miércoles, julio 16, 2014

ADHESIÓN: MANIFIESTO: LIBRES E IGUALES

Les invito a unirse a este manifiesto en contra del nacionalismo como elemento reaccionario. Si lo desean hacer pueden hacerlo aquí www.libreseiguales.es. Yo ya lo he hecho.

España vive un momento crítico.

El secesionismo catalán pretende romper la convivencia entre los españoles y destruir su más valioso patrimonio: la condición de ciudadanos libres e iguales. El nacionalismo antepone la identidad a la ciudadanía, los derechos míticos de un territorio a los derechos fundamentales de las personas, el egoísmo a la solidaridad. Desprecia el pluralismo social y político, y cuando trata de establecer fronteras interiores arrincona como extranjeros en su propio país a un abrumador número de ciudadanos.

El secesionismo catalán se hermana con el populismo antieuropeo y promueve la derrota de la democracia española. Evitar esa derrota es responsabilidad de todos y la primera obligación de los partidos políticos.

Hasta ahora el desafío secesionista no ha recibido la respuesta que merece. España es hoy un Estado a la defensiva y en sus élites prevalecen el tacticismo y la resignación. No existe un auténtico debate público sobre el fondo gravemente reaccionario del nacionalismo ni sobre las consecuencias de su proyecto para la libertad, la igualdad y la seguridad de los ciudadanos. En cambio proliferan maniobras opacas para ofrecer nuevos privilegios al nacionalismo a costa de la soberanía de los españoles.

En estas circunstancias, los abajo firmantes, ciudadanos radicalmente comprometidos con los principios constitucionales de la libertad y la igualdad, entendemos que es imprescindible abrir un debate público que informe y comprometa al conjunto de los españoles. Nosotros asumimos la responsabilidad y pasamos a la acción.

Reclamamos al Estado que aplique toda la ley y advierta con claridad de las consecuencias de violarla. Ninguna infracción debe quedar impune y ninguna sentencia puede ser desacatada.
Pedimos a los partidos políticos que se identifican con los principios de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que demuestren su compromiso con hechos. El Partido Popular, el Partido Socialista, Unión Progreso y Democracia, Ciudadanos, y cuantas formaciones quieran preservar las bases de nuestra convivencia democrática, deben:

1. Reivindicar la Constitución como consigna de ciudadanía y convivencia, sin renunciar a las reformas cíclicas que permitan que España sea una nación cada vez más integradora y de mayor calidad democrática.
2. Rechazar cualquier negociación que con el pretexto de evitar el conflicto que plantea el secesionismo catalán limite la soberanía del conjunto de los ciudadanos y el ejercicio de sus derechos.
3. Alcanzar un pacto público, solemne y conciso que establezca un compromiso transversal de unidad de acción frente al secesionismo y garantice la decisión de someter al referendo común cualquier alteración de las bases constitucionales.

Finalmente, nos dirigimos a todos los ciudadanos españoles.

Les pedimos que trabajen organizadamente por la deslegitimación intelectual y política del nacionalismo y que se movilicen con nosotros en defensa de la comunidad de libres e iguales que es responsable de la época más justa y fértil de la historia de España.

En Madrid, a 15 de julio de 2014

jueves, julio 10, 2014

VIDA INTERIOR/134: REBELDÍA

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.

Que sí, todos muy antisistema, pero luego el gintonic 
que si Martin Miller's,
que si tónica azul,
que si...
Yo sí soy antisistema,
yo sí soy rebelde.




martes, julio 08, 2014

VACACIONES DE PROFESOR

¿Son excesivas las vacaciones de los profesores? En primer lugar una aclaración: no todos los profesores están ahora de vacaciones. Muchos, por obra de sus patronos privados, en una vieja modalidad ya secular, y públicos, en una modalidad que tiene tres años, están en el paro para volver a trabajar en septiembre. Por tanto, no nos podemos referir a ese grupo aquí. Mejor, refirámonos al mío. ¿El suyo? Sí, porque resulta que yo soy funcionario de carrera (es decir, por oposición) en el cuerpo de profesores de secundaria. Y resulta, además, que desde el 1 de julio estoy de facto, aunque no técnicamente pues me hallo en teoría a disposición de la administración –como se ve en los tribunales de oposición, por ejemplo-, de vacaciones. Dos meses de vacaciones a las que habría que añadir otro mes sumando navidades y semana santa.

¿Son excesivas las vacaciones de los profesores? Pues a todas luces, sí.

Pero las respuestas categóricas pueden guardar una falsedad. Y la falsedad aquí es sutil. Porque les voy a contar algo: si yo mañana me presentara en mi centro no tendría nada que hacer.

Perdón, dirán ustedes, ¿nada que hacer? Efectivamente, y esto es lo curioso pues resulta que yo no estoy tanto de vacaciones como de paro empresarial. Mi empresa,  que es la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, es una inútil absoluta y me tiene en casa porque ella misma me impide desarrollar mi trabajo. Es decir, mis jefes me niegan que pueda trabajar y de hecho si lo hago  incluso por mi cuenta, reformando como cada verano los apuntes de mi página web La lechuza de Minerva, mis jefes no me lo considerarán. Para mis jefes es igual, en definitiva,  que yo en julio trabaje por mi cuenta o que me rasque el pie.

Pero, ¿realmente les da igual? No, y aquí empieza lo interesante: mis jefes, es decir la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, esperan ansiosos que me rasque el pie. O dicho de otro modo: no quieren que trabaje en julio –ni en realidad el resto del año-. Mis jefes buscan que yo me rasque el pie en verano pues su objetivo último va unido a esa desidia y la precisa. Porque si yo y mis compañeros trabajáramos en julio de acuerdo a lo que a continuación se va a explicar no cabe duda de que la educación pública mejoraría. Y la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid está, precisamente, para impedir eso.

Pero, expliquemos.

Como ya hemos señalado en la actualidad yo, y como yo todo el resto del profesorado, no podemos hacer nada concreto en julio. No es que no queramos, que podremos querer o no, sino que sencillamente no tenemos nada que hacer ¿Por qué? Porque yo, y como yo el resto del profesorado, a estas alturas no sabemos en qué instituto vamos a estar y, por supuesto, tampoco sabemos qué materias y qué cursos vamos a tener. Efectivamente, resulta que los profesores no sabemos aún, y así es cada año, qué vamos a dar el año que viene lo que nos imposibilita prepararnos el curso próximo. De hecho, no lo sabremos hasta, aproximadamente, el día cinco de septiembre, a una semana de principio de curso. Es decir: sabré, yo y mis compañeros, lo que vamos a dar cuando solo queden pocos días para empezar el curso y ya no podamos prepararlo sino a contrapié.

Pero, ¿tantas materias podemos dar? ¿No será esto una excusa? Pues miren, solamente yo, con Filosofía, podría ejercer en
Educación para la Ciudadanía de 2º de ESO
Ética de 4º de ESO
Historia de las religiones de 3º de ESO
Historia de las religiones de 4º de ESO
Medidas de Atención Educativa de 1º, 2º, 3º o 4º de ESO
Filosofía de 1º de Bachillerato
Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato
Psicología de 2º de Bachillerato
Y tutoría

Es decir, yo podría dar hasta doce cosas distintas –sin contar aquellas materias que sin ser de mi especialidad podría dar por necesidades del centro como Lengua, Historia,…-. Pero, un profesor de Lengua podría dar otras doce. Y así, cualquiera. De esta forma, como no sé qué voy a dar y ni tan siquiera sé en qué instituto voy a estar hasta ese cinco de septiembre no puedo hacer nada para el año que viene ni prepararme nada pues sería como jugar a la lotería.

¿Y quién es el culpable de este hecho? La Consejería de Educación que es la que me nombrará, a mí y a todos los profesores que estamos en esta situación que somos mayoría, ese cinco de septiembre en vez de haberme nombrado en mayo o junio.

Mayo o junio… Efectivamente, ahora es donde viene aquello que debería hacer la Consejería: nombrar las plantillas de profesores en mayo o en junio, algo perfectamente posible. Así, cada uno ya sabría en ese mes dónde va a estar y qué va a dar el próximo curso y se dedicaría el mes de julio a preparar el material y la docencia teniendo que ir al centro, incluyendo el trámite administrativo de programaciones y demás chorradas, para empezar en septiembre con unos profesores que han tenido tiempo de prepararse aquellas materias que van a dar y de renovar su docencia trabajando en ella no con urgencia sino con plazos razonables.

Pero, ¿no puede nombrarnos antes la administración? Por supuesto que sí. Técnicamente es tan sencillo que no implica dificultad alguna: para explicarnos, es tan fácil técnicamente como quitarnos la paga extra. Sin embargo, no lo hace ¿Por qué no lo hace? Es más, nunca lo ha hecho ¿por qué nunca lo ha hecho?

De nuevo, las respuestas no son categóricas. Si nunca lo había hecho, hasta hace un lustro aproximadamente, fue porque hasta entonces el funcionariado docente era una, con palabras de moda, casta.  Efectivamente, a partir de la segunda mitad de los 80 y durante los 90 y primera década del nuevo siglo, toda la organización escolar estaba pensada básicamente para satisfacer las exigencias corporativas de la casta profesoral –aquí Fernández Enguita sobre esto y aquí yo también sobre esto-. Así, la escuela pública cumplía las exigencias del colectivo profesorado, que no eran desde luego para trabajar mucho, hasta hace unos siete u ocho años.

Pero, seamos justo, esto ya no ocurre así. En la actualidad la escuela pública ya no está pensada corporativamente en torno al profesorado, como se ha visto en las medidas adoptadas los últimos años. Pero que no esté pensada para el interés corporativo del profesorado no quiere decir que esté pensada para el interés público.  En la actualidad, la escuela pública está dirigida con el único fin de acabar con ella. Y es por eso ninguna medida que pudiera favorecerla se tomará por parte de la administración. Esta solo piensa en medidas que ahorren dinero, para salvar las finanzas de la oligarquía o poder bajar los impuestos a los ricos, y que al tiempo destruyan lo poco que tenía, o lo mucho, la enseñanza pública de este país como derecho social. Por eso, una medida que no costaría nada de gasto y que sin embargo implicaría una mejora de la enseñanza, pues muchos profesores nos podríamos preparar las clases reales que íbamos a tener, no se toma. 

Hace poco instalé aire acondicionado en casa. El primer día que lo puse cayó una granizada impresionante: funciona. Estar de vacaciones en julio y en agosto es sin duda un privilegio. Lo llamamos así, y no un derecho, porque el único fin que persigue es, en la actualidad, la destrucción sistemática de la enseñanza pública al tiempo que los profesores, tampoco todos,  toman despreocupados el sol. Las vacaciones en julio, en realidad como ya saben paro empresarial, son un mes menos para una enseñanza pública realmente concebida como servicio público. Pero igual el año que viene, con aire acondicionado a pleno rendimiento, diré que es mi derecho.

miércoles, julio 02, 2014

¡¡NOVEDADES!!

Todos ustedes, o sea: usted y yo, se preguntan angustiados: ¿dónde está este hombre? Pues es verdad que llevo unos meses como alejado, pero es solo apariencia. Sigo aquí. Pero hay un lío aquí y otro allá que me impiden  publicar tanto como quisiera.Y luego está la siesta. Porque yo soy un  tío comprometido, y también sufro con el hambre en el mundo,  pero llega después de comer y me da una modorra... 

En fin, que esto no es para contarles mi vida porque primero debería tenerla. Y uno ya tiene una edad para no hacer tonterías.

¿Entonces para qué es? Para advertirles de algo. Mi blog es un desastre de organización, así que he decidido ordenarlo este verano mientras escribo  mi obra magna: La Realidad Ontológica: una metafísica sobre el Capitalismo. Por ello, verán aparecer, junto a la serie Una pequeña historia de la Filosofía, un conjunto de artículos cuya finalidad será permitir a los lectores, y a futuros estudiosos, tener sencillo el seguimiento de nuestras opiniones.  

Y esto era todo.
Bueno, todo, todo...


viernes, junio 27, 2014

UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA/5: LOS PRESOCRÁTICOS/1

Se conoce como Presocráticos a los primeros filósofos griegos. Es una lista algo larga y llena de nombres raros, pues ninguno se llamaba García, Garaicoetxea o Bassols –nombres normales- sino Parménides, Anaximandro o Tales. Sin embargo, y aunque no pertenezcan a los diversos pueblos del estado español, e incluso no sean de aquí, son figuras esenciales en el desarrollo de la Filosofía y por ello merecen ser considerados. Y es esta la razón de este artículo.

Hay dos cosas fundamentales que se deben analizar de los Presocráticos. Primero, qué hizo que su respuesta fuera considerada por primera vez como Filosofía; segundo, cuál ha sido su legado para la Filosofía posterior. Y como la Filosofía es un saber complejo, y si no pues se la retuerce para parecer más profundos, empezaremos por la primera cuestión.

Todos los Presocráticos tienen algo en común: se llama la pregunta por el Arché  -o Arjé, como mejor les parezca pues lo verán de ambas maneras indistintamente y nosotros tampoco sabemos cuál es más correcta-. Esta pregunta tiene un doble significado: por un lado, es cuestionarse qué había al principio y de lo que surgió todo lo que hoy en día existe. Por otro, es plantear qué elemento o elementos deben tener todos los seres para formar parte de la propia naturaleza. Así, hay dos cuestiones fundamentales detrás de la pregunta pero, antes de tratarla específicamente y explicar su respuesta en los diferentes autores, es necesario ver la importancia del propio cuestionamiento en concreto y su significado filosófico.

El mito es también fruto del preguntarse sobre las cosas, de eso no cabe duda. Quien responde con los poderes sobrenaturales de los dioses se ha interrogado sobre por qué ocurre el hecho que así explica –y sí, ya sé que esto lo decía también Aristóteles y tenía razón pues coincide conmigo-. Entonces la diferencia entre el mito y la pregunta por el Arjé -ya les dije- no puede ser el mero preguntarse ante la realidad porque los dos se cuestionan.  Y esto es muy importante de entender para liberar de una nefasta creencia a la Filosofía.

En efecto, cuestionarse el porqué de las cosas es algo que podemos señalar como intrínsecamente humano. De hecho todas las culturas lo han hecho, y lo siguen haciendo, y la griega ya había respondido a los fenómenos naturales con el mito –por cierto, alguno bellísimo-. Sin embargo hasta los Presocráticos no surgió la Filosofía. Por tanto, la pregunta presocrática, y con ello la filosófica, se fundamenta en algo diferente a cuestionarse sobre la realidad como algo intrínsecamente humano. Y en esa diferencia está la Filosofía: su pasado y su futuro. Es decir, la Filosofía no es solo cuestionarse sino hacerla de cierta manera. Y la Filosofía, por consiguiente, no es algo necesario y natural sino algo más hermoso: una conquista del pensamiento humana.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre un interrogante y el otro? La diferencia entre una pregunta y otra está en la forma que se busca en la respuesta: la exigencia o no de verdad. La respuesta mítica no usa la argumentación sino la narración. Y a través de ella busca la tranquilidad de una respuesta concreta, sea cual fuere, pues es necesaria la contestación que tranquilice al pensamiento y a su vez evite una nueva pregunta. Es como esos niños que a mitad de la noche  se ponen a hablar en el dormitorio porque están asustados y buscan en la contestación la voz familiar que los reconforte. Sin embargo, para contestar al Arché, con la respuesta que va a desarrollar la propia Filosofía, no vale cualquier solución pues exige un respuesta fidedigna a la coherencia de la argumentación: exige la verdad y no solo el consuelo ante lo desconocido.  En el cuarto oscuro debemos saber si en verdad hay monstruos.

Efectivamente, la pregunta por el Arjé ya no utiliza la narración sino una nueva forma de explicación: la argumentación racional. La Filosofía así conquista un nuevo frente: el terreno, baldío aún, de la razón. Y por eso, con la pregunta por el Arjé se genera una nueva realidad que es el surgimiento de la idea de Verdad. En el mito, la verdad es irrelevante y de ahí que sea posible la convivencia de diversos mitos e incluso de un mismo mito modificado en varias versiones locales -e incluso de nacionalidades históricas-. Sin embargo, en la respuesta a la pregunta por el Arché la solución no cabe como múltiple y subjetiva: distintas teorías no pueden sobrevivir simultáneamente. La Filosofía, como lo será su hija la Ciencia, no es solo una lucha por el conocimiento, eso ya es también el mito, sino que es algo más: una lucha por la verdad.

De esta forma, la pregunta por el principio, por el Arché, que se formuló en Grecia a partir del siglo VI a.C. ya no será la misma a la que respondió el mito. No es solo que no se dé la misma respuesta sino que la propia cuestión es diferente porque quien la hizo ya no aceptaba la respuesta mítica y la había desechado por insuficiente. Y lo insuficiente era que solo pretendía el consuelo y no la verdad.

Pero, ¿cuál era el ideal en concreto de esta pregunta? Como ya hemos señalado esta pregunta era doble.

La primera  parte de la pregunta hace referencia al elemento o elementos  que  deben tener en común todos los individuos para formar parte del conjunto  de los seres naturales y, con ello, de la naturaleza. Esto se llama técnicamente sustrato último -y aprendan bien esta palabra porque ustedes ven una tía que esté buena y le hablan sobre el sustrato último y la tía cae fijo (nota: se ruega que si alguien lo prueba con un hombre informe del resultado en aras de la ciencia)-  La idea griega es así genial y racional. Su argumento es el siguiente: si todos los seres naturales forman parte de un conjunto, en este caso la naturaleza, todos ellos deben tener al menos una  o alguna  característica o elemento en común. Si yo formo parte del conjunto socios del Real Madrid, podré tener  innumerables rasgos diferentes con los otros socios, especialmente con el sector mouriñista, pero tendrá que haber al menos un hecho en comun que compartamos para formar parte de dicho conjunto. Así ocurrirá también con los seres naturales que deberán compartir al menos  un elemento para pertenecer al conjunto de la naturaleza. Y ese elemento que todos deben tener en común será el Arché como sustrato último.

Pero, ¿por qué llamarlo sustrato último? Porque para descubrir qué es debo ir eliminando aquellos elementos que no son eso que busco. Pongamos otro ejemplo. Cojamos al grupo de los vertebrados y veamos su elemento común o sustrato último. Podría ser el pelo, pero resulta que hay vertebrados sin pelo. Podría ser que ponen huevos, pero hay vertebrados que no lo hacen. Así, iríamos eliminando elementos y con ello reduciendo características comunes hasta llegar a aquello que al final todos los componentes del grupo tendrán necesariamente en común: la columna. Ese común sería el sustrato último pues podrá haber vertebrados con pelo o sin él. Los podrá haber ovíparos o no. Pero, no sin columna.

En su segunda parte, algo más polémica, el Arjé significa lo originario. Esto se refiere al primer elemento que existió y a partir del cual surgieron los demás. Es decir, si fuéramos atrás en el tiempo al llegar al principio del mismo encontraríamos el Arché. Sin embargo, y como ya hemos dicho, esta segunda parte es más polémica. Y lo es porque el concepto griego de tiempo, al menos el popular, no se corresponde con nuestro transcurrir lineal donde hay un principio claro. Así al hablar del Arché en este punto debemos imaginarlo más como el elemento o elementos que nunca ha faltado en la naturaleza pero sin descartar, en ciertos autores que posteriormente veremos, esa idea del elemento primero en lo temporal.


Con todo esto, la pregunta por el Arjé se diferencia de la pregunta a la que respondía el mito por su misma exigencia de verdad. El mito busca la confortación mientras la filosofía conquista la verdad. Pero, y después de esta hermosa frase para tuitear,  como nos hemos vuelto a enrollar, llevados sin duda por el necesario desarrollo del concepto, la respuesta concreta a esa pregunta, y con ella su legado, debe esperar al próximo capítulo. Y también sus protagonistas.

jueves, junio 19, 2014

VIDA INTERIOR/133: CORONACIÓN/2 (como en el Burguer)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.



miércoles, junio 18, 2014

VIDA INTERIOR/132: CORONACIÓN/1 (como en el Burguer)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser  feliz.




Me han dicho que mañana vienen los reyes...


EN INTERNET Y EN LA CAZA DE BRUJAS

Internet ha sorprendido a todo el mundo por al menos tres motivos: primero, por su libertad; segundo, por el acceso a la información en una doble vía, ya como receptor ya como emisor; tercero, por su espíritu colaborativo. La primera característica hace referencia a la libertad de expresión aún presente en la red y la oferta de opinión, donde cabe hasta la mía. La segunda, a la imposibilidad de ocultar una noticia en la actualidad pues la diversidad de medios lo impide. Internet ha logrado que, para bien o para mal, todos y cada uno de nosotros ya no solo seamos receptores de noticias sino también emisores de las mismas, ya sea a través de páginas creadas exprofeso ya con el empleo de las redes sociales -incluyendo vídeos de estúpidos gatitos-. La tercera, su aspecto colaborativo, al hacer que miles de personas compartan gratuitamente sus conocimientos y habilidades, desde cambiar un grifo hasta explicar mecánica cuántica, en un intercambio sin precio.

Y, precisamente, por estas tres características que deberían ser típicas de una sociedad democrática existe el interés de parar internet y reconvertirlo en otra cosa. La idea es acabar con el internet que conocemos y llevarlo por la senda del mercado que  es, frente a la utopía liberal,  la senda del control y el dominio social.

Pero decir esto suena abstracto: ¿quién y cómo se pretende eso? Durante las últimas semanas han coincidido, curiosamente o no, dos noticias sobre limitaciones en internet: una muy comentada como es la idea del histérico y opusino ministro del interior español contra la libertad de expresión en twitter; otra, de mayor calado, con el internet de dos velocidades que,  salvo sorpresa, comenzará a funcionar en EEUU.

Nuestro opusino ministro –y este hecho se nombra porque no es baladí-  ha comenzado una caza de brujas, quizás echando de menos tiempos mejores. La excusa ha sido acabar con la exaltación del odio y la apología de la violencia en internet. Ahora, nuestro primer paso es demostrar que se trata de una excusa para llegar el segundo que es aclarar qué se pretende realmente.

¿Por qué es una excusa? En el código penal español ya existen los delitos de injurias y calumnias e igualmente una amplia jurisprudencia sobre la libertad de expresión. No se trata de delitos novedosos por tanto ni, en realidad, que generen una gran alarma social o que se trate de algo tan peligroso para la vida de las personas como para necesitar una reforma penal. Sin embargo el opusino ministro manifiesta que sí. Y lo hace comparando con el terrorismo islámico y la formación de células terroristas a través de internet. Y esta comparación es interesante para demostrar la falacia. Porque la piedra angular y el fundamento del terrorismo islámico, es decir: aquello que si no existiera no podría darse la yihad, no es internet sino la religión. Pero el opusino ministro no propone limitar la superstición religiosa, y no diremos curiosamente, sino internet. Es decir, se va contra internet y no contra la causa principal de la acción sea esta cual fuere ¿Por qué entonces contra internet? Porque la religión por ejemplo, es útil para el dominio e internet, sin embargo, puede ser un instrumento peligroso. Y por eso no se limita la religión pero sí se busca limitar internet.

Y aquí viene la segunda parte ¿Qué se pretende realmente con esto? En realidad la idea no es coartar la libertad de expresión como tal, sino la propia plataforma y con ello la relevancia de esa expresión. No se trata de ir individualmente contra cada persona en particular sino  generar el ambiente propicio para atacar e intentar acabar con internet como plataforma de noticias y comentarios  libres. La clave de todo es, por tanto, no ir contra los individuos sino generar un ambiente previo que permita ir contra la plataforma de internet, desde sus páginas hasta los tuits pasando por los blogs, generando una censura previa que acabará en poner tales condiciones que la gestión de la libre expresión quedará reducida a las grandes corporaciones. Se trata acabar con internet como campo libre para convertirlo en coto privado de caza.

El segunda ataque contra la red se ha dado en EEUU pero pronto podría extenderse al resto del mundo. Y es un ataque sutil y peligroso. Se trata de la llamada internet de dos velocidades. Consiste en que una empresa contrata con un prooveedor que permita a dicha empresa circular a mayor velocidad por la red a cambio de un  precio más elevado. Así, unas páginas se descargarán antes y otras más despacio concluyendo en dos velocidades, al menos, en la red; una buena para los que pagan y otra peor para los que pagan menos. Pero, ¿por qué esto es malo? O mejor aún desde nuestro espíritu científico: ¿qué se pretende con esto?

Imaginen que alguno de ustedes quiere comprar un libro sobre cualquier tema: pongamos sobre religión. Ustedes no saben lo que buscan concreto, sino que ojean los diversos ejemplares porque aún no tienen una opinión formada sobre el tema. Imaginen ahora que la librería tiene dos plantas: la planta que da a la calle y un sótano al que se accede por una escalera casi escondida. Por supuesto, la librería vende libros ateos, agnósticos y creyentes. Pero, ahora imaginen que ese comercio ha llegado a un acuerdo con la iglesia católica, y las hay peores  y religiones aún más retrasadas intelectualmente, para que sus libros estén en la planta de la calle. Y comoen la planta hay sitio limitado y solo caben los suyos la conclusión es obvia: usted, y yo, ya tenemos lectura. Sin duda escogida libremente pero...
El internet de dos velocidades es así esa inmensa librería donde todo va a estar, pero...

Shane, aquel melancólico pistolero interpretado por Alan Ladd en la inolvidable Raíces Profundas, explicaba que los revólveres eran una herramienta y que dependía de cómo y quién los usara. Internet, como la poesía pero aquí de verdad, es un arma cargada de futuro. Y lo que se quiere es que sea un arma, siguiendo con la metáfora, controlada. Ya se hizo en televisión o con las radios y ahora, usando medios más sutiles, se quiere hacer con la red. Y el doble frente, legislativo y económico, busca lo mismo que aquellos terranientes  a los que se enfrentaba aquél callado pistolero. 

domingo, junio 08, 2014

MIS ALUMNOS ME CRITICAN (y otra vez, pero el pesado soy yo, no ellos)

Hay una idea falsa con ribetes de modernidad: que la escuela debe ser democrática. Es un error grave  y profundamente reaccionario. Pero, no es ahora el momento de entrar en ello. La escuela, al menos la escuela pública, es un servicio al ciudadano y como tal debe ser evaluado por él. La idea de que las escuelas y los profesores no deben ser evaluados recurre también al pensamiento estamental en el cual solo la casta -aquí utilizado con precisión- podía autocomplacerse. Sin embargo, nosotros que creemos curiosamente que la escuela no debe ser democrática, sostenemos que los profesores deben ser evaluados y que una parte de dicha evaluación deben realizarla los propios alumnos.

Desde hace años, era el año 2005, iniciamos nuestra andadura con los blogs de los alumnos. La andadura sigue. Y un clásico en los artículos mandados ha sido, al final de curso, la crítica a la clase de ética o de filosofía. Y aquí están sus blogs y en ellos están sus críticas.  Ya saben que la democracia se construye también en las escuelas.

viernes, junio 06, 2014

NORMANDÍA COMO TAREA AÚN INCONCLUSA ( desde el 6-06-1944)



El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí digamos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, quienes debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que los que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron la última medida colmada de celo. Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra. 

Abraham Lincoln, discurso de Gettysburg (1863)

miércoles, junio 04, 2014

REPÚBLICA (¿o no?)

La abdicación del rey no cabe duda de que es noticia. Tanta, al menos, como para que yo no concluya un escrito sobre la victoria del Madrid en la Champions –sí, la décima-. Total, que me debo a la realidad –y al banco-. Y es importante contestar a la realidad, y más al banco.

¿Por qué el rey abdica ahora?
Lo primero es lo primero. Al parecer, el rey tomó la decisión el pasado cinco de enero, su cumpleaños. El problema de las filtraciones a posteriori es uno: pueden ser ciertas o no. Es decir, en un mundo en que se sabe todo resulta extraordinario que durante cinco meses nada de esto se supiese. Otros medios, sin embargo, niegan esto y señalan que si bien se barajaba ya, la decisión se toma por los resultados de las elecciones europeas. Nosotros ya hemos hablado aquí de ellas considerándolas como un fracaso de la izquierda, pero con fracaso y todo pintaban un panorama claro: la mayor probabilidad sería un gobierno de una coalición de izquierdas tipo Andalucía. O, al menos, con una fuerte presencia de izquierdas en  el parlamento y necesaria, por tanto, para los principales pactos. Y eso tenía un problema de cara a la sucesión monárquica. Seamos crudos: el rey temía morir durante esa legislatura y encontrarse un panorama para sus genes -Dawkins ya habló del gen egoísta- terrible. Esta perspectiva era una mayoría de izquierdas influyente que viera en la posibilidad de impedir la sucesión una batalla publicitaria de primer orden: ¡contra la casta! Así, ahora y con una mayoría conservadora en la cámara, es más fácil.

¿Ha sido un buen rey?
Juan Carlos I  no ha sido un buen rey, ha sido un magnífico rey. Diremos más: D. Juan Carlos de Borbón ha sido el mejor jefe de estado de la historia de España. Decir otra cosa, sería claramente injusto.

¿Y  no sería entonces lo normal la sucesión dinástica en su hijo?
La normalidad se puede entender, como el ser –ya saben que a veces me pongo pedante-, de muchas maneras. En cuanto a la normalidad como racionalidad no parece que el resultado de una coyunda, por muy estupenda y laboriosa que esta fuese, legitime una jefatura de estado democrática. Tampoco, parece muy normal defender que como ya se votó la constitución no cabría ahora poner en duda la sucesión monárquica. Al fin y al cabo, la monarquía se admitió como un mal menor en una coyuntura –que no coyunda- especialmente grave de la historia de España, la creación de una democracia, que hoy en día afortunadamente no existe.
Por tanto, lo normal sería, al menos, preguntar pues las circunstancias fundamentales del anterior pacto han cambiado.

¿Pero esto, que la sucesión sea coital o racional, sería un asunto crucial para la izquierda?
Por supuesto que no, y aquí se produce un hecho curioso: sí es, sin embargo, un hecho crucial para mantener el proceso de precarización existente en España.
Ahora viene lo importante.

¿Por qué la sucesión monárquica es fundamental para el proceso de precarización?
El proceso de precarización necesita eso que se llama de forma rimbombante estabilidad. Efectivamente, la estabilidad institucional, es decir: que nadie mueva ficha más allá de las ordenanzas de la oligarquía –nota: obsérvese que no decimos casta, pero eso otro día- implica el caldo de cultivo ideal para limitar los derechos políticos y sociales. Así, la condición indispensable para precarizar la sociedad, y España no es una excepción tampoco en esto, es que haya una estabilidad institucional que vaya más allá de la opción política de gobierno. Por eso, la sucesión monárquica no es la clave de todo esto, daría igual que ya hubiera república o consejo de ancianos, sino la estabilidad concebida como normalización que refiere, en realidad, a obediencia. Es decir, la objetividad, y no la opinión que no nos importa, de la defensa de la sucesión  monárquica no está en la propia dinastía sino en la defensa de la estabilidad y, con ella, de la propia precarización. Se defiende al príncipe porque la estabilidad es la clave de ese proceso que persigue la oligarquía y no por espíritu monárquico.

¿Y entonces no sería algo crucial para la izquierda en cuanto a la posibilidad de luchar contra el proceso de precarización?
No, porque la estabilidad es condición necesaria para la precarización pero no para luchar contra ella y su negación. Todo el proceso de precarización necesita una estabilidad institucional, al menos eso que se llama así y que consiste en un acuerdo fundamental de la oligarquía política,  porque no se quiere llevar realmente al campo de la política democrática de confrontación de ideas.
Sin embargo, la lucha contra ese mismo proceso de precarización no es necesario que se produzca desde una inestabilidad institucional. De hecho, lo ideal sería una estabilidad para acometerla y por eso, como señalábamos antes, no se trata de un asunto crucial para la izquierda. Es decir, hay que darle la importancia justa y tampoco perder fuerzas innecesarias en esto. Lo fundamental ahora es luchar contra el proceso de precarización y en esa lucha monarquía o república es solo otro medio. Y con ambas, la lucha es posible.

¿Y si se proclamara la república?
 Si eso ocurriera espero que nadie cambie la bandera ni tan siquiera el himno. Si alguna vez hay una III república -así con minúsculas es como está bien-  en España –es que es nombre propio- nos gustaría que fuese una república de todos y no solo de un grupo. Creemos que las naciones, otro nombre rimbombante, se definen por su sociedad y nos gusta que haya sociedades donde todos tengan cabidas en la forma de su estado. Ah, se me olvidaba decirlo: y esto se llama democracia.

¿Ganará España el mundial?  
Ni lo sé ni me importa. Yo soy del Madrid, no de la selección española. Pero que nadie vea aquí un acto reivindicativo de los pueblos oprimidos por el estado español. Al contrario, es porque no soy de pueblo.


martes, mayo 27, 2014

ELECCIONES EUROPEAS (y el fracaso de la izquierda)

1.- Las matemáticas aguan la fiesta. Fruto del pensamiento, las matemáticas no entienden de esperanzas, de nuevos proyectos ni de lucha desde abajo: solo entienden de racionalidad. Y por eso, alejadas de las esperanzas y nuevos proyectos, son una esperanza.

2.- Este fin de semana, tras el magnífico acontecimiento de primer orden de la décima ganada por el Real Madrid, ha ocurrido además la elección al Parlamento Europeo. Como nosotros somos gente secundaria, nos vamos a ocupar del hecho secundario. Y queremos destacar sus lecciones. Lecciones que ninguna de ellas nos da esperanzas.

3.- La primera lección es que las elecciones europeas no han movilizado a más gente que las anteriores elecciones europeas. La abstención se mantiene altísima y más de la mitad del electorado no va a votar lo cual es terrible a nivel democrático. Pero esto no es solo un hecho español sino de nivel europeo: las elecciones europeas son una realidad de abstención en todo el continente. Esto quiere decir que no existe ningún proceso europeo esperanzador para al menos la mitad de la población del continente. Si a esto unimos la crecida de elementos antieuropeístas, como el UKIP británico o el Frente Nacional francés tenemos una Europa sin interés por Europa. Y lo que es peor: una izquierda sin interés real por Europa.
Pero, ¿cuál es la causa de la desafección? La causa es múltiple pero curiosamente hay una que se destaca poco: la mayoría de la gente pasa absolutamente de política. No se trata de un desengaño o de que sean fruto de una malvada campaña ideológica, sino de algo más elemental: desinterés y falta de responsabilidad. Hay un importantísimo sector de la población, que podemos situar entre el  50% en su punto máximo y el 30% en el mínimo, que pasa tanto de la cuestión política que incluso no vota. Y esto por supuesto no quiere decir que los que sí votan tengan un extraordinario compromiso con la política. Pero, al menos votan.

4.- La segunda lección es que las elecciones europeas en España las ha perdido, sin duda, la izquierda. Esto puede sonar raro, especialmente si usted votó a Podemos, pero volvamos a las matemáticas.
En 2009, las anteriores europeas, PSOE+IU sumaban 6.730.032 votos. Cinco años después, y con todo lo que ha caído de destrucción del estado de bienestar y recorte de derechos, PSOE+IU+Podemos suman 6.404.839 votos. Si añadimos a estos los votos de Primavera Europea se llegaría a 6.729.373 votos. Es decir, en las mejores condiciones de mercado para crecer, el voto sociológicamente de izquierdas no lo ha hecho. Y no lo olviden además: hay seis millones de parados. 

5.- Pero, por supuesto, si usted votó a Podemos, o en menor medida a IU, estará muy contento –yo soy del Madrid y le entiendo, créame-. Pero las matemáticas son tristes. La presunta mayoría de izquierdas de este país no parece que apoye a aquellos que se dicen sus representantes. Y tal vez sea porque no hay una mayoría de izquierdas en este país. Ni tan siquiera presunta. La filosofía siempre fue contra el mito.

6.- Aunque hay que reconocer que Podemos ha estado muy inteligente conformándose en realidad como un partido de élites. Efectivamente, Podemos ha rehuido precisamente ser un movimiento popular y de masas, al estilo ordinario en que lo entiende la izquierda, para generarse como una aristocracia del espíritu político. La clave de Podemos, y su inteligente campaña, es que ha sabido dar respuesta a la expectativa de un grupo social concreto, gente con estudios y con interés político que se ve frustrada por la imposibilidad de medro social en el nuevo proyecto deprecarización europeo. Así, este grupo social, que se considera a sí mismo como maltratado socialmente, ha encontrado en Podemos su espíritu Apple. Se trata de un proyecto pensado para un público muy concreto con conciencia –y todos sabemos la diferencia entre conciencia y realidad- de élite social que desea participar en política.

7.- Pero, Apple tiene un techo comercial. Y Podemos también, que le hará ser siempre la –cómoda- alternativa. O dicho de otro modo, Podemos por su propio modelo no puede ser partido de gobierno. Y tampoco, por su propio modelo, quiero serlo. Y a la izquierda le hace falta gobernar y a la defensa de los derechos sociales que gobierne la izquierda.

8.- Pero, IU tampoco. Y es peor porque lleva más tiempo. Si podemos es Apple, IU sería Nokia. Hubo mucha novedad, mucho ruido y poca estructura real. IU ha acabado siendo un PCE maquillado al que sin embargo, y curiosamente, solo le separa de Podemos –para lo mejor y lo peor- la estrategia comercial.

9. Pero, ¿solo formas? Efectivamente y esto es lo  interesante. Se podría proponer un pasatiempo en los periódicos: buscar las diez diferencias fundamentales programáticas entre IU y Podemos. No las verán. Del mismo modo en que no existen diferencias entre un Apple y un PC. Pero esto nunca se lo digan a alguien que tiene un Apple.

10 ¿Y el PSOE? Se me va a permitir. Hace diez años la gente estaba emocionada con el espíritu Zapatero. ZP, señalaban, era de izquierdas y quiénes nos metíamos con él le hacíamos el juego a la derecha. Luego el espíritu acabó en fantasma, aunque aún le dio tiempo para situar el mérito en estar embarazada para acceder al ministerio de defensa dándole un golpe magistral, sin duda, al patriarcado. Pero la broma se torna en tragedia porque el voto sociológico de izquierdas de este país se centra en el PSOE. Y el PSOE está en fase terminal mientras los restos del zapaterismo se presentan como alternativa. Un desastre.

y 11.- 6.729.373 votos en 2014. 6.730.032 votos en 2009 ¿Por qué hay tanta alegría?


miércoles, mayo 21, 2014

VOTAR

Como todos ustedes saben, y si no lo saben aquí estoy yo para comentárselo, el próxímo día 25 de mayo –aniversario de mi primera comunión- son las elecciones europeas. De hecho, este artículo pretende pensar sobre ellas en un triple sentido. Primero, sobre su importancia; segundo, sobre la necesidad de intervenir en política; y, tercero, la explicación de mi propio voto. Y usted está pensando: ¡Y a mí qué coño me importa! Pero es que yo tengo poca vida interior y así paso el rato.

¿Son importantes las elecciones europeas? En política existe una idea popular que podríamos denominar como principio de relevancia. Supone este principio que la importancia de una institución sobre la vida de los ciudadanos guarda relación proporcional con la distancia, es decir: cuánto mas alejada, y por tanto aumente su distancia, la institución será menos significativa para las personas. Por ejemplo, el ayuntamiento será así, en el imaginario colectivo, más cercano e importante que el parlamento europeo. Pero, este principio es un error grave. Y lo es por varios motivos.

En primer lugar, este principio no tiene en cuenta el cambio social producido en la nueva sociedad globalizada. Efectivamente el principio de relevancia, como el propio nacionalismo que es su paradigma general,  vive aún en el  mundo antiguo donde la interconexión vital era escasa: lo paleto prevalecía. Hoy en día, sin embargo, cualquier hecho cotidiano demuestra que el planeta es nuestra única realidad: mire a su alrededor y verá algo chino o de las antípodas neozelandesas cuando se tome el postre. Así, y como principio general, usted se beneficia o se perjudica de las propias leyes vigente en esos países y que, sin embargo, no le tienen, ni a usted ni tal vez tampoco a sus propios habitantes como en China pero no en Nueva Zelanda, como sujeto de derecho.

Pero, ademas, resulta que en Europa usted es sujeto de derecho y también de padecimiento. Una parte fundamental de su vida se legisla bajo normativa comunitaria. Y la normativa nacional o regional o municipal está sujeta a esa legislación europea. Así,  queramos o no, Europa es importante. Y ello nos obliga a intervenir en política.

Los niños juegan al escondite tapándose los ojos. Piensan ingenuamente que si ellos no te ven resulta imposible que tú les veas. Los adultos sonreímos con superioridad frente a esto y aclaramos que son cosas de niños: ya crecerán. Las normas legales expedidas en el poder legislativo afectan a los individuos y a nuestro día a día. Así ha sido hasta ahora en los parlamentos nacionales y es ahora, con la economía globalizada,  en el Parlamento Europeo: las condiciones de eso que rimbombantemente se llama vida dependen de esto.

Pero  los adultos  juegan en política al  escondite  tapándose lo ojos. Les gusta creer que su vida es la república independiente de su casa que nada tiene que ver con el resto social sin pararse a pensar que el propio anuncio, tan simpático, tiene como fin vender muebles. Así, imponiendo el egocentrismo infantil creen poder decidir libremente no intervenir en política sin comprender que vivir en sociedad ya es intervenir en política. Como los niños, no comprenden que aquello a los que niegan su mirada sigue existiendo con todo su poder. Y que su vida se mueve en el recinto permitido.

Votar no es un ejercicio de identificación sino un préstamo. Por eso en democracia se vota con periodicidad. Estar de acuerdo con todo lo que propone un partido es imposible: habría que haber escrito uno mismo el programa y dejar de pensar a partir de entonces o ser, también cabe esa posibilidad, una persona que es así desde que nació y a la que nadie le hará cambiar de opinión y que se llama un borrego. Incluso el grado de desacuerdo puede ser tal que se considere no votar a ninguno. A veces nos ha pasado y hemos votado en blanco. Pero, es ingenuo pensar que uno solo vota desde su prístina conciencia. Y es un error político.

Las circunstancias concretas marcan la práctica política. Y el voto es una práctica política. Se vota en unas circunstancias y ante unas circunstancias. La conciencia pura en política es como aquella paloma que creía que volaría mejor en el vacío -bueno, a veces me pongo erudito-.

Estamos en guerra. El nuevo proceso de precarización, del que ya hablamos bastante en este blog,  implica la destrucción del estado social y democrático de derecho de nuestra constitución y que ha sido el modelo europeo desde el final de la II Guerra Mundial. Esta destrucción se ejerce también desde la propia UE y afecta a la vida diaria. Es fácil pedir el todo o nada pero el ángel de la historia, mientras tanto, va sembrando el camino de sufrimiento innecesario. Hay, sin duda, cierta humanidad en evitar el sufrimiento innecesario y, por eso, hay cierta humanidad y cierto deber ser en el estado del bienestar. Hay que defenderlo no como el ideal pero sí, al menos, como el mientras tanto.

¿A quién votar? Hay veces, y la guerra es una de ellas, en que la selección de los aliados no se hace por la máxima afinidad, que no se encuentra en ninguna parte, sino por el mínimo común. Hay veces, en que hay que votar jugando como al  billar y buscando la carambola: esperando que la bola jugada no viajará sola sino que al golpear en otras producirá un movimiento general. A estas elecciones se presentan muchos partidos de la autoproclamada izquierda. En realidad, todos defienden el mismo programa básico y lo único que cambia son sus, en todos ellos bastante flojitos, actores principales. Se podían haber presentado juntos, ya les digo que estamos en guerra, pero parece que nadie quiere el oscar -bueno, el Goya que son todos de la Europa de los pueblos riau riau -  al mejor actor de reparto y todos buscan el de actor principal. En fin, la triste realidad es que no lo han hecho. Y así hay que elegir.

Cada vez que un dirigente de IU abre su boca parece que busca que no se le vote. No sé si será una astuta estrategia de psicología negativa: también se usa con los niños, pero nosotros no somos niños. Y como no lo somos comprendemos que aunque nos tapemos los ojos pueden vernos. Y también sabemos que nuestra conciencia no es tan pura. Votar a IU no es un acto de identificación. Es un préstamo para el juego de billar y buscar recuperar lo mínimo.

lunes, mayo 19, 2014

¿Y EL GANADOR ES? #DEFINEFILO

Lanzarse a veces tiene estas cosas ¿Para qué lanzarse? Bueno, mientras la Reacción critica twitter y las redes sociales, nosotros intentamos aprender a utilizarlas. Y es difícil.

Cuando lanzamos nuestro concurso en twitter, seamos sinceros, tampoco esperábamos un éxito sin precedentes. Pero, seamos sinceros, tampoco esto. 

Analicemos.
Doy clase a un total de 90 alumnos en 2º de Bachillerato. De ellos, solo 20 se han presentado al concurso, lo que representa un porcentaje del 22,22%. Es decir, ni una cuarta parte.  Algo no va bien, ¿o va todo en realidad muy bien? Y, tal vez,  todo en realidad sea muy cómodo.

Así que nuestro concurso en twitter nos tiene en vilo: ¿a quién darle el premio? Resulta difícil elegir. Habría que ver varias cosas porque todos los presentados tienen sin duda algo. Yo, personalmente, odio los acrósticos. Pero que una alumna los haga sin ninguna directriz previa me asombra. Y más si el acróstico es la exacta definición de Filosofía. La ganadora es doña Laura Egido Becerril. 

Pero, y seguro que ya lo saben, todos han ganado. Y con ellos, cierta esperanza en que la educación es importante. Y que las redes sociales pueden ser nuestras aliadas, como lo fue la imprenta. Y que tal vez, por eso, las quieren dominar.

Y solo una cosa más: darles clase fue un placer.

jueves, mayo 15, 2014

#DEFINEFILO

Yo a veces me lanzo. Me lanzo a dormir, me lanzo al pacharán, me lanzó a por dinero… e incluso, soy un tío cargado de ideales, me lanzo a la labor pedagógica. También es verdad que, a veces, no sé qué hacer.

Bueno, total, que no sé si por lo primero o por lo segundo se me ocurrió una tarde lanzarme a hacer educación en twitter –seguramente porque corregir allí cansa menos-. Así que he creado un concurso entre mis alumnos que bajo el hashtag –almohadillaetiqueta, para los puristas de la lengua y la raza- #Definefilo deben definir la Filosofía en 140 caracteres –en realidad menos porque ocupa también el hashtag y mi dirección, aunque deberían consolarse si pensaran que yo fuera un purista de la lengua y la raza y les obligara a poner almohadillaetiqueta-. Y así, los alumnos, voluntariamente, pueden definir la Filosofía. Y para que ustedes vean que aún hay esperanza pueden verlos en mi cuenta de twitter o poniendo en su propio perfil y en buscar DefineFilo. 

 Yo a veces me lanzo por cosas interesantes, ellos siempre.

martes, mayo 13, 2014

NO SOLO WERT

1.- La finalidad última de la LOMCE es la destrucción de la educación pública como sistema educativo predominante en España. No se trata de una destrucción cuantitativa, seguirá siendo la más numerosa, sino cualitativa: se la elimina de la preeminencia social. Efectivamente, el fin último es  remitir la enseñanza pública a un segmento determinado de la población, la dase baja y la clase media depauperada por el proceso de precarización socioeconómico imperante. Así, se pretende sacar de la enseñanza pública al sector social más dinámico para remitir  aquella exclusivamente a la realidad última de la caridad cristiana: para los pobres. Se trata, en definitiva, de   eliminar de ella a los colectivos sociales con  un deseo de medrar socialmente. Y con ello, de influir socialmente.

2. ¿Cómo busca conseguir esto la LOMCE? De una forma sencilla. Generando una carrera de obstáculos para los alumnos y su titulación. La idea es reducir la titulación superior y con ello rebajar necesariamente el porcentaje  de dichos titulados que lo hacen desde las clases bajas y, ahora también, desde la clase media ya depauperada. La idea es que ante la escasez futura de puestos cualificados haya menos competencia, piensa Wert, para los nuestros. Y esto, se hace desde una triple perspectiva:

Primero, conociendo que el éxito escolar guarda una extraordinaria proporción con el ámbito social del alumnado. Es decir, a mejor posición socioeconómica de la familia mayor éxito escolar. Así, si se sitúa una carrera de obstáculos proporcionalmente, y de forma necesaria, se eliminará a la mayoría de las clases sociales más bajas.

Segundo, sabiendo que igualmente es el origen social la base sobre la cual se fundamenta la elección entre escuela pública y privada (incluyendo aquí la concertada). Así, sabemos que los alumnos de mayor nivel social irán a la privada y, por tanto y de acuerdo al punto anterior, serán aquellos que proporcionalmente consigan superar la carrera de obstáculos de manera más numerosa. Además al fomentar la especialización de los centros hará que allí donde la privada, con la empresa llamada iglesia a la cabeza, no vaya por falta de negocio se sustituya por una pública selectiva para ese orden social no cubierto.

De esta forma, cuando la LOMCE habla de esfuerzo y excelencia debería decir, sencillamente, selección social a priori, aquello que no tiene que ver con el esfuerzo y la excelencia de los alumnos: sus hijos llegarán a la universidad. Es decir, en el fondo el esfuerzo y la excelencia en la selección del alumnado que la LOMCE proclama es solo si el esfuerzo, y ya depende si la excelencia, se dio en el polvo pobre o en el polvo rico. Ya se sabe, somos polvo de estrellas o de estrellados.

3.- Pero, ¿no hemos dicho una triple perspectiva? Y hasta ahora, usted y yo que somos de clase alta, hay dos. ¿Cuál es la otra? La otra es la pura inanidad de la escuela pública. La LOMCE se basa en la propia inutilidad de la escuela pública como factor educativo real.

4.- ¿Pura inanidad de la escuela pública?  Efectivamente, esta es la desgraciada tercera consecuencia. Quien ha hecho la LOMCE conoce perfectamente la escuela pública y por ello no ha tocado, ni tocará en profundidad su funcionamiento (excepto, y no es curiosamente, para aquellos institutos selectivos). La escuela pública es en sí misma inane y no funciona como un auténtico elemento de mejora del nivel educativo de los alumnos. O dicho de un modo más crudo: cuando las clases medias y bajas lleven a sus hijos a la pública en realidad no harán sino llevarles a un sistema que solo permitirá la reproducción de sus propias condiciones sociales. La escuela pública será la mera reproductora de la realidad social previa.

5.- ¿Por qué la escuela pública es inane? Que la escuela pública sea inútil quiere decir que no funciona. Esto, a su vez, significa que su labor social no sirve. Por supuesto, en la escuela pública, como en la privada, hay profesores buenísimos, pero lo importante es que como institución la escuela pública no funciona. Y que no funciona se ve fundamentalmente en que los alumnos sin apoyo externo, ya sea familiar o profesional, no mejoran porcentualmente sus resultados. Es decir, la escuela pública repite la realidad social.
Y ahora todo el mundo esperará una retahíla de quejas sobre Wert, el PP y el neoliberalismo. Pero, desgraciadamente, esta es sin duda una causa, pero hay otras.

6.- ¿Por qué no funciona la escuela pública? Toda la ley reaccionaria de Wert está pensada, precisamente, sobre la base de que lo fundamental de la escuela pública no funciona en absoluto. Es decir: no funciona el profesorado de la pública. Y por eso la LOMCE sí funcionará.
Evidentemente, no es que no funcionen todos y cada uno de los profesores, sino que el profesorado no funciona como colectivo.  Y la razón de que no funcione se puede dividir en objetivas, propias del sistema, y subjetivas, inherentes a la condición profesional y sus representantes.

7.- En las objetivas la fundamental es la organización de los centros. La estructura propia de los centros docentes provoca que estos sean absolutamente inoperantes.
Existe una Junta Directiva que no tiene de poder alguno, incapaz así de solucionar los problemas concretos. La dirección un centro sirve para desarrollar el trabajo administrativo: desde conciliar horarios para que ningún profesor se enfade hasta cumplir con unas plantillas insuficientes mandadas por una administración cuyo deseo es el hundimiento del sistema. Así, ser director de instituto se convierte necesariamente en un trabajo de malabarista compadreo y no de dirección: se trata con la administración sabiendo que su única finalidad es ahorrar el dinero que luego irá a la banca y a las autopistas privadas y se trata con el compañero profesor conociendo que quiere entrar lo más tarde posible y salir cuanto antes.

En segundo lugar, está la estructura en departamentos, dinosaurio decimonónico que hace que los mejores profesoves deban coordinarse -pero se lee ceder- frente a, y no solo con, los peores. Así, las programaciones didácticas –nombre rimbombante a lo que todo el mundo sabe que no es sino  un documento administrativo sin sentido- no son sino el mausoleo de los mejores docentes y el descanso eterno de los peores.

En tercer lugar está el desincentivo absoluto del trabajo. En la escuela pública da igual ser bueno, malo o regular porque en absoluto cuenta para nada. Cualquier esfuerzo en la profesión no sirve para ella misma ni como incentivo económico ni como mejora profesional -bueno, excepto saber inglés para poder ir a los nefastos bilingües-.

8.- Pero, se cumplen 450 años de Shakespeare: “nuestro destino no está en la estrellas, sino en nosotros mismos que no somos más que esclavos”. Está en Julio César.

9.- Las causas subjetivas de la derrota de la Pública está en esos esclavos satisfechos que nos llamamos profesores. Cada vez que un profesor volvemos, porque es primera persona del plural, otra vez a entrar tarde; cada vez que un profesor buscamos, otra vez, aposta al médico que justo está solo por la mañana para poder faltar;  cada vez que un profesor miramos, de nuevo, a otro lado en el pasillo disimulando; cada vez que un profesor  no usamos las vacaciones –sí, las vacaciones de tres meses anuales- para mejorar nuestra docencia; cada vez que un profesor, en definitiva, decimos que la culpa absoluta es de los padres mientras que nosotros hemos decidido que el instituto es una academia y no un centro educativo le damos la razón a Wert. Luego el profesor gritará, será radical en el claustro e incluso votará a favor -porque es un funcionario rebelde excepto para devolver a la sociedad su condición de funcionario- de la huelga general indefinida y revolucionaria porque sabe que nunca saldrá.
Nos presentaremos como Espartaco.
Pero, somos solo un esclavo más.

10.- Ser profesor es una profesión triste. Frente al médico, cuyos resultados y recompensa son actuales, el profesor se proyecta en un futuro difuminado por el olvido: todos debemos algo a algún profesor al que nunca se lo hemos agradecido. Pero, al tiempo, ser profesor es una nómina alegre: buen sueldo para la media del país y muchas vacaciones.
Wert, como metáfora, confía en que la nómina triunfe.
La democracia, como realidad, necesita que triunfe la profesión.

11.- Los Simpsons son una serie imprescindible. Aparte de servir para explicar en clase un montón de cosas tiene ese aire de ilustración que ya no es tan común –nota: comparar un día Los Simpsons con esa abyección autocomplaciente que es Padre de Familia y similares-.  Al final de uno de sus episodios, Bart y el director de la escuela de Primaria Skinner se abrazan y entonces aprovechan para poner cada uno en la espalda del otro una nota.
Bart pone: pégame una patada.
Skinner escribe: edúcame.

y 11 bis.- Recuérdalo y recuérdamelo: no solo Wert.