jueves, septiembre 23, 2010

HUELGA GENERAL: ¿YO VOY?

1.- Lo primero que toda persona debe plantearse ante un dilema no es qué hacer, sino si conoce lo suficiente para juzgar sobre el mismo. Conocer no es necesariamente opinar. Cualquiera puede opinar sobre cualquier tema -enciendan su televisor, escuchen su radio, entren en internet, lean los periódicos o miren este blog- sin embargo, no parece que cualquiera conozca. Por eso, las decisiones no deben estar unidas a esas emociones primarias y ridículas que van desde la solidaridad obrera -la izquierda cada día parece más el domund- hasta la expresión tan en boga de que los sindicatos son una antigualla. Uno tiene que intentar meditar y decidir fuera de simplonas identificaciones con ser de izquierdas o de derechas. En esta circunstancia. En cualquier otra. Nada hay tan ridículo, y brutal, que identificarse con un yo soy de izquierdas de toda la vida -los borregos también son borregos de toda la vida-. Algunos, sin embargo, solo lo somos tras pensar, tal vez equivocadamente y con eso contamos para repensarlo de forma cotidiana.

2.- El día 29 de septiembre hay convocada una huelga general. Causa: la reforma laboral. No conviene dejarse llevar por la histeria. ¿Reforma laboral? No toda reforma laboral tendría que ser mala (en el sentido de negativa para los trabajadores asalariados). Seguro que es necesario una reforma laboral porque el mercado de trabajo es indignante. Y aquí todos de acuerdo. Pero, ¿por qué es indignante? ¿Cuál es la causa que nos mueve a la indignación?

3.- Analicemos el mercado laboral español. Un 25% de la población activa tiene un contrato temporal. Curiosamente, la cosa del contato temporal se reparte equitativamente entre las administraciones públicas y la empresa privada. Así, el mercado laboral español es claramente dual. Por un lado, hay un sector de indefinidos, en la pública y en la privada, y por otro un sector de eventuales, en la pública y en la privada. Y esta dualidad, no lo olvidemos para luego, creó empleo en la precarización del mercado de trabajo.
Pero hay ahora un 20% de paro. Y la pregunta es sencilla: ¿por qué hay ahora tanto paro en España y no en el resto de Europa?

4.- La derecha, incluyendo al PSOE, ha fundamentado un discurso: la culpa máxima del paro la tiene la escasa flexibilidad del mercado laboral. Cuando se habla de flexibilidad se refieren, fundamentalmente, al coste del despido de los empleados fijos (45 días por año trabajado). Ya hemos tratado aquí extensamente este punto. Por ello, resumiremos. La alta tasa de paro en comparación con la de Europa no tiene que ver con las fórmulas de contratación, que por supuesto habría que cambiar pero por otro motivo, sino con la estrategia seguida industrialmente en España por parte de la oligarquía política y la oligarquía industrial y el beneficio permanente de la oligarquía financiera. Que la base de nuestro tejido productivo fuera construcción y turismo es lo que ha generado el alto para actual –del mismo modo, por cierto, que fue lo que produjo su descenso anterior-. No se trata, así, de que la estructura de contratación impida crear empleo, sino de que la estructura industrial, de la cual son los menos responsable los asalariados, lo que por fin ha fallado. Y, a su vez, esta estructura industrial cayó por la crisis financiera que llevó a la falta de crédito y con ello a la pérdida de unas industrias cuya base era la facilidad crediticia.

5.- De esta forma, el 20% de parados no lo es porque haya un mercado laboral rígido –donde hay un 25% de empleados con contrato temporal en trabajos que no son temporales y donde hay un 20% de parados: curiosa rigidez- sino porque la estructura industrial española, ocupacional para este menester, estaba mal planificada. Y es ahí, curiosamente y no en cambiar el mercado laboral, donde está la clave de la Reforma Laboral planificada por el gobierno. Porque efectivamente, como ahora explicaremos, la Reforma Laboral no tiene su finalidad fundamental en el mercado laboral sino que este es el medio para otro fin: generar una determinada estructura productiva.

6.- Efectivamente, la finalidad última de la reforma no es estructurar un nuevo mercado laboral sino generar un nuevo modelo de sistema productivo tras caer el basado en la construcción y el turismo. ¿Pero esto no estaría en contradicción con la famosa Ley de Economía Sostenible? Oh, sí. Pero para eso habría que creerse tamaña ley. España tiene ahora mismo no solo un 20% de paro, sino un 30% de fracaso escolar. Es decir, la población activa española es una población fundamentalmente de baja cualificación. Y de hecho, esto se ve en el desempleo. Así, pretender cambiar el modelo productivo español por uno de innovación tecnológica y absorber a su vez el paro es una quimera porque la cualificación de un importante grueso de parados no es útil para ello. De esta manera, la forma de cambiar la estructura productiva, que es la causante del paro, tiene que ser otra.

7.- ¿Y cómo entonces hacer un modelo productivo competitivo y que reduzca a su vez el desempleo? Pues alguien, sobre todo si escucha esas famosas tertulias televisivas o radiofónicas, podría pensar que mejorando la productividad, a saber y grosso modo: el rendimiento de los trabajadores. Pero hay algo curioso, y al ver esto lo confirmarán como curioso, y es que la productividad española es sorprendentemente buena. De hecho, estamos por encima, por ejemplo, de Dinamarca o Reino Unido y al lado de Suecia. Y en la zona alta de la tabla. Es decir, nuestra productividad no se puede mejorar, desde la realidad, mucho más. ¿Y entonces? Pues de ahí no se puede modificar mucho y de hecho, para el nivel de cualificación español, la productividad es excelente.

8.- ¿Luego qué? Pues si usted no puede aumentar el beneficio aumentando la productividad tiene que buscar otro componente para hacerlo. Y este es el más sencillo de todos: reducir el coste laboral, es decir: reducir lo que le cuesta cada empleado y aumentar así el beneficio al mantener estable la productividad. La competitividad se gana de esta forma no ya a través de una mejor cualificación y con ello de empleados que al saber más producen mejor sino directamente reduciendo el coste personal que tienen. Y como la esclavitud está prohibida, porque no es rentable, surge ahí la Reforma Laboral.

9.- ¿Reforma Laboral es reforma de la estructura productiva? En la medida de sentar las condiciones para la segunda, sí. Lo que se busca es realizar una estructura de mercado laboral tal que permita una competitividad concreta bajando costes laborales. Por eso la idea clave de la reforma laboral es repetir un modelo que ya funcionó en la época anterior y que consiste en dualizar el mercado laboral. Pero ahora con una novedad: se dualiza el de los contratos fijos (que son, no olvide, el 75% de la población laboral). Y al dualizar, se abarata con las distintas medidas que se adoptan.

10.- Efectivamente, la idea última de todo este proceso es que la competitividad industrial española se haga sobre la base no de la productividad ni de un modelo productivo tecnológicamente poderoso, algo que hay que descartar por el nivel de cualificación bajísimo al cual llevaron con el modelo anterior, sino con abaratar el coste laboral. Y ahí está la auténtica clave de toda la reforma: el mercado laboral es la estrategia de generar un nuevo modelo productivo en el que España se incluya a los países pobres de la UE, que compiten en lo barato de su mano de obra, frente a los países ricos, que compiten en innovación tecnológica.

11.- ¿Y los sindicatos? De este artículo no saldrá una sola palabra de respeto hacia ellos. De hecho, si han convocado la huelga es con un mero interés propagandístico como se ve en el hecho de haberla convocado después de que todo esto ya se haya votado en el Congreso y tenga difícil solución. Lo único que los sindicatos buscan en realidad es lavar la conciencia de quienes le estuvieron riendo las gracias al peor gobierno de la democracia y ahora tienen que hacer una huelga donde ni tan siquiera han tenido el valor de señalar al enemigo, el gobierno, refugiándose en la conjuración judeomasónica, o neoliberal que a veces ya me confundo.

12.- (uno más que Marx). ¿Entoces yo, y perdonen la petulancia, hago huelga? Un modelo productivo concreto implica una sociedad determinada. Incluso en términos reformistas de lucha de los derechos civles y sociales, que son muy importantes, si es cierto todo el rollo anterior el futuro es tenebroso, al menos tanto como el modelo productivo del pasado reciente. Si este, basado en la construcción y turismo, convirtió la educación en algo prescindible para los sectores socialmente más desfavorecidos de la sociedad –que acababan ganando grandes sueldos sin necesidad de estudiar lo cual, paradójicamente, es política conservadora cuando no reaccionaria- el nuevo sistema que apunta la Reforma Laboral es aún peor porque ya implica la globalización de aquello que era básicamente, aunque no en exclusiva, para ciertos estamentos sociales. Se trata de globalizar un país cuya competitividad se basará en la precariedad laboral y, por ello, en el bajo coste laboral.

y 13.- El 29 de septiembre haré huelga. Pero eso sí, espero que ningún inútil y cómplice sindicalista –nota: otro día hablar de los sindicatos- se apunte mi reducción de haberes. Al fin y al cabo el sueldo solo me lo quitan a mí.

martes, septiembre 21, 2010

VIDA INTERIOR/69: COOL (Cibeles Fashion Week)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

Ropaje sostenido, brillante. Equilibrado en boca. En nariz es franco, con notas vegetales y aromas de frutas confitadas.

