistas actuales. Efectivamente, usted paga las pensiones actuales y las generaciones futuras, mis alumnos entre otros, pagarán, presumiblemente, la suya. Y la mía. Esto es así, una razón, porque al iniciarse el sistema, que antes no existía, era la única manera racional y justa de hacerlo: los que se iban a jubilar no habían cotizado su propia pensión y por tanto un sistema de capitalización hubiera sido imposible para ellos: no había inversión personal. Pero también es así porque se trata no de un sistema solidario, repugnante palabra, sino de justicia social: si uno ha trabajado toda su vida, y en cierta medida eso es también contribuir al bienestar social, merece unas condiciones dignas de retiro que no tengan que ver, necesariamente, con su base de cotización. Así, el sistema de reparto era una opción política frente a otras.

Ahora bien, se asegura, y este es el quid de la cuestión, que este sistema es inviable tal y como está. Y se señalan para realizar dicha afirmación una serie de hechos: primero, un asunto demográfico pues cada vez hay más viejos en detrimento de población trabajando; y, segundo, que la economía, como consecuencia lógica, no podría mantenerlo.

Empecemos por el primer argumento: la demografía demuestra, se nos dice, que habrá un mayor número de viejos que de jóvenes y, por tanto, de no cotizantes pensionistas frente a trabajadores cotizantes. Obsérvese un primer dato: en esta interpretación interesada, población y cotizantes son idénticos. Así, se puede hacer la falacia de extrapolar los datos actuales de cotizantes al futuro solo haciendo la regla de tres. Por ejemplo, si actualmente hay un 60%, número elegido al azar pues luego daremos cifras exactas, de población cotizante, al disminuir el número total de población en edad de trabajar y mantenerse el de cotizantes este disminuirá lógicamente pues ese 60% lo será sobre menos número (del mismo modo como un 10% de la población china es más que un 10% de la española). Así, el número de cotizantes es invariable respecto al de población. Y bajo esta falacia se presenta todo el desarrollo posterior. Pero, la falacia es solo falacia. Porque los cotizantes no son el núcleo de la población en edad de trabajar sino sólo los que efectivamente trabajan. Y en España son pocos en relación al porcentaje –y no, precisamente, porque aquí haya más vago-.

Efectivamente, en España los cotizantes son ciertamente bajos fundamentalmente por tres factores: el paro, la escasa presencia de la mujer en el mercado de trabajo y la economía sumergida. Cuando un trabajador cobra un salario de forma legal, cotiza a la Seguridad Social y por tanto alimenta el fondo de pensiones. Sin embargo, si alguien está en edad de trabajar y no lo hace no cotiza y, por consiguiente, no genera ingresos en el fondo para las pensiones futuras. En España hay más de cuatro millones de parados que no cotizan para las pensiones. Ello implica, aproximadamente, un 20% de la población activa que si cotizaran, al menos en su mayor parte, los fondos económicos para las pensiones públicas se multiplicarían extraordinariamente. Es decir, el futuro de las pensiones tiene que ver con reducir el paro, en primer lugar.

Pero, en segundo lugar, nuestra tasa de empleo femenino es bajísima en comparación a la UE. Efectivamente, estamos por debajo de la media, y vaya países que tiene la media, y estamos, por ejemplo, 20 puntos por debajo de Dinamarca (73% entre los nórdicos frente a un 53% para España) o 14 puntos por debajo de Holanda. Pero, ¿eso quiere decir que las mujeres españolas son vagas y no trabajan? ¿Por qué los distintos gobiernos no lo incentivan? Pues es sencillo, como España está por debajo de la Unión Europea en gasto social, son, precisamente, las mujeres quienes en gran parte realizan esa indispensable labor y por ello, aunque realmente trabajan, no cotizan. Y que conste que aquí no pedimos que a las mujeres se les pagara por esto, pues sería reaccionario al condenar a las mujeres de clase baja a su ambiente para siempre, sino que sencillamente los gobiernos no fomentan la incorporación de la mujer al trabajo en España porque en realidad es una forma de ahorra gasto social –a costa, explico, de negar derechos a esas mismas mujeres-.

Y, tercero, queda algo. En España la economía sumergida alcanza, como mínimo, un 20% del Producto Interior Bruto. Y con ella hay toda una mano de obra que trabaja pero no cotiza. Ya sé que usted, amable lector de derechas, conoce a un amigo que conoce a un vecino que a su vez leyó en internet que hay un fontanero que es un golfo. Pero desengáñese: la inmensa mayoría de los trabajadores en economía sumergida lo son porque no pueden ganar dinero de otra forma. Y, adivinen, tampoco cotizan.

Así, el argumento demográfico es falaz porque no tiene en cuenta que la economía española presenta elementos de cotización propios que si se solucionaran incluyendo a los sectores arriba indicados añadirían a un altísimo número de cotizantes con la misma población y por tanto sin necesidad de extender la cópula reproductiva. Pero hay más. Porque efectivamente las pensiones españolas solo se nutren de las cotizaciones específicas pero no del resto de impuestos. Y esto sí es una decisión política. Sería fácil, puesto que sería un derecho ciudadano, que el fondo de pensiones recibiera también dinero de los impuestos, tanto directos como indirectos, que, por ejemplo, con tanta gracia nos ha subido el gobierno presuntamente izquierdista de Zapatero –nota: ¿alguien de esa presunta izquierda que nos acusaba de derechistas por desenmascar hace ya tiempo al presidente del gobierno nos va a pedir perdón alguna vez?-. Si hay dinero para financiar los reinos de taifas en que se han convertido las autonomías con los impuestos, auténtico agujero negro de la economía nacional, ¿no lo hay para financiar las pensiones? Es, por eso, la financiación de las pensiones no solo un asunto técnico, ya desmontado, sino político: hay cosas que interesan y cosas que no. Y la financiación autonómica es mantener una élite política, por eso interesa y aunque se vote en contra se coge el dinero y se corre, y las pensiones no.

Pero, ¿por qué no? ¿Acaso subirá la edad de jubilación a los 67 años? Desengáñense y respiren tranquilos: no. O al menos no en mucho tiempo. En realidad la propuesta es un globo sonda que tiene otra finalidad –repetida varias veces-: generar una inquietud que active una respuesta en fondos privados. Efectivamente, en España los servicios públicos van poco a poco privatizándose en una vía subsidiaria: se mantiene la oferta pública pero se financia, con dinero público, la privada. Esto ya se ha hecho en educación, la concertada, se desarrolla en sanidad, siendo Madrid un buen ejemplo, y se pretende ahora generar en pensiones. El sector financiero español es, seguramente, la parte de la economía nacional más poderosa y, curiosamente, la única que, exceptuando ese engendro que es la caja de ahorros, no ha recibido aún la prebenda de la financiación de un servicio público. Generar incertidumbre en la clase media sobre sus pensiones, incertidumbre cierta sin duda visto nuestro parlamento, implica generar un estado de opinión favorable a los fondos privados de pensiones. Garantizar luego que estos fondos ya no sean individuales sino, favoreciéndoles por ley, de empresa o sector en detrimento del público es un siguiente paso –que por cierto ya se empieza a hacer en ciertos sectores-. El negocio financiero, inmenso, está servido: un alto número de españoles cada mes cotizarán pública y privadamente. Y el nivel de inversión en las finanzas privadas promete mucho. Un gran negocio es, ¿cómo se llama?, una decisión técnica económica y política. Y además, aquí sí, inevitable: porque beneficia a unos a favor de otros. Pero, no crean, eso no es explotación capitalista, que es más serio que todo esto, sino solo rapiña.

martes, febrero 09, 2010

¡BASTA DE DEMAGOGIA!

Tras cuarenta y ocho días de vacaciones, los diputados vuelven a trabajar.

¡Ya esta bien!
¡Basta de demagogia!

Es cierto.
Tras cuarenta y ocho días de vacaciones, los diputados vuelven.

viernes, febrero 05, 2010

UNA PREGUNTA (social) SOBRE LA REFORMA LABORAL

Estaba yo, que soy así, leyéndome el documento que el gobierno ha dado a sindicatos y empresarios (ahora creo que les llaman empleadores) sobre la reforma laboral que propone y de pronto -en II,1- me encuentro con esto:

Está comúnmente admitido que la contratación temporal ha sido, desde hace ya veinticinco años, la fórmula mayoritariamente utilizada por las empresas españolas para obtener flexibilidad. De hecho, el recurso excesivo a la temporalidad ha impregnado nuestro sistema de tal forma que ha reemplazado la utilización normalizada de múltiples instituciones laborales tales como los períodos de prueba al inicio de las contrataciones indefinidas, la contratación a tiempo parcial, los contratos formativos o las medidas de flexibilidad interna que, como es fácilmente constatable, son empleadas en nuestro país de forma significativamente más reducida que en los países de nuestro entorno europeo.

O sea, que las empresas han estado realizando un, por ser suaves, fraude de ley. ¿ Y qué ha hecho durante veinticinco años la inspección de trabajo? -esto es la pregunta-

Y otra cosa más -esto es una adenda-. Si resulta que es cierta la hipótesis que presenta el mismo gobierno y efectivamente la patronal ha abusado de la contratación temporal para negar derechos, ¿qué podemos esperar si Díaz Ferrán, un tipo cuando menos no recomendable, dice salir contento?

Pero hay una tranquilidad: tenemos sindicatos independientes.

jueves, febrero 04, 2010

¡DIOS MÍO! (bueno, más bien suyo)

Estaba yo preparando un sesudo artículo sobre el último desliz de Aguirre y estudiando sobre pensiones para otro, cuando veo que Intereconomía ha convocado a rezar un padrenuestro por España. Y no sé yo si convocar, bajo la misma perspectiva profundamente racional, a realizar un sacrificio de palomas -de papel, que las otras da no se qué matarlas por tan poco-, para que Zeus, u Osiris, ayuden a nuestro país. Quizás, directamente, poner perejil a S. Pancracio, que llevo un décimo de lotería. O incluso, ponerme hacia la Meca -no piensen eso, por Dios- y pedir a Alá que nos ayude. Aunque lo último queda descartado porque si lo hago sería un fanático.

Pero, el asunto es más serio de lo que parece. Porque detrás de esto hay una idea sobre la supuesta superioridad moral y profunda de los espiritual, y con ella de la religión, sobre lo material. Y dicha idea, que una vez tuvo sin duda un carácter emancipatorio, ha llegado ya a ser falsa. Y por eso, tal vez una chanza no haga toda la justicia. Aunque quizás también, bien mirado, la propia chanza suprema sobre el cristianismo -que también una vez, hasta la Modernidad, fue fuente de progreso- sea su triste agonía.


martes, febrero 02, 2010

UN POCO DE VISCERALIDAD

No es bueno. Pero de vez en cuando, y a la espera de una necesaria explicación, resulta importante decir simplemente que no. Incluso, aunque a mí no me guste, con una expresión malsonante. Porque las expresiones malsonantes, precisamente, están para estas oportunidades. En fin, que me acabo de hacer del grupo de Facebook Va a trabajar tu puta madre hasta los 67 años.
Aunque no sé, mirando ciertos comentarios parece intereconomía. Y uno, aún, elige hasta con quien dice tacos. Que vaya, no sé si invitarles. Seguiremos informando.

viernes, enero 29, 2010

APRENDIENDO UNA LECCIÓN

Hace poco hice yo un comentario sobre la última -¿última?- sandez de Chávez, presidente de Venezuela. Sin duda, la sandez es mayúscula. Pero lo que importa ahora es otra cosa. D. Pocholo, que es un contertulio muy valioso en este blog, se quejó del comentario y al responderle señalé que Chávez es un dictador.

Suelo hacer un ingenioso comentario en clase cuando al tomar una decisión, por ejemplo regañar a alguien porque pinta en la mesa y obligarle a borrarlo, me autocalifico de fascista. La idea de la afirmación es demostrar mi ingenio pero al tiempo, ya de paso, hacer ver a los alumnos que las palabras que se emplean sin sentido resultan al final sin significado. Fascista sea tal vez el ejemplo paradigmático de ello: hoy en día cualquiera es un fascista. Y así uno ha llegado a oír catalogar a cualquiera, desde el PP al pobre Santo Tomás de Aquino, de fascista.

Lo peligroso de perder el rigor en las palabras se encierra en algo importante: las palabras no son solo estados de ánimo sino que tienen una objetividad, en cuanto a su significado, que escapa a nuestra particular visión. Así, el mal empleo generalizado de una palabra implica un componente ideológico terrible: las palabras acaban significando aquello que los grupos de presión deciden. Y así, el lenguaje se convierte en prisionero ya no de una tradición que tarda años en imponerse -con lo cual hay más tiempo para luchar contra esos grupos de presión, nadie es ingenuo- sino de una inmediatez que se impone desde los medios de comunicación. Y curiosamente, aunque tal vez no, el lenguaje va perdiendo fuerza en su descripción hasta quedar convertido en algo ya sin sentido. El empleo cotidiano de la palabrota, por ejemplo y que es otra cruzada que tengo en la escuela para hablar bien y sin tacos, ya no permite saber quien se cabreó(sic) y quien simplemente se sintió molesto por algo: para cualquier estúpido comentarista deportivo –nota: hacer un análisis de cómo la prensa deportiva se ha convertido en el modelo periodístico a imitar- es lo mismo.

Pero, también a veces conviene no irse por las ramas porque la sutileza puede esconder la indefinición. Cuando utilicé la palabra dictador, D. Pocholo volvió a escribir -y les aseguro que por lo que sé de su vida, D. Pocholo no disfruta de mi placentera existencia laboral sino la normal en la explotación del trabajo cual aún me provoca mayor admiración en su seguimiento- para quejarse de que atribuyera tal calificativo a Chávez. Y tiene razón porque resulta curioso que yo había caído en aquello que suelo criticar: usar las palabras sin sentido. Chávez no es un dictador, al menos en el sentido exacto del término. Y por tanto, si quería catalogarle así debería haber dado una explicación posterior. Porque si no la doy, y no fue así, lo que estoy pidiendo a la gente que lee es la complicidad a priori con mis ideas antes de la argumentación sobre las mismas: pido fieles, tal vez militantes, y no lectores. Y eso, desde luego y perdonen la pedantería, no es ilustrado.

D. Pocholo nos ha dado una lección. Nunca es tarde para aprender, bueno y ya tampoco para seguir trabajando hasta los 67 aunque eso es otra triste historia. Por ello, gracias.