Leído en el tetra brik del vino tinto Aliada: 0’50 € por unidad. Yo lo tomo con gaseosa para comer y está muy rico. A veces alterno con Classic Eroski (el supermercado me pilla cerca). Y también está rico.

lunes, septiembre 20, 2010

EL FRACASO DEL ARTE MODERNO/1

La expresión más frecuente ante un cuadro o una escultura de arte moderno es: ¡menuda mierda! Y la contestación más socorrida por aquel que quiere defenderlo suele significar: es que tú no entiendes. Curiosamente es en la contestación y no en la queja donde radica el fracaso del arte moderno.

Entenderemos en este artículo por arte moderno un concepto genérico: el arte, de pintura y escultura aunque no escape la música o la literatura al mismo, que se da básicamente a partir del siglo XX y que rompe, por ejemplo por su abstracción, con el anterior. O sea, lo que todo el mundo entiende por arte moderno. Y antes de comenzar una crítica es de buena ley señalar, pues tal vez ahí esté nuestro error, cuál es, según nuestra idea, el fundamento teórico de ese desarrollo artístico.

El arte moderno, y hablamos en general, tuvo como principio un triple ideal: primero, buscar la inmediatez perceptiva y estética frente al arte anterior al que se consideraba mediado; segundo, y dentro de la corriente romántica, expresar la subjetividad del propio artista (que se consideraba, sin embargo, como universal); y, tercero, habiendo conseguido lo anterior, que la obra resultante pudiera llegar a ser admirada por cualquiera al superar la mediación social y plasmar la realidad de forma pura: ser universal. Es decir, el sueño del arte moderno era que cualquier persona por el hecho de ser humano admirara ese arte al reconocerse en él.

Sin embargo, hoy exclaman: qué mierda. ¿Qué ha pasado? Para explicarlo conviene desarrollar los tres puntos enunciados antes.

En primer lugar surge la idea de la inmediatez. El arte moderno pretendió ser inmediato para el espectador. Esto quería decir que la imagen presentada en el cuadro buscaba provocar la emoción estética y artística sin necesidad de ser conceptualmente desentrañada a través del nivel cultural del individuo –pues entonces la gente culta y la inculta verían dos cosas distintas- y lograr así eliminar las referencias culturales y sociales, ya que en realidad la cultura pertenecía a la élite, de sus obras. La idea era que ante una escena figurativa como la de los cuadros anteriores -por ejemplo Las meninas de Velázquez o La tres gracias de Rubens- aparentaba necesitarse conocer quién era cada personaje y saber su historia para comprender el cuadro –cosa que cualquier profesor que haya llevado a sus alumnos al Prado habrá percibido- lo que provocaba que la esencia de la pintura –color, luz y forma- se perdiera en la circunstancia de la escena al darle más importancia a lo accesorio de la historia. Se trataba, de esta manera, de que no fuera necesario conocer la excusa cultural de la historia narrada, eliminando los referentes, sino que la visión de pura forma, puro color y pura luz logrará transmitir al espectador la belleza artística de forma inmediata sin necesidad de dominar el código cultural concreto. Así, el arte se convertiría en lo puramente humano pues superaba la condición social, mediada, existente. El arte era, como clamaban los manifiestos –nota: volveremos a los manifiestos porque son fundamentales-, la representación de lo humano. Y seguramente, pero solo en cierta medida, no les faltaba razón.

Como segunda idea, surgía la figura del artista y su subjetividad. Todo el arte moderno es hijo, legítimo o bastardo, del Romanticismo. Efectivamente, es este movimiento una clave fundamental para entender su desarrollo. La clave del Romanticismo es la subjetividad del artista, pero no necesariamente su individualismo. Precisamente, la idea fundamental de este movimiento es que la subjetividad del artista es universal en el sentido de que plasma lo propiamente humano y no solo su visión de las cosas –lo que le separaba de movimientos anteriores como el Manierismo-. El Romanticismo pretendía que el artista era el actor no de su propio yo sino del nosotros colectivo –y por eso su estrecha relación con el nacionalismo-. Así, para la visión del arte moderno el artista no era un ser superior que tuviera una sensibilidad especial sino un mensajero hacia el pueblo –volvemos a los manifiestos- que manifestaba aquello que todos tenían dormidos. El artista así ya no era un mero individuo sino que representaba al colectivo.

Y ahí se daba el tercer elemento. La eliminación del aspecto mediado en la obra unido a un hacedor de la misma que no expresaba su individualidad sino la subjetividad humana, a la propia especie, debía conducir a un acto que fuera reconocido por todos. Así, un cuadro de arte moderno escaparía al nivel cultural y al conocimiento de su propio autor pues iba la raíz misma de los humano y con ello de lo universal. Independientemente de la clase social o del país al que se perteneciera la obra moderna sería admirada. Y si acaso no lo era se debería precisamente a que la propia posición social imponía un egoísmo que negaba la apertura hacia lo universal de lo humano. El arte moderno era revolucionario porque privilegiaba lo humano frente a la mediación social donde radicaba la injusticia. Un cuadro abstracto no precisaba la cultura como información para entenderlo, cultura que se daba sólo a las élites, sino que al ser la forma inmediata humana de la percepción resultaba entendible por todos. Pero había además algo más. Era la realidad pura, al menos la realidad humana, pues superaba la condición cultural concreta en su significado. Los colores esparcidos en el lienzo –pura forma, pura luz, puro color- superaban la mediación que implicaba necesariamente conocer la historia –tal vez de Jesús o tal vez de Buda- narrada en el lienzo. La obra de arte moderno era objetiva porque suprimía lo accesorio a favor de lo universal.

Parecía todo claro. El arte moderno pretendía, por fin, hacer un arte popular no en su repugnante sentido antropológico, ese que acaba con un grupo étnico tocando en un auditorio de música clásica –nota: ¿no es toda música étnica?- mientras la Duquesa de Alba se viste de flamenca, sino en un sentido emancipatorio: la gente, sin la cultura que les negaba su propia injusta sociedad, sentiría su emoción. El arte moderno sería universal e imposible de negar salvo que el individuo, llevado por su interés social egoísta, lo hiciera. El arte moderno haría, en fin, la definitiva unión, fracturada desde siempre, entre la máxima expresión humana y cada individuo. El arte moderno era revolucionario.

Pero en un museo, en cada museo, se oye decir: ¡vaya mierda! Y quien lo defiende exclama: tú no entiendes. Y ese no entiendes es su fracaso definitivo. Y toca analizar la causa de ese fracaso. Otro día.

martes, septiembre 14, 2010

TONTO DEL VERANO 2010 (un candidato para el año y para el lustro y para una década)

Cada verano, D. Imperialista hace su célebre concurso Tonto del verano. Y por él desfilan varias cabezas pensantes patrias. Este año con la crisis hasta la imbecilidad era menor. Pero siempre hay que confiar en nuestro presidente.

Decía Aristóteles que un principio fundamental de lo real, él lo llamaba axioma, era que una cosa no podía ser a la vez ella misma y su contraria. Tal vez, permitan la pedantería, la genialidad de Hegel está en negarlo.

Zapatero ha dicho que los parados que hacen cursos no están parados sino trabajando por su país. Y sentencia: debemos tener una visión distinta de lo que es el desempleo.

La genialidad no es lo mismo que la estupidez. Ahí, sin duda., Aristóteles tenía razón. Y por eso me atrevo a pedir a D. Imperialista que presente la candidatura de Zapatero al premio tonto del verano.

Yo creo que arrasa.


viernes, septiembre 10, 2010

REFORMA LABORAL/1: y castigará el absentismo...


Alguien hablando en el Congreso de Diputados

Además, [la Reforma Laboral] incluye la justificación del despido por motivos de absentismo laboral, fijadas en un límite del 20% de las jornadas hábiles durante dos meses consecutivos, o el 25% a lo largo de cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de un año.

En el diario 20 minutos

miércoles, septiembre 08, 2010

VUELTA AL COLE

Es viernes 3 de septiembre y El País nos deleita con un reportaje sobre la vuelta al colegio en su suplemento de Madrid. Y allí, la consejera de Educación Lucía Figar ante el dato de que la privada de pago, lógicamente por la crisis, baja su número de estudiantes -la concertada es privada también que se financia con impuesto y hace dumping a la pública pagando menos a sus profesores y haciéndoles trabajar más horas como si fuera una empresa de Pakistán, por ejemplo, pero dentro de España- suelta:

El descenso se debe a que las familias se han dejado seducir, según la consejera, por "el mayor atractivo de los centros concertados y públicos bilingües".

O sea, que hay un atractivo en la concertada y en la pública bilingüe. Pero en la pública no bilingüe, no. Es la educación de la élite frente a la educación de la chusma, dejada de la mano de (su) Dios tras los recortes.

Y ya puestos, ¿hay alguien que conozca la diferencia de preparación entre Lucía Figar y Leire Pajín? Sobre esto, nota: pronto algo sobre los partidos políticos a cuento del caso Tomás Gómez.

lunes, septiembre 06, 2010

CEUTA, MELILLA Y LA MADRE PATRIA

Sin duda alguna el patriotismo tiene algo ridículo. Solo pensar que un patriota español que hubiera nacido mil kilómetros más al sur sería con toda razón de bandera un patriota marroquí ya señala lo absurdo de dicha teoría: el azar cuenta demasiado. Así, por una cuestión de azar quien hoy grita defendiendo enfervorizado la españolidad de Ceuta y Melilla bien podría exigir su legítima cesión a Marruecos solo si hubiera nacido un poco más allá. Es lo que tiene el sentimiento patrio.

No obstante, estas reflexiones no son tampoco gran cosa. La realidad no se discute solo con la exposición de lo absurdo. Efectivamente, hay un conflicto con Ceuta y Melilla en cuanto que son pedidas por el gobierno de Marruecos. Y dicho conflicto, como otros, no puede encontrar fácil respuesta en la falacia naturalista que siempre plantea el patriotismo -como son de España deben ser de España- sino en algo distinto. Por eso analizaremos primero el argumento máximo que presenta Marruecos para su anexión, la proximidad geográfica, luego el argumento españolista, la razón de estado como esencia, y por último daremos un argumento a favor de que Ceuta y Melilla pertenezcan, sin duda alguna, a uno de los dos estados en liza -quedó emocionante, ¿eh?-.

Para Marruecos Ceuta y Melilla deben ser suyas por el argumento de la proximidad geográfica. Efectivamente, argumentan, las dos ciudades están en África. Parece un razonamiento de sentido común ajeno a cuestiones no naturales, pero sin embargo no lo es sino que se trata de un argumento ya cargado de intencionalidad política pues geográficamente, naturalmente, África no existe -ni Europa ni Asia-. Efectivamente, si miran ustedes un mapa mudo verán un único continente -de hecho, roto solo por el artificial canal de Suez-. Es más. Para la evolución humana vino muy bien que esto fuera así. Por tanto, las fronteras no pueden ser aducidas bajo criterios –aparentemente- naturales: qué nos separa de Portugal o por qué hay Pirineos franceses y españoles es un tema político y no geográfico. Por ello, el argumento exclusivamente geográfico es irrelevante. Ceuta y Melilla no deben ser marroquíes por ser africanas. Sencillamente, no existen naturalmente dichas diferencias.

¿TIenen entonces razón los patriotas españoles al defender la españolidad de las plazas -por fin lo dije- porque llevan siglos siéndolo y fueron conquistadas antes de la existencia del estado marroquí? Otro argumento falaz. Y lo es porque en realidad responde al argumento doble del derecho histórico y la preeminencia metafísica del estado. La historia, al fin y al cabo el tiempo, no concede derechos. Que una situación se haya dado mantenida en el tiempo no quiere decir que deba mantenerse -solo hay que pensar para ello que ha habido más tiempo de dictaduras que de democracias-. Así que Ceuta y Melilla lleven siglos siendo españolas solo significa que Ceuta y Melilla llevan siglos perteneciendo a la corona o al estado español –que, por cierto, no son lo mismo- y nada más. No dice nada sobre su deber ser que es a lo que debería referirse el futuro.

Además el argumento añadido -cuando se conquistaron Ceuta y Melilla no pertenecían a Marruecos porque entonces no existía tal estado- es igualmente falso ya que repite una falacia e instituye otras dos. La falacia repetida es la de que si fue así debería seguir siendo así: como fue debe seguir siendo. La nueva es distinta pero igual de peligrosa: la esencialidad de la patria que pervive, de ahí su esencialidad, a pesar del tránsito temporal. Efectivamente, Marruecos no existía cuando se conquistó Ceuta y Melilla. Pero tampoco existía España como tal estado. Sin embargo, y de ahí la falacia, se mantiene una continuidad legítima entre el actual estado español y el conquistador que se niega al marroquí: es la mitología paleta. Así, España sigue siendo una unidad de destino en lo universal -ya saben que si opinan distinto son antipatriotas- mientras que para el resto de los países sí se puede aplicar el rigor materialista histórico e incluso el sano escepticismo.

Pero, tan ingenuo como lo anterior sería negar el status quo internacional en aras de una idealización: hoy en día Ceuta y Melilla son españolas. Y surge así la inevitable pregunta: ¿debe seguir siendo así?
La respuesta es sí.
Y ahora, ¿por qué?

En democracia, la nacionalidad es símbolo, o debe serlo, de derecho social. Uno es ciudadano de un país porque posee derechos. Pero eso solo en democracia plena. Los ciudadanos -y aún no soy tan idiota para rellenar con y las ciudadanas- de Ceuta y Melilla son así. Los de Marruecos, no -esperemos que solo aún no-. Precisamente esa es la clave del problema. Un estado democrático debe estar al servicio de sus ciudadanos: existe del, para y por el pueblo -en la mejor definición posible-. Así, los españoles de Ceuta y Melilla disfrutan cualitativamente de un orden moral y social superior al de los habitantes de Marruecos. Por tanto, la entrega a Marruecos, un estado no democrático o, siendo muy generosos, con una democratización mínima con respecto a España de las dos ciudades condenaría a sus habitantes a pasar de un estado social mejor a otro peor. Y no solo, que también, en referencia a su nivel económico, sino fundamentalmente moral: dejarían de ser ciudadanos para ser súbditos. Y un estado que permitiera eso no sería democrático.

Ceuta y Melilla, por tanto, deben ser españolas no por espirituales razones patrias sino por democráticas y concretas razones de derechos civiles. Y esta defensa de los derechos de sus ciudadanos implica la obligación por parte del estado de su defensa por los medios necesarios incluyendo, si fuera imprescindible, la opción militar. Lo que se defiende, por tanto, al defender la españolidad de las plazas africanas es la democracia. Más allá de banderas se defiende, en este caso concreto, la supremacía de la democracia sobre la dictadura.

jueves, septiembre 02, 2010

VIDA INTERIOR/68 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/ y 12

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

El final.

y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino

Konstantinos Kavafis, Ítaca


miércoles, septiembre 01, 2010

VIDA INTERIOR/67 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/11

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

Volviendo a casa (calle de Georgetown, Washington)


Tía Ema acababa de salir de la casa para regar las coles, cuando levantó la vista y vio a Dorita corriendo hacia ella.
- ¡Mi niña preciosa! -gritó, estrechando a la muchachita entre sus brazos y llenando su cara de besos- ¿De qué parte del mundo vienes?
- De la Tierra de Oz.

L. Frank Baum, El mago de Oz


martes, agosto 31, 2010

VIDA INTERIOR/66 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/10

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz


Punto de fuga
(en el cementerio de Arlintong)

La perspectiva no es otra cosa que ver un lugar a través de un vidrio plano y perfectamente translúcido, sobre cuya superficie han sido dibujados todos los cuerpos que están del otro lado del cristal.
Leonardo da Vinci, Tratado de pintura

lunes, agosto 30, 2010

VIDA INTERIOR/65 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/9

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz

Paradoja

A la negación de la libertad, incluso de la posibilidad de libertad, corresponde la concesión de libertades cuando éstas fortalecen la represión

Herbert Marcuse, El hombre unidimensional


domingo, agosto 29, 2010

VIDA INTERIOR/64 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/8

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Y que el gobierno del pueblo

por el pueblo

y para el pueblo

no desaparecerá de la tierra.


VIDA INTERIOR/63 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/7

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz
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Donde Spiderman tiene sentido (el puente de Brooklyn)


Cuando muere un hombre, incluso uno como el Duende debería importar. No deberia ser un accidente, un accidente estúpido y absurdo. Tiene que tener sentido para que no parezca que vivimos en vano.
Curioso. Creía que ver morir al Duende me haría sentir mejor por lo de Gwen. Pero solo me siento vacío, agotado y puede que un poco más solo.


Spiderman, El último asalto del Duende


viernes, agosto 27, 2010

VIDA INTERIOR/62: PALETO EN NUEVA YORK (y Washington)/6

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.


Tres tristes tigres

(en el Metropolitan de Nueva York, en el monumento a Jefferson con el de Washington al fondo, en el cementerio de Arlintong)


Echad mano -prosiguió el caballero-, para todas esas finalidades, de dibujos matemáticos, combinados o modificados, en colores primarios, dibujos matemáticos, susceptibles de ser probados y demostrados. ¡He ahí el nuevo descubrimiento! Eso es realismo. Eso es buen gusto.

Charles Dickens, Tiempos difíciles


VIDA INTERIOR/61 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/5

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

La Libertad y la bandera


Patriota es quien siempre está dispuesto a apoyar causas justas y alentar esperanzas razonables en el pueblo, recordándole sin tregua sus derechos y animándole a reconocer y prevenir abusos.

Samuel Johnson, El patriota


miércoles, agosto 25, 2010

VIDA INTERIOR/60 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/4

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.

Grupo de gente con la Libertad al fondo


Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad

Declaración de Independencia, 1776


VIDA INTERIOR/59 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/3

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.


Autoretrato con Bacon al fondo, en el Metropolitan de Nueva York


Se preguntó si el retrato de la habitación cerrada habría cambiado. Seguramente no seguiría tan horrible como era. Quizá si su vida se purificaba sería capaz de expulsar toda señal de perversa pasión de su cara. Quizá las señales del mal habrían desaparecido ya. Iría a verlo.

Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray


domingo, agosto 22, 2010

VIDA INTERIOR/58 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/2

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.


Todo esto te daré si postrándote me adoras (Mateo 4,9)

Desde Rockefeller Center. Desde Central Park. Desde Empire State.

viernes, agosto 20, 2010

VIDA INTERIOR/57 : PALETO EN NUEVA YORK ( y Washington)/1

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.



Como Lorca, pero más salao


sábado, agosto 07, 2010

THAT'S ENTERTAINMENT! (o la gira del Papa)

Que la entrada al espectáculo –que incluso incluye números de magia- que el Papa y su conjunto van a dar en su gira por el Reino Unido cueste entre 6 y 30 euros tampoco me parece a mí que sea tan caro.

Al fin y al cabo,

¡Es entretenimiento!





Melodías de Broadway 1955 (The band wagon, 1953). Dir: Vicente Minnelli.

Y con el grandioso Fred Astaire

jueves, agosto 05, 2010

A MÍ ESO (no) ME LO HACE

¡A mí eso no me lo hacen!.Y luego, figurándose ante su jefe, habrá añadido: ¿quién te crees que eres?
¿Cuántas veces ha dicho eso en el bar?
Yo, varias.
¿Y usted?

Mañana Tomás Gómez, que quería ser candidato a la Comunidad de Madrid en lugar del candidato que decidieran sus jefes –lo que le daba la grandeza de Iznogud empeñado en ser califa en lugar del califa- ha sido citado por Zapatero.

Al final, usted y yo admitimos que nos lo hagan. Y mañana, Tomás Gómez. Lo llaman realismo, pero los nombres es lo que tienen.

martes, agosto 03, 2010

TOROS Y BARBARIE/ y 3

Un proceso clave del desarrollo de la civilización y la cultura debería ser la eliminación de todo sufrimiento, pero especialmente del innecesario. Por tal, se entiende aquel que o bien puede ser eliminado de forma absoluta pues su cometido carece de sentido -por ejemplo los sacrificios rituales con la muerte de seres vivos- o bien aquellos cuyo fin puede ser útil pero pueden ser paliados, por ejemplo empleando la anestesia en las operaciones quirúrgicas o en el parto -nota: eliminar el dolor del parto es clave en la emancipación humana sin duda alguna-. Así, al juzgar algo donde existe el dolor y, con él, sufrimiento deberemos pensar, básicamente, el para qué se genera ese dolor y, luego, si es que resulta inevitable pues con él se consigue algo provechoso, si puede ser reducido o eliminado. Y por tanto, al pretender criticar algo e incluso exigir su prohibición, deberemos plantearnos si ese objeto que criticamos es o no un sufrimiento innecesario posible de eliminar. Y no solo posible, sino civilizatorio el hacerlo.

Las corridas de toros son sin duda un espectáculo cruel. En él se da el sufrimiento de un animal para el regocijo de otros. La cosa a primera vista parece clara: la exhibición pública de un ser vivo para causarle dolor cuya finalidad es la mera diversión no debería sino producir repugnancia y tristeza moral. Sin embargo, hay gente, lo cual nos despierta cierta sorpresa, que defienden dicho acto amparándose en cuatro argumentos fundamentales: primero, que se trata de un acto cultural -incluso que responde a problemas existenciales profundos, según la ministra-; segundo, que es una tradición a respetar; tercero, que aquellos que comemos carne, bien rica que está por cierto, no podríamos criticar esto pues se trataría de lo mismo; y cuarto, que su prohibición implicaría ir contra la libertad personal de las personas en poder elegir este espectáculo u otro.

¿Son los toros cultura? Para contestar a esa pregunta habría primero que responder a otra y es qué entendemos por cultura. Existen al menos dos definiciones generales de cultura que, creemos, pueden resumir cualquier otra. En la primera, de raíz antropológica, cultura es el conjunto de usos y costumbres de una sociedad determinada. En esta primera definición, sin duda alguna los toros forman parte de la cultura del mismo modo que el sacrificio humano para los aztecas o el campo de exterminio para los nazis, pues son usos y costumbres propios. Sin embargo, creemos que cuando los partidarios de matar toros hablan de esto se refieren al otro significado de cultura: algo que escapa al uso social y que se relaciona con un elemento superior de humanidad. Así, podríamos decir que en estos términos la cultura sería un elemento de distinción y enriquecimiento para los individuos, pues la idea sería que es mejor ser culto que no serlo ya que nos hace más humanos. Ahora bien, ¿enriquecen humanamente los toros? Si asistimos a su espectáculo veremos que la clave del toreo estriba en la violencia real, no ficticia, el sufrimiento también real y la humillación, otra vez real, de un animal. Así, la tortura sistemática producida hacia el toro, que comienza con la situación de estrés de verse encerrado para acabar en la muerte tras una tortura física de unos veinte minutos, solo añade más sufrimiento real al mundo y no parece enriquecerlo ni hacerlo mejor. Antes bien, la fiesta de los toros, o mejor: contra los toros que son los que fundamentalmente no disfrutan de la fiesta, no es sino la reproducción de aquello que ha sido la norma propia de la historia hasta ahora: la crueldad del fuerte sobre el débil. Es decir, si la cultura nos hiciera más humanos no parece que su camino fuera la repetición sistemática y programada de aquello que hasta ahora nos ha impedido serlo y contra lo que la misma cultura lucharía: la crueldad innecesaria. Y no vale aquí señalar que hay otros espectáculos crueles en el teatro o en las figuraciones –a través de asesinatos o violencia extrema- pues en ellos prima un hecho clave que está fuera de la llamada fiesta: la representación y fingimiento de dicha violencia. Efectivamente, en Hamlet mueren muchos personajes pero ninguna persona; en los toros mueren, y de verdad tras ser torturados, seres vivos. Por eso los toros no representan como las obras de arte sino que son el mundo: un lugar cruel y espantoso del que solo la cultura debería sacarnos. Y por eso, la cultura es ajena, por principio, al mundo de los toros –como lo es a este mundo-.

Pero, ¿no son los toros una tradición? Sí lo son. Y esto es sin duda, pero ahora la pregunta ¿y qué? Lo único que señala una tradición es que algo se ha mantenido en el tiempo con el permiso social de la clase dominante. Por ejemplo, ha sido tradición que los pobres pasaran hambre pero no se convirtió en ella seccionar limpiamente la cabeza de la aristocracia. Así, que algo sea una tradición no indica nada sobre su bondad o maldad. De hecho, el burka puede ser una tradición o la ablación y no parece, salvo distorsiones multiculturales, que representen elementos de cultura. Así, que algo cruel sea una tradición solo puede hablar mal del desarrollo histórico. Precisamente los toros son un ritual porque presentan la historia de la humanidad hasta ahora: crueldad. Además, seamos sinceros, que algo sea una tradición no quiere decir sino que ha sido una barbarie perpetuada.

¿Pero no comemos nosotros la carne? -ha quedado bíblico sin duda-. Pues evidentemente sí. Y la tomamos primero porque está muy rica. Y la tomamos también porque es sano e imprescindible. Efectivamente, no solo resultó clave en el proceso evolutivo del cerebro humano sino que además la ingesta de proteína animal resulta buena para el organismo. Es decir, la razón de que hagamos sacrificios animales para alimentarnos es que es necesario. No los matamos por placer. Y aquí surge, en relación con lo anterior, algo importante como es la distinción entre este dolor necesario y el ritual o el sacrificio de los toros o de cualquier otra fiesta de maltrato animal. En el sacrificio se consagra la forma de ser de las cosas y por eso tiene la idea de lo tradicional y acaba siendo un ritual y una tradición, sin embargo al asumir un mal necesario perpetuamente se busca la disminución del dolor y por eso hay progreso. Así, nosotros abogamos porque el animal sacrificado en el matadero lo sea de la forma menos cruel y dolorosa posible. Incluso opinamos que deberían prohibirse aquellas prácticas alimenticias, como el paté de ganso por ejemplo, que generan una relación entre el dolor del animal y la necesidad del producto desproporcionada. Sin embargo, el taurino festeja el dolor. Así no solo hay diferencia en la necesidad del hecho, entre los toros innecesarios y el matadero nutritivamente necesario, sino también en la forma. Al comer carne se lleva a cabo una necesidad donde la muerte del animal no se festeja; al hacer una corrida se celebra el dolor de la bestia –ahora nos referimos en la plaza solo al bovino-. Es la diferencia entre un anhelo de civilización y un deseo de permanencia en la barbarie.

Pero, muy bien, clama el partidario de la fiesta de -contra los- toros: ¿no tengo derecho a ejercer mi libertad? ¿No puedo ver lo que me plazca? Por supuesto, la libertad individual es fundamental en democracia y el estado no debe ser, como aquí ya hemos defendido, un padre moral. Y precisamente por ello no puede prohibir, aunque pueda determinarse como inmoral por cualquier persona, cualquier práctica admitida entre todos sus integrantes. Así, la condición para realizar libremente una acción es, precisamente, primero que sus integrantes, todos aquellos que de un modo u otro intervienen, tengan capacidad de dar su consentimiento; y, segundo, que efectivamente lo den. Por eso, por ejemplo, el estado puede y debe prohibir la tortura pero no las prácticas sadomasoquistas. Sin embargo en el mundo del toreo hay un ser al que nadie le pide opinión: al toro. Efectivamente la libertad de asistir a los toros implica, de hecho, matar a un ser que no ha hecho nada con el único motivo de divertirse. El toro es una víctima inocente que sirve para la humillación, de hecho se llama engaño, y la crueldad.

Cuando uno va, especialmente antes, a un pueblo le llama la atención el desprecio con que los lugareños tratan a los perros: el mío va a mi lado. Tal vez sea hora de volver a señalar que la verdadera humanidad no está en contacto con lo sencillo, con la naturaleza y demás porquerías sino en la sofisticación del pensamiento. Precisamente, lo humano está en ver ese documental donde por fin el león capturó a la cebra y sentir lástima de ella mientras el resto del rebaño vuelve a comer sin remordimiento alguno: solamente existe el del espectador. La cultura es sofisticación y aquella, a su vez, exige desear el fin del siempre presente sufrimiento. Es ingenuo pensar que prohibir los toros sea un gran paso pero debemos considerar también que al menos ya no habrá seis animales torturados, seis, cada domingo en cualquier lugar de España si esto se consigue. Ni más sangre ni más moscas.

viernes, julio 30, 2010

TOROS Y BARBARIE/2

Hoy toca solo barbarie.

La Comisión de Trabajo e Inmigración del Congreso ha aprobado la reaccionaria, porque restringe derechos, reforma laboral de aquel que dijo que nunca, pero nunca, haría recortes sociales. Pero lo interesante no es esto, porque ya se sabe que hoy no hubo voto en conciencia sino solo el de pago, sino la reacción de la prensa que, comparando, no le ha dado ni la mitad de tiempo o espacio a este hecho

-por cierto, lo que me costó a mí entender la Teoría de la Relatividad y para ello recomiendo el libro de Landau ¿Qué es la teoría de la Relatividad? que a su vez alguien que sabe me hizo leer-

frente a la prohibición de la barbarie torera.


Tal vez, sea, porque como señala la ministra de cultura, los toros son un ritual que nos enfrenta a dilemas de la existencia muy profundos –yo no entiendo lo que quiere decir pero igual me faltan estudios-.

Eso, eso, dilemas de la existencia muy profundos -¿cuáles serán?, ¿cuáles serán?- y no preocuparse porque a uno le pongan en la calle de forma más barata. Por fin algo de cultura.


miércoles, julio 28, 2010

TOROS Y BARBARIE/1

Una cosa. Llama la atención en la votación de hoy en el parlamento catalán que los diputados de CiU y PSC hayan tenido libertad de voto. O sea, como se dice en lenguaje político, pudieran votar en conciencia. ¿Y el resto de las veces en qué votan? ¿Y cómo votaron el resto de los diputados? Y si no votan en conciencia siempre, ¿para qué tanto diputado? Porque igual esto se resuelve con una fórmula matemática de proporcionalidad y nos ahorramos una pasta.

Otra. Es una alegría que por lo menos en Canarias y en Cataluña no se pueda matar a un pobre toro para la diversión de la gente. Aunque se les pueda humillar o haya peleas de gallos. La misma barbarie.

Y una tercera. Mañana, más.


viernes, julio 23, 2010

UN VACÍO EN EL ALMA ( si es que yo tuviera alma o vacío)

Por estas fechas era algo común. El mundo todo esperábamos ansiosos, anhelantes incluso, a que D. Imperialista nos deleitara con sus nominaciones al clásico concurso Tonto del Verano. Sin embargo, tememos que ya no vuelva tras el cierre de su blog en el invierno de nuestro descontento -¡qué culto soy!-. Y ante eso, al igual que caminamos en tinieblas pero nada tememos porque enseguida encontraremos el interruptor –no era así, no era así- esperamos anhelantes la vuelta del concurso. Pues sin duda la mies es mucha.

Y ya puestos, ¿alguien sabe qué es la mies?


PSDT: Por cierto, D. Imperialista, le echamos de menos.


martes, julio 20, 2010

AGUIRRE, LOS RECORTES Y LA EDUCACIÓN

El gobierno de la comunidad de Madrid ha decidido aplicar unos extraordinarios recortes en la educación pública, tal y como denuncia la Asociación de Directores de Instituto de Educación Secundaria de Madrid. Dichos recortes afectan fundamentalmente al servicio prestado a los alumnos pues implican, entre otras cosas, reducción del número de profesores en general -lo que llevará a su vez a clases más numerosas que impidan atención personalizada- reducción de desbobles –que eran los grupos reducidos en ciertas materias básicas que servían para mejorar el rendimiento- y a la práctica desaparición de los profesores de compensatoria -que estaban destinados a ayudar a los alumnos con retraso escolar-. Así pues, a la hora de hacer recortes, el gobierno Aguirre ha decidido aplicarlos perjudicando al alumnado de la enseñanza pública. Y la pregunta muy pertinente es: ¿por qué estos recortes y no otros?

Efectivamente, los altos cargos del gobierno regional han aumentado desde el mandato de la lideresa sin cesar, de forma inversamente proporcional a su trabajo y capacidad. Incluso, el gobierno Aguirre subió generosamente el sueldo a las juntas directivas de los centros escolares ya en plena crisis. Es decir, para los cargos no había crisis -aunque debemos reconocer que no era así para la propia Aguirre incapaz desde hace mucho de llegar a fin de mes por asumir responsabilidades políticas y de servicio social-. Sin embargo, los alumnos de la enseñanza pública si deben ver recortados la prestación de sus servicios. Y la clave está, sin duda, en el modelo educativo que la autoproclamada liberal, en realidad no lo es o tal vez lo sea más conscientemente que otros, persigue.

Primero se debe destacar como estos recortes afectan exclusivamente a la enseñanza pública. Aguirre no ha reducido los conciertos, ni en número ni en cantidad, ni ha bajado los sueldos a los empleados de la concertada, extraordinariamente explotados por su patronal por cierto y por ello nos alegramos que al menos esto no les toque. Sin embargo, sí ha cargado contra la enseñanza pública, como por otra parte ha sido su constante acción política. Así, en primer lugar, Aguirre ha señalado una prioridad: los recortes en educación, ya a sus trabajadores ya a su servicio y usuarios, solo deben darse en la enseñanza pública. O mejor dicho: contra la enseñanza pública.

Pero, y aquí está el segundo elemento, solo a ciertos aspectos de la enseñanza pública. La comunidad de Madrid este año ha extendido los centros bilingües y ha inventado, en su delirio, un nuevo modelo de instituto denominado de innovación tecnológica –teme a Aguirre, sin duda, el Instituto Tecnológico de Massachusetts- . Por supuesto, todo esto implica aumentar el gasto y así efectivamente se ha hecho sin dudar un ápice. Pero esto, curiosamente, no se hace para los alumnos de compensatoria, los que tienen más problemas, que se quedarán sin profesor especialista. Vuelve pues la pregunta. ¿Por qué unos sí y otros no? Y la respuesta es el modelo educativo perseguido que guarda relacion con el modelo social deseado.

El ideal educativo de Aguirre es un modelo elitista perfectamente coherente con su propia idea de sociedad. Para Aguirre, y con ella para el gobierno de la comunidad de Madrid, hay dos sistemas educativos que deben diferenciarse: uno, compuesto por la escuela privada, concertada y los institutos de élite -bilingües y, ahora también, tecnológicos- para los alumnos que, según se dice, valen; otro, para la chusma que estaría representada por el resto de la pública. La idea es la dicotomía social ideológicamente, en su sentido de falso, amparada en la igualdad de oportunidades: los alumnos, y sus padres, decidirán de acuerdo a su valía y preocupación. Sin embargo, la realidad no es así. Y no es así -es decir: el acudir a un centro u otro no depende de la libre voluntad ni de los alumnos ni de los padres- porque, como el gobierno Aguirre conoce sin duda, las expectativas educativas de los alumnos no son modelos ideales de prístino individualismo sino realidades socializadas. Efectivamente, la clave de las expectativas educativas de los alumnos no es fundamentalmente su libre albedrío y ganas sino, precisamente, la condición social de los padres y los estudios que estos cursaron (ver informe de Jorge Calero y el Informe de Inclusión social de la Caixa 2009).

Las expectativas pues guardan relación con la realidad social vigente y no con ideales. Al hacer centros de origen ya diferentes, es decir: al presentar distintos modelos de centros educativos y unos ya mejores que otros, se impide que el alumno acceda a un mundo de nuevas expectativas sociales y, por tanto, que su socialización no sea sino la repetición de su condición social. Por tanto, cuando lo que se hace es realizar una selección de origen en los centros docentes, presentando ya desde el principio centros para las élites sociales y otros para la chusma, lo que se pretende es perpetuar el status quo social y, a través de ello, mantener el entramado social tal y como está: política de derechas pura y dura. Pero además, no se trata de liberalismo de oportunidades -tan bien mirado ahora, no se sabe bien por qué- sino de algo más crudo: puro conservadurismo social. En su concepción elitista de la sociedad, un liberalismo autoritario y basado en la fuerza de las oligarquías, Aguirre decide excluir del estamento de intervención política a un porcentaje social amplio al negarle unas condiciones mínimas, porque ya las tenían, para educarse.

Así es esta una labor de ingeniería social. Lo que Aguirre pretende, al escoger estos recortes por la crisis y no otros, es en realidad priorizar un modelo social concreto. Y este modelo busca una doble función.

Por un lado, y como ya hemos analizado en otro lugar, generar una serie de lobbys de interés. Efectivamente, la escuela concertada, fundamentalmente asignada a la Iglesia, ve en Aguirre a su mentora y estará dispuesta a ayudarla en todo momento generando una posición de opinión al menos no contraria a ella –y esto es muy interesante cuando incluso hay una pugna con Gallardón en su propio partido-. Pero además, ahora cuenta socialmente con un nuevo lobby que son por un lado los padres de clase media y políticamente autodenominados progresistas que buscarán llevar a sus hijos –y así buscan lo mejor por ellos lo cual no es criticable- a los nuevos centros publicos elitistas y, por otra parte, el segmento del profesorado que se desplazará a estos centros de élites, fundamentalmente el grupo más activo y mejor preparado, porque verán en ellos un refugio -y tienen razón y tampoco es criticable- ante el desastre real al que ha sumido al país las políticas educativas llevadas a cabo por la autodenominada clase política progresista. Así, un importante segmento social, y fundamentalmente el mejor formado, defenderán el modelo y serán deudores de él.

Por otro lado, y a largo plazo, la finalidad es la elaboración de una sociedad dividida en dos grupos fundamentales: un grupo productiva y socialmente activo -en cuanto a capacidad de actuar de acuerdo a sus intereses que son ahora los de su propia élite frente al otro segmento social- y otro grupo productivamente activo también pero sin capacidad de acción social ni política por su escasa educación y con ello su mínima expectativa social, es decir: la chusma. La distinción desde la niñez, en la elección de un centro u otro, es así la mejor forma de dominio y conservación de la oligarquía que ahora ya se verá apoyada por una amplia clase intermedia.

Es el sueño de Ortega revivido: masa y minoría –pero mayoritaria para ganar elecciones- selecta.

viernes, julio 16, 2010

REBELIÓN ¿EN LA GRANJA?

Tras un debate cuajado de sin duda profundas disertaciones sobre la catalanidad (nada que ver con la otrora famosa quina Santa Catalina), el parlamento de Cataluña (si yo fuera una persona realmente progresista hubiera escrito parlament y Catalunya cual a diario escribo London y House of Commons) ha decidido algo, aunque tampoco sé muy bien el qué. Más o menos, creo entender, es una letanía sobre la gloria de ser nación UNA, GRANDE Y LIBRE.

Yo, mientras tanto, que no siento ese ardor patriótico en parte alguna ni por ninguna parte solo me he hecho del grupo de facebook Si Montilla y Mas no cumplen la ley... pues yo no pago impuestos.

Y tal vez habría que añadir ahí a nuestro presidente del gobierno, visto lo que dijo en el debate del estado de la nación.
Y quizás -es para no repetir tal vez- en dos años a Rajoy, cuando descubra que él también habla catalán en la intimidad.

miércoles, julio 14, 2010

CAPITALISMO Y CLASES SOCIALES/ y 2

Señalábamos en el artículo anterior una tesis: solo puede haber explotación de clase cuando existe una minoría social que controla la producción y que vive del trabajo de, al menos, otro grupo. Para ello, además, es necesario una condición del propio sistema económico: que la base productiva esté fijada en la fuerza de trabajo humano, que la clase dirigente no produzca económicamente y que, por tanto, cualquier otra actividad ajena al trabajo físico no tenga desarrollo económico al menos como fundamental. Así, si hay división social del trabajo habrá estratificación social, pero no toda estratificación social implicará necesariamente explotación de clase.

¿Hay clases sociales en el capitalismo? Por supuesto que sí. En el capitalismo pervive la división social del trabajo y con ella la estratificación social. Por este motivo unas clases sociales tienen más poder social, económico y político que otras y no solo lo poseen sino que actúan para preservarlo. La existencia por tanto de una estratificación social donde unos grupos atesoran privilegios frente a otros es un rasgo que también se da en la sociedad capitalista y, por supuesto, estos privilegios se sustentan en la estructura social. Así, la estructura social capitalista no es ajena a la existencia de una estratificación social que implique un desigual reparto de poder, riqueza y prestigio y, por tanto, a una división en grupos sociales no iguales.

Este hecho, de la existencia de distintas clases que atesoran distintos privilegios, además marca un conflicto social pues las clases con más privilegios buscan defender su estatus quo de acuerdo a la negación de extender estos privilegios al resto del colectivo social y al universalizarlos convertirlos en derechos. Por supuesto, esta defensa se puede hacer solo de forma ideológica -con por ejemplo la idea de la buena cocina como arma de las elites- pero lo más común es que se haga de manera económica y social. Así, las oligarquías tenderán a generar políticas y acciones económicas cuya única finalidad será la defensa de sus intereses de clase. Y al hacerlo afectarán, por activa al actuar contra ellos o por pasiva al no situarlos en el debate social, a los intereses de la clase social, o las clases sociales, que cuenta con menos poder. Así, al analizar social o políticamente una sociedad capitalista se puede hacer desde esta perspectiva de lucha de clases referida exclusivamente a este punto y es un análisis no solo certero sino necesario. Pues sin duda resulta cierto que la contraposición de intereses provoca conflicto social y toma de acciones por parte de la oligarquía para defender sus intereses y su privilegiada posición social. Y por ejemplo, aquí hemos hecho un análisis del estatuto catalán, de la reforma laboral , de las cuotas feministas o del conflicto en Palestina en ese sentido.

Pero, y aquí está el tema primordial, el hecho de que exista una oligarquía social que defienda su desigualdad con medidas sociales no quiere decir en absoluto que necesariamente exista una explotación económica de una clase sobre otra porque son dos cosas distintas. Y es aquí donde surge el problema para la izquierda que tan cómodamente se instaló en el discurso de la lucha de clases. Pero ahora bien, ¿por qué no hay explotación de clases en el capitalismo?

Si recapitulamos vemos como para que haya tal debe haber una clase que viva de la producción de la otra. Para ello, hace falta que la producción económica fundamental sea la de esa clase explotada, que con ella se mantenga a la clase ociosa y, por tanto, que la faceta productiva básica sea la producción a través de la fuerza humana. Esto se daba, ya lo señalamos, en la esclavitud y en el feudalismo: la clase ociosa, productivamente hablando, vivía de la productora. El capitalismo sin embargo cambia radicalmente esto al no situar su clave productiva en la fuerza humana y en los productos manufacturados. Efectivamente, la clave de la producción capitalista es la mercancía y en el capitalismo avanzado todo es mercancía y no solo el producto físico del trabajo. Frente a los sistemas económicos anteriores donde la producción estaba limitada a productos empíricamente concretos, fundamentalmente del sector primario además, la mercancía es un producto abstracto: tan mercancía es un coche como un libro de filosofía o la acción bursátil de una empresa. Y esto genera un nuevo concepto de trabajo/producción. Efectivamente, ya no cabe la idea del trabajo/producción como aquello que se hace en un horario concreto y con una realidad física determinada, sino que se extiende a la vida tal y como se da. Producción de mercancía en el capitalismo es todo, desde el tiempo de trabajo hasta el de consumo donde al gastar se produce. Y esto lleva a dos conclusiones: una, que por tanto todo individuo en el capitalismo es productivo, un ejemplo sangrante es Belén Esteban; dos, que no existen clases ociosas pues todas ellas producen mercancías ya desde un trabajo físico, las menos por cierto, ya desde un trabajo intelectual como pueda ser, por poner ejemplo molesto, la administración de las propias empresas, ya desde el universal consumo. Así, los individuos en el capitalismo son todos unidades productivas porque ellos mismos son mercancías propiamente dichas y por ello no hay clase ociosa. O diciéndolo de otra manera: el concepto de trabajo productivo en el capitalismo es absolutamente novedoso pues ya no hace referencia a la producción como siempre ha sido, en la fábrica o sobre el mundo natural, sino a la propia vida en su totalidad. El capitalismo supera con mucho el estrecho margen de la explotación de una clase sobre otra para acercarse a una realidad totalitaria donde todo es explotación.

Pero, ¿quiere esto decir que ya no existe el conflicto de intereses entre clases? ¿No debe ya haber organizaciones de trabajadores, por ejemplo, o movimientos sociales? Lejos de eso, quiere decir precisamente lo contrario. Al no haber una relación de necesidad del sistema entre las condiciones sociales de la oligarquía frente al resto de las clases, es posible perfectamente a través de un movimiento reformista, es decir: sin atentar al sistema, la conquista de derechos sociales a costa de esa misma oligarquía pues el margen de acción se amplía. De esta forma, los movimientos sociales no son solo importantes sino imprescindibles porque el entramado social ya no está regido por las limitaciones del sistema sino precisamente por la acción de los grupos sociales integrantes y sus respectivos intereses.

Y esto quiere decir algo más. Estas acciones sociales de lucha por derechos no adquieren en sí mismas un carácter antisistema ni deben pretenderlo: son esencialmente reformistas. El anticapitalismo es algo muy distinto a luchar contra la regresiva reforma laboral, por ejemplo. Pero al tiempo, y por ello, no deben ser hipostasiadas en el futuro. Es decir, no pueden justificarse luchas sociales porque representan a la clase obrera o demás sandeces. Las luchas sociales solo se pueden justificar así por su carácter inmediato, su justicia concreta en el presente. La idea de la historia como proyección de una clase obrera que al avanzar en sus derechos construye el socialismo, lo que perdona cualquier exceso, es tan ridícula que no aguanta el análisis de lo real. El capitalismo es tan complejo que no se puede analizar con consignas.

Se nos suele acusar de vivir en una torre de marfil. Frente a aquellos que se apuntan a cualquier algarada y lucen felices trapos denominados banderas o que sacan los lemas a pasear para solucionar problemas cada vez más complejos -como hacen los primitivos al orar a sus dioses, o a su único dios, para solucionar un conflicto- nosotros pretendemos analizarlo todo. Y se nos dice que eso lleva a la pasividad. Cualquiera, sin embargo, que conozca algo de estrategia militar, o aún sin conocerla, reconocerá que lo importante en la batalla no es disparar sino hacerlo en la dirección correcta. Y solo contra quien hay que hacerlo.

martes, julio 06, 2010

ALGO MÁS, ya acabo, SOBRE LA HUELGA DE METRO

Ante el artículo sobre la huelga del metro, D. Pocholo ha realizado un comentario muy interesante en el cual presenta, a nuestro entender, una dicotomía entre la moral y la acción. Estas notas pretenden contestarle.

1.- Los trabajadores del metro tiene no solo el derecho a ir a la huelga, faltaría más y no hay nada más bobalicon que señalarlo, sino la razón al hacerlo. Por supuesto, cualquier trabajador, yo mismo así lo escribía, debe negarse, salvo circunstancias excepcionales que en este caso no se dan, a que le bajen el sueldo. Por tanto, al ir a la huelga los trabajadores del metro no hacen sino lo más racional: negarse a pagar una realidad económica que ellos no han generado. Cuando se les acusa de insolidarios por ir a la huelga –nota: la palabra solidaridad es repugnante, pero esto en otra ocasión- no se señala sino la idea de que los ciudadanos deben asumir los dictados de una clase política, incompetente, con el silencio. Y efectivamente esto se ve cuando se señala que la bajada de sueldo ha sido votada en parlamento, da igual nacional o regional, como si este hecho ya dejara de lado cualquier protesta posterior.

2.- Igualmente, resulta ridícula la imagen de trabajadores privilegiados que se quiere dar de los empleados públicos o de los funcionarios. Toda esta noción está basada en un hecho: tienen trabajo estable y fijo. Es decir, para el que acusa de privilegio por esto, la idea de un mercado laboral con trabajo estable es algo excepcional siendo lo normal, y lo que debe ser, que hubiera trabajo temporal. Así, cuando se acusa de privilegiado al que tiene trabajo fijo no solo se dice que lo es frente a una realidad económica ajena donde prima lo contrario, eso sería ser afortunado y no privilegiado, sino que no debería serlo, es decir: que todo el mundo debería poder ser despedido y no contar con un empleo estable y fijo. Se aplica así un desideratum, un deseo proyectado, sobre lo que debería ser el mercado laboral: un lugar sin el privilegio del trabajo estable. Y de ello ya se encargará la reforma laboral que lo único que pretende es abaratar el despido. Y con ello, la mano de obra –nota: esto también otro día-.

3.- Unido a esto está la idea de la Comunidad de Madrid. Curiosamente, la empresa de metro firmó en verano de 2009, cuando ya hasta Zapatero sabía que había crisis, un convenio con los trabajadores de metro. Es decir, hace un año, cuando las circunstancias de la crisis eran iguales o incluso peores que ahora, EEUU aún no había reaccionado, la Comunidad de Madrid estaba dispuesta a subirles el sueldo a los empleados de Metro. Pero, un año después, los mismos dirigentes que antes decían sí ahora dicen que no solo no hay que subirlo, sino que se va a bajar –nota: curiosamente esto mismo ocurrió con los funcionarios del estado central y el gobierno del PSOE, igualito-. ¿Acaso los dirigentes de metro, o sea del PP de Madrid, desconocían que hubiera crisis hacía un año? ¿Por qué no congelaron el sueldo entonces o incluso lo bajaron? Pues sencillo, porque en la demagogia reinante la idea era ver qué partido, PP o PSOE, se desgastaba primero tomando la medida antisocial. Y por eso, cuando la UE y Obama le dijeron a ZP que tenía que tomarlas y este la tomó, Aguirre vio el cielo abierto. Es decir, la Comunidad de Madrid actúo demagógicamente entonces, de acuerdo a sus presupuestos económicos y políticos al subirles el sueldo, y actúa demagógicamente ahora pues si Zapatero no les hubiera bajado el sueldo a los funcionarios, otro que tal baila, Aguirre no hubiera tocado a los empleados de sus empresas públicas. Es más, tan repugnante es esa lucha de poder y para poner un ejemplo, que Zapatero le bajó el sueldo a los funcionarios, justo después de decir no se qué tonterías sobre que nunca se recortarían derechos sociales, y Soraya Saínz de Santamaría en sesión parlamentaria acusó al PSOE de no haberlo previsto porque en verano de 2009, ¿les suena?, el gobierno había firmado un convenio donde les había subido el sueldo. Curioso.

4.- Así pues, Zapatero bajó el sueldo a los funcionarios porque descubrió la crisis en un año.
Así pues, Aguirre bajó el sueldo a los del metro porque descubrió la crisis en un año. Es exactamente igual.

5.- Pero, y aquí vienen los compañeros de la gloriosa clase obrera, si era igual lo que se hizo, ¿por qué la huelga de funcionarios de ámbito estatal fracasó y la de metro llevó a la ciudad al caos? Es sin duda una buena pregunta. Porque la respuesta no está en los abusivos servicios mínimos establecidos por la Comunidad de Madrid. Efectivamente, en la huelga de Metro de Madrid la Comunidad presentó unos servicios mínimos claramente abusivos tal y como dijeron los sindicatos, otra vez con razón, pero lo mismo ocurrió en la huelga de funcionarios del 8 de junio . ¿Por qué en una se obedecieron y en otra, no?

6.- Los sindicatos han vivido muy bien con Zapatero, UGT aún mejor. Nadie muerde la mano que le da de comer.

7.- ¿Pero y el metro? Los trabajadores del metro impidieron que hubiera metro, reduciendo los servicios mínimos al 0%. Por la misma razón, podían haberlos reducidos al 25%, cifra tal vez razonable. Pero la idea era el 0% y provocar un caos en la ciudad para la gente que coge el metro. Es decir, la idea era hacer el mayor daño posible. Y aquí venía la tesis de D. Pocholo que aparece, por cierto, en más lugares de la autoproclamada izquierda: una huelga busca hacer daño. Es cierto, pero una huelga industrial no es igual que una huelga en servicios. Una huelga industrial hace daño al empresario, una huelga de servicios a los usuarios. Y una huelga de servicios esenciales, por ejemplo el transporte, hace daño a los usuarios del transporte. Y no parece que el metro lo use la clase dirigente y la oligarquía.

8.- Y entonces viene la gansada, ¿y la solidaridad obrera? La solidaridad obrera la rompieron los empleados de metro precisamente cuando decidieron que para conseguir sus objetivos propios era necesario destrozar la vida del resto de los trabajadores de la ciudad durante dos días –y tal vez más-. Los mitos tienen un elemento absurdo: la plegaria viene cuando el suceso está ocurriendo. Cuando de pronto los sindicatos de las empresas públicas vieron tocado su sueldo decidieron pedir al resto de los trabajadores a los que ni miraban a la cara que fueran solidarios. Los sindicatos nunca han prestado la menor atención al mayor problema de la economía española que es la bipolarización del mercado de trabajo entre fijos, que es lo que deberían ser todos, y precarios, se les llama temporales. Pero de pronto surge la solidaridad de clase. Y dan lecciones. Curiosamente los fijos a los precarios.

9.- Y tácticamente es un error. Porque la huelga de metro, lógicamente, solo provoca la crispación de una clase trabajadora que se ha visto ninguneada por los sindicatos permanentemente, pero que también es responsable de su propia inanidad, pero a la que ahora se le pide paciencia porque un problema particular, de convenio de unos trabajadores concretos, les provoca problemas terribles. Es una huelga que no puede despertar simpatías. Es una huelga que, independientemente de sus resultados, no solo certifica sino que defiende la bipolarización del mercado laboral entre unos fijos que actúan, ahora sí, como privilegiados al saltarse la ley sin límite y en su exclusivo beneficio, y una chusma tomada como rehén. Y en medio, la Comunidad de Madrid deseando que el conflicto se enquiste para dar el réquiem.

10.- Y moralmente es repugnante. Las tácticas tienen moral porque en ellas están en juego las personas. Cuando en una táctica de huelga da lo mismo hacer daño al empresario que al conserje es que algo no va bien. O bien quien piensa así está desesperado, y en cierta manera se puede perdonar, o bien quien piensa así considera al conserje como un personaje de segunda fila en cuanto a sus reivindicaciones. ¿Están desesperados los empleados del metro?

y 11.- Lo bueno de la mentalidad mítica es su carácter universal que nos clama que el empleado del metro representa a la clase obrera auténtica.
¿Y por qué?
Pues porque es un trabajador -pero también a quien fastidia, ¿no?-
Porque lucha por los derechos de los trabajadores -ah, ¿que si no le bajan el sueldo a él no me lo bajan a mí?-
Porque representa la conciencia de clase -¿y dónde estaban antes?-
Porque, en definitiva, estúpido intelectual que no te enteras, va en contra de Esperanza Aguirre -pero, ¿seguro?-

viernes, julio 02, 2010

VIDA INTERIOR/56 : EXALTACIÓN NACIONALISTA/y 3 (con motivo del mundial)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.



¡¡¡PARAGUAY!!!


jueves, julio 01, 2010

VIDA INTERIOR/55 : EXALTACIÓN NACIONALISTA/2 (con motivo del mundial)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.




Me acaba de llegar mi nómina de funcionario. El gobierno me quitará cada mes 126, 80 €.
Me han subido el IVA.


¡¡¡ESPAÑA!!!
PUM, PUM, PUM
¡¡¡¡¡¡ESPAÑA!!!!!!!
PUM, PUM, PUM

VIDA INTERIOR/54 : EXALTACIÓN NACIONALISTA/1 (con motivo del mundial)

¿Quién de nosotros no tiene una vida interior muy grande? ¿Y qué poeta no nos la cuenta una y otra vez? En esta sección mi alma se desnudará. Incluso he comprado una nueva para tenerla más grande. Porque, en el fondo, yo también quiero ser feliz.


¡¡¡ESPAÑA!!!
PUM, PUM, PUM

¡¡¡¡¡ESPAÑA!!!!!
PUM PUM PUM

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ESPAÑA!!!!!!!!!!
PUM PUM PUM

Y REPUM

martes, junio 29, 2010

HUELGA DE SEÑORITOS (y no huelga salvaje)

A mí, Ortega y Gasset no me gusta especialmente. Le reconozco que escribe muy bien, ya quisiera yo, y que siempre se preocupó de resultar claro, frente a tanto filósofo que esconde la simpleza en la oscuridad. Pero, me resulta no elemental, como dicen los entendidos, sino precisamente un liberal autoritario muy inteligente: nada simple, vaya. Y por eso, por un simple ni me molesto, no me gusta. Sin embargo, siempre se puede aprovechar uno de las cosas que dice incluso tu enemigo y Ortega habla de la moral del señorito como aquel que solo percibe derechos y nunca deberes. Siente el señorito que el mundo, como totalidad que diría Kant -¿a que se nota que cuando me pongo erudito me da la risa?-, le debe algo. En el fondo vive para que todo esté a su servicio.

Por supuesto, no solo existe sino que debe existir el derecho a la huelga. De hecho, yo mismo lo he ejercido el pasado 8 de junio -con el éxito, por cierto, que caracteriza a las acciones que apoyo- y en varias ocasiones más. Cuando uno hace huelga la hace por interés y, lógicamente, al hacerla busca perjudicar de algún modo a sus jefes. Y esto es importante: a sus jefes. Así la huelga tenía por objetivo parar la producción porque eso resultaba negativo para el capitalista: era un chantaje de los débiles a los más fuertes. La huelga tenía, y debía tener, ese espíritu moral. Algo viejo, sin duda.

El problema surge cuando la economía de servicios gana fuerza y un amplio colectivo laboral empieza a trabajar en él. Y el receptor de dichos servicios es de la misma clase social que los trabajadores del mismo o inferior –pues los servicios acaban siendo muchas veces copados por una élite obrera que es la empleada en las empresas públicas-. De esta forma, la huelga de estos sectores deviene de forma necesaria en realizar acciones que precisamente repercutan en ese colectivo tan o incluso más débil que los propios huelguistas. Es decir: comienza a haber rehenes entre la propia clase obrera. Y cuando hay rehenes uno debe tener cuidado del motivo de su cautiverio y cuidado, asimismo, con las condiciones del mismo.

Los trabajadores del metro han decidido hoy secuestrar la ciudad. Este secuestro se ha producido porque les han bajado su nómina. Por supuesto, tenían derecho, y tenían razón, en ir a la huelga: yo lo hice por lo mismo. Por supuesto, tenían derecho a estar en contra de los servicios mínimos. Sin embargo, lo interesante es que han estado a favor de que no hubiera ningún servicio mínimo cuando, del mismo modo que los han paralizado absolutamente, los podían haber parado parcialmente. Sin embargo, lo interesante es que la huelga no ha perjudicado a su jefe máximo, Esperanza Aguirre en este caso, sino sólo a gente más débil que ellos. Y, sin embargo, lo más interesante es que la autoproclamada izquierda les ríe la gracia. Tal vez porque la huelga sea, solo tal vez, contra Esperanza Aguirre.

La moral del señorito implica abusar del débil para conseguir sus objetivos. Sin embargo, no todo vale. Aunque tal vez, quién sabe, yo sea un malvado fascista y el resto un colectivo rebelde